MARCO TEÓRICO: EL DENGUE
ÁREA TEMÁTICA: Salud.
TEMA ESPECÍFICO: Enfermedad.
TEMA MÁS ESPECÍFICO: Dengue.
¿QUÉ ES EL DENGUE?
El dengue, también conocido como “el rompe huesos” y la “fiebre
quebrantahuesos”, es una infección vírica transmitida por el mosquito “Aedes
aegypti”.
Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma de
dengue y luego pica a otras personas les transmite la enfermedad. El contagio
sólo se produce por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de una
persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna.
TIPOS DE DENGUE Y SUS SÍNTOMAS:
Existen cuatro serotipos de la enfermedad.
Un serotipo es lo que se conoce como la clasificación de células o
microorganismos, como bacterias o virus, según los antígenos u otras
moléculas que se encuentran en su superficie.
Los cuatro serotipos son: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Siendo el
segundo el que causa más riesgos.
Todos los serotipos presentan los mismos síntomas y cualquiera puede
producir la forma grave de la enfermedad e incluso el deceso de la persona.
Los síntomas del dengue suelen aparecer entre 4 y 10 días luego de la
picadura del mosquito y duran entre 2 a 15 días, cada persona lo sufre de una
forma diferente y con variaciones en la duración.
La persona con dengue sufrirá de fiebre, cefalea (sensación dolorosa en la
cabeza), dolor retro ocular (detrás de los ojos), dolores corporales y en los
huesos, erupciones en la piel (exantema) y mucho decaimiento. El enfermo
puede empeorar súbitamente y manifestar los llamados “signos de alarma”,
entre los que figuran: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, incluso
con sangre, respiración acelerada, sangrado de encías y fatiga. Las siguientes
24 a 48 horas de la etapa crítica pueden ser letales; hay que brindar atención
médica para evitar otras complicaciones y disminuir el riesgo de muerte. El
dengue también puede causar “shock” que es una afección crítica causada por
la disminución repentina del flujo sanguíneo en todo el cuerpo.
El riesgo de tener signos alarmantes aumenta cuando esta enfermedad se
contrae por segunda vez y un serotipo diferente al anterior, ya que esto es
posible.
El dengue también provoca el descenso de las plaquetas porque el organismo
humano produce erróneamente anticuerpos contra el virus. Estas son un trozo
diminuto de célula en forma de disco que se encuentran en la sangre y el bazo
que ayudan a producir coágulos sanguíneos para hacer más lento el sangrado
o frenarlo y para facilitar la cicatrización de las heridas.
TRATAMIENTOS:
No existe un tratamiento general del dengue, la mayoría de personas
simplemente se medican en sus hogares con medicamentos que alivian el
dolor.
También se debe de beber mucha agua, mantenerse hidratado porque el
dengue puede producir una deshidratación.
¿CÓMO PREVENIR EL DENGUE?
Las medidas preventivas se centran en la eliminación y el control de los
criaderos del mosquito Aedes aegypti. La principal medida tiene que ver con
evitar que el mosquito se reproduzca, eliminando y limpiando los elementos
que acumulen agua.
Por otro lado, es importante evitar las picaduras de mosquitos. Es común el uso
de espirales, pastillas u otros repelentes ambientales. Se dice que se debe
vestir ropa de colores claros que cubra brazos y piernas. Debemos optar por el
uso de repelentes en aerosol, crema o líquidos en las partes del cuerpo
expuestas, renovándolo frecuentemente según la indicación del envase. Es
importante la colocación de mosquiteros o telas metálicas en las aberturas de
las viviendas.
HISTORIA DEL DENGUE:
El dengue es una enfermedad que acompaña al hombre desde hace siglos.
El registro más arcaico de esta enfermedad se encuentra en una enciclopedia
china de los Síntomas de Enfermedad y las Remedios, publicada por primera
vez durante la Dinastía Jin (265 a 420 DC). Los chinos la llamaban “agua
venenosa”: pensaban que, de algún modo, estaba conectada con insectos
voladores asociados al agua.
Las primeras epidemias compatibles con el dengue en Latinoamérica y el
Caribe ocurrieron en las Antillas Francesas en 1635 y en Panamá en 1699. Sin
embargo, los primeros reportes clínicos en la literatura médica atribuidos a esta
enfermedad corresponden al año 1779 en la isla de Java, Indonesia, en el
sudeste asiático, y a 1780 en Filadelfia, Estados Unidos. En las primeras
décadas del siglo XX, los brotes fueron más comunes en Estados Unidos, con
importantes epidemias en Florida en 1934 y en Nueva Orleans en 1945.
Los conflictos bélicos, a partir de la Segunda Guerra Mundial, generaron las
condiciones para que el dengue resurgiera, principalmente por su impacto
ecológico, poblacional y social. También influyó la intensificación del transporte
comercial entre los puertos de la región del Caribe y el Sur de los Estados
Unidos con el resto del mundo. De hecho, en 1954 se describió el primer caso
de dengue grave, conocido como dengue hemorrágico, durante una epidemia
de la enfermedad en Filipinas y Tailandia, en Asia.
El mosquito Aedes aegypti fue erradicado de América del Sur a mediados del
siglo pasado, pero a partir de 1980 se reintrodujo en la mayoría de los países,
entre ellos la Argentina, por el transporte desde zonas infectadas y la
disminución de los sistemas de control.
Volvió a tomar notoriedad por el brote epidémico de dengue hemorrágico en
1981 en Cuba, seguido del segundo gran brote ocurrido entre 1989 y 1990 en
Venezuela, hitos que indicarían la diseminación progresiva de dicha
enfermedad como un fenómeno emergente en la región.
Actualmente en nuestro país hay una nueva sepa de dengue que está
afectando y matando a muchas personas.