1.
La persistencia de la memoria, Salvador Dalí
El cuadro La persistencia de la memoria de Salvador Dalí es una referencia fundamental del
surrealismo y, en particular, del trabajo de este pintor. Al fondo, vemos un paisaje que nos
recuerda el trazo leonardesco. La luz es un elemento característico de Dalí. En el primer
plano, los relojes blandos anuncian la relatividad del tiempo. El espacio también se relativiza
por medio de luces contrarias. Una figura informe yace en la superficie del universo
pictórico. Algunos ven en ella rasgos del rostro de Dalí.
6. Hijo de hombre, de René Magritte
En Hijo del hombre, Magritte ha interpuesto una manzana entre el rostro del personaje y el
espectador. La identidad del hombre permanece oculta. La manzana aparece
recurrentemente en la obra de Magritte, unas veces asociada a "la idea" y otras como fruto
del conocimiento y la libertad, así como el fruto bíblico que contiene el conocimiento del
bien y del mal. El nombre de la obra, Hijo del hombre, es una referencia bíblica.
16. Bordando el manto terrestre, de Remedios Varo
Bordando el manto terrestre es el panel central de una obra de Remedios Varo que forma
parte de un tríptico. Este se completa con las escenas conocidas como Hacia la Torre y La
Huída. Aparentemente, la escena alude al tiempo en que Remedios Varo tejía en el convento
mientras alguien más leía. El hilo brota de una fuente misteriosa al centro de la composición.
El tejido se escapa de los límites de la torre e impregna el mundo con su capacidad creadora.
El manifiesto de Breton está inspirado en el libro de Freud La interpretación de los sueños, en
el que el autor explora la idea de que la mente humana posee un nivel oculto llamado
inconsciente, es decir aquelo de lo que la mayor parte del tiempo las personas no tienen
conciencia, como la palabra lo indica.
El Surrealismo pretendía superar esta limitación del inconsciente, permitiendo que el
subconsciente se expresase a través del arte.
De esa forma el automatismo se convirtió en una de las características del Surrealismo, en
defensa de la expresión artística sin límites y sin el control de la razón. Para lograr este
objetivo, los artistas llegaron a elaborar obras en estados de trance e hipnosis.
En la práctica, el automatismo consistía en trasponer en papel, lienzo o cualquier otro
soporte de expresión artística, un pensamiento o sueño directamente del subconsciente, sin
ejercer control estético o moral.
El objetivo era que la creación artística se automatizara (automatismo) tal como es
automática la respiración o la acción del pestañeo. Era así un intento de protesta contra las
normas establecidas, tanto en el arte como en el ámbito social.
Los surrealistas creían que la creatividad que nacía del subconsciente de un artista era más
auténtica y poderosa que la derivada de la consciencia. También estaban interesados en
explorar el lenguaje de los sueños que creían que revelaba los sentimientos y deseos ocultos.
De una forma general, se puede decir que la idea era lograr la mayor espontaneidad posible,
algo que se reveló más o menos fácilmente en el dibujo y la escritura, pero no tanto así en la
pintura, pues esta es una disciplina muy compleja que no permite tanta espontaneidad.
El automatismo no siempre funcionaba bien en otras formas de expresión artística, así que
otras técnicas fueron usadas para alcanzar la anhelada espontaneidad de creación.
Una de estas técnicas fue el frottage, que consistía en pasar un lápiz, por ejemplo, sobre una
superficie rugosa, creando así formas y texturas en el soporte para crear una obra nueva a
partir de ese material.
Otro ejemplo es la decalcomanía, una técnica en la cual cierta cantidad de tinta es arrojada
contra un lienzo o papel. Esta superficie se dobla por la mitad y al abrirla nuevamente,
muestra un patrón de tinta que sirve de material para crear una obra gracias a lo que
provoca al nivel subconsciente.
Otras formas de expresión artística fueron usadas y experimentadas, siempre en un esfuerzo
por explorar al máximo la libertad creativa.
Principales artistas y obras
Max Ernst
Max Ernst (1891, Brühl, Alemania - 1976, París, Francia) fue uno de los pioneros del Dadaísmo
y luego se incorporó al Surrealismo, destacando en la pintura y en la poesía.
Su obra se caracteriza sobre todo por la exploración de lo absurdo, la construcción de
escenarios fantásticos y el mundo de los sueños. A lo largo de su vida artística experimentó
con varias técnicas como el collage y el frottage, y estuvo bastante influenciado por el arte
de las tribus nativas americanas.
Salvador Dalí
Salvador Dalí (1904-1989, Figueres, España) es el más famoso de los surrealistas y su nombre
pasó a ser, con el tiempo, sinónimo del movimiento. Esto ocurrió a pesar de que, alrededor
de 1937 y como consecuencia de la transformación de su estilo y de sus posiciones políticas,
Breton lo expulsara del Surrealismo. Por ende, Dalí es el más controversial.
En su obra es muy notoria la influencia del imaginario onírico, es decir, del mundo de los
sueños. Su expresión artística fue hecha fundamentalmente a través de la pintura y de la
escultura, pero a lo largo de su vida también utilizó otras formas y técnicas.
Joan Miró
Joan Miró (1893, Barcelona - 1983, Palma de Mallorca, España) es uno de los artistas más
influyentes del siglo XX. Las obras más conocidas del artista son sus pinturas, aunque
también creó como escultor, diseñador, ceramista, etc.
Así como otros artistas, Miró pasó por varios movimientos, se dejó influenciar por ellos y
también dejó su marca. Comenzó, de hecho, por el Fauvismo, pasó luego al Dadaísmo y de
este al Surrealismo y al Abstraccionismo.
René Magritte
René Magritte (1898, Lessines, Bélgica - 1967, Bruxelas, Bélgica) fue un artista belga y uno de
los nombres del surrealismo más aclamados internacionalmente, a pesar de que su fama
llegaría apenas alrededor de los años 50.
Para Magritte, lo importante no era tanto lo que la obra mostraba, sino aquello que ocultaba,
es decir, las segundas intenciones de fondo. Para él lo importante era representar el
misterio, y así muchas de sus composiciones pictóricas presentarían figuras humanas con la
cara tapada con un velo, dejando al espectador en la eterna curiosidad e insatisfacción por
no poder nunca revelar lo que se oculta tras este.