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Hueso Alveolar

El documento describe la anatomía y composición del hueso alveolar, incluyendo que está compuesto de hueso compacto y hueso trabeculado, y contiene información sobre los tipos de células como osteoblastos y osteocitos que forman y mantienen el tejido óseo.

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Hueso Alveolar

El documento describe la anatomía y composición del hueso alveolar, incluyendo que está compuesto de hueso compacto y hueso trabeculado, y contiene información sobre los tipos de células como osteoblastos y osteocitos que forman y mantienen el tejido óseo.

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HUESO ALVEOLAR

Es el tejido óseo que contiene alvéolos o cavidades donde van alojadas las raíces de las
piezas dentarias. Al fragmento de hueso que queda entre un alveolo y otro adyacente se
denomina cresta o séptum interdental o interalveolar. Las porciones óseas que cubren
las superficies bucales y linguales son llamadas tablas óseas bucales y linguales
respectivamente.

El hueso alveolar está conformado por dos clases de hueso:

1. Hueso compacto (lamina dura, lámina densa ó


corteza ósea)

2. Hueso trabeculado (hueso esponjoso, lamina cribosa


ó trabecular)

Hueso compacto: También llamado lámina dura o corteza ósea, consiste en una
cubierta de hueso sólido, compacto, que protege al hueso trabeculado de traumas físicos
y químicos en toda su extensión, inclusive la parte interna del alveolo está recubierta por
esta lámina de hueso. La cresta alveolar también está recubierta por lámina dura y en
radiografías orto radiales o en interproximales (de mordida) se aprecia a una distancia
aproximada de 1 ó 2 milímetros de la unión esmalte-cemento en condiciones de salud
periodontal y aún en gingivitis.

Cuando la lámina dura sufre reabsorción rápida como en el caso de periodontitis


rápidamente evolutiva, queda expuesto el hueso esponjoso o trabeculado, pudiendo
perderse una importante cantidad de hueso de soporte dentario hasta el punto de exfoliar
la pieza. Generalmente cuando ocurre reabsorción de cresta interdental, los
procedimientos terapéuticos actuales ofrecen poca o ninguna garantía de recuperarlos a
niveles normales.

Por lo tanto la evidencia radiográfica de presencia o ausencia de lámina dura para


detectar la reabsorción ósea en sus etapas iniciales, es de vital importancia para que el
pronóstico sea favorable, con un tratamiento oportuno que prevenga el progreso de la
enfermedad. Es importante subrayar que cuando existe evidencia radiográfica de
disminución de la altura de la cresta a niveles subnormales, pero al mismo tiempo existe
evidencia de continuidad e integridad de lámina dura, se puede afirmar que al momento
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de tomar la radiografía la reabsorción “no está activa” pues permitió la neoformación de


corteza protectora.

La lámina dura adyacente al ligamento periodontal, está perforada por numerosos


conductos de Volkmann por los cuales pasan vasos y nervios desde el hueso alveolar
hacia el ligamento. En ésta corteza también se insertan los haces de fibras de Sharpey,
similar a las que quedan atrapadas en cemento radicular.

Hueso trabeculado: También llamado hueso esponjoso por la similitud arquitectónica


con ese material. Está compuesto por trabéculas óseas que son formadas por
osteoblastos, las trabéculas se anastomosan creando una especie de red o malla de
hueso que caracteriza a este tejido.

Los osteoblastos, células encargadas de formar tejido osteoide constituido por fibras
colágenas y una matriz con glucoproteínas y proteoglucanos; quedan atrapados en el
tejido osteoide, cuando este experimenta calcificación por depósito de minerales para
después transformarse en hidroxiapatita y hueso. A los osteoblastos atrapados se les
denomina osteocitos.

Los osteocitos residentes en las lagunas del hueso


calcificado, están unidos entre sí y con los osteoblastos de
la superficie ósea, mediante prolongaciones
citoplasmáticas que pasan por conductillos que comunican
a las lagunas.

Ese mecanismo de comunicación sirve para el intercambio


regular de los niveles de calcio y fosfato en sangre,
utilizando para ello diferentes mecanismos de control hormonales.

Por razones no muy bien conocidas la calcificación ósea forma laminillas concéntricas
que rodean vasos sanguíneos formando la estructura llamada sistema haversiano que
nutre a todas las células. A la unidad del sistema haversiano, que representa la forma en
que los osteocitos se comunican por prolongaciones citoplasmáticas dentro de
canalículos se le llama OSTEON.
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HUESO ALVEOLAR

PERIOSTIO-ENDOSTIO

La superficie externa del hueso está tapizada por una membrana llamada periostio que
posee fibras colágenas, osteoblastos y osteoclastos, células que están prestas a
neoformación y remodelación óseas, según sean las exigencias.

Los espacios medulares (superficies internas del trabeculado) están revestidos ó


tapizados por endostio que posee rasgos comunes con el periostio, con abundantes
osteoblastos y osteoclastos. Los osteoclastos reabsorben por igual sustancia orgánica e
inorgánica; debido a que son macrófagos agrupados, actúan por liberación de sustancias
como ácido láctico, ácido hialurónico, colagenasas etc. creando un medio acidulado en
el cual se disuelven las sales minerales del tejido óseo. Las sustancias orgánicas
remanentes también son fagocitadas por los osteoclastos.

COMPOSICION QUIMICA DEL TEJIDO OSEO

Hueso alveolar es un tejido conjuntivo mineralizado y por peso consta de alrededor de


un 60% de materia inorgánica, un 20% de materia orgánica y un 20% de agua.

Matriz orgánica: Alrededor del 90% de la matriz orgánica está constituida por colágeno
Tipo I, Tipo III , Tipo IV Presenta 8% de glicoproteínas (osteopontina, osteonectina,
sialoproteina ósea y proteína morfogenéticas ósea), Presenta 2% de enzimas (fosfatasa
alcalina, colagenasa, etc.).

Matriz inorgánica: Contiene un 60% de sustancias minerales (80% cristales de


hidroxiapatita, 15% de carbonato de calcio y 5% de sales minerales) que le proporcionan
dureza.

CELULAS DEL TEJIDO OSEO

Las células funcionan coordinadamente fabricando, manteniendo y remodelando el tejido


óseo.

Los tipos celulares son:

Células osteoprogenitoras: Las células osteoprogenitoras pueden ser de dos tipos: los
preosteoblastos y los preosteoclastos. Los primeros proceden de células
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mesenquimáticas indiferenciadas y se localizan en el tejido conectivo que forma el


periostio, el endostio y el tejido conectivo perivascular. Estas células dan origen a los
osteoblastos y osteocitos y en ellas se detecta fosfatasa alcalina de forma significativa.
De este tipo celular deriva los osteoclastos.

Osteoblastos: son las células encargadas de la síntesis, secreción y mineralización de


la matriz orgánica. Se les encuentra tapizando las superficies óseas a manera de una
capa epitelioide de células conectadas entre sí. En las zonas con antigüedad
osteogenética, los osteoblasto se encuentran separados de la matriz ósea calcificada por
un zona de matriz no mineralizada denominada sustancia osteoide.

Los osteoblastos activos son células cuboides mononucleadas, con un citoplasma que
tiene apetencia por los colorantes básicos. Son fosfatasa alcalina positiva, pero a medida
que disminuye la neoformación ósea decrece su actividad enzimática.

En la matriz mitocondrial se identifican gránulos de fosfato de calcio, electrónicamente


densos, asociados a glicoproteínas. Estos gránulos estarían relacionados con el papel
que juegan las mitocondrias en la regulación de los niveles de calcio y de fosfato del
citosol. Se ha demostrado que la paratohormona incrementa el flujo de calcio hacia los
osteoblastos con el consiguiente aumento en el número de estos gránulos
mitocondriales.

En la superficie del osteoblasto que mira hacia la sustancia osteoide emergen gran
cantidad de prolongaciones citoplasmáticas, provistas de microfilamentos, las que se
extienden dentro de esta sustancia aún no mineralizada, conectándose con 1as
prolongaciones de los osteocitos por medio de nexos o uniones comunicantes. Los
osteoblastos vecinos también establecen conexiones entre sí por medio de este tipo de
uniones intercelulares. Entre las propiedades de los osteoblastos destaca la de poseer
receptores para la paratohormona y vitamina D.

Osteocitos: A medida que los osteoblastos van secretando la sustancia osteoide, la cual
luego se calcifica, algunos quedan encerrados dentro de la misma y se transforman en
osteocitos. Las cavidades que los alojan se denominan osteoplastos u osteoceles.
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HUESO ALVEOLAR

De los osteoplastos se desprenden radialmente gran número de conductillos calcóforos


en cuyo interior se alojan las prolongaciones citoplasmáticas de los osteocitos. Estas
prolongaciones contienen microfilamentos contráctiles de actina, y hacen contacto por
medio de nexos con las prolongaciones de los osteocitos vecinos, así como con los
osteoblastos de la superficie. En consecuencia, todas estas células quedan
intercomunicadas por medio de un sistema de lagunas y conductos que forman una red
funcional tridimensional, conocida como sistema canaliculolacunar, o sistema de
microcirculación ósea.

Entre la membrana plasmática del osteocito y la pared ósea del conductillo o laguna,
queda un espacio, el espacio periostiocítico, el cual contiene un líquido extracelular con
una elevada concentración de potasio. El líquido de los espacios periostiocíticos se
continúa con el líquido extracelular general. A través del mismo se producen los
intercambios metabólicos; esto explica el por qué las células situadas en la profundidad
de la matriz ósea pueden responder a estímulos hormonales.

Puede haber cierta cantidad de sustancia osteoide adosada a la pared calcificada de las
lagunas y aun de los conductillos, esto dependería del grado de actividad funcional de
los osteocitos.

La cara lacunar de la matriz calcificada es una zona de gran densidad cálcica, por lo que
se le denomina lámina densa, se le considera equivalente a la dentina peritubular. Se
piensa que esta lámina densa está bajo el control del osteocito en procesos, tales como
la osteólisis osteocítica. Ésta es un tipo de osteólisis o resorción ósea causada por los
osteocitos y mediada por la hormona paratiroidea, que acontecería en situaciones
normales y participaría en los mecanismos homeostáticos de regulación rápida de la
calcemia.

Osteoclastos: Son las células encargadas de degradar la matriz, o sea, de producir la


resorción ósea. Pueden encontrarse en cualquier área superficial del tejido óseo: en la
superficie perióstica o de las trabéculas. Siempre se encuentran adosados a la matriz
calcificada por lo que se cree que, de haber osteoide, este es removido previamente, por
acción de los osteoblastos estimulados por la paratohormona. Aparentemente las
moléculas que son liberadas al deteriorarse la matriz por actividad de los osteoblastos
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atraen a los monocitos. Estos dan lugar a los preosteoclastos que al fusionarse dan a su
vez origen a los osteoclastos que son las células responsables de la resorción ósea.

Debido a su origen y características morfofuncionales, los osteoclastos se consideran


integrantes del sistema fagocítico mononuclear, formado por todos los macrófagos de
nuestro organismo, más los monocitos y células precursoras que les dan origen.

Los osteoclastos son células grandes, multinucleadas, que contienen numerosas


mitocondrias con gránulos electrodensos de fosfato de calcio. La abundancia de
mitocondrias es responsable de la acidofilia citoplasmática.

Entre las propiedades más características de los osteoclastos destacan la existencia de


receptores de calcitonina y la presencia significativa de anhidrasa carbónica en las
microvellosidades del ribete.

Los osteoclastos liberan ácidos orgánicos y enzimas hidrolíticas lisosomales hacia el


espacio extracelular, lo que causa la degradación, tanto de la parte mineral, como de los
componentes orgánicos de la matriz ósea. A medida que se produce la resorción u
osteólisis, los osteoclastos van excavando la superficie del tejido óseo, formando unas
cavidades que se conocen como lagunas de Howship.

Cuando los osteoclastos se retiran, esas lagunas son invadidas por osteoblastos, que
forman nuevo tejido óseo. Se completa así el proceso de recambio o remodelado
(resorción-neoformación), proceso que posibilita la permanente renovación del tejido
óseo y la adaptación a las fuerzas que se ejercen sobre él, modificando su estructura
interna y aún la forma de toda la pieza anatómica. El proceso de recambio está
influenciado por factores generales, como la paratohormona, la calcitonina y la vitamina
D. y por factores locales, como la IL-l, la IL-6, el TNF-α (factor de necrosis tumoral), el
IFN-y (interferón), la PGE2 (prostanglandina) y la PDGF (factor de crecimiento derivado
de las plaquetas).

Célula bordeante ósea: Son células fusiformes y aplanadas que revisten la matriz ósea
en aquellos lugares en los que ésta ni se forma por los osteoblastos ni se destruye por
los osteoclastos. Las células bordeantes se unen unas a otras así como a las
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prolongaciones de los osteocitos por medio de uniones comunicantes. El núcleo celular


es homogéneo y las organelas muy escasas.

La actividad funcional está relacionada con el establecimiento de un límite en el tejido


óseo que hace posible que en el seno del mismo, en un determinado micro
medioambiente, tengan lugar actividades y reacciones específicas del metabolismo
Fosfocálcico. Las células bordeantes óseas se originan al igual que el osteocito a partir
del osteoblasto cuando éste finaliza su actividad funcional.

Para algunos autores la célula bordeante seria un tipo celular detenido en G, que podría
en determinadas circunstancias, volver al ciclo y diferenciarse hacia osteoblasto.

ESTRUCTURA ANATOMICA DEL HUESO ALVEOLAR

Los bordes alveolares siguen la curvatura de los arcos dentarios, formando las paredes
de los alvéolos dentarios.

Estos alvéolos pueden ser simples o compuestos, con 2 o 3 tabiques internos, según los
ocupen dientes uni, bi o trirradiculares.

En cada alveolo encontramos:


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Tablas alveolares libres (vestibular, paladar o lingual) que presentan una cara alveolar y
otra libre.

Compacta perióstica: Corresponde a la cara libre, está constituido por tejido óseo
compacto y revestido por periostio.

Compacta periodontal: Corresponde a la vertiente alveolar está formada igual por


tejido óseo compacto y está directamente relacionado con el ligamento periodontal.

Tabiques alveolares: Cuando separan los dientes vecinos son tabiques interdentarios
protegidos por la encía interdental.

Cuando separan 2 divertículos de un mismo alveolo o los tabiques localizados entre las
raíces de dientes multiradiculares son tabiques interrradiculares. En ambos tipos de
tabiques entonces hay un eje central con mayor abundancia de tejido óseo esponjoso
recubierto por dos láminas de tejido óseo laminillar.

Anatómicamente, no existe ninguna diferencia característica entre el cuerpo maxilar o


mandibular y sus apófisis alveolares respectivamente.

Sin embargo, debido a la adaptación funcional, pueden distinguirse dos partes en la


apófisis alveolar.

LA PARED INTERNA DEL ALVEOLO: Constituida por hueso compacto delgado


llamado hueso alveolar, aparece en las radiografías como corticales alveolar.

Desde el punto de vista histológico, contiene una serie de aberturas (lámina


cribiforme) por las cuales los paquetes neurovasculares unen el ligamento
periodontales con el componente central del hueso alveolar, el hueso esponjoso.

PROPIEDADES HISTOLOGICA DEL HUESO ALVEOLAR

La lamina compacta periodontica del proceso alveolar tienen origen periodóntico (crece
por aposición a partir de las regiones osteogeneticas del ligamento periodontal) y
medular (se forma a expensas de los osteoblastos del tejido medular adyacente).

La compacta de origen periodóntico se llama lámina dura y está constituida por un tejido
óseo laminar, cuyas laminillas corren paralelas de la superficie alveolar. Está atravesada
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por numerosas fibras provenientes del ligamento periodontal llamadas fibras de Sharpey.
Se encuentra perforada por múltiples foraminas llamadas conductos de Volkmann, por
las que pasan vasos y nervios hacia y desde el ligamento periodontal.

La compacta de origen periostico está conformado por tejido óseo laminar penetrado por
una moderada cantidad de fibra de periostio.

Medular (se forma a expensas de los osteoblastos del tejido medular adyacente). En los
tabiques y tablas alveolares es un tejido compuesto por trabéculas, especulas y espacios
medulares.

El tejido óseo medular en los tabiques y tablas alveolares es un tejido compuesto por
trabéculas, especulas y espacios medulares. Las trabéculas están revestidas por
endosito y compuestas por tejido óseo laminar con finas fibras colágenas, aunque las
más anchas pueden contener sistema de Havers. Los espacios entre ellas están
ocupados por medula ósea y se clasifican en:

• Trabéculas de tipo I: regulares, gruesas y horizontales, típicas del maxilar inferior.

• Trabéculas de tipo II: finas y dispuestas irregularmente, típicas del maxilar


superior.

VASCULARIZACION E INVERVACION

Su irrigación sanguínea proviene de los procesos maxilares superior e inferior. Las


arterias intratabicales corren de forma recta por los tabiques alveolares. Las arterias
perforantes que son sus ramas terminales atraviesan los conductos de Volkmann y
pasan al ligamento periodontal. Por estos conductos pasan venas, linfáticos y nervios
desde el ligamento.

ORIGEN Y DESARROLLO DEL HUESO ALVEOLAR

Los maxilares comienzan su desarrollo alrededor de la séptima semana de vida


intrauterina, en ambos maxilares se forma una lámina ósea externa que se continúa en
una interna, dejando entre ambas un surco que contiene los gérmenes dentarios y que
se abre hacia la superficie bucal.
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HUESO ALVEOLAR

El estímulo para la formación de los bordes alveolares lo proporcionan los dientes en


crecimiento. La pared ósea de los alvéolos comienza su desarrollo al completarse la
corona e iniciarse el crecimiento de la raíz. Los osteoblastos por un proceso de
osificación intramebranosa originan trabeculas osteoides que luego se calcifican. Las
áreas mesenquimatosas que permanecen entre las trabeculas óseas se diferencian
posteriormente en medula ósea.

Una vez que las trabeculas alveolares se disponen en una red elaborada y alcanzan un
cierto espesor la aposición periférica hace que se formen capas superficiales del tejido
óseo compacto. Dando lugar a 2 capas de tejido óseo compacto y una capa intermedio
de tejido esponjoso.

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