ENSAYO
“REFLEXIONES PARA UNA ÉTICA DE LA
COMPASIÓN”
1. Institución:
I.S.P.P N° 1. Prof. Rodolfo Argentino Díaz.
2. Carrera:
Profesorado de Filosofía en Educación Secundaria
3. Curso:
2do. Año.
4. Espacio Curricular:
Ética.
5. Profesor:
Llanos, Javier.
6. Alumnos:
Santillán Cisneros, Lautaro y Muñoz, Francisco Nahuel.
7. Fecha de entrega:
16/11.
Introducción
“Los dos problemas fundamentales de la ética” es un escrito o más bien una
recopilación realizada por el propio autor, son dos obras éticas redactadas y concluidas
independientemente: La primera; sobre la libertad de la voluntad humana y la segunda;
sobre el fundamento de la moral. Son las dos únicas obras de carácter explícitamente
ético publicadas por el filósofo alemán.
En el presente ensayo se intentará desglosar su filosofía ética al mismo tiempo
que se aportarán datos para su compresión, en la medida que el lector pueda
aproximarse a los conceptos y los contenidos tratados por el filósofo.
Advertir que toda la filosofía de Schopenhauer se orienta y culmina en la moral.
La misma, nace ante esa necesidad de comprender la existencia del mal y el dolor, ya
que, para él, esto es lo que reina en la voluntad, más precisamente del hombre. Por lo
tanto, se hace inherente el desarrollo de una ética que entienda, describa y por lo tanto
suprima el mal que por naturaleza existe en la realidad y nuestra concepción del mundo.
Dando lugar al desarrollo del escrito, aclarar que para ampliar las vertientes de la
filosofía del autor y su meticuloso análisis moral y ético, se retomaron otras fuentes
bibliográficas que pertenecen a la misma etapa filosófica que la obra mencionada y
sobre la que se trabajará a lo largo del ensayo.
1
Desarrollo
Para comenzar este ensayo, es inherente plasmar lo comprendido acerca de la doctrina
filosófica de Artur Schopenhauer. Nos encontraremos con uno de los pensamientos más
radicales y sobre todo diferentes en comparación de intelectuales precedentes, como
Kant y Hegel en quien tornara sus críticas.
Este libro “Los dos problemas fundamentales de la ética” nos menciona “la
significación ética de la filosofía de Schopenhauer”1. Ahora bien, ¿Qué sentido o que
grado de importancia tiene la ética en su doctrina filosófica? Sin duda es algo que
veremos a lo largo de todo el desarrollo de este ensayo.
Como hacíamos mención en el párrafo anterior, la ética en este autor no es un
tema apartado en su doctrina, sino por el contrario esta constituiría todo su sistema
filosófico. Desde ella devendrán dos aspectos fundamentales: la metafísica voluntarista
y el pesimismo.
Adentrándonos en su metafísica, la palabra clave y la que dará pie a toda su
filosofía será la voluntad. Por medio de esta es que deviene todo origen y toda
existencia, la voluntad es para Schopenhauer la causa de todas las cosas. Esto podemos
entenderlo y explicarlo de la siguiente manera: el ser es voluntad, y voluntad es lo que
quiere permanecer siendo, “voluntad” como un querer constante una necesidad
inacabada.
Seguimos en esta metafísica voluntarista pero más precisamente en el ser del
hombre, en él encuentra su mayor objetivación y su forma más adecuada. Es esta quien
impulsa toda acción en él y toda necesidad. Es por ello que, al hablar de una metafísica
basada en la voluntad, en un “querer”, en la esfera del hombre esta metafísica
inherentemente deviene a una constitución ética en su amplitud.
Para Schopenhauer el mal existe y es lo que predomina en la realidad. A
diferencia de filósofos anteriores que sus doctrinas éticas se centraban en el bien
supremo, este sistema filosófico lo hará en el “mal supremo” he aquí su atribución
pesimista. Pero cabe aclarar y a nuestra interpretación, que el mal aquí no tiene un rol o
una característica negativa, este se conformara como motor y problema fundamental de
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Schopenhauer, A. (2007). Los dos problemas fundamentales de la ética. Siglo XXI de Españ a
Editores.
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Desarrollo
toda su filosofía. El mal será uno de sus puntos de partida en paralelo con la voluntad,
entonces este, lejos está de tener una connotación negativa, sino por el contrario.
Planteado lo anterior, y advirtiendo que lo que existe en predominio es el mal, la
pregunta que nos haremos entonces es ¿Qué papel tiene la voluntad en el hombre? Y
sobre todo desde el punto de vista ético ¿De qué forma se manifiesta la moralidad en él?
En esto podemos decir que la ética tendría en la doctrina Schopenhauriana una finalidad
de salvación. Teniendo en cuenta como bien dijimos en párrafos anteriores, que la
voluntad precisamente la metafísica, es ese incesante “querer”, y que todo querer nace
de una necesidad, justamente de esta necesidad es de lo que debemos despojarnos. En el
hombre es esa necesidad uno de los motores que determina su accionar.
Primero debemos centrarnos en esta voluntad metafísica, que es la voluntad
natural de todas las cosas y que adopta como indicábamos previamente, un concepto de
maldad. Para Schopenhauer, la existencia del hombre en si misma ya es un sufrimiento,
y su inmoralidad deviene de esta metafísica voluntarista. Sostiene que ese “querer
perpetuo”, la necesidad constante y el egoísmo son las causantes de nuestro padecer.
Ahora bien, el único camino a la “salvación” de este mal supremo y por el cual
terminaremos no en un bien supremo, sino más bien en un mal menor, sería entonces la
ética. La moral la comprendemos como la contra natura de la voluntad, en la moral
converge la falta de deseos y necesidades. La ética es quien conduciría al hombre y
esclarecería lo que serían aquellas acciones morales en la vida de las personas.
basándose en este concepto voluntarista, podemos dilucidar que las acciones morales en
el hombre terminarían siendo aquellas desinteresadas, y sobre todo aquellas solidarias
que ya no hallarían en sus motivos ese carácter egoísta, sería entonces en la
“compasión” que encontramos lo que determina la moralidad en el accionar del ser
humano.
La moral es entonces también comprendida como abnegación y sobre todo como
“libertad” de aquella voluntad originaria. He aquí uno de sus problemas principales,
Fundamentar aquella posibilidad de libertad de la voluntad y ante ello sus mismas bases
para su construcción ética.
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Desarrollo
LA LIBERTAD
Desde la concepción de esta metafísica voluntarista, que es originaria no solo de todas
las cosas, sino que también desemboca en una nueva noción de ética. Debemos entender
que los manifiestos de moralidad en el hombre se dan a través de la abnegación, (no en
sus acciones) sino más bien en su esencia “la voluntad”. Ahora bien, lo importante a
tratar aquí seria, ¿Cómo lograr la libertad de aquello que es constante necesidad,
constante querer? ¿Somos realmente libres?
La libertad de la voluntad, es aquello que ha supuesto un gran problema al
Filósofo alemán a la hora de determinarla. Pues al suponer una libertad de la voluntad,
estaríamos diciendo que cada acción humana sería un milagro, algo inexplicable, un
“efecto sin causa”. Sin duda punto que retomaremos a medida que avance este apartado.
Nos encontramos al principio con una definición física de la libertad, como
aquella ausencia de obstáculos, que posibilitan de esta manera actuar conforme a
nuestra voluntad (este concepto queda entonces ligado en cuanto a la posibilidad de
“poder hacer”). Pero, es clara la pregunta que se nos hace presente en este escrito: ¿Qué
pasa, si un hombre, el cual no tiene ningún obstáculo físico se ve impedido de realizar
una acción?
Esta interrogante, sin embargo, nos abre camino y nos invita poder pensar la
libertad desde un enfoque filosófico. De este modo surgen dos tipos de libertad: libertad
intelectual y libertad moral. Es en la segunda en la que se centrara su análisis.
En este plano la libertad moral es la que constituye el libre albedrio, el hombre
ya no se ve impedido por cuestiones materiales y constatables empíricamente, sino que
infieren en él, “motivos” que impiden o no, actuar conforme a su voluntad. De esta
manera podemos superponer lo que se entendía como “poder hacer” en la concepción
física de la libertad, por el “querer hacer” de la libertad moral. Resultaría ahora, que,
con esta nueva interpretación de libertad, la misma seria aquella ausencia no de
obstáculos, sino de toda necesidad.
¿Qué es lo que significa necesario?
Diría Schopenhauer en su tratado, que necesario es aquello que sigue de una
razón suficiente dada. Una voluntad libre seria aquella que no esté determinada por
razones, que no esté determinada por nada en lo absoluto.
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Desarrollo
Luego de haber expuesto una breve concepción de libertad de la moral, es
necesario entender, en la esfera del hombre de donde radica lo que determina su
voluntad, y así esta encontrar “su libertad”.
Ante la insuficiencia de respuestas desde el plano y la esfera de la
autoconciencia ante esta interrogante, ha sido necesario trasladar la misma a una esfera
externa, en este caso la conciencia de las otras cosas. Es allí en donde encontraremos la
determinación de la voluntad, y la respuesta a lo que motiva nuestras acciones.
La voluntad como bien dijimos es un “querer constante” pero lo que queremos
dilucidar es ¿Qué es lo que realmente se quiere? ¿Qué es lo que influye en ese querer?
Esto hallara su respuesta en uno de los 4 principios de razón suficiente, más
precisamente en el “principio de razón suficiente del devenir” 2 donde nos
encontraremos con la ley de causalidad, la cual rige el movimiento y los cambios de
todos los fenómenos de la realidad.
Al percibir la ley de causalidad dentro de una de las 4 formas de principio de
razón suficiente, entendemos que todo cambio está ligado a una necesidad, todo
“efecto” esta necesariamente precedido de una “causa”. A lo que queremos llegar con
esto, es que para todos los fenómenos, representación y objetos tanto inanimados como
animados, existen 3 grados diferentes de causalidad por la cual estarían impulsados sus
cambios o acciones.
El grado de causalidad que determina la voluntad del hombre es llamado
“motivación” el motivo en conjunto con la razón es lo que termina determinando
nuestras acciones.
Siguiendo la línea entonces, en búsqueda de aquella libertad de la voluntad,
esbozamos que la libertad seria la ausencia de necesidades, ausencia de querer, entonces
ante ello debería haber ausencia de motivos. Lo que es importante preguntarse es ¿Ante
la interrupción de los motivos, le sigue necesariamente un predecible accionar?
Los hombres están dotados de voluntad en su totalidad, los motivos como
dijimos son los que determinan en primera instancia a la voluntad y correspondiente
accionar. Aun así, nos encontramos con una característica importante que hace diferente
el accionar de dos personas, ante situaciones idénticas en el mismo contexto
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Schopenhauer, A. (1981). La cuá druple raíz del principio de razó n suficiente. NoBooks Editorial.
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Desarrollo
determinado. A través de su “carácter” un hombre puede determinar sus acciones
precedidas por la motivación, y esta característica mencionada es lo que hace diferente a
la voluntad en cada ser humano.
A lo largo de este apartado hemos comprendido diferentes conceptos de libertad,
centrándonos en su interpretación filosófica buscando dar respuesta a un sistema ético,
impuesto desde esta metafísica voluntarista. Desde la libertad de la moral donde se
concibe el libre albedrio, hasta el intento por fundamentar la libertad de la voluntad
como aquella ausencia de necesidades y querer. Interpretamos que, desde el principio de
razón suficiente y el principio de razón suficiente del devenir, no existe accionar
humano que no esté ligado a una razón suficiente dada, es decir, que no sea antepuesto
por una causa y por consiguiente a un efecto.
He aquí que la libertad de la voluntad será entendida como pura
indeterminación, Liberum albitrium indifferentie. A nuestro entender la voluntad
siempre estará ligada a dos posibles acciones diametralmente opuestas en el complejo
esquema del “querer”, a la cual se ve sometida y por la cual su libertad siempre esta
indefinida y en misterio.
SOBRE EL FUNDAMENTO DE LA MORAL
Para tratar el fundamento de la moral, antes es importante hacer mención de que existe
una distinción entre el problema y lo que el problema propone:
- En nuestro caso el problema es: ¿Tiene la moral un fundamento o no?
La segunda cuestión es algo susceptible, por lo tanto, las respuestas pueden
carecer de objetividad, pueden aceptarse o rechazarse entre sí. Pero en la primera
cuestión, el problema es el tema mismo el que está en cuestión por lo que solo es
susceptible de ser resuelto o señalar que aquello no es tal, es decir, no es problema, (en
otras palabras, deshacer el problema).
El término "moral", alude a cuestiones cuyo planteamiento nos conduce,
nuevamente, al de su fundamento. De este modo se comprenden algunas dimensiones
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Desarrollo
para afrontar el problema (En que consiste ser moral, Sí se puede ser moral, Sí se debe
ser moral).
Schopenhauer precisa que el fundamento de la moral es una cuestión que debía
examinarse independientemente de toda relación con un sistema particular de filosofía.
La conclusión de este análisis que propone una nueva vertiente, lleva a pensar a
Schopenhauer que esto no es más que un análisis psicológico. Y es que la conclusión de
tal análisis es que, de todas las acciones de los hombres consideradas legítimas, dignas
de aprobación o de elogio, tan solo una parte muy reducida de ellas está inspirada, en
realidad, en motivos morales; la otra parte, más considerable, encuentra sus razones en
motivos completamente distintos. Schopenhauer sostiene que estos últimos motivos
“...toman toda su fuerza del egoísmo del individuo".
Con esto, consideramos apartar algunas cuestiones, para comprender mejor el
sostén de tal fundamento:
- El camino para descubrir el fundamento de la moral es el de la experiencia.
- Lo que se investiga es si existen actos donde se puedan reconocer ‘un verdadero valor
moral’.
- Para lograr lo anterior es necesario referir dichos actos a sus verdaderas causas.
O sea, hay que descubrir los motivos propios que orientan a los hombres a actos de esa
clase.
- Estos motivos, y la facultad de experimentar sus efectos, será el principio último de la
moralidad.
- El conocimiento de este principio nos proporcionará el fundamento de la moral.
Cuando nos referimos a la moral en los parámetros que define Schopenhauer, nos
advierte si la moral tiene o no fundamento.
Critica a la ética Kantiana.
El fundamento de la moral para Schopenhauer, también estuvo sostenida sobre su crítica
a la ética kantiana. Para Schopenhauer la ética kantiana, es como un castillo construido
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Desarrollo
sobre un fundamento que está flotando en el aire sin contenido real. Su principio, el
imperativo categórico, no es más que una máscara de la teología moral. Su base y su ley
moral, muestran cómo actuar por deber, resulta muchas veces una forma de afirmar
cada vez más el egoísmo como también una manera de lastimar sin consciencia alguna,
el sentido moral. De este modo es que, a Schopenhauer, le resulta necesario reflexionar
sobre el fundamento moral.
Según Schopenhauer el fundamento de la moral tiene que ser un hecho, bien sea
del mundo objetivo o de la conciencia humana.
Una de las formas en la que Schopenhauer reviste el imperativo categórico, lo
cual es comprendido como un deber y así como ley Universal, es a través del principio
de la dignidad del hombre. El autor remarca que esta dignidad del hombre, no es sino
una forma de ironía, pues realmente cuando uno entra en contacto con otro hombre dice
el autor: “no intentes evaluarlo objetivamente según el valor y la dignidad; es decir, no
tomes en consideración la maldad de su voluntad ni la limitación de su entendimiento ni
lo absurdo de sus conceptos; porque lo primero podría engendrar odio, y lo segundo,
desprecio hacia él: antes bien, ten a la vista únicamente sus sufrimientos, su necesidad,
su miedo, sus dolores”3
Es de aquí que nace la propuesta moral de Schopenhauer, fundamentada sobre la
compasión. Esa compasión es entendida como, "ese otro eres tú", lo cual se pronuncia
en realidad señalando a cada ser vivo. El fundamento de la moral tiene como base este
principio. Ahora bien, el camino para encontrar el fundamento de la moral es empírico y
en este sentido se trata de buscar si hay acciones que un valor moral autentico, esto
quiere decir si hay ciertas acciones como bien dijimos, a las que se le puedan asignar
cierto valor moral.
Ahora bien ¿Cuáles van a ser estas acciones? Aquellas que logren desprenderse
completamente de cuestiones ya recurrentes, tales como el egoísmo. Por lo cual, si
analizamos el egoísmo, expresa justamente todo lo contrario a la fórmula del autor, ya
que éste vendría a decirnos que "todo es para mí, nada para los demás". Retomando, la
finalidad de esta acción no es más que la del placer y el dolor del agente.
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Schopenhauer, A. (1896). El mundo como voluntad y como representación. La España Moderna. Pag
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Desarrollo
En conclusión, las acciones que tienen un cierto valor moral, van a ser aquellas
que consigan estar despojadas de todo egoísmo, y que en el fondo estén orientadas a la
interrelación con el prójimo.
EL MÓVIL MORAL AUTÉNTICO
El concepto de la obligación, la forma imperativa de la ética, sólo tienen validez en la
moral teológica, mientras que fuera de ella pierden todo sentido y significado. Esto es a
lo que aludía la crítica a la ética y fundamentación kantiana de la moral, por parte de
Schopenhauer.
Lo que el filósofo propone, es una ética capaz de describir, explicar y reducir a
su fundamento último, la muy diversa conducta de los hombres en el aspecto moral.
Para lograr encontrar aquel móvil moral autentico, también es necesario
presentar aquellos móviles comprendidos como fundamentales en el accionar del
hombre. Para explicarlos de esta manera, serían los motores de todas las acciones y los
que impulsan el obrar humano. Schopenhauer en su metafísica voluntarista, ya nos ha
dejado claro que lo que existe y está en primacía es la maldad, por lo tanto, las acciones
humanas en su mayoría son impulsadas por móviles que tienen una finalidad interesada,
basándose en el dolor y el placer. Ya sea el interés propio, la avaricia, el placer a costa
del dolor ajeno, la envidia etc.
Uno de los 3 móviles fundamentales que impulsan todas las acciones humanas,
es el egoísmo: este es el principal móvil en los hombres como en los animales. Lo que
termina por diferenciarnos, es la convergencia, del móvil egoísta con nuestra razón, la
que hace nuestras acciones además de egoístas, interesadas.
El egoísmo es la potencia principal y primordial que debe contrarrestar nuestro
móvil moral. Por su naturaleza, este móvil antimoral es ilimitado: el hombre quiere
mantener incondicionalmente su existencia, la quiere totalmente libre del dolor, al que
también pertenece toda carencia y privación, ambiciona la mayor suma posible de
bienestar y quiere todos los placeres de los que es capaz; e incluso pretende, en lo
posible, desarrollar en sí mismo nuevas capacidades para el placer.
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Desarrollo
En escala de móviles que impulsan el obrar humano, la malevolencia o maldad,
se encuentra un grado más abajo, pero es el que se da más seguido en lo cotidiano.
Podemos mencionar una de sus fuentes por el cual se caracteriza la maldad; la envidia.
Si bien venimos caracterizando estos dos primeros móviles fundamentales, pero
que se establecen como dos potencias antimorales. Como decíamos al comienzo, es
necesario una ética detallada y descriptiva que exponga los vicios que devienen de estas
dos potencias.
Luego de comprender los dos móviles antimorales, es entonces que, por
oposición o por ausencia de aquellos vicios que de ellos provienen, es que podremos ir
descubriendo nuestro móvil moral, que, de demostrarse, podría transformarse en aquel
fundamento último, en un móvil moral autentico.
Para establecer el único móvil moral autentico, se exponen una serie de criterios
comprendidos en premisas, dejaremos sentadas a continuación solo dos de ellas:
… “sí una acción tiene como motivo un fin egoísta, no puede tener
ningún valor moral: si una acción tiene valor moral, ningún fin egoísta
inmediato o mediato, próximo o remoto, puede ser su motivo”
… “la significación moral de una acción solo puede radicar en su
relación con los otros: solo con respecto a ellos puede tener valor moral o
carácter reprobable y ser, por consiguiente, una acción de la justicia o la
caridad”4
Teniendo en cuenta que todas nuestras acciones son impulsadas por nuestra
voluntad, a través de los motivos. La finalidad de las mismas siempre tiene un interés,
ya sea placer o dolor del propio agente que las efectúa. Pero se logra comprender, que
en cuanto esa finalidad esté relacionada con los otros, entendiendo que la moralidad de
nuestras acciones radica en nuestra comprensión de otredad, es que vislumbraremos
aquel móvil moral autentico.
Es aquí, que entra en protagonismo la “compasión”, como aquel fenómeno en el
que percibimos el dolor y el sufrimiento del otro, para poder de esta manera participar
en él, tomándolo como propio, pero siempre entendiendo que sigue siendo el dolor del
otro, y no mío. Entonces vemos que la compasión tiene como fin en sí mismo el dolor y
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Schopenhauer, A. (2007). Los dos problemas fundamentales de la ética. Siglo XXI de España Editores
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el placer ajeno: el dolor como cuestión a contrarrestar, reducir, para poder de esta
manera generar un placer en el otro.
Es en la compasión en que Schopenhauer encontrara su fundamentación de la
moral, y su único móvil moral autentico. Fuente de aquellas acciones con valor moral,
de las cuales cabe mencionar son, la justicia y la caridad, son estas las denominadas
“dos virtudes cardinales”.
La justicia comprendida como el primer grado de la compasión, la virtud
cardinal primera: es aquella que nos incita a actuar, o deponer nuestras acciones, cuando
vemos que por medio de las mismas estamos lastimando o haciendo sufrir a alguien. Por
ende, a la injusticia la podemos interpretar como toda ofensa hacia al otro. Y nos
encontramos en la caridad, esta segunda virtud cardinal, en resumen, como aquellos
actos desinteresados que tienen como finalidad aliviar el dolor ajeno.
En conclusión, esbozando y descubriendo el móvil moral autentico, “la
compasión”, podemos decir que, como es un móvil, un motivo, (un tipo de causa dentro
de esta ley causal en el principio de razón suficiente del devenir), tiende a una causa,
para poder de esta manera efectuarse. Esa causa hallara su razón de ser en el dolor y
sufrimiento ajeno, pues si no percibimos a este en el otro, no podríamos lograr actuar de
manera moral, y por lo tanto contrarrestar los males, motivos antimorales, que en
nuestra naturaleza predominan.
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Conclusión
Para concluir con el ensayo, creemos haber cumplido con los objetivos planteados al
comienzo, al mismo tiempo de haber efectuado los parámetros dictados por el docente.
Nuestra intención como bien ya se anunciaba, no era desarmar o re-argumentar
las teorías éticas y morales del autor, más bien fue reflexionar en torno a ellas de tal
manera que el ejercicio de reflexión no solo sea nuestro sino también del lector.
Añadir también a modo de conclusión final, algunas interrogantes que surgieron
a lo largo del análisis y que podrían también dejar una apertura a críticas y/o
comentarios acerca del tema en sí: ¿Es la compasión la ausencia del egoísmo o una
virtud que se construye para contrarrestarlo? ¿Podemos “reducir” o “concluir” las
normas morales a partir de un solo sistema filosófico ético/moral?
Podemos decir también que esta metafísica voluntarista pesimista, de la cual
todo origen y toda existencia se desprende de su carácter de necesario, de su querer
constante, de la voluntad de vivir. No encontramos en el fundamento moral o en su
ética, aquella abnegación total de nuestros deseos o intereses, sino más bien, en el
interés y necesidad concebidas bajo el concepto de otredad, el interés en el otro en tanto
podamos suprimir su dolor.
No nos resulta necesario, refutar algunos conceptos que Schopenhauer deja
plasmado en su sistema filosófico, las cuestiones éticas y morales siempre pueden
permanecer abiertas a todo tipo de transformaciones, ya sea por tiempo, espacio, etc.
Los juicios sobre los que somos juzgados pertenecen al lugar y al tiempo sobre el que se
nos condena, sin embargo, nunca se podrá dudar de sentimientos tales como la empatía
y la compasión, aquellos son y serán necesarios para mantener la estabilidad social,
humana y espiritual, en tanto las mismas surjan de la voluntad por impartir el bien
común.
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Bibliografía
Schopenhauer, A. (2007). Los dos problemas fundamentales de la ética. Siglo
XXI de España Editores.
Schopenhauer, A. (1981). La cuádruple raíz del principio de razón suficiente.
NoBooks Editorial.
Schopenhauer, A. (1896). El mundo como voluntad y como representación. La
España Moderna. Pag 222
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