Conjuntivitis
La conjuntivitis es una de las afecciones del ojo más frecuentes, tanto en adultos como en
niños. La mayoría de las personas padecerá, al menos una vez en la vida, esta patología que
consiste en la inflamación de la conjuntiva. Al irritarse el tejido fino y transparente que recubre el
interior del párpado y la parte blanca del mismo, los vasos sanguíneos del ojo se hacen más
visibles y el ojo da un aspecto de estar rojo. No es grave, aunque sí molesto, y su tratamiento
es sencillo.
Conjuntiva
Capa conjuntivo mucosa que tapiza la cara interna de los párpados a partir del borde libre, se
refleja en dos fondos de saco (superior e inferior) y recubre el tercio anterior del globo ocular
hasta el limbo esclerocorneal. En el canto interno de la conjuntiva bulbar se encuentra la
carúncula. Su misión es protectora, tanto de forma mecánica (epitelio y secreciones), como por
medio de fenómenos inflamatorios.
Tipos de conjuntivitis
La conjuntivitis se puede producir por diferentes causas. Algunas son tan habituales como usar
lentes de contacto más tiempo del deseado o introducirse un cuerpo extraño en el ojo. Pero no
son los principales motivos de esta afección. Los más comunes se clasifican según el agente
causante:
VIRALES
Está causada por un virus y es muy contagiosa. Por lo general está asociada a resfriados,
infecciones de las vías respiratorias e irritación de garganta, por lo que es más normal que se
dé en los meses fríos del año. Comienza en un ojo y, pasados unos días, puede aparecer en el
otro. Es frecuente que desaparezca sola, sin necesidad de tratamiento, en un plazo de una a
dos semanas.
suele aparecer hiperemia conjuntival, secreción acuosa e irritación ocular en un ojo que
rápidamente se transmiten al otro. Existen folículos en la conjuntiva palpebral. A menudo, hay
una adenopatía dolorosa preauricular. Muchos pacientes han estado recientemente en
contacto con personas con conjuntivitis o una infección reciente de las vías respiratorias.
En la conjuntivitis adenoviral intensa, los pacientes pueden presentar fotofobia y sensación de
cuerpo extraño debido a la afectación de la córnea. Puede aparecer una quemosis
Tratamiento
Medidas sintomáticas
La conjuntivitis viral es extremadamente contagiosa y deben tomarse las precauciones de
transmisión.
Los pacientes deben hacer lo siguiente:
Usar desinfectante para manos y/o lavarse bien las manos después de tocar sus ojos o
secreciones nasales
Evitar el contacto con el ojo no infectado después de tocar el ojo infectado
Evitar compartir toallas o almohadas
Evitar nadar en piscinas
Hay que lavar la secreción de los ojos, que deben permanecer sin tapar. Los niños pequeños
con conjuntivitis deben faltar el colegio para evitar la diseminación de la infección.
La conjuntivitis viral es autolimitada, y dura 1 semana en casos leves y hasta 3 en casos
graves. Requiere sólo la aplicación de compresas frías para el alivio sintomático. Sin
embargo, los pacientes con fotofobia intensa o deterioro de la visión pueden beneficiarse con
los corticoides tópicos (p. ej., acetato de prednisolona al 1% cuatro veces al día). Los
corticoides suelen ser prescritos por un oftalmólogo. Debe excluirse previamente
una queratitis herpética (mediante tinción con fluoresceína y examen con lámpara de
hendidura), porque los corticosteroides pueden exacerbarla.
No obstante se recomienda poner sobre los ojos paños fríos y húmedos varias veces al día
para aliviar las molestias. Hay que procurar que ninguna persona toque el ojo afectado y tener
especial cuidado con la higiene, tanto del ojo como del paño, para evitar el contagio. Las
lágrimas artificiales y las soluciones salinas también son una buena opción.
BACTERIANA
Está causada por una bacteria. Aparece en un ojo y, pasados unos días, puede aparecer en el
otro. Es importante tratarla para evitar efectos secundarios no deseados. Es habitual que el
médico recete antibióticos tópicos para tratar esta afección, tanto en gotas como en pomada.
Los síntomas son normalmente unilaterales, pero a menudo se extienden al otro ojo en pocos
días. La secreción típica es purulenta.
Las conjuntivas bulbar y tarsal están intensamente hiperémicas y edematosas. Es típica la
ausencia de hemorragias subconjuntivales petequiales, quemosis, fotofobia y adenopatías
preauriculares. A menudo, el edema palpebral es moderado.
En la conjuntivitis gonocócica del adulto, los síntomas aparecen en las 12 a 48 h de la
exposición. Se produce edema palpebral grave, quemosis y una secreción purulenta
abundante. Las complicaciones raras incluyen ulceración de la córnea, absceso, perforación,
panoftalmitis y ceguera.
Antibióticos tópicos: Gentamicina,Tobramicina (para todas las causas excepto
gonocócica y por clamidias)
La conjuntivitis bacteriana es muy contagiosa y deben seguirse medidas de control estándar.
Para evitar la transmisión de la infección:
Usar desinfectante para manos y/o lavarse bien las manos después de tocar sus ojos o
secreciones nasales
Evitar el contacto con el ojo no infectado después de tocar el ojo infectado
Evitar compartir toallas o almohadas
Evitar nadar en piscinas
Si no se sospecha una infección por gonococos ni por clamidia: colirios de moxifluoxacina al
0,5% 3 veces al día durante 7 a 10 días u otra fluoroquinolona o trimetoprim/polimixina B 4
veces al día. Una mala respuesta clínica después de 2 a 3 días indica que la causa es una
bacteria resistente, un virus o una alergia. Se deben realizar los cultivos y los estudios de
sensibilidad (cuando no se realizaron antes); los resultados determinan el tratamiento
subsiguiente.
Debido a la resistencia antimicrobiana y porque los pacientes con gonorrea a menudo tienen
infección genital por Chlamydia, la conjuntivitis gonocócica en adultos requiere terapia dual
con una dosis única de ceftriaxona 1 g IM + azitromicina 1 g por vía oral (en caso de alergia a
la azitromicina o para tratar la coinfección esperada por Chlamydia se indica doxiciclina 100
mg por vía oral 2 veces al día durante 7 días). Ya no se recomienda la fluoroquinolona porque
la resistencia actualmente es amplia. Puede utilizarse pomada oftálmica de bacitracina 500
U/g o ungüento oftálmico de gentamicina al 0,3% instilado en el ojo afectado cada 2 h además
del tratamiento sistémico. También deben recibir tratamiento los compañeros sexuales.
La oftalmía neonatal se previene con el uso sistemático de colirio de nitrato de plata o de
eritromicina al nacer. Las infecciones que no responden requieren un tratamiento sistémico.
En el caso de la infección gonocócica, se administra una sola dosis de ceftriaxona de 25 a 50
mg/kg IV o IM (sin exceder los 125 mg). La infección por clamidias se trata con 4 dosis diarias
de 12,5 mg/kg de eritromicina por vía oral o IV 4 veces al día durante 14 días. También deben
ser tratados los padres.
ALÉRGICA
Está provocada por una reacción del cuerpo a diversos irritantes oculares, como
la contaminación, las plantas, el polen o el polvo. Suele afectar a ambos ojos y desaparece
con el tratamiento de la alergia o cuando deja de haber irritantes en el ambiente.
Los antihistamínicos pueden ayudar a acortar los brotes de conjuntivitis alérgica.
La conjuntivitis alérgica es una inflamación de la conjuntiva (la membrana que recubre la
superficie ocular y el interior de los párpados) causada por una respuesta excesiva de nuestro
organismo frente a un agente externo (alérgeno).
La conjuntivitis alérgica afecta aproximadamente a un 25% de la población general y puede
presentarse sola o acompañada de otras enfermedades alérgicas como la rinitis alérgica, la
bronquitis asmática o el eczema.
Alérgenos más frecuentes
Los alérgenos que más a menudo causan conjuntivitis alérgica son:
El polen Cosméticos.
Ácaros del polvo. Antibióticos: penicilinas,
Pelo y descamación de animales sulfonamidas, estreptomicina…
domésticos.
Hongos.
Cuando los ojos están expuestos a un alérgeno, el sistema inmune lo detecta y se
desencadena una respuesta inflamatoria que activa ciertas células (eosinófilos, mastocitos y
otras). Estas células liberan sustancias como IgE e histamina, que son las responsables de la
aparición de los signos típicos de la conjuntivitis alérgica.
Habitualmente es bilateral (afecta a ambos ojos) y presenta los siguientes síntomas:
Picor (signo más característico). Edema palpebral (hinchazón del
Ojo rojo. párpado por acumulación de
Lagrimeo. líquido).
Secreción acuosa algo mucosa. Fotofobia (sensibilidad a la luz).
Sensación de cuerpo extraño en el ojo.
Tratamiento
Medidas generales:
No frotarse los ojos, ya que puede empeorar el picor.
Higiene del párpado con soluciones salinas estériles y jabones de pH neutro.
Uso de compresas frías.
Tratamiento médico:
Normalmente de forma tópica en colirios o pomada:
Antiinflamatorios no esteroideos.
Corticoides tópicos.
Antihistamínicos (también por vía oral).
Lágrimas artificiales.
El tratamiento generalmente alivia los síntomas, sin embargo, la condición tiende a reaparecer
si continúa la exposición a los agentes irritantes