En resumen, estos conceptos éticos forman la base para explorar y analizar
cuestiones éticas en diversas situaciones y contextos, proporcionando un marco
conceptual para la reflexión moral y la toma de decisiones éticas.
1.1 Tipos de ética
Para Segundo (2023), “La ética se aplica en todos aquellos campos de la vida
en los que aparece la posibilidad de elevar un juicio o dilema moral”. La ética aplicada
se clasifica según el ámbito en el que se desarrolle, y puede ser:
Ética profesional. Es la ética que atañe al ejercicio de una profesión. Por
ejemplo: ética médica o ética psicológica.
Ética militar. Es la ética que tiene que ver con el uso de las fuerzas bélicas,
especialmente en épocas de guerra o de conflicto.
Ética económica. Es la ética vinculada con la economía, el comercio y las
finanzas, y que se hace preguntas respecto a cómo está bien y cómo está mal
hacer dinero.
Ética religiosa. Es la ética que se desprende de una religión organizada y que
sigue una tradición moral y cultural específica. Por ejemplo: La ética cristiana,
islámica o judía.
Ética ambiental. Es la ética vinculada con el ser humano y la relación que
establece con el entorno natural que lo rodea.
Bioética. Es la ética que reflexiona sobre los conflictos éticos que surgen
conforme el desarrollo y avance de la ciencia y la tecnología en el área de la
medicina.
Ética social. Es la ética vinculada a las relaciones entre los individuos y las
consecuencias sociales de sus actos.
1.2 Principios éticos fundamentales:
Los principios éticos fundamentales constituyen los pilares sobre los cuales se
construye la ética, guiando el comportamiento humano y proporcionando una base
moral para la toma de decisiones. Estos principios son universales en su aspiración de
orientar las acciones hacia lo que se considera correcto y justo. Algunos de estos
principios esenciales incluyen:
1. Principio de Autonomía:
Este principio resalta la importancia de la autonomía individual y el respeto por
la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas sobre sus propias vidas.
Implica reconocer y valorar la libertad y la autodeterminación de cada individuo en la
toma de decisiones éticas que afectan su vida.
2. Principio de Beneficencia:
La beneficencia aboga por promover el bienestar y la felicidad de los demás.
Este principio ético insta a actuar en beneficio de otros, buscando su bienestar, aliviando
el sufrimiento y promoviendo acciones que contribuyan positivamente a la vida de las
personas y la sociedad.
3. Principio de No Maleficencia:
La no maleficencia establece la obligación ética de evitar causar daño
innecesario. Este principio destaca la importancia de prevenir el sufrimiento y
minimizar cualquier impacto negativo asociado con las acciones éticas. Implica la
responsabilidad de no infligir intencionalmente perjuicio injusto.
4. Principio de Justicia:
La justicia se centra en la equidad y la imparcialidad en la distribución de
beneficios y cargas. Este principio ético aboga por tratar a las personas de manera justa,
asegurando igualdad de oportunidades y acceso a recursos, y evitando discriminación
injusta.
Estos principios éticos fundamentales sirven como guía universal para la
reflexión moral y la toma de decisiones éticas en una variedad de contextos.
Proporcionan un marco ético sólido que se aplica a nivel individual y social,
contribuyendo a la construcción de una sociedad ética y equitativa.