17. Fotografía de cuatro mujeres rapadas, en Oropesa. Toledo.
Clasificación.
En este caso abordamos una fotografía, se trata de cuatro mujeres rapadas tras la Guerra Civil
en el pueblo de Oropesa, en Toledo. El rapar el pelo a las mujeres se convirtió en una forma
especial de humillación a las mujeres de izquierda o que tenían relación con políticos y
soldados de la República por parte de las autoridades franquistas. Pasamos a la clasificación y
naturaleza del documento. Se trata, obviamente de una fotografía, es, por tanto, una fuente
primaria, un documento histórico que en su momento tal vez no tuvo trascendencia y era
frecuente y habitual y hoy se ha convertido en una fotografía de repulsa contra la represión
franquista. El momento al que se refiere es o a los últimos meses de la guerra o durante los
primeros años de la posguerra. No conocemos al autor. El destinatario varía en función de la
intencionalidad de la fotografía. Pasemos a tratar ahora la idea principal, que no es otra que la
represión franquista que se ceba en las mujeres. Cuatro mujeres, una de ellas con un niño en
brazos, rapadas, posan para el fotógrafo. Las caras son de sufrimiento y resignación, pero
también de valentía. A las mujeres que se habían significado o eran familia de conocidos
izquierdistas, se les aplicaban todo tipo de humillaciones: violaciones, palizas, rapado del pelo y
paseo público para humillarlas, encarcelamientos, juicios militares… y también el fusilamiento
como a los hombres. Se ha conservado el nombre de estas cuatro personas: Prudencia, María
Antonia, Antonia Juntas y Antonia Gutiérrez. La tercera empezando por la izquierda el único
delito que había cometido es ser planchadora de los soldados republicanos. Hoy en día la
fotografía, con un lenguaje muy expresivo, habla por sí misma de la brutalidad del vencedor
sobre el vencido y la humillación y vejación del derrotado que sólo le quedaba como salida el
exilio o el suicidio. Es una fotografía denuncia.
Contexto histórico.
La oposición, durante los primeros años, fue víctima de una terrible represión. Según datos de
Paul Preston (El holocausto español), Santos Juliá y Julián Casanova hubo más de 60.000
fusilamientos. Se construyeron casi 300 campos de concentración, que se llenaron, junto con
las cárceles, con aproximadamente 360.000 presos políticos. Todos los funcionarios fueron
depurados y las actividades políticas o sindicales clandestinas fueron reprimidas dura y
exhaustivamente. Unos 500.000 españoles salieron como exiliados hacia Francia, Argelia,
México, etc., mientras que muchos otros se ocultaban en el denominado “exilio interior”. El
caso más extremo fue el de los “topos”, personas escondidas en los lugares más inverosímiles
(muchas veces tras falsos tabiques) que no vieron la luz hasta la amnistía de 1969.
Los instrumentos legales de la represión fueron la Ley de Responsabilidades Políticas (1939),
que consideró criminales a todos aquellos que habían militado en organizaciones republicanas
u obreras o las habían apoyado de alguna manera, la Causa General (1940) o gran proceso de
investigación judicial que se abrió contra todos los republicanos y que duró hasta los años 60,
la Ley para la Represión de la Masonería y el comunismo (1940), la Ley de Seguridad del Estado
(1941), la Ley para la Represión del bandidaje y el Terrorismo (1947)… En 1954 el gobierno
modificó una ley de la época de la República, la Ley de Vagos y Maleantes, para perseguir
legalmente y penalizar la homosexualidad, equiparándolos en su artículo segundo a “rufianes y
proxenetas”. Esta ley fue sustituida en 1970 por la Ley de Peligrosidad Social, que fue usada
sistemáticamente para la represión de homosexuales y transexuales.