1807: Las tropas de Napoleón ingresan en la Península Ibérica y los Reyes de España abdican
En el siglo XVIII, hubo grandes luchas de poder entre las naciones europeas. Los conflictos fueron cada vez más
globalizados porque se luchaba por territorios extranjeros. La Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas
ocurrieron a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX. En 1805, se hizo cada vez más difícil para España
atravesar el Atlántico, y en 1806 y 1807, Gran Bretaña intentó tomar el puerto de Buenos Aires de España.
En 1807, las tropas de Napoleón ingresaron a la Península Ibérica. Inicialmente, España era aliado de Francia y
Napoleón buscó la cooperación de España en la invasión de Portugal. La monarquía española cooperó debido al
bloqueo británico de Buenos Aires, y porque esperaba asegurar el sur de Portugal para sí misma. Sin embargo,
Napoleón traicionó a España y las tropas francesas se trasladaron al territorio español.
En 1808, el rey borbón Fernando VII se convirtió en rey de España, pero posteriormente Napoleón lo expulsó,
provocando una crisis que repercutió en todo el imperio español. El rey Fernando VII y su padre aceptaron una
invitación de Napoleón para resolver el asunto diplomáticamente, pero se vieron obligados a renunciar a sus
cargos y aceptar a la familia Bonaparte como reemplazantes. El hermano de Napoleón, José Bonaparte, fue el
primer rey Bonaparte de España y ocupó la corona española hasta 1813, como José I.
Mientras tanto, Fernando VII y su padre fueron mantenidos prisioneros en Francia y esto provocó una crisis de
poder en todo el imperio español. Como observa Natalia Sobrevilla con respecto a la abdicación de la familia real
española, “[se] encontró con una seria oposición en algunos sectores de España, desencadenando una crisis
constitucional de proporciones inauditas. Las Abdicaciones Reales fueron el verdadero punto de inflexión para la
monarquía hispana”.
Por lo tanto, la eliminación del rey legítimo socavó los nacimientos del sistema monárquico y esto repercutió en
todo el mundo hispano. Altos oficiales militares españoles mantuvieron su lealtad a la Corona y aceptaron a
Bonaparte como el nuevo monarca. Por lo tanto, hubo poca resistencia a los franceses por parte de los altos
oficiales militares al mando. La resistencia que surgió fue, más bien, de los campesinos y de la clase media. El 2 de
mayo de 1808, los madrileños se rebelaron contra la ocupación francesa, pero fueron anulados y muchos fueron
asesinados.
Después de la usurpación del trono de Napoleón al rey, las estructuras gubernamentales centrales y provinciales
de la península española se rompieron. Las juntas regionales y descentralizadas, que se negaron a reconocer la
legitimidad de la dinastía Bonaparte, tomaron el poder. Estas juntas insistieron en que, durante la ausencia del
rey, el poder regresara a las provincias. Proporcionaron Establecieron un modelo que luego sería replicado en
Hispanoamérica.
En el podcast anterior, Natalia Sobrevilla Perea discute el efecto de la crisis de 1808 y la ausencia de un rey. Ella
analiza el concepto de revolución en este contexto. Si bien hubo grandes cambios en Hispanoamérica en este
momento, el sistema monárquico todavía era compatible en la mayoría de los lugares. Dentro de este contexto
histórico, Sobrevilla Perea se pregunta, ¿A qué nos referimos cuando hablamos de revolución y de restauración
de la monarquía? Incluso cuando se redactó la Constitución de Cádiz, se concibió una monarquía constitucional.
La campaña de Napoleón en Rusia – por Francesc Sánchez
En 1812 el Imperio francés de Napoleón, después de diez años de guerras, se ha extendido hegemónicamente
por todo el continente europeo, desde la Península Ibérica hasta Rusia, entre regiones anexionadas al Imperio,
estados satélites, y aliados forzosos. Ya en tiempos de la Revolución, Bélgica, Luxemburgo y Renania se integran
en Francia. Napoleón en 1810 crea el reino de Holanda y también lo anexiona, junto al norte de Alemania. La
derrota de Prusia en 1807 da como resultado un nuevo reino en manos de Jerónimo Bonaparte. Buena parte de
Alemania, la Confederación del Rin, es un Estado dependiente del Imperio. En cuanto a Austria, Napoleón se casa
con María Luisa, hija del emperador. Napoleón en 1807 crea el Gran Ducado de Varsovia independiente, pero
bajo la protección francesa. Suecia y Dinamarca fueron gobernadas por el general Bernadotte. En cuanto a
Nápoles, en 1806, sitúa a su hermano José, y luego al general Murat, el resto de Italia quedará una parte
anexionada al Imperio y otra como Estado dependiente. Buena parte de los Balcanes también quedan
anexionados al Imperio. Napoleón en España hace rey a su hermano José Bonaparte, y anexiona Cataluña al
Imperio: finalmente invade el territorio para atacar a Portugal, y esto provoca la Guerra de la Independencia. Este
último Estado, el Reino Unido, y Rusia, son los únicos países que escapan al control o injerencia de Napoleón.
Imperio Napoléonico en 1812 – Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado
El plan ideado para derrotar al Reino Unido fue el bloqueo continental, también llamado sistema continental,
que se puede definir como un sistema económico y comercial impuesto por Napoleón para excluir a los británicos
de todo intercambio mercantil con los países europeos. El sistema continental fracasó porque Francia no disponía
de una marina de guerra tan importante como la Gran Bretaña para hacer cumplir el bloqueo y tampoco fue
capaz de suministrar las manufacturas que ésta ofrecía. El zar Alejandro I se retiró del sistema continental para
dar salida a sus materias primas y entonces Napoleón decide invadir Rusia el 22 de junio con la Grande Armée: un
ejército compuesto por 450.000 soldados que procedían de Francia, pero también por 95.000 soldados polacos,
90.000 soldados alemanes (24.000 bávaros, 20.000 sajones, 20.000 prusianos, 17.000 westfalianos, y varios miles
procedentes de los pequeños estados del Rin), 34.000 soldados austriacos, 25.000 suizos, 4.800 españoles, 3.500
croatas, 2.000 portugueses, y finalmente algunos contingentes belgas.
El ejército ruso, dependiendo de las fuentes, estaba integrado entre 400.000 y 700.000 soldados. Estas fuerzas
estaban divididas en el Primer Ejército del Oeste, comandado por el general Michail Barclay de Tolly, compuesto
por unos 159.800 hombres, el Segundo Ejército del Oeste, comandado por el general Piotr Bagratión, compuesto
por unos 62.000 hombres, y el Tercer Ejército del Oeste, comandado por el general Tormasov, compuesto por
unos 58.200 hombres. Existían además dos fuerzas de reserva, una de 65.000 hombres y otra de 47.000.
La estrategia adoptada por los generales rusos fue la atraer a las fuerzas francesas hacia el interior del territorio
lejos de sus bases de abastecimiento. Esta táctica se debate si fue premeditada o por si por el contrario los rusos
al ser incapaces de presentar batalla en campo abierto contra los franceses optaron por ella como último recurso.
Dentro del contexto de las guerras napoleónicas estaba el antecedente de los españoles en la Guerra de la
Independencia, entre 1808 y 1814, que también incapaces de enfrentarse frontalmente contra los franceses
optaron por una guerra de guerrillas. Más atrás en la historia tenemos el enfrentamiento entre suecos y rusos en
tiempos de Pedro el Grande en el siglo XVIII. Y mucho más atrás Heródoto en su Historia nos cuenta que en el
avance de los persas sobre el Este del continente europeo los escitas hicieron entrar a los invasores hacia el
interior del continente lejos de sus puestos de abastecimiento.
Del 16 de agosto al 18 de agosto los ejércitos se enfrentan en la ciudad de Smolensk. Pero donde realmente se
enfrentan de forma contundente es en la batalla de Borodino, el 7 de septiembre, donde vencen los franceses.
Esta batalla fue la antesala de un camino libre hasta Moscú. Los rusos evacuaron a la población de Moscú
mientras liberaban a sus criminales bajo la condición de que quemaran la ciudad. El incendio de Moscú fue un
ejemplo de la táctica de la tierra quemada, pues dejó sin suministros a los franceses en la capital. Napoleón más
tarde mantuvo que de haber salido 15 días antes de la ciudad podría haber destruido al ejército ruso de Kutúzoz
acampado cerca de Tarutino.
En la retirada de Rusia del 19 de octubre la Grande Armée fue atacada por guerrillas integradas por cosacos y
tropas regulares rusas a las que se fueron sumando soldados no franceses aliados que cambiaron de bando. El 18
de diciembre la Gran Armée ha abandonado Rusia. Se calcula que solo 58.000 soldados sobrevivieron (un 20% del
total). El frío, el hambre, y los continuos ataques diezmaron la Gran Armée. La campaña de Napoleón en Rusia fue
un punto de inflexión más, como antes lo había sido la batalla naval de Trafalgar en 1805: la sangría en las estepas
rusas frenó al emperador en su ambición por controlar todo el continente europeo. Para los rusos que bautizaron
esta campaña como la Guerra Patriótica fue un revulsivo nacionalista para todo el siglo XIX. León Tolstoi
contextualiza su inmortal obra Guerra y Paz en este gran conflicto. Ridley Scott en su película Los duelistas retrata
muy bien esta sucesión de campañas. Napoleón en 1815 finalmente sucumbe en la batalla de Waterloo.
El fracaso de la Grande Armée de Napoleón en Francia fue un aviso para los grandes ejércitos que se adentran en
tierras desconocidas para conquistarlas. Pero este aviso en el que tuvo que ver tanto la inmensidad del territorio
como las inclemencias del clima, el hambre y los ataques en forma de guerrilla, no fue atendido. Los alemanes en
1941 en su avance hacia Moscú en la Segunda Guerra Mundial repitieron los pasos dados por Napoleón, teniendo
que retirarse, nuevamente por la resistencia rusa, por el frío, y por la lejanía de sus puestos de abastecimiento
tanto de combustible como de alimentos. De ahí en adelante los grandes ejércitos son capaces de reducir al
enemigo cuando se enfrenta frontalmente, pero son incapaces de vencer a las guerrillas: tenemos el ejemplo de
la guerra del Vietnam que enfrentó a los Estados Unidos contra el Viet Cong entre 1964 y 1975, o la Guerra de
Afganistán donde el ejército soviético entre 1979 y 1989 tuvo que retirarse frente a los señores de la guerra y los
muyahidines en un escenario endiablado.
Napoleón, la expansión
Napoleón decidió aliarse con los españoles, mediante el Tratado de Fontainebleau, el cual fue roto por él mismo
al invadir también a España, imponiendo en 1808 a su hermano José Bonaparte como emperador luego de las
abdicaciones de Carlos IV y su hijo Fernando VII al trono español. La invasión napoleónica a la península Ibérica
favoreció que las colonias españolas en América iniciaran movimientos de emancipación. Los territorios que
estaban bajo el control de Francia hasta este punto eran:
La Confederación Helvética;
La Confederación del Rin;
El Gran Ducado de Varsovia;
El Reino de Italia;
Westfalia;
Nápoles;
Toscana; y,
La península Ibérica
Para 1812 la suerte de Napoleón comenzó a cambiar, se vio obligado a atacar Rusia con el fin de defender el
Gran Ducado de Varsovia. Maniobra que los rusos aprovecharon para hacer que las fuerzas francesas se
introdujeran cada vez más en su territorio.
La estrategia rusa consistía en atacar y retroceder hasta que las tropas francesas se quedaran sin víveres, a
merced del crudo invierno. Tras extenuantes combates, finalmente, el ejército de Napoleón fue vencido y
expulsado. Esta derrota fue el principio del fin.
Sin duda, la unión hace la fuerza. En 1813 la resistencia española fue apoyada por Inglaterra para defenderse y
contraatacar a Francia hasta hacer abdicar a José I, la monarquía española fue restituida con Fernando VII a la
cabeza.
Aprovechando las recientes derrotas de Napoleón, Prusia volvió a declararle la guerra a Francia, Napoleón se vio
obligado a enfrentar a los ejércitos de Inglaterra, Rusia, Prusia, Suecia y Austria en la batalla de Leipzig, o también
llamada la Batalla de la Naciones. La defensa francesa no tuvo éxito y perdió la guerra.
Mermado el poder de Napoleón, el senado francés lo obligó a abdicar al trono en 1814. Fue exiliado a la isla de
Elba, localizada en el Mediterráneo. Pese a que se encontraba permanentemente vigilado, logró escapar y en
marzo de 1815 regresó a Francia y volvió a tomar el poder.