Intervienen factores genéticos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales que actúan como
factores predisponentes, desencadenantes o mantenedores de la enfermedad, considerándose
en la actualidad un trastorno multifactorial.
Que es bulimia nerviosa: es un trastorno alimentario caracterizado por episodios recurrentes de
ingesta excesiva de alimentos en un período de tiempo breve, seguidos por comportamientos
compensatorios inapropiados para evitar el aumento de peso, como el vómito autoinducido, el
uso excesivo de laxantes o diuréticos, el ayuno o el ejercicio excesivo. Estos episodios están
asociados con sentimientos de falta de control sobre la alimentación. La bulimia nerviosa también
implica una preocupación excesiva por el peso y la forma corporal.
Causas de la bulimia nerviosa: Las causas de la bulimia nerviosa suelen ser multifactoriales, lo
que significa que están influenciadas por una combinación de factores biológicos, psicológicos y
sociales. Algunos de los factores que pueden contribuir al desarrollo de la bulimia nerviosa
incluyen:
Factores biológicos: Pueden incluir predisposición genética, desequilibrios neuroquímicos
en el cerebro que afectan el control de los impulsos y la regulación del apetito, así como
posibles irregularidades en el funcionamiento del sistema serotoninérgico.
Factores psicológicos: La bulimia nerviosa puede estar asociada con una baja autoestima,
perfeccionismo, insatisfacción con la imagen corporal, dificultades para manejar el estrés
y experiencias traumáticas o de abuso en el pasado.
Factores sociales y culturales: Presiones sociales y culturales para alcanzar ciertos
estándares de belleza y delgadez pueden contribuir al desarrollo de la bulimia nerviosa,
especialmente en entornos donde se valora la delgadez extrema. Los mensajes de los
medios de comunicación y la influencia de la industria de la moda y la publicidad pueden
jugar un papel importante en la percepción distorsionada del cuerpo y la alimentación.
Factores familiares: Experiencias familiares, como conflictos familiares, sobreprotección,
críticas relacionadas con el peso o la apariencia, y patrones de alimentación
disfuncionales en el hogar, pueden influir en el desarrollo de la bulimia nerviosa.
Consecuencias: La bulimia nerviosa puede tener una serie de consecuencias físicas, psicológicas y
sociales significativas. Algunas de estas consecuencias incluyen:
Problemas de salud física:
Desequilibrios electrolíticos debido al vómito o al uso excesivo de laxantes, lo que puede
provocar irregularidades cardíacas, deshidratación, fatiga y debilidad muscular.
Problemas gastrointestinales, como inflamación del esófago, úlceras, gastritis y ruptura
del esófago o del estómago debido al vómito frecuente.
Daño dental debido a la exposición repetida al ácido del estómago durante el vómito, que
puede causar erosión del esmalte, caries, sensibilidad dental y pérdida de dientes.
Trastornos metabólicos y nutricionales:
Desnutrición y deficiencias de vitaminas y minerales debido a la ingesta irregular de
alimentos y los comportamientos compensatorios, lo que puede provocar problemas de
crecimiento, debilitamiento óseo, trastornos hormonales y problemas reproductivos.
Alteraciones en el metabolismo basal como resultado del ayuno intermitente y los ciclos
de alimentación compulsiva, lo que puede dificultar la regulación del peso corporal.
Problemas psicológicos:
Ansiedad, depresión y otros trastornos del estado de ánimo debido a la baja autoestima,
la culpa y la vergüenza asociadas con la bulimia nerviosa, así como a los desequilibrios
químicos en el cerebro.
Obsesiones y compulsiones relacionadas con la alimentación, el peso y la forma corporal,
que pueden interferir con el funcionamiento diario y las relaciones interpersonales.
Consecuencias sociales:
Aislamiento social y dificultades para mantener relaciones saludables debido a la
vergüenza y la autocrítica asociadas con la bulimia nerviosa.
Problemas laborales o académicos debido a la falta de concentración, la fatiga y los
problemas de salud física y mental.
Criterios de Diagnostico según DSM 5
Episodios recurrentes de ingesta voraz, al menos 2 semanales durante 3 meses
Conductas compensatorias para no ganar peso, con carácter mantenido: vómitos
autoprovocados, uso de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, ejercicio físico
excesivo.
Distorsión de la imagen corporal
También se establecen dos tipos: purgativo (vómitos autoprovocados, uso de laxantes,
diuréticos, enemas en exceso) y no purgativo (utilizan el ayuno o el ejercicio físico
excesivo)
Evaluación
La American Medical Association publicó en 1994 unas guías para realizar el screening de los TCA
entre los adolescentes. Aquellos que presenten un TCA deben ser evaluados por un equipo
multidisciplinar que incluya un médico general, un nutricionista, un psiquíatra y un psicólogo.
La evaluación de los pacientes con TCA puede resultar difícil por su actitud negadora y
escasamente colaboradora. Por estas razones la entrevista clínica debe denotar un estilo
empático, evitando actitudes o comentarios críticos o culpabilizadores por parte de ningún
miembro del personal que atiende a estos pacientes.
La evaluación del estado mental se realizará explorando los síntomas específicos del trastorno
(criterios diagnósticos) y los síntomas inespecíficos: depresión, ansiedad, obsesividad, ideación de
muerte, impulsividad. Los pacientes con TCA presentan alta prevalencia de comorbilidad
psiquiátrica, principalmente trastornos depresivos y de ansiedad; en las formas purgo-bulímicas
son además frecuentes las conductas impulsivas y los intentos autolíticos. La conflictiva familiar
que puede producirse en algunas etapas del curso clínico puede llevar al paciente al ingreso
urgente.
Dentro de la historia clínica que realicemos al paciente debemos evaluar el grado de restricción
calórica y el tipo de alimentación que ingiere, así como la duración de las posibles desviaciones
de la normalidad. La determinación de la ingesta calórica en bulímicas es más difícil. Dichas
pacientes pueden monitorizar su ingesta en la fase restrictiva, pero tienen dificultades para
reconocer la cantidad de comida consumida durante el periodo de ingesta compulsiva. En el
seguimiento de la ingesta calórica es importante determinar el concepto de requerimientos
calóricos para pérdida y mantenimiento de peso en adolescentes. La ingesta dietética debe incluir
la valoración de líquidos, a veces con ingestas excesivas para intentar calmar la sensación de
hambre, ansiedad o por motivos destructivos.
La finalidad de los programas de tratamiento en los TCA, es la de ofrecer a estos pacientes un plan
terapéutico global donde integremos y coordinemos las actuaciones de diferentes especialidades;
siendo los objetivos:
1. Restaurar el peso corporal.
2. Tratar las complicaciones físicas.
3. Mejorar la motivación del paciente para que normalice sus hábitos dietéticos y colabore en el
tratamiento.
4. Educar al paciente sobre nutrición saludable y patrones de alimentación adecuados.
5. Abordaje de conflictos psicosociales con arreglo a la técnica psicoterapéutica empleada,
6. Corregir pensamientos, actitudes y sentimientos erróneos sobre su trastorno.
7. Tratar las complicaciones psiquiátricas asociadas (autoestima, depresión, etc.).
8. Favorecer la colaboración de la familia.
9. Prevenir recaídas.
Afrontar a un familiar con bulimia nerviosa puede ser desafiante, pero hay estrategias que pueden
ayudar:
1. Educación: Aprender sobre la bulimia nerviosa, sus síntomas y tratamientos puede ayudar a
entender mejor lo que está experimentando tu ser querido.
2. Comunicación abierta: Mantén abiertas las líneas de comunicación con tu familiar. Anímalos a
hablar sobre cómo se sienten y qué necesitan de ti.
3. Apoyo emocional: Ofrece tu apoyo incondicional y muestra comprensión. Evita juzgar o criticar
su comportamiento relacionado con la alimentación.
4. Fomenta la búsqueda de ayuda profesional: Anima a tu ser querido a buscar ayuda de un
terapeuta especializado en trastornos alimentarios y, si es necesario, de un dietista.
5. Evita hablar constantemente sobre la comida y el peso: En lugar de centrarte en estos temas,
intenta enfocarte en actividades que no estén relacionadas con la alimentación para pasar tiempo
juntos.
6. Promueve un ambiente saludable: Trata de crear un entorno en el que se valoren la salud y la
autoestima en lugar de la apariencia física o el peso.
7. Cuida de ti mismo: Asegúrate de cuidar tu propia salud mental mientras apoyas a tu familiar.
Busca apoyo en amigos, familiares u otros recursos si lo necesitas.