Diezmo
¿Qué es el Diezmo?
Significa la décima parte de las ganancias y entradas que el creyente destina para una finalidad
sagrada. Esa décima parte es la devolución a Dios como una señal de pacto y de sociedad con él,
reconociéndolo como el Creador y Propietario de todas las cosas.
(Génesis 14:18; Levítico 27:30 y 32; Malaquías 3:7-10)
La ley del diezmo existió desde el principio y continúa en la actualidad
La primera mención específica que se hace de la palabra “diezmo” en la Biblia es en el primer libro
del Antiguo Testamento. Abram… se encontró con Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios.
Melquisedec lo bendijo y “le dio Abram los diezmos de todo” (Génesis 14:20).
Unos capítulos más tarde en ese mismo libro, Jacob, hizo un voto, diciendo estas palabras… “de
todo lo que me dieres, sin falta el diezmo apartaré para ti” [Génesis 28:20–22].
La tercera mención es en relación con la ley levítica. El Señor habló por medio de Moisés:
“Y todo el diezmo de la tierra, tanto de la semilla de la tierra como del fruto de los árboles, es de
Jehová; es cosa consagrada a Jehová” (Levítico 27:30).
Bajo la ley levítica, se entregaban los diezmos a los levitas para su manutención, y ellos a su vez
tenían el mandato de pagar el diezmo de lo que habían recibido, tal como lo indican las palabras
del Señor al estar instruyendo a Moisés:
“Así hablarás a los levitas y les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os he
dado de ellos como vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos como ofrenda mecida a Jehová
el diezmo de los diezmos” (Números 18:26).
Esto indica claramente que la ley del diezmo era parte de la ley levítica y que todas las personas lo
pagaban, incluso los levitas, a quienes se indicaba que pagaran el diezmo de los diezmos que
habían recibido.
Hay algunos que toman la postura de que la ley del diezmo sólo era una institución levítica, pero la
historia confirma el hecho de que ha sido y es una ley universal. Fue fundamental en la ley
mosaica. Había existido desde el principio; continúa en la antigua ley egipcia y en Babilonia, y se
puede rastrear su presencia a lo largo de la historia bíblica. Fue mencionada por el profeta Amós y
por Nehemías, a quien se le mandó reconstruir los muros de Jerusalén [Nehemías 10:37–38; 12:44;
13:5, 12]. Poco tiempo después, Malaquías comenzó la tarea aún mayor de reedificar la fe y la
moral de una nación. En su labor suprema de atacar la codicia de aquellos que eran religiosos sólo
de nombre, los azotó con la acusación de un crimen en contra de Dios. (Malaquías 3:8–10)
Las palabras de Malaquías dan fin al Antiguo Testamento con una reiteración de la ley del diezmo,
lo cual indica que no se había abrogado aquella ley que había existido desde el principio. La
dispensación del Nuevo Testamento, por tanto, comenzó bajo esa admonición.
¿Con qué finalidad estableció Dios el sistema del diezmo?
Para beneficio del hombre. “Dios ha establecido el sistema de la beneficencia para que el hombre
pueda llegar a ser semejante a su Creador, de carácter generoso y desinteresado y para que al fin
pueda participar con Cristo de una eterna y gloriosa recompensa” (ibíd., p. 17).
“Vi que este sistema de diezmar desarrollaría el carácter y manifestaría la verdadera condición del
corazón” (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 216).
Para expresar a Dios nuestra lealtad y obediencia a la soberanía divina.
“El exige este tributo como una señal de nuestra lealtad” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p.
77).
Para reconocer a Dios como dueño y dador de todo (1º Crónicas 29:11-14).
Para habilitarnos a recibir bendiciones de Dios (Malaquías 3:10-12).
Para el avance de la obra de Dios en la Tierra” (ibíd.).
¿Devolver el diezmo es un acto de adoración?
Sí, es un acto de adoración. Cuando Jacob devolvió sus diezmos al Señor, lo estaba adorando
(Génesis 28:22). El pueblo de Israel llevaba a Dios parte de sus bienes, como un acto de adoración
(Éxodo 23:15; Deuteronomio 16:16).
Al presentarnos delante del Señor con el diezmo, estamos identificándonos como sus adoradores.
A través de la devolución del diezmo entregamos a Dios no solo dinero, sino sobre todo, el
corazón, la propia vida como un reconocimiento de su propiedad (2ª Corintios 8:5).
¿CÓMO SE USA EL DIEZMO?
(1 CORINTIOS 9: 13-14 Y NÚMEROS 18: 21.)
Dios ha dado instrucciones específicas para el uso del diezmo. El enfoque principal para el uso del
diezmo es apoyar a los ministros del evangelio, cuya función principal es involucrarse y promover
el ministerio espiritual de la Palabra. “Que nadie se sienta libre para retener sus diezmos con el fin
de usarlos según su propio juicio. No debe emplearse en caso de emergencia, ni como parezca
conveniente, aun en cosas que conciernan a la obra de Dios”. “El diezmo debiera ir para los que
trabajan en palabra y doctrina, sean estos hombres o mujeres”. Los que son elegidos para esta
obra […] deben ser hombres que tengan una profunda experiencia cristiana; y su salario debe
pagarse del diezmo.
La iglesia Adventista del Séptimo Dia tiene un plan para destinar los recursos del Diezmo, en el
siguiente grafico se puede visualizar:
1% Proyectos mundiales
10%
Proyectos de la division sudamericana
9% Proyectos Union Chilena
1% Nuevo tiempo sudamerica
3%
1%
1% Nuevo tiempo Chile
1%
Mantencion de estudios biblicos
Publicaciones
73%
Red educatica
Proyectos misioneros de la asociacion y
manutencion de la iglesia local
¿Cuál es la diferencia existente entre diezmo y ofrenda?
Diezmo:
Dios declara que es propiedad exclusiva de él. (Levítico 27:30): “Y el diezmo de la tierra, así de la
simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová”.
En esto no tenemos el derecho de elegir. Dios exige obediencia total. Las órdenes tienen que ser
cumplidas (Malaquías 3:10, Deuteronomio 14:22) haciendo uso del libre albedrío.
Dios no mirará si es bueno o malo (Levítico 27:32 y 33). Aquí Dios se preocupa no tanto por la
calidad sino por la cantidad, por la parte que él reclama como suya. (10%)
Aunque el diezmo sea un deber, Dios espera que esta obligación tenga la motivación del amor, un
amor responsable, un amor que lleva a la obediencia (Juan 14:15 y 15:10).
Ofrenda:
Es propiedad del hombre. Nosotros sabemos que el ser humano no es propietario de nada. Sin
duda Dios nos permite considerar los nueve décimos (después del diezmo) como nuestros, pues
podemos usarlos conforme a nuestra voluntad. Es por esta razón que podemos ofrendar
voluntariamente (Deuteronomio 16:10).
La cantidad que damos está determinada por el criterio espiritual de evaluación y proporción de
las bendiciones recibidas (1ª Corintios 16:2; Deuteronomio 16:17; Lucas 12:48). Aquí también
usamos la facultad de elegir.
Dios solamente acepta la ofrenda que es perfecta, porque esta representa a Cristo. Lo que más
preocupa a Dios es la calidad (Malaquías 1:8; Levítico 22:21 y 22).
La motivación del amor es la única que Dios acepta, aunque la ofrenda sea de la mejor calidad. La
motivación está en el dador. Dios mira al dador y su ofrenda (Génesis 4:4; Juan 3:16; Juan 15:13).
Por lo tanto, el diezmo es una devolución, al paso que las ofrendas son donaciones voluntarias. Las
ofrendas son nuestra respuesta de amor y gratitud por las bendiciones de Dios.
La Iasd también tiene un plan para esto, en el siguiente grafico se mostrará:
Ofrendas
20%
20% 60%
Iglesia y ministerio local Anch Conferencia general
Informe de rendición de cuentas
“Por reglamento, todas las entidades basadas en los diezmos de la iglesia tienen que preparar un
informe estructurado sobre el uso de los diezmos tanto para su organización como para las
entidades que se reportan a ella”, explicó Wahlen. La Asociación General y sus trece divisiones de
la iglesia en el mundo ya han completado sus informes, y se espera que para 2019 las uniones
asociaciones, como así también las asociaciones y misiones locales, puedan completar el proceso.
“Todos los niveles de la iglesia tienen que comenzar a transmitir esa información sobre una base
anual”, enfatizó.
Que nos dice Ellen G White sobre el Diezmo:
El diezmo es sagrado y ha sido reservado por Dios para sí mismo. Hay que traerlo a su tesorería
para que se use en el sostén de los obreros evangélicos. Se ha robado al Señor durante mucho
tiempo, porque hay quienes no comprenden que el diezmo es la porción que Dios se ha reservado.
Algunos no han estado satisfechos y han dicho: “No seguiré pagando el diezmo, porque no tengo
confianza en la forma como se administran las cosas en el corazón de la obra. ¿Pero robaréis a Dios
porque pensáis que la dirección de la obra no es adecuada? Presentad vuestras quejas claramente
y con franqueza, con el espíritu debido y a las personas responsables. Pedid que se hagan los
ajustes necesarios; pero no retengáis lo que le corresponde a la obra de Dios, y no seáis infieles,
porque otras personas no están obrando correctamente.
(Testimonios para la Iglesia, Tomo 9 200: 3-4)
En Conclusión, se ha demostrado que todo lo que tenemos proviene de Dios y como un acto de fe
y adoración, Dios ha pedido que le devolvamos el diez por ciento de nuestras ganancias. El diezmo
se entrega a la Asociación a través de nuestra iglesia local y se usa principalmente para el
sostenimiento de quienes nos ministran. Dios primero nos da antes de pedirnos y también ha
prometido que cuando devolvamos fielmente nuestro diezmo y demos nuestra ofrenda voluntaria,
él a su vez nos bendecirá abundantemente.
¿Estás listo y dispuesto a poner a Dios primero al devolver fielmente el diezmo y las ofrendas
prometidas como una medida de tu confianza en él y en agradecimiento por lo que ha hecho por
ti?
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo” (Mateo 16:24).
“Para proveernos lo necesario, nuestro Padre celestial tiene mil maneras de las que nada
sabemos” (El ministerio de curación, p. 382).
por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y
he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:19-20)