Tráfico de Drogas en Cochabamba: Análisis
Tráfico de Drogas en Cochabamba: Análisis
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El tráfico ilícito de drogas en la ciudad de Cochabamba
Índice
1. Introducción …………………………………………………………pag2
2. ¿Qué son las drogas? ………………………………………………...pag3
3. El origen de las drogas ………………………………………………pag3
4. Cuales son los tipos de drogas ………………………………………pag5
Cannabis
Depresores
Cocaína
GHB
Alucinógenos
Heroína
5. Clasificación de drogas………………………………………………..pag10
6. Drogas mas consumidas en Cochabamba……………………………..pag10
7. Lugares de producción ………………………………………………..pag10
8. Estadísticas de consumo de drogas en Cochabamba………………….pag12
9. Consumo y consumidores de drogas…………………………………..pag12
10. Consecuencias de las drogas ………………………………………,..pag15
Problemas económicos
Problemas de salud
Problemas sociales
Problemas legales
11. Causas que llevan a la drogadicción …………………………………pag16
Las perdidas familiares
Influencia de pares
Problemas escolares
La baja autoestima
12. Efectos psicológicos a causas de la drogadicción ……………………..pag19
Depresión
Inseguridad
Ideas de suicidio
Melancolia
13. Crímenes a causa de las drogas…………………………………………pag20
14. Trabajos realizados por la policía antidroga…………………………….pag20
pág. 2
15. Leyes contra la droga………………………………………………………pag21
16. Centros de rehabilitación en Cochabamba…………………………………pag26
17. Conclusiones ……………………………………………………………...pag27
18. Anexos …………………………………………………………………….pag28
19. Bibliografía y sitio grafía ………………………………………………….pag35
pág. 3
Introducción
El consumo de drogas, tanto legales como ilegales, está muy presente en nuestra sociedad, y se ha
convertido en un serio problema de salud pública, que está generando consecuencias negativas no sólo en
el ámbito individual de quien consume, sino también a nivel familiar y de la sociedad en su conjunto. Ante
esta situación la Secretaría de Coordinación del Consejo Nacional contra el Tráfico Ilícito de Drogas (SC-
CONALTID) a través de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), con el
apoyo de la Unión Europea, implementa un proyecto de prevención del consumo de drogas en cuatro
municipios del país (La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz), dirigido a estudiantes; incluye la
capacitación de maestros y el involucramiento a padres y madres de familia, y la producción de materiales
de apoyo. El presente material educativo es parte de estos esfuerzos, y ha sido elaborado e impreso en el
marco del Contrato de Subvención DCI – ALA / 2014 / 342 – 302 del proyecto “Prevención del uso
indebido de drogas en las comunidades educativas de Bolivia”. El mencionado proyecto se inscribe en la
Estrategia Nacional de Lucha contra el Narcotráfico y Reducción de Cultivos Excedentarios de Coca
(2011-2015) y el Plan Nacional de Reducción de la Demanda de Drogas en Bolivia (2013-2017) del
Estado Plurinacional de Bolivia; las Convenciones de Políticas Antidrogas de la Organización de las
Naciones Unidas y los Estándares Internacionales de Prevención de la UNODC (2013). Las actividades
principales de este proyecto son: el establecimiento de alianzas estratégicas interinstitucionales; la
implementación de talleres de capacitación para docentes y padres de familia, en un enfoque de
construcción colectiva del conocimiento; el desarrollo de procesos de supervisión y seguimiento a los
docentes en su práctica pedagógica de aula; la producción de materiales impresos y audiovisuales
didácticos; y, la incorporación de contenidos de prevención del uso indebido de drogas y las habilidades
sociales para la vida, en el currículum escolar y de aula. Se espera que durante el desarrollo de este
proyecto se cumpla el objetivo de “contribuir a frenar los índices de prevalencia del uso indebido de
drogas con enfoque de habilidades sociales para la vida, en los ámbitos escolar, familiar y comunitario, a
través de la implementación de procesos educativos de información, concienciación, capacitación y
movilización de la población contra el consumo de drogas”
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2.¿Qué son las drogas?
Según la Organización mundial de la salud (OMS), droga es toda sustancia que introducida en un
organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa) es capaz de actuar
sobre el sistema nervioso central provocando una alteración física y/o psicológica, la experimentación de
nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento
de la persona, y que posee la capacidad de generar dependencia y tolerancia en sus consumidores
Según esta definición, son drogas la marihuana, cocaína, pasta base, éxtasis, heroína, tabaco, alcohol y
algunos fármacos.
El concepto de droga hace referencia a que la modificación puede ser perjudicial o beneficiosa y que
depende del tiempo de administración y de la dosis y de las características de la persona que la consume.
Para que una droga sea considerada como tal ha de cumplir las siguientes condiciones:
Ser sustancias que introducidas en un organismo vivo son capaces de alterar o modificar una o
varias funciones psíquicas de éste (carácter psicótropo o psicoactivo)
Inducen a las personas que las toman a repetir su autoadministración por el placer que generan
El cese en su consumo puede dar lugar a un gran malestar somático o psíquico (dependencia física
o psicológica)
No tienen ninguna aplicación médica y si la tienen, puede utilizarse con fines no terapéuticos
Se podría decir que en Latinoamérica lo primero que llego a consecuencia como droga fue la coca que se
quedo como patrimonio de la cultura andina:
La hoja de coca es originaria de la región andina, y según los hallazgos arqueológicos, ha sido conocida
por los pueblos indígenas desde hace unos cinco mil años. En el imperio incaico era considerada una
«hoja sagrada», y su consumo estaba circunscrito a la casta gobernante y sacerdotal. Los procedimientos
rituales y mágico-religiosos siguen siendo aún hoy en día los motivos principales para el consumo de coca
en las comunidades del altiplano andino, sobre todo en Bolivia y Perú. Dentro de la cosmovisión andina,
la coca está unida a la «madre tierra» («pachamama»), a lo femenino, la fertilidad y en general a la vida
misma; de ello se deriva el fuerte poder simbólico de la «mama coca» para la población andina. El mascar
o mantener en la boca las hojas de coca – mezcladas con un catalizador como potasa o cal – representa un
acto comunicativo de tipo humano y la vez metafísico, y se practica durante el trabajo, los viajes o para
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iniciar y/o confirmar una interacción social. La hoja de coca juega un papel importante en la medicina
tradicional y se utiliza como intermediaria en oráculos y ofrendas a los dioses y a los ancestros. Además,
aún hoy en día sirve como medio de pago por productos o servicios. La vida laboral, social y cultural de
los pobladores de las comunidades andinas tradicionales sería impensable sin el uso o intercambio de la
coca. Con el descubrimiento de los ricos yacimientos de plata por los conquistadores españoles, se
expandió el consumo y el cultivo indígena de la coca. Las cualidades fisiológicas de la coca como
complemento nutricional, estimulante y reductor de la tensión pasaron a primer plano2: El efecto
ligeramente anestésico de la coca permitió que los indígenas desarrollaran mayor resistencia física ante las
torturas de los trabajos forzados en las minas; el efecto intensificador del rendimiento de la hoja de coca
permitió además una explotación más eficiente de la mano de obra. Millones de campesinos andinos
fueron obligados a trabajar en las minas de plata hasta morir de agotamiento. La coca, un bien comercial
tradicional altamente valorado, llegó a aumentar aun más su valor durante la época colonial debido a la
explotación de las minas; sin embargo, este incremento de valor fue solamente económico. El uso se ha
mantenido: al comenzar su turno de trabajo, los mineros siguen introduciendo en su mejilla la primera
bola de coca, y esta bola es siempre renovada con hojas frescas a lo largo de la jornada. Además, en
Bolivia y Perú la coca es un bien de consumo estándar, que se expende en hojas o en bolsitas filtrantes
para infusiones y no falta en ningún restaurante o almacén bien abastecido. La infusión (mate) de coca es
consumida por familias de todas las capas sociales, y se utiliza contra dolores de cabeza o de estómago,
como tranquilizante y para los viajeros que sufren de mal de altura. Las organizaciones campesinas de
ambos países vienen reclamando desde hace muchos años una apertura del mercado para estos productos
tradicionales y legales fabricados a partir de la hoja de coca. 2Además de hasta 14 alcaloides, las hojas de
coca contienen proteínas, carbohidratos y hierro, calcio, fósforo y vitaminas A1, B2 y E Productos legales
fabricados a base de hoja de coca: refresco, infusión o mate de coca, dentífrico, pomada y jarabe; los
campesinos cocaleros ven en estos productos una posible alternativa para el procesamiento y comercio
ilegalSegún la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo tradicional de la coca parece no
tener ningún efecto negativo sobre la salud; las funciones terapéuticas positivas son confirmadas en la
práctica por todos los usuarios. Paralelamente a estas formas de consumo adoptadas por toda la sociedad
boliviana y peruana, la hoja de coca ha conservado sus complejas funciones religiosas, económicas y
sociales como patrimonio cultural de la población andina hasta la actualidad. El número de consumidores
tradicionales llega en Bolivia a más o menos 1 millón de personas (de una población total de siete
millones), en el Perú a 1,7 millones de personas (de una población total de 24 millones de personas), y en
Colombia a aproximadamente 50 mil (de una población total de 40 millones de personas). El consumo
tradicional de coca es un acto legal tanto en Bolivia como en el Perú.
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4 Cuales son los tipos de drogas
Existen varios tipos de drogas, pero los más consumidos llegan a ser:
Cannabis. -
La marihuana es una droga que se compone de las hojas, las flores y los brotes de la planta de
cáñamo Cannabis sativa. El tratamiento con marihuana medicinal consiste en el uso de esta droga para
ayudar a tratar síntomas como dolor, rigidez muscular náuseas y falta de apetito. Puede ser utilizada por
personas que tienen afecciones como cáncer, SIDA o esclerosis múltiple.
Es una planta herbácea, anual, con hojas opuestas, palmadas, compuestas, imparipinnadas, con folíolos en
número variable, generalmente más de cinco en las plantas adultas, aunque su número y tamaño va
disminuyendo a medida que la planta empieza a desarrollar sus flores.
Muchos experimentan una euforia placentera y una sensación de relajación. Otros efectos comunes, que
pueden variar ampliamente de persona a persona, incluyen una mayor percepción sensorial (por ejemplo,
colores más brillantes), risa, alteración de la percepción del tiempo y aumento del apetito.
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Drogas depresoras. –
Los depresores del SNC son fármacos que incluyen sedantes, tranquilizantes y medicamentos
hipnóticos. Entre los sedantes se encuentran principalmente los barbitúricos (por ejemplo, el
fenobarbital), pero también se incluyen medicamentos hipnóticos sedantes no benzodiacepínicos como
Ambien y Lunesta. Los tranquilizantes incluyen las benzodiacepinas, como Valium y Xanax, los
relajantes musculares y los medicamentos ansiolíticos. Estas drogas pueden hacer más lenta la actividad
del cerebro, por lo que son útiles para tratar la ansiedad, el pánico, las reacciones de estrés agudo y los
trastornos del sueño.
Este tipo de drogas pueden hacer más lenta la actividad del cerebro, por lo que son útiles para tratar la
ansiedad, el pánico, las reacciones de estrés agudo y los trastornos del sueño.
La mayoría de los depresores del SNC actúan aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico
(GABA), una sustancia química que inhibe la actividad cerebral. Esto causa los efectos calmantes y de
somnolencia que hacen que el medicamento resulte eficaz para tratar la ansiedad y los trastornos del
sueño. Las personas que comienzan a tomar depresores del SNC por lo general se sienten somnolientas y
faltas de coordinación los primeros días hasta que el organismo se ajusta a esos efectos secundarios. Otros
efectos causados por el consumo y el abuso de estos medicamentos pueden incluir:
habla distorsionada
poca concentración
confusión
dolor de cabeza
vahídos
mareos
sequedad en la boca
problemas motrices y de memoria
disminución de la presión arterial
respiración lenta
Si una persona toma depresores del SNC durante mucho tiempo, es posible que necesite dosis mayores
para lograr efectos terapéuticos. El consumo continuo también puede llevar a la dependencia y a síntomas
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de abstinencia cuando se reduce abruptamente la cantidad del medicamento o se deja de tomar por
completo. La interrupción repentina del consumo también puede causar consecuencias perjudiciales, como
convulsiones.
Quienes se han vuelto adictos a un depresor del SNC recetado y dejan de tomar el medicamento en forma
abrupta pueden experimentar síntomas de abstinencia. Estos síntomas, que pueden comenzar apenas unas
horas después de haber consumido el medicamento por última vez, incluyen:
convulsiones
temblores
ansiedad
agitación
insomnio
reflejos hiperactivos
aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura; sudoración
alucinaciones
deseos intensos del medicamento
Las personas adictas a depresores del SNC no deben tratar de dejar de tomarlos por su cuenta. Los
síntomas de abstinencia de estos fármacos pueden ser graves y, en el caso de ciertos medicamentos,
podrían poner en peligro la vida.
Cocaína. –
Efectos de la cocaína. –
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Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en
cuestión de minutos o dentro de una hora. Los que consumen cocaína en cantidades pequeñas
generalmente se sienten eufóricos, energéticos, conversadores y mentalmente alertas, particularmente con
relación a las sensaciones visuales, auditivas y del tacto. La cocaína también puede disminuir
temporalmente el apetito y la necesidad de dormir. Algunos consumidores sienten que la droga les ayuda a
realizar más rápido algunas tareas simples, tanto físicas como intelectuales, mientras que a otros les
produce el efecto contrario.
La forma en que se administra la cocaína determina el tiempo que dura el efecto inmediato de euforia.
Mientras más rápida es la absorción, más intenso es el “high” o euforia que resulta; pero al mismo tiempo,
cuanto más rápida es la absorción, menor es la duración del efecto de la droga. El “high” que se produce al
inhalar la droga se demora en llegar pero puede durar de 15 a 30 minutos. En contraste, los efectos que se
obtienen fumando la cocaína pueden durar de 5 a 10 minutos.
Los efectos fisiológicos a corto plazo que resultan del consumo de cocaína incluyen contracción de los
vasos sanguíneos, dilatación de las pupilas y aumentos en la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y
la presión arterial.
Consecuencias de la cocaína. -
La cocaína actúa en el cerebro modificando los circuitos responsables de la gratificación y del placer. Su
consumo continuado reduce la capacidad de los consumidores de experimentar placer de forma natural
(a través del sexo, la comida…) y les hace menos sensibles a las gratificaciones y emociones. Por esto,
la cocaína resulta tan adictiva.
La adicción se produce tras periodos de consumo más o menos largos que no tienen por qué ser diarios,
y se ha comprobado que, incluso pequeñas cantidades de cocaína, pueden producir tolerancia y cambios
cerebrales relacionados con la adicción. Esto hace que los consumidores, especialmente los de fin de
semana, tengan en muchas ocasiones una falsa sensación de control y no perciban el problema.
GHB. –
El GHB es una droga potente de depresor del sistema nervioso central que inicialmente puede producir
sensación de bienestar y euforia. Es conocido también como “éxtasis líquido”, aunque sus efectos tienen
poco que ver con el éxtasis, que es un estimulante y no una droga depresora como el GHB.
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En el mercado ilegal circula en forma de líquido transparente y se consume por vía oral generalmente
mezclado con agua
Aunque los efectos que se buscan son el aumento de la sociabilidad y de la capacidad de comunicación,
pueden aparecer, sin embargo, somnolencia, obnubilación, dolor de cabeza, confusión, etc. e incluso
depresión respiratoria, ideas delirantes, alucinaciones y coma.
Lo más importante es calcular bien la dosis y no mezclar GHB con alcohol y otros
depresores (pastillas para dormir, ketamina…). La mezcla incluso en pequeñas dosis
facilita la aparición de sobredosis.
En vista de lo aparatoso que puede resultar quedarse sedado en un bar o una discoteca, es
recomendable que el consumidor primero se familiarice con los efectos del GHB en
un entorno controlado (una casa, por ejemplo), consumiendo dosis bajas y aumentándolas
levemente en ocasiones posteriores hasta encontrar la cantidad que le aporta los efectos
deseados.
En la medida de lo posible, es importante no tomarlo sólo sino con otras personas que
sepan la sustancia que hemos consumido y puedan dar esta información en caso de
problemas.
Manejar el propio GHB calculando y midiendo las dosis con una jeringa facilita
la dosificación correcta. Sé cuidadoso con las dosis y no aceptes GHB sólo porque te lo
ofrezcan. Usa sólo tu propia bebida y no bebas las de otras personas.
Ante una intoxicación por GHB la primera medida a tomar es siempre tumbar a la persona
con la cabeza hacia un lado para evitar la aspiración del vómito.
Alucinógenos. –
Las drogas alucinógenas, también llamadas psicodélicas, psicotomiméticas, visionarias o enteógenas, son
sustancias que modifican el estado de consciencia, el estado de ánimo y, especialmente, la percepción.
Entorpecen la capacidad de la persona de pensar y comunicarse racionalmente o incluso de reconocer la
realidad y a veces pueden comportar conductas extravagantes y/o peligrosas.
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A pesar de que la más conocida por su larga historia es el LSD, actualmente las más utilizadas son las
setas alucinógenas.
Las drogas psicodélicas y disociativas pueden cambiar de manera temporal el estado de ánimo, los
pensamientos y las percepciones que tiene una persona. Entre otros efectos en la
salud y problemas de seguridad, las personas que consumen estas sustancias declaran sentir
emociones fuertes que pueden ir de la alegría al miedo y experimentar cambios enormes en su
forma de percibir la realidad.
Entre otros efectos en la salud y problemas de seguridad, las personas que consumen estas sustancias
declaran sentir emociones fuertes que pueden ir de la alegría al miedo y experimentar cambios enormes en
su forma de percibir la realidad.
Heroína. –
La heroína es una droga ilegal sumamente adictiva que se procesa a partir de la morfina, una sustancia que
se da en forma natural y se extrae de la vaina de las semillas de ciertas plantas de amapola. Por lo general
se vende en forma de polvo blanco o amarronado que se "corta" con azúcares, almidón, leche en polvo o
quinina. La heroína pura es un polvo blanco de sabor amargo que se origina principalmente en América
del Sur y, en menor medida, en el sudeste de Asia, y domina los mercados estadounidenses al este del río
Mississippi. La heroína con un alto grado de pureza se puede aspirar o fumar y puede resultar más
atractiva para quienes recién se inician en el consumo porque elimina el estigma asociado con las drogas
inyectables. La heroína en su forma conocida como "alquitrán negro" es pegajosa como el alquitrán que se
emplea en los tejados o dura como el carbón; se produce principalmente en México y se vende en las
zonas de Estados Unidos ubicadas al oeste del río Mississippi. El color oscuro asociado con esta forma de
heroína proviene del método de procesamiento crudo, que le deja impurezas. La heroína impura
generalmente se disuelve, se diluye y se inyecta en una vena, un músculo o en forma subcutánea.
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Características de la heroína. –
es una droga opioide producida a partir de la morfina, una sustancia natural que se extrae de la bellota de
la amapola, también conocida como "adormidera asiática". La heroína suele presentarse en forma de polvo
blanco o marrón, o como una sustancia negra y pegajosa conocida como "alquitrán negro".
Efectos de la heroína. –
Una vez que la heroína ingresa al cerebro, se convierte en morfina y se adhiere rápidamente a los
receptores opioides. Las personas que consumen heroína por lo general reportan sentir una oleada de una
placentera sensación de euforia. La intensidad de la oleada de euforia es una función de cuánta droga se
consume y con qué rapidez la droga ingresa al cerebro y se fija a los receptores opioides. En el caso de la
heroína, la oleada de euforia a menudo está acompañada por un enrojecimiento cálido de la piel, sequedad
bucal y una sensación de pesadez en las extremidades. También se pueden presentar náuseas, vómitos y
picazón intensa. Luego de los efectos iniciales, la persona normalmente se siente adormilada o
somnolienta durante varias horas y sus funciones mentales están nubladas; la función cardíaca se vuelve
más lenta y también se reduce grandemente el ritmo de la respiración, en algunos casos hasta el punto de
poner en riesgo la vida. La respiración lenta también puede llevar a un estado de coma y causar daño
cerebral permanente.
Consecuencias de la heroína. –
El uso crónico de la heroína mediante inyección provoca la aparición de venas cicatrizadas o colapsadas,
infecciones bacterianas de vasos sanguíneos, abscesos y otras infecciones de la piel y tejidos blandos, y
enfermedades hepáticas, cardíacas y renales.
5 Clasificación de drogas.-
Drogas blandas.-
Al contrario, las drogas consideradas «blandas» son sustancias aceptadas socialmente, que son percibidas
como menos perjudiciales y/o son legales (alcohol, tabaco y cannabis)
Drogas duras. –
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Según expertos, las drogas duras son drogas psicoactivas, que son altamente adictivas para sus
consumidores habituales. Son las que más daños causan también, no sólo a corto plazo sino también tras
su consumo crónico. Algunas drogas que se consideran duras son:
Heroína
Cocaína
Metadona
Alcohol
Barbitúricos
Benzodiacepinas
Anfetaminas
Entre las drogas de uso ilícito la que alcanza mayor consumo es el cannabis (marihuana), le siguen el
clorhidrato de cocaína, los inhalables y la pasta base. 10 de cada 100 personas consumieron cannabis al
menos una vez en su vida, 3 de cada 100 personas consumieron clorhidrato de cocaína alguna vez en su
vida, y 2 de cada 100 personas consumieron inhalables alguna vez en su vida. Uno de los porcentajes más
bajos es el de consumo de pasta base de cocaína: 7 de cada 1.000 personas ha consumido pasta base
alguna vez en su vida.
El informe resalta que el 22 por ciento de los cultivos de hoja de coca en Cochabamba se encuentran en
Parques Nacionales, tanto en el Tipnis como en el Parque Carrasco.
Las cifras señalan que el 12 por ciento de los cultivos de coca plantados en el departamento de
Cochabamba se encuentran en el TIPNIS, el otro 10 por ciento en el Parque Carrasco y el restante 78 por
ciento en el Chapare, Tiraque, Yapacani (Santa Cruz) y la provincia Carrasco. El informe de la Unodc
indica además que en Bolivia los cultivos de coca en parques naciones están prohibidos.
Cocaleros rechazan informe
El senador oficialista y dirigente de los cocaleros del Chapare, Julio Salazar, rechazó ayer el informe
presentado por la Oficina de la Unodc y afirmó que buscan dañar la imagen aprovechando que Bolivia se
convirtió en el país tránsito de droga.
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"Para mí el informe de ONU es una maniobra porque quieren hacer ver a Bolivia como un país de
narcotraficantes, totalmente falso, lamentablemente Bolivia se ha convertido en tránsito del narcotráfico",
manifestó Salazar.
"Naciones Unidas lamentablemente nunca difunde la verdad, en este momento el control social
autocontrol funciona orgánicamente", respondió Salazar al insistir que los cocaleros ejecutan el plan coca
cero (suspender siembra de coca) a los afiliados que se excedan en el cultivo del cato permitido.
Recordó que los cocaleros, en ampliado, endurecieron las sanciones después de conocer los informes del
Gobierno que indican que más del 50% de sus afiliados sobrepasan el cato de coca toda vez que la
cantidad de coca sembrada está bordeando las 11 mil hectáreas de las siete mil permitidas para el consumo
tradicional.
El consumo de cocaína en Bolivia fue más frecuente entre los hombres que entre las mujeres. Este
consumo fue mayor entre las personas de 16 a 24 años que otros grupos de edad.
El cultivo mundial de arbusto de coca fluctúa dentro de una tendencia general descendente desde 2008
hasta 2013, año desde el cual el cultivo de la coca se incrementó gradualmente. En 2018, se ha registrado
una superficie mundial de cultivos de 244.200 hectáreas lo que significa la disminución de un 0,5 % en
comparación a 2017. En Bolivia, en 2018, el cultivo de coca disminuyó en 5,7 % en comparación con
2017: La superficie cultivada se redujo en 1.400 hectáreas (ha), de 24.500 ha en 2017 a 23.100 ha en
2018.
La producción de global cocaína durante la gestión 2018 ha alcanzado sus máximas cifras con 1.723
toneladas. El 2018 alcanza su nivel histórico más alto y se estima que la fabricación se ha duplicado entre
el 2014 y 2018, un aumento global del 4,6% con respecto a 2017.
Las incautaciones de cocaína en el mundo alcanzaron a 1.311 toneladas, registrando un aumento del 2,3%,
con relación a 2017. El 86 % de la cocaína incautada en 2018 se encontró en las Américas, sobre todo en
América del Sur, con un 55%, donde tiene lugar la producción y, cada vez más, el consumo.
La cocaína producida en Sud América utiliza diversas rutas y fronteras. Entre otros, pasan por Perú,
Bolivia y Brasil con destinos finales en Europa o continuando el tránsito por África Occidental. El tráfico
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de cocaína desde América del Sur que pasa por Perú, Bolivia y Brasil tiene como destino a España y
Portugal, como puerta de ingreso hacia los mercados de Europa Occidental y Central.
Entre 2018 y 2019, en Sud América las incautaciones de marihuana son del 43 % de las incautaciones
globales y las incautaciones de cocaína del 55 %. En Bolivia, en 2016, la prevalencia del consumo anual
de cocaína fue de 0,4%. El consumo de cocaína alcanzó a cerca de 0,7 % en hombres y 0,3 % en mujeres.
Es más común el consumo de pasta base de cocaína entre los grupos socioeconómicos de bajos ingresos.
El 0,6 % de la población boliviana de 15 a 64 años eran consumidores de cocaína y 0,2 % consumieron
pasta base de cocaína. La tendencia es creciente en ambos con más incidencia en el consumo de pasta
base.
Bolivia aún no cuenta con una oficina centralizada para organizar, realizar estudios, recopilar o coordinar
estadísticas u otra información relacionada con las drogas. Si bien por norma legal el CONALTID tiene a
su cargo la responsabilidad en las políticas sobre drogas, hay escasa información sistematizada sobre
consumo; por otra parte, instrumentos de monitoreo que son esenciales para políticas de reducción de la
demanda, como el Observatorio Boliviano de Drogas, aún no se encuentran en funcionamiento. En ese
contexto, la información que se tiene sobre consumo de drogas proviene de estudios aislados o que no
tienen la periodicidad necesaria, tanto de organizaciones civiles como estatales, que abarcan diferentes
tipos y muestras de población. Estudio sobre Consumo de Drogas
en Bolivia 1992-2010 (CELIN) El estudio comparativo realizado por el Centro Latinoamericano de
Investigación Científica (CELIN), publicado con el nombre de “Consumo de Drogas en Bolivia 1992-
2010 (Estudio urbano – Población de 12 a 65 años)”, presenta información de ciudades de los nueve
Departamentos del país. A partir de los datos del estudio, se conocen las tasas de prevalencia del consumo
de drogas, entendida la prevalencia como la frecuencia con que ocurre un evento en el total de población.
Estudio del CONALTID sobre Prevalencia del Consumo de Drogas en Hogares - 2007 En 2007 se llevó a
cabo un estudio encargado por el CONALTID sobre prevalencia del consumo de drogas en hogares de
diez ciudades de Bolivia, 2007. De los resultados alcanzados puede advertirse que uno de los principales
problemas de la población boliviana es el alto consumo de las drogas de uso lícito: El alcohol es la droga
lícita de mayor consumo en el país. Es así que aproximadamente tres de cada cuatro personas en el país
(76%) refieren haber consumido alcohol alguna vez en su vida (prevalencia de vida), seis de cada diez lo
han hecho el último año (prevalencia de año), y cuatro de cada diez el último mes (prevalencia de mes). El
tabaco es la segunda droga con mayor prevalencia de consumo entre la población. El 53% de los
entrevistados ha consumido tabaco alguna vez en su vida. El 32% lo ha hecho el último año y el 23% ha
consumido tabaco el último mes antes de la encuesta.
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Estudio Epidemiológico Andino sobre Consumo de Drogas en la Población Universitaria Informe Bolivia
- 2012 Con el objetivo de estudiar el problema de drogas y su evolución en la población universitaria de
Bolivia, entre mayo y diciembre de 2012 se llevó a cabo un estudio coordinado por la Comunidad Andina,
a través del proyecto PRADICAN, y conducido por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso
de Drogas de la Organización de los Estados Americanos (CICAD/OEA). Para el estudio se consideró una
muestra representativa de los estudiantes universitarios del país, incluyéndose a 3.077 (1.336 hombres y
1.741 mujeres) los que representan a un universo de 158.000 estudiantes universitarios de un total de 11
centros. Los principales resultados del estudio, referidos a las drogas de uso ilícito de mayor consumo en
Bolivia, son los siguientes: § El estudio indica que la droga de mayor uso entre los estudiantes
universitarios es la marihuana. Un 3,4% declaró haber usado marihuana alguna vez en el último año (5,1%
en los hombres y 2,3% entre las mujeres). § La edad promedio del primer uso de marihuana es de 19
años. § Un 22,5% de los estudiantes declara que le resultaría fácil conseguir marihuana, siendo esa cifra
mayor entre los estudiantes varones que entre las mujeres: 28,2% y 18,2% respectivamente. § Un 0,2%
(0,4% en hombres y 0,1% en mujeres) declaran haber consumido cocaína alguna vez en el último año. 9
§ Un 11% de los estudiantes declara que les resultaría fácil conseguir cocaína (12,4% en hombres y 10%
en mujeres) y un 8,4% reporta haber recibido oferta de esta droga en el último año, para probar o comprar
(9,4% en hombres y 6,8% en mujeres). § La edad de inicio del consumo de cocaína es de 18 años. §
Un 0,1% de los universitarios refiere haber consumido pasta básica de cocaína durante el último año. §
La edad promedio de uso de pasta básica de cocaína es 19 años. § Por otra parte, un 2,8% declara que
les resultaría fácil conseguir pasta básica de cocaína y un 2,6% manifiesta haber recibido oferta de esta
droga durante el último año. Este estudio muestra que ha aumentado el consumo de cannabis entre la
población universitaria boliviana, del 2% que era el porcentaje obtenido en un estudio similar realizado el
año 2009, al porcentaje actual de 3,4%. Diagnóstico del Viceministerio de Defensa Social y Sustancias
Controladas - 2013 A fines de septiembre de 2013, el Viceministro de Defensa Social y Sustancias
Controladas, Felipe Cáceres, presentó el “Plan Nacional de Reducción de la Demanda de Drogas en
Bolivia 2013-2017”6, el mismo que contiene un diagnóstico del consumo de drogas lícitas e ilícitas en el
país. Los resultados de este diagnóstico indican que el alcohol y el tabaco tienen la mayor tasa de
prevalencia en porcentajes de población (Chuquisaca es el Departamento con mayor prevalencia en
consumo de alcohol: 63%; mientras que sobre consumo de tabaco La Paz nuestra una mayor prevalencia:
44,4%).
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práctica se aplican las disposiciones de la Ley del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas (Ley
1008). La Ley 1008 define al consumo y a los consumidores de la siguiente manera: El artículo 33 indica
que se entiende por consumo “el uso ocasional, periódico, habitual o permanente de sustancias
controladas”, y que se entiende por rehabilitación “la readaptación biopsiquico-social del consumidor para
su reincorporación a la actividad normal de la sociedad”. Esta disposición no hace distinción entre
consumo problemático y no problemático, ni entre consumo habitual y ocasional; al contrario, considera
que aquel consumidor de drogas de uso ilícito, así sea un consumidor ocasional, es alguien que genera un
riesgo o un peligro para la sociedad. Este enfoque es reafirmado por el artículo 49 de la misma Ley, que
indica que “el dependiente y el consumidor no habitual que fuere sorprendido en posesión de sustancias
controladas en cantidades mínimas, que se supone son para su consumo personal inmediato, será internado
en un instituto de farmacodependencia público o privado para su tratamiento hasta que se tenga
convicción de su rehabilitación”. De acuerdo con la Ley 1008, entonces, todo consumo de sustancias
controladas es considerado problemático, y todo consumidor, incluso el consumidor ocasional, debe ser
11 sujeto a la medida de seguridad de internación, que se constituye en una medida de seguridad
“curativa”. Las medidas de seguridad son una protección de la comunidad frente a futuros hechos penales
de personas peligrosas (Welze, 1956). Y la peligrosidad puede definirse como “el estado de inadaptación
social de un individuo, exteriorizado por conductas contrarias a la ordenada convivencia, tipificadas como
delictivas o antisociales, de lo que se deriva la relevante probabilidad de que continuará realizando
acciones dañosas para la sociedad” (Morenilla Rodríguez, 1997). Por tanto, el consumo de drogas de uso
ilícito, aunque sea ocasional, es etiquetado como un comportamiento desviado, sujeto al control social
institucionalizado. “La desviación no es una cualidad del acto que una persona comete, sino una
consecuencia de la aplicación de reglas sobre el infractor a manos de terceros. Es desviado quien ha sido
exitosamente etiquetado como tal, y el comportamiento desviado es el comportamiento que la gente
etiqueta como tal” (Becker, 1963) En ese sentido se explica la estigmatización y la persecución penal del
consumidor, aunque ni el acto de consumo ni la posesión de sustancias para consumo personal sean delitos
bajo la Ley 1008. El mismo artículo 49 de la Ley 1008 se encarga de ingresar al consumidor a las
instituciones del sistema penal, al señalar que “la cantidad mínima para consumo personal inmediato será
determinada previo dictamen de dos especialistas de un instituto de farmacodependencia público; si la
tenencia fuese mayor a la cantidad mínima caerá en la tipificación del artículo 48 de la Ley”. El artículo
48 tipifica el delito de tráfico de drogas, que tiene una pena de 10 a 25 años de presidio. En resumen, a
partir de la figura de la posesión de cantidades mínimas supuestas para consumo se abre la puerta del
sistema penal a los consumidores. No se castiga el consumo, pero la disposición del artículo 49 es una
punición encubierta de la posesión para consumo personal. En ese marco, según el informe de los
especialistas, unos cuantos gramos de droga que excedan la cantidad considerada como mínima convierten
al consumidor de drogas en un traficante, llevándolo a enfrentar entre 10 a 25 años de privación de
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libertad. En este contexto de criminalización, temas como los derechos de los consumidores de drogas o
la reducción de daño no son tomados en cuenta en el debate nacional, por tanto, no existen espacios desde
donde se promueva una visión diferente al enfoque prohibicionista y represivo de la Ley 1008. La
Constitución Política del Estado Plurinacional, en su artículo 21, numeral b, indica que las bolivianas y los
bolivianos tienen “derecho a la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y dignidad”. De
acuerdo con Carbonell, el derecho a la privacidad es la facultad que tienen los individuos para no ser
interferidos o molestados por persona o entidad alguna, en el núcleo central de sus actividades que
legítimamente deciden mantener fuera del conocimiento público (Carbonell, 2009). Sobre el derecho a la
12 intimidad, Fernández Sessarego refiere al resguardo del aspecto intimo de la vida privada en cuanto
ello no tiene mayor significación comunitaria y mientras no se oponga o colisione con el interés social
(Fernández Sessarego, 2007) Estos son derechos que doctrinalmente forman parte de los derechos
naturales y personalísimos del sujeto en cuanto responden a los espacios de libertad íntimos de los seres
humanos. Su ejercicio está respaldado también por el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y
Políticos y la Convención Americana, ambos instrumentos internacionales vigentes en Bolivia. Sin
embargo, el ejercicio de estos derechos en Bolivia no ha estado vinculado a situaciones de consumo de
drogas, sino todo lo contrario. El enfoque en Bolivia es prohibicionista y marginador hacia los
consumidores de ciertas sustancias psicoactivas, a quienes además se asume como una población
homogénea, y vinculada al delito.
Llegan a afectar en la vida tanto como económicamente, en la salud, en la sociedad y problemas legales.
Consecuencias económicas. –
El consumo de sustancias ilegales supone un elevado gasto de dinero. En algunas ocasiones, los adictos
llegan a empeñar objetos de valor de sus seres queridos o a contraer importantes deudas con los
traficantes, que luego las familias se ven en la situación de tener que solucionar. Los problemas
económicos se incrementan si coincide que el adicto es la persona que aportaba el dinero en la casa y
pierde su trabajo como consecuencia de su adicción.
Consecuencias en la salud. –
Las personas adictas a menudo tienen uno o más problemas de salud relacionados con las drogas, que
pueden incluir enfermedades pulmonares o cardíacas, embolia, cáncer o problemas de salud mental. Las
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escenografías, las radiografías de tórax y los análisis de sangre pueden comprobar los efectos perjudiciales
del consumo de drogas a largo plazo en todo el organismo.
Por ejemplo, ahora es bien sabido que el humo del tabaco puede producir varios tipos de cáncer, la
metanfetamina puede causar problemas mentales graves (conocidos como boca de metanfetamina) y los
opioides pueden originar una sobredosis y causar la muerte. Además, algunas drogas, como los inhalantes,
pueden dañar o destruir las células nerviosas del cerebro o del sistema nervioso periférico (el sistema
nervioso fuera del cerebro y la médula espinal).
El consumo de drogas también puede aumentar el riesgo de contraer infecciones. Al compartir elementos
que se usan para la inyección de drogas o tener conductas sexuales no seguras (como actividad sexual sin
condón), es posible contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el de la hepatitis C (una
enfermedad hepática grave).
También es posible contraer infecciones del corazón y sus válvulas (endocarditis) y de la piel (celulitis)
debido a la exposición a bacterias que puede ocurrir con el consumo de drogas inyectables
Consecuencias en la sociedad. –
Las drogas no solo perjudican a la persona que las toma. A su alrededor muchas otras personas padecen
sus consecuencias. Las drogas interfieren en la relación con el entorno, la familia y el trabajo, y pueden
llegar a comprometer seriamente el proceso de aprendizaje, especialmente en el caso de los jóvenes y
adolescentes. Además, las drogas incrementan el riesgo de sufrir todo tipo de accidentes. Por todo ello,
además de las consecuencias individuales, es toda la sociedad (en mayor o menor medida) la que sufre los
problemas de las drogas. Y estos problemas son de todo orden: sanitario, económico, cultural, de
inseguridad, etc. No es extraño, por lo tanto, que las drogas supongan una preocupación colectiva ni que,
para hacer frente a sus consecuencias, muchos países hayan puesto en marcha políticas de prevención y
rehabilitación, con un elevado coste económico.
Consecuencias legales. –
Influyen varios factores como ser: las problemas familiares, influencias de pares, problemas escolares y
baja autoestima.
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Las problemas familiares. –
La familia es considerada el eje central en el proceso de desarrollo infantil, ya que es el entorno más
próximo e inmediato al niño. Además, actúa como mediadora ante el resto de entornos sociales y
educativos en los que se desenvuelve. Es por ello que, podemos afirmar que la influencia que ejerce la
familia es dominante sobre todo a lo largo de la infancia y que puede llegar a durar toda la vida.
Éste es el motivo por el cual debemos tener cuidado y ser consecuentes con nuestros actos ya que de igual
forma que a la familia se le otorga el atributo de ser el principal entorno protector frente al consumo de
drogas, también puede convertirse en un entorno de riesgo en condiciones adversas.
A continuación os presentamos algunos de los factores de riesgo y factores de protección en lo que
respecta a la familia.
Disciplina inconsistente. Familias en las que las normas y límites son escasos o inexistentes.
Falta de supervisión de la conducta de los hijos. En muchas ocasiones queremos delegar la crianza
de los hijos en otras personas, (profesores, abuelos etc.), generando una despreocupación y falta
de responsabilidad ante los actos de nuestros hijos.
Vínculo afectivo potente. Afecto y apoyo incondicional a nuestros hijos siempre procurando evitar
la sobreprotección.
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Buen autoconcepto. Entendiéndose ésta como la imagen positiva de sí mismo.
Los programas de prevención familiar son actividades que se desarrollan con el fin de impedir o retrasar la
aparición de conductas proactivas al consumo, uso y/o abuso de drogas ya que su enfoque se centra en
fortalecer los factores de protección. Dichos programas podrían tener resultados muy positivos en lo que
respecta a la prevención del consumo de drogas.
Favorecer que la familia tome conciencia de la capacidad de influencia que ejercen sobre sus hijos
en prevención de conductas de consumo.
Facilitar a la familia estrategias y recursos que permitan una actuación adecuada en la educación,
prevención de conductas de riesgo, detección temprana y decisión de tratamiento
Influencias de pares. –
Una investigación científica, con metodología sobre "La influencia de los amigos en el uso de drogas entre
adolescentes" fue desarrollada por 2 investigadores de la USP - Universidad de São Paulo y el artículo
científico fue publicado en 2014 mostrando cómo cuantificar esa influencia.
¿Realmente, los amigos involucrados con las drogas influyen en nuestros hijos? ¿Cómo entendemos esta
relación de amigos y la influencia en la educación de mi hijo?
En este estudio, los investigadores pudieron hacer algunos cálculos de probabilidad y pudieron establecer
cuántas posibilidades más tiene un adolescente de usar o probar drogas cuando tiene amigos con algunas
variables relacionadas con las drogas:
Si una persona joven tiene un amigo que consume drogas regularmente, tiene 3,4 veces más
probabilidades de consumir sólo alcohol, 4 veces más probabilidades de consumir sólo tabaco, 7 veces
más probabilidades de consumir alcohol y tabaco, y 8,6 veces más probabilidades de consumir drogas
ilegales.
Ahora, si un joven tiene amigos que venden o dan drogas, tiene una probabilidad 10 veces mayor de usar
alguna droga ilegal.
Si una persona joven tiene amigos que llevan alcohol o drogas a fiestas, tiene 5 veces más probabilidades
(en comparación con un joven que no tiene tales amigos) de consumir solo alcohol o tabaco, 6.7 veces
más probabilidades de consumir alcohol y tabaco, y 15 veces más probabilidades de usar drogas ilegales.
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Y si tiene amigos que roban la propiedad de otras personas, tiene 8,6 veces más probabilidades de
consumir drogas ilegales y 4,3 veces más probabilidades de consumir solo alcohol o tabaco.
Este estudio tiene otras variables muy interesantes que nos hacen darnos cuenta de lo mucho que estos
"amigos" pueden influir en nuestros hijos, nuestros estudiantes, los niños y adolescentes que cuidamos.
Problemas escolares. –
La literatura apunta a que esto se produce porque las personas se encuentran con dificultades especiales de
orden personal o grupal, que les dificulta ese avance hacia la asunción de responsabilidades; estas
dificultades no son consideradas como causas sino como factores de riesgo que favorecen dichos
consumos indebidos o abusos.
Las dificultades escolares y en concreto el fracaso, entendido como el abandono de los estudios
obligatorios por no haberlos terminado, es uno de los factores más claramente asociados a estos consumos
indebidos o abusos. Una elevada mayoría del alumnado que no termina la ESO, en la CAPV se dirige
hacia centros en los que se imparten programas de Iniciación Profesional (CIP, PCPI y actualmente
Formación Profesional Básica), estudios muy arraigados en este CAPV.
En la tesis se ha medido el uso de drogas, algunas conductas antisociales y algunos factores de riesgo de
ambas conductas en alumnos de los Programas Formativos de iniciación Profesional de toda la CAPV, se
ha comparado el desarrollo de dichos consumos durante un curso y se han contrastado los resultados con
un estudio sobre el conjunto de alumnado de Secundaria (ESO, Bachiller, PCPI, FPGM y FPGS), de la
CAPV, en fechas próximas.
Baja autoestima. –
Según la psicología el consumo de droga está directamente relacionado con la autoestima, está expone que
una gran cantidad de adicciones tienen origen en el vacío emocional que se presenta por la deficiencia de
valor personal.
Fomentar y mantener una autoestima constante, estable y fuerte no es un trabajo fácil. Tener un bajo nivel
de inteligencia emocional, pocas habilidades sociales o una niñez difícil pueden derrumbar
nuestra autoestima de manera radical.
La autoestima tiene muchas implicaciones en nuestra vida y muy pocas personas tienen el conocimiento
de la importancia de esta para tener un estado mental saludable. La baja autoestima es el resultado de
autoevaluar negativa o deficientemente a nuestro propio valor.
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Esta se alimenta desde que estamos muy pequeños y acompaña a la persona toda su vida. En la infancia
cada situación de impacto emocional o vivencial dejará una huella en el psique, siendo una marca de valía
o no según las situaciones. Este es un factor muy poderoso que interviene en el curso y decisiones que la
persona toma en su trayecto de vida.
Durante la niñez existen comentarios de los padres cargados en algunos casos de crueldad o poca
consideración, que pueden afectar profundamente la autoestima de los niños y esto podría tener
repercusiones en toda su vida. Cuándo la comunicación y la relación entre padres, hijos en el seno
familiar no están basada en el respeto y el cariño, se crea una personalidad de inseguridad, incertidumbre
y confusión que son condiciones para que la persona desarrolle adicciones en el futuro.
En resumen, si durante el avance de la niñez y la adolescencia se ha fomentado una baja autoestima, hay
una enorme probabilidad que este desarrolle los siguientes rasgos:
En el caso de los adolescentes se inclinaran a verse y sentirse inferior a los demás. Considerará que no
tienen virtudes, habilidades o capacidades.
Pensara que su aspecto físico, su cuerpo no son gratos o deseables, incluso repulsivos.
Objetaran sus habilidades para realizar cualquier tarea, deporte o actividad grupal.
A cualquier edad la baja autoestima puede generar la sensación de sentirse atrapados, sin ninguna
posibilidad de cambiar, Además, la motivación para alcanzar metas o planes se encontraría en un bajo
nivel. Todas las situaciones o actividades cotidianas se tornan muy difíciles, fomentando las conductas
destructivas y de evasión que son la puerta de entrada al mundo de las adicciones y el consumo de
sustancias tóxicas.
El consumo de drogas lleva a la persona a un mundo muy íntimo, donde no hay la posibilidad de ser
juzgado, ante esa realidad sin posibilidad de ninguna opinión se establece la adicción. Para ser un
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consumidor de droga o de alcohol no se necesita una habilidad especial y la autoestima apenas se asoma
en el contexto, el consumo de sustancias tóxicas es algo muy fácil.
El consumo de sustancias tóxicas que afectan la conciencia, es sólo una manera fácil de desaparecer el
desconsuelo que impone la baja autoestima y de eludir el diálogo interno destructivo.
Generalmente, a las personas adictas a las drogas se les considera tímidas, pero en realidad el problema
de autoestima presente les produce inhibición social y el consumo de sustancias tóxicas los ayuda a
liberarse de los lazos psicológicos y su desconfianza.
Para estas personas adictas a las drogas le permiten incorporarse fácilmente a la interacción social, se
hacen más amigables y accesibles a los demás, que desde la baja autoestima les resultaba muy difícil
incorporarse.
Los especialistas de la salud en temas de adicciones lo primero que trabajan con sus pacientes es el amor
propio y la autoestima.
Depresión. –
La depresión causada por el consumo de drogas es una de las consecuencias psíquicas que produce la
adicción. De la misma manera que ocurre con el alcohol, la drogadicción puede perjudicar todos los
ámbitos del individuo, social, laboral, familiar, de salud y personal.
Inseguridad. –
Es una sensación de nerviosismo o temeridad asociado a multitud de percepción de que uno mismo es
vulnerable, o una sensación de vulnerabilidad e inestabilidad que amenaza la propia autoimagen.
Ideas de suicidio. –
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Melancolía. –
Partimos de un caso clínico en el que, perdido su hijo, una mujer comienza a consumo de cocaína,
identificándose ante el hijo muerto y evidenciando la imposibilidad de realizar el trabajo de duelo. De
este caso clínico, varias preguntas fueron planteadas, incluyendo diagnosis diferenciada. Después de
examinar cuidadosamente la teoría del duelo en Freud y algunos comentarios de Lacan, concluimos
por la melancolía, cuya teoría clínica atravesamos con la psiquiatría clásica y el psicoanálisis,
indagando sobre la terapia: qué modalidad de atención, con orientación lacaniana, para el cuidado
breve que tiene lugar bajo la égida de la reforma psiquiátrica. Se verificó que en estas instituciones la
teoría de los efectos terapéuticos rápidos proporciona la introducción de la escucha al singular del
sujeto. Con la noción de Ciclo, en la teoría de los efectos terapéuticos rápidos, el psicoanalista J. A.
Miller indica que un análisis puede comenzar, terminar y reiniciarse, reacatando la ruta de nuevo.
La influencia y el poder del tráfico de drogas han alcanzado en el mundo moderno preocupación a los
gobiernos y sociedades, pues prospera durante bajo diferentes filosofías a incorporando elementos nuevos
e incurables comprometiéndose en políticas internacionales en la lucha armada y el crimen organizado. El
tráfico ilícito de tóxicos fomenta la corrupción; socavar por progresos de gobiernos y la estabilidad
política y económica, aflige a la sociedad contactos de terrorismo y otros crímenes violentos. Cientos de
jueces, abogados, alcaldes, policías y otros funcionarios han participado en la detención y procesamiento
de caudillos, edad de la producción y distribución de las drogas. La corrupción policial es un serio
problema que las autoridades enfrentan en numerosos lugares, ya que está estimulada por el fácil acceso a
importantes cantidades de drogas decomisadas.
Cochabamba se han convertido en las principales regiones del país donde la Fuerza Especial de Lucha
Contra el Narcotráfico (FELCN) decomisa droga, principalmente cocaína (base y clorhidrato) y
marihuana.
Datos de la fuerza antidroga dan cuenta que en la gestión pasada, en el departamento de Santa Cruz se
decomisó, entre base y clorhidrato de cocaína, una cantidad de 8,2 toneladas frente a las 4,2 toneladas
registradas en 2021.
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A Santa Cruz le sigue Cochabamba, con 4,4 toneladas (t) incautadas; La Paz 1,7 t; Oruro 1,1 t; Potosí con
734 kilogramos (kg); Pando con 62 kg y Chuquisaca con 34 kg. (Ver infograma)
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, en el acto de presentación de los resultados de la lucha
contra el narcotráfico, el 30 de diciembre pasado, resaltó que 2022 fue la mejor gestión en la lucha contra
el narcotráfico en los últimos seis años.
Señaló que “todas las gestiones anteriores han sido superadas” en el secuestro de droga.
Le sigue Chuquisaca, con 32,1 t; La Paz, con 5,4 t; Oruro, con 3 t; Santa Cruz, con 2,5 t; Potosí, con 1,9 t;
Beni, con 1,7 t; Tarija, con 736 kilogramos (kg) y Pando, con 61 kg.
Aunque las personas acusadas por tráfico de drogas pueden ser arrestadas basándose en una mera
sospecha, se les encarcela sin posibilidad de salir bajo fianza y se les mantiene en prisión por años aún
después de recibir una sentencia exculpatoria. La Ley 1008, drástica legislación que rige la lucha anti-
drogas en Bolivia, brinda la base legal para tales abusos a los derechos humanos; el estropeado sistema
judicial boliviano les sirve de marco. Se requiere una reforma, tanto en los términos de la ley como en su
aplicación.
Según versiones de todos los sectores, el sistema judicial boliviano es altamente politizado, plagado por la
corrupción, escaso de personal y lento.(48) Aunque el Poder Judicial es constitucionalmente independiente,
es vulnerable a la presión por parte de los otros poderes, especialmente del Ejecutivo, así como a una serie
de influencias externas.
Los críticos del sistema judicial boliviano señalan que el tratamiento que recibe una persona por parte del
sistema judicial está seriamente determinado por su situación económica. (49) Lo que resulta evidente es que
quienes tienen suficientes recursos pueden comprar su libertad durante el proceso legal, ya sea ante la
policía, el fiscal o el juez. Las personas sin recursos, en cambio, a menudo ni siquiera pueden pagar una
fianza. Incluso en la ausencia de la abierta corrupción, los casos pueden prolongarse interminablemente a
menos que un abogado persistente se ocupe de ellos. A causa de tales problemas, la mayoría de las
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personas que se encuentran en prisión no han sido sentenciadas.(50) De hecho, no es raro que los
prisioneros pasen más tiempo en la carcel esperando juicio que el que recibirían como sentencia máxima
por el delito que se les imputa. En otros casos flagrantes, los expedientes han sido archivados mientras el
acusado permanece en prisión.
Las deficiencias crónicas del sistema judicial boliviano no han pasado desapercibidas. Recientemente se
han dado ciertas reformas institucionales para mejorar la administración de justicia. En 1993 fue
reformado el Ministerio Público, encargado de procesar delitos y promover la justicia. Encabezado por el
Fiscal General de la República, quien es nombrado por un período de diez años, el Ministerio Público
cuenta con mayor independencia respecto al control político de la que gozaba bajo el régimen anterior, en
el cual la función de la fiscalía estaba sujeta casi por completo a la voluntad del Ejecutivo. (51) En 1993 se
estableció por primera vez el Ministerio de Justicia, con las funciones de defender al pueblo, reformar las
prisiones y proteger los derechos humanos. Otra reforma importante, dado el gran porcentaje de acusados
sin recursos en Bolivia, fue la creación de la oficina de defensores públicos, que ofrece servicios legales
gratis a personas indigentes. Habiendo iniciado sus operaciones en 1992, al año siguiente fue puesta bajo
los auspicios del Ministerio de Justicia. En la actualidad cuenta con oficinas regionales en seis ciudades,
con otras dos en proceso de planeamiento.
Por último, en 1994 se estableció un Tribunal Constitucional para revisar la constitucionalidad de las
leyes, decretos y otras resoluciones; a falta de legislación que lo reglamente, aún no está en
funcionamiento. En la actualidad, las sentencias sobre cuestiones legales por parte de los tribunales
bolivianos, incluyendo la Corte Suprema, son aplicables sólo a casos individuales; no tienen valor de
precedente obligatorio para casos futuros (aunque los tribunales inferiores pueden elegir seguir el espíritu
de las sentencias para reducir la probabilidad de ser rechazados por las instancias más altas). Los
dictámenes del Tribunal Constitucional, en cambio, tendrán fuerza legal como precedentes para casos
futuros. El tribunal podrá invalidar e interpretar como inaplicables disposiciones legislativas que violen la
Constitución boliviana.(52)
Aunque estas y otras reformas constituyen mejoras significativas, el sistema judicial boliviano sigue
teniendo graves fallas. Estas persisten y, en ciertos aspectos, se ven exacerbadas en los encausamientos
bajo la Ley 1008.
Ley 1008
Describiendo el narcotráfico como un "delito transnacional de 'lesa humanidad'", (53) la Ley 1008 penaliza
un amplio espectro de actividades relacionadas a las drogas, incluyendo la fabricación, distribución y
pág. 28
venta de drogas.(54) Aunque la ley fue duramente debatida antes de ser aprobada, el debate se centró en la
regulación de la coca más que en los dispositivos de la ley para cubrir los delitos relativos a las sustancias
controladas. De hecho, la mayoría de los últimos dispositivos provinieron de leyes anti-drogas anteriores.
(55)
Curiosamente, hubo también poco debate público sobre los procedimientos e instituciones especiales
creados por la Ley 1008 para el procesamiento de casos relacionados a las drogas. En efecto, la Ley 1008
crea un sub-sistema especial al interior de la administración de justicia. Las reglas de este sistema son
diseñadas para ser severas, y afectan a miles de personas. Actualmente más de una tercera parte de la
población penal del país--por lo menos 1,700 de los internos--está encarcelada por acusaciones
relacionadas a las drogas.(56)
Las instituciones especiales creadas para los encausamientos por drogas incluyen los Juzgados de Partido
de Sustancias Controladas, Fiscales de Sustancias Controladas, y la Fuerza Especial de Lucha Contra el
Narcotráfico (FELCN). Información sobre estas instituciones es presentada más adelante.
Los juzgados especiales de sustancias controladas tienen ciertas atribuciones únicas. En primer lugar, a
diferencia de otros tribunales bolivianos, constan de tres jueces que actúan por dictamen de mayoría. Esta
novedad fue diseñada para impedir la corrupción judicial, por cuanto tres jueces son más difíciles de
sobornar que uno. En segundo lugar, anticipando el encausamiento de organizaciones de narcotráfico a
nivel nacional, los juzgados gozan de jurisdicción en todo el territorio boliviano. Ello incrementa el peso
sobre los acusados, quienes pueden ser juzgados lejos del lugar en que se produjeron los eventos en
cuestión. Un acusado arrestado por un delito supuestamente cometido en Santa Cruz, por ejemplo, puede
ser detenido y juzgado en La Paz. En tercer lugar, tal como se discute más adelante, los poderes de los
tribunales anti-drogas para actuar en favor de los acusados han sido en cierta manera restringidos. En
cuarto lugar, y quizá lo más importante de todo, estos tribunales se hallan bajo una presión política
tremenda para producir resultados en la lucha contra el narcotráfico. La conducta judicial es analizada
para encontrar indicios de corrupción; las sentencias absolutorias son especialmente sospechosas.
Inocente o culpable, una persona acusada por delitos de narcotráfico puede permanecer años en la cárcel.
Esta figura del encausamiento por narcotráfico en Bolivia, que es ampliamente criticada, surge de la
conjunción de dos dispositivos de la Ley 1008: uno que prohíbe la libertad condicional en estos casos, y
otro que requiere que el fiscal apele a toda exculpación hasta llegar a la Corte Suprema. (57) Bajo tales
dispositivos, una persona es obligatoriamente encarcelada mientras espera juicio y, en caso de ser
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exculpada, sigue en prisión mientras el fiscal apela su caso a través de dos niveles más del sistema
judicial. Aunque la ley considera un cronograma de aproximadamente tres meses para los juicios y
apelaciones, en la práctica estos plazos no se cumplen.(58) En lugar de ello, los juicios duran un año, y el
proceso de las apelaciones toma de dos a cuatro años más.(59)
La Ley 1008 no permite excepción a tales dispositivos. Un acusado debe estar encarcelado desde el
momento de la acusación hasta ser exculpado por un dictamen de la Corte Suprema, sin importar la
gravedad del delito específico que se le imputa, su papel en la comisión del mismo, la solidez de la
evidencia o incluso la disponibilidad de garantías que aseguren la comparecencia del acusado ante los
tribunales. Igualmente, la Ley 1008 no contempla excepciones a su perturbador requisito de que la
detención continúe incluso después de la exculpación del acusado por el tribunal. No disponemos de
estadísticas exactas sobre el número de personas exculpadas que esperan una decisión de la Corte
Suprema sobre sus casos, pero abogados defensores y otras personas vinculadas al tema estiman que hay
varias docenas de detenidos en esa condición. Las personas inocentes pueden permanecer en prisión
durante años. En las prisiones de Cochabamba, por ejemplo, el detenido más antiguo es Jesús Guajare,
quien ha permanecido en prisión aproximadamente cuatro años. Guajare fue hallado inocente en el juicio
que se le entabló y en la apelación que siguió, y su caso está pendiente ante la Corte Suprema desde el 4
de julio de 1992.
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El gobierno boliviano no puede argüir que todo el proceso de apelaciones forma parte de un juicio "dentro
de un plazo razonable", de manera tal que las personas detenidas a la espera de la apelación de su
exculpación sean consideradas personas no juzgadas que aguardan el resultado de su juicio. Tanto el
ICCPR como la Convención Americana señalan que las personas condenadas por un delito tienen el
derecho de recurrir del fallo ante un tribunal superior. (64) Considerar que el dictamen de la Corte Suprema
constituye la primera instancia constituiría una violación a estos instrumentos, ya que no sería posible
apelar a la sentencia en esta instancia. Además, al admitir que las personas pueden ser "condenad[as] . . .
por una sentencia firme" o "absuelt[as] por una sentencia firme", (65) el ICCPR reconoce implícitamente las
etapas previas del proceso: que las personas son condenadas o absueltas a la espera de una apelación, no
que aún se encuentran esperando el resultado de su juicio.
Por último, como el proceso de juicios y apelaciones por lo general toma varios años más que los límites
establecidos por la Ley 1008, aún si consideramos que el dictamen de la Corte Suprema es el final del
juicio, el extenso período de detención hasta llegar a esta instancia violaría el requisito del plazo razonable
para el juicio.
La Ley 1008 ha recibido críticas por parte de abogados defensores por transferir enormes poderes a las
fuerzas anti- drogas y fiscales especiales, al mismo tiempo que limita el poder del juez y el acusado. Tales
críticas son fundadas. La Ley 1008 elimina ciertos aspectos del sistema legal inquisitorio, tradicional en
Bolivia, en favor de un modelo acusatorio más centrado en las partes. Al hacer tal cosa, sin embargo,
expande el poder de la parte acusadora sin expandir de manera similar los poderes de la defensa.
Normalmente los delitos en Bolivia son investigados bajo la supervisión de un juez instructor durante la
etapa previa al juicio, conocida como el sumario;(66) basándose en tal investigación, el juez determina si
debe realizarse un juicio en forma. La Ley 1008 ha eliminado el papel de los jueces antes del juicio a
través del sumario. En lugar de ello, la decisión de proceder al juicio queda totalmente en manos del fiscal.
El tribunal no puede ni desechar ni reducir los cargos presentados por el fiscal; el único cambio que el
tribunal puede introducir es aumentar las acusaciones.(67) La Ley 1008 también prohíbe al acusado hacer
cuestiones previas a los procedimientos, con dos excepciones muy estrechas en caso de muerte del
procesado o de caso previamente juzgado(68)
Las diligencias policiales que proporcionan la base para el juicio son consideradas por todos como
inferiores: desprolijas, incompletas y mostrando poco o ningún esfuerzo investigativo. A menudo
consisten en poco más que la confesión del inculpado,(69) la cual, al menos en el pasado, se obtenía a través
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de la coerción.(70) Según la Ley 1008, tales diligencias policiales tienen el carácter de "prueba
preconstituida", lo que significa que es admitida automáticamente, y que los oficiales a cargo de la
preparación de las diligencias no necesitan comparecer para ratificar las afirmaciones contenidas en ellas.
(71)
No resulta raro que tales diligencias constituyan la única evidencia presentada al tribunal por la parte
acusadora.
El número de narcotraficantes prominentes acusados por violar la Ley 1008 es relativamente pequeño. Por
el contrario, la inmensa mayoría de acusados según la Ley 1008, en cambio, son pobres e ignorantes, por
lo general acusados por tomar parte en la producción o transporte de pequeñas cantidades de droga. Estas
personas, conocidas como "pisacocas", "mulas" y "hormigas", ganan su subsistencia realizando las
actividades ubicadas en los más bajos niveles del narcotráfico. Carentes de medios para sobornar al
sistema y evadir el procesamiento legal, estas personas soportan todo el peso de los "excesos" asociados a
la Ley 1008.
Antes que se establecieran las oficinas de defensores públicos, los acusados indigentes eran por lo general
representados por abogados nombrados por el tribunal, con poco tiempo o interés para defenderlos. A
menudo la defensa que brindaban adolecía de negligencias. Incluso ahora, los defensores públicos reciben
una carga tan grande de casos -- los de La Paz, por ejemplo, tienen cerca de noventa casos cada uno -- que
limita dramáticamente su capacidad de defender a cada cliente.
En el momento de dictar sentencia, los derechos de acusados sin recursos pueden resultar aún más
perjudicados a través del uso de los "días multa", un monto de reparación que es convertido en días de
prisión si el acusado no puede pagarlos en efectivo. Aunque los abogados defensores nos informaron que
muy rara vez se señalan multas por grandes sumas, y que aquellas menores de 5,000 bolivianos han sido
condonadas gracias a un reciente decreto presidencial,(72) la posibilidad de que los inculpados sin recursos
reciban sentencias de cárcel disparatadas es preocupante. El delito de narcotráfico, por ejemplo, es punible
con un máximo de 25 años de prisión y 20,000 días multa. Un acusado sentenciado al monto máximo de
multa y carente de recursos para pagar, deberá permanecer en prisión casi 58 años adicionales a su
sentencia: más del doble del período máximo de cárcel original. Aunque sea infrecuente, (73) la práctica de
imponer a los acusados períodos mayores de prisión basándose exclusivamente en su situación financiera
constituye un agravio al principio de igual protección ante la ley.
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Los casos de dos mujeres encarceladas bajo la Ley 1008 en la Cárcel de Mujeres de San Sebastián, en
Cochabamba, resaltan algunos de los problemas contenidos en la mencionada legislación (74):
Luisa Logres Nicolás, de 45 años de edad, madre de siete hijos y natural de Potosí, trabajaba como
cocinera en Cochabamba antes de ser arrestada. Logres no sabe leer ni escribir, y se comunica casi
exclusivamente en quechua, una lengua nativa de la región. Logres alquilaba una de las cuatro
habitaciones de su casa en Cochabamba a un sujeto que poseía algunos envases vacíos, que según la
policía servían para transportar insumos químicos para la preparación de cocaína. Logres fue arrestada a
inicios de 1994, y declarada no culpable (ella no está segura de cuáles fueron exactamente los cargos que
se le imputaron) en agosto de ese año; actualmente se encuentra esperando que se decida la apelación del
fiscal.
Miriam Roja alquilaba una habitación en una casa en Chimoree, en la cual vivían otras ocho personas.
Roja no sabe leer ni escribir. Un día de diciembre de 1992, a eso de las 4:00 am, agentes anti-drogas
realizaron una inspección en la vivienda (según Roja, los agentes no tenían una orden de registro), y
encontraron drogas en el corredor de la casa. Roja fue acusada por trasportar drogas, pero hallada no
culpable, dado que se determinó que la droga pertenecía a otro inquilino en la vivienda. Roja cree que su
caso se encuentra ahora en la etapa de apelación, pero no está segura; ella afirma que su abogado defensor
"abandonó" su caso porque ella no tenía dinero qué ofrecerle. Actualmente vive en prisión con tres de sus
cinco hijos, uno de los cuales tiene apenas dos meses de nacido.
Existe en Bolivia una fuerte y difundida convicción de que la Ley 1008 debe ser reformada. De todas las
personas entrevistadas por Human Rights Watch/Americas, incluyendo agentes anti-drogas, fiscales y
jueces, cuyo trabajo es implementar la legislación en cuestión, nadie defendió la totalidad de los
dispositivos contenidos en el instrumento. En especial, el requisito de permanecer en prisión tras la
exculpación es considerado un exceso injustificable.
Incluso al momento de aprobarse la ley, se reconocía que ésta era extremadamente severa y que contenía
potenciales transgresiones a los derechos humanos. La severidad de la ley estaba destinada a demostrar la
resolución del gobierno boliviano a combatir el narcotráfico, en momentos en que el problema parecía
exigir acción urgente, y cuando el país se encontraba bajo fuerte presión internacional, principalmente por
parte de los EE.UU. Juan Carlos Durán, quien en esa época fuera Ministro del Interior, declaró que
quienes redactaron la ley temían una "colombianización" del país. Con ello en mente, los legisladores
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"pusi[eron] en una balanza los derechos humanos ¿más daño le hace el país y al ciudadano el delito de
narcotráfico, el narcotraficante y el estupefaciente o más daño le hace al país alcanzar un procedimiento
que sea ortodoxo o tradicional que guarda normas y reglas?".(75)
La oposición a la Ley 1008 se expresa a menudo en términos nacionalistas. (76) Los detractores de la
legislación la critican como una imposición foránea, inconsistente con las tradiciones indígenas y normas
constitucionales bolivianas. De hecho, la ley fue redactada con la participación de asesores legales
extranjeros, incluyendo asesores estadounidenses.(77) Por ello, no resulta sorprendente que, a la luz de la
historia de la ley, la Embajada estadounidense sea considerada por todos como el principal obstáculo para
su reforma. Autoridades estadounidenses reconocieron ante nuestros representantes que algunos aspectos
de procedimiento de la ley despiertan inquietudes sobre temas de derechos humanos. (78) De hecho, el
Embajador de los EE.UU. en Bolivia, Curtis Kamman, dijo a Human Rights Watch/Americas que la
"aplicación [de la Ley 1008] ha ido en muchos casos en contra de la justicia". (79) Sin embargo, los
funcionarios estadounidenses también consideran que la ley ha cumplido el objetivo propuesto de reducir
la incidencia de soborno judicial, al menos a nivel del juicio en primera instancia.
Durante los dos últimos años, se ha generado una cada vez mayor atención hacia las injusticias producidas
por la Ley 1008, y hacia la necesidad de reformarla. Sin embargo, el movimiento en el Congreso para
enmendar la ley parece estar detenido al presente. Las autoridades bolivianas dijeron a Human Rights
Watch/Americas que, dada la impaciencia de los EE.UU. en general hacia las actividades anti-drogas del
gobierno boliviano, no era el momento de impulsar una reforma de la Ley 1008. Al mismo tiempo,
funcionarios estadounidenses admitieron ante Human Rights Watch/Americas que temían que cualquier
intento de reforma legislativa se extendería más allá del remedio a sus defectos de procedimiento,
alcanzando a dispositivos sustanciales que proporcionan la estructura legal para las actividades anti-drogas
bolivianas. Sin embargo, Robert Gelbard, Sub-Secretario de Estado para la Oficina de Asuntos
Internacionales de Narcóticos y Fuerzas del Orden, dijo a Human Rights Watch/Americas estar de acuerdo
con que, por lo menos, sea abolido el requisito de la ley que estipula la obligatoriedad de la apelación al
dictamen exculpatorio del tribunal en casos de narcotráfico. (80)
Actualmente muchos críticos de la Ley 1008 han cifrado sus esperanzas de reforma en dos espacios de
lucha: el propuesto pero aún no establecido Tribunal Constitucional, y los instrumentos de derechos
humanos de características semi-judiciales de la Organización de Estados Americanos (OEA). (81) Se espera
que, al entrar en funciones el Tribunal Constitucional, se produzcan cuestionamientos a la Ley 1008.
También se planea interponer similares recursos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
organismo de derechos humanos de la OEA encargado de la aplicación de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.(82)
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Hasta que tales recursos tengan éxito, y siempre y cuando éstos se inicien, Bolivia está violando sus
obligaciones internacionales según el ICCPR y la Convención Americana. Aunque el gobierno boliviano
considera que actualmente presiones de carácter político le impiden promulgar los cambios necesarios a la
Ley 1008, tales presiones no lo eximen del respeto a los derechos humanos fundamentales de libertad y el
proceso debido.
El Centro de Apoyo Integral a la Familia (CAIF) es uno de los servicios que presta la Defensoría de la
Niñez y Adolescencia. La actual gestión está apoyando a 200 personas cuyas edades oscilan entre los 12 y
50 años, todos con una adicción, principalmente al alcohol, marihuana, pasta base e inhalación de clefa.
La responsable del CAIF, Mabel Vargas explicó que, se brinda terapia individual, grupal y familiar a
personas con problemas de adicción al alcohol y otras drogas es la oferta que tiene esa institución en favor
de este grupo poblacional.
Enfatizó que, también se está recibiendo derivaciones del Juzgado, Fiscalía, Defensoría de la Niñez y
Adolescencia y otras personas que vienen de manera voluntaria a recibir una atención integral pero
ambulatoria.
Las personas que ingresan al CAIF, son entrevistadas y diagnosticadas, se evalúa si tienen un consumo a
nivel experimental o ya se ha profundizado su adicción, el resultado los conducirá a una atención
ambulatoria o a una internación en otra unidad de atención.
Vargas detalló que, en las últimas terapias se evidencia que la mayoría de los usuarios son reincidentes al
consumo de alcohol, seguido por consumos de marihuana, "dentro de este proceso se encuentran las
terapias individuales y grupales", sostuvo.
Las sesiones son de 1 hora y se realizan dos veces a la semana en las áreas de psicología y social; los
horarios pueden ser desde las 08:00 hasta las 16:00 horas.
Se tiene personas con más de 1 año con el tratamiento; sin embargo existe personas que con un
tratamiento de 3 a 9 meses, son dados de alta pero esto depende el grado de adicción que tiene esta
población.
Es valorable que las personas que acudieron al CAIF pudieran rehabilitarse y salir del mundo de las
drogas, fue gracias a la voluntad y perseverancia que demostraron en todas las sesiones.
Vargas agregó que, es un servicio gratuito para la población y que cualquier consulta pueden realizarlo en
ambientes del CAIF, ubicado en la calle Litoral y pasaje Amanecer (zona Alalay).
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17 Conclusiones. –
El consumo de drogas, tanto legales como no legales, es un fenómeno social de plena actualidad que causa
gran preocupación en las sociedades occidentales. En el mundo occidentalizado el número de
consumidores cada vez es mayor, la edad de consumo cada vez más temprana, siendo además, su
incidencia independiente de clases sociales. No se trata por tanto de un fenómeno ligado a la
marginalidad, como algunas veces se nos muestra desde los medios de comunicación. Sin embargo,
debemos ser conscientes de que el consumo de sustancias adictivas no es algo exclusivo del momento
actual. Desde tiempos remotos el ser humano ha hecho uso de una o varias drogas con fines religiosos,
médicos o ceremoniales. Sin embargo, en la actualidad, lo que quizás sea más novedoso respecto a épocas
pasadas sea la trasgresión de fronteras naturales que han sufrido las drogas, así como el paso del
monoconsumo de sustancias tóxicas al policonsumo. Esta evolución ha propiciado que las drogas se
hayan convertido en un grave problema, presente en casi todos los estados del planeta. Pero, no sólo
preocupan los efectos derivados del consumo de dichas sustancias en quienes las consumen, sino que,
éstas, además, inciden negativamente en otros aspectos. Por ejemplo, el número de accidentes de tráfico,
laborales y domésticos provocados por el consumo de alcohol u otras sustancias se encuentra en claro
aumento. Además, cada vez existe un mayor grado de inseguridad ciudadana debido a la relación droga-
criminalidad. Esta relación se presenta en tres tipos de acciones delictivas: por una parte delitos
provocados por las alteraciones derivadas del consumo de sustancias (agresiones físicas, maltrato
doméstico, ataques contra la libertad sexual, etc.); por otra delitos contra la propiedad privada con la
finalidad de obtener dinero para sufragar alguna drogodependencia; y finalmente la delincuencia
relacionada con el narcotráfico de sustancias. En definitiva, el uso y abuso de las drogas representa un
grave problema ya que puede producir alteraciones de la salud (problemas físicos y psíquicos), problemas
sociales (delincuencia, accidentes de tráfico) y a veces pueden llegar a causar la muerte. No existe un
único factor que desenlace el inicio al consumo de drogas, muy por el contrario son varios, debido a lo
cual la prevención y 2 tratamiento debe realizarse desde una perspectiva multidisciplinar (familia,
escuela, grupo de iguales, etc
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18 Anexos. –
Tipo de drogas
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pág. 38
pág. 39
pág. 40
pág. 41
pág. 42
pág. 43
pág. 44
19 Bibliografía y sitio grafía. –
CONALTID Estudio sobre prevalencia del consumo de drogas en hogares de diez ciudades
de Bolivia, 2007.
2007-2010
https://nida.nih.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/la-heroina/cuales-son-los-efectos-inmediatos-corto-
plazo-del-consumo-de-heroina
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%20que%20el,Cruz)%20y%20la%20provincia%20Carrasco.
https://drogues.gencat.cat/es/ciutadania/sobre_les_drogues/que_son/index.html
https://www.la-razon.com/nacional/2023/02/06/regiones-del-pais-donde-mas-droga-se-incauta/
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chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.cosecharoja.org/wp-content/
uploads/2014/06/bolivia-usuarios.pdf
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