Nombre: Osmarlyn Anabelle Nuñez Valdez
Matrícula: 22-EPST-1-047
Materia: Test de Aptitudes
Sección: 6654CEI
Tema del Resumen: Medición de Intereses y actitudes
Nombre del Docente: Juana De Los Santos
Fecha de entrega: 30/10/2023
Resumen cap 16
Otras técnicas de evaluación.
El análisis de la evaluación de la habilidad y de la personalidad no puede separarse en el uso
actual de las pruebas, ya que las muestras conductuales recopiladas en las pruebas contienen
información sobre todos los aspectos del individuo. Además, la ejecución en pruebas de habilidad
se ve influenciada por factores afectivos, como la motivación y la persistencia. Se han propuesto
varias formas de manejar esta multiplicidad de factores, como el análisis de correlaciones entre
medidas de rasgos, el uso de técnicas multivariadas, o la creación de esquemas estructurales
que representen las interrelaciones entre variables. También se pueden utilizar categorías
complejas que incluyan elementos tanto afectivos como cognitivos, como la inteligencia
emocional.
En la sección de estilos cognoscitivos, se refiere a los modelos preferidos y característicos del
individuo para percibir, recordar, pensar y resolver problemas. Estos estilos se consideran
conductuales y se manifiestan en diversas actividades y contextos. Las funciones perceptuales,
como la flexibilidad del cierre, se han convertido en una fuente importante de diferenciación de
estilos cognoscitivos. Por ejemplo, se ha demostrado que la flexibilidad del cierre en la percepción
se relaciona con rasgos de personalidad como la independencia de opiniones ajenas, el carácter
analítico y el disgusto por la rutina. Estos factores se han utilizado en la investigación de la
conducta cognitiva y no cognitiva.
Las pruebas situacionales involucran situaciones que simulan la vida real y se han utilizado en
evaluaciones de personalidad. Algunas de las primeras pruebas situacionales fueron
desarrolladas por Hartshorne, May y sus colaboradores como parte de la Investigación de la
Educación del Carácter. Estas pruebas se diseñaron para medir características conductuales
como la honestidad, el autocontrol y el altruismo en niños. Se utilizaron situaciones naturales de
la rutina escolar del niño, como tareas escolares, concursos deportivos o juegos. Las pruebas CEI
demostraron buena capacidad discriminativa y confiabilidad, pero también mostraron
especificidad situacional, ya que la conducta de los niños variaba según el contexto.
En la Segunda Guerra Mundial, se introdujo la técnica del centro de evaluación, que implicaba un
período de observación y examinación de los candidatos. Estos procedimientos se utilizaron en la
selección del personal militar para tareas cruciales. La OSS (Office of Strategic Services)
desarrolló pruebas situacionales, como la prueba de estrés situacional, que evaluaban la
conducta de los individuos bajo condiciones de estrés y frustración. Por ejemplo, una prueba
requería que el examinado completara una tarea en un entorno en el que dos "ayudantes" lo
obstaculizaban en lugar de cooperar. Otra prueba evaluaba el trabajo en equipo y el liderazgo al
asignar tareas de grupo sin un líder designado. Ejemplos de pruebas OSS incluyen la Situación
Arroyo y la Situación Muro, que involucraban tareas desafiantes como transferir personal y equipo
a través de un arroyo o una pared imaginaria.
Estas pruebas situacionales se han utilizado en la evaluación de la personalidad en contextos
militares y empresariales, lo que les ha permitido obtener una comprensión más profunda del
comportamiento de los individuos en situaciones realistas y estresantes.
En las décadas de los ochenta y noventa, hubo un resurgimiento del interés en el autoconcepto y
constructos relacionados en la evaluación de la personalidad. Estas aproximaciones se centran
en cómo los individuos se perciben a sí mismos y a los demás, y se ven influidas por la psicología
fenomenológica, que enfatiza la importancia de la percepción subjetiva de los eventos en lugar de
considerarla como un sustituto de observaciones conductuales.
Una de las técnicas de evaluación de la personalidad relacionadas con el autoconcepto es el
"Test de Completamiento de Oraciones de la Universidad de Washington" (WUSCT). Esta prueba
mide el desarrollo del yo, un rasgo de personalidad propuesto por Loevinger, que se refiere a la
capacidad de un individuo para conceptuarse a sí mismo y tomar distancia de sus propios
impulsos. El WUSCT se basa en nueve niveles de desarrollo del yo: Presocial, Impulsivo,
Autoprotector, Conformista, Consciente de sí mismo, Escrupuloso, Individualista, Autónomo e
Integrado. Cada nivel se evalúa mediante el completamiento de oraciones y se calcula una
calificación compuesta basada en los resultados. La prueba se ha revisado para incluir formas
comparables para ambos géneros y ha demostrado confiabilidad y validez en diversas muestras.
Aunque el WUSCT ha sido ampliamente utilizado, se debe tener en cuenta que las calificaciones
pueden verse afectadas por la fluidez verbal y el nivel del vocabulario, pero esto no
necesariamente invalida los resultados y es coherente con las bases teóricas de la prueba.
La evaluación de la personalidad no se limita solo a las pruebas estandarizadas, ya que estas
pruebas representan muestras de conducta recogidas en condiciones controladas y
estandarizadas. Por lo tanto, es esencial complementar las pruebas con otras fuentes de
información, especialmente las observaciones directas de la conducta en entornos naturales.
Las observaciones directas en entornos naturales implican que uno o más observadores registran
la conducta espontánea de un individuo durante períodos de tiempo prolongados en situaciones
de la vida real. Aunque estas técnicas son aplicables a personas de cualquier edad, son
particularmente útiles en el estudio de niños y preescolares, ya que su conducta es menos
propensa a ser influenciada por la presencia de un observador y aún no han desarrollado
apariencias sociales complejas que dificulten la interpretación de su comportamiento.
Existen diversos procedimientos de observación naturalista, desde la observación a largo plazo
utilizando un diario hasta observaciones más cortas y controladas utilizando técnicas de muestreo
cronológico. Estos procedimientos pueden abarcar toda la gama de comportamientos o centrarse
en aspectos específicos como el lenguaje, la interacción social, la locomoción o la agresión. Se
utilizan listas de verificación, programas de observación, sistemas de codificación y, en
ocasiones, grabaciones de audio o video para registrar y analizar la conducta observada.
En la actualidad, la tecnología ha permitido el uso de sistemas de grabación y microcomputadoras
que facilitan la obtención y el análisis de datos de observación. Estas técnicas son ampliamente
utilizadas en contextos como el aula, la investigación social, la psicología clínica y la modificación
del comportamiento, y son fundamentales para obtener una comprensión más completa de la
personalidad y el comportamiento de un individuo en su entorno natural.