La democracia es una forma de organizar el gobierno y también la vida de una sociedad.
A nuestra
sociedad le costó mucho construir la democracia: durante el siglo xx gran cantidad de personas y
grupos lucharon para que sus derechos fueran reconocidos, para que el pueblo pudiera participar
y para que hubiera un gobierno elegido por todos.
La primera experiencia democrática surgió hace veinticinco siglos en Atenas, Grecia. Se trataba de
una democracia directa, que se ejercía en asambleas, es decir en la reunión de todos los
ciudadanos varones para decidir por sí mismos. En el siglo XVIII, después de las revoluciones
estadounidense y francesa, surgió la democracia representativa: en ella, los votantes eligen
gobernantes para que los representen y tomen decisiones.
En la actualidad, podríamos definir a un gobierno como democrático cuando cumple, al menos,
con estas condiciones:
el poder pertenece a todos;
hay una constitución o un conjunto de leyes que garantizan los derechos para las personas;
los gobernantes son elegidos por los ciudadanos y ejercen el poder por un tiempo
determinado;
los ciudadanos gozan de los derechos humanos;
todas las personas son consideradas libres e iguales;
las leyes se hacen a partir de la deliberación, es decir, de la discusión pública.
Por lo tanto, en un país democrático hay libertad, los ciudadanos eligen a los gobernantes y
existen leyes que protegen los derechos de las personas
Además de una forma de gobierno, la democracia es una forma de vivir. Se habla de
una sociedad democrática cuando sus integrantes ejercen una serie
de valores relacionados con la democracia, por ejemplo, la libertad, el trato con
igualdad para todos, les interesa la opinión de todo el grupo, no son autoritarios, se
responsabilizan por sus acciones y asumen compromisos en cuestiones sociales. En este
sentido, la democracia se transforma en una práctica cotidiana que desarrollamos al
actuar y al relacionarnos con otros. Además de una forma de gobierno, la
democracia es una forma de vivir. Se habla de una sociedad democrática cuando sus
integrantes ejercen una serie de valores relacionados con la democracia, por ejemplo,
la libertad, el trato con igualdad para todos, les interesa la opinión de todo el grupo, no
son autoritarios, se responsabilizan por sus acciones y asumen compromisos en
cuestiones sociales. En este sentido, la democracia se transforma en una práctica
cotidiana que desarrollamos al actuar y al relacionarnos con otros.
El hecho de que un país tenga un gobierno democrático no quiere decir que la
democracia funcione perfectamente, ni tampoco que no existan problemas y conflictos.
Por un lado, siempre hay muchos problemas de distinto tipo en una sociedad, y por
otro, la democracia nunca es perfecta: como tantas otras cosas, siempre puede
mejorar. Por ejemplo, si bien para la democracia todos somos iguales, deberíamos
tener las mismas posibilidades de disfrutar de nuestros derechos. Pero el hecho de que
en un país haya democracia no significa que se cumplan todos los derechos de las
personas. Por ejemplo, puede haber personas o sectores que no gozan de derechos
básicos, como el acceso a la educación, al trabajo o a un ambiente sano. ¿Esto significa
que no hay democracia? Por supuesto que sí hay. De hecho, gracias a que vivimos en
una democracia los ciudadanos podemos:
reclamar por el cumplimiento de esos derechos;
elegir mediante el sufragio a nuestros representantes en el gobierno para que la
situación mejore día a día;
denunciar en forma pública la necesidad de cumplir los derechos.
Una buena receta para la democracia: participar
A lo largo de la historia, la vigencia de la democracia se vinculó con un valor fundamental de las
sociedades: el respeto por los derechos humanos.
Los derechos humanos son derechos de los que gozan todas las personas, sin importar
la edad, el lugar de nacimiento, la etnia o la condición social. Aunque una persona viva
en un país autoritario, donde no se cumplen las reglas democráticas, sigue teniendo
estos derechos porque ellos son inherentes a la condición humana, universales,
irrenunciables e inalienables. ¿Qué quiere decir esto? Que, por el solo hecho de ser
personas, los derechos nos corresponden a todos por igual, que nadie puede renunciar
a ellos y nadie puede quitárnoslos.
Otra característica de los derechos humanos es que son indivisibles, por lo que no se
puede suprimir algún tipo de derecho sin que el resto quede afectado, e inviolables,
por lo tanto no pueden ser dañados ni destruidos.
Podemos clasificar los derechos humanos en distintos tipos:
derechos civiles y políticos, como el derecho a la vida, a la propiedad y a la
libertad;
derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo en
condiciones dignas, a la vivienda, a la salud y a la educación;
derechos solidarios o derechos de los pueblos, como el derecho a gozar de un
ambiente sano y de vivir en un mundo en paz.
Si bien los derechos humanos han existido siempre, muchas veces no son respetados ni
reconocidos. Por eso, para que todas las personas del mundo gocen de sus derechos, se
crearon leyes internacionales, como la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.
Los Estados que firman esos acuerdos internacionales se comprometen a respetarlos
en sus respectivos países y a implementar las acciones necesarias para hacerlos
efectivos.
En el caso de la Argentina, la Constitución Nacional y las leyes nacionales garantizan los
derechos humanos dentro de nuestro territorio. También existen organismos –muchos
de los cuales son internacionales– que vigilan su cumplimiento. Además, difunden y
estimulan la práctica de valores que permiten consolidar una sociedad basada en la
solidaridad, el respeto por el otro y la valoración de la diversidad.
Los derechos de los pueblos originarios y los migrantes deben ser garantizados por el
Estado.
Respondido incorrectamente
Relacioná la información de ambas columnas.
Derecho a la vida, a la propiedad y a la libertad.
Derechos solidarios o derechos de los pueblos.
Derecho al trabajo en condiciones dignas, a la vivienda, a la salud y a la educación.
Derechos civiles y políticos.
Derecho a gozar de un ambiente sano y de vivir en un mundo en paz.
Derechos económicos, sociales y culturales.
Relacioná cada característica de los derechos humanos con su explicación.
Universales
No se puede suprimir algún tipo de derecho sin que el resto quede afectado.
Inalienables e irrenunciables
Solo por el hecho de ser personas, los derechos nos corresponden a todos por igual.
Indivisibles
No pueden ser dañados ni destruidos.
Inviolables
Nadie puede renunciar a ellos y nadie puede quitárnoslos.
Derechos especiales para niños y niñas
Los niños, niñas y adolescentes, desde que nacen hasta que cumplen 18 años, son
titulares de un conjunto de derechos especiales porque se reconoce que son más
vulnerables. Esto quiere decir que durante ese período de la vida las personas tienen
mayores dificultades para ejercer sus derechos y exigir que se los respete. Por este
motivo requieren protección especial mediante leyes específicas al igual que otros
grupos vulnerables, como las personas ancianas o con discapacidades.
La necesidad de esta protección especial para niños y niñas fue defendida por muchas
personas desde el final de la Primera Guerra Mundial, por sus graves consecuencias
sobre la población civil. Con ese fin se crearon organizaciones de protección y, en 1923,
se publicó la primera Declaración de los Derechos del Niño, que no entró plenamente
en vigencia y, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto
judío, fueron violados los derechos de las personas, entre ellas muchos niños.
Recién en 1959 las Naciones Unidas sancionaron la Declaración de los Derechos del
Niño. En 1989 se dio un paso más con la Convención Internacional por los Derechos
del Niño. Una convención es un acuerdo entre países que resulta obligatorio: los
gobiernos que la aceptan y firman deben tomar las medidas necesarias para que se
cumpla su contenido.
Algunos de los derechos que fueron establecidos por la Convención son: el derecho a la
identidad, a tener un nombre, una nacionalidad y a conocer a su familia; el derecho a
tener sus opiniones y expresarlas libremente; el derecho a recibir alimentación y
atención médica adecuada; el derecho a jugar y disfrutar del tiempo libre; el derecho a
recibir educación.
En nuestro país, en 1990, se sancionó una ley que ratificó la convención y la adoptó
para todo el territorio nacional, y en 1994 se la incorporó a la Constitución Nacional.
Por lo tanto, es posible aplicar sanciones y castigos a quienes no la cumplan.
La Constitución Nacional
Como ya leíste, en nuestro país tenemos una forma de gobierno democrática, basada
en el respeto por las leyes aprobadas por los representantes del pueblo y en el
reconocimiento de los derechos de todos los habitantes del territorio argentino. La ley
más importante del país es la Constitución de la Nación Argentina, que sirve de base
para todas las demás leyes. Por eso es la ley suprema o ley fundamental. También
recibe el nombre de Carta Magna.
La Constitución Nacional se sancionó en 1853, luego de décadas de desacuerdos y
luchas. A partir de entonces, ha sido reformada en varias oportunidades, adaptando su
texto a los cambios económicos, políticos y sociales que requería cada momento
histórico. En 1860 se llevó a cabo la primera modificación, cuando la provincia de
Buenos Aires –que no había participado de su sanción– se incorporó al resto del
territorio. Durante el siglo XIX hubo otras dos reformas, una en 1866 y otra en 1898; y
luego, en el siglo XX, se realizaron otras tres: en 1949, en 1957 y la última, en 1994, que
está vigente en la actualidad.
Los constituyentes del 53, óleo de Antonio Alice que se encuentra en el Salón de los
Pasos Perdidos del Congreso de la Nación.
¿Cómo está organizada la Constitución?
El texto de nuestra constitución está organizado en varias partes, como podés observar
en su índice.
En primer lugar hay un texto introductorio, llamado Preámbulo, que explica quiénes
sancionaron la Constitución y cuáles son sus objetivos. Luego se encuentra la primera
parte, que contiene las declaraciones (principios generales en los que se basa la
organización política del Estado, por ejemplo, lo que establece el artículo 1 y los
derechos y las garantías (art. 1 a 35). Desde la reforma de 1994, se agregaron los
nuevos derechos y garantías (art. 36 a 43).
La segunda parte establece quiénes son las autoridades de los tres poderes del
gobierno nacional, cuáles son sus funciones y cómo se deben organizar los gobiernos
de las provincias.
Al finalizar se encuentran las disposiciones transitorias, que son aclaraciones sobre el
funcionamiento de la Constitución Nacional a partir de la reforma de 1994.
Una sesión de la Convención Constituyente que se reunió en la ciudad de Santa Fe en
1994 para reformar la Constitución Nacional.
Respondido
Respondé estas preguntas: ¿creés que la Constitución Nacional…
a. sirve para protegerte? ¿Por qué?
b. es importante que se la respete? ¿Qué podemos hacer para que esto ocurra?
Nuestra forma de gobierno
El artículo 1 de nuestra Constitución establece que la forma de gobierno de la Nación
Argentina es representativa republicana federal. ¿Qué significa esto?
Es representativa porque el pueblo no gobierna directamente sino a través de
los hombres y mujeres (sus representantes) que elige para que, en su nombre y
por un tiempo determinado, tomen decisiones políticas y hagan leyes que
afectan al bien común.
Es republicana porque el poder de gobierno proviene del pueblo y se encuentra
dividido en tres según las funciones y tareas que desempeñan sus autoridades:
Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial. Esta separación garantiza
que las decisiones no se concentren en una o en pocas personas, que los
poderes se controlen mutuamente y así evitar un abuso de autoridad. Además,
las repúblicas se basan en el principio de que todas las personas son iguales
ante la ley.
Es federal porque las provincias y la Ciudad de Buenos Aires tienen autonomía
dentro de sus territorios. Esto significa que cada una de ellas tiene su propia
constitución y dicta leyes que son válidas para su territorio (siempre que no
contradigan lo dispuesto por la Constitución Nacional), y sus gobiernos son
elegidos por sus respectivos habitantes.
Derechos y garantías
La Constitución establece cuáles son los derechos fundamentales para protegerlos de
cualquier acción, de otra ley o norma que pueda vulnerarlos. Por ejemplo, los derechos
a trabajar, a enseñar y aprender, a profesar libremente un culto y de publicar las ideas
sin censura previa, entre muchos otros. A su vez, estos derechos son acompañados por
las garantías, que son los medios legales que se utilizan para proteger el ejercicio de los
derechos fundamentales de las personas y reestablecerlos en caso de que sean
vulnerados.
En la reforma de la Constitución Nacional de 1994 se agregaron al texto nuevos
derechos y garantías, que se relacionan con nuestra historia reciente y con los cambios
de la sociedad en el ámbito nacional y en el mundial. Algunos de ellos son, por ejemplo,
la protección de los derechos de los consumidores o la prohibición del ingreso al
territorio de residuos peligrosos o radiactivos.