Lector: Hoy queremos estar con Jesús Eucaristía.
Permanecer con Él, porque Cristo permanece,
y su palabra permanece, y su entrega permanece. Estamos aquí para abrirle nuestro corazón
en un espacio de tiempo que no sea de hablar mucho, sino de escuchar, aunque solo sean los
latidos de Dios. Su presencia es gracia, regalo, fuerza y consuelo para nosotros en los
momentos de dolor y adversidad.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amen.
Lector: Nos ponemos ante tu presencia para contemplarte y adorarte invocando al Espíritu
Santo.
Todos: Ven espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
Y enciende en ellos el fuego de amor.
Envía Señor tu espíritu,
Y todas las cosas sean creadas
Y se renovará la faz de la tierra
Oh Dios, que has instruido
los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo
danos a saber rectamente la verdad
según tu mismo espíritu
y gozar para siempre de tus consuelos
Por Jesucristo nuestro Señor.
Todos. Amen.
Lector: Rindamos nuestro cuerpo y nuestra alma en tributo de adoración por los que no le
aman, por los que le odian. «No los dejaré huérfanos», dijo aquel Corazón que sabía, a la hora
de entregar su Cuerpo, que se iban a cometer tantos pecados. A pesar de eso, quiso quedarse
con nosotros. ¡Gracias!, te agradecemos con nuestro pequeño entendimiento este don.
Queremos que nuestro corazón corresponda haciéndose como el tuyo.
CANTO
Padre Nuestro, que estas en cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona
nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes
caer en la tentación, y libranos del mal.
Todos: Amen.
Ave María.
Todos: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas a
mujeres y bendito es el fruto de vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por
nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Todos: Amen
Gloria al Padre, y al hijo y al Espíritu santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los
siglos de los siglos.
Todos: Amen.
Padre creador nuestro. Hoy queremos pedirte por las familias. Te pedimos, que las protejas de
toda tentación y mal.
Que siempre podamos imitar el modelo de la Sagrada familia de Nazaret.
Te suplicamos por los esposos, para que les des la capacidad de amar y respetar a sus esposas
e hijos.
Te pedimos por las esposas, para que tengan el don de la comprensión y dedicación para
apoyas a sus maridos e hijos.
Por las madres que son cabeza de familia, para que gocen de fortaleza y dignidad, y puedan
construir un hogar digno para sus hijos.
Por los hijos, en especial por los jóvenes y adolescentes, para que puedan valorar el esfuerzo
de sus padres y escuchar sus consejos.
Te suplicamos Señor, que toda familia MFCista, sea verdadera iglesia doméstica, en donde se
vivan los valores humanos y cristianos, pero, sobre todo, que podamos ser luz para otros
hermanos que se encuentran extraviados y que aun, sin saberlo, están necesitados de ti.
Ayúdanos oh Padre, a crecer en nuestra vida espiritual y fidelidad a tu amor.
Todo esto te lo pedimos en nombre de Jesucristo tu hijo y Señor nuestro.
Todos: amen.
CANTO.
(Se hace ahora la siguiente jaculatoria y se repite tres veces)
Lector: ¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo!
Todos: ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman!
Lector: ¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo!
Todos: ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman!
Lector: ¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo!
Todos: ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman!
Momentos de silencio para meditar.
Lector: Escuchemos ahora una lectura de la palabra de Dios:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (11,23-26):
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez les he transmitido: Que el
Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de
gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en
memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva
alianza sellada con mi sangre; hagan esto cada vez que lo beban, en memoria mía». Por eso,
cada vez que comen de este pan y beben del cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que
vuelva. Palabra de Dios
Lector: Recordando que solo los limpios de corazón verán a Dios, pidamos la pureza de nuestro
corazón para hacernos verdaderos orantes meditando la palabra de Dios que hemos
escuchado. Es Dios mismo quien está oculto en esta Hostia Consagrada, pero él es real.
Recordemos cómo santa Teresa de Ávila nos dice que orar es «tratar de amistad con quien
sabemos que nos ama». Dediquemos unos momentos a dar gracias al Señor por su presencia,
su pasión y su amor entregado en la Eucaristía.
Lector: Dando gracias a Dios porque nos sentimos amados por él, y este amor nos salva,
pongámonos en sintonía con Jesús Eucaristía para que se sirva de nosotros como pequeños
instrumentos.
Momentos de silencio para meditar.
CANTO
Lector: Señor, enséñanos a amar como tú, con la misma generosidad e intensidad. Enséñanos
a perdonar como tú, enséñanos a curar como tú, enséñanos a servir como tú,
Lector: Señor, enséñanos a sufrir como tú, enséñanos a orar como tú, enséñanos a
compadecer como tú, enséñanos a compartir como tú.
Lector: Enséñame a despojarme como tú,
enséñame a vivir como tú,
enséñame a dar la vida como tú.
Canto
Lector: ¡Señor y Dios mío, seas siempre bendito y alabado, Jesús Sacramentado! ¡Oh Jesús!,
que no contento con morir crucificado después de haber sufrido la más cruel de las pasiones
por amor a nosotros los hombres pecadores, has querido permanecer siempre cerca y
voluntariamente en el Santísimo Sacramento. Mil gracias Señor, venimos a ti y nos acercamos
como hijos al hogar.
Hemos venido a exponerte nuestros quebrantos, miserias, infortunios, necesidades, como los
que se confían al mejor de los amigos. Tú nos miras y estás presto a consolarnos. Como lo
hiciste en tu vida terrenal sobre tantos que imploran tu clemencia, tiende ahora tu santa mano
para alejar de nosotros, las intranquilidades que nos mantienen en zozobra. Eres
todopoderoso. Nada se oculta a tus ojos.
Lees en el fondo de nuestras almas nuestras penas y alegrías, sabes todo cuanto queremos y
cuanto necesitamos.
CANTO
Lector: Señor ten piedad de nosotros, apacigua a tus ovejas y calma las tempestades de
nuestras almas. Tú que a tu paso por el mundo fuiste alivio, remedio y auxilio, no nos
abandones. Sigue derramando sobre los necesitados el copioso raudal de tus bendiciones.
Indignos somos de pedirte nada Señor, pero por grande que sea nuestra indignidad, mayor es
tu clemencia y misericordia. Por eso nos acogemos con amplia confianza en tu regazo. No en
vano eres el más abnegado de todos; no nos rechaces si hemos tardado en llegar a Ti,
acógenos bondadoso. Danos tu gracia para apartarnos del pecado; tenemos los mejores
propósitos de una vida nueva, pero somos muy frágiles, nada podremos sin Ti. Robustece
nuestra fe, arranca la cimiente del mal. Queremos ser un vaso nuevo, sinceramente deseamos
dejar los malos hábitos que nos hacen esclavos de las pasiones. Sé tu Señor, el que rompa esas
cadenas que atan nuestras almas que te pertenecen.
Lector: Jesús Eucaristía, escúchanos, no desoigas nuestros clamores, envía tu piadosa mirada
sobre nuestros hogares, nuestras familias, nuestros vecinos, nuestro prójimo y el mundo
entero; consérvanos la salud del cuerpo y especialmente del alma. Ampara a todos los que
hubieran hecho daño, para alcanzar así el perdón, que Tú Señor guardas para todos nosotros.
Tú que nos enseñaste a ganar el pan de cada día con el sudor de nuestra frente, procúranos el
trabajo honrado con el que podamos ganar el sustento de los que tu voluntad ha confiado a
nuestro cuidado. Que en nuestros hogares reine la paz, la tranquilidad y el bienestar bajo tu
sombra. Bendice todo cuanto pensamos y realizamos. Afirma cada día la fe que nos enseñaron
nuestros padres y abuelos. Infunde en nosotros el amor al prójimo; préstanos los medios para
socorrerles.
Lector: Cuando fuere necesario, alcánzanos conformidad y resignación en la adversidad,
fortalece nuestro espíritu, danos serenidad y entereza, la paciencia para sobreponernos a las
contrariedades que en el diario vivir se puedan presentar. Ilumínanos para tomar las
decisiones apropiadas en nuestros momentos de vacilación. Auxílianos, haz que nuestras
determinaciones sean bajo tu voluntad y no la nuestra. Haznos humildes Señor como lo eres
Tú. Guía y protege a los niños, jóvenes y religiosos; hazlos santos para que puedan
humildemente caminar firmes en la fe, llevando tu palabra de esperanza y caridad, amándonos
los unos a los otros como tú nos amas. Amén
Canto
PRECES
Lector: Sabiendo que la vida cristiana es lucha, ponemos nuestra esperanza en Jesucristo, el
valiente luchador y le decimos:
Todos: Señor, nosotros confiamos en ti.
Lector: Por la iglesia, para que en todos sus hijos sepa resistir a la tentación del dinero, de la
ostentación y del poder.
Todos: Señor, nosotros confiamos en ti.
Lector: Señor, que nuestra fuerza sea la palabra de Dios. Para que todos los que creemos en
Cristo amemos su palabra divina y sepamos vivirla con la fuerza del espíritu.
Todos: Señor, nosotros confiamos en ti.
Lector: Por los que sufren a causa de la enfermedad, la pobreza u otra clase de opresión física
y moral; que tengan, Señor, la fuerza necesaria para no abatirse ante los males que cesaran un
día.
Todos: Señor, nosotros confiamos en ti.
Lector: Que todos nosotros con el vigor que nos comunica la presencia de Señor en la
eucaristía, superemos victoriosamente todas las pruebas de la vida, como las vencieron los
hermanos que nos dejaron para irse a la gloria.
Todos: Señor, nosotros confiamos en ti.
Lector: A los que han muerto, a los agonizantes y a los enfermos, dales, Señor, el consuelo y la
esperanza.
Todos: Señor, nosotros confiamos en ti.
Lector: Haz, Señor, que sepamos estar cerca de los que se sienten solos y están desconsolados,
siendo para ellos como ángeles de consuelo.
Todos: Señor, nosotros confiamos en ti.
Lector: Gracias, Señor, a cuantos trabajan en el campo de la sanidad, a las fuerzas de seguridad
y a cuantos trabajan en los diferentes servicios, y bendícelos y protégelos con tu amor.
Lector: Ante ti ponemos, Señor, todo el sufrimiento humano. Tú que vives y reinas con el
Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Canto
Oremos: Oh Dios, que bajo este admirable sacramento nos has dejado el memorial de tu
pasión, concédenos, venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros los frutos de tu redención. Te lo pedimos a
Ti que vives y reinas. Por los siglos de los siglos. Amén.
Ultimas oraciones: (Letanías).
Bendito sea Dios, bendito sea su santo nombre, bendito sea Jesucristo verdadero Dios y
verdadero hombre, bendito sea el santo nombre de Jesús, bendito sea su sacratísimo corazón,
bendita sea su preciosísima sangre, bendito sea Jesucristo en el santísimo sacramento del
altar, bendito sea el Espíritu Santo consolador, bendita sea la gran madre de Dios María
Santísima, bendita sea su santa e inmaculada concepción, bendita sea su gloriosa asunción,
bendito sea el nombre de María Virgen y Madre, bendito sea san José su castísimo esposo,
bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.
Padre Dios, te agradecemos por todas y cada una de las mujeres que has bendecido con el
privilegio de la maternidad. Te agradecemos que cada madre soltera sea un administrador
divino de cada uno de sus hijos, y que los críen en los caminos del Señor. Padre, oramos y te
pedimos que continúes dándoles la gracia de dejar de ser una madre soltera con amabilidad y
generosidad. Rezamos para que cada madre soltera tenga una relación contigo y te adore en
espíritu y en verdad. Ayuda a cada una de sus preciosas hijas a recordar que, aunque están
criando solas, Tú no las has abandonado.
Te agradecemos que veas a cada uno de ellos y los ames. Señor, si están cansados, oramos y
pedimos que les envíes una hermana piadosa en Cristo para que levanten sus armas en la
batalla, tal como lo hizo Aarón por Moisés. Señor, gracias porque te importan todas las cosas
grandes o pequeñas que les conciernen. Coloca un seto de protección alrededor de cada
madre soltera y sus hijos, padre. Te agradecemos que solo Tú seas su proveedor. Donde hay
carencia, Padre, oramos para que sea Tu voluntad traer abundancia.
Oramos y rogamos estas cosas en tu nombre.
Todos: Amén.
CANTO
Lecto: Señor Jesús, te entrego mis manos para hacer tu trabajo. Te entrego mis pies, para
seguir tu camino. Te entrego mis ojos, para ver como tú ves. Te entrego mi lengua, para hablar
tus palabras.
Te entrego todo mi ser, para que crezcas tú en mí, para que seas tú, Cristo, quien vive, trabaja
y ora en mí. Te entrego todas mis heridas emocionales, aquellas que aun lastiman las que
reconozco y las que no.
Te entrego mi pasado, presente y futuro para que con misericordia lo mires. Te entrego mis
emociones, aquellas que me pesan y aquellas que me hacen feliz, para que desde mi interior
viva plenamente según tus designios.
Te entrego mis nadas y mi todo: aquello que callo, que sufro y que respiro, para que tu señorío
sea plenamente mi vida. Te entrego todo, porque al fin todo me lo diste y retornara a ti.
Todos: amen.