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Análisis de "Entre visillos" de Gaite

Esta novela de Carmen Martín Gaite pertenece a su primera etapa literaria y fue publicada en 1958. Narra la vida en una ciudad provinciana de los años 50, donde las mujeres se enfrentan a la rutina y las restricciones sociales. La novela presenta diferentes personajes femeninos a través de voces narrativas en primera y tercera persona.

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Análisis de "Entre visillos" de Gaite

Esta novela de Carmen Martín Gaite pertenece a su primera etapa literaria y fue publicada en 1958. Narra la vida en una ciudad provinciana de los años 50, donde las mujeres se enfrentan a la rutina y las restricciones sociales. La novela presenta diferentes personajes femeninos a través de voces narrativas en primera y tercera persona.

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CARMEN MARTÍN GAITE - ENTRE VISILLOS

1. Tendencias de la narrativa española en la segunda mitad del siglo XX. La aportación de


Carmen Martín Gaite

Movimientos literarios (1939-2000)


► La novela de la inmediata posguerra (1939-1950)
► La generación del medio siglo o Generación del 50: características del realismo social de los
años 50, autores y obras
► Rasgos de la renovación de la narrativa (1960-1975)
► Tendencias actuales de la narrativa en la democracia (1975-2000)

2. Trayectoria biográfica y literaria de Carmen Martín Gaite

3. Etapas y evolución de la obra de Carmen Martín Gaite


3.1. La narrativa anterior a 1970: realismo objetivo y renovación formal
3.2. Narrativa anterior a 1990: la búsqueda del interlocutor
3.3. Narrativa a partir de 1990: del cuento maravilloso a la escritura del yo

4. Análisis de Entre visillos


4.1. Línea argumental, estructura y temas. Breve resumen por capítulos
4.2. El tratamiento del espacio y del tiempo
4.3. La construcción del personaje social e individual. Esquema de personajes de Entre visillos
4.4. Juego de narradores y punto de vista
4.5. Claves de la narrativa de Carmen Martín Gaite: el lenguaje coloquial, la búsqueda del
interlocutor y la poética del detalle
4.6. Carmen Martín Gaite y las escritoras del medio siglo: visibilidad de la escritura femenina
Etapa producción narrativa
Esta novela pertenece a la primera etapa de la producción literaria de Carmen Martín Gaite. Este
periodo abarca desde finales de los años 50 hasta los 70 del siglo pasado. En ella predomina el
neorrealismo objetivista. Además de Entre visillos, la autora publica Ritmo lento y dos colecciones
de relatos: El Balneario y Las ataduras.

Generación literaria
Carmen Martín Gaite pertenece a la generación de los 50 o del medio siglo, bautizada por Josefina
Aldecoa como “niños de la guerra”, ya que en su infancia todos sus miembros fueron testigos de
esta y su formación se vio limitada por los valores del nacionalcatolicismo de la posguerra.
Estos escritores se agrupan en torno a dos centros de edición: Madrid, en donde hallamos, además
de a nuestra autora, a Rafael Sánchez Ferlosio, Josefina Aldecoa, Juan Benet o Jesús Fernández
Santos, y Barcelona, donde escriben los hermanos Luis y Juan Goytisolo y Ana M.ª Matute.
Aunque la escritura de todos ellos evoluciona siguiendo diferentes tendencias, a finales de los años
50 todos participan del realismo social y de la novela objetivista.

Características
● Miembros nacidos entre 1925 y 1935 que comparten la experiencia traumática de la guerra civil
durante su infancia y que tienen una formación universitaria.
● Influencia del existencialismo.
● Modelo narrativo: realismo objetivista.
● Generación de autoras con obras galardonadas en el campo literario: Carmen Laforet, Elena
Quiroga, Josefina Aldecoa, Ana María Matute.
● Literatura comprometida y concienciación social.
● Líneas poéticas: poesía social y postismo vanguardista.

Tres rasgos de los escritores de este grupo literario son:


● Renovación formal de la narrativa mediante un realismo objetivista formulado a través de un
narrador testigo y una técnica cinematográfica.
● Condensación espacio-temporal: la acción se desarrolla en un breve periodo de tiempo.
● El personaje funciona como arquetipo que, frecuentemente, es encarnado por un personaje
colectivo representativo de una clase social.
Entre visillos: Primera novela escrita por Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000),
con la que ganó el Premio Nadal en 1957 y que se publicó en 1958.

● Novela ambientada en una ciudad provinciana, que bien podría ser la Salamanca natal de la
escritora.
● Destacan los personajes individualizados femeninos que anhelan una vida diferente y que
manifiestan sus inquietudes intelectuales y artísticas en un tono confesional íntimo. Son mujeres
limitadas por las circunstancias sociales (se dispersan en las obras referencias biográficas de sus
autoras) y condenadas al ostracismo del hogar (ámbito doméstico).
● Espacios simbólicos, fronterizos entre el interior (espacios cerrados, esfera de lo privado, yo
íntimo, deseo) y el exterior (espacios abiertos, esfera de lo público, yo social, deber). Predominan
en la obra los espacios cerrados en los que parece haberse detenido el tiempo y la vida.
● Episodios cotidianos y anodinos: trivialidad, hastío, mediocridad existencial.
● Cuestionamiento de los modelos masculinos y femeninos de la época (también abordado en su
ensayo Usos amorosos de la posguerra española): relaciones personales, vida cotidiana, educación,
moral del nacionalcatolicismo y constricciones sociales de la vida libre que añoran algunos
personajes de la obra.
● Técnica narrativa: realismo objetivista, testigo imparcial de personajes situados en su contexto
circundante (arquetipos sociales a los que no se juzga), condensación temporal y lenguaje
conversacional (reproducción de la lengua oral y estilo directo).
● Personaje colectivo: juventud provinciana de los 50.
● Subjetivación de la escritura memorialista como ruptura con el realismo objetivo generacional.
***

Edición de Entre visillos en Austral a cargo de Marina Mayoral

Biografía de Carmen Martín Gaite


Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925 – Madrid, 2000) se licenció en Filosofía y Letras. Además
de ensayos, críticas y estudios históricos, ha publicado una extensa obra narrativa, entre la que cabe
destacar El balneario, Las ataduras, Entre visillos (Premio Nadal 1957), Ritmo lento, Retahílas,
Fragmentos de interior, El cuarto de atrás (Premio Nacional de Literatura 1978), Nubosidad
variable, La reina de las nieves e Irse de casa. En 1988 le fue concedido el Premio Príncipe de
Asturias de las Letras. Carmen Martín Gaite falleció en Madrid en el año 2000.

Entre visillos: novela galardonada con el Premio Nadal 1957 y publicada en 1958
Entre visillos narra la vida en una ciudad de provincias llena de rutina, conservadurismo e
hipocresía. Una tan sutil como lúcida denuncia de la situación de la mujer en la España de los años
cincuenta.
A través de la charla aparentemente banal de un grupo de muchachas, conocemos sus ocupaciones
cotidianas, sus angustias, la insalvable tristeza que asoma tras el aburrimiento y la falta de
imaginación. El aburrimiento, o más profundamente el tedio de vivir, la falta de esperanzas y de
ilusiones, pesa como una losa sobre la vida de esa pequeña ciudad provinciana y aplasta sobre todo
a las mujeres.
La presencia de Pablo Klein, llegado a la ciudad para ocuparse de la clase de alemán del Instituto,
es el pretexto narrativo que centra la mayor parte de los sucesos. La personalidad de Pablo,
reservada y observadora, honesta y poco convencional, choca con el ambiente plano y conformista
del lugar.
Con recursos estilísticos bien cuidados y un enfoque directo y realista, Carmen Martín Gaite nos
ofrece este retazo de vida española pintado con las tintas de la desilusión, los imposibles y las
aceptaciones de una juventud condenada a ver pasar la vida entre visillos.

Algunas claves interpretativas de Entre visillos

► Una voz personal de mujer con un estilo literario peculiar para recrear un mundo propio,
desafiando el gueto de la etiquetada como “escritura femenina”.
► Técnica narrativa: pluriperspectivismo a través de la alternancia de voces narrativas entre la
primera y la tercera persona (narrador interno y narrador omnisciente selectivo, respectivamente).
Destacan estas dos perspectivas en la construcción de los personajes, caracterizados asimismo por
lo que ellos mismos dicen o cuentan sobre sí mismos con esa naturalidad que tanto los aproxima a
los lectores, como si se tratara de auténticos seres reales. En Entre visillos se combinan, pues, la
narración en primera y tercera persona, que ofrecen perspectivas complementarias y en muchos
casos opuestas sobre los mismos hechos y personajes.
● La narración en primera persona corre a cargo de varias voces o perspectivas diferentes,
fundamentalmente dos: el diario de Natalia y el relato de Pablo. A ellos podemos añadir la carta
de Julia del capítulo nueve.
En el diario de Natalia la voz narrativa es la de un yo central o protagonista, que cuenta los hechos
en los que interviene como personaje principal y lo hace de un modo muy inmediato, refiriéndose a
sucesos cercanos. Utiliza coloquialismos y reproduce el ritmo de la lengua hablada, así como
expresiones tomadas de otros personajes, que transcribe a veces en estilo directo o indirecto.
Por su parte, Pablo cuenta hechos pasados, sin que podamos precisar desde qué distancia temporal.
Tampoco sabemos qué es exactamente ese relato en primera persona: ¿un diario o una novela? Su
relato de los hechos empieza siendo el de un narrador testigo o periférico, que cuenta lo que ve y
observa a su alrededor. Pero su importancia en la acción lo convierte pronto en narrador
protagonista de los hechos que él mismo relata.
● La narración en tercera persona se hace en la modalidad omnisciente selectiva. Así, el
narrador omnisciente limita sus poderes a lo que oye y ve, o bien cuenta desde la perspectiva de un
personaje. Por eso no se puede decir en sentido estricto que se trate de una técnica de ojo de cámara
ya que el narrador hace uso de una omnisciencia selectiva que nada tiene que ver con la
omnisciencia típica de la novela realista del siglo XIX: jamás interviene con comentarios ni juicios
de valor y se mantiene en una postura neutral. Tampoco utiliza la omnisciencia para analizar lo que
sienten o piensan los personajes. Opta, en su lugar, por el discurso indirecto libre, con la visión
distanciada que dicha modalidad conlleva, de modo que al final es el lector (interlocutor implícito)
quien tiene la última palabra sobre las decisiones de los personajes.
Las distintas perspectivas desde las cuales se cuentan los hechos enriquecen la visión de la realidad.
Los puntos de vista de Pablo y de Tali (Natalia) se completan con la perspectiva de la voz en tercera
persona que actúa en muchos casos como mera introductora del diálogo de personajes. Aparte de
estas dos perspectivas fundamentales, también hay capítulos en los que el foco narrativo en tercera
persona cambia de orientación para ofrecernos dos visiones de un mismo hecho.
En la construcción de personajes no hay descripción física y psicológica de los mismos por parte del
narrador en tercera persona. Este tipo de información directa se sustituye por la información que
proporcionan unos personajes sobre otros. Pero lo esencial aquí es que los vemos hacerse ante
nuestros ojos, mediante el diálogo o el relato de sus actos, bien a través de la voz del narrador
omnisciente o por los comentarios vertidos en diarios o cartas. Los vemos crecer, evolucionar, vivir.

► Palabra en el tiempo y en el espacio


Entre visillos se sitúa en un lugar y en un tiempo muy concretos: una capital de provincia de los
años cincuenta. Pero al mismo tiempo esa pequeña ciudad provinciana, como la Vetusta de Clarín
o la Orbajosa de Galdós, es posible que esté en cualquier parte, dada esa vocación universalizadora
con la que se pretende trascender el localismo en aras de una visión existencial que representa un
modo de vivir intemporal.
Se puede intuir en esta novela una estructura organizada en círculos concéntricos que van
ensanchando su significado: la familia, el pequeño mundo femenino (relegado al ámbito doméstico
y al mirador como espacio privilegiado por excelencia), la ciudad (los ambientes en los que se
desarrolla la vida social, casi siempre vistos desde la óptica sesgada de un personaje), la lucha entre
el individuo y la sociedad más allá de un mero retrato de costumbres (antítesis
conformismo/rebelión, alienación/comunicación), haciendo hincapié en el tedio de vivir por esa
falta de horizontes o la represión sexual. Un particular microcosmos donde “las paredes tienen
ojos”: todo el mundo sabe de todo el mundo, todos se sienten sometidos a una vigilancia continua
por parte de los demás, objeto de murmuración y de curiosidad malsana. Aunque, como siempre,
sin cargar las tintas y expresado de forma sutil.

► Personajes
Cuatro son los personajes centrales de Entre visillos: Pablo, Natalia (Tali), Elvira y Julia.
Pablo Klein es el narrador principal, el joven educado en el extranjero que vuelve a su ciudad natal
para dar clases de alemán en el Instituto de enseñanza media. Natalia Ruiz Guilarte (Tali),
protagonista por excelencia de la novela al ser quien focaliza la acción en más ocasiones, es la
adolescente que escribe un diario en el que va plasmando sus sentimientos, experiencias e
impresiones sobre cuanto la rodea. A Elvira, una chica de buena familia, le gusta pintar y no sabe
qué hacer con su vida. En cuanto a Julia, hermana de Natalia, se debate entre las exigencias del
novio y las prohibiciones de la familia.
Cada uno de los personajes principales se convierte en eje en torno al cual giran otros personajes de
menor entidad, tales como Emilio, Miguel o Mercedes. Pablo y Natalia, con sus respectivos
cambios de escenario, van atrayendo a su órbita a gran número de personajes secundarios y otras
figuras esquemáticas que van poblando la novela: Rosa, Yoni, Gertru, Goyita, Isabel, Marisol,
Manolo, Alicia. Casi todas las chicas se pasan la vida escribiendo, ya sean diarios o cartas.
► Novela de aprendizaje
La importancia concedida al personaje de Natalia hace que Entre visillos pueda encuadrarse en el
género de “novela de aprendizaje” (bildungsroman), si bien podría considerarse también “de
protagonista colectivo”, como La colmena de Camilo José Cela, cuya unidad de estructura se
mantiene porque sus personajes coinciden en determinados espacios y porque algunos de ellos
funcionan como ejes en torno a los cuales giran otros de menor importancia.
Natalia, la pequeña Tali, se encuentra en el momento de transición de la infancia a la juventud. En
su vida se abren perspectivas nuevas, pero se cierran dolorosamente otras y se acumulan las
pérdidas.
Lo positivo es que está decidida a seguir una carrera de ciencias y el profesor de alemán la ha
animado a no renunciar a ello para así poder ser independiente. Pero predomina aquí aún un
sentimiento de incomunicación que se deriva de la pérdida de vínculos afectivos. Tali ha perdido el
mundo de la infancia y no ha conseguido ser aceptada tal como es en la actualidad. Se siente
completamente desplazada, abrumada por la soledad y la pérdida. Su aislamiento se convierte en
desamparo. Su mirada busca el mundo antiguo y desaparecido, sobre todo la infancia compartida.
En su relación con Pablo, Tali entra en el mundo del amor, pero lo vive más como pérdida que
como enriquecimiento. Su entusiasmo por él la lleva a afianzarse en su postura de estudiar, pero ni
siquiera es consciente de sus sentimientos. Se enamora como una adolescente de su profesor sin
saber que se enamora y sufre cuando se lo hacen ver.
El lector se da cuenta antes que Tali de sus sentimientos. Tali no espera correspondencia, ni siquiera
se lo plantea. Ama a fondo perdido, con esa falta de cálculo y de esperanzas características del
flechazo amoroso de los muy jóvenes, que sólo desean la presencia y nada más. Pero ella prefiere
no hablar de ello, no indagar en ese perturbador sentimiento que la obliga a salir de su mundo
infantil, ahora tan solitario. Eso sí, como adulta, decide irse a Madrid para estudiar una carrera. Y se
enamora.
El balance de ese aprendizaje debería ser positivo; de hecho, objetivamente, lo es. Tali evoluciona
bien; no parece que vaya a convertirse en una Mercedes o una Elvira. Pero la transición es dolorosa
y, por encima de los logros, lo que se impone en nuestro recuerdo es la imagen de esa jovencita, casi
una niña, que llora en la estación mientras el tren se va. La imagen de Tali, diciendo adiós entre
lágrimas a su primer amor.

***

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