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Transición Democrática y Constitución 1978

La transición española a la democracia se caracterizó por ser un proceso pacífico y consensuado entre las fuerzas políticas y el régimen de Franco, que culminó con la aprobación de la Constitución de 1978 tras las primeras elecciones democráticas. La Constitución estableció un Estado social y democrático de derecho, reconoció amplios derechos y libertades y definió el sistema político de la monarquía parlamentaria.

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Transición Democrática y Constitución 1978

La transición española a la democracia se caracterizó por ser un proceso pacífico y consensuado entre las fuerzas políticas y el régimen de Franco, que culminó con la aprobación de la Constitución de 1978 tras las primeras elecciones democráticas. La Constitución estableció un Estado social y democrático de derecho, reconoció amplios derechos y libertades y definió el sistema político de la monarquía parlamentaria.

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TEMA 11: EL PROCESO DE TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1978

INTRODUCCIÓN

Cuando el 22 de noviembre de 1975 fue proclamado rey Juan Carlos I, muy pocos confiaban en que su
reinado pudiera traer al país un cambio democrático pacífico. Los franquistas no creían que esas
fueran las intenciones del nuevo monarca; y la oposición veía en él al continuador de Franco, a un
hombre que había sido educado en las Leyes Fundamentales del Movimiento para sucederle en la
dictadura.

Sin embargo, en un período de tiempo relativamente corto, el pueblo español fue capaz de realizar el
cambio desde la dictadura a una constitución democrática plena, en un proceso que se ha denominado
la “transición política o democrática” y que abarca desde 1973 (muerte de Carrero Blanco) hasta 1978
(constitución) aunque también puede extenderse hasta 1986 cuando España entra en la Comunidad
Económica Europea.

La transición se caracteriza por:

-La influencia de otros procesos democratizadores cercanos -> Grecia y sobre todo Portugal
(revolución de los claveles)

-Las ansias de libertad de las clases medias que habían mejorado su bienestar con el desarrollismo.

-Ser una reforma política promovida desde dentro del propio régimen  Se optó por un cambio desde
arriba y desde la legalidad, controlado por el gobierno.

-Contar con el apoyo y consenso amplio de la oposición El convencimiento de que era necesario
transitar a la democracia no solo vino desde el régimen sino también desde gran parte de las fuerzas
políticas de la oposición que mantuvieron un alto compromiso y una gran capacidad de consenso.

EL GOBIERNO ARIAS NAVARRO. Nov 1975 –julio 1976.

Tras la muerte del general Franco el 20 de noviembre de 1975, dos días después las Cortes proclaman
rey de España a Juan Carlos I.

Las diferentes opciones políticas planteaban tres alternativas diferentes:

A) Continuismo-inmovilismo (mantener el régimen sin Franco) esta opción fue defendida por los
franquistas inmovilistas (el Bunker) cuyos planteamientos se concretaron en el partido Fuerza
Nueva.

B) Reformismo-aperturismo (reformar el régimen desde sus propias instituciones, liberalizándolo


para responder a la nueva situación social y llegando, o no, al establecimiento de la democracia) 
esta opción incluía a sectores de la derecha que querían modernizar el régimen. Será la que se
imponga finalmente.

C) Rupturismo (la oposición antifranquista se inclinaba por romper totalmente con el pasado
dictatorial y construir un nuevo sistema democrático)  Esta opción estaba encarnada en un
principio por partidos como PSOE, PCE, PNV etc, pero finalmente optan por consensuar
posiciones con los reformistas.

Debido a la fuerza de los sectores inmovilistas del régimen, el rey nombra presidente del gobierno a
Carlos Arias Navarro, de corte continuista mientras que Torcuato Fernández Miranda, mucho más
reformista, es nombrado presidente de las Cortes, convirtiéndose en la mano derecha del rey durante
el proceso de Transición.

Carlos Arias Navarro, con su programa (“Espíritu del 12 de Febrero”) se limita a otorgar algunas
libertades pero sin permitir el pluralismo político, por lo que queda clara su voluntad continuista.

Como consecuencia de la falta de reformas, la oposición se coordina y se une en la llamada


“Platajunta”, producto de la unificación de la Junta Democrática organizada por el PCE y de la
Plataforma de Convergencia Democrática organizada por el PSOE.

La Iglesia, apoyada por el primado Tarancón, apoya un cambio político. Lo que valió la crítica de los
sectores más inmovilistas

En paralelo en las calles aumenta la conflictividad social y política con manifestaciones, huelgas y
campañas a favor de las libertades democráticas y la amnistía para los presos políticos, estas
manifestaciones fueron sistemáticamente reprimidas por la Brigada Político Social.

A estos problemas se unen los sucesos de Montejurra (enfrentamientos internos entre los
tradicionalistas inmovilistas y reformistas) y la proliferación atentados de ETA.
Falto de apoyos y forzado por el rey, el presidente Carlos Arias Navarro dimite el 1 de julio de 1976.

EL GOBIERNO DE ADOLFO SUÁREZ (1976-1979)

El rey elige para suceder a Arias al joven político Adolfo Suárez, antiguo secretario general del
Movimiento Nacional, que opta por las reformas de manera clara. Su objetivo, apoyado por el monarca,
era conseguir una reforma progresiva del sistema político a partir de la evolución de las leyes y de las
instituciones franquistas, para lo cual necesitaba anular la resistencia de los inmovilistas y atraerse a la
oposición rupturista hacia posiciones reformistas.

Tras conceder una amplia amnistía y mantener contactos con la oposición democrática, en noviembre
de 1976 consigue que las antiguas Cortes franquistas aprueben la Ley para la Reforma Política,
siendo después ratificada por referéndum. Con ella se establecían Cortes bicamerales elegidas por
sufragio universal y la legalización de partidos políticos y sindicatos obreros (excepto el PCE). Resulta
difícil explicar que las Cortes franquistas acepten su “muerte política” con la firma de esta ley, pero en
gran parte se debió a la capacidad de persuasión de Fernández Miranda y de Adolfo Suárez.

En abril de 1977 es legalizado el PCE y el 15 de junio de 1977 se llevan a cabo las primeras
elecciones generales democráticas, que se saldan con la victoria por mayoría simple de la centrista
Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, seguida de cerca por el PSOE, mientras que
tanto la derecha (Alianza Popular, AP), como la extrema izquierda (PCE) quedan muy por detrás. El
electorado había optado por la moderación.

El nuevo gobierno dirigido por Suárez se enfrentó a tres tareas principales mediante una política de
consenso: la crisis económica de 1973 mediante los Pactos de la Moncloa de 25 de octubre de
1977 (reforma fiscal, moderación salarial y medidas contra el paro), la aprobación de la Constitución
del nuevo régimen político (Constitución aprobada por referéndum el 6 de diciembre de 1978) y la
solución del problema regional a través de la progresiva construcción del Estado Autonómico
(Estatutos de Autonomía de Cataluña y País Vasco de diciembre de 1979).

Aparte de la crisis económica de 1973, los principales problemas fueron las amenazas involucionistas
de la extrema derecha (destacan atentados terroristas como los asesinatos de Atocha y el intento de
golpe de Estado en 1978: “Operación Galaxia”) y el terrorismo de los grupos de extrema izquierda
(GRAPO, FRAP y, sobre todo ETA, que perpetra casi 100 asesinatos en 1980).

LA CONSTITUCIÓN DE 1978

La Constitución se fraguó durante un proceso de negociación largo (de agosto del 77 a diciembre del
78), fue firmada por Juan Carlos I el 6 de diciembre de 1978 y se basa en el consenso ya que es fruto
de la suma de ideologías muy diversas. De hecho, fue elaborada por una Ponencia integrada por
miembros de los principales partidos políticos, con la excepción del PNV: Manuel Fraga (AP), Miquel
Roca (Minoría Catalana), Gregorio Peces-Barba (PSOE), Jordi Solé-Tura (PCE), Gabriel Cisneros,
Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero de Miñón (UCD)

Características generales:

-Tiene un carácter ecléctico: esto es así porque es fruto de la suma de ideas conservadoras y
progresistas, el objetivo es que pueda ser asumida por la mayor parte de los ciudadanos y opciones
políticas

-Es extensa :169 artículos (la segunda más larga desde 1812) organizados en un título Preeliminar y
10 Títulos normativos, eso quiere decir que es minuciosa intentando evitar que futuras leyes puedan
desvirtuar a posteriori el sentido del texto constitucional.

-Es rígida: Se establece que la reforma de la Constitución solo pueda alcanzarse mediante un
consenso amplísimo del congreso, los legisladores quisieron así crear un mecanismo de defensa para
evitar continuos cambios en la Constitución . Esto da estabilidad al texto constitucional que a penas ha
sufrido reformas desde 1978.

Análisis de la Constitución:

Dentro de la Constitución de 1978 podemos destacar los siguientes aspectos:

-Concepción del Estado  en los artículos 1-3 se define España como un “Estado social y democrático
de Derecho” cuya soberanía emana del pueblo español y cuya forma política es la Monarquía
parlamentaria.

- Derechos y deberes constitucionales  el reconocimiento de los derechos y libertades es amplio,


detallado y coincidente con la Declaración Universal de Derechos Humanos (derecho a la vida, la
educación, la cultura, la salud, la libertad ideológica, de expresión, cátedra y comunicación, asociación
etc.). Se reconoce el principio de igualdad de los españoles ante la ley sin “discriminación alguna por
razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición”.
-Sistema político:

A) El rey es el Jefe del Estado, tiene funciones representativas a nivel diplomático, sanciona y
promulga las Leyes, convoca y disuelve las Cortes y ejerce el mando supremo de las Fuerzas
Armadas. Su persona es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Con respecto a la sucesión “se
prefiere el varón a la hembra” (art. 57)

B) las Cortes son bicamerales y están formadas por el Congreso y el Senado: su labor consiste en
elaborar las leyes, aprobar los presupuestos, elegir al Presidente del gobierno y controlar al gobierno.
La forma de elección de las Cortes es mediante sufragio universal, los diputados y senadores son
elegidos por un periodo de 4 años.

El presidente del gobierno es elegido por el Congreso de los Diputados a propuesta del rey. Por otro
lado, la acción del gobierno está sometida al control de las Cortes.

Se establece la independencia del poder judicial, cuya máxima instancia sería el Tribunal
Constitucional si bien las Cortes nombran a las máximas instancias judiciales (poder judicial).

El Poder Judicial corresponde a jueces y magistrados, sometidos al Tribunal Supremo y al Tribunal


Constitucional. Éste se ocupa de controlar la constitucionalidad de las leyes, y también resuelve los
posibles conflictos entre las normas aprobadas por los parlamentos de las Comunidades autónomas y
las normativas del Estado.

En cuanto a la organización territorial del Estado español, se ha querido dar respuesta, a través de
las autonomías, a la reivindicación histórica que el nacionalismo vasco y catalán ha venido
demandando desde finales del siglo XIX. La Constitución declara, en efecto, que España está
integrada por diversas “nacionalidades” (se sobreentendió que eran el País Vasco, Cataluña y Galicia)
y regiones que acceden a su autogobierno, asumen determinadas funciones y competencias, las
cuales aparecen descritas en sus respectivos Estatutos de autonomía, que tienen que ser aprobados
por las Cortes. Cumplido el proceso de organización territorial, España cuenta con 17 Comunidades y
dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla)

CONCLUSIONES
Pese a todas las dificultades (crisis económica internacional, terrorismo, conflictividad social, intentos
de involucionismo), durante la Transición política se establece en España un régimen democrático que
se fue consolidando gracias a la nueva estructura social del país (predominio de la clase media) y al
consenso alcanzado por las principales fuerzas políticas, reflejado en la Constitución de 1978.

Esto último explica que ésta continúe estando vigente en la actualidad sin apenas reformas de
importancia y que, en general, siga siendo considerada como un punto de encuentro de la mayor parte
de las opciones políticas. Se consolida así un periodo de normalización política, crecimiento económico
y modernización social, aunque con el problema actual de la creciente polarización política.

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