Apunte Seminario Derechos Humanos UNNE
Apunte Seminario Derechos Humanos UNNE
BOLILLA 1.
Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción
alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, religión o lengua o
cualquier otra condición”. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación
alguna.
Juan Carlos Wlasic, define a los derechos humanos como “aquellos que protegen la dignidad
de la persona humana, y sus valores derivados de la libertad e igualdad, a través de la efectiva
y plena satisfacción de sus necesidades, tanto físicas, psíquicas como morales, y que derivan
en características y principios propios, de carácter general y normas jurídicas básicas de
protección.
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Fundamento filosóficos, jurídicos y políticos entre las distintas concepciones. No esta.
El principio pro homine es un criterio hermenéutico que informa todo el derecho de los derechos
humanos, en virtud del cual se debe acudir a la norma más amplia, o a la interpretación mas
extensiva, cuando se trata de reconocer derechos protegidos e, inversamente, a la norma o a la
interpretación más restringida cuando se trata de establecer restricciones permanentes al
ejercicio de los derechos o su suspensión extraordinaria. Este principio coincide con el rasgo
fundamental del derecho de los derechos humanos, ósea ESTAR SIEMPRE A FAVOR DEL HOMBRE.
Esta pauta está consagrada positivamente. Así, en general, los instrumentos internacionales de
derechos humanos, establecen que ninguna disposición autoriza a limitar los derechos protegidos
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en mayor medida que la prevista, o a limitar el goce o ejercicio a cualquier otro derecho que
pueda estar reconocido en otra norma internacional o interna vigente.
Siempre la aplicación o interpretación de las normas de derechos humanos debe hacerse a la luz
del principio pro homine, y del principio de no discriminación y teniendo en cuenta su objeto y fin.
Los derechos humanos regulados en el orden jurídico son esencialmente relativos y por ende,
pueden ser reglamentados razonablemente. También algunos derechos pueden ser objeto de
restricciones legítimas en su ejercicio e incluso de suspensiones extraordinarias.
Las restricciones legítimas son los límites de tipo permanente que imponen al ejercicio de algunos
derechos en atención a la necesidad de reservar o lograr determinados fines que interesan a toda
la sociedad.
El principio pro homine no permite extender más allá de lo permitido a las restricciones y
suspensiones.
Las restricciones legítimas que se impongan deben hacerlo con arreglo a los requisitos de forma y
a las condiciones de mando- representadas por la legitimidad de los fines que, con tales
restricciones pretenden alcanzarse.
La norma que contiene las pautas y criterios se encuentra en el art 29.2 de la Declaración Universal
de Derechos Humanos, que predispone que “En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus
libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el
único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de sus derechos y libertades de los demás, y
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de satisfacer las justas exigencias, la moral, el orden público y del bienestar general en una
sociedad democrática”.
La primera exigencia a satisfacer es que la restricción este prescripta por la ley, no debe ser
arbitraria, ni insensata ni discriminatoria.
En el ámbito de los fines que justifican o legitiman una restricción de los derechos humanos, hay
que señalar que el principal obstáculo para una aplicación univoca de las clausulas limitativas se
encuentra en los conceptos indeterminados. Así, los instrumentos internacionales se refieren a
conceptos de 1-necesidad democrática, 2- orden público, 3- seguridad nacional, 4- bien común, 5-
salud pública,6- moral. Se requiere que para que una restricción se aceptada debe ser “necesaria
en una sociedad democrática”. Esta interpretación la hizo la corte europea y quiere decir que
implica la existencia de una “necesidad imperiosa” que justifique la interferencia, reconociendo,
sin embargo, a las autoridades, el “margen de apreciación” para su valoración.
La “Seguridad Publica” apunta a restricciones que permitan proteger contra peligros para la
seguridad de las personas o de sus bienes.
El “Bien Común” ha sido entendido como “un concepto referente a las condiciones de la vida
social que permiten a los integrantes de la sociedad alcanzar el mayor grado de desarrollo
personal y la mayor vigencia de los valores democráticos.
La “Moral”, es uno de los conceptos de más difícil definición y de mayor imprecisión, dado que
este criterio varia con el paso del tiempo y de una cultura a otra, se asume que el Estado goza de
cierto margen de apreciación cuando la invoca como pauta legitima para restringir el ejercicio de
determinados derechos.
Para concluir hay que tener en cuenta que la interpretación y el alcance que se les dé a estos
conceptos indeterminados frente al principio PRO HOMINE, debe ser la más restrictiva posible. Y
hay que aclarar que aun las restricciones legitimas deben interpretarse lo más restrictiva o
limitadamente.
Por otra parte, este principio impone también atender al razonable principio según el cual los
derechos de cada uno terminan donde comienzan los derechos de los demás, de alguna manera
comprendido en las normas sobre deberes.
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La corte interamericana en cuanto al alcance de este principio estableció que “entre varias
opciones para alcanzar ese objetivo debe escogerse aquella que restrinja en menor escala el
derecho protegido… es decir, la restricción debe ser proporcionada al interés que la justifica y
ajustarse estrechamente al logro de ese legitimo objetivo.
La carta magna (de charta magna "volumen principal, escrito señalado" en latín) es uno de los
antecedentes de los regímenes políticos modernos en los cuales el poder del monarca o
presidente se ve acotado o limitado por un consejo, senado, congreso, parlamento o asamblea.
También es constitucionalismo clásico.
La carta magna tiene su origen en Inglaterra. Fue un documento aceptado por el rey Juan I
de Inglaterra, más conocido como Juan sin Tierra ante el acoso de los problemas sociales y las
graves dificultades en la política exterior. Después de muchas luchas y discusiones entre los nobles
de la época, la Carta Magna fue finalmente sancionada por el rey Juan I en Londres el 15 de junio
de 1215.
Los 63 artículos de los que consta la Carta Magna, aseguran los derechos feudales a la
aristocracia frente al poder del Rey.
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o salir de Inglaterra, salvos y sin temor, salvo respecto aquellos que pertenecen a un país en
guerra entre Inglaterra. La gratuidad de los juicios criminales.
Por otra parte, en esta época, comienza a desarrollarse el Parlamento. El mismo se instala
con características similares a las actuales, es decir con dos cámaras, una representando a la
nobleza (de los lores-Cámara Alta del Parlamento) y otra al clero y a la gente común (de los
comunes). Históricamente, el Parlamento surge como una forma de limitación a la autoridad del
rey.
Importancia
La Carta Magna estableció por primera vez un principio constitucional muy significante, a saber,
que el poder del rey puede ser limitado por una concesión escrita. Y está considerada como la
base de las libertades constitucionales en Inglaterra.
Los abusos fueron agravados por la dificultad de obtener la reparación para ellos. La Carta Magna
provee los medios para que las quejas fuesen ampliamente escuchadas, no sólo contra el rey y sus
agentes sino contra los señores feudales menores.
Durante el siglo XVIII, se desarrollan estas dos revoluciones, que como surge de su propia
denomina, y a diferencia del proceso británico, la construcción del estado liberal parte de una
ruptura, con el colonialismo ingles en el caso de América del Norte, y con la monarquía
absolutista, en el caso de Francia. Además, a diferencia del proceso ingles, estas revoluciones
concluyen con la aprobación de sendas constituciones escritas. Sin perjuicio de lo cual se afirma
que, las primeras diez enmiendas a la Constitución Norteamericana, remiten a la tradición
anglosajona sobre el tema del reconocimiento de los denominados derechos individuales. Estas
dos revoluciones se caracterizan por ser republicanas.
• Libertad religiosa
• Libertad de prensa
• Derecho de reunirse pacíficamente
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• Inviolabilidad de la seguridad de las personas, domicilio y papeles
• A no ser condenado sin juicio previo
• A no ser condenado sin juicio previo, a no ser juzgado dos veces por un mismo delito, etc.
La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789, aprobada por la Asamblea
Nacional, el 26 de Agosto y que precede la constitución sancionada en 1791, corolario de la
revolución francesa, la primera decide “exponer, en una declaración solemne, los derechos
naturales, inalienables y sagrados del hombre”. Reconoce entre otros, que los hombres nacen y
permanecen libres e iguales en derechos, tales derechos naturales e imprescriptibles son: libertad,
propiedad, seguridad y resistencia a la opresión, establece que el origen de toda soberanía radica
esencialmente en la nación, libertad religiosa, de opinión, etc.
La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional
Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, es uno de los documentos fundamentales de la
Revolución francesa (1789-1799) en cuanto a definir los derechos personales y colectivos como
universales. Influenciada por la doctrina de los derechos naturales, los derechos del Hombre se
entienden como universales, válidos en todo momento y ocasión al pertenecer a la naturaleza
humana. La Declaración fue el prefacio a la Constitución de 1791. Una segunda versión ampliada,
conocida como Declaración de los Derechos del Hombre de 1793 fue aprobada posteriormente e
incorporada a la Constitución francesa de 1793, ambas de muy breve aplicación. Seguida de la
Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre y del Ciudadano de 1795 en la Constitución de
1795 que establece el Directorio.
Contenido
La declaración establece los principios de la sociedad que serán la base de la nueva legitimidad,
acabando con los principios, las instituciones y las prácticas del Antiguo Régimen: "El principio de
toda soberanía reside esencialmente en la nación". La Declaración de los Derechos del Hombre y
del Ciudadano considera legítima la revuelta de los diputados en contra de la monarquía absoluta,
al declarar como derecho imprescindible del hombre la "resistencia a la opresión".
La declaración tiene un alcance general y orientado hacia el futuro. Los Constituyentes enumeran
los "derechos inherentes a la naturaleza humana", que no son derechos creados por los
revolucionarios, sino que son derechos constatados. Es la consecución de la filosofía del Siglo de
las Luces. El artículo 2 enumera los derechos naturales e imprescriptibles del hombre, que son
anteriores a los poderes establecidos y son considerados como aplicables en cualquier lugar y
cualquier época:
- La libertad
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- La propiedad
- La seguridad
- La resistencia a la opresión
- La igualdad
La propiedad es un derecho inviolable y sagrado (artículo 17). Según este artículo "Nadie puede
ser privado de ella, excepto cuando la necesidad pública, legalmente constatada, lo exige con
evidencia y con la condición de una indemnización previa y justa."
Los artículos que definen al ciudadano dentro de la organización del sistema político son menos
precisos y son condicionados por el recelo hacia el Antiguo Régimen. El artículo 6 afirma que la ley
es la expresión de la voluntad general, la expresión de la soberanía y la fuente de los poderes
públicos. Según el artículo 15, los agentes públicos son responsables de su gestión y la sociedad
tiene el derecho de pedirles que rindan cuenta de ella. No se mencionan sin embargo los derechos
sociales, que proceden de una definición distinta de la palabra "derecho": la Declaración
determina la legitimidad de los actos, mientras que los derechos sociales definen garantías
materiales.
El artículo 16 es el precepto en el cual están consagrados los fundamentos de todo Estado que se
jacte de tener Constitución; el artículo en comento señala que un Estado que no garantice los
derechos humanos y no establezca la separación de poderes, carece de Constitución.
Los Artículos de La Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano son los
siguientes:
I. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en cuanto a sus derechos. Las distinciones
civiles sólo podrán fundarse en la utilidad pública.
III. La fuente de toda soberanía reside esencialmente en la Nación; ningún individuo ni ninguna
corporación pueden ser revestidos de autoridad alguna que no emane directamente de ella.
IV. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio
de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los
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demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser
determinados por la ley.
V. La ley sólo puede prohibir las acciones que son perjudiciales a la sociedad. Lo que no está
prohibido por la ley no puede ser impedido. Nadie puede verse obligado a aquello que la ley no
ordena.
VI. La ley es expresión de la voluntad de la comunidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a
colaborar en su formación, sea personalmente, sea por medio de sus representantes. Debe ser
igual para todos, sea para proteger o para castigar. Siendo todos los ciudadanos iguales ante ella,
todos son igualmente elegibles para todos los honores, colocaciones y empleos, conforme a sus
distintas capacidades, sin ninguna otra distinción que la creada por sus virtudes y conocimientos.
VII. Ningún hombre puede ser acusado, arrestado y mantenido en confinamiento, excepto en los
casos determinados por la ley, y de acuerdo con las formas por ésta prescritas. Todo aquél que
promueva, solicite, ejecute o haga que sean ejecutadas órdenes arbitrarias, debe ser castigado, y
todo ciudadano requerido o aprehendido por virtud de la ley debe obedecer inmediatamente, y se
hace culpable si ofrece resistencia.
VIII. La ley no debe imponer otras penas que aquéllas que son estrictamente y evidentemente
necesarias; y nadie puede ser castigado sino en virtud de una ley promulgada con anterioridad a la
ofensa y legalmente aplicada.
IX. Todo hombre es considerado inocente hasta que ha sido declarado convicto. Si se estima que
su arresto es indispensable, cualquier rigor mayor del indispensable para asegurar su persona ha
de ser severamente reprimido por la ley.
X. Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aun por sus ideas religiosas,
siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley.
XI. Puesto que la libre comunicación de los pensamientos y opiniones es uno de los más valiosos
derechos del hombre, todo ciudadano puede hablar, escribir y publicar libremente, excepto
cuando tenga que responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.
XII. Siendo necesaria una fuerza pública para garantizar los derechos del hombre y del ciudadano,
se constituirá esta fuerza en beneficio de la comunidad, y no para el provecho particular de las
personas a las que ha sido confiada.
XIII. Siendo necesaria, para sostener la fuerza pública y subvenir a los gastos de administración,
una contribución común, ésta debe ser distribuida equitativamente entre los ciudadanos, de
acuerdo con sus facultades.
XIV. Todo ciudadano tiene derecho, ya por sí mismo o por su representante, a constatar la
necesidad de la contribución pública, a consentirla libremente, a comprobar su adjudicación y a
determinar su cuantía, su modo de amillaramiento, su recaudación y su duración.
XV. La sociedad tiene derecho a pedir a todos sus agentes cuentas de su administración.
XVI. Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de
poderes definida, no tiene Constitución.
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XVII. Siendo inviolable y sagrado el derecho de propiedad, nadie podrá ser privado de él, excepto
cuando la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exige de manera evidente, y a la
condición de una indemnización previa y justa.
Un año antes de la Constitución de Weimar había finalizado la Primera Guerra Mundial (1914-
1918), desencadenada a causa de los proyectos expansionistas y colonialistas de los países
implicados. Extendida por más de medio mundo, se convirtió en el conflicto más sangriento de la
historia hasta entonces.
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Tras la Primera Guerra Mundial, las democracias liberales perdieron credibilidad mientras
que al mismo tiempo medraban, en el ambiente de descontento, movimientos de extrema
derecha y de extrema izquierda. En este contexto se afianzan los dos totalitarismos más
devastadores del siglo XX, el comunismo y el nazismo. Ambos partían de las mismas premisas: la
liquidación del pluralismo, la implantación de la ideología oficial del Estado, el culto al líder y la
obediencia ciega. Sus consecuencias fueron comparables: el terrorismo estatal y millones de
víctimas.
En la Unión Soviética, a partir de 1924 Stalin inició la eliminación de toda oposición, convirtiéndose
en dictador absoluto (adoptando un modelo de comunismo muy alejado de las ideas de Marx i
Engels).
En Alemania, Hitler accedió al poder en 1933 por la vía democrática, introduciendo luego medidas
cada vez mas totalitarias y racistas, unas medidas anunciadas ya anteriormente en su obra Mein
Kampf (1926):
"La mezcla de la sangre y, por lo tanto, la decadencia racial, son las únicas causas de la
desaparición de las viejas culturas, ya que los pueblos no mueren como consecuencia de las
guerras perdidas sino por la anulación de aquella fuerza de resistencia que sólo es propia de la
sangre incontaminada."
"El principio de organización constructiva de la raza aria ha sido sustituido por el principio
destructor que vive en el judío, convertido así en el 'fermento de descomposición' de pueblos y
razas y, en un sentido más amplio, en el factor de disolución de la cultura humana."
En 1939, con la invasión de Polonia por las tropas de Hitler, empezó la Segunda Guerra
Mundial. Al finalizar, en 1945, el balance era desolador: cincuenta millones de muertos (de ellos
treinta millones de civiles), dos explosiones nucleares dirigidas contra la población civil (Hiroshima
y Nagasaki), deportaciones masivas, el exterminio metódico y sistemático en los campos de
exterminio nazis de judíos, gitanos, homosexuales y otras minorías étnicas, la esclavitud sexual de
mujeres promovida por el ejército japonés, ciudades enteras demolidas, países arrasados, etc.
En los Juicios de Núremberg y los Juicios de Tokio los vencedores juzgaron a los máximos
responsables alemanes y japoneses. Se les acusaba de haber cometido crímenes contra la paz
(violaciones de tratados internacionales y actos de agresión injustificada contra otras naciones),
crímenes contra la humanidad (planificación y participación en exterminios y genocidios) y
crímenes de guerra (violación de las leyes y convenios internacionales sobre la guerra). El conjunto
de procedimientos llevados a cabo tanto en Tokio como en Núremberg significaron el
establecimiento, a partir de entonces (ya que con anterioridad no existían), de reglas básicas de
persecución de criminales de guerra así como la tipificación de los delitos correspondientes.
Pero lo que no se juzgó en ningún caso fueron las violaciones de derechos humanos
cometidas por los países aliados, que también se produjeron. Por ejemplo, la agresión a Polonia
por parte de la Unión Soviética, los bombardeos aliados de civiles tanto sobre Alemania como
sobre Japón, o las represalias y las violaciones sobre la población alemana cometidas por el
ejercito soviético durante la ocupación final de Alemania. Según los criterios usados durante los
juicios de Núremberg y Tokio, estos también fueron crímenes contra la humanidad, pero sus
responsables no fueron encausados.
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La Segunda Guerra Mundial finalizó en 1945. Alemania se rindió en mayo, Japón en
agosto tras el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Dos meses más
tarde, el 24 de octubre, fue fundada oficialmente en San Francisco la Organización de las
Naciones Unidas mediante la firma de la Carta de las Naciones Unidas por parte de 51 estados.
Las Naciones Unidas reemplazaban así a la Sociedad de Naciones, en la medida que ésta había
fracasado en sus propósitos preventivos, al no ser capaz de evitar el estallido de la Segunda Guerra
Mundial.
A los 51 estados miembros iniciales en los años sucesivos se les fueron añadiendo nuevos
estados, tal como contemplaba el Artículo 4 de la Carta:
"Podrán ser Miembros de las Naciones Unidas todos los demás Estados amantes de la paz
que acepten las obligaciones consignadas en esta Carta, y que, a juicio de la Organización, estén
capacitados para cumplir dichas obligaciones y se hallen dispuestos a hacerlo. La admisión de tales
Estados como Miembros de las Naciones Unidas se efectuará por decisión de la Asamblea General
a recomendación del Consejo de Seguridad."
España fue admitida en 1955. En la actualidad (2006) los estados miembros son 192.
Con el paso de los años, la Declaración Universal, que como tal no es de carácter
vinculante, se ha ido completando con otros documentos de las Naciones Unidas: convenios,
convenciones y pactos, estos sí vinculantes, que van desarrollando, y en algunos casos ampliando,
los contenidos de la Declaración Universal.
- Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio (1948, entrada en vigor
en 1951)
- Pacto Internacional de derechos económicos, sociales y culturales (1966, entrada en vigor
en 1976)
- Pacto Internacional de derechos civiles y políticos (1966, entrada en vigor en 1976)
- Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer
(1979, entrada en vigor en 1981)
- Convención sobre los derechos del niño (1989, entrada en vigor en 1990)
Si es verdad que la historia, como en ocasiones se ha dicho, no es más que una sucesión de
crímenes, el siglo más representativo de esta vertiente homicida de la humanidad sería el siglo XX:
dos guerras mundiales, innumerables guerras regionales, guerras civiles, sangrantes revoluciones,
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los campos de exterminio nazis, los campos de internamiento de las dictaduras socialistas, las
represiones de las dictaduras militares hispanoamericanas, los violaciones de los derechos
humanos cometidas por los regímenes dictatoriales africanos...
Pero esta perspectiva, sin matices que la acompañe, es parcial, ya que la historia de la
humanidad también es, paralelamente, una sucesión de intentos de construcción de formas y
normas de organización social tendentes a evitar las agresiones a los derechos de las personas. Y
el siglo XX posiblemente también sea el más ilustrativo de este aspecto ético de la humanidad.
Pero tampoco hay que olvidar que ninguna conquista alcanzada es una garantía de cara al
futuro: casos como los genocidios cometidos durante la guerra de Bosnia-Herzegovina (1992-
1995), o el genocidio de Ruanda de 1994 (por citar sólo los más llamativos, ya que una lista
exhaustiva que recogiera todos los conflictos nacionales o regionales en los que se han violado de
forma masiva los derechos humanos sería excesivamente larga), muestran la fragilidad de los
logros conseguidos.
--El azote del hambre padecido por millones de personas, en un mundo globalizado y con
los recursos necesarios para alimentar toda la humanidad.
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--La misoginia y la homofobia, cobijada en prejuicios ancestrales y alentada en ocasiones
por algunas interpretaciones religiosas.
La lista tampoco es exhaustiva. A ella, además, habría que añadir las tensiones y conflictos
relacionados con los llamados derechos de tercera generación, de modo especial el derecho a un
medio ambiente saludable y sostenible, una nueva y urgente preocupación luego que, tras
constatar durante el siglo XX los efectos sobre la salud de según qué prácticas industriales
altamente contaminantes, ya en el siglo XXI cada vez es más indiscutible la incidencia del
comportamiento humano sobre el clima terrestre, con los peligros que ello conlleva.
Se conoce como Discurso de las Cuatro Libertades (Four Freedoms Speech) el Discurso del Estado
de la Unión dirigido al Congreso por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt el
6 de enero de 1941. En su discurso, Roosevelt propuso como metas cuatro libertades
fundamentales que todas las personas "en cualquier lugar del mundo" deberían disfrutar, a saber:
1.-Libertad de expresión
Mientras las dos primeras libertades enunciadas por Roosevelt estaban ya proclamadas en la
Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, las otras dos, especialmente la
tercera, iban más allá de los valores tradicionales, al implicar una apertura a los derechos sociales
y económicos (singularmente, el derecho a un nivel de vida adecuado), dotar a los derechos
fundamentales de una perspectiva internacionalista y anticipar el concepto de "seguridad
humana" que décadas más tardes se convertiría en concepto central del ideario de agencias
internacionales de desarrollo como el PNUD. Estas características han dotado al discurso de
Roosevelt y a las "cuatro libertades" de una notable influencia internacional.
C -EL HOLOCAUSTO
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Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que además contaron directamente con
su aprobación.
La Unión Europea ha sancionado una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el
negacionismo del Holocausto, además creó en 2010 la base de datos Infraestructura europea para
la investigación del Holocausto (EHRI) destinada a reunir y unificar toda la documentación y
archivos que conciernen al genocidio. Por otro lado la ONU rinde homenaje a la víctimas del
Holocausto ya desde de 2005, habiendo fijando el 27 de enero como Día Internacional de la
Memoria de las Víctimas del Holocausto, dado que en ese día tuvo lugar la liberación del campo de
concentración de Auschwitz (en 1945).
La Carta de las Naciones Unidas es el tratado internacional fundador del organismo, y que hace las
bases de su constitución interna. El documento fue firmado el 26 de junio de 1945 en la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional en el Auditorio de los
Veteranos (actualmente el Teatro Herbst), de la Memorial de los Veteranos de la Guerra en San
Francisco, California, Estados Unidos, y sujeto a la ratificación de los 50 de los 51 originales a los
países miembros (Polonia, el otro miembro original, que no estuvo representada en la
conferencia, firmado más tarde). Entró en vigor el 24 de octubre de 1945, después de ser
ratificado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad son los Estados Unidos,
la República Francesa, el Reino Unido, la República de China (posteriormente sustituido por la
República Popular China) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (más tarde reemplazado
por la Federación de Rusia).[]
Además, la Carta establece las obligaciones de las Naciones Unidas por encima de las demás
obligaciones del tratado. La mayoría de los países del mundo han ratificado ya la Carta. Una
notable excepción es la Santa Sede, que ha optado por seguir siendo un estado permanente de
observación y, por tanto, no es un completo signatario de la Carta.
El Preámbulo establece:
“Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras
del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad
sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la
dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de
las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia
y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho
internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más
amplio de la libertad, y con tales finalidades a practicar la tolerancia y a convivir en paz como
buenos vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que
no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a emplear un mecanismo
internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos, hemos decidido
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aunar nuestros esfuerzos para realizar estos designios.
Por lo tanto, nuestros respectivos Gobiernos, por medio de representantes reunidos en la ciudad
de San Francisco que han exhibido sus plenos poderes, encontrados en buena y debida forma, han
convenido en la presente Carta de las Naciones Unidas, y por este acto establecen una
organización internacional que se denominará las Naciones Unidas.”
Capítulo I plantea los principios y propósitos de las Naciones Unidas, incluyendo las
provisiones importantes del mantenimiento de la paz internacional y seguridad;
Capítulo II define el criterio para la membresía en las Naciones Unidas;
Capítulo III describe los órganos de la ONU;
Capítulo IV, define la Asamblea General;
Capítulos V-VI-VII, define el Consejo de Seguridad, arreglo pacífico de controversias,
acciones en casos de amenaza de la paz y defensa regional:
Capítulo IX sobre la cooperación internacional económica y social;
Capítulo X sobre el Consejo Económico y Social;
Capítulo XI-XII-XIII, declaración relativa a los territorios no autónomos, régimen
internacional de administración fiduciaria y establece Consejo de Administración
Fiduciaria;
Capítulo XIV establecen las funciones e integración de la Corte Internacional de Justicia
Capítulo XV establecen las funciones de la Secretaría General de la ONU;
Capítulos XVI y XVII disposiciones varias y acuerdos transitorios de seguridad.
Capítulo XVIII define los mecanismo de reforma de la Carta
Capítulo XIX define la forma la firma y rectificación de la Carta.
Proceso de elaboración
En virtud del artículo 68 de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo Económico y Social de
Naciones Unidas creó la Comisión de Derechos Humanos. A este organismo, formado por 18
representantes de Estados miembros de la ONU, se le encomendó la elaboración de una serie de
instrumentos para la defensa de los derechos humanos. Dentro de la Comisión se creó un Comité
formado por ocho miembros. El proyecto de Declaración se sometió a votación el 10 de diciembre
de 1948 en París, y fue aprobado, por los que entonces eran los 58 Estados miembros de la
Asamblea General de la ONU, con 48 votos a favor y las 8 abstenciones de la Unión Soviética, de
los países de Europa del Este, de Arabia Saudí y de Sudáfrica. Además, otros dos países miembros
no estuvieron presentes en la votación.
Estructura y contenidos
La DUDH (Declaración Universal de los Derechos Humanos) se compone de un preámbulo y treinta
artículos, que recogen derechos de carácter civil, político, social, económico y cultural.
Los Pactos de Nueva York o Pactos Internacionales de Derechos Humanos son dos tratados
internacionales sobre derechos humanos adoptados en el seno de la Asamblea General de las
Naciones Unidas por la Resolución 2200A (XXI), de 16 de diciembre de 1966: el Pacto
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Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC).
La unión de estos pactos con sus protocolos correspondientes y la Declaración Universal de los
Derechos Humanos comprende lo que se ha denominado Carta Internacional de los Derechos
Humanos.
Proceso de elaboración
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 formaba parte de un proyecto más
ambicioso, que comprendería un catálogo de derechos, un tratado que determinara las
obligaciones asumidas por los Estados y una serie de mecanismos de protección. La solicitud en tal
sentido fue cursada por la Asamblea General a la Comisión de Derechos Humanos en diciembre
de 1946, solicitándose un proyecto para la primavera de 1948. Pero llegada la fecha la Comisión
sólo había llegado a elaborar, con dificultades, el catálogo de derechos humanos, que fue
proclamado por la Asamblea General como Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10
de diciembre de 1948. Al mismo tiempo, la Asamblea emplazó a la Comisión para que continuara
trabajando en los demás proyectos solicitados.
El proceso de redacción tuvo que enfrentar numerosos problemas a nivel internacional y todo esto
llevó a que en marzo de 1952 los trabajos quedaran prácticamente paralizados. En su período de
sesiones de diciembre de ese mismo año, la Asamblea General decidió la adopción de dos
tratados separados y un mecanismo de protección para los derechos civiles y políticos. Para no
romper la unidad del proyecto, la Asamblea solicitó también que ambos tratados tuvieran el
mayor número de artículos comunes. Estas medidas permitieron que la redacción de los Pactos se
desbloqueara: finalmente, la Resolución 2200A (XXI) adoptó el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y un
Protocolo facultativo a éste último.
Aún tuvieron que pasar diez años para que los tratados entraran en vigor. El PIDESC entró en vigor
el 3 de enero de 1976 y el PIDCP el 23 de marzo de 1976 (al igual que su protocolo).
Trece años más tarde, la Asamblea General aprobó y proclamó un Segundo Protocolo Facultativo
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte,
mediante su resolución 44/128, de 15 de diciembre de 1989.
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sociales, económicos y culturales (o derechos sociales en conjunto) con el constitucionalismo
social en el siglo XX ; los derechos de la tercera generación atisban incipientemente desde hace
escaso tiempo, e incluyen el derecho a la paz, a la cultura, a un medio ambiente sano, etc. y
podrían titularse derechos colectivos.
Derechos de la 1º generación : derechos civiles: Arts.7 a 12, 14 a 19, 26, 28, 36, 41, 42 y 75
incisos 2, 17, 19, 22 y 23; derechos civiles de los extranjeros : Arts. 20, 21 y 25. Derechos
políticos: Arts. 37, 39 y 40.
Derechos de la 2º generación: derechos sociales: Arts. 14 bis, 41, 42 y 75 incs. 17 y 23;
derechos económicos y culturales: Art. 75 inc. 19.
Derechos de la 3º generación: derechos colectivos: Arts. 41 y 43.
Asimismo, el Art. 33 incluye los derechos implícitos de toda índole y el Art. 75 inc. 22 los derechos
civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
18
Estructura y contenido de la constitución nacional de 1949. Las normas relativas a los
derechos sociales en los debates de la convención.
El Texto constitucional aprobado en último término constaba de un total de 103 artículos divididos
en dos partes: una primera parte de “Principios Fundamentales” y la segunda relativa a las
“Autoridades de la Nación”, además del preámbulo y las seis disposiciones transitorias. La reforma
se manifestó, principalmente, mediante la incorporación de normas de contenido social, por las
que fueron reconocidos como derechos especiales los derechos de la ancianidad, de la mujer, del
niño y de los trabajadores, a la vez que se estableció la función social de la propiedad privada, en
razón de lo cual esta debía estar “sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines del
bien común.
Se efectuaron modificaciones en el ámbito de los derechos sociales incorporados en la primer
parte del texto constitucional y en el preámbulo el cual ha sido completado, al incluirse en el
propósito de “promover la cultura nacional”, y ratificar “la irrevocable decisión de constituir una
nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.
En la parte dogmática del texto constitucional, corresponde señalar lo dispuesto en el tercer
capitulo, identificado bajo el titulo “Derechos del Trabajador, de la Familia, de la Ancianidad y de la
Educación y la Cultura”, al igual que el capitulo cuarto: “La función social de la propiedad, el capital
y la actividad económica”.
El primero de los capítulos esta subdividido en cuatro apartados:
1. Del Trabajador
2. De la Familia
3. De la Ancianidad
4. De la Educación y la Cultura
El primero (del trabajador) de ellos contiene los siguientes derechos del trabajador: a trabajar,
retribución justa, a la capacitación. El derecho a huelga, no figura en el nuevo texto constitucional.
Dentro de estos se hizo una clasificación por la doctrina en dos categorías:
-Carácter General: derecho de trabajar, a la preservación de la salud, seguridad social, protección
de la familia, mejoramiento económico.
-Carácter Especial: retribución justa, condiciones dignas de trabajo, derecho al bienestar, a la
defensa de los intereses profesionales.
El segundo (familia) apartado esta consagrado a la Familia, en especial la del trabajador, el texto
constitucional reconoce a la familia como sujeto titular de derechos en lo que respecta a su
constitución, defensa y cumplimiento de sus fines.
El tercer (ancianidad) apartado, dedicado a los derechos de la Ancianidad: consagrando derechos
como a la asistencia, vivienda, alimentación, esparcimiento y la tranquilidad.
El cuarto (Educación y Cultura) apartado: De la Educación y la Cultura, define a la educación como
una tarea encomendada en primer lugar a la familia y en segundo lugar, a los establecimientos
concebidos aquí como colaboradores de ella, de conformidad a lo establecido en la legislación.
En el cuarto capitulo: “La función social de la propiedad, el capital y la actividad económica”, se
establecen una serie de principios relativos a la vinculación entre los factores constitutivos de la
actividad económica y las tareas de producción involucradas en ella. Tres son los ejes centrales de
la norma: la propiedad privada, el capital y la riqueza, todos ellos concebidos desde una visión
integradora en orden a la proyección de cada uno en la economía y en definitiva en la sociedad
toda.
19
LA REVOLUCION LIBERTADORA Y LA ALEGADA NECESIDAD DE REFORMAR LA CONSTITUCION:
Luego del levantamiento militar del 16 de Septiembre de 1955 por el cual se depuso a Perón de la
presidencia, el general Leonardo se hizo cargo del gobierno hasta noviembre de ese año. Se opto
por dejar sin efecto la Constitución Nacional de 1949 para “restablecer, en su anterior vigencia, la
Constitución de 1853, con las reformas anteriores al 11 de Marzo de 1949, completando de este
modo en el orden jurídico fundamental el acto revolucionario que tuvo por objeto abatir al
régimen de la dictadura.
Para la reforma se convoco a elecciones de convencionales constituyentes, en las que el
peronismo fue excluido. Al concluir las sesiones de la convención constituyente, esta dispuso
declarar la vigencia del texto constitucional de 1853 con las reformas de 860, 1866 excluyendo las
de 1949. A ello debe sumarse la incorporación de un nuevo articulo, individualizado como 14 bis,
además de un agregado al final del texto del entonces inc.11 art.67.
Desde su incorporación al texto constitucional, la norma obliga como derecho vigente a los
poderes del estado.
Los derechos sociales aquí reconocidos no constituyen privilegios de una clase o grupo
determinado de personas, antes bien son derechos propios de todo individuo o entidad de
cualquier clase
Las disposiciones contenidas en la norma implican tanto un reconocimiento de facultades
por parte del derecho público así como la imposición de las obligaciones sobre la base del carácter
social de esos derechos.
La norma se inspira en los principios de la justicia social
Al ser incorporado al texto constitucional, el derecho del trabajo adquiere carácter de
orden público.
20
monto es competencia del consejo nacional del empleo, la productividad y el salario
mínimo, vital y móvil.
Igual retribución por igual tarea: es una garantía de igualdad entre trabajadores.
Participación en las ganancias de la empresa con control de la producción y colaboración
en la dirección
Protección contra el despido arbitrario: nuestra legislación adopto un sistema de
estabilidad relativa impropia, que protege al trabajador por medio del pago de una
indemnización tarifada cuando es despedido injustificadamente
Estabilidad del empleo publico:
Derecho a la sindicalización libre y democrática: derecho del trabajador de formar
asociaciones sindicales, ingresar, participar o bien renunciar a ellas sin consecuencias para
su desempeño laboral.
21
¿Y cuáles fueron las características específicas del terrorismo de Estado en la Argentina? Para
terminar con las experiencias políticas que anhelaban la transformación social en nuestro país, la
dictadura implementó una nueva metodología represiva: la desaparición sistemática de personas y
el funcionamiento de centros clandestinos de detención (lugares donde mantenían cautivos a los
secuestrados fuera de todo marco legal).
Existió un plan sistemático que consistió en secuestrar, torturar y asesinar de forma clandestina a
miles de personas. Los “grupos de tareas” (comandos integrados mayoritariamente por militares y
policías de baja graduación) se dedicaban a los secuestros y luego trasladaban a los secuestrados a
centros clandestinos de detención que podían estar en un cuartel, una fábrica o una comisaría,
entre otros lugares.
A partir de ese momento pasaban a ser desaparecidos porque nadie sabía dónde estaban. No se
daba información a las familias y el gobierno decía que no sabía que había pasado con esas
personas. Los familiares y amigos los buscaban en comisarías, hospitales, pero nadie les daba
información. El horror fue tal que hoy sabemos, a través de numerosos testimonios brindados en
procesos judiciales, que el destino de quienes estuvieron detenidos en centros clandestinos de
detención fue la muerte. Aún se los continúa denominando desaparecidos pues hasta el día del
hoy sus familiares no han podido recuperar sus restos.
Una prueba más de la violencia de la época fue la apropiación de niños y niñas, hijos de las
personas detenidas. Algunos de esos chicos fueron secuestrados junto a sus padres y otros
nacieron durante el cautiverio de sus madres. Fueron entregados en muchos casos a familias que
ocultaron su origen a los chicos. Uno de los objetivos era que los niños “no sintieran ni pensaran
como sus padres, sino como sus enemigos”. Muchos de esos niños, hoy ya adultos, continúan sin
conocer su verdadera historia.
Una junta militar, encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas, ocupó el poder,
una etapa que suele ser denominada simplemente como «el Proceso». Es considerada «la
dictadura más sangrienta de la historia argentina».18
Juntas Militares: Durante el Proceso hubo cuatro juntas militares gobernantes sucesivas,
integradas por los titulares de cada una de las fuerzas armadas:
22
Segunda Junta Militar de Gobierno (1978-1981)
Teniente General Roberto Viola, comandante en jefe del Ejército Argentino
Almirante Armando Lambruschini, comandante en jefe de la Armada de la República
Argentina
Brigadier General Omar Graffigna, comandante en jefe de la Fuerza Aérea Argentina
El 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín ganaba las elecciones presidenciales que marcaban el final
de la más sangrienta de todas las dictaduras militares en Argentina.
Luego de casi ocho años de interrupción democrática a manos de las Juntas Militares, terrorismo
de Estado y vuelco total de la economía nacional desde los sectores de la producción y la industria
a los de las finanzas y los servicios y tras la guerra de Malvinas, se reiniciaba el camino dala
normalización institucional.
En las elecciones de 1983, Raúl Alfonsín se adjudicó el 51.7% de los votos contra el 40,1% de Italo
Argentino Luder.
Durante su campaña, Alfonsín fue el candidato que más claramente habló sobre el futuro papel de
las Fuerzas Armadas como institución subordinada al poder civil, y en particular a él como
Comandante en Jefe en su carácter de Presidente de La Nación. Propuso recortar en un tercio el
presupuesto militar y que la lucha antisubversiva quedara en manos deja policía dentro del marco
de la ley y el respeto a los Derechos Humanos.
El electorado no se volcó a la propuesta del radicalismo por sus promesas de progreso económico,
sino porque Alfonsín irrumpía como la garantía de una normalización institucional donde la
Libertad, la paz, la democracia y el respeto por las garantías individuales y los derechos humanos -
mutilados por las Juntas Militares- expresaban justicia y modernidad.
Alfonsín proponía rechazar toda auto amnistía, declarando nula toda ley que quisiera enmendarla
acción realizada por el gobierno militar, pero a la vez, reconocer que existían distintas
responsabilidades entre los actuantes: una responsabilidad de quien toma la decisión de actuar
23
como lo hizo: otra responsabilidad distinta de quienes, en definitiva, cometieron excesos en la
represión, y otra muy distinta de quienes no hicieron otra cosa que cumplir órdenes.
24
giraban a las Cámaras Federales de la Capital y del interior del país que debían tomar los casos
dentro de su jurisdicción.
En 1986 se sanciona también la Ley de Caducidad de la Acción Penal bautizada como “Ley de
Punto Final”
En 1990 el presidente Menem anuncio un segundo conjunto de indultos, que dejo sin efecto las
condenas que debían cumplir por delitos de lesa humanidad, los ex dictadores Videla, Massera,
Agosti, Viola, Lambruschini, Camps y Richieri.
En 2003, tras iniciativas del Presidente Néstor Kirchner, las leyes de Punto Final y Obediencia
Debida fueron derogadas por el Congreso de la República Argentina y los juicios se reabrieron, en
tanto que la justicia comenzó a declarar inconstitucionales los indultos por crímenes de lesa
humanidad que habían cometido los militares durante la última dictadura. En 2006 se habían
reabierto 959 causas penales en las que 211 acusados se encontraban con prisión preventiva.
Hechos: El centro de Estudios Legales y Sociales inicio querella contra miembros de la fuerza de
seguridad que actuaron durante el gobierno de facto entre los años 1976-1983, como autores por
la desaparición forzada de una pareja y de su hija menor, desconociéndose el paradero de los dos
primeros y solicito la nulidad de las leyes 23.492-Ley de punto final y 23.521-Ley de obediencia
debida-, a lo cual accedió el juez de instrucción.
Por consiguiente, corresponde concluir que no se halla prescripta la acción penal para la
persecución de los delitos de tortura y desaparición forzada de personas aquí investigados.
1-Hacer lugar parcialmente a la queja y al recurso extraordinario según el alcance indicado en los
25
considerandos; declarar la inconstitucionalidad de las leyes 23.492 y 23.521, y confirmar las
resoluciones apeladas.
3-Declarar, a todo evento, de ningún efecto las leyes 23.492 y 23.521 y cualquier acto fundado en
ellas que pueda oponerse al avance de los procesos que se instruyan, o al juzgamiento y eventual
condena de los responsables, u obstaculizar en forma alguna las investigaciones llevadas a cabo
por los canales procedentes y en el ámbito de su respectivas competencias, por crímenes de lesa
humanidad cometidos en el territorio de la Nación Argentina.
Nota de Horacio Verbitsky: El procurador general de la nación, Esteban Righi, dictaminó que las
leyes de punto final y de obediencia debida contrarían el ordenamiento jurídico nacional e
internacional. Lo hizo en una causa en la que cooperaron el Centro de Estudios Legales y Sociales
(CELS) y las Abuelas de Plaza de Mayo. Las Abuelas iniciaron el proceso por la apropiación en 1978
de la bebita Claudia Victoria Poblete. Con el acuerdo de las Abuelas, el CELS se presentó en el
mismo expediente y solicitó el castigo por el secuestro, torturas y desaparición de los padres, José
Liborio Poblete y Gertrudis Marta Hlaczik. Righi pidió a la Corte Suprema de Justicia que confirme
las decisiones adoptadas en 2001 por el juez Gabriel Cavallo y los camaristas Horacio Cattani,
Martín Irurzun y Eduardo Luraschi, quienes declararon la nulidad e inconstitucionalidad de las
normas de olvido. En el mismo sentido ya se había pronunciado el ex procurador Nicolás Becerra.
Dado el interés institucional del caso, el procurador recomienda a la Corte que resuelva el caso, sin
remitirlo a la Cámara de Casación Penal. El dictamen de Righi se basa en un estudio minucioso de
las normas de derecho internacional que obligan a la Argentina, tanto del sistema interamericano
como de las Naciones Unidas que, en el momento de comisión de los hechos ya "reputaban
imprescriptibles los crímenes de lesa humanidad como la desaparición forzada de personas", lo
cual modifica el régimen de prescripción del Código Penal.
Righi recuerda que cuando el Congreso sancionó aquellas leyes, en 1986 y 1987, la Argentina ya
había ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el pacto de Derechos Civiles
y Políticos de las Naciones Unidas. Para cumplir con las obligaciones contenidas en la Convención
los estados deben investigar y sancionar toda violación a los derechos humanos, según declaró la
Corte Interamericana de derechos humanos en el caso Velázquez Rodríguez. En el más reciente
caso Barrios Altos explicó que ante violaciones graves, como torturas, ejecuciones y
desapariciones forzadas es inadmisible cualquier ley de impunidad a los responsables.
Como reconoció la Corte Suprema de Justicia argentina en el caso Ekmedjian, de 1992, ningún país
puede invocar su derecho interno para incumplir con un tratado internacional. Esta doctrina fue
recogida en la reforma constitucional de 1994, que estableció la constitucionalización y
supremacía de los pactos internacionales de derechos humanos. Es decir que normas de jerarquía
superior a la de las leyes impedían el dictado de las de punto final y de obediencia debida,
violatorias de los derechos a la vida, la libertad y la integridad personales y a su protección judicial.
Righi considera que ambas leyes también eran incompatibles con el artículo 29 de la Constitución
que, al fulminar como traición a la patria el otorgamiento de la suma del poder público a un
gobernante, erigido así en señor de la vida y de la muerte, también veda al Congreso la posibilidad
de perdonar los delitos cometidos en su ejercicio. Perdonarlos sería lo mismo que convalidar el
otorgamiento de dichas facultades. La derogación y nulidad de esas leyes por el Congreso también
refleja la evolución de la conciencia jurídica universal, pero no es la clave para la resolución del
26
caso. Las leyes son nulas porque el Congreso no tenía facultades para dictarlas.
Righi no niega que en ciertas circunstancias puedan convenir una amnistía o normas de extinción
de la acción penal, dentro de un proceso de pacificación. Pero esa facultad no es absoluta y, tal
como especifica la Corte Interamericana, no comprende a las más graves violaciones a los
derechos humanos. Tal como dijo hace 18 años el ex juez de la Corte Suprema Jorge Bacqué, el
Congreso invadió con la ley de obediencia debida facultades de la Justicia. Righi agrega que fue
más allá de una mera amnistía, al predicar que los hechos se justificaban.
Un tema central que Righi enfrenta es el del principio de legalidad, ya que el procesado Julio
Simón (alias el Turco Julián) arguyó que la desaparición forzada de personas no formaba parte de
la legislación interna de la época ni constituía un crimen de lesa humanidad. El procurador lo
refuta. Si una privación ilegítima de la libertad (contemplada en el Código Penal argentino) fue
cometida por agentes del Estado que luego ocultaron el paradero de la víctima, se trató de un
delito de lesa humanidad, que el derecho internacional ya condenaba entonces. La desaparición
forzada viola una serie de derechos contenidos en las Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA y
en las Declaraciones Universal y Americana de derechos humanos, todas ellas sancionadas entre
1945 y 1948, a raíz de los horrores de la segunda guerra mundial. En 1978 el orden jurídico interno
ya contenía las normas internacionales que consideraban la desaparición como un crimen contra
la humanidad. También estaba considerada crimen contra la humanidad la tortura, en
instrumentos internacionales de 1966 (el Pacto de Derechos Civiles y Políticos), 1969 (el Pacto de
San José) y 1975 (la Declaración contra la Tortura). De modo que en 1978, los artículos del Código
Penal que tipifican la tortura ya tenían como atributo adicional su carácter de delitos de lesa
humanidad. Como consecuencia lógica de esa calidad, tales delitos deben ser juzgados, por más
tiempo que haya transcurrido. El interés de la comunidad internacional por el castigo de los
crímenes contra la humanidad está documentado en suficientes convenciones, principios y
estatutos anteriores a los crímenes de la dictadura argentina y en el caso Arancibia Clavel la Corte
Suprema ya se había pronunciado por su imprescriptibilidad. Con citas de los alemanes Jacobs y
Roxin que también fueron mencionados por los jueces que hace veinte años condenaron a Videla,
Massera & Cía., Righi concluye que la descripción de los elementos generales del delito contenida
en aquellas normas satisface el principio de legalidad material.
La Corte Suprema de Justicia puede declarar ahora que nada obsta para que sean elevadas a juicio
las causas en las que un centenar y medio de oficiales de las Fuerzas Armadas están cumpliendo
medidas de arresto por los crímenes cometidos durante la dictadura que ensombreció al país
entre 1976 y 1983. Sólo así encontrarán la paz sus víctimas y la sociedad.
Libro de jurisprudencia art 118.: En su voto el juez Maqueda, en la causa SIMON, interpreta que la
intención del constituyente ha sido lisa y llanamente la de incorporar el Derecho de Gentes a
nuestro ordenamiento, dándole incluso preeminencia sobre el derecho interno. Su testimonio fue
“… corresponde concluir que la constitución de 1853 reconoció la supremacía de ese Derecho de
Gentes, y en ese acto lo incorpora directamente con el consiguiente deber de su aplicación
correspondiente por los tribunales respecto a los crimines aberrantes que son susceptibles de
generar la responsabilidad individual para quienes los hayan cometido en el ámbito de cualquier
jurisdicción.
27
En la Causa “ARANCIBIA CLAVEL, el juez Boggiano, sostuvo que el art 118 de la CN “incorpora al
orden interno las normas imperativas del derecho internacional como integrantes del principio de
legalidad, y luego en el caso “Simón”, apoyándose en su voto disidente en la causa “Nadel”
sostuvo “que no puede verse en tal articulo 118 solo una norma de jurisdicción”, debiendo
prevalecer sobre el art 18 de la CN en materia de irretroactividad de la ley penal.
El ministro Fayt en su voto de la causa “Arancibia Clavel”, opino diferente, cuando afirmo “ que no
debe confundirse el valor indiscutible del Derecho de Gentes y su positiva evolución en el ámbito
del Derecho Internacional con la posibilidad de aplicar sus reglas directamente en el Derecho
Interno”, y agrega “ la mención en la constitución del Derecho de Gentes, se efectúa solo para
determinar la forma en que se juzgaran los delitos cometidos en el exterior contra esos preceptos;
pero de ningún modo se le confiere jerarquía constitucional ni preeminencia sobre la Ley
Fundamental”.
BOLILLA 2.
La constitución de 1994, dispuso expresamente que todos los tratados están por encima de las
leyes, sean bilaterales, multilaterales, acuerdos de integración o concordatos con la Santa Sede.
Salvo en el caso de los Tratados de Derechos Humanos con jerarquía constitucional, los convenios
internacionales están por debajo de la constitución nacional.
Suscita duda en cambio, la ubicación jerárquica de los acuerdos simplificados que celebra el poder
ejecutivo en merito a una interpretación extensiva del art 99 inc 11, de la constitución nacional. En
la mayoría de los casos, existe una delegación del congreso que cuando aprueba el tratado
consiente las cláusulas que prevén la celebraron de aquellos acuerdos.
Ahora bien, aun cuando la norma constitucional es muy clara sobre el punto, los demás tratados
que no tienen jerarquía constitucional –están por debajo de la ley suprema y en consecuencia son
susceptibles de control de constitucionalidad desde la perspectiva del derecho interno- plantean
una inconsistencia desde la perspectiva del derecho internacional y de las responsabilidades que
en el sistema contrae el estado argentino si, luego de incorporados a su ordenamiento jurídico, los
desconoce o resiste su aplicación.
28
El hecho de que los tratados, por mandato del art 31 de la C.N sean de aplicación inmediata es
independiente del carácter operativo o programático de sus normas.
Desde el punto de vista del derecho internacional se sostiene: “solo surge en los Estados en lo que
un tratado, tas ser ratificado se convierte en parte integral de su ley domestica; para los demás
Estados, este mismo tratado seguirá siendo un compromiso entre Estados que tendrá que ser
puesto en vigor bajo la ley domestica”.
No obstante, la Corte se encargó de aclarar que la decisión que adoptaba respecto del derecho de
rectificación se debía a que la norma que lo consagraba (art.14.1) “es clara y terminante en cuanto
otorga el derecho aunque remitiendo a la ley aquellas particularidades concernientes a su
reglamentación.
29
Lamentablemente, nuestros tribunales no siempre lo interpretaron así, y por ello hemos
dedicado estas líneas al tema. Tanto es así que QUIROGA LAVIE ha llegado a afirmar que, antes de
la reforma constitucional de 1994, como la jurisprudencia consideraba a los tratados no
operativos, estaban sometidos a la supremacía de la ley, es decir, eran inferiores a esta. La
reforma constitucional de 1994, al colocar a los tratados en una jerarquía superior a la de las leyes,
soluciono el problema de la operatividad.
Conclusiones
Artículo 27.- “El Gobierno federal está obligado a afianzar sus relaciones de paz y comercio con las
potencias extranjeras por medio de tratados que estén en conformidad con los principios de
derecho público establecidos en esta Constitución”.
Artículo 31.- “Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el
Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación; y las
autoridades de cada provincia están obligadas a conformarse a ella, no obstante cualquiera
disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales, salvo para la
provincia de Buenos Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de noviembre de
1859.”
“Los tratados de derechos humanos a los que hacen referencia los párrafos segundo y
tercero del art.75 inc.22, son jerárquicamente superiores a los demás tratados y por ello tienen
jerarquía constitucional, pero eso no significa que sean la Constitución misma…
30
En primer lugar, la Constitución se erige sobre la totalidad del orden normativo. En
segundo término, se ubican los tratados sobre derechos individualizados en el segundo párrafo del
art.75 inc.22 y los tratados de derechos humanos que adquieran esta categoría en el futuro…En
tercer lugar, los demás tratados, concordatos y las normas dictadas a propósito de los tratados de
integración; y por último las leyes del Congreso.
En definitiva, “la reforma constitucional solo modifico la relación entre los tratados y las
leyes, ya establecida pretorianamente en la causa “Ekmedejian c.Sofovich” en base al art.27 de la
Convención de Viena, pero en modo alguno entre los tratados (cualquiera fuere su categoría) y la
CN.
Cierta doctrina constitucional ha puesto en tela de juicio si la enumeración del art. 31 citado
implica estrictamente la fijación de un orden de prioridad normativo en el derecho constitucional
argentino, o si de él resulta solamente la supremacía de la Constitución como consecuencia de una
interpretación sistemática de dicho artículo con la norma del art. 28, que dispone la limitación de
la relatividad de los derechos constitucionales que, según el art. 14, no son absolutos pues su
ejercicio puede ser reglamentado por las leyes que al efecto se dicten, pero el citado art. 28 dice
enfáticamente que “los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no
podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”, de lo que surge claramente la
subordinación de las leyes a la Constitución y también con el art. 27 que al disponer que los
tratados con las potencias extranjeras deben estar en conformidad con los principios de derecho
público establecidos en la Constitución, implica la subordinación de aquéllos a ésta. Por ello, el
único orden jerárquico que no estaba explícitamente expuesto en la Constitución de 1853/60, era
el que se presentaba entre los tratados y las leyes.
Hasta 1983 la Corte Suprema de Justicia de la Nación consideró que los tratados internacionales
estaban en un plano de igualdad con las leyes de la Nación, en tanto y cuanto aquéllos hubieren
cumplido los recaudos formales señalados por la Constitución; es decir, haber sido concluidos y
firmados por el Poder Ejecutivo, conforme lo disponía el art. 86, inc. 14 (actualmente art. 99, inc.
11), y aprobados posteriormente por una ley del Congreso de la Nación tal como lo exigía el art.
67, inc. 19 (actualmente art. 75, incs. 22 y 24). Consecuencia de esta interpretación, era que una
ley nacional podía dejar sin efecto, total o parcialmente, las cláusulas de un tratado internacional
conforme al principio según el cual las leyes posteriores derogan a las anteriores.
Tal doctrina judicial fue conmovida por la Convención de Viena sobre derecho de los tratados
(aprobada por la ley 19.865 del 3.10.72, y que entró en vigencia el 27.01.80) que en su art. 27
establece categóricamente la primacía del derecho internacional sobre el derecho interno, pero tal
primacía, no puede entenderse como que el derecho internacional esté por encima de la
Constitución, cuyas normas podría derogar o modificar. Al resolver la Corte Suprema los casos
“Fibraca”, el 7 de julio de1993 (Fallos 316, 1669), y “Ekmekdjian c/Sofovich”, el 7 de julio de 1992
(Fallos 315, 1503), admitió la prevalencia de los tratados internacionales sobre las disposiciones
del derecho interno.
FALLOS.
31
Ekmekdjian vs Neustadt 1988: En 1987 Frondizi (ex presidente) declaro en “Tiempo Nuevo”
(programa periodístico conducido por Neustadt y Grondona) que cuando el ejercicio de un
gobierno fuera legitimo debía entenderse que su origen también lo era (dando a entender que se
podía acceder al poder por medios ilegítimos).
Ekmekdjian se sintió lesionado en sus convicciones republicanas, por ello dedujo acción de amparo
contra Neustadt, conductor del programa, para que en el mismo leyera una carta documento
contestándole a Frondizi, fundándose en el derecho a réplica ( art 14 del Pacto de San José).
1era y 2da Instancias rechazan la demanda: el derecho a réplica no puede considerarse derecho
positivo interno porque no ha sido aún reglamentado.
La Corte Suprema también rechazo la demanda: mientras la ley reglamentaria no sea dictada, el
derecho a réplica no podrá adquirir operatividad (el tratado será vinculante en el orden
internacional pero no es derecho positivo interno); rige el principio de reserva ( art 19 C.N que
establece que nadie esta obligado a hacer lo que la ley no manda).
Ekmekdjian vs Sofovich 1992: En este fallo la Corte resolvió al revés de lo resuelto en el fallo
anterior.
1era y 2da instancias rechazan la demanda: el derecho a réplica no puede considerarse derecho
positivo interno porque no ha sido aun reglamentado.
La Corte interpreto que la frase del Pacto, “en las condiciones que establezca la ley” se refiere a
cuestiones relativas a la forma de ejercer el derecho a réplica (como el tiempo o el lugar) pero no
sobre la necesidad de que se dictara una ley que estableciera que el derecho de réplica fuera
considerado derecho positivo interno.
Se basó en el art 31 de la C.N y Convención de Viena art 27 sobre el derecho de los tratados donde
se da primacía al derecho internacional sobre el derecho interno.
En síntesis, se implementa el derecho a réplica sin una ley que lo autorice. Se evitan abusos de la
libertad de expresión. Se reconoce prioridad al derecho internacional sobre el derecho interno. Se
establece que las garantías individuales existen y protegen a los individuos.
32
estableció, asimismo, un mecanismo para que otros tratados y convenciones sobre derechos
humanos puedan eventualmente gozar de igual jerarquía. Así, fueron dotadas de jerarquía
constitucional la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas y la
Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y los Crímenes de Lesa
Humanidad. Luego, todo tratado o concordato no comprendido en las previsiones reseñadas goza
de jerarquía superior a las leyes.
El rango constitucional reconocido a los tratados debe ser interpretado en consonancia con lo
dispuesto en los artículos 27 y 31 del texto constitucional, en virtud de lo cual los tratados deben
ajustarse y guardar conformidad con los principios de derecho público establecidos en esta
constitución.
En consecuencia, “los tratados de derechos humanos a los que hacen referencia los párrafos
seguidos y tercero del articulo 75 inc 22, son jerárquicamente superiores a los demás tratados –
los supralegales- y por ello tienen jerarquía constitucional, pero eso no significa que sean la
constitución misma.
Según el Dr. Fayt, La constitución nacional se erige sobre la totalidad del orden normativo. En
segundo lugar, se ubican los tratados sobre los derechos humanos individualizados en el segundo
párrafo del artículo 75 inciso 22 y los tratados de derechos humanos que adquieran esta categoría
en el futuro. En tercer lugar los demás tratados, concordatos y las normas dictadas a propósito de
los tratados de integración y por ultimo las leyes del congreso.
Debe tenerse presente la responsabilidad internacional que el estado asume con la adopción de
tales documentos ante un eventual incumplimiento de las normas allí establecidas. La sola
adhesión a estos instrumentos comporta la asunción por los estados partes de tres obligaciones
fundamentales: 1- respetar los derechos protegidos, 2- garantizar el goce y pleno ejercicio de
aquellos derechos a las personas que se encuentren bajo su jurisdicción, y 3- adoptar las medidas
necesarias para hacer efectivos tales derechos.
Al aprobar el tratado mediante una ley, según una práctica constitucional, el congreso cumple una
etapa necesaria en el proceso complejo de su gestación como norma de nuestro derecho positivo.
El poder ejecutivo firma y concluye el tratado con lo que culmina la etapa de su negociación. A
través de su intervención ulterior, el congreso –que tiene la potestad de aprobar o desechar el
tratado- participa en la gestión exterior del presidente, al que autoriza para ratificar el acuerdo
internacional. Ejerce una función de control que se agota con la habilitación al poder ejecutivo
para que este exprese formalmente a nivel internacional, el consentimiento del estado nacional en
obligarse por el tratado. Puede el presidente ratificar o no el tratado y también es una facultad
propia la de intercambiar el instrumento de ratificación o la de depositarlo ante el gobierno y
organismo internacional que el tratado determine.
La ley aprobatoria del congreso agota su cometido con la mera sanción. En virtud de ella, el
presidente de la nación se halla habilitado a ratificar el tratado internacional aprobado
33
legislativamente o adherir a él. Este es el único efecto de la ley. Pero no basta que el tratado
aprobado por ley sea debidamente ratificado y depositado para que pase a integrar el derecho
argentino: será menester que el tratado adquiera vigencia internacional. Entonces sin necesidad
de acto de incorporación o de recepción alguno, formara parte del derecho nacional con la
jerarquía de “ley suprema” de la nación según el artículo 31 de la constitución nacional.
En Conclusión:
34
La posibilidad de que los tratados fueran denunciados no afecta su jerarquía. Dicha
característica es inherente a su condición de norma internacional, y el constituyente,
previendo esa posibilidad, exigió mayorías agravadas en el congreso para permitir el
ejercicio de la misma.
Las partes enmendadas o modificadas en alguno de los tratados con jerarquía
constitucional también requerirá el voto de las dos terceras partes de la totalidad de los
miembros de cada cámara del congreso para gozar de esa jerarquía.
Las condiciones de vigencia de los tratados indican tanto el modo en que fueron
aprobados y ratificados por la República Argentina, es decir, con las reservas respectivas, como el
alcance interpretativo dado a las cláusulas del tratado por la jurisprudencia internacional.
Las Condiciones de Vigencia de los instrumentos internacionales. Esta frase fue incluida a
fin de otorgarle rango constitucional a la declaración interpretativa formulada por la Argentina al
momento de ratificar la CDN, de modo tal que se eleve a jerarquía constitucional la Convención
junto con dicha declaración.
a. Que estén en vigor: la primera precisión a hacer respecto de la frase “en las
condiciones de su vigencia” es que los tratados se incorporen al derecho argentino
siempre y cuando estén vigentes en el ámbito internacional. Y mantienen esa
pertenencia al sistema argentino, y –en su caso-la jerarquía constitucional que le haya
otorgado la constitución o el congreso, siempre y cuando estén vigentes en el ámbito
internacional.
Debe tenerse presente que la Ratificación (Es el acto internacional por el cual un estado,
después de haber firmado un tratado manifiesta su voluntad de obligarse por el mismo.
Adhesión (es el acto internacional por el cual un estado que no ha participado en las
negociaciones de un tratado manifiesta su voluntad de obligarse por el mismo) de (o la adhesión
a) un tratado por un Estado no implica necesariamente que éste entre en vigor en el momento en
que es emitida o notificada, ni siquiera para ese Estado. Puede darse perfectamente el caso que
un tratado ratificado por la Argentina no haya entrado en vigor por no haber recibido el número
35
de ratificaciones que requiere para hacerlo, y puede ocurrir también que sea elevado a jerarquía
constitucional por el congreso en esas condiciones. Pues bien, entendemos que hasta tanto el
tratado no entre en vigor en sede internacional (y conforme a los principios y normas del derecho
internacional que rige ese instituto) no resulta aplicable en el derecho interno, tenga o no
jerarquía constitucional, ya que esta se le otorga al tratado “en las condiciones de su vigencia”, o
sea “siempre que esté vigente”.
36
En otras palabras, no se jerarquiza el tratado en cuanto tal, sino solamente en cuanto
obliga a nuestro país y con ese alcance. No se jerarquiza el continente sino aquella parte del
contenido que resulte obligatorio para la Argentina.
La jurisprudencia internacional:
FALLOSGIROLDI HORACIO :
A pocos de la entrada en vigencia de la reforma, en el fallo Giroldi Horacio la corte afirmo que “las
condiciones de su vigencia” significa “tal como la convención citada efectivamente rige en el
ámbito internacional y considerando particularmente su efectiva aplicación jurisprudencial por los
tribunales internacionales competentes para su interpretación y aplicación”. Esta interpretación
nos permite invocar ante nuestros tribunales y hacer ingresar a nuestro sistema, la jurisprudencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ya que el único tribunal internacional en la
materia con competencia respecto de nuestro país es ese. De todos modos en el fallo “Ekmedejian
c.Sofovich” nuestra corte ya había utilizado como pauta interpretativa del CADH, la opinión
consultiva numero 7 de la Corte Interamericana, afirmando que esa interpretación debe “guiarse
por la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, y en “Servini de Cubría”
varios jueces reiteraron esa postura. La novedad principal radica en que al momento de dictarse
“Giroldi”, el referido pacto ya gozaba de jerarquía constitucional y su relevancia esta en el hecho
de que el fallo en cuestión hizo suyos los criterios de la Corte Interamericana en materia de doble
instancia e invalido, sobre la base de ella, una ley del congreso que la restringía.
Fallo Girlodi 1995. Sobre doble instancia judicial y tratados internacionales: el Tribunal Oral en lo
Criminal N°6 de la Cap. Fed. Condeno a Giroldi a la pena de 1 mes de prisión en suspenso como
autor del delito de robo simple en grado de tentativa.
Contra esta sentencia, la defensora oficial interpuso recurso de casación porque la resolución del
tribunal violaba la garantía de defensa en juicio.
El art 459 del Cod. Procesal Penal exige una pena minima de 3 años de prisión para poder recurrir
dicha sentencia.
La defensa dijo que el limite aplicado por ese articulo no era aplicable cuando estaba afectada la
garantía de defensa en juicio. Que el art 459 era inconstitucional porque violaba el principio de
igualdad ante la ley ( Art 16 CN) y el derecho de recurrir el fallo ante el juez o Tribunal superior
(Pacto San jose de Costa Rica).
- El Pacto de San Jose que tiene jerarquía constitucional habla del derecho a recurrir el fallo
ante tribunal Superior.
37
- La doble instancia obligatorio no se satisface con el recurso Extraordinario ( ya que es para
casos excepcionales) sino que se puede recurrir el fallo ante la Cámara de Casación
( tribunal intermedio que revisa la sentencia apelada sin necesidad de llegar a la Corte
Suprema).
Un año mas tarde la CJSN ensancho aun mas los horizontes de esta norma, al sostener, en
el fallo “Bramajo”, que la opinión (es decir los informes) de la comisión Interamericana de
Derechos Humanos “debía servir de guía para la interpretación de los preceptos convencionales”
de los tratados de derechos humanos, con lo cual podía colegiarse que los informes individuales
de la comisión también integraban las condiciones de su vigencia de la Convención Americana de
Derechos Humanos.
FALLO BRAMAJO 1996: “Constitucionalidad del “2x1”: Bramajo fue detenido el 1/7/92. El fiscal lo
acuso por el delito de homicidio calificado en concurso material con el de robo doblemente
agravado por usar armas, en poblado y en bando. Pidió reclusión perpetua con la accesoria de
reclusión por tiempo indeterminado.
La corte dijo que la validez constitucional del 2 x 1 dependerá de que los plazos que ella fija no
sean aplicados mecánicamente, sino evaluando las particularidades del caso concreto: gravedad
de los hechos imputados, la condena anterior que registra el procesado, etc..: condiciones
particulares de Bramajo hace presumir que de obtener la libertad intentara eludir la acción de la
justicia. Por tal motivo y porque la Cámara aplico el plazo en forma mecánica, la Corte revoca la
sentencia. Advertencia: la ley del 2x1 fue derogada. *completar con apunte gordo pag.35 +
CHOCOBAR. P36
Pero a fines de 1998 en el fallo “Acosta” la CSJN limito esa posible interpretación, ya que
sostuvo “por ajustada mayoría” que si bien el estado argentino debía esforzarse por dar respuesta
favorable a las recomendaciones de la comisión “ello no equivale a consagrar como deber para los
jueces el dar cumplimiento a su contenido al no tratarse aquellas de decisiones vinculantes para el
poder….la jurisprudencia internacional por más novedosa y pertinente que se repute no podía
constituir un motivo de revisión de las resoluciones judiciales (equiparable al recurso de revisión),
pues ello afectaría a la estabilidad de las decisiones jurisdiccionales, la que, en la medida en que
constituye un presupuesto ineludible de la seguridad jurídica es exigencia del orden público y
posee jerarquía constitucional”.
38
Internet: No obstante las interpretaciones destacadas 2 años después, la Corte Suprema
manifiesta que tiene en cuenta su posición anterior, afirman que las recomendaciones de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos no son “decisiones vinculantes para el Poder
Judicial”. Interpreta la C.S.J.N que la decisión que los Estados se comprometen a cumplir es la de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos ( art 68.1 –CADH). Y señala que no constituye un
deber para los jueces dar cumplimiento al contenido de las recomendaciones por no tratarse de
decisiones vinculantes.
39
Jurisprudencia Corte Interamericana Prevenir razonablemente las
violaciones a los DDHH
Por ello, entre otras razones la Corte Interamericana, por unanimidad resolvió que “El
Estado debe realizar inmediatamente las debidas investigaciones para determinar las
correspondientes responsabilidades por los hechos de este caso y aplicar las consecuencias que la
ley prevea…”
Fallos:
El estado argentino cumplió con las reparaciones indemnizatorias y publico la sentencia de la corte
interamericana, pero quedaba pendiente el problema de la investigación y sanción a los culpables.
40
La evolución jurisprudencial parte del precedente “Ekmekdjian c/Sofovich, fallo en el que la Corte
Suprema, al referirse a aquella jurisprudencia, sostuvo que esta, debía servir de guía de
interpretación para los magistrados locales.
En cambio en el caso “Mazzeo” el tribunal considero que “el poder judicial debe ejercer una
especie de “control de convencionalidad” entre las normas jurídicas internas que aplica en los
casos concretos. En esta tarea, el poder judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado,
sino también la interpretación que del mismo ha hecho la corte interamericana, interprete ultimo
de la convención americana.
Se acepta como pauta temporal básica del derecho de los tratados que las disposiciones de un
tratado no obligaran “una parte respecto de ningún acto o hecho que haya tenido lugar con
anterioridad a la fecha de entrada en vigor del tratado para esa parte ni de ninguna situación que
en esa fecha haya dejado de existir, salvo que una intención diferente se desprenda del tratado o
conste de otro modo. Así, la norma citada admite excepciones al concepto de irretroactividad de
las cláusulas convencionales.
Así, las expresiones “hecho continuo” o “hecho de carácter continuo”, “hecho compuesto”,
“hecho complejo” han sido recogidos y regulados en el marco de la responsabilidad del estado.
41
Las tres hipótesis previstas son las de un hecho del estado que prosigue en el tiempo con un
carácter continuo (hecho continuo), de un hecho del estado formado por una serie de hechos
individuales cometidos con relación a asuntos distintos (hecho compuesto), y de un hecho del
estado constituido por una sucesión de acciones u omisiones estatales en relación con un mismo
asunto (hecho complejo)
Hecho de carácter Continuo: son las de un hecho del Estado que prosigue en el tiempo con
carácter continuo. Efectos: “La violación de una obligación internacional mediante un hecho de
carácter continuo se producirá en el momento en que comience ese hecho. Sin embargo, el
tiempo de perpetración de la obligación abarcara todo el periodo durante el cual ese hecho
continué y siga sin estar en conformidad con la obligación internacional”. Son ejemplos de delito
continuo: detención arbitraria, ocultar cosas robadas, etc.
Hecho compuesto: Un hecho del estado formado por una serie de hechos individuales cometidos
con relación a asuntos distintos. Efectos: “La violación de una obligación internacional mediante
un hecho del estado compuesto de una serie de acciones u omisiones relativas a casos distintos se
producirá en el momento en que se realice la acción u omisión de la serie que determine la
existencia del hecho compuesto. Sin embargo, el tiempo de perpetración de la violación abarcara
todo el periodo desde la primera de las acciones y omisiones que en conjunto constituyan el hecho
compuesto que no este en conformidad con la obligación internacional y mientras se repitan esas
acciones u omisiones”. Uno de los ejemplos lo constituye la existencia de una serie de actos
estatales a través de los cuales se arriba a una práctica discriminatoria que debe computarse
desde la primera medida discriminatoria que debe computarse desde la primera medida
discriminatoria dispuesta por el estado.
Hechos Complejos: un hecho del estado constituido por una sucesión de acciones u omisiones
estatales en relación con un mismo asunto. Efectos: “La violación de una obligación internacional
mediante un hecho del estado de carácter complejo, constituido por una sucesión de acciones y
omisiones de los mismos órganos o de órganos diferentes del estado que intervengan en un
mismo asunto se producirá en el momento en que se realice el ultimo elemento constitutivo de
ese hecho complejo. Sin embargo, el tiempo de perpetración de la violación abarcara todo el
periodo comprendido entre el comportamiento que haya iniciado la violación y el que la haya
perfeccionado”. Ejemplo de esto lo constituye la denegación de justicia a un extranjero.
42
con posterioridad a la ratificación o adhesión del tratado y al reconocimiento de la
competencia del órgano especifico, SINO también con respecto a aquellos que hubieran
tenido lugar antes de la vigencia del tratado ,-presentación del instrumento de ratificación o
adhesión y el reconocimiento de competencia señalados- en tanto continuasen, una vez
vigente, las alegadas violaciones a los derechos convencionales.
Dice el Comité, con referencia a los efectos continuados de las violaciones convencionales: “En
cuanto al derecho a la vida privada de x.v. y su abuela, es evidente que el secuestro de X,V, la
falsificación de su partida de nacimiento y su adopción por S.S. constituyen numerosos actos
de injerencia arbitraria e ilegal en su vida privada y en su vida familiar, en violación de lo
dispuesto en el articulo 17 del Pacto. Sin embargo, esos actos se produjeron con anterioridad a
la entrada en vigor para la Argentina, el 8 de Noviembre de 1986, del Pacto y del Protocolo
Facultativo, por lo que el comité no esta en situación, ratione temporis, de dictar una decisión
al respecto. Sin embargo, el comité podría determinar que ha habido una violación del pacto si
se considerase que los efectos continuados de esas violaciones constituyen, en cuanto tales,
violaciones al Pacto…”
Con posterioridad, señala las omisiones del estado: “… el comité concluye medidas especiales
no fueron aplicadas con prontitud por la argentina y que el no reconocimiento del derecho de
la Sra. M. a representar a su nieta en las actuaciones judiciales relativas a la tutela y los
derechos de visita, así como la demora en establecer legalmente el verdadero nombre de la
Srta. V y en emitir documentos de identidad también constituyo una violación al pacto, que
tiene por objeto fomentar el reconocimiento de la personalidad legal del niño”.
El comité concluye de esta forma: “En relación con las violaciones del Pacto que tuvieron lugar
antes del 8 de noviembre de 1986, el comité insta al estado parte a que persevere en sus
esfuerzos encaminados a investigar la desaparición de niños, establecer su verdadera
identidad, proveerlos de documentos de identidad y pasaportes a su verdadero nombre, y
conceder prontamente la debida reparación a ellos y a sus familias”.
Otro caso resuelto por el comité donde continúa la tendencia a reconocer su competencia
para estudiar los efectos originados en hechos anteriores a la entrada en vigencia del pacto, es
el siguiente:
“El comité tomo nota que los autores hicieron denuncias y observo que su arresto y su
detención habían tenido lugar antes de la entrada en vigor del protocolo facultativo para el
Togo. Observo además que las presuntas violaciones habían seguido teniendo efecto tras la
entrada en vigor del protocolo facultativo para el Togo, dado que se había negado a los
autores su reintegración a sus puestos hasta el 27 de mayo y ello de julio de 1991,
respectivamente, y que no se les había pagado sus sueldos atrasados ni otras formas de
indemnización. Llegando a la conclusión de que no estaba excluido ratione temporis de
examinar las comunicaciones y estimo que podían plantear cuestiones relativos y encuadrados
en el Pacto.
También el comité emplea el concepto de “violación permanente” para justificar su
competencia:
“El comité ha tomado nota del argumento del estado parte de que la cuestión de si el autor
fue llevado, tras su detención, rápidamente ante un juez u otro funcionario autorizado por la
ley para ejercer funciones judiciales, es inadmisible ratione temporis. La detención del autor
en espera de juicio se prolongo hasta que fue llevado ante el tribunal en mayo de 1989. El
comité no esta por tanto incapacitado ratione temporis para examinar la cuestión (el
protocolo entro en vigor en 1988 y el denunciante fue detenido el 18 de agosto de 1988.
43
ÁMBITO REGIONAL. Sistema Americano de Derechos Humanos
La Comisión Americana sostuvo que “no comparte la posible implicación del argumento de
inadmisibilidad rationi temporis según el cual los estados miembros de la organización (OEA)
contraen obligaciones de respetar los derechos humanos solo a partir de la ratificación de la
Convención. Dicha premisa pareciera sugerir que antes de la ratificación de la Convención los
estados miembros no tenían obligación internacional alguna respecto de los derechos humanos y
contrariamente que esta comisión no tiene competencia para recibir otras denuncias que las del
texto convencional”.
Del análisis de las diversas cuestiones de admisibilidad planteadas ante los órganos
internacionales, tanto tribunales cuanto comisiones o comités, se desprende que la limitación de
la competencia ratione temporis tiene varias lecturas en el derecho internacional de los derechos
humanos. Las soluciones de los órganos mencionados, respecto de casos intemporales. En efecto,
44
en los supuestos de hechos continuos y complejos, la duración de la violación de la obligación se
ha reputado prolongada mas allá del momento inicial de su perpetración.
El concepto de violaciones continuas tiende a garantizar los requisitos del debido proceso
legal, el derecho a acceder a un tribunal, a obtener una sentencia justa y que pueda ser ejecutada.
Refuerza y expande, de esta, el objeto y fin de las Convenciones en materias de garantías
judiciales. La doctrina elaborada por los órganos competentes advierte a los Estados que el mero
transcurso del tiempo no evita su responsabilidad por violaciones a los derechos humanos.
Ello sin perjuicio de algunas sentencias que aparentarían acompañar mas los problemas
políticos-jurídicos de los Estados, separándose de las corrientes doctrinarias que tienen en cuenta
el objeto y fin de los derechos humanos.
Los obstáculos de hecho al igual que los obstáculos jurídicos creados artificialmente para
evitar una investigación o una reparación a tiempo encuentran un límite que tiene como base la
continuidad del estado y la de sus obligaciones internacionales, mas allá de los fallos excedidos en
ritualismos inútiles, de las políticas erróneas del poder administrador y de las leyes anacrónicas del
poder legislativos.
BOLILLA 3.
Es un criterio hermenéutico que informa a todo el derecho de los derechos humanos. Se debe
acudir a la norma o interpretación mas amplia cuando se trate de reconocer derechos y a la norma
mas restringida cuando se trate de establecer restricciones.
Ninguna disposición autoriza a restringir los derechos protegidos en mayor medida que la prevista,
o a limitar el goce o ejercicio a cualquier derecho reconocido.
Toda interpretación debe hacerse a la luz de este principio y del ppio de no discriminación (que es
un derecho a su vez).
45
Los derechos humanos regulados son relativos, por lo que pueden ser reglamentados
razonablemente y pueden ser objeto de restricciones y suspensiones extraordinarias.
Restringir es poner límites al ejercicio de los derechos. Limites permanentes para lograr ciertos
fines para la sociedad.
Suspender es una situación extraordinaria, que debe hacerse por tiempo limitado y en medida
limitada, se realiza por seguridad de la nación.
“se pueden limitar derechos por ley con el fin de asegurar derechos y libertades y satisfacer
exigencias de moral, orden público y bienestar general”.
- Necesidad democrática: Para que una restricción sea aceptada sebe ser necesaria en una
sociedad democrática, una necesidad imperiosa.
- Orden público: son reglas fundamentales sobre las cuales se erige una sociedad.
- Seguridad nacional: cuando existe una efectiva amenaza o uso de la fuerza contra la
integridad territorial o independencia política.
- Bien común: condiciones de la vida social que permiten alcanzar el mayor grado de
desarrollo personal y vigencia de los valores democráticos.
- Salud pública: prevenir o enfrentar serias amenazas a la salud de la población.
- Moral: varia con el paso del tiempo y la cultura.
- Seguridad pública: peligros contra las personas o sus bienes.
Este principio impone atender razonablemente el principio según el cual los derechos de uno
terminan donde empiezan los derechos de los demás.
Entre varias opciones se debe escoger la que restrinja menos los derechos y se ajuste al objetivo
buscado.
En razón a este principio no se respeta la pirámide jurídica, si una practica interna o una norma
interna favorece mas a la persona que una norma internacional, se debe aplicar el derecho
interno.
las leyes no deben ir contra el ppio de igualdad, no debe ser arbitraria, insensata, ni
discriminatoria. Debe cumplir con las exigencias formales.
La corte interamericana señala: solo la ley adoptada por los órganos democráticamente elegidos y
constitucionalmente facultados puede restringir el goce y ejercicio de los derechos y libertades de
las personas.
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Los tratados facultan a los estados a disponer la suspensión de ciertas obligaciones, en razón de la
vigencia de un estado de excepción o estado de sitio.
Art 27 CADH:
En caso de guerra, peligro publico o emergencia que amenace la independecia o seguridad del
estado parte, este podrá adoptar disposiciones que, suspendan las obligaciones contraídas en
virtud de la convención, siempre que no sean incompatibles con las demás obligaciones, y no
entrañen discriminación.
El derecho a la vida, integridad personal, conciencia y religión, familia, nombre, del niño, derechos
políticos, garantías judiciales, derechos contra esclavitud y servidumbre, los ppios de legalidad y
retroactividad.
Quien haga uso del derecho de suspensión debe informar a los demás estados partes, de las
disposiciones suspendidas, los motivos, y fecha de terminación.
La DUDH estableció que todos los derechos tienen el mismo grado de validez y la misma necesidad
de protección.
Las generaciones deben entenderse solo por cronología y no por importancia, ya que son todos
igual de importantes.
Las generaciones se entienden solo por ser el momento en la cronología en el cual se reconocen, o
se dictan.
En cada generación se dictan derechos específicos ya que eran esos derechos eran en el momento
los que estaban siendo violados.
3) PRINCIPIO DE EFECTIVIDAD:
Si un tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido pro ellas de buena fe, se requiere
que sus disposiciones les sea asegurado el efecto útil en el plano del derecho interno de los
estados parte.
Los medios utilizados deben ser apropiados, deben producir resultados coheretes.
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4) PRINCIPIO PRO ACTIONE O DE JUSTICIABILIDAD:
Los derechos humanos son justiciables, pueden ser reclamados y defendidos ante el poder judicial.
Es el Derecho a la jurisdicción, de recurrir ante algún órgano jurisdiccional y obtener de ellos
sentencia útil.
La tolerancia del estado a circunstancias o condiciones que impidan acceder a los recursos
internos adecuados para proteger sus derechos constituye una violación del art 1 CADH.
“los estados partes se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos, garantizar
su libre y pleno ejercicio, sin discriminación alguna”.
Las victimas deben tener el derecho a tutela judicial, lo que supone un adecuado régimen de
reparaciones, y sanción de los responsables.
5) PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD:
PIDESC (art. 2.1): Artículo 2.1. Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete
a adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación
internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los recursos de que
disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, inclusive en particular la
adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos.
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económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la
Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida
de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados.
Los derechos civiles y políticos no admiten escalones o progresividad alguna en cuanto a su plena
realización.
El deber del Estado de hacer efectivos estos derechos no están sometido a condiciones y es de
efecto inmediato, su incumplimiento no puede justificarse mediante consideraciones políticas,
sociales, culturales o económicas de ese estado.
Las condiciones en la cuales se encuentre un país -insiste la Corte IDH- no importa cuán difíciles
sean estas, no son causa de justificación para que los Estados parte en la convención americana
estén libertados de cumplir con las obligaciones consagradas en ella.
Carta OEA artículo 33. El desarrollo es responsabilidad primordial de cada país y debe constituir un
proceso integral y continuo para la creación de un orden económico y social justo que permita y
contribuya a la plena realización de la persona humana.
Respetar y garantizar los derechos son compromisos de observancia inmediata, al tiempo que
las normas que enuncian a los primeros son de aplicación inmediata y directa. Luego, las
medidas tendientes a la realización de los derechos han de ser todas inmediatamente.
1. Progresividad dinámica: Fue afirmado que la implementación del PIDESC debía ser
perseguida sin respiro y que la realización de los derechos debía ser alcanzada lo más
rápidamente posible.
La progresividad habrá de entenderse a la luz del objetivo general. Este impone así una obligación
de proceder lo más expedita y eficazmente posible con miras a lograr a ese objetivo. Es una
obligación de avanzar de manera concreta y constante.
La corte IDH a fin de interpretar el art 26 De la CAmericana DH en Acevedo Buendía y otros, dijo
que la implementación progresiva de las medidas que esta norma exige podrá ser objeto de
rendición de cuentas y que el cumplimiento del respectivo compromiso adquirido por el Estado
podrá ser exigido a resolver eventuales violaciones a los derechos humanos.
En 2003 la Corte IDH después de sostener que la jerarquía de los derechos económicos, sociales y
culturales no es de menor rango que la de los derechos civiles y políticos, y que ambas categorías
se complementan mutuamente y constituyen, en su conjunto, el estatuto básico del ser humano,
afirmo: el Estado, comprometido a observar sin condición ni demora los derechos civiles y
políticos, debe aplicar el mayor esfuerzo a la pronta y completa efectividad de los derechos
económicos, sociales y culturales, disponiendo para ello de los recursos a su alcance y evitando
retrocesos.
49
El desarrollo del económico, social y cultural, se alcanza en condiciones que garanticen las
libertades políticas y económicas fundamentales de la persona humana.
El desarrollo económico resulta imposible sin el goce de los derechos económicos, sociales y
culturales.
Ej: Una población sin salud no puede desarrollarse.
La falta de desarrollo no puede invocarse como justificación para limitar derechos humanos
internacionalmente reconocidos.
Los Estados tienen el derecho y deber de formular políticas de desarrollo nacional adecuadas
con el fin de mejorar constantemente el bienestar en la población y de todos los individuos sobre
la base de su participación, libre y significativa en el desarrollo y en la equitativa distribución de los
beneficios resultantes de este.
El régimen de informes periódicos está destinado a que los Estados den cuenta de las
disposiciones que hayan adoptado y de los progresos realizados, con el fin de asegurar los
derechos protegidos.
Merecerá protección propia de los derechos humanos de manera definitiva e irreversible, aun si
el acto de reconocimiento queda abrogado o, si se trata de una convención internacional, la
misma denunciada.
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Artículo 5. 1. Ninguna disposición del presente Pacto podrá ser interpretada en el sentido de
reconocer derecho alguno a un Estado, grupo o individuo para emprender actividades o realizar
actos encaminados a la destrucción de cualquiera de los derechos o libertades reconocidos en el
Pacto, o a su limitación en medida mayor que la prevista en él.
No podrá admitirse restricción o menoscabo de ninguno de los derechos humanos
fundamentales reconocidos o vigentes en un país en virtud de leyes, convenciones, reglamentos
o costumbres, a pretexto de que el presente Pacto no los reconoce o los reconoce en menor grado.
Todas las medidas de carácter retroactivo, advierte el Comité DESC requerirán la consideración
más cuidadosa y deberán justificarse con referencia a la totalidad de los derechos previstos, previa
consideración exhaustiva de todas las alternativas, pesando sobre el estado la carga de la prueba.
La asamblea general de la OEA dijo que el principio de progresividad invalida las medidas
regresivas, salvo casos extremos justificables y descalifica la inacción.
El Com. DESC ya ha señalado los estándares que se deberán cumplir para el examen de medidas
regresivas:
a) El nivel de desarrollo del país.
b) La gravedad de la presunta infracción, teniendo en cuenta si la situación afecta al disfrute
de los derechos básicos enunciados en el pacto.
c) La situación económica del país en ese momento, teniendo en cuenta si el país atraviesa
un periodo de receso económica.
d) La existencia de otras necesidades importantes que el estado parte deba satisfacer con los
recursos limitado de que dispone.
e) Si el estado parte tarto de encontrar opciones de bajo costo
f) Si el estado parte recabo cooperación y asistencia de la comunidad internacional o
rechazo sin motivos suficientes los recursos ofrecidos por la comunidad internacional.
La regresividad resulta justiciable cuando de derechos económicos, sociales y culturales se trate.
Conforme la corte IDH.
La Comisión IDH se orientó en términos análogos, la obligación del desarrollo progresivo de los
derechos económicos, sociales y culturales exige como mínimo que la vigencia y acceso a los
mismo no se reduzca con el transcurso del tiempo y determina que las medidas se adopten de
manera que constante e insistente promuevan la plena efectividad de estos derechos.
Artículo 4 PIDESC. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen que, en ejercicio de los
derechos garantizados conforme al presente Pacto por el Estado, éste podrá someter tales
derechos únicamente a limitaciones determinadas por ley, sólo en la medida compatible con la
naturaleza de esos derechos y con el exclusivo objeto de promover el bienestar general en una
sociedad democrática.
Esta cláusula tiene por objeto más proteger los derechos de los individuos que permitir la
imposición de limitaciones por parte de los estados.
las sentencias de la CSJN “Aquino”. “Milone” reconoce el derecho de toda persona a una mejora
continua de las condiciones de existencia. Principio de no regresión art 75 inc. 23.
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Artículo 75 inc. 23 CN. Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad
real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta
Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular
respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad.
La regla de prohibición de regresividad comprende a todas las medidas o practicas nacionales, por
lo que están incluidas las sentencias judiciales.
52
La regla general es que la norte IDH no se ocupa de modificar en forma directa el derecho interno,
ya que su misión consiste en controlar si las normas locales acatan o no las convenciones
internacionales y por ende no se convierte en una 4ta instancia.
La misión primera de la corte IHD esta en llevar a cabo una inspección de convencionalidad
comparando la norma de derecho interno en relación a la convención y desentrañar si aquella
viola a ésta.
DESARROLLO DE LA INSTITUCIÓN. PROGRESIVIDAD
A- La terminología usada “control de convencionalidad” fue manejada por primera vez en el caso
MAYRA MACK CHANG en 2003: sostuvo que la tarea de los jueces transnacionales se asemeja a la
de los tribunales constitucionales, ya que estos últimos inspeccionan los actos impugnados a la luz
de las reglas, principios y valores de las leyes fundamentales. La Corte IDH, por su parte, analiza los
actos que llegan a su conocimiento en relación con las normas, principios y valores de los tratados
en los que funda su competencia.
Dicho de otro modo, los tribunales constitucionales controlan la constitucionalidad y el tribunal
internacional (Corte IDH) resuelve acerca de la convencionalidad de estos actos.
B- en el caso ALMONACID ARELLANO en 2006: la corte se ocupó de tal problemática sosteniendo
que es consciente de que los jueces y tribunales internos están sujetos al imperio de la ley, y
obligados por ende a aplicar las normas vigentes en el ordenamiento jurídico. Pero cuando el
estado ha ratificado un tratado, como el pacto de san jose, sus jueces, como parte del aparato
estatal, también están sometidos a ellas, lo que les obliga a velar para que los efectos útiles de la
convención no se vean mermados por la aplicación de normas jurídicas contrarias a su objeto y fin.
En otras palabras, el poder judicial debe ejercer una especie de control de convencionalidad entre
las normas jurídicas internas, que aplican a los casos concretos y la CADH. En esta tarea el poder
judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado sino también la interpretación que del
mismo ha hecho la Corte IDH
C- en el caso HELIODORO PORTUGAL en 2010: en un asunto referido a la desaparición forzada de
personas, el tribunal que a través de lo que denomina control de convencionalidad, dispuso que
cada juzgador debe velar por el efecto útil de los instrumentos internacionales, por ende, el
derecho doméstico debe adecuar sus normas al pacto de san José.
53
Como expresamos, se trata de aplicar primero el control de constitucionalidad a través de los
jueces locales, quienes deben también llevar a cabo la inspección de convencionalidad.
SOBRE QUE NORMAS SE DEBE EJERCER EL CONTROL DE CONVENCIONALIDAD?
Se debe buscar la compatibilidad entre: normas locales y normas supranacionales (pacto de san
José CADH, tratados internacionales ratificados por argentina, ius cogen y jurisprudencia de la
Corte IDH)
SOBRE QUE NORMAS NACIONALES SE DEBE EJERCER LA COMPARACIÓN?
Una de las consecuencias de la violación de una norma supranacional, es la necesidad de adecuar
o adoptar, las reglas de derecho interno a los tratados. Esto implica que si los preceptos
domésticos (legislativos o de otro carácter) y las practicas estaduales de cualquiera de los 3
poderes, no protegen debidamente las libertades fundamentales enunciadas por el derecho
internacional, la nación debe adecuarla, y en su caso, suprimir aquellas que desbordan el
esquema, o crear las que correspondan.
Síntesis: la comparación es entre las reglas internas de esencia legislativa, reglas internas de
esencia administrativas o de cualquier otro carácter por un lado; y por otro lado, los tratados
aludidos, jurisprudencia de la Corte IDH y el ius cogen
El control de convencionalidad debe realizarse de oficio por parte de los tribunales de los estados
miembros de la CADH.
Este control tiene dos modalidades:
Concentrado: realizado por la Corte IDH
Difuso: realizado por los jueces locales
En cuanto a la forma:
Concreto: sobre leyes que han sido aplicadas a un caso particular y en los que se considera
que existe una violación de derechos por aplicación de la norma
Abstracto: se realiza sobre normas o leyes que aún no han sido aplicadas a un caso
concreto, pero que se considera violatoria de derechos por su propia existencia.
Ambas formas de control pueden ser utilizadas por el control difuso como por el control
concentrado
CONSECUENCIAS DEL CONTROL DE CONVENCIONALIDAD POR LA CORTE IDH
Si dicho cuerpo jurisprudencial, luego del control de convencionalidad, dispone que en el caso
concreto se violó la convención, éste pronunciamiento es vinculante y el estado tiene la obligación
de adoptar y/o modificar el derecho interno incluyendo la propia CN, bajo apercibimiento de
incurrir en responsabilidad estatal (ojo! La CSJN cambió su opinión… leer)
Esto aplica también, con cierta particularidad, a las opiniones consultivas.
El reglamento General de Escuelas Privadas, vigente en la Pcia de Bs.As exigia como requisito
para ejercer la docencia, ser Argentino nativo o naturalizado con 2 años de ejercicio de la
ciudadanía,
54
Ines Repetto, maestra en Buenos Aires, era Norteamericana razón por la cual la despidieron
diciéndole que solo podría recuperar su trabajo si adquiria la ciudadanía.
La última esperanza educativa del macho cordobés, defendida a rajatabla por una comisión de
padres fantasmal, quedó sepultada por un fallo de la Corte Suprema de Justicia. Desde ayer, ya no
podrá ser discutido el ingreso de mujeres al Colegio Nacional de Monserrat. La decisión unánime
de los nueve jueces rechazó un pedido de amparo elevado por una Comisión de Padres ya
disuelta, tras sucesivos traspiés en los escalones judiciales desde 1997. De hecho, el rechazo de la
Corte tuvo lugar cuando ya casi medio centenar de mujeres cursa el tercer año del bachillerato y el
30 por ciento del alumnado de los tres primeros años son mujeres. En sus extensos considerandos,
uno de los ministros de la Corte, Enrique Petracchi, sostiene: “Tengo la tranquila sospecha de que
existen quienes añoran el pasado y rechazan la radical igualación de la mujer y el hombre en
cuanto al goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales...”.
Todo inició a fines del ‘95, cuando el Consejo Superior de la Universidad Nacional de
Córdoba recibió un proyecto para transformar en mixto al Monserrat. No fue fácil que la idea
dejara de serlo y se transformara en un hecho: fue un tema de discusión interna dilatado durante
más de un año, hasta que en febrero del ‘97, la ordenanza 2/97 de la Universidad abrió la
inscripción a las mujeres. A partir de ese momento, un grupo de indignados padres, levantando el
55
estandarte de la tradición, montó un escándalo tras otro frente a las puertas del instituto,
incluyendo volanteadas, pasacalles, pancartas, piquetes y la presentación de un recurso de
amparo ante la Justicia, sosteniendo que se trataba de una “violación a los derechos
constitucionales”. El pedido recayó en el juez federal de la re-reelección menemista, Ricardo
Bustos Fierro, quien pase de verónica mediante aprobó parcialmente el reclamo con un
argumento legalista: “La ordenanza carece de sentido porque jamás se prohibió el ingreso de
mujeres”.
Era completamente cierto, pero abría la puerta al reclamo de los ofendidos padres que
argumentaban una “inveterada costumbre mantenida a lo largo de los años (incorporar sólo
varones)” y que, según ellos, se transformaba en un derecho constitucional violado. “Cristina
González de Delgado y otros, c/Universidad Nacional de Córdoba”, fue caratulado el caso.
González y otros reclamaban sus derechos como padres a elegir un colegio (el Monserrat) que
“respondía a su ideario y a sus convicciones filosóficas, éticas y religiosas y a que su proyecto de
enseñanza humanista, orientada a varones, era lo que mejor se adaptaba a la naturaleza y
estructura de la personalidad de sus hijos”.
“La invocación por parte de los recurrentes sobre la existencia de una costumbre, que vedaba el
ingreso de mujeres, a cuyo amparo se habrían adquirido derechos que no podrían se violados por
una reglamentación posterior no resiste el menor análisis”, sostiene en sus considerandos el
ministro de la Corte Gustavo Bossert. Lo mismo dice Carlos Fayt. “(...) lo garantizado a las mujeres
es el acceso pleno a la misma enseñanza que a los varones”, fundamenta Antonio Boggiano. Por su
lado, Enrique Petracchi elabora un extenso análisis sobre situaciones “claramente discriminatorias
contra la mujer”. “Ya han pasado muchos años –sostiene– desde el pregón del evangelio de la
igualdad lanzado por Francia, los suficientes como para advertir que las desigualdades
discriminatorias entre los seres humanos, no son sólo jurídicas y económicas; también son
sexuales”. Al magistrado le llaman la atención “los denodados esfuerzos de los actores apelantes
para demostrar que su demanda no es discriminatoria...”, pero “encubren el verdadero motivo,
verdaderamente discriminatorio, que podría expresarse así: No dicen nada en contra de las
mujeres; pero, no quieren que se integren en una educación conjunta con sus hijos.”
---.----
“El tribunal (de los Estados Unidos) sostuvo que quienes intenten defender una acción
gubernamental que impone categorías, clasificaciones o exclusiones basadas en el sexo, deben
56
demostrar una “justificación (de dicha acción) sumamente persuasiva”. Los actos
gubernamentales (federales o estaduales) no son compatibles con la “equal protection clause”
cuando una ley o una política oficial niega a la mujer simplemente porque es mujer, un rango
de plena ciudadanía, es decir la oportunidad –igualdad a la del hombre- para participar y
contribuir al desarrollo social de acuerdo a sus talentos y a sus capacidades. Quien defienda
una clasificación o exclusión basada en el género sexual deberá probar que aquella sirve a un
importante objetivo gubernamental y que los medios discriminatorios empleados están
relacionados sustancialmente con el logro de aquellos objetivos. La justificación ha de ser
“genuina” y no ha de basarse en indebidas generalizaciones sobre los diferentes talentos,
capacidades o preferencias de hombres y mujeres. Las diferencias entre hombres y mujeres no
son causales para denigrar a los miembros de algunos de estos sexos, o para establecer
restricciones artificiales a las oportunidades de una persona.
“El exigente estándar de revisión que se aplica a las clasificaciones basadas en el sexo no convierte
a aquellas en una categoría totalmente proscripta; pero si significa que “LAS CATEGORÍAS
FUNDADAS EN EL SEXO NO DEBEN USARSE PARA CREAR O PERPETUAR LA INFERIORIDAD LEGAL,
SOCIAL Y ECONÓMICA DE LA MUJER”. En todo caso, las clasificaciones fundadas en el sexo
pueden ser utilizadas para compensar a las mujeres por las inhabilidades que ellas han sufrido a
través de la historia.
El principio de igualdad ante la ley, según esta interpretación que le ha dado la corte suprema de
justicia de nuestro país, refleja lo que alguna doctrina ha denominado el “principio de no
discriminación”, según el cual la igualdad de trato ante la ley se encontrara violada siempre que no
sea posible superar el test de razonabilidad, test que algunas categorías (“las sospechosas”), se
presume, a priori no pueden superar.
BOLILLA 4.
57
Posteriormente en 1969 se suscribe la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(también llamada Pacto de San José de Costa Rica o CADH) que entra en vigor en 1978 y
que establece el Sistema interamericano de derechos humanos.
Contexto mundial
Para entender mejor el contenido de la Declaración, es útil tener presente el momento
histórico en que se aprobó la Novena Conferencia Internacional Americana, que redactó la
Declaración. El mundo seguía marcado por el reciente término de la Segunda Guerra
Mundial. Ésta causó una mortandad sin precedentes y se caracterizó por violaciones a los
derechos humanos que escandalizaron al mundo. Los abusos más recordados son aquellos
cometidos por el régimen Nazi en contra de sus propios ciudadanos. Estos hechos
generaron la condenación universal y contribuyeron al resurgimiento de la noción del
Derecho natural y a un interés mayor por los derechos humanos. Éstos y otros
acontecimientos, tales como la privación de la nacionalidad a personas pertenecientes a
diversas minorías, o el uso de la energía atómica con fines de destrucción masiva, tuvieron
resonancia en las disposiciones discutidas durante la Novena Conferencia7.
Otros hechos que causaron impacto en la Novena Conferencia, fueron la expansión del
comunismo en la Europa del Este, así como la naciente formación de alianzas en
Occidente (que tuvo manifestaciones como la Doctrina Truman y el Plan Marshall). Ello
impactó en la Declaración, la que buscó proteger derechos que podrían ser afectados por
planteamientos ideológicos. El referido impacto se nota en diversas intervenciones.
Por último, fue de gran relevancia el entonces reciente establecimiento de una
organización internacional a nivel mundial, destinada a la conservación de la paz y la
seguridad, así como a la cooperación universal. En efecto, durante la Novena Conferencia
se hicieron numerosas referencias a las Naciones Unidas y a diversos órganos de esta
institución. Además, la Carta de las Naciones Unidas hacía referencia a los derechos
humanos en varias de sus normas, cuestión que tuvo cierta influencia en las
intervenciones de algunos delegados. Finalmente, durante la Novena Conferencia existía
una clara consciencia de que se estaba estudiando una Declaración Universal de Derechos
Humanos.
Contexto regional
Con relación a la situación histórica en América, la cantidad de Estados independientes era
bastante inferior a la de hoy en día. Aproximadamente un tercio de los Estados que hoy
forman parte de la OEA. seguían siendo colonias inglesas. Los países angloparlantes del
Caribe alcanzaron su independencia entre 1962 y 198311. Canadá, por su parte, obtuvo la
plena independencia solo en 1982. Lo anterior explica por qué estos países estuvieron
ausentes en la novena conferencia.
58
En relación con los Estados independientes, durante la época varias naciones
latinoamericanas se veían sumidas en la inestabilidad política que ha caracterizado a la
región. Ella se observa, por ejemplo, en países como Paraguay, que tuvo tres presidentes
en 1948, Bolivia se vería pronto sumida en una guerra civil en 1946. La inestabilidad
también afectó a Perú, que en octubre de 1948 tuvo un golpe de Estado.
El desorden de la región afectaba, incluso, a algunos Estados que hoy día pueden verse
como naciones con una democracia estable. Algunas naciones americanas se encontraban
regidas por dictaduras, como Honduras. Finalmente, las credenciales democráticas de
algunos gobiernos elegidos por medio de elecciones populares son en varios casos muy
discutibles.
La delicada situación de las naciones americanas amenazó, incluso, con excluir a uno de
estos Estados de la Novena Conferencia.
Otra nota regional interesante es el modo como se manifestó el temor que producía la
idea de que el marxismo llegara al poder. Éste puede observarse en el ánimo y acciones
anticomunistas que desplegaron algunos gobiernos como la adopción de medidas legales
destinadas a proscribir el Partido Comunista, como hicieron en Brasil, y en Chile. Sin
embargo, hubo excepciones, como el gobierno haitiano, que tuvo una política de apertura
a las ideas comunistas y socialistas durante estos años.
La época en la que se inserta la Novena Conferencia no solo estuvo marcada por
violaciones a los derechos humanos derivadas de golpes de Estado y revoluciones. En
efecto, existían muchos abusos que convivían con sistemas más o menos democráticos.
Por ejemplo, en Estados Unidos aún existía discriminación racial. En relación con el
sufragio, aún subsistían Estados donde la mujer no contaba con un derecho al voto.
Existían realidades de falta de oportunidades, discriminación y de pobreza.
Por último, dentro del contexto histórico de la Declaración, conviene hacer referencia al
llamado Bogotazo. Así se designa al asesinato del político Jorge Eliecer Gaitán, ocurrido en
Bogotá durante los días de la Novena Conferencia, así como los hechos violentos que
siguieron a dicho crimen. La organización de la Novena Conferencia, entonces, fue vista
como un medio usado para tratar de dejar atrás los problemas de la política nacional y
volver a insertar a Colombia en las grandes discusiones internacionales. Su personalidad
atraía a grandes multitudes, por lo que su asesinato fue seguido de violentas protestas,
desórdenes, incendios, destrozos, disparos, muertes, sublevaciones y represión. Algunos
han afirmado que el Bogotazo habría sido el detonante de la guerra civil.
El Bogotazo afectó la Conferencia de diversos modos. En primer lugar, motivó ciertos
cambios en el modo como ella estaba funcionando administrativamente, por ejemplo,
tuvo que suspenderse y volver a sesionar en las afueras de la ciudad. Por otra parte,
influyó en el aumento de la importancia de "Defensa y Preservación de la Democracia en
59
América Frente a la Eventual Instalación de Regímenes Antidemocráticos en el
Continente".
3. La Novena Conferencia y la Declaración Americana
La Novena Conferencia siguió la senda de una serie de conferencias internacionales
americanas iniciadas a finales del siglo XIX. Esta Conferencia debía celebrarse en 1943,
cinco años después de la Octava Conferencia, pero fue aplazada hasta 1948,
principalmente, en atención a la Segunda Guerra Mundial. Este mismo evento bélico hizo
que se realizaran tres reuniones de consulta entre los ministros de relaciones exteriores
de las Repúblicas americanas, además de la Conferencia Interamericana sobre Problemas
de la Guerra y de la Paz, celebrada en 1945. Esta última es relevante porque resolvió que
la Novena Conferencia tratara diversos temas, tales como la reorganización y el
fortalecimiento del sistema interamericano. Además, en la materia que nos interesa, la
Resolución XL determinó que la Novena Conferencia redactara una declaración sobre
derechos humanos.
Esta "Conferencia de Bogotá" se llevó a cabo entre el 30 de marzo y el 2 de mayo de 1948.
En ella estuvieron representadas las 21 naciones americanas, y las delegaciones sumaron
545 personas. El programa de la Novena Conferencia dividió los temas a tratar en cinco
partes, cada una de las cuales se llamó capítulo. La Declaración fue estudiada en el
capítulo cuarto, dedicado a asuntos jurídico-políticos.
El modo de redacción de la Declaración no tiene mayores particularidades. Sólo es
importante recordar que la Comisión Sexta se basó para elaborar la Declaración, en el
PDADDH. elaborado por Comité Jurídico Interamericano. Éste, a su vez, fue un desarrollo
del Anteproyecto de Declaración, el que fue enviado a los gobiernos americanos para que
presentaran observaciones, las que fueron tomadas en cuenta por el Comité Jurídico
Interamericano al preparar su proyecto. Aparte de lo ya señalado, no es necesario hacer
mayores referencias al proceso de redacción de la Declaración durante la Novena
Conferencia.
4. Relevancia histórica de la Declaración
La temprana aprobación de la Declaración en relación con la Declaración Universal sobre
Derechos Humanos no se debió a un simple apuro por adelantarse al instrumento de
Naciones Unidas. Muy por el contrario, según afirma Mary Ann Glendon, los trabajos
realizados en América habrían sido usados por la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas como base para la preparación del documento universal.
Contenido
La Declaración está antecedida por varios considerandos y consta de un preámbulo y dos
capítulos; el primero dedicado a los derechos y el segundo a las obligaciones. En total está
integrada por 38 artículos. los deberes y derechos se dieron a conocer en 1945
60
Considerandos
Los considerandos no forman parte de la Declaración, sino que la anteceden, pero se
reproducen con la misma e indican los motivos tenidos en cuenta para sancionarla.
Básicamente los considerandos apuntan a la necesidad de que los derechos humanos no
queden solo como normas sometidas al derecho interno de cada país, sino que se
conformen como sistema de protección internacional.
Preámbulo
Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están
por naturaleza de razón y conciencia, deben conducirse fraternalmente los unos con los
otros.
El cumplimiento del deber de cada uno es exigencia del derecho de todos. Derechos y
deberes se integran correlativamente en toda actividad humana: si los derechos exaltan la
libertad individual, los deberes expresan la dignidad de esa libertad.
Los deberes de orden jurídico presuponen otros, de orden moral, que los apoyan
conceptualmente y los fundamentan. Es deber del hombre servir al espíritu con todas sus
potencias y recursos porque el espíritu es la finalidad suprema de la existencia humana y
su máxima categoría.
Es deber del hombre ejercer, mantener y estimular por todos los medios a su alcance a la
cultura, porque la cultura es la máxima expresión social e histórica del espíritu. Y dado que
la moral y las tradiciones constituyen la floración más noble de la cultura, es deber de
todo hombre acatarlas por mandato natural.
Capítulo I: Derechos
Está integrada por 28 artículos, dedicados a los siguientes derechos:
I: a la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona
II: igualdad ante la Ley
III: libertad religiosa y de culto
IV: libertad de investigación, opinión, expresión y difusión
V: protección a la honra, la reputación personal y la vida privada.
VI: a la constitución y a la protección
VII: de protección a la maternidad y a la infancia
VIII: de residencia y tránsito.
61
IX: inviolabilidad del domicilio
X: inviolabilidad y circulación de la correspondencia
XI: preservación de la salud y al bienestar
XII: a la educación
XIII: a los beneficios de la cultura
XIV: al trabajo y a una justa retribución
XV: al descanso y a su aprovechamiento
XVI: a la seguridad social
XVII: reconocimiento de la personalidad jurídica y de los derechos civiles
XVIII: de justicia
XIX: de nacionalidad
XX: de sufragio y de participación en el gobierno
XXI: de reunión
XXII: de asociación
XXIII: a la propiedad
XXIV: de petición
XXV: protección contra la detención arbitraria
XXVI: a proceso regular
XXVII: de asilo
XXVIII: Alcance de los derechos del hombre
Capítulo II: Deberes
Está integrada por 10 artículos, dedicados a los siguientes DEBERES:
XXIX: ante la sociedad
XXX: para con los hijos y los padres
XXXI: de instrucción
XXXII: de sufragio
XXXIII: de obediencia a la Ley
62
XXXIV: de servir a la comunidad y a la nación
XXXV: de asistencia y seguridad sociales
XXXVI: de pagar impuestos
XXXVII: de trabajo
XXXVIII: de abstenerse de actividades políticas en país extranjero
2. La Declaración Universal de Derechos Humanos. Antecedentes. Los derechos
contemplados en la Declaración Universal.
1948: La Declaración Universal de Derechos Humanos, el primer documento que
proclama los 30 derechos a los que todo ser humano tiene derecho.
hablamos de un documento sin precedentes, en el que se establecieron los derechos
naturales de la dignidad humana, esos de los que toda mujer y todo hombre han de poder
gozar, independientemente del lugar del mundo en el que vivan o hayan nacido.
Esta declaración, proclamada en París por la Asamblea General de la ONU el día 10 de
diciembre de 1948, consta de 30 artículos y cuenta con traducciones para más de
quinientos idiomas.
Dicha declaración ha pretendido ser el faro que guiase los pasos de la Humanidad desde
aquel entonces. Sin embargo, casi setenta años después, parece que la luz de ese faro está
cada día más lejos de nuestros pasos.
La violencia desatada en el periodo que abarca de 1939 a 1945 había dejado incontables
ciudades en ruinas por los continentes europeo y asiático. Millones de
personas(combatientes y civiles) habían muerto y otros tantos se habían quedado sin
hogar o estaban a punto de fallecer a causa del hambre. Por aquel entonces, se
aproximaba el final de la contienda: las fuerzas rusas cercaban la capital alemana, que
daba sus últimos coletazos tras haber sido bombardeada; por su parte, la infantería de
Estados Unidos todavía luchaba contra las fuerzas japonesas en el Pacífico.
Era abril de 1945. Delegados de cincuenta países llegaron a la ciudad de San Francisco
con una meta llena de esperanza: crear un organismo internacional que fuese capaz de
promover la paz y evitar cualquier atisbo de guerra futura.
Como resultado de aquella reunión, nació el Acta Constitutiva de la nueva Organización
de las Naciones Unidas; la cual entraría en vigor, finalmente, el 24 de octubre de ese
mismo año.
1948: el año de la Declaración Universal de Derechos Humanos
La guerra había terminado y la nueva Comisión, bajo la presidencia de Eleanor Roosevelt,
había sido capaz de atraer la atención de todo el mundo. No en vano, se estaba cociendo
63
el documento que, poco después, se convertiría en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos.
El 10 de octubre de 1948, esta declaración fue adoptada por Naciones Unidas. En ella, los
países miembros se comprometieron a proteger y promover con firmeza los 30 artículos
que la constituían
Los 30 derechos de la declaración:
1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales.
2. Todas las personas tienen los derechos proclamados en esta carta.
3. Todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad.
4. Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre.
5. Nadie será sometido a penas, torturas ni tratos crueles o inhumanos.
6. Todo ser humano tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica.
7. Todos tienen derecho a la protección contra la discriminación.
8. Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales.
9. Nadie podrá ser detenido, desterrado ni preso arbitrariamente.
10. Toda persona tiene derecho a un tribunal independiente e imparcial.
11. Toda persona tiene derecho a la presunción de inocencia y a penas justas.
12. Toda persona tiene derecho a la privacidad, la honra y la reputación.
13. Toda persona tiene derecho a la libre circulación y a elegir libremente su
residencia.
14. Toda persona tiene derecho al asilo en cualquier país.
15. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad y a cambiar de nacionalidad.
16. Todos los individuos tienen derecho a un matrimonio libre y a la protección de la
familia.
17. Toda persona tiene derecho a la propiedad individual o colectiva.
18. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión.
19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión.
20. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y asociación.
64
21. Toda persona tiene derecho a participar, directa o indirectamente, en el gobierno
de su país.
22. Toda persona tiene derecho a la seguridad social.
23. Toda persona tiene derecho al trabajo y la protección contra el desempleo.
24. Toda persona tiene derecho al descanso y al disfrute del tiempo libre.
25. Toda persona tiene derecho al bienestar: alimentación, vivienda, asistencia
médica, vestido y otros servicios sociales básicos.
26. Toda persona tiene derecho a la educación y al libre desarrollo de la personalidad.
27. Toda persona tiene derecho a tomar parte en la vida cultural de su comunidad.
28. Toda persona tiene derecho a un orden social que garantice los derechos de esta
carta.
29. Toda persona tiene deberes con respecto a su comunidad.
30. Nada de esta carta podrá usarse para suprimir cualquiera de los derechos.
65
las Naciones Unidas comenzó a redactar un par de pactos vinculantes sobre derechos
humanos destinada a imponer obligaciones concretas de sus partes.2 Debido a los
desacuerdos entre los Estados miembros sobre la importancia relativa de los negativos
Civiles y Políticos versus positivos Económicos, Sociales y Culturales, dos pactos fueron
creados. Estos fueron presentados a la Asamblea General de la ONU en 1954, y aprobó en
1966, entró en vigor el 3 de enero del 1976 el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos el 23 de marzo de 1976.
En virtud del artículo 2, los Estados partes en el Pacto asumen la obligación, respecto de
toda persona en su territorio o bajo su jurisdicción, de respetar y garantizar los derechos
humanos reconocidos. Esto implica que deben abstenerse de violar estos derechos
("respetar"), pero también adoptar medidas positivas para que los derechos sean
efectivos ("garantizar"). De acuerdo con el artículo 14, deben poner a disposición de toda
persona víctima de una violación un recurso imparcial y efectivo para su defensa, como un
abogado de oficio.
El Comité es un órgano convencional formado por 18 expertos independientes elegidos
por un período de cuatro años. Su finalidad es controlar el cumplimiento del Pacto por los
Estados, a través de los siguientes mecanismos:
La presentación de informes periódicos es obligatorio para los Estados partes en el
Pacto, pero la aceptación de los sistemas de reclamaciones interestatales o quejas
individuales es voluntaria.
La comisión, compuesta por 5 miembros de alta reputación moral que ejercerán
sus funciones a título personal, han de considerar los informes sometidos por los
Estados partes y dirigirá observaciones generales a dichos Estados, así como al
Consejo económico y Social.
El pacto desarrolla los derechos civiles y políticos y las libertades recogidas
en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Bajo el artículo 1 del Pacto, los estados se comprometen a promover el
derecho a la autodeterminación y a respetar ese derecho. También
reconoce los derechos de los pueblos a disponer, comerciar y poseer
libremente sus recursos y riquezas naturales.
66
Artículo 6
Derecho a la vida y la supervivencia.
Artículo 7
Inmunidad frente al castigo o al trato inhumano o degradante.
Artículo 8
Inmunidad frente a la esclavitud y servidumbre.
Artículo 9
Derecho a la libertad y seguridad de la persona y la inmunidad frente al
arresto o detención arbitraria.
Artículo 11
Inmunidad frente a la prisión por deudas.
Artículo 12
Derecho a la libertad y al libre movimiento
Artículo 14
Derecho a la igualdad ante la ley; el derecho a la presunción de inocencia
hasta que se pruebe la culpabilidad y a un juicio justo y público por un
tribunal imparcial.
Artículo 16
Derecho a ser reconocido como una persona ante la ley.
Artículo 17
Derecho a la privacidad y su protección por la ley.
Artículo 18
Libertad de pensamiento, conciencia y religión.
Artículo 19
Libertad de opinión y expresión
Artículo 20
Prohibición de la propaganda que promueva la guerra o el odio nacional,
racial o religioso.
Artículo 21
Derecho a la asamblea pacífica.
Artículo 22
Derecho a la libertad de asociación.
Artículo 23
Derecho al matrimonio y a fundar una familia
Artículo 24
Derechos para los niños (situación como menores, nacionalidad, registro y
nombre).
Artículo 25
Derecho a participar en el curso de asuntos públicos, al voto y a ser elegido
y acceder al servicio público.
Artículo 26
Derecho a la igualdad ante la ley y a una misma protección.
Artículo 27
Derecho de las minorías religiosas, étnicas o lingüísticas a disfrutar su
cultura, practicar su religión y usar su lenguaje.
67
Un protocolo facultativo es un tratado que complementa y completa un tratado de
derechos humanos ya existente. Por ello, solamente los Estados que ya hayan aceptado
las obligaciones de un tratado principal (lo hayan ratificado) pueden optar por ser partes
de protocolos facultativos.
El Primer Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos es
un protocolo adicional que busca asegurar la aplicación de las disposiciones del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR, por sus siglas en inglés). Para ello,
faculta al Comité de Derechos Humanos para recibir y considerar comunicaciones de
individuos que aleguen ser víctimas de violaciones de cualquiera de los derechos
enunciados en el Pacto.
Si bien no está expresamente previsto en el Protocolo, el Comité de Derechos Humanos
tiene en cuenta el reconocimiento de su competencia para atender denuncias como
imponer una obligación de no obstaculizar el acceso al Comité y evitar cualquier represalia
contra los querellantes.6 Así, el Primer Protocolo facultativo otorga al Comité la
competencia necesaria para examinar las denuncias de particulares con respecto a
presuntas violaciones del Pacto cometidas por los Estados parte del mismo.
El Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
destinado a la abolición de la pena de muerte es un protocolo adicional al Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR, por sus siglas en inglés). Fue aprobado
el 15 de diciembre de 1989 y entró en vigor el 11 de julio de 1991. Para enero de 2017,
tenía 85 miembros y 38 signatarios.
El Segundo Protocolo Facultativo compromete a sus miembros a la abolición de la pena de
muerte al interior de sus fronteras, aunque el artículo 2.1 supone una excepción, ya que
permite la ejecución en caso de crímenes graves en tiempos de guerra.
68
El Pacto tiene sus raíces en el mismo proceso que condujo a la Declaración Universal de
Derechos Humanos y fue aprobada el 10 de diciembre de 1948.4
69
El Comité afirmó que, aunque los Estados se obligan a adoptar medidas para la aplicación
paulatina del Pacto, existen determinadas obligaciones cuyo cumplimiento debe ser
inmediato. Por un lado, garantizar que los derechos se ejercerán sin discriminación; por
otro, el compromiso en sí mismo de adoptar medidas no puede diferirse ni condicionarse.
Aunque la realización de los derechos no deba ser inmediata, debe comenzarse a adoptar
medidas "dentro de un plazo razonablemente breve tras la entrada en vigor del Pacto".
Estas medidas deberán ser "deliberadas, concretas y orientadas lo más claramente posible
hacia la satisfacción de las obligaciones reconocidas en el Pacto". Como ejemplo de
medidas que deberían adoptarse, el Comité destaca las medidas legislativas, sin perjuicio
de otras como las administrativas, financieras, educacionales, sociales o judiciales: en
relación con esto último, considera el Comité que algunos derechos pueden ser
ejecutados inmediatamente y su efectividad controlada por los Tribunales:
Igualdad entre hombres y mujeres (art. 3), también en lo relativo a la igualdad
salarial (art. 7, apartado a, inciso i)
Progresividad
70
Finalmente, el Comité afirma que el hecho de que los derechos económicos, sociales y
culturales sean de carácter progresivo no implica que se "prive a la obligación de todo
contenido". Se trata de un "dispositivo de flexibilidad" que atiende al hecho de que es
imposible la realización de estos derechos en un breve período, pero que debe
interpretarse a la luz del objetivo general del tratado, que es la plena efectividad de los
derechos que recoge. Por lo tanto, los Estados están obligados a "proceder lo más
expedita y eficazmente posible con miras a lograr ese objetivo", bajo control del Comité.
Derechos reconocidos.
Arts. 13 y
Derecho a la educación
14
71
El CDESC está formado por 18 expertos independientes elegidos por un período de cuatro
años. Se reúne en períodos de sesiones, normalmente dos al año, que tienen lugar
en Ginebra. Estos períodos de sesiones comprenden una sesión plenaria de tres semanas
precedida por un grupo de trabajo que se reúne durante una semana.
Los Estados están obligados a informar periódicamente al CDESC sobre la aplicación del
Pacto. Sobre la base de la información aportada, el Comité destaca los aspectos positivos y
negativos y formula una serie de recomendaciones: sus respuestas a cada Estado toman la
forma de observaciones finales. Por otro lado, el Comité emite observaciones generales,
que contienen su interpretación sobre cuestiones relacionadas con el Pacto.
72
el primer tratado de derechos humanos que adoptó la Asamblea General de las Naciones
Unidas y representó el compromiso de la comunidad internacional para garantizar que las
atrocidades que se cometieron durante la Segunda Guerra Mundial no se volvieran a
repetir nunca más.
FECHA DE APROBACIÓN: 9 de diciembre de 1948 FECHA DE ENTRADA EN VIGOR: 12 de
enero de 1951 NÚMERO DE ESTADOS PARTE: 149 Estados1 1 Desde febrero de 2018
La definición del delito de genocidio, tal y como establece la Convención, ha sido
ampliamente adoptada tanto a nivel internacional como a nivel nacional. Esta misma
definición se incluyó también en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI)
de 1998, lo que convirtió al genocidio uno de los delitos internacionales sobre el que la CPI
tiene jurisdicción. De hecho, ya en 1948, la Convención para la prevención y la sanción del
delito de genocidio había predicho la instauración de una institución de estas
características al determinar que la identificación de responsabilidades de un genocidio no
solo se encontraba bajo la jurisdicción del Estado en cuyo territorio se hubiese cometido
el acto, sino también de una «corte penal internacional que sea competente respecto a
aquellas de las Partes contratantes que hayan reconocido su jurisdicción»
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha declarado en repetidas ocasiones que la
Convención engloba principios que forman parte del derecho consuetudinario general
internacional. Entre estos principios se encuentra la prohibición del genocidio, así como la
obligación de prevenir y castigar este acto. Como parte del derecho consuetudinario
internacional, estas obligaciones son vinculantes para todos los Estados, hayan o no
ratificado la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. La CIJ
también ha concluido que la obligación de prevenir el genocidio, estipulada en el Artículo I
de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, tiene un alcance
extraterritorial. Por ello, los Estados que tengan la capacidad de influenciar al resto tienen
la obligación de emplear todos los medios razonablemente disponibles para prevenir el
genocidio, incluso en relación con los actos perpetrados fuera de sus propias fronteras.
Recepción del delito de genocidio en la argentina.
A través del Decreto Ley 6286/56, del día 9 de abril de 1956, la República Argentina
adhirió a la Convención Internacional para la Prevención y Sanción del Crimen de
Genocidio.
La finalización de la dictadura cívico-militar en 1983 produjo importantes efectos jurídicos
en nuestro país. Entre ellos, que el nuevo Gobierno democrático propusiera al Congreso la
aprobación de la Convención Americana de Derechos Humanos y la aceptación de la
jurisdicción de la Corte de ese sistema. Con posterioridad se ratificó internacionalmente el
tratado y, junto con los aspectos legislativos, se produjo su incorporación en la cultura
jurídica argentina. En tal contexto, comenzó a plantearse la reforma misma de la
Constitución Nacional.
73
3 Años más tarde, a través de la Ley 24.309 de diciembre de 1993, se convocó a una
Convención Constituyente que reformó la Constitución Nacional. El renovado texto legal
entró en vigencia el 24 de agosto de 1994. Entre los aspectos objeto de modificaciones se
destacó el operado por medio del artículo 75, inciso 22, que otorgó rango constitucional a
un grupo puntual de instrumentos internacionales.
Tal resultó ser el caso de la citada convención internacional. Su texto, al igual que el de los
restantes instrumentos internacionales de derechos humanos taxativamente enumerados
en el inciso, complementa el plexo constitucional y goza de supremacía sobre las demás
normas del ordenamiento jurídico nacional.
Allí se establece, además, que, en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía
constitucional, no derogan artículo alguno de la primera parte de esta Constitución y
deben entenderse complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos. Solo
podrán ser denunciados, en su caso, por el Poder Ejecutivo nacional, previa aprobación de
las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara.
No obstante dicha reforma, se han formulado críticas en relación con que la República
Argentina hasta la fecha no ha cumplido el compromiso emergente del artículo 5 de la
Convención, en cuanto a que:
Las Partes contratantes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus Constituciones
respectivas, las medidas legislativas necesarias para asegurar la aplicación de las
disposiciones de la presente Convención, y especialmente a establecer sanciones penales
eficaces para castigar a las personas culpables de genocidio o de cualquier otro de los
actos enumerados en el artículo iii.
Quienes así lo hacen entienden que el Estado nacional ha incurrido en mora al no adaptar
la legislación doméstica a las modificaciones o reformas que exige dicho
instrumento.2 Consideran que hacerlo evitaría que la ausencia de una norma típica dentro
de nuestra legislación represiva deje supeditada la aplicación de la Convención
Internacional a la interpretación de los operadores de turno, con el riesgo de que las
personas implicadas en su comisión puedan evadir la acción de la justicia.
La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
Racial
es uno de los principales tratados internacionales en materia de derechos humanos. Fue
adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 21 de diciembre de 1965, y
entró en vigor el 4 de enero de 1969, luego de alcanzado el número de ratificaciones
necesario. La misma no debe ser confundida con la Declaración sobre la eliminación de
todas las formas de discriminación racial, proclamada en 1963, que constituyó uno de los
antecedentes de la Convención.
74
La prohibición de la discriminación racial es considerada una norma ius cogens por
tratadistas de derecho internacional y la propia Comisión de Derecho Internacional.
También se entienden que la prohibición a la discriminación se traduce en obligaciones
erga omnes; así que todos los Estados tienen un legítimo interés de protección y las
obligaciones son hacia la comunidad en su conjunto.
La Convención fue adoptada por la Asamblea General el 21 de diciembre de 1965 y
durante su Decimocuarta Reunión celebrada en Nueva York el 15 de enero de 1992,
enmendaron el artículo 8.
La Convención está dividida en tres partes: la primera contiene las obligaciones de los
Estados y el derecho humano a no sufrir discriminación; la segunda establece los
mecanismos de cumplimiento de la Convención, y la tercera señala las disposiciones
generales sobre ratificaciones, su entrada en vigor, enmiendas y autenticidad de textos.
La Convención está edificada sobre la base de la Declaración sobre la Eliminación de todas
las Formas de Discriminación Racial proclamada en 1963, por lo que su contenido es
similar.
En el Preámbulo —tal como se hace en la Declaración— se afirma que “toda doctrina de
superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente
condenable y socialmente injusta y peligrosa, y que nada en la teoría o en la práctica
permite justificar, en ninguna parte, la discriminación racial”.
En su primer artículo la Convención define el concepto de "discriminación racial"
adoptando un criterio amplio que alcanza a diferentes modalidades de discriminación,
distinción, restricciones o preferencias, ya sea por motivo de "raza, color, linaje u origen
nacional o étnico". Sin embargo, el tratado se cuida de aclarar que el mismo no puede ser
utilizado de ningún modo para afectar las normas internas de los estados en materia de
ciudadanía e inmigración, en tanto no se establezcan discriminaciones en contra de ciertas
nacionalidades. Finalmente la convención aclara que no se encuentra prohibido por la
misma tomar medidas de discriminación positiva.
Para los Estados, de acuerdo a los artículos 2, 4, 5 y 7 se establecen las siguientes
responsabilidades:
No incurrir o practicar discriminación racial contra individuos, grupos de personas
o instituciones, y asegurar que las autoridades cumplan esta obligación.
No fomentar, defender o apoyar la discriminación racial por personas u
organizaciones
Revisar las políticas públicas para ajustar las leyes y reglamentos que pudieran
crear o perpetuar la discriminación racial.
75
Prohibir y hacer cesar la discriminación racial practicada por personas, grupos u
organizaciones.
Estimular organizaciones y movimientos multirraciales integracionistas, y
desalentar la división racial.
Declarar como acto punible conforme a la ley toda difusión de ideas basadas en la
superioridad o en el odio racial, toda incitación a la discriminación racial, así como
todo acto de violencia o toda incitación a cometer tales actos contra cualquier raza
o grupo de personas de otro
color u origen étnico, y toda asistencia a las actividades racistas, incluida su
financiación.
Declarar ilegales y prohibir las organizaciones y actividades de propaganda que
promuevan la discriminación racial e inciten a ella condenándolas como delito.
No permitir que autoridades o instituciones públicas promuevan la discriminación
racial o inciten a ella.
Garantizar el derecho a la igualdad de tratamiento en los tribunales y todos los
demás órganos que administran justicia.
Garantizar el derecho a la seguridad personal y a la protección del Estado contra
todo acto de violencia o atentado contra la integridad personal cometido por
funcionarios públicos o por cualquier individuo, grupo o institución.
Garantizar los derechos políticos, así como los derechos civiles.
Promover la tolerancia, en particular a través de la educación.
Mecanismos de cumplimiento
La Convención prevé mecanismos de cumplimiento, algunos son de naturaleza
administrativa y exclusivos para los Estados, como la presentación de informes, el
procedimiento de alerta temprana y el examen de denuncias entre los Estados; otro, que
es de naturaleza administrativa y de participación de los propios afectados, es el examen
de denuncia de particulares, y el último, que es de naturaleza judicial e interestatal, obliga
a llenar ciertos requisitos estrictos, como es el acceso a la Corte Internacional de Justicia.
Existe un Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, órgano de expertos
independientes que supervisa la aplicación de la propia Convención por los Estados
Partes.
Artículo 1
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1. En la presente Convención la expresión "discriminación racial" denotará toda
distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u
origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el
reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y
libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier
otra esfera de la vida pública.
La Corte revoco la sentencia apelada y declaro la inconstitucionalidad del art 6 de la ley 20771:
no debe penalizarse el consumo de drogas por constituir una accion privada exenta de la
autoridad de los jueces.
Este fallo deja sentado luego del momento histórico que había atravesado el país, que es el
momento de restablecer definitivamente nuestro sistema democrático y republicano, del que
sabemos que el principio de auto referencia /reserva es la base fundamental de nuestro
ordenamiento jurídico. Petrachi sostiene “ Que el reconocimiento de un ámbito exclusivo en las
conductas de los hombres, reservado a cada persona y solo ocupable por ello, que, con tal clara
visión de las tendencias en desarrollo de la sociedad…resulta esencial para garantizar el equilibrio
entre un Estado cada vez mas omnipresente e individuos cada vez mas dependientes de las formas
jurídicas de organización de la sociedad que la que pertenecen. La existencia o inexistencia de ese
equilibrio pondrá de manifiesto las distancias entre los regímenes democráticos que el individuo
encuentre el especio para la constitución de su propio plan de vida según se lo determine la
autonomía de su propia conciencia y solo dentro de los limites en los que no afecte derechos de
77
los demás y los regímenes autoritarios que invaden la esfera de la privacidad e impiden que las
personas cuenten con la posibilidad de construir una vida satisfactoria”
Sejean y Saks de Sejean obtuvieron el divorcio bajo el antiguo régimen de matrimonio civil (ley
2393 art 64, que decía que el divorcio no disolvía el vinculo matrimonial, es decir que el
“divorciado” no podía volver a casarse. Hoy se llama separación personal esto.
Ambos cónyuges divorciados impugnaron por inconstitucionalidad el art 64 de esa ley. La Corte
declaro la inconstitucionalidad de la ley porque:
78
La CHA pidió a la inspección general de justicia que le otorgue personería jurídica pro esta le
denegó el pedido porque:
En las disidencias de los ministros Fayt y Petracchi se advierte la postura de defensa del
principio de autonomía de las personas, donde las notas sobresalientes del voto de Fayt son:
…”la protección del ámbito de privacidad resulta uno de los mayores valores del respeto a la
dignidad del ser humano y un rasgo de esencial diferenciación entre el Estado de derecho y las
formas autoritarias de gobierno…cualquiera sea el sentido y alcance que se asigne a lo que el
79
art.19 de la CN llama “moral publica” lleva a afirmar que las interpretaciones no pueden
repugnar el respeto a principios constitucionales superiores, los que no pueden ser
postergados por discrepancias en las convicciones por extensas que estas sean.
Nunca “el bien común”, la “moral publica” o el “orden publico” deben separarse del
concepto de daños a terceros en forma individual o en forma colectiva, puesto que los tres
primeros en este caso quedan comprendidos en el ultimo de los conceptos. Esta es la única
posibilidad de adscribir a la idea de un Estado de derecho fundado en el respeto a los
derechos fundamentales de las mayorías y de las minorías, un Estado pluralista y no
confesional, en el que no se confunda democracia y “populismo moral” o sea, la doctrina de
que la mayoría debe determinar no quienes deben gobernar sino como deben vivir los demás.
Lo importante de la primera parte de la norma es que solo con ella es posible diseñar un sistema
de respeto a la autonomía y a la libertad personal y establecer una frontera democrática ante las
atribuciones estatales para limitar los derechos.
La disposición da dudas sobre el concepto de accion privada y moral publica y respecto del alcance
de las limitaciones razonables que la privacidad e intimidad admiten. No obstante la doctrina
amplio los horizontes de la libertad y del respeto a las opiniones de las personas en la sociedad
democrática “ la libertad de elegir, el propio plan de vida, no solo frente al mismo Estado sino
también ante las preferencias y relaciones de terceros”.
--
La CADH reconoce expresamente que “Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o
abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia…”. En
80
dicho párrafo se hace mención a dos derechos diferentes: el derecho a la privacidad y el derecho a
la intimidad (que contempla las injerencias en el domicilio y en la correspondencia), ya que existe
una diferencia conceptual y significativa entre ambos en la doctrina.
Nuestro derecho interno se refiere al derecho a la privacidad utilizando la frase acciones privadas
de los hombres.
La privacidad implica la posibilidad irrestricta de los individuos de realizar acciones que no afectan
a terceros, es decir que no generan un daño directo e inmediato a terceros, y son privadas aunque
no haya limitaciones para el acceso público a su conocimiento y solo penetrable por su libre
voluntad, libre de toda injerencia estatal. Pero puede ser interferida por los demás individuos
como ocurre con toda crítica que se realiza a una conducta privada.
La CSJN determino que existen dos esferas de conducta, la de lo estrictamente privado (la ética
privada, lo particular y personal de cada uno) y la parcial o totalmente publica (que puede
relacionarse con la moral pública). En razón de ello, surge el derecho a no ser molestado cuando
se trate de acciones privadas.
El artículo 19 de la CN menciona las acciones privadas de los hombres pero deja por completo de
lado los actos íntimos, no siendo equivalente ambos términos, y existiendo entre estos una
relación de género (privacidad) o especie (intimidad). De ello que, todas las acciones íntimas son
acciones privadas, pero no todas las acciones privadas son acciones íntimas (por ejemplo:
expresión de creencias religiosas u opiniones políticas, hábitos, etc).
La revista “Gente y Actualidad” publico en su tapa una foto del Dr. Balbín en la sala de terapia
intensiva de una clínica, en estado agonizante. Fallecido Balbín, su viuda demando a la editorial
por daños y perjuicios porque la foto, tomada y publicada sin consentimiento alguno, había
violado el derecho a la intimidad de su esposo.
1era instancia: hizo lugar a la demanda basándose en el art 1071 del CC, el que arbitrariamente se
entrometa en la vida ajena, publicando retratos o perturbando de cualquier modo su intimidad, y
el hecho no fuere delito penal, será obligado a pagar una indemnización que fijara el juez.
La Cámara confirmo la condena: la editorial dedujo entonces recurso extraordinario contra esta
sentencia diciendo que se violaba la libertad de prensa (art 14 y 32 CN) y que con la foto se trató
de informar sobre el estado de salud de una figura pública, hecho de gran interés general.
- Una cosa es el derecho a informar y otra es que a través de ese derecho se cometan
delitos que queden impunes. La revista se excedió al informar lesionando la intimidad de
81
Balbín, que aun siendo una persona publica, gozaba del derecho a conservar cierta esfera
íntima.
- La libertad de prensa implica la facultad de publicar ideas sin previo control del estado
sobre lo que se va a decir. Pero no asegurando la impunidad de quien utiliza este medio
para perjudicar a otros, caso en que el Estado podrá castigar tales conductas.
- El derecho a la privacidad ( art 19 y art 11,inc 2 y 3 CADH) protege acciones, hechos o
datos que están reservados al propio individuo o cuya divulgación por los extraños
significa un peligro para la intimidad.
- El derecho a la privacidad comprende no solo la esfera domestica sino otros aspectos de la
personalidad (integridad corporal o la imagen) y nadie puede inmiscuirse en la vida
privada de una persona ni violar áreas de su actividad no destinadas a ser difundidas. En
las personas publicas como Balbín, por razones de interés general, se justifica la
intromisión de temas relacionados con su actividad pero no invadiendo su ámbito de
privacidad que debe ser respetado por la prensa
- La libertad de expresión (incluye el hecho de dar y recibir información) no es absoluta:
deben castigarse sus abusos que violen el derecho a la intimidad.
- El derecho a la privacidad tiene rango constitucional y abarca un área de exclusión solo
reservada a cada persona.
La CSJN ha atribuido distinto contenido al derecho a la privada. Ello dependió de los ámbitos que
abarco. Así, se formaron dos doctrinas.
82
De este modo puede verse que el orden y la moral pública operan como un límite indispensable de
la libertad individual, son de carácter residual y deben aplicarse una vez que se concluya que se ha
causado un daño a un tercero.
“ Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este derecho implica la
libertad de conservar su religión o sus creencias, o cambiar de religión o de creencias, así como
la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individualidad o colectividad; tanto
en publico como en privado…
Nadie puede ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar la libertad de conservar
su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias…
La libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias esta sujeta únicamente a las
limitaciones prescriptas por la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la
salud o la moral públicas o los derechos o libertades de los demás…
Los padres, y en su caso, los tutores tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación
religiosa y moral que este de acuerdo con sus propias convicciones”…
83
la vez cumplir con su parte en un esquema de cooperación social mas amplio que en general
beneficia a todos. Quien impugna la validez de la norma alega que el sistema tal como es no le
impone la obligación. Por ello, no debe compensar ninguna carga ni las instituciones deben
adecuarse imponiéndole obligaciones alternativas.
Los límites de la objeción de conciencia: un primer limite endógeno esta dado por la seriedad del
reclamo. La objeción de conciencia no puede ser un instrumento por el cual los individuos evaden
sus obligaciones jurídicas, alegando que esta vulnera sus creencias más profundas. En este
sentido, solo pueden objetar quienes enfrentan un genuino conflicto entre los deberes jurídicos y
los deberes morales de su doctrina comprehensiva razonable. El segundo limite es exógeno, y las
sentencias suelen formularlo con expresiones parecidas a la siguiente: “la libertad de conciencia
en su ejercicio halla su limite en las necesidades de la seguridad publica, del orden publico, de la
salud y la moralidad publica”.
En tal sentido en el caso “Portillo, A” de 1989, se trataba de una infracción al articulo 44 de la ley
17.531, por la que el actor debía cumplir con el servicio militar obligatorio y no se había
presentado amparándose en la libertad de conciencia y de religión sobre la base del articulo 14 de
la constitución nacional. La corte dio un paso muy importante hacia el reconocimiento de la
“objeción de conciencia”, acercándose con ello a las posiciones más modernas del derecho
comparado. En la parte esencial del fallo rescata el principio de autonomía de la persona dando un
viraje fundamental en relación a las concepciones anteriores que había sostenido que el derecho
de conciencia o libertad de creencias se limitaba al fuero interno (doctrina de la interioridad), y
que al manifestarse en el exterior, tal derecho debía ceder ante la obligación de cumplir con el
servicio militar obligatorio.
La intimidad es una esfera de la persona que está exenta del conocimiento generalizado por parte
de los demás y se materializa en el derecho a que otros no tengan información documentada
sobre hechos, respecto de una persona, que no esta no quiere que sean ampliamente conocidos.
Lo íntimo es más “intimo” que lo privado, aunque en ocasiones se lo utiliza como sinónimos.
Nuestra corte se ha preocupado por proteger el derecho a la intimidad y destacar que el derecho a
la libre expresión –dado que los medios son considerados el principal intromisor en este ámbito-
no es absoluto, puesto que origina ciertas responsabilidades establecidas por ley para casos de
abusos. Así lo estableció en “Ponzetti de Balbín c/Editorial Atlántida S.A” y en el caso “Campillay”.
84
En este ultimo expreso que “… el derecho a la libre expresión e información no es absoluta en
cuanto a las responsabilidades que el legislador pueda determinar a raiz de los abusos cometidos
mediante su ejercicio… Si bien en el régimen republicano la libertad de expresión… tiene un lugar
eminente que obliga a particular cautela en cuanto se trata de deducir responsabilidades por su
desenvolvimiento, puede afirmarse sin vacilación que ello no traduce en el propósito de asegurar
la impunidad de la prensa. La función primordial que en toda sociedad moderna cumple el
periodismo supone que ha de actuar con la mas amplia libertad, pero el ejercicio del derecho de
informar no puede extenderse en detrimento de la necesaria armonía con los restantes derechos
constitucionales, entre los que se encuentran el de la integridad moral y el honor de las personas”.
Fundamentos:
- Auto realización Personal: señala que la libertad de expresión debe ser valorada como un
fin en si mismo, es una parte de la libertad del ser humano. Esta vinculada con la
autonomía y dignidad de las personas.
La libertad de expresión es un derecho a expresar la opinión de un modo desafiante, firme
e irreverente, solo porque es la propia opinión, porque contribuye a la auto realización
personal.
Critica: se cuestiona que la libertad de expresión sea acreedora de una protección juridcial
mayor de la que gozan otras formas de conductas que están orientadas a la realización
personal.
85
- Autogobierno Democrático: este fundamento se justifica aduciendo que si la soberanía
reside en el pueblo, éste debe ser libre para criticar a sus gobernantes y recibir
información concerniente a las funciones que desempeñan. La Corte Suprema de EEUU
sostuvo “que hay prácticamente acuerdo en que el propósito principal de la primera
enmienda fue proteger la libre discusión sobre los asuntos del gobierno”. Sigue expresando
“la primera enmienda fue establecida a efectos de asegurar un libre intercambio de ideas
para el surgimiento de cambios políticos y sociales deseados por el pueblo”.
La relación entre la libertad de expresión y el sistema democrático es la principal
justificación para tratar a aquella de modo preferente.
Las críticas a la teoría son:
No puede sostenerse que un sin sinfín de asuntos que el ser humano toma como materia
para su expresión tenga un valor intrínsecamente menor que aquella opinión que versa sobre la
política o los asuntos del estado.
Es casi imposible identificar tópicos que no tengan relación alguna con el autogobierno. Es
necesario proteger un amplio circulo de discurso, mas allá de lo que es estrictamente político, para
proporcionar una “zona de amortiguación” para la expresión que tiene ese carácter. Es difícil
separar lo político de lo que no lo es.
Public Choice Theory: esta teoría consiste en apreciar que la información es un bien público,
es probable que sea infravaluada tanto por el mercado cuanto por el sistema político. La respuesta
a esta infravaluación es proveer especial protección constitucional a las actividades relacionadas
con ella. Puesto que el mercado no tiene una inclinación natural a promover ese tipo de expresión,
es necesario dar motivaciones para que los individuos tomen parte en la función, socialmente útil,
de proveer información. El gobierno no debe obstaculizar ese proceso; es su responsabilidad no
sobre regular la expresión o suprimirla.
LA LIBERTAD DE EXPRESION COMO PRESUPUESTO DEL SISTEMA DEMOCRATICO. DIMENSIONES.
FINALIDAD
La CSJN expresa: que entre las libertades de la CN, la de prensa es una de las que poseen
más entidad, al extremo de que sin su debido resguardo existiría tan solo una democracia
desmedrada o puramente nominal.
Está claro que la CN, al legislar sobre libertad de prensa, protege fundamentalmente su
propia esencia democrática contra toda posible desviación tiránica.
La dignidad institucional de la justicia independiente y de la prensa libre son valores
preeminentes del orden democrático.
La corte IDH también resalta el rol fundamental del derecho a la libre expresión para la
subsistencia del sistema democrático de gobierno. El tribunal sostiene:
La libertad de expresión, es indispensable para la formación de la opinión pública. Es
conditio sine qua non para que quienes deseen influir sobre la colectividad puedan desarrollarse
plenamente. Es una condición para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opciones este
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suficientemente informada. Por ende, es posible afirmar que una sociedad que no esté bien
informado no es plenamente libre.
Sin una efectiva libertad de expresión, materializada en todos sus términos, la democracia se
desvanece, el pluralismo y la tolerancia empiezan a quebrantarse, los mecanismos de control y
denuncia ciudadana empiezan a tornar inoperantes y, en definitiva, se empieza a crear el campo
fértil para que sistemas autoritarios se arraiguen en la sociedad.
Dada la importancia de la libertad de expresión en una sociedad democrática, el estado no
solo debe minimizar las restricciones a la circulación de la información sino también equilibrar, en
la mayor medida posible, la participación de las distintas informaciones en el debate público,
impulsando el pluralismo informativo. En consecuencia, la equidad debe regir el flujo informativo.
Libertad de expresión:
La corte interamericana de derechos humanos ha expresado que “la libertad de expresión es una
piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la
formación de la opinión publica y para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opiniones, este
suficientemente informada. Es por eso que, es posible afirmar que una sociedad que no este bien
informado, no es plenamente libre. La libertad de expresión es por lo tanto no solo un derecho de
los individuos sino de la sociedad misma”.
En los últimos tiempos se han sumado los aportes de la perspectiva económica del derecho, que
observa en la garantía de la libertad de expresión, la necesidad de asegurar el mas amplio y
competitivo mercado de ideas que favorezca no solo al debate, la innovación y diseminación de
87
ideas sino que también limite las posibilidades de instauración de monopolios o restricciones
políticas que afecten sensiblemente la estabilidad y transparencia democrática.
La convención establece la prohibición de la censura previa por cualquier medio, ya sea en forma
directa o indirecta. La única excepción prevista a la prohibición precedente se encuentra
contemplada en el mismo artículo y solo permite ser interpretada en un sentido muy limitado. Así,
la norma de la convención autoriza la regulación por parte del estado del acceso a los espectáculos
públicos para la protección moral de la infancia y adolescencia. En tal sentido, se sostiene que los
entes estatales respectivos podrían realizar una calificación previa de una película, obra o
programa televisivo como apto para menores de determinada edad, pero en ningún caso podrían
sugerir ni imponer cortes o modificaciones bajo el pretexto de la mencionada excepción a la
censura previa.
La condena a la censura previa fue puesta parcialmente de resalto por la corte interamericana en
oportunidad de resolver el caso “Olmedo Bustos”; en donde el Estado Chileno fue condenado por
haber prohibido a través de su censura la exhibición de la película “La ultima tentación de Cristo”.
En efecto, allí la corte resalto que en tanto la libertad de expresión había sido lesionada, dicho
estado había incumplido con sus obligaciones previstas en el artículo 2º de la convención.
88
censura previa, pues su decisión se baso fundamentalmente en la arbitrariedad incurrida por la
cámara al dictar la medida cautelar sin haber visto antes aquellas imágenes. Fueron cuatro de los
jueces los que consideraron que las medidas cautelares como la del caso configuraban un
supuesto inaceptable de censura previa.
En cuanto al fundamento de tal distinción, la corte explico que las personalidades públicas tienen
un mayor acceso a los medios periodísticos para replicar las falsas imputaciones, y que ellas se han
puesto voluntariamente a un mayor riesgo de sufrir perjuicio por noticias difamatorias. De esta
manera hizo suyos los argumentos vertidos por la corte estadounidense en “Gertz vs Robert Welch
Inc”. Agrego que tal estándar de responsabilidad “responden en ultima instancia al fundamento
republicano de la libertad de imprenta”, que exige promover de manera prioritaria al valor
constitucional de resguardar el mas amplio debate respecto de las cuestiones que involucran a
personalidades publicas o materias de interés publico, como garantías esencial del sistema
republicano
Concepto de carácter dinámico: a juicio de la suprema corte de los Estados Unidos de América, la
definición de funcionario público es “básicamente dinámica” y depende de cada caso concreto. En
“Hutchinson vs Proxmire”, por ejemplo, explico que cualquiera sea su nivel jerárquico “todo
empleado publico puede llegar a ser un funcionario publico cuando, en el caso concreto, dispone
de un poder discrecional en materias de interés publico, y sin que importe si se trata o no de
cargos electivos”.
La subdivisión de Laurence H. Tribe: en “Costa” la corte, sostuvo que dentro de lo que podría
denominarse “la protección débil del funcionario publico” frente a la “protección fuerte del
ciudadano común”, cabía efectuar una segunda distinción fundada “en el grado de notoriedad
publica del sujeto pasivo supuestamente vulnerado por la circulación de noticias referentes a su
conducta”. La corte expreso que no es posible equiparar “la situación de un ministro de gobierno
con la de un anónimo empleado de una repartición estatal circunstancialmente vinculado a un
asunto si solo se considera que las instancias de acceso a la opinión publica de este ultimo son
prácticamente escasas o nulas, no así en el otro supuesto considerado, por lo que cabria acordarle
al primero una mayor protección en esta esfera”.
Quienes son funcionarios según la corte suprema: la corte considera funcionarios públicos, entre
otros, a los interventores federales en las provincias, al jefe de la Policía Federal, al presidente de
la nación y a determinadas personas vinculadas a su entorno publico, como ser un secretario de
estado, sus ministros y las fuerzas de seguridad, o a un funcionario que realizaba tareas de
importancia en la Secretaria de Energía de la Nación, al administrador de una empresa del estado
89
nacional, a la interventora de una empresa del estado nacional, a los magistrados y funcionarios
judiciales, a un intendente municipal, a un candidato a intendente municipal, al Rector de la
universidad de Buenos Aires, a un legislador provincial, el jefe de asesores legales de un banco
provincial, a un ministro provincial, a un senador nacional, y a un embajador extraordinario y
plenipotenciario del Servicio Exterior de la Nación.
Como regla principal, la corte sostiene que los funcionarios públicos gozan de una
esfera de intimidad constitucionalmente protegida. La circunstancia de que alguien
ostente aquel carácter “no implica que carezca de un ámbito de privacidad protegido
por la constitución”.
Sin embargo, y tal como ocurre con su derecho al honor y reputación, la intimidad de
los funcionarios goza de resguardo más “débil” que el de las personas privadas. Para la
corte, “las personas que ejercen la administración del poder publico cuentan con una
esfera mas reducida de intimidad”.
De modo tal que, cuando las opiniones versen sobre materias de interés publico o
sobre la gestión de quienes desempeñan funciones publicas, la tensión entre los
distintos derechos en juego – el de buscar, dar, recibir y difundir informaciones u
opiniones y el derecho al honor, a la dignidad y a la intimidad de las personas- debe
resolverse en el sentido de asignar un mayor sacrificio a quienes tienen en sus manos
el manejo de la cosa publica.
Todo ello obliga a los jueces a ponderar con un criterio estricto los presupuestos de la
responsabilidad civil de los medios.
También pueden divulgarse ciertas situaciones pertenecientes a la vida privada de los
funcionarios si ellas pueden llegar “a determinar o influir en su conducta publica”.
Deberá también tenerse en cuenta también el grado de notoriedad o jerarquía de la
figura publica oficial supuestamente vulnerada por la circulación de noticias referentes
a su conducta. A mayor nivel o jerarquía dentro de la estructura estatal, menor
protección de la intimidad del funcionario.
Salud de los funcionarios públicos: la salud mental y física es considerada por la corte como un
aspecto integrante de la esfera intima de las personas. Sin embargo, en el caso de los funcionarios,
su estado de salud puede transformare en un dato de interés publico que justifique su revelación
por la prensa. Se trata, por supuesto, de un terreno en el que caben matices y graduaciones: el
interés público de tal información será directamente proporcional a la jerarquía del funcionario
dentro de la estructura estatal.
90
Nación son la Ley Suprema. A partir de la reforma constitucional de 1994 la CADH tiene jerarquía
constitucional conforme lo normado en el articulo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional.
En primer lugar hay que reconocer que el derecho de replica integra el derecho positivo porque
fue introducido en el por un tratado internacional. Es por lo tanto un derecho vigente. Si bien la
corte suprema en “ekmekdjian c/Neustad” sostuvo que la ausencia de reglamentación del citado
derecho impide que sea tenido por derecho positivo interno, esta posición fue revertida en
Ekmekdjian c/Sofovich, porque si la argentina ratifico la CADH se obligo a incorporar el derecho de
replica a su ordenamiento interno y asumió un compromiso internacional. Apartarse de el podría
originar responsabilidad internacional para nuestro país.
Evolución:
En 1987 la corte fallo en la causa “Costa Héctor Rubén c/Municipalidad de Buenos Aires”.
La demanda se promovió con el objeto de lograr un resarcimiento por daño moral atento
la difusión periodística de una noticia en la cual se involucraba a Héctor Costa en la
comisión de un delito inexistente. La Corte suprema resolvió que “corresponde hacer lugar
a la reparación de los daños causados por las publicaciones periodísticas donde se
atribuyera al actor vinculación con hechos delictivos inexistentes, toda vez que “el
derecho de replica o rectificación” consagrado en la Convención sobre Derechos Humanos
91
– Pacto San José de Costa Rica- aprobada por ley 23.054 no ha sido objeto aun de
reglamentación legal para ser tenido como derecho positivo interno”.
En Ekmekdjian Miguel Angel c/Neustad Bernardo y otros S/Amparo”, el actor pretendía
obtener un espacio para replicar consideraciones emitidas por el ex presidente Dr.
Frondizi, en un programa de televisión llamado “Tiempo Nuevo”, conducido por Neustad y
Grondona. Ese mismo espacio lo había solicitado en ejercicio del derecho a replica por
carta a los conductores y productores del programa. Ante la no respuesta al pedido
decidió promover un juicio sumarisimo (amparo contra actos de particulares). Los
demandados opusieron excepción de falta de acción argumentando que el derecho de
replica no existía en el Derecho Positivo argentino y que –aun cuando existiera- no era
aplicable al caso de autos porque el actor no había sido agraviado en su honor personal.
En primera instancia la demanda fue rechaza y en cámara de apelación se confirmo la
sentencia. El actor interpuso y fundo recurso extraordinario. Entonces la corte recordó
que ya había sostenido en el caso Costa que el derecho de replica o respuesta no ha sido
objeto de reglamentación legal, para ser tenido por derecho positivo interno.
En 1992 la corte dicta sentencia en autos: “Ekmekdjian Miguel Angel C/Sofovich Gerardo
y otros s/Amparo”. La corte afirmo y sienta precedentes dando un vuelco con lo decidido
en ocasiones anteriores:
1) una norma es operativa “cuando esta dirigida a una situación de la
realidad, en la que se puede operar inmediatamente, sin necesidad de
reglamentación.
2) La redacción del articulo 14.1 de la convención “es clara y terminante….
En cuanto otorga, en las situaciones que allí se describen los derechos
de rectificación o respuesta aunque remitiendo a la ley aquellas
particularidades concernientes a su reglamentación”.
3) La interpretación textual según la cual toda persona “tiene derecho a”
aclara cualquier duda sobre la operatividad.
4) Destaco la importancia de la jurisprudencia de la corte interamericana
de derechos humanos en la interpretación de la convención. Cito la
opinión consultiva OC 7/86, “Exigibilidad del derecho de rectificación o
respuesta” que fue unánime en el sentido que el articulo 14.1
“reconoce un derecho de rectificación o respuesta internacionalmente
exigible” y que la frase “en las condiciones que establezca la ley” se
refiere a cuestiones tales como “si los afectados tienen derecho a
responder en espacio igual o mayor, cuando debe publicarse la
respuesta una vez recibida, en que lapso puede ejercerse el derecho,
que terminología es admisible, etc”, pero el hecho que los estados
partes puedan fijar las condiciones del ejercicio de rectificación o
respuesta no impide la exigibilidad conforme al derecho internacional
de las obligaciones que aquellos han contraído.
Existen también formas más sutiles en que puede afectarse la libertad de los medios y la
independencia editorial. Estas se relacionan con abusos, por parte de las autoridades publicas, del
poder financiero y regulatorio sobre los medios, así como con otras interferencias basadas en
contenidos, que equivalen a lo que generalmente se denomina CENSURA INDIRECTA. Dichos
92
abusos a menudo ejercen efectos intimidatorios muy serios y extendidos sobre la libertad de los
medios y el debate democrático en general, tanto en las provincias (mayormente) como en el
ámbito nacional. Así en varios casos, los políticos de turno pueden llegar a manipular la
distribución de publicidad oficial en función de objetos políticos y personales, en franca violación
de las normas internacionales y regionales de libre expresión. Los efectos de ello son
especialmente insidiosos cuando la publicidad oficial es esencial para la supervivencia financiera
de los medios, por ejemplo. En otros casos, también han sido relevados numerosos relatos de
periodistas, editores y observadores de los medios que denunciaron que funcionarios de alto
rango del poder ejecutivo, en forma energética y regular, presionan e intimidan a los directores de
medios respecto de la información publicada o a punto de serlo.
El articulo 13 de CADH dice: “No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios
indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de
frecuencia radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por
cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y
opiniones”.
La corte suprema en el caso “La Prensa S.A., frente a la pretensión del gobierno de aplicar la ley de
Abastecimiento 20.680 y regular un precio de tapa para los periódicos, resolvió que dicha norma
era inaplicable, porque ello seria violatorio de los artículos 14 y 32 de la constitución nacional.
El articulo 36 de la constitución establece que las personas que lleguen a atentar contra el
orden institucional y las que asuman funciones previstas para las autoridades de la
constitución o las de las provincias “como consecuencia” de esos actos serán pasibles de ser
inhabilitados a perpetuidad para ocupar cargos públicos, sin perjuicio de las otras sanciones
que correspondieren”.
Análisis de condiciones para ser candidato a cargos legislativos, idioma, religión, profesión:
93
El dominio del idioma: suprimir de la lista de candidatos a las elecciones legislativas a una
persona por conocimientos insuficientes del idioma oficial constituye motivo de análisis a fin
de determinar la razonabilidad de la decisión excluible que apunta a la raíz de la
representación del pueblo. Lo que lleva a considerar que Letonia ha violado el derecho a ser
elegido.
El juramento de ley: en las elecciones parlamentarias los actores, electos diputados, para
integrarse al Parlamento de la Republica de San Marino, debían jurar por los “Santos
Evangelios” de acuerdo con la ley electoral de 1958, que remitía a un decreto de 1909. Los
actores demandaron prestar el juramento sin hacer mención a los textos religiosos basándose
en el articulo 4º de la Declaración de Derechos de 1974, que garantiza la libertad de religión y
el articulo 9º de la convención europea. La petición fue rechazada, debiendo jurar en la forma
establecida a fin de tener acceso a las bancas respectivas. Frente a esa decisión, los diputados
electos se vieron obligados a prestar juramento por los santos evangelios y luego iniciaron las
acciones respectivas. Posteriormente, la ley introdujo una opción entre aquellos que querían
seguir jurando en la forma establecida o quienes querían jurar por su “honor”. La corte
manifiesta que en el caso concreto, “la obligación de prestar juramento sobre los santos
evangelios constituye una restricción a la libertad de religión”.
Profesión: abogado: un abogado fue elegido diputado por un mandato de cuatro años. Una
electora de esa circunscripción, Atenas, inicia acciones judiciales ante el tribunal competente,
la corte suprema especial, para lograr su destitución por incompatibilidad parlamentaria
invocando una norma constitucional establecida por primera vez en el año 2001 que prohibía
a los diputados el ejercicio de otras profesiones. El motivo estaba vinculado con la necesidad
de garantizar la independencia de los diputados del ejercicio de toda profesión a fin de
permitir el cumplimiento de sus funciones en las mejores condiciones posibles y sin
distracciones.
Las dos dimensiones –formal y sustancial- de la validez de las normas corresponden por ello a
otras tantas dimensiones de la democracia. Y puesto que están aseguradas por la estipulación
en las constituciones como normas sobre la producción de otras tantas clases de derechos
fundamentales- los derechos secundarios como normas formales, los primarios como normas
sustanciales, es en estas dos clases de derechos donde residen las dos dimensiones de la
94
democracia, una formal y la otra sustancial. Todos estos derechos, y no solo los políticos,
sirven en realidad para componer el “poder del pueblo”.
También la distinción entre derechos secundarios y derechos primarios viene así a coincidir
con la distinción entre dos diferentes fundamentos tanto de la democracia como del estado de
derecho. Las reglas de la que he llamado democracia formal, están en efecto, dirigidas a
disciplinar los medios y las formas de las decisiones, que aquellas reservan al poder y la
voluntad de los particulares en la vida privada y al poder y la voluntad de la mayoría en la vida
publica, quedando indiferentes a sus fines y no preordenando su sustancia. Y por eso
consisten en la atribución de los derechos secundarios, instrumentales o de autonomía,
individual o colectiva, a través de las normas formales que condicionan la innovación y la
transformación jurídica a su valido ejercicio. Las reglas de la que he llamado democracia
sustancial consisten en cambio en límites y vínculos a la autoderminacion individual y colectiva
en tutela de intereses o necesidades vitales de todos. Y consisten, pues, en la atribución de los
derechos primarios, finales o sustanciales, reflejo de aquellos intereses y necesidades, a través
de las normas de las normas sustancias que disciplinan el ejercicio de los poderes de
autodeterminación, en otro caso absolutos, en los que consisten los derechos secundarios.
LA REPRESENTACION POLITICA.
La representación política consiste en hacer presentes las voces, opiniones y perspectivas de los
ciudadanos en el proceso de elaboración de políticas públicas. La representación política ocurre
cuando los actores políticos hablan, abogan y actúan en nombre de otros en la arena política. El
concepto de representación política posee dimensiones múltiples debido a que puede involucrar
concepciones diferentes y conflictivas sobre cómo los representantes políticos deben representar
a sus electores.
95
trabajo requerida por obvias exigencias de eficiencia, organización y diferenciación de las
competencias. Corresponde además a una elemental garantía contra la acumulación del poder en
formas absolutas. Bajo este aspecto la distribución del poder y de los poderes no es otra cosa que
un corolario del principio de legalidad, es decir, de la sujeción de todas las funciones publicas a la
ley, que de ellas establece taxativamente sus competencias y formas de ejercicio.
LA DIVISION del (mismo) poder entre sujetos distintos, para garantizar y control y/o su reciproca
cooperación, y la SEPARACION de los (diversos) poderes atribuidos a sujetos diversos para
garantizar su reciproca independencia. Donde hay división, no hay separación y viceversa.
La división afecta a todas las funciones publicas, tanto de gobierno como de garantía, y
responde a la exigencia de que todo acto de poder este sujeto a cooperación y/o a control, a
revisión, a revocación, impugnación o anulación pro motivos de (i)legitimidad o de
(in)oportunidad.
La división orgánica determina grados mas o menos intensos de dependencia subjetiva según
comporte o no, para alguno de los funcionarios entre los que se divide la función, el poder de
nombramiento y el de revocación de los demás. La división funcional, a la que puede añadirse
o no la orgánica, consiste a su vez en grados distintos de interdependencia objetiva, según
consista en el concurso de varias personas en el ejercicio del mismo poder o en el poder de un
funcionario de autorizar, instruir, aprobar o reformar la actuación de otro.
República (del latín RES PVBLICA, «la cosa pública, lo público»), en sentido amplio, es un sistema
político que se fundamenta en el imperio de la ley (constitución) y la igualdad ante la ley como la
forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor poder, del gobierno y de las
mayorías, con el objeto de proteger los derechos fundamentales y las libertades civiles de los
ciudadanos, de los que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo. A su vez la república
escoge a quienes han de gobernar mediante la representación de toda su estructura con el
derecho a voto. El electorado constituye la raíz última de su legitimidad y soberanía. Muchas
definiciones, como la de Encyclopædia Britannica de 1922, resaltan también la importancia de la
autonomía y del Derecho (incluyendo los derechos humanos)[1] como partes fundamentales para
una república. No debe confundirse república con democracia, pues aluden a principios distintos,
la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno del pueblo, del
griego, Dimokratía (Demos (Pueblo) y Kratos (Estado, refiriéndose a soberanía en este caso).
Son elementos comunes que participan del contenido de la definición tradicional que la cultura
occidental ha elaborado del concepto "República": 1.-la periodicidad en los cargos; 2.-la publicidad
de los actos de gobierno, no es posible el secreto de Estado; 3.-la responsabilidad de políticos y
funcionarios públicos; 4.- la separación y control entre los poderes; 5.- la soberanía de la ley; 6.- el
ejercicio de la ciudadanía, quien pone y depone; 7.- la práctica del respeto, y no la intolerancia,
con las ideas opuestas; 8.- la igualdad ante la ley; 9.- la idoneidad como condición de acceso a los
cargos públicos.
96
Los tres pilares fundamentales de la República según Aristóteles son:
Es necesario considerar que para Aristóteles los fines supremos de las formas de gobierno deben
ser:
De esto se advierte que si sólo somos libres entre iguales no puede haber una clase gobernante,
deben gobernar todas por igual.
Marx va más allá advirtiendo además que: habiendo elementos (individuos y/o clases)
económicamente diferentes unos intentan superponerse sobre otros, estando rota, bajo dicho
supuesto, la relación de igualdad de unos elementos para con los demás y por lo tanto la de
libertad.
BOLILLA 5.
97
Antecedentes de los derechos, económicos, sociales y culturales
Así mismo, los dos grupos de derechos se separaban bajo dos argumentos fundamentales;
los derechos civiles y políticos implicaban un deber de abstención del Estado y eran de aplicación
inmediata, y los derechos económicos, sociales y culturales, suponían una participación activa del
Estado y eran de aplicación progresiva. En cuanto a la primera diferencia, esta ha sido claramente
rebatida, pues frente a las dos generaciones de derechos los Estados deben adoptar disposiciones
positivas tales como expedición de leyes o formulación de políticas y medidas de abstención que
no impidan el libre ejercicio de los derechos, como sería el caso de la libertad de asociación
sindical, reconocida como un derecho de segunda generación. Por otro lado, si bien la
progresividad marca una diferencia, no por ello unos resultan independientes y más importantes
que los otros.
98
La igualdad, derecho invocado por los sectores sociales oprimidos, entra en el nuevo
contexto jurídico como elemento determinante para la consolidación de los derechos sociales en
las concepciones liberales de la época.
Luego de la Revolución Francesa de 1789, el mundo bajo el poder totalitario cae para dar paso a
una nueva forma de soberanía nacional; el individuo trasciende a una categoría de ciudadano, que
lo hace acreedor de un sinnúmero de derechos como también de obligaciones. El poder estatal
queda limitado por las amplias libertades otorgadas al individuo; es asi como las posturas liberales
posicionan una nueva realidad, el individuo como señor de las facultades que el mismo poder
publico reconocía como propias.
En este panorama surgen los derechos individuales como bienes preciados del individuo
que exigen del Estado una posición de mera abstención. El concepto clásico de derechos entendía
la protección de las libertades como imperio del individuo en oposición a una posible intervención
estatal, cuyo papel solo se concebía en el estatus negativus.
El reconocimiento de estos derechos fue paulatino, pero hacia fines del siglo XVIII la lucha
ideológica por establecerlos como bienes a los que las personas tenían titulo legítimo había sido
ganada: sobre la base del reconocimiento de estos derechos, llamados “civiles y políticos” fue que
se estructuro el concepto de Estado de derecho. En efecto, las dos notas centrales del Estado de
derecho, el principio de distribución conforme al cual la libertad de los individuos es anterior al
Estado y por lo tanto en principio ilimitada, mientras que la facultad del Estado para invalidarla es
en principio limitada, y el principio de organización, conforme al cual el poder del Estado es
desmembrado en diversos órganos, se explican y justifican por la necesidad de crear estructuras
institucionales que aseguren el goce de esos derechos “naturales”.
99
constitucionales con referencias expresas a derechos sociales, como el derecho al trabajo o a la
asistencia en situaciones de necesidad, por ejemplo, en el caso de la Constitución francesa de
1793 Así mismo, es posible hallar políticas gubernamentales aisladas que intentan implementar,
por medio de medidas legislativas, derechos sociales o restringir la ilimitada libertad individual, tal
como sucedió en los gobiernos de Von Bismarck, en Alemania; Theodore Roosevelt, en EEUU.
Los llamados derechos sociales establecidos a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX
en la constitución francesa y en las políticas estatales de Alemania, EEUU no puede ser
interpretados como derechos sociales a cabalidad debido a que entrarían en contraposición con
las ideas del pensamiento clásico liberal. Estos brotes de derechos sociales se presentaron como
criterios de la acción pública del Estado, totalmente residual respecto al valor otorgado a la
libertad del individuo.
En la época del Estado liberal la mayor parte de las prestaciones de que constan los
modernos “derechos sociales” se erogaba por instituciones no públicas, como la familia y otras
organizaciones privadas (por lo general religiosas) de caridad o de beneficencia, a tal punto que se
ha hablado con razón, respecto de ese entonces de un “sistema privado de asistencia social”, cuyo
predominio no se veía de ninguna manera puesto en peligro por las también existentes
prestaciones asistenciales provenientes de entidades públicas o del Estado. En esta combinación
con predominio privado…faltaban todas las premisas sociales (además jurídicas) para que las
prestaciones de asistencia social pudieran configurarse como objeto de un “derecho”-
precisamente de derechos sociales-por el hecho de que el titulo para la erogación de esas
prestaciones era en todo caso algo que no se podía construir como una pretensión jurídica por
tratarse ya de una relación fundamentalmente afectiva (familiar), ya de vocación espiritual o ética
hacia la caridad (instituciones religiosas o de voluntariado social), ya de una elección de políticas
unilateral de los gobiernos pro tempore (instituciones de asistencia pública).
-Los sucesos históricos de principios del S.XX acontecidos tanto en Europa como en
Latinoamérica cambiaron la concepción de las ideas liberales clásicas frente a los derechos
humanos. La deplorable situación social y económica que afectó a los pueblos latinoamericanos,
tal es el caso de México, y la situación de primera posguerra que debió enfrentar Alemania tuvo
100
como resultado la consagración expresa en las constituciones contemporáneas de un significativo
número de derechos sociales, que tenían por objeto remediar las grandes desigualdades
heredadas del siglo anterior.
Por su parte, la constitución de Weimar promulgada en enero de 1919 por una Asamblea
Nacional conformada por tres partidos republicanos (socialdemócratas, partido democrático
alemán y el centro), tuvo la tarea de enfrentar la deplorable situación económica de la posguerra,
instaurar un gobierno republicano y una serie de garantías sociales que ayudaran a la población
deprimida por la guerra a reconstruir la nación alemana.
*El establecimiento de los derechos sociales en las constituciones del primer cuarto del
siglo XX se constituyó como un gran avance constitucional en los ordenamientos jurídicos, pero
aun no lograba consolidarse su eficacia material. Su realización en la práctica se alcanzaría a partir
de la crisis de 1929 y como base de las políticas sociales y económicas del Estado de bienestar.
-El carácter formal de los derechos fundamentales y las incidencias frente a los derechos
económicos, sociales y culturales exigen el estudio de tres elementos fundamentales: el Estado
social de derecho como una estructura constitucional, la positivización de los derechos en las
constituciones y las formas de interpretación de los textos constitucionales.
101
Los derechos económicos, sociales y culturales y su carácter fundamental se materializan
en el Estado social de derecho.
Norma definidora de fines del Estado, que obliga y justifica al legislador a actuar en
términos de configuración social. Su misión: asegurar el mínimo existencial de cada persona
(libertad de vivir sin penuria). Perseguir unas relaciones sociales justas y que definir cada día la
relación entre individuos y grupos sociales e intereses de la generalidad, sin que la norma
constitucional ofrezca una definición material rígida.
*El Estado de derecho, fija los límites de su propia actividad así como la esfera de las
libertades individuales, gobernado por la voluntad general, orientando a la búsqueda de un mayor
bien.
Características:
*Imperio de la ley, que rige a los gobernantes y ciudadanos “la ley es la expresión de la
voluntad general”.
*División de poderes.
*Fiscalización de la administración.
El Estado de derecho pretende garantizar la libertad de los individuos para que cada uno
busque la felicidad a su modo.
102
El ejercicio de las funciones del Estado, frente al tema de los derechos humanos, se
entiende como la no injerencia en las relaciones de los individuos, salvo para asegurar la perfecta y
armoniosa coexistencia de las libertades de todos ellos.
*Dentro de las características más importantes del Estado social se encuentran las
siguientes: 1-la realización de la igualdad a través de la procura de un mínimo existencial; 2-
igualdad de oportunidades; 3-procura del orden económico; 4-procura del orden social.
En la doctrina constitucional los autores han identificado el Estado social de derecho con el
Estado de bienestar.
-Algunos autores sitúan esta formación estatal inicia con las crisis mundial de 1929 hasta la
crisis capitalistas de los primeros años setenta. Otros autores ubican el origen en la segunda
posguerra mundial.
La formación del Estado de bienes respondió ante todo a la crisis económicas y sociales del
capitalismo que influyeron en el cambio de una concepción liberal de un Estado “no
intervencionista” a un Estado interventor en los mecanismos del mercado. Este nuevo Estado se
interesaría por la consecución de una plena ocupación, la implementación de un sistema general
de seguridad social, la generalización de un alto nivel de consumo y la distribución de la renta.
103
El concepto de Estado de bienestar cobra mayor importancia en la expansión social del
Estado intervencionista (se demanda mayor cantidad, mejor calidad y para una mayor parte de la
sociedad), otorgando así mayor preeminencia de las funciones y las tareas de la administración
poder PE.
El Estado de bienestar logro encontrar soluciones a las crisis cíclicas del capitalismo, desde
un modelo de intervención que tuvo como resultado la financiación de los derechos sociales,
frenando las fuerzas del mercado e influyendo para conseguir la redistribución de la riqueza.
104
La dignidad humana implica el establecimiento y conservación de unas condiciones que
hagan realidad las posibilidades de libertad, elección e igualdad. “Todo hombre, en cualquier
posición social en que se encuentre inicialmente, debe ser puesto en condiciones de tener igualdad
de oportunidades de autorrealización y, por tanto, igualdad de chances de gozar efectivamente de
las libertades”.
La defensa de esta visión amplia de los derechos económicos, sociales y culturales no solo
tiene implicaciones para los ciudadanos individualmente considerados, sino que representa un
elemento esencial en la legitimidad del Estado.
Para tener realmente las mismas libertades no es suficiente que sea garantizada la
protección de obstáculos a la libertad, sino que deben ofrecerse, también, las mismas
posibilidades para alcanzar el objeto de la libertad. Cuando algunos tienen una igual libertad
formal, pero por ignorancia, pobreza o falta de medios materiales, están impedidos para ejercer
sus derechos y obtener utilidades de ellos, entonces, la libertad no tiene el mismo valor que se le
ha atribuido o que tienen para los otros hombres.
“La legitimidad del Estado desde la perspectiva de la justicia social requiere, entonces, el
reconocimiento de un conjunto de derechos económicos, sociales y culturales, que aseguren las
condiciones necesarias para la realización de una vida humana digna”.
Los derechos humanos deben verse desde su carácter universal, es decir, que solo son una
realidad si todos los seres humanos pueden desarrollarse dentro del principio de “dignidad
humana”. Hablamos de universalidad como fundamento de los derechos humanos en general y
como apoyo a la fundamentación de los derechos económicos, sociales y culturales. “El carácter de
105
la universalidad se postula como condición deontológica de los derechos humanos, pero no de los
derechos fundamentales”.
Los derechos económicos, sociales y culturales: “No son…expresión pura de la voluntad del
poder, sino que expresan desde un punto de vista diferente, el objetivo último de la ética pública
de la modernidad que es favorecer el desarrollo humano generalizado, desde su incorporación al
derecho positivo y como criterio material de justicia del mismo”.
Los derechos económicos, sociales y culturales, desde el punto de vista material, son
fundamentales en la medida en que representan una vía real y efectiva para hacer realidad la vida
de los seres humanos en su condición distintiva: la dignidad humana que implica autonomía,
libertad real e igualdad. Este criterio material permite involucrar los derechos económicos, sociales
y culturales como un elemento necesario para el cumplimiento de la característica de
universalidad que se predica de los derechos humanos.
Falsa Dicotomía entre derechos civiles y políticos y económicos y sociales. “ Son derechos
económicos, sociales y Culturales totalmente diferente de los derechos civiles y políticos?
Mónica Pinto. Pag 11.gordo.
Años atrás se consideraba que los derechos económicos, sociales y culturales eran totalmente
diferente de los derechos civiles y políticos. Esa categorización era artificial y estéril. Las razones
por la cual eran categorías separadas de derechos son:
106
arquitectura original de la Declaración Universal. En los últimos años los diversos tratados
han integrado todos los derechos.
2- En segundo lugar, se considera que los derechos económicos, sociales y Culturales,
requieren un mayor grado de inversión, en tanto que los derechos civiles y políticos
requieren que el Estado se abstenga de interferir en las libertades individuales. No
obstante, los derechos económicos, sociales y culturales también exigen que el estado se
abstenga de interferir en las libertades individuales “como las sindicales o el derecho a
elegir el trabajo que se desee. Paralelamente, los civiles y políticos, aunque abarcan
libertades individuales, también requieren inversiones para lograr su plena efectividad. Ej,
un sistema judicial que funcione, un sistema penitenciario, etc.
3- Tercer lugar, los dchos económicos, sociales y culturales en ocasiones se consideran vagos
o poco claros en comparación con los otros. Si bien no todos los económicos, sociales y
culturales están claramente definidos del mismo modo en los tratados de derechos
humanos, esto también ocurre con los derechos civiles y políticos. Ej.
Dchos económicos, sociales y culturales: participar en la vida cultural, derecho a estar
protegido contra el hambre
Dchos Civiles y Políticos: derecho a participar en la dirección de los asuntos públicos.
Derecho a no ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes.
4- Por ultimo, en realidad todos los derechos humanos están relacionados entre si. Ej , es
mas difícil para las personas que no saben leer ni escribir poder tomar parte en actividades
políticas o ejercer su derecho a la libre expresión. Y del mismo modo, las hambrunas es
difícil que se den cuando las personas pueden ejercer sus derechos políticos, como el
derecho al voto. Actualmente es mas frecuente referirse a derechos civiles, culturales,
económicos, políticos y sociales.
Esta falsa dicotomía, no tiene sustento ya que los derechos humanos no son derechos individuales
o sociales que las constituciones nacionales trasladaron al ámbito internacional, sino que es un
concepto cualitativamente distinto ( es un consenso mundial que se apoya en la dignidad y
libertad común a toda civilización y tortura).
También es necesario recordar, que los derechos sociales surgieron mucho antes que los derechos
humanos. Sin embargo, la abstención del estado para satisfacer derechos civiles y políticos no es
suficiente, es necesario que se realicen acciones positivas para dar cumplimiento a estos derechos.
La Convención Internacional de Derechos Humanos ha dicho que con el transcurso del tiempo se
ha ido reconociendo la invisibilidad e interdependencia entre los derechos civiles y políticos y los
DESC. La violación de los DESC, trae aparejada una violación de los derechos civiles y políticos. Es
decir, que a menor disfrute de los DESC habrá un menor disfrute de los derechos civiles y políticos.
107
Naturaleza de las obligaciones: respetar, proteger y realizar. Mónica pinto
Los estados que forman parte del pacto internacional de derechos económicos, sociales y
culturales, tienen la obligación de respetar, garantizar y adoptar todas las medidas necesarias para
realizar dichos derechos. Las obligaciones responden a la naturaleza de cada derecho, es decir que
va a respetar un derecho, por ejemplo absteniéndose de realizar algún acto que lo menoscabe.
Los estados deben tomar medidas de orden interno, como también la asistencia y
cooperación internacional, especialmente económica y técnica, con el fin de lograr la plena
efectividad de los derechos reconocidos.
Las obligaciones de los estados, tienen en cuenta los recursos disponibles y sus fuentes,
incluida la cooperación internacional.
También, el estado debe cumplir con la sanción de leyes o adoptar medidas necesarias para
dar cumplimiento a los DESC. Esta obligación del estado es exigible a partir de un plazo razonable
desde la entrada en vigor de un tratado.
De un análisis breve surgen algunas de las obligaciones genéricas de los Estados en relación a la
totalidad de los derechos económicos, sociales y culturales, y los aspectos de estas obligaciones
que resultan mas claramente justiciables. Sin agotar todas las posibles obligaciones genéricas de
los Estados, se encuentran las siguientes:
108
Obligación de adoptar medidas inmediatas: esta obligación surge del art 2 del PIDESC,
donde establece que los Estados “Se comprometen a adoptar medidas hasta el máximo de
los recursos disponibles, para lograr progresivamente por todos los medios apropiados,
inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los
derechos reconocidos en el pacto”.
El Comité ha sostenido que si bien el logro de la plena efectividad de los derechos puede ser
realizado progresivamente, existen obligaciones con “efecto Inmediato”, por ejemplo: “garantizar
que los derechos pertinentes se ejercerán sin discriminación (2.2 Pisidesc)”; “adoptar medidas
(2.1), compromiso que no quedara condicionado ni limitado por ninguna otra consideración”.
Las medidas adoptadas por los estados es a su propio arbitrio. Pues el Pacto establece
expresamente la utilización de “ todos los medios apropiados”. Sin embargo los Estados, en sus
informes, están obligados a fundamentar la elección de las medidas, y corresponde al Comité
“determinar en definitiva si han adoptado o no todas las medidas apropiadas. Algunas de las
Medidas a adoptar son:
a- Adecuación del marco legal: Entre las medidas inmediatas que el Estado debe
adoptar sin poder jusitificar su omisión en la falta de recursos, se encuentra la
derogación de aquellas normas jurídicas que resultan manifiestamente contrarias
a sus obligaciones. Ej: las que impoden la formación de sindicatos, las que no
consagran la obligatoriedad de la educación primaria o la condicionan a pago, o
permiten alguna forma de empleo a sueldo de mano de obra infantil. El estado
debe derogar aquellas normas contrarias a las obligaciones asumidas.
También debe eliminar cualquier discriminación de derecho, debiendo derogar sin demora
cualquier norma, regulación o práctica discriminatoria (inclueyendo acciones positivas y acciones
por omisión) que afecten el goce de los DESC. (pincipio 37 de Limburgo).
Otra forma de adecuar el marco legal, es proveer recursos judiciales efectivos contra
cualquier forma de discriminación a los DESC (principio 35). También adoptar normas que protejan
109
a los grupos vulnerables o susceptibles de ser discriminados, como los discapacitados (OG Nº5,
punto 16).
Existen algunas disposiciones del Pacto que el Comité entiende de aplicación inmediata por los
órganos judiciales, entre ellas (igualdad de hombres y mujeres), (salario equitativo e igual trabajo
de igual valor), (libertad sindical y derecho de huelga), (protección de niños y adolescentes sin
discriminación contra la explotación comercial y social), (obligatoriedad de la enseñanza primaria,
derecho de los padres de escoger la educación de sus hijos y libertad de enseñanza), (libertad de
investigación científica y actividad creadora). Sobre ellas expresa que “parecería difícilmente
sostenible sugerir que son intrínsecamente no autoejecutables”. Sin embargo, es obvio que tal
consideración significa negar a priori la existencia de aspectos justiciables del resto de los
derechos que no se encuentran expresamente enumerados. Cabe aclarar que el comité ha
extendido a otros derechos la obligación de brindar recursos judiciales.
Los estados deben brindar recursos judiciales idóneos para reparar violaciones de derechos
consagrados en el pacto. Esta idoneidad hace a que los recursos sean adecuados a los derechos a
proteger, ya que los recursos que existen están moldeados en base a los derechos civiles y
políticos, y por lo tanto resultan insuficientes para proteger a los DESC.
110
OBLIGACIÓN DE PROGRESIVIDAD Y PROHIBICIÓN DE REGRESIVIDAD. ABRAMOVICH
El art 2.1 del PIDESC establece que “ Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se
comprometen a adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la
cooperación internacional, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los recursos
de que se disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, inclusive en
particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí
reconocidos”.
111
Cuando se trata de determinar si una norma es o no regresiva en el goce de los DESC,
únicamente toca al demandante determinar prima facie que la norma es regresiva, lo que obliga al
estado a probar, invirtiendo la carga de la prueba, que la norma es razonable.
La aplicación del principio no solo abraca a los derechos enunciados en el PIDESC, sino
también a todos los DESC que tienen rango constitucional. Tiene su fundamento en el principio
pro Homine, ya que en caso de duda, debe escogerse la interpretación que otorgue mayor
extensión a los derechos. Por otro lado, el carácter complementario que la CN otorga a los
tratados con jerarquía constitucional, esto supone no contradecirse con la parte dogmática de la
CN. En este sentido, los derechos previstos en la primera parte de la CN o en un pacto no pueden
ser interpretados en el sentido de limitar, restringir o derogar los derechos establecidos por la
restante fuente.
112
retroceso en la situación de goce de los DESC. En este sentido, la prohibición de regresividad,
constituye una nueva categoría de análisis del concepto de razonabilidad de la ley.
El debido proceso sustantivo no es mas que un estándar o patrón para detrminar, dentro del
margen de arbitrio que deja la Constitucion al legislador, y la ley al organismo ejecutivo
(administrativo o judicial=, hasta donde se puede restringir válidamente los derechos consagrados
por las normas a reglamentar, o cual es el espacio concreto de discrecionalidad que puede ser
utilizado por el legislador, al regular un derecho consagrado por la Constitucion, en los tratados
internacionales o en la ley.
El debido proceso según Pound es “un standard para guiar al Tribunal, y el estándar debe aplicarse
según las circunstancias especiales de tiempo, de lugar y de opinión publica donde el acto tiene
efecto.
113
hipócrita, ilusoria, utopista, porque consagra derechos que el sistema liberal capitalista,
como orden político-económico, no está dispuesta o no tiene interés de satisfacer.
Cuando se habla de exigibilidad, se refiere a los procedimientos de reclamación para que los
poderes públicos cumplan sus obligaciones de actuar.
Rodolfo Piza Escalante señala, que la distinción entre derechos civiles y políticos y los DESC,
obedece a razones históricas y no a diferencias de naturalezas jurídicas; lo que importa distinguir
es, con criterio técnico jurídico, entre derechos subjetivos plenamente exigibles, es decir,
“exigibles directamente por sí mismos”, y derechos de carácter progresivo, que de hecho se
comportan más bien como derechos reflejos o intereses legítimos, es decir “exigibles
indirectamente”, a través de exigencias positivas de carácter político o de presión, y de acciones
jurídicas de los que se les oponga o de los que los otorgue con discriminación.
Los criterios para determinar en cada caso si se trata de uno u otro derecho, son
circunstanciales e históricamente condicionados, pero se puede afirmar que cuando quiera que se
concluya en que un determinado derecho fundamental no es directamente exigible por sí mismo,
se está en presencia de uno al menos exigible indirectamente y de realización progresiva.
A- Derecho al Alimento
114
El art.11.1 PIDESC establece que los estados partes reconocen el derecho de toda persona a un
nivel de vida adecuado, para si y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y
una mejora continua de las condiciones de existencia. Y además obliga a los estados a tomar
medidas propias para asegurar la efectividad de este derecho, reconociendo la importancia de la
cooperación internacional, basada en el libre consentimiento.
Por otra parte, el art.11.2 del Pacto establece que los estados partes reconocen el derecho
de toda persona a ser protegida contra el hambre y obliga al estado a adoptar las medidas
necesarias, incluyendo programas concretos, a fin de efectivizar el mismo. Ello representa
claramente que los niveles de indigencia y pobreza que no permiten el acceso a la canasta básica
alimentaria familiar, constituyen una violación a tal derecho, y por ende, implican una obligan al
estado a su restitución.
Estas reglas están confirmadas, por ejemplo, en la Convención de los Derechos del Niño, la
que fija la obligación del Estado parte de garantizar, en la máxima medida posible la supervivencia
y desarrollo del niño. En la misma se establece en otro artículo que el estado parte reconoce el
derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo, físico, mental, espiritual,
moral y social.
Por su parte, el art.26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, remite a las
normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y técnica, que contiene la Carta de la OEA.
115
los servicios sociales necesarios, como así mismo, el derecho a los seguros, en caso de pérdida de
sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
B- Derecho al Agua:
En la OG nro. 15 sobre derecho al agua (art. 11 y 12 del PIDESC) son numerosos los elementos que
vinculan el carácter “adecuado” de la vivienda al acceso razonable a fuentes Una obligación clara
del Estado que figura en la OG nro 15 es la responsabilidad de asegurar que “no se deniegue a
ningún hogar el derecho al agua por razón de la clasificación de su vivienda o de la tierra en que
ésta se encuentre” y “que las zonas rurales y las zonas urbanas desfavorecidas incluso los
asentamientos humanos espontáneos y las personas sin hogar, tengan el acceso a servicios de
suministros de agua potable agua en buen estado de conservación”. Punto 16 c. del mismo modo,
la OG también señala la disponibilidad, la calidad y la accesibilidad como tres componentes del
carácter adecuado del derecho al agua, que a su vez, son fundamentales para comprender las
dimensiones globales del derecho a la vivienda. Punto 12
C- Derecho a la Salud:
El derecho a la salud significa que los gobiernos deben crear las condiciones que permitan a todas
las personas vivir lo más saludablemente posible. Esas condiciones incluyen la disponibilidad
garantizada de servicios de salud, condiciones de trabajos, saludables y seguras, vivienda
adecuada y alimentos nutritivos. El derecho a la salud no debe entenderse como el derecho a
estar sano.
116
*la reducción de la mortalidad infantil y garantizar el sano desarrollo de los niños;
Para aclarar y hacer efectivas las medidas arriba enumeradas, el Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, que supervisa el cumplimiento del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptó en 2000 una Observación
general sobre el derecho a la salud.
117
Accesibilidad. Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles a
todos. La accesibilidad presenta cuatro dimensiones superpuestas:
*no discriminación;
*accesibilidad física;
*acceso a la información.
Calidad. Los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser apropiados desde el
punto de vista científico y médico y ser de buena calidad.
Al igual que todos los derechos humanos, el derecho a la salud impone a los Estados
Partes tres tipos de obligaciones:
Proteger. Significa adoptar medidas para impedir que terceros (actores no estatales)
interfieran en el disfrute del derecho a la salud (por ejemplo regulando la actividad de los actores
no estatales).
Cumplir. Significa adoptar medidas positivas para dar plena efectividad al derecho a la
salud (por ejemplo, adoptando leyes, políticas o medidas presupuestarias apropiadas).
118
Los Estados Partes deben adoptar medidas para avanzar hacia la realización del derecho a
la salud de conformidad con el principio de realización progresiva. Esto significa que deberán
adoptar medidas deliberadas, concretas y específicas hasta el máximo de los recursos de que
dispongan. Esos recursos incluyen aquellos proporcionados por el propio Estado y los procedentes
de la asistencia y la cooperación internacionales. En este contexto, es importante establecer una
distinción entre la incapacidad de un Estado Parte de cumplir sus obligaciones contraídas en virtud
del derecho a la salud y la renuencia a cumplirlas.
Respuesta de la OMS
Como parte del actual proceso de reforma, la OMS ha puesto en marcha una iniciativa
para promover y facilitar la incorporación de una perspectiva de género, equidad y derechos
humanos, sobre la base de los progresos que ya se han realizado en estas esferas en los tres
niveles de la Organización. La OMS ha venido reforzando activamente su liderazgo técnico,
intelectual y político respecto del derecho a la salud. En general, esto conlleva:
-promover los derechos humanos relacionados con la salud, incluido el derecho a la salud.
El Estado nacional define políticas públicas que son desarrolladas y aplicadas por el
Ministerio de Salud de la Nación y el Consejo Federal de Salud, encargado de coordinar tales
políticas con todas las provincias.
Fallos:
119
* Al dejar en claro al alcance de las obligaciones estatales en materia de provisión y de continuidad
del tratamiento: la autoridad pública tiene la obligación impostergable de garantizar ese derecho
con acciones positivas, sin perjuicio de las obligaciones sin que deban asumir en su cumplimiento
las jurisdicciones locales, las obras sociales o las entidades llamadas Medicas de Pagas.
* El pacto internacional del DESC: reconoce el derecho de todas las personas a disfrutar del mas
alto nivel posible de salud física y mental, así el deber de los Estados parte de procurar su
satisfacción. Entre las médicas se encuentran establecer un plan de acción para reducir la
mortalidad infantil, lograr el sano desarrollo de los niños y facilitarles ayuda y servicios médicos en
caso de enfermedad. “El gobierno federal tiene la responsabilidad legal de garantizar la aplicación
del Pacto a pesar de que ha sido transferido o descentralizado a provincias o municipios.”
* La convención sobre los Derechos del niño: la convención incluye la obligación de los Estados de
alentar o garantizar a los menores con impedimentos físicos o mentales el acceso efectivo a los
servicios sanitarios y de rehabilitación, de esforzarse para que no sean privados de esos servicios y
de lograr cabal realización del derecho a beneficiarse de la seguridad social, para lo cual se debe
tener en cuenta la legislación nacional, los recursos y la situación de cada infante y de las personas
responsables de su mantenimiento.
Los tribunales inferiores también han decididos casos de acceso a coberturas medicas a favor de
los reclamantes. La Corte Suprema de justicia también a fallado en favor de un reclamo colectivo,
que involucraba el cumplimiento Estatal de una Clausula de la denominada Ley de sida que obliga
al Estado de proveer la medicación necesaria para el tratamiento del VIH sida.
EL CASO RAMOS:
Una mujer indigente con ocho hijos alega que está desempleada, que sus hijos no pueden
concurrir a la escuela por carencia de recursos, que una de sus hijas sufre una cardiopatía y que
requiere una intervención médica y que no tiene a nadie a quien reclamar alimentos. Solicita, un
subsidio mensual para cubrir sus necesidades básicas. Requiere también cobertura médica para la
cardiopatía de su hija, la garantía del derecho de sus hijos a concurrir a clases, y la declaración de
inconstitucionalidad y de invalides de la conducta de las autoridades públicas. La Corte rechazo el
amparo, sus argumentos principales fueron:
A)- que la actora no demostró la existencia de una conducta manifiestamente ilegal y arbitraria
del Estado.
B)- Que los reclamos no deberían haber sido dirigidos a los tribunales, sino a la administración.
120
EN EL CASO EL DEFENSOR DEL PUEBLO
Dispuso medidas cautelares ordenando al Estado nacional y a la provincia del chaco, el suministro
de agua potable y alimentos a las comunidades indígenas Tobas que habitan dos departamentos
de esta Provincia. La corte dispuso la medida en el marco de una acción de conocimiento
promovida contra ambos Estados por el defensor del pueblo de la Nación en representación de los
derechos colectivos de las comunidades indígenas afectadas por una situación de extrema
pobreza. La corte suprema pidió información sobre los censos y registros de población y cito a la
parte demandante de ambos gobiernos a una audiencia pública en la sede tribunal. En la audiencia
los jueces del máximo tribunal efectúan preguntas sobre aspectos generales específicos de la
implementación de las políticas sociales destinada a la población afectada y requieren en su caso
acciones y planes específicos. La corte avanzara en el asunto, inclusive involucrando al Estado
federal en materias que resultan sujetas al ámbito de las políticas públicas y provincial.
D- Derecho a la vivienda
Son de aplicación, a su respecto, las reglas de que sobre progresividad del derecho ha
formulado el Comité de Derechos ESC, en su comentario general n°3. En dicho comentario
general, el Comité expresa que: existe un núcleo mínimo de obligaciones que el Estado debe
cumplir con relación a este derecho y que, la existencia de un significativo número de individuos
privados del derecho básico a la vivienda, está reflejando el incumplimiento del Estado de las
obligaciones asumidas en el PIDESC y ha sostenido que al referido derecho consiste, en el derecho
a vivir en un lugar, con seguridad, paz y dignidad. Que las políticas y la legislación no pueden estar
destinadas a beneficiar a grupos sociales aventajados a expensas de otros. Finalmente, el Comité
sostiene que, una parte importante de los elementos constitutivos del derecho a la vivienda son
justiciables.
El Derecho universal a una vivienda, digna y adecuada, como uno de los derechos
humanos, aparece recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo
121
25, apartado 1 y en el artículo 11 de Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales (PIDESC):
Artículo 25.1 Declaración Universal de los Derechos Humanos: Toda persona tiene
derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y
en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales
necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez,
viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias
independientes de su voluntad.1 2
122
El derecho a la seguridad social
Ello representa que debe abarcar la totalidad de las materias que lo integran y que por ser
de orden público no puede ser renunciado.
En primer término refiere a la protección, por las leyes, del trabajo en todas sus formas.
Que se refiere a la proyección social del trabajo, y que lo diferencia del trabajo individual a
trabajar que garantiza el art.14 de la CN y que afianza la libertad de elección de un trabajo y el de
cambiar del mismo.
123
*condiciones dignas y equitativas de trabajo: consideramos que ello representa
condiciones de labor que no afecten la integridad psicofísica del trabajador, ni su seguridad, ni su
dignidad como persona. Ello se vincula, con la provisión de la servidumbre, la trata de mujeres y
los trabajos forzados, como así mismo, la prohibición de la explotación del hombre por el hombre
y la prohibición de la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que
pueda ser peligroso o entorpecer la educación, sea nociva para la salud y para el desarrollo físico,
psíquico, espiritual, moral o social, etc.
*jornada limitada: la limitación de las horas de trabajo ha sido una ardua conquista de la
lucha de los trabajadores y trabajadoras. Justamente el 1° de mayo, recuerdo del sacrificio de un
grupo de mujeres trabajadoras que, en los EEUU fueron quemadas vivas en el interior de una
fabrica por reclamar la reducción de las horas de trabajo. Esta garantía está íntimamente
vinculadas con otras (como el salario mínimo, vital y móvil) a fin de obtener su plena efectividad,
ya que, como sucede en la práctica actual, los malos salarios tornan ilusoria la misma, ya que se
hacen necesarios dos trabajos por cumplimiento de “horas extras” para asegurar el sustento
mínimo necesario, burlándose así la prevención constitucional.
*descanso y vacaciones pagas: se refiere al disfrute del tiempo libre, con todo lo que ello
implica y con la remuneración de los días festivos. El descanso se vincula con la existencia de un
tiempo, dentro de la semana laboral, que no sea laborable y las vacaciones, con la existencia de un
periodo continuo de relativa extensión que permita darle tal carácter durante el año laboral.
*retribución justa y salario mínimo, vital y móvil: debe entenderse al menos, que el salario
de referencia debe permitir al trabajador percibir una remuneración que le permita vivir en
condiciones mínimas por sobre el nivel de pobreza. El carácter escrito de la remuneración está
vinculado con la garantía de condiciones dignas de existencia, para el trabajo y su familia.
*igual remuneración por igual tarea: corresponde que la norma, al menos, sea
interpretada en dos sentidos. En el primero de ellos, fundamentalmente está destinada a proteger
la igual remuneración, correspondiente a trabajadores que se encuentran en la misma categoría
de la misma actividad laboral, sin que ello impida que, sobre dicha base, se propongan adicionales
por antigüedad, eficiencia o productividad.
*protección contra el despido arbitrario: en primer lugar, cabe expresar que se trata de la
protección frente al despido in causado, es decir, cuando no se configure ninguna de las razones,
por las que la propia ley habilita al empleador para despedir. Ahora bien, frente a las posibles
formas de tal protección, la legislación argentina ha optado por el de la estabilidad impropia, es
124
decir, si el despido es sin causa, le corresponde al trabajador una indemnización, consecuencia de
ese obrar del empleador.
El derecho a trabajar
Que conforme lo dispone el art.6.1 del PIDESC, los Estados partes reconocen el derecho a
trabajar, que comprende el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida
mediante un trabajo libremente escogido o aceptado, y el inc.2 obliga al estado parte a tomar
medidas adecuadas para garantizar ese derecho, hasta el logro progresivo del pleno empleo.
F- Derecho a la educación
G- Derecho a la cultura
125
Como derecho colectivo a la preservación del patrimonio cultural y natural. Establecido
ello en el art.41 de la CN. Ello implica tanto el derecho al efectivo ejercicio de la memoria
colectiva, a través de la preservación del patrimonio cultural pasado y presente; como el de poder
acceder y disfrutar del patrimonio natural, tendiendo a su preservación, a fin de impedir de su
perdida, su destrucción, o su desnaturalización a partir de modificaciones urbanísticas que alteren
su entorno.
Como derecho de las minorías a través de disposiciones como el art.75 inc.17 de la CN que
reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas y su derecho a una educación
bilingüe e intercultural, o como el art.27 del PIDCP, al reconocimiento de las minorías étnicas,
religiosas o lingüísticas a tener su propia vida cultural.
Como derecho de toda persona al facultar la CN en su art.75 inc.19 “in fine” al Congreso de
la Nacion a dictar leyes que protejan la identidad y la pluralidad cultural, la libre creación y
circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales. Y
en el inc.19 primer párrafo, al establecer que el Congreso Nacional debe proveer lo conducente a
la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.
Se coincide con las disposiciones del art.15 PIDESC. En la medida en que este garantiza el
derecho de toda persona a “participar en la vida cultural”, lo que significa poder gozar de los
beneficios del progreso científico y sus aplicaciones; y de la protección de sus intereses morales y
materiales, a los autores de obras artísticas y científicas. Al igual que respetar la indispensable
libertad para la investigación científica y la actividad creadora. Así mismo, el art.14.2 del Protocolo
Facultativo de San Salvador, hace expresa referencia a la obligación estatal de adoptar las medidas
necesarias para la conservación, el desarrollo y al difusión de la ciencia, la cultura y el arte,
vinculando en este ultimo caso, los derechos culturales con el derecho a la información.
Que por supuesto, tales derechos y libertades, deben ser gozados sin discriminación
alguna.
Los derechos de los indígenas son aquellos derechos colectivos que existen como reconocimiento
a la condición específica de los pueblos autóctonos. Los mismos incluyen no solo los derechos
humanos más básicos a la vida e integridad, sino también los derechos sobre su territorio,
al idioma, cultura, religión y otros elementos que forman parte de su identidad como pueblo. El
término puede ser utilizado como una expresión de reclamo por organizaciones sociales o ser
parte de leyes nacionales que establecen la relación entre un gobierno y el derecho de
autodeterminación de los pueblos autóctonos que viven dentro de sus fronteras, o en derecho
internacional como una protección contra acciones violatorias por parte de gobiernos o de grupos
con intereses privados.
126
minorías en general en el país. De allí que sostenemos la importancia actual de tal previsión
constitucional.
Sobre los contenidos específicos, entendemos que guardan relación de coherencia con el
reconocimiento histórico que se formula en el primer párrafo, abordaremos estos derechos en
particular:
*Reconocer las personerías jurídicas de las comunidades: ello representa, en primer lugar,
un derecho de las comunidades indígenas a requerir tales reconocimientos, y también, una
obligación por parte del Estado de concederla. Por ello, se entiende que no constituye una
obligación o imperativo impuesto a las comunidades indígenas para ejercer como tales sus
legítimos derechos, tanto ante el estado como a particulares, como en su derecho a participar de
la vida social, cultural, económica, política o de otra índole del país.
*Regula la entrega de otras actas y suficientes para el desarrollo humano: ello vincula, las
tierras a ser entregadas, con las previsiones de los art.41 y 75 inc.19 de la CN, lo que representa
asegurar tanto su aptitud desde el punto de vista ambiental, como desde el punto de vista de su
productividad. Y censura una practica bastante generalizada de reducir a las comunidades
indígenas a territorios improductivos e inhóspitos.
127
derecho a participar activamente, en todo aquello que tiene que ver, con las decisiones que han
de adoptarse y de incidir efectivamente en ellas, y que, de algún modo pueda afectar su medio
natural y sus otros intereses. Y reafirma la orientación favorable a la participación comunitaria de
nuestro sistema constitucional.
Género y sexo
GENERO: aquellas características, roles, actividades, valores, símbolos que son
“impuestos” a cada sexo a través de la socialización y que nos hacen creer que los
sexos son diametralmente opuestos, es decir, es una construcción social. Facio
SEXO: diferencias biológicas entre el hombre y la mujer.
Desde 1972, se han desarrollado teorías para explicar cómo y cuánto participa la sociedad en la
construcción de la identidad masculina y femenina.
Coinciden en que, a partir de otorgarle importancia exagerada a las diferencias biológicas, se
constituyen diferencias/desigualdades entre cada sexo: a los genitales masculinos se les asigna
características contrarias a los de genitales femeninos, de los primeros se espera que sean
agresivos, racionales, activos y de los 2dos dulces, emocionales, pasivas, etc.
Diferencia entre:
Sexo Género
Construcción natural con que se nace Construcción social y cultural que se aprende
Es estática no se transforma Es dinámica, puede variar de lugar a lugar, de
un grupo étnico a otro, o bien en el tiempo
Se reduce a diferencias biológicas entre el Abarca las condiciones sociales que afectan
hombre y la mujer entre el hombre y la mujer
Perspectiva de género
a) Perspectiva androcéntrica: es aquella en la que el hombre, sus intereses y sus experiencias
son centrales a la misma.
En virtud del androcentrismo, las investigaciones, observaciones y experiencias que toman
al hombre como centro de la experiencia humana, son tomadas como válidas para la
generalidad de los seres humanos (hombres y mujeres).
Crítica: esta perspectiva parcial que se impone como totalizadora, no ha considerado ni el
punto de vista ni la experiencia de la mujer, lo que genera la invisibilización de las
violaciones de sus derechos.
b) Perspectiva de género: implica poner las relaciones históricas de poder entre el hombre y
la mujer en el centro de cualquier análisis e interpretación de la realidad y para ello es
128
imprescindible conocer y entender. ¿cómo y qué? Efectos tiene en nuestras vidas y en
nuestra manera de entender el mundo, la construcción social del género y la forma como
éstos nos hace ver la realidad.
No busca sustituir la centralidad del hombre por el de la mujer, sino poner las relaciones
de poder del hombre y la mujer en el centro de análisis e interpretación de la realidad.
Para poder dar cumplimiento a esta perspectiva, debe realizarse acciones para incorporar
la perspectiva de género, tomando conciencia de que en toda descripción de la realidad
hay una perspectiva presente y que lo más probable es que se trate de una perspectiva
androcéntrica.
Para hacer una descripción sensitiva, no deberá hacerse manifestaciones de sexismo,
habrá que visibilizar a las mujeres de todas las edades, clases, razas, etc, sugerir formas de
superar la discriminación, emplear palabras con las cuales las mujeres se puedan
identificar, lo que no implica necesariamente emplear siempre “ellos y ellas”.
Contenido:
cadena de cumplimiento, cuyos eslabones son las obligaciones que asumen los estados para
asegurar la protección de los DDHH. A saber:
Prevenir: violaciones de DDHH
Investigar: con los medios que se posea, la violación de estos DDHH en su jurisdicción a fin
de identificar a los responsables
Sancionar: a los mismos de forma pertinente
Reparar: a las víctimas
* los estados deben respetar cada una de éstas obligaciones, a riesgo de comprometer su
responsabilidad internacional.
129
Para establecer que el estado es responsable internacionalmente por los actos de violencia y
discriminación contra las mujeres, realizados por particulares, habrá que analizar si dicho estado
ha hecho todo lo necesario para prevenir, investigar, sancionar y reparar tales actos.
Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer – CEDAW
En 1979, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó esta convención, entrando en vigor en
1981 y siendo ratificada por argentina en 1985.
El espíritu de la convención tiene su génesis en los objetivos de las naciones unidas: reafirmar la fe
en los DDHH fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de
derechos de hombres y mujeres.
Su preámbulo reconoce que “las mujeres siguen siendo objeto de discriminación y que esa
discriminación viola el principio de igualdad de derechos y respeto de la dignidad humana”.
En su art.1 dispone: la discriminación se entiende a toda distinción, exclusión o restricción
basada en el sexo (…) en cualquier esfera”.
La convención afirma el principio de igualdad al pedir a los estados que tomen medidas
apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la
mujer, con el objetivo de garantizarle el ejercicio y goce de los derechos humanos y las libertades
fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre (art.3).
En los 14 art. Sgts. se detalla el programa en pro de la igualdad.
130
En el art15 se reconoce la plena igualdad de la mujer en materia civil y comercial.
Comité de la CEDAW
Establecido en el art 7 de la CEDAW.
Su fin es examinar los progresos realizados en la aplicación de sus disposiciones.
Está integrado por 23 miembros, con mandatos de 4 años, que desempeñan el cargo a título
personal y no como delegado o representante de su país de origen, elegido por sufragio secreto de
una lista de personas de gran prestigio moral y competencia propuestas por los estados partes, en
el sufragio debe tenerse en cuenta la distribución geográfica equitativa y representación de las
diversas civilizaciones y sistemas jurídicos. Integrado exclusivamente por mujeres.
Su función es la de servir de sistema de vigilancia de la aplicación de la convención por los estados
partes, a través de los informes presentados por los estados. También puede recibir información
de organismos especializados de las naciones unidas y de organizaciones no gubernamentales.
131
2) Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes. Antecedentes.
La Convención contra la Tortura
La Convención de las Naciones Unidas Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes (Convención contra la Tortura) fue adoptada en el año 1984 y entró en
vigor en el año 1987.
Es el tratado internacional más completo frente a la tortura. El Comité contra la Tortura supervisa
la aplicación de la Convención por parte de los Estados.
Según se establece en el artículo 2 de la Convención, todos los Estados parte tienen la obligación
de tomar las medidas necesarias para impedir los actos de tortura. Esto incluye medidas
legislativas, administrativas, judiciales o de cualquier otra índole que se estimen convenientes. Los
Estados también tienen la obligación de evitar otros tratos crueles, inhumanos o degradantes,
como se indica en el artículo 16.
El artículo 2.2 de la Convención establece que “en ningún caso podrán invocarse circunstancias
excepcionales” para justificar la tortura. Esto incluye las situaciones de guerra o amenaza de
guerra, la inestabilidad política interna, la lucha contra el terrorismo o cualquier otra emergencia
pública. No podrá invocarse una orden de un funcionario superior o de una autoridad pública
como justificación de la tortura.
4. El principio de no-expulsión
El artículo 3 de la Convención establece el principio de no expulsión, que exige que ningún Estado
proceda a la expulsión, devolución o extradición de una persona a otro Estado cuando haya
“razones fundadas” para creer que dicha persona estará en peligro de ser sometida a tortura.
132
El artículo 4 de la Convención indica que cada Estado parte velará por que todos los actos de
tortura constituyan delitos conforme a su legislación penal. El Comité contra la Tortura exige que
los Estados parte utilicen, como mínimo, la definición de tortura contenida en el artículo 1 de la
Convención.
6. La jurisdicción universal
La Convención obliga a que cada Estado parte establezca su jurisdicción sobre las personas que se
encuentren en su territorio y que estén acusadas de haber cometido el delito de tortura, con
independencia de que el delito se haya cometido fuera de sus fronteras y con independencia de la
nacionalidad del presunto autor, país de residencia o la ausencia de cualquier otro tipo de relación
con el país (artículos 5-9). Si el Estado no es capaz de condenar dicho delito, se requiere la
extradición del presunto acusado a un Estado que sea capaz y esté dispuesto a condenar dicho
delito. Este principio de jurisdicción universal constituye uno de los aspectos más importantes de
la Convención.
En el artículo 10 de la Convención se exige a los Estados parte que tomen medidas para garantizar
que en la formación profesional que recibe el personal encargado de la aplicación de la ley (sea
éste civil o militar) el personal médico, los funcionarios públicos y otras personas que puedan
participar en la custodia, el interrogatorio o el tratamiento de cualquier persona sometida a
cualquier forma de arresto, detención o prisión, se incluya una educación y una información
completas sobre la prohibición de la tortura.
En virtud del artículo 11 de la Convención, los Estados parte están obligados a mantener
sistemáticamente en examen las normas e instrucciones, métodos y prácticas de interrogatorio,
así como los procedimientos de custodia. Estos deben cumplir con las Reglas mínimas de las
Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos y con el Conjunto de Principios para la
Protección de Todas las Personas Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión.
De acuerdo con el artículo 12 de la Convención, siempre que haya motivos razonables para creer
que dentro de su jurisdicción se ha cometido un acto de tortura, las autoridades competentes de
cada Estado parte, deben de proceder a una investigación pronta e imparcial. Esto significa que,
incluso en ausencia de una denuncia formal, las autoridades competentes deben realizar una
investigación imparcial, eficaz, independiente y exhaustiva en cuanto se reciba información que
indique cualquier indicio de tortura o de malos tratos.
133
La Convención establece que las víctimas de tortura tienen derecho a presentar una queja y a que
su caso sea pronta e imparcialmente examinado por las autoridades competentes (artículo 13).
Asimismo, en virtud del artículo 14, se garantiza a la víctima de un acto de tortura la reparación y
el derecho a una indemnización justa y adecuada, incluidos los medios para su rehabilitación lo
más completa posible.
Según el artículo 15 de la Convención, ninguna declaración que se demuestre que ha sido hecha
como resultado de tortura puede ser invocada como prueba en ningún procedimiento. Esta
disposición es fundamental puesto que, al ser tales declaraciones consideradas inadmisibles en los
procesos judiciales, uno de los principales objetivos por el que se lleva a cabo la tortura se vuelve
superfluo.
3. Convención sobre los Derechos del Niño. Principios rectores para la interpretación y
aplicación de los derechos de niñas, niños y adolescentes: el niño como sujeto de derecho,
interés superior del niño y protección integral.
Por otro lado, la convención establece una protección especial hasta los 18 años, pero permite que
un estado pueda establecer la mayoría de edad antes de la señalada en la convención, ej. 15 años.
(Esta facultad no puede ser ejercida arbitrariamente estableciendo edades muy bajas). El comité
de DDHH establece que “las edades de protección no deben ser irracionalmente cortas y en
ningún caso el estado puede dejar de cumplir sus obligaciones de protección de niños, niñas y
adolescentes, aunque en el marco de su legislación doméstica haya alcanzado la mayoría de
edad antes de los 18”.
*en argentina se entiende por niño a todo ser humano, desde la concepción y hasta los 18 años
de edad.
134
generar una base jurídica que fundamente los deberes de cooperación internacional para mejorar
la situación de la infancia en los países en desarrollo.”
Como puede verse, el instrumento reconoce a los niños como grupos vulnerables por su falta de
madurez, formación y debilidad física (entre otros factores), lo que se traduce en determinadas
obligaciones estatales.
Por lo tanto, el estado y la ciudadanía adulta en su conjunto son los responsables de garantizar y
procurar la máxima satisfacción de tales derechos.
Estos derechos son:
De orden público: todos, el estado y la sociedad, deben respetarlos y hacerlos cumplir.
Irrenunciables: se puede no ejercer, pero jamás renunciar. Son reconocidos sin excepción.
Interdependientes entre sí: debe garantizarse el cumplimiento de cada uno de ellos, ya
que, solo en conjunto permiten un bienestar y desarrollo integral.
Indivisibles: deben cumplirse de manera simultánea.
Esta vaguedad permite el ejercicio discrecional del poder estatal que puede debilitar la tutela de
los derechos que la propia CIDN consagra.
135
Por ello se ha procurado precisar su significado: “se manda al estado a privilegiar determinados
derechos de los niños, frente a situaciones conflictivas en las que se deba restringir o limitar
derechos individuales o intereses colectivos”.
Supone que determinados derechos de los niños sean de un interés superior al contraponerse
con otros derechos individuales e intereses colectivos
Ese contenido normativo (reconocido por la convención) comprendería: el derecho a la vida,
nacionalidad, identidad, libertad de pensamiento y conciencia, salud, educación, nivel de vida
adecuado, realizar actividades propias de su edad, garantías propias de derecho penal y procesal
penal.
El ISN definido de esta manera, otorga prioridad a las políticas públicas destinadas a garantizar
ese contenido mínimo. Entonces, existiría un contenido mínimo especial de derecho del niño
dentro de la CIDN, lo que constituye un límite a la actividad estatal.
136
II. Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar que el
niño se vea protegido contra toda forma de discriminación o castigo por causa de la
condición, las actividades, las opiniones expresadas o las creencias de sus padres, o sus
tutores o de sus familiares.”
Prohíbe la discriminación de los niños al establecer como categorías sospechosas la raza, sexo,
idioma, religión, etc.
La prohibición implica que cuando un trato desigual se funda en una categoría sospechosa, se
presume que se afecta el derecho de igualdad.
La Corte IDH sostuvo que la prohibición de discriminación forma parte del jus cogens. En
consecuencia, estimó que cualquier trato discriminatorio genera responsabilidad internacional.
Por ello existe un vínculo indisoluble entre la obligación de respetar y garantizar los derechos
humanos y el principio de igualdad y no discriminación.
INTEGRADA:
137
La identidad para para la convención está integrada por varios componentes: nombre,
nacionalidad, inscripción del nacimiento, relaciones de familia, el derecho a conocer a sus padres y
ser cuidado por ellos.
Derecho al nombre:
El art 7 dispone la obligación de la inscripción inmediata del niño apenas nace y protege de forma
especial a los niños apátridas.
La importancia de este derecho reside en ser uno de los componentes del derecho a la identidad y
de permitir el ejercicio de otros derechos fundamentales.
La corte IDH dispuso que los estados no solo tienen la obligación de proteger el derecho al
nombre, sino también brindar las medidas necesarias para facilitar el registro de la persona.
Derecho a la nacionalidad:
La nacionalidad no es un derecho natural, sino una creación legal y por lo tanto no se encuentra
definida uniformemente en las diversas legislaciones.
Definición: vínculo jurídico por el cual una persona íntegra la comunidad política que un estado
constituye según su derecho interno.
* la corte IDH estableció que es un deber de los estados otorgar nacionalidad a quienes nacieron
en su territorio sin discriminación y, además, que los requisitos de prueba exigidos para su
otorgamiento sean razonables.
De esta forma, se procura evitar que una persona sea apátrida, lo cual significa la falta de
reconocimiento de la personalidad jurídica. La corte IDH señaló que la falta de reconocimiento de
la personalidad jurídica de una persona lesiona su dignidad humana, ya que niega de forma
absoluta su condición de sujeto de derecho y hace al individuo vulnerable frente a la no
observancia de sus derechos por el estado o por particulares.
138
2. Con tal fin, se dará en particular al niño oportunidad de ser escuchado en todo procedimiento
judicial o administrativo que afecte al niño, ya sea directamente o por medio de un representante o
de un órgano apropiado.
Reconoce en forma general el derecho de todo niño a expresar su opinión en asuntos públicos y
privados.
El comité de derechos del niño dispuso:
Los estados deben proveer los medios y las condiciones para que la opinión de los niños
sea considerada en la toma de decisiones.
También ha establecido diferentes pautas: constituye uno de los derechos fundamentales
de la CDN; reconocimiento expreso que determinados grupos de niños, sobre todo los más
pequeños así como aquellos que pertenecen a grupos marginados y excluidos, enfrentan
obstáculos particulares en la realización de este derecho; el derecho a no ejercerlo,
considerándolo como una opción y no una obligación y el deber de información y
asesoramiento de los estados al niño; la edad no puede determinar la trascendencia de las
opiniones del niño, entendiéndose que los niveles de comprensión no van ligados de
manera uniforme a la edad biológica.
El niño no debe probar su capacidad. Los estados partes deben dar por supuesto que el
niño tiene capacidad para formarse sus propias opiniones y reconocer que tiene derecho a
expresarlas.
El art 12 de la CDN regula un aspecto fundamental: el derecho del niño de participar de todo
proceso judicial o administrativo que lo afecte (separación de padres, guarda, adopción, etc).
El comité de derechos del niño consideró que el niño puede actuar directamente o por medio de
sus representantes (padres, abogados u otras personas).
139
2. El ejercicio de tal derecho podrá estar sujeto a ciertas restricciones, que serán únicamente las
que la ley prevea y sean necesarias:
a) Para el respeto de los derechos o la reputación de los demás; o
b) Para la protección de la seguridad nacional o el orden público o para proteger la salud o la
moral públicas.
ART 17 “Los Estados Partes reconocen la importante función que desempeñan los medios de
comunicación y velarán por que el niño tenga acceso a información y material procedentes de
diversas fuentes nacionales e internacionales, en especial la información y el material que tengan
por finalidad promover su bienestar social, espiritual y moral y su salud física y mental. Con tal
objeto, los Estados Partes:
a) Alentarán a los medios de comunicación a difundir información y materiales de interés social y
cultural para el niño,
b) Promoverán la cooperación internacional en la producción, el intercambio y la difusión de esa
información y esos materiales procedentes de diversas fuentes culturales, nacionales e
internacionales;
c) Alentarán la producción y difusión de libros para niños;
d) Alentarán a los medios de comunicación a que tengan particularmente en cuenta las
necesidades lingüísticas del niño perteneciente a un grupo minoritario o que sea indígena;
e) Promoverán la elaboración de directrices apropiadas para proteger al niño contra toda
información y material perjudicial para su bienestar.
ART 32, 33, 34, 35, 36 protección contra la explotación laboral infantil
ART 32:
1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación
económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su
educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o
social.
2. Los Estados Partes adoptarán medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales
para garantizar la aplicación del presente artículo. Los Estados Partes:
a) Fijarán una edad o edades mínimas para trabajar;
b) Dispondrán la reglamentación apropiada de los honorarios y condiciones de trabajo;
c) Estipularán las penalidades u otras sanciones apropiadas para asegurar la aplicación efectiva del
presente artículo.
ART 33 “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas, incluidas medidas
legislativas, administrativas, sociales y educacionales, para proteger a los niños contra el uso ilícito
de los estupefacientes y sustancias sicotrópicas para impedir que se utilice a niños en la producción
y el tráfico ilícitos de esas sustancias.
ART 34 “Los Estados Partes se comprometen a proteger al niño contra todas las formas de
explotación y abuso sexuales. impedir:
a) La incitación o la coacción para que un niño se dedique a cualquier actividad sexual ilegal;
b) La explotación del niño en la prostitución u otras prácticas sexuales ilegales;
c) La explotación del niño en espectáculos o materiales pornográficos.”
140
ART 35 “Los Estados Partes tomarán todas las medidas de carácter nacional, bilateral y
multilateral que sean necesarias para impedir el secuestro, la venta o la trata de niños para
cualquier fin o en cualquier forma.
Debiéndose respetar:
a) Su condición de sujeto de derecho;
b) El derecho de ser oídos y que su opinión sea tenida en cuenta;
c) El respeto al pleno desarrollo personal de sus derechos en su medio familiar, social y cultural;
d) Su edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales;
e) El equilibrio entre los derechos y garantías de las niñas, niños y adolescentes y las exigencias del
bien común;
f) Su centro de vida. Se entiende por centro de vida el lugar donde las niñas, niños y adolescentes
hubiesen transcurrido en condiciones legítimas la mayor parte de su existencia.
141
La CSJN dijo que el interés superior del niño tiene 2 finalidades: constituye una pauta de decisión
ante un conflicto de interés y por otro lado constituye un criterio para la intervención
institucional destinada a proteger al menor.
Se refiere a ella el art 3 cuando habla del “ interés superior del niño” sobre todo en su inc d “su
grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales; el art 19
referido al derecho a la libertad que en su inc. a dispone que este derecho comprende “ tener sus
propias ideas, creencias o culto religioso según el desarrollo de sus facultades”; por último en el
art 24 del derecho que tiene el niño a ser oído que en su inc b “tenidas en cuenta conforme a su
madurez y desarrollo”.
Esta nueva visión del niño como sujeto de derecho permite sostener que, a medida que él crece y
es poseedor de pensamiento abstracto, adquiere discernimiento para comprender el sentido de
sus acciones. De este modo, su valoración como sujeto de derecho en la relación paterno-filial
significa reconocer su opinión en las materias que afecten a su persona.
142
RECORDANDO que la protección internacional de los derechos humanos es de naturaleza
convencional coadyuvante o complementaria de la que ofrece el derecho interno y tiene como
fundamento los atributos de la persona humana;
REAFIRMANDO que la práctica sistemática de la desaparición forzada de personas constituye un
crimen de lesa humanidad;
ESPERANDO que esta Convención contribuya a prevenir, sancionar y suprimir la desaparición
forzada de personas en el Hemisferio y constituya un aporte decisivo para la protección de los
derechos humanos y el estado de derecho;
RESUELVEN adoptar la siguiente Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas;
Art 1: obligaciones de los estados.
Art 2: Para los efectos de la presente Convención, se considera desaparición forzada la privación
de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del
Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la
aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha
privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el
ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes
ARTICULO III
Los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales,
las medidas legislativas que fueren necesarias para tipificar como delito la desaparición forzada de
personas, y a imponerle una pena apropiada que tenga en cuenta su extrema gravedad. Dicho
delito será considerado como continuado o permanente mientras no se establezca el destino o
paradero de la víctima.
Los Estados Partes podrán establecer circunstancias atenuantes para los que hubieren participado
en actos que constituyan una desaparición forzada cuando contribuyan a la aparición con vida de
la víctima o suministren informaciones que permitan esclarecer la desaparición forzada de una
persona.
ARTICULO IV
Los hechos constitutivos de la desaparición forzada de personas serán considerados delitos en
cualquier Estado Parte. En consecuencia, cada Estado Parte adoptará las medidas para establecer
su jurisdicción sobre la causa en los siguientes casos:
a. Cuando la desaparición forzada de personas o cualesquiera de sus hechos constitutivos hayan
sido cometidos en el ámbito de su jurisdicción;
b. Cuando el imputado sea nacional de ese Estado;
c. Cuando la víctima sea nacional de ese Estado y éste lo considere apropiado.
Todo Estado Parte tomará, además, las medidas necesarias para establecer su jurisdicción sobre el
delito descrito en la presente Convención cuando el presunto delincuente se encuentre dentro de
su territorio y no proceda a extraditarlo.
Esta Convención no faculta a un Estado Parte para emprender en el territorio de otro Estado Parte
el ejercicio de la jurisdicción ni el desempeño de las funciones reservadas exclusivamente a las
autoridades de la otra Parte por su legislación interna.
ARTICULO V
La desaparición forzada de personas no será considerada delito político para los efectos de
extradición.
143
La desaparición forzada se considerará incluida entre los delitos que dan lugar a extradición en
todo tratado de extradición celebrado entre Estados Partes.
Los Estados Partes se comprometen a incluir el delito de desaparición forzada como susceptible de
extradición en todo tratado de extradición que celebren entre si en el futuro.
Todo Estado Parte que subordine la extradición a la existencia de un tratado y reciba de otro
Estado Parte con el que no tiene tratado una solicitud de extradición podrá considerar la presente
Convención como la base jurídica necesaria para la extradición referente al delito de desaparición
forzada.
Los Estados Partes que no subordinen la extradición a la existencia de un tratado reconocerán
dicho delito como susceptible de extradición, con sujeción a las condiciones exigidas por el
derecho del Estado requerido.
La extradición estará sujeta a las disposiciones previstas en la constitución y demás leyes del
Estado requerido.
ARTICULO VI
Cuando un Estado Parte no conceda la extradición, someterá el caso a sus autoridades
competentes como si el delito se hubiere cometido en el ámbito de su jurisdicción, para efectos de
investigación y, cuando corresponda, de proceso penal, de conformidad con su legislación
nacional. La decisión que adopten dichas autoridades será comunicada al Estado que haya
solicitado la extradición.
ARTICULO VII
La acción penal derivada de la desaparición forzada de personas y la pena que se imponga
judicialmente al responsable de la misma no estarán sujetas a prescripción
Sin embargo, cuando existiera una norma de carácter fundamental que impidiera la aplicación de
lo estipulado en el párrafo anterior, el período de prescripción deberá ser igual al del delito más
grave en la legislación interna del respectivo Estado Parte.
ARTICULO VIII
No se admitirá la eximente de la obediencia debida a ordenes o instrucciones superiores que
dispongan, autoricen o alienten la desaparición forzada. Toda persona que reciba tales ordenes
tienen el derecho y el deber de no obedecerlas.
Los Estados Partes velarán asimismo porque, en la formación del personal o de los funcionarios
públicos encargados de la aplicación de la ley, se imparta la educación necesaria sobre el delito de
desaparición forzada de personas.
ARTICULO IX
Los presuntos responsables de los hechos constitutivos del delito de desaparición forzada de
personas sólo podrán ser juzgados por las jurisdicciones de derecho común competentes en cada
Estado, con exclusión de toda jurisdicción especial, en particular la militar.
Los hechos constitutivos de la desaparición forzada no podrán considerarse como cometidos en el
ejercicio de las funciones militares.
No se admitirán privilegios, inmunidades, ni dispensas especiales en tales procesos, sin perjuicio
de las disposiciones que figuran en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
ARTICULO X
En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales, tales como estado de guerra o
amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública, como
justificación de la desaparición forzada de personas. En tales casos, el derecho a procedimientos o
144
recursos judiciales rápidos y eficaces se conservará como medio para determinar el paradero de
las personas privadas de libertad o su estado de salud o para individualizar a la autoridad que
ordeno la privación de libertad o la hizo efectiva.
En la tramitación de dichos procedimientos o recursos y conforme al derecho interno respectivo,
las autoridades judiciales competentes tendrán libre e inmediato acceso a todo centro de
detención y a cada una de sus dependencias, así como a todo lugar donde haya motivos para creer
que se puede encontrar a las persona desaparecida, incluso lugares sujetos a la jurisdicción militar.
ARTICULO XI
Toda persona privada de libertad debe ser mantenida en lugares de detención oficialmente
reconocidos y presentada sin demora, conforme a la legislación interna respectiva, a la autoridad
judicial competente.
Los Estados Partes establecerán y mantendrán registros oficiales actualizados sobre sus detenidos
y, conforme a su legislación interna, los pondrán a disposición de los familiares, jueces, abogados,
cualquier persona con interés legitimo y otras autoridades.
ARTICULO XII
Los Estados Partes se prestarán reciproca cooperación en la búsqueda, identificación, localización
y restitución de menores que hubieren sido trasladados a otro Estado o retenidos en este, como
consecuencia de la desaparición forzada de sus padres, tutores o guardadores.
ARTICULO XIII
Para los efectos de la presente Convención, el trámite de las peticiones o comunicaciones
presentadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en que se alegue la
desaparición forzada de personas estará sujeto a los procedimientos establecidos en la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y en los Estatutos y Reglamentos de la Comisión
y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, incluso las normas relativas a medidas
cautelares.
ARTICULO XIV
Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo anterior, cuando la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos reciba una petición o comunicación sobre una supuesta desaparición forzada
se dirigirá, por medio de su Secretaría Ejecutiva, en forma urgente y confidencial, al
correspondiente gobierno solicitándole que proporcione a la brevedad posible la información
sobre el paradero de la persona presuntamente desaparecida y demás información que estime
pertinente, sin que esta solicitud prejuzgue la admisibilidad de la petición.
ARTICULO XV
Nada de lo estipulado en la presente Convención se interpretará en sentido restrictivo de otros
tratados bilaterales o multilaterales u otros acuerdos suscritos entre las Partes.
Esta Convención no se aplicará a conflictos armados internacionales regidos por los Convenios de
Ginebra de 1949 y su Protocolo relativo a la protección de los heridos, enfermos y náufragos de las
fuerzas armadas, y a prisioneros y civiles en tiempo de guerra.
ARTICULO XVI
La presente Convención está abierta a la firma de los Estados miembros de la Organización de los
Estados Americanos.
ARTICULO XVII
La presente Convención esta sujeta a ratificación. Los instrumentos de ratificación se depositarán
en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos.
145
ARTICULO XVIII
La presente Convención quedará abierta a la adhesión de cualquier otro Estado. Los instrumentos
de adhesión se depositarán en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos.
ARTICULO XIX
Los Estados podrán formular reservas a la presente Convención en el momento de firmarla,
ratificarla o adherirse a ella, siempre que no sean incompatibles con el objeto y propósito de la
Convención y versen sobre una o más disposiciones especificas.
ARTICULO XX
La presente Convención entrará en vigor para los Estados ratificantes el trigésimo día a partir de la
fecha en que se haya depositado el segundo instrumento de ratificación.
Para cada Estado que ratifique la Convención o adhiera a ella después de haber sido depositado el
segundo instrumento de ratificación, la Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la
fecha en que tal Estado haya depositado su instrumento de ratificación o adhesión.
ARTICULO XXI
La presente Convención regirá indefinidamente, pero cualquiera de los Estados Partes podrá
denunciarla. El instrumento de denuncia será depositado en la Secretaría General de la
Organización de los Estados Americanos. Transcurrido un año contado a partir de la fecha de
depósito del instrumento de denuncia la Convención cesará en sus efectos para el Estado
denunciante y permanecerá en vigor para los demás Estados Partes.
ARTICULO XXII
El instrumento original de la presente Convención, cuyos textos en español, francés, ingles y
portugués son igualmente auténticos, será depositado en la Secretaría General de la Organización
de los Estados Americanos, la cual enviará copia autentica de su texto, para su registro y
publicación, a la Secretaría de las Naciones Unidas, de conformidad con el artículo 102 de la Carta
de las Naciones Unidas. La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos
notificará a los Estados miembros de dicha Organización y a los Estados que se hayan adherido a la
Convención, las firmas, los depósitos de instrumentos de ratificación, adhesión y denuncia, así
como las reservas que hubiese.
EN FE DE LO CUAL, los plenipotenciarios infrascritos, debidamente autorizados por sus respectivos
gobiernos, firman el presente Convenio, que se llamará "Convención Interamericana sobre
Desaparición Forzada de Personas".
HECHA EN LA CIUDAD DE BELEN, BRASIL, el nueve de junio de mil novecientos noventa y cuatro.
146
actividades terroristas o subversivas, cualquiera hubiere sido su naturaleza o el bien jurídico
lesionado. Los efectos de esta ley alcanzaban a los autores, partícipes, instigadores, cómplices o
encubridores y comprendían a los delitos comunes conexos y a los delitos militares conexos.
Hechos: El centro de Estudios Legales y Sociales inicio querella contra miembros de la fuerza de
seguridad que actuaron durante el gobierno de facto entre los años 1976-1983, como autores por
la desaparición forzada de una pareja y de su hija menor, desconociéndose el paradero de los dos
147
primeros y solicito la nulidad de las leyes 23.492-Ley de punto final y 23.521-Ley de obediencia
debida-, a lo cual accedió el juez de instrucción.
Por consiguiente, corresponde concluir que no se halla prescripta la acción penal para la
persecución de los delitos de tortura y desaparición forzada de personas aquí investigados.
1-Hacer lugar parcialmente a la queja y al recurso extraordinario según el alcance indicado en los
considerandos; declarar la inconstitucionalidad de las leyes 23.492 y 23.521, y confirmar las
resoluciones apeladas.
3-Declarar, a todo evento, de ningún efecto las leyes 23.492 y 23.521 y cualquier acto fundado en
ellas que pueda oponerse al avance de los procesos que se instruyan, o al juzgamiento y eventual
condena de los responsables, u obstaculizar en forma alguna las investigaciones llevadas a cabo
por los canales procedentes y en el ámbito de su respectivas competencias, por crímenes de lesa
humanidad cometidos en el territorio de la Nación Argentina.
Nota de Horacio Verbitsky: El procurador general de la nación, Esteban Righi, dictaminó que las
leyes de punto final y de obediencia debida contrarían el ordenamiento jurídico nacional e
internacional.
En la Causa “ARANCIBIA CLAVEL, el juez Boggiano, sostuvo que el art 118 de la CN “incorpora al
orden interno las normas imperativas del derecho internacional como integrantes del principio de
148
legalidad, y luego en el caso “Simón”, apoyándose en su voto disidente en la causa “Nadel”
sostuvo “que no puede verse en tal articulo 118 solo una norma de jurisdicción”, debiendo
prevalecer sobre el art 18 de la CN en materia de irretroactividad de la ley penal.
El ministro Fayt en su voto de la causa “Arancibia Clavel”, opino diferente, cuando afirmo “ que no
debe confundirse el valor indiscutible del Derecho de Gentes y su positiva evolución en el ámbito
del Derecho Internacional con la posibilidad de aplicar sus reglas directamente en el Derecho
Interno”, y agrega “ la mención en la constitución del Derecho de Gentes, se efectúa solo para
determinar la forma en que se juzgaran los delitos cometidos en el exterior contra esos preceptos;
pero de ningún modo se le confiere jerarquía constitucional ni preeminencia sobre la Ley
Fundamental”.
Antecedentes:
La presente causa se siguió contra Santiago Omar Riveros por la presunta participación en diversos
delitos (homicidios, privaciones ilegales de la libertad, torturas, apremios, lesiones,violaciones de
domicilio) ocurridos “en distintas épocas” y con la concurrencia en los hechos de varias personas
que formaban parte de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado.
Mientras la investigación judicial se llevaba a cabo, el Presidente de la República indultó,entre
muchos otros, a Riveros mediante el decreto 1002/89. La Cámara Federal de Apelaciones de San
Martín, con fecha 10 de noviembre de 1989, rechazó los planteos de inconstitucionalidad del
referido indulto, hizo lugar a la excepción aducida por la defensa y, con la conformidad del fiscal
de Cámara, dictó el sobreseimiento definitivo de Santiago Omar Riveros. Contra esta decisión, los
particulares damnificados interpusieron recurso extraordinario que esta Corte declaró mal
concedido, con fecha 11 de diciembre de 1990 (Fallos: 313:1392). De esta forma se puso fin a la
causa.
El 10 de noviembre de 2004, el Juzgado Federal No 2 de San Martín hizo lugar a la presentación
efectuada por la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y declaró la inconstitucionalidad del
decreto 1002/89, mediante el cual el Poder Ejecutivo Nacional indultó, entre otros, a Santiago
Omar Riveros, por los hechos a él imputados en la ex causa 85 de la Cámara Federal de
Apelaciones de San Martín, y dispuso privar de efectos, dentro de las actuaciones principales, la
totalidad de actos y resoluciones dictadas como consecuencia del decreto mencionado. Revocada
parcialmente la resolución por la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín, la Sala II de la
Cámara Nacional de Casación Penal se pronunció por la inconstitucionalidad del decreto de indulto
mencionado. Contra dicho pronunciamiento, la defensa técnica de Santiago Omar Riveros dedujo
recurso extraordinario federal en los términos del art. 14 de la ley 48.
La Corte confirmó la sentencia.
En disidencia el Juez Fayt revocó la sentencia y sostuvo que finalizado un proceso por decisión
pasada en autoridad de cosa juzgada no era posible para nuestro sistema constitucional la
discusión posterior en perjuicio del acusado.
149
Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad
PREAMBULO:
150
Los Estados Partes en la presente Convención,
a) Recordando los principios de la Carta de las Naciones Unidas que proclaman que la libertad, la
justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad y el valor inherentes
y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana,
f) Reconociendo la importancia que revisten los principios y las directrices de política que figuran
en el Programa de Acción Mundial para los Impedidos y en las Normas Uniformes sobre la
Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad como factor en la promoción, la
formulación y la evaluación de normas, planes, programas y medidas a nivel nacional, regional e
internacional destinados a dar una mayor igualdad de oportunidades a las personas con
discapacidad,
j) Reconociendo la necesidad de promover y proteger los derechos humanos de todas las personas
con discapacidad, incluidas aquellas que necesitan un apoyo más intenso,
151
k) Observando con preocupación que, pese a estos diversos instrumentos y actividades, las
personas con discapacidad siguen encontrando barreras para participar en igualdad de
condiciones con las demás en la vida social y que se siguen vulnerando sus derechos humanos en
todas las partes del mundo,
m) Reconociendo el valor de las contribuciones que realizan y pueden realizar las personas con
discapacidad al bienestar general y a la diversidad de sus comunidades, y que la promoción del
pleno goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales por las personas con
discapacidad y de su plena participación tendrán como resultado un mayor sentido de pertenencia
de estas personas y avances significativos en el desarrollo económico, social y humano de la
sociedad y en la erradicación de la pobreza,
n) Reconociendo la importancia que para las personas con discapacidad reviste su autonomía e
independencia individual, incluida la libertad de tomar sus propias decisiones,
o) Considerando que las personas con discapacidad deben tener la oportunidad de participar
activamente en los procesos de adopción de decisiones sobre políticas y programas, incluidos los
que les afectan directamente,
p) Preocupados por la difícil situación en que se encuentran las personas con discapacidad que son
víctimas de múltiples o agravadas formas de discriminación por motivos de raza, color, sexo,
idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional, étnico, indígena o
social, patrimonio, nacimiento, edad o cualquier otra condición,
q) Reconociendo que las mujeres y las niñas con discapacidad suelen estar expuestas a un riesgo
mayor, dentro y fuera del hogar, de violencia, lesiones o abuso, abandono o trato negligente,
malos tratos o explotación,
r) Reconociendo también que los niños y las niñas con discapacidad deben gozar plenamente de
todos los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los
demás niños y niñas, y recordando las obligaciones que a este respecto asumieron los Estados
Partes en la Convención sobre los Derechos del Niño,
t) Destacando el hecho de que la mayoría de las personas con discapacidad viven en condiciones
de pobreza y reconociendo, a este respecto, la necesidad fundamental de mitigar los efectos
negativos de la pobreza en las personas con discapacidad….
152
Síntesis de los artículos:
1: propósitos
2: definiciones
3: principios generales
4: obligaciones generales
5: igualdad y no discriminación
6: mujeres con discapacidad
7: niñas y niños con discapacidad
8: toma de conciencia.
En total posee 50 artículos donde se estableces distintas obligaciones entre los estados, derechos,
cooperación internacional, acceso a la justicia etc.
También posee un protocolo facultativo la convención sobre derechos de las personas con
discapacidad QUE TIENE 18 ARTICULOS.
Donde todo Estado Parte en el presente Protocolo ("Estado Parte") reconoce la competencia del
Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ("el Comité") para recibir y
considerar las comunicaciones presentadas por personas o grupos de personas sujetos a su
jurisdicción que aleguen ser víctimas de una violación por ese Estado Parte de cualquiera de las
disposiciones de la Convención, o en nombre de esas personas o grupos de personas.
BOLILLA 6.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos (o Pacto de San José de Costa Rica) fue
suscrita, tras la Conferencia Especializada Interamericana de Derechos Humanos, el 22 de
noviembre de 1969 en la ciudad de San José en Costa Rica y entró en vigencia el 18 de julio de
1978. Es una de las bases del sistema interamericano de promoción y protección de los derechos
humanos.
Establece la obligación, para los Estados partes, del desarrollo progresivo de los derechos
económicos, sociales y culturales contenidos en la Carta de la Organización de los Estados
Americanos, como medios de protección de los derechos y libertades, establece dos órganos para
conocer de los asuntos relacionados con el cumplimiento de la Convención: la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Al 2017, veinticinco naciones se han adherido a la Convención: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil,
Colombia, Costa Rica, Chile, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras,
Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam, Trinidad y
Tobago, Uruguay y Venezuela.
153
- Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Protocolo de
San Salvador), de 1988
- Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la abolición de la
pena de muerte, de 1990
ANTECEDENTES:
Previo al "Pacto de San José de Costa Rica", se habían establecido otras piezas legales para la
protección de los derechos del hombre, como la Conferencia Interamericana sobre los Problemas
de la Guerra y de la Paz, dicha conferencia celebrada en México de 1945 proclama la adhesión de
las repúblicas americanas a los principios consagrados para la vigencia de los derechos esenciales
del hombre y se encomendó al comité Jurídico Interamericano la redacción de un ante proyecto
de declaración de los derechos y deberes internacionales del hombre. Este comité presentaría el
fruto de su trabajo durante la Novena Conferencia Internacional Americana y sería aprobada la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre como un instrumento de carácter
no obligatorio, una mera declaración.
También la conferencia aprobó la resolución número XXXI mediante la cual recomendó que el
Comité Jurídico Interamericano elaborara un proyecto de Estatuto para la creación y
funcionamiento de una Corte Interamericana destinada a garantizar los derechos del hombre, "ya
que no hay derecho propiamente asegurado sin amparo de un tribunal competente". Esta es la
primera vez en la historia de los derechos humanos en el continente americano en la cual se
menciona de manera directa un organismo jurídico para regular los derechos humanos.
La Conferencia Interamericana Especializada sobre derechos Humanos, se haría en San José, Costa
Rica, en noviembre de 1969, adoptando la Convención Americana sobre Derechos Humanos o
"Pacto de San José de Costa Rica" la promoción y protección internacional de los derechos
humanos de la población americana. Luego de la entrada en vigor de la Convención Americana en
el año 1978, la evolución normativa del sistema de protección de los derechos humanos en
América seria completa, los instrumentos tendrían una base convencional y obligatoria.
Estructura y significado
PREAMBULO
154
Reconociendo que los derechos esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de
determinado Estado, sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana,
razón por la cual justifican una protección internacional, de naturaleza convencional coadyuvante
o complementaria de la que ofrece el derecho interno de los Estados americanos…
Reiterando que… sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y de la
miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos,
sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos, y
El Capítulo III (artículos 26) este artículo cita el compromiso de los estados a crear legislaciones
“que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura,
contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos”.
El Capítulo VI (artículo 33) crea los órganos responsables por velar por la protección y promoción
de los Derechos Humanos: la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y la Corte
Interamericana de los Derechos Humanos.
155
El Capítulo IX (artículos 70 al 73) menciona las disposiciones generales de ambas instituciones,
como dar la inmunidad diplomática, según el derecho internacional, a los miembros de ambos
organismos.
AMBITO DE APLICACIÓN:
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades
reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a
su jurisdicción, ...
Se ajusta a los principios del libre consentimiento y de la buena fe y la norma "pacta sunt
servanda", universalmente reconocidos.
Pacta sunt servanda: un contrato obliga a los contratantes y debe ser puntualmente cumplido, sin
excusa ni pretexto.
RESERVAS:
La reserva a los tratados internacionales es una institución jurídica que permite, a quien se
dispone a prestar su consentimiento en obligarse por un tratado internacional de carácter
multilateral, excluir o modificar los efectos jurídicos de determinadas cláusulas o disposiciones
convencionales en relación a su autor.
I. Reserva:
1. Toda persona tiene derecho al uso y goce de sus bienes. La ley puede subordinar tal uso y goce al
interés social.
2. Ninguna persona puede ser privada de sus bienes, excepto mediante el pago de indemnización
justa, por razones de utilidad pública o de interés social y en los casos y según las formas
establecidas por la ley.
3. Tanto la usura como cualquier otra forma de explotación del hombre por el hombre, deben ser prohibidas
por la ley.
El artículo 21 queda sometido a la siguiente reserva: "El Gobierno argentino establece que no
quedarán sujetas a revisión de un Tribunal Internacional cuestiones inherentes a la política
económica del Gobierno. Tampoco considerará revisable lo que los Tribunales nacionales
determinen como causas de 'utilidad pública' e `interés social', ni lo que éstos entiendan por
`indemnización justa'".
156
Se entiende por “declaración interpretativa” una declaración unilateral, cualquiera
que sea su enunciado o denominación, hecha por un Estado o por una organización
internacional con objeto de precisar o aclarar el sentido o el alcance de un tratado o
de algunas de sus disposiciones.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial
competente dictados por incumplimientos de deberes alimentarios.
Toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley en caso de haber sido condenada
en sentencia firme por error judicial.
El artículo 10 debe interpretarse en el sentido de que el "error judicial" sea establecido por un
Tribunal Nacional.
DENUNCIAS: --
NORMAS DE INTERPRETACION:
Los tratados de derechos humanos presentan características propias que los diferencian de los
tratados internacionales clásicos. Lo resalto la corte interamericana, afirmando que los tratados de
derechos humanos protegen derechos fundamentales independientemente de la nacionalidad de
los seres humanos, los estados asumen esas obligaciones, no por reciprocidad con los demás
estados contratantes, sino hacia los individuos bajo su jurisdicción. Tienen en cuenta, no intereses
propios, sino interés común de la comunidad internacional en su conjunto.
Al momento de aplicar el 31 debe tenerse en cuenta esta diferencia. Debido a ello la convención
americana dicto el art. 29, que establece criterios de interpretación específicos.
157
Interpretación de los tratados. Art.31 Convención de Viena. Regla general de interpretación.
I. Un tratado deberá interpretarse de buena fe conforme al sentido corriente que haya de atribuirse
a los términos del tratado en el contexto de estos y teniendo en cuenta su objeto y fin.
2. Para los efectos de la interpretación de un tratado. el contexto comprenderá, además del texto,
incluidos su preámbulo y anexos: a) todo acuerdo que se refiera al tratado y haya sido concertado
entre todas las partes con motivo de la celebración del tratado: b) todo instrumento formulado por
una o más partles con motivo de la celebración del tratado y aceptado por las demás como
instrumento referente al tratado;
3. Juntamente con el contexto, habrá de tenerse en cuenta: a) todo acuerdo ulterior entre las
partes acerca de la interpretación del tratado o de la aplicación de sus disposiciones: b) toda
práctica ulteriormente seguida en la aplicación del tratado por la cual conste el acuerdo de las
partes acerca de la interpretación del tratado: c) toda forma pertinente de derecho internacional
aplicable en las relaciones entre las partes.
4. Se dará a un término un sentido especial si consta que tal fue la intención de las partes.
Los 4 criterios establecidos hacen referencia a la propia CADH, a los derechos internos de los
estados partes, a la forma democrática y representativa de gobierno y a la declaración americana
de derechos y deberes del hombre y otros actos internacionales.
158
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades
reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su
jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión,
opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición social.
Todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia, tienen derecho, sin discriminación, a
igual protección de la ley.
ART. 1: Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades
reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su
jurisdicción…
"respeto" como "la obligación del Estado y de todos sus agentes, cualquiera que sea su carácter o
condición, de no violar, directa ni indirectamente, por acciones u omisiones, los derechos y
libertades reconocidos en la Convención"
la Corte IDH ha dispuesto que "la protección a los derechos humanos, en especial los derechos
civiles y políticos recogidos en la Convención, parte de la afirmación de la existencia de ciertos
atributos inviolables de la persona humana que no pueden ser legítimamente menoscabados por
el ejercicio del poder público. Se trata de esferas individuales que el Estado no puede vulnerar o
en las que sólo puede penetrar limitadamente. Así, en la protección a los derechos humanos, está
necesariamente comprendida la noción de la restricción al ejercicio del poder estatal.
Cabe precisar que la obligación de "respeto" a los derechos humanos previsto en este artículo,
excluye la aplicación del principio de reciprocidad consagrado en el Derecho Internacional clásico,
toda vez que los Estados Parte de la Convención tienen la obligación de respetar los derechos con
independencia de que otro Estado Parte lo realice dentro de su jurisdicción; de donde deriva la
naturaleza objetiva de las obligaciones internacionales relativas a derechos humanos; es decir,
existe una ausencia de reciprocidad cuando los Estados firman, ratifican o se adhieren a los
tratados internacionales en materia de derechos humanos.
Al aprobar estos tratados sobre derechos humanos, los Estados se someten a un orden legal
dentro del cual ellos, por el bien común, asumen varias obligaciones, no en relación con otros
Estados, sino hacia los individuos bajo su jurisdicción.
159
del poder público, de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno
ejercicio de los derechos humanos. "supone el deber de impedir o hacer todo lo racionalmente
posible para impedir que se violen los derechos humanos de las personas sometidas a la
jurisdicción del Estado por parte de cualquier persona, pública o privada, individual o colectiva,
física o jurídica"
La Corte IDH ha destacado que como consecuencia de esta obligación los Estados deben prevenir,
investigar y sancionar toda violación de los derechos reconocidos por la Convención Americana;
procurando, además, el restablecimiento, de ser posible, del derecho conculcado y, en su caso,
la reparación de los daños producidos por la violación de los derechos humanos.
el Estado no puede limitarse a no incurrir en conductas violatorias de los derechos, sino que
además debe emprender acciones positivas. Estas acciones consisten en todas aquellas
que resulten necesarias para posibilitar que las personas sujetas a su jurisdicción puedan ejercer y
gozar de sus derechos y libertades.51
La Corte IDH ha determinado que garantizar implica la obligación del Estado de tomar todas las
medidas necesarias para "remover" los obstáculos que puedan existir para que los individuos
disfruten de los derechos que la Convención Americana reconoce. Por consiguiente, la tolerancia
del Estado a circunstancias o condiciones que impidan a los individuos acceder a los recursos
internos adecuados para proteger sus derechos, constituye un incumplimiento a lo dispuesto en el
artículo 1.1 del propio Pacto de San José.
Las medidas para asegurar el goce y ejercicio de los derechos son medidas positivas que pueden
ser generales o especiales.
a) Las medidas generales están dirigidas a toda la población y se encuentran en relación con
la obligación de asegurar la vigencia de las normas internacionales en el ámbito
interno. Desde esa perspectiva, la primera obligación del Estado es la de asegurarse que
las normas internacionales operen dentro de su jurisdicción. Debe decidir el modo más
conveniente para cumplir con ella; sea a través de la incorporación directa de dichas
normas o a través de normas internas que las reproduzcan. En todo caso, una vez
ratificada la norma internacional, el Estado debe adecuar todo su derecho interno de
conformidad con aquélla, lo cual también pueden incluir la existencia de recursos
judiciales efectivos.
Esta obligación se encuentra relacionada con el contenido del artículo 2° de la Convención
Americana sobre el deber de adoptar disposiciones de derecho interno, que constituyen
obligaciones a los Estados complementarias a las establecidas en el artículo 1° del mismo.
160
En caso de que existan elementos culturales que obstaculicen el pleno goce y garantía de
los derechos, el Estado deberá adoptar medidas para su remoción.
La Corte IDH ha sido también consistente en señalar que en los Estados está el deber jurídico
de prevenir, razonablemente, las violaciones a los derechos humanos; de investigar
seriamente, con los medios a su alcance, las violaciones que se hayan cometido dentro del ámbito
de su jurisdicción a fin de identificar a los responsables; así como de imponer
las sanciones pertinentes y de asegurar a la víctima una adecuada reparación.
El artículo 1 de la CADH nos define que es ser persona y dice que “persona es todo ser humano”.
Como vemos la definición que nos da es vaga e imprecisa. Por lo tanto, partiendo del hecho de
que la persona es un ser único, singular, e irrepetible, dotado de dignidad consideramos que las
personas con alguien y no algo. Al hablar de persona ya indicamos dignidad, algo valioso en si
mismo.
La dignidad alcanza por igual a todas las personas, sin distinciones. A partir de ella surgen los
derechos.
El derecho a la personalidad jurídica manifiesta que los sujetos de derecho son las personas. Los
atributos que se le reconocen son nombre, domicilio, estado civil, capacidad, nacionalidad, etc.
El art. 3 destaca que no debe haber un ser humano a quien no se le reconozca su personalidad
jurídica, esto es, que es sujeto de derechos.
161
La palabra persona en sentido amplio se refiere al hombre, que desde la perspectiva del derecho
es todo ser capaz de adquirir derechos y obligaciones. La persona es un sujeto de derecho.
Este art. Admite como primer derecho civil el reconocimiento de la personalidad jurídica, lo cual
implica conferirle normativamente al ser humano calidad de persona.
En el régimen argentino la capacidad es la regla general, todas las personas físicas son reputadas
capaces, salvo expresa disposición en contrario. La capacidad como regla general se fundamenta
en el respeto, libertad y dignidad humana. Las incapacidad o limitaciones deben estar señaladaws
en el ordenamiento jurídico como excepción a la capacidad.
La capacidad jurídica refiere a la aptitud de la persona para ser titular de derechos o deberes
jurídicos y para efectuar potestades que emanen de esos derechos o cumplir obligaciones de los
deberes mencionados.
La capacidad jurídica es el grado de aptitud para adquirir, por si o por otro, derechos o deberes
jurídicos, que no le sean prohibidos.
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y,
en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida
arbitrariamente.
2. En los países que no han abolido la pena de muerte, ésta sólo podrá imponerse por los delitos
más graves, en cumplimiento de sentencia ejecutoriada de tribunal competente y de conformidad
con una ley que establezca tal pena, dictada con anterioridad a la comisión del delito. Tampoco se
extenderá su aplicación a delitos a los cuales no se la aplique actualmente.
4. En ningún caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos políticos ni comunes conexos con
los políticos.
Este derecho comprende no solo el derecho de todo ser humano de no ser privado de la vida
arbitrariamente, sino también el derecho a que no se le impida el acceso a las condiciones que le
garanticen una existencia digna.
162
La CIDHA sostuvo que el derecho a la vida es el fundamento y sustento de los demás derechos, por
lo cual jamás puede suspenderse. Esto trae aparejado que los gobiernos no puedan practicar
ejecuciones ilegales o arbitrarias. Además, el derecho a la vida tiene status ius cogens, es el
derecho supremo del ser humano y una conditio sine qua non para el goce de los demás.
La Comisión sostuvo que es obligatorio respetar y proteger el derecho a la vida para los estados
siendo una obligación erga omnes, es decir, que debe ser asumida frente a la comunidad
interamericana como un todo y frente a los individuos de su jurisdicción, como directos
destinatarios de los derechos reconocidos por la convención.
La vida se protege no solo contra actos que atenten contra ella, sino también contra aquellos actos
que la pongan en peligro. Estos actos de peligro también podrían configurar una violación de las
obligaciones del estado que son, negativas –abstenerse de privar ilegítimamente de la vida a los
individuos (obligación de respetar)- como positiva – adoptar medidas necesarias para resolver
aquellos problemas que podrían llegar a poner en peligro la vida de las personas (obligación de
garantizar)-.
Para garantizar efectivamente este derecho el estado debe iniciar ex officio y sin dilación, una
investigación seria, imparcial y efectiva, respecto de las afectaciones a este derecho (deber de
investigar).
Otro deber que tienen los estados es revisar la legalidad del uso de la fuerza letal ppor parte de las
autoridades dado que a veces la violencia institucional puede dar lugar a privaciones arbitrarias de
la vida.
Otro ítem de la obligación del estado es garantizar derechos sexuales y reproductivos reconocidos
por los tratados internacionales. Esto engloba el derecho a la vida y a la supervivencia, que implica
prevención y reducción de las causas de mortandad debido a la falta de acceso de salud sexual y
reproductiva, prevenir la mortalidad infantil, acceso a atención durante el embarazo, el parto y la
lactancia. Incluye tmb eliminar la violencia de genero.
CASO BABY BOY, la CIDH sostuvo que no era posible interpretar que el art. 1 de la declaración haya
incorporado la nocion de que el derecho a la vida existe desde la concepción.
Puede interpretarse que la fórmula del art 1 de la declaración, donde dice que se protege a la vida
“y en general, desde la concepción”, que reenvía la protección a la legislación interna y deja, a
cada estado facultado para resolver en su derecho interno si la vida comienza y merece protección
desde el momento de la concepción o en algún otro momento anterior al nacimiento.
Los estados optaran por proteger la vida a partir de la concepción con muy pocas o sin
excepciones, siempre teniendo en cuenta los derechos sexuales de la mujer y reproductivos.
163
Podemos ver que el derecho a la vida no es absoluto, la convención no prohíbe categóricamente la
privación de la vida, sino que establece condiciones que la rigen y determinan cuando esta es
lícita. Y podemos inferir del artículo que la privación será licita en la medida en que no sea
arbitraria. Entendiendo la arbitrariedad como una acción o decisión que se basa en una selección u
opción aleatoria o conveniente y no en la razón o naturaleza.
Por el otro lado, se sostiene que el derecho a las condiciones de existencia digna debe justificarse,
en forma directa, en el artículo 26 de la CADH sobre DESC.
Los Estados Partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante
la cooperación internacional, especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la
plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre
educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos,
reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de los recursos disponibles, por vía
legislativa u otros medios apropiados.
El derecho a la vida digna y las consecuentes obligaciones positivas del Estado reconocen una
constante: la Corte IDH siempre sostuvo este desarrollo en estrecha relación con el concepto de
164
situación de vulnerabilidad. Este argumento nos permite sostener que la base del desarrollo
jurisprudencial de la Corte IDH sobre el derecho a condiciones de existencia digna o, en forma más
integral, "el derecho a un nivel de vida adecuado” es el de la igualdad material.
Desde la primera decisión en la que interpretó el artículo 19 de la CADH (derechos del niño a
medidas especiales de protección) en el Caso de los "Niños de la Calle" (Villagrán Morales y otros)
vs. Guatemala, la Corte IDH comenzó a desarrollar el contenido del derecho a una "vida digna"
como el derecho a que se generen las condiciones materiales necesarias que permitan desarrollar
una existencia digna. Entendemos esas condiciones como aquellas que permiten llevar adelante
cada plan de vida singular entendido como el aseguramiento del "núcleo duro" de derechos de
prestación, aquellos que le permiten a cada persona llevar adelante la vida que elija vivir. En el
caso de los niños, en diversas decisiones contenciosas y consultivas lo relacionó con la cláusula de
"mejor interés del niño". Amplió más tarde esa regla al tratar los derechos de las personas
detenidas, los de las personas internadas en establecimientos sanitarios y, recientemente, al
interpretar el derecho a la recuperación de las tierras y territorios por parte de las comunidades
indígenas.
Así, el desarrollo del derecho a condiciones de existencia digna ocurre en dos grupos de casos. El
primer grupo de casos se refiere a la situación de vulnerabilidad dada por la edad de la persona y
el estado de pobreza o indigencia, o por la pertenencia a un grupo históricamente discriminado
que se encuentra en estado de pobreza por haber sido desplazado de sus tierras y territorios
(comunidades indígenas). El segundo grupo de casos se refiere a las personas que viven bajo
custodia estatal (reclusos, personas internadas en hospitales, centros de rehabilitación, entre
otros).
Respecto del carácter social del contenido del derecho a la vida digna, sostuvimos que el
argumento principal es el de igualdad material. Agregamos que el contenido de ese derecho se
nutre de interpretaciones que vienen de las obligaciones básicas que surgen de los DESC, es decir
del derecho al agua, a la vivienda, a la educación, a la alimentación, a la salud.
165
El Estado tiene la obligación definitiva e impostergable de realizar medidas positivas apropiadas,
suficientes y conducentes para revertir esa situación de vulnerabilidad.
En esas situaciones existe una desigualdad que genera graves violaciones a los derechos, en
especial, a la existencia digna, razón por la cual el Estado debe intervenir
Por el otro lado, identificamos los problemas que puede acarrear trabajar con el argumento de
vulnerabilidad. Al respecto, sostenemos que la Corte IDH ha mostrado cierta flexibilidad con
respecto a su uso. Ha tomado la edad (niños, personas de edad avanzada), la pertenencia a una
comunidad indígena, la situación de especial sujeción (detención, internación) como dato de
partida, pero combinado con un análisis de la situación concreta de habitabilidad (niños que
habitan las calles, comunidades indígenas desplazadas que viven a la vera de una ruta en situación
de pobreza extrema) o de detención (niños y adultos detenidos en situación de hacinamiento).
Estas situaciones de vulnerabilidad son utilizadas como un argumento de base para justificar la
obligación estatal de generar condiciones de existencia digna en clave de igualdad, como
distribución, reconocimiento y participación.
DESAPARICIONES FORZADAS:
Este delito según la CIDH tiene un carácter pluriofensivo, ya que atenta contra muchos derechos
humanos, entre ellos la vida. Es asi debido a que la víctima se encuentra en una situación de
vulnerabilidad, acentuada por sistemáticas violaciones de los derechos humanos.
Los estados partes están obligados a prevenir los casos de desapariciones forzadas, y si incumplen
deberán investigar lo ocurrido.
LA PENA DE MUERTE:
Los organismos internacionales de derechos humanos están habilitados para realizar un escrutinio
estricto en relación con la legitimidad de una ejecución.
La limitación de esta pena se funda en que es la forma de castigo más absoluta y en que sus
efectos son irrevocables. Por ello su imposición debe ser excepcional.
166
Por esto la imposición de la pena de muerte por delitos que no sean de extrema gravedad, la
violación de garantías judiciales y la falta de control sobre la verdadera pertinencia de esa forma
de castigo para el hecho y circunstancias, configuran una privación arbitraria de la vida.
1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable,
por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la
ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro
carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se
establezca legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena
igualdad, a las siguientes garantías mínimas:
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado
o no según la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare
defensor dentro del plazo establecido por la ley;
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los
mismos hechos.
167
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la
justicia.
1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo
ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos
fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal
violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
a) a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre
los derechos de toda persona que interponga tal recurso;
c) a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya
estimado procedente el recurso.
La Corte ha declarado que el derecho a la protección judicial, “constituye uno de los pilares
básicos” de la Convención Americana y del propio estado de derecho en una sociedad
168
democrática. El reconocimiento de dicho derecho a través del artículo 25 “innovó la normativa
internacional existente con anterioridad a la adopción de la Convención Americana en tanto
establece un recurso que debe ser judicial”, a diferencia de lo que dispone el artículo 2.3.a) del
PIDCP, que sólo obliga al Estado a proveer un recurso efectivo para “toda persona cuyos derechos
o libertades reconocidos en el [tratado] hayan sido violados”.
Conforme lo señaló la jueza Medina Quiroga en su voto parcialmente disidente a la sentencia del
Caso Salvador Chiriboga vs. Ecuador, de la lectura integral de los referidos trabajos preparatorios
“puede desprenderse que esta disposición no sólo establece el recurso de amparo –simple y
rápido– sino también un segundo tipo de recurso que, aunque no sea simple y rápido, sea
efectivo”. En efecto, la Corte ha señalado que el texto del artículo 25 “es una disposición de
carácter general que recoge la institución procesal del amparo, entendido como el procedimiento
judicial sencillo y breve que tiene por objeto la tutela de todos los derechos reconocidos por las
constituciones y leyes de los Estados Partes y por la Convención”. Si bien la primera versión de
esta disposición se limitaba a consagrar la protección judicial sólo para los derechos establecidos
en la Constitución y las leyes del país respectivo, durante los trabajos preparatorios, el gobierno de
Chile planteó que el artículo “era insuficiente” al no referirse a los derechos reconocidos por la
Convención, y propuso la respectiva modificación sobre la base de la formulación del citado
artículo 2.3 del PIDCP, la cual fue finalmente aprobada. Asimismo, el Tribunal ha precisado que la
protección judicial supone, “en términos amplios, la obligación a cargo de los Estados de ofrecer, a
todas las personas sometidas a su jurisdicción, un recurso judicial efectivo contra actos violatorios
de sus derechos fundamentales”. De esta manera, al interpretar el texto del artículo 25 de la
Convención, la Corte ha sostenido que “la obligación del Estado de proporcionar un recurso
judicial no se reduce simplemente a la mera existencia de los tribunales o procedimientos
formales o aún a la posibilidad de recurrir [ante estos]”. Es decir que, “además de la existencia
formal de los recursos, éstos deben dar resultados o respuestas a las violaciones de derechos
contemplados ya sea en la Convención, en la Constitución o en las leyes”. Consecuentemente, el
sentido de la protección otorgada por el artículo 25 “es la posibilidad real de acceder a un recurso
judicial para que la autoridad competente y capaz de emitir una decisión vinculante determine si
ha habido o no una violación a algún derecho que la persona que reclama estima tener y que, en
caso de ser encontrada una violación, el recurso sea útil para restituir al interesado en el goce de
su derecho y repararlo”. Así, no basta con que los recursos estén previstos por la Constitución o la
ley o con que sean formalmente admisibles, sino que es preciso que tengan efectividad en los
términos del artículo 25. Por tanto, y como en el caso del derecho a las garantías judiciales, la
Corte Interamericana ha señalado que “el artículo 25 de la Convención también consagra el
derecho de acceso a la justicia”, “norma imperativa de Derecho Internacional”, entendido como
aquél que “no se agota con el trámite de procesos internos, sino [que] debe además asegurar, en
tiempo razonable, el derecho de la presunta víctima [o sus familiares] a obtener un control
jurisdiccional que permita determinar si los actos de las autoridades [respectivas] han sido
adoptados al amparo de [sus] derechos y garantías mínimas”.
El estado está obligado a brindar recursos efectivos que permitan a las personas impugnar
aquellos actos de autoridad que consideren violatorios de sus derechos humanos”. En ese sentido,
para la Corte sería “irrazonable” establecer dicho recurso “si se exige a los justiciables saber de
antemano si su situación será estimada por el órgano judicial como amparada por un derecho
169
específico”. Por todo lo expuesto, corresponde resaltar que, conforme a la jurisprudencia del
Tribunal, el derecho a la protección judicial se encuentra íntimamente ligado con las obligaciones
generales del Estado reconocidas en los artículos 1.1 (Obligación de respetar y garantizar los
derechos) y 2 (Deber de adoptar disposiciones de derecho interno) de la Convención, que
“atribuyen funciones de protección al derecho interno de los Estados Part[e]”.
Así, la Corte ha identificado dos responsabilidades concretas del Estado en relación con el derecho
a la protección judicial:
Promover la instancia judicial es requisito necesario para la aplicación del artículo 25. De este
modo, la inexistencia de un recurso efectivo con dichas características o “cualquier norma o
medida que impida o dificulte hacer uso del recurso de que se trata, constituye una transgresión
de la Convención.
A efectos de cumplir con esta obligación convencional, la Corte ha establecido que “los Estados
deben promover recursos accesibles a toda persona para la protección de sus derechos”, de
manera que “[s]i una determinada acción es el recurso destinado por la ley para obtener la
restitución del derecho que se considera violado, toda persona que sea titular de dicho derecho
debe tener la posibilidad real de interponerlo”. En esa línea, el Tribunal ha destacado “la
importancia de que los Estados regulen los recursos judiciales de forma tal que las personas
tengan certeza y seguridad jurídica de sus condiciones de acceso”.
No obstante ello, cabe destacar lo señalado por el Tribunal en la sentencia del Caso Trabajadores
Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) vs. Perú, en cuanto a que “los Estados pueden y
deben establecer presupuestos y criterios de admisibilidad de los recursos internos”, sean de
carácter judicial o de cualquier otra índole, “por razones de seguridad jurídica, para la correcta y
funcional administración de justicia y [para] la efectiva protección de los derechos de las
personas”. De esta manera, la Corte ha considerado que no cabría considerar que siempre y en
cualquier caso los órganos y tribunales internos deban resolver el fondo del asunto que les es
planteado, sin que importe la verificación de los presupuestos formales de admisibilidad y
procedencia del particular recurso intentado”.
También debe: “garantizar los medios para ejecutar las respectivas decisiones y sentencias
definitivas emitidas por tales autoridades competentes, de manera que se protejan efectivamente
los derechos declarados o reconocidos”. Ello, porque “[e]l proceso debe tender a la
materialización de la protección del derecho reconocido en el pronunciamiento judicial.
170
a. Derecho de las víctimas de contar con un intérprete El acceso a la justicia estatal por parte
de los pueblos indígenas está estrechamente relacionado con su capacidad de hacerse
entender en su propio idioma. En el Caso Tiu Tojín vs. Guatemala, relativo a la
desaparición forzada de María Tiu Tojín y su pequeña hija, la Corte tuvo por demostrado
que los familiares de las víctimas desaparecidas enfrentaron obstáculos para acceder a la
justicia, en razón a su pertenencia al pueblo indígena Maya. Para garantizar el acceso a la
justicia de las víctimas y que la investigación de los hechos se realizara con la debida
diligencia, sin obstáculos y sin discriminación, el Estado debía “asegurar que aquellas
puedan comprender y hacerse comprender en los procedimientos legales iniciados,
facilitándoles intérpretes u otros medios eficaces para tal fin”. Asimismo, el Estado debía
garantizar, en la medida de lo posible, que las víctimas no tuvieran que hacer “esfuerzos
desmedidos o exagerados para acceder a los centros de administración de justicia
encargados de la investigación”.
El derecho a contar con un intérprete no es exclusivo de las personas acusadas de un
delito, sino que también es un derecho de las víctimas de violaciones a sus derechos
humanos o de sus familiares. Contar con un intérprete a la lengua oficial del órgano
investigador o juzgador es una garantía básica para el acceso a la justicia, caso contrario,
las violaciones a los derechos de las personas que no hablan el idioma oficial quedarían
prácticamente impunes por falta de denuncia.
De igual manera, la sección más adecuada para ubicar este derecho es en el “derecho a
ser oído” contenido en el numeral 1 del artículo 8. Una persona no podría ser oída y, por
ende, excitar la acción estatal en su beneficio o en su protección, si el Estado no facilita la
comprensión entre la víctima y los investigadores y juzgadores.
Lo más razonable es interpretar flexiblemente al deber estatal de proveer un intérprete,
siendo más estrictos en ciertos casos y menos en otros. Por ejemplo, frente al caso de
extranjeros, el Estado debería adoptar medidas razonables para que quien no hable el
idioma oficial pueda hacerse entender a la hora de denunciar el ilícito del que ha sido
víctima (e.g. proporcionarle los datos de contacto de la embajada del país al que el
extranjero pertenece). En el caso de pueblos indígenas y tribales la obligación del Estado
debe ser interpretada de manera mucho más estricta, puesto que los indígenas habitan el
territorio estatal, son ciudadanos del Estado en cuestión, y es de esperarse que los Estados
tengan políticas públicas que garanticen a los integrantes de estos grupos ejercer sus
derechos en igualdad de condiciones que los demás integrantes de la sociedad.
En caso de miembros de pueblos indígenas que hablan idiomas en extinción o que el
número total de hablantes sea en extremo reducido, la obligación del Estado podría ser
menos estricta, por las dificultades prácticas que encerraría conseguir un intérprete oficial.
En tercer lugar, no resulta claro de la jurisprudencia de la Corte si el no contar con un
intérprete a la hora de denunciar un delito podría ser violatorio de otros derechos
distintos al derecho a ser oído. En Tiu Tojín la Corte habla de “debida diligencia” y “sin
discriminación”, mientras que en Rosendo Cantú se habla de la “identidad cultural” y la
“confidencialidad de la denuncia”, pero no se decretan violados otros derechos más allá
del artículo 8 de la Convención. Nada impediría, sin embargo, que, dependiendo de las
circunstancias del caso concreto, la falta de un intérprete capacitado violaría la igualdad
ante la ley, o la autonomía personal y vida privada.
171
Finalmente, en Tiu Tojin la Corte indicó el deber del Estado es facilitar un intérprete “u
otros medios eficaces para tal fin”; es decir que este derecho se podría satisfacer por
medios alternativos a un intérprete. ¿Cuáles son esos otros medios? es una pregunta que
la Corte difícilmente podría responder de manera general. El único estándar que el
Tribunal estableció es que tales otros medios sean “eficaces” para conseguir el fin
deseado.
Las 100 Reglas de Brasilia fueron aprobadas en la XIV Cumbre Judicial Iberoamericana, que tuvo
lugar en Brasilia en marzo de 2008.
Importancia: serviría de apoyo técnico a los operadores jurídicos para asegurar el acceso efectivo a
la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad.
Las Reglas de Brasilia tienen como objetivo garantizar las condiciones de acceso efectivo
a la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad, sin discriminación alguna,
englobando el conjunto de políticas, medidas, facilidades y apoyos que permitan a dichas
personas el pleno goce de los servicios del sistema judicial.
Las Reglas pueden ser leídas en el contexto de tres avances importantes en materia de derechos
humanos, consolidados con la adopción de nuevos instrumentos y con la evolución de la
interpretación de esos instrumentos realizada por órganos internacionales, tales como la Corte
Interamericana de Derechos Humanos y su par europea.
-El primero consiste en el reconocimiento de que el derecho al respeto de las garantías del debido
proceso (o a un proceso justo, según la terminología del Convenio Europeo de Derechos
Humanos), y el derecho a la tutela judicial efectiva en caso de violación de un derecho
fundamental, implican el derecho de acceso a la justicia.
- El tercero es la creciente toma de conciencia acerca de las barreras para el acceso a la justicia y
para el ejercicio de cualquier otro derecho que no son de carácter individual, sino social o grupal.
Esto significa que las dificultades experimentadas por las personas para acceder a la justicia y para
ejercer sus derechos se deben en parte a su pertenencia a grupos sociales en situación de
vulnerabilidad.
La Corte IDH ha establecido que el deber general del artículo 2º de la Convención implica la
supresión de las normas y prácticas de cualquier naturaleza que entrañen violación a las garantías
172
previstas en dicho instrumento, así como la expedición de normas y el desarrollo de prácticas
conducentes a la efectiva observancia de dichas garantías.
En el Caso Olmedo Bustos y otros vs. Chile de 2006, mejor conocido como el caso relativo a la
película “La última tentación de Cristo”, la Corte IDH determinó que el Estado chileno al mantener
la censura cinematográfica en su ordenamiento jurídico, estaba incumpliendo con el deber de
adecuar el derecho interno a la Convención de modo de hacer efectivos los derechos consagrados
en la misma, como lo establecen los artículos 2º y 1.1 del Pacto de San José. A partir de ello, el
Tribunal Interamericano concluyó que el Estado había incumplido los deberes generales de
”respetar” y “garantizar” los derechos protegidos por la Convención y de adecuar el ordenamiento
jurídico interno a las disposiciones de ésta, consagrados en los artículos referidos preceptos de la
Convención Americana.
En el Caso Palamara Iribarne vs. Chile de 2005, la Corte IDH determinó que a través de la
aplicación del delito de desacato, se utilizó la persecución penal de una forma desproporcionada e
innecesaria en una sociedad democrática, privando al señor Palamara Iribarne del ejercicio de su
derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, en relación con las opiniones críticas que
tenía respecto de asuntos que le afectaban directamente y guardaban directa relación con la
forma en que las autoridades de la justicia militar cumplían con sus funciones públicas en los
procesos a los que se vio sometido. El Tribunal Interamericano consideró que la legislación sobre
desacato aplicada al señor Palamara Iribarne establecía sanciones desproporcionadas por realizar
críticas sobre el funcionamiento de las instituciones estatales y sus miembros, suprimiendo el
debate esencial para el funcionamiento de un sistema verdaderamente democrático y
restringiendo innecesariamente el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.
Igualmente la Corte IDH declaró como contrario al artículo 2º de la Convención Americana el tipo
penal de “amenaza”, por contener “una descripción [...] ambigua y [que] no delimita claramente
cuál es el ámbito típico de la conducta delictiva, lo cual podría llevar a interpretaciones amplias”.
173
En el Caso Kimel vs. Argentina de 2008, la Corte IDH resolvió un conflicto entre el derecho a la
libertad de expresión en temas de interés público y la protección a la honra de los funcionarios
públicos.
(i) verificó si la tipificación de los delitos de injurias y calumnia afectó la legalidad estricta
que es preciso observar al restringir la libertad de expresión por la vía penal;
(ii) (ii) estudió si la protección de la reputación de los jueces sirve una finalidad legítima
de acuerdo con la Convención y determinará, en su caso, la idoneidad de la sanción
penal para lograr la finalidad perseguida;
(iii) (iii) evaluó la necesidad de tal medida;
(iv) (iv) analizó la estricta proporcionalidad de la medida, esto es, si la sanción impuesta al
señor Kimel garantizó en forma amplia el derecho a la reputación del funcionario
público mencionado por el autor del libro, sin hacer nugatorio el derecho de éste a
manifestar su opinión.
Respecto al tipo penal de injurias por el cual había sido condenado el señor Kimel, materia directa
de estudio del presenta apartado, la Corte IDH tomó en cuenta que “es la ley la que debe
establecer las restricciones a la libertad de información”. En este sentido, cualquier limitación o
restricción debe estar prevista en la ley, tanto en sentido formal como material. Ahora bien, si la
restricción o limitación proviene del derecho penal, es preciso observar los estrictos
requerimientos característicos de la tipificación penal para satisfacer en este ámbito el principio de
legalidad. Así, deben formularse en forma expresa, precisa, taxativa y previa. Al respecto, el
Tribunal Interamericano, aceptando el reconocimiento de responsabilidad del Estado, detectó la
falta de precisión suficiente en el marco de la normativa penal que sanciona las calumnias y las
injurias que impidan que se afecte la libertad de expresión, lo que derivó en el incumplimiento de
la obligación de adoptar medidas contempladas en el artículo 2º de la Convención Americana.
En el Caso Claude Reyes y otros vs. Chile de 2006, que constituye el leading case sobre el derecho
de acceso a información pública, la Corte IDH determinó que de conformidad con el deber
dispuesto en el artículo 2º de la Convención, el Estado tiene que adoptar las medidas necesarias
para garantizar los derechos protegidos en el Pacto de San José; lo cual implica la supresión tanto
de las normas y prácticas que entrañen violaciones a tales derechos, así como la expedición de
normas y el desarrollo de prácticas conducentes a la efectiva observancia de dichas garantías. Para
el Tribunal Interamericano, en dicho caso, implicaba que la normativa que regule restricciones al
acceso a la información bajo el control del Estado debe cumplir con los parámetros convencionales
y sólo pueden realizarse restricciones por las razones permitidas por la Convención Americana, lo
cual es también aplicable a las decisiones que adopten los órganos internos en dicha materia.
Así se determinó que el Estado chileno no cumplió con las obligaciones que le impone el artículo
2º de la Convención Americana de adoptar las medidas legislativas o de otro carácter necesarias
para garantizar el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión de los señores.
El panorama ha cambiado. Hasta hace cerca de una década y media, el derecho a la libertad de
pensamiento y de expresión, había sido escasamente tratado en la jurisprudencia de la Corte IDH.
174
Hasta principios de este siglo, la Corte Interamericana se había referido específicamente al artículo
13 de la Convención Americana tan sólo en la famosa Opinión Consultiva OC-5/85 (en adelante,
“OC-5/85”), emitida con ocasión de una interrogante presentada por Costa Rica en cuanto a la
compatibilidad del derecho a la libertad de expresión con la colegiación obligatoria de periodistas.
No fue hasta 2001 que la Corte Interamericana empezó a emitir sentencias, o lo que es igual, a
decidir propiamente “casos” en torno al artículo 13 de la Convención Americana. Dicho de otra
manera, fue solamente a partir de entonces que el tribunal tuvo finalmente la oportunidad de
abordar los reclamos de víctimas concretas que consideraban vulnerado su derecho a expresarse
libremente.
La Corte Interamericana decidió sus dos primeros casos contenciosos sobre el artículo 13 de la
Convención Americana en 2001 (“La Última Tentación de Cristo” (Olmedo Bustos y otros)3 e Ivcher
Bronstein4 ). En 2004 otros dos (Herrera Ulloa5 y Ricardo Canese6 ). En 2005 sumó un caso más
(Palamara Iribarne7 ) y otro en 2006 (Claude Reyes y otros8 ). A mediados de 2008 otra decisión se
agregó a las anteriores (Kimel9 ). En 2009 la Corte Interamericana emitió sentencias sobre cuatro
nuevos casos (Tristán Donoso,10 Ríos y otros,11 Perozo y otros12 y Usón Ramírez13). Finalmente,
en 2010 y 2011 se añadieron dos decisiones más (Gomes Lund y otros14 y Fontevecchia y
D’Amico15).
ningún caso contencioso específico sobre libertad de expresión había sido resuelto en el siglo
pasado. A la fecha de este comentario va ya poco más de una docena.
Hay que conocer el contenido de este derecho. Una manera de comprender dicho contenido es a
través de una aproximación normativa: la libertad de expresión es lo que el artículo 13 de la
Convención Americana dice que es. ¿Y quién está autorizado a hacer esa interpretación?: la Corte
Interamericana. Por ejemplo, si se prohíbe una protesta social en la vía pública, ¿se viola la
libertad de expresión? Podemos dar muchas respuestas, pero lo cierto es que la Corte
Interamericana aún no la ha dado, como sí la ha dado para otro tipo de situaciones.
Antes de ello, sin embargo, haremos una breve referencia al aporte de la OC-5/85, que es donde,
en realidad, todo este desarrollo jurisprudencial se inicia.
II. La Opinión Consultiva OC-5/85: La OC-5/85 tuvo la virtud de responder mucho más allá de la
consulta que Costa Rica le había planteado al tribunal interamericano. Como es conocido, en
nuestro sistema regional la Corte Interamericana puede ejercer su competencia consultiva cuando
los Estados formulan preguntas, por ejemplo, en cuanto a la compatibilidad de su legislación con la
Convención Americana. Es por ello que en 1985 Costa Rica consultaba al tribunal sobre la
compatibilidad de las leyes que obligaban a los periodistas a colegiarse para ejercer su trabajo.
La Corte Interamericana determinó que esas leyes violaban la libertad de expresión. Para llegar a
esa respuesta, el tribunal dejó para la posteridad un análisis del artículo 13 que ha sido retomado
175
en cada una de las decisiones que le siguieron. Así, es importante destacar dos pilares básicos para
la interpretación del artículo 13 de la Convención Americana que fueron construidos en esta
decisión: el primero, al que llamaremos el “estándar democrático”; el segundo, el denominado
“estándar de las dos dimensiones”.
A través del “estándar democrático”, la Corte Interamericana propone que la libertad de expresión
es un valor que, si se pierde, pone en peligro la vigencia de los principios esenciales para la
existencia de una sociedad democrática. La protección del derecho a expresar las ideas libremente
se torna así fundamental para la plena vigencia del resto de los derechos humanos. En efecto, sin
libertad de expresión no hay una democracia plena, y sin democracia, la triste historia hemisférica
ha demostrado que desde el derecho a la vida hasta la propiedad son puestos en un serio peligro.
Por otra parte, el “estándar de las dos dimensiones” postula que el contenido de la libertad de
expresión no debe vincularse sólo con el aspecto individual del derecho, sino que también se
176
relaciona con la dimensión colectiva o social del mismo. En tal sentido, el texto de la OC-5/85
establece lo siguiente:
Por un lado, éste requiere que nadie sea arbitrariamente menoscabado o impedido de manifestar
su propio pensamiento y representa, por tanto, un derecho de cada individuo; pero implica
también, por otro lado, un derecho colectivo a recibir cualquier información y a conocer la
expresión del pensamiento ajeno.
III. La prohibición de la censura previa: Pasados poco más de quince años de la OC-5/85, la Corte
Interamericana emitió sentencia en el caso “La Última Tentación de Cristo” (Olmedo Bustos y
otros). La decisión está relacionada con el rechazo a la exhibición de la película “La Última
Tentación de Cristo” por parte de instancias administrativas y judiciales chilenas. Los fundamentos
de las autoridades estaban sustentados en la Constitución nacional. El artículo 19 inciso 12 de la
Constitución Política de Chile de 1980 establecía, por ejemplo, un sistema de censura para la
exhibición y publicidad de la producción cinematográfica.
En su fallo, el tribunal declaró que la prohibición para la exhibición de la película era contraria al
artículo 13 de la Convención Americana. De la decisión de la Corte Interamericana podemos
rescatar dos cuestiones. La primera está vinculada con la aclaración explícita por parte del tribunal
en torno a la prohibición de la censura previa en el marco del sistema interamericano. La segunda,
con la afirmación de que las vulneraciones a la libertad de expresión pueden provenir de cualquier
poder del Estado, inclusive de la judicatura.
Nótese la fuerza de esta última frase para sostener que, para la Corte Interamericana, la
prohibición de la censura previa es prácticamente absoluta.
177
fracción cualquiera de la población. Tales son las demandas del pluralismo, la tolerancia y el
espíritu de apertura, sin las cuales no existe una “sociedad democrática”.
Cabe señalar que Chile llevó adelante una serie de modificaciones legislativas dirigidas a cumplir
con la decisión de la Corte Interamericana.
IV. Los medios indirectos de violación de la libertad de expresión: Al día siguiente de la decisión en
“La Última Tentación de Cristo”, la Corte Interamericana emitió su fallo en el Caso Ivcher
Bronstein. En dicha sentencia, la Corte Interamericana abordó una situación fáctica que la llevó a
determinar la importancia, el contenido y la manera de identificar los medios indirectos de
violación de la libertad de expresión.
El artículo 13.3 de la Convención Americana dispone que “no se puede restringir el derecho de
expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de
papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión
de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la
circulación de ideas y opiniones”.
Y en cuanto a aquellas supresiones “no extremas”, el tribunal sostuvo que: resulta contradictorio
con la Convención todo acto del poder público que implique una restricción al derecho de buscar,
recibir y difundir informaciones e ideas, en mayor medida o por medios distintos de los
autorizados por la misma Convención; y todo ello con independencia de si esas restricciones
aprovechan o no al gobierno.
En el Caso Ivcher Bronstein, el peticionario (y a la vez, presunta víctima) era un ciudadano peruano
por naturalización que era accionista mayoritario de un canal de televisión. Para 1997, la
178
legislación de dicho país exigía que los propietarios de los medios de comunicación sean de
nacionalidad peruana. El medio de comunicación del cual Ivcher era accionista mayoritario
transmitía un programa periodístico que realizaba fuertes críticas al gobierno de entonces,
incluyendo la emisión de reportajes sobre abusos, torturas y actos de corrupción cometidos por el
Servicio de Inteligencia Nacional. Como consecuencia de estos informes, el Estado revocó la
ciudadanía peruana al peticionario y le quitó el control del canal para entregárselo a los accionistas
minoritarios. La línea editorial del medio dejó entonces de ser crítica del gobierno. Ivcher presentó
una denuncia ante la CIDH que fue finalmente enviada ante el tribunal en Costa Rica.
En su decisión, la Corte Interamericana reafirmó el “estándar de las dos dimensiones” del derecho
a la libertad de expresión, pero indicó además que: es fundamental que los periodistas que
laboran en [los] medios [de comunicación] gocen de la protección y de la independencia
necesarias para realizar sus funciones a cabalidad, ya que son ellos los que mantienen informada a
la sociedad, requisito indispensable para que ésta goce de una plena libertad.
Asimismo, el tribunal clarificó el criterio para la distinción entre restricciones legítimas e ilegítimas
del derecho a la libertad de expresión, al señalar que: Al evaluar una supuesta restricción o
limitación a la libertad de expresión, el Tribunal no debe sujetarse únicamente al estudio del acto
en cuestión, sino que debe igualmente examinar dicho acto a la luz de los hechos del caso en su
totalidad, incluyendo las circunstancias y el contexto en los que éstos se presentaron.
Fue por ello que en el Caso Ivcher Bronstein, la Corte Interamericana sostuvo que: En el contexto
de los hechos señalados, esta Corte observa que la resolución que dejó sin efecto legal el título de
nacionalidad del señor Ivcher constituyó un medio indirecto para restringir su libertad de
expresión, así como la de los periodistas que laboraban e investigaban para el programa..
Y añadió que, Al separar al señor Ivcher del control del Canal 2, y excluir a los periodistas del
programa Contrapunto, el Estado no sólo restringió el derecho de éstos a circular noticias, ideas y
opiniones, sino que afectó también el derecho de todos los peruanos a recibir información,
limitando así su libertad para ejercer opciones políticas y desarrollarse plenamente en una
sociedad democrática.
La Corte Interamericana, en otro caso, sostuvo que no debía perderse de vista que su listado de
“medios indirectos” no era taxativo y que no impedía considerar “cualesquiera otros medios” o
vías indirectas como las derivadas de las nuevas tecnologías.
El tribunal señaló además que la responsabilidad del Estado por restricciones o vías indirectas
podía provenir también de actos de particulares cuando el Estado omitiera su deber de garantía
considerando la previsibilidad de un riesgo real o inmediato, o cuando éste dejara de cumplir con
su deber de protección.
En las sentencias de los Casos Claude Reyes y otros y Gomes Lund y otros (Guerrilha do Araguaia),
la Corte Interamericana afirmó que: el artículo 13 de la Convención, al estipular expresamente los
derechos a “buscar” y a “recibir” “informaciones”, protege el derecho que tiene toda persona a
solicitar el acceso a la información bajo el control del Estado, con las salvedades permitidas bajo el
régimen de restricciones de la Convención. Consecuentemente, dicho artículo ampara el derecho
179
de las personas a recibir dicha información y la obligación positiva del Estado de suministrarla, de
forma tal que la persona pueda tener acceso a conocer esa información o reciba una respuesta
fundamentada cuando por algún motivo permitido por la Convención el Estado pueda limitar el
acceso a la misma para el caso concreto.
En el caso, las víctimas habían solicitado a un ente de derecho público la información relacionada
con un contrato de inversión extranjera celebrado originalmente entre el Estado y dos empresas
extranjeras, con el fin de desarrollar un proyecto de industrialización forestal, que generó gran
discusión pública por el impacto ambiental que podía tener. La información requerida fue
considerada por la Corte Interamericana como de interés público ya que “dicho pedido […]
guardaba relación con la verificación del adecuado actuar y cumplimiento de funciones por parte
de un órgano estatal”. Lo solicitado consistía en siete puntos, tres de los cuales no fueron
respondidos por el Estado. Esta negativa generó el reclamo en la jurisdicción local la cual, una vez
agotada, habilitó la instancia internacional. Esta decisión del tribunal en Costa Rica es considerada
histórica por muchas organizaciones de derechos humanos, dado que la Corte Interamericana se
convirtió en el primer tribunal internacional en afirmar que el acceso a la información constituye
un derecho fundamental. Pero la Corte Interamericana no sólo interpretó que el acceso a la
información es un derecho garantizado por la Convención Americana. Además, el tribunal nos
entregó algunas pautas sobre este derecho que habían sido formuladas anteriormente por la
Comisión IDH y por organizaciones no gubernamentales.
Por ejemplo, el tribunal dispuso que la información “debia ser entregada sin necesidad de
acreditar un interés directo para su obtención o una afectación personal”. También estableció “el
principio de máxima divulgación, el cual establece la presunción de que toda información es
accesible, sujeto a un sistema restringido de excepciones”. Asimismo, el tribunal reconoció que
este derecho puede admitir restricciones, pero que éstas: deb[ían] estar previamente fijadas por
ley como medio para asegurar que no queden al arbitrio del poder público.
En cuanto a ese punto, el tribunal explicó que “las restricciones que se impongan deb[ían] ser
necesarias en una sociedad democrática, lo que depende de que estén orientadas a satisfacer un
interés público imperativo” y que la carga de la prueba de las posibles restricciones a este derecho
se encontraba en manos del Estado. En otras palabras, toda limitación que impida a los
ciudadanos ejercer su derecho de acceso a la información debía sujetarse a un control en el marco
del test de proporcionalidad.
En tal sentido, el tribunal sostuvo que cuando se trata de la investigación de un hecho punible, la
decisión de calificar como secreta la información y negar su entrega, o la de determinar si la
documentación existe, jamás puede depender exclusivamente del órgano estatal a cuyos
miembros se les atribuye la comisión del hecho ilícito.
180
Finalmente, la Corte Interamericana concluyó que el Estado no podía ampararse en la falta de
prueba de la existencia de documentos solicitados por las víctimas o sus familiares sino que, por el
contrario, debía fundamentar la negativa a proveerlos, demostrando que había adoptado todas las
medidas a su alcance para comprobar que, efectivamente, la información solicitada no existía.
Resulta esencial que, para garantizar el derecho a la información, los poderes públicos actúen de
buena fe y realicen diligentemente las acciones necesarias para asegurar la efectividad de ese
derecho, especialmente cuando se trata de conocer la verdad de lo ocurrido en casos de
violaciones graves de derechos humanos como las desapariciones forzadas y la ejecución
extrajudicial del presente caso.
Nos referiremos ahora a las responsabilidades que surgen de los procesos penales.
En palabras del tribunal, esto quiere decir que: la legalidad de las restricciones a la libertad de
expresión fundadas sobre el artículo 13.2, dependerá de que estén orientadas a satisfacer un
interés público imperativo. Entre varias opciones para alcanzar ese objetivo debe escogerse
aquélla que restrinja en menor escala el derecho protegido.
No es suficiente que se demuestre, que la ley cumple un propósito útil u oportuno; para que sean
compatibles con la Convención las restricciones, deben justificarse según objetivos colectivos que,
por su importancia, preponderen claramente sobre la necesidad social del pleno goce del derecho
que el artículo 13 garantiza y no limiten más de lo estrictamente necesario el derecho proclamado.
Es decir, la restricción debe ser proporcionada al interés que la justifica y ajustarse estrechamente
al logro de ese legítimo objetivo.
El caso estaba referido al proceso y sanción penal impuesta al periodista Mauricio Herrera
Ulloa y a la sanción civil recibida por éste último y Fernán Vargas Rohrmoser, representante
legal del periódico “La Nación” de Costa Rica, como consecuencia de haber publicado diversos
artículos que reproducían parcialmente información de algunos diarios europeos referentes a
supuestas actividades ilícitas de Félix Przedborski. En la época de dichas publicaciones,
Przedborski era representante de Costa Rica ante la Organización de Energía Atómica en
Austria, en calidad de cónsul ad honorem. Cuatro de los artículos publicados en el periódico
fueron objeto de dos querellas interpuestas por Przedborski, lo cual di lugar a un fallo
condenatorio que declaró a Herrera Ulloa como autor de cuatro delitos de “publicación de
ofensas en la modalidad de difamación” con sus respectivas consecuencias penales y civiles.
Además, se declaró al periódico “La Nación” como responsable civil solidario. Al emitir su
sentencia, la Corte Interamericana adelantó que no analizaría si las notas periodísticas
publicadas constituían un delito determinado de conformidad con la legislación costarricense,
181
sino más bien si a través de las condenas penal y civil (y sus consecuencias) impuestas al señor
Mauricio Herrera Ulloa, el Estado había vulnerado el derecho a la libertad de expresión
consagrado en el artículo 13 de la Convención Americana.
Al resolver la cuestión de fondo, la Corte Interamericana señaló así que: las expresiones
concernientes a funcionarios públicos o a otras personas que ejercen funciones de una
naturaleza pública deben gozar, en los términos del artículo 13.2 de la Convención, de un
margen de apertura a un debate amplio respecto de asuntos de interés público, el cual es
esencial para el funcionamiento de un sistema verdaderamente democrático. Esto no significa,
de modo alguno, que el honor de los funcionarios públicos o de las personas públicas no deba
ser jurídicamente protegido, sino que éste debe serlo de manera acorde con los principios del
pluralismo democrático. […] el acento de este umbral diferente de protección no se asienta en
la calidad del sujeto, sino en el carácter de interés público que conllevan las actividades o
actuaciones de una persona determinada. Aquellas personas que influyen en cuestiones de
interés público se han expuesto voluntariamente a un escrutinio público más exigente y,
consecuentemente, se ven expuestos a un mayor riesgo de sufrir críticas, ya que sus
actividades salen del dominio de la esfera privada para insertarse en la esfera del debate
público.
Herrera Ulloa fue sometido a un proceso penal que culminó con una sentencia condenatoria
en la que el juez local, aplicando el Código Penal de Costa Rica, sostuvo que el periodista debía
ser condenado dado que no había logrado demostrar la veracidad de los hechos atribuidos por
diversos periódicos europeos a Przedborski.
A lo largo de proceso interno, Herrera Ulloa solamente había logrado demostrar que “el
querellante [había sido] cuestionado a nivel periodístico en Europa”. Para la Corte
Interamericana, esta exigencia “entraña[ba] una limitación excesiva a la libertad de expresión,
de manera inconsecuente con lo previsto en el artículo 13.2 de la Convención” toda vez que
“produc[ía] un efecto disuasivo, atemorizador e inhibidor sobre todos los que ejercen la
profesión de periodista, lo que, a su vez, imp[edía] el debate público sobre temas de interés de
la sociedad”.
La segunda sentencia sobre difamación criminal decidida por la Corte Interamericana fue la del
Caso Ricardo Canese. Canese fue procesado y condenado por el delito de difamación como
consecuencia de varias expresiones formuladas en 1992 cuando era candidato a la presidencia
de Paraguay. Sus declaraciones cuestionaban a otro candidato, Juan Carlos Wasmosy, al cual
se calificaba como testaferro o “prestanombre” de la familia del dictador Stroessner en una
empresa.
Algunos de los socios de dicha empresa presentaron una querella criminal en contra de
Canese por los delitos de calumnias e injurias. Canese fue condenado en primera instancia en
1994. Apeló y la sentencia fue confirmada en 1997, imponiéndosele una pena de dos meses de
182
penitenciaría y una multa. Como consecuencia del proceso penal, fue sometido a restricciones
de salida del país por más de 8 años.
Es por ello que la sola emisión de las mencionadas decisiones por la Sala Penal de la Corte
Suprema de Justicia del Paraguay en agosto y diciembre de 2002 no pueden ser consideradas
por la Corte como elementos para dejar de conocer sobre las alegadas violaciones a la
Convención Americana supuestamente ocurridas con anterioridad a su emisión.
tribunal hizo una novedosa valoración con relación a las expresiones vertidas durante períodos
electorales: en el marco de una campaña electoral, la libertad de pensamiento y de expresión
en sus dos dimensiones constituye un bastión fundamental para el debate durante el proceso
electoral, debido a que se transforma en una herramienta esencial para la formación de la
opinión pública de los electores, fortalece la contienda política entre los distintos candidatos y
partidos que participan en los comicios y se transforma en un auténtico instrumento de
análisis de las plataformas políticas planteadas por los distintos candidatos, lo cual permite
una mayor transparencia y fiscalización de las futuras autoridades y de su gestión.
Es preciso que todos puedan cuestionar e indagar sobre la capacidad e idoneidad de los
candidatos, así como disentir y confrontar sus propuestas, ideas y opiniones de manera que
los electores puedan formar su criterio para votar.
183
De acuerdo con las circunstancias del presente caso, no existía un interés social imperativo que
justificara la sanción penal, pues se limitó desproporcionadamente la libertad de pensamiento y de
expresión de la presunta víctima sin tomar en consideración que sus declaraciones se referían a
cuestiones de interés público.
el Tribunal considera que, en este caso, el proceso penal, la consecuente condena impuesta al
señor Canese, constituyeron medios indirectos de restricción a la libertad de pensamiento y de
expresión. Es importante destacar que en estas dos sentencias de la Corte Interamericana se
comenzó a delinear el argumento que pone en duda la utilización del derecho penal para imponer
responsabilidades ulteriores a expresiones que pudieran afectar el honor de los funcionarios
públicos.
Algunos años después, en el Caso Kimel, la Corte Interamericana también invalidó la sentencia
penal dictada contra un periodista como consecuencia de expresiones por las que un funcionario
público se sintió afectado. Sin embargo, en Kimel, la Corte Interamericana dió un paso más:
consideró que la tipificación penal de estos delitos era poco específica y que violaba el principio de
legalidad que ordena que los elementos de los delitos estén claramente descritos en la ley. Los
delitos de calumnias e injurias, al ser violatorios del principio de legalidad, no pueden ser
admitidos válidamente como responsabilidades ulteriores en el marco de la Convención
Americana: por ello, el tribunal consideró que la legislación penal –en el caso, la argentina– debía
ser modificada.
El párrafo 78 de la sentencia muestra la evidente tensión al interior del tribunal entre los votos.
El juez García Sayán desarrolla en su razonamiento la idea de que en ciertas ocasiones las
sanciones penales pueden ser impuestas, sin violar la Convención Americana, como consecuencia
de expresiones que pudieran dañar el honor de los funcionarios públicos. Si este fuera el criterio
de la Corte Interamericana, podría entrar en franca contradicción con lo que el propio tribunal
decidió en Kimel. Por ello, decíamos antes que el párrafo 78 es desafortunado, aunque puede ser
leído de manera coherente con el resto de la decisión, y entenderse que la Corte Interamericana
allí se refiere a otras expresiones no vinculadas con ataques contra el honor, donde las sanciones
penales pudieran tener cabida como consecuencia de tales expresiones.
DERECHO A REPLICA:
El derecho de réplica constituye un valioso instrumento para la defensa de la esfera jurídica de las
personas frente al poder de los medios masivos de comunicación. Particularmente, se erige como
una pieza clave en la protección de los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen, ante
los abusos en los que, en no pocas ocasiones, incurren los medios de difusión en desempeño de su
labor informativa, indispensable esta para el funcionamiento del sistema democrático.
184
público en general, tiene derecho a efectuar por el mismo órgano de difusión su
rectificación o respuesta en las condiciones que establezca la ley.
2. En ningún caso la rectificación o la respuesta eximirán de las otras responsabilidades
legales en que se hubiese incurrido.
3. Para la efectiva protección de la honra y la reputación, toda publicación o empresa
periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona responsable que
no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial.
el derecho de respuesta existe para que la persona afectada por determinada información emitida
por un medio de comunicación pueda acceder a este, con el propósito de defender sus derechos
ante la opinión pública, lo que, a su vez, impulsa el equilibrio entre las partes del proceso
informativo en aras de que los medios de comunicación no sean, en los hechos, poderes privados
ilimitados.
Francisco Sobrao Martínez apunta que, el derecho de réplica es: “un medio urgente de tutela del
derecho al honor, otorgado a las personas naturales y jurídicas que sufran una lesión injusta en su
prestigio o dignidad por haber sido citadas o aludidas en un órgano informativo, consistente en la
facultad de exigir la inserción del escrito en que se aclaren o rectifiquen los conceptos indebidos,
independiente de otras acciones civiles o penales que les pueden corresponder”5 . Por su parte,
Teodoro González Ballesteros propone definirlo como sigue: La facultad que se concede a una
persona, física o jurídica, que se considere perjudicada en su honor, prestigio o dignidad, por una
información, noticia o comentario, publicada en un medio de comunicación social y que le lleva a
exigir la reparación del daño sufrido mediante la inserción de la correspondiente aclaración, en el
mismo medio de comunicación e idéntica forma en que fue lesionado.
El derecho de réplica, rectificación o respuesta, puede ser definido como la facultad de toda
persona, física o jurídica, que resulte afectada por informaciones inexactas o agraviantes emitidas
en su perjuicio a través de un medio de comunicación, para difundir gratuitamente, en
condiciones semejantes y por el mismo órgano informativo, una pronta declaración en torno a
tales hechos.
El Pacto de San José es contundente en el sentido de que la réplica actúa ante “informaciones
inexactas o agraviantes” emitidas en perjuicio de una persona por un medio de comunicación. Por
tanto, es dable asentar que el ejercicio del derecho se supedita a que se actualice alguna de las
siguientes modalidades respecto a la información que se difunde: a) información inexacta, aunque
no agraviante; b) información agraviante pero no inexacta; y c) información inexacta y agraviante.
En lo que atañe a la primera modalidad, conocido es que dentro del quehacer comunicativo se
debe exigir que la información que se transmite a la opinión pública cumpla con el requisito de
185
veracidad, concepto que no debe ser entendido como sinónimo de verdad. Por ende, veracidad en
esta materia no equivale a información incontrovertible en su total exactitud, sino que apunta a
aquella información obtenida con base en actos diligentes y responsables encaminados a verificar
que los hechos que se comunican coincidan plenamente con lo acontecido en la realidad, aun
cuando su exactitud pueda resultar controvertible13. En rigor, no es posible demandar que toda la
información que circule dentro de la opinión pública sea verdadera, ya que ello fomentaría que
quien pretenda emitirla opte por el silencio ante el riesgo latente de ser sancionado por cualquier
error detectado.
En esta lógica, el derecho de réplica se configura como una herramienta idónea para corregir y
aclarar oportunamente los errores informativos en que incurran los medios de comunicación, aun
aquellos cometidos de forma culposa, involuntaria e incluso inevitable, respecto de la información
obtenida y dada a conocer conforme al requisito de veracidad. Basta, pues, con que la información
difundida por un medio de comunicación sea falsa (aunque no agraviante), afectando a una
persona en su esfera jurídica, para que se actualicen las condiciones que establece la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en aras de ejercer el derecho de rectificación. Conforme a la
segunda modalidad, la información, para estimarse agraviante, requiere traducirse en una ofensa
o insulto cierto que afecte a la persona a la cual involucra.
es necesario que exista “una ofensa de gravedad sustancial”, es decir, que la ofensa generada sea
de tal dimensión que invada los sentimientos más íntimos de la persona sobre la cual recaiga.
de acuerdo con la Convención Americana, el grado de inexactitud o de agravio que conlleven los
hechos difundidos a través de medios de comunicación social debe ser de tal magnitud que afecte
a la persona en su esfera jurídica. Esto significa que, para que el ejercicio del derecho de réplica
pueda llevarse a cabo es debido que las informaciones inexactas o agraviantes entrañen un
perjuicio actual, objetivo y concreto, en relación con la persona referida en las mismas, ya sea
directamente o de modo tal que sea fácilmente identificable. La tercera modalidad de información
que puede ser atacada a través de la réplica, según la Convención Americana, combina las dos
modalidades descritas, esto es, información que además de ser inexacta o falsa resulte agraviante
para la persona, ocasionando un perjuicio en su esfera jurídica.
186
FALLOS.
La Fundación Mujeres en Igualdad inició una acción de amparo colectiva contra la empresa Freddo
S.A. alegando que ésta realiza prácticas discriminatorias contra las mujeres en la selección de
personal ya que no contrata personal femenino.
En el presente caso la discriminación no se encuentra en las normas sino en los hechos, esto es, en
la conducta desplegada durante años por la demandada, prefiriendo la contratación de empleados
de sexo masculino, en una proporción tan considerable que torna irrazonable el margen de
discrecionalidad que cabe concederle al empleador en la selección de su personal.
Agrega que al limitarse a la mujer, por la sola razón de su sexo, la posibilidad de emplearse en
determinadas tareas y condiciones de trabajo, se restringe su derecho a elegir una ocupación
adecuada a sus aptitudes y necesidades, derecho que, en rigor, no es sino una manifestación del
ejercicio de libertad, posibilidad de elección que no se limita ni condiciona al trabajador varón, de
modo que la prohibición pone en evidencia un inequívoco contenido discriminatorio.
Asimismo manifiesta que si bien es cierto que la Constitución Nacional garantiza la libertad de
contratar, también lo es que los derechos que reconoce la Constitución Nacional no son absolutos
sino que están sujetos a las leyes que los reglamenten. A su vez, la prohibición de discriminar
constituye un límite a dicha libertad, lo que obliga al empleador a utilizar un criterio neutro
187
predicable por igual para el hombre y la mujer, así como a rechazar aquellos criterios que, aun
cuando sean formalmente neutros, produzcan un resultado adverso para los integrantes de uno y
otro sexo.
Por último, concluye que al haberse acreditado la discriminación, y al no haber la empresa
justificado con argumentos razonables su conducta, corresponde hacer lugar al amparo y
condenar a Freddo S.A. a que en el futuro sólo contrate personal femenino hasta compensar en
forma equitativa y razonable la desigualdad existente con respecto al personal masculino.
Este fallo inédito de la Sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, en nuestra opinión,
es violatorio de garantías consagradas en la Constitución Nacional tales como la libertad de
contratación.
Asimismo no nos parece prudente la sanción que se aplica a la empresa al obligarla a contratar en
el futuro sólo personal femenino, ya que podría afectar su dinámica comercial.
En 2002 Irma Monreal, madre de la víctima, y la Red Ciudadana de No violencia y por la Dignidad
Humana presentaron la denuncia ante la CIDH/OEA, alegando la responsabilidad internacional del
188
Estado por violaciones a la Convención Belen do Pará, a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos y a la Declaración Americana. En 2005 la CIDH admite el caso.
Marzo 2007 Mediante el informe N°28/07 (reservado) la CIDH decide acumular los casos Laura
Ramoz Monarrez de 17 años, Claudia Gonzales de 20 años y Esmeralda Herrera Monreal,
asesinatos que se dieron en Juarez, conocidos como los casos del “CAMPO ALGODONERO”
emitiendo su decisión de fondo y otorgándole al Estado 2 meses para informar sobre las medidas
adoptadas para dar cumplimiento a las recomendaciones. El estado solicita una prorroga de 18
meses para dar cumplimiento a una de las recomendaciones y que se reconozca y acepte el
cumplimiento de las demás. El 3 de julio la CIDH informa que ha concedido al Estado una prorroga
de 4 meses, quedando suspendido el establecido en el art 51 de la Convención Americana para
elevar el caso a la Corte Interamericana, que devia vencer el 4 de noviembre de 2007. En dicha
fecha, la CIDH interpuso ante la Corte idh una demanda contra MExico en los casos “ Campo
Algodonero” por denegación de justicia en relación con la desaparición y homicidio de las victimas,
en la ciudad de Juarez; falta de políticas de prevención en estos caso pese al conocimiento por
parte de las autoridades estatales de la existencia en Chihuahua de un patrón de violencia contra
mujeres y niñas; falta de respuesta de las autoridades frente a estas desapariciones; falta de la
debida diligencia en la investigación de los homicidios; falta de reparación adecuada en favor de
sus familiares.
El 26 de noviembre de 2007, la Corte IDH notifica la aceptación del caso y, en febrero de 2008, se
presenta la demanda por medio del escrito de “argumentos, solicitudes y pruebas” formulado por
las madres de las víctimas, Red ciudadana de no violencia y por la Dignidad Humana. En el periodo
del 27 al 30 de Abril de 2009, la Corte IDH realizo un periodo extraordinario de sesiones en
Santiago de Chile, en el cual tuvo lugar la audiencia del caso, para escuchar, entre otros a testigos
y peritos.
La Corte IDH el 16 de noviembre de 2009 emite sentencia contra el Estado Mexicano señalando
entre otras cosas, que el Estado incumplió con su deber de investigar y con ello con su deber de
garantizar, los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal, en perjuicio de las 3
chicas.
Por los mismos motivos, el estado violo los derechos de acceso a la justicia y protección judicial
consagrados en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención Americana.
En 1983, María, brasileña, biofarmaceutica, fue victima de doble intento de homicidio por su
entonces marido y padre de sus 3 hijas, dentro de su casa, en Fortaleza, Ceara. El agresor, Marco
Antonio Viveiros, Colombiano naturalizado Brasileño, economista y profesor universitario, le
disparo por la espalda mientras ella dormía, causándole paraplejia irreversible, entre otros graves
daños a la salud. En ocasión posterior, intento electrocutarla en el baño. Hasta 1998, mas de 15
189
años después del crimen, pese a haber dos condenas del Tribunal de jurados de Ceara (1991 y
1996) aun no había decision definitiva en el proceso y el agresor permanecia en libertad, razón por
la cual maria, CEJIL y CLADEM enviaron el caso a la CIDH/OEA. El estado no respondio a la petición
y permaneció silencioso durante todo el procedimiento.
Se trata del primer caso en que se aplico la Convencion Belem do Pará en el sistema
interamericano, con decision en que se responsabiliza a un país en materia de violencia domestica
contra las mujeres. Solo el debido al uso efectivo del sistema internacional y por la presión política
internacional y nacional, es que en 2002 el proceso penal fue concluido en el ámbito interno, y el
agresor fue arrestado. El caso fue también reportado al Comité CEDAW en 2003, el cual
RECOMENDO al Estado adoptar “sin demora una legislación sobre la violencia domestica. En 2006
como resultado se aprueba la ley 11.340 “Maria Da Penha”. En el año 2008 fue indemnizada por el
estado.
HECHOS:
Los hechos del presente caso inician en el año 2002 cuando Karen Atala Riffo decidió finalizar su
matrimonio con Ricardo Jaime López Allendes, con quien tenía tres hijas: M., V. y R. Como parte de
la separación de hecho, establecieron por mutuo acuerdo que la Karen Atala Riffo mantendría la
tuición y cuidado de las tres niñas en la ciudad de Villarrica. En noviembre de 2002 la señora
190
Emma de Ramón, compañera sentimental de la señora Atala, comenzó a convivir en la misma casa
con ella y sus tres hijas.
- En enero de 2003 el padre de las tres niñas interpuso una demanda de tuición o custodia ante el
Juzgado de Menores de Villarrica. En octubre de 2003 el el Juzgado de Menores de Villarrica
rechazó la demanda de tuición. En marzo de 2004 la Corte de Apelaciones de Temuco confirmó la
Sentencia. En mayo de 2004 la Cuarta Sala de la Corte Suprema de Justicia de Chile acogió el
recurso de queja presentado por Ricardo Jaime López Allendes y le conedió la tuición definitiva.
En conclusión, la Corte Interamericana observa que al ser, en abstracto, el “interés superior del
niño” un fin legítimo, la sola referencia al mismo sin probar, en concreto, los riesgos o daños que
podrían conllevar la orientación sexual de la madre para las niñas, no puede servir de medida
idónea para la restricción de un derecho protegido como el de poder ejercer todos los derechos
humanos sin discriminación alguna por la orientación sexual de la persona. El interés superior del
niño no puede ser utilizado para amparar la discriminación en contra de la madre o el padre por la
orientación sexual de cualquiera de ellos. De este modo, el juzgador no puede tomar en
consideración esta condición social como elemento para decidir sobre una tuición o custodia.
La Corte considera que, para justificar una diferencia de trato y la restricción de un derecho, no
puede servir de sustento jurídico la alegada posibilidad de discriminación social, probada o no, a
la que se podrían enfrentar los menores de edad por condiciones de la madre o el padre. Si bien
es cierto que ciertas sociedades pueden ser intolerantes a condiciones como la raza, el sexo, la
nacionalidad o la orientación sexual de una persona, los Estados no pueden utilizar esto como
justificación para perpetuar tratos discriminatorios (QUITAR TENENCIA A ATALA RIFFO)
Además, el trato discriminatorio en contra de la madre tuvo repercusión en las niñas, pues fue el
fundamento para decidir no continuarían viviendo con ella. De manera que dicha decisión irradió
sus efectos al ser ellas separadas de su madre como consecuencia de la orientación sexual de la
misma.
El Tribunal constata que durante el proceso de tuición, a partir de una visión estereotipada sobre
los alcances de la orientación sexual de la señora Atala (…), se generó una injerencia arbitraria en
su vida privada, dado que la orientación sexual es parte de la intimidad de una persona y no tiene
relevancia para analizar aspectos relacionados con la buena o mala paternidad o maternidad.
191
BOLILLA 7.
Esto significa que les corresponden los mismos derechos, deberes y garantías que a los adultos,
más otros derechos especiales.
Desde su reforma en 1994, la Constitución Nacional reconocen a los niños todos los derechos
dispuestos por: la Convención sobre los Derechos del Niño, los Tratados Internacionales de
Derechos Humanos -ratificados por la República Argentina-, y los consagrados en la Constitución
Nacional.
Por lo tanto, el Estado y la ciudadanía adulta en su conjunto son los responsables de garantizar y
procurar la máxima satisfacción de tales derechos que son:
- De orden publico: (tanto el estado como la sociedad deben respetarlos y hacerlos cumplir
en cualquier ámbito).
- Irrenunciables: (las personas pueden no ejercerlos pro jamas renunciar a ellos y les son
reconocidos sin excepción, bajo cualquier circunstancia).
- Interdependientes entre si: (deben garantizarse el cumplimiento de cada uno de ellos ya
que solo en su conjuntos permiten un bienestar y desarrollo integral).
- Indivisibles: deben cumplirse de manera simultanea.
El 17 de junio de 2011 adopto el Protocolo Opcional que esta destinado a crear un mecanismo de
comunicaciones de las diferentes violaciones a los derechos de los niños tanto de particulares
como de otros estados.
192
Fue ratificada por la Arg mediante ley 23.849. Luego de la reforma constitucional de 1994 le
otorgo jerarquía constitucional.
ART. 1 CIDN: DEFINICION DE NIÑO: …. Todo ser humano menor de 18 años de edad, salvo que, en
virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad.”
La convención no define cuándo comienza a ser niño. Ntra. ley establece que será niño todo ser
humano desde el momento de su concepción hasta los 18 años de edad.
El comité de Dchos Humanos ha establecido que las edades de protección no deben ser
irracionalmente cortas y que, en ningún caso un Estado puede dejar de cumplir sus obligaciones
de protección con los niños, las niñas y los adolescentes aunque en el marco de su legislación
domestica hayan alcanzado la mayoría de edad antes de los 18 años.-
Los estados partes tomaran todas las medidas apropiadas para garantizar que el niño se vea
protegido contra toda forma de discriminación o castigo por causa de la condición, las actividades,
las opiniones expresadas o las creencias de sus padres, o sus tutores o de sus familias.
El interés superior del niño no puede operar como regla general y garantizar la eficacia de todos
los derechos de los niños en las situaciones conflictivas.
Artículo 3
1. En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas
de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una
consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.
2. Los Estados Partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean
necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u
otras personas responsables de él ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas
y administrativas adecuadas.
193
3. Los Estados Partes se asegurarán de que las instituciones, servicios y establecimientos
encargados del cuidado o la protección de los niños cumplan las normas establecidas por las
autoridades competentes, especialmente en materia de seguridad, sanidad, número y
competencia de su personal, así como en relación con la existencia de una supervisión adecuada.
En el caso particular de Arg., la ley 26.061 introdujo una definición del interés superior del niño de
modo similar a lo establecido por las leyes de protección de la infancia.
- Protocolo Facultativo sobre la participación de los niños en los conflictos armados: que
establece los 18 años como edad mínima para el reclutamiento obligatorio y exhorta a los
estados que hagan todo lo posible para evitar que personas menores de esa edad
participen de manera directa en hostilidades.
- Protocolo Facultativo sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de los
niños en la pornografía: focaliza la atención en la criminalización de estas violaciones a los
derechos, de la infancia y hace hincapié en la importancia de fomentar una mayor
concientización pública y cooperación internacional en las actividades necesarias para
combatirlas.
Art 1 ley 26.061. protección integral: Objeto: Esta ley tiene por objeto la protección integral de los
derechos de las niñas, niños y adolescentes que se encuentren en el territorio de la Republica
Argentina, para garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos
reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales en los que la
Nacion sea parte.
Los derechos aquí reconocidos están asegurados por su máxima exigibilidad y sustentados en el
“principio del interés superior del niño”.
La omisión en la observancia de los deberes que por la presente corresponden a los “órganos
gubernamentales del Estado” habilita a todo ciudadano a interponer las acciones administrativas y
194
judiciales a fin de restaurar el ejercicio y goce de tales derechos, a través de medidas expeditas y
eficaces.
Este articulo sienta los pilares principales que son: La exigibilidad y el interés del niño y que a su
vez acarrea el concepto de “infancia” como reconocimiento de los niños como titulares de
derecho y como reconocimiento de la niñez como etapa especifica e indispensable del desarrollo
humano.
ARTÍCULO 3º.- INTERES SUPERIOR. “A los efectos de la presente ley se entiende por interés
Debiéndose respetar:
b) El derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser oídos y que su opinión sea tenida en cuenta;
c) El respeto al pleno desarrollo personal de sus derechos en su medio familiar, social y cultural;
e) El equilibrio entre los derechos y garantías de las niñas, niños y adolescentes y las exigencias del
bien común;
f) Su centro de vida. Se entiende por centro de vida el lugar donde las niñas, niños y adolescentes
hubiesen transcurrido en condiciones legítimas la mayor parte de su existencia.
Este principio rige en materia de patria potestad, pautas a las que se ajustarán el ejercicio de la
misma, filiación, restitución del niño, la niña o el adolescente, adopción, emancipación y toda
circunstancia vinculada a las anteriores cualquiera sea el ámbito donde deba desempeñarse.
Cuando exista conflicto entre los derechos e intereses de las niñas, niños y adolescentes frente a
otros derechos e intereses igualmente legítimos, prevalecerán los primeros”.
La CSJN dijo que el interés superior del niño tiene 2 finalidades básicas:
2- Convención de los Derechos del niño. Análisis normativo y alcance practico. Ley 26061.
Autoridad de aplicación. Derecho a la identidad. Capacidad progresiva o competencia.
Derecho del niño a ser Oído. Abogado del niño.
195
ART. 7 CIDN: DCHO A LA IDENTIDAD: ha sido reconocido en el ámbito internacional de protección
de los derechos humanos por la Declaración de los Derechos del Niño de 1959.
Art 7: El niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde
que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, ne la medida de lo posible, a conocer a sus
padres y a ser cuidado por ellos.
Identidad personal es todo aquello que hace que cada cual sea uno mismo y no otro.
Se introdujeron mayores facilidades para la inscripción de los niños en la ley que regula el Reg. Del
Estado Civil y Capacidad de las Personas.
ART. 12 CIDN: DERECHO A SER OIDO: ha sido reconocido tanto por el sistema internacional
cuanto el regional de protección de derechos humanos. El art. 12 CIDN reconoce en forma general
el derecho de todo niño a expresar su opinión en asuntos públicos y privados. Este derecho puede
ser ejercido en forma individual o grupal.
196
a. Constituye uno de los derechos fundamentales de CIDN
b. Reconocimiento expreso que determinados grupos de niños, enfrentan obstáculos
particulares en la realización de estos derechos.
c. El derecho a no ejercerlo, considerando una opción y no una obligación y el deber de
información y asesoramiento de los Estados al niño.
El Comité de los Derechos del Niño sostuvo que el niño no debe probar su capacidad.
El niño puede actuar directamente o a través de un representante como pueden ser sus padres, su
abogado u otra persona.
En el derecho argentino la ley 26061 estableció las garantías mínimas en los procesos judiciales y
administrativos de niños, niñas y adolescentes.
a) A ser oído ante la autoridad competente cada vez que así lo solicite la niña, niño o adolescente;
b) A que su opinión sea tomada primordialmente en cuenta al momento de arribar a una decisión
que lo afecte;
El derecho de ser oído no implica solo ser escuchado, sino también tener conocimiento del
proceso penal y de cada uno de sus actos y etapas, poder ofrecer pruebas de cargo y estar
presente como acusador privado en las audiencias.
Una problemática es la garantía de acceso a la justicia que requiere ciertas medidas especificas.
Al respecto, se incorporaron a la legislación nacional las “100 Reglas de Brasilia sobre acceso a la
justicia de las personas en condición de vulnerabilidad. Estas reglas consideran que los niños son
un grupo vulnerable y merecen una protección especial por parte de los órganos estatales y de los
abogados para garantizar el debido proceso.
Establecen que en los actos judiciales en que participen niños: se debe tener en cuenta su edad y
desarrollo integral, y en todo caso: se deberán celebrar en una sala adecuada; se deberá facilitar la
comprensión, utilizando un lenguaje sencillo; se deberán evitar todos los formalismos
innecesarios, tales como la toga, la distancia física con el tribunal y otros similares.
197
ART. 17 CIDN: Acceso a la información y a los medios de comunicación social. Los Estados Partes
reconocen la importante función que desempeñan los medios de comunicación social y velarán
porque el niño tenga acceso a información y material procedentes de diversas fuentes nacionales
e internacionales, en especial la información y el material que tenga por finalidad promover su
bienestar social, espiritual y moral, su salud física y mental.
LEY 26.061
ARTICULO 1°— OBJETO. Esta ley tiene por objeto la protección integral de los derechos de las
niñas, niños y adolescentes que se encuentren en el territorio de la República Argentina, para
garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos derechos reconocidos
en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales en los que la Nación sea
parte. Los derechos aquí reconocidos están asegurados por su máxima exigibilidad y
sustentados en el principio del interés superior del niño. La omisión en la observancia de los
deberes que por la presente corresponden a los órganos gubernamentales del Estado, habilita a
todo ciudadano a interponer las acciones administrativas y judiciales a fin de restaurar el
ejercicio y goce de tales derechos, a través de medidas expeditas y eficaces.
El objetivo central y fundante de esta normativa: la protección integral de los derechos de niñas,
niños y adolescentes.
Varios fueron los antecedentes normativos que dieron lugar a la CDN. En 1924 la Liga de las
Naciones avalo la primera Declaración de los Derechos del Niño. Desde este año a 1989 se puede
afirmar que se desarrollo, perfecciono y dio forma a una determinada concepción sobre la infancia
y la adolescencia fundada en el respeto por sus derechos humanos, teniéndose presente su
calidad de persona en desarrollo.
Esta normativa ha ingresado al derecho argentino, mediante la sanción de la ley 23.849 en 1990, y
luego de la reforma de 1994 adquirió jerarquía constitucional.
1. La exigibilidad
2. El interés superior del niño.
En consecuencia con ello, la concepción de la infancia basada que aquí se adopta se funda en los
siguientes principios:
La sanción de la Convención sobre los derechos del niño, significó dar vuelta la página sobre la
concepción que se poseía sobre la infancia y la adolescencia. La mirada tutelar y asistencialista que
se tenía, llamada por la doctrina de situación irregular, ha sido sustituida por el paradigma de la
198
“protección integral”.1 Este sistema de protección integral comprende la satisfacción o restitución
de derechos mediante la implementación y ejecución de políticas públicas como una de las
variadas formas de proteger y garantizar derechos; pero, igualmente se refiere al modo de ejercer
esos derechos y es aquí donde podemos insertar el concepto de capacidad progresiva.
Por su parte, los arts. 12 y 13 de la citada Convención, en lo referente al Derecho del menor a ser
oído y a su libertad de expresión, introduce un gran sistema innovador cual es, el derecho a que el
menor pueda formarse un juicio propio, expresar su opinión, y ser escuchado. Hasta este
momento no habían sido reconocidas la autonomía y subjetividad del niño y el peso que su
opinión puede y debe tener en las decisiones de los adultos.
Estamos presenciando el paso de los niños como incapaces a los niños con capacidad progresiva.
“El tema que abordamos forma parte de un capítulo más amplio referido al derecho de los
niños y adolescentes de ejercer ciertos actos que hacen a su autodeterminación, en la medida que
adquieren la madurez suficiente para comprender las situaciones que los afectan. Este principio de
capacidad progresiva implica su participación personal en la realización de sus derechos, siempre
de acuerdo con el grado de desarrollo madurativo y discernimiento alcanzado. Vemos, pues, que
ha ingresado al campo jurídico la distinción que se observa y estudia en otras disciplinas respecto
de las distintas etapas de desarrollo cognitivo de los niños y adolescentes. Con este esquema
ideológico, en el derecho contemporáneo se ha reconocido a niños y adolescentes, de acuerdo
con su fase evolutiva, una serie de competencias como: el derecho a elegir su religión, cuidar de su
salud, escoger la orientación educativa, profesional o actividad laboral, expresar su
consentimiento para la adopción o solicitar el cambio de nombre. Se trata de actos que hasta hace
un tiempo quedaban reservados a los padres como titulares del “poder” sobre sus hijos. Así, las
facultades de los progenitores en el ejercicio de la responsabilidad parental en la actualidad están
inmersas en un contexto donde se ha pasado de una concepción centrada en la protección de la
infancia –es decir, en la idea arraigada de los niños como objeto de cuidado por parte de los
padres o en su defecto, del Estado–, a la idea de los niños como sujetos plenos de derechos y
participantes activos en la familia y la comunidad, requiriéndose para ello el despliegue de
políticas (acciones positivas en los términos delart. 75 inciso 23 de la Constitución Nacional) que
no sólo persiguen su amparo, sino también la promoción de su autonomía.”
La ley 26061, sancionada el 28 de septiembre de 2005, sobre “Protección integral de los Derechos
de Niñas, Niños y Adolescentes”, viene a hacer efectivo lo dispuesto por la Convención sobre los
Derechos del Niño, la que fuera ratificada por nuestro país en el año 1990; adquiriendo esta última
jerarquía constitucional a través de la reforma del art. 75, inc. 22 de la CN en el año 1994.
199
El Estado Argentino se tomó 15 años para sancionar el ordenamiento interno, y lo hizo
mediante el dictado de la ley 26.061
Es esta última, de carácter federal, la que operativiza y garantiza la aplicación de las garantías
constitucionales previstas en la Convención de los Derechos del Niño y las previstas por la
jurisprudencia desplegada por la Corte Internacional de Derechos Humanos y el Comité de los
Derechos del Niño.
El artículo 2 de esta ley expresa “La Convención de los Derechos del Niño es de aplicación
obligatoria en las condiciones de su vigencia , en todo acto, decisión o medida administrativa,
judicial o de cualquier naturaleza que se adopte respecto de las personas hasta los dieciocho
años de edad. Las niñas, niñas o adolescentes tienen derecho a ser oídos y atendidos
cualquiera sea la forma en que se manifiesten, en todos los ámbitos”.
Esta norma plasma la calidad del niño de ser sujeto de derechos. El artículo 3 expresa que se
debe respetar “su condición de sujeto de derecho”, el artículo 9 establece que “Las niñas, niños y
adolescentes tienen derecho a la dignidad como sujetos de derecho”. “Antes de la sanción de la
ley 26.061, algún pronunciamiento judicial, no ha alcanzado a percibir la transformación
fundamental que implica pasar de la concepción del Código Civil –de hace más de un siglo– a los
principios que emergen del espíritu y la letra de la Convención sobre de los Derechos del Niño,
otros tratados sobre Derechos Humanos, y el tenor de la propia ley del niño, en plena era
postmoderna. Se trata, insistimos, de un corrimiento medular: del niño como objeto de posesión
de sus padres, al niño como sujeto de derechos.”2
Esto ha modificado radicalmente el concepto de patria potestad, ya no son los niños objeto de
dominio y poder de sus padres sino sujetos a los cuales les deben ser reconocidos todos los
derechos previstos en esta normativa, como la salud, la libertad, la educación, la expresión, la
integridad personal entre muchos otros más.
Esta ley ha implicado un giro histórico al derogar expresamente la ley 10.903 de Patronato de la
Infancia, porque si bien la Convención de los Derechos del Niño instituyó al mismo como sujeto y
no objeto de derechos, en la práctica al no estar derogada la ley 10903 se seguían aplicando las
disposiciones de esta última ley.
Es por todo lo expuesto que la ley 26061 implicó la funcionalidad, la operatividad de todos los
derechos y garantías reconocidos a las niñas, niños y adolescentes al incorporarlos mediante una
ley nacional a nuestra legislación y al derogar expresamente las disposiciones de la ley 10.903.
La sanción de esta ley federal no sólo implicó el reconocimiento de las niñas, niños y adolescentes
como sujetos de derechos sino que también efectivizó la capacidad progresiva de los mismos
prevista por el artículo 5 de la Convención de los Derechos del Niño, al expresar que todos los
derechos que se les reconocen serán en consonancia con la evolución de sus facultades.
Con este párrafo se ha incorporado la noción de la capacidad progresiva, que es una capacidad
no determinada, sujeta a la evolución de las facultades y madurez de los menores.
200
Asimismo, el artículo 3 de la Ley 26061 específicamente expresa que se debe respetar …. “ d) Su
edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales…”.Estas
normas de última generación y de vanguardia colisionan con el sistema de nuestro Código Civil.
La doctrina se encuentra dividida en cuanto al reconocimiento de la capacidad progresiva, hay
opiniones en el sentido de no reconocer dicha capacidad sino a partir de los 14 años y opiniones
en el sentido de que debe ser el Juez quien evalúe la madurez y evolución del niño para el
ejercicio de dicha capacidad.
- En el primer sentido, en un fallo de la Cámara Nacional Civil, Sala K del 28/9/2006 la
defensora de menores, ha dicho en su dictamen “… a los fines de compatibilizar la nueva
figura del abogado del niño,,,,, su actuación requiere del discernimiento del patrocinado,
es decir, requiere la edad de 14 años tanto para elegir el letrado como para darle
instrucciones o removerlo del patrocinio. Por debajo de esa edad correspondería , en
caso de ser pertinente, la designación judicial de un tutor ad litem en la medida, que, de
acuerdo a las normas de fondo, el menor sigue careciendo de capacidad para obrar y por
eso se encuentra sujeto a la doble representación legal (necesaria y promiscua) como
una forma de proteger sus intereses.
También en este sentido han dicho Nelly Minyerski y Marisa Herrera “ consideramos que tanto
la CDN como la ley 26061 receptan una capacidad indeterminada, sujeta a la madurez y a la
facultad de alcanzar un juicio propio (concepto que en nuestra ley de fondo no es otra cosa que
el discernimiento previsto en el artículo 921) que opera para el ejercicio de todos los derechos
previstos en estas normativas... En otras palabras , para el ejercicio de tales derechos (o ante la
violación de ellos) no se necesita alcanzar ninguna edad previamente determinada.”
La doctrina en general es mayoritaria en el sentido de que la capacidad del menor púber es iuris
tantum, o sea puede el Juez al oír al menor evaluar su capacidad y madurez para el ejercicio de
sus derechos y resolver atendiendo a su superior interés que no tiene porque coincidir con los
deseos del menor .
La ley 26061 no distingue entre menores púberes o impúberes, solo se refiere a su capacidad y
madurez para el ejercicio de sus derechos de acuerdo a su edad.
La Convención sobre los Derechos del Niño garantiza el derecho del niño a ser escuchado y que su
opinión sea debidamente tenida en cuenta. La Ley Nacional de Protección Integral de los Derechos
de las Niñas, Niños y Adolescentes (Nº 26.061) consagra el derecho del niño a ser asistido por un
letrado en todo procedimiento judicial o administrativo que lo incluya. Por su parte, las normas
sobre la capacidad civil disponen que los llamados “menores impúberes” tienen incapacidad
absoluta de hecho (artículo 54, Código Civil), mientras que los “menores adultos” sólo tienen
capacidad para los actos que las leyes les autorizan otorgar (artículo 55, Código Civil).
201
La ley 26.061 consagra el derecho del niño a intervenir activamente en todo procedimiento que lo
afecte [artículo 27 inciso d), ley 26.061]. Si bien este derecho se encuentra indefectiblemente
relacionado con el derecho a ser oído, el primero no se agota con este último. Entonces, ¿qué
significa “intervenir activamente en el proceso”? Se ha sostenido que el niño “deberá revestir la
calidad de parte y, como tal, con derecho a plantear en el escrito constitutivo del proceso una
fórmula diferente a la de sus progenitores, ofrecer pruebas y llevar a cabo todos los demás actos
que se estimen pertinentes”
La incorporación a nuestro ordenamiento de la figura del abogado del niño por la ley 26.061 ha
generado diversos interrogantes doctrinarios en relación a su distinción con otras figuras legales,
tales como el asesor de menores y el tutor ad litem. Previamente debemos destacar que tanto el
asesor de menores como el tutor ad litem nacieron bajo el paradigma del niño en situación
irregular, mientras que el abogado del niño fue receptado con el paradigma de la protección
integral de las niñas, niños y adolescentes.
El asesor de menores interviene como parte legítima y esencial en todo asunto judicial o
extrajudicial en que las personas menores de edad demanden o sean demandadas, o en que se
trate de las personas o bienes de ellos (artículo 59, Código Civil). La representación del asesor de
menores es complementaria a la representación legal del niño, ya sea ejercida por sus padres o
tutores. La doctrina ha sostenido que la actuación del Ministerio de Menores que encuentra su
basamento en la estimación del niño como objeto de protección parte de la premisa de su
incapacidad para todos los actos de su vida civil.
la intervención del asesor de menores vela por los intereses del Estado en su función tutelar
(Beloff citada en Rodríguez 2011:10) mientras que el abogado del niño protege a los intereses
personales e individuales del niño.
En relación al tutor ad litem,el artículo 61 del Código Civil dispone que “cuando los intereses de los
incapaces, en cualquier acto judicial o extrajudicial, estuvieren en oposición con los de sus
representantes, dejarán éstos de intervenir en tales actos, haciéndolo en lugar de ellos, curadores
especiales para el caso de que se tratare”. El artículo 397, inciso 1 del mismo cuerpo legal, dice
que “los jueces darán a los menores tutores especiales cuando los intereses de ellos estén en
oposición con los de sus padres, bajo cuyo poder se encuentren”.
LEY 26.061:
a) A ser oído ante la autoridad competente cada vezque así lo solicite la niña, niño o adolescente;
202
b) A que su opinión sea tomada primordialmente en cuenta al momento de arribar a una decisión
que lo afecte;
Walter David Bulacio (14 noviembre de 1973-Bs As- 26 de Abril de 1991) fue un joven argentino
cuya muerte a manos de agentes de la Policía Federal se convirtió en un caso emblemático de
brutalidad policial, llegando a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Bulacio se encontraba en el recital de Patricio Rey y sus Redonditos de ricota el 19 de abril de 1991
en el estadio. Un razzia (búsqueda e investigación por algún motivo) encomendada al personal de
la seccional 35° a cargo del comisario Miguel Ángel Esposito, lo detuvo a efectos de averiguación
de antecedentes. Aunque la ley de Patronato de Menores prohíbe la detención de menores sin
intervención del Juez Competente, Bulacio fue retenido en la comisaria; lo sacarían de allí recién a
la mañana siguiente, rumbo al Hospital Pirovano. Le fue diagnosticado traumatismo craneano, y
dijo, con las pocas fuerzas que le restaban, al medico que lo atendió haber sido golpeado por la
policía. Murió 5 días mas tarde, tras haber sido trasladado a otro nosocomio; la autopsia encontró
huellas inequívocas de golpe con objetos contundentes en miembros, torso y cabeza.
La Comisión ante la falta de cumplimiento por parte del Estado Argentino de las recomendaciones,
la CIDH presento la demanda de este caso ante la Corte IDH, con sede en San José de Costa Rica en
2001.
El 3 de marzo de 2003, la CIDH, los representantes de Walter Bulacio y de sus familiares y el Estado
de la República Argentina presentaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos un
acuerdo de “SOLUCION AMISTOSA” y solicitaron a la Corte su pronunciamiento en la materia. La
cláusula primera del referido acuerdo establece que a través de un acuerdo del 26 de febrero de
2003 se “ha puesto fin a la controversia”. El 6 de marzo de 2003 la Corte escucho en audiencia
pública una interpretación del acuerdo de solución amistosa suscrito por las partes y emitió una
Resolución, en la cual resolvió continuar la audiencia pública del caso en lo que se refiere a las
reparaciones.
203
- El Estado debe proseguir y concluir la investigación del conjunto de los hechos de este
caso y sancionar a los responsables de los mismos; que los familiares de la víctima deberán
tener pleno acceso y capacidad de actuar, en todas las etapas e instancia de dichas
investigaciones, de conformidad con la ley interna y las normas de la convención
americana sobre derechos humanos y que los resultados de las investigaciones deberán
ser públicamente divulgados.
- El Estado debe garantizar que no se repitan hechos como los del presente caso, adoptando
las medidas legislativas y de cualquier otra índole que sean necesarias para adecuar el
ordenamiento jurídico interno a las normas internacionales de derechos humanos, y
darles plena efectividad.
- El estado debe pagar la cantidad total de UD$124.000 o su equivalente en moneda
argentina, por concepto de indemnización de daño material ud$210.000 y ud$40.000 por
daño inmaterial
CASO FORNERON E HIJA VS. ARGENTINA. FONDO, REPARACIONES Y COSTAS SERIE C NO. 242 -
27-4-2012:
El 16 de junio de 2000 nació M (maria), hija de Diana Elizabeth Enríquez y del señor Fornerón. Al
día siguiente la señora Enríquez entregó a su hija en guarda provisoria con fines de adopción al
matrimonio B-Z, en presencia del Defensor de Pobres y Menores Suplente de la ciudad de
Victoria, quien dejó constancia de ello en un acta formal.
Fornerón no tuvo conocimiento del embarazo, sino hasta avanzado el mismo y, una vez enterado
de ello, preguntó varias veces a la señora Enríquez si él era el padre, lo cual fue negado por la
madre en toda ocasión. Tras el nacimiento de Maria, y ante las dudas sobre el paradero de la
niña y sobre su paternidad, Fornerón acudió ante la Defensoría de Pobres y Menores,
manifestando que deseaba, si correspondía, hacerse cargo de la niña. Por su parte, la señora
Enríquez manifestó ante la Defensoría que Fornerón no era el padre de la niña. Un mes después
del nacimiento de Maria, Fornerón reconoció legalmente a su hija.
Por otra parte, el 1° de agosto de 2000 el matrimonio B-Z solicitó la guarda judicial de Maria. En
el procedimiento judicial sobre la guarda, Fornerón fue llamado a comparecer ante el juez,
manifestó en todo momento su oposición a la guarda y requirió que la niña le fuera entregada.
204
Asimismo, se practicó una prueba de ADN que confirmó su paternidad. Posteriormente, el juez
ordenó la práctica de una pericia psicológica, la cual concluyó que “el traspaso de [la] familia a la
que reconoce […] a otra a la que desconoce” sería sumamente dañino psicológicamente para la
niña.
Previo a analizar los procesos mencionados, corresponde valorar las acciones del Estado para
alcanzar una solución amistosa en el presente caso y aquellas destinadas a lograr el
establecimiento de vínculos entre el señor Fornerón y su hija, las cuales incluyeron a diversas
autoridades. Asimismo, el Tribunal toma nota de lo informado por el Estado sobre
pronunciamientos de diversas autoridades nacionales respecto del presente caso. Entre otros, el
entonces Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación sostuvo que el
presente “se trata de un caso paradigmáticamente grave, con una reprochable conducta de
funcionarios judiciales quienes en vez de proteger y reparar la violación de los derechos de una
niña y su progenitor, optaron por dilatar el proceso y fabricar un contexto fáctico irreversible que
205
luego les sirvió de fundamento para su decisión”.
Esta Corte ha examinado las alegadas violaciones a los derechos a las garantías judiciales, a la
protección judicial, a la protección a la familia y a los derechos del niño a la luz del corpus
juris internacional de protección de los niños y niñas, el cual debe servir para definir el contenido
y los alcances de las obligaciones internacionales asumidas por el Estado. Asimismo, recuerda los
criterios establecidos en su jurisprudencia y, entre otras consideraciones, afirma que el disfrute
mutuo de la convivencia entre padres e hijos constituye un elemento fundamental en la vida de
familia. En este sentido, el niño debe permanecer en su núcleo familiar, salvo que existan razones
determinantes, en función del interés superior de aquel, para optar por separarlo de su familia.
En todo caso, la separación debe ser excepcional y, preferentemente, temporal.
La determinación del interés superior del niño, en casos de cuidado y custodia de menores de
edad, se debe hacer a partir de la evaluación de los comportamientos parentales específicos y su
impacto negativo en el bienestar y desarrollo del niño según el caso, los daños o riesgos reales,
probados y no especulativos o imaginarios, en el bienestar del niño. Por tanto, no pueden ser
admisibles las especulaciones, presunciones, estereotipos o consideraciones generalizadas sobre
características personales de los padres o preferencias culturales respecto de ciertos conceptos
tradicionales de la familia.
En vista de la importancia de los intereses en cuestión, los procedimientos administrativos y
judiciales que conciernen la protección de los derechos humanos de personas menores de edad,
particularmente aquellos procesos judiciales relacionados con la adopción, la guarda y la custodia
de niños y niñas que se encuentran en su primera infancia, deben ser manejados con una
diligencia y celeridad excepcionales por parte de las autoridades.
El mero transcurso del tiempo en casos de custodia de menores de edad puede constituir un
factor que favorece la creación de lazos con la familia tenedora o acogedora. Por ende, la mayor
dilación en los procedimientos, independientemente de cualquier decisión sobre la
determinación de sus derechos, podía determinar el carácter irreversible o irremediable de la
situación de hecho y volver perjudicial para los intereses de los niños y, en su caso, de los padres
biológicos, cualquier decisión al respecto.
De acuerdo con lo alegado por la Comisión Interamericana y por las representantes, corresponde
analizar si los procedimientos internos de guarda judicial y de régimen de visitas cumplieron con
el requisito de plazo razonable de conformidad con el art. 8.1 de la Convención. El derecho de
acceso a la justicia debe asegurar la determinación de los derechos de la persona en un tiempo
razonable, y la falta de razonabilidad en el plazo constituye, en principio, por sí misma, una
violación de las garantías judiciales. Corresponde analizar los siguientes elementos para
determinar la razonabilidad del plazo: a) complejidad del asunto; b) actividad procesal del
interesado; c) conducta de las autoridades judiciales, y d) afectación generada en la situación
jurídica de la persona involucrada en el proceso. Diversas autoridades internas, como la
Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia y dos Ministros de Justicia y Derechos Humanos de
206
la Nación se refirieron, entre otros aspectos, a la dilación en que incurrieron las autoridades
judiciales de la Provincia de Entre Ríos. Incluso, dos jueces del Superior Tribunal de Entre Ríos
que intervinieron en el proceso de guarda se pronunciaron sobre la dilación del proceso. Por lo
tanto, esta Corte llega a la conclusión de que la duración total de los procedimientos de guarda
judicial y de régimen de visitas, de más de tres y diez años, respectivamente, sobrepasaron
excesivamente un plazo que pudiera considerarse razonable en los procedimientos analizados
relativos a la guarda de la niña y al régimen de visitas con su padre.
Finalmente, esta Corte llega a la conclusión de que Argentina no cumplió con su obligación de
adoptar disposiciones de derecho interno al no tipificar la “venta” de un niño o niña . De la
lectura conjunta del art. 19 de la Convención y 35 de la Convención sobre los Derechos del Niño,
surge que esta última norma precisa y determina el contenido de algunas de las “medidas de
protección” aludidas en el art. 19 de la Convención, entre otras, la obligación de adoptar todas
las medidas de carácter nacional necesarias para impedir la “venta” de niños cualquiera sea su fin
207
o forma. La sanción penal es una de las vías idóneas para proteger determinados bienes jurídicos,
y la entrega de un niño o niña a cambio de remuneración o de cualquier otra retribución afecta
claramente bienes jurídicos fundamentales tales como su libertad, su integridad personal y su
dignidad, resultando uno de los ataques más graves contra un niño o niña, respecto de los cuales
los adultos aprovechan su condición de vulnerabilidad. Al momento de los hechos, el Estado no
impedía penalmente la entrega de un niño o niña a cambio de dinero. La “venta” de un niño o
niña no estaba impedida o prohibida penalmente sino que se sancionaban otros supuestos de
hecho, como por ejemplo, el ocultamiento o supresión de la filiación. Dicha prohibición no
satisface lo establecido por el art. 35 de la Convención sobre los Derechos del Niño de adoptar
todas las medidas necesarias para impedir la “venta” de niños cualquiera sea su forma o fin. La
obligación de adoptar todas las medidas para impedir toda “venta”, incluyendo su prohibición
penal, se encontraba vigente desde el momento en que Argentina ratificó la Convención sobre
los Derechos del Niño en 1990.
208
en el Boletín Oficial del Estado como en el Boletín Oficial de la Provincia de Entre Ríos.
- f) pague determinadas cantidades por concepto de indemnización por daño material e
inmaterial y por el reintegro de costas y gastos, así como por el reintegro al Fondo de
Asistencia Legal de Víctimas.
BOLILLA 8.
Tipos:
Este derecho, también conocido como derecho a la jurisdicción, que se entiende implícito en los
términos del art 18 de la CN, se encuentra precisado en el art 8.1 de la CADH: “ el derecho a ser
oído, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier
acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de
orden civil, laboral, fiscal o cualquier otro carácter.
Ello se complementa con el art 25 de la CADH, que afirma que “ toda persona a un derecho
sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que
le ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución, la
ley o la presente convención.
Con ello se suma el derecho a ser oído de conformidad con las reglas del debido proceso judicial
(acceso a la jurisdicción) con el medio procesal que se habilita para ello, que debe ser un recurso
sencillo y rápido. La corte ha sostenido que esos recursos deben ser eficaces y adecuados , frente a
la violación de derechos fundamentales que se denuncia, entendiendo que son adecuados, en la
209
medida en que resulten idóneos para proteger la situación jurídica infringida, y eficaces, cuando
son capaces de producir el resultado para el cual han sido creados/concebidos.
Frente a las grandes violaciones a los derechos humanos, la corte ha reafirmado el derecho de las
víctimas y sus familiares de acceder a la justicia, y conjuntamente con ellos a cargo del estado, la
obligación de investigar los hechos, individualizar a los responsables y sancionarlos, no siendo
admisibles, ante ello, ni leyes de amnistía, perdón, prescripción u otra índole que impidan cumplir
con tal obligación, todo ello acorde a los standares internacionales.
El acceso a la justicia puede entenderse como la posibilidad efectiva de todo ser humano de
acceder, sin ningún tipo de distinción, a cualquier jurisdicción ordinaria o extraordinaria para la
resolución de un conflicto. Este derecho implica tanto el ser asesorado como el derecho a ser
asistido y defendido por un (a) abogado (a) totalmente independiente.
Cuando hablamos de acceso a la justicia nos referimos a un conjunto de derechos y garantías, que
los Estados deben asegurar como:
Derecho a un recurso efectivo que debe garantizarse a la población la resolución de sus conflictos
penales, civiles, familiares, etc, tal como establece la Corte Interamericana de Derechos Humanos
debe ser eficaz, idóneo y pertinente para la pretensión que exige quien accede al sistema.
Promoción de los derechos y la manera de ejercitarlos, para que todos (as) los (as) ciudadanos (as)
tenga conocimiento de ellos.
Deber del Estado de asumir la carga económica que derive de la asistencia de abogado (a) a las
personas que carecen de recursos para asegurar una defensa efectiva en materia penal.
210
El acceso a la justicia debe estar además garantizado por el cumplimiento de ciertos principios que
aseguren su fin último, tales como:
Principios:
Garantizar implica el deber del Estado de tomar todos los medios necesarios para remover los
obstáculos que puedan existir para que los individuos puedan disfrutar de los derechos
consagrados en la constitución Nacional.
El Art. 18 de nuestra constitución nacional hace referencia a las garantías personales y establece
en él las condiciones necesarias para poder defender los derechos personalísticos y de defensa, las
formas de ejercicio de la represión y del cumplimiento de las penas impuestas.
Dentro de estas garantías, podemos encontrar el Amparo, el Hábeas Corpus y el Hábeas Data.
El control de convencionalidad es el mecanismo que se ejerce para verificar que una ley,
reglamento o acto de las autoridades del Estado, se ajustan a las normas, los principios y
obligaciones de la Convención Americana de Derechos Humanos principalmente, en la que funda
la competencia contenciosa de la Corte IDH.
El Poder Judicial debe ejercer una especie de “control de convencionalidad” entre las normas
jurídicas internas que aplican en los casos concretos y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos”.
211
En materia de control de convencionalidad, es necesario tener presente que cuando se hace
referencia a este término, se puede hablar de dos cosas que, aunque se conectan en cuanto al
contenido y procedimiento del control, son diferentes en cuanto a los órganos que los llevan
acabo. Así, el control de convencionalidad se parte en dos tipos distintos, que son llevados a cabo
por dos órganos distintos:
Fue el 27 de marzo de 1984, con la entrada en vigencia de la ley 23.054 que la Argentina
reconoció –en su art. 2– la competencia de la Comisión por tiempo indefinido y de la Corte IDH
sobre los casos relativos a la interpretación o aplicación de la CADH.
Resulta necesario para poder analizar cómo el derecho internacional comenzó a insertarse dentro
de nuestro derecho interno, realizar un análisis jurisprudencial de las distintas posturas que a lo
largo del tiempo nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación (a partir de ahora, CSJN) ha ido
adoptando.
El primer indicio de esta injerencia, se da antes de la reforma de 1994, más precisamente en 1992,
cuando la CSJN en oportunidad de expedirse en el caso Ekmekdjian c/ Sofovich falló: “Que la
interpretación de la CADH debe, además, guiarse por la jurisprudencia de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos”. En este fallo, además, la CSJN reconoció la supremacía legal de los
tratados por sobre las leyes nacionales.
El segundo indicio se da dos años más tarde y llegada la reforma constitucional del año 1994,
donde se produjo el reconocimiento de la jerarquía constitucional de manera directa a diez
instrumentos internacionales sobre derechos humanos y la posibilidad de otorgar igual jerarquía
en el futuro a otros "tratados y convenciones" sobre la misma materia, consagran de esta manera,
una clara apertura hacia el derecho internacional de los derechos humanos.
En una primera aproximación, podría afirmarse que se trata de dos dispositivos distintos, con
objetivos diferentes: uno intenta velar por la supremacía de la CN; el otro, por la CADH.
Antes de llevar a cabo el desarrollo comparativo de estos dos controles, considero oportuno
realizar un breve análisis de cada concepto en particular.
El control de constitucionalidad suele ser asociado al plano interno, como un sistema por el cual se
efectiviza la supremacía de la CN frente al resto de las normas escalonadamente jerarquizadas.
212
Dentro del control de constitucionalidad podemos identificar dos modelos: el concentrado y el
difuso.
Control difuso: corresponde a todos los jueces sin distinción de categorías o jurisdicciones, llevar a
cabo el control de constitucionalidad, sin perjuicio de llegar a la CSJN como tribunal último por vía
de recurso extraordinario, ya que es ella quien debe cumplir con el rol institucional de ser custodio
de la supremacía de la Norma Fundamental.
Este sistema judicial fue adoptado por la República Argentina a partir del precedente del caso
Marbury v. Madison siendo este el caso más importante de la jurisprudencia estadounidense, no
por el asunto específico tratado, que no era menor, sino por los principios que estableció. La
sentencia afirma la capacidad de los tribunales de juzgar la conformidad de la ley con la
Constitución y para abrogar, inaplicándolas, aquellas que pudieran contravenirla. Este principio
estatuye la atribución más importante de los tribunales estadounidenses, y hace de ellos los
primeros tribunales constitucionales de la historia.
En otras palabras, el control de convencionalidad se debe realizar teniendo en cuenta las cláusulas
de la CADH, más las interpretaciones que de ello ha hecho la Corte IDH en sus sentencias
opiniones consultivas.
El control establecido por la Corte IDH en el fallo “Almonacid Arellano”, ordena a los jueces
nacionales a reputar invalidas a las normas internas (incluida la CN) opuestas a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, y a la interpretación dada por la Corte Interamericana. Es un
instrumento eficaz para construir un iuris conmmune interamericano en materia de derechos
personales y constitucionales. Su éxito dependerá del acierto de las sentencias de la Corte IDH, y
de la voluntad de seguimiento de los tribunales nacionales.
213
Los art 1 y 2 de la CADH sientan deberes específicos para los Estados a ella adheridos.
Art 2. Obliga a adoptar “disposiciones legislativas o de otro carácter” necesarias para efectivizar
aquella garantía. Se hace referencia al “efecto útil” que debe tener el Pacto.
En dicho fallo la Corte establece en el Considerando 124: “ La Corte es conciente que los jueces y
tribunales internos están sujetos al imperio de la ley, y por ello, están obligados a aplicar las
disposiciones vigentes en el ordenamiento jurídico. Pero cuando un Estado ha ratificado un
tratado internacional como la CADH, sus jueces, como parte del aparato del Estado, también están
sometidos a ella, lo que obliga a velar porque los efectos de las disposiciones de la Convencion NO
se vean mermadas por la aplicación de leyes contrarias a su objeto y fin, y que desde un inicio
carecen de efectos jurídicos. En otras palabras, el Poder Judicial debe ejercer una especie de
“control de Convencionalidad” entre las normas jurídicas que aplican en los casos concretos y la
CADH. En esa tarea, el poder judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado, sino también
la interpretación que del mismo ha hecho la Corte IDH, interprete ultimo de la CADH.
En el Considerando 125 establece que en la misma línea de ideas, según el derecho internacional
las obligaciones qe este impone deben ser cumplidas de Buena Fe y no puede invocarse para su
incumplimiento el derecho interno. Este regla surge del art 27 de la Convencion de Viena sobre
derecho de los Tratados.
La doctrina se repitió muchas veces, pero en el caso “trabajadores Cesados del Congreso VS PEru,
la corte formulo especificaciones y agrego otras:
Las razones dadas por la Corte Interamericana para sentar el control de convencionalidad
son dos, y ambas de derecho internacional: (i) las obligaciones internacionales deben ser
cumplidas de buena fe; (ii) no es posible alegar el derecho interno para incumplirlas, conforme el
art. 27 de la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados. Aquí conviene recordar dos
temas.
El primero es que, para muchos, estas reglas significan una seria restricción a la soberanía
de los Estados.
214
El segundo comentario es que la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados
permite en su art. 47 al Estado –como excepción– alegar su derecho interno para eximirse del
cumplimiento de un tratado, si su consentimiento al elaborarlo hubiera sido viciado por una
violación manifiesta, en materia de competencia para celebrar el tratado, y ello afectare a una
norma fundamental de ese derecho interno.
El mensaje que deja la Corte en “Trabajadores cesados del Congreso”, parece indicar que
el juez que está habilitado para ejercer el control de constitucionalidad, debe asimismo practicar el
control de convencionalidad. El fallo le reclama, por cierto, tal doble control. El asunto puede no
ofrecer problemas en una nación que posea un sistema de control difuso o desconcentrado de
constitucionalidad, como Argentina, en el que todo juez es competente para ejercitar tal revisión.
Ahora bien, ¿qué ocurre si según el régimen vigente en un país determinado, hay jueces
del Poder Judicial no habilitados para ejercer el control de constitucionalidad, el que se reserva,
por ejemplo, solamente a su Corte Suprema, o a una Sala Constitucional de la Corte Suprema?
(control total o parcialmente concentrado: con ciertas variantes, casos del Uruguay, México o
Costa rica, v. gr.). Parte de la doctrina sienta la tesis del control de convencionalidad a realizar por
los jueces nacionales como control difuso, o desconcentrado, vale decir, que resultaría obligatorio
para todos ellos.
Cabría concluir, entonces, que en un Estado como el que aludimos, el juez del Poder Judicial
incompetente para realizar el control de constitucionalidad, que considere que puede haber en un
caso sometido a su decisión un problema de “convencionalidad”, deberá remitir los autos al
tribunal habilitado para ejercer el control de constitucionalidad, mediante el conducto procesal
adecuado, a fin de que sea éste quien realice eventualmente la simultánea revisión de
convencionalidad.
Sin embargo, ocurre que en determinados países algunos jueces comunes no realizan
control de constitucionalidad, y no siempre hay una escalera para remontar el caso al organismo
que sí puede hacerlo.
Éste siempre tendrá que practicarse, so pena de desobedecer las directivas de la Corte
Interamericana de derechos Humanos.
En definitiva, si en un Estado concreto hay jueces inhabilitados por el ordenamiento local para
verificar el control de constitucionalidad (y, por ende, en principio, el de convencionalidad), y no
existen caminos procesales para remitir la litis a quien sí está autorizado a practicarlo, caben estas
alternativas:
215
- Como ruta más preferible, consumar una reforma, constitucional o legislativa según el
caso, para resolver el problema;
- Mientras ella no se practique, reconocer pretorianamente a todos los jueces aptitud para
instrumentar el control de convencionalidad (solución del “control difuso”).
- Diseñar –pretorianamente también un mecanismo de elevación del caso al órgano
constitucionalmente programado para operar el control de constitucionalidad. Estas vías
pretorianas no resultan anómalas para asegurar el efecto útil (effet utile) de la Convención
Americana sobre derechos Humanos, a tenor del art. 2º de la misma y de ellas,
personalmente nos parece preferible la última, que es la más respetuosa de la opción
hecha por el constituyente doméstico para erigir un sistema de control de
constitucionalidad.
El Control de convencionalidad puede practicarse a pedido de parte, pero también de oficio, esto es, por
la propia iniciativa del juez.
La directriz de la Corte Interamericana obliga al juez local a practicar directamente el control de
convencionalidad, en el sentido que ese oficio no necesita estar autorizado por la Constitución o por las
autoridades domésticas, todo ello sin perjuicio de lo que ya hemos apuntado sobre la competencia para
hacerlo. Más todavía: si una norma local, constitucional o subconstitucional, intentara impedir el control
de convencionalidad al juez apto para realizar control de constitucionalidad, esa regla concluiría
necesariamente “inconvencional”, por oponerse, como veremos, a la jurisprudencia de la Corte
Interamericana de derechos Humanos.
Corresponde destacar que a partir de la aplicación del control de convencionalidad por los jueces
nacionales, se incrementa notoria- mente su carga laboral, dado que tendrán que conocer en detalle la
jurisprudencia sentada por la Corte Interamericana de derechos Humanos, y proyectarla en los fallos que
emitan, a fin de realizar dicho control.
En cuanto al momento para realizar el control de convencionalidad, va a depender de las reglas
procesales pertinentes en cada estado. Lo importante es que no puede realizarse en cualquier momento y
de cualquier forma, sino que debe hacerse dentro de un marco ya reglado. De cualquier manera, como el
control tiene que consumarse incluso de oficio, el juez podría articularlo al resolver en definitiva una Litis,
aunque antes no se hubiese planteado.
216
Una duda emerge si el órgano que realiza el control de convencionalidad posee, según el derecho
constitucional del país del caso, y en materia de control de constitucionalidad, competencia para abolir o
derogar a la norma inconstitucional. ¿Podría en tal caso nulificar o derogar erga omnes a, por ejemplo,
una ley “inconvencional”?
La Corte Interamericana de derechos Humanos no ha aclarado este subtema. Formalmente, a ella le basta
con que, en el caso puntual, no se efectivice la norma local opuesta a la Convención Americana sobre
derechos humanos, reputada “inconvencional” por los jueces domésticos. Sin embargo, si el órgano
control de constitucionalidad, por semejanza a sus funciones en la materia, tiene en el país del caso
autoridad para derogar a la regla inconstitucional, desde luego que el sistema interamericano no se
ofendería si también elimina, por analogía y con resultados erga omnes, a la norma “inconvencional”.
Control de Constitucionalidad y Control de Convencionalidad.
En una primera aproximación, se puede afirmar que se trata de dos dispositivos distintos, con objetivos
diferentes: uno intenta afirmar la supremacía de la constitución nacional; el otro, la del Pacto de San José
de Costa rica.
Tienen en común manejar -en el fondo- un mismo argumento: la invalidez de la norma inferior opuesta a
la superior. En el caso de confrontación entre una ley y la constitución, ello es evidente. En el supuesto de
oposición entre una cláusula de la constitución y la Convención Americana (Pacto de San José de Costa
rica), el asunto es más discutido, pero de todos modos, si el Estado debe cumplir con la convención a todo
costo, y no puede alegar su constitución para incumplir al Pacto, esto provoca, como resultado concreto
final, que el pacto está jurídicamente por encima de la Constitución. En efecto, la consecuencia del control
de convencionalidad, es que la regla constitucional que lesiona al Pacto debe quedar inaplicada, o si se
prefiere, de aceptarse la expresión de Sudré19, “paralizada” (lo mismo acaece, desde luego, con las
normas subconstitucionales violatorias del pacto).
Si se desea ampliar el tema, desde otra perspectiva, puede constatarse que el Pacto puede lesionar
jurídicamente a la Constitución, en tanto que su derecho puede acarrear la inaplicación de la regla
constitucional que se le oponga, o exigir la modificación de ella (téngase presente, una vez más, el caso
“la última tentación de Cristo”).20 Por el contrario, según el control de convencionalidad, la Constitución
no puede válidamente lesionar al Pacto. Si ello no implica superioridad de la convención sobre la
Constitución, francamente no sabemos cómo denominar de otro modo a tal estado de cosas.
Por todo ello, también en principio, una norma subconstitucional nacional debe superar dos vallas: la del
control de constitucionalidad, y la del control de convencionalidad. Si cae por alguna de ellas, resulta
inaplicable. No es suficiente, entonces, con que una regla local sea constitucional. También debe ser
“convencional”.
Esto, como regla. Sin embargo, pueden darse situaciones especiales. Supóngase que una ley que viole la
Constitución nacional, pero coincida con el Pacto de San José. Tómese, siempre como conjetura, el caso
del derecho de réplica, rectificación o respuesta, expresamente enunciado en el Pacto (art. 14), pero
hipotéticamente negado por una Constitución. Si se dictara allí una ley reglamentaria del mismo, ella
resultaría inconstitucional, pero en cambio, sería “convencional”. Como aquella cláusula constitucional
negatoria de un derecho de fuente convencional padecería de “inconvencionalidad”, la ley reglamentaria
del derecho, en el caso presunto que comentamos, concluiría válida, por la superioridad del Pacto sobre la
Constitución, conforme la doctrina del “control de convencionalidad”.
217
De esto podría desprenderse la siguiente consecuencia: la norma nacional subconstitucional que
efectivice un derecho emergente del Pacto, es jurídicamente válida, aunque colisione con una regla
constitucional local que impida la vigencia del derecho emergente del Pacto.
En síntesis, el “control de convencionalidad” se perfila a la postre, en los veredictos que citamos,
como un “control de supraconstitucionalidad”, quiéraselo o no llamar así.
Hasta ahora, el control de convencionalidad parece operar como una suerte de rayo exterminador
de normas locales.
Consecuentemente, si una cláusula de una constitución nacional (o una norma
subconstitucional) permite por ejemplo dos o tres interpretaciones, el operador deberá preferir la
que coincida, y no la que se oponga, a la Convención Americana de derechos humanos. A
contrario sensu, ello significa que deberá desechar las interpretaciones de la norma constitucional o
subconstitucional, que resulten incompatibles con la Convención Americana, o con la
interpretación dada a esta última por la Corte Interamericana de derechos Humanos.
Mediante el uso de la interpretación “conforme”, el operador puede a menudo evitar la
declaración de invalidez, por “inconvencionalidad”, de normas constitucionales o subconstitucionales
prima facie colisionantes con el Pacto de San José de Costa rica. Se trata de un dispositivo práctico
de rescate de esas normas, que podrán permanecer como válidas, en tanto y en cuanto se
seleccione, para apli- carlas, sus interpretaciones posibles “conformes” con la Convención
Americana, y se descarten las interpretaciones conflictivas con la misma Convención, o con la
jurisprudencia de la Corte.
CONCLUSIONES:
La doctrina del “control de convencionalidad”, bien instrumentada, puede ser una herramienta
provechosa para asegurar la primacía del orden jurídico inter- nacional de los derechos humanos,
y edificar un “ius commune” en tal materia, en el área interamericana.
Se trata de una innovación muy significativa, quizá copernicana, que:
a) provoca una interpretación mutativa por adición al Pacto de San José de Costa rica;
218
e) no explicita claramente su aplicación con la vigencia de la doctrina del margen de
apreciación nacional;
f ) tampoco delimita con cuidado si es obligatoria respecto de todos los tratados internacionales
sobre derechos humanos, y si todos ellos tienen primacía sobre las constituciones locales;
g) no ha explicado con nitidez qué ocurre con los jueces nacionales que no pueden ejercer
control de constitucionalidad, en el sentido de si también deberían, o no, practicar el de
convencionalidad.
Para afirmarla en el futuro, y lograr que se fragüe como derecho consuetudinario, bueno es
que la Corte Interamericana de derechos Humanos la encuadre con mayor corrección y que cuide
la calidad y prudencia de sus veredictos. Sola- mente en la medida en que más se autoexija, podrá a
su vez exigir más a las cortes nacionales.
219
El amparo nació en la Argentina por creación jurisprudencial y desarrollo legislativo,
aunque se le reconoció raíz constitucional en el derecho a la jurisdicción. El habeas corpus
derivada del art.18 de la CN fue regulado legalmente desde antiguo.
En cuanto al habeas data, los derechos protegidos por la garantía (con otro alcance y para
otros ámbitos) se aseguraban por disposiciones constitucionales (art.19) y legislativas (art.1071 bis
C.Civ).
Estas garantías específicas no son las únicas del sistema constitucional argentino.
Típicamente pueden mencionarse los arts. 18 y 19 que protegen la libertad personal, la privacidad
y la intimidad, y el art.17 que resguarda la propiedad.
Las garantías se convierten en derechos subjetivos de las personas que las invocan. De
alguna de ellas como el habeas data puede predicarse que constituye una garantía de la que
destilan derechos constitucionales.
La Convención Americana de Derechos Humanos (pacto de San José de Costa Rica) prevé la
aplicación del amparo en su artículo 24 a los países signatarios del mismo. Dicha disposición
establece que toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido, o a cualquier recurso
efectivo ante los jueces o tribunales competentes que los ampare contra actos que violen sus
derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, aún cuando tal violación sea cometida
por persona que actúe en ejercicio de sus funciones judiciales. Esta acción tuvo origen en nuestro
país en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en los famosos casos leading
cases Siri y Kot que admitieron la existencia de una acción destinada a la protección de los
derechos no alcanzados por el Habeas Corpus.
El alto tribunal considera que la acción de amparo está reservada a las delicadas y extremas
situaciones en las que, ante la ausencia de otras vías legales, se pone en peligro la salvaguarda de
derechos fundamentales del hombre. La regulación legislativa recién aparcería una década mas
tarde (1966−68) con la sanción de la ley 16986 que reglamentó el amparo contra los actos de
autoridad.
ANTECEDENTES:
En sus orígenes, la acción de amparo tuvo por principal efecto acelerar el dictado de las
decisiones judiciales enderezadas a proteger a quienes sufrían una manifiesta violación de sus
220
derechos constitucionales, en ausencia de remedios procesales adecuados para reparar aquella
lesión.
Este principio alcanza cumplimiento con el acceso a la jurisdicción por parte de los
afectados y, además, con el dictado de una sentencia judicial útil. Ósea, se trata, de suministrar
por parte del estado una respuesta jurisdiccional eficiente y concreta.
Siri (director del periódico) se presentó ante la justicia alegando la violación de su derecho a la
libertad de imprenta y de trabajo (art 14-17 y 18) y exigiendo que se retirara la custodia policial de
la puerta de la imprenta y que se levantara su clausura. Pidió al juez que averiguara quien había
ordenado la clausura y porque. La orden la dio la “Direccion de Seguridad de la Policia” y que el
motivo era desconocido.
1era y 2da instancia interpretando el pedido de Siri como un recurso de Habeas Corpus no
hicieron lugar al mismo porque no se había violado la libertad física de nadie (recordemos que
hasta ese momento existía el Habeas Corpus pero no el amparo).
Siri interpone recurso extraordinario aclarando que no había pedido un Habeas Corpus sino una
petición a las autoridades por la violación de garantías constitucionales.
- Las garantías constitucionales existen y protegen a los individuos por el solo hecho de
estar consagradas en la Constitucion y las invocadas por Siri están restringidas sin orden
de autoridad competente, ni causa justificada.
- Se crea el recurso de Accion de amparo para “amparar” todos los derechos enumerados
por la Constitución a excepción de los ya protegidos por el recurso de Habeas Corpus.
- Se confirma la supremacía constitucional al proteger los derechos amparados por los art
14,17 y 18.
221
FALLO: KOT, SAMUEL S.R.L 1958 Sobre Acción de amparo.
Samuel Kot, dueño de una fábrica textil de la provincia de Buenos Aires, sufrió una huelga tras un
conflicto con su personal. Como la huelga fue declarada ilegal, Kot ordeno a sus obreros que
vuelvan al trabajo, y a los que no volvieron los despidió.
30 días después se declaró que la huelga no había sido ilegal y que Kot debía reincorporar a los
despedidos. Kot se negó y los obreros tomaron la fábrica. Aquel, los denuncio por usurpación y
pidió la desocupación de la fábrica.
1era y 2da instancias: No hicieron lugar al pedido de Kot porque era un problema gremial en
donde los obreros no querían tomar la propiedad de la fábrica.
Kot interpone recurso extraordinario pero se lo deniegan. Entonces inicia en forma paralela un
juicio de amparo basándose en lo resuelto en Siri y en derechos Constitucionales: libertad de
trabajo (art 14); derecho a la propiedad (art 17); derecho a la libre actividad, etc.
La Corte hizo lugar al amparo, ordeno la entrega de la fábrica a Kot, sin ocupantes, porque:
Aun en la hipótesis de que los obreros tuvieran toda la razón, la ocupación de la fábrica por
aquellos es ilegítima.
Accion de Amparo:
El objetivo perseguido es que frente a una alteración o restricción arbitraria o ilegal de un derecho
o libertad constitucional (a excepción de la libertad ) o por parte de la autoridad pública o de
particulares, ya sea por acción u omisión, que cause perjuicio, el agraviado pueda concurrir ante la
sede judicial a reclamar el cese de dichas violaciones o que se mande a ejecutar lo que
corresponda.
Por ser una vía SUMARISIMA, debe plantearse ante casos donde la ilegitimidad de la restricción de
los derechos aparezca de modo claro y manifiesto, asi como el daño grave e irreparable que
ocasionaría el intentar su revisión por la via ordinaria.
222
El perjuicio debe ser REAL, EFECTIVO, TANGIBLE, CONCRETO E INELUDIBLE, y se admite ante laa
amenaza de una lesión que sea precisa, concreta e inminente.
El amparo tutela los derechos públicos subjetivos y garantías constitucionales en sentido estricto,
por lo tanto quedaría fuera del campo de protección del mismo los derechos subjetivos privados.
- Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de amparo, dice la norma:
Cuando dice toda persona se está haciendo una referencia general , válida tanto para las
personas físicas como para las jurídicas que vieran lesionados sus derechos ,partiendo de
la premisa de que persona es todo ente susceptible de adquirir derechos y contraer
obligaciones.
- Cuando se habla de acción expedita: se está afirmando que la misma se encuentra
abierta, sin obstáculos procesales a la vista. Ello significa que la acción de amparo no
puede ser interrumpida en su trámite con incidentes de ninguna especie.
- En cambio, cuando se habla de acción rápida la idea es que la misma, debe tramitar en
tiempo útil, sin dilaciones , en relación con el objetivo que tiene la tutela : el pleno
ejercicio del derecho lesionado, restringido, alterado o amenazado.
- Además, la ley vigente omite establecer plazos fijos para la producción , por parte del
juez, del pedido de informes a la autoridad que corresponda, ni para su contestación; ello
significa que dichos trámites deben sustanciarse de inmediato. Este es el criterio que, con
toda razón, ha mantenido la norma constitucional. Pero ello no puede significar que si la
ley reglamentaria fija un plazo para la producción de algún acto procesal ello deba
computarse como inconstitucional: la racionabilidad debe ser el criterio de medida
imperante en la materia. Amparo se entiende como una acción judicial para solicitar a la
justicia la protección urgente de cualquiera de sus derechos individuales
- siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, lo que implica que el trámite
procesal del amparo no corresponde cuando existe otro previsto en la legislación procesal
jurisdiccional más apropiado, de acuerdo con la naturaleza de la pretensión interpuesta,
para la mejor tutela del derecho subjetivo en juego . Ya está dispuesto por la ley vigente
cuando establece que el amparo no procede cuando existan recursos o remedios judiciales
o administrativos que permitan obtener la protección del derecho o garantía
constitucional de que se trata (art.2º,inc. A , de la ley 16.986). Pero, la Constitución no ha
incluido como requisito de procedencia del amparo que no exista otro medio
administrativo más idóneo. Se ha limitado a restringir la improcedencia a los trámites
judiciales, con lo cual se torna inconstitucional la exigencia citada de la Ley de Amparo,
que no lo hace procedente cuando existiera un recurso o remedio administrativo que
permita obtener la reparación buscada. De este modo la reforma constitucional viene a
producir una trascendente innovación a favor del acceso a la justicia por parte de los
administradores: en la Argentina ya no será necesario agotar la reclamación administrativa
como exigencia sine qua non para poder iniciar una acción de amparo.
223
Dicha exigencia de agotar la reclamación administrativa previamente a la acción de
amparo, sólo se deja de lado cuando dicho agotamiento implica la virtual imposibilidad de
ejercer el derecho en relación con el cual se reclama tutela. Sin embargo, se han
producido infinidad de casos donde el ritualismo de la exigencia de agotar la reclamación
administrativa ha impedido el ejercicio en debido tiempo de un derecho constitucional y
además, imposibilidad de que la supremacía constitucional sea la regla de oro del sistema
jurídico.
Por otra parte el sistema jurídico debe estar al servicio de la sociedad y no de la estructura
del Poder del Estado. Si se producen desconocimientos del sistema jurídico en el ámbito
de la Administración, que ellas merezcan el correspondiente control por parte de su
jefatura, pero sin que ello implique un mayor agravio a los derechos constitucionales de
cada ciudadano.
Concluyendo, todo esto implica que, no obstante la amplitud con que ha sido
constitucionalizado, no puede sostenerse que se ha ordinarizado un trámite procesal
tradicionalmente sumario y de excepción. Por lo que la regla constitucional no ha
cambiado en absoluto las prácticas judiciales que han regido hasta el presente.
- Contra todo acto u omisión de autoridades públicas o privadas, de lo que resulta que
todas las autoridades públicas y cualquier particular son los destinatarios del
apercibimiento constitucional. De tal modo , tanto el Poder Ejecutivo y todo el despliegue
organizacional de la Administración del Estado, el Congreso y las dependencias
administrativas que están a su cargo y el Poder Judicial en sus diversos niveles, deben ser
entendidos como autoridades públicas frente a cuyas determinaciones lesivas de derechos
cabe la tutela del amparo. Lo expuesto alcanza a los tres niveles de la descentralización
territorial del poder público: el nacional, el provincial y el municipal, sin importar la
jurisdicción territorial en la que se encuentran.
- Por otra parte la norma también establece que es contra todo acto u omisión de las
referidas autoridades públicas, significando esto que no sólo frente a actos de la
administración pública sino también frente a actos propios del Congreso (mediante
violaciones producidas por medidas legislativas como expropiaciones, subsidios, etc) o del
Poder Judicial ( decisiones judiciales que afectaren derechos y ante las cuales las
apelaciones ordinarias no fueren idóneas) se podrá proceder la acción de amparo.
Sin embargo, esta posición interpretativa no fue sostenido por ningún constituyente.
Además, de la interpretación de la norma surge que el amparo también procede contra
actos provenientes de otros órganos del poder público , como el Defensor del Pueblo,
Ministerio Público , la Auditoría General de la Nación y el Concejo de la Magistratura por lo
que sus actos deben ser meritados como factibles de lesionar, restringir , alterar o
amenazar un derecho .
Cuando la Constitución ordena a un órgano del poder el ejercicio de una competencia, ese
órgano está obligado a ponerla en movimiento, o cuando el órgano omite ejercer la
competencia, viola la Constitución por omisión, en forma equivalente a cuando la viola por
acción. Otro caso es cuando la abstención del poder produce un daño o gravamen para
alguien, éste debe estar legitimado para impulsar ante la justicia constitucional a controlar
al órgano remiso a cumplir la actividad debida, o para que el órgano judicial supla la
actividad omitida.
224
Los órganos judiciales encargados de aplicar la Constitución deben realizar la
interpretación integrativa de una regla de enorme trascendencia, la cual impide que el
Congreso y el Ejecutivo incumplan con su obligación institucional de implementar las
normas imperativas existentes en el texto constitucional o en las leyes. Por lo tanto, se
dejará de lado la doctrina de la Corta Suprema, según la cual en nuestro sistema jurídico
no existe legitimación procesal para que alguien pueda solicitar el dictado de una
legislación determinada.
De este modo, esta parte del art.43 legisla sobre la potestad legislativa frente a la inacción
del poder político.
- Por otra parte, la reforma constitucional ha venido a consagrar el amparo por actos de
particulares, lo cual en el precedente judicial del caso Kot, la Corte sostuvo que además
de los individuos humanos y del Estado, hay ahora una tercera categoría de sujetos , con o
sin personalidad jurídica que antes se desconocían como tales; los consorcios, los
sindicatos, las asociaciones profesionales, las grandes empresas, que acumulan casi
siempre un enorme poderío material o económico. Y a menudo sus fuerzas se oponen a
las del Estado y no es discutible que estos entes colectivos representan, junto con el
progreso material de la sociedad, una fuente de amenazas para el individuo y sus derechos
esenciales (libertad de expresión, principio de igualdad, etc.).
El objeto es impedir que los particulares actúan como si fueran el poder público,
desconociendo derechos.
- Que en forma actual o inminente lesione, restrinja , altere o amenace , con arbitrariedad
o ilegalidad manifiesta: Significa, por una parte, que si una violación no es manifiesta para
el juez interviniente , ella no podrá ser reconocida ni declarada. Lo que no es manifiesto
para el juez, no existe. La lesión al derecho existe o no existe, y en caso de duda, cabe la
máxima in dubio pro amparo.
Con respecto a las modalidades de la afectación al derecho, pasamos a desagregar los supuestos:
a) Lesión: comprende todo daño o perjuicio al derecho que se tutela. Se encuentra lesionado un
derecho cuando el mismo no se puede ejercer , cuando el acto de su titular , no se puede cumplir,
con severa limitación a la libertad humana. Ej, es la no emisión del pasaporte, en tiempo útil y sin
causa que lo justifique, para poder salir del país.
c) Alteración: cambio o modificación en la naturaleza del derecho. Ej: el plan Bónex de 1990 alteró
el derecho de disposición de la propiedad privada, y sólo puede justificarse en situación de
emergencia, siempre y cuando la indisponibilidad del dinero no se derive en un daño irreparable a
la propiedad del inversor.
225
- Derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado o una ley. De lo que se
infiere que los derechos y garantías protegidos son los reconocidos por la Constitución
sean implícitos o explícitos, y los reconocidos por los tratados y por las leyes ; ya que
tomar en cuenta exclusivamente los derechos reconocidos en la Constitución como
susceptibles de protección , genera una enorme dificultad , cuál es, dónde termina el
derecho constitucionalmente protegible y dónde empieza el no protegible.
Por lo tanto, el amparo protege los derechos tutelados por los tratados internacionales, los cuales
tienen jerarquía supralegal al igual que cualesquiera otros tratados, como por ejemplo los tratados
interprovinciales; y los derechos protegidos por las leyes, entendiéndose por leyes los decretos,
ordenanzas y resoluciones.
226
- También menciona los derechos que protegen al ambiente , haciendo referencia al art. 41
de la CN, el cual dispone que todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano ,
equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas
satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras, y
tiene el deber de preservarlo. Por lo tanto, procederá el amparo cuando el Estado o los
particulares afectaren la salud o el equilibrio ambiental, teniendo el Juez que requerir un
informe al Estado o particular causante del daño ambiental. , del que surgirá la existencia
o no de un daño al ambiente . Si existiere , entonces cabe la medida cautelar de no
innovar , es decir de no continuar con los actos causantes del daño. En tal caso se
estudiarán las dimensiones del daño para poder determinar el tipo de medidas a ser
cumplidas.
El amparo se justifica para llegar en forma rápida a la medida precautoria, pues una acción
ordinaria podría convertir en irreparable el daño producido.
- También, el art. 41 de la CN establece que todo residuo radioactivo tiene vedada la
entrada al país, debiendo prosperar la acción de amparo en ese caso.
- La tutela constitucional del amparo alcanza a la competencia, al usuario y al consumidor,
derechos de incidencia colectiva, o sea relacionados con los derechos públicos de la
sociedad y no con el de los particulares damnificados. La misma se basa en el art. 42 de la
CN , el que establece que los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen
derecho, en relación de consumo, a la protección de la salud, seguridad e intereses
económicos ; a una información adecuada y veraz; a la libertad d elección , y a condiciones
de trato equitativo y digo, por lo que en casos en los que las autoridades no controlen los
monopolios o no faciliten la constitución de asociaciones de consumidores y usuarios, etc,
los jueces están facultados a actuar o a disponer medidas que vengan a suplir la omisión
legislativa . Sin embargo, dichos actos tendrán validez solamente en relación con el caso.
La operatividad de los derechos de incidencia colectiva en general, depende de que la ley
establezca los requisitos y formas de organización de las asociaciones que propendan a la
defensa de dichos intereses (las llamadas organizaciones no gubernamentales), así como a
su registro; ya que el Derecho no existe sin legitimación para ejercerlo.
Con respecto a la legitimación procesal para interponer el amparo colectivo, los
legitimados para presentar el recurso de amparo, son el Defensor del Pueblo (el art.86 de
la CN establece que el mismo está legitimado procesalmente y que puede controlar a los
entes privados concesionarios de servicios públicos); las asociaciones que propendan esos
fines, registradas conforme a la ley, y el afectado.
AMPARO INDIVIDUAL
227
rápida de amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u
omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione,
restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías
reconocidos por esta Constitución, un tratado o una ley”.
Según se sabe, para nuestro derecho es persona todo ente susceptible de adquirir
derechos y contraer obligaciones. La definición comprende a las llamadas de existencia visible
(persona humana) y las de existencia ideal o jurídicas. En consecuencia, la Constitución, reconoce
de modo expreso el derecho a interponer acción de amparo, tanto a las personas físicas como a las
jurídicas.
AMPARO COLECTIVO
Habeas Data
La preocupación por incorporar la garantía del habeas data a la CN, giro en torno a la
necesidad de proteger a las personas frente al contenido de los registros y asientos que de ellas
pudieran efectuar los organismos de seguridad del Estado.
228
quienes procuraron poner remedio, en el futuro, a eventuales quebramientos de los derechos
humanos. La obtención de certeza acerca de lo que el Estado conocía y asentaba sobre las
personas, constituyo una prioridad para la seguridad de todos.
Pero, aunque la ley declarativa de la necesidad de reforma constitucional incluyo entre los
temas habilitados para su enmienda la consagración expresa del habeas corpus y el amparo,
ignorando toda mención explicita a la expresión habeas data, el debate en el seno de la
Convención fue virando desde la protección de la libertad personal hasta el control de la actividad
desarrollada por otros operadores de datos, cuyos registros respondían a finalidades publicitarias,
comerciales o financieras y a las eventuales interferencias en la vida privada de las personas, que
esa actividad pudiera generar.
Así, de la protección y seguridad de las personas, afectadas por datos erróneos o falsos
asentados en registros públicos, la nueva institución pudo contemplar el resguardo de derechos
tales como la intimidad, la imagen, el buen nombre y fama comercial, la identidad personal y
familiar a través de la regulación un amparo especial-el habeas data-denominado nuevo derecho
en algunas de las intervenciones de los convencionales constituyentes. En consecuencia, de esta
garantía fluyeron, a su vez, derechos sustantivos frente a las acciones de los operadores de banco
de datos públicos y privados, destinados a producir informes.
Cabe señalar-a fin de poner en quicio en alcance interpretativo del art.43 de la CN, en
punto cuales registros podrán examinarse por medio de la acción-que se llego a la norma
finalmente sancionada, luego de desecharse dos dictámenes en minoría. En uno de ellos se había
dispuesto la procedencia de la acción para tomar conocimiento de los datos y su finalidad,
asentados en registros públicos, circunscribiendo con ello, la protección a la seguridad personal.
En el otro se había establecido el amparo de datos o habeas data para proporcionar el
reconocimiento de los datos relativos a la persona, que se hallaren en registro de datos oficiales o
privados, extendiendo la garantía frente cualquier banco de datos privados, pues la disposición no
distinguía si estaban, o no, destinados a proveer informes.
229
procesalmente una sub especie de la acción de amparo que procede cuando no hay un medio
judicial mas idóneo.
La incorporación del concepto de habeas data dentro del amparo del art. Se debió a la limitación
que encontró el constituyente para incorporar esta garantía, al no haber sido mencionada dentro
de los temas en la ley de convocatoria.
La acción de habeas data es una acción de protección de los datos personales específicamente
ordenada a la defensa de la intimidad de los datos, el derecho a la autodeterminación
informativa y a la propia imagen, aun cuando no estén dadas las condiciones de arbitrariedad o
ilegalidad del acto cuestionado.
Algunos autores la han titulado acción de amparo especial pero la ley 25.326 pone punto final a la
discusión del tema al crear una acción judicial de amparo especial que es la que toma el nombre
de habeas data.
Su finalidad es impedir que en bancos o registros de datos se recopile información respecto de la
persona titular del derecho que interpone la acción, cuando dicha información este referida a
aspectos de su personalidad que se encuentren directamente vinculados con su intimidad, no
correspondiendo encontrarse a disposición del publico o ser utilizados en su perjuicio por órganos
públicos o entes privados, sin derecho alguno que sustente dicho uso. Se trata particularmente de
información relativa a la filiación política, ideas religiosas, militancia gremial, desempeño laboral,
participación académica, etc.
Podemos dividir en fines inmediatos y mediatos relacionado a los objetivos concretos planteados:
Fines inmediatos:
1. Habeas data informativo que nos permitirá conocer:
a. Que datos se poseen acerca de mi persona- habeas datos exhibitorios.
b. Cuál va a ser la finalidad de dichos datos, el uso que se les va a dar- habeas data finalista
c. Quien recopilo esos datos- habeas data autoral- lo que será importante para determinar la
procedencia o no de la acción, por ejemplo si los datos fueron adquiridos de fuentes de
información periodísticas.
230
2. Habeas data Aditivo: por medio de esta acción solicitamos que se agregue un dato que no esta en
el registro o banco ante el que iniciamos la misma. Es la actualización a que se refiere el art. 43 CN.
3. Habeas data Rectificador: se interpone para el caso que se trate de un dato falso en los términos
constitucionales, solicitamos se cambie por el dato verdadero.
4. Habeas data reservador: esta previsto para los casos en que el dato sea verdadero y que no hay
obstáculos a la conservación del mismo. Sin embargo, el juez interviniente puede ordenar al banco
de datos su confidencialidad, para uso estrictamente personal o especifico.
5. Habeas data cancelatorio: es decir supresión del dato, para evitar que sean usados con fines
discriminatorios o en forma abusiva, se refiere a los que hemos llamados datos sensibles.
Después de regular el amparo, el art.43 de la CN dispone que toda persona podrá interponer esa
acción para tomar conocimiento de los datos a ellas referidos. En la economía de la CN, pues, el
habeas data es una especie de amparo. Amparo especial que no se confunde con el género desde
que tiene especificidad propia, por lo que no constituye acción subsidiaria de otra. Además, por la
peculiaridad de su finalidad, no requiere que quien haya registrados los datos y los transfiera o
someta a alguna forma de tratamiento, haya obrado con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta.
Basta, por ejemplo, con que el dato sea erróneo y se transmita con negligencia para que la acción
quede expedita.
La norma constitucional ampara los derechos de las personas a conocer sus datos y
eventualmente a solicitar medidas sobre el registro que de ellos se hubieren efectuado en bancos
públicos o privados proveedores de informes.
Tanto la persona humana como las personas jurídicas están amparada por la disposición
constitucional Los proyectos de ley reglamentaria expresamente se refieren a ambas, aunque
acordaron la protección a las domiciliadas en el país.
231
La norma constitucional, más que proteger los datos personas, comerciales, patrimoniales,
o sensibles, está resguardando una multiplicidad de derechos sustantivos, tantos como pudieron
verse afectados por la difusión, falsedad o efecto discriminatorio del tratamiento de aquellos
datos.
El derecho a ser dejado a solas; el derecho de miradas sobre lo que se registra de cada
uno; el derecho a la identidad; a la imagen; a la intimidad; a la seguridad personal y patrimonial; el
derecho a la verdad, en fin, la lista parece inalcanzable.
Desde luego que esos derechos pueden verse legítimamente limitados en su ejercicio por
la necesidad o convivencia social de registrar y tratar alguno de los datos de las personas. Existe un
genuino interés estatal en proteger y hasta en favorecer la diseminación de información crediticia
y económica. Pero ese interés encuentra su límite constitucional en los derechos personales
consagrados expresa o implícitamente en la ley suprema.
La ley 25.326 de protección de datos personales y habeas data fue sancionada el 4 de octubre de
2000 y promulgada el 30 de octubre de 2000. El antecedente mas concreto fue la ley Española.
Disposiciones Generales:
Objeto: La presente ley tiene por objeto la protección integral de los datos personales asentados
en archivos, registros, bancos de datos, u otros medios técnicos de tratamiento de datos, sean
éstos públicos, o privados destinados a dar informes, para garantizar el derecho al honor y a la
intimidad de las personas, así como también el acceso a la información que sobre las mismas se
registre. Las disposiciones de la presente también son aplicables a personas ideales.
Definiciones:
Datos personales: información de cualquier tipo, referida a personas físicas o de existencia ideal.
Datos sensibles: datos personales que revelen: origen racial y étnico, opiniones políticas,
convicciones religiosas, filosóficas o morales, afiliación sindical e información referente a la salud y
a la vida sexual.
Archivo, registro, base o banco de datos: conjunto organizado de datos personales que sean
objeto de tratamiento o procesamiento electrónico o no, cualquiera fuere la modalidad de
almacenamiento, organización y acceso.
Responsable del archivo, registro, base o banco de datos: persona física o ideal, pública o privada,
que es titular del mismo.
Titular de los datos: persona física o ideal con domicilio legal, delegaciones o sucursales en el
país, cuyos datos sean objeto de tratamiento.
232
Usuario de datos: persona pública o privada que realice a su arbitrio el tratamiento de los datos,
ya sea en archivos propios o a través de conexiones a los mismos.
Los archivos de datos no pueden tener finalidades diferentes a las leyes o a la moral pública.
Los datos personales, objeto de tratamientos, deben ser; ciertos, adecuados, pertinentes y no
excesivos, exactos y actualizados. Y no deben ser utilizados para finalidades distintas a las que
motivaron su recolección.
Los datos inexactos o incompletos, deben ser suprimidos y sustituidos o completados por el
responsable del archivo.
Los datos deben ser almacenados de modo que permitan el acceso a su titular.
Los datos deben ser destruidos cuando hayan dejado de ser necesarios.
Deriven de una relación contractual, científica o profesional del titular y resulten necesarios para
su desarrollo o cumplimiento.
Cuando se recaben datos personales, se deberá informar a su titular en forma expresa y clara: la
finalidad para la que serán tratados, y quienes pueden ser sus destinatarios. Además se deberá
informar la existencia del archivo electrónico o de cualquier otro tipo y la identidad y domicilio de
su responsable.
Ninguna persona puede ser obligada a proporcionar datos sensibles. Los cuales solo pueden ser
recolectados y tratados cuando medien razones autorizadas por ley.
También podrán ser tratados con finalidades estadísticas o científicas cuando no es posible
identificar a sus titulares.
233
El responsable o usuario del archivo de datos, debe adoptar todas las medidas técnicas y
organizativas necesarias para garantizar la confidencialidad y seguridad de los datos personales;
para evitar su: adulteración, pérdida, consulta o tratamiento no autorizado; y que permitan
detectar desviaciones intencionales o no de información, provenientes de la acción humana o el
medio técnico utilizado.
Queda prohibido registrar datos personales en archivos, que no reúnan condiciones técnicas de
seguridad y confidencialidad.
El responsable y las personas que intervienen en cualquier fase del tratamiento de los datos
personales, están obligados al secreto profesional de los mismos. La obligación continúa aún
después de finalizada la relación con el titular de los datos.
Aunque podrán ser relevados del deber de secreto por: resolución judicial, o cuando medien
razones de seguridad pública o defensa nacional.
Los datos personales, objeto de tratamiento, solo podrán ser cedidos para el cumplimiento de los
fines relacionados con el interés legítimo del cedente y el cesionario y con el consentimiento del
titular, al que se le debe informar sobre la finalidad de la sesión, identificar al cesionario y los
elementos que permitan hacerlo. Asimismo el consentimiento para la sesión es revocable.
El titular de los datos, previa acreditación de su identidad, tiene derecho a solicitar y obtener
información de sus datos personales, de archivos públicos o privados. El responsable debe
proporcionar la información dentro de los 10 días posteriores, corridos. Vencido el plazo sin que
se satisfaga el pedido, o si evacuado el informe, éste se estimara insuficiente, quedará expedita la
acción de protección de los datos personales o de hábeas data prevista en esta ley.
Los responsables de bases de datos públicas pueden, mediante decisión fundada, denegar el
acceso a estas operaciones, en función de la protección de la defensa de la nación o derechos de
terceros.
234
FALLO. URTEAGA 1998:
El hermano de un desaparecido pidió los datos de este para saber si estaba vivo, donde había sido
detenido, etc. La Corte acepto la acción de Habeas Data, porque considero que el hermano estaba
legitimado.
La acción del habeas corpus tuvo por principal objetivo proteger la libertad personal,
ambulatoria y de desplazamiento de las personas, ante detenciones o arrestos ilegales. Sus
remotos orígenes en la Carta Magna de 1215, denotan el enfrentamiento y la tensión entre el
poder político y los individuos en el mantenimiento y goce de la libertad de estos últimos.
El habeas corpus clásico protege contra las detenciones o arrestos ilegales. Estas se
producen por falta de causa legítima o razonable en la detención, o porque la orden no parte de
autoridad pública o esta es incompetente.
235
autoridad privada (por ejemplo, si la retención proviene de un director de escuela o de clínica
privada o del directivo de una empresa) pues, esas situaciones encuentran remedio en otras
disposiciones del ordenamiento jurídico, como el penal.
El habeas corpus preventivo fue reconocido por el art.3 inc.1 de la ley 23098. Según la
norma, el procedimiento corresponde ante acciones u omisiones de autoridad pública que
impliquen una amenaza actual a la libertad ambulatoria, sin orden escrita de autoridad
competente.
La expresión amenaza actual, es una de las tantas locuciones indeterminadas que utiliza el
derecho y a las que da contenido, alcance y limite lo que aplican las normas, en última instancia,
los tribunales de justicia.
El art.18 establece una serie de exigencias que deben cumplir las cárceles de la Nación,
para los detenidos, así como la finalidad de la detención, para seguridad y no para castigo de las
personas retenidas en aquellas cárceles.
La ley 23098 dispuso la procedencia del habeas corpus ante el agravamiento ilegitimo en
que se cumple la privación de la libertad. En 1994 tal criterio fue adoptado explícitamente por el
art.43 de la ley suprema.
El habeas corpus puede ser interpuesto por el afectado, o por cualquier persona en su
favor, entre otras causas por el agravamiento ilegitimo de las formas o condiciones de detención,
la acción resulto procedente.
En la defensa del afectado en derechos que le pertenecen pero que también atañen a otras
muchas personas, suele confluir intereses privados y públicos. En ocasiones, la entidad económica
del derecho de un titular es mínima, pero el conjunto del daño causado a todos los que vieron
alterados sus derechos, resulta considerable. Para remediar esta situación, las acciones de clase
proporcionan soluciones posibles, aunque requieren la reglamentación de los procedimientos y
efectos de aquellas y generen problemas de difícil solución-pero no imposibles-. Estimo, pues, que
las acciones de clase constituyen alternativas posibles que brinda la CN en virtud de los arts.43, 41,
42 y 120.
236
El art.30 de la ley de política ambiental nacional 25675 estableció-y reglamento de modo
mínimo una acción de clase por daño ambiental colectivo. Esta, deducída por alguno de los
legitimados por la norma no puede ser interpuesta por los demás, aunque podrán intervenir como
terceros interesados.
En la causa Halabi Ernesto c/ P.E.N ley 25.873 y decreto 1563/04 s/amparo. Los jueces de la Corte
Suprema de Justicia fallaron a favor de la protección de la privacidad en tanto que declararon
inconstitucional la ley 25.873 y su decreto 1563/04.
De la misma manera el fallo creo “la acción colectiva”, ya que “el tema planteado tiene
repercusión institucional, en la medida en que excede el mero interés de las partes y repercute en
un importante sector de la comunidad por haberse sometido a debate la legitimidad de medidas
de alcance general que interesan a actividades cuyo ejercicio no es ajeno al bienestar común”.
El pedido de inconstitucionalidad de las normas fue porque vulneraban “los derechos establecidos
en los artículos 18 y 19 de la Carta constitucional en la medida en que autorizaban la intervención
237
de las comunicaciones telefónicas y por internet sin determinar en qué casos y con que
justificativos.
Las normas mencionadas más arriba, afectan una de las facetas de la libertad individual que
constituye el derecho a la intimidad (protegidos por los arts. 18 y 19 primera parte de la
Constitución).
El Máximo Tribunal creó la "acción colectiva" ya que consideró que a ese respecto hay un faltante
legislativo, y que hay una clara afectación del acceso a la justicia, porque no se justifica que cada
uno de los posibles afectados de la clase de sujetos involucrados deba promover una nueva
demanda peticionando la inconstitucionalidad de la norma.
- Garantizar la adecuada notificación de todas aquellas personas que puedan tener un interés en el
resultado del litigio
- Implementar adecuadas medidas de publicidad orientadas a evitar la multiplicación o
superposición de procesos colectivos con un mismo objeto a fin de aventar el peligro de que se
dicten sentencias disímiles o contradictorias sobre idénticos puntos.
La sentencia por un lado crea la acción de clase que garantiza los derechos de dimensión colectiva,
y por otro protege la privacidad en el uso de Internet y telefonía, frente a posibles intromisiones
de organismos del Estado.
El fallo se dio por mayoría donde todos los miembros del Tribunal coincidieron en confirmar la
decisión de Cámara. El voto de la mayoría (jueces Lorenzetti, Highton, Zaffaroni y Maqueda)
desarrolla, los fundamentos para reconocer la acción colectiva para casos futuros, mientras que el
voto de la minoría (Fayt, Petracchi, Argibay) se limita a confirmar declarando improcedente el
recurso extraordinario interpuesto.
El tribunal admitió la legitimación del Sr. Cantos aun cuando había invocado perjuicios a sus
empresas, el interpretar que si bien las personas jurídicas no se encuentran amparadas por la
convención, las personas físicas que la integran pueden sufrir violaciones en sus derechos como
consecuencia de tales daños, admitiendo su legitimación para efectuar denuncias.
La comisión concluyo que la Argentina había violado los derechos a las garantías judiciales y a la
protección judicial amparados en los art. 8 y 25 de la Conv. Americana y el derecho a la propiedad
238
privada establecido en el art. 21. La conv. Considero que el estado había violado en perjuicio del
Sr. Cantos el derecho a la Justicia y el derecho de petición enunciados en el art. XVIII y XXIV de la
Declaración Americana.
BOLILLA 9.
El SIDH (creo que es CIDH a lo que se refiere) se inició formalmente con la aprobación de la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en la Novena Conferencia
Internacional Americana celebrada en Bogotá en 1948, en el marco de la cual también se adoptó
la propia Carta de la OEA, que proclama los "derechos fundamentales de la persona humana"
como uno de los principios en que se funda la Organización.
239
las poblaciones, comunidades y grupos históricamente sometidos a discriminación. En forma
complementaria, otros conceptos.
En abril de 1948, la OEA aprobó la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre,
en Bogotá, Colombia, el primer documento internacional de derechos humanos de carácter
general. La CIDH fue creada en 1959, reuniéndose por primera vez en 1960.
Ya en 1961 la CIDH comenzó a realizar visitas in loco para observar la situación general de los
derechos humanos en un país, o para investigar una situación particular.
Desde 1965 la CIDH fue autorizada expresamente a recibir y procesar denuncias o peticiones sobre
casos individuales en los cuales se alegaban violaciones a los derechos humanos.
En 1969 se aprobó la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que entró en vigor en 1978
y que ha sido ratificada, a enero de 2012, por 24 países. La Convención define los derechos
humanos que los Estados ratificantes se comprometen internacionalmente a respetar y dar
garantías para que sean respetados. Ella crea además la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, y define atribuciones y procedimientos tanto de la Corte como de la CIDH. La CIDH
mantiene además facultades adicionales que antedatan a la Convención y no derivan directamente
de ella, entre ellos, el de procesar peticiones individuales relativas a Estados que aún no son parte
de la Convención.
Organización
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (o CIDH) es una de las dos entidades del
sistema interamericano de protección de derechos humanos. Tiene su sede en Washington, DC.
El otro organismo del sistema es la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). La
Comisión está integrada por 7 personas de reconocida trayectoria en Derechos Humanos, electos
a título personal y no como representantes de ningún gobierno. Tiene su base constitucional en la
Carta de la Organización de Estados Americanos, tratado fundacional de dicha organización.
Dicha Carta previa: “… Habra una Comision Interamericana de Derechos Humanos que tendrá
como funcion principal, la de promover la observancia y gestar la aparición de un nuevo órgano, La
Corte Interameicana de Derechos Humanos, aun no había sido ni siquiera negociada y firmada.
Su origen se remonta a 1959 y fue creada a partir de una resolución de la V Reunión de Consulta
de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, momento a parir del cual empezó a trabajar para
la promoción y protección de los derechos humanos en la región. Sus funciones fueron reguladas
por un Estatuto y un Reglamento. El estatuto es un instrumento jurídico aprobado por la Asamblea
General de la OEA, en el cual se prescribe el funcionamiento interno de la Comisión. Con menor
estatura normativa aparece el Reglamento, ya que lo crea la propia la Comisión y no tiene
jerarquía que brinda al Estatuto el hecho de haber sido adoptado por la Asamblea General.
Junto con la Carta de la OEA, la CIDH comenzó su trabajo valiéndose de las consagraciones
normativas contenidas en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, adoptada
240
en 1948. Allí se encuentran enunciados los derechos fundamentales del ser humano que los
Estados se comprometieron a respetar y garantizar en aquel entonces.
241
en vigor en 1978, aunque la Argentina aun no había depositado el instrumento pertinente. Ello
ocurrió recién en 1984, con el restablecimiento de la democracia.
En este marco, nos encontramos con un órgano de protección que ha estado trabajando
en pos del goce y ejercicio de los derechos de la región desde 1959 y cuyo estatus ha ido
modificándose a lo largo de los años. Asimismo, sus funciones se han ampliado, desarrollado y
regulado.
- El Pacto de San José de Costa Rica es un tratado internacional que debe ser ratificado por
los Estados para que las obligaciones que emanan del Tratado sean exigibles en su
jurisdicción.
Composición
La CIDH no es un órgano puramente político-como por ej. la Asamblea General-, sino que
esta compuesta por lo que llamamos “expertos independientes”, individuos que desarrollan sus
tareas de acuerdo con su leal saber y entender, y no en respuesta a decisiones políticas de los
Estados de su nacionalidad.
El Dcho. Internacional establece un conjunto de obligaciones a las que deben someterse los
estados y cuyo incumplimiento expone su responsabilidad internacional. Para ello deben
cumplirse dos condiciones:
242
FUNCIÓN PRINCIPAL INDEPENDIENTE DE LA CORTE.
FUNCIONES GENERALES.
Competencia:
Art.44:
Cualquier persona o grupo de personas, o entidad no gubernamental legalmente reconocida en
uno o más Estados miembros de la Organización, puede presentar a la Comisión peticiones que
contengan denuncias o quejas de violación de esta Convención por un Estado parte.
Art. 45
1. Todo Estado parte puede, en el momento del depósito de su instrumento de ratificación o
adhesión de esta Convención, o en cualquier momento posterior, declarar que reconoce la
competencia de la Comisión para recibir y examinar las comunicaciones en que un Estado parte
243
alegue que otro Estado parte ha incurrido en violaciones de los derechos humanos establecidos
en esta Convención.
2. Las comunicaciones hechas en virtud del presente artículo sólo se pueden admitir y examinar
si son presentadas por un Estado parte que haya hecho una declaración por la cual reconozca la
referida competencia de la Comisión. La Comisión no admitirá ninguna comunicación contra un
Estado parte que no haya hecho tal declaración.
3. Las declaraciones sobre reconocimiento de competencia pueden hacerse para que ésta rija
por tiempo indefinido, por un período determinado o para casos específicos.
4. Las declaraciones se depositarán en la Secretaría General de la Organización de los Estados
Americanos, la que transmitirá copia de las mismas a los Estados miembros de dicha
Organización.
Art.46
1. Para que una petición o comunicación presentada conforme a los artículos 44 ó 45 sea
admitida por la Comisión, se requerirá:
a) que se hayan interpuesto y agotado los recursos de jurisdicción interna, conforme a los
principios del Derecho Internacional generalmente reconocidos;
b) que sea presentada dentro del plazo de seis meses, a partir de la fecha en que el presunto
lesionado en sus derechos haya sido notificado de la decisión definitiva;
c) que la materia de la petición o comunicación no esté pendiente de otro procedimiento de
arreglo internacional, y
d) que en el caso del artículo 44 la petición contenga el nombre, la nacionalidad, la profesión, el
domicilio y la firma de la persona o personas o del representante legal de la entidad que somete
la petición.
2. Las disposiciones de los incisos 1.a. y 1.b. del presente artículo no se aplicarán cuando:
a) no exista en la legislación interna del Estado de que se trata el debido proceso legal para la
protección del derecho o derechos que se alega han sido violados;
b) no se haya permitido al presunto lesionado en sus derechos el acceso a los recursos de la
jurisdicción interna, o haya sido impedido de agotarlos, y
c) haya retardo injustificado en la decisión sobre los mencionados recursos.
Art. 47
La Comisión declarará inadmisible toda petición o comunicación presentada de acuerdo con los
artículos 44 ó 45 cuando:
a) falte alguno de los requisitos indicados en el artículo 46;
b) no exponga hechos que caractericen una violación de los derechos garantizados por esta
Convención;
c) resulte de la exposición del propio peticionario o del Estado manifiestamente infundada la
petición o comunicación o sea evidente su total improcedencia, y
d) sea sustancialmente la reproducción de petición o comunicación anterior ya examinada por la
Comisión u otro organismo internacional.
Procedimiento
Art. 48
244
1. La Comisión, al recibir una petición o comunicación en la que se alegue la violación de
cualquiera de los derechos que consagra esta Convención, procederá en los siguientes términos:
a) si reconoce la admisibilidad de la petición o comunicación solicitará informaciones al
Gobierno del Estado al cual pertenezca la autoridad señalada como responsable de la violación
alegada, transcribiendo las partes pertinentes de la petición o comunicación. Dichas
informaciones deben ser enviadas dentro de un plazo razonable, fijado por la Comisión al
considerar las circunstancias de cada caso;
b) recibidas las informaciones o transcurrido el plazo fijado sin que sean recibidas, verificará si
existen o subsisten los motivos de la petición o comunicación. De no existir o subsistir, mandará
archivar el expediente;
c) podrá también declarar la inadmisibilidad o la improcedencia de la petición o comunicación,
sobre la base de una información o prueba sobrevinientes;
d) si el expediente no se ha archivado y con el fin de comprobar los hechos, la Comisión
realizará, con conocimiento de las partes, un examen del asunto planteado en la petición o
comunicación. Si fuere necesario y conveniente, la Comisión realizará una investigación para
cuyo eficaz cumplimiento solicitará, y los Estados interesados le proporcionarán, todas las
facilidades necesarias;
e) podrá pedir a los Estados interesados cualquier información pertinente y recibirá, si así se le
solicita, las exposiciones verbales o escritas que presenten los interesados;
f) se pondrá a disposición de las partes interesadas, a fin de llegar a una solución amistosa del
asunto fundada en el respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Convención.
2. Sin embargo, en casos graves y urgentes, puede realizarse una investigación previo
consentimiento del Estado en cuyo territorio se alegue haberse cometido la violación, tan sólo
con la presentación de una petición o comunicación que reúna todos los requisitos formales de
admisibilidad.
Art. 49
(es un modo de terminación amistosa) Si se ha llegado a una solución amistosa con arreglo a las
disposiciones del inciso 1.f. del artículo 48 la Comisión redactará un informe que será transmitido
al peticionario y a los Estados Partes en esta Convención y comunicado después, para su
publicación, al Secretario General de la Organización de los Estados Americanos. Este informe
contendrá una breve exposición de los hechos y de la solución lograda. Si cualquiera de las
partes en el caso lo solicitan, se les suministrará la más amplia información posible.
Art. 50
1. De no llegarse a una solución, y dentro del plazo que fije el Estatuto de la Comisión, ésta
redactará un informe en el que expondrá los hechos y sus conclusiones. Si el informe no
representa, en todo o en parte, la opinión unánime de los miembros de la Comisión, cualquiera
de ellos podrá agregar a dicho informe su opinión por separado. También se agregarán al
informe las exposiciones verbales o escritas que hayan hecho los interesados en virtud del inciso
1.e. del artículo 48.
2. El informe será transmitido a los Estados interesados, quienes no estarán facultados para
publicarlo.
3. Al transmitir el informe, la Comisión puede formular las proposiciones y recomendaciones
que juzgue adecuadas.
245
Art. 51
1. Si en el plazo de tres meses, a partir de la remisión a los Estados interesados del informe de la
Comisión, el asunto no ha sido solucionado o sometido a la decisión de la Corte por la Comisión o
por el Estado interesado, aceptando su competencia, la Comisión podrá emitir, por mayoría
absoluta de votos de sus miembros, su opinión y conclusiones sobre la cuestión sometida a su
consideración.
2. La Comisión hará las recomendaciones pertinentes y fijará un plazo dentro del cual el Estado
debe tomar las medidas que le competan para remediar la situación examinada.
3. Transcurrido el período fijado, la Comisión decidirá, por la mayoría absoluta de votos de sus
miembros, si el Estado ha tomado o no medidas adecuadas y si publica o no su informe.
MODOS DE CONCLUSIÓN:
El reglamento dictado por la Comisión en noviembre de 2009 presentan novedades que intentan
favorecer un procedimiento más rápido sin sacrificar el mecanismo procesal.
COMUNICACIONES INDIVIDUALES:
Deben distinguirse las denuncias individuales de aquellas que se refieren a la situación global de
los derechos humanos en un país determinado, pues si bien la convención nada dice el reglamento
de la convención establece diferencias procesales para una y otras.
1) Legitimación activa: los individuos solamente pueden presentar peticiones ante la Comisión,
mas no ante la Corte (únicamente la Comisión o los Estados Parte de la Convención pueden
hacerlo);
246
2) para presentar una demanda ante la Corte es necesario haber agotado el procedimiento
individual ante la Comisión en el caso respectivo, requisito que obviamente no es relevante en el
procedimiento ante la Comisión; y
3) la competencia que la Comisión tiene para aplicar la Declaración y la Convención, mientras que
la Corte solo puede aplicar directamente la Convención en casos individuales.
La Comisión y la Corte son competentes para examinar casos sobre violaciones a los derechos
protegidos bajo la Convención Americana. Adicionalmente, la Comisión tiene competencia para
recibir y examinar peticiones sobre violaciones de derechos protegidos bajo la Declaración por
parte de estados miembros de la OEA. Por lo tanto, es evidente que cualquier violación cometida
en el territorio de un estado implica que se encuentra bajo la jurisdicción de dichos estado para
efectos de la Convención y la Declaración.
Comunicaciones Interestatales:
Son denuncias de casos individuales en los que se alega que un estado ha incumplido con sus
obligaciones emanadas de los distintos instrumentos del sistema, pero que no son introducidas
por los representantes de las victimas o por una ONG, sino por otro Estado”.
No estamos ante un caso en que un estado denuncia a otro por violación de una obligación
internacional que el primero tiene respecto del segundo y que ha incumplido. Ej, caso de las
papeleras en Argentina con Uruguay). Por el contrario, las comunicaciones interestatales, en el
marco de la CIDH, “ son casos de violaciones de derechos humanos por parte de un Estado y
respecto de las personas sometidas a su jurisdicción, pero que se diferencian de las peticiones
individuales en la que la persona del denunciante, que ya no es mas la victima, su representante o
una ong, sino otro estado miembro de la OEA”.
Art 48 del Reglamento de la CIDH: Para que esto sea posible, el estado denunciado debe haber
aceptado expresamente la competencia de la comisión para recibir y examinar tales
comunicaciones contra los estados miembros. Se aplican las mismas reglas procesales y requisitos
de procedencia que las denuncias individuales. La CIDH no ha recibido nunca, hasta la fecha, una
comunicación interestatal.
CUESTIONES DE COMPETENCIA:
En razón de la Persona- Ratione Personae (competencia en razón de las personas): art 44 CIDH.
El problema de la legitimación requiere determinar si quien peticiona está habilitado para hacerlo
(legitimación activa) y si quien es denunciado en un estado parte en la convención o únicamente
miembro de la OEA (legitimación pasiva). De todos modos el legitimado pasivo será un Estado
Americano. También pueden los estados reconocer la competencia de la com. Para examinar y
recibir comunicaciones en la que se alegue que otro estado ha incurrido en violación de los dchos
humanos establecidos en esta convención.
La legitimación activa Art 23. corresponde a cualquier persona, grupo de personas o entidades no
gubernamentales además de los estados en el caso de las comunicaciones.
247
Otra posibilidad es que una ONG lleve el caso a la instancia internacional, en este supuesto, dicha
organización debe estar legalmente reconocida como tal en alguno de los Estados miembros de la
OEA, es decir, haber obtenido personería jurídica en alguno de ellos. Este reconocimiento legal es
lo que diferencia a una ONG de los simples grupos de personas, que son agrupaciones informales y
espontaneas.
El art 24 de CIDH establece “la Comisión, podrá, motu proprio, iniciar la tramitación de una
petición que contenga, a su juicio, los requisitos para tal fin”. Ósea de oficio la Comisión puede
iniciar la investigación de un caso particular sin necesidad de haber recibido antes una denuncia
proveniente de la víctima o que haya sido interpuesta a su nombre.
En cuanto a los legitimados Pasivos, solo los Estados resultan ser pasibles de responsabilidades por
violaciones a los derechos humanos en el ámbito internacional americano. Resulta obvio que el
“Estado”, no comete violaciones de derechos humanos en forma directa, sino a través de sus
órganos y de los funcionarios que los conforman.
El art. 23 del Reglamento de la Comision establece los instrumentos que pueden ser motivo
material de denuncia:
248
La CIDH no puede determinar la existencia de una violación a una norma contenida en un Pacto
que sea ajeno al Sistema Interamericano. Ahora bien, si se tratara de un pacto extrasistémico,
pero por el cual el Estado denunciado se halla también obligado (como podría serlo un tratado del
Sistema Universal), la CIDH podría expedirse sobre dichas normas, de forma complementaria, y en
relación con los derechos contenidos en instrumentos del Sistema Interamericano.
“El propósito de integración del sistema regional con el universal se advierte, igualmente,
en la práctica de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, perfectamente ajustada al
objeto y fin de la Convención, de la Declaración Americana y del Estatuto de la Comisión. En varias
ocasiones, en sus informes y resoluciones, la Comisión ha invocado correctamente otros tratados
concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados Americanos, con
prescindencia de su carácter bilateral o multilateral, o de que se hayan adoptado o no dentro del
marco o bajo los auspicios del sistema interamericano.
Al no ser los Estados americanos parte de los instrumentos del Sistema Europeo de
protección, la CIDH no podría referirse a dichas normas de forma autónoma ni determinar
violaciones de artículos contenidos en pactos de aquel sistema.
En razón del Tiempo- Ratione temporis (competencia en razón del tiempo): por regla general, las
obligaciones emanadas de los tratados son exigibles para los Estados a partir de la ratificación de
dicho instrumento y luego de su entrada en vigor. Por ello, la CIDH deberá verificar si el
instrumento que contiene la norma que se invoca como lesionada se encontraba en vigor para el
Estado en el momento en que sucedió la presunta violación. La excepción a este principio la
constituyen las llamadas violaciones continuadas, las cuales no tienen un momento preciso de
finalización, sino que, se siguen cometiendo a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, un caso de desaparición forzada no queda consumado el día del secuestro,
sino que la violación persiste hasta que aparezca la persona desaparecida o hasta que se informe
lo sucedido con ella.
En razón del Lugar- Ratione Loci (competencia en razón del lugar): los hechos sometidos a
conocimiento de la Comisión deben haber sucedido en el territorio que se encuentre bajo la
jurisdicción de un Estado miembro de la OEA, en particular, el Estado que presuntamente fuera
responsable por la violación de derechos humanos denunciada.
249
su bandera que se encuentra en alta mar, o a bordo de un buque de guerra, dondequiera que este
se encuentre.
Requisitos Formales:
Nombre
Nacionalidad
Profesión
Domicilio
Firma de quien presenta la petición.
Si la presentación no reuniera los requisitos reglamentarios se podrá requerir que sean
presentados.
El reglamento en el art. 28, las exigencias están destinados esencialmente a identificar a quien se
denuncia los hechos y lugar de las violaciones, la indicación del Estado que se considera
responsable y de ser pasible el nombre de la victima.
Art. 46 inc a) CADH: Estos recursos deben agotarse íntegramente habiendo obtenido una decisión
contra autoridad de cosa juzgada.
Criterios para definir cuando una recurso jurisdiccional ha sido suficientemente agotado:
Corresponderá al estado en cuestión demostrar que los recursos internos no han sido agotados.
1-Agotamiento de los recursos internos: La regla del previo agotamiento de los derechos
internos permite al Estado resolver el problema según su derecho interno antes de verse
enfrentado a un proceso internacional, lo cual es especialmente valido en la jurisdicción
internacional de los derechos humanos, por ser esta coadyuvante o complementaria de la interna
(Convención Americana, Preámbulo).
250
Para que una petición sea admisible ante la Comisión debe haber atravesado todas las
instancias de jurisdicción interna hasta alcanzar una sentencia del máximo Tribunal al que pueda
acceder dentro de ese Estado y que, luego del dictado de dicha sentencia, los efectos de la
violación aun perduren o esta no haya sido suficientemente reparada.
La Corte IDH en su primer caso contencioso, Velazquez Rodriguez, estableció que dichos
recursos no hacen referencia a la totalidad de las acciones judiciales existentes en el Estado, sino
solo a aquellas que sean útiles y eficaces para resolver la situación de que se trate.
En un caso de desaparición forzada (explico allí la Corte), el único recurso útil sería el de
habeas corpus y, ante su denegatoria, no resultaría necesario echar mano a otra acción.
“La regla del previo agotamiento de los recursos internos en la esfera del derecho
internacional de los Derechos Humanos, tiene ciertas implicaciones que están presentes en la
Convención. En efecto, según ella, los Estados Partes se obligan a suministrar recursos judiciales
efectivos a las víctimas de violación de los derechos humanos (art.25), recursos que deben ser
sustanciados de conformidad con las reglas del debido proceso legal (art.8.1), todo ello dentro de
la obligación general a cargo de los mismos Estados, de garantizar el libre y pleno ejercicio de los
derechos reconocidos por la Convención a toda persona que se encuentre bajo su jurisdicción".
-La primera excepción, está relacionada con la inexistencia en el Estado del debido proceso
legal. Esto se refiere a las situaciones en que los Estados no pueden brindar a las personas un
proceso judicial al que estas puedan acceder para solucionar su conflicto. Puede darse el supuesto
de que la posibilidad de iniciar un proceso exista, pero que no haya garantías de que vaya a
desarrollarse en un marco que ofrezca las condiciones mínimas de un debido proceso legal. Esto
suele darse en los casos de Estados como Haití, que viven en permanente conflicto. También, de
los Estados que padecen procesos dictatoriales o totalitarios, el análisis de este supuesto siempre
debe realizarse según las circunstancias del caso.
No podría exigírsele a una persona como requisito de admisibilidad para su petición que
agote la instancia interna, cuando dicha jurisdicción no le ofrece garantías de que el proceso será
llevado en debida forma, a la luz de los arts.7, 8 y 25 de la CADH.
-La segunda excepción, tiene que ver con circunstancias personales del peticionario, en
este segundo supuesto, los recursos judiciales existen y están a disposición de los habitantes del
Estado, pero el peticionario en particular se ve, en el caso concreto, impedido de agotarlos o de
acceder a ellos. Por ejemplo, en los casos en que una persona se ve imposibilitada de acceder a los
instrumentos judiciales de su país debido a su situación de indigencia, la cual le impide afrontar los
gastos de justicia y de asistencia letrada que todo proceso judicial requiere. O, el caso de personas
que, por una situación de temor generalizado entre los miembros de la comunidad jurídica, no
pueden hallar un profesional del Derecho que lleve su caso ante la Justicia, debido a que dichos
letrados están siendo perseguidos y amenazados en virtud de su patrocinio a casos como el de los
eventuales peticionarios.
251
Las situaciones que contempla esta excepción abarcan todos aquellos casos en que las
características especiales de la persona o las circunstancias del asunto le impidan agotar las
instancias internas.
-La tercera excepción que prevé la CADH, plantea la situación de una persona que ya haya
presentado su caso al Poder Judicial de su país, pero en el que haya transcurrido un tiempo
considerable sin que la Justicia local hubiera brindado una respuesta. Este supuesto se erige en
protección a la garantía contemplada en el art.8 de la CADH, que ampara el derecho ciudadano a
ser oído en “un plazo razonable”.
Esta expresión resulta ser controvertida, pues es siempre difícil determinar, en un caso
concreto, cual es el “plazo razonable” que puede tomar la justicia para resolver una situación.
Finalmente, si el Estado denunciado alega que no se han agotado los recursos internos,
será este quien tenga la carga de probar que recursos o instancias útiles y eficaces no se han
intentado en el caso.
a) no exista en la legislación interna del Estado de que se trata el debido proceso legal
para la protección del derecho o derechos que se alega han sido violados;
b. La Corte dijo si por razones de indigencia o por temor generalizado de los abogados para
representarlo legalmente, un reclamante ante la Comisión se ha visto impedido de utilizar
los recursos internos no puede exigírsele su agotamiento.
252
c. La demora injustificada en si mismo una violación y permite promover una denuncia ante
la Comisión sobre que se hayan agotado los procedimientos jurisdiccionales internos.
2-Plazo de Caducidad: la petición, para ser admitida, tiene que se presentada dentro de un
plazo de seis meses, a contar desde la fecha de notificación de la decisión de la última instancia
interna. Si no pudiese establecerse una fecha cierta, se tendrá en cuenta “un plazo razonable”, a
partir de la fecha en que haya ocurrido la presunta violación de los derechos, considerando las
circunstancias de cada caso concreto.
4-Cosa Juzgada: no es posible presentar un caso a la CIDH que ya haya sido resuelto por la
misma Comisión o por otro organismo internacional de similares características. El art.47.d) de la
CADH, la Comisión no admitirá una petición cuando sea “[…] substancialmente la reproducción de
petición o comunicación anterior ya examinada por la Comisión u otro organismo internacional”.
La CIDH deberá indagar, a la luz de los hechos presentados por los peticionarios y por el
Estado en su primera presentación, si prima facie la situación descripta podría o no constituir un
cuadro de violación a los derechos humanos.
La CIDH debe hacer una evaluación prima facie, no para establecer la existencia de una
violación de derechos, sino para examinar si la petición enuncia hechos que tiendan a establecer
una violación potencial o aparente de un derecho garantizado por la Convención. Ese examen es
un análisis sucinto, que no implica prejuzgamiento ni anticipo de opinión sobre los meritos de la
petición. Al establecer dos fases claramente separadas-una referente a la admisibilidad y la otra
referente a los meritos del caso el propio Reglamento de la Comisión refleja la distinción entre la
evaluación que debe hacer la Comisión para declarar admisible la petición y la evaluación que se
requiere para establecer la existencia de una violación de derechos.
253
7-Informacion personal del peticionario: la petición debe contener una serie de datos,
que son: el nombre, la nacionalidad, la profesión, el domicilio y la firma de la persona o personas o
del representante legal de la entidad que somete la petición, si fuera el caso. Se trata aquí de un
requisito de menor importancia. La presentación de una denuncia ante la CIDH no exige estar
revestida de mayores formalidades, ya que puede realizarse por carta, fax, teléfono y,
actualmente, hasta por correo electrónico, independientemente de que luego tendrán que
aportarse escritos fundamentados, argumentaciones y pruebas.
Cuando la CIDH recibe una petición individual a través de su Secretaria Ejecutiva, como
primera medida deberá evaluar si contiene todos los requisitos formales y sustanciales mínimos
para su tramitación; en dicho caso, hará conocer al Estado denunciado la existencia de una
petición en su contra y le solicitara información sobre el caso.
2-Respuesta e informaciones aportadas por el Estado (90 días, prorrogables hasta 180)
4-Observaciones finales del Estado a las observaciones de los peticionarios (30 días).
Luego del citado intercambio de escritos entre las partes, la Comisión Interamericana debe
decidir si tiene competencia para entender en el caso y si la petición resulta admisible, siempre de
acuerdo con las pautas enumeradas en los arts.46 y 47 de la Convención Americana y la normativa
concordante del Reglamento de la CIDH. Tendrá que elaborar un informe en el que refleje el
estudio de los escritos y pruebas de ambas partes. Así mismo, deberá concluir si, en el caso,
resulta competente en razón de persona, materia, territorio y tiempo; si se han agotado los
254
recursos internos y si la petición se ha presentado dentro de los seis meses de la notificación de la
decisión definitiva o ha acaecido alguna de las excepciones a estas pautas. También deberá
evaluar si existe duplicidad de procedimientos o cosa juzgada, si la petición expone, prima facie,
una violación de derechos humanos o si resulta ser manifiestamente infundada o improcedente.
En esta etapa, las partes podrán presentar (y la Comisión podrá requerir de estas) todas las
exposiciones escritas y la entrega de documentación necesaria y conducente para esclarecer el
asunto.
En este marco, la CIDH tiene la facultad de realizar, también, lo que se denomina una
“investigación in loco”. Esto significa que puede conformarse una delegación de la Comisión que se
dirija al lugar de los hechos, en los casos en que resulte útil a los efectos de la investigación, o en
casos de gravedad y urgencia. Esta herramienta es utilizada por la Comisión cuando deviene
255
necesario observar la escena donde sucedieron los hechos denunciados, visitar lugares vinculados
con ellos y cuando se requiere entrevistar in situ a los pobladores, vecinos, testigos y demás.
Debe presentarse antes de los 6 meses a partir de la fecha en que la persona lesionada ha sido
notificada de la decisión definitiva emitida por los órganos jurisdiccionales del estado que agota
los recursos internos.
Si el caso ha sido ya denunciado ante otro organismo internacional no se le dara tramite. Pero la
Comisión entenderá cdo el tramite ante otro organismo tenga por objetivo examinar la situación
gral de los dchos humanos de un determinado estado, cdo no haya decisión sobre los hechos que
se denuncian o cdo el peticionario ante la comisión sea la propia victima y quien lo hubiera hecho
ante otro organismo fuere un tercero.
Como ocurre en los casos sometidos a la corte, el desistimiento no implica necesariamente que el
tramite concluya, porque la comisión puede proseguirlo en función del interés del tema
denunciado para el sistema internacional de protección de derechos humanos.
Etapa informativa:
La comisión transmitirá al estado las partes pertinentes de la petición. El art. 48 solo exige que el
estado conteste ese informe dentro de un plazo razonable, fijado por la comisión en un plazo de 2
meses pudiendo conceder prorrogas que no excedan 3 meses a partir de la primera solicitud.
Abierto el caso la comisión tendrá que decidir en primer lugar sobre la admisibilidad o
inadmisibilidad del asunto. Con la apertura del caso la comisión fijara el plazo de 3 meses para que
los peticionarios presenten observaciones adicionales sobre el fondo, otorgando igual plazo al
estado para que presente las suyas una vez que las primeras le sean transmitidas. A esta altura del
procedimiento se podrá establecer la inadmisibilidad o improcedencia de la petición, previa
verificación de la subsistencia de la violación.
Los hechos alegados en la petición que no sean controvertidos por la otra dentro del plazo fijado
por la comisión se presumirán verdaderos.
256
La comisión procederá a examinar el asunto. A su criterio si lo considera necesario y conveniente
podrá realizar una investigación in loco.
A iniciativa de la comisión o a pedido de alguna de las partes pueden celebrarse audiencias, cuyo
objeto será ofrecer prueba oral o documental.
La solicitud de audiencias debe presentarse por escrito con una anticipación de 50 dias al inicio del
periodo de sesiones de la comisión y debe indicar el objeto de las mismas y la identidad de los
participantes.
Ambas partes serán convocadas a la audiencia pero se celebra sobre la que comparezca en cuanto
se encuentren notificadas los dos.
La comisión puede convocar audiencias de carácter general que tendrán por objeto presentar
testimonios o informaciones sobre la situación de los dchos humanos en uno o mas estados o
sobre asuntos de interés gral. Puede ser privada o citarse al estado interesado.
La comisión decide sobre que país y sobre que tema elabora un estudio en cada oportunidad,
ello va de la mano de su preocupación por la situación de los derechos humanos en un
determinado estado.
Ha iniciado informes en virtud de la existencia de un numero considerado de peticiones
individuales que justifican el comienzo de una investigación general. La comisión también puede
confeccionar informes como seguimiento de otro emitido con anterioridad.
Por temas: algunos temas son:
257
COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS RELATORÍA SOBRE LOS DERECHOS
DE LA NIÑEZ
ETC
Por países:
- JAMAICA 2012:
INFORME SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN JAMAICA
- HONDURAS 2010: OBSERVACIONES PRELIMINARES DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS SOBRE SU VISITA A HONDURAS REALIZADA DEL 15 AL 18 DE MAYO
DE 2010.
- VENEZUELA 2009: DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA. etc
258
Ha iniciado informes en virtud de la existencia de un numero considerado de peticiones
individuales que justifican el comienzo de una investigación general. La comisión también puede
confeccionar informes como seguimiento de otro emitido con anterioridad.
No se trata de reportes en los que los estados deben producir información y que luego el órgano
respectivo comenta sino que tanto la iniciativa como la redacción misma del informe están a
cargo de la comisión. Antes de su publicación la CIDH comunica su trabajo al estado de manera
confidencial y le brinda la oportunidad de ofrecer respuestas o comentarios. La versión final se
publica en la pag web de la CIDH y en el informe anual que se envía a la asamblea general, así
tanto se entrega a la prensa y tiene una amplísima repercusión.
Valor jurídico de los informes: el valor jurídico de los informes de la CIDH según la jurisprudencia
de la Corte Suprema y la que los organismos supranacionales es el de guía interpretativa o pauta
hermenéutica. A lo que respecta en los informes preparados por la comisión IDH en un caso
individual, se entiende que el estado debe encomendar sus mayores esfuerzos para el
cumplimiento de las recomendaciones allí estipuladas, a pesar de no ser obligación a priori.
259
realizadas después de enero de 2001 por un Comisionado en su calidad de Relator de País o
Temático.
En algunos casos la búsqueda de información se limita a aspectos específicos, sin embargo la más
común es que las visitas in loco busquen evaluar el clima general de derechos humanos en un
Estado miembro. Otro de los propósitos es la de enfocar la opinión pública, tanto nacional como
internacional, en lo referente a los derechos humanos. A veces este llamado de atención al público
provoca un efecto de interrumpir, el ciclo de violencia que está viviendo o que vivió un país.
También estas visitas permiten propiciar un buen diálogo entre la Comisión y los principales
actores nacionales en el área de los derechos humanos, y así lograr una mejor apreciación de las
circunstancias del país.
También ofrecen al ciudadano común de un país la oportunidad para presentar sus puntos de vista
sobre la situación de los derechos humanos, del país o sobre denuncias específicas de supuestos
abusos. Para esto la Comisión utiliza formularios de denuncia publicados en los cuatro idiomas
oficiales de la OEA; español, inglés, portugués, francés.
Las visitas in loco que requieren ya sea la invitación de al menos, la anuencia del gobierno en
cuestión, le provee a los gobiernos, la oportunidad para que demuestren su apertura y buena
disposición en reconocer los problemas en el área de derechos humanos. Un gobierno que
sinceramente quiera reconocer o explicar a la comunidad internacional y a su propio pueblo la
260
situación de los derechos humanos, en su territorio puede utilizar una de las visitas de la Comisión
para este propósito.
Aunque un país no está obligado admitir la entrada de la Comisión, a territorio nacional, una vez
que lo haga debe aceptar ciertas condiciones mínimas. De ahí que la Comisión insiste en tener
libertad absoluta de movimiento cuando lleva a cabo sus visitas. A los representantes del gobierno
diplomáticamente se les prohíbe ingresar a las reuniones privadas.
Los gobiernos que invitan a la Comisión tienen que garantizar que las personas u organizaciones
que se presenten ante la Comisión no sufrirán ninguna represalia. Esta garantía es difundida por
los medios de comunicación locales y nacionales al principio de la visita de la Comisión para que la
ciudadanía se sienta en libertad de acudir a la Comisión si así lo desea.
Las visitas de la Comisión históricamente han venido como una respuesta a problemas de
derechos humanos a gran escala o por lo menos en algunos casos a situaciones particulares
limitadas pero de mayor gravedad. Cuando la Comisión decide que se requiere de una visita in
loco, el Presidente o el Secretario Ejecutivo normalmente tienen una conversación informal con el
gobierno en cuestión, con frecuencia a través de su embajador y representante ante la OEA, el
Presidente explica el interés de la Comisión y sugiere que el gobierno considere invitar a la
Comisión para que lleve a cabo su investigación, si no se da la invitación la Comisión envía una
solicitud de anuencia por escrito al Ministerio de Relaciones Exteriores, explicando sus
preocupaciones y fijando las fechas.
Una vez que se acuerde la visita, un funcionario de la Secretaría de la Comisión prepara la misión
durante la visita, el funcionario hace todos los arreglos de logística, incluyendo reservaciones de
hotel, alquiler de transporte, seguridad, etc. Se preparan reuniones, con el Ministerio del Interior,
Canciller, Ministro de Defensa, Procurador General, Ministro de Salud, Trabajo, Asuntos Indígenas.
Así como también oficiales gubernamentales de derechos humanos, tanto del poder ejecutivo
como del legislativo, así como también cualquier autoridad gubernamental autónoma, como por
ejemplo el ombudsman, (Defensor de los Habitantes) también se programan reuniones con
miembros del poder judicial, normalmente el Presidente y los jueces de la Corte Suprema de
Justicia, durante estas visitas y observaciones in situ; se trata de visitas cárceles, pueblos, para
tener una mejor idea de la situación del país. También se reúne con miembros de la iglesia, ONG,
medios de prensa, movimientos de trabajadores, industrial, comercial y agrícola, además de
reuniones con los líderes políticos, dependiendo de la composición demográfica también se recibe
a representantes de los indígenas.
Cuando se presenta ante la Comisión una denuncia de violación a los derechos humanos, durante
una visita in situ, se toman los nombres de los testigos y de las víctimas, mediante equipo de
video, y a veces ante notario público. Este testimonio constituye evidencia valiosa para uso
posterior en casos contenciosos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
261
como un informe especial o dentro del contexto de su Informe anual a la Asamblea General de la
OEA. Los informes son preparados por los abogados de la Comisión los cuales se adhieren al
formato de la Declaración Americana o Convención según sea el caso.
En el marco de una denuncia presentada ante la CIDH y admitida por esta, puede resultar
necesario tomar algunas medidas para salvaguardar derechos esenciales de las presuntas víctimas
del caso o de personas relacionadas con este. Se trata de casos en los que los derechos de estas
personas corren peligro y no puede esperarse el tiempo que conllevaría el análisis sobre el fondo
del caso sin generar un daño irreparable.
A diferencia de las medidas provisionales que puede ordenar la Corte, las medidas
cautelares de la Comisión no tienen base convencional, sino que han sido incluidas por la CIDH al
262
redactar su propio reglamento. Consecuentemente, esto representa una limitación con respecto a
alguno de los Estado que consideran a dichas medidas como “sugerencias” de ninguna manera
vinculante.
En el contexto del examen de una petición, luego de que esta es admitida y antes de que la CIDH
se expida de si hubo o no violación en el caso, la Comision puede ponerse a disposición de las
partes para llegar a una “Solución Amistosa”, a pedido de una de las partes o motu propio”
Es un acuerdo al que llegan las partes (Estado denunciante y peticionario) en el que determinan en
forma conjunta, cuales son los hechos del caso, cuales fueron los derechos violados y cual será la
forma en que esa violación será reparada por el Estado.
Esta “negociación” es llevada adelante por las partes y sus letrados en el seno del propio país y
consiste en varias reuniones en las que el estado y el o los peticionarios tratan de acercar sus
posiciones. La comision no interviene estrictamente en la colaboración del acuerdo, sino ques
simplemente ofrece sus “buenos oficios” para que las partes puedan llegar a un consenso, como
una suerte de MEDIADOR que puede colaborar en el procedimiento de solución de ambos.
Naturaleza Jurídica:
Caracteres:
No contencioso.
Cuasi jurisdiccional
Voluntario
263
Informal
Confidencial.
Medio de resolución de peticiones
Resolución en cualquier etapa del examen de petición.
Informe: transmitido a las partes .
Perfil conciliatorio y político del procedimiento.
Oportunidad. Puede tener lugar en cualquier momento tanto del procedimiento ante la comisión
como ante la corte. Es un acuerdo al que llegan las partes “negociación”.
Rol: tiene un rol conciliador que se pone a disposición de las partes a fin de que estas lleguen a un
acuerdo sobre el asunto en cuestión.
Se ofrece así al estado la posibilidad de resolver el asunto antes de verse demandado ante la corte
y al reclamante la de obtener un remedio apropiado de una manera mas rápida y sencilla.
Si luego de las conversaciones pertinentes las partes llegan a un acuerdo, este se redacta y se
envía a la CIDH para su aprobación. Si este organismo entiende que las consideraciones a las que
han arribado las partes se ajustan al ordenamiento jurídico internacional en materia de derechos
humanos, procederá a la “redacción de un informe”. En el se expondrán los hechos del caso, las
posiciones de las partes, los derechos que han sido violados y el contenido del acuerdo que
lanzaron, el que debe incluir la “reparación integral” definida por el Estado a los peticionarios. Este
“informe de solución Amistosa”, se transmite a las partes y a la Secretaria de la OEA para su
publicación”.
Existe supuestos en que este procedimiento no puede ser aplicado, lo cual estará dado por las
características del caso. La corte al hablar sobre dicha excepción, estableció que se trataba de un
procedimiento que solo debía intentarse cuando las circunstancias determinaran su necesidad o
competencia (situación sujeta a la apreciación de la Comision), quien tiene facultades
discrecionales para evaluar este punto, aunque no arbitrarias.
264
En relación a las reparaciones existe discusión entre las cuestiones libremente disponibles por las
partes y aquellas que se encuentran fuera del ámbito de negociación, las cuales deben ser
previstas por la corte. Estas ultimas suelen estar relacionadas con aspectos que van mas allá del
interés individual de la victima, ingresando en el espacio del interés publico o social que seria
indisponible, como cuando es necesario una reforma legislativa, implementación de políticas, etc.
La comisión puede adoptar diversos métodos y mecanismos que permitan arribar a una solución
consensuada en atención a las circunstancias propias del caso y la voluntad de las partes mientras
en algunos casos hubieron de ser suficientes sus oficios, en otros se opto por la constitución de
órganos ad hoc para el esclarecimiento de los hechos y/o determinación de las reparaciones, o
bien cuerpos conciliatorios específicos integrados por expertos designados por las partes, agencias
u organismos estatales, organismos no gubernamentales y los mismos peticionantes.
Dos formas de finalización ante la comisión de un procedimiento iniciado a raíz de una denuncia
de violación a los derechos humanos: la solución amistosa y el informe del art. 51, además de los
supuestos en que las peticiones son archivadas o las recomendaciones del informe del art. 50 son
llevadas a cabo.
Desistimiento: es la facultad que tiene los peticionarios en cualquier momento del proceso de
retirar la denuncia oportunamente entablada. Deberá decidir si los términos del desistimiento y
los hechos que dieron lugar a tal acción son o no acordes con el ordenamiento jurídico
internacional en materia de derechos humanos.
La Comision como órgano protector del Sistema, es quien tiene la ultima palabra en los casos que
aun se hallan bajo su conocimiento. Por ello, la CIDH podrá, por ejemplo, continuar con la
tramitación del caso si constata que la intención de desistir de la acción se debe a la inexistencia
de violación.
Allanamiento:
De lo expuesto se deduce que el Estado en cualquier momento del procedimiento ante la corte
IDH, puede allanarse a los requerimientos de las víctimas, lo cual implica un reconocimiento de los
265
hechos denunciados de los derechos violados y de la responsabilidad estatal en la comisión de
tales violaciones. Si la corte entiende que el allanamiento resulta acorde con las obligaciones del
estado y con las circunstancias del caso, dará por terminada la controversia, aunque el
procedimiento podrá eventualmente continuar en relación con las reparaciones, si no hubiesen
sido materia del allanamiento.
El reglamento de la CIDH nada dice sobre el Allanamiento, aunque resulta claro y acorde a las
finalidades del sistema que siempre es viable que un Estado reconozca su responsabilidad en el
caso y se allane a las pretensiones de los denunciantes.
La víspera
Semanas antes se prepararon paramilitares en la región de Urabá, norte de Colombia, para
efectuar un operativo de ataque frontal contra presuntos colaboradores y auxiliadores de
las guerrillas en el sur del país. Esta ofensiva, que se llevaría a cabo concretamente en los
departamentos del Meta, Putumayo y Caquetá, fue coordinada por el jefe paramilitarSalvatore
Mancuso, quien fue uno de los cerebros tras muchas otras masacres antes y después junto
con Carlos Castaño Gil, jefe de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) junto con los jefes
paramilitares Miguel Arroyave, alias 'Arcangel' Héctor Germán Buitrago Parada, alias 'Martín
Llanos' y Pedro Olivierio Guerrero Castillo, alias 'cuchillo' y presumiblemente en asociación con el
llamado "zar de las esmeraldas" Victor Carranza .
Según pudo establecer posteriormente la Fiscalía, un alto oficial fue quien ideó el plan para
introducir paramilitares en la zona cerca de Mapiripán, y así complementar los trabajos de
fumigación de plantaciones de coca por parte de la Policía Antinarcóticos, con quienes coordinó
266
las futuras operaciones y dar apoyo a los Boinas Verdes, estos últimos junto a los paramilitares le
darían “…una lección a la guerrilla”.
Una semana antes de la Masacre llegaba de Montería (Córdoba), dos aviones llenos de pertrechos
militares y otros equipos, el armamento fue guardado en un hospedaje en la ciudad de San José
de Guaviare, la logística fue coordinada por el coronel Lino Sánchez, el sargento Juan Carlos
Gamarra (quien pertenecía a la inteligencia militar) y el paramilitar jefe de zona apodado Rene
(Luis Hernando Méndez Bedoya), también se realizaron las gestiones para conseguir los vehículos
terrestres y lanchas rápidas que trasladarían a los miembros de las autodefensas al Municipio de
Mapiripán, que sería la cabeza de playa para buscar el control del sur de Colombia.
El grueso de las tropas del Batallón Joaquín París se envío a Calamar, El Retorno y Puerto
Concordia, quedando sin ejército efectivo Mapiripán y San José de Guaviare, también fueron
despachadas las reservas con base en informes falsos sobre posibles movimientos masivos de la
guerrilla a esas localidades.
Ya días antes de la masacre algunos habitantes por rumores que algo serio venía, o por el
conocimiento de lo que ocurriría abandonaron el Municipio, entre ellos el Alcalde Municipal, el
Personero, el registrador municipal y el inspector de policía. Anteriormente, en marzo, al Alcalde
municipal señor Jaime Calderón Moreno le efectuó la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia) un “juicio popular” del cual lo encontraron inocente de los cargos
que se le inculpaban, su hermano Jaime sería asesinado por paramilitares en una segunda
masacre.
267
curiosos se acercaban a observarlos, la guerrilla se había retirado días atrás de la zona a una
reunión interna.
La masacre
Convergen hacia Mapiripán paramilitares provenientes del mismo Meta, del Casanare, Antioquia,
Córdoba y de otras zonas del País, que Castaño denominó frente Guaviare de las AUC, igualmente
se reúnen con mercenarios extranjeros. Se dispersan por todo el Municipio el 15 de julio, antes de
arribar al poblado cometieron los primeros homicidios en la madrugada.3
Los paramilitares se pasearon libremente en el pueblo y sus alrededores, a pesar de que era
informado sobre el desarrollo de la masacre el Ejército Nacional, la Cruz Roja Internacional, la
Procuraduría de la Nación y la Fiscalía. El Estado dejó a la suerte del grupo armado a sus
habitantes. Al Mayor encargado Hernán Orozco se lo puso al tanto de la situación por el Juez de
Mapiripán Leonardo Iván Cortés Novoa, el primero informo a su superior General Jaime Humberto
Uscátegui, recomendándole un operativo militar sorpresivo sobre los paramilitares para evitar
asesinatos masivos en los próximos días, el general ordenó al Mayor eliminar el comunicado y
cambiarlo y no mencionar nada relacionado sobre los paramilitares.3
Durante 5 días con sus noches los habitantes estuvieron a la merced de los criminales, cinturones
militares evitaban la salida, las casas eran allanadas, buscando papeles, libros o cualquier
elemento que involucrara a sus moradores con la guerrilla, ya estableciendo quienes habitaban,
con una “lista negra” previamente elaborada antes de la incursión, capturaban, torturaban,
desmembraban, desvisceraban y degollaban a sus víctimas, muchos de los infortunados
terminaron arrastrados por el caudaloso río Guaviare, así fueron eliminando las pruebas los
victimarios.3 Las autoridades informaron que fueron asesinadas al menos 49 habitantes y cientos
de personas más salieron de la población desplazados.4
Evacuación
Los habitantes fueron evacuados vía aérea, fluvial y por carretera desde el 21 de julio, por la Cruz
Roja Internacional, llevados a Villavicencio la capital del departamento y San José de Guaviare, en
esta última ciudad, en el aeropuerto algunos paramilitares estaban presentes recibiendo
entrenamiento militar, a pesar de la presencia del Ejército y Asesores de Estados Unidos.
Post-masacre
Hasta el 21 de julio los paramilitares permanecen en el poblado, esa misma mañana los
colombianos conocen por los medios de comunicación la magnitud de los asesinatos, y se inicia la
investigación de la Fiscalía y señalamientos a los militares y a la policía. Inicialmente se pretende
268
que la Justicia Militar asuma la investigación de lo ocurrido, pero los tribunales civiles asumen el
asunto, por orden de la Procuraduría, no obstante la Justicia Colombiana no logra avanzar en el
esclarecimiento real de los hechos.
El Ejército proveniente de Calamar llegaría al municipio hasta el 23 de julio, informando que no
encontró perturbación del orden público ni elementos sospechosos en la zona.
Los paramilitares se concentran en los alrededores del poblado, asumen control de algunas fincas
cocaleras, posteriormente se producirá la Batalla de Mapiripán, luego la segunda masacre
o Masacre de Puerto Alvira, y en años posteriores los habitantes abandonarían la población en
repetidas oportunidades, ante los continuos enfrentamientos entre la guerrilla por un lado y los
paramilitares, Ejército y Fuerza Aérea por el otro. Los familiares de las víctimas terminan
desplazados, viviendo en otras poblaciones, en la indigencia y algunos exiliados en diferentes
países.
Juzgamiento
El 25 de marzo de 1999, el ya Coronel Orozco, es llamado a indagatoria por la Fiscalía, se ve
obligado a confesar al ver que el primer documento (que estaba presuntamente destruido) y el
falso estaban en manos de la justicia. Este Coronel es amenazado, al igual que su familia, por
militares y particulares. Su hermano Andrés (Jefe de un grupo Gaula del Ejército) es asesinado.
Orozco termina exiliado en los Estados Unidos con su familia.5
El 31 de julio de 2001, son citados por el caso a la Procuraduría, la directora de la DIAN
(Departamento Nacional de Impuestos) Fanny Kertzman y al general (r) de la Policía José L.
Gallego, para ampliar la declaración del ex secretario de Antioquia Pedro Moreno, quien los acusa
de amenazarlo sí no colabora manteniéndose callado, ya que este último señala que el general (r)
le mando a decir que sabia de antemano lo que ocurriría y la participación del Ejército Nacional y
del Ejército de los Estados Unidos en la Masacre. [12]
El 10 de marzo de 2003, la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de
la Fiscalía llamo a juicio al general Uscátegui. En declaraciones publicadas por la Revista Cambio, el
general afirma que es inocente, cuestiona la responsabilidad de otros mandos militares y da a
entender que durante el juicio podría aportar pruebas sobre los nexos entre los paramilitares y el
ejército.6
Algunos tribunales son declarados incompetentes, lo que da tiempo para que varios responsables
evadan la justicia, el paramilitar Rene logra escapar de la cárcel en Villavicencio, y solo algunos
militares son detenidos y ex funcionarios públicos. Los afectados por la perdida de sus familiares
ven la posibilidad de la impunidad al no ser capturados a los responsables y a los actores
269
materiales del hecho. El Coronel Lino Sánchez Pardo es condenado a 40 años de prisión por
el Tribunal Superior de Bogotá.
El 26 de enero de 2004, es denunciado el Estado Colombiano, ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, (CEJIL), y el Colectivo
de Abogados “José Alvear Restrepo”. Dicho organismo internacional, a su vez, resolvió poner el
caso en conocimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El Gobierno de Colombia
le solicita al Tribunal de la OEA que lo declare no responsable y no obligarlo a los reclamos de los
familiares de las víctimas.7
En abril de 2007, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condena en ausencia al
desaparecido jefe paramilitar Carlos Castaño Gil a 28 años y dos meses de cárcel, tras considerar
que la evidencia recolectada por el CTI de la Fiscalía no era suficiente para determinar su muerte.
Condena internacional
El 6 de octubre de 1999, el [Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”] y el [Centro por la
Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)] presentaron una petición ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)[14], en contra de la República de Colombia en la
cual se alega que entre el 15 y el 20 de julio de 1997 aproximadamente un centenar de miembros
del grupo paramilitar conocido como “Autodefensas Unidas de Colombia” (AUC) privaron de la
libertad, torturaron y masacraron a aproximadamente 49 civiles, tras lo cual destruyeron sus
cuerpos y arrojaron los restos a las aguas del río Guaviare, en el municipio de Mapiripán,
Departamento del Meta, con la colaboración, por acción y omisión, de miembros del Ejército
Nacional colombiano.Informe de Admisibilidad del Caso 12.250 aprobado por la CIDH el 22 de
febrero de 2001. La CIDH aprobó un informe de fondo en que encontró violación a los derechos
humanos en el caso, y emitió una serie de recomendaciones al Estado para reparar la situación y
adoptar medidas de no repetición, de acuerdo al Artículo 50 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.
Debido a que el Estado no cumplió con esas recomendaciones, la Comisión decidió litigar el caso
ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José, Costa Rica.[16] En su
informe anual correspondiente a 2005, la Comisión Interamericana señaló:
"El 5 de septiembre de 2003, la Comisión presentó ante la Corte la demanda en el caso 12.250,
Masacre de Mapiripán, contra Colombia, que concierne la violación de los artículos 4 (Derecho a la
Vida), 5 (Derecho a la Integridad Personal) y 7 (Derecho a la Libertad Personal), en perjuicio de las
víctimas de la masacre perpetrada en Mapiripán. La Comisión también solicitó al Tribunal que
decidiera si el Estado violó los artículos 8.1 (Garantías Judiciales) y 25 (Protección Judicial) de la
Convención, en relación con el artículo 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos) del referido
tratado, en perjuicio de las presuntas víctimas de la masacre y sus familiares. El 7 de marzo de
270
2005, tras haber escuchado el mismo día a las partes en audiencia pública sobre excepciones
preliminares, y haber recibido del Estado el retiro de una de ellas y un allanamiento estatal a
algunas de las pretensiones presentadas por la Comisión, la Corte emitió una sentencia en la cual
a. admitió, para todos sus efectos, el desistimiento por parte del Estado de la primera excepción
preliminar referente a la “aplicación indebida de los artículos 50 y 51 de la Convención
Americana”;
Por último, la Corte declaró que el Estado violó en perjuicio de los familiares de las víctimas los
derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial consagrados en los artículos 8 y 25 de
la Convención, en relación con el artículo 1.1 de la misma.
En la sentencia, la Corte estableció las reparaciones que consideró pertinentes". (Todo el texto de
arriba es cita del informe anual 2005 de la CIDH, disponible en [18])
El texto íntegro de la sentencia de la CorteIDH está en: Sentencia de la CorteIDH sobre el caso de
la masacre de Mapiripán. en esta sentencia, la Corte Interamericana de Derechos Humanos
condenó al Estado Colombiano como responsable por la masacre, al determinar que servidores
estatales y particulares coordinaron las acciones que producirían el lamentable suceso, por
271
consiguiente considera la Corte que el Estado violo los derechos a la libertad personal, la
integridad personal y a la vida, igualmente los derechos a los niños, y asimismo al no dar ningún
tipo de apoyo a los familiares de las víctimas violo los derechos a las garantías judiciales y a la
protección judicial consagrados en dicho convenio. Y da las recomendaciones y ordena el
esclarecimiento de la verdad y reparación de las víctimas por el Estado.
En el marco del proceso de este caso ante la CorteIDH, las víctimas del caso que estaban citadas a
testificar ante la Corte Interamericana en una audiencia fueron amenazadas, y solicitaron a la
Corte la adopción de medidas de protección. Relato completo en párrafos 373 y 374 de la sección
sobre Medidas Provisionales del Informe Anual 2005 de la Comisión Interamericana. El
Presidente de la Corte adoptó medidas urgentes de protección el 4 de febrero de 2005, y la Corte
en pleno adoptó medidas provisionales el 27 de junio de 2005, para la protección de los testigos
amenazados. [19], en base a las atribuciones que le confiere el Artículo 63 de la Convención
Americana [20].
El texto completo de la decisión de la CorteIDH para la adopción de medidas provisionales (acción
urgente en que la Corte ordena al Estado de Colombia adoptar las medidas necesarias para
asegurar la vida y la integridad de las personas amenazadas) está disponible en la página de la
Corte. texto de la Resolución de la Corte del 27 de junio de 2005.
Desarrollos posteriores
La Corte manifiesta que ninguna ley interna puede impedir al Estado cumplir con la obligación de
castigar a los responsables por la grave violación de los derechos humanos.Ver sentencia de la
CorteIDH sobre el caso
Al ser promulgada la “Ley de Justicia y Paz” cobijó a varios de los implicados que se encuentran en
un proceso de desmovilización con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, hacia finales de 2005 y
durante el 2006. Así la medida de aseguramiento contra Salvatore Mancuso (condenado a 40 años
de prisión) fue suspendida por la Fiscalía.
El 28 de noviembre de 2007, el Juzgado 9 Penal del Circuito Especializado de Bogotá absolvió
al General Jaime Humberto Uscátegui por los delitos de homicidio agravado y secuestro en el
proceso de la masacre de Mapiripán. El 23 de noviembre de 2009, el Tribunal Superior de Bogotá
revocó la absolución y condenó al General Uscátegui a 40 años de prisión por estos mismos
delitos.8
A finales del año 2011 se generaron informaciones respecto de la existencia de presuntas víctimas
de la Masacre de Mapiripan que el Estado Colombiano, a través de la Fiscalía General de la Nación,
272
había señalado que estaban fallecidas, reconociendo su responsabilidad internacional, y que en al
parecer se encuentran vivas.
Al respecto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expidió un comunicado de prensa
el 31 de octubre de 2001, que puede verse aquí: Comunicado de Prensa Comisión Interamericana
de Derechos Humanos
En el comunicado señala: "(...) para la determinación de las víctimas es fundamental la
información que adjuntan las partes al proceso y las declaraciones de testigos. En este caso, más
allá de las declaraciones de los testigos, la reconstrucción de los hechos se basó principalmente en
el acervo probatorio de la Fiscalía Nacional de Colombia y en la información y documentación
oficial que el Gobierno colombiano aportó a los procesos internos y al proceso en el sistema
interamericano de derechos humanos."
"Durante casi una década, el Estado colombiano tuvo conocimiento de la determinación de estas
personas como víctimas de la masacre de Mapiripán y en ningún momento la cuestionó.
La Comisión reitera que es obligación del Estado investigar debidamente las violaciones a los
derechos humanos ocurridas en Colombia que han costado la vida a miles de colombianos y que
han contado con la comprobada aquiescencia y/o participación de agentes estatales. Asimismo,
reitera su reconocimiento a las organizaciones de derechos humanos colombianas, que a lo largo
de estas últimas décadas han desarrollado su trabajo en defensa de derechos humanos en
situaciones de serio riesgo, lo cual ha costado la vida a defensores y defensoras y que ha llevado a
la Comisión Interamericana a solicitar reiteradamente al Estado colombiano a respetar y proteger
su accionar. "
BOLILLA 10.
Sus competencias especificas son ejercidas independientemente del resto de los órganos
de la OEA con prescindencia de relación jerárquica alguna o pauta de acción “[…] la independencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es la necesaria proyección de la autonomía a
que se refiere el Estatuto y, a la inversa, esta autonomía es la consecuencia ineludible de la
273
independencia que le atribuye la Convención, ya que estos conceptos de autonomía e
independencia deben interpretarse de manera armonica y condicionada …”.
Competencia contenciosa:
La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación
de las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que le sea sometido,
siempre que los Estados partes en el caso hayan reconocido o reconozcan dicha competencia, por
declaración especial o por convención especial.
Básicamente, conoce de los casos en que se alegue que uno de los Estados partes ha violado un
derecho o libertad protegidos por la Convención, siendo necesario que se hayan agotados los
procedimientos previstos en la misma, tales como el agotamiento de los recursos internos.
Las personas, grupos o entidades que no son Estados no tienen capacidad de presentar casos ante
la Corte, pero sí pueden recurrir ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La
Comisión puede llevar un asunto ante la Corte, siempre que el Estado cuestionado haya aceptado
la competencia de esta. De todas maneras, la Comisión debe comparecer en todos los casos ante
la Corte.
El procedimiento ante la Corte es de carácter contradictorio. Termina con una sentencia motivada,
obligatoria, definitiva e inapelable. Si el fallo no expresa en todo o en parte la opinión unánime de
los jueces, cualquiera de estos tiene derecho a que se agregue al fallo su opinión disidente o
individual.
En caso de desacuerdo sobre el sentido o alcance del fallo, la Corte lo interpretará a solicitud de
cualquiera de las partes, siempre que dicha solicitud se presente dentro de los noventa días a
partir de la fecha de la notificación del fallo.
Competencia consultiva
274
2- CUESTIONES DE COMPETENCIA. RATIONE PERSONAE. ACTUACIÓN DE LA COMISION
FRENTE A LA CORTE DESDE LA REFORMA DEL AÑO 2009. DERECHOS DE LA VICTIMA
INCLUIDOS EN EL REGLAMENTO DEL AÑO 2009. DEFENSOR INTERAMERICANO.
Para aceptar la competencia del tribunal en relación con el Estado, debe recordarse que no
resulta suficiente que éste haya ratificado la Convención Americana, sino que se requiere una
declaración expresa de aceptación de sometimiento a la competencia de la Corte; la misma puede
hacerse incondicionalmente o bajo condición de reciprocidad, por un plazo determinado o para
casos específicos.
En una primera etapa del funcionamiento de la Corte y desde el punto de vista formal, las
únicas partes en el proceso ante ella fueron la Comisión y el Estado como demandado o
demandante.
A partir de la reforma del año 2000 al Reglamento de la Corte, se opero una modificación
trascendente respecto de la participación de la presunta víctima o de su representante durante el
proceso, porque si bien continuaban siendo incapaces para llevar su caso ante la Corte se les
reconoció el derecho a intervenir en el una vez admitida la demanda, pudiendo presentar
entonces sus solicitudes, argumentos y pruebas en forma autónoma. En consecuencia, la presunta
victima o sus representantes debidamente acreditados podrán actuar en el proceso como “partes”
en sentido procesal.
Las presuntas víctimas y sus representantes, por el contrario, presenta sus escritos de
solicitudes, argumentos y pruebas en forma autónoma, ofrecen prueba, opinan sobre la
procedencia de las que ofrezca el Estado y tienen una intervención principal en la audiencia.
Se entiende que la Comisión actúa como una especia de “Ministerio Publico”, y la presunta
víctima ejercita el papel de demandante.
La Comisión que demanda, ejercer una facultad propia y exclusiva, en la que ella misma
decide cuales son los casos que serán objeto de elevación a la Corte y cuales seguirán su trámite a
través del procedimiento de seguimiento. La presunta víctima, debe esperar que le sea notificado
el escrito de sometimiento a la Corte para “presentar su escrito de solicitud, argumentos y
pruebas” en forma autónoma.
275
COMPETENCIA RATIONE MATERIAE: cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación de las
disposiciones de la Conv que le sea sometido siempre que los estados partes hayan reconocido
dicha competencia.
3º momento en que se produjeron los hechos que configuran una presunta violación de dchos
humanos contenidos en tales tratados.
Varios factores se conjugaron para que se impulsara un cambio radical en el mecanismo procesal
de las peticiones individuales. El primero que hay que mencionar, es la creciente legitimidad de
Comisión y Corte para los que utilizaban el procedimiento y para sus potenciales beneficiarios.
La Comisión tiene diversas funciones y facultades. Examina no sólo peticiones individuales sino
que tiene las funciones de promover los derechos humanos, asistir a los Estados cuando éstos lo
soliciten, e investigar la situación de derechos humanos en un país o sobre un tema específico.
Todas estas funciones se usan en conjunto o separadamente, dependiendo de lo que la Comisión
276
considere más apropiado en cada situación para lograr su objetivo final, que es el de desarrollar el
respeto y las garantías de los derechos humanos en el continente.
Las actividades de la Comisión en materia de peticiones individuales y la seriedad con que algunos
Estados comenzaron a tratar a la Comisión, permitió, por ejemplo el aumento de las posibilidades
de arreglos amistosos que permiten que un caso termine por acuerdo de las partes sin que sea
nece-sario, en principio, llegar a la Corte para que el Estado cumpla con sus obligaciones
internacionales.
Este factor puede haber ayudado a que se incrementara el uso de las peticiones individuales y se
ampliara el campo de los asuntos que se llevaban ante la Comisión. Otro factor que contribuyó a la
utilización del sistema es el surgimiento de organizaciones no gubernamentales que se crearon
precisamente con ese fin. Esto a su vez posibilitó desarrollar la crítica al procedimiento para el
examen de peticiones individuales.
La Corte, a su vez, apoyó el trabajo de la Comisión y construyó parte de su jurisprudencia sobre él.
Hizo y sigue haciendo un trabajo notable al desarrollar el contenido de las reparaciones y de las
garantías de no repetición, por nombrar algunos de sus logros. Muy principalmente, ha abierto el
camino para que las presuntas víctimas puedan participar cada vez más en los procedimientos
contenciosos ante la Corte, permitiéndolas pedir medidas provisionales y presentar solicitudes,
argumentos y pruebas.
Este último cambió precipitó el debate sobre las posibles fallas del mecanismo. La principal causa
de preocupación para las víctimas provenía de que tenían capacidad para participar en el
procedimiento, pero en forma dependiente porque el rol de la Comisión no había cambiado; era
ella todavía la demandante, aun cuando el Reglamento de 2003 había caracterizado a la Comisión
como parte “solamente procesal”. En realidad, el hecho de una doble participación en la
representación de los intereses de las víctimas, con la posibilidad de formular peticiones a la Corte
y de presentar pruebas, incomodaba a muchos. La inevitable repetición de argumentos, el
incremento de presentación de testigos y peritos y de los interrogatorios y contrainterrogatorios
alargaban mucho las audiencias y a menudo las presentaciones e interrogatorios no tenían mayor
utilidad.
Los Estados, a su turno, han cambiado su actitud respecto del sistema, desde un casi absoluto
ignorar los procedimientos interamericanos a una toma de conciencia de la fuerza y legitimidad
que los fallos de la Corte tienen. Ha habido un proceso de reformas constitucionales con relación a
los tratados internacionales de derechos humanos y algunos países han dado a la Convención
Americana la primera prioridad dentro del ordenamiento jurídico interno. Los Tribunales
Supremos y Constitucionales han comenzado a invocar las sentencias de la Corte como una guía
para re-solver asuntos similares a los tratados en la Corte Interamericana, dando así a la Corte un
lugar en el quehacer de los tribunales internos.
Frente a esta evolución, los Estados comenzaron a objetar el hecho de que tanto la Comisión como
los representantes de las presuntas víctimas presentaran demandas y pruebas de manera
separada.
Los Estados consideraban que la igualdad del proceso se había quebrado porque después de la
reforma debían litigar contra dos partes. Sólo un Estado intentó lograr un pronunciamiento de la
277
Corte en el sentido de que la participación de la víctima en el procedimiento ante la Corte, en
cualquier forma, era violatoria de las normas convencionales. La Corte rechazó esta posición.
En cuanto al tema del debido proceso, la Comisión mantuvo que, como las presuntas víctimas son
siempre más débiles que el Estado, eso constituía una desigualdad que había que compensar a
través de la asistencia directa de la Comisión a la presunta víctima. Además, la Comisión reiteró
una posición de muchos años en el sentido de que la verdadera infracción del debido proceso se
producía por la facultad que la Corte había dado a los Estados –por una interpretación errónea del
artículo 55 de la CADH–, para que estos nombraran a un juez ad hocpara conocer de los casos
individuales, lo que les permitía en el hecho tener un juez propio, designado por el Gobierno, para
un caso particular en que ese Estado estaba siendo demandado.
Aunque desde el punto de vista de las normas, es correcto sostener que la Comisión es un órgano
del sistema, con facultades para supervisar la conducta de los Estados en materia de derechos
humanos, y que, por lo tanto, no puede ser la contraparte del Estado en un caso contencioso, no
se puede ignorar que las presuntas víctimas son, en general, mucho más débiles que el Estado. Se
calcula informalmente que aproximadamente un 40% de las peticiones que llegan a la Comisión
son presentadas por las víctimas mismas, sin representación legal. Desde el punto de vista de la
eficacia del sistema, tampoco puede dejar de considerarse que la Comisión tiene un exceso de
peticiones en relación con sus recursos humanos y financieros y que los casos que deben ser
tramitados por la Comisión sin ayuda de un representante de la presunta víctima, pueden demorar
mucho más en avanzar. El envío de un caso a la Corte irroga también gastos que, para los
estándares económicos de las víctimas, son inalcanzables. Si la Comisión es la demandante, ella
absorbe todos los costos económicos; si deja de serlo, es posible sostener que ya no podría
emplear dineros de la Comisión para hacerlo.
278
COMPETENCIA CONTENCIOSA DE LA CORTE.
La jurisdicción contenciosa consiste en dirimir las controversias que sean sometidas para
conocimiento de la corte en aquellos casos en los cuales se presume que un estado parte de la
convención americana ha violado algún derecho humano protegido en ella y en la adopción de
medidas provisionales. La competencia contenciosa implica la aplicación del derecho a una
situación de hecho mediante el dictado de un fallo judicial vinculante.
Reglas Grales.
PROCESO Procedimiento Escrito. Titulo II Reglamento
Procedimiento Oral
Reglas Generales:
a. Idioma: los idiomas oficiales de la corte son español, ingles, portugués y francés.
Corresponde a la Corte fijar cada año el idioma de trabajo, lo que no impide que para un
determinado caso adopte también el de algunas de las partes debiéndose establecer al
momento de iniciarse el proceso. El texto autentico será aquel del cual la corte da fe
conste en la publicación y en su informe anual.
b. Representación Procesal: a los representantes de los estados se los denomina “agente”,
podrán ser sustituidos durante ausencias temporales por “agentes alternos” designados a
tal fin y habiendo sido oportunamente acreditada su designación y domicilio procesal ante
la Corte. Los representantes de la comisión se denominan “delegados” y pueden ser
también asistidos por cualquier pers.
En cuanto los representantes de la presunta victima no hay mayores requisitos salvo su
acreditación formal ante el tribunal.
c. Computo de los plazos: el termino 1 día se entenderá como día natural, es decir días
sucesivos sin interrupciones con motivo de feriados u otros no laborables. Los plazos de
meses se entenderán como mes calendario.
d. Formalidades de los escritos: la comisión ha implementado una especie de modelo de
escrito que luego los estados han seguido en los suyos. Pueden presentarse a través de
cualquier medio, en tanto permita preservar su contenido tal y como lo han presentado
las partes.
279
Nada impide que incluyo la documentación se remita por cualquier medio pero si se
hubiere empleado un medio electrónico o no estuviesen firmados los originales y la
totalidad de los anexos tendrán que ser presentados en la sede de la corte en el termino
de 21 dias. Deberán acompañarse 2 juegos de copias de todos los escritos y sus anexos.
Si el caso es sometido por parte de la comisión, esta deberá hacerlo mediante la presentación
del informe preliminar, el que deberá contener los hechos supuestamente violatorios y la
identificación de las supuestas victimas. Además el nombre de los delegados, identificación de los
representantes de las victimas, motivos que llevaron a la comisión a presentar el caso, copia de la
totalidad del expediente, las pruebas que recibió, las designación de peritos, pretensiones
incluidas, las reparaciones y la indicación de cuales de los hechos contenidos se someterán a
consideración de la corte.
Si quien somete el caso fuer el estado se requiere un escrito motivado con iguales requisitos que
los exigidos a la comisión excepto que debe indicar las pruebas que ofrece.
La demanda será notificada por el secretario al presidente y a los jueces de la corte, al estado
demandado, a la comisión y a la presunta victima, sus representantes o defensor americano. A
partir de ese momento el estado y la comisión tiene un plazo de 30 días para designar agentes
respectivos.
Se deberá informar a los otros estados miembros de la OEA. El plazo para que el estado conteste la
demanda es de 2 meses a partir de la recepción del escrito de solicitudes, argumentos y pruebas y
sus anexos que presenta la victima o sus representantes.
El contenido material de la contestación incluye la declaración acerca de cuales son los hechos que
se aceptan y cuales se contradicen. Solo los contrarios serán objeto de prueba.
La apertura de esta etapa será realizada por el presidente fijando las fechas de las audiencias
en que será receptada la prueba oral.
Cualquiera de los jueces podrá interrogar a las personas que comparezcan. Sera la comisión quien
expondrá en primer lugar los fundamentos de su informe preliminar y de la representación del
caso ante la corte. Luego serán llamados a declarar los testigos y peritos debiendo ambos prestar
juramento. Puede la Corte recibir declaraciones testimoniales, periciales o de presentar victimas a
través de medios electrónicos audiovisuales.
Durante los debates los jueces podrán formular las preguntas, también presentar a víctimas,
representantes y al estado. La comisión solo podrá hacerlo de los peritos que propuso. Una vez
que hayan sido escuchados la presidencia concederá la palabra a las presuntas víctimas o sus
representantes y al estado, quienes expondrán sus alegatos. La comisión presentara sus
observaciones finales. Finalmente la presidencia deberá dar la palabra a los jueces para que si lo
desean formulen nuevas preguntas.
EXCEPCIONES PRELIMINARES:
280
Se debe presentar con la contestación de la demanda. Es un instrumento que permite al estado
intentar un bloque previo y tal vez definitivo del juicio promovido en su contra. Permite presentar
defensas relativas a la ausencia de presupuestos procesales que son importantes para que el
proceso sea regular o valido como la competencia, el incumplimiento de requisitos de
admisibilidad, etc.
PRUEBA. APRECIACIÓN:
La totalidad de la prueba con que las partes intentan acreditar la veracidad de los hechos
tendrá que ser ofrecida en los respectivos escritos introductorios, no obstante la corte podrá
admitir una prueba no ofrecida oportunamente o referida a algún hecho producido con
posterioridad. Si la prueba fuera incompleta o ilegible se dará un plazo par quien la proponga
pueda subsanar el defecto.
Los testigos pueden ser objetados dentro de 10 días siguientes a la recepción de la lista.
En cuanto a la recepción y valoración de la prueba, que los procedimiento que se siguen ante ella
no están sujetos a las mismas formalidades que las actuaciones judiciales internas y que la
incorporación de determinados elementos al acervo probatorio deben ser efectuadas prestando
particular atención a las circunstancias del caso concreto y teniendo presente los límites que
impone el respeto a la seguridad jurídica y al equilibrio procesal de las partes. El tribunal se
abstendrá a los principios de la sana crítica, dentro del marco normativo correspondiente.
Características:
281
5. Conclusiones de la comisión, victimas o representantes, el estado demandado y
demandante.
6. Fundamentos de derecho.
7. Decisión sobre el caso.
8. Pronunciación sobre las reparaciones y costas.
9. Resultado de la votación.
10. Versión autentica de la sentencia.
Recursos aceptados: la sentencia tiene carácter definitivo. Pero ello no impide que cualquiera de
las partes solicite aclaraciones sobre el sentido o alcance del fallo, en lo que ha dado en llamarse
recurso de interpretación.
Presentada una solicitud de interpretación, la misma será comunicada a los demás intervinientes
en el caso, quienes podrán presentar alegaciones escritas en el plazo que fije la presidencia. No
interrumpe la ejecución de la sentencia.
Desistimiento: La comisión es la única que puede desistir del caso, renunciando a continuar el
reclamo, pero la modificación actual del reglamento coloca en situación de demandante
únicamente a la presunta víctima, en cuanto la comisión se constituye como una especie de
ministerio público. Debe ser aceptado el desistimiento por el estado o la presunta víctima pero la
corte puede decidir que prosiga su examen.
Solución amistosa: avenimiento u otro hecho idóneo para la solución del litigio. Es posible arribar
a este tipo de acuerdos en cualquier etapa del tramite. De todos modos podrá la corte decidir que
prosiga el examen del caso.
282
Medidas de reparación en la Corte IDH (Art. 63.1 de la CIDH)
REPARACION: termino genérico correcto para referirse a cualquier medio de indemnización,
compensación, restitución, rehabilitación o satisfacción.
Las reparaciones revisten un carácter crucial y fundamental para las victimas de violaciones a los
dchos humanos y quienes constituyen su nucleo familiar, porque el conj de obligaciones que
surgen para el estado como consecuencia de los hechos cometidos dirigido a remediar todas las
consecuencias a efecto de que las personas sobrevivientes puedan seguir adelante con sus
programas de vida.
Art. 63.1 de la CIDH: Cuando decida que hubo violación de un derecho o libertad protegidos en
esta Convención, la Corte dispondrá que se garantice al lesionado en el goce de su derecho o
libertad conculcados. Dispondrá asimismo, si ello fuera procedente, que se reparen las
consecuencias de la medida o situación que ha configurado la vulneración de esos derechos y el
pago de una justa indemnización a la parte lesionada.
REPARACIÓN INTEGRAL:
La CIDH consagra el criterio de la reparación integral para una victima de violación a uno o
más de los derechos protegidos en aquella. A partir de esta base normativa la corte IDH ha
realizado una interpretación amplia y extensiva que fue enriqueciéndose en forma progresiva
con las consideraciones efectuadas en sus sentencias.
283
(SACADO DE INTERNET PORQUE NO ESTA EN EL LIBRO)…
Por otro lado, quizá el aspecto más interesante es el estrecho vínculo existente entre los órganos
de derechos humanos, reflejado principalmente en el preámbulo del Protocolo, según el cual el
objetivo principal de la Corte es completar y reforzar la misión de la Comisión Africana, además de
que este instrumento también dispone que para el análisis de la admisibilidad de casos, la Corte
debe consultar a la Comisión y tomar en cuenta su complementariedad con ésta. Sin embargo,
precisamente este es un punto que en nuestra opinión resulta problemático. Cuando se redactó la
Carta Africana se estableció la creación solamente de la Comisión y no de la Corte, en este sentido,
la culminación de los procedimientos, tratándose de las comunicaciones individuales e
interestatales, son los informes que eventualmente prepara la Comisión y en los cuales emite sus
observaciones y recomendaciones para posteriormente presentarlos a la Asamblea. Ahora bien, ni
la Carta ni el Protocolo señalan el momento ni el procedimiento para que la Comisión remita casos
a la Corte. Sin duda se trata de un tema que deberá ser resuelto conjuntamente por ambos
órganos a través de sus Reglamentos, pues las condiciones de envío y admisión de casos deben ser
establecidas de manera armónica y no unilateralmente para asegurar la eficacia del sistema.
284
muy ambicioso en comparación con la débil economía que prevalece en ese continente. Es
interesante resaltar que su Acta Constitutiva no hace mención alguna al tema, lo cual sorprende
precisamente porque la falta de recursos económicos fue una de las principales razones del
fracaso de la Organización de la Unidad Africana. Entonces, como el sostenimiento de la Comisión
representa ya una gran carga para la Unión Africana, la Corte enfrenta el riesgo de tener que
depender económicamente del apoyo externo. Lo anterior, en una situación extrema, puede llegar
a comprometer su independencia. Por lo tanto, el compromiso de los Estados africanos debe pasar
de la retórica a los hechos, y deben procurar que en la medida de sus limitadas posibilidades se
cumpla cabalmente con el pago de cuotas y se ejerza la presión suficiente para que la Unión
Africana otorgue a los órganos de derechos humanos el presupuesto necesario para su
funcionamiento, en el entendido de que ni la mejor legislación ni la más elegantemente formulada
puede por sí misma ser exitosa sin el cumplimiento debido por parte de los órganos a quienes ello
les corresponde.
Por lo tanto, consideramos que no debieran tenerse demasiadas expectativas de la Corte. Sería
necesario reforzar y mejorar el funcionamiento de la Comisión, pues el éxito de aquélla dependerá
en gran parte de la capacidad operativa de ésta. Si los esfuerzos tendentes a consolidar el sistema
africano solamente traen como resultado la burocratización de los derechos humanos derivada de
la proliferación de órganos, es muy probable que siga siendo el menos desarrollado y efectivo de
los sistemas regionales en la materia.
El principio iura novit curia expresa, en el ámbito del proceso penal, que el tribunal llamado a
juzgar no se encuentra vinculado a la calificación jurídica propuesta en la acusación, o, en otros
términos, que el tribunal puede calificar estos hechos de una manera distinta.
La Corte IDH ha reconocido esta facultad de los tribunales, pero ha expresado que ella “debe ser
entendida e interpretada en armonía con el principio de congruencia y el derecho defensa”.
La Corte IDH ha afirmado que el órgano juzgador puede modificar la calificación jurídica del hecho
propuesta en la acusación, sin afectar el derecho de defensa, siempre que mantenga sin variación
la base fáctica.
La casi totalidad de los asuntos presentados para el tratamiento en la corte IDH han tenido el
pedido expreso de reparaciones pecuniarias bajo las categorías de daño material y daño
inmaterial, sumada a las costas y los gastos. En los pedidos efectuados a la comisión IDH en la
primera época y por la representación de las victimas en los últimos años, se distinguen criterios
de indemnización a los rubros de daño emergente, lucro cesante y daño moral.
285
reconducir a la persona que ha sido víctima de violaciones a los derechos humanos, a la
posibilidad de continuar su vida con una menor consecuencia de estas últimas. Las
medidas de restitución tienen como efecto inmediato el cese de la violación producida. La
corte ha dispuesto en una buena cantidad de casos eliminar efectos de sentencias o
resoluciones judiciales que se emitieron en violación a las normas del debido proceso,
quitar antecedentes penales, volver a juzgar penalmente, conmutar penas o poner en
marcha decisiones judiciales ya tomadas.
b. Medidas de rehabilitación: incluyen el brindar atención médica y psicológica así como la
prestación de servicios jurídicos y sociales a las víctimas de violaciones a los derechos
humanos o sus familiares, tienen la finalidad de restablecer capacidades de distintas
índoles y en algunos casos es imprescindible para hacer efectivas con posterioridad
medias de restitución tratamientos médicos y/o psicológico.
c. Medidas de satisfacción: constituyen reparaciones que buscan básicamente restablecer la
dignidad de las víctimas. Entre las medidas de satisfacción mas importantes están la
realización de actos públicos de reconocimiento de responsabilidad por parte del estado.
Colocar placas en lugares simbólicos, construcción de monumentos en memora de las
victimas. Designar un día nacional dedicado a la memoria de las victimas de violaciones a
los derechos humanos.
d. Medidas de garantía de no repetición: desde el punto de vista de las persona afectadas
en el caso, este tipo de medidas responde especialmente a una necesidad particular de las
victimas y familiares de las victimas de violaciones graves a los derechos humanos y
naturalmente hace al deber de prevenir.
Las medidas mas importantes: ordenar programa de educación en derechos humanos
para agentes del estado y programas de sensibilización destinados a la sociedad. En casos
que involucraron a menores de 18 años años la adopción de políticas publicas para niños o
adolescentes en conflicto con la ley.
286
Competencia contenciosa Competencia consultiva
287
derecho o libertad protegidos en esta
Convención, la Corte dispondrá que se
garantice al lesionado en el goce de su derecho
o libertad conculcados. Dispondrá asimismo, si
ello fuera procedente, que se reparen las
consecuencias de la medida o situación que ha
configurado la vulneración de esos derechos y
el pago de una justa indemnización a la parte
lesionada.
2. En casos de extrema gravedad y urgencia, y
cuando se haga necesario evitar daños
irreparables a las personas, la Corte, en los
asuntos que esté conociendo, podrá tomar las
medidas provisionales que considere
pertinentes. Si se tratare de asuntos que aún
no estén sometidos a su conocimiento, podrá
actuar a solicitud de la Comisión.
Solo los estados partes de la Conv. Americana y El nro de sujetos habilitados para pedir la en el
la Comision IDH tienen dcho a someter un caso sistema interamericano es mas amplio.
contencioso a la Corte.
Los estados que participan toman técnicamente No hay partes ya que es de carácter
el carácter de partes en el puesto que el multilateral.
proceso es de carácter litigioso.
La corte no solo debe interpretar las normas La corte no esta llamada a resolver cuestiones
aplicables, establecer la veracidad de los hechos de hechos para verificar su existencia sino a
denunciados y decidir si ellos pueden ser emitir su opinión sobre la interpretación de una
considerados como una violación de la conv norma jdca.
imputable a un estado parte, también debe
disponer el goce de sus dcho o libertad.
Los estados se comprometen a cumplir con la La corte cumple una función asesora por lo que
decisión de la corte, el fallo es obligatorio su opinión no tiene el mismo efecto vinculante
288
que las sentencias.
SUJETOS LEGITIMADOS PARA SOLICITAR UNA OPINIÓN CONSULTIVA: los que pueden solicitar
consultas a la corte son:
La corte interamericana posee la competencia más amplia, esta competencia se extiende a todos
los estados miembros y a los órganos de la OEA. La interpretación del art. 64 de la convención
americana ha sido el eje central que permite determinar el basto alcance de esta competencia.
Finalidad de las opiniones consultivas: es la interpretación de los tratados en los cuales se halle
involucrada la protección de los derechos humanos en un estado miembro del sistema
interamericano.
La corte puede interpretar los tratados de derechos humanos que pertenecen al sistema
interamericano, inclusive los tratados que protegen a las personas y los tratados de derechos
humanos que no pertenecen el sistema americano que sea parte al menos un estado americano,
sea que se trate de tratados multilaterales o bilaterales.
La declaración americana de deberes y derechos del hombre puede ser objeto de interpretación,
en virtud de la convención americana, a solicitud de un estado miembro de la OEA o en lo que las
compete, de uno de los órganos de la organización.
289
interpretación y aplicación”. Esta interpretación nos permite invocar ante nuestros
tribunales, y hacer ingresar a nuestro sistema- la jurisprudencia de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, ya que, a pesar de los términos generales usados por la CS, ese es
el único tribunal internacional en la materia con competencia en nuestro país. El fallo en
cuestión hizo suyos los criterios de la Corte Interamericana en materia de doble instancia e
invalido, con base en ella, una ley del congreso que la Restringía. (art 459 inc 2 del Cod.
Proc. Penal).
D. Acosta: Pero a fines de 1998, en el fallo Acosta la CS limito esa posible interpretación ya
que sostuvo que, si bien el Estado Argentino debía esforzarse por dar respuesta favorable
a las recomendaciones de la Comisión, “ello no equivale a consagrar como deber para los
jueces el de dar cumplimiento a su contenido al no tratarse aquellas de decisiones
vinculantes para el Poder Judicial… La jurisprudencia internacional por más novedosa y
pertinente que se repute no podría constituir un motivo de revisión de las resoluciones
judiciales- equiparables al recurso de revisión- ello afectaría la estabilidad de las
decisiones jurisdiccionales, la que en la medida en que constituye un presupuesto
ineludible de la seguridad jurídica es exigencia del orden público y posee jerarquía
constitucional.
El fallo no deja claro si, al referirse a “jurisprudencia internacional”, alude también a las
sentencias y opiniones consultivas de la Corte Interamericana, o solo a las
recomendaciones de la Comisiones. Creemos que el fallo indudablemente, no se refiere a
la jurisprudencia de la Corte por tres motivos.
290
tiempo antes y con la misma composición de la CS), la cual no aparece en el fallo de
marras.
3- Tercero, porque todo el fallo gira en torno a un informe de la comisión (ya que en el
caso de autos no había intervenido la Corte Interamericana), con lo cual un cambio de
criterio respecto de lo sostenido en “Giroldi” para fallos de la Corte interamericana
hubiera implicado expedirse sobre un punto extraño al objeto de la Litis. Compartimos
con Sagúes la interpretación armonizante que formula en los fallos “Bramajo” y
“Acosta” en el sentido de que las recomendación de la Comisión deben servir de guía
para interpretar los instrumentos americanos de derechos humanos, pero que los
jueces pueden apartarse de aquellas, puesto que dichas recomendaciones no son
vinculantes.
4- En los Fallos “Simón” de 2005 y “Mazeo” de 2007 se verifica una acentuación de la
influencia de las decisiones interamericanas. En “Simón” la Cs Sostuvo:
“La sujeción del Estado Argentino a la jurisdicción interamericana impide que el
principio de “irretroactividad” de la ley penal se invocado para incumplir los deberes
asumidos en materia de persecución de violaciones graves a los derechos Humanos”.
“que la Traslación de las conclusiones de la Corte Interamericana en “Barrios Altos” al
caso argentino resulta imperativa, si es que las decisiones del Tribunal Internacional
mencionado han de ser interpretadas de buena fe como pautas jurisprudenciales. Por
cierto, sería posible encontrar diversos argumentos para distinguir uno y oro caso,
pero tales menciones serian puramente anecdóticas.
Como se advierte en esos dos párrafos, la CS justifica la violación del principio de
irretroactividad de la ley penal, contenido en el art 18 de la CN, en la sujeción al
sistema interamericano. Pareciera que, a criterio del tribunal, la ratificación de un
tratado internacional acarrea una reforma constitucional y sustrae una norma de la
constitución escrita, lo cual consideramos una afirmación demasiado exagerada para
ser correcta. Y mucho más, cuando el art 75,inc 22, al elevar a jerarquía constitucional
ciertos instrumentos internacionales de derechos humanos aclara que estos “no
derogan articulo alguno de la primera parte de la CN.
Pero allí no termina todo: la CS para seguir la jurisprudencia de la Corte
interamericana omitió la aplicación de la reserva que Argentina había formulado al art
15.2 del Pacto internacional de Derechos Civiles y Políticos. Esa norma establece que:
“nada de lo dispuesto en este artículo se opondrá al juicio ni a la condena de una
persona por actos u omisiones, que en el momento de cometerse, fueran delictivos
según los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad
internacional”. Pero al momento de ratificar ese tratado, argentina formulo la
siguiente reserva. “el Gobierno Argentino manifiesta que la aplicación del apartado
segundo del art 15 “deberá estar sujeta al principio establecido en el art 18 de nuestra
Constitución Nacional”. Esa reserva tiene la misma jerarquía que el paco y que la
propia CN, ya que esa jerarquía se le reconoce al tratado “en las condiciones de su
vigencia”. Por lo tanto era necesario hacer una interpretación armonizante de las tres
normas. El art 15.2 del Pacto, la reserva formulada respecto de esa norma y el art 18.
291
La única conclusión posible de una interpretación armonizante de esas normas es que
no puede soslayarse el principio de “ley anterior al hecho del proceso” que surge del
art 18 Cn y de Varias normas internacionales con jerarquía constitucional. No
obstante, la CS, prefirió aplicar a rajatabla la doctrina del fallo “Barrios Altos” de la
Corte Interamericana sin considerar que el Derecho argentino era, en este punto,
distinto al peruano (país donde se dio el fallo). Pareciera que para la CS una reserva a
un tratado es algo “anecdótico”.
Como se advierte, en el fallo “Simón” ( y en su homologo “Mazeo”) el valor de la
jurisprudencia de la Corte Internacional ha sido, a nuestro entender, sobrevaluado por
la CS, que se apoyo en ella para inaplicar principios básicos y normas expresas de la
Constitución nacional.
Lo que si queda claro es que la CS distingue entre fallos de la Corte e informes de la
Comisión Interamericanas y que acepta que existen instancias superiores a ella, que
interpretan los instrumentos internacionales, diferenciando la fuerza vinculante que
atribuye a cada tipo de decisión internacional.
Las decisiones de los órganos internacionales de derechos humanos pueden ser categorizadas en
orden decreciente de fuerza vinculante:
Solo las primeras (fallos de la Corte Interamericana) son normas jurídicas particulares, obligatorias
solamente para las partes y en el caso concreto en que fueron emitidas. El art 59 del Estatuto de la
Corte establece que “No son obligatorias sino para las partes en litigio y respecto del caso que ha
sido decidido”. Y no hay motivos para no aplicar esa norma al caso de la Corte Interamericana.
En cuanto a las “Opiniones Consultivas”, la propia corte Americana ha sostenido que: “ no debe,
en efecto, olvidarse que las opiniones de la Corte, como las de otros tribunales internacionales,
por su propia naturaleza, no tienen el mismo efecto vinculante que se reconoce para sus
sentencias en materia contenciosa en el art 68 de la Convención: y si esto es así, menos razones
existen para sacar argumentos de los eventuales efectos que pudieran tener frente a los Estados
que ni siquiera habrían participado en el procedimiento consultivo”. Interpretando esa opinión
Gozaini sostiene que: “La Corte, en este ámbito, cumple una función asesora de tal modo que sus
opiniones no tienen el mismo alcance que se reconoce para sus sentencias en materia
contenciosa.
Pero ni las sentencias de la Corte Interamericana (fuera del caso en que fueron dictadas), ni las
decisiones emanadas de órganos que ejercen facultades investigativas, conciliatorias y/o
292
recomendatorias (como la Comisión interamericana y los Comités), pueden ser consideradas
normas jurídicas. Ni generales ni particulares. Por lo tanto, constituyen un “medio auxiliar para la
determinación de las Reglas de derecho” conforme con el art 38 del Estatuto citado.
Jurisprudencia.
293
FALLO DE LA CORTE Interamericana de Derechos Humanos:
Número y nombre de los jueces que integran la mayoría:(6) Rafael Nieto Navia- Héctor
Gros Espiell-Thomas Buergenthal- Pedro Nikken- Héctor Fix-Zamudio- Rigoberto Espinal
Irías.
La Corte es competente para conocer del presente caso.La demanda ante la Corte fue
introducida el 24 de abril de 1986. La Secretaría de la Corte, en cumplimiento del artículo
26.1 del Reglamento, la remitió al Gobierno el 13 de mayo de 1986.
Por resolución de 29 de agosto de 1986 el Presidente, después de haber consultado con
las partes, señaló el 31 de octubre de 1986 como fecha límite para que el Gobierno
presentara su escrito sobre este caso. A la vez fijó el día 15 de enero de 1987 para que la
Comisión presentara el suyo y el 1º de marzo del mismo año como límite temporal para la
presentación de la respuesta del Gobierno.
La audiencia pública sobre las excepciones preliminares opuestas por el Gobierno se
celebró el 15 de junio de 1987. A ella comparecieron representantes del Gobierno y de la
Comisión.
En esa misma fecha la Corte adoptó una resolución mediante la cual dispuso:
1. Instruir al Presidente para que, en consulta con las partes, otorgue al Gobierno un plazo
definitivo y perentorio, que no podrá exceder del 27 de agosto de 1987, para que presente
su contramemoria sobre el fondo del asunto y ofrezca sus pruebas, con indicación de los
hechos que con cada una pretende demostrar. El ofrecimiento de pruebas deberá indicar
la forma, ocasión y términos como desea presentarlas.
3. Instruir, asimismo, al Presidente para que, sin perjuicio de la alzada que sea procedente
294
ante la Corte, resuelva las cuestiones incidentales que surjan, admita o rechace las
pruebas ya ofrecidas o que se ofrecieren, ordene la evacuación de las documentales,
periciales u otras no testimoniales que acoja, y, en consulta con las partes, convoque a la
audiencia o audiencias sobre el fondo, en las cuales se incorporarán las pruebas recibidas,
se recibirán la declaración de testigos y peritos que fueren del caso y se oirán las
conclusiones finales.
4. Instruir al Presidente para que gestione con las autoridades respectivas las garantías
necesarias de inmunidad y participación de los representantes y asistentes de las partes,
testigos y peritos, así como, en su caso, delegados de la Corte.
Disidencias:
Nombre y NÚMERO DE QUIENES LAS EMITEN:(1)Rodolfo E. Piza Escalante.
BREVES CONCLUSIONES PERSONALES SOBRE EL FALLO: con respecto a este fallo, podemos concluir
la importancia de la protección de la integridad física de las personas y la efectividad de los
procesos en los juzgados de cada estado para que se puedan garantizar dichos derechos, es asi
que aclara y explica la excepción, para poder acceder al sistema interamericano, del no
agotamiento de los recursos internos, en este caso, por parte del Estado de Honduras. Además del
esfuerzo de los organismos Interamericanos por que los Derechos Humanos se vean contemplados
dentro de la legislación interna de cada país.
295
FALLO ATALA RIFFO Y NIÑAS VS. CHILE
Los hechos del presente caso se relacionan con el proceso de custodia o tuición que fue
interpuesto ante los tribunales chilenos por el padre de las niñas M., V. y R.1 en contra de la
señora Karen Atala Riffo por considerar que su orientación sexual y su convivencia con una pareja
del mismo sexo producirían un daño a las tres niñas. En este sentido, la Corte tuvo que resolver,
entre otros elementos, la responsabilidad internacional del Estado por el alegado trato
discriminatorio y la interferencia arbitraria en la vida privada y familiar que habría sufrido la
señora Atala debido a su orientación sexual en el proceso judicial que resultó en el retiro del
cuidado y custodia de sus hijas M., V. y R.. Para estos efectos, la Corte analizó, entre otros, los
argumentos expuestos por la sentencia de la Corte Suprema y la decisión de tuición provisoria del
Juzgado de Menores de Villarrica.
296
padre aunque reconoció que no existían elementos que permitieran presumir causales de
inhabilidad legal de la madre. En dicha decisión, el Juzgado motivó la decisión, inter alia, con los
siguientes argumentos: i) “que […] la demandada haciendo explícita su opción sexual, convive en
el mismo hogar que alberga a sus hijas, con su pareja, […] alterando con ella la normalidad de la
rutina familiar, privilegiando sus intereses y bienestar personal, por sobre el bienestar emocional y
adecuado proceso de socialización de sus hijas”, y ii) “que la demandada ha privilegiado su
bienestar e interés personal por sobre el cumplimiento de su rol materno, en condiciones, que
pueden afectar el desarrollo posterior de las menores de autos, y de lo cual no cabe sino concluir,
que el actor presenta argumentos más favorables en pro del interés superior de las niñas,
argumentos, que en el contexto de una sociedad heterosexuada, y tradicional, cobra[n] gran
importancia”.
297
artículo 225 del Código Civil, para justificar la entrega de la tuición al padre, dado que la situación
actual configuraba “un cuadro que irroga el riesgo de daños, los que podrían tornarse
irreversibles, para los intereses de las menores [de edad], cuya protección debe preferir a toda
otra consideración”.
Por otra parte, el presente caso también se relaciona con la investigación disciplinaria y la
visita extraordinaria que fue llevada en contra de la señora Atala en abril de 2003. Dicha
investigación fue ordenada por el Pleno de la Corte de Apelaciones de Temuco con el fin de
indagar sobre “dos hechos fundamentales: uno, las publicaciones aparecidas en los diarios „Las
Últimas Noticias‟ […] y „La Cuarta‟ […] en las que se ha[ría] referencia al carácter de lesbiana que
se atribu[ía] en dichas publicaciones a la [señora] Atala” y el otro, correspondía a la utilización de
elementos y personal para cumplir diligencias decretadas por el Juez de Menores de Villarrica en la
que ella era parte. Respecto a la orientación sexual de la señora Atala el ministro visitador que
realizó la visita extraordinaria, concluyó en su informe que la “peculiar relación afectiva [de la
señora Atala] ha trascendido el ámbito privado al aparecer las publicaciones señaladas
precedentemente, lo que claramente daña la imagen tanto de la [señora] Atala como del Poder
Judicial” y que ello “reviste una gravedad que merece ser observada por el […] Tribunal” de
Apelaciones.
La Corte reiteró que el artículo 1.1 de la Convención es una norma de carácter general cuyo
contenido se extiende a todas las disposiciones del tratado, y dispone la obligación de los Estados
Parte de respetar y garantizar el pleno y libre ejercicio de los derechos y libertades 4 allí
reconocidos “sin discriminación alguna”. Es decir, cualquiera sea el origen o la forma que asuma,
todo tratamiento que pueda ser considerado discriminatorio respecto del ejercicio de cualquiera
de los derechos garantizados en la Convención es per se incompatible con la misma. Además,
respecto al derecho a la igualdad y no discriminación, la Corte estableció que la orientación sexual
y la identidad de género son categorías protegidas por la Convención Americana bajo el término
“otra condición social” establecido en el artículo 1.1 de la Convención. Por ello está proscrita por la
Convención cualquier norma, acto o práctica discriminatoria basada en la orientación sexual de la
persona. En consecuencia, ninguna norma, decisión o práctica de derecho interno, sea por parte
de autoridades estatales o por particulares, pueden disminuir o restringir, de modo alguno, los
derechos de una persona a partir de su orientación sexual.
- 1.2. El principio del interés superior del niño y las presunciones de riesgo.
298
La Corte Interamericana resaltó que el objetivo general de proteger el principio del interés
superior del niño es, en sí mismo, un fin legítimo y es, además, imperioso. En el mismo sentido,
indicó que para asegurar, en la mayor medida posible, la prevalencia del interés superior del niño,
el preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que éste requiere “cuidados
especiales”, y el artículo 19 de la Convención Americana señala que debe recibir “medidas
especiales de protección”. Igualmente, la Corte Interamericana constató que la determinación del
interés superior del niño, en casos de cuidado y custodia de menores de edad se debe hacer a
partir de la evaluación de los comportamientos parentales específicos y su impacto negativo en el
bienestar y desarrollo del niño según el caso, los daños o riesgos reales y probados, y no
especulativos o imaginarios. Por tanto, no pueden ser admisibles las especulaciones, presunciones,
estereotipos o consideraciones generalizadas sobre características personales de los padres o
preferencias culturales respecto a ciertos conceptos tradicionales de la familia. La Corte observó
que al ser, en abstracto, el “interés superior del niño” un fin legítimo, la sola referencia al mismo
sin probar, en concreto, los riesgos o daños que podrían conllevar la orientación sexual de la
madre para las niñas, no puede servir de medida idónea para la restricción de un derecho
protegido como el de poder ejercer todos los derechos humanos sin discriminación alguna por la
orientación sexual de la persona. El interés superior del niño no puede ser utilizado para amparar
la discriminación en contra de la madre o el padre por la orientación sexual de cualquiera de ellos.
De este modo, el juzgador no puede tomar en consideración esta condición social como elemento
para decidir sobre una tuición o custodia. El Tribunal agregó que una determinación a partir de
presunciones infundadas y estereotipadas sobre la capacidad e idoneidad parental de poder
garantizar y promover el bienestar y desarrollo del niño no es adecuada para garantizar el fin
legítimo de proteger el interés superior del niño. La Corte consideró que no son admisibles las
consideraciones basadas en estereotipos por la orientación sexual, es decir, pre-concepciones de
los atributos, conductas o características poseídas por las personas homosexuales o el impacto
que estos presuntamente puedan tener en las niñas y los niños.
La Corte consideró que, para justificar una diferencia de trato y la restricción de un derecho, no
puede servir de sustento jurídico la alegada posibilidad de discriminación social, probada 5 o no, a
la que se podrían enfrentar los menores de edad por condiciones de la madre o el padre. Si bien es
cierto que ciertas sociedades pueden ser intolerantes a condiciones como la raza, el sexo, la
nacionalidad o la orientación sexual de una persona, los Estados no pueden utilizar esto como
justificación para perpetuar tratos discriminatorios. Los Estados están internacionalmente
obligados a adoptar las medidas que fueren necesarias “para hacer efectivos” los derechos
establecidos en la Convención, como se estipula en el artículo 2 de dicho instrumento
interamericano por lo que deben propender, precisamente, por enfrentar las manifestaciones
intolerantes y discriminatorias, con el fin de evitar la exclusión o negación de una determinada
condición.
299
al avance social, de lo contrario se corre el grave riesgo de legitimar y consolidar distintas formas
de discriminación violatorias de los derechos humanos.
Por otro lado, en cuanto al argumento de que el principio del interés superior del niño
puede verse afectado por el riesgo de un rechazo por la sociedad, la Corte consideró que un
posible estigma social debido a la orientación sexual de la madre o el padre no puede considerarse
un “daño” valido a los efectos de la determinación del interés superior del niño. Si los jueces que
analizan casos como el presente constatan la existencia de discriminación social es totalmente
inadmisible legitimar esa discriminación con el argumento de proteger el interés superior del
menor de edad. En el presente caso, el Tribunal resaltó que, además, la señora Atala no tenía
porque sufrir las consecuencias de que en su comunidad presuntamente las niñas podrían haber
sido discriminadas debido a su orientación sexual.
Por tanto, la Corte concluyó que el argumento de la posible discriminación social no era
adecuado para cumplir con la finalidad declarada de proteger el interés superior de las niñas M., V.
y R..
Frente a la alegada confusión de roles en las tres niñas que podría generar la convivencia de la
señora Atala con su pareja, el Tribunal consideró que tratándose de la prohibición de
discriminación por orientación sexual, la eventual restricción de un derecho exige una
fundamentación rigurosa y de mucho peso, invirtiéndose, además, la carga de la prueba, lo que
significa que corresponde a la autoridad demostrar que su decisión no tenía un propósito ni un
efecto discriminatorio. En efecto, es el Estado el que tiene la carga de la prueba para mostrar que
la decisión judicial objeto del debate se ha basado en la existencia de un daño concreto, específico
y real en el desarrollo de las niñas. El Tribunal observó que, en el presente caso, la Corte Suprema
de Justicia no falló con base en un análisis in abstracto del alegado impacto de la orientación
sexual de la madre en el desarrollo de las niñas, sino que invocó la supuesta existencia de pruebas
concretas. Sin embargo, se limitó en sus consideraciones a la aplicación de un test de daño
especulativo limitándose a hacer referencia, respecto al supuesto daño, a la “eventual confusión
de roles sexuales” y la “situación de riesgo para el desarrollo” de las niñas. Por tanto, el Tribunal
concluyó que la Corte Suprema de Justicia no cumplió con los requisitos de un test estricto de
análisis y sustentación de un daño concreto y específico supuestamente sufrido por las tres niñas a
causa de la convivencia de su madre con una pareja del mismo sexo.
Respecto al alegado privilegio de los intereses de la señora Atala, la Corte indicó que el alcance
del derecho a la no discriminación por orientación sexual no se limita a la condición de ser
homosexual, en sí misma, sino que incluye su expresión y las consecuencias necesarias en el
proyecto de vida de las personas. La Corte precisó que el ámbito de protección del derecho a la
vida privada ha sido interpretado en términos amplios por los tribunales internacionales de
derechos humanos, al señalar que éste va más allá del derecho a la privacidad.
En este sentido, la orientación sexual de una persona también se encuentra ligada al concepto de
libertad y la posibilidad de todo ser humano de auto-determinarse y escoger libremente las
opciones y circunstancias que le dan sentido a su existencia, conforme a sus propias opciones y
300
convicciones. Por lo tanto, “[l]a vida afectiva con el cónyuge o compañera permanente, dentro de
la que se encuentran, lógicamente, las relaciones sexuales, es uno de los aspectos principales de
ese ámbito o círculo de la intimidad”.
En consecuencia, la Corte consideró que exigirle a la madre que condicionara sus opciones de vida
implica utilizar una concepción “tradicional” sobre el rol social de las mujeres como madres, según
la cual se espera socialmente que las mujeres lleven la responsabilidad principal en la crianza de
sus hijos e hijas y que en pos de esto hubiera debido privilegiar la crianza de los niños y niñas
renunciando a un aspecto esencial de su identidad. Por tanto, el Tribunal manifestó que bajo esta
motivación del supuesto privilegio de los intereses personales de la señora Atala tampoco se
cumplía con el objetivo de proteger el interés superior de las tres niñas.
Finalmente, ante el presunto derecho de las niñas de vivir en una familia “normal y tradicional”, la
Corte observó que en la Convención Americana no se encuentra determinado un concepto
cerrado de familia, ni mucho menos se define y protege sólo un modelo “tradicional” de la misma.
El concepto de vida familiar no está reducido únicamente al matrimonio y debe abarcar otros lazos
familiares de hecho donde las partes tienen vida en común por fuera del matrimonio. En el
presente caso, este Tribunal constató que el lenguaje utilizado por la Corte Suprema de Chile
relacionado con la supuesta necesidad de las niñas de crecer en una “familia estructurada
normalmente y apreciada en su medio social”, y no en una “familia excepcional”, reflejaba una
percepción limitada y estereotipada del concepto de familia que no tiene base en la Convención al
no existir un modelo específico de familia (la “familia tradicional”).
- 1.2.5. Conclusión
Teniendo en cuenta todo lo anteriormente reseñado, el Tribunal concluyó que si bien la sentencia
de la Corte Suprema y la decisión de tuición provisoria pretendían la protección 7 del interés
superior de las niñas M., V. y R., no se probó que la motivación esgrimida en las decisiones fuera
adecuada para alcanzar dicho fin, dado que la Corte Suprema de Justicia y el Juzgado de Menores
de Villarrica no comprobaron en el caso concreto que la convivencia de la señora Atala con su
pareja afectó de manera negativa el interés superior de las menores de edad y, por el contrario,
utilizaron argumentos abstractos, estereotipados y/o discriminatorios para fundamentar la
decisión, por lo que dichas decisiones constituyen un trato discriminatorio en contra de la señora
Atala que viola los artículos 24 y 1.1 de la Convención Americana.
301
Además, la Corte Interamericana resaltó que las niñas y los niños no pueden ser discriminados en
razón de sus propias condiciones y dicha prohibición se extiende, además, a las condiciones de sus
padres o familiares, como en el presente caso a la orientación sexual de la madre.
El Tribunal señaló que, al haber tomado como fundamento para su decisión la orientación sexual
de la madre, la decisión de la Corte Suprema discriminó, a su vez, a las tres niñas, puesto que tomó
en cuenta consideraciones que no habría utilizado si el proceso de tuición hubiera sido entre dos
padres heterosexuales. En particular, la Corte reiteró que el interés superior del niño es un criterio
rector para la elaboración de normas y la aplicación de éstas en todos los órdenes relativos a la
vida del niño.
Además, el trato discriminatorio en contra de la madre tuvo repercusión en las niñas, pues fue el
fundamento para decidir que ellas no continuarían viviendo con ella. De manera que dicha
decisión irradió sus efectos al ser ellas separadas de su madre como consecuencia de la
orientación sexual de la misma. Por tanto, la Corte concluyó que se vulneró el artículo 24, en
relación con los artículos 19 y 1.1. de la Convención Americana, en perjuicio de las niñas M., V. y
R..
La Corte señaló que el artículo 11 de la Convención prohíbe toda injerencia arbitraria o abusiva en
la vida privada de las personas, enunciando diversos ámbitos de la misma como la vida privada de
sus familias. En ese sentido, el Tribunal sostuvo que el ámbito de la privacidad se caracteriza por
quedar exento e inmune a las invasiones o agresiones abusivas o arbitrarias por parte de terceros
o de la autoridad pública. La vida privada es un concepto amplio que no es susceptible de
definiciones exhaustivas y comprende, entre otros ámbitos protegidos, la vida sexual y el derecho
a establecer y desarrollar relaciones con otros seres humanos. Es decir, la vida privada incluye la
forma en que el individuo se ve a sí mismo y cómo y cuándo decide proyectar a los demás.
Dado que los tribunales internos tuvieron como referente de peso la orientación sexual de la
señora Atala al momento de decidir sobre la tuición, expusieron diversos aspectos de su vida
privada a lo largo del proceso. El Tribunal observó que la razón esgrimida por dichos tribunales
para interferir en la esfera de la vida privada de la señora Atala era la misma que fue utilizada para
el trato discriminatorio, es decir, la protección de un alegado interés superior de las tres niñas. La
Corte consideró que, si bien dicho principio se relaciona in abstracto con un fin legítimo, la medida
era inadecuada y desproporcionada para cumplir este fin, por cuanto los tribunales chilenos
tendrían que haberse limitado a estudiar conductas parentales -que podían ser parte de la vida
privada- pero sin efectuar una exposición y escrutinio de la orientación sexual de la señora Atala.
El Tribunal constató que durante el proceso de tuición, a partir de una visión estereotipada sobre
los alcances de la orientación sexual de la señora Atala, se generó una injerencia 8 arbitraria en su
vida privada, dado que la orientación sexual es parte de la intimidad de una persona y no tiene
relevancia para analizar aspectos relacionados con la buena o mala paternidad o maternidad. Por
tanto, la Corte concluyó que el Estado vulneró el artículo 11.2, en relación con el artículo 1.1. de la
Convención Americana, en perjuicio de Karen Atala Riffo.
En cuanto al derecho a la protección a la vida familiar, la Corte reiteró que el artículo 11.2 de la
Convención Americana está estrechamente relacionado con el derecho a que se proteja la familia
302
y a vivir en ella, reconocido en el artículo 17 de la Convención, según el cual el Estado está
obligado no sólo a disponer y ejecutar directamente medidas de protección de los niños, sino
también a favorecer, de la manera más amplia, el desarrollo y la fortaleza del núcleo familiar. El
Tribunal señaló que diversos órganos de derechos humanos creados por tratados, han indicado
que no existe un modelo único de familia, por cuanto este puede variar. En el presente caso, la
Corte determinó que era visible que se había constituido un núcleo familiar que, al serlo, estaba
protegido por los artículos 11.2 y 17.1 de la Convención Americana, pues existía una convivencia,
un contacto frecuente, y una cercanía personal y afectiva entre la señora Atala, su pareja, su hijo
mayor y las tres niñas. Por tanto, este Tribunal concluyó que la separación de la familia constituida
por la madre, su pareja y las niñas, constituyó una interferencia arbitraria en el derecho a la vida
privada y familiar.
Por otra parte, la Corte concluyó que la sentencia de la Corte Suprema de Justicia violó el derecho
de las niñas a ser oídas consagrado en el artículo 8.1, en relación con los artículos 19 y 1.1 de la
Convención Americana, ya que la Corte Suprema no había explicado en su sentencia cómo evaluó
o tomó en cuenta las declaraciones y preferencias hechas por las menores de edad que constaban
en el expediente. En efecto, el Tribunal constató que la Corte Suprema no adoptó una decisión en
la que se razonara sobre la relevancia atribuida por dicha Corte a las preferencias de convivencia
expresadas por las menores de edad y las razones por las cuales se apartaba de la voluntad de las
tres niñas. Por el contrario, la Corte Suprema se limitó a fundamentar su decisión en el supuesto
interés superior de las tres menores de edad pero sin motivar o fundamentar la razón por la que
consideraba legítimo contradecir la voluntad expresada por las niñas durante el proceso de
tuición, teniendo en cuenta la interrelación entre el derecho a participar de los niños y niñas y el
objetivo de cumplir con el principio del interés superior del niño. Por tanto, la Corte concluyó que
la referida decisión de la Corte Suprema de Justicia violó el derecho a ser oídas de las niñas y ser
debidamente tomadas en cuenta consagrado en el artículo 8.1, en relación con los artículos 19 y
1.1 de la Convención Americana en perjuicio de las niñas M., V. y R.. 9
En cuanto a los hechos relacionados con la investigación disciplinaria, la Corte manifestó que no
observaba relación alguna entre un deseo de proteger la “imagen del poder judicial” y la
orientación sexual de la señora Atala, ya que la orientación sexual o su ejercicio no pueden
constituir, bajo ninguna circunstancia, fundamento para llevar a cabo un proceso disciplinario,
303
pues no existe relación alguna entre el correcto desempeño de la labor profesional de la persona y
su orientación sexual. Por ello, concluyó que era discriminatoria una diferenciación en una
indagación disciplinaria relacionada con la orientación sexual. Por ello, el Estado vulneró el artículo
24 en relación con el artículo 1.1 de la Convención, en perjuicio de Karen Atala Riffo.
Por otra parte, la Corte constató que, si bien la investigación disciplinaria se inició con un
fundamento legal y no terminó con una sanción disciplinaria en contra de la señora Atala por su
orientación sexual, sí se indagó en forma arbitraria sobre ello lo cual constituye una interferencia
al derecho a la vida privada de la señora Atala, el cual se extendía a su ámbito profesional. Por lo
tanto, el Estado es responsable por la violación del derecho a la vida privada, reconocido en el
artículo 11.2 en relación con el artículo 1.1 de la Convención Americana, en perjuicio de Karen
Atala Riffo.
Reparaciones
Respecto de las reparaciones, la Corte estableció que su Sentencia constituye per se una forma de
reparación y, adicionalmente, ordenó al Estado las siguientes medidas de reparación: i) brindar la
atención médica y psicológica o psiquiátrica gratuita y de forma inmediata, adecuada y efectiva, a
través de sus instituciones públicas de salud especializadas a las víctimas que así lo soliciten; ii)
publicar el presente resumen oficial de la Sentencia, por una sola vez, en el Diario Oficial y en un
diario de amplia circulación nacional, y la totalidad de la Sentencia en un sitio web oficial; iii)
realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional por los hechos del
presente caso; iv) continuar implementando, en un plazo razonable, programas y cursos
permanentes de educación y capacitación dirigidos a funcionarios públicos a nivel regional y
nacional y particularmente a funcionarios judiciales de todas las áreas y escalafones de la rama
judicial, y v) pagar determinadas cantidades por concepto de indemnización por daño material e
inmaterial y por el reintegro de costas y gastos, según corresponda. La Corte Interamericana de
Derechos Humanos supervisará el cumplimiento íntegro de la Sentencia y dará por concluido el
caso una vez que el Estado haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto en la Sentencia.
304