1|
7 de abril de 2024
La adoración vana (Ecl. 5:1-7).
Uzziel Jiménez Peláez.
Introducción y contexto.
¿Te ha sucedido que has dedicado mucho tiempo y esfuerzo a algo
que consideras importante para luego darte que cuento que todo fue en
vano? [En broma: No digáis que la escuela y menos que el matrimonio ¡eh!].
Podemos apelar a un ejemplo que tenemos aún fresco (eso espero); la semana
pasada hablamos de la resurrección de Jesús, y de cómo Pablo argumentaba lo
miserables que seríamos si Jesús no hubiese resucitado, es decir, todo sería
vano. ¿Te imaginas? Cuántos años en la iglesia, cuánto dinero ofrendado,
cuántas horas dedicadas a la lectura, etc.
Pues hoy hablaremos de lo vano que puede convertirse el culto o la
adoración a Dios. Hace no mucho, se nos enseñaba sobre las siguientes
palabras de Isaías: “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí
con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y
su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido
enseñado” (Is. 29:13).
Estas palabras exponían la muy triste condición del pueblo de Dios en
aquel tiempo. Ellos ofrecían sus sacrificios y hacían sus rituales, pero estaban
muy lejos de ofrecerle a Dios la verdadera adoración que Él se merecía. Se
mostraban irreverentes en la casa de Dios; y, en consecuencia, estaban
adorando en vano
¿Recuerdas lo de creer en vano? (1 Co. 15:2). Como nosotros no
queremos adorar en vano, analizaremos algunos consejos del Predicador para
acercarnos a Dios de una manera solemne y aceptable.
Contenido.
1. Prepárate para venir a la casa de Dios (v. 1).
2. Escucha más, habla menos (vv. 2-6).
3. Teme a Dios (v. 7).
Desarrollo.
2|
1. Prepárate para venir a la casa de Dios (v. 1).
Sabemos que, en el tiempo de Salomón, el templo era el lugar de
encuentro con Dios, hoy ese templo ya no existe. Pero esto no significa que no
sigamos teniendo un lugar de encuentro comunitario para encontrarnos con
Dios; con todo y que somos templo del Espíritu Santo.
Y, por ende, como dice Pablo a Timoteo, debemos saber “cómo debemos
conducirnos en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y
baluarte de la verdad” (1 Tim. 3:14-15). Y “asusta” saber lo que Pablo enseñaba
sobre cómo comportarse delante del Dios vivo (1 Tim. 3:1-13). Debemos venir
con plena consciencia de lo que hemos venido a hacer y a quién hemos
venido a adorar.
a. Guarda tu pie (v. 1).
“Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie”. Esta frase equivale a
“mira dónde pisas”. Apunta a la preparación previa a nuestro encuentro con
Dios. También trae a mi mente lo de Abraham (quita tu calzado) ¿Qué tenía de
especial la tierra y los arbustos para que Abraham debiera quitar el calzado
de sus pies? [La presencia del Dios tres veces santo]
¿Qué de especial tienen estas cuatro paredes? El lugar que pisamos es
santo, porque Dios es santo. Hemos de cuidar nuestra conducta (mira dónde
pisas). Guardar nuestro pie equivale a poder decir lo que el salmista:
De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra. Sal. 119:101.
Mi pie ha estado en rectitud;
En las congregaciones bendeciré a Yahveh.
Sal. 26:12.
¿Miramos cómo andamos antes de nuestro encuentro con Dios?
Cuándo vienes al culto ¿Piensas con quién te vas a encontrar? [Dios] ¿De qué
mal camino contuviste tus pies esta semana?
b. Acércate más para oír (v. 1).
“Acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios”.
Muchos israelitas se presentaban al templo para “cumplir” religiosamente con
3|
sus deberes religiosos (valga la redundancia). Ofrecían su sacrificio, pero no
escuchaban a Dios, no había arrepentimiento; y, por tanto, su sacrificio era el
“sacrificio de los necios”. Dios quiere más obediencia y menos religiosidad
(sacrificios necios). Sacrificio sin obediencia es de necios ¿Qué complace más a
Dios, el sacrificio o la obediencia?
Y Samuel dijo [a Saúl]: ¿Se complace Yahveh tanto en los
holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de
Yahveh? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el
prestar atención que la grosura de los carneros. 1 S. 15:22.
Si te acercas, pero no escuchas, no sirve; debes prestar atención. Saúl
pensó que podía obedecer a Dios a su manera. Dios le había dicho
exactamente qué es lo que quería, y Saúl hizo una versión propia de la
instrucción de Dios; y con todo, pensaba que agradaba a Dios. Sin embargo,
Dios le desechó por esto: “Por cuanto tú desechaste la palabra de Yahveh, él
también te ha desechado para que no seas rey” (1 S. 15:23b).
c. Sé consciente (v. 1).
El versículo termina diciendo: “Porque no saben que hacen mal”. “Ni
conciencia tienen de que hacen mal” (NVI). La ignorancia no nos exime de
culpa, ni ante las autoridades humanas, ni ante Dios. De hecho, Dios por medio
de los profetas informó una y otra vez lo que el pueblo estaba haciendo mal.
Pero ¿cuál fue el problema en realidad? [Que no quisieron escuchar].
¿Hoy hay ignorancia y religiosidad en las iglesias? [Si, porque no
queremos escuchar a Dios]. Por eso mucha gente va buscando el lugar
“adecuado” y allí presenta su “sacrificio de los necios”. Una adoración que no
es acepta delante de Dios, no es agradable, Dios la rechaza completamente.
Aunque parezca increíble, mucha gente cae en esto del sacrificio de los necios.
El sacrificio de los necios es cualquier acercamiento
irreverente o insincero a Dios1
1
Harper, A. F. (2010). Libro de ECLESIASTÉS o EL PREDICADOR. En S. Franco (Ed.),
Comentario Bíblico Beacon: Literatura Poética y Sapiencial (Tomo 3) (pp. 576–577). Lenexa, KS:
Casa Nazarena de Publicaciones.
4|
2. Escucha más, habla menos (vv. 2-6).
a. No te des prisa con tu boca (v. 2).
Dicen por ahí que Dios nos dio dos oídos y una boca para escuchar más,
y hablar menos. Puede que esto no sea cierto, pero lo que sí es cierto es que
Dios continuamente nos exhorta a que nuestras palabras sean pocas, sobre
todo en su presencia.
En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios
es prudente. Prov. 10:19.
El consejo de Salomón también tiene que ver con el pensamiento (“ni
con tu corazón”, v. 2), y nos recuerda quién es Dios y quiénes somos
nosotros. No debemos perder esta perspectiva nunca: Dios es Creador,
nosotros somos criaturas.
En resumen, Salomón nos aconseja que es mejor estar ansiosos por
escuchar a Dios, y no tanto por hablar: “sean pocas tus palabras”.
Parafraseando el v. 3, podemos decir: En la multitud de palabras hay necedad.
b. Cumple lo que prometes (v. 4).
¿Cuántas veces no ha pasado que, en un momento de necesidad o de
emoción, las personas prometen hacer toda suerte de cosas grandes si Dios la
saca de su dificultad, y después, una vez que el problema ha pasado, olvidan la
promesa?2 ¿Te suena esto?
La exhortación es clara, no hagas votos o promesas a la ligera delante
de Dios. Los votos delante de Dios eran (y deben ser) cosa seria; la ley hebrea lo
estipulaba con claridad (Nm. 30-1-15).
21
Cuando haces voto a Yahveh tu Dios, no tardes en pagarlo; porque
ciertamente lo demandará Yahveh tu Dios de ti, y sería pecado en
ti. 22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti
pecado. 23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo
cumplirás, conforme lo prometiste a Yahveh tu Dios, pagando la
ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca. Dt. 23:21-23.
2
Ehlke, R. C. (2002). Eclesiastés, Cantar de los Cantares. (J. C. Jeske & J. A. Trapp, Eds.) (p.
50). Milwaukee, WI: Editorial Northwestern. [Paráfrasis mía]
5|
Si prometes, no tardes en cumplirlo, en todo caso, es mejor que no
prometas, y no que prometas y no cumplas. IMPORTANTE: Muchas ocasiones
esto se toma a la ligera, pero es más serio de lo que se piensa, es pecado: “No
dejes que tu boca te haga pecar” (sería pecado en ti, Deut.).
IMPORTANTE: Un voto delante de Dios cuenta como un voto o
promesa a Dios. En el matrimonio, en la presentación de tus hijos ¿Qué
pactaste? ¿Qué pactaste con Dios cuando te bautizaste? ¿Lo has cumplido?
¿Le prometiste a Dios que si te daba un trabajo ibas a ser un trabajador
fiel? No nos dejemos llevar por emociones pasajeras, el siguiente versículo
nos vuelve a recordar cuán serio es esto delante de Dios.
c. No pongas excusas (v. 6).
Todos nos equivocamos, pero no todos reconocemos cuando nos
equivocamos ¿Cierto? No digas que fue ignorancia, no te excuses, reconoce,
pide perdón, y no lo vuelvas a hacer.
Surge una pregunta que debe ponernos a pensar en el contexto este de
las excusas: “¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que
destruya la obra de tus manos?” (v. 6) ¿Por qué se aíra Dios? [Porque como
vemos en el punto anterior, todo esto es pecado]
3. Teme a Dios (v. 7).
Hace quince días mencioné cuál era el temor correcto basándome en Dt.
10:12-13, 20-21.
Que andes en todos sus caminos.
Que lo ames y que lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu
alma.
Que guardes sus mandamientos y sus estatutos.
Que le sigas (a su paso y en su dirección).
Que Él sea el objeto de tu alabanza.
También hemos de temer a su disciplina, porque somos hijos (Hb.
12:5-11.
También quisiera mencionar en que nuestro temor a Dios ha de ser
solemne, obediente y reverente. Repito esta parte que vimos hace 2 semanas.
6|
a. Tenemos un temor adecuado cuando nos apartamos del mal.
Con misericordia y verdad se corrige el pecado,
Y con el temor de Yahveh los hombres se apartan del mal.
Proverbios 16:6
b. Tenemos un temor reverente cuando debido al temor a Dios
andamos en santidad.
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos
de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la
santidad en el temor de Dios. 2 Corintios 7:1
c. Tenemos un temor reverente cuando tenemos comunidad íntima
con Dios.
La comunión íntima de Yahveh es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto. Salmo 25:14
Conclusiones.
I. Eso era en el Antiguo Testamento.
Hace poco estudiamos bajo el título temblar ante la Palabra de Dios. En
aquella ocasión analizamos un pasaje de Éxodo donde el pueblo de Israel
temblaba ante la presencia y Palabra de Dios: “Todo el pueblo observaba el
estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba;
y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés:
Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros,
para que no muramos” (Éx. 20:18-19).
Mucha gente piensa en el A.T. como otra revelación, y el Dios del A.T.
como otro Dios; pero, aunque tenemos una revelación progresiva, esto no es
así. En el mismo sentido, se puede pensar que cierta solemnidad y reverencia
son cosa del pasado, pero veamos lo que nos dice el N.T.
18
Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y
que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la
tempestad, 19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la
cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase
7|
más, 20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una
bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; 21 y tan
terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y
temblando; 22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la
ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos
millares de ángeles, 23 a la congregación de los primogénitos que
están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de
los justos hechos perfectos, 24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto,
y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.
Lo que los israelitas experimentaron en el monte Sinaí no era más que
una sombra de la realidad de lo que nosotros experimentamos ahora
cuando nos reunimos como iglesia adorar a Dios en el día del Señor. Es por
eso que el autor a los hebreos concluye esta sección diciendo:
28
Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos
gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y
reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.
Heb. 12:28-29.
El Dios del N.T. sigue siendo fuego consumidor. Debemos adorarlo
con temor y reverencia ¡Hoy tenemos mayor responsabilidad! Debemos
mostrar más solemnidad y reverencia, y me parece que, en general, en todas
las iglesias pasa lo contrario (no todos por supuesto).
II. Preparando el encuentro con Dios.
Previo. Esto incluye toda la semana, pero hablemos del sábado ¿A qué
hora te duermes? ¿Cómo es tu preparación para encontrarte con Dios?
¿Oras para que Dios te hable a ti y a tus hermanos (y personas visitantes)
durante el culto? ¿Vienes enchufado o a que te enchufen?
Durante. Es terrible estar físicamente, pero ausente a la vez (no con el
espíritu). ¿Qué parte quiere Dios de nosotros? Dios quiere que le amemos con
toda nuestra mente, corazón y fuerzas.
¿Cómo solemos estar durante “el culto de adoración”? ¿Es
adoración? Estar con el móvil (si, hay gente mirando otras cosas durante una
prédica sobre el Dios vivo y verdadero), estar pensando en la comida, etc.
8|
III. Religiosidad.
“El necio piensa ciegamente que agrada a Dios con una conducta que
tiene la apariencia de ser correcta”. 3 Los israelitas se habían vuelto religiosos,
y mayormente la iglesia actual también. Cuando esto sucede, la adoración es
vana. Sin darnos cuenta también caemos en el ritualismo, voy, cumplo, y
obtengo el favor de Dios.
La religiosidad es algo que nunca debería ser una característica de un
seguidor de Jesucristo, pero, lamentablemente, a veces lo es. Siempre que un
cristiano quita la vista de una relación personal con Jesucristo, el resultado
puede ser la religiosidad/religiosidad. A menudo es más fácil observar las
reglas, los rituales y las tradiciones de una religión que mantener una
relación apasionada con el Señor.
¿Eres religioso? Tu adoración es vana, estás perdiendo el tiempo.
¡Volveos a mí, dice Yahveh de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros! (Zac.
1:3)
Os dejo con las últimas palabras del libro: “ 13 El fin de todo el discurso
oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el
todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con
toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”. (12:13-14).
¿Culto de adoración o sacrificio de los necios? Para reflexión.
3
Ehlke, R. C. (2002). Eclesiastés, Cantar de los Cantares. (J. C. Jeske & J. A. Trapp, Eds.) (p.
50). Milwaukee, WI: Editorial Northwestern.