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Análisis del Presupuesto Estatal y Transparencia

El documento presenta dos casos relacionados con el presupuesto estatal y la transparencia pública. Luego introduce conceptos básicos sobre el presupuesto como herramienta de gestión del Estado, incluyendo su definición, naturaleza jurídica y principios. Finalmente analiza uno de los casos iniciales sobre la necesidad de conocer el destino de los fondos públicos.

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Análisis del Presupuesto Estatal y Transparencia

El documento presenta dos casos relacionados con el presupuesto estatal y la transparencia pública. Luego introduce conceptos básicos sobre el presupuesto como herramienta de gestión del Estado, incluyendo su definición, naturaleza jurídica y principios. Finalmente analiza uno de los casos iniciales sobre la necesidad de conocer el destino de los fondos públicos.

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El presupuesto estatal

1. Elaboración del caso


Se presentan, para el abordaje de este apartado de la materia, los siguientes casos:

Caso 1: Reflexiones acerca del presupuesto y la transparencia pública

Fuente: Ivanega, M. (s.f.). Reflexiones acerca del presupuesto y la transparencia pública.


https://cijur.mpba.gov.ar/files/bulletins/REFLEXIONES_ACERCA_DEL_PRESUPUESTO_Y_LA_TRANSPARENCIA.pdf

Caso 2: El principio de legalidad presupuestaria y los reglamentos delegados en el


derecho argentino: alcances y perspectivas constitucionales. El caso de la Ley
24156

Fuente: Goldfarb, M. (2011). El principio de legalidad presupuestaria y los reglamentos delegados en el derecho argentino:
alcances y perspectivas constitucionales. El caso de la Ley 24156. Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y
Políticas, 5(9). https://revistas.unne.edu.ar/index.php/rfd/article/view/5111

Introducción
Bienvenido a este tramo del camino. Hasta aquí, encontramos diferentes fundamentos
para la intervención del Estado con propósitos de guiar, corregir e integrar al mercado.
Además, entendimos la necesidad de un proceso político para revelar las preferencias
de los individuos, así como para la obtención de los recursos necesarios para el
financiamiento de las actividades del Estado.
En este apartado, el presupuesto se constituye en la síntesis del proceso político citado,
concretando el procedimiento de gobierno. Vamos a intentar revalorizar la institución del
presupuesto no solo como una mera autorización legal para el gasto por parte de los
funcionarios públicos, sino como una herramienta de sistematización y gestión para
perfeccionar la eficiencia en el uso de los recursos públicos y facilitar el control.

Empezaremos por delimitar qué se concibe por presupuesto, expresando los principios
que debe reunir este, para luego abordar las diferentes etapas del proceso
presupuestario nacional en nuestro país. Continuaremos con la descripción de las
diversas técnicas para la preparación del presupuesto y su evolución, para finalizar con
un examen sobre las llamadas instituciones presupuestarias.

2. El presupuesto estatal
Comenzamos a transitar los primeros lineamientos que nos llevan a la palabra
presupuesto. Dicho vocablo no posee un solo significado; ni su acepción técnica, ni su
uso popular, le atribuyen un concepto claro y preciso, que permita su empleo sin
aclaraciones previas. Al decir presupuesto, en una primera acepción, se está hablando
frecuentemente de la posibilidad de gasto, la limitación en importes a gastar, la
asignación de fondos a distintos rubros. Cualquiera de estas acepciones no está
totalmente alejada del significado que en esta unidad se dará al término, pero podemos
decir que ninguna de ellas abarca la amplitud que el concepto tiene en la administración
financiera del Estado.

En la faz jurídica y técnica, los principios presupuestarios se convierten en el marco


referencial indiscutible que permite definir aspectos básicos a considerar al formularse el
presupuesto. Podemos traer a referencia que, en el año 1885, León Say contribuyó con
un primer intento por destacar los principios de anualidad, unidad y preparación anterior.
El transcurso del tiempo y nuevos aportes introducen otros principios que tienen también
mucha significación y que profundizaremos en la presente unidad.

La acción que desarrolla el Estado para proveerse de los medios que le permiten
alcanzar sus fines, las actividades del Estado en lo que se refiere a destinar parte de la
riqueza nacional para atender las necesidades de interés general, como así también la
incidencia de su accionar financiero en la renta nacional, se refleja en la estructura del
documento presupuestario como producto final del plan de gobierno para un período
fiscal. La metodología de formulación de los presupuestos requiere adoptar diferentes
propuestas que expliciten sus objetivos, y las estimaciones de la acción de Gobierno se
refieren en los presupuestos que ampliamente desarrollaremos. Analizar y profundizar
todos estos aspectos será nuestro cometido en la presente unidad.

Definición y naturaleza jurídica, política y económica


Comenzaremos, en primer lugar, al análisis y estudio del instituto llamado
genéricamente presupuesto. En un primer momento, su comprensión la adquirimos de
nuestro más simple concepto, y podemos decir que es un cómputo anticipado de los
gastos e ingresos de una Institución. Ahora bien, este concepto adquiere especial
importancia si nos referimos al Estado, a los municipios u otros organismos públicos, ya
que, en el primero —y con más precisión en la hacienda pública—, se constituye en la
«ley de leyes», siguiendo la denominación que algunos especialistas le asignan.

Introducimos aquí un concepto fundamental: el presupuesto es una ley. Como


sabemos, las leyes son sancionadas en el Congreso, o sea, que es necesariamente el
Poder Ejecutivo el que debe presentar un proyecto de ley, que luego será aprobado por
el órgano directivo, es decir, el Congreso Nacional.

Pero ¿para qué período se hace el presupuesto y en qué momento se debe realizar? En
primer lugar, se concretará a un período fiscal de un ejercicio financiero, pero con la
condición de ser año calendario. Por lo tanto, el presupuesto debe ser formulado para un
año calendario. Pero esta premisa es de mayor importancia por cuanto hace a la
naturaleza jurídica del presupuesto; esta vigencia anual de la ley establece otras
derivaciones, que veremos un poco más adelante.
¿En qué momento se establece el presupuesto?, ¿será lo mismo un momento u otro,
como en la hacienda privada? La respuesta es no, aquí prevalece la relación de vínculo
entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo y las condiciones fijadas por la Constitución en
este aspecto.

Entonces, afirmaremos que el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos, o


simplemente presupuesto, como es aceptado en el léxico cotidiano, es un documento
que contiene el cálculo financiero de los ingresos y gastos previstos para cada período
fiscal y que debe formular el Poder Ejecutivo de acuerdo con las leyes y normas que
rigen su preparación, para ser elevado a su aprobación por el Congreso. De esta forma,
se contará con un instrumento de gobierno de importancia fundamental para el
cumplimiento de los fines del Estado.

En la forma más restringida de las finanzas, el presupuesto es el plan de la economía


del sector público. Como plan del sector público, el presupuesto constituye una ley con
eficacia obligatoria para los diferentes poderes a los que se encomienda su ejecución.

Las funciones que cumple el presupuesto son las siguientes:

Determina en cifras, y por un período de tiempo, la futura actividad del Estado para
el funcionamiento de los cometidos que ha asumido.
Permite el conocimiento y el control, por parte de la opinión pública y del Poder
Legislativo, de la actividad financiera del gobierno.
Evidencia el cálculo económico de la actividad financiera del Estado, a través del
cotejo de los gastos y de los recursos aprobados.

Podemos analizar esta herramienta considerando su naturaleza desde distintas


perspectivas:

Desde el punto de vista jurídico

La ley del presupuesto es un mandato, dado que el poder directivo (la Legislatura) le
otorga al Poder Ejecutivo el marco jurídico para la acción, para representarlo al efecto de
ejecutar, en su nombre y por su cuenta, un acto jurídico o una serie de actos de esa
naturaleza.
La Legislatura sanciona la ley y el Poder Ejecutivo la promulga con diferentes
modalidades:

1. Expresa
2. Vetada parcial o totalmente
3. Tácita

Desde el punto de vista político

Se la entiende como la ley máxima dentro del mandato del Estado, como la «ley de
leyes». El presupuesto es el plan de gobierno.

Desde el punto de vista económico

Esta ley trata de producir los efectos en la economía que se crean convenientes en el
arte gobernar. Así, se podrá generar una gran inversión y, con ello, un desarrollo de la
economía. La ley puede producir incentivos para dinamizar la economía a partir de su
política monetaria y fiscal.

Desde el punto de vista administrativo

Se puede conceptualizar a la ley de presupuesto como una serie de autorizaciones que


el Poder Legislativo le otorga al Poder Ejecutivo para que, en un ejercicio financiero,
cuente con medios necesarios para lograr sus fines.
En el caso 1 presentado al comienzo de esta lectura, se aborda el principio de
transparencia en el ámbito presupuestario y, concretamente, en relación con el gasto
público. Esto, a la luz de la gradual necesidad social de conocer el destino de los fondos
públicos, lo que no se relaciona con la técnica presupuestaria, sino con la fuerte presión
tributaria a la que es sometido el ciudadano y sus necesidades no satisfechas. Por eso,
lo importante no es la definición teórica de los elementos del presupuesto, sino
comprender qué se hace con el dinero que administran las autoridades estatales. Ello
revela la asociación que hay entre el Estado y el presupuesto, porque la integridad de la
actividad estatal está comprendida en ese instrumento.

3. Principios presupuestarios
A lo largo de la actividad del Estado, se han ido perfeccionando y establecido reglas o
principios de universal aceptación en todos los países en relación con la institución del
presupuesto financiero. La regla fundamental se basa en que el presupuesto debe
contener la totalidad de los gastos a efectuarse en un ejercicio, y que, por lo tanto, los
recursos posibles a recaudar deben alcanzar para afrontar dichos egresos. En la
doctrina clásica de las finanzas públicas, estas reglas básicas, tendientes a asegurar el
cumplimiento de los fines de este instituto de contabilidad preventiva, se llaman reglas o
principios presupuestarios, y se las denomina genéricamente. Estas reglas han sufrido el
replanteo del estudio, en especial, a partir de la gran depresión de la década del 30. Los
principios sustanciales y formales del presupuesto son adaptables y aceptados
universalmente, con leves modificaciones, mantienen su trascendente vigencia y
revisten el embate de la evolución de las estructuras económicas.

Comenzaremos a desarrollar cada uno de los principios presupuestarios, a saber:


periodicidad, continuidad, unidad, equilibrio, exclusividad, universalidad,
flexibilidad, especificación, acuosidad, publicidad.

Principio de periodicidad

Este principio, aplicado en la ejecución del presupuesto, es la esencia misma del


sustento de control preventivo del presupuesto, y es el adoptado en la legislación y en la
doctrina de la mayoría de los países. El presupuesto tiene vigencia limitada a un período
anual o ejercicio financiero.

La doctrina se inclina por la aplicación de este principio, con el objetivo de valorizar su


naturaleza jurídica y para que exista una concreta separación de los ejercicios
presupuestarios. De esta forma, posibilitar la determinación del resultado financiero. Si
bien ya se han comenzado a formular los presupuestos plurianuales, los que toman
varios ejercicios, no se invalida por ello la utilización de este principio; por el contrario, se
reafirma y generaliza su aceptación. La doctrina moderna considera viable esta norma
de anualidad, dado que varios países han adoptado sistemas presupuestarios que
cubren periodos mayores a un año, o sea, presupuestos cíclicos.
En relación con el lenguaje que permite la vinculación del principio de periodicidad con la
vigencia del presupuesto, diremos que, si consideramos un presupuesto anual, lo
relacionamos con un ejercicio financiero o presupuestario. Ahora bien, si lo aplicamos a
presupuestos plurianuales, debemos diferenciar y considerar un ejercicio presupuestario
como la sumatoria de varios ejercicios financieros.

Resumiendo, afirmaremos que se toma el ejercicio presupuestario coincidente con el


año calendario, o sea, desde el 1 de enero al 31 de diciembre de cada año calendario.
Avala este principio el hecho de aceptar el año como la medida ideal para el ejercicio
presupuestario, que tiene el carácter de convencional y presenta la ventaja de seguir las
costumbres de las actividades particulares de la mayoría de los países. La previsión
determina la necesidad de dividir el tiempo en lapsos iguales y concretos. A veces, este
principio también es llamado anualidad, pero se ha ido reemplazando este término por el
de periodicidad; debido a que la tendencia moderna en la materia hace indispensable
garantizar el financiamiento en un periodo de 2 o 3 años, tiempo que demoran ciertas
erogaciones, como el caso de la obra pública.

Es por ello por lo que se estima que el hecho de previsiones para ciertas erogaciones
por el término de 1 año es lo que más se ajusta a la realidad y lo más conveniente para
el manejo de los dineros públicos. A este periodo se lo denomina ejercicio
presupuestario o financiero.

Principio de continuidad

Si bien hemos definido el periodo presupuestario como anual y calendario, existen


profundas relaciones con el pasado y con el futuro. Estas normas parten del supuesto de
que todas las etapas de cada ejercicio presupuestario deben apoyarse en los resultados
de ejercicios anteriores y tomar en cuenta las expectativas de ejercicios futuros.

Al aplicar este principio en la etapa de formulación del presupuesto, es importante que


analicemos la orientación del gasto hacia la inversión real o hacia la denominación del
trabajo público, cuya significación nos orienta hacia la realización de la llamada obra
pública.

Estaríamos pensando en la construcción de caminos, escuelas, hospitales, diques y


toda realización inherente al patrimonio del Estado que, por su duración, pueda
extenderse a más de un año calendario. En estos casos, si no se tiene en consideración
el principio de continuidad, se podría interrumpir la realización de alguna obra pública,
por no estar expresamente autorizada y nominada en el presupuesto; es decir, quedaría
interrumpida su terminación.

Principio de unidad

Este principio postula la necesidad de que los presupuestos de todos los organismos
que constituyen el sector público se sometan a una política presupuestaria única y sean
estructurados uniformemente, ajustados a un solo método o patrón formal.

Normalmente, admite la existencia de particularidades y, por lo tanto, la necesidad de


establecer orientaciones en las políticas presupuestarias.

Formalmente, la unidad se consigue sobre la base de la orientación de la metodología


presupuestaria común, al menos en sus líneas básicas, en todas las instituciones y
organismos del sector público.

Principio de equilibrio

El principio de equilibrio se refiere al aspecto financiero del presupuesto. Antes, se


postulaba como imprescindible la igualdad entre ingresos y gastos, en cambio, en la
actualidad, la concepción sobre el equilibrio ha venido variando y permite cierta
flexibilidad si se llega a una situación deficitaria crónica y aguda. Es decir, se considera
posible y aceptable una política de gastos deficitaria, siempre y cuando responda a una
situación que, intencionalmente, propenda a mayores gastos que el nivel de recaudación
total; dicho de otro modo, que se mantenga o esté fijada de una manera racional y
controlada. Este principio depende no solo de la política presupuestaria, sino también de
la política de financiamiento tributaria y del nivel de racionalidad del gasto.
Profundicemos el análisis del principio de equilibrio. Para ello, deberíamos considerar en
forma separada lo formal y lo sustancial.

Si analizamos la concepción formal del equilibrio, en una comprensión sistémica y


global, diremos que el equilibrio es formal cuando los ingresos se igualan a los egresos.

Al profundizar el análisis, advertiremos cuán importante es el uso del crédito en la


financiación del gasto. Veamos un ejemplo. Si el 20 % del presupuesto corresponde al
uso de crédito y el 20 % a recursos genuinos, podríamos adelantar, en el análisis de la
composición del total de los recursos, que, al vincularlo a la naturaleza del gasto, en la
medida que los recursos genuinos cubran y superen las erogaciones corrientes más un
porcentaje de las de capital, es aceptable su utilización.

Principio de exclusividad

Este principio exige que no se incluyan en la ley anual de presupuesto, asuntos que no
sean inherentes a esta materia. De hecho, se había establecido la costumbre de incluir
disposiciones sobre administración en general, por ejemplo, normas que ampliaban o
reformaban el Código Civil y el de Comercio.

Este principio se completa y precisa con el principio de universalidad. En la ley de


presupuesto, no deben incluirse disposiciones de carácter orgánico ni derogatorias de
leyes en vigor. Es conveniente que así sea para mantener la pureza de una ley que
durante un año regirá exclusivamente el movimiento presupuestario de un Estado.

En nuestro país, no existe disposición constitucional de carácter limitativo, a diferencia


de lo que ocurre, por ejemplo, en Brasil, donde la carta fundamental establece que la ley
de presupuesto no incluirá disposición extraña a la fijación de gastos y a la previsión de
los ingresos, de manera que nada impide que el Congreso establezca o modifique
tributos mediante su inclusión en el articulado de la ley de presupuesto. Nada obsta,
entonces, para que el órgano directivo sancione un plan de gastos y, en el mismo
documento, instituya los recursos para afrontarlos, pues tiene más peso la disposición
establecida en la Constitución de que toda ley que autorice erogaciones deberá
determinar el recurso para afrontarlos; por provenir de leyes diferentes, los recursos
deberían establecerse por acto separado de acuerdo con las modificaciones respectivas
de las leyes impositivas y de los códigos tributarios respectivos.

Principio de universalidad

Este principio considera que, en forma integral y consolidada, toda actividad realizada
por el Estado debe estar considerada en el presupuesto. En la concepción tradicional no
estaba permitido la existencia y el manejo de los llamados fondos extrapresupuestarios.
Posteriormente, y frente a dificultades de un cumplimiento formal, se consideró que si
estos fondos eran autorizados por el Congreso, eran factible de ser aprobados, pero
bajo la condición de ser informados inmediatamente por la autoridad responsable.
Actualmente, los diferentes gobiernos procuran el cumplimiento de la universalidad, por
lo tanto, tratan que todos los actos que dispongan gastos estén considerados al formular
los diferentes presupuestos.

Este principio establece que el presupuesto debe abarcar toda la actividad financiera del
Gobierno. Conforme a este principio, en el presupuesto, deben incluirse todos los
aspectos del programa de cada organismo y fundamentalmente lo que implique
cualquier transacción financiera.

Otro aspecto importante es considerar la universalidad desde el punto de vista


financiero. Se trata de que no haya compensación entre gastos y recursos y que tanto
uno como otro deban ser autorizados en el presupuesto por sus importes brutos, sin
ningún descuento entre sí. Los recursos y las erogaciones figurarán separadamente y
por su importe íntegro, no debiendo en caso alguno compensarse entre sí.

Principio de flexibilidad
A través de este principio, se sustenta que el presupuesto no adolezca de rigideces que
le impidan constituirse en un eficaz instrumento de administración de Gobierno. Para
lograr la flexibilidad en el ejercicio del presupuesto, es necesario dotar a los niveles
administrativos del poder suficiente para modificar los medios en beneficio de los fines
prioritarios del Estado.

El presupuesto debe ser flexible y dinámico. Según este principio, se establecerán los
mecanismos para que el equilibrio formal pueda ser modificado, reforzado, incrementado
y/o actualizado. Estos movimientos se realizan dentro de los totales generales por
jurisdicción, o bien, dentro de los totales autorizados. El presupuesto se puede modificar
internamente a través de la facultad que a tales fines otorgan los legisladores al Poder
Ejecutivo, el cual actúa por la vía del decreto. También se lo puede modificar
internamente a través de excepciones a la ley que previamente autorice el Congreso.

El presupuesto podrá ser también reforzado a través de un crédito adicional por los
requerimientos que se soliciten a lo largo del ejercicio, de acuerdo con los sectores que
lo soliciten. El refuerzo presupuestario se realiza a través de un decreto del Poder
Ejecutivo, refrendando por el ministro correspondiente. Este acto suele delegarse al
ministro de Economía o de Hacienda, quien lo ejerce a través de un acto administrativo
expreso, como es la resolución.
Que el presupuesto sea incrementado significa corregir el monto de una partida
asignada a una jurisdicción. Por ejemplo, frente a una partida agotada en su crédito, se
rectifica el presupuesto a través de una ley y se incrementa la partida y los totales
originales de esta.

El presupuesto es actualizado al solo efecto de corregir la desvalorización monetaria que


se produzca y siempre que, como resultado del ejercicio de esta facultad, no se altere el
resultado financiero global proyectado. Por ejemplo, un cambio en los incrementos de
los precios en relación con la hipótesis de inflación estimada.

La actualización del presupuesto se realiza a través de un decreto del Poder Ejecutivo.


Por lo tanto, el presupuesto originalmente sancionado y promulgado puede adecuarse a
las situaciones imperantes y acompañar, de ese modo, los procesos de decisiones
políticas. Estos cambios deben estar previstos legalmente y se debe precisar con
exactitud las posibilidades que el Poder Ejecutivo debe llevar a cabo.

Principio de especificación

Las autorizaciones de los presupuestos se reflejan en sus aspectos financieros, bajo la


determinación de los llamados créditos presupuestarios; por lo cual el principio de
especificación remite a la consideración de una asignación presupuestaria bajo la
estructura de una clasificación de las erogaciones y de los recursos.

Pero, en materia de erogaciones, las diferentes formas de clasificar las transacciones


del Estado se ven reflejadas bajo las denominaciones adoptadas en las clasificaciones
por objeto del gasto.

Al considerar la clasificación por objetivo del gasto, los créditos presupuestarios se


agrupan en los conceptos de:

partidas principales;
partidas parciales;
partidas subparciales;
detalle.

Los créditos deben ser determinados tanto cualitativa como cuantitativamente de forma
clara y precisa. Para ello, los órganos rectores de los sistemas fijarán manuales de
clasificaciones o nomenclaturas al último nivel de desagregación y al nivel de partidas
principales y parciales, según glosarios establecidos a tal efecto.
La decisión de fijar las asignaciones presupuestarias al nivel de partida principal o como
desagregado no está normada expresamente; se puede establecer una suerte de
coordinación entre el Poder Ejecutivo que propone y el Poder Legislativo que autoriza.
Este principio se debe vincular al principio de flexibilidad juntamente con las facultades
que se le asignen al Poder Ejecutivo para modificar y reestructurar los presupuestos.
Principio de acuosidad

Este principio postula que el presupuesto se formulará con el mayor grado de exactitud y
sinceridad. No considera las peticiones de grado abultado artificialmente y las
estimaciones demasiado optimistas de los cálculos de entradas. El presupuesto debe
ser un documento que se aproxime a las reales necesidades que derivan de la acción
programada por el Gobierno, en lo que se refiere a los gastos. En cuanto a los recursos,
las estimaciones de cada uno de los rubros que conforman el cálculo de recursos deben
estar basados en tendencias reales y considerar las variaciones estacionales que le dan
la mayor exactitud posible. Este principio está vinculado con el de equilibrio, en tanto y
en cuanto, al determinar el balance financiero preventivo del proyecto de presupuesto, el
faltante para nivelar el nivel de gastos deberá ser cubierto con financiamiento interno o
externo.

Principio de publicidad

Este principio consiste en establecer como norma que el presupuesto tenga la adecuada
publicidad sobre sus aspectos esenciales. Esta información debe ser proporcionada en
forma clara y comprensible para ser entendida por todos los estamentos de la población.
Se tiende a que el ciudadano juzgue mediante su voto lo que políticamente se prometió
a la sociedad y lo que finalmente se logró. Esta mecánica no es un simple acto formal,
sino que posee un profundo contenido político, relativo al Estado de derecho y al control
popular.
El organismo oficial responsable de las publicaciones se denomina Boletín Oficial y será
nacional o provincial de acuerdo con el orden de gobierno del que se trate. En materia
específica de la ley de presupuesto, la publicidad se concreta en la propia ley,
exactamente en los artículos que establecen las disposiciones anuales.

En el caso 2 que se compartió al comienzo de la lectura, se propone reflexionar acerca


de la vigencia del principio de legalidad presupuestaria en el actual régimen financiero
nacional, a la luz de la delegación de facultades presupuestarias existentes en la Ley
24156.1
1 Ley 24156 de 1995. Administración financiera y de los sistemas de control del sector público

nacional. 30 de septiembre de 1992

4. Clasificaciones de los recursos y las


erogaciones
El sector público ejecuta una gran cantidad de operaciones de ingreso y erogaciones
para desarrollar sus actividades, de modo que, para estudiarlas y apreciar su significado,
es preciso dar un marco conceptual a la multitud de datos estadísticos que reflejan las
transacciones realizadas por el Estado. Así, podremos ordenar estas informaciones y
presentar una clasificación de las transacciones del gobierno.

No se ha formulado una clasificación presupuestaria única, pues los enfoques del


análisis fiscal pueden ser diversos y requerir distintas formas. Se han adoptado, en
cambio, varias maneras de analizar dichos datos, universalmente acordadas en cuanto
al léxico, con las modalidades propias de los países que las adoptan.

Estas clasificaciones reúnen las condiciones de facilitar la formulación, ejecución y


contabilización de los diferentes programas, para lo cual deben ser lo suficientemente
flexibles y numerosas, a fin de facilitar su registro contable.

De hecho, un solo tipo de clasificación no puede dar todas las respuestas necesarias
para la comprensión y el análisis del presupuesto. Debe buscarse una combinación de
diferentes tipos de clasificaciones presupuestarias, para que, a través de ellas, resulte
posible obtener elementos a los fines de información y análisis.
Los clasificadores son convencionales y universales, es decir, son utilizados por los
diferentes países y adaptados de acuerdo con las particularidades de cada Estado.
Permiten analizar el Estado desde diferentes puntos de vista, a la vez que posibilitan
comprender y dimensionar la acción de gobierno y su incidencia en la economía. A
continuación, enunciamos sintéticamente los conceptos genéricos de las clasificaciones,
tanto de erogaciones como de recursos.
Clasificaciones de erogaciones
Las clasificaciones seleccionadas de los manuales de Naciones Unidas, Banco Mundial
y Banco Interamericano de Desarrollo son adoptadas por la mayoría de los países.
Veamos cuáles son:

1. Por instituciones o institucional


2. Por objeto del gasto
3. Económico
4. Por finalidad y funciones
5. Combinadas

Clasificador institucional

Esta clasificación de las erogaciones responde a la estructura organizativa del Estado y


refleja las unidades institucionales del Gobierno que ejecutarán el presupuesto.

Se denomina jurisdicción a cada uno de los poderes establecidos por la constitución


provincial y al Tribunal de Cuentas. Dentro del ámbito del Poder Ejecutivo, se consideran
como jurisdicciones, al área de dependencia inmediata del titular de dicho poder y a
cada uno de los ministerios que lo componen. Cada jurisdicción está compuesta, a su
vez, por unidades institucionales, las que se agrupan en administración central y
organismos descentralizados, según sea su situación de autarquía, de acuerdo con las
leyes que la rigen. La administración central comprende a los organismos centralizados
de la administración, cuya financiación se realiza con recursos provenientes de rentas
generales.
Por organismos descentralizados se entiende a aquellos cuya financiación se realiza con
recursos específicos y/o contribuciones del tesoro provincial. Los ministerios, o niveles
asimilables, constituyen las áreas básicas de acción, a través de las cuales el Estado
cumple sus fines. Están integrados por secretarías de Estado y subsecretarías de
Estado, las cuales cuentan en su estructura con diversas unidades de organización, que
le están directamente subordinadas (direcciones, departamentos, divisiones, secciones,
etcétera).
Clasificador por objeto del gasto

Los distintos organismos públicos necesitan adquirir diversos bienes y servicios para
funcionar, tales como servicios personales, arrendamientos de edificios, compra de
estantes, adquisición de escritorios, tinta, papel y demás materiales. Para comprar estas
distintas cosas, se establecen ciertas sumas de dinero, identificándolas con los objetos a
los que se han destinado. La clasificación por objeto del gasto ordena cada uno de los
conceptos que se van a adquirir.

Su propósito principal es permitir el control contable de los gastos. Los conceptos de


gasto son uniformados para los distintos organismos públicos, y el sistema de
contabilidad fiscal controla que ese dinero se gaste efectivamente con los fines a los que
se destinó. En suma, centra su atención en los aspectos contables de las operaciones
gubernativas, procurando identificar el gasto incurrido en cada compra.
La clasificación por objeto del gasto es la base del llamado presupuesto tradicional o
presupuesto enumerador del ítem. En este presupuesto, los conceptos de gasto suelen
desglosarse ampliamente, como una expresión de la desconfianza que prevaleció
durante toda una época entre los poderes Legislativo y Ejecutivo y como una manera de
hacer más completo el control contable de las operaciones fiscales. En verdad, esta
clasificación significó un avance en su época, por cuanto permitió un mayor control para
evitar los desfalcos de fondos, las malversaciones y, en general, el manejo deshonesto
del presupuesto. Además, este sirve para establecer la composición de los gastos
públicos y determinar la estructura de la demanda gubernamental o del resto de la
economía. Permite ordenar e identificar sistemáticamente los usos que se le darán al
dinero asignado a cada programa y actividad. Por esto, se debe identificar el tipo de
bienes y servicios que se van a comprar para cumplir los programas.

La clasificación del presupuesto por objeto del gasto divide los gastos por grupo:

1. Servicios personales.
2. Servicios no personales.
3. Materiales y suministros
4. Maquinarias y equipo.
5. Adquisición de inmuebles.
6. Construcciones.
7. Transferencias corrientes.
8. Transferencias de capital.
9. Deuda pública.
10. Otros desembolsos financieros.
11. Asignaciones globales.

Clasificador económico

Esta clasificación permite identificar cada renglón de gastos e ingresos, según su


naturaleza económica; en consecuencia, hace posible investigar la influencia que
ejercen las finanzas públicas sobre el resto de la economía nacional.

La clasificación económica muestra la parte de los gastos que se destinan a operaciones


corrientes del gobierno y la parte de los gastos que se destinan a la creación de bienes
de capital que permiten ensanchar la capacidad instalada de producción de la economía.
También, presenta el grado en que los servicios gubernamentales son prestados
directamente mediante la utilización de fondos invertidos por el propio gobierno en
bienes y servicios o indirectamente mediante subsidios y préstamos gubernamentales
otorgados a otros órganos encargados de prestar el mismo servicio. La codificación
económica hace posible determinar el impacto de los gastos públicos sobre el nivel de
composición del producto nacional, así como sobre su distribución. En suma, permite
evaluar los efectos económicos de los gastos públicos sobre el desarrollo económico y
social, en la medida en que está midiendo la inversión pública sobre la estabilidad
monetaria y permite mostrar el financiamiento y la política de subsidios al nivel de los
precios. Esta clasificación se interesa principalmente por ordenar las transacciones
gubernamentales según la naturaleza económica de los efectos que produce sobre la
vida nacional.
Clasificador por finalidad y función

Esta clasificación agrupa las transacciones del Gobierno según la finalidad particular a
que se destinan. La finalidad se refiere a los distintos servicios prestados directamente o
que sean financiados por el Gobierno. Su objetivo es presentar una descripción que
permita informar sobre la naturaleza de los servicios gubernamentales y la proporción de
los gastos públicos que se destinan a cada tipo de servicio. La clasificación por
funciones, en consecuencia, presenta los gastos gubernamentales con arreglo a los
objetivos inmediatos o a corto plazo a los que se destinan, o sea, que no se considera el
impacto que puedan tener a largo plazo y su incidencia en el crecimiento económico.

Esta clasificación se define como un plan en el que se incluyen todas las clases de
gastos establecidas por los órganos políticos y que se relacionan, en forma definida, con
finalidades completas. La categorización por funciones cumple con la tarea de proveer al
programador y al preparador presupuestario de una visión acerca de los propósitos que
el gobierno tiene en cada una de las áreas de actividad.

Clasificaciones combinadas

Todas estas clasificaciones presupuestarias pueden combinarse entre sí para formar


sistemas de clasificación de doble entrada. Estas clasificaciones combinadas dan una
visión más amplia.

Veamos algunas de las que se suelen emplear:

1. Institucional - por objeto del gasto: clasifica el gasto por institución y facilita la
contabilidad y el control de este.
2. Económica - funcional: permite determinar de qué forma se están realizando los
gastos dentro de acuerdo con las finalidades y funciones.
3. Económica - institucional: permite un nivel más detallado de identificación de
quién decide los gastos.
A manera de conclusión, podemos establecer que cada uno de los clasificadores nos
orienta en lograr un objetivo concreto. De acuerdo con su naturaleza, nos permiten
analizar al Estado globalmente y con un enfoque macroeconómico y sectorialmente. A
modo de resumen, podemos indicar los objetivos de cada clasificador:
Tabla 1: Clasificadores de las erogaciones

Clasificador ¿Qué objetivo se logra?

Por objeto del gasto Establece la naturaleza de los insumos que se compran
en el mercado o se producen.
Institucional Saber quién decide y autoriza un gasto, según la
autoridad que decide; por lo tanto, quién compra el
insumo.
Económico Establecer los efectos que la actividad del Estado
provoca en la economía, o sea, la participación en el
PBI.
Finalidad y función Establecer los servicios que presta el Estado a la
comunidad, o sea, qué hace.
Por programas Establecer, por medio de programas, los objetivos a
alcanzar y sus respectivas metas de cuantificación, o
sea, qué objetivos se proponen.

Fuente: elaboración propia

Tabla 2: Clasificadores de los ingresos

Clasificador ¿Qué objetivo se logra?

Económico Establecer los ingresos, según sean recursos genuinos


del poder tributario o se obtengan por medio del
financiamiento.

Geográfico Determina si corresponde a la misma jurisdicción o a los


niveles de los gobiernos supranacionales.

Fuente: elaboración propia

Te invito a revisar con más detalle cuál es el proceso de formulación del presupuesto
nacional en Argentina:

Fuente: Oficina Nacional de Presupuesto, (s.f.). Título II. El proceso presupuestario en la administración pública nacional en
Oficina Nacional de Presupuesto (pp. 4-17).
https://www.economia.gob.ar/onp/documentos/manuales/el_sistema_presupuestario_publico.pdf

Referencias
Goldfarb, M. (2011). El principio de legalidad presupuestaria y los reglamentos
delegados en el derecho argentino: alcances y perspectivas constitucionales. El caso de
la Ley 24156. Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas, 5(9).
https://revistas.unne.edu.ar/index.php/rfd/article/view/5111

Ivanega, M. (s.f.). Reflexiones acerca del presupuesto y la transparencia pública.


https://cijur.mpba.gov.ar/files/bulletins/REFLEXIONES_ACERCA_DEL_PRESUPUESTO
_Y_LA_TRANSPARENCIA.pdf

Ley 24156 de 1995. Administración financiera y de los sistemas de control del sector
público nacional. 30 de septiembre de 1992

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