Enseñar Escritura en Preescolar
Enseñar Escritura en Preescolar
Introducción
En este módulo se analizan situaciones didácticas en torno a lecturas y escrituras en el ámbito
literario que tienen el propósito de que los niños y las niñas reflexionen sobre el sistema de
escritura. Las situaciones propuestas presentan variaciones para plantear diferentes desafíos
a los alumnos y alumnas, como el grado de conocimiento de los textos a producir, su
extensión, la forma en que se organiza la clase.
Objetivos
● Reflexionar sobre las relaciones entre lectura literaria, escritura en torno a lo leído y
alfabetización fundamentales para la formación literaria de las niñas y los niños.
Contenidos
La formación literaria de las niñas y los niños: relaciones entre lectura literaria, escritura en
torno a lo leído y alfabetización. Conceptualizaciones infantiles sobre el sistema de escritura
en situaciones de producción. Situaciones de escritura por sí mismos en torno a lo literario a
partir de diferentes variables: grado de conocimiento del texto que se va a escribir,
características del texto que se solicita producir, propósito y publicidad de la escritura,
organización del grupo. Condiciones didácticas e intervenciones docentes.
La escena nos muestra el significado personal que tuvo, para la autora, el aprendizaje de la
escritura del nombre propio como la llave para abrir el mundo mágico y poderoso de la cultura
escrita. Escenas como estas son muy frecuentes. Escribir el propio nombre representa un
poder indispensable. La Dra. Emilia Ferreiro analiza, en este video (titulado Significado del
nombre propio en preescolar), el significado afectivo y cognitivo que tiene esto para la
comprensión del sistema de escritura. Ofrece un primer repertorio de formas y orden fijo, es
decir, presenta las características que tiene toda escritura.
¿Qué es escribir?
En este sentido, les proponemos que piensen en un escritor. ¿Con qué imágenes se lo
representan?, ¿qué escribe?, ¿para qué lo hace? Seguramente retomen escenas de escritura de
autores reconocidos frente a una máquina de escribir o un teclado, de una persona tomando
notas en una clase o haciendo una lista del supermercado. Escribir es, en esas escenas,
producir un texto para cumplir algún propósito: para comunicar ideas o sentimientos, para
reorganizar el conocimiento que se tiene sobre un tema, para guardar memoria.
¿Qué sucede con las niñas y los niños? ¿Podemos pensarlos como escritoras y escritores aun
cuando no lo hagan de manera convencional? Si entendemos que escribir es mucho más que
dibujar letras, la escuela es el ámbito adecuado para producir textos, para cumplir con ciertos
propósitos y reflexionar sobre esa producción. En los siguientes apartados nos detendremos
en estas situaciones donde escriben por sí mismas/os que las y los posiciona como
productores de textos bajo ciertas condiciones e intervenciones didácticas.
La situación de escritura por sí mismo se sustenta en el descubrimiento de que las niñas y los
niños pueden “comprender la escritura a través de sus esfuerzos por producir escritura”
(Ferreiro, 2004, p. 8). Las investigaciones psicogenéticas sobre el sistema de escritura dirigidas
por Emilia Ferreiro dejaron en evidencia que niñas y niños piensan sobre la escritura y
construyen hipótesis originales que ponen en juego y modifican en el intento de acercarse a
entender el funcionamiento del sistema.
A la hora de escribir, niñas y niños se guían por criterios que pueden ser muy distintos a los de
los adultos, pero no por ello caóticos o “misteriosos”. Podríamos decir que Isa ya descubrió que
para que una escritura sea legible se necesitan al menos tres letras; también descubrió que,
para que una escritura diga cosas diferentes, esas letras tienen que estar en distinto orden. Por
eso, aunque usa un repertorio reducido de letras (mayormente las de su nombre), las coloca en
distinto lugar de la cadena gráfica para que digan distintas palabras. Así MAI es paloma y AIM
es conejo. SIA es pulpo e IAS es cangrejo. Matilde y Renata, en cambio, ya descubrieron que
hay una relación entre lo que se dice y lo que se escribe, identificando que para cada sílaba que
se reconoce oralmente es necesario poner una letra. Por eso, Matilde escribe OHM para
paloma, PUE para conejo, OA para mono y así continúa escribiendo una letra para cada sílaba.
Renata también escribe una letra para cada sílaba, pero atendiendo a las relaciones con el valor
sonoro de la sílaba dicha; así, escribe PLM para paloma, CNJ para conejo, MO para mono. En
ambos casos, cada letra escrita representa una sílaba dicha. Pedro, por su parte, ya avanzó un
poco más y realiza dos letras en algunas sílabas; escribe PALOA para paloma, POLO para pulpo,
TIRE para tigre y CAMRO para cangrejo.
¿Observan ejemplos de escrituras como las de Isa, Matilde, Renata o Pedro en su aula? ¿Las
niñas y los niños usan las letras de sus nombres al escribir otros textos? ¿A qué otros
criterios recurren cuando tienen el lápiz en la mano y se disponen a escribir?
Para profundizar en los conocimientos que niñas y niños construyen sobre el sistema de
escritura, les recomendamos leer el capítulo “Antes de empezar: ¿Qué hipótesis tienen los
niños acerca del sistema de escritura?”. Fue escrito por Myriam Nemirovsky y es parte de su
libro Sobre la enseñanza del lenguaje escrito… y temas aledaños, editado por Paidós en 1999.
En este capítulo que recomendamos, la autora retoma los conceptos elaborados por Emilia
Ferreiro y desarrolla las distintas conceptualizaciones que niñas y niños construyen sobre la
escritura, incorporando ejemplos para dar cuenta de cada una de ellas. Les sugerimos
detenerse a identificar qué conocimientos van construyendo a lo largo del proceso y cómo
dichos conocimientos son fundamentales para los siguientes.
La situación de escritura por sí mismos consiste en otorgarle a los niños, antes de poder
escribir convencionalmente, el permiso de “escribir lo mejor que puedan” o “cómo piensan que
se escribe”. Desde el primer día de clases y en el marco de situaciones donde se preserva el
sentido social de la escritura, las niñas y los niños escriben por sí mismos asumiendo la
responsabilidad de escribir directamente, es decir que se hacen cargo de la escritura y tienen la
oportunidad de poner en acción sus propias conceptualizaciones.
Esto no sucede cuando se copia, porque las decisiones sobre cuántas y cuáles letras emplear,
así como el orden, ya están resueltas en el modelo a reproducir. Tampoco sucede cuando se
escribe al dictado de las letras, porque las decisiones sobre las letras a emplear quedan en
manos de quien dicta y niñas y niños solo deben dibujar las grafías.
Sin embargo, no resulta suficiente que las niñas y los niños escriban por sí mismos, no basta
con que tomen el lápiz y escriban lo mejor posible. Para que avancen hacia la conquista del
principio alfabético es necesaria la intervención sistemática del docente, que propone
problemas de reflexión sobre las unidades menores del sistema de escritura en diálogo con las
escrituras infantiles, es decir, considerando sus propias conceptualizaciones. Además, es
preciso asegurar como condiciones didácticas un intenso contacto con la escritura
convencional en situaciones de lectura por sí mismos y la disponibilidad de fuentes de
información “seguras” (escrituras convencionales) a las que chicas y chicos pueden recurrir
para seleccionar partes que pueden servirles para la propia escritura. Sobre las condiciones
didácticas y las intervenciones docentes nos detendremos en los siguientes apartados.
¿Qué ocurre cuando a las niñas y a los niños que aún no escriben convencionalmente les
pedimos que escriban por sí mismos? ¿Qué significa que se aprende a escribir escribiendo?
¿Pueden escribir cuando aún “no saben/conocen” todas las letras?
Diversas escrituras
Para enseñar a escribir en un sistema alfabético, Kaufman y Lerner (2015, pp. 30-35)
sistematizaron los tipos de situaciones de escritura por sí mismos en dos grandes grupos:
escrituras de textos que han sido memorizados y escrituras vinculadas con textos
conocidos pero no memorizados.
Escribir es una práctica social compleja que requiere de ciertas previsiones para ser enseñada.
En este material producido por la Dirección de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social de la
Disponible aquí.
Como se menciona en el video, las situaciones de escritura pueden ser diversas. El mayor o
menor conocimiento del texto a escribir define la complejidad del problema de escritura (esto
también sucede en las situaciones de lectura por sí mismos, como se verá en el próximo
módulo). Para que el esfuerzo se centre en el sistema de escritura, inicialmente se recomienda
la escritura de un texto memorizado o de textos conocidos (pero no memorizados)
breves, especialmente discontinuos o despejados. Veamos algunos ejemplos.
En los inicios de la escolaridad es frecuente que se seleccionen textos breves como canciones,
poemas, adivinanzas, trabalenguas que invitan a ser dichos una y otra vez hasta que se
aprenden de memoria. En el próximo módulo nos detendremos en las situaciones de lectura
que las enmarcan. Ahora veamos qué sucede cuando se trata de escribir estos textos.
¿Qué hacen las niñas y los niños antes de escribir la canción? ¿Por qué creen que es
necesario aprender la canción de memoria? ¿Cómo los ayuda al momento de escribir?
Memorizar estrofas de canciones, poemas o adivinanzas para luego escribirlas permite poner
el foco en el sistema de escritura. Como las niñas y los niños saben de memoria el texto
porque lo han disfrutado, cantado, compartido varias veces, el problema al que se enfrentan
es cómo escribirlo. El texto está predeterminado tanto en su contenido como en su
organización. A continuación, analizamos algunos fragmentos de las clases que forman parte
de la secuencia.
En el marco de una secuencia sobre canciones infantiles en un primer grado (Cruz Gorondona,
2021), la docente propone reescribirlas en parejas. En un primer momento, solicita a las niñas y
los niños que recuperen canciones conocidas y las compartan en el grupo. Luego de
conversar, escriben de manera colectiva al dictado los títulos de las canciones.
En un momento de la clase, la docente solicita que lean por sí mismos dos títulos de canciones
que conocen mientras ella interviene para no dejarlos solas y solos frente a las letras. En una
situación colectiva, comparten pistas sobre esas canciones para que el resto del grupo las
adivine.
Veamos qué sucede cuando escriben los versos de la canción en dos parejas.
La docente decide que Abel y Briana van a trabajar juntos porque comparten algunos
conocimientos sobre el sistema de escritura que les permiten interactuar de manera
productiva. Antes de la secuencia, la docente ha destinado tiempo a evaluar cómo están
pensando la escritura. Briana escribe algunas sílabas colocando una vocal y en otras, la
consonante y vocal correspondiente. En las sílabas formadas con
consonante-vocal-consonante (CVC) escribe dos letras que coinciden con la CV. Se trata de
una escritura silábico-alfabética. Abel escribe una letra por cada sílaba y la letra que elige se
corresponde con el valor sonoro convencional. En una de las sílabas escribe dos letras para
el inicio de “saltamonte” incluyendo una consonante y una vocal.
En este fragmento, vemos cómo resulta necesario volver a cantar la canción para recuperar el
contenido del texto que se va a escribir, a pesar de que ya lo han hecho en otro momento de
la secuencia. Los intercambios continúan, veamos qué sucede cuando avanzan en la escritura
del primer verso:
En este intercambio, la pareja comparte información sobre las letras de diferentes maneras
con referencias al sonido o a otras palabras conocidas como “la de casa”, “de sol”. Estas
interacciones los llevan a pensar en que es necesario agregar más de una letra para la sílaba
SA aunque no lo incluyan en la producción escrita. Abel y Briana necesitan seguir
reflexionando sobre la correspondencia entre lo que se dice y lo que se escribe, la posibilidad
de intercambiar al escribir un texto que se sabe de memoria los invita a pensar sobre esas
relaciones sin tomar decisiones sobre el contenido.
Tomar decisiones sobre como escribir.
La pareja escribe los versos de la canción y se producen intercambios que los llevan a
centrarse en cuáles y cuántas letras se necesitan para que digan “caracol”. La docente
interviene preguntando qué escribieron hasta ese momento para que decidan qué falta
escribir. La producción final se enriquece con los aportes de ambos niños.
Byron: “Caracol col col saca” (En “saca” señala el espacio siguiente sin escritura)
Docente: Ahora hay que poner saca. ¿Hay algún nombre de la clase que sirva para
escribir “saca”?
Byron: No, Sa-bri-na.
Dylan: Sabrina.
Docente: Sabrina. ¿Se acuerdan dónde dice Sabrina?
Dylan: No, ¿Mauri?
Byron: No, Mauri no.
Dylan: Sabrina está bien. ¿Dónde dice Sabrina?
Byron se para y señala el cartel de Sabrina.
Byron: La ese.
Como pudimos analizar en los ejemplos, escribir un texto que se sabe de memoria permite
reflexionar sobre las unidades menores del sistema y, al mismo tiempo, aprender sobre el
lenguaje que se escribe a partir de la lectura y escritura de formas versificadas.
Q LOS U S FE IS
A la maestra le llama la atención la escritura completa del pronombre “los” –que los Cumplas…–;
piensa que Gian Franco ha recurrido a un cartel del aula donde ella anotó personajes de cuentos
conocidos por los niños: los chanchitos, los enanitos; el príncipe, el leñador; la niña. Debido a la alta
frecuencia de aparición de los artículos, la maestra ha trabajado estas escrituras como “formas fijas”,
es decir, sin plantear todavía el problema de la separación entre artículo y sustantivo, problema que
en ese momento resulta muy alejado de las posibilidades de comprensión de los chicos. De esa
manera, la maestra interpreta la escritura completa de “los”.
La escritura de un texto memorizado, como vemos en este último ejemplo, permite a Gian
Franco poner en juego lo que sabe sobre el sistema de escritura pero, a la vez, deja rastros de
situaciones que suceden en el aula. Recuperar una fuente de información segura en el
ambiente del aula nos lleva a pensar en una o un docente que enseñó a buscar en esos
portadores. En los siguientes apartados veremos qué sucede cuando escriben textos
conocidos pero no memorizados.
En 1.o grado, entre julio y finales de septiembre, se desarrolla el proyecto “Galería de brujas”.
En esta propuesta, niñas y niños leen algunos cuentos clásicos con brujas (como Hansel y
Gretel, Blancanieves y Baba Yagá) y varios cuentos de autor en los que las brujas tienen otras
características. También leen textos informativos para profundizar en el conocimiento de este
personaje tan particular: conocen el origen de las brujas y el hábitat en el que viven,
profundizan en sus ayudantes y en los distintos poderes que pueden tener. A lo largo de estas
lecturas, se despliegan numerosas oportunidades de releer y de escribir nombres de
personajes o de elementos, títulos, parlamentos o fragmentos de los textos. El trabajo
sostenido en el tiempo ofrece oportunidades para que niñas y niños construyan
conocimientos necesarios para escribir.
Francisco posee una hipótesis silábica de escritura, como se puede apreciar en la escritura de
“gato (GA) liso (TO) gato (GO) loco (IO)”. Esta hipótesis también se hace presente al ordenar
las letras. La maestra le otorga seis letras, pero él usa solo tres: escribe ECA para “escoba” y le
sobran las otras tres letras. La primera intervención que realiza la maestra es informarle que
“para que diga escoba, tenés que usar todas estas letras; estas también”. Le devuelve el
problema y pone en conflicto sus ideas sobre la escritura. Francisco hace un gran esfuerzo por
incorporar las otras letras. Se lo observa poner y sacar letras mientras repite “escoba, esco ba,
ba”. Incorpora las letras entre la C y la A; queda ECSBOA.
Ej de hipótesis de escritura
Poner en orden las letras de una palabra es un problema complejo para niñas y niños que aún
no escriben convencionalmente. En este breve registro de clase se pueden apreciar algunas
intervenciones que colaboran a que el niño no solo ordene las letras, sino también establezca
relaciones entre la oralidad y la escritura (releer señalando las partes escritas) y compare
escrituras presentes en el aula para analizar las partes de las palabras. Promueve la consulta
de fuentes de información segura disponibles en el aula y habilita la consulta con pares. Por
otro lado, como se observa en el registro, en ningún momento invalida o corrige la producción
de Francisco, lo que hace es intervenir para sostener la reflexión sobre la escritura.
Veamos otro ejemplo de 1.o grado. En este caso, después de leer un texto informativo sobre
“Poderes de las brujas”, la maestra les solicitó a niñas y niños escribir el listado de poderes
mágicos leídos.
La producción de rótulos y epígrafes –como los que suelen presentarse en los materiales
informativos de circulación social: libros, enciclopedias, revistas de curiosidades científicas,
etc.– también se constituye en una situación de escritura por sí mismos que permite que niñas
y niños se centren en el sistema de escritura. Los rótulos son enunciados breves conformados
por palabras o construcciones lingüísticas más extensas que aclaran o agregan información a
una ilustración. En ellos predomina la función informativa del lenguaje y emplean con
frecuencia un vocabulario preciso.
Como hemos mencionado al inicio del apartado, que las niñas y los niños conozcan el
contenido de lo que se está escribiendo es una condición didáctica indispensable de
resguardar en las situaciones de escritura por sí mismos. De esta manera, ya saben qué tienen
que escribir, solo deben resolver cómo hacerlo.
El proyecto “El mundo de las brujas” es muy conocido por las y los docentes. Cuenta con 8
anexos que fundamentan y profundizan cada situación didáctica presentada. Asimismo, el
Anexo 5 se detiene en ofrecer ejemplos y fundamentos para el desarrollo de situaciones
didácticas que permiten centrar la reflexión sobre el sistema de escritura.
En la sala de 5 años están trabajando con una secuencia de “Cuentos con lobos”. Comienzan
leyendo algunos cuentos clásicos para conocer al personaje prototípico y luego amplían las
lecturas con cuentos de autor que presentan “otros lobos”. A medida que avanzan en las
lecturas, toman notas y registran la información que recogen sobre cómo son los lobos de los
cuentos.
Veamos un ejemplo.
Después de haber leído “El Plan” de Ethel Batista y Eva Mastrogiulio (una versión con
transgresión de “Los tres cerditos” en la que tres cerditas elaboran un plan para engañar al
lobo), y luego de haber registrado en el cuadro correspondiente las características del lobo de
Álvaro
Transcripción:
El plan
Un barco
Una casa
Navegando
Milagros
Transcripción:
Se fueron en un barco
Jazmín
Transcripción:
El plan
Comprender cómo las niñas y los niños piensan la escritura no solo es importante para acercar
la enseñanza al aprendizaje. Reconocer las diversas escrituras infantiles que pueden formar
parte del aula supone mirar la clase de un modo diferente al usual. Todos tienen que escribir
para aprender a escribir, pero no todos lo harán de la misma manera. Crear condiciones para
que la escritura sea posible requiere pensar cómo resguardar las conceptualizaciones de niñas
y niños, y, al mismo tiempo, problematizarlas. Sobre este aspecto profundizaremos en el
módulo 4.
EL MAGO DE OZ
CAPÍTULO LAS MIL CARAS DE OZ
DOROTEA. ERA UNA CABEZA GRANDE CALVA
QUERÍA IR A KANSAS.
Cuanto más conocido por las niñas y los niños es el texto a escribir, más pueden centrarse en
pensar en las letras necesarias para que diga algo y así dedicar menos atención a pensar qué
decir y cómo decirlo en lenguaje escrito. Por eso, las situaciones en las que chicas y chicos
escriben por sí mismos precisan que los textos a producir sean muy conocidos para que se
puedan centrar en la elección de las letras.
Con niñas y niños que ya escriben de manera convencional es posible reflexionar sobre otros
aspectos del lenguaje que se escribe, como, por ejemplo, la forma de introducir las voces de
los personajes. Para ello, es necesario analizar con los chicos y las chicas cómo aparecen en las
obras leídas dichas voces a partir del uso de guiones de diálogo y usos de verbos del decir.
Presentamos aquí una escritura producida en el marco de la lectura del cuento “Una cena
elegante” de Keiko Kasza. Cada alumno y alumna cuenta con un ejemplar de la obra, por lo
que resulta posible volver sobre ella en reiteradas oportunidades para analizar diferentes
aspectos. Antes de proponer la reescritura del episodio, la docente propone volver a leerlo
para asegurarse que recuerden lo que sucedió. También les propone analizar qué personajes
están presentes en el episodio y cómo se produce el diálogo: “cómo nos damos cuenta quién
TEJÓN HABÍA PERDIDO 3 CENAS SEGUIDAS Y TENÍA MUCHA MUCHA MUCHA HAMBRE Y
DIJO QUE QUERÍA COMERSE UN CABALLO Y TENÍA UN CABALLO CERCA Y EL CABALLO
DIJO…
—¡AH SÍ A MÍ. DIJO EL CABALLO CON VOZ FUERTE Y MALHUMORADA Y LE PEGÓ UNA
PATADA Y VOLÓ Y VOLÓ POR LOS AIRES Y LE PEGÓ UNA PATADA PORQUE EL CABALLO
SE ENOJÓ.
Benicio reescribe el episodio introduciendo las voces de los personajes de manera indirecta (“y
dijo que quería comerse un caballo”) y de manera directa con las convenciones adecuadas,
aunque no las sostenga en todo el texto (abre guion de diálogo aunque luego no lo cierra
cuando vuelve la voz del narrador). Usa verbos del decir antes y después de la locución y los
acompaña caracterizando cómo es esa voz. Como se puede advertir, aparecen problemas
ortográficos que la docente continuará trabajando en otras situaciones destinadas a dicha
reflexión.
Como mencionamos al inicio de este módulo, promovemos que chicas y chicos escriban de
acuerdo a sus conceptualizaciones. Las y los invitamos a que lo hagan “lo mejor que puedan”,
“como les parece que se escribe”. Esa es una condición necesaria para aprender a escribir. Sin
embargo, no es suficiente.
En el desarrollo de este módulo presentamos ejemplos que nos llevaron a pensar en las
variables que es necesario contemplar para planificar una diversidad de situaciones de
escritura por sí mismos:
-Texto memorizado.
Características del texto que se solicita producir (enfocadas desde cuestiones relevantes
para los chicos en proceso de apropiación de la alfabeticidad):
-Según la organización gráfica: textos discontinuos (como las listas) o continuos (como los
cuentos).
Propósito de la escritura:
-Escritura individual.
-Por parejas, con o sin diferenciación de roles (dictado entre niños o producción
compartida).
A su vez, enfatizamos la centralidad del docente que no se limita a contemplar las escrituras
producidas, sino que las problematiza a través de distintas intervenciones. En los
registros de clases que hemos expuesto, se pueden apreciar cuatro tipo de intervenciones:
Las intervenciones que la o el docente realiza son, en algunos casos, productivas para todos y
todas; en otros, son especialmente fructíferas para contribuir al avance de niños y niñas que
se encuentran en determinados momentos del proceso de construcción del sistema de
escritura.
Sobre el desafío que implica enseñar a escribir y a leer en aulas heterogéneas, nos
detendremos en el módulo 4.
Castedo, M. (Coord.) (2009). El mundo de las brujas (1er. y 2do. año): Prácticas del lenguaje.
Proyecto: Seguir un personaje. La Plata: Dirección General de Cultura y Educación.
Dirección Provincial de Educación Primaria. Dirección de Gestión Curricular. En
Memoria Académica. Disponible en:
https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.1176/pm.1176.pdf
Ferreiro, E. (2004). Uma reflexão sobre a língua oral e a aprendizagem da língua escrita.
Revista Pátio, Ano VIII, (29), 8-12.
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