Cataruzza 1880-1916
Cataruzza 1880-1916
libro deben intervenir muchas personas, que en este caso lo han hecho PRIMERA PARTE
con precisión, cordialidad y paciencia. Por otro lado, los argumentos 1880-1916
que aquí se exponen se han forjado en varios ámbitos: las aulas de las
universidades de Buenos Aires y Rosario, en las que con más continui- -
dad desarrollo tareas docentes, son dos de ellos. También en los grupos
de investigación, los congresos y jornadas donde muchos de los tramos
de estas interpretaciones fueron discutidos bajo la forma de ponencias
o artículos preliminares. Agradezco, entonces, a Fernando Rodríguez,
Ana Lía Rey, Liliana Cattáneo, Tomás Ibarra, Alejandro Eujanian, Sylvia
Saítta, Lila Caimari, Valeria Príncipe, Antonio Bozzo y Ana Virginia e
Persello. Todos ellos, junto a otros colegas y amigos, han sostenido esos
intercambios conmigo en ámbitos formales o informales. Y a Luciano
de Privitellio, cuyas opiniones son tan distintas de las mías acerca de
tantas cuestiones.
portador”, asociado a la incorporación de la Argentina al proceso de fico- y, más adelante, la producción cerealera, indicaban el comienzo
integración de la economía mundial. Avanzaba, además, la formación de la etapa. En parte, lo que estaba en discusión era cuándo se había or-
de la Argentina moderna, importantísima proveedora de cereales y ganizado un capitalismo de base agraria en la Argentina, cuáles eran
carnes al mercado internacional y receptora de inversiones y de mano sus características y hasta qué punto procedían de la conexión con los
de obra de origen extranjero, que en su enorme mayoría provenía de mercados internacionales, qué posibilidades habían existido de organi-
Europa. El registro de la masividad de la inmigración y de sus efectos zar un modelo menos vulnerable a los cambios en tales mercados y, en
llevó a varios autores a plantear que por entonces comenzaba una consecuencia, menos dependiente de ellos y, finalmente, si esas posibi-
“era aluvial”. Se organizó un régimen de gobierno más moderno que lidades habrían garantizado un crecimiento más equilibrado y sostenido
los anteriores, conservador en lo que se refiere a la reproducción de los de la economía nacional. Período excepcional de mejoras y progreso,
grupos en el poder, aunque liberal en ciertos aspectos ideológicos; por garantizado por la conducción acertada de la elite, o bien proceso de
los orígenes sociales y lo cerrado del sistema, también se lo consideró construcción de un capitalismo deformado y dependieite, con un sis-
oligárquico. tema político oligárquico y cerrado, y un estado dedicado en forma ex-
En lo que respecta a los procesos políticos, 1880 parece ser una fecha clusiva a la represión de los críticos: éstas eran las dos grandes interpre-
pertinente para señalar la apertura de esta etapa. En 1879, la campaña taciones sobre el periodo que dominaban los debates politico-culturales.
militar contra los indios en la Patagonia había asegurado la más impor-
tante frontera interna; el general Roca, su jefe, fue electo presidente al
año siguiente. En esos momentos hizo crisis la cuestión de la federaliza- Algunas cifras del cambio
ción de la ciudad de Buenos Aires, promovida por Nicolás Avellaneda,
todavía presidente, y resistida por las fuerzas de la provincia de Buenos Los datos que siguen evidencian la importancia que tuvieron algunos
Aires. Luego de importantes combates, las fuerzas nacionales se impu- de aquellos cambios. La mayoría están tomados de los censos naciona-
sieron a las provinciales y pronto se sancionó la ley que establecía que les de 1869, 1895 y 1914; debe tenerse en cuenta que sólo permiten per-
la ciudad de Buenos Aires se transformaba en la Capital Federal de la cibir fenómenos globales y tendencias de fondo, pero no siempre mues-
República. En cierto sentido, el intento de autonomía porteño formó tran diferencias regionales o cambios de ritmo.
parte de la serie de desafíos que las provincias habían lanzado al poder Hacia 1869, el país tenía aproximadamente 1 877 490 habitantes; en
nacional en las décadas anteriores; por su parte, las últimas expresiones 1914, la población había crecido de manera notoria hasta llegar a los
vigorosas del federalismo tradicional del interior y del litoral habían 8 090 084. Este proceso estuvo vinculado tanto con el crecimiento vege-
sido doblegadas algunos años antes, en 1873, con la derrota de Ricardo tativo como con el fenómeno de la inmigración de masas, crucial en el
López Jordán. A partir de 1880, Roca fue el nuevo presidente; el estado perfodo. El porcentaje de extranjeros en 1869 era de 11,5 por ciento,
nacional se impuso a Buenos Aires, la más poderosa de las provincias mientras que en 1914 rondaba el 30 por ciento, la cifra más alta regis-
argentinas, con el apoyo de las elites del resto del país. Comenzaba así trada en un censo nacional hasta hoy. A lo largo de esta etapa predomi-
un ciclo de cierta estabilidad política no exenta de disputas libradas en- naron los europeos que provenían del ámbito rural; entre ellos, italia-
tre sectores de los grupos dominantes. nos y españoles fueron la mayoría.
En cuanto a las modificaciones económicas y sociales, hubo estudio- Junto a los dos cambios mencionados, tuvo lugar una marcada ten-
sos que entendieron que el proceso de incorporacién al mercado mun- dencia a la urbanización, alentada por la circunstancia de que muchos
dial había tenido lugar ya a partir de los primeros años de la segunda de los inmigrantes se radicaban en las ciudades, contra lo que había
mitad del siglo XIX, sobre la base de la exportacién de lana, cuyo pe- sido la intención inicial de la dirigencia local. Así, entre 1869 y 1914,
ríodo más importante se extendió entre 1850 y 1880. Otros, en cambio, la población urbana creció del 33 al 58 por ciento sobre el total de ha-
preferían 1870 como momento de corte y, finalmente, algunos señala- bitantes. Si bien eran considerados pobladores urbanos quienes vivían
ban que a partir de 1880 la cría de ganado vacuno y su exportación en centros con más de 2000 personas, las cifras de los cambios en las
—modificadas profundamente por adelantos técnicos como el frigori- grandes ciudades, como Buenos Aires y Rosario, son impactantes: en
26 Historia de la Argentina, 1916-1955 La Argentina conservadora 27
1869 se contaban unos 187 000 habitantes en Buenos Aires, y en 1914 De todas maneras, estas cifras no ofrecen respuesta a interrogantes de
llegaban a 1 576 000. A lo largo del período, los extranjeros representa- otro orden, como por ejemplo los referidos a las identidades de los in-
ron alrededor de la mitad de la población total de la ciudad, con un migrantes, su perdurabilidad o su reemplazo por alguna otra diferente
pico del 52 por ciento en 1895. Estos porcentajes crecen si se conside- de la original. En torno a estas cuestiones, pueden distinguirse dos
ran sólo los mayores de edad y los hombres. Lo anterior no debe ocul- grandes matrices interpretativas en el mundo de los especialistas. Una
tar la gran variación regional y provincial de estos fenómenos: hacia de ellas, sintetizada en la expresión “crisol de razas”, insiste en que la in-
1914, por ejemplo, en La Rioja había sólo un 2 por ciento de extranje- tegración de los inmigrantes fue relativamente rápida, mientras que la
ros y en Corrientes, un 7 por ciento. La urbanización se vinculó con la del “pluralismo cultural” sostiene que las identidades de los inmigran-
consolidación del desequilibrio entre las distintas regiones, que ya se in- tes, sus pautas culturales, costumbres y modos de relacionarse perdura-
sinuaba en etapas anteriores. ron, distinguiéndose de las propias de los nativos. Hay quienes plantean
lo dudoso de la existencia de un aparato estatal afirmido antes de la
época de la gran inmigración e, incluso, de una sólida sociedad nacio-
V AZE o o MMc ofoc
nal previa. De todos modos, este esquema simplifica y vuelve tosco un
La inmigración debate en el que las posiciones son bastante menos rígidas. Mayores
Los procesos migratorios masivos de fines del siglo XIX y comienzos del coincidencias se manifiestan a la hora de ponderar la eficacia de los me-
XX fueron un factor determinante en la constitución de una sociedad canismos sociales y estatales de integración en la generación de los hi-
diversa de la anterior. Los porcentajes de extranjeros sobre la población jos de los inmigrantes.
total fueron singularmente altos en la Argentina. La mayoría de los Otras variables, vinculadas en este caso a la economía, muestran
inmigrantes provenía de Italia y de España. también la magnitud de los cambios. Hacia 1875, los ferrocarriles, de-
cisivos para la puesta en marcha de un sistema dedicado a la exporta-
ción de productos agropecuarios en una época en la que no había
competencia del automotor, tenían una extensión de 1380 kilómetros;
hacia 1890, llegaban ya a casi todas las capitales de provincias y, en
1914, alcanzaban los 34 500 kilómetros. Los puertos, en particular el
de Buenos Aires, eran los centros de confluencia de la red ferroviaria.
A los ferrocarriles fue destinada buena parte de las inversiones extran-
jeras, entre las que se destacaban los capitales de origen inglés.
En relación con los productos de exportación más importantes, no
sólo se trató de cambios cuantitativos: en 1876, la lana, los cueros y el
sebo eran las mercancías cuya exportación era mayor, medida en pe-
sos oro; hacia 1914, a ellos se habían sumado las carnes congeladas
y enfriadas y los cereales. Estas modificaciones habían sido posibles
debido a los cambios en la producción, alentados a su vez por la de-
manda externa. La frontera agrícola avanzó, no sólo sobre territorios
antes dominados por los indios; el ganado criollo fue cruzado con ra-
zas más finas, que permitian obtener un producto más adecuado a la
demanda europea, y las unidades productivas se modernizaron. Así,
poco antes de finalizar el período, la Argentina era uno de los princi-
pales exportadores de cereales y carnes cuando la demanda europea
Almanaque gallego, Buenos Aires, 1912. Biblioteca Nacional. 47 de esos bienes era particularmente intensa. En 1877, por el puerto
La Argentina conservadora 29
28 Historia de la Argentina, 1916-1955
de Buenos Aires se exportaban bienes por un valor de 30 700 000 pe- pampeanas produjeron para esos mercados: fue el caso del vino en
sos oro; en 1912, la cifra alcanzaba los 315 160 000. En el puerto de Cuyo y el azúcar en el Noroeste.
Rosario, el incremento fue de los 2 100 000 a los 85 120 000 en los Junto a los cambios sociales ya mencionados —crecimiento de la po-
blación, impacto de la inmigración, concentración urbana, redistribu-
mismos años.
ción de la población en el territorio—, sobre los cuales la acción estatal,
si se desarrollaba, tenía un efecto parcial, ocurrieron otros en los que
V TI ZAZ l Lataaadaicaeiaaaal la actividad del gobierno tuvo mayor efecto. El caso de la educación
Los ferrocarriles
elemental es uno de los más evidentes. El impulso dado a la escuela
En la Argentina, el primer tramo de vías férreas se inauguró en 1857. La
primaria, que no fue sólo local sino que también tuvo lugar en otros
imagen, de mediados de los años setenta, corresponde a la locomotora
países latinoamericanos y europeos, aunque con diferentes cronologfas
La Porteña, que fue la que, casi veinte años antes, había realizado el viaje
e intensidades, persiguió varios objetivos, a veces declaradbs por los mis-
inaugural. La extensión del ferrocarril fue una de las claves para la mos impulsores; otras veces, velados. Desde la enseñanza masiva de las
organización de una economía cuyo sector más activo era el de la
habilidades necesarias para cubrir la demanda de mano de obra del ca-
exportación de la producción agropecuaria. pitalismo hasta la difusión de identidades en clave nacional, que vinie-
ran a reemplazar a las antiguas; desde un objetivo civilizatorio y moder-
nizador, que integraba y garantizaba la cohesión social, hasta un anhelo
por disciplinar y expropiar culturalmente a las masas: estos y otros pro-
pósitos han sido atribuidos a la acción escolar. En el caso de la Argentina,
a lo que las elites solian percibir como desafíos que la escuela podía
contribuir a conjurar se sumó, desde 1890 aproximadamente, la expre-
sión pública intensa de las identidades de los inmigrantes o, cuanto
menos, de los esfuerzos de la elite de las colectividades por mantener
vivo el vínculo afectivo y cultural con las patrias de origen.
En el plano legal, esta politica tuvo en la Ley 1420, de 1884, su episo-
dio más resonante; en ella se establecía la obligatoriedad de la escuela
primaria, su carácter gratuito y laico. A su vez, en 1869 el porcentaje de
analfabetos era del 77,5 por ciento de la población, mientras que en
1914 el índice había descendido al 36 por ciento, en el marco de un
crecimiento demográfico muy importante; la tasa de escolaridad neta
subió del 20 al 48 por ciento. Entre 1900 y 1915, el número de estable-
cimientos primarios aumentó de 4450 a 9399, y el de secundarios, de
Archivo General de la Nación. 47 magnitud mucho más limitada todavía, de 53 a 149.
Este crecimiento, asi como la creación o ampliación de los servicios
Si bien el sector más dinámico de la economía era el agropecuario de- hospitalarios, de los vinculados al poder judicial y de otras reparticio-
dicado a la exportación, el crecimiento demográfico, la urbanización y nes, volvió más compleja la estructura administrativa del estado. Los
los cambios en los hábitos de consumo favorecieron la creación de algu- procesos de ascenso social, que funcionaron para algunos miembros de
nas industrias destinadas al mercado interno. Comestibles, bebidas, los sectores populares en tránsito hacia los grupos medios, así como
ciertos textiles y la construcción fueron algunos de estos rubros, que de- para profesionales vinculados con la elite, se vieron también favoreci-
mandaron a su vez mano de obra y contribuyeron a la aparición de nue- dos por aquella ampliación. Sin embargo, no era sólo el estado el que
vos grupos sociales. También algunas economías de las regiones no se tornaba más complejo, ya que también en la sociedad aparecían sec-
La Argentina conservadora 31
30 Historia de la Argentina, 1916-1955
que los diversos grupos sociales obtuvieron del crecimiento económico
tores relativamente nuevos y se redefinían las características de otros.
del período. Si bien la movilidad social ascendente era una posibilidad
Estos cambios fueron más visibles en el mundo urbano, aunque no se
detuvieron allí: la ampliación del número de trabajadores de nuevo
para los hijos de algunas familias populares, para muchos la situación fue
dura, y la construcción de esta versión del capitalismo en la Argentina no
tipo, al ritmo de la extensión del trabajo asalariado, creció acelerada-
mente. Desde ya, pueden rastrearse antecedentes, sobre todo en las ciu-
sc llevó adelante sin costo para los trabajadores. La vida en el conventillo,
dades, pero la circunstancia de que fuera en estos años cuando el movi- las huelgas y la represión que, durante bastante tiempo, fue la principal
miento obrero comenzó sus intentos de organización, así como las luchas
respuesta estatal a los reclamos obreros, son indicios de esas situaciones.
de comienzos del siglo XX, y en particular de los años 1909-1910, son
evidencia de que el conflicto social era librado por nuevos actores, inexis-
tentes pocas décadas antes.
Los modos de la política (I): el régimen conservador
La pregunta acerca de la política durante estos años esconde otros mu-
V 9 0 E 2 Z- e e e oL es e lad chos interrogantes referidos a cómo se establecían y se regulaban las re-
La escuela publica
laciones entre gobernantes y gobernados; bajo qué reglas eran electos, si
La escuela primaria fue una de las áreas en las que el estado realizó
lo eran, los primeros; qué tanto se respetaban esas reglas en los hechos;
esfuerzos importantes en la segunda mitad del siglo XIX; desde la
cómo distintos actores, reunidos por su perspectiva ideológica, su perte-
nencia social o nacional, intentaban intervenir en los asuntos públicos; a
sanción de la Ley 1420 de Educación Común, en 1884, la enseñanza era
laica, gratuita y obligatoria. La ley tenía vigencia en la Capital Federal y en
través de qué mecanismos y con cuánto éxito el poder buscaba tornarse
los territorios nacionales, ya que la educación primaria era,
legítimo, y sus críticos, impugnar tal legitimidad. En el plano político tam-
bién se ubica el problema de las relaciones entre el estado nacional y las
constitucionalmente, responsabilidad de las provincias.
provincias. Finalmente, aparece la cuestión de los derechos reconocidos
a los habitantes del territorio y aquellos que eran patrimonio exclusivo de
los ciudadanos; era éste un tema muy importante frente a lo masivo de la
inmigración, a la baja tasa de nacionalización de los inmigrantes a lo largo
de todo el perfodo, y al hecho de que los habitantes de los Hamados terri-
torios nacionales —unidades administrativas que estaban a cargo de las re-
giones de incorporación reciente al dominio estatal, como la Patagonia—
no estaban habilitados para elegir legisladores nacionales ni miembros
del Colegio Electoral, donde finalmente era votado el presidente.
El año 1880, cuando el general Julio A. Roca comenzó su presidencia,
es un punto de partida razonable para el examen de estos asuntos. Se
inauguró por entonces un período de diez años de estabilidad en la vida
institucional, que se prolongó hasta la llamada Revolución del 90. En una
perspectiva más amplia, el orden conservador que comenzaba a funcio-
nar habría de perdurar hasta la llegada a la presidencia de Hipólito Yrigo-
yen, radical, primer presidente electo en 1916 con las nuevas reglas de
juego establecidas por la Ley Sáenz Peña, sancionada en 1912. El orden vi-
Alumnos en acto escolar hacia 1905. Archivo General de la Nación. 47
gente hasta ese momento reconocía amplios derechos civiles —a la liber-
tad de expresión y a la propiedad, por ejemplo—, mientras que los dere-
Así como estos procesos de transformación no afectaron a todo el país
con la misma profundidad, hubo también diferencias en los beneficios
chos más específicamente politicos estaban acotados, en razón de algunas
32 Historia de la Argentina, 1916-1955 La Argentina conservadora 33
disposiciones legales y también de las prácticas electorales, que impedían nidad para que los descontentos intentaran un movimiento cívicomilitar,
la expresión de la voluntad de los ciudadanos o bien la distorsionaban. conocido como Revolución del Parque, que impugnó seriamente al “u
A grandes rasgos, entre 1880 y 1916, el andamiaje político tuvo uno cato” del presidente Miguel Juárez Celman y, más ampliamente, al ré;
de sus centros en el Partido Autonomista Nacional (PAN), una agrupa- men, denunciando la ausencia de comicios libres en razón del control del
ción heterogénea, cercana a una alianza de agrupaciones provinciales voto por parte del oficialismo. La libertad de sufragio fue uno de los recla-
reunidas alrededor de algunos dirigentes connotados, miembros en mos centrales, junto al de restauración de la vigencia de la Constitución
general de las clases más acomodadas. El control de cada uno de los Nacional, que los revolucionarios entendían conculcada.
escenarios politicos constituido por las distintas provincias resultaba de-
cisivo, ya que era allí donde se clegían los integrantes del Colegio Elec-
toral encargado de seleccionar, entre los distintos candidatos, el que
r o 0 0 0 o000 L eeyee
aa ad
ocuparía la presidencia. Las elecciones solfan ser manejadas por el Fragmentos de la Proclama del Gobierno Revolucionario
oficialismo a través de la intervención de la policía y otros cuerpos del durante la Revolución de 1890 )
estado, que impedían la concurrencia de opositores a las mesas elec- El movimiento revolucionario no es la obra de un partido político. Es
torales, así como a través del fraude. Debe tenerse en cuenta que, por esencialmente popular e impersonal. No obedece ni responde a las
entonces, el voto era público y no obligatorio. Los gobernadores eran ambiciones de círculo ni hombre político alguno. No derrocamos al
una pieza central en el modelo: los dirigentes de talla y visibilidad na- gobierno para derrocar hombres y sustituirlos en el mando; lo
cional del PAN tenfan tras de sí a gobernadores aliados que constituían derrocamos porque no existe en su forma constitucional. Lo derrocamos
sus auténticos apoyos electorales. En más de una ocasión fueron varios para devolverlo al puéblo, a fin de que el Pueblo lo reconstituya sobre la
los candidatos, pero todo el sistema permitia que el presidente y los go- base de la dignidad nacional y con la dignidad de otros tiempos,
bernadores tuvieran amplias posibilidades de controlar su sucesión. destruyendo esta ominosa oligarquía de advenedizos que ha deshonrado
Los elencos de gobierno, y el personal político relevante en general, ante propios y extraños las instituciones de la República [...] El elegido
se reclutaban entre la elite, vieja o nueva, provinciana o porteña; en va- para el mando será el que triunfe en comicios libres.
rias provincias, los gobiernos eran casi de familia: la política era todavía
un asunto de notables. Por estas vías, el sistema se volvía cerrado y capaz Documentos para la historia de la UCR, Buenos Aires, s/d, 1927. 47
de garantizar, al menos en buena medida, su propia reproducción sin
mayores intromisiones externas, ni en el plano político ni en el social. El movimiento tuvo lugar en momentos en que se agudizaba una cri-
Estas características fueron subrayadas por quienes vieron en estos go- sis económica, cuyos primeros síntomas habían comenzado a manifes-
biernos una expresión acabada del dominio oligárquico. tarse algún tiempo antes. La escasa capacidad para la maniobra polí-
tica que demostraron el presidente y los suyos, las disidencias dentro
del propio PAN fomentadas por el estilo de aquel grupo y algurios epi-
Los modos de la política (11): el noventa sodios de corrupción resonantes contribuyeron a dar vuelo a los crí
cos. Una oposición muy amplia y heterogénea se agrupó en la Unión
Durante una década, entre 1880 y 1890, no pareció posible la organiza- Cívica de la Juventud, en 1889, y un año más tarde se creó la Unión Cí-
ción de una oposición sólida a quienes, aun con conflictos, ocupaban el vica, que en julio de 1890 intentaria el levantamiento armado. El mo-
gobierno. Sin duda, los dirigentes excluidos del régimen tenían objecio- vimiento fue derrotado luego de algunos días de combates en el cen-
nes acerca del estado de las cosas, pero la maquinaria montada se revelaba tro de Buenos Aires, pero Juárez Celman debió renunciar y asumió su
tan eficaz que desalentaba la actividad política de los opositores. También vicepresidente, Carlos Pellegrini.
la marcha de la economía acotaba los espacios para la crítica y fortalecía La Revolución de 1890 constituyó un movimiento en el que se identifi-
ciertos consensos entre la elite en torno a los rumbos que se debían seguir. caron elementos propios de la política argentina del momento: sus diri-
Pero, hacia 1890, la confluencia de varias circunstancias brindó la oportu- gentes formaban parte, en general, de las elites políticas y sociales, y la pers-
34 Historia de la Argentina, 1916-1955 La Argentina conservadora 35
pectiva ideológica que dominaba los documentos producidos por los revo- derrotado. Entre 1896, cuando se suicidó Leandro N. Alem, y 1904, los
lucionarios era la de un republicanismo cívico liberal presente en la Argen- organismos de dirección del partido prácticamente no funcionaron; sin
tina desde algunas décadas antes. También algunos católicos habían parti- embargo, la organización radical se hacía más amplia, en particular en
cipado en la Unión Cívica. Incluso el carácter de las acciones, en las que se la provincia de Buenos Aires, e Hipólito Yrigoyen alcanzaba un papel re-
mezclaban jefes militares y dirigentes civiles, soldados y milicias civicas, te- levante, transformándose en líder del partido. En 1905, volvió a produ-
nían un tono francamente conocido. Al mismo tiempo, el movimiento cirse un movimiento armado, también cívico-militar y también derro-
exhibió rasgos que reflejaban los cambios que estaban teniendo lugar. tado. En ambos casos, las consignas centrales de los sublevados aludían
Así, la Revolución del Parque terminó siendo la forja inicial de la a la libertad de sufragio y a la honradez en la administración. La UCR
Unión Cívica Radical, al punto que en el imaginario partidario ese hecho había hecho de la Constitución Nacional su propio programa, y en el
es visto hasta hoy como el mítico acontecimiento inaugural; en el co- partido se afianzaba la imagen que hacía del radicalismo la expresión
mienzo, año tras año, militantesy dirigentes, muchos de ellos también no- política de la nación misma, impedida de gobernarse dado que las elec-
tables, homenajeaban a los muertos en el Parque en un rito de fuerte con- ciones no eran libres. De este modo, continuaba la objeción a la legitimi-
tenido identitario, que se celebraba ante el monumento ubicado en el dad del orden conservador, que se había hecho pública en 1890.
cementerio de Recoleta. Tras disputas internas, realineamientos y ruptu-
ras, la Unión Cívica se dividió entre aquellos que, reunidos en torno al ex
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d
presidente Bartolomé Mitre, eran proclives al acuerdo con el oficialismo, 7 2E BA
y quienes se mostraban reacios a él, acaudillados por Leandro N. Alem, La Unión Cívica se fractura
que fundaron la Unión Cívica Radical en 1891. Los radicales hicieron del En julio de 1891, cuando comenzó el proceso que desembocó en la
reclamo por la libertad en los comicios una de sus consignas centrales. creación formal de la Unión Civica Radical, el sector de la Unión Cívica
La creación de la UCR ha sido entendida, en muchas ocasiones, como que se oponía al acuerdo con el oficialismo presentó un manifiesto.
el episodio que marca la aparición de un partido politico moderno en la Los que siguen son fragmentos de ese texto.
Argentina. De acuerdo con un modelo extendido, un partido moderno “Conciudadanos: el desarrollo de acontecimientos graves y precipitados en
es una agrupación más estable que las que se reunían exclusivamente en los últimos días coloca al Comité Nacional de la Unión Cívica en la
ocasión de las elecciones, con recursos independientes del estado, con necesidad de dirigir el presente manifiesto a sus correligionarios y a los
un planteo programático, aun bosquejado a trazos gruesos, y con reglas pueblos de la república. [...] Una minoría del Comité Nacional, fornada por
internas más o menos formalizadas. Sin embargo, al menos en los prime- los partidarios del acuerdo con la agrupación dominante, acaba de romper
ros años, el radicalismo estuvo relativamente lejos de ser tal cosa. La cues- la unidad de la Unión Cívica [...]. La Unión Cívica fue desde el principio la
tión no sorprende: esos desajustes son habituales si se espera hallar aquel coalicién de los hombres de bien, vinculados para destruir el sistema de
modelo en estado puro. Aun así, andando el tiempo, la UCR se mostra- gobierno imperante que ha producido tan graves perturbaciones en la
ría como una agrupación politica perdurable, bastante más cercana a la República. [...] La Unión Cívica no se formó alrededor de ninguna
pauta moderna que sus adversarios más importantes. Además, fue un personalidad determinada, ni se propone como objetivo de su programa ni
actor principal de la política argentina durante todo el siglo XX. de sus ideales la exaltación de un hombre al mando; ella debe destruir el
El radicalismo, que en principio combinó la participacién electoral funesto sistema de la opresión oficial, buscando el restablecimiento de las
con la abstención, intentó también la protesta armada en dos ocasiones: instituciones, la honradez gubernativa, la libertad de sufragio y el respeto a
1893 y 1905. En la primera, el movimiento estalló en las provincias de las autonomías de los municipios y de las provincias. [...] Las
Buenos Aires, San Luis y Santa Fe a fines de julio; luego, se produjeron personalidades eminentes de su seno deben inclinarse ante ese programa
movimientos en Tucumán y, nuevamente, en Santa Fe. En esta última y prestarle acatamiento [aunque] no lo entendieron asf los que a toda costa
provincia, colonos extranjeros participaron de las acciones armadas. En querían proclamar la candidatura del general Mitre.”
la provincia de Buenos Aires, los sublevados lograron instalar un go-
bierno provisorio en La Plata, pero finalmente todo el movimiento fue Docurnentos para la historia de la UCR, Buenos Aires, s/d, 1927. 4
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VO 009 TZE Zac aa ad cepción de estas nuevas situaciones impulsó cierta vocación reformista,
que incluyó desde el proyecto, fracasado, de un Código Nacional del
El movimiento obrero Trabajo, vinculado al informe de Bialet Massé sobre la situación de los
Desde fines del siglo XIX, los trabajadores crearon sociedades de trabajadores en el país, hasta la reforma electoral de 1904. Si bien estas
resistencia y sindicatos, así como periódicos y publicaciones, que fueron inclinaciones deben ser tenidas en cuenta a la hora de caracterizar al
los elementos iniciales en el proceso de organización del movimiento régimen, fueron sólo una de sus líneas de acción: el hostigamiento po-
obrero. La huelga, tanto general como sectorial, fue una herramienta que licial a activistas sindicales, locales socialistas o huelguistas y manifesta-
se utilizó con frecuencia. ciones obreras era habitual, y la Ley de Residencia de 1902 ~que auto-
rizaba la expulsión de extranjeros que perturbaran el orden público—
y la aplicación del estado de sitio formaron también parte de las polí-
ticas estatales. -
Entre aquellos que, desde el poder, consideraban importante impul-
sar una reforma electoral, se encontraba Roque Sáenz Peña, quien
llegó a la presidencia en 1910 a través de los mecanismos habituales.
Por entonces, la reforma era percibida como necesaria por amplias
franjas de la opinión pública. Sáenz Peña asumió una actitud decidida
en su favor y en 1911 se sancionaron leyes que establecían la realiza-
ción de un enrolamiento general y la confección del padrón a cargo
del personal militar; ése sería, en el futuro, el padrón electoral. Final-
mente, la Ley Sáenz Peña fue votada en 1912, a pesar de las reticencias
de varios parlamentarios conservadores. Las disposiciones centrales es-
tablecían que, para los hombres nativos o naturalizados mayores de 18
años, el voto serfa universal —en el sentido de no restringido por razo-
nes económicas, sociales o culturales—, secreto y obligatorio; los analfa-
Reunión sindical de foguistas y obreros maritimos, hacia 1904. Archivo betos, que podían votar, no eran penados si no lo hacían. Cada elector
General de la Nación. 47 sólo podría votar por las dos terceras partes del número de represen-
tantes a elegir.
Dado que en la Argentina el voto no estaba anteriormente limitado
La reforma electoral por aquellas razones, eran otras piezas las importantes en esta ley. Por
ejemplo, la condición secreta del sufragio, que aspiraba a garantizar
Ta política en la Argentina de comienzos del siglo XX exhibía sin du- que el ciudadano ejerciera su derecho a elección sin presiones: ni cau-
das elementos novedosos con respecto al comienzo de la etapa, en dillos de máquinas electorales, ni patrones, ni la fuerza pública po-
1880: las impugnaciones a la legitimidad del orden conservador; un drían identificar las preferencias de cada votante, que emitiría su voto
partido, la UCR, que se hallaba en su etapa de abstención revoluciona- a conciencia. La obligatoriedad era otra cuestión relevante, ya que se
ria ante el fraude y que, en 1905, se lanzó nuevamente a la protesta ar- buscaba garantizar la participación a fin de dotar de legitimidad a los
mada; la presencia del socialismo, que, más allá de sus éxitos o fracasos futuros gobiernos, partiendo de la idea de que el desinterés por las
electorales, se implantaba con fuerza entre los trabajadores de Buenos cuestiones colectivas campeaba tanto entre los inmigrantes (se exhi-
Aires; la influencia en el movimiento obrero del anarquismo y el anar- bían a modo de prueba las bajas tasas de nacionalización) como entre
cosindicalismo, que rechazaban la participación en los partidos; los los nativos. El padrón a cargo del ejército brindaba garantías que otras
conflictos sindicales agudos. En algunos sectores conservadores, la per- autoridades difícilmente podían ofrecer. La cláusula de las dos terceras
La Argentina conservadora 41
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das, y el arraigo social del partido era respetable. Por otro lado, es im-
partes de los representantes ponía fin al sistema de lista completa y bus- portante tener en cuenta que los conservadores reformistas no pensa-
caba garantizar la inclusión de las minorías. Con todo, mujeres, extran- ron la reforma para ser derrotados, sino para abrir alguna participa-
jeros no nacionalizados, habitantes de los territorios nacionales y, desde ción acotada y subalterna a las fuerzas de oposición, que desactivara
ya, menores de 18 años estaban excluidos. El presidente y su grupo pa- presiones y reclamos, dotara al régimen de legitimidad y que, al
recían confiados en el poder de regeneración de la política que la mismo tiempo, les permitiera retener los más importantes resortes de
nueva legislación tendría, así como en el efecto de integración social gobierno. Más allá de sus efectos y de los resultados electorales, para
que las elecciones regidas por ella habrían de poseer. quienes detentaban el poder la reforma era una herramienta de conti-
En 1912, aplicándose la nueva ley, las elecciones de diputados en nuidad, ya que confiaban en el triunfo de sus propias fuerzas.
Santa Fe dieron un triunfo a la UCR. A pesar de que consiguieron algu- En este sentido, un rápido repaso de otras situaciones puede ser de
nas victorias locales, como ócurrió en 1914, los conservadores no logra- utilidad. Hacia 1870, en Europa la enorme mayoría de lús grupos diri-
ron adaptarse a la nueva situación, que los exponía a una casi descono- gentes veía la ampliación de los derechos vinculados a la ciudadanía po-
cida competencia electoral y, en 1916, fueron derrotados por la UCR. lítica, entre los que el derecho al voto era central, como una peligrosa
El reclamo de Sáenz Peña, en este caso de cara a sus propias fuerzas, ha- puerta a la conmoción social. Desde esa perspectiva, la democracia, aso-
bía sido la creación de un partido orgánico, nacional y moderno, que ciada a aquella ampliación, pondría en manos de multitudes considera-
los conservadores no consiguieron articular, aunque lo intentaron a tra- das incultas y extremistas el manejo de los asuntos de gobierno. Sin
vés del Partido Demócrata Progresista. Es posible pensar, incluso, que duda, la presión de quicnes no gozaban de esos derechos tuvo un papel
toda la apuesta de la reforma descansaba en la idea de que eran parti- importante en los cambios que paulatinamente empezaron a produ-
dos de ese tipo los actores necesarios para que la ley cumpliera sus ob- cirse en la legislación electoral desde comienzos del siglo XX. En esas
jetivos profundos. Si bien el triunfo del radicalismo en las elecciones no transformaciones también incidió el hecho de que aquella percepción
fue excesivamente holgado, y la victoria de la candidatura de Yrigoyen había cambiado: los gobernantes, aun presionados por sus adversarios,
en el Colegio Electoral estuvo en suspenso por cuestiones internas, con pasaron a suponer que la apertura electoral no alteraría sustancial-
su elección se cerraba el período de predominio conservador y comen- mente el orden político ni social. En ese punto, las coincidencias con la
zaba la etapa del radicalismo en el gobierno.
apuesta de la dirigencia argentina son muchas.
Así, con ciertas excepciones nacionales fundadas tanto en la antigúe-
dad del proceso de apertura como en su profundidad, antes de la Pri-
Conjeturas: la cuestión de la democracia en la década de 1910 mera Guerra Mundial más del 90 por ciento de los varones adultos
había alcanzado derechos de participación electoral en varios países cu-
En muchas ocasiones se ha formulado la pregunta acerca de qué razo- ropeos; en otros casos, esas cifras se ubicaron entre el 60 y el 80 por
nes habrían impulsado al régimen a encarar una reforma de las reglas ciento para la misma fecha. El movimiento se consolidaría y se extende-
de juego politico que terminaría alejando a sus miembros del manejo ría aún más luego de la Gran Guerra, etapa en la que se produjo la
del estado, al menos de gran parte de él, durante unos quince años. apertura definitiva. Sin embargo, es evidente que en Europa esos por-
Natalio Botana halló una fórmula que se volvió clásica para la cuestión centajes sobre el total de la población adulta eran más sencillos de al-
cuando planteó la alternativa en términos de “salto al vacío” o “cálculo canzar que en la Argentina, porque aquí la inmigración cambiaba el
estratégico”. cuadro. En lo que respecta a las cifras, el efecto de la nueva legislación
Conviene tener en cuenta varios elementos para intentar una res- en las elecciones argentinas también fue visible. Así, por ejemplo, en las
puesta. En principio, no era éste el primer ensayo reformista de los elecciones de 1910, en las que resultó electo Roque Sáenz Peña, vota-
conservadores argentinos: ya se había intentado un cambio en 1902, ron unas 199 000 personas, lo que representaba el 2,8 por ciento de la
ciertamente menos impactante. Luego, el estado de la opinión pública poblacién total; en las de 1916, ya bajo la Ley Sáenz Peña, lo hicieron
parecía entender que el sinceramiento de las prácticas electorales era 724 000 ciudadanos, lo que elevaba la participación al 8,8 por ciento.
imprescindible; la UCR venía insistiendo en ello desde hacía dos déca-
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