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Introducción a la Paleontología y Fósiles

Este documento describe la paleontología y los fósiles, incluyendo cómo los fósiles son restos de organismos antiguos y cómo se usan para estudiar la evolución y el pasado geológico de la Tierra, al correlacionar estratos de roca y proporcionar información sobre paleoambientes.

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Introducción a la Paleontología y Fósiles

Este documento describe la paleontología y los fósiles, incluyendo cómo los fósiles son restos de organismos antiguos y cómo se usan para estudiar la evolución y el pasado geológico de la Tierra, al correlacionar estratos de roca y proporcionar información sobre paleoambientes.

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INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO

“Dr. JOAQUÍN V. GONZÁLEZ”

FICHA DE CÁTEDRA

“PALEONTOLOGÍA”

ADAPTACIÓN

PROFESOR: Lic. GERMÁN ESTEBAN MAIDANA

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PALEONTOLOGÍA

La Paleontología es una ciencia que abarca todos los problemas relacionados con los
seres vivos, referidos a épocas pasadas, y sus implicaciones geológicas, toda vez que los
fósiles asociados a las rocas sedimentarias, constituyen el elemento básico para determinar
su edad geológica.
Además es una Ciencia clave en el estudio de la evolución de los seres vivos, a cuyo
proceso proporciona la documentación adecuada; por lo que su estudio fundamental sirve para
aclarar cuál ha sido la sucesión real de los seres en los tiempos geológicos.
En distintas épocas pasadas de la Tierra existieron faunas y floras muy diversas de las
actuales. Sabemos de ellas por los fósiles, que son testimonios del pasado, restos o huellas de
animales o vegetales que revelan la existencia de organismos que existieron en otras épocas
geológicas.

FÓSILES

Los fósiles son restos de los seres vivos que han poblado la Tierra en épocas pasadas.
Se puede determinar la edad de las rocas que contienen sus restos, mediante el estudio de los
fósiles, aun en el caso de que las rocas hayan perdido su disposición horizontal primitiva,
apareciendo plegadas o dislocadas por los movimientos internos de la Tierra.
Por ejemplo, los restos de hombres fósiles, se sitúan constantemente sobre las rocas
que contienen restos de Dinosaurios, y de aquí se deduce, que estas últimas rocas, son de una
edad anterior a las que contienen fósiles humanos. Son, por lo tanto, restos de vida
prehistórica, son inclusiones importantes en los sedimentos y las rocas sedimentarias. El
tiempo transcurrido para que los restos de organismos o sus impresiones puedan ser
considerados fósiles es de 10.000 años.
Dado que la conservación depende de condiciones especiales, el registro de la vida en
el pasado geológico es sesgado. El registro fósil es un libro al que le faltan capítulos
enteros, páginas, párrafos y palabras aisladas. Hay ausencia de amebas, ciliados,
gusanos, babosas de mar, pólipos y medusas, plantas y hongos sin partes leñosas duras.
Estas imperfecciones se deben a varias razones:
- Cuando un organismo muere, generalmente es devorado o se descompone
rápidamente.
- Los fósiles más comunes pertenecen a plantas y animales con partes duras, como los
troncos de los árboles, los huesos de los vertebrados, los caparazones de los moluscos o la
cubierta dura del cuerpo de algunos insectos y cangrejos.
Pocos fósiles conservan las partes blandas del organismo original ya que generalmente
se pudren y desaparecen. Muchos organismos que tienen sólo partes blandas, tales como
medusas o gusanos, entre otros, generalmente no se conservan.

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Las tierras bajas y los lechos de arena son sitios más propicios para que un organismo
muerto pueda fosilizarse de modo que los habitantes de colinas y montañas son los fósiles
menos representados.
Así, sólo una pequeña proporción de los organismos llega a convertirse en fósil.
Aquellos que se fosilizaron, en muchas ocasiones, son desplazados por corrientes de agua o
movimientos terrestres. Durante ese proceso, se fragmentan o deterioran gravemente.
De este modo, los fósiles más antiguos son los menos abundantes ya que la
probabilidad de una buena proporción de fósiles se mantendrá inalterada, pero en su mayoría
permanecerán enterrados e inaccesibles.
Considerando estas limitaciones, algunos científicos estiman que en la historia de la
vida han pasado por la Tierra más de 3.800 millones de especies. ¿Cómo puede ser
interpretada esta información en relación con la actual problemática conservacionista que
generalmente sitúa a la actividad humana como único factor causal de las extinciones y
también como única responsable de evitar la extinción?

Hallazgo e interpretación de fósiles

Los fósiles llegaron a nosotros conservados en distintos niveles de capas terrestres,


gracias a ellos miles de millones de años después podemos estudiar la gran variedad de
especies que habitaban nuestro planeta y entender los cambios que se produjeron y se
producen todavía en la corteza y en el interior.
Actualmente se sabe que la distribución de los continentes, sus formas y sus relieves
no son los mismos que hace 200 ma, cuando los continentes estaban unidos en una sola masa
de tierra firme. Esa única masa comenzó a separarse y formó subcontinentes hasta llegar a su
forma actual.
Antiguamente se había creído que la distribución de los mares y los continentes había
permanecido sin cambiar desde su origen. Pero esta idea parecía contradecirse con las
similitudes que se encontraban entre las especies de plantas y animales.
El hallazgo de rasgos similares en especies fósiles de continentes muy lejanas entre sí
fue el primer indicio para elaborar teorías de cómo fue la vida hace 200 ma.

PARA QUÉ SIRVEN LOS FÓSILES

Son herramientas importantes para interpretar la evolución de la vida y el pasado


geológico:

Para conocer la historia de la vida en el pasado

En la que vemos aparecer nuevas formas de animales y plantas, que prosperan


durante cierto tiempo y acaban por extinguirse.

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Los fósiles de organismos que ahora ya no existen demuestran que muchas especies
se han extinguido.

Para correlacionar y para saber cómo se hallan distribuidos

Se pueden identificar y correlacionar estratos sedimentarios de áreas muy separadas


por su contenido fósil característico.
Los organismos fósiles se sucedieron unos a otros en un orden definido y
determinable, y por consiguiente, cualquier período puede reconocerse por su contenido fósil.
Eso se conoce como el principio de la sucesión de fósiles. Todos los fósiles contenidos
en un mismo estrato tienen igual antigüedad. Del mismo modo, si en dos estratos diferentes se
halla el mismo tipo de fósiles, se considera que ambos tienen igual antigüedad.
Si quisiéramos conocer la edad de una roca, cuantitativamente, entonces los fósiles
solos no bastan y tendríamos que recurrir a otros métodos, como la radiactividad mineral. Los
fósiles, en general, se utilizan para determinar las edades relativas, y suelen ser bastante
precisos para este propósito; las edades relativas son muy útiles para determinar la edad
geológica de los terrenos: un geólogo que trabaje fuera de su territorio, partiendo del
reconocimiento de los fósiles contenidos en la roca expuesta, puede determinar con gran
aproximación la edad de la roca que aflora en la superficie: las rocas que contienen fósiles
humanos son de edad cuaternaria; si contienen restos de Dinosaurios son mesozoicas, y así
sucesivamente. Sin embargo, constantemente surgen problemas. Ciertos fósiles son más
característicos que otros, en lo que a relacionar edades geológicas se refiere, o puede darse el
caso de que la roca no contenga fósiles, o quizás los contenga, pero sólo pueden ser
identificados por un especialista.

Como indicadores paleoambientales

Las circunstancias en que los organismos murieron


Puede dar indicaciones sobre el clima: los hallazgos frecuentes de grandes
amontonamientos de individuos pertenecientes a la misma especie fósil puede explicarse como
debido a sequías (si se trata de formas acuáticas) o debido a tormentas o heladas (si se trata
de animales terrestres). En una cantera de New Jersey a 40 kilómetros hay fósiles de antiguos
cocodrilos Postosuchus de hace 250 ma. La extinción se dio porque encima de la cantera hay
una capa de basalto que indican actividad volcánica.

La alimentación
A través de los dientes u otras estructuras bucales, lo que permite reconstruir la
comunidad que ocupaba esa región en una época determinada y, sobre esta base, se puede
establecer el tipo de condiciones climáticas imperantes.

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Especies vegetales en función de la temperatura ambiente
Las zonas tropicales se destacan por un gran número de especies. En las altas
latitudes, el número de especies es muy inferior. Si encontramos un registro fósil muy rico en
especies, sobre todo de formas arborescentes, podemos interpretar esto como indicación de la
existencia de un clima cálido. En cambio, si hallamos pocas especies, esto no tiene significado
climático, pues pudo haber una fosilización selectiva debido a la cual no se conservaron las
especies.
En las Rocallosas hay fósiles de hojas de 10 Ma. A temperaturas más bajas las hojas
tienden a formar más dientes en los márgenes que las que crecen en climas más cálidos. Las
hojas con más dientes tienen mayor adaptación porque cada diente es un foco más para la
fotosíntesis. Con esto se puede sacar la altura, si la proporción de hojas con dientes es mayor
que las que no tienen dientes el clima es más frío y la altura es mayor. Los fósiles recolectados
en la base cercana a Denver son iguales a las que crecen en los trópicos a 23ºC. Los fósiles en
las cimas indican 10ºC, estaba a 1.600 metros más elevada que Denver hace 60 Ma hoy está a
800 metros.

La palinología, estudio del polen fósil


Es otra herramienta para reconstruir la evolución climática en los continentes. Los
granos de polen de pinos, abedules, robles, avellanos y gramíneas son casi idénticos a los que
existen en la actualidad. Si se analiza la abundancia relativa de las distintas clases de polen
que se han incorporado al suelo en un momento dado, indica el grado de humedad y la
temperatura media aproximada.

Restos de ciertos caparazones de almejas


Se puede suponer que la región estuvo cubierta en alguna ocasión por un mar
superficial. Los animales fósiles con caparazones gruesos capaces de soportar olas que los
golpean hacia un lado y otro habitaban en las líneas de costa. Por otro lado, los animales con
caparazones finos y delicados probablemente indican aguas mar adentro profundas y calmas.
Por consiguiente, examinando de cerca los tipos de fósiles, puede identificarse la posición
aproximada de una línea de costa antigua.

Los corales
Actuales deben vivir en mares tropicales cálidos y superficiales: temperatura media
mayor que 21 ºC, agua poco profunda (menos de 50 m), agua con salinidad normal, agua bien
aireada y soleada, agua limpia. Cuando se encuentran tipos similares de coral en calizas
antiguas, indican el ambiente marino que debía existir cuando vivían (en Argentina en el
Ordovícico, Silúrico, Jurásico, Cretácico). Pueden utilizarse para indicar la temperatura del
agua en el pasado. Hay rocas de corales en Miami de 130.000 años a 5 kilómetros de
distancia del nivel del mar, había un clima tropical, pero hace 25.000 años cuando el nivel del
mar era más bajo Florida era tres veces más grande de lo que es hoy en día.

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Las huellas de gotas de lluvia o las grietas de retracción por sequedad
Pueden conservarse en la superficie de una capa de arcilla, proporcionando un buen
indicio sobre el clima de aquélla época. Los cristales de sales formados por evaporación en los
lagos salados, sugieren un clima árido o semiárido. Las cenizas volcánicas, depositadas junto
con los fósiles, nos indican la proximidad de volcanes. Desierto de Atacama. El yeso se
destruye con el agua, con 5 centímetros se disuelve, su presencia indica que no llueve hace
mucho. Analizando los fósiles se sabe que Atacama tiene 150 ma.

Los bosques carboníferos de finales del Paleozoico


La mayoría de las plantas que lo formaban, están ya extinguidas, y no es fácil sacar
conclusiones tajantes sobre su ambiente; pero se supone, por ejemplo, que la ausencia de
anillos de crecimiento anual, en las plantas arbóreas del Carbonífero, indica ausencia de
variación climática estacional, lo cual demuestra una notable alteración del clima, ya que en la
actualidad, en estas regiones, los árboles forman anillos anuales de crecimiento, de acuerdo
con la sucesión de veranos e inviernos.
La abundancia de raíces y otros fósiles vegetales, asociados al carbón, nos demuestra
que, ciertamente, estamos en presencia de un auténtico bosque, y el polvo negro carbonoso
asociado al carbón, que le hace tan sucio, puede ser un indicio de incendios forestales.
El gran desarrollo de la vegetación, en la que abundan las plantas arbóreas de más de
30 m. de alto, indica claramente la existencia de lluvias abundantes, pero no es fácil decidir si
se trata o no de un clima tropical. Sobre este particular, es interesante hacer notar que, al
Oeste de Patagonia, con clima frío, donde los glaciares llegan hasta el mar, se desarrolla un
bosque tan denso, en sus niveles inferiores, como la selva tropical húmeda del Amazonas, y
que en Alaska, los bosques se asientan sobre los glaciares, nutriéndose de los depósitos
morénicos acumulados sobre el hielo.

Deducciones ambientales, a partir de la posición que tienen los fósiles en los


estratos
Al encontrar una capa de carbón, el geólogo, que sabe que el carbón se ha formado a
partir de materia vegetal comprimida y transformada, busca las raíces de las plantas que le
dieron origen, y si las encuentra atravesando el estrato situado inmediatamente debajo de la
capa de carbón, puede deducir, lógicamente, que el carbón está "in situ", es decir, que los
vegetales se acumularon y luego se han transformado en carbón, en el mismo sitio donde
crecían en vida.
Sin embargo, algunos tipos de carbón pueden haberse originado a partir de materia
vegetal previamente transportada. El carbón "cannel", puede contener restos de peces, porque
al parecer, se formó en un lago, mientras que el carbón normal se forma en regiones
pantanosas, análogas a las turberas. En la costa de la Isla de Wight, existe un conjunto caótico
de troncos de árboles fósiles, del Cretácico, que evidentemente fueron arrastrados y

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acumulados por la corriente de un río de aquella época, y ahora van quedando al descubierto
por la acción erosiva del mar.
Los fósiles de Invertebrados, debido a su menor tamaño y facilidad de transporte, se
suelen encontrar alejados del lugar que ocuparon en vida. De hecho, aparte de los corales,
suele ser muy difícil encontrar sus fósiles en el mismo sitio donde vivieron y murieron. Sin
embargo, estos fósiles transportados, pueden proporcionamos cierta información sobre las
circunstancias de su enterramiento. Por ejemplo, los Belemnites, quedan a menudo orientados
con el eje longitudinal en una dirección preferente, que debió ser la de la corriente, cuando
fueron depositados y enterrados en el fondo del mar.
De la posición de los caparazones de los moluscos en los estratos, se puede obtener
alguna información adicional, como por ejemplo, el transporte sufrido por las mismas, que se
manifiesta en el porcentaje de caparazones que presentan la convexidad hacia arriba o hacia
abajo, y el de caparazones abiertas o cerradas. Las corrientes de agua, tienden a colocar los
caparazones con la convexidad hacia arriba, en la posición más estable (más hidrodinámica).
Por otra parte, como los músculos sólo pueden cerrar los caparazones al contraerse, la
apertura se efectúa mediante un ligamento elástico, que actúa cerca de la charnela cuando los
músculos se relajan. Cuando el animal muere, los músculos se descomponen y el ligamento,
más resistente, produce la apertura de las dos valvas. De esta forma, la proporción de
caparazones cerradas y abiertas, nos proporciona un indicio sobre la rapidez con que fueron
enterradas, ya que un enterramiento tardío, será motivo de que casi todas las valvas estén
abiertas.
En las Rocallosas a 20 kilómetros de Denver, Colorado hay dos monolitos de areniscas
inclinadas. A 2.400 metros de altura se encuentran fósiles de mares tropicales, son ammonites
y era un lugar para desovar.

Los hábitats pasados y actuales


La determinación del hábitat de organismos fósiles, a partir del correspondiente a sus
parientes más cercanos que viven actualmente. Un ejemplo clásico de la deducción de las
condiciones del medio ambiente, en función de los fósiles, lo constituye el estudio de los
Mamíferos fósiles del "Great Basin", situado en las tierras altas de la Cordillera Americana, al
NE de California. Se observa una notable desaparición de los Perisodáctilos (del tipo del
caballo), y una reducida invasión de los Desdentados (como el Perezoso, etc.), durante la Era
Terciaria: este último fenómeno es debido a la reapertura del istmo de Panamá, a finales del
Terciario, después de un largo período (desde el Eoceno al Plioceno inferior), de aislamiento
por el mar entre Norte y Sur América.
Por otra parte, durante el Terciario, se desarrolló una tendencia parcialmente invertida
durante el Cuaternario, hacia una mayor sequedad ambiental en el Norte del "Great Basin", con
el consecuente aumento de las diferencias entre las temperaturas extremas. La tendencia
general, fue la transformación del bosque en sabana y de ésta en pradera: sólo sobrevivieron,
sin grandes alteraciones, durante este período, las comunidades establecidas en las márgenes

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de los ríos. Una posible explicación, puede residir en la elevación del macizo montañoso hacia
el Oeste, que fue causa de la progresiva escasez de lluvia en el "Great Basin", mientras en el
Cuaternario, la inversión del proceso, se debió seguramente al enfriamiento general y aumento
de la humedad, consecuencia de las glaciaciones.
En el lago Ness Isla de Skye, Bahía de Staffing, hay una huella de Megalosaurio que
fue cubierta por sedimentos de arcillas y arenas fosilizándola. El tamaño de los dedos indica
que estaba corriendo. Hay otra huella que es muy pequeña de una Quelófisis, que está encima
de una más grande, indicando que los adultos viajaban con los pequeños. Esto indica que
Escocia estaba a 3.000 kilómetros al Sur cerca del Ecuador, con un clima de jungla y pantanos.
En Bear Mountain a 80 kilómetros al norte de Nueva York, hay huecos en las rocas.
Esto prueba que hubo un glaciar de 1,5 kilómetros de altura y convirtió al río Hudson en un
valle en forma de U. Cuando el hielo se derritió dejó sedimentos en la saluda del río Hudson,
pero ¿cómo se abrió paso el río? Se encontraron una gran cantidad de colmillos de mamut
como si los hubiera barrido un violento torrente que también barrió el lecho marino de rocas del
tamaño de un coche.
En el Sahara hay fósiles de ballenas y de manglares. Sería una bahía protegida donde
las ballenas venían a tener a sus crías, de aguas tropicales. Era el Mar de Tethys, pero al
moverse hacia el norte el continente africano, el Tethys se desplaza y el Sahara se eleva.
El valle de la muerte. En Alexander Hills están las rocas más antiguas del valle, tiene
1.000 ma se hace polvo e indica que es una roca caliza. Esto revela que hubo un escenario
submarino, porque se forma a través del resto de pequeños huesos y caparazones de
criaturas marinas. También hay rastros de estromatolitos que indican mares poco profundos.

Otras informaciones
Los peces del Oligoceno de Rumania, que murieron con las bocas abiertas, por lo que,
al parecer, perecieron asfixiados debido a las condiciones del agua contaminada, y es de notar,
que cerca de esta localidad, se encuentra el campo petrolífero de Ploesti.
Las pruebas de carnivorismo en los fósiles, no son frecuentes, salvo por la estructura
de la dentición. Los dientes son muy buenos fósiles, debido a que están formados por dentina
recubierta de esmalte, y pueden interpretarse en relación con la clase de alimentación que
corresponde a sus poseedores.
De esta forma, podemos distinguir los dientes agudos y largos de los animales
carnívoros (león, tiburones); los que tienen coronas planas, propios de los herbívoros (caballo);
los de superficie rugosa, que corresponden a comedores de moluscos (rayas), y los dientes
puntiagudos de los insectívoros (musarañas). Muchos mamíferos, como el hombre, poseen
diversas clases de dientes, para abarcar una dieta variada, y sólo algunos, como los Roedores,
tienen dientes de crecimiento continuo.
La presencia de esqueletos de pequeños Ictiosauros, en el interior del cuerpo de otro
mucho mayor, nos indica que estos reptiles marinos del Mesozoico eran vivíparos, es decir,
que sus crías nacían ya vivas, en vez de poner huevos, como es normal en los Reptiles.

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TIPOS DE FÓSILES

Corporales

Restos de organismos propiamente dicho, ponen de manifiesto detalles de la forma y


funciones del organismo.

-Dientes de vertebrados.
-Caparazones y cubiertas duras de invertebrados. Ej. Caparazones de moluscos
bivalvos y exoesqueletos de placas de varios tipos de equinodermos, como los erizos de mar.
-Hojas, semillas, raíces, troncos.
-Hueso fosilizado, transformado en piedra. La fosilización directa crea una copia
mineralizada exacta de una parte del esqueleto de un ser vivo. Cada una de las partes del
esqueleto de un animal permite sacar conjeturas sobre distintas características:
El cráneo: la forma de la mandíbula y su dentadura pueden determinar si el animal era
carnívoro o herbívoro; el tamaño del hocico y de sus fosas nasales permite suponer su
capacidad de olfatear; el tamaño de la cavidad craneana permite deducir su capacidad
cerebral.
La cadera y la columna vertebral: puede dar indicios de si el animal era bípedo o
cuadrúpedo. Los ornitisquios eran todos herbívoros, mientras que entre los saurisquios
algunas especies se alimentaban de plantas y otras fueron carnívoras bípedos y buenas
corredoras.
Extremidades: la forma de los huesos permiten elaborar hipótesis sobe la forma en que
se desplazaba (si nadaba, corría o se arrastraba).
Dedos y uñas: la forma y disposición permiten conocer si usaba las manos para cazar,
cavar o manipular objetos.
Además los huesos presentan salientes o depresiones que indican el tamaño y posición de las
inserciones musculares.

Icnofósiles

Señales y restos de las actividades de un animal, que comprenden las pisadas, las pistas,
las marcas de mordeduras, los burrota (galerías) de habitación y los de animales detritívoros,
los nidos, los huevos, los excrementos y las piedras estomacales. Huellas, impresiones
dejadas por túneles, tubos de gusanos, madrigueras o huellas de animales en sedimentos
blandos, que después se transformaron en roca. Desde las marcas dejadas por un cangrejo
hasta las gigantescas pisadas de un dinosaurio. En algunos casos permiten conocer hábitos de
los organismos que las produjeron

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- Pisadas, nos brindan información sobre el peso del animal, y una pista nos da idea de
la velocidad a la que se desplazaba; si el animal vivía solo, en grupos reducidos o en
grandes manadas; el comportamiento. En Australia hay una pista de la huida de más
de 190 dinosaurios pequeños al acercarse un solo dinosaurio carnívoro de gran
tamaño. Se pueden encontrar en antiguos depósitos situados en bancos de arena o
llanuras de inundación junto a ríos y lagos. Podemos citar otros ejemplos: se han
encontrado huellas del paso de animales en el barro, evidentemente conservadas
antes que la lluvia o la erosión las borrase. Ciertas huellas encontradas en Estados
Unidos, indican que un Dinosaurio caminó sobre el barro bajo una tormenta de lluvia,
se detuvo y volvió a caminar de nuevo poco después. Una de las evidencias más
contundentes de que hace 4 Ma nuestros antepasados Australopecinos ya caminaban
en sus dos pies, con una postura erecta, es justamente el registro fósil de las huellas
de aquellas pisadas, dejadas en la ceniza volcánica y cubiertas por una nueva erupción
antes de que una lluvia las borrara.
- Galerías de invertebrados detritívoros, cada especie las fabrica de un tipo determinado.
También pueden encontrarse tubos de habitación o madrigueras de animales acuáticos
o terrestres, como prueba indirecta de su existencia: los llamados "tirabuzones del
diablo", por los primeros colonos que los descubrieron en Norteamérica, han sido
identificados como el relleno endurecido de las madrigueras con trazado espiral de
ciertos Roedores, que habían sido exhumadas por la erosión, al destruir los terrenos
más blandos que las rodeaban.
- Huevos, nos da información acerca de su comportamiento reproductivo y parental.
- Coprolitos o excrementos, nos da información de lo que el animal comía y conocer
parte de su aparato digestivo.
- Gastrolitos o piedras estomacales, hay animales que ingieren rocas que les sirven para
la digestión, se pueden encontrar en la cavidad del cuerpo del fósil o solas, entre
sedimentos, en el lugar donde fueron regurgitadas cuando ya no servían.
- Marcas de dientes, puede ser de algún depredador o carroñero en los huesos
fosilizados de una animal, que indican el tipo de depredadores que lo estaban
comiendo; o los dientes de otro individuo de la misma especie como consecuencia de
una pelea por una hembra o un territorio, es una clara indicación de muerte violenta.
Actividad:
Un grupo de dinosaurios camina sobre un suelo blando y arcilloso. Va dejando tras de
sí las huellas de sus pesados pasos. Estas huellas son cubiertas poco a poco por el polvo que
arrastra el viento. Las capas se van haciendo cada vez más gruesas, se aglutinan y cementan,
a partir de entonces son huellas detenidas en el tiempo. Setenta millones de años más tarde un
paleontólogo descubre las huellas, las analiza y descubre que: las huellas más grandes están
localizadas al frente y a los lados del grupo, en el centro se observan huellas del mismo tipo,
pero más pequeñas, entre las huellas de las patas hay huellas lineales de otra estructura, si

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bien se pueden reconocer huellas de las cuatro patas de cada individuo las que corresponden a
las patas traseras son más profundas.
A partir del análisis de las huellas establecer qué datos podría obtener el paleontólogo
en relación con: la estructura de la población, las características anatómicas del organismo, el
modo de desplazamiento de los organismos.

Fósiles guías

Son abundantes, están dispersos por toda la Tierra y son restos de animales o plantas
que vivieron durante períodos relativamente cortos de tiempo. Son especialmente útiles para
relacionar grupos de rocas en diferentes áreas e, incluso, en diferentes continentes y
determinar la historia geológica de la Tierra. Además permite conocer la evolución de las
distintas especies de animales y plantas desde la aparición de las primeras formas de vida en
nuestro planeta. En el registro fósil se reconoce una edad de los Trilobites, luego una edad de
los peces, una edad de los pantanos carboníferos, una edad de los reptiles y una edad de los
mamíferos. Estas edades pertenecen a grupos que fueron especialmente abundantes y
característicos durante períodos concretos. Por ejemplo, los Trilobites para la Era Paleozoica y
los Amonites y los Dinosaurios para la Era Mesozoica.

TIPOS DE FOSILIZACIÓN

-El típico ejemplo es la fosilización de un molusco marino. El cuerpo del animal se


descompone y su caparazón queda enterrado en sedimentos finos. En los espacios porosos
penetran minerales que se acumulan sobre los cristales que componen el caparazón. Si para
entonces los sedimentos han quedado cubiertos por otros comienza el proceso de compresión
y alteración química que los transformará en roca. Con el tiempo, el agua ligeramente ácida
que se filtra puede acabar por disolver el carbonato cálcico. Nuevas capas de sedimentos
cubren el fósil en proceso de formación, pudiendo quedar las partes blandas transformadas en
piritas de hierro. No queda rastro del color original, pero se aprecian perfectamente los relieves
de la superficie. La alteración de la sustancia original, no implica necesariamente su
reemplazamiento por un material distinto. Así, por ejemplo, la transformación de la madera para
formar carbón, no precisa de ningún aporte extraño, sino simple pérdida de oxígeno, hidrógeno
y también parte del carbono que formaban los hidratos de carbono (celulosa, lignina, etc.).
-Por impregnación mediante sales minerales. Las partes duras de un organismo,
pueden conservarse a veces con increíble detalle, si el agua que lo empapa después de
muerto, o la que se infiltra a través de la roca que lo contiene, lo impregna aportando minerales
que van rellenando sus poros. Como puede comprenderse, sólo los materiales porosos son
susceptibles de este tipo de fosilización: la madera (bosques petrificados) y las esponjas,
pueden ser dos buenos ejemplos. La impregnación de la madera por ópalo da lugar a

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auténticos bosques petrificados, en los que algunos de los árboles aún permanecen erguidos,
en su lugar de crecimiento.
-La roca matriz en la que se encuentra embutido el fósil suele formar una impresión o
molde negativo del fósil directo. Si la roca que contiene el fósil, es particularmente porosa, un
caparazón incluido en ella puede llegar a disolverse por completo, por efecto del agua que
circule a través de la roca. De esta forma, quedará una cavidad donde anteriormente estuvo el
fósil, pero la roca puede aún conservar la impresión del exterior de la concha en la superficie de
la cavidad, o un molde del interior de la misma concha. De esta forma, podemos encontrar
moldes externos o internos de los fósiles, los cuales, aunque no sean más que impresiones
dejadas por las conchas, son aún fósiles en cierto sentido, y pueden aportar casi tanta
información como los verdaderos fósiles.
-Insectos conservados en ámbar. Es un mineral ligero de color dorado, que debe su
origen a la resina rezumada por ciertas Coníferas, endurecida y fosilizada. Se encuentra, por lo
general, en las costas del Mar Báltico, y en Lituania, existe un Museo de ámbar. Al fluir la savia
del árbol esta sustancia pegajosa atrapa una araña, insecto o cualquier otro animal pequeño,
incluso los pelos microscópicos, polen y esporas. Cuando la savia se endurece la criatura se
conserva a la perfección. Algunos aspectos del comportamiento de insectos ya extinguidos ha
podido dilucidarse a partir de este tipo de fósiles, que a veces contienen conductas congeladas
en el tiempo.
-Se pueden fosilizar incluso las partes blandas, cuando los animales quedaron
rápidamente sepultados en sedimentos de grano fino, en circunstancias que impidieron la
descomposición microbiana durante el tiempo suficiente para garantizar la conservación sin
deformaciones, como patas y antenas finas, plumas y diminutas barbas. Es raro que la piel de
un animal se conserve lo mismo que sus huesos; sin embargo, en algunos casos ocurre así,
como en Starunia (Ukrania), donde se encontró el cuerpo de una hembra de Rinoceronte
lanudo, del período Pleistoceno, conservado por hidrocarburos naturales y sal, cuya piel incluso
conservaba las cicatrices de heridas sufridas en luchas. Los habitantes de Salzkammergut
(Austria), refieren cómo en el siglo XVIII se encontró el cuerpo de un hombre en una de las
minas de sal gema, vestido con ropas que nadie pudo reconocer; probablemente se trataba de
un hombre de la edad del hierro (de los últimos siglos a. de C.), que habría muerto en las
minas, quedando conservado por la sal.
-Cuando los cuerpos quedan sepultados en una turbera de zonas pantanosas, donde
gracias a la elevada acidez de la turba, las bacterias y otros organismos no pueden atacarlo, y
entonces el cuerpo se conserva mediante un proceso similar al que se emplea para curtir el
cuero. Se han hallado restos que permitieron estudiar tejidos fósiles tales como lipocitos,
músculos, vasos sanguíneos y hasta organelas como los cloroplastos.
- La descomposición de vegetales en presencia de oxígeno lleva al proceso de
carbonización que, a través del tiempo, produce turba, lignito, hulla y antracita. Es común hallar
esporas y polen en este tipo de yacimientos, ya que estas estructuras resisten perfectamente al
proceso de carbonización. Estos microfósiles son muy importantes para determinar la

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composición de la flora y aportan información para la reconstrucción de ambientes y climas del
pasado.
-La momificación es otro proceso que permite la conservación de organismos
completos. Los cuerpos congelados de mamuts, rinocerontes lanudos y personas hallados en
Liberia. Un organismo puede momificarse debido a la existencia de una fuerte sequía después
de su muerte, lo que produce una deshidratación rápida de las partes blandas. Así la piel se
encoge, pero permite descubrir la disposición de los músculos.

DÓNDE ENCONTRAR FÓSILES

Lo habitual es encontrar los restos fosilizados en el lugar donde murió, que suele ser el
mismo en el cual vivió. Por ejemplo las ballenas viven en mar abierto, los perros en tierra y
algunos simios en la selva.
La fosilización es mucho más probable en sistemas marinos y en lagos o pantanos que
en los hábitats terrestres, es muy raro que se formen fósiles en las praderas o bosques
lluviosos. Casi todos los animales que mueren en estos ecosistemas son rápidamente
devorados o descompuestos sin que tengan oportunidad de quedar sepultados en sedimentos.
Los mejores tipos de roca son las calizas y las rocas sedimentarias de grano fino como
areniscas y arcillas. No se pueden recuperar si la roca no queda al descubierto. Las zonas
montañosas donde las rocas han estado expuestas a un levantamiento reciente y a la erosión
son sitios adecuados. Casi todas las rocas sedimentarias acaban por erosionarse, o se alteran
por efecto del calor y la presión o se funden. Es muy poco probable que se lleguen a encontrar
los fósiles contenidos en rocas sedimentarias enterradas a varios kilómetros. Los métodos
normales sólo permiten recuperar fósiles en rocas sedimentarias sin erosionar y cerca de la
superficie.
Las plantas fósiles se suelen encontrar en rocas donde el ambiente era algo ácido.
Arcillas y lutitas, sobre todo en los sitios donde se asocian con depósitos de carbón. Los
objetos planos, como las hojas se depositan y se conservan con gran detalle. La acumulación
de rocas encima de un fósil sepultado lo reduce a una mera impresión, aunque suele ocurrir
que el carbono que contenía el material vegetal se conserve como una película sobre la
superficie de la roca. El tronco, las ramas, las piñas o las semillas, resisten ambientes más
rigurosos, por lo que se pueden encontrar en areniscas. El material vegetal de origen ha sido
sustituido totalmente por minerales. Este proceso célula a célula se llama petrificación.
Cuanto más dura sea una estructura y más resistente a la descomposición y la
deformación, más posibilidades tendrá de conservarse. Los minerales del agua se depositan
antes de que la materia orgánica original haya acabado de pudrirse y provocan así su
petrificación, la sustitución célula por célula de la materia orgánica por minerales. Finalmente si
se pierde todo resto original y el sedimento rellena la cavidad dejada por el fósil, se trata de
cementación o molde.

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Bibliografía específica:

 Strahler, A. y Strahler, A. (1993) Geografía Física. Ed. Omega. Barcelona,


 Strahler, A. (1987) Geología Física. Ed. Omega. Barcelona,
 Tarbuck, E. y Lutgens, F. (2008) Ciencias de la Tierra. Ed. Prentice Hall. Madrid,

Bibliografía general:

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 Benedetto, J. (2010) El continente de Gondwana a través del tiempo. Academia
Nacional de Ciencias. Córdoba, Argentina.
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 Folguera, A. y otros (2006) Introducción a la Geología. Editorial EUDEBA. Bs. As.
 Folguera, A. y Spagnuolo, M. (2010) De la Tierra y los planetas rocosos. Una
introducción a la Tectónica. Colección “Las ciencias Naturales y la Matemática”.
Ministerio de Educación. República Argentina.
 Keller, E. y Blodgett, R. (2007) Riesgos Naturales. Editorial Prentice Hall. Madrid.
 Llambías, E. (2009) Volcanes. Fundación de Historia Natural Félix de Azara. Bs. As.
 Maidana, G. (2010). Tectónica de Placas y extinciones masivas. Contribuciones
Científicas GAEA 22, páginas 339-349.
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del planeta. Actas Científicas CIG 73 Semana de Geografía, páginas 95-105.
 Moody, R. (1987) Fósiles. Editorial Omega. Barcelona.
 Pellant, C. (2004) Rocas y minerales. Editorial Omega. Barcelona.
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Geología y Recursos Minerales. Servicio Geológico Minero Argentino, Anales 46, I, 446
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 Strahler, A. (1987) Geología Física. Editorial Omega. Barcelona. Capítulo 1.
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