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STC 932008, de 21 de Julio de 2008

El documento analiza si hubo dilaciones indebidas en un proceso judicial. El Tribunal Constitucional debe determinar si el señalamiento de una vista para más de dos años después de presentado el recurso vulnera el derecho a un proceso sin dilaciones. El Abogado del Estado considera que no hubo vulneración debido a la carga de trabajo del juzgado, mientras que el Ministerio Fiscal cree que sí la hubo por defectos estructurales.

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STC 932008, de 21 de Julio de 2008

El documento analiza si hubo dilaciones indebidas en un proceso judicial. El Tribunal Constitucional debe determinar si el señalamiento de una vista para más de dos años después de presentado el recurso vulnera el derecho a un proceso sin dilaciones. El Abogado del Estado considera que no hubo vulneración debido a la carga de trabajo del juzgado, mientras que el Ministerio Fiscal cree que sí la hubo por defectos estructurales.

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STC 93/2008, de 21 de julio de 2008

La Sala Primera del Tribunal Constitucional, compuesta por doña María Emilia
Casas Baamonde, Presidenta, don Javier Delgado Barrio, don Jorge Rodríguez-Zapata
Pérez, don Manuel Aragón Reyes y don Pablo Pérez Tremps, Magistrados, ha
pronunciado

EN NOMBRE DEL REY


la siguiente
SENTENCIA

En el recurso de amparo núm. 8010-2006, promovido por don Al Arbi Battoui


representado por el Procurador de los Tribunales don Agustín Sanz Arroyo y asistido
por el Letrado don José Luis Rodríguez Candela, contra la providencia del Juzgado de
lo Contencioso-Administrativo núm. 1 de los de Málaga de 24 de abril de 2006, por la
que se señaló la vista para el procedimiento abreviado núm. 249-2006, y contra el Auto
de 12 de julio de 2006, desestimatorio de la súplica interpuesta contra aquélla. Ha
comparecido el Abogado del Estado. Ha intervenido el Ministerio Fiscal. Ha sido
Ponente el Magistrado don Javier Delgado Barrio, quien expresa el parecer de la Sala.

I. Antecedentes

1. Mediante escrito registrado en este Tribunal el día 28 de julio de 2006, el


Procurador de los Tribunales don Agustín Sanz Arroyo, en representación de don Al
Arbi Battoui, interpuso recurso de amparo contra las resoluciones antes citadas.

2. La demanda de amparo trae causa, en síntesis, de los siguientes hechos:


a) El recurrente interpuso recurso contencioso-administrativo el 6 de abril de
2006, frente a la denegación de la autorización de residencia y trabajo que había
solicitado al amparo del proceso de normalización. El Juzgado, mediante providencia de
24 de abril de 2006, acordó señalar la vista del procedimiento para el 23 de octubre de
2008. Interpuesto recurso de súplica mediante el que se denunciaban las dilaciones

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indebidas que se iban a ocasionar, el Juzgado lo desestimó por Auto de 12 de julio de


2006; en dicha resolución argumentaba que la carga de trabajo que soporta hace
inviable cualquier adelanto del señalamiento de la vista, y explica que “en lo que va de
año han entrado 750 asuntos cuando el módulo anual es de 600, sin contar la bolsa de
pendencia provocada por la superación desmesurada de los módulos en las anualidades
anteriores más la avalancha provocada por incidentes de extensión de efectos que
llegaron en el año 2005 a registrar el número de 845 más los otros incidentes ya
descritos y cuyo número llega al asombro … Es por ello que en aras de evitar ya que no
se llega a dar cumplimiento a una tutela judicial efectiva sin dilaciones a por lo menos
cumplir otros principios y derechos como el de igualdad que sólo se puede conseguir
llevando este orden y expuesto lo anterior y sin que la Ley dé prioridad a este tipo de
procedimiento ni siquiera por la materia es por lo que procede desestimar el recurso de
súplica interpuesto por la parte recurrente y continuar con el señalamiento en la fecha en
la que se acordó”.

3. Considera el recurrente que el señalamiento de la vista del procedimiento


contencioso- administrativo para el 23 de octubre de 2008, cuando el recurso se
presentó el 6 de abril de 2006, es excesivo y vulnera su derecho a no padecer dilaciones
indebidas, ex art. 24.2 CE, por lo que solicitaba de este Tribunal que obligase “al
señalamiento del juicio en un plazo razonable”.

4. Mediante diligencia de ordenación de 15 de noviembre de 2007 se requirió al


Juzgado de lo Contencioso-Administrativo núm. 1 de Málaga para que remitiera
testimonio de las actuaciones.

5. La Sección Primera dictó providencia el 12 de diciembre de 2007 acordando


la admisión a trámite y emplazando al Abogado del Estado. A tenor de lo dispuesto en
el art. 52 LOTC, se dio vista de todas las actuaciones, por un plazo común de veinte
días, al Ministerio Fiscal, al Procurador de los Tribunales don Agustín Sanz Arroyo y a
la representación procesal del Estado para que dentro de dicho término pudieran
presentar las alegaciones que a su derecho conviniera.

6. Por escrito registrado el 20 de diciembre de 2007, el recurrente presentó sus


alegaciones en las que se remitía a los argumentos expuestos en la demanda de amparo.

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7. El Abogado del Estado formuló sus alegaciones el 21 de diciembre de 2007,


solicitando la desestimación de la demanda; entendía la queja por la excesiva duración
del procedimiento seguido ante el Juzgado, pero consideraba que la argumentación
utilizada por el órgano judicial en el Auto impugnado sobre el exceso de trabajo es
correcta y entiende inevitable la decisión judicial de no poder anticipar la vista del
proceso, ya que supondría retrasar los asuntos de los demás ante el mismo Juzgado.

8. El Ministerio Fiscal, por escrito que tuvo entrada en el Tribunal el día 24 de


enero de 2008, interesó la estimación del presente recurso de amparo. Consideró que,
conforme a la jurisprudencia del Tribunal sobre la s dilaciones causadas por defectos
estructurales de la organización del sistema judicial, la solicitud de amparo debe ser
acogida. Con cita de la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, entendía
que nos encontramos ante unas dilaciones por motivos estructurales que el demandante
no tiene la carga de soportar. No obstante, concluía que puesto que no se puede ordenar
la anticipación de la vista del proceso del recurrente sin lesionar el derechos de terceros,
el otorgamiento del amparo debe ser parcial, como ya hizo el Tribunal en la STC
20/1999, de 22 de febrero.

9. Por providencia de 17 de julio de 2008 se señaló para la deliberación y


votación de la presente Sentencia el día 21 del mismo mes y año.

II. Fundamentos jurídicos

1. Conforme se ha dejado expuesto en los antecedentes, la demanda de amparo


impugna las resoluciones ya mencionadas y que señalaban la vista del recurso
contencioso- administrativo del demandante para el 23 de octubre de 2008, por
considerar que vulneran el derecho fundamental a un proceso sin dilaciones indebidas
(art. 24.2 CE).
Entiende el recurrente que el señalamiento de dicha vista para el 23 de octubre
de 2008, cuando el recurso fue presentado el 6 de abril de 2006, vulnera su derecho a no
padecer dilaciones indebidas, ex art. 24.2 CE. El Abogado del Estado, solicita la
desestimación de la demanda, al considerar que el órgano judicial, como puso de

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manifiesto en el Auto impugnado, no puede anticipar aquella vista, ya que supondría


retrasar los asuntos de los demás ante el mismo Juzgado.
Por su parte, el Ministerio Fiscal interesa la estimación del presente recurso,
entendiendo que, conforme a la jurisprudencia del Tribunal sobre las dilaciones
causadas por defectos estructurales de la organización del sistema judicial, la solicitud
de amparo debe ser acogida. No obstante, indica que, puesto que no se puede ordenar la
anticipación de la vista del proceso del recurrente sin lesionar el derechos de terceros, el
otorgamiento del amparo debe ser parcial, como ya hizo el Tribunal en la STC 20/1999,
de 22 de febrero, FJ 3.

2. La jurisprudencia de este Tribunal sobre el derecho a un proceso sin


dilaciones indebidas ha ido estableciendo determinados criterios para poder concretar y
objetivar cuándo nos encontramos ante una vulneración del mencionado derecho. Desde
una de las primeras Sentencias que abordó esta materia, la STC 5/1985, de 23 de enero,
hasta la reciente STC 38/2008, de 25 de febrero, FJ 2, hemos recordado que "el derecho
a un proceso sin dilaciones indebidas es una expresión constitucional que encierra un
concepto jurídico indeterminado que, por su imprecisión, exige examinar cada supuesto
concreto a la luz de determinados criterios que permitan verificar si ha existido efectiva
dilación y, en su caso, si ésta puede considerarse justificada, porque tal derecho no se
identifica con la duración global de la causa, ni aun siquiera con el incumplimiento de
los plazos procesales (STC 100/1996, de 11 de junio, FJ 2). Como se dijo en la STC
58/1999, de 12 de abril (FJ 6), el derecho fundamental referido no se puede identificar
con un derecho al riguroso cumplimiento de los plazos procesales, configurándose a
partir de la dimensión temporal de todo proceso y su razonabilidad. En la misma
Sentencia y fundamento jurídico indicamos que la prohibición de retrasos injustificados
en la marcha de los procesos judiciales impone a Jueces y Tribunales el deber de obrar
con la celeridad que les permita la duración normal o acostumbrada de litigios de la
misma naturaleza y con la diligencia debida en el impulso de las distintas fases por las
que atraviesa un proceso. Asimismo, en coincidencia con la jurisprudencia del Tribunal
Europeo de Derechos Humanos sobre el art. 6.1 del Convenio de Roma (derecho a que
la causa sea oída en 'un tiempo razonable'), que ha sido tomada como el estándar
mínimo garantizado en el art. 24.2 CE, afirmamos que el juicio sobre el contenido
concreto de las dilaciones, y sobre si son o no indebidas, debe ser el resultado de la
aplicación a las circunstancias específicas de cada caso de los criterios objetivos que a

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lo largo de nuestra jurisprudencia se han ido precisando, y que son la complejidad del
litigio, los márgenes ordinarios de duración de los litigios del mismo tipo, el interés que
en aquél arriesga el demandante de amparo, su conducta procesal y la conducta de las
autoridades".

3. Para la aplicación de esta doctrina al caso que examinamos, hemos de señalar,


ante todo, que la dilación que se denuncia en el recurso de amparo objeto de esta
Sentencia no deriva del silencio judicial ante peticiones de la parte, ni de la inactividad
procesal durante largos períodos de tiempo, ni de la pasividad del órgano judicial ante la
resistencia de la Administración a la ejecución de una sentencia. La supuesta
vulneración no se habría producido tampoco porque el órgano judicial se haya
demorado en proceder a señalar la fecha de la vista, sino porque, como ha quedado
expuesto anteriormente, entre el momento en que se dictó la providencia de
señalamiento y la fecha señalada media un período de tiempo, a juicio del recurrente,
excesivo. Debe descartarse también, en este caso, el dato de la complejidad del litigio,
dado que, habiendo sido impugnada en la jurisdicción contencioso-administrativa la
denegación del permiso de residencia y de trabajo previamente solicitado, ninguna
complejidad especial reúne dicho procedimiento, por lo que se puede afirmar que no ha
influido en la elección de la fecha para el juicio, a tenor de la fundamentación del Auto
impugnado. Del mismo modo, por último, ha de excluirse que la conducta procesal del
demandante merezca reproche alguno.

4. Así las cosas, como se desprende de las circunstancias específicas del presente
recurso de amparo, ha de destacarse que el retraso sufrido por el recurrente se debe a
causas estructurales y a la excesiva carga de trabajo que subraya la resolución
impugnada:
"En lo que va de año han entrado 750 asuntos cuando el módulo anual es de 600,
sin contar la bolsa de pendencia provocada por la superación desmesurada de los
módulos en las anualidades anteriores más la avalancha provocada por incidentes de
extensión de efectos que llegaron en el año 2005 a registrar el número de 845 más los
otros incidentes ya descritos y cuyo número llega al asombro … Es por ello que en aras
de evitar ya que no se llega a dar cumplimiento a una tutela judicial efectiva sin
dilaciones a por lo menos cumplir otros principios y derechos como el de igualdad que
sólo se puede conseguir llevando este orden y expuesto lo anterior y sin que la Ley dé

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prioridad a este tipo de procedimiento ni siquiera por la materia es por lo que procede
desestimar el recurso de súplica interpuesto por la parte recurrente y continuar con el
señalamiento en la fecha en la que se acordó".
En este sentido hemos afirmado, de acuerdo con la doctrina del Tribunal
Europeo de Derechos Humanos, por todas, STC 153/2005, de 6 de junio, FJ 6, que "la
circunstancia de que las demoras en el proceso hayan sido consecuencia de deficiencias
estructurales u organizativas de los órganos judiciales, o del abrumador trabajo que pesa
sobre algunos de ellos, si bien pudiera eximir de responsabilidad a las personas que los
integran, de ningún modo altera la conclusión del carácter injustificado del retraso ni
limita el derecho fundamental de los ciudadanos para reaccionar frente a éste, puesto
que no es posible restringir el alcance y contenido de aquel derecho (dado el lugar que
la recta y eficaz Administración de Justicia ocupa en una sociedad democrática) en
función de circunstancias ajenas a los afectados por las dilaciones. Por el contrario es
exigible que Jueces y Tribunales cumplan su función jurisdiccional, garantizando la
libertad, la justicia y la seguridad, con la rapidez que permita la duración normal de los
procesos, lo que lleva implícita la necesidad de que el Estado provea la dotación a los
órganos judiciales de los medios personales y materiales precisos para el correcto
desarrollo de las funciones que el Ordenamiento les encomienda (STC 180/1996, de 16
de noviembre, FJ 4). En este sentido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha
reafirmado que el art. 6.1 [del Convenio europeo para la protección de los derechos
humanos y de las libertades fundamentales (CEDH)] obliga a los Estados contratantes a
organizar su sistema judicial de tal forma que sus tribunales puedan cumplir cada una de
sus exigencias, en particular la del derecho a obtener una decisión definitiva dentro de
un plazo razonable (STEDH de 11 de marzo de 2004, caso Lenaerts contra Bélgica)".
Por tanto, si bien de las características de este caso se desprende con claridad
que las demoras sufridas son debidas a deficiencias estructurales, esta circunstancia no
evita un pronunciamiento estimatorio del recurso planteado atendiendo especialmente a
la cuestión de fondo suscitada, que atañe a una autorización de residencia y trabajo en el
proceso de normalización previsto por la disposición transitoria tercera del Real Decreto
2393/2004, de 30 de diciembre. No obstante, como dijimos en la STC 20/1999, de 22 de
febrero, FJ 3, y conforme solicita el Ministerio Fiscal, el alcance del otorgamiento del
amparo debe ser matizado, puesto que, al desestimar el recurso de súplica del
recurrente, el Juzgado razonó que el orden cronológico para la citación para vista del
procedimiento iniciado por el recurrente es el establecido por la ley sin que sea posible

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sustituir esa apreciación: el órgano judicial obró con la debida diligencia y, siendo el
retraso sufrido de carácter estructural, la anticipación de su señalamiento para la vista
que solicita el demandante agravaría la posición de otros, de suerte que el otorgamiento
del amparo ha de ser "parcial, dado que este Tribunal no puede entrar en los problemas
estructurales del funcionamiento de la Administración de Justicia que, sin embargo no
impiden el otorgamiento del amparo (SSTC 180/1996, FJ 7; 109/1997, FJ 2; y
195/1997, FJ 3)" -STC 20/1999, de 22 de febrero, FJ 3.

FALLO

En atención a todo lo expuesto, el Tribunal Constitucional, POR LA


AUTORIDAD QUE LE CONFIERE LA CONSTITUCION DE LA NACION
ESPAÑOLA,

Ha decidido

Reconocer al recurrente su derecho a un proceso sin dilaciones indebidas (art.


24.2 CE) y, otorgando parcialmente el amparo solicitado por don Al Arbi Battoui,
declarar que se ha vulnerado dicho derecho.

Publíquese esta Sentencia en el "Boletín Oficial del Estado".


Dada en Madrid, a veintiuno de julio de dos mil ocho.

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