GÉNERO LITERARIO
Según Aguiar, (1972), el concepto de género literario ha experimentado cambios
desde la antigüedad helénica hasta la actualidad y sigue siendo de los más dificultosos
problemas de la estética literaria. El problema de los géneros literarios se relaciona con otros
problemas de suma importancia, como la relación entre lo individual y universal, entre visión
del mundo y forma artística, la existencia o inexistencia de reglas. Y esto agrava la
complejidad del tema. ¿Existen o no los géneros literarios? Si existen, ¿cómo debe ser
concebida su existencia? Y ¿cuál es su función y su valor?
Considerando la cuestión en la perspectiva de la evolución histórica encontramos para
estas preguntas respuestas discordantes. Como los valores literarios se afirman y actúan en la
historia, la forma de abordar los géneros literarios será adoptar la perspectiva histórica y
analizar situaciones más significativas que se han dado a tal problema en el curso de la
historia
Platón distingue en su libro III de la República, tres grandes divisiones de la poesía:
La poesía mimética, o dramática, la poesía no mimética, o lírica, y la poesía mixta, o épica.
Es ésta la primera referencia teórica al problema de los géneros literarios, pero esta distinción
la invalida en el libro X del mencionado diálogo, en el cual pasa el filósofo a considerar como
mimética toda la poesía. La estética platónica se dirige a hacia la abolición de los géneros
literarios pues procura captar la universalidad y unicidad del arte, despreciando el arte como
multiplicidad y diversidad.
La Poética de Aristóteles constituye la primera reflexión profunda sobre la existencia
y la caracterización de los géneros literarios, y todavía hoy es uno de los textos fundamentales
sobre esta materia. Aristóteles en su obra Poética, se embarca en un profundo análisis de la
poesía y sus diversas manifestaciones.
a) Según los diversos medios con que se realiza la mimesis- Para Aristóteles, la mimesis, o
imitación de la realidad, es el cimiento de todas las artes. Sin embargo, cada arte utiliza
medios diferentes para lograrlo.
Por ejemplo, la pintura emplea el color para representar el mundo real. Por otro lado, la
música se vale del ritmo y la armonía para imitar la realidad. Incluso dentro de la propia
poesía encontramos diferencias en la mimesis. La poesía ditirámbica combina todos los
elementos a su disposición (ritmo, melodía y verso) simultáneamente. En cambio, la tragedia
y la comedia utilizan estos elementos de forma separada.
b) Según los diversos objetos de la mimesis- La mimesis incide sobre personas que actúan es
decir, todo tipo de persona, mejores o peores que la media humana. Por este motivo las
composiciones poéticas se diversificaron conforme a los objetos imitados. Aristóteles
distingue la tragedia de la comedia, pues aquélla tiende a representar personajes mejores que
los hombres en general, y ésta a representar los peores.
c) Según los diversos modos de la mimesis.- Dos formas poéticas que emplean los mismos
medios miméticos e imitan el mismo objeto pueden diferenciarse por las distintas formas de
realizar la mimesis. Aristóteles contempla dos modos fundamentales de mimesis poética: un
modo narrativo y un modo dramático. En el primer caso el poeta narra en su propio nombre o
narra asumiendo personalidades diversas; en el segundo, los actores representan directamente
la acción.
Horacio, con algunos preceptos de su Epistula ad Pisones, ocupa un lugar destacado
en la evolución del concepto de género literario, sobre todo por su influencia en la retórica de
los siglos XVI, XVII y XVIII. Concibe el género literario como ajustado a cierta tradición
formal y caracterizado por un tono determinado, además lo concibe como entidades
perfectamente distintas evitando el hibridismo entre género cómico y el género trágico, de ahí
la regla de la unidad de tono, que percibe la separación de los diversos géneros.
El siglo XVI provocó un movimiento de teorización literaria, dando lugar a la
proliferación de retóricas y poéticas. En este contexto este tema fue muy debatido y los
preceptos de Horacio y Aristóteles fueron aceptados y comentados.
En el siglo XVI se da lo que se llamó la “tripartición de la poesía” que son la
dramática, épica y lírica. La poesía lírica surge de los críticos que no podían englobar algunas
obras de Horacio la épica y la dramática, por lo que defienden este tercer género. El criterio
para fundamentar la tripartición de estos géneros es extrínseco y formalista, ya que en una
poesía dramática se registraba una acción sin la intervención personal del poeta, en la poesía
lírica estaban aquellos en que el poeta era el narrador considerando los acontecimientos pero
sin que sus reflexiones se viesen reflejadas en esta. La poesía épica resultaba de las dos
anteriores, donde algunas veces hablaba el poeta y otras los personajes.
“Cada uno de estos grandes géneros literarios se subdividió en otros géneros menores,
y todos estos géneros, mayores y menores, se distinguían entre sí con rigor y nitidez,
obedeciendo cada uno a un conjunto de reglas particulares” (De Aguilar E Silva, 1972, p.
163).
En el clasicismo francés se concibe la idea de género, de Aristóteles y Horacio, ya que
se entiende al género como una esencia que es eterna, fija e inmutable. Se entiende al género
literario en ese contexto como un mundo cerrado, ya que no se permite desarrollar.
Por otro lado se destaca la jerarquización que se da dentro de los géneros literarios
como ya mencionado anteriormente, la división que se hace entre géneros mayores y
menores. Esta jerarquía se basa en los “movimientos y estados del espíritu humano”, es decir,
en las expresiones y se consideran como géneros mayores. Como géneros menores se
consideran aquellos que expresan intereses y preocupaciones espirituales. Además esta
jerarquía tiene que ver con la diferenciación social de los personajes dentro de cada obra.
Además, se habla de las polémicas que se dieron entre el siglo XVI y el XVII. Se
menciona que el clasicismo francés aboga por reglas estrictas y una entidad fija e inmutable,
mientras que el barroco aboga por la libertad artística desafiando las ideas anteriores ya que
hay una evolución histórica. Este debate que surge, no se centra solamente en la naturaleza de
los géneros literarios sino también en las reglas que los gobiernan.
Surgen polémicas sobre el carácter innovador de las obras, se da una pelea entre
antiguos y modernos. Los antiguos niegan la posibilidad de crear nuevos géneros literarios.
Ya los modernos consideran que existe una evolución en distintas áreas y defienden que
hayan nuevas formas literarias diferente a la de los griegos y apoyan que hayan nuevas
modalidades en la literatura ya tradicional.
Durante el siglo XVIII, surge una crisis que influye mucho en la concepción de los
géneros literarios. Durante ese período los principios fundamentales de la cultura europea
comenzaron a debilitar la rigidez de la teoría clásica de los géneros.
Surge el movimiento pre-romántico alemán que se proclama como rebelde ante la
teoría de los géneros y las reglas. Aunque los románticos compartían la idea de condenar la
teoría clásica de los géneros en favor de la libertad y la espontaneidad creativa, así como la
unicidad de la obra literaria no existía una solución uniforme entre ellos.
A finales del siglo XIX, Brunetiere (1849- 1906) influenciado por la doctrina clásica
y las teorías evolutivas de Darwin; concibe los géneros como entidades sustanciales con
significado y dinamismo propios, no simplemente como categorías arbitrarias.
Compara los géneros literarios con organismos biológicos, por lo que argumenta que nacen,
crecen, envejecen, mueren o se transforman. Por ejemplo, la tragedia francesa había tenido un
ciclo de vida desde su nacimiento con Jodelle hasta su declive con Voltaire y muerte antes de
Victor. De la misma manera, algunos géneros literarios más débiles se someten ante otros más
vigorosos, mientras que algunos se transforman en géneros nuevos a lo largo de un proceso
evolutivo. La perspectiva mencionada conduce a subestimar la obra literaria en sí misma, ya
que su valor se evalúa en relación con su inclusión en un género determinado y su posición
en la evolución de ese género. La crítica de Brunetiere y de su escuela se enfoca en el estudio
del origen, desarrollo y disolución de los géneros literarios.
Croce crítica la concepción de los géneros literarios como entidades sustanciales y
normativas, argumentando que contradice la unicidad de la intuición- expresión en la poesía y
el arte. Considerada la poesía, como expresión de la intuición, conocimiento de lo individual
y creación irrepetible, opuesta al conocimiento lógico.
Reconoce la utilidad de los géneros literarios como herramientas adjetivas en la historia
literaria, cultural y social, pero rechaza su carácter sustantivo y normativo. Menciona que los
géneros pueden ser de gran utilidad para comprender transformaciones culturales y sociales,
pero no deben dominar la evaluación estética de una obra.
Se analizan diversas teorías sobre los géneros literarios, desde la antigüedad hasta la
contemporaneidad. Destaca la crítica a la doctrina clásica y a la teoría de Brunetière, que
subyuga la individualidad de la obra a la esencia del género. También se cuestiona la idea de
que la belleza literaria alcanzó su máximo en autores grecolatinos, así como la imposición de
reglas inmutables para cada género. Se menciona la tendencia de algunos críticos modernos,
como Kayser, a sobrevalorar el género como criterio de valoración estética.
Croce niega la posibilidad de fundamentar los géneros en la realidad de la obra
misma, pero se critica su radicalismo. Luego se discute una perspectiva más equilibrada, que
considera los géneros literarios como representaciones particulares de la experiencia humana,
cada uno con su técnica y estilística propia, pero no como entidades cerradas e
incomunicables.
Se destaca la contribución de Emil Staiger y Lukács en la rehabilitación del concepto
de género literario, basándose en la historia y la realidad humana. Se menciona también el
enfoque estructuralista de Jakobson, que relaciona los géneros con las funciones del lenguaje.
También se señala que es posible distinguir los géneros literarios (lírica, narrativa y
drama) mediante elementos de forma interna y externa.
El término "género" en la crítica literaria, puede referirse tanto a las categorías
principales de la lírica, narrativa y drama, como a las diferentes especies dentro de estas
categorías. Se propone la distinción entre "formas naturales de la literatura" para la lírica,
narrativa y dramática, y "géneros literarios" para las especies históricas dentro de esas formas.
Esta distinción ayuda a evitar confusiones conceptuales y ambigüedades en el uso del
término. Además, se destaca que no se debe aplicar la designación de "género literario" a
formas poéticas definidas por su estructura métrica, rítmica, rímica y estrófica, como la
canción o el soneto, ya que estas formas no constituyen géneros literarios en sí mismas, sino
que son consideradas formas poéticas fijas.
BIBLIOGRAFÍA:
● De Aguiar E Silva. V, (1972). Teoría de la Literatura. (1ra edición). EDITORIAL
GREDOS, S. A., Sánchez Pacheco, 85, Madrid.