Rito de la Pelazón en la Cultura Tikuna
Rito de la Pelazón en la Cultura Tikuna
DEPARTAMENTO DE DISEÑO
Proyecto de Grado
YÚÜ DUÉGÜ
Mónica Rivera García
200611983
Dirección
Enero de 2013.
La tarde soleada de los primeros días de Enero, en la que me despedía por primer vez del
hermoso Pesebre situado en el Pulmón de Mundo, miraba guacamayas adornar con su
vuelo, como un arcoíris, el cielo claro; delfines rosados saltar en el serpenteante
Amazonas, niños pescando pirañas, mientras yo aspiraba el Perfume de Dios mezclado con
el dulce aroma de copoazu. Después de coquetearle a una pequeña niña indígena de
apariencia angelical para que me dejara apreciar su muñeca que, ante mi notoria
ignorancia, tenía un aspecto algo voodoo, una mujer entrada en años se acerca y me dice
dulcemente, con su acento particular: “Niña, esto es para usted”, alzando aquella muñeca
que antes había llenado mi ser de incontrolable curiosidad. Perpleja y muda del asombro,
escuché una canción preciosa en una lengua que no comprendía. La anciana efectuó un
movimiento con sus manos a modo de bendición, puso aquel tesoro en mis manos y
prometió que el Curupira nunca me dejaría perder el camino.
Los Duégu
Los Tikunas, “gente pintada de negro” como llamaban los Omaguas a los Duégu, por su
costumbre de pintarse el cuerpo con huito, habitan en una extensión aproximada de
700km en la selva amazónica, sobre el curso medio del Rio Amazonas en la zona fronteriza
compartida por Colombia, Perú y Brasil. En Colombia específicamente, se les encuentra en
el corregimiento de Tarapacá y en los municipios de Leticia y Puerto Nariño. Selva
adentro, existen comunidades dispersas que viven en un asilamiento relativo, donde aún
se conservan la maloca como vivienda, la lengua nativa, las tradiciones y las costumbres
que según la mitología, fueron enseñadas por sus dioses.
“Fiesta de la Pelazón”
El dios Gutapa, creador del Universo, junto con sus hijos Yoí e Ipi , quienes pescaron y
crearon al pueblo Tikuna, les enseñaron los ritos y tradiciones que se celebran en
diferentes etapas de la vida de un Tikuna, han servido desde tiempos inmemoriales, como
elementos de cohesión y subsistencia de la comunidad. Dentro de todos los ritos, existe
uno que se destaca por su vital importancia debido a que evita que el orden cósmico se
quebrante y que debe ser celebrado como agradecimiento a sus dioses por haber sido
creados y permitirles subsistir en su hermoso paraíso selvático.
El ritual tiene inicio después de que a la joven le viene su primer período menstrual
/tagùutchi/. Se le encierra en un corral de canangucho /témanè/ que representa el
encierro de la humanidad cuando el Universo estaba dominado por fieras salvajes. En él,
como una oruga en su capullo, permanecerá durante un lapso de uno a tres años,
purificándose y renaciendo, en contacto únicamente con las mujeres de su núcleo
familiar, tejiendo y meditando.
Afuera, los invitados confeccionan silenciosamente, sin que lo noten los dueños de la
fiesta (familia de la muchacha), los disfraces en Yanchama /ñóè/ que vestirán en el ritual.
Cada uno de estos disfraces convertirá a los invitados en toúgu, (disfrazados de pelazón),
que pueden ser seres encantados e inmortales /üüne/ o seres mortales vivientes /yanatü/.
Los toúgu representan los mitos de la comunidad. Cada personaje tiene una historia que
será narrada durante el rito mediante canciones y danzas ejecutadas en un increíble acto
performático.
Cuando la familia ha cazado carnes del monte y preparado suficiente chicha para los
invitados, se da inicio a la fiesta que durará una semana. Todos los enmascarados acuden
al festejo. Es tiempo de que la oruga salga de su capullo fabulosamente pintada con huito
/é/ y achiote, adornada con plumas y varios accesorios ceremoniales elaborados con
escarabajos, colas de mico, pequeños pájaros disecados, caracoles de tierra y colas de
mico, preparada para ser una mujer adulta.
Los toúgu llegan enmascarados encarnando a la rana, la libélula, la mariposa, el lagartijo,
el colibrí, el tucán, la sirena, el bufeo, el tigre, varios micos y demás animales, actuando y
adquiriendo la personalidad propia del ser al que están representando. El mico
boquiblanco / Yarí/ llega inquieto a romper el corral, los colibríes con su largo pico van
directo a los jarros contenedores de la chicha y así uno a uno, desarrollan su indispensable
papel “teatral” en la fiesta que dura una semana, sin que pare el sonido del tambor /tútú/.
Mito y rito
Los mitos son historias sagradas que intentan dar explicación a todos los sucesos
extraordinarios que el hombre, bajo el uso de la razón, no logra comprender: la creación
de la naturaleza, las fuerzas sobrenaturales y hasta el origen mismo del hombre y de la
sociedad a que la pertenece, adquieren una explicación sagrada y, por lo general,
irrefutable para el individuo que usa dicha historia como soporte de sus creencias.
Bajo el abrigo del mito, el ser humano logra comprender el mundo que lo rodea para
encontrar su lugar en él, además de un modelo “ético” y unas reglas básicas de
comportamiento que le permitirán vivir en comunidad. Los personajes míticos y sus
enseñanzas terminan reflejados en las acciones cotidianas y, construyen un ideal común
para el conjunto de personas que encontrarán cohesión y coherencia en su identidad
cultural.
Debe asegurase sin duda alguna, que los relatos sagrados sean transmitidos de generación
en generación. Asimismo, es de suma importancia una eventual recordación y
reafirmación en las creencias: es ahí donde aparece el rito. Éste resulta ser un conjunto de
acciones realizadas con un sentido específico y mágico, cuya fundamentación se remite a
la mitología.
Para los Tikunas, grupo de interés de este Proyecto, el rito de la Pelazón fue especificado,
con todos sus componentes y actores, por espíritus encantados con el fin de que
encontraran un modelo de vida ideal. Los personajes enmascarados que asisten a la
celebración, son reflejo de estos seres y representan el mundo conocido: la flora y la
fauna y el desconocido: espíritus inmortales que habitan por el mundo y que otorgan
bendiciones o desgracias según su carácter.
La compresión y conocimiento de estos personajes, dejan lecciones profundas de cómo
debe obrar un ser humano para lograr exitosamente sobrevivir en estas selvas, además de
explicar los orígenes y acontecimientos extraordinarios, como ya mencioné con
anterioridad. El uso de las plantas medicinales, la defensa contra animales mortales, la
protección para no perderse en la manigua, las instrucciones alimenticias y cuanto
conocimiento se necesite para vivir en bienestar, se encuentra especificado con
detenimiento en las historias de cada uno de estos personajes, de tal forma que si se
recopilasen todas las historias de los disfrazados, se podría obtener un mapa perfecto y
detallado de las creencias y la vida de esta particular comunidad.
REFERENTE
Las tribus norteamericanas Hopi y Zuñi del suroeste de Los Estado Estados Unidos,
realizaban ceremonias rituales en los solsticios de invierno y verano, en las cuales los
integrantes de la comunidad, en algunos casos únicamente los hombres, se disfrazaban de
espíritus de deidades danzantes de carácter animal o natural, que representaban las
historias míticas que dan sentido a la existencia de esta comunidad.
A los niños pequeños se les entregaban como regalo ceremonial, unas figurillas miniatura
de los disfraces adultos para que conocieran poco a poco las cientos de Kachinas
tradicionales. Estas muñecas eran talladas en madera de álamo, decoradas con plantas,
semillas, pieles y plumas y pintadas con vistosos colores que al terminar el ritual, serán
colgadas en los muros del pueblo.
Títeres Peruanos
Los Anarakos, pobladores peruanos anteriores a los Incas, eran un pueblo nómada que
solo se reunía para celebrar ciertas fiestas en las que los protagonistas eran unos muñecos
“a los que hacían bailar y alegrar”. Esta afirmación ha sido históricamente debatida por
arqueólogos, historiadores y antropólogos, teniendo algunas opiniones a favor y otras en
contra. Los muñecos que tomaban vida gracias a la manipulación del ser humano,
aparecieron en múltiples culturas alrededor del mundo.
INSPIRACIÓN
Bunékara
“Muñeco de yanchama”
Hasta hace algunas generaciones, las madres y las abuelas Tikuna solían elaborar muñecos
que representaban a los toúgu. Cada muñequito /bunékara/ era una pequeña versión de
los enmascarados danzantes de pelazón, confeccionados rigurosamente tal y como se
realizan los disfraces originales en yanchama, adornados con hoja de canangucho y
chambira y decorados con pinturas naturales extraídas de frutos, raíces y hojas silvestres.
Estos eran entregados a los niños acompañados del relato y el canto propio de cada
personaje, brindándoles a los pequeños un objeto que materializaba y complementaba el
aprendizaje cultural.
La tradición oral Tikuna pasaba así de generación en generación. Los relatos y las
canciones eran aprendidas por los niños, no solo por medio del bunékara; también se
adquirían al acompañar a los adultos en las actividades habituales, como la pesca, la caza
y el trabajo en la chagra.
Como estado del arte, tomé casos contemporáneos en los cuales los muñecos, juguetes o
materiales didácticos, funcionan como transmisores de los mitos, leyendas y cuentos de
algunas culturas ancestrales latinoamericanas. Con ellos y su aplicación en cada contexto,
me propuse analizar la intención con la que eran creados los campos de acción y de
vinculación que les permitían existir de forma exitosa, la trascendencia y la duración del
proceso dentro de la comunidad, las herramientas o materiales que hacían parte de cada
propuesta y la participación generada, no solo entre los niños, sino que también
contemplaba la intervención de la comunidad en general.
3. Aspectos de selección de los proyectos que hacen parte del estado del arte y los criterios de análisis de los mismos.
Onitas
Son una serie de muñecos de peluche inspirados en los disfraces empleados en el rito de
transición masculina llamado Hain, que era efectuado antiguamente por los Onas o
Selk´nam, un pueblo nómada de cazadores recolectores del norte de Isla Grande, Tierra
del Fuego (Patagonia), que sufrió una aculturalización total veinte años después de la
colonización española, perdiendo así por completo su identidad y enterrando consigo
todo su legado tradicional.
Al revisar cada uno de los proyectos con la lupa de mis intenciones personales, concluí
que aquellos proyectos que buscan enseñarles a los niños mitos de culturas ancestrales,
rescatando la identidad cultural, requieren no solo de una herramienta material, como lo
es en la mayoría de los casos el muñeco, sino también de un apoyo narrativo oral o
literario que lleve a los niños a un contacto directo con las historias míticas y en la medida
de lo posible, con otros individuos de la comunidad y con los demás niños participantes.
Por otro lado, es necesario que se haga una proyección a largo o mediano plazo, que
posibilite un impacto y una apropiación del propósito por parte de la comunidad, lo que
implica una vinculación de la propuesta con entidades educativas, colectivos u
organizaciones locales con los que se garanticen los espacios de trabajo y la continuidad
buscada para un impacto social real.
Inicié con una concienzuda investigación sobre el territorio, la gente y la cultura de los
indígenas Tikunas del Trapecio Amazónico colombiano. Los artículos y libros fueron mi
puente introductorio al maravilloso mundo que el dios Gutapa creó. De ellos, resalto por
su veracidad según lo encontrado en mis jornadas de etnografía, los libros de Hugo
Armando Camacho González, quien ha investigado a fondo el rito de la Pelazón y los
componentes culturales de este grupo humano.
En las pequeñas comunidades situadas sobre la cuenca del río Amazonas, entre Leticia y el
Municipio de Puerto Nariño, encontré que en algunas de ellas el idioma se preserva, junto
con sus ritos y tradiciones, aunque ya trastocados por el contacto intercultural y los
cambios en el estilo de vida de la población. En San Martín de Amacayacu, una comunidad
más aislada, asentada a dos horas de camino por selva desde Puerto Nariño, los niños me
dieron lecciones del idioma y me contaron varias historias y leyendas que habían
aprendido de sus mayores. Así, pude comprobar gracias a relatos detallados, que en este
lugar la cultura de la etnia se conserva de forma más auténtica.
Largas jornadas de relatos y cantos efectuados por las abuelas, en cabeza de Alba Lucía
Cuéllar de Águila, una mujer muy sabia y con un evidente rol de liderazgo, permitieron
acercarme a un conocimiento un poco más profundo sobre el complejo mundo de los
encantados que danzan en la mágica Fiesta y aproximarme a la antigua forma de
enseñanza que ha sido relegada por la función educativa de las escuelas del lugar, en las
cuales es completamente evidente la ausencia de identidad cultural dentro los espacios de
educación formal. Materias de lengua Tikuna son las únicas ofrecidas en relación con el
tema y que, tras varias entrevistas con jóvenes graduados recientemente, pude
comprobar que solo dejan en los jóvenes, pequeñas huellas de palabras en su lengua
nativa y que están lejos de comprender un relato o una conversación con un adulto
mayor.
Rocío Perdomo y Diana Luz Orozco Terán, unas de las cabezas líderes de la Organización
Natütama, me presentaron al equipo de docentes y escucharon con paciencia mi
intención de generar un Proyecto con el cual los niños aprendieran los mitos de los
encantados por medio de los relatos de las abuelas y bajo la dirección de los jóvenes,
pero experimentados docentes, que trabajan en la Fundación mencionada. Tras encontrar
puntos en común dentro de los objetivos generales de la labor que se lleva a cabo por
ellos dentro del Municipio y las oportunidades e ideales que yo tenía propuestos,
definimos que era importante centrarnos en el trabajo con los jóvenes de los doce a los
diez y seis años, a quienes no se les había incluído dentro los programas de la ONG y
quienes además, se encuentran dentro la etapa de la adolescencia en la que se da la
transición de niño a adulto y en torno a quienes gira el Pétà Yuuetchígá.
Con el espacio abierto para trabajar, realicé una actividad en la maloca de Natütama con
un grupo de abuelas sabedoras y algunos de los docentes de la Organización, buscando en
general, establecer un paralelo entre las antiguas y actuales formas de enseñanza
mitológica y una aproximación a la nueva forma de realizar dicha labor. La actividad fue
gratificante: las abuelas iniciaron su participación con una introducción al Pétà Yuuetchígá
y sin darme cuenta, de repente todos nos encontrábamos bailando y cantando en una
pequeña dramatización de la Fiesta en la cual yo tenía la fortuna de ser la niña sagrada.
Después de un pequeño receso y con las dudas del rito resueltas, los docentes y las
abuelas dialogaron acerca de la problemática y expusieron, sobre todo los jóvenes, las
estrategias continuamente recicladas que emplean para realizar las actividades con los
niños. Luego, tratamos de generar nuevas concepciones por medio de cadenas de
relaciones y lluvias de ideas para el objetivo buscado. Al final de la jornada, encontré que
las abuelas y su líder principal Alba Lucia, disfrutan profundamente al participar
activamente y organizar actividades con los jóvenes y que además, el canal de
comunicación estaba abierto a un dialogo jovial y que muy probablemente, articularía a
los docentes y a las abuelas como directores de una posible actividad que derivaría en
una experiencia exitosa.
Con un somero bagaje sobre las prácticas culturales de la etnia, que había allegado con los
documentos de referencia y las visitas a las otras comunidades, centré mi punto de
trabajo en el Municipio de Puerto Nariño, Departamento del Amazonas, Colombia e inicié
entonces mi labor con la comunidad.
ETNOGRAFÍA
Objetivos:
Comprobar la existencia del rito y entender a los personajes encantados.
Conocimiento general de la población respecto al mito
Buscar la existencia de los bunékaras como contenedores materiales de los mitos.
Verificar que, hoy en tiempo, las madres y abuelas aun fabrican los muñecos
tradicionales.
Encontrar otros métodos empleados actualmente para la enseñanza de los mitos.
Diagnosticar el nivel de conocimiento de los menores de edad en relación a los
mitos de pelazón.
Verificar que existe un imaginario visual en los niños acerca de los disfrazados.
Visualizar el trabajo relacionado con la identidad étnica, realizado por las
entidades educativas del lugar.
Identificar otros posibles actores que se encuentren trabajando en el rescate de la
identidad cultural.
PARTE 1: CONVERSACIONES CON LA COMUNIDAD.
Tratando de generar una estructura mental que me permitiera dialogar con las personas,
me formulé una serie de preguntas que obviamente, cambiarían un poco en su
formulación, según el “entrevistado”, interrogantes como por ejemplo: ¿Qué es rito de la
Pelazón?, ¿Alguna vez ha participado en él? , ¿Cómo se desarrolla el rito?, ¿Quiénes y
cuáles son los encantados?, ¿En alguna ocasión ha fabricado o recibido un muñeco que
represente a los disfrazados?, ¿Conoce usted algún mito de los encantados y, en caso
afirmativo, cómo lo aprendió? Estas inquietudes esenciales ansiaba resolverlas sin ser muy
literal. La verdad es que pretendía generar empatía con la comunidad y en medio de la
conversación, guiar sutilmente a la persona hacia estos temas, finalidad obtenida gracias a
la estrategia concebida. Cabe anotar además que por fortuna, me encontré con unos
Puerto Nariñenses muy amables que en ocasiones, sin ánimo de mi parte de
entrevistarlos, se me acercaron en busca de conversación y varios de ellos terminarían
siendo parte del Proyecto y sin que ello hubiese estado contemplado previamente.
Como era consciente que el tiempo y el conocimiento de cada persona posee un valor
cultural de escala monumental, adicionándole a ésto la dificultad evidente en el lugar para
el acceso a bienes básicos que solo pueden llegar allí por vía fluvial desde la capital del
departamento, me equipé con un conjunto de herramientas para elaborar artesanías,
utensilios de cocina, ropa y útiles escolares para obsequiarlos en agradecimiento por la
ayuda brindada.
A mi llegada, había sido informada acerca de las malocas indígenas ubicadas dentro de la
población, en las cuales se adelantaban actividades culturales y reuniones comunales para
diversos fines, por lo cual me dirigí a la de la Fundación Moruapü, para conversar con sus
integrantes.
En horas de la tarde, cuando ingresé por primera vez al lugar, allí se encontraba un grupo
de turistas realizando una actividad con las abuelas. Era el juego tradicional del tigre, en el
que una fila de personas intenta arrancarle la cola a la fiera, efectuando una danza con
movimientos de sus cuerpos, efectuando pequeños saltos repetitivos, hacia adelante y
hacia atrás. Los turistas danzaban mientras las ancianas y demás personas presentes,
pertenecientes a la comunidad, interpretaban la música que daba ritmo al juego.
Mery Coello, del clan Cascabel, una mujer de aproximadamente cuarenta años de edad, se
encontraba sentada en uno de los bancos de la maloca. Mi conversación con ella me llevó
a comprender que en Moruapü anteriormente (unos siete años atrás), se realizaban con
frecuencia, diferentes juegos con los niños en los que se les enseñaba el rito. El que
singularmente atrajo mi atención, fue el de “La mini Pelazón”. A los muchachos se les
hacía partícipes asignándole a cada uno un determinado personaje y se llevaba a cabo una
pequeña y resumida dramatización de la ceremonia. A mi pesar, entendí que en la
actualidad poco se efectúa este tipo de actividades y que realmente, el lugar funciona
enfocado hacia el turismo.
La charla con la abuelita fue muy amena y se nos había unido el abuelo Roque Ahué, quien
había acudido a la maloca para tocar el tútú, un tambor tradicional, durante la
representación con los turistas. Con él hablamos del afán monetario con el que
actualmente se realizaban las artesanías y que eran muy pocos los individuos que
trabajaban manualmente, los que interpretaban música tradicional o quienes fabricaban
muñecos con otro tipo de intención, que no fuera la comercial. Nuestra conversación
terminó cuando una abuela llamó a mis dos interlocutores, al parecer porque se
encontraba molesta conmigo por hallarme haciendo preguntas relacionadas con el trabajo
de la maloca.
Roque se encontró conmigo horas después en las calles del pueblo y me manifestó que las
líderes de dicha maloca solían molestarse al ver que los turistas recibían información sin
pagar por ella, circunstancia que incomodaba a otras mujeres de la comunidad. Fue
entonces cuando me sugirió de la misma forma en la que otros lo harían, que buscara a la
abuela Alba, pues ella sabía cantar, a lo que accedí con gran alegría y satisfacción, pues
coincidencialmente, me hospedaba en su casa.
Anotaré aquí que tuve encuentros con varios adultos de la comunidad que me
confirmaron que, por lo general, tanto los muñecos como todas las tradiciones rituales,
musicales, vestimentas tradicionales, etc., sólo se realizan con la intención de ser vendidos
a los turistas y una que otra vez, para participar de los festivales o muestras culturales
realizados una o dos veces al año.
No mencionaré a todas las fuentes orales a las que accedí pues, redundaría en relatos que
llevan al mismo punto.
11. Fotografías tomadas en la maloca Moruapü el 31 de Agosto de 2012. En la imagen “c“ anoté que se observara la rueda debido a que
es un elemento utilizado por los tikunas en la Pelazón y en diferentes espacios de la vida cotidiana.
Los toúgu y los bunékara
Para tal fin, entablé conversación con diferentes personas de quienes solo me referiré a
tres jóvenes y seguidamente, mencionaré los nombres de algunos de los adultos
entrevistados.
Había hecho amistad con Obsimar López Ahué durante un almuerzo en un comedor en las
calles del lugar. Él trabaja en Natütama, Fundación que realiza actividades con los niños
del Municipio y sus alrededores, enseñándoles sobre conservación ecológica.
Este joven se encontraba bien informado del rito y la mitología, pues se desempeña como
docente, empleando recursos culturales dentro de sus enseñanzas. Sin embargo, jamás
había visto una Pelazón en Puerto Nariño y con seguridad tajante afirmó: “Eso ya es muy
raro por aquí”.
Mónica: Obsimar, le inquirí: ¿Alguna vez viste o recibiste algún muñeco que fuera la
versión pequeña de algún disfrazado de pelazón?
Obsimar: Si, claro, me respondió. Antes los veía mucho; ahora la gente ya no los hace
igual. Mi mamá nos hizo varios a mis hermanos y a mí.
Obsimar: Recuerdo mucho una sapita que fue mía durante mucho tiempo.
Mónica: ¿Oye, qué pasó con tu sapita?. Me dijiste que ya no era tuya.
Mónica: ¿Y es común que cuando la gente crece, regale sus muñecos en la misma forma
que los recibieron?
Obsimar: Pues…algunos sí, pero ahora, como ya ni siquiera se hacen los muñecos, no te
puedo asegurar nada….
La primera vez que conocí “El Pesebre Amazónico”, como algunos llaman al municipio, lo
hice con fines turísticos, con una permanencia de tan solo dos días en dicha población.
Fue en aquella ocasión que tuve la fortuna de conocer a este personaje, que comenzó
siendo mi guía turístico. Después llegó a ser el enlace para volver al lugar y hacer “parte”
de una familia Tikuna y finalmente, convertirse en un gran amigo.
La mañana del día 2 de Septiembre, Pedro (como prefiere que lo llamen), fue a visitar a su
tía Alba Lucia y me encontró desayunando. Aproveché el momento para saludarlo y
formularle unas preguntas pues, en esos días él estaba muy ocupado con unos tures para
extranjeros y por tal motivo, yo no había tenido la oportunidad de hacérselas.
Comencé a indagar qué tanto sabía él sobre el Festejo y las historias relacionadas con el
mismo. Resultó ser un gran conocedor del tema, debido a que su familia son Tikunas
arraigados y algunos de ellos han dedicado su vida al trabajo con la comunidad. Su familia
realizaba la Pelazón, aunque hacía ya varios años que ninguna mujer dentro del grupo
familiar, pasaba por la menarquia y la próxima sería Sarín, niña con poco menos de tres
años de edad.
Él me comunicó todo lo que sabía referente al mito y los muñecos. Su mamá y su tía le
habían narrado al momento de la entrega de un Bunékara, las historias del tucán, la
sirena, la grulla, el búho, el bufeo y el yacuruna, por mencionar solamente algunas.
Pedro: Yo le enseño cuando estoy con él. Santiago no vive conmigo. Aunque en el
Integrado (una escuela del lugar), ve una materia en idioma.
El oficio tradicional de la talla de madera del pueblo Tikuna, se ha destacado por tradición
en el mundo de los artesanos nacionales.
Barú: No son mi rollo. Además, nadie acostumbra tallarlos. Los hacen en yanchama y no
los conozco muy bien.
Barú: Sí, algunos que hemos utilizado en la Fundación y otros que puedo recordar de
libros.
Barú: Mi familia es uno de los dos grandes clanes que inicialmente poblaron este paraíso
terrenal: Los Coello y Los Ahué. Los demás, para mí, son mestizos. Sin embargo, mi papá,
quien me enseñó casi todo lo que sé, no suele contar ese tipo de historias. Éso es cosa más
de las mujeres.
Barú: Porque para ellas no tenía sentido que las dejaran calvas y las encerraran sin poder
ir a la escuela. Y mi mamá no les hizo fuerza…¿Tú te dejarías?
Barú: Lo es. Es muy sagrada y hay que respetarla, pero ellas son mujeres modernas como
tú.
Discutimos un rato sobre el tema y la verdad que no pude hablar mucho en defensa de la
necesidad de realizar el rito, siendo una turista blanca. Continuamos.
Barú: Aprendí palabras de escuchar a mis abuelos hablar entre ellos. Otras las conocí en el
colegio. De tiempo acá he estado aprendiendo más para enseñarles cosas a los niños en la
Fundación.
Mónica: Y crees que los niños que estudian actualmente, sepan un poco más que tú?.
Los demás
Otras personas con las que hablé, hombres y mujeres mayores entre los treinta y cinco y
los cuarenta y cinco años, sembraron otras ideas en mi cabeza.
Johnny Jiménez: Artesano. Nacido y criado en el Putumayo. Llegó al Amazonas hace más
de quince años y al casarse con una Tikuna, Pastora Sánchez, se dedicó a aprender las
tradiciones y la lengua local para enseñarles todo a sus hijos y enriquecer su labor
artesanal.
No habla el idioma
Sabe del rito
No conoce los mitos
Nunca ha tenido contacto con el muñeco
Su hijo Carlos aún no ha tenido un bunékara
En general, casi todos conocen del rito de la Pelazón, algunos con más profundidad
que otros.
El rito se abandonó unas cuatro o cinco generaciones atrás.
Los mitos son conocidos, pero son pocos los que pueden contar varias historias.
Las personas que saben historias, las escucharon durante la realización de
actividades cotidianas o en el Festival Autóctono de Danzas Murgas y Cuentos, que
se realiza desde hace dieciocho años, del día 28 al día 30 de Diciembre. La mayoría
de ellos vive de la artesanía o desempeñan alguna labor en el campo cultural.
Las personas que recibieron un bunékara, proceden de familias arraigadas a las
tradiciones.
La mayoría de los adultos conocen los muñecos como una figurita artesanal, más
no, como un instrumento de narración de historias.
Algunos de los pequeños espacios en los que se puede acceder a la cultura,
diferentes a la Alcaldía y las ONGs, funcionan con el objetivo de ganar dinero
Son pocos los adultos menores de cuarenta y cinco años que hablan la lengua, a no
ser que trabajen vinculados a la identidad cultural
La mayor parte de la economía está relacionada directamente con el turismo
Los adultos han dejado la educación de sus hijos en manos de las escuelas
Cuando Pedro me comunicó que había hablado con una abuela para que me recibiera en
su humilde hogar durante los días de mi estancia, nunca me imaginé que se trataba de
una mujer ampliamente respetada por los lugareños como una de las más sabias abuelas,
reconocida por Artesanías de Colombia por su desempeño artesanal y fuente de las
investigaciones de Hugo Armando Camacho González y otros más.
Al hablar de Alba, su casa, su familia y vida en general, me permitiré ser más anecdótica
de lo acostumbrado, pues considero que con ello, el lector podrá vislumbrar y
comprender más a fondo el contexto, las implicaciones, dificultades “técnicas” y hasta el
surgimiento de las inquietudes personales que hicieron posible la elaboración de este
Proyecto.
La abuela Alba Lucía Cuéllar de Águila se encontraba enrollando chambira con los dedos
en su muslo izquierdo, cuando entré en su casa, cargada yo de maletas y un tanto
apenada por atreverme a pasar sin haber recibido autorización previa para hacerlo
cuando llamé en la puerta principal. Ella pareció no reconocerme, pero estaba bien
informada de mi llegada.
Descargué mi voluminoso equipaje, acerqué una silla y me senté con ella a hablar durante
casi tres horas, en las que me empapé de lo que yo he llamado “Cultura Tikuna Viva”. Con
detenimiento, la mujer me habló del sentido de la fiesta sagrada, de la importancia de los
disfrazados, de la tristeza profunda que le producía saber que ya no se realizaba el Festejo
como se debía, de lo mucho que había cambiado su pueblo en veinte años y del orgullo
que sentía de ser indígena.
¿Cómo se los entregaban a los niños? pregunté. “Todo muñeco tiene una historia y una
canción cantada por el disfrazado, que cuenta en idioma quien es ese espíritu. Mi finada
madre me cantaba mostrándome al muñeco, así como yo lo hice con mis hijos y lo hago
con mi nieta”.
Le pedí que me contara qué otros muñecos o juguetes Tikunas existían. Ella dijo: “El
trompo tradicional y el toctorí”, explicándome como sonaba el último de estos “toc, toc,
toc…”, que por cierto, ya rara vez se le veía, pues los huesitos de la tortuga que hacían
sonar el artefacto, eran muy difíciles de conseguir, debido al proceso de extinción del
animal.
Abuela, ¿Qué personajes asisten a la Fiesta?. Ella respondió con una larga lista. “La rana,
el curupira, la libélula, la mariposa, la avispa, la niña loro, el lagartijo, el mico maicero, el
mono blanco, el colibrí, el tucán, la grulla, la sirena, la anguila, el sábalo, el bufeo, el tigre y
la guacamaya…. Ay mi niña, son muchos”.
Durante los días siguientes, la escuché cantar tantas veces que puedo recordar la armonía
que caracteriza su canto. Su voz resonaba por la casa al tiempo que fabricaba mochilas,
manillas, collares, muñecas, canoas y otro tipo de artesanías, que vendía en la tienda
situada a la entrada de su casa. Dedicaba tiempo también al cuidado de su nieta de dos
años y medio y a otras labores del hogar.
Durante las dos noches siguientes a la luz de una vela, Alba me narró las historias de los
personajes de sus dibujos y me cantó sus canciones. Todo el tiempo yo le hacía preguntas
referentes a las historias y hasta de la procedencia y procedimiento para la extracción de
cada uno de los colores y materiales que en físico eran empleados para crear los disfraces
y por ende, los muñecos. Grabé en audio y video todo lo que pude, aunque a mi pesar, la
falta de electricidad en la casa entorpecía gravemente mi registro digital. Era un problema
que debía resolver todo el tiempo forzando mí no muy explotada habilidad para la toma
de apuntes y más cuando no entendía como se escribían las palabras que escuchaba en
lengua Tikuna. Intenté al máximo ahorrar la batería de las cámaras que al parecer, se
confabulaban para hacerlo todo más difícil.
Con los dibujos de la abuela y sus narraciones en mi cabeza, me dirigí en busca de otras
mujeres mayores para que me contaran las historias de estos personajes y poder
constatar que la tradición oral era un lenguaje común entre las ancianas sabias Puerto
Nariñenses.
Recibí indicaciones de Ismenia para encontrar las casas de varias abuelas que me podrían
ayudar. Nursa Almeida Enríquez, Alicia Cuéllar Pinto, Valentina del Águila y María de
Vásquez, individualmente compartieron su tiempo conmigo. Encontré que todas ellas
habían tenido su Pétà Yuuetchígá en el momento indicado, compartiendo casi las mismas
versiones de los mitos, agregando u omitiendo algunos elemento que consideré sin
importancia y que además, ellas habían tenido las costumbre que solamente dos
mantenían ( Valentina y Alicia), de ofrendarles a sus descendientes, muñecos
acompañados de cuentos y canciones.
13. Imágenes tomadas en la casa de Alba Lucia c., Puerto Nariño Amazonas.
14. Dibujos de personajes danzantes de Pelazón realizados por Alba Lucía C.
Conclusiones de las conversaciones con las abuelas:
El seguro para que las tradiciones continúen y que la identidad cultural de los indígenas
Tikunas sobreviva, parte de enseñarles a las nuevas generaciones ese valioso
conocimiento ancestral, por lo que mi interés estaba particularmente enfocado en
identificar qué tanto sabían los niños del lugar acerca del rito y los mitos.
Era hora de hacer la misma identificación con los pequeños de Puerto Nariño. Para
lograrlo, tenía conmigo hojas de papel, cuadernos, lápices, cajas de crayolas y dulces que
servirían para llevar a cabo la actividad y como regalo por acudir y participar.
A la 1.30 pm del 3 de Septiembre de 2012, calculando que ya todos los niños habían
terminado la jornada escolar, almorzado y quedado libres para jugar con sus amiguitos en
el parque, tal y como había observado que lo hacían, acudí a su encuentro y comencé a
invitarlos a participar de una actividad en la casa de Alba Lucía Cuéllar.
“Hola. ¿Cómo estás? …..¿Te gustaría venir conmigo a una actividad en la casa de la abuela
Alba a las tres de la tarde?” le decía a cada niño que veía, agregando a los que se
mostraban interesados, que eran libres de invitar a otros niños.
La abuelita Alba había convenido acompañarme en la reunión con los niños y compartir
con ellos unos ejemplos de los disfrazados. No pretendía contarles mucho, más si
preguntarle para poder diagnosticar que tanto sabían.
Habían llegado algunos niños de los que había invitado en el parque. A ellos se les
sumaron tiempo después, otros chicos que habían visto curiosos como sus amiguitos se
dirigían a la casa de la abuela. Algunos venían acompañados de sus hermanos mayores,
cosa que me alegró, debido a que yo había hecho extensiva mi invitación a los niños que
en promedio aparentaban unos diez años de edad y había dejado de lado a los
adolescentes. También acudieron niños muy pequeños de cuatro o cinco años a los que no
mencionaré, pues sus hermanos mayores realizaron doble trabajo y los pequeñitos no
aportaron mucho. La actividad tenía las puertas abiertas para cualquiera que quisiera
participar.
Sentados en el piso, haciendo un círculo frente a nosotras, la abuela Alba y yo, pude
contar veintiún niños: siete menores de nueve años, ocho chicos entre los nueve y los
once años y seis adolescentes.
Les dimos la Bienvenida, nos presentamos entre todos y escuchamos a la abuelita hablar
brevemente sobre la importancia de aprender las tradiciones étnicas. Terminado el
pequeño discurso, tomé el liderazgo de la actividad. “Niños: ¿Alguno de ustedes sabe qué
es la Pelazón?”. La mayoría callaron. Pasó un tiempo, hasta que Geraldin alzó la mano y
comentó que era un rito importante y que a ella, que procedía de San Martín, casi le
hacen el encierro para la fiesta, de no ser porque tuvo que permanecer en Puerto Nariño
para no faltar a la escuela. “¿Alguien más?”. Nadie respondió.
La Abuelita me había prestado uno de los muñecos que tenía a la venta. Lo enseñé a todos
y pregunté: ¿Alguien conoce este muñequito? Lógicamente era una libélula. Su apariencia
era una imitación muy idéntica al animalito. Los niños dijeron casi en coro: “una libélula”.
“Muy bien chicos. Y ¿puede alguno contarme la historia de la libélula?”. El silencio fue una
respuesta rotunda. “¿No la conocen?”, añadí. Nuevamente apareció el coro “no”.
Había notado que Geraldin era amiga de Claribel, quien era la mayor del grupo y se
encontraba allí acompañando a su hermanito. Geraldin le decía cosas al oído como
“soplándole” una respuesta. Los demás niños estaban calladitos y atentos. Verlos así me
tranquilizó en mi inexperiencia.
“Bueno niños: la libélula es uno de los seres encantados que va a la Fiesta de la Pelazón a
cantar y a bailar. ¿Alguien quiere contarme qué otros disfrazados podemos encontrar en la
Fiesta?”. Claribel respondió que la mariposa. Los demás aseguraron no conocer a ningún
otro.
Cuando vi a los niños entregarse por completo al dibujo, comencé a pasar uno por uno a
preguntarle sobre su creación. La mayoría estaban dibujando la libélula que acababan de
ver. Yo les preguntaba por qué no dibujaban otro personaje y me respondían que no
conocían a ningún otro. Un elemento repetitivo que encontré, por cierto de forma
acertada, fue la rueda característica que se usa en la Fiesta, aunque también uno puede
observar ese mismo círculo de cuatro divisiones por casi todo el pueblo. Los demás
dibujaban indios Tikunas con taparrabos y algunos “garabaticos”. A los pequeños, los más
grandes les ayudaban y todos miraban sus dibujos e intentaban imitar el del compañerito
de al lado.
Cuando pasaron los veinte minutos anunciados, casi todos habían terminado sus dibujos.
Esperamos unos dos minutos más para socializar. Les indiqué que en orden, comenzando
hacia la derecha y señalando a Karen como punto de partida, cada uno mostraría su
dibujo y nos diría que había en él. Así lo hicimos.
Al terminar les dije. “Vamos a hacer un intercambio. Ustedes me regalan sus hermosos
dibujitos marcados y yo les doy un cuaderno”. En una fila que duró ordenada como veinte
segundos, cada niño me regaló su ilustración.
Hice el cierre de la labor a eso de las 4:50 pm. Nos despedimos de la abuela, con quien
tenía una cita en la noche para escuchar otros cantos y preguntarle por lo que ella lograba
ver en los dibujos y partimos todos conformando un gran grupo hacia la cancha de futbol,
donde jugamos con la pelota por más de una hora.
Compré dos bolsas de agua de cinco litros cada una y nos sentamos cansados a
refrescarnos. Los más pequeños nos habían abandonado y me quedé con un grupo
sediento de dieciséis niños. Aproveché que el hielo entre nosotros se había roto y les
pregunté varias cositas. Lo que encontré fue que solamente dos hablaban el idioma.
Geraldin era una de ellos. Todos eran estudiantes de las escuelas del lugar y asistían a una
clase de lengua Tikuna, de la que he quedado muy decepcionada, pues estábamos todos,
incluyéndome yo, en el mismo nivel de conocimiento: tres palabras Nümae /hola/, Nüama
/adiós/, que Alba y las abuelas me las decían todo el tiempo y una que jamás se me
olvidará, por la forma en la se rieron de mí en San Martín, al despedirme diciendo Chao,
que para ellos, en lengua significa pereza.
Les pregunté por sus padres y todos en general respondieron que trabajaban en el lugar
en empleos espontáneos. Indagué si sus padres sabían lengua, si su madres cantaban
canciones en Tikuna y que si era verdad que ninguno había tenido como juguete un
bunékara. A todo lo anterior, lo esperado: no hablaban lengua, las madres no cantaban y
los juguetes eran de plástico.
También les pregunté sobre sus actividades en el tiempo libre. Todos respondieron que
veían televisión, en su casa o en la del amiguito más cercano que tuviera un televisor.
Todos concordaron que les gustaba mucho estar en el parque y nadar en el río en horas
de la tarde. A los niños varoncitos, William, José, Gerardo y Yoí, les agradaba jugar a
pescar pequeños pececitos con un hilo de nylon y ver a sus papás tallar la madera de palo
sangre.
Quise saber si participaban en alguna tarea realizada por otra Organización diferente a las
escuelas, ellos mencionaron que sí, que continuamente visitaban Natütama y en algunas
ocasiones, a la Asociación Moüacha. “Y…¿ Que han aprendido con ellos?” pregunté. “De
animalitos”, respondieron.
Ellos querían seguir jugando y yo ya estaba agotada, así que me quedé con Geraldín y
Astrid. Las adolescentes en pocos minutos habían atraído a otras más. Quise preguntarles
qué opinaban ellas de la Pelazón. A lo que respondieron que, aunque era una Fiesta
Sagrada, a ninguna de ellas, excepto a Geraldín, le hubiese gustado que se la hicieran. Les
pregunté que si en un futuro ellas quisieran hacerles los muñecos a sus hijos y la mayoría
respondieron con un poco de arrogancia, que cuando eso pasara, ellas vivirían en una gran
ciudad y tendrían dinero para comprarles cosas a sus hijos.
A las 8:40 pm regresé a la casa. Busqué a Albita y nos pusimos a ver los dibujos. Ella dijo
“No, Moniquita, si ves que esos niños no saben nada. Te lo dije”. “Pero abuela, yo
reconozco a las ruedas, también una niña dibujó la mariposa y un niño al tigre”. “Si, yo sé,
pero no es suficiente” dijo como si quisiera cerrar el tema. Yo no insistí y me embarqué en
otra sesión de cantos.
Al día siguiente, tomé el bote rápido hacia Leticia y luego el avión que me trajo de vuelta
a Bogotá.
Niños y Jóvenes participantes:
Los niños ya no reciben los muñecos, ni se les narran historias armonizadas con
canciones.
Algunos niños proceden de comunidades próximas, pero viven en la casa de algún
familiar cercano en Puerto Nariño durante el período escolar.
La educación formal tiene pocos y débiles espacios de formación, relacionados con
la cultura.
Los niños no saben el idioma.
Los chicos no han aprendido los mitos de los enmascarados de la Pelazón y por
ende, tampoco pueden nombrar más de dos de estos personajes.
La pérdida de la práctica del ritual se encuentra relacionada con la asistencia a la
escuela.
Tienen claro que la Fiesta es un ritual ceremonial, pero ese conocimiento es de
forma muy superficial.
Los padres y los niños modernos prefieren otro tipo de muñeco diferente al
bunékara.
Entre los niños más grandes, se percibe un respeto hacia la Fiesta, aunque les
parece ajena.
Las adolescentes sueñan con una vida lejos del Municipio.
Los niños asisten a las actividades que se les propongan para ocupar su tiempo
libre.
La Fundación Natütama realiza un trabajo con los niños que es evidente.
Algunos niños gustan de la talla de madera.
Aportes al Proyecto:
En cuanto al muñeco, fue evidente que no existe con la función antigua enfocada en los
niños y actualmente se ha convertido en uno de los objetos artesanales vendidos a los
turistas como atractivos suvenires.
El puente de contacto intergeneracional para la trasmisión de la tradición oral, se
encuentra críticamente destrozado y el papel de las escuelas como educadores en la parte
cultural para suplir este problema, es verdaderamente desastroso. Sin embargo, existen
organizaciones y espacios dirigidos a la infancia trabajando al respecto, de las cuales se
destaca la Fundación Naütama en temas ecológicos.
Por otro, lado los adolescentes no sienten un arraigamiento cultural fuerte y sueñan,
debido a la televisión y otros medios de comunicación, con habitar en los grandes centros
urbanos que les ofrecen un sueño efímero de progreso. En contraposición, se encuentran
los adultos jóvenes que trabajan como guías turísticos, docentes en las diversas
Organizaciones o vinculados de algún modo con éstas, que se muestran interesados en el
rescate cultural y en el aprendizaje y en la transmisión del conocimiento Tikuna.
[Link] de visualización de la dinámica actual de enseñanza de los mitos en el Municipio, obtenida de la investigación etnográfica.
NATÜTAMA Y SUS DOCENTES CON LAS SABIAS
ABUELAS
De los resultados de la Etnografía y una sobreposición de lo rescatable del estado del arte,
me propuse contactarme con Natütama con miras a generar una propuesta en la que
pudiera articular a la Fundación para garantizar un proceso que fuera duradero y así,
poder desarrollar una propuesta que dejara una huella en la comunidad y de quienes
esperaba obtener los espacios de realización de las actividades que buscarían conectar a
las abuelas y sus narraciones, con las nuevas y jóvenes generaciones.
Objetivos:
Las abuelas me habían informado bien de los diferentes mitos de los toúgu y era
consciente de que ellos explicaban el origen de la flora y de la fauna y que además, todos
los personajes, exceptuando los seres inmortales, eran animales que habitaban el lugar.
De modo tal, que resultaba muy fácil articular esta temática mítica con el trabajo de
conservación de especies al que se dedicaba la Organización.
Este usuario adolescente era perfecto. En ese rango de edad se encuentra la niña que era
objeto de la ceremonia sagrada y en general, la etapa de adolescencia representa un
período de búsqueda y definición de identidad, en el que valdría la pena poner una
semillita de reconocimiento cultural indígena.
Las dos líderes me manifestaron que el espacio en la Fundación quedaba abierto para mi
proyecto. Que podía disponer de las instalaciones, siempre y cuando no interrumpiera u
obstaculizara el funcionamiento regular de las dinámicas de la Organización; además,
podía acercarme cuando quisiera para recibir comentarios o sugerencias de su parte y que
en un futuro, cuando terminara mi propuesta, estudiaríamos la forma de echarla a andar
para su realización.
Nuestra reunión había comenzado a las 2:00 pm y estaba programada para una duración
máxima de una hora pues, a las 3:00 pm se llevaría a cabo un encuentro entre los
docentes para la planeación de una labor. Aprovechamos la conexión y fuí presentada
formalmente al equipo de trabajo. Los contextualicé rápidamente para explicar mi
presencia en el lugar y coordinamos un encuentro en la maloca en el que yo dirigiría una
actividad entre ellos y las abuelas. Después de coordinar horarios y compromisos,
definimos que ese viernes siguiente, nos reuniríamos para tal fin.
Dos horas después de abandonar Natütama, me junté con mi grupo de abuelas en el salón
de la casa de Alba Lucía. Nursa, Alicia, Valentina y la dueña del lugar, escucharon mi
invitación a participar en una ocupación con los docentes, con el propósito de dialogar
acerca de los mitos de los disfrazados, aclararles a los docentes sus dudas al respecto y
compartir ideas procedentes de un lado y del otro, respecto a las formas de enseñanza.
Les expliqué la dinámica que tenía programada para ese día, al igual que lo había hecho
con los docentes y las ancianas también estuvieron de acuerdo y me confirmaron su
presencia para el día fijado.
Para las 9:00 am habíamos acordado la cita en Natütama aquel viernes 12 de octubre de
2012. Yo llegué 30 minutos antes para preparar oportunamente mis aparatos electrónicos
y adecuar el espacio para la reunión que se había programado hasta las 12:00 m. Los
docentes muy puntuales, llegaron preparados para las tres horas de jornada. Por su lado,
las abuelas arribaron despreocupadas faltando pocos minutos para las 10:00 de la mañana
y Alicia asistió con su esposo Roque Ahué, que siempre la acompaña.
1. Bienvenida:
Me presenté nuevamente ante el grupo y expliqué cada uno de los actos que componían
la actividad. Les expliqué que los objetivos de la reunión consistían en conocer la temática
de los mitos de Pelazón y las diferentes herramientas empleadas por los presentes para
enseñarles a los niños los mitos y plantearnos nuevas posibles herramientas “lúdico-
artísticas” para trabajar en la transmisión del conocimiento ancestral, con niños entre los
doce y los dieciséis años de edad.
Les manifesté que no debían olvidar dejar fluir libremente cualquier idea, sin importar que
tan descabellada pareciera y que todos los presentes debíamos sentirnos libres de
compartir cualquier tipo de idea relacionada con el asunto.
Señalé las carteleras ubicadas en las mesas y los marcadores, para que los docentes y las
abuelas efectuaran las anotaciones o dibujos que deseasen plasmar.
2. Narración:
Las abuelas que se encontraban sentadas en un banco ubicado frente a las mesas en las
que se acomodaron los profesores, comenzaron recordándoles a los docentes, que el
conocimiento de las tradiciones era vital para sus vidas y para su desempeño como
educadores en la Fundación y en el hogar.
La abuela Alba, que siempre termina siendo la vocera y líder de las abuelas, hablaba y le
cedía la palabra, cuando consideraba pertinente, a cualquiera de las otras sabedoras. Se
puso de pié, realizó una oración en Tikuna, volvió a su sitio e inició la explicación y
narración de cómo había surgido la fiesta de la Pelazón con la aparición de los encantados.
Sin darnos cuenta, sucedió algo que yo no había contemplado, pero que me agradó
profundamente y me dio la oportunidad de ver los bailes y escuchar los cantos con
acompañamiento musical. Alba nos ordenó retirar las mesas para abrir espacio y despejar
la maloca. Indicó a los docentes buscar y vestir los disfraces que ella sabía estaban en la
Fundación y rápidamente asignó roles. A mí me tocó el de la niña de Pelazón.
Realizamos una pequeña dramatización del ritual y todos nos divertimos. Fue una
experiencia grandiosa. Uno de los regalos inesperados de Nòé /abuela/.
Tomamos un descanso con un refrigerio que yo había preparado a las 11:30 de la mañana.
Durante ese espacio compartimos como amigos, nos reímos e hicimos comentarios sobre
la dramatización. Diana y Rocío también nos acompañaron. Ellas habían estado yendo y
viniendo para mantenerse al tanto de lo que estábamos haciendo en una acción que
repitieron durante toda la jornada.
a. Tomé las riendas por un instante para extender la consigna a seguir, que consistía en
compartir la forma en la que cada uno de los presentes había aprendido los relatos
míticos y sobre la Pelazón.
Las abuelas compartieron con los docentes como había sido su Pelazón y anécdotas de las
repetidas ocasiones a lo largo de su vida, en las que habían asistido a dichas ceremonias.
Todas, sin excepción, habían memorizado las canciones al escuchar a sus madres y abuelas
cantarlas en labores cotidianas y habían aprendido los arquetipos de los disfrazados al ser
representados en muñecos.
Doli, Marelbi y Eneida no tuvieron Fiesta, pero estas dos últimas, que por cierto son
primas y nietas de la abuela Valentina, habían participado de ceremonias realizadas años
atrás en algunas comunidades cercanas. Y conocían los mitos, aunque no se sabían al pie
de la letra los cantos y las historias conocidas gracias a las mujeres mayores de su familia y
que en su infancia recibieron un bunékara, ahora en su adultez, las hacia recordar a este
personaje en particular.
Los hombres presentes hablaron de que no habían sido partícipes de Festejo alguno, pero
que conocían la Pelazón y las historias, por sesiones de trabajo relacionadas con la cultura
Tikuna a lo largo de su desempeño como docentes en el área cultural. Ninguno de ellos
admitió haber recibido un bunékara, a excepción de Obsimar que expresó, lo que tiempo
atrás me explicó cuando me refirió la historia de la sapa Walo.
b. Proseguimos con una tarea que consistía en compartir las estrategias que eran usadas,
tanto por los docentes, como por las abuelas, para enseñar elementos culturales.
Las cuatro mujeres de edad avanzada, definieron que ellas les habían enseñado a sus hijos
y nietos de forma tradicional: narrándoles y cantándoles cada vez que hubiera
oportunidad y que sus manos habían fabricado con amor docenas de muñecos, ahora para
ganarse la vida. Ya la mayoría han visto crecer a sus nietos y nietas y sienten que es
obligación de ellos enseñarles a los más pequeños de la familia.
Los docentes exhibieron una amplia lista de estrategias empleadas por ellos para tal fin.
Danzas, cantos, obras de teatro, juegos de mesa, títeres y la extracción de materiales
autóctonos como pegantes tradicionales, pinturas naturales y fibras y su correspondiente
aplicación en manualidades, tales como collares, coronas, máscaras, disfraces e
instrumentos musicales.
4. Exploración:
Las indicaciones para este momento se basaban en plantear nuevas estrategias para hacer
extensiva la tradición oral a los adolescentes. Para este propósito propuse:
a. Lluvia de ideas: En las dos mesas en los que estábamos divididos se trabajaría en
grupo y dejaríamos salir cualquier idea o propuesta nueva.
b. Jugar con las ideas anteriores: La pretensión era jugar a sustituir, multiplicar o
cambiar las ideas que se habían anotado minutos antes.
Para ser honesta, estos dos momentos fueron un poco decepcionantes, a pesar de que
mostré ejemplos para que la lógica fuera clara. Las ideas propuestas eran exactamente las
mismas que las mencionadas en el momento anterior y no logramos ir más allá. Pude
entender que, tanto los docentes como las abuelas, carecen de habilidades propositivas y
que particularmente, las abuelas comenzaban a perder interés y participación en la
actividad.
5. Despedida:
Nos unimos en un círculo y agradecimos entre todos el haber compartido esa mañana. Los
presentes tuvimos oportunidad de pronunciar palabras uno por uno para el cierre. Las
abuelas les recalcaron a los maestros que debían trabajar para rescatar la cultura, que
contaran con ellas siempre para consultar cualquier duda y que las buscaran para
escuchar la entonación de los cantos.
Los docentes agradecieron a las abuelas por compartir su conocimiento y aseguraron que
había sido un espacio muy enriquecedor, ya que sentían que habían aprendido mucho, sin
contar el divertidísimo rato que en general les brindó la actividad. Eneida aún continuaba
riendo y lanzando chistes a sus compañeros de actividad.
Nos despedimos aproximadamente a la 1:30 pm. En las siguientes horas, antes mi retorno
a la capital del país, me acerqué a algunos de los docentes, a quienes entrevisté para
obtener más comentarios relacionados con el encuentro.
Abuelas Participantes:
Valentina de Águila
Docentes Participantes:
Dolí Ahué
Dickson Coello
Eneyda Laureano
Marelbi Laureano
Edgar Pinto
Nota: Durante mi estadía aquellos días de Octubre, en el parque principal había tenido
lugar una jornada de aeróbicos a la que toda la comunidad asistía sin falta. Las personas
del lugar se mantenían motivadas e informadas gracias al activo voceador del pueblo, que
constantemente promovía la participación en el evento.
22. Danza de Pelazón realizada en medio de la pequeña dramatización guiada por las abuelas.
23. Dramatización del rito de la Pelazón. Arriba: Momento en el que la niña es sentada en la rueda para recibir los consejos de la
mujeres mayores y despejarse de su cabellera. Abajo: Momento en el que la niña es llevada al rio para ser purificada por el chamán.
Aportes al Proyecto:
PROTOTIPADO DE LA EXPERIENCIA
Objetivos:
Por su parte, los jóvenes adolescentes en período de vacaciones, se encontraban con toda
su atención volcada sobre los turistas, ofreciéndoles tures y actividades en la selva ó
ayudando a sus familias en la venta de productos comestibles o artesanales.
Evidentemente, era una ocasión que la comunidad debía aprovechar para obtener
ganancias económicas.
Invitación y organización
Comenzamos con la definición del mito específico que se relataría el día del encuentro con
los niños. Las abuelas y docentes acordaron que la historia sería La Revelación de los
Üüne, en la que se cuenta cómo aparecen los seres encantados que se convertirían en los
disfraces usados en el rito y le muestran a un joven cazador los elementos que debía tener
la fiesta para ser realizada de forma sagrada.
Después les indiqué las herramientas que usaríamos en cada momento de la reunión con
los jóvenes, que debería ser liderado y explicado por los docentes, ya que mi presencia en
el taller seria como espectadora y no intervendría en ningún momento.
Asignamos a Marelbi como vocera principal, a Obsimar como “secretario” para que
tomara apuntes durante la reunión y a Eneyda como la encargada de la divulgación para
citar a los niños el día veintiocho de Diciembre a las 2:00pm en la casa ya mencionada.
Resolví dudas de ambas partes y todo pareció quedar claro. La abuelita Alba agregó que le
comunicaría a la abuela Nursa lo acordado.
Rubiel Acebedo nos escuchó atento y anotó en su cuaderno personal.: “Se invita a los
jóvenes que tengan de doce a dieciséis años, a participar en un taller de narración de
cuentos míticos en la casa de la señora Alba Lucía Cuéllar este viernes veintiocho”.
Invitación que escuché en la voz de este hombre, con una entonación muy propia, todo el
día jueves veintisiete y en la mañana del viernes veintiocho. Parece que al señor Rubiel no
le gusta mucho que le entreguen frases concretas de lo que debe anunciar y más bien se
inclina por anotar la información y comunicarla con sus propias palabras.
La abuela Alba se me acercó y dijo: “Ay Moniquita, a mí se me olvidó decirte que hoy era lo
de familias en acción”. Le pregunté qué era lo que pasaba con Familias en Acción y me
respondió: “Ahorita mismo les están entregando los mercados y los dineros a las familias
inscritas”. Claro todo tenía sentido; los chicos estaban en el parque ayudando a reclamar
los víveres.
La abuela Ana Rita llegó para tomar el lugar de Nursa. Con ella ya estaba completo el
grupo de las abuelas, incluyendo a Valentina. Y los maestros habían convocado a sus
familiares y conocidos. Ya teníamos el grupo completo para dar inicio a la actividad que
fue adornada con la presencia de tres niños menores de ocho años.
1. Bienvenida:
Los docentes saludaron a los presentes y cada uno dijo su nombre siguiendo el orden
circunferencial que establecía el círculo de personas sentadas en el suelo, a excepción de
las abuelas, que se habían ubicado en sillas.
2. Narración:
Las abuelas se colocaron de pie lideradas por Alba y elevaron una oración en Tikuna antes
de comenzar con el cuento de la aparición de los encantados, que todos escucharon con
atención.
El relato contaba como un joven cazador había presenciado la aparición de los espíritus
encantados, que les enseñaron a los Tikuna cómo debían vestirse y qué elemento usar en
la celebración.
3. Creación:
Eneyda repartió los borradores, lápices y bisturíes, a todos los presentes. Entretanto,
Marelbi indicaba cómo se debía hacer la realización del sello, mostrando un ejemplo que
yo había realizado tomando la silueta de un mico maicero.
a. Dibujar sobre el borrador de nata una figurita que representara algún elemento
escuchado en la narración.
b. Con el bisturí, retirar cuidadosamente la superficie de la figurita que se desea dejar
en blanco, recordando que el resto quedará en relieve y será lo que se impregne
de tinta.
Unos veinticinco minutos después de haber dado las instrucciones, las abuelas terminaron
los sellos, siendo las últimas en acabar la creación.
4. Estampación:
Muy juiciosos, según lo indicado, todos compartieron su sello que estaba dibujado en cada
uno de ellos y untando los borradores con tinta, comenzaron a “sellarse” unos a otros sin
ningún tipo de restricción. Las abuelas, los chicos y los docentes se mostraron divertidos y
motivados, tanto en sellar a los demás, como en ser sellados. “Ay, yo quiero un colibrí”,
“yo quiero unos cascabeles”, “yo una cueva”, etc., lograba yo escuchar en medio de las
risas y tampoco me escapé, pues también a mí me marcaron en las piernas, brazos y
mejillas.
5. Reconocimiento y cierre.
Marelbi llamó al orden a todos los presentes para hacer el cierre, pero la abuela Alba la
interrumpió y ordenó a todos organizarse para hacer una pequeña dramatización de la
historia. Ordenó a Obsimar hacer sonidos con la boca y les mostró a los demás cómo
debían danzar para que cada uno se apropiara de un personaje. Las otras abuelas también
daban instrucciones.
Como de costumbre, en un segundo Albita había logrado poner a todos a actuar y bailar
en una representación que duró quince minutos. Al terminar, ella misma devolvió la
palabra a la docente para hacer el cierre.
Abuelas participantes:
Alicia Cuéllar
Valentina de Águila
Docentes participantes:
Marelbi Laureano
Eneida Laureano
Obsimar López
Adolescentes participantes:
En la noche, las graderías del parque estaban a reventar; no les cabía un alma más.
Lugareños y turistas habían asegurado su lugar desde las 7:00 pm. para no perderse la
inauguración del Festival. Me ubiqué junto a la última generación de la familia López Ahué
de los que, hacía pocas horas había tenido la fortuna de tener a tres adolescentes y adulto
docente en la actividad de prototipado. Llevaban allí una hora esperando. Los hermanos,
me abrieron espacio y quedé justo en la mitad. Aproveché la oportunidad para
formularles unas inquietudes respecto al taller. Los adolescentes escucharon y
respondieron toda mi lista mental, que muy sutilmente intenté proponer: ¿Te gustó la
historia?, ¿Te aburriste en la actividad?, ¿Te gustaría que las abuelas tuvieran la
oportunidad de contarte más historias?, ¿Te gustó el sello que hiciste?, ¿Fué fácil para tí
hacerlo?, ¿Te gustó que los demás te pintaran el cuerpo?, ¿Qué piensas hacer con el sello
más adelante?, ¿Te gustaría que otro niño te regale una postal como la que tu
hiciste?,¿Qué opinas de la pequeña dramatización de la historia? …..
La tardanza en la apertura del evento estaba a mi favor. Pude escuchar las respuestas de
los jóvenes que, por sus diferencias en físico y personalidad, uno dudaría que fueran
hermanos.
En general, les había gustado la narración de Abuela, sobre todo por los sonidos y
movimientos de las manos, que ejecutaba tratando de explicar lo que sus palabras
contaban. Percibía yo una sensación de interés en estos tres jóvenes por la mitología y
estaban dispuestos a participar de otros talleres similares.
“A mí, la historia me gustó. Siempre he sabido cómo sacar yanchama y pintar con las
plantas. Y no sabía que los Üüne nos habían mostrado cómo obtenerlas….Sabías que soy
muy buena en la pintura como mi hermano Obsimar?. Una vez fuimos a Bogotá, porque
nos ganamos una beca para un curso de un mes en La Nacional….”
“Yo quería que me pintaran todo el cuerpo. Pero no con lavable, con huito para que me
dure. Pero puedo hacer más y cuando mi hermano haga huito para los tatuajes de los
turistas, me voy a marcar un tigre...…”
Durante esa noche de Festival, todos los que realizaron el taller se encontraban en el
parque y sus “tatuajes”, producto de los sellos de borrador, eran completamente visibles.
Los adolescentes les preguntaban con curiosidad al respecto y hasta escuché a una chica
proponerle a Olivia que le prestara su sello para pintarse ella también.
La mañana siguiente, Obsimar, Eneyda y Marelbi acudieron a la casa de Alba para
conversar conmigo y evaluar la jornada anterior. Nuevamente, tal y como había sucedido
meses atrás en la maloca de Natütama, los docentes no mostraban una actitud crítica al
respecto y sus intervenciones se limitaban a alabar la actividad. Por otro lado, las
anotaciones de Obsimar realizadas en el transcurso de la actividad, eran tan solo palabras:
cazador, perdiz, cueva, encantados, etc., pero no decían nada respecto a la actitud de los
jóvenes u otro tipo de pensamientos que permitieran evolucionar y llevar la propuesta un
paso más allá.
24. Abuelas partticipantes en el prototipado de la experiencia. De derecha a izquierda. Alba Lucia Cuéllar, Alicia Cuellar, Ana Ferreira,
Valentina del Águila.
25. Momento de creación del sello. Arriba, las abuelas muy concentradas en su dibujo. Abajo, Daira Yolima realizando el dibujo de la
cueva donde salieron los encantados.
26. Participantes tallando los borradores y untándolos con tinta para convertirlos en sellos
[Link] compartiendo sus creaciones y espampandoselas en el cuerpo.
28. Resumenes de la narracion con sus respectivos sellos consignados en las postales.
29. Diploma, formato de divulgación y postal utilizadas en el prototipado con los adolescentes, abuelas y docentes.
Conclusiones prototipado:
La divulgación del evento debe hacerse mínimo con quince días de antelación para
que los niños adolescentes se programen y acudan.
No son necesarios formatos físicos para la divulgación, ya que la lógica del lugar se
caracteriza por la informalidad y al vocero del pueblo le gusta usar sus propias
palabras para comunicar la información.
Deben ser contemplados, en definitiva, momentos para bendecir y hacer pequeñas
dramatizaciones de las historias pues, eso es lo que acostumbran las abuelas.
Todos, sin excepción, hicieron uso fácilmente de sus habilidades para la talla de
madera, favoreciendo el proceso de creación del sello.
Las abuelas, adolescentes y maestros, se dejaron marcar sin ningún tipo de
problema e interactuaron con risas y chistes mientras lo hacían. Hecho que refleja
la tradición de pintarse con huito.
Los muchachos manifestaron que hubieran preferido que se utilizara huito en vez
de tinta negra normal, que al contacto con el agua, se cae.
A los otros adolescentes les causó curiosidad ver a sus amiguitos pintados y se
interesaron en los sellos, haciendo muchas preguntas.
Aportes al Proyecto:
El prototipado me permitió evaluar los elementos que tenía presupuestados como parte
del Kit y la contemplación de otros momentos dentro de la experiencia que, de forma
espontánea realizaban las abuelas: la bendición antes de comenzar el trabajo y las
pequeñas dramatizaciones, aparecen como acciones que repiten sin ser indicadas dentro
del trabajo, pero que de una u otra forma, lo enriquecen.
El sello logró cumplir el propósito de forzar a los chicos a realizar una representación y
visualización gráfica de los mitos que antiguamente era proporcionada por los muñecos
que, aunque actualmente existen y ellos los pueden ver en los talleres y tiendas
artesanales, se han convertido en un elemento ajeno.
Respecto a la metodología, comprendí que debido al contexto, los tiempos y los espacios
deben ser contemplados sin ningún tipo de restricción pues, a ninguno de los actores le
afecta extender un poco el tiempo de participación y, continuando con flexibilidad,
aparece que casi todos, incluyendo a los docentes, acostumbran ingresar acompañados de
niños pequeños, ya sean hijos, hermanos o primos, lo que puede terminar de encerrar a
todos los grupos generacionales.
30. hallazgos y oportunidades dentro de la comunidad de Puerto Nariño que soportan la propuesta.
OPORTUNIDAD Y HALLAZGOS IMPORTANTES
PROPUESTA
REQUERIMIENTOS
Para comenzar, era imperante restablecer el contacto intergeneracional por medio del
cual, tradicionalmente, eran transmitidos los mitos y las leyendas. Por consiguiente, era
necesario proponer un trabajo mancomunado entre las abuelas, educadoras por
excelencia y los docentes que actualmente se dedican a permear a las nuevas
generaciones con la identidad cultural Tikuna.
La propuesta debía establecer unos ciclos dentro de los cuales se abarcaran en general, a
los diferentes personajes que hacen parte de los toúgu y que además, con una definición
clara, pudieran hacer parte de actividades relacionadas con las temáticas de fauna,
trabajadas dentro de Natütama.
Cada una de las instrucciones tienen que ser claras y concretas para no generar
confusiones dentro de las actividades y para aprovechar todos los canales y espacios de
difusión necesarios para convocar a todos los actores a participar de las diferentes etapas
incluidas en la propuesta.
31. Intenciones especificas con cada uno de los participantes en la propuesta, exceptuando al voceador.
PROPUESTA
Es un sistema de narración de mitos dividido en cuatro ciclos que permiten una enseñanza
de los mitos de los diversos seres participantes en el Pétà Yuuetchígá. Toúgu /los
disfrazados de Pelazón/. Será el primero de los ciclos en el cual la temática es el origen de
los encantados, Yanatü Déá Nuacü /seres vivientes del aire y el agua/, Yanatü Waimü
Naíneku /seres vivientes de tierra y selva/ y por último el ciclo Toúgu Üüne / la gente de
encantada inmortal/.
Los ciclos serán realizados cada tres meses en la Fundación Natütama según el orden ya
establecido, dándole a la propuesta una duración mínima de un año. Cada ciclo
comprende siete etapas: Definir, Difundir, Narrar, Crear, Sellar, Reconocer y Evaluar, que
serán dirigidas por los docentes de la ONG acompañados de la presencia y conocimiento
de las Abuelas, con la intención general de invitar a los adolescentes del Municipio de
Puerto Nariño a aprender los mitos de los encantados de Pelazón.
Las etapas más importantes son las de narrar, crear y sellar pues, debido al trabajo
realizado en ellas, la propuesta en sí adquiere sentido. En la primera, los jóvenes escuchan
la narración de dos mitos previamente seleccionados con relación a la temática del ciclo.
Posteriormente, en la etapa de creación, ellos individualmente, tallarán en borrador de
nata, un pequeño símbolo que ejemplifique algún elemento que consideren rescatar del
relato. Este borrador tallado será convertido en un sello personal que el niño guardará
consigo y que compartirá con sus compañeros de actividad, en un espacio de pintura
corporal. Seguidamente, los niños recibirán una postal en la cual escribirán un pequeño
resumen del mito que los inspiró a crear el sello y fijarán en ella la imagen obtenida de la
talla. La postal terminada será guardada para ser entregada a un adolescente participante
en el siguiente ciclo. De este modo, los mitos podrán ser aprendidos por otros niños y
recibidos como un obsequio de recordación.
Para que los ciclos y las atapas sean llevadas a cabo acorde con lo especificado, Yúü Duégü
será entregado a modo de Kit con las herramientas necesarias para su realización: un
instructivo con los pasos a seguir en las etapas y los ciclos, formatos impresos de
divulgación, bitácora de apuntes y evaluación del proceso, ejemplos de los sellos y las
postales, herramientas escolares necesarias para la creación, postales en blanco y los
diplomas impresos para realizar el reconocimiento a las abuelas narradoras de historias.
32. Recorrido de los usuarios en las diferentes etapas de la propuesta.
Recorrido de los usuarios en YÚÜ DUÉGÜ
33. Cuadro de los componentes de la propuesta
34. La tapa y la forma del contenedor están inspiradas en las ruedas de Pelazón. La estructura es en madera para darle peso y que se
convierta en una estructura fija dentro de los espacios de desarrollo del taller
CONCLUSIONES
Los adolescentes y niños disponen de mucho tiempo libre que puede ser aprovechado en
un sinfín de actividades a las que acudirán con el dinamismo, la alegría y la inteligencia
propios de los habitantes de la selva. En este hecho se encuentra una gran oportunidad
para la futura realización de proyectos con este grupo humano.
El gusto por la pintura corporal con huito, que les dio el nombre de Tikunas, permitió tal y
como lo comprobé durante el prototipado, una increíble interacción de todos los
participantes en la actividad, quienes querían compartir sus creaciones y estampar y ser
estampados, sin ningún tipo de reservas. El recurso del sello demostró que todas las
generaciones presentes aquel día, llevan en su ADN el arte del éenè /pintar con huito/. Es
también de rescatar, la inquietud y curiosidad que causaban las pieles pintadas en las
calles del lugar, horas después de la actividad, haciendo de este modo, participes a otros
miembros de la comunidad.
Los jóvenes docentes son líderes innatos y aprovechan al máximo los espacios de diálogo
con las abuelas. De este modo resuelven inquietudes personales acerca de la lengua
nativa y reafirman historias que ellos suelen emplear en su labor como educadores dentro
de la Fundación.
La vinculación con entes locales en definitiva, garantiza que existan los espacios de trabajo
y el capital humano indispensables para el debido funcionamiento de la propuesta, que al
ser entendida como propia, evaluada críticamente y reformularla constantemente,
crecerá exponencialmente con el tiempo. Espero, dentro de unos meses, poder evaluar y
constatar, qué tan oportuno resultó ser el tiempo de duración y el proceso de YÚÜ
DUÉGÜ en Puerto Nariño.
Entender la vida diaria del lugar, participar de las actividades que éste ofrece y de los
personajes que en él existen, de una u otra forma van moldeando y haciendo visibles los
recursos que pueden ser manejados dentro del Proyecto, como por ejemplo, utilizar al
voceador como principal canal de difusión, luego de comprobar por experiencia propia,
que lograba llenar el parque principal de la población, haciendo chistes y citando a las
personas con nombre propio y apodo, hacen que el Proyecto sea único, de ellos y para
ellos.
Por último, debo reconocer que en ocasiones no todo resulta según lo planeado. Sin
embargo, conocer a fondo a los usuarios y la comunidad en general, proporcionan los
elementos necesarios para plantearse cualquier tipo de problemática y la solución de la
misma. Tengo que aceptar que debido a la lógica del lugar, fallé más de una vez en la
contemplación de los tiempos y horarios, ésto debido a la estructura citadina implantada
en mi cabeza, que está muy lejos de ser compartida por los puerto nariñenses.
Un día, en temporada de frutos que atraen a las perdices de selva, un joven salió de
cacería. Se detuvo bajo un árbol muy grande que dejaba caer desde lo alto, el alimento
favorito de los emplumados. Allí construyó un corralito con hojas y se metió en él con su
cerbatana. De repente, escuchó un sonido extraño que no pudo reconocer, diferente e
increíblemente bello. ¿De dónde vendrá ese ruido?, se preguntó a sí mismo saliendo del
corral en busca de una respuesta. Llegó a un lugar donde brotaba un hilo hermoso de
agua cristalina. Se quedó mirándolo y en un segundo todos los arbolitos del lugar se
apartaron y pudo observar una cueva. La música provenía de las entrañas de la Tierra.
Súbitamente apareció un hombre hermosamente vestido y se paró junto a él. El
muchacho lo miraba asombrado sin poder emitir palabra alguna. De la cueva comenzaron
a salir más disfrazados. El miedo del cazador se hacía cada vez más fuerte al ver que los
árboles se apartaban más y más.
Colibrí: Nosotros somos espíritus puros. Únicamente tú vas a tener oportunidad de vernos.
Nadie más jamás lo hará.
Toü: Acércate muchacho. No tengas miedo. Nosotros hemos venido a enseñarte como tú y
tu pueblo, deben realizar la Fiesta.
El joven se acerca.
Toí: A mí me llaman Toí y mi vestimenta está hecha de nóè / yanchama/. Ven acá y
tócala. La puedes obtener de este árbol que ves ahí. Las pinturas que adornan esta
máscara que traigo, también están aquí. Mira…¿si las ves? Ahí está üta /achiote/ con el
podrás ver el amarillo. También veo al méê /Ají/; con sus hojas podrás pintar
verde…………………
Lugo de aprender de donde vienen los colores, la tela, los instrumentos, las canciones y las
historias, el chico comenzó a escuchar un ruido espeluznante. Todos los árboles grandes
movían sus hojas.
Áì: No te preocupes amigo. Pase los que pase, no debes tener miedo de Oma.
Toí: Muchacho: nosotros ya nos tenemos que ir. Ya nunca nadie más volverá a vernos. Así
que, es tu responsabilidad que tu pueblo aprenda a festejar. Nosotros nos vamos a visitar
a una niña sagrada que está encerrada. Vamos a acompañarla, a bañarla y protegerla.
Un camino ancho y precioso, pocos minutos antes se había abierto. Ahora que el joven
volvía con su herramienta de caza, el camino se había cerrado y había perdido para
siempre a los Üüne, dejándole la tarea de enseñarle a su comunidad, cómo se debía
festejar.
Mito compartido por la abuela Alba Lucía durante la actividad de prototipaje final.
Táu: Tucán
Goü: Guacamaya
Kowa: Garza
Barú: Paúcara
Yüchi: Libélula
Maé: Avispa
Yaü: Ardilla
Nakü: Danta,
Máüü: Grillo
Tói: Boa
Ái: Tigre.
FUENTES ORALES
María Vásquez
Roque Ahué
Leonardo Ahué
Johnny Jiménez
Carlos Moreno
Pastora Guerrero
Carlos Moreno
Virgelina Taibano
Dolí Ahué
Dickson Coello
Eneyda Laureano
Marelbi Laureano
Edgar Pinto
Debora Katerine
Fernando Rodriguez Paima
Yhanz Coello
Elsy Coello
Yesica García
Astrid Jordán
Claribel Sangama
BIBLIOGRAFÍA:
CAMACHO GONZALEZ, Hugo Armando (1995). Mágutà, la gente pesacada por Yoi.
Leticia, Amazonas, Colombia: Tercer Mundo Editores.
FUENTES DE INTERNET
[Link]
[Link]. CAMACHO GONZALEZ, Hugo
Armando (2004). Capillejo Tikuna. (Consulta: 28/09/2012)
[Link]
(Consulta: 25/09/2012)
[Link] (Consulta:
25/09/2012)
[Link]
Ensayo sobre algunos mitos y ritos selk'nam.
[Link]
(Consulta: 27/09/2012)
[Link]
[Link]. (Consulta: 24/09/2012)
[Link] (Consultado en varias
ocasiones).
[Link] (Consultado: 03/10/2012)
Referencias de imágenes:
1. [Link]
[Link]
[Link]
2. Diagrama de la dinámica antigua de transmisión de los mitos de los enmascarados
de Pelazón. Mónica Rivera
3. Diagrama de los aspectos de selección de los proyectos que hacen parte del estado
del arte y los criterios de análisis de los mismos. Mónica Rivera
4. Dinámica general del funcionamiento de los muñecos Onitas. Mónica Rivera
5. Dinámica general del funcionamiento del proyecto Aukantuwe. Mónica Rivera
6. Dinámica general del funcionamiento de la propuesta Getulio. Mónica Rivera
7. Dinámica general del funcionamiento de la propuesta Capillejo Tikuna. Mónica
Rivera
8. Diagrama de conclusiones logradas con el análisis del estado del arte.
9. Imágenes de los proyectos que conforman el estado del arte.
a. [Link]
b. [Link]
c. [Link]
d. [Link]
10. [Link]
11. Fotografías tomadas en la maloca Moruapü el 31 de Agosto de 2012. Mónica
Rivera
12. Un día como todos en una de las esquinas de Puerto Nariño. Mónica Rivera
13. Imágenes tomadas en la casa de Alba Lucia c., Puerto Nariño Amazonas. Mónica
Rivera
14. Dibujos de personajes danzantes de Pelazón realizados por Alba Lucía C.
15. Fotografías tomadas durante el taller de análisis de conocimiento mitológicos con
los niños en el salón principal de la casa de Alba Lucia C. Puerto Nariño, Amazonas:
3 se Septiembre de 2012. Mónica Rivera
16. Dibujos realizados por los niños de Puerto Nariño en el salón principal de la casa de
Alba Lucia C. Puerto Nariño, Amazonas: 3 se Septiembre de 2012. Mónica Rivera
17. Visualización de la nueva dinámica de transmisión de mitología en Puerto Nariño.
Mónica Rivera
18. Resumen de las actividades de Natütama en Puerto Nariño. Información tomada
de la página web de la fundación. Mónica Rivera
19. Fotografía grupal tomada en Natütama el 12 de octubre de 2012. Mónica Rivera
20. Imagen tomada en la Fundación Natütama en el encuentro con las abuelas y los
docentes realizado el 12 de octubre de 2012. Mónica Rivera
21. Imagen tomada en la Fundación Natütama en el encuentro con las abuelas y los
docentes realizado el 12 de octubre de 2012. Mónica Rivera
22. Imagen tomada en la Fundación Natütama en el encuentro con las abuelas y los
docentes realizado el 12 de octubre de 2012. Mónica Rivera
23. Imagen tomada en la Fundación Natütama en el encuentro con las abuelas y los
docentes realizado el 12 de octubre de 2012. Mónica Rivera
24. Imagen tomada en el salón principal de la casa de Alba Lucia Cuellar durante la
realización del prototipado de la experiencia el día 28 de diciembre de 2012.
Mónica Rivera.
25. Imágenes tomadas durante el prototipado de la experiencia. Mónica Rivera
26. Imágenes tomadas durante el prototipado de la experiencia. Mónica Rivera
27. Imágenes tomadas durante el prototipado de la experiencia. Mónica Rivera
28. Imágenes tomadas durante el prototipado de la experiencia. Mónica Rivera
29. Herramientas utilizadas en el taller de prototipado de experiencia. Mónica Rivera
30. Diagrama de hallazgos. Mónica Rivera
31. Cuadro de intenciones del proyecto con cada uno de los actores. Mónica Rivera
32. Diagramas del recorrido de los usuarios en las diferentes etapas de la propuesta.
Mónica Rivera
33. Cuadro de los componentes de la propuesta. Mónica Rivera
34. Especificaciones físicas de la propuesta. Mónica Rivera
35. Especificaciones físicas de la propuesta. Mónica Rivera