Cinco balas para Manuel Acuña, César Güemes
Resumen: Güemes inicia su novela con la visita de una misteriosa mujer
llamada Jordana que deposito una cantidad considerable en la cuenta del
personaje central Gardel, pagada para encontrar un mueble que
perteneció a Manuel Acuña a Gardel un cazador del siglo XX además de
un sobre con una llave. A Cesar Güemes que se interesa en la búsqueda e
inicia su indagación sobre Manuel Acuña, planteándose una serie de
interrogantes, por que Acuña que tenía todo el éxito del siglo XIX, siendo el
poeta de moda, que tenía la bivalencia, de ser un estudiante de excelencia
en la carrera de medicina, que no tenía problemas para la carrera, y que
como relata atinadamente Güemes en su escritorio tenía dividido su
trabajo, por un lado los tratados de anatomía, fisiología, patología y otras
materias de la medicina, aparentemente Acuña quería terminar la carrera y
dedicarse a la medicina, la poesía y sus obras eran una segunda vocación
por eso tenía dividido el escritorio y al otro lado de los textos de medicina,
perfectamente ordenado sus trabajos de poesía, de narrativa, acababa de
estrenar una obra El pasado con gran éxito. Todo le sonreía en vida a
Manuel Acuña, grandes amigos, mujeres hermosas, inclusive tuvo un hijo,
con Laura Méndez de Cuenca, que Güemes con sus indagatorias,
encuentra en su pasado de saltillo. Güemes salta magistralmente del
tiempo en un anacronismo fascinante, estudiando la vida de Acuña del
siglo XIX con los instrumentos cibernéticos de su asistente Formosa, del
siglo XX, su mano derecha, que lo mantiene informado en la búsqueda con
manos rápidas sobre el teclado de la computadora, le ayuda a desentrañar
el acertijo que Güemes magistralmente nos va llevando por las dos etapas,
a ratos la vida de Acuña, en otros sus propias peripecias al buscar en el
pasado, hasta descubrir por que de las cinco balas disparadas, ninguna
toco a Acuña, que termino por quitarse la vida pero no por Rosario, si no
por una intriga de la Sociedad Siniestra en dónde una mujer, Chiara
hermana Gatusso el jefe de la mafia resulta su ejecutora, ¿porque no iba a
ser una mujer la causa de su muerte? Si mujeres fueron la inspiración de
su poesía. Güemes hace una historia fantástica de literatura, policiaca y
novelesca en la cual muestra al poeta, pero más allá descubre al hombre
de palabra, al héroe que fue en realidad Manuel Acuña.
Introducción
Acuña escribió em 1873 año de su muerte
¿Ves?. En aquellas paredes
están cavando un sepulcro
y parece como que alguien
solloza allí, junto al muro
¿Por qué me miras y tiemblas?
¿Por qué tienes tanto susto?
¿Tu sabes quién es el muerto?
¿Tu sabes quién fue el verdugo?
Es acaso un anticipatorio, Manuel Acuña se suicido o lo mataron de una
manera tan astuta que pareciera que él lo hizo por su propia mano.
Ya Juan de Dios Peza amigo de Manuel, entiende las razones por las
cuales fallecido Acuña han de quedarse en silencio, por extraña y dolorosa
que fuese, estaba cruzando alguna frontera, que no fue por tontería,
puesto que habla de su inteligencia, ni por despego a la vida porque echa
de mano de la idea del corazón como elemento que constituye la
humanidad del amigo, ni por ausencia de personas que lo apreciaran ya
que menciona los afectos. Sin embargo, la inteligencia, la bonhomía, el
cariño de los amigos y el amor de las mujeres se vieron borrados por una
razón que escapa la comprensión de Peza.
La aparición del inspector Gonzalo Montes da otra de las claves de que
una serie de asesinatos se hacen en forma “profesional” y menciona por
primera vez a La Sociedad Siniestra que ser la clave para entender las
cinco balas disparadas, sin que ninguna causara herida en Manuel Acuña,
Gardel, un gatillero honesto, es el otro personaje que se dedica por
encargo de una misteriosa mujer Jordana de averiguar sobre la muerte o
“suicidio” de Acuña, el va elaborando cuidadosamente el perfil del poeta
desde su original Saltillo hasta su muerte, tomando en cuenta sus amigos,
su medio ambiente, en fin todos los detalles que le pudieran ayudar a
resolver el enredo, ambos personajes a su vez los une su pasión por el
billar, uno en forma profesional que le ha permitido ganar grandes sumas,
Acuña solamente por entretenimiento, pero esa afición lo une con Gonzalo
Montes el inspector que es a su vez la llave de todo el drama.
Aparece también el fundador de la Universidad y uno de los mayores
positivistas de la historia de México Justo Sierra, que escribe lo mas sabio
y delicado sobre el suceso “Palmas, triunfos, laureles, dulce aurora/ de un
provenir feliz, todo en una hora/ de soledad y hastío/ cambiaste por el
triste/ derecho de morir ¡hermano mío.
Es bellísimo, lo tenía todo y se quito la vida por nada que se pudiera
explicar, esa es la premisa para resolver. Fue Rosario la causa de su
muerte, es el Nocturno su carta de despedida, esta versión es sin duda la
más romántica, y en el corazón del hombre siempre cabe un poco más de
romanticismo, realidad es la puerta de entrada que destruye el espíritu del
joven amante de la poesía y lo vuelva en la realidad fatídica de la avaricia,
poseer sin tener, ser rico para ser pobre, buscar por siglos lo que dará la
felicidad falsa, y matar la esperanza del amor verdaderos hasta la muerte,
el trabajo de Cesar Güemes con un perfil universitario y de posgrado, hace
una extraordinario trabajo periodístico, pero desde el fondo de mi alma
bohemia hubiera preferido que el Nocturno fuera una pegaría póstuma de
amor y no una realidad de avaricia, gracias Cesar, por decir la verdad por
cruel que haya sido, ojalá Güemes te hubieras equivocado.
Resultado. La trama va tejiendo poco a poco el resultado a primera vista
parece que es un homenaje póstumo a Rosario de la Piedra, la mayoría de
los que no hemos embelesado con su nocturno, nos hace pensar que el
amor no correspondido es la causa del suicido con cianuro, y entonces la
¿cinco balas? Simplemente no encajan en el drama.
Si desglosamos el Nocturno simplemente no ensambla, desde el primer
verso dónde expresa su necesidad de /decirte que te quiero/ decirte que te
adoro, Acuña era un hombre bien parecido, con reconocimiento social y
amigo de Rosario que dentro del melodrama sabe que la ama, pero
también sabe que es un corazón veleidoso que ama a /otras más/ en el
segundo verso menciona /yo quiero que tu sepas que ya hace muchos
días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir/ todos los de su época
conocían que dentro de los hábitos del poeta estaba ese el de no dormir
porque entre sus estudios de medicina, sus escritos de poeta y su vida
social que incluía frecuentes noches en vela por su apetencia a las obras
que se presentaban en el Teatro Nacional.
Continúa camino mucho, mucho y al fin de la jornada/ las formas de mi
madre/ se pierden en la nada/y tu de nuevo vuelves en mi alma a
aparecer. Manuel no era precisamente un devoto de su familia, con la que
mantenía relación con cartas esporádicas, pero no manifiesta tener esa
devoción por su madre a la que, si bien ama, no venera.
En la cuarta estrofa esta lo más controversial Comprendo que tus besos
jamás han de ser mío/ comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás/
la misma Rosario muchas veces la insinuó que a pesar de ser una mujer
galanteada por muchos, tenía un preferencia por Manuel, además ella
misma se lo reclama, /que en sus ojos no me he de ver jamás/, ellos se
frecuentaban, iban juntos a eventos, comían con frecuencia que quiere
decir que en sus ojos no se han de ver jamás, ¿metáfora? El nunca hizo
realmente nada por acercarse amorosamente a Rosario, inclusive tiene
una hija con Laura Méndez de Cuenca, como podría estar enamorado
locamente, sin ser correspondido por Rosario, si lo era y hasta el punto del
suicidio, esa misma semana que se suicidó tenía un cita con Rosario.
Y el corolario en la última estrofa, ¡Adiós por la vez última, amor de mis
amores; la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores, mi lira de poeta, mi
juventud adiós. Es una despedida a su juventud disparatada al saber que
pronto sería médico, se despide de su vida de joven o de su vida aparenta
mas lo primero, todos al dejar la Universidad diríamos como el poeta, mi
juventud adiós.
En un estudio cuidadoso, se lee claramente que no es una nota de
suicidio, a lo mucho es una carta de despedida hacía esa mujer
frecuentada por tantos, a pesar de que manifestaba como lo notan sus
amigos, los escritos de la época, sus propias notas Rosario no tenía
ningún otro compromiso y manifestaba una preferencia por Manuel.
Güemes introduce en su narrativa la inteligencia y los recursos de un
personaje central Gardel ese sagaz cazador, su afición a descubrir las
causas de algo que sucedió 150 años antes ayudado con la cibernética de
Formosa, pero intrigado porque Jordana estaba dispuesta a gastar lo que
fuera por saber la verdad. Es verdad, la historia contada que comprar dos
viejos buros de un anticuario a precios exorbitantes es la búsqueda
desinteresada por saber la verdad, de algo que paso hace 150 años, o
pago la suma por la carta con la llave adosada a uno de los muebles?
Sabe esta mujer lo que quiere o pretende engañara al sagaz cazador, son
historias inverosímiles, de transferencias bancarias a su cuenta sin
preguntar nada, sin pedir nada, y sin tiempo para resolver el enigma.
Y entonces aparece la famosa bolsa que le encargara la Chiara la
hermana de Gatusso el jefe de la Sociedad Siniestra apresado por
Gonzalo Montes, ella desesperadamente necesitaba los diamantes que
había dado a Manuel para pagar al gatillero que matara el inspector único
testigo contra su hermano, esta hipótesis es mucho más solida que la de
Rosario a la que escribió
¿Cuándo tu broche apenas se entreabría/para aspirar la dicha y el
contento/te doblas ya y, cansada y sin aliento/te entregas al dolor y a la
agonía?
¿No ves, acaso, que esa sombra impía/que ennegrece el azul del
firmamento/nube es tan sólo que al soplar el viento/te dejará de nuevo ver
el día?
¡Resucita y levántate¡ Aún no llega la hora de que en el fondo de tu broche
des cabida al pesar que te doblega!
Tal vez como lo relata Luis Alberto Navarro Pérez Escribir sobre Manuel
Acuña lo hizo de carne y hueso, refirió Cesar Güemes, al narrar que
cuando investigó sobre la vida del escritor y poeta mexicano fue
desvirtuando esa imagen enaltecida “que se maneja de los personajes de
la historia nacional”.
Gardel por el momento deseaba responderse una sola pregunta antes de
dar cualquier paso. Sacó las notas, marcadores, plumas y todos los libros
dónde apareciera Manuel Acuña. Sabía poco: un poeta a punto de concluir
sus estudios de medicina, que además escribía teatro y al parecer triunfa
con la puesta en escena, un poeta que sabe de billar, y que se mata por
amor, o por lo que la vida le marcara. Tenía una gracia retorcida el cuadro
que se iba formando. Pero no solo eso. Carecía de una lógica estable,
digamos. No todo era rigor limpio. Faltaban elementos de juicio. Gardel
había conocido a muy escasos jugadores dentro y fuera de México, que
dedicaran parte de su tiempo a escribir. Pero no sabía de ninguno que
fuera poeta y además se tomara la molestia de suicidarse. Por cierto, los
intereses en la breve vida del escritor, algunos de ellos anónimos, no
señalaban que se hubiera quitado la vida de un balazo como le había
sugerido Alcalde, sino ingiriendo cianuro. “¿Un médico que bebe cianuro?
En una cita de Manuel Acuña, fechada en 1872, que dice “El billar es una
práctica para ordenar las ideas: acude al razonamiento a la geometría, a la
imaginación, y cuanta para si unas micras de azar”.
Como un hombre con éxito, inteligente que era capaz de escribir con tanta
puntualidad lo que era el billar, tendría la osadía de cometer suicidio, y de
todas las formas con cianuro, cuando ese mismo día tendría una comida
con los amigos en una hora y otra reunión con Rosario el fin de semana.
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