2/2/24, 12:19 Sistema Linfático y Hematopoyético – joseluisvitte
El sistema linfático se encuentra compuesto por el líquido denominado linfa, los vasos linfáticos que
transportan dicho líquido, diversas estructuras y órganos formados por los tejidos linfáticos y la médula
ósea. Éste sistema representa una vía accesoria a través del cual el líquido puede fluir desde los espacios
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intersticiales hacia la sangre, también contribuye a la defensa del organismo provocado por agentes que
causen enfermedad.
El tejido linfático es una forma especializada de tejido conectivo reticular que contiene un gran número
de linfocitos.
Funciones del sistema linfático
El sistema linfático cumple 3 funciones principales:
1. Drenaje del exceso de líquido intersticial. Los vasos linfáticos drenan el exceso de líquido intersticial
de los espacios tisulares hacia la sangre.
2. Transporte de los lípidos de la dieta. Los vasos linfáticos se encargan del transporte de lípidos y
vitaminas liposolubles (A, D, E y K), que se absorben a través del tubo digestivo.
3. Desarrollo de la respuesta inmunitaria. El tejido linfático inicia las respuestas específicas dirigidas
contra microorganismos o células anormales determinados.
Vasos linfáticos y circulación de la linfa
Los vasos linfáticos nacen como capilares linfáticos, que se encuentran en los espacios intercelulares y
presentan un extremo cerrado. Así como los capilares sanguíneos convergen para formar las vénulas y
luego las venas, los capilares linfáticos se unen para formar vasos linfáticos más grandes, cuya estructura
se asemeja a la de las venas pequeñas, aunque con paredes más delgadas y mayor cantidad de válvulas.
A intervalos, a lo largo de los vasos linfáticos, hay ganglios linfáticos a través de los cuales fluye la linfa.
Estos ganglios linfáticos son órganos encapsulados en forma de alubia (reniforme), constituidos por
masas de células B y células T. En la piel, los vasos linfáticos se disponen en el tejido subcutáneo y suelen
seguir el mismo trayecto que las venas; los vasos linfáticos viscerales generalmente siguen la misma
dirección que las arterias y forman plexos (redes) alrededor de ellas. Los tejidos que carecen de capilares
linfáticos son los tejidos avasculares (como el cartílago, la epidermis y la córnea), el sistema nervioso
central, parte del bazo y la médula ósea.
Capilares linfáticos
Los capilares linfáticos son más
permeables que los sanguíneos, lo que
implica que pueden absorber moléculas
más grandes, como proteínas y lípidos.
Además, tienen un diámetro algo mayor
que los capilares sanguíneos y presentan
una estructura unidireccional única que
permite al líquido intersticial ingresar en
ellos, pero no retornar al espacio intersticial. Los extremos de las células endoteliales que forman las
paredes de los capilares linfáticos se superponen. Cuando la presión del líquido intersticial supera la de
la linfa, las células se separan un poco, como la apertura de una puerta vaivén de un solo sentido, lo que
permite que el líquido intersticial ingrese en los capilares. Cuando la presión en el interior de los
capilares linfáticos es mayor que en el líquido intersticial, las células endoteliales se adhieren entre sí con
mayor firmeza y evitan la salida de la linfa hacia el espacio intersticial. A medida que la linfa fluye a
través de los capilares linfáticos, la presión disminuye. Junto a los capilares linfáticos hay filamentos de
fijación compuestos por fibras elásticas, que se extienden desde los capilares linfáticos para conectar las
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células endoteliales de estos vasos con los tejidos circundantes. Cuando se acumula líquido intersticial
en exceso y se produce edema tisular, los filamentos de fijación experimentan una tracción que aumenta
las brechas entre las células endoteliales de estos capilares, de manera que pueda ingresar mayor
cantidad de líquido en ellos.
En el intestino delgado, capilares linfáticos especializados denominados vasos quilíferos (khyl-, linfa; y -
fer, que lleva) transportan los lípidos provenientes de la dieta hacia los vasos linfáticos y, en últim
instancia, hacia la sangre. La presencia de estos lípidos hace que la linfa drenada a través del intestino
delgad tenga un aspecto blanco cremoso; esta linfa se denomina quilo (khyl jugo vegetal o linfa). En los
demás sectores, la linfa es un líquido pálido amarillento transparente.
Troncos y conductos linfáticos
Como se explicó anteriormente, la linfa pasa de los capilares linfáticos a los vasos linfáticos para luego
atravesar los ganglios linfáticos. En ciertos sectores del cuerpo, los vasos linfáticos que salen de los
ganglios se reúnen para formar los troncos linfáticos. Los troncos principales son el lumbar, el intestinal,
el broncomediastínico, el subclavio y el yugular. Los troncos lumbares se encargan de recolectar la linfa
que proviene de los miembros inferiores, las paredes y los órganos de la pelvis, los riñones, las glándulas
suprarrenales y la pared abdominal. El tronco intestinal drena la linfa del estómago, los intestinos, el
páncreas, el bazo y parte del hígado. Los troncos broncomediastínicos recolectan la linfa de la pared
torácica, los pulmones y el corazón. El tronco subclavio transporta la linfa de los miembros superiores,
mientras que el tronco yugular se encarga de drenar la linfa proveniente de la cabeza y el cuello. Desde
los troncos linfáticos la linfa ingresa en dos conductos principales, el conducto torácico y el conducto
linfático derecho, que a su vez descargan la linfa en la sangre venosa. El conducto torácico (conducto
linfático izquierdo) mide entre 38 y 45 cm de longitud y comienza como una dilatación denominada
cisterna del quilo (de Pequet) (cisterna = cavidad o reservorio), que se localiza delante de la segunda
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vértebra lumbar. El conducto torácico es el principal conducto que retorna la linfa a la sangre. La cisterna
del quilo recibe linfa de los troncos lumbares derecho e izquierdo, y también del tronco intestinal. En el
cuello, el conducto torácico también recibe linfa del tronco yugular izquierdo, el tronco subclavio
izquierdo y el tronco broncomediastínico izquierdo. Por lo tanto, el conducto torácico drena la linfa del
lado izquierdo de la cabeza, el cuello y el tórax, el miembro superior izquierdo y el resto del cuerpo
ubicado debajo de las costillas. A continuación, el conducto torácico transporta la linfa hacia la sangre
venosa en la confluencia de la vena yugular interna izquierda con la vena subclavia izquierda. El
conducto linfático derecho mide alrededor de 1,2 cm (0,5 pulgadas) de longitud y recibe la linfa de los
troncos yugular derecho, subclavio derecho y broncomediastínico derecho. En consecuencia, recoge la
linfa de la región superior derecha del cuerpo. Desde el conducto linfático derecho, la linfa llega a la
sangre venosa en la unión entre las venas yugular interna derecha y subclavia derecha.
Formación y circulación de la linfa
La mayor parte de los componentes del plasma, como los nutrientes, los gases y las hormonas, se filtran
con facilidad a través de las paredes capilares para formar el líquido intersticial, pero es mayor la
cantidad de líquido que abandona los capilares sanguíneos que la que retorna a ellos por reabsorción.
Los vasos linfáticos drenan el líquido filtrado en exceso (cerca de tres litros por día) para transformarlo
en linfa. Puesto que la mayoría de las proteínas plasmáticas son demasiado grandes para abandonan los
vasos sanguíneos, el líquido intersticial sólo contiene una pequeña fracción de ellas. Las proteínas que
pueden salir del plasma no pueden retornar a la sangre por difusión, ya que el gradiente de
concentración (mayor cantidad de proteínas en los capilares sanguíneos y menor cantidad afuera) se
opone a ese movimiento. No obstante, las proteínas pueden desplazarse con rapidez a través de los
capilares linfáticos que tienen mayor permeabilidad y así formar parte de la linfa. Por lo tanto, una
función importante de los vasos linfáticos es devolver las proteínas plasmáticas perdidas y el plasma a la
circulación sanguínea. Al igual que las venas, los vasos linfáticos contienen válvulas que aseguran el
desplazamiento unidireccional de la linfa. Como ya se mencionó, la linfa ingresa en la sangre venosa a
través del conducto linfático derecho y el conducto torácico, en la unión de las venas yugular interna y
subclavia. De esta manera, la circulación del líquido discurre desde los capilares sanguíneos (sangre)
hacia los espacios intersticiales (líquido intersticial), los capilares linfáticos (linfa), los vasos linfáticos
(linfa), los conductos linfáticos (linfa) y concluye en la confluencia de las venas yugular interna y
subclavia (sangre.) Las mismas dos “bombas” que colaboran en el retorno de la sangre venosa hacia el
corazón mantienen el flujo linfático.
1. Bomba muscular esquelética. El “efecto de ordeñe” que ejercen las contracciones musculares
esqueléticas comprime los vasos linfáticos (además de las venas) y promueve el flujo de la linfa hacia
la confluencia de las venas yugular interna y subclavia.
2. Bomba respiratoria. El flujo linfático también se mantiene gracias a los cambios de presión que tienen
lugar durante la inspiración. La linfa fluye desde la región abdominal, donde la presión es mayor,
hacia la región torácica, donde la presión es menor. Cuando la presión se revierte durante la
espiración, las válvulas en los vasos linfáticos evitan el reflujo de la linfa. Asimismo, cuando un vaso
linfático se distiende, el músculo liso de sus paredes se contrae, lo que ayuda a la linfa a dirigirse
desde un segmento del vaso hacia el siguiente.
Órganos y tejidos linfáticos
Los órganos y los tejidos linfáticos se distribuyen ampliamente en todo el cuerpo y se clasifican en dos
grupos, de acuerdo con sus funciones. Los órganos linfáticos primarios son los sitios donde las células
madre (stem cells) se dividen y se diferencian en células inmunocompetentes, es decir, capaces de
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producir una respuesta inmunitaria. Los órganos linfáticos primarios comprenden la médula ósea (en
los huesos planos y en las epífisis de los huesos largos de los adultos) y el timo. Las células madre
pluripotenciales de la médula ósea originan células B maduras inmunocompetentes y células pre-T, que
migran hacia el timo para diferenciarse en células T inmunocompetentes. Los órganos los tejidos
linfáticos secundarios son sitios donde se desarrollan la mayor parte de las repuestas inmunitarias e
incluyen los ganglios linfáticos, el bazo y los ganglios (folículos) linfáticos. El timo, los ganglios linfáticos
y el bazo se consideran órganos porque cada uno de ellos se encuentra rodeado por una cápsula de
tejido conectivo; en cambio, los ganglios linfáticos no se consideran órganos ya que carecen de cápsula.
Timo
El timo es un órgano bilobulado que se localiza en el mediastino, entre el esternón y la aorta. Los lóbulos
se mantienen juntos gracias a una capa de tejido conectivo que los envuelve, pero están separados por
una cápsula de tejido conectivo. Desde la cápsula se extienden prolongaciones llamadas trabéculas
(pequeños haces), que penetran en el interior de cada lóbulo y lo dividen en lobulillos. Cada lóbulo
tímico está formado por una zona de corteza externa, que se tiñe con intensidad, y médula central, de
tinción más clara. La corteza contiene un gran número de linfocitos T y células dendríticas, células
epiteliales y macrófagos dispersos. Las células T inmaduras (células pre-T) migran desde la médula ósea
hasta la corteza del timo, donde proliferan e inician el proceso de maduración. Las células dendríticas
(dendr-, árbol), procedentes de los monocitos, que reciben ese nombre por sus largas proyecciones
ramificadas que se asemejan a las dendritas neuronales, contribuyen al proceso de maduración. Como se
describirá en breve, las célulasdendríticas presentes en otros sectores del cuerpo, como los ganglios
linfáticos, cumplen otra importante función en la respuesta inmunitaria. Cada una de las células
epiteliales especializadas que se encuentran en la corteza tiene gran cantidad de prolongaciones que
rodean y sirven como marco a aproximadamente 50 células T. Estas células epiteliales colaboran en la
“educación” de las células pre-T, en un proceso conocido como selección positiva. También se encargan
de la producción de hormonas tímicas, que podrían contribuir a la maduración de las células T. Sólo el
2% de las células T en desarrollo sobrevive en la corteza, y el resto muere por apoptosis (muerte celular
genéticamente programada). Los macrófagos tímicos ayudan a eliminar los detritos de las células
muertas o agonizantes. Las células T que sobreviven ingresan en la médula. La médula está formada por
linfocitos T más maduros, células epiteliales, células dendríticas y macrófagos, dispersos en una gran
superficie. Algunas de las células epiteliales se agrupan en capas concéntricas de células planas que
degeneran y acumulan gránulos de queratohialina y queratina. Éstos son los corpúsculos tímicos (de
Hassall). Aunque su función es incierta, podrían representar los sitios donde se acumulan las células T
muertas en la médula. Las células T que salen del timo a través de la sangre migran hacia los ganglios
linfáticos, el bazo y otros tejidos linfáticos y colonizan zonas de estos órganos y tejidos. Debido a su
contenido elevado de tejido linfoide y su abundante irrigación sanguínea, el timo tiene un color rojizo en
el ser vivo. No obstante, con el paso de los años, el tejido linfoide empieza a sustituirse por infiltrados, lo
que le confiere al órgano un color más amarillento asociado con la invasión de grasa, lo que produce una
falsa impresión de reducción del tamaño. Sin embargo, el verdadero tamaño del timo, definido por su
cápsula de tejido conectivo, no se modifica. En los lactantes, el timo posee una masa aproximada de 70 g
(2,3 onzas) y después de la pubertad, el tejido adiposo y el tejido conectivo areolar comienzan a
remplazar al tejido tímico. Hacia la adultez, la porción funcional de la glándula se reduce en forma
considerable y en las personas mayores puede pesar sólo 3 g (0,1 onza). Antes de que el timo se atrofie,
los linfocitos T colonizan los órganos y los tejidos linfáticos secundarios. Sin embargo, algunas células T
siguen proliferando en el timo durante toda la vida de individuo, pero su número se reduce con el paso
de los años.
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