Perfil Nutricional de Universitarios
Perfil Nutricional de Universitarios
2019
TESIS DOCTORAL
2019
Dra. Dª. Mª Pilar Terrón S. Dra. Dª. María Garrido Á. Dra Dª. Cristina Carrasco R.
UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA
FACULTAD DE CIENCIAS
DEPARTAMENTO DE FISIOLOGÍA
CERTIFICAN:
Que la presente Tesis Doctoral, presentada por Dª. Mª Lourdes Vara Solana, con el título:
“VALORACIÓN DEL PERFIL NUTRICIONAL Y CALIDAD DE LA DIETA DE
JÓVENES UNIVERSITARIOS”, ha sido realizada bajo nuestra dirección, en el
Departamento de Fisiología de la Universidad de Extremadura, y entendiendo que se
encuentra finalizada y que reúne los requisitos de originalidad, autorizan su presentación
para ser juzgada ante el tribunal correspondiente.
Y para que conste a los efectos oportunos, firman la presente en Badajoz, a 03 de Mayo
de 2019.
Dra. Dª. Mª Pilar Terrón Sánchez Dra. Dª. María Garrido Álvarez Dra Dª. Cristina Carrasco Romero
Agradecimientos
Agradezco la comprensión y el apoyo que me han prestado las personas que han
compartido conmigo los momentos de elaboración de esta tesis doctoral, en especial:
A mi Directora de tesis, Dra. Mª Pilar Terrón Sánchez, y mis Codirectoras, María Garrido
Álvarez y Cristina Carrasco Romero que supieron aconsejarme desde el principio, me han
acompañado durante estos años y finalmente me han ayudado a culminar este proyecto.
Gracias por su apoyo, paciencia y acertados consejos.
A Dña Ana Beatriz Rodríguez Moratinos, por animarme a iniciarme en este proyecto.
A César, por acompañarme siempre en todas las decisiones que he ido tomando en la
vida, por su constante apoyo y paciencia y por ser el compañero ideal, y a las dos mayores
alegrías de mi vida, Lourdes y Álvaro, quienes también han tenido que sufrir el tiempo
empleado en este trabajo.
A mis hermanos, Fernando, Gema y Felipe, porque cada uno a su manera han aportado
todos ellos un granito de arena en la elaboración de esta tesis.
A toda mi familia y amigos, que desde principio han mostrado interés y me han prestado
ayuda en los momentos necesarios.
Abreviaturas
Abreviaturas
1 INTRODUCCIÓN _________________________________________________ 5
4 RESULTADOS ___________________________________________________ 85
1
4.1 VALORACIÓN DEL ESTADO NUTRICIONAL DE JÓVENES
UNIVERSITARIOS EN BASE AL SEXO ______________________________ 85
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1. Introducción
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Introducción
1 INTRODUCCIÓN
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Introducción
Hoy en día, se conoce y acepta la estrecha relación que existe entre dieta y salud (Martin
y cols., 2010a), de ahí el alto interés y la creciente preocupación que los diferentes países,
así como diversos organismos, muestran por la nutrición y la alimentación. En la
actualidad, prácticamente todos los países desarrollados han publicado las llamadas
Tablas o Ruedas de los alimentos, con el fin de mejorar la nutrición en la población,
mediante los principios de alimentación equilibrada y con el fin de favorecer el consumo
de alimentos propios de ese país.
Los hábitos saludables relacionados con la Nutrición y la Alimentación son aquellos que
tienen como meta final la ingestión de una dieta equilibrada, variada y sana. Los hábitos
alimentarios de una población constituyen un factor determinante de su estado de salud y
calidad de vida (Giraldo y cols., 2010). Unos hábitos inadecuados (por exceso, por
defecto, o ambos) se relacionan con numerosas enfermedades de elevada incidencia y
mortalidad (enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativa, cáncer o diabetes, entre
otras).
6
Introducción
Asociación Americana de Salud Pública. Esta asociación define la educación para la salud
como la suma de experiencias y motivaciones que incrementan el conocimiento de la
salud o influencian en el comportamiento sano. Por su parte, Green (1976) comentó que
la educación para la salud puede entenderse como cualquier combinación de
oportunidades de aprendizaje encaminadas a facilitar la adopción voluntaria de
comportamientos que mejoren o sirvan al sostenimiento de la salud. En la misma época,
Modolo (1979), uno de los investigadores pioneros en Nutrición, indicó que la educación
para la salud es un instrumento que ayuda al individuo a adquirir un conocimiento
científico sobre problemas y comportamientos útiles para alcanzar el objetivo salud. En
cambio, para Aranceta y cols. (2000), la educación nutricional se puede definir como la
“parte de la nutrición aplicada que encamina sus recursos hacia la enseñanza, adecuación
y adaptación de unos hábitos alimentarios saludables, en consonancia con los
conocimientos científicos en materia de nutrición, persiguiendo el objetivo último de
promoción de la salud del individuo y de la comunidad”.
La importancia de la alimentación ha adquirido con el paso del tiempo cada vez mayor
relevancia, debido a la base científica acumulada. El notable desarrollo de los métodos de
investigación epidemiológica y otros campos relacionados, ha contribuido a la
construcción de esta área de conocimiento. El informe del “Institute for Health Metrics”
sobre la carga de enfermedad atribuible a los principales factores de riesgo en su apartado
referido a España, publicado en diciembre de 2015 (Collaborators, 2015), coloca en
primer lugar el tener un índice de masa corporal (IMC) elevado. Posteriormente se
señalan factores conductuales, relacionados con dieta, el humo del tabaco y valores altos
de presión arterial o de glucemia en ayunas, como factores metabólicos. En octava
posición se encuentra la ausencia de actividad física. Por todo ello, la adecuación de la
dieta, el mantenimiento de unos niveles adecuados de IMC, el aumento de la actividad
física, y la reducción del sedentarismo como estrategias de prevención de enfermedades
crónicas y promoción de la salud, deben ser consideradas de forma prioritaria por las
políticas de salud pública. Así queda reflejado en el Plan de Acción Global para la
prevención de las enfermedades no transmisibles 2013-2020 de la Organización Mundial
de la Salud (OMS, 2015).
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Introducción
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Introducción
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Introducción
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Introducción
Por todo esto, la necesidad por la educación nutricional aparece como herramienta para
mejorar la salud, mejorar los hábitos alimentarios y mejorar los hábitos de actividad física,
en contraposición a la presión ambiental sobre el consumidor. Así mismo, también surge
como herramienta de información alimentaria, debido al desconcierto del consumidor y
a la necesidad de información (consumidor más exigente).
En 1975 el grupo de investigación encabezado por Keys empezó a utilizar el término dieta
mediterránea (DMed) para referirse a una dieta caracterizada por el bajo consumo de
carne y grasas animales, que son reemplazados por cereales y aceite de oliva (Keys,
1980). La mayoría de las poblaciones de la cuenca mediterránea consumían entre el 33 y
el 42 % de la energía en forma de lípidos, predominando los ácidos grasos
monoinsaturados (AGM) del aceite de oliva; el 15 % era consumido en forma de proteínas
y el resto en forma de carbohidratos. En los años siguientes, Keys y colaboradores (Keys
y cols., 1986) realizaron un seguimiento y pusieron de manifiesto que los países de la
cuenca mediterránea, como España, Italia, Francia, Grecia y Portugal, tenían un menor
porcentaje de infarto y una menor tasa de mortalidad por cáncer. Los investigadores,
sorprendidos, buscaron las posibles causas y descubrieron que la dieta tenía un papel
fundamental. Fue, por tanto, en 1980, cuando se iniciaron relevantes estudios
encuadrados en la denominada epidemiología cardiovascular representado por el estudio
de los 7 países, que fue realizado en EEUU, Finlandia, Grecia, Holanda, Italia, Yugoslavia
y Japón, donde se investigó la epidemiología de la enfermedad coronaria en 16 cohortes,
se estudiaron las características individuales de los más de 12.000 participantes con
aparente buen estado de salud y se relacionaron con la tendencia a desarrollar enfermedad
coronaria en los 10, 15 y 20 años siguientes. Este estudio demostró que la tasa de
mortalidad por enfermedad coronaria estaba claramente relacionada con la relación de
AGM y ácidos grasos saturados (AGS) consumidos en la dieta (Keys, 1980). También se
observaron a los 15 años, diferencias significativas en el consumo de alimentos entre
países mediterráneos y no mediterráneos. Así, los países mediterráneos consumían más
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Introducción
aceite de oliva, verduras y frutas y los países no mediterráneos, leche, grasa de carne,
cerveza y licores. Los resultados del estudio de los 7 países mencionado, se obtuvieron
en los años 80 (Keys y cols., 1986), al constatar que la esperanza de vida de sus habitantes
era la más alta de mundo, mientras que las tasas de cardiopatía isquémica, algunos tipos
de cáncer y otras enfermedades crónicas eran más bajas en comparación a la de países del
Norte de Europa o Estados Unidos. A partir de entonces, se empezó a hablar de DMed
como factor a tener en cuenta en la prevención de estas enfermedades. Tras este
descubrimiento, los científicos fueron perfilando los elementos que definen la DMed:
pasta y arroz, verduras, legumbres, abundante fruta, aceite de oliva, poca carne y mucho
pescado, pan integral, y todo sazonado con algunas especias como el ajo, el orégano, algo
de pimienta y pequeñas cantidades de vino. En principio, no se sabía a ciencia cierta por
qué funcionaba tan bien ésta determinada combinación de elementos. Pero, poco a poco,
los nuevos descubrimientos en bioquímica y nutrición humana desvelaron los secretos de
una sabiduría milenaria (Márquez-Sandoval y cols., 2008). En esta misma línea, los
trabajos clínicos y epidemiológicos desarrollados durante las últimas décadas,
complementados por los avances analíticos, hicieron que se empezara a comprender el
metabolismo de los lípidos de la dieta y su papel en la salud.
El Lyon Heart Study fue el primer trabajo prospectivo de intervención con DMed que
evaluó resultados clínicos. En él, 605 individuos con antecedente de infarto de miocardio
se distribuyeron al azar en un grupo alimentado con DMed enriquecida con ácido graso
alfa-linolénico versus un grupo con dieta control. Los resultados se vieron tras 27 meses
de seguimiento, disminuyendo la incidencia de accidentes coronarios en un 73% y la
mortalidad por causas coronarias en un 70%, en el grupo alimentado con DMed respecto
en el grupo alimentado con dieta control. Por tanto, las conclusiones obtenidas fueron que
la DMed era una estrategia no farmacológica efectiva a medio plazo para disminuir los
eventos clínicos coronarios en prevención secundaria (De Lorgeril y cols., 1994).
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abril de 2008. El objetivo principal de este estudio fue la valoración del estado nutricional
de los adolescentes europeos. Para ello participaron jóvenes de entre 13 y 17 años
procedentes de diez países europeos (Alemania, Bélgica, Grecia, España, Francia, Italia,
Hungría, Austria, Suecia y Reino Unido). Los socios del proyecto presentaron sus
primeras conclusiones en un simposio celebrado en Granada (España) el 21 y 22 de abril
de 2008. Algunas de las conclusiones de este estudio fueron que más de una quinta parte
de los adolescentes europeos padecen sobrepeso u obesidad, y pocos son los que siguen
las recomendaciones de alimentación sobre el consumo de frutas y verduras.
La pirámide de los alimentos constituye una buena guía para promocionar una nutrición
saludable. Desde principios de los años ochenta se han descrito multitud de pirámides.
Así, en Estados Unidos, las primeras guías, redactadas por el Departamento de
Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés; United States Department
of Agriculture) aparecieron en 1980 y, a partir de ese año, se han ido revisando cada 5
años para adaptarlas a la evidencia científica más reciente (USDA, 1995; Gil y cols.,
2014).
La primera pirámide alimenticia data pues de 1992 (Figura 1). La Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la OMS
transmitieron a todos los países la necesidad de adoptar estrategias y acciones para
mejorar el bienestar nutricional y el consumo de alimentos, a la vez que se animó a los
gobiernos a elaborar recomendaciones de energía y nutrientes para aconsejar a la
población (Gil y Sánchez, 2010).
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Introducción
A lo largo del tiempo, distintos gobiernos han ido presentando sus propias pirámides
alimenticias teniendo en cuenta los hábitos en alimentación de sus ciudadanos. el
Gobierno de España, en concreto la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria
(SENC), presentó su Pirámide de la alimentación saludable en 2004 (Figura 3).
Esta pirámide incluía una novedad basándose en la DMed, como el consumo de vino,
cerveza u otras bebidas alcohólicas fermentadas de baja graduación en la alimentación de
los adultos de forma moderada y la clara diferenciación entre la carne de ave y la roja,
situándolas en niveles distintos de la pirámide (Gil y cols., 2010).
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Introducción
En cuanto a la adaptación de la pirámide en España, hay que decir que la pirámide NAOS
(Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) publicada en
el 2005 por el Ministerio de Sanidad español y la Agencia Española de Consumo,
Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), supuso una modificación importante de
la pirámide tradicional, incluyendo no sólo el ejercicio físico, sino también el agua como
la base de la nutrición (AESAN, 2012) (Figura 4).
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Introducción
Por otro lado, en 2011 se lanzó “My Plate” (Figura 5), por parte de la USDA, la principal
ventaja era que el plato era mucho más fácil de entender que la pirámide porque
proporcionaba una idea más clara de cómo se deben repartir los grupos y del tamaño de
las porciones. Frutas y verduras constituían la mitad del plato y la otra mitad se dividió
en granos y proteínas. De manera separada se incluyeron lácteos en forma de vaso. La
nueva guía, representada en la Figura 5, se centró en desarrollar una serie de
recomendaciones generales muy simples y directas, siendo su primera directriz que se
lograra y mantuviera un nivel de peso adecuado entre la población reduciendo la ingesta
de calorías y aumentando el ejercicio físico. Como puede observarse, este nuevo modelo
estaba dividido en secciones de aproximadamente un 30 % de verduras, 20 % de frutas,
30 % de cereales y 20 % de proteínas, acompañado de un círculo más pequeño que
representaba a los lácteos. Además, “My Plate” se complementó con recomendaciones
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Introducción
adicionales como controlar las porciones, que la mitad del plato fueran frutas y verduras,
consumir leche desnatada o baja en grasa, que al menos la mitad de los cereales fueran
integrales, variar las opciones de alimentos proteicos, elegir los que contuvieran menos
sodio y beber agua en lugar de bebidas azucaradas (USDA, 2010).
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Introducción
secos, semillas, aguacates y los pescados grasos), para contribuir a mejorar los niveles de
colesterol, las verduras y frutas, que contribuyen a disminuir las ECV, algunos tipos de
cáncer, la hipertensión o proteger frente la degeneración macular. También se incluyeron
los frutos secos, semillas, legumbres y queso de soja (fuentes de proteínas, fibra,
vitaminas y minerales), los pescados, aves y huevos, como fuentes de proteínas con bajo
contenido de grasa saturada. Se recalcó la importancia de que los cereales fuesen
integrales y no refinados añadiendo la fundamental etiqueta de integral a las harinas, pan,
pasta y arroz. También se recomendó el uso de suplementos vitamínicos para la mayoría
de la población e incluyó el consumo moderado de alcohol. Por fin, el ejercicio físico
apareció en la base de la pirámide. En definitiva, contenía mucha más información que
las precedentes. Esta pirámide se creó en concordancia con todos los estudios científicos
del momento relacionados con la dieta y la salud (USDA, 2010). Además, se asentó sobre
una base diaria de ejercicio y control de peso ya que, como se ha señalado anteriormente,
estos elementos influyen de forma drástica en la salud.
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Según la SENC, las legumbres deben ser recuperadas en la dieta habitual, por su valor
añadido “porque son más sostenibles, contaminan menos y tienen un valor proteico
interesante”. Los huevos deben ser de buena calidad, ecológicos o camperos. En cuanto
a los frutos secos, las nueces ocupan un papel primordial ya que son beneficiosas para la
salud. El consumo de lácteos debe ser de dos a tres veces al día y éstos deben ser
descremados. Respecto a las carnes rojas, procesadas o embutidos, situadas en la parte
superior de la pirámide, su consumo debe ser moderado, vigilando especialmente en este
grupo no solo la cantidad si no también la calidad. La forma de cocción también debe ser
tenida en cuenta en este grupo de alimentos. Además, se deben acompañar siempre las
carnes con vegetales crudos, como una ensalada. También se encuentran en este grupo
productos ricos en azúcares (bollería), sal (snacks), caramelos y grasas (untables, como
la mantequilla o la margarina). Las bebidas fermentadas, como el vino o la cerveza,
deben ser consumidas de forma opcional y moderada en adultos. Finalmente, aparece
como novedad una ‘bandera’ en la parte final de la pirámide donde se encuentran los
suplementos nutricionales (suplementos de vitaminas, minerales, nutracéuticos,
alimentos funcionales, productos dietéticos, etc.) y una cruz con cuatro colores que
simboliza que se requiere el consejo dietético de un profesional de la salud, siendo cada
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Introducción
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Introducción
Algunos elementos del patrón dietético tradicional son conservados todavía por la
alimentación de la población Mediterránea. Las bases de este patrón dietético, asociado a
un riesgo bajo de sufrir enfermedades crónicas degenerativas, son la ingesta de una baja
cantidad de grasas saturadas (menos del 10 % de la energía total) y un contenido elevado
de AGM (Keys y cols., 1986; Trichopoulou y cols., 2005). Como se mencionó
anteriormente, los principales alimentos que conforman este modelo son los cereales y
productos derivados, junto con otros alimentos ricos en hidratos de carbono complejos,
frutas, verduras y hortalizas, aceite de oliva virgen extra, carnes blancas, pescados y
mariscos, legumbres, frutos secos y semillas, huevos, leche y productos lácteos.
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Introducción
b) Frutas
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Introducción
c) Verduras y hortalizas
Son una fuente de nutrientes y no nutrientes de suma importancia para obtener un buen
estado de salud. Diariamente deben ser incorporadas en la dieta al menos dos raciones de
verduras y hortalizas (Olveira, 2016) ya que son una fuente de fibra, minerales, vitamina
C, carotenos, carotenoides como el licopeno (especialmente abundante en el tomate),
compuestos fenólicos, destacando también su contenido en agua, que en el caso del
pepino llega hasta el 96% de su peso. Además, tienen una gran acción antioxidante
potenciada por los compuestos azufrados y su aporte calórico es menor de 50 kcal/100 g.
Las recomendaciones de la OMS (2003) son de cinco raciones de frutas, verduras y
hortalizas al día, aunque las cantidades recomendadas no se ven cubiertas, sobre todo en
niños y adolescentes, a pesar de que nuestro país goza de una variedad y producción
privilegiada de estos alimentos (Wolf y cols., 2005). Según la Encuesta Nacional de Salud
de 2013, el 71% de la población consume tan solo una ración de frutas y verduras
diariamente, disminuyendo a 52% entre los jóvenes (Ruiz y Castañeda, 2016). En
contraposición, otros estudios avalan que solo el 31% de la población cumple las
recomendaciones de consumo (Norte y Ortiz, 2011), lo cual concuerda con lo observado
en estudios nutricionales más recientes (Ruiz y cols., 2015).
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Introducción
(Covas y cols., 2006). Por ello es característico de la dieta española una predominancia
de AGMI en el perfil lipídico, suponiendo un 17% del aporte calórico total de la dieta
(Ruiz y cols., 2015). La DMed favorece una menor incidencia de diferentes enfermedades
crónicas no transmisibles (ECV, diabetes, cáncer, enfermedades neurodegenerativas, etc.)
por lo que es descrita como un patrón dietético saludable (Estruch y cols., 2013). Así, la
consulta de expertos de la FAO (2010) sobre grasas y ácidos grasos establece el
porcentaje de ingesta en base al cálculo por diferencia con los AGS, trans y
poliinsaturados respecto a la grasa total. Existen recomendaciones por parte de diferentes
organismos e instituciones en todo el mundo sobre ingesta de AGM oscilando entre un
7% y un 20% del aporte energético total de la dieta (Ros y cols., 2015). En cambio, el
documento de consenso FESNAD de 2015 si incluye recomendaciones concretas para el
consumo de AGM para la población española, específicamente a través del consumo de
AOVE (Schwingshackl y Hoffman, 2012). Por último, el estudio PREDIMED muestra
resultados contundentes a favor de la prevención primaria de la ECV con una dieta de
patrón mediterráneo adicionada de AOVE (Estruch y cols., 2013). Por todo ello la
recomendación en cuanto al consumo de AOVE tanto en crudo, como aderezo de
ensaladas y otros alimentos como en guisos y frituras es diaria, atendiendo al principio de
moderación para alcanzar las necesidades diarias de energía y mantener un balance
energético en base al gasto energético.
Las carnes magras, aves, pescados, huevos, legumbres, frutos secos y semillas forman
parte de la DMed tradicional. Desde el punto de vista biológico y contenido nutricional
es un grupo muy diverso. Además de ser una fuente proteica es un grupo nutricional que
suministra muchos otros nutrientes interesantes como iodo, zinc, hierro y otros minerales,
vitaminas como la B12 y ácidos grasos esenciales, como los omega-3 en el caso de frutos
secos y pescados. El resultado de un estudio de cohortes en EE. UU. reflejó que una
ingesta elevada de proteínas animales se asociaba positivamente con mayor mortalidad y
una elevada ingesta de proteínas de origen vegetal se asociaba inversamente, asociación
que se daba con mayor fuerza en individuos con al menos un factor de riesgo relacionado
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Introducción
Carnes blancas
Una buena opción como fuente de proteínas y otros nutrientes de interés se encuentra en
las carnes blancas. Entre ellas se encuentran la carne de conejo y las carnes de ave de
corral como pollo, pavo o pato, excepto la carne de avestruz. Un informe publicado en
octubre de 2015 llamado “Ingesta de carne y mortalidad por la Agencia Internacional de
Investigación sobre el Cáncer (IARC)” de la OMS reflejó que algunos estudios
epidemiológicos mostraban asociación positiva entre el consumo de carne roja y el
desarrollo de cáncer colorrectal (Sinha y cols., 2009). El artículo sobre “Factores de
Riesgo para el Cáncer Colorectal” publicado por García (2006), corroboró estos estudios.
Existe una asociación entre el consumo de carnes blancas o magras y un menor riesgo de
hipertensión arterial y riesgo cardiovascular (Rodríguez, 2010), asociándose las carnes
rojas a un posible riesgo de mortalidad por cáncer y ECV debido a su elevado aporte de
grasas saturadas (Bouvard y cols., 2015). Los datos del panel de consumo alimentario
MAPAMA (2014; 2015) indican una representación el 37,1% de las carnes de pollo
respecto del total de carnes consumidas. Los datos obtenidos de estudios poblacionales
sugieren que el conjunto de los alimentos de este grupo, junto con las carnes rojas y
procesadas, representan en la actualidad más de un 20% de la ingesta calórica total (Ruiz
y cols., 2015). En concreto, para el grupo de las carnes se ha estimado un consumo de
179 g por persona para el total del grupo (Ruiz-Roso, 2013).
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Introducción
Este grupo contiene proteínas de alto valor biológico, lípidos, vitaminas del grupo B y
minerales como hierro y zinc de elevada biodisponibilidad. No obstante, como se ha
comentado previamente su consumo de forma elevada supone un riesgo para la salud por
su gran contenido en grasas saturadas, colesterol y sodio, a diferencia de las carnes
blancas y magras, lo que tiene como consecuencia problemas cardiovasculares,
enfermedades coronarias y la predisposición a padecer algunos tipos de cánceres, como
el gástrico, colónico y rectal. El consumo medio estimado supone algo más de 60 g/peso
corporal (pc)/día para las carnes rojas, y de 23 g/pc/día para las procesadas de acuerdo a
los datos del panel de consumo del MAPAMA referidos a 2015 (Aparicio y cols., 2015).
Un patrón alimentario con una disminución en el consumo de carnes rojas y procesadas
se asocia a una menor obesidad según el último Informe Científico del Comité Asesor de
las Guías Dietéticas Americanas (CAGDA, 2015). Por tanto, su recomendación es
ocasional o moderada, evitando así riesgos para la salud empleándose en su lugar otros
grupos de origen animal como las carnes blancas, pescados de temporada y huevos.
Pescados y mariscos
Se trata de una valiosa fuente de proteínas, minerales y vitaminas con un perfil graso rico
en ácidos grasos poliinsaturados. El consumo de pescado recomendado se encuentra en
al menos dos o tres veces por semana (Fernández y cols., 2011). La presencia en este
grupo de proteínas de buena calidad, minerales y oligoelementos como iodo, selenio, zinc,
o calcio en las especies que se consumen enteras, los convierte en alimentos muy ricos en
nutrientes y con un alto aporte energético. Además de ácidos grasos omega-3, las
vitaminas A y D también se encuentran muy presentes en algunas especies (Ruiz y cols.,
2010). Dependiendo de la especie y la estacionalidad, su fracción grasa puede variar, en
los pescados magros o blancos (merluza, bacalao, gallo, pescadilla) su contenido en grasa
es inferior al 1%. En los pescados semigrasos (emperador, trucha, salmonete, besugo,
palometa) la porción grasa representa entre el 2 y 7% aproximadamente y por último,
para los pescados grasos, como el arenque, anchoa, boquerón, sardina, verdel, chicharro,
bonito o atún, esta proporción supera el 7% (Virtanen y cols., 2008). Informes y guías
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Introducción
Legumbres
Son una fuente importante de energía y nutrientes, en todas sus variedades, siendo
referentes de la cocina tradicional y mediterránea. Su recomendación de consumo es de
dos, tres o más raciones a la semana, debiendo utilizarse técnicas culinarias que aumenten
su digestibilidad y valor nutricional (Basulto y cols., 2014). Actualmente los principales
consumidores de legumbres en Europa son España, junto a Grecia y Portugal (SENC,
2016). Sin embargo, su consumo ha disminuido en los últimos años, detectándose un
consumo medio de 18 g/persona/día según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética
Española (ENIDE, 2011), lo que corresponde a 1,5 raciones semanales (considerando 1
ración unos 80 g en crudo, aproximadamente). El consumo de legumbres es desigual entre
los diferentes grupos de población. Las legumbres, son una fuente muy importante de
proteínas vegetales de buena calidad no asociadas a grasas saturadas, siendo deficientes
en metionina. El contenido proteico es equiparable al de carnes y pescados (≈ 20%) (FAO,
2016), aunque su componente mayoritario son los hidratos de carbono, convirtiéndolas
en alimentos de gran interés energético ya que suponen hasta el 50-55% de su contenido
en forma de polisacáridos. Además, poseen también un alto contenido en fibra, soluble e
insoluble (15-20 g/100 g). En cambio, los lípidos en este grupo representan un escaso
porcentaje (2-5%) siendo además, mayoritariamente poliinsaturados. Respecto al
contenido en minerales y vitaminas, destaca el calcio, magnesio, hierro, potasio, la
vitamina K y vitaminas del grupo B (especialmente tiamina y riboflavina) como
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Introducción
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Introducción
Huevos
El consumo recomendado de lácteos oscila entre dos y cuatro raciones al día, priorizando
las preparaciones bajas en grasa y sin azúcares añadidos. Este grupo está compuesto por
leche, quesos y leche fermentada. Se trata de un grupo de alimentos fundamental para
cubrir las necesidades de calcio en la población, ya que son una fuente importante de este
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mineral. Destaca su alto contenido en proteínas de alto valor biológico, grasa, lactosa y
contenido en vitamina A y D, vitamina B6 y vitamina B12, fósforo, potasio y colina,
principalmente (Delecroix, 2016). Según el grado de extracción de grasa del producto
lácteo su porcentaje en grasa es muy variable, hecho que guarda relación con la cantidad
de vitaminas liposolubles presentes en ella. El consumo medio estimado es de 200
ml/pc/día de leche líquida, el 48% como leche semidescremada y el 28% descremada. En
cuanto a los derivados lácteos, la estimación se halla en un consumo medio cercano a 100
g/pc/día, sobre todo a partir del consumo de yogur, leches fermentadas y quesos (SENC,
2016). En el documento de recomendaciones de la Sociedad Española Alimentaria (SEA)
2018, se aconseja un patrón alimentario con productos lácteos bajos en grasa para reducir
el riesgo de enfermedad cardiovascular (Ruiz-García y cols., 2018), de obesidad, de
cáncer y de DM tipo II. Al tratarse de una fuente primordial en calcio y vitamina D, su
consumo en cantidades adecuadas favorece la formación ósea en niños, aunque existen
limitaciones respecto al grado de evidencia para los adultos (Dror, 2014). La leche
también ha demostrado ejercer efectos beneficiosos sobre el control de la tensión arterial
(Dror, 2014) y en el síndrome metabólico (Doidge y Segal, 2013).
Por todo ello, la recomendación actual se basa en un aporte en función de la edad y las
características fisiológicas, de entre dos y tres raciones de lácteos al día, siendo
preferentemente bajos en grasa, incluyéndose también los yogures y leches fermentadas.
f) Grasas untables
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hispano y una alta prevalencia del gen PNPLA3 (del Rosario y cols., 2014). La presencia
de esta mutación genética, en interacción con la dieta, produce la acumulación de grasa
en el hígado y se suma al incremento de la fructosa como ingrediente de las bebidas
azucaradas. Según un estudio de la Universidad de Harvard, hasta el 60% del dulce de los
refrescos es producido por fructosa. Esta sustancia, se dirige directamente al hígado (a
diferencia del azúcar simple), no estimulando la producción de insulina, lo que provoca
además de hígado graso, un aumento en la probabilidad de cáncer en ese órgano;
incrementándose así mismo el riesgo de prevalencia de diabetes en un 20% por un mayor
uso de fructosa (Le y cols., 2011).
Los snacks pueden presentarse al natural, aunque la mayor parte de ellos suelen ser dulces
o salados. Son un tipo de producto comestible empleado principalmente como aperitivo
para satisfacer el hambre de manera temporal y rápida. Sin embargo, el alto contenido en
sal que presentan muchos de ellos ha hecho que la OMS aconseje rebajar el consumo de
sodio, por debajo de los 2 g (5 g de sal) al día, a fin de reducir la tensión arterial y el
riesgo de ECV, accidentes cerebrovasculares y cardiopatía coronaria entre los adultos.
Por tanto, el control del consumo de sal es necesario como parte de una alimentación
saludable (Díaz y cols., 2018). La sal tiene un cierto papel en el control de la obesidad,
reduciendo la ingesta de otros alimentos (Brown y cols., 2009). Varios estudios han
confirmado que la sal añadida en la mesa, o durante el cocinado, tan solo representa el
15%, mientras que el resto corresponde al contenido de sodio de los alimentos (10%) y a
la sal añadida en los alimentos procesados (75%) (Pérez-Jiménez y cols., 2018).
Todos los alimentos englobados en este grupo tienen en común su alto valor energético
(310-560 kcal) siendo su composición entre un 10-40% de grasas y un 35-70% de hidratos
de carbono, con un importante contenido en azúcar (entre el 6 y 25%). En general,
presentan alta proporción de grasa saturada en su composición (45-64%) y una variable
35
Introducción
presencia de ácidos grasos trans (0,7-14%). El volumen energético diario aportado por
estos alimentos en la dieta de los españoles supone entre un 6 y un 10% (AESAN, 2011).
Se hallan en el vértice de la pirámide por lo que no son imprescindibles ni aconsejables
en los hábitos alimentarios sociales e individuales de los españoles. Por ello, su
recomendación debe acogerse al principio de precaución. Son productos de alto volumen
energético por lo que una ración de consumo de este tipo de producto provoca una mayor
ganancia de peso respecto a la ingesta de otro tipo alimentos o bebidas. Además, se ha
visto su relación con una mayor incidencia de hipertensión y enfermedad coronaria,
provocados por su alto índice glucémico y su poder saciante bajo (Xi y cols., 2015).
Su consumo debe ser moderado o incluso evitado, en este sentido, tan solo se asume el
consumo moderado y responsable de bebidas fermentadas de baja graduación y buena
calidad en cantidades límites de dos copas de vino/día en hombres y una copa/día en
mujeres referidos siempre a la edad adulta (SENC, 2016). Numerosos estudios desde la
década de 1970, han evidenciado que personas que consumen de una a dos unidades de
alcohol tipo cerveza o vino (describiéndose una unidad como la cantidad equivalente a
10 gramos de alcohol) al día, presentan riesgo cardiovascular menor que las personas
abstemias (Catalgol y cols., 2012; Thompson, 2013). Del mismo modo que es difícil
confirmar el efecto beneficioso del consumo moderado de bebidas alcohólicas tipo
cerveza o vino en ausencia de un ensayo clínico randomizado, lo cierto es que tampoco
pueden reafirmarse sus efectos nocivos, incluida su cancerogenicidad (IARC, 2010).
Actualmente es conocido que existe una asociación entre la incidencia de cáncer y la
dieta, estudiándose la posible relación entre el cáncer y la peroxidación lipídica, por lo
que impedir este proceso mediante el uso de antioxidantes, como los polifenoles,
presentes en el vino, podría ser crucial en la prevención de algunos tipos de tumores
malignos. Además, los antioxidantes propios de los polifenoles, pueden inducir la
apoptosis de algunas células neoplásicas y actuar como coadyuvantes de los agentes
quimioterápicos (Sancho y Mach, 2015). El vino tinto contiene más polifenoles que el
vino blanco (alrededor de 10 veces más), debido a que durante el proceso de elaboración
36
Introducción
del vino tinto se macera durante semanas con la piel, que es una de las partes de la uva
con mayor concentración de compuestos fenólicos (Sancho y March, 2015). Por tanto, el
consumo de determinadas bebidas alcohólicas se ha asociado a un patrón dietético más o
menos saludable, siendo la cerveza menos saludable que el vino (Sluik, y cols., 2016). El
tipo de bebida alcohólica más afín a nuestro entorno mediterráneo (Serra-Majem y cols.,
2012) son las bebidas fermentadas como el vino, la cerveza o el vino, que son consumidas
en muchas ocasiones durante las principales comidas.
k) Suplementos nutricionales
También se requiere una necesidad especial en el caso de los vegetarianos estrictos que
pueden necesitar tomar vitamina B12, o en el caso de los recién nacidos que deben recibir
una dosis de vitamina K para prevenir problemas de hemorragia. De la misma manera,
un suplemento de vitamina D puede ser necesario para recién nacidos, niños o ancianos
si no están tomando alimentos fortificados, o no toman el sol suficientemente. Por último,
personas que consumen dietas muy bajas en energía pueden tener dificultades en alcanzar
los requerimientos en vitaminas o algunos minerales (muy frecuente en adolescentes
embarazadas), y podrían necesitar un suplemento nutricional.
37
Introducción
Las personas toman decisiones sobre la comida varias veces al día: cuándo comer, qué
comer, con quién y cuánto. Las decisiones son complejas y tienen muchas influencias,
siendo los determinantes más importantes en el proceso de elección de alimentos los
siguientes:
a) Factores biológicos
c) Factores ambientales
d) Factores económicos
Los cambios en el peso corporal reflejan las elecciones que el individuo hace en relación
con lo que come, cuanto come y el ejercicio que realiza. El balance entre la energía
ingerida y la consumida está determinada principalmente por diferentes sistemas
fisiológicos (Leng y cols., 2017). Los estudios en animales y en humanos han puesto de
manifiesto la contribución de factores genéticos y epigenéticos en el peso corporal. En el
ser humano el peso corporal se estima que está relacionado en un 80% con la herencia
38
Introducción
(Wardle y cols., 2008). Sin embargo, los genes responsables han revelado asociaciones
que corresponderían solo a un 20% de las variaciones interindividuales (Locke y cols.,
2015). Este hecho hace sospechar que otros eventos en la vida uterina y postnatal
temprana, como el estrés y la mala nutrición durante la gestación y en las edades
tempranas de la vida, juegan también un papel importante no solo en el peso corporal del
adulto, sino también en todo su metabolismo a lo largo de la vida (Leng y cols., 2017).
Los seres humados desde su nacimiento tienen preferencia por el sabor dulce y rechazo
por los sabores ácidos y amargo (Villalobos, 2011). El gusto por el sabor dulce se
mantiene durante toda la vida, y parece ser universal en todas las culturas. Sin embargo,
el gusto por el sabor salado se desarrolla varios meses después del nacimiento y la
preferencia por la grasa aparece en la infancia, contribuyendo a ello la textura además del
sabor (Villalobos, 2011). El estrés en la vida temprana también es preocupante, ya que
puede tener como efecto el aumento de peso en la vida adulta (Sánchez, 2019). El estrés
es una característica de la vida moderna, especialmente en el lugar de trabajo. Algunas
personas comen menos cuando están estresadas, pero la mayoría comen más. Un estudio
realizado durante 19 años con más de 10000 participantes descubrió que los empleados
que experimentaban estrés crónico tenían un 50% más de riesgo de desarrollar adiposidad
central (Cole y cols., 2000). Más allá del estrés, que afecta a la mayoría de la población
en algún momento, aproximadamente el 7% de la población europea sufre de depresión
cada año. Un síntoma común es una alteración en la ingesta de alimentos, y esto puede
resultar en un círculo vicioso de aumento de peso y depresión (Sánchez y cols., 2019).
39
Introducción
40
Introducción
41
Introducción
Las personas con mayor nivel educativo tienen una dieta de mayor calidad y son menos
sedentarios (Rodríguez y cols., 2013) porque pueden ser más capaces de obtener, procesar
y aplicar la información nutricional y alimentaria, lo que disminuye las creencias erróneas
sobre posibles consecuencias perjudiciales del consumo de ciertos alimentos (Martín,
2018), pensamientos y sentimientos que interactúan con lo que experimentamos en el
medio ambiente (Goleman, 2012) y el desconocimiento de pautas saludables. Estudios
han demostrado que la obesidad es más frecuente en los grupos socioeconómicos más
bajos (Sánchez y cols., 2019), siendo además este grupo particularmente resistente a las
campañas de alimentos saludables. En un estudio en 2004, en un distrito de Londres, tras
una campaña publicitaria de promoción de hábitos alimentarios, se introdujeron cambios
en las comidas de las escuelas de primaria, que demostraron un efecto beneficioso en los
resultados del aprendizaje y menores ausencias escolares por enfermedad (Belot y James,
2011). Sin embargo, los niños procedentes de familias con un nivel socio-económico más
bajo fueron los que menos se beneficiaron.
c) Factores ambientales
Junto con los aspectos genéticos y nutricionales, los hábitos alimentarios y el estilo de
vida están influidos por el ambiente. Existen distintos mecanismos genéticos y biológicos
para controlar el hambre y la saciedad, de esta forma se garantiza que las personas
ingieran lo suficiente como para satisfacer sus necesidades energéticas. El cuerpo
humano, a lo largo de su evolución se ha adaptado a un entorno donde la comida era
escasa y los niveles de actividad física altos, para poder sobrevivir. Esta situación resultó
útil en el desarrollo de diversos mecanismos fisiológicos que estimulan al organismo para
aumentar los depósitos de energía (en concreto de grasa) y defenderse de las hambrunas
(Busdiecker y cols., 2000). En el entorno actual los alimentos están ampliamente
disponibles, mientras que la actividad física que se requiere para la vida diaria es mínima.
42
Introducción
El ambiente construido incluye todos los aspectos del medio ambiente que son
modificados por el ser humano, incluyendo puntos de venta de alimentos, hogares,
escuelas, lugares de trabajo, parques, zonas industriales y carreteras. La disponibilidad de
alimentos en la zona influye en lo que se compra y se consume. La disponibilidad y la
accesibilidad de alimentos poco saludables en el hogar y la escuela permiten su consumo
por parte de niños y adultos. Hay una creciente evidencia de que los entornos construidos
en relación con la actividad física y la alimentación tienen un impacto importante en la
salud (Rosa, 2013). Un inadecuado entorno físico y comunitario puede provocar
sufrimiento psicológico, problemas mentales, conductas de riesgo e incluso mayores tasas
de mortalidad por todas las causas. Asimismo, la percepción de inseguridad en el barrio
puede ocasionar una disminución del tiempo fuera del hogar, de la actividad física y de
las relaciones sociales (Novoa y cols., 2014).
d) Factores económicos
Diversos estudios de población señalan que existen diferencias claras entre las distintas
clases sociales en lo relativo al consumo de alimentos y nutrientes. Los grupos con un
nivel socioeconómico más bajo se ven más afectados por la obesidad y se ven menos
43
Introducción
Los precios pueden explicar en parte las diferencias entre individuos en cuanto a la
elección de alimentos y los hábitos alimentarios. Los alimentos procesados con grasas y
azúcar son más baratos de elaborar, transportar y almacenar que las carnes, productos
perecederos, productos lácteos y productos frescos. Las frutas y hortalizas pueden costar
cerca de 50 a 100 veces más por caloría que los alimentos con alto contenido de grasa y
alto contenido de azúcar (Benavides y cols., 2018). En este sentido, hay estudios que
revelan que el porcentaje de individuos que consumen poca fruta y/o verdura es más
elevado en personas con un nivel socioeconómico bajo, lo cual podría estar relacionado
con la mayor prevalencia de obesidad en personas de este nivel socioeconómico (Norte y
Ortiz, 2011). El poder adquisitivo de la población y el acceso a los alimentos pueden
verse fuertemente alterados, en periodos de crisis socioeconómica como el que vive
actualmente Europa, y en especial los países del sur.
44
Introducción
45
Introducción
Las causas principales que provocan hábitos de riesgo en los jóvenes adolescentes son
principalmente el sentimiento de autonomía, la importancia que adquiere el físico, la
situación familiar y la influencia de amigos y de los medios de comunicación.
46
Introducción
• Picoteo entre comidas (snacks). Este hábito provoca una disminución del apetito.
Además, los snacks suelen tener bajo valor nutritivo junto con un alto valor calórico, lo
que favorece la obesidad, la caries y los malos hábitos.
La etapa de adulto joven (18-25 años), es una etapa de la vida en la que ya no existen las
elevadas demandas energéticas y nutritivas que caracterizan a otros periodos, como la
infancia o la vejez. No obstante, en este periodo es cuando se produce la consolidación
de los huesos, ya que la máxima velocidad de crecimiento, se produce desde el inicio de
la pubertad hasta el final de la adolescencia. Estas necesidades son sensiblemente menores
en relación con el peso corporal, y dependen, entre otros factores de la edad, sexo,
complexión y grado de actividad física para evitar errores que conduzcan a la obesidad
(Marín, 2002).
Debido a que los estudios de requerimientos nutricionales en jóvenes son muy limitados,
el establecimiento de las ingestas recomendadas (IR) para este grupo de edad se obtiene
de la extrapolación de los estudios de niños y adultos. De los primeros se obtienen datos
respecto a las necesidades de crecimiento, y de los últimos respecto a las demandas para
47
Introducción
a) Macronutrientes
Estudios realizados en nuestro país en los últimos años demuestran que la ingesta
energética en los adolescentes es ligeramente inferior a las recomendaciones establecidas
(Hidalgo y Güemes, 2011). Existe un desequilibrio en el aporte de nutrientes, hallándose
valores muy superiores a los recomendados en la energía procedente de los lípidos (36-
50%), con igual patrón que en edades previas. Respecto a la ingesta proteica es muy
superior al patrón recomendado y hay un aporte insuficiente de hidratos de carbono
complejos (36,5 - 43%). Del mismo modo se ha observado un bajo consumo de frutas,
vegetales, fibra, y un exceso en el consumo de azúcares refinados, sal y bebidas
refrescantes (Hidalgo y Güemes, 2011).
48
Introducción
b) Oligoelementos
Hierro
Calcio
49
Introducción
hombres como para mujeres. Una ausencia de masa ósea adecuada, provoca un mayor
riesgo de fracturas y una posible osteoporosis en la vida adulta (Schurman y cols., 2013).
Además, durante la adolescencia, hay situaciones que pueden originar déficit de calcio,
como son la ingesta excesiva de proteínas, actividad física intensa, enfermedades
digestivas, endocrinopatías, fármacos (corticoides, entre otros) y la disminución de la
ingesta de determinados alimentos (casos de anorexia, el seguimiento de dietas
carenciales o deportistas) (Hidalgo y Güemes, 2011; Moreno y cols., 2014). No se deben
sobrepasar las recomendaciones, ya que puede condicionar hipercalciurias y alterar la
absorción intestinal de hierro y zinc. Como el calcio influye en la regulación de la tensión
arterial, se ha relacionado un máximo aporte de éste con una disminución de la tensión
(Ortega y cols., 2015). El 50% de las chicas y el 24-35% de los chicos ingieren dietas
menores del 70% de las recomendaciones diarias aceptadas (RDA), por ello se aconseja
tomar entre ¾ l. a 1 l. al día de leche y/o derivados (Hidalgo y Güemes, 2011).
Zinc
50
Introducción
c) Vitaminas y minerales
A continuación, se presenta una Tabla (Tabla 1), en la que se muestra la CDR de vitaminas
y minerales en la presente población de estudio.
51
Introducción
Tabla 1. Cantidad diaria recomendada (CDR) UE 2008 y valor de referencia de nutrientes (VRN) UE
2011
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Introducción
53
Introducción
Según un estudio realizado, la mitad de los alumnos encuestados (43%) realizaban tres
comidas diarias (desayuno, comida y cena), un 38% ingería además alimentos a media
mañana o media tarde y sólo un 12% realizaba tres comidas principales y dos colaciones
(a media mañana y a media tarde). Sin embargo, la mayoría de los alumnos que ingerían
algo a media mañana o media tarde lo hacían en forma de snacks (patatas fritas,
chocolatinas, etc.), bollería, bebidas azucaradas o café. Sólo un porcentaje poco
significativo de alumnos tomaban a media mañana o media tarde alimentos más
saludables como fruta o cereales (Montero y cols., 2006).
Los snacks son alimentos que provocan una ingesta excesiva de grasa saturada y sodio y
aunque podrían compensar el déficit energético provocado por la omisión de alguna
comida, su escaso contenido en nutrientes puede provocar un déficit de calcio, hierro y
vitaminas (Gómez y Curiel, 2018). Los refrescos y otras bebidas no alcohólicas que son
también frecuentes en esta etapa de la vida, contienen azúcares que contribuyen al
desarrollo de la obesidad y caries dentales y muchas tienen exceso de cafeína. El aumento
de la cantidad y frecuencia de snacks consumidos a lo largo del día ha provocado que
durante los últimos años haya aumentado la prevalencia de sobrepeso y de obesidad
(Partearroyo, 2013).
54
Introducción
55
Introducción
En cuanto al consumo de alcohol en este grupo de edad, supone uno de los problemas
más graves de salud pública debido a que, bajo ciertas condiciones, aumenta la
probabilidad de que este consumo se mantenga o incluso se agudice durante la vida adulta
con los daños que ello conlleva, y que se vincule al consumo de otras drogas. En relación
con la familia, se ha observado que tener una buena comunicación, afecto y control
parental son variables particularmente importantes para promover una forma de
autonomía en los hijos, cimentada en la capacidad de adaptación a las relaciones y a la
vida social y, en consecuencia, para prevenir conductas de riesgo (Elzo y cols., 2014).
56
Introducción
dietas no convencionales son utilizadas por los adolescentes para aumentar o disminuir
de peso de acuerdo a la percepción que tengan de su propia imagen corporal (Carolina y
Janet, 2011). Según una investigación llevada a cabo por Martínez y colaboradores
(2005), hacer dieta a una edad temprana podría preparar el terreno para unos hábitos de
salud nocivos, incluso trastornos alimentarios. En cuanto a las dietas vegetarianas, son
múltiples las razones que llevan a adoptar una dieta vegetariana, incluyéndose entre ellas
motivos de tipo religioso o ético. El aumento del interés por los estilos de vida saludables
y la prevención de la obesidad pueden conducir también a la adopción de este tipo de
dieta (Farran y cols., 2015b). Las últimas crisis alimentarias y la necesidad emergente de
unas normas de alimentación saludables, ha fomentado una modalidad conocida como
semivegetariana, ampliando así el abanico de hábitos alimentarios (Farran y cols., 2015b).
Los jóvenes que siguen las prácticas dietéticas más restrictivas presentan un elevado
riesgo de desarrollar déficit de diversos nutrientes (López y cols., 2003). Entre los déficits
más comunes están las vitaminas B12 y D, y la riboflavina, así como los minerales calcio,
hierro y zinc (Moreno, 2015). La deficiencia de minerales puede deberse también a
ingesta insuficiente y baja biodisponibilidad.
Los modelos de belleza actuales representan una extremada delgadez en las mujeres y un
cuerpo musculoso en los hombres. La propia percepción de imagen corporal va a
condicionar la búsqueda del ideal de belleza, a través de diferentes conductas y
comportamientos, que en último término pueden transformarse en trastornos de conducta
alimentaria. Los jóvenes universitarios sometidos a los cambios propios de la juventud y
57
Introducción
Los problemas de anorexia y bulimia nerviosa en adolescentes son muy conocidos, sobre
todo en las chicas, aunque cada vez es mayor la incidencia en chicos. Otros trastornos,
como la anorexia de deportistas o la polifagia y la obesidad, también están presentes en
esta etapa de la vida (Mataix-Verdú y Sánchez de Medina, 2002).
a) Anorexia Nerviosa
La anorexia de los atletas es otro trastorno típico de la alimentación que afecta sobre todo
a los atletas y deportistas que están sometidos a entrenamientos y competiciones duras
que les exigen un rendimiento creciente (Muñoz de Mier y cols., 2017). Según un estudio
de la Sociedad Brasileña de Medicina del deporte, es indiscutible que existe un cambio
favorable en la composición corporal de jóvenes atletas, influenciado por el
entrenamiento y por los cambios dietéticos de los entrenadores pero en ocasiones la
presión de los propios entrenadores unido a la presión propia de este grupo de edad
58
Introducción
b) Bulimia nerviosa
La bulimia nerviosa es una patología cada vez más emergente entre los jóvenes
universitarios que tiene un fuerte impacto en la sociedad (Gómez y Curiel, 2018). Se ha
estimado que entre el 10-14% de las estudiantes universitarias presentan síntomas
bulímicos y de ellas entre el 1-3% cumpliría criterios diagnósticos para bulimia nerviosa.
Esta patología tiene mayor prevalencia en el sexo femenino tal como demuestran los datos
obtenidos por el estudio realizado a una población de jóvenes universitarios en Colombia
donde se observaron diferencias altamente significativas entre géneros en cuanto al
diagnóstico de la enfermedad (Restrepo y cols., 2015).
d) Polifagia y obesidad
59
Introducción
normal, por los que se fomentan hábitos inadecuados que se hace más evidente en la
adolescencia (Martos-Moreno y cols., 2009).
La adolescencia lleva consigo unos requerimientos nutricionales elevados. Hay una serie
de condiciones concretas en las que dichos requerimientos pueden estar aún más
aumentados. Este es el caso de una gestación en adolescencia, la cual se presenta con una
frecuencia significativa, y aquellos casos de actividad física intensa y habitual, situación
que también es frecuente encontrar (Mataix-Verdú y Sánchez de Medina, 2002).
a) Embarazo en la adolescencia
60
Introducción
b) Jóvenes deportistas
La capacidad física aumenta la autoestima a cualquier edad. Así, una actividad física
extracurricular vigorosa se ha asociado positivamente con todas las variables cognitivas
(habilidades verbales, numéricas y de razonamiento) (Esteban-Cornejo y cols., 2014)
siendo la autopercepción de la salud en la adolescencia un fuerte predictor de futuras
enfermedades. Altos niveles de actividad física se asocian a la buena autopercepción de
la salud en los adolescentes y jóvenes universitarios por lo que actividades de promoción
de la salud pública que fomenten la actividad física pueden beneficiar la salud general de
61
Introducción
los jóvenes y el bienestar (Kantomaa y cols., 2015). Sin embargo, en ocasiones la práctica
de ejercicio va unida al consumo de anabolizantes (esteroides) que cuando se administran
antes de alcanzar la madurez ósea, puede provocar una alteración la función sexual y un
retraso o incluso detención del crecimiento (Hidalgo y Güemes, 2011).
La educación para la salud puede definirse como el proceso que informa, motiva y ayuda
a la población a adoptar y mantener prácticas y estilos de vida saludables. Además,
propugna los cambios ambientales necesarios para facilitar estos objetivos, dirigiendo
tanto a la formación profesional como a la investigación hacia esos mismos objetivos
(Frenk y cols., 20015).
En el año 2017, la OMS informó que en el año 1975 la obesidad se triplicó en todo el
mundo, dato que es alarmante porque ha afectado a la calidad de vida de los seres
humanos, perjudicando directamente aspectos físicos, psicológicos y sanitarios, además
de afectar la salud de millones de personas a corto plazo y provocando la necesidad de
emplear cada vez más recursos a esta causa. En el año 2016 aproximadamente 1.900
millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso y de éstos, más de 650 millones
eran ya obesos. El objetivo general de la estrategia para la promoción de la salud y
prevención de la OMS para el año 2018, ha sido fomentar la salud y el bienestar de la
población promoviendo entornos y estilos de vida saludables, potenciando la seguridad
frente a las lesiones, concienciando a la población de la importancia de llevar una
adecuada nutrición tanto para disminuir el índice de obesidad en España como para
62
Introducción
63
Introducción
Con el presente uso de las TICs se presenta una oportunidad de introducir formas
participativas de trabajar para conseguir un cambio y hacer frente al creciente problema
de la obesidad en nuestro país. A pesar de que las nuevas tecnologías pueden ser una
fuente de problemas asociados al sedentarismo, también tienen un potencial
transformador empleándolas correctamente, asociándose a su componente de
colaboración, interacción, reflexión, autoconciencia y empoderamiento en el entorno de
la web 2.0.
a) Fotografía participativa
b) Video y televisión
64
Introducción
En los últimos años, estas apps están teniendo un gran impulso en ofertas a sus usuarios
y diversidad, entrando en distintos campos, como es el de la nutrición, tanto para
profesionales como para pacientes. De todas las "health apps", hay una parte destinada a
este sector. Se estima que en la categoría de "diet and fitness" hay más de 5.400 apps (San
Mauro y cols., 2015). En ellas hay una parte destinada al campo de la nutrición: dietas,
balance energético, consejos, ejercicio, etc. De hecho, las aplicaciones médicas más
solicitadas son las que ayudan a controlar el peso y las que ofrecen consejos sobre una
correcta nutrición. Aunque también hay otras apps específicas para usuarios con
necesidades especiales, como alérgicos o intolerantes a alimentos, como por ejemplo
"FoodLinkers" de Android, cuyo contenido está relacionado con las alergias o la app que
lanzó el ministerio de salud de Buenos Aires, destinada a personas que padecen celiaquía:
"BA sin T.A.C.C.", la APP "mobiCeliac[Scanner]"; o "iGLU info gluten para celiacos",
de la Asociación de Celiacos de Madrid, en colaboración con la Universidad de Alcalá y
Fundación Vodafone España. El problema radica en que mantener registros de alimentos
y actividad precisos durante un tiempo prolongado es difícil y, suele haber varios errores
de medición. Por ejemplo, las personas tienden a subestimar sistemáticamente la ingesta
de alimentos y sobreestimar el nivel de actividad (San Mauro y cols., 2015). Es importante
solventar esto, debido a que numerosos estudios a lo largo de la última década, han
demostrado que el uso de las TICs puede ser muy útil para que la sociedad comience a
cuidarse más, pudiendo ser una posible solución a enfermedades de carácter
epidemiológico, como la obesidad en occidente.
Las apps para contar kcal son otro de los usos populares, especialmente en países como
Estados Unidos, ya que aportan herramientas rápidas para calcular el contenido calórico
de platos y menús completos, incluidos los de cadenas de restauración muy populares.
65
Introducción
Dos ejemplos son "Calorie Counter by FatSecret" y "Fast Food Calorie Counter", esta
última cuenta con más de 70 restaurantes de comida rápida conocidos a nivel
internacional y más de 9.100 menús y platos de estos establecimientos (San Mauro y cols.,
2015).
En cuanto al campo de los videojuegos activos podrían ser útiles para incrementar la
actividad física. En un estudio realizado a 42 jóvenes de la Universidad Jaime I de
Castellón, se analizaron los efectos de un videojuego activo que implica marcha rápida
sobre el esfuerzo percibido, la autoeficacia, las expectativas positivas y la satisfacción de
un grupo de niños obesos comparándolos con la respuesta de un grupo de niños con
normopeso. Se registraron también variables fisiológicas como la frecuencia cardiaca, el
consumo de oxígeno y el gasto metabólico. En cuanto a los resultados obtenidos, los niños
obesos obtuvieron puntuaciones significativamente más altas que los niños con
normopeso en las expectativas y la satisfacción que les producía la marcha rápida con
apoyo del videojuego activo, pero en cambio no hubo diferencias significativas en cuanto
a la autoeficacia, el esfuerzo percibido o en las variables fisiológicas. Por tanto, esta
plataforma de videojuego activo podría ser una herramienta útil para facilitar la práctica
de la marcha rápida en niños obesos, como parte de una intervención para tratar la
obesidad.
d) Nuevos medios
Una forma de incorporar los nuevos medios a esta estrategia educativa es utilizando el
concepto de Entornos de Aprendizaje Personal que se puede definir como el conjunto de
herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza
de forma asidua para aprender en el contexto de la web 2.0 (Adell y Castañeda., 2012).
Los entornos de aprendizaje permiten tres procesos cognitivos básicos: Leer: fuentes de
información (publicación, repositorios, audio, video, sitios de noticias). Reflexionar: en
entornos o servicios en los que puedo transformar la información (wikis, herramientas de
mapas mentales, de creación de presentaciones y otros). Compartir: en entornos donde
me relaciono con otras personas a través de objetos que compartimos, experiencias y
66
Introducción
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68
2. Justificación y objetivos
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Justificación y objetivos
2 JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS
La valoración del estado nutricional como un indicador del estado de salud, es un aspecto
importante en la localización de grupos de riesgo de deficiencias y excesos dietéticos que
pueden ser factores de riesgo en muchas de las enfermedades crónicas más prevalentes
en la actualidad (López-Azpiazu y cols., 2001). Múltiples estudios epidemiológicos y
clínicos demuestran que los cambios en la dieta producidos en los últimos años, en los
países más desarrollados, han provocado un alarmante aumento del número de españoles
con problemas de sobrepeso y obesidad, un incremento en las cifras de colesterol hasta
concentraciones similares a las de los países del norte de Europa, así como un aumento
en las cifras de presión arterial (Fung y cols., 2001). Igualmente, el consumo de dietas
con alta densidad energética y baja densidad de nutrientes, puede dar lugar a
desnutriciones subclínicas que pueden afectar a nutrientes esenciales (Bellisle y cols.,
1995). Existe, por tanto, la posibilidad de modificar la dieta como una medida preventiva
o más exactamente como una manera de retrasar la aparición de la enfermedad y esta
intervención, importante en cualquier época de la vida, puede ser de especial relevancia
si se lleva a cabo en etapas tempranas como consecuencia de un diagnóstico precoz. El
estilo de vida de determinados grupos de población, especialmente de los jóvenes, puede
conducir a hábitos alimentarios y modelos dietéticos y de actividad física que se
comporten como factores de riesgo en las enfermedades crónicas. Las presiones
publicitarias, los regímenes de adelgazamiento mal programados para adaptarse al canon
de belleza imperante, los horarios irregulares en el consumo de alimentos, etc., pueden
convertirse en factores de riesgo nutricional. Todo ello, convierte a este segmento de la
población en un grupo especialmente vulnerable desde el punto de vista nutricional
(Warwick y Reid, 2004). En este sentido, diversos autores han destacado que la población
universitaria es un grupo especialmente vulnerable desde el punto de vista nutricional, ya
que se caracteriza por: saltarse comidas con frecuencia, picar entre horas, tener
preferencia por comida rápida y consumir alcohol frecuentemente (Hidalgo y Güemes,
2011). El periodo de estudios universitarios suele ser el momento en que los estudiantes
asumen por primera vez la responsabilidad de su comida. Por tanto, se trata de un periodo
71
Justificación y objetivos
de educación crítico para el desarrollo de hábitos dietéticos que tienen mucha importancia
en la futura salud.
Es lógico pensar que cuanto mayor sea la formación en nutrición del individuo, mejores
serán sus hábitos alimentarios. Sin embargo, a medida que el individuo adquiere
72
Justificación y objetivos
autonomía para decidir comidas y horarios, los factores sociales, culturales y económicos,
además de las preferencias alimentarias, van a contribuir al establecimiento y al cambio
de un nuevo patrón de consumo alimentario de manera importante (Pérez-Rodrigo y cols.,
2002). Algunos estudios epidemiológicos muestran que, aunque en ocasiones la
población está informada y conoce los conceptos básicos de una dieta saludable, estos
conocimientos no se traducen en consumos reales de alimentos que formen parte de una
dieta equilibrada. La población universitaria está sujeta a una serie de cambios
fisiológicos, típicos de la juventud, a los que se añaden posibles cambios sociológicos y
culturales, debido al comienzo de los estudios universitarios, abandono del hogar familiar
en numerosas ocasiones, comienzo de una vida adulta, etc. Todo esto tiene una
repercusión directa sobre los hábitos alimentarios, que en muchos casos se van a mantener
a lo largo de la vida (Ledo-Varela y cols., 2011).
Por todo lo anteriormente expuesto, la presente Tesis Doctoral pretende valorar la calidad
de la dieta y examinar su relación con el sexo y tipo de residencia (vivienda familiar, piso
compartido o residencia universitaria) en un grupo de estudiantes universitarios. Así, el
objetivo principal es evaluar las características nutricionales y estilo de vida en una
muestra de universitarios de la UEx mediante la valoración nutricional y el empleo de
parámetros antropométricos.
4.- Evaluar el efecto de diferentes factores como el sexo y el lugar de residencia sobre
la dieta.
73
Justificación y objetivos
74
3. Materiales y Métodos
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76
Materiales y métodos
3 MATERIALES Y MÉTODOS
SUJETOS: 183
(18-26 AÑOS)
ENFERMERIA: FISIOTERAPIA:
MEDICINA: 48
106 29
♀: 83 ♂: 23 ♀: 17 ♂: 12 ♀: 41 ♂: 7
77
Materiales y métodos
3.2 MÉTODOS
A todos los estudiantes se les informó sobre la necesidad de que durante todo el estudio
mantuvieran sus hábitos de vida, tanto en alimentación como en su actividad física diaria,
con el fin de evitar que los resultados del estudio se viesen influenciados por la
modificación de los mismos o bien, que se originara una pérdida de peso debido a
restricciones en su alimentación o a un aumento de la actividad física.
78
Materiales y métodos
El registro nutricional constó de 14 días (2 semanas completas) donde tenían que indicar
en los distintos campos correspondientes a las diferentes comidas del día (desayuno,
media mañana, almuerzo, comida, merienda, cena y resopón), todos los alimentos
ingeridos durante ese periodo, añadiendo también la actividad física, en el caso de que la
hubiesen realizado.
79
Materiales y métodos
Imagen 1. Relación de fichas de composición nutritiva por orden alfabético obtenida a través de DIAL
Como principal ventaja respecto a otros programas, DIAL permite estimar las ingestas
recomendadas de energía y nutrientes según las características individuales de una
persona: edad, sexo, peso y actividad física., calculando la tasa metabólica basal y el IMC
aportando de esta forma información sobre si el peso del usuario es el adecuado (Imagen
2). De esta forma, permite efectuar todo tipo de cálculos para confeccionar menús y dietas
personalizadas. Además puede determinar la calidad nutricional de la dieta en base a la
cantidad de proteínas, lípidos, hidratos de carbono y consumo de alcohol.
La novedad que ofrece DIAL es que permite determinar la calidad nutricional de la dieta
estudiando los distintos perfiles (perfil calórico, perfil lipídico, calidad de la grasa e índice
de alimentación saludable), evaluando los parámetros y comparándolos con el objetivo
nutricional.
80
Materiales y métodos
Imagen 2. Ingesta diaria recomendada para una determinada persona en función de su condición física,
proporcionada por DIAL
81
82
4. Resultados
83
84
Resultados
4 RESULTADOS
La Tabla 2 muestra los valores de las distintas medidas antropométricas de los 183
alumnos participantes en el análisis dietético-nutricional, separando los alumnos en
función del sexo.
Cada valor representa la media ± desviación estándar del conjunto de datos correspondiente a
cada parámetro. * p<0,05 con respecto al grupo de mujeres. IMC: índice de masa corporal
85
Resultados
Como cabía esperar, dadas las diferencias en términos de talla y peso existentes entre
hombres y mujeres, se observó un IMC estadísticamente significativo (p<0,05) siendo el
Índice de Masa Corporal (IMC) medio de 23,33 kg/m2 en hombres y de 21,26 kg/m2 en
mujeres.
La Tabla 3 muestra los valores medios diarios obtenidos para los distintos
macronutrientes comprendidos en la dieta, así como el aporte de energía, agua y alcohol.
Tabla 3. Valores diarios de los distintos macronutrientes en la dieta en función del sexo.
Hombres Mujeres
Energía (kcal) 2287,02±488,22 2006,96±480,17
Proteínas (g) 86,38±15,31 78,85±18,52
Hidratos de carbono (g) 225,26±66,43 185,48±52,2
Fibra (g) 19,49±5,49 16,74±5,92
Lípidos totales (g) 111,97±26,11 100,93±29,6
AGS (g) 35,61±9,36 32,38±9,08
AGM (g) 52,27±12,51 47,45±18,11
AGP (g) 15,16±8,85 12,59±3,5
AGP/AGS 0,43±0,24 0,39±0,07
(AGP+AGM)/AGS 1,95±0,5 1,86±0,35
Colesterol (mg) 357,33±96,5 345,47±86,65
Agua (g) 1984,38±550,02 1766,35±521,33
Alcohol (g) 2,59±4,25 1,26±3,68
Ác. Grasos Omega3 (g) 0,62±0,19 0,67±0,16
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. AGS: ácidos grasos
saturados; AGM: ácidos grasos monoinsaturados; AGP: ácidos grasos poliinsaturados. *p<0,05,
**p<0,01 y ***p<0,001, con respecto al grupo de mujeres.
86
Resultados
a aporte energético, proteínas, hidratos de carbono, fibra, lípidos totales, AGS, AGP, agua
y alcohol, siendo superior la ingesta en hombres que en mujeres.
Las Tablas 4 y 5 muestran el aporte de los distintos micronutrientes en la dieta, así como
la IR para cada uno de ellos, siendo dicha ingesta la dosis mínima que se debe consumir
de un nutriente para mantenerse sano (García, 2006).
Tabla 4. Valores diarios de las distintas vitaminas en la dieta en función del sexo.
87
Resultados
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. Eq: equivalente;
Ac: ácido; Vit: vitamina. *p<0,05, **p<0,01 y ***p<0,001, con respecto al grupo de mujeres.
Sin embargo, se observó que la ingesta de ácido fólico y vitamina E, comparadas con
sus correspondientes IR no cubrieron los requerimientos necesarios con un aporte medio
de aproximadamente la mitad de la IR, siendo para ambas vitaminas el consumo
significativamente superior (p<0,05). en hombres que en mujeres. En el caso del ácido
pantoténico, se hallaron los valores en ambos grupos muy cerca de la IR para cada uno
de ellos, existiendo también diferencias estadísticamente significativas entre hombres y
mujeres, siendo superior en el grupo de los hombres (p<0,001).
Al analizar los minerales (Tabla 5) los datos obtenidos revelaron un consumo insuficiente
de magnesio, flúor y potasio en ambos grupos de estudio, siendo la ingesta más
deficiente la correspondiente al flúor Al analizar las diferencias entre ambos grupos se
observó un consumo estadísticamente superior en hombres que en mujeres para este
mineral y el potasio (p<0,05), así como para el caso del magnesio (p<0,01). En cambio,
los resultados obtenidos respecto al sodio demostraron un consumo superior a las
recomendaciones en ambos grupos, siendo estadísticamente superior en hombres
(p<0,01) que en mujeres.
88
Resultados
Tabla 5. Valores diarios de los distintos minerales en la dieta en función del sexo
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. *p<0,05, **p<0,01 y
***p<0,001, con respecto al grupo de mujeres.
En cuanto a los minerales cuya diferencia entre la ingesta de hombres y mujeres no fue
estadísticamente significativa se observó una ingesta inferior a las recomendaciones en el
caso del calcio, zinc y yodo. Por el contrario, en ambos grupos los datos obtenidos
procedentes de la ingesta de selenio revelaron una ingesta superior a las recomendaciones
establecidas para cada uno de ellos.
89
Resultados
Solamente el aporte medio de kcal procedentes del alcohol se enmarca dentro de las
recomendaciones.
Perfil calórico
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Figura 8. Porcentaje de kcal procedente de proteínas, lípidos, hidratos de carbono y alcohol, junto
con el aporte recomendado para cada uno de ellos, en función del sexo. IR: Ingesta recomendada;
H de Carbono: hidratos de carbono. Las IR son recomendaciones generales para toda la población,
sin diferenciar por sexos
90
Resultados
Perfil lipídico
IR 7 18 10
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Figura 9. Porcentaje de kcal procedente de AGS, AGM y AGP, junto con el aporte recomendado
para cada uno de ellos, separando la población de estudio en función del sexo. Las IRs de los
perfiles son recomendaciones generales para toda la población, sin diferencias por género.AGS:
ácidos grasos saturados; AGM: ácidos grasos monoinsaturados; AGP; ácidos grasos
poliinsaturados; IR; ingesta recomendada
91
Resultados
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. *p<0,05, **p<0,01
y ***p<0,001, con respecto al grupo de mujeres.
En el anexo III se exponen los resultados en forma de diagrama de sectores (Figuras I y II).
92
Resultados
Tabla 7. Energía proporcionada por cada tipo de comida, en función del sexo.
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. *p<0,05, **p<0,01
y ***p<0,001, con respecto al grupo de mujeres.
En el anexo III se exponen los resultados en forma de diagrama de sectores (Figuras III y IV).
93
Resultados
La Tabla 8 muestra los valores de las distintas medidas antropométricas de los 183
alumnos participantes en el análisis dietético-nutricional, separando los alumnos en
función del lugar de residencia.
Cada valor representa la media ± desviación estándar del conjunto de datos correspondiente a
cada parámetro. VC: Vivienda compartida; RU: residencia universitaria; VF: vivienda familiar;
IMC: índice de masa corporal
La Tabla 9 muestra los valores medios diarios obtenidos para los distintos
macronutrientes comprendidos en la dieta, así como el aporte de energía, agua y alcohol.
94
Resultados
Tabla 9. Valores diarios de los distintos macronutrientes en la dieta en función del lugar de
residencia
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. VC: vivienda
compartida; RU: residencia universitaria; VF: vivienda familiar. *p<0,05, **p<0,01, ***p<0,001,
respecto a VC; °p<0,05, respecto a RU.
Respecto a las proteínas se puede observar que el aporte medio obtenido a través de la
dieta de los jóvenes universitarios fue estadísticamente superior (p<0,01) en los alumnos
que vivían en RU respecto a los que habitaban en VC. Del mismo modo fue
estadísticamente superior (p<0,05) en los alumnos que se alojaban en VF respecto a los
que se alojaban en VC. Siguiendo con la ingesta de lípidos totales y AGM ésta fue
estadísticamente superior (p<0,05) en los alumnos que se alojaban en RU respecto a los
que vivían en VC. Por su parte, el contenido de colesterol en la dieta de los alumnos que
95
Resultados
vivían en RU fue estadísticamente superior (p<0,001) que habitaban en VC, Del mismo
modo, se obtuvieron valores estadísticamente superiores (p<0,05) de los alumnos que se
alojaban en VF respecto a los que vivían en VC. También se obtuvieron valores
estadísticamente superiores (p<0,05) en cuanto al consumo de alcohol en el grupo de RU
respecto a VF. Por último, destaca una ingesta estadísticamente superior (p<0,05) en los
ácidos grasos omega-3 en el grupo de VF respecto a VC.
Respecto a las vitaminas donde los resultados demostraron diferencias entre unos grupos
y otros, respecto a su ingesta, cabe destacar el resultado obtenido de niacina, que siendo
la ingesta superior a la IR en todos los grupos se observaron diferencias significativas
(p<0,05) entre el consumo hallado en estudiantes que vivían en VF con respecto a los que
de VC; así como diferencias (p<0,05) entre los de RU y VC.
En el caso del ácido fólico, biotina y vitamina D, los resultados concluyeron una ingesta
insuficiente en todos los grupos, siendo significativamente superior (p<0,05) el resultado
obtenido en VF respecto a VC.
96
Resultados
Tabla 10. Valores diarios de las distintas vitaminas en la dieta en función del lugar de residencia
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. VC: vivienda
compartida; RU: residencia universitaria; VF: vivienda familiar. *p<0,05, **p<0,01, ***p<0,001,
respecto a VC; °p<0,05, respecto a RU.
Al analizar los minerales (Tabla 11) se observó que se mantenía el mismo patrón en la
mayoría de los casos. Los aportes dietéticos medios para el fósforo, selenio y sodio
sobrepasaban ligeramente la IR, siendo la diferencia más acusada en el grupo de VF
comparado con el resto de grupos. Al igual que sucedía por sexos, las carencias más
significativas se observaron en el flúor, donde todos los grupos ingirieron por término
medio la mitad aproximadamente de la IR. El magnesio, hierro, zinc y potasio se
encontraron ligeramente por debajo de sus correspondientes IRs. En los datos obtenidos
de la ingesta de calcio y yodo fue donde se encontraron diferencias significativas entre
97
Resultados
unos grupos y otros. Así, respecto al calcio, la ingesta fue insuficiente en todos los grupos
de estudio, observándose diferencias estadísticamente significativas (p<0,05) entre VF y
VC. Cabe destacar que la ingesta media de yodo en el grupo de RU fue superior a la del
resto de grupos, aun estando en los tres grupos de estudio por debajo de la IRs. Se observó
una diferencia estadísticamente superior (p<0,01) entre la ingesta en RU y VC.
Tabla 11. Valores diarios de los distintos minerales en la dieta en función del lugar de
residencia.
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. VC: vivienda
compartida; RU: residencia universitaria; VF: vivienda familiar. *p<0,05, **p<0,01, ***p<0,001,
respecto a VC.
98
Resultados
que, en todos los grupos, tanto el porcentaje de kcal procedentes de proteínas como de
grasas, es superior en comparación con las recomendaciones. En cambio, el aporte medio
de kcal provenientes de hidratos de carbono se encuentra por debajo del mínimo
establecido según muestran los resultados. Solamente el aporte medio de kcal procedentes
del alcohol se enmarca dentro de las recomendaciones.
Perfil calórico
Al analizar los distintos parámetros en función del lugar de residencia de los estudiantes
no se observaron diferencias significativas entre los tres grupos.
99
Resultados
Como revelan las figuras, el aporte para los AGS y AGM sobrepasa las recomendaciones,
tanto al realizar el estudio en función del sexo como en función del lugar de residencia.
En cambio, los AGP se encuentran muy por debajo de la IR.
Perfil lipídico
IR 7 18 10
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Figura 11. Porcentaje de kilocalorías procedente de AGS, AGM y AGP, junto con el aporte
recomendado para cada uno de ellos, separando la población de estudio en función del lugar de
residencia. IR: Ingesta recomendada; H de Carbono: hidratos de carbono.
Al analizar la energía consumida por cada alimento (Tabla 12), las principales diferencias
se observaron en los grupos alimentarios de contenido proteico (carnes, pescados y
huevos), en el grupo aceites y grasas, aperitivos y salsas y condimentos, destacando en
todos ellos el alto consumo de los jóvenes que vivían en RU. Cabe destacar el grupo
carnes y derivados, donde el consumo en los estudiantes que se alojaban en RU fue
100
Resultados
VC RU VF
Cereales 536,73 ± 204,82 594,04 ± 121,26 533,69 ± 202,63
Legumbres 31,99 ± 25,61 33,90 ± 22,68 32,34 ± 22,28
Verduras y hortalizas 76,18 ± 30,76 101,55 ± 37,09 102,08 ± 86,28
Frutas 100,94 ± 123,41 80,38 ± 48,59 83,39 ± 61,23
Lácteos y derivados 215,45 ± 107,79 206,82 ± 63,35 257,49 ± 137,89
Carnes y derivados 279,88 ± 105,69 336 ± 86,56** 268,14 ± 82,43*
Pescados y derivados 63,41 ± 41,34 93,06 ± 36,07* 81,62 ± 51,29*
Huevos y derivados 40,12 ± 18,87 56,46 ± 16,75** 48,12 ± 22,85*
A. dulces y pastelería 122,95 ± 150,19 74,33 ± 54,92 108,52 ± 102,65
Aceites y grasas 328,04 ± 109,94 461,68 ± 71,71** 421,81 ± 251,86**
Bebidas 91,38 ± 95,311 80,87 ± 80,43 73,59 ± 94,01
Pl. prep. y precoc. 26,80 ± 79,39 6,67 ± 21,09 30,64 ± 81,52
Aperitivos 71,14 ± 90,31 61,18 ± 116,09 33,33 ± 54,62**
Salsas y condimentos 20,83 ± 22,98 38,1 ± 73,17* 18,69 ± 14,76
101
Resultados
En el anexo III se exponen los resultados en forma de diagrama de sectores (Figuras V, VI y VII).
Cabe destacar las diferencias significativas obtenidas al analizar las kcal aportadas por la
cena y en el resopón. Fue estadísticamente superior el aporte calórico proporcionado por
la cena en los jóvenes que se alojaban en RU (p<0,001) respecto a VC y en RU (p<0,01)
respecto a VF. También se observaron diferencias significativas en la cantidad de kcal
proporcionadas por el resopón entre los jóvenes que viven en RU (p<0,05) y los que se
alojaban en VF.
Tabla 13. Energía proporcionada por cada tipo de comida, en función del lugar de
residencia.
Cada valor representa la media ± la desviación estándar de 14 días de registro. VC: vivienda
compartida; RU: residencia universitaria; VF: vivienda familiar. *p<0,05, **p<0,01, ***p<0,001,
respecto a VC; °p<0,05, respecto a RU.
En el anexo III se exponen los resultados en forma de diagrama de sectores (Figuras VIII, IX y
X).
102
5. Discusión
103
104
Discusión
5 DISCUSIÓN
105
Discusión
La distinta composición corporal entre hombres y mujeres (éstas tienen mayor proporción
de grasa, metabólicamente menos activa) da lugar a diferencias en las necesidades
energéticas (González y Rivas, 2018), siendo superiores en hombres que en mujeres.
También en las mujeres, durante toda la vida fértil, las IR de hierro son mayores debido
a las pérdidas que se producen durante la menstruación. Igualmente, las personas que
fuman y beben alcohol habitualmente, pueden tener aumentadas las necesidades de
algunas vitaminas antioxidantes, como la C, E y los carotenos. El consumo de energía en
la población española, según Del Pozo y colaboradores (2012), es mayor que el del
presente estudio. Sin embargo, si la comparación se centra entre individuos jóvenes, en
el estudio realizado por Serra-Majem y colaboradores (2007), se observa que la ingesta
energética por parte de los individuos con edades comprendidas entre 18-24 años, es
menor que la media de la población total española y similar a la media obtenida en el
presente estudio.
Por su parte, el perfil calórico procedente de los macronutrientes de la dieta se aleja del
recomendado, ya que se observa una ingesta superior de lípidos y proteínas, con
porcentajes de 44% y 15% respectivamente, en detrimento de una significativa
disminución de la ingesta de hidratos de carbono con un valor del 40%, tanto en hombres
como en mujeres. Comparando nuestros resultados con el estudio publicado por la
Fundación Española de Nutrición (del Pozo y cols., 2012) basado en el Panel de Consumo
de Alimentos del MAGRAMA, durante los años 2007 y 2008 en los hogares castellano-
manchegos, se observó una concordancia en cuanto a los carbohidratos (menor que los
límites recomendados) y proteínas (ligeramente superior a las recomendaciones). En
cambio, el consumo de lípidos en este grupo fue inferior. Del mismo modo, Iglesias y
colaboradores (2013) observaron en ambos sexos un aporte ligeramente superior de la
energía procedente de las proteínas, en detrimento de la energía proporcionada por los
hidratos de carbono. Esto puede ser debido a que la población general considera que los
carbohidratos “engordan”, son perjudiciales y/o no esenciales, por lo que su aporte al
contenido calórico de la dieta disminuye a medida que el poder adquisitivo aumenta y a
la inversa, a pesar de que existe evidencia científica suficiente para poder afirmar que un
consumo adecuado de hidratos de carbono disponibles y fibra dietética se asocia al control
106
Discusión
107
Discusión
108
Discusión
media de fibra, según los datos del estudio EnKid (Serra-Majem y cols., 2012), es de 18,5
g/día (7,8 g/1.000 kcal) en hombres y de 15,5 g/día (8,3 g/1000 kcal) en mujeres. Datos
de Ruiz-Roso (2010) calculados a partir de los datos de consumo de alimentos publicados
por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, indican que el
consumo medio de fibra per cápita de los españoles en el periodo comprendido entre 2004
y 2009, se situó en un rango entre los 19,6 g/día (7,26 g/1000 kcal) de 2004 y los 19,1
g/día (7,55 g/1000 kcal) de 2009. Estos datos concuerdan con los valores obtenidos en
nuestro estudio, en el cual el consumo de fibra se halló en 19,49 g en hombres y 16,74 g
en mujeres. Del mismo modo, otros autores han referido que el consumo de frutas,
verduras y legumbres no es suficiente en estudiantes universitarios (De Piero y cols.,
2015), señalando que el consumo de fibra dietética no logra la recomendación diaria.
109
Discusión
110
Discusión
111
Discusión
En cuanto a la energía por alimentos según los resultados obtenidos en la presente tesis,
los cereales supusieron el mayor consumo de la dieta respecto al aporte calórico total.
Hecho que coincide con los resultados obtenidos por Muñoz de Mier y colaboradores
(2017) en su trabajo, donde expusieron que todos los estudiantes consumían a diario
alimentos del tipo cereales para el desayuno: galletas, bollos, etc., con una frecuencia
media de 1,22 raciones/día. Parece lógico, ya que estos alimentos junto al pan y la pasta
se presentan elementos asiduos de los jóvenes universitarios. En cambio, en el estudio de
De Piero y colaboradores (2015), en el que también se analizó el porcentaje energético de
cada grupo de alimentos, el consumo de cereales supuso tan solo el 10% de la ingesta
total, siendo otros grupos de alimentos mayoritarios en su alimentación. Respecto a las
frutas, De Piero y colaboradores (2015) reflejaron en su estudio un consumo diario de
fruta de un 31% de los adolescentes, siendo los resultados de Valdés y cols. (2012), de
hasta 57,5% de consumo diario, datos superiores a los obtenidos en la presente tesis.
112
Discusión
desarrollar diabetes mellitus tipo 2 comparado con aquellos que no consumen bebidas
azucaradas. Cuando dicho consumo excede un refresco al día, este riesgo fluctúa entre
26-31%, aunque se ha encontrado hasta un 83% más de riesgo de desarrollar DM2
(Muñoz de Mier y cols., 2017).
113
Discusión
En cuanto a la energía aportada por cada tipo de comida, las DS obtenidas fueron muy
altas en el resopón, llegando a superar en ocasiones a los resultados, por lo cuál en este
momento del día no existe un patrón de consumo, es decir, existen estudiantes que cenan
muy poco y posteriormente ingieren una cantidad excesiva de alimentos antes de ir a
dormir, o viceversa.
No se puede negar que los jóvenes, al entrar en la universidad, todavía están modelando
sus hábitos, están en un punto crítico de sus vidas y haciendo elecciones de estilo de vida.
La transición para la vida adulta es un momento ideal para incentivar a los sujetos a
adoptar hábitos de vida saludables. De esa forma, las opciones de esa población de adherir
a las orientaciones en lo que se refiere a un estilo de vida más saludable, aumentan
significativamente (Irazusta y cols., 2007).
En cuanto a las limitaciones del estudio cabe destacar la escasa participación de los
alumnos del Grado de Enfermería, que hicieron repetir el estudio en el primer trimestre
del curso siguiente y poca afluencia del sexo masculino en el estudio, debido no a su
escasa participación, si no al bajo índice de alumnos de sexo masculino que cursan
carreras sanitarias, respecto a los alumnos de sexo femenino, sobre los que se ha hecho la
presente tesis doctoral.
114
6. Conclusiones
115
116
Conclusiones
6 CONCLUSIONES
En base a los resultados obtenidos en la presente Tesis Doctoral, cuyo objetivo principal
fue evaluar las características nutricionales y estilo de vida en una población de
estudiantes universitarios de la UEx, mediante la valoración nutricional y el empleo de
parámetros antropométricos, durante 14 días, podemos concluir que:
1.b. Existe un aporte medio superior al recomendado para las vitaminas B1, B2, B6, B12,
C y niacina, mientras que el consumo de vitamina A, D, E y ácido fólico es insuficiente.
Los estudiantes evaluados cubren los requerimientos de sodio, fósforo y selenio. Potasio,
calcio, magnesio, hierro, zinc, yodo y flúor, no alcanzan un aporte suficiente. Existe
además un consumo insuficiente de hierro en mujeres y un elevado consumo de yodo en
los alumnos que se alojaban en RU.
3. La mayor parte de las kilocalorías son proporcionadas por cereales, carne y lácteos,
mientras que los alimentos con menor representación son las salsas y condimentos,
aperitivos (snacks y golosinas) y huevos. Destaca el bajo aporte calórico proporcionado
por las legumbres, pescado, verduras y hortalizas. El almuerzo destaca por su
representación calórica, seguido de la cena y el desayuno, mientras que, en el otro
117
Conclusiones
118
7. Bibliografía
119
120
Bibliografía
7 BIBLIOGRAFÍA
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145
146
8. Anexos
147
148
Anexos
8 ANEXOS
Proyecto: ---------------------------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
-------------------------------.
Investigador:
149
Anexos
Al finalizar el estudio se le informará del resultado global del mismo si usted lo desea,
pero NO de su resultado personal, que se tratará con total confidencialidad de acuerdo
con la Declaración de Helsinki y la Ley 14/2007, de Investigación biomédica.
Los riesgos asociados a la toma de muestras son mínimos. Se empleará material estéril
individual y desechable a fin de eliminar los riesgos de infección y de contagio y las
muestras de obtendrán por personal cualificado.
BENEFICIOS.
COSTES.
150
Anexos
Departamento de …………………..
Facultad de …………………
Av. …………………..
10003 Cáceres/06071Badajoz
CONFIDENCIALIDAD DE SU MUESTRA.
De acuerdo con la normativa legal vigente, los resultados de las muestras se tratarán con
total confidencialidad. El protocolo de recogida de datos será archivado, y a cada
participante se le asignará una clave de tal modo que no pueda relacionarse la muestra e
información obtenida con la identidad del sujeto. Las muestras serán anonimizadas,
asegurando la imposibilidad de inferir su identidad, para su estudio y potencial análisis
ulterior.
151
Anexos
El investigador principal del proyecto se compromete a no utilizar las muestras para otros
estudios diferentes a los de este proyecto y a no traspasar las muestras a otros posibles
proyectos o equipos de investigación.
Si fuese necesario el almacenamiento de las muestras para análisis ulteriores, tal como
recoge la Ley 41/2007, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del
paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica
(art. 9.3), el consentimiento escrito del paciente será necesario para cada una de las
actuaciones que se lleven a cabo. Acción que podrá ser ejercitada por el paciente, por sus
representantes, o por sus herederos si éste hubiera fallecido.
Los resultados del estudio pueden ser publicados en revistas científicas o publicaciones
de carácter general. No obstante, la información concerniente a su participación será
mantenida como confidencial.
Recibirá una copia de esta hoja de información y del consentimiento informado firmado
por usted.
152
Anexos
• He sido informado de que los tejidos que cedo serán utilizados exclusivamente con
finalidad de investigación sin ánimo de lucro.
• Que mis muestras serán proporcionadas de forma anónima a los investigadores del
proyecto.
• Que en cualquier momento puedo solicitar información genérica sobre los estudios para
los que se han utilizado mis muestras.
Nombre:………………………………………………………….……….. Firma:
Nombre:………………………………………………………….……….. Firma:
153
Anexos
SEXO
EDAD
PESO INICIAL
ALTURA
CURSO
UNIVERSIDAD
LUGAR DE RESIDENCIA¹
ESTADO²
PATOLOGÍAS³
HÁBITOS ALIMENTICIOS*
¹Lugar de residencia: especificar el lugar de residencia habitual (vivienda familiar, piso de estudiantes, piso solo,
colegio mayor, residencia universitaria, otros (especificar).
²Estado:solter@, casad@, embarazada (indicar trimestre de embarazo), mujer lactante, otros (especificar).
³Patologías: indicar si tienes alguna patología a tener en cuenta: diabetes, intolerancia al gluten, intolerancia a la
lactosa, alergia alimentaria (especificar), gota, tratamiento para la obesidad, otros (especificar).
*Hábitos alimenticios: indicar si hay algún factor a tener en cuenta a la otra de tener en cuenta la dieta del estudiante
(ejemplo, vegetariano, ovovegetariano, etc.)
154
Anexos
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
LUNES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
MARTES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
MIÉRCOLES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
155
Anexos
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
JUEVES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
VIERNES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
156
Anexos
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
SÁBADO
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
DOMINGO
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
157
Anexos
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
LUNES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
MARTES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
MIÉRCOLES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
158
Anexos
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
JUEVES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
VIERNES
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA -
CENA
RESOPÓN
159
Anexos
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
SÁBADO
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
ALIMENTO O DEPORTE
DIA COMIDA PLATO CANTIDAD REALIZADO TIEMPO APROX.
DOMINGO
DESAYUNO
½ MAÑANA
ALMUERZO
MERIENDA
CENA
RESOPÓN
160
Anexos
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de alimentos
Figura II. Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de alimento en mujeres
universitarias
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de alimentos.
161
Anexos
Figura III Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de comida en hombres
universitarios
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de comida.
Figura IV. Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de comida en mujeres
universitarias
162
Anexos
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de comida.
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de alimentos.
Figura VI. Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de alimento en estudiantes
que viven en RU
163
Anexos
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de alimentos.
Figura VII. Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de alimento en estudiantes
que viven VF
Cada valor representa el porcentaje de las kilocalorías medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de comida.
Figura VIII. Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de comida en universitarios
que viven en VC
164
Anexos
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de comida.
Figura IX. Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de comida en jóvenes que
viven en RU
Cada valor representa el porcentaje de las kilocalorías medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de comida.
Figura X. Porcentaje de energía (% kcal) procedente de cada tipo de comida en jóvenes que
viven en VF
Cada valor representa el porcentaje de las kcal medias obtenidas del conjunto de datos
correspondientes a cada tipo de comida.
165
Anexos
166