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Inmigración Extranjera en Andalucía

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inmigración extranjera

EN ANDALUCÍA
III Seminario sobre la
investigación de la
inmigración extranjera
en Andalucía

en Andalucía
III Seminario sobre la investigación de la inmigración
extranjera

CONSEJERÍA DE GOBERNACIÓN
INMIGRACIÓN EXTRANJERA EN ANDALUCÍA
III
Seminario sobre la
investigación de la
inmigración extranjera
en Andalucía
III Seminario sobre la investigación
de la inmigración extranjera en Andalucía

Autores
Eva Mª Aguaded Ramírez
Ana Alcázar Campos
Ángeles Arjona Garrido
Irene Blázquez Rodríguez
Carmen Delgado Rivas
Thierry Desrues
Juan Fernández Sierra
Carmen Gregorio Gil
Margarita Huete Gallardo
Mercedes Jiménez Álvarez
Elena López Barba
Alfonso Luque Lozano
Raquel Martínez Chicón
Mercedes Moya Escudero
Manuel Pérez Yruela
Enrique E. Raya Lozano
Sebastian Rinken
Luis Rodríguez–Morcillo Baena
Elisa Rodríguez Ortiz
Carmen Sáez Lara
Mª Socorro Sánchez Morán

Coordinación
Juan Carlos Andreo Tudela

Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias


CONSEJERÍA DE GOBERNACIÓN. JUNTA DE ANDALUCÍA
Edita
Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias
Consejería de Gobernación
Junta de Andalucía

© Consejería de Gobernación. Junta de Andalucía


© de los textos, los autores

Diseño, maquetación y producción editorial


Manigua

Impresión
Ediciones Al Sur, s.c.a.
ISBN: 84–688–4686–4
Depósito legal: Gr 1.968–2003
Índice
Presentación 6

Introducción

Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía 9


Sebastian Rinken, Thierry Desrues, Luis Rodríguez–Morcillo Baena,
Elisa Rodríguez Ortiz y Manuel Pérez Yruela

Primer bloque

Aspectos jurídicos de la inmigración 27

Nacionalidad e integración del trabajador extranjero 29


Mercedes Moya Escudero

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo


de los trabajadores extracomunitarios 43
Carmen Sáez Lara

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar 61


Elena López Barba

Segundo bloque

Menores y fenómeno migratorio 77


La reagrupación familiar: especial referencia al menor 79
Irene Blázquez Rodríguez

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad.


Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica
con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá) 93
Enrique E. Raya Lozano

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis transnacional de los procesos


migratorios de los menores no acompañados de origen marroquí en Andalucía 109
Mercedes Jiménez Álvarez
Te r c e r b l o q u e

Educación intercultural 123


Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes 125
Juan Fernández Sierra y Mª Socorro Sánchez Morán

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes


estudiantes de educación secundaria 141
Alfonso Luque Lozano y Carmen Delgado Rivas

El futuro de la educación intercultural: la LOCE 157


Eva Mª Aguaded Ramírez

Cuarto bloque

Mercado laboral 179


Los negocios étnicos en Almería 181
Ángeles Arjona Garrido

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros?


Cuando el no ser español cuenta más que el ser trabajador. El caso de Jaén. 199
Raquel Martínez Chicón

¿“Muchacha”, “chacha”, “una más de la familia”?:


mujeres inmigrantes en el servicio doméstico en la ciudad de Granada 215
Carmen Gregorio Gil, Ana Alcázar Campos y Margarita Huete Gallardo

Síntesis de los grupos de trabajo

Grupo 1
Constitución europea e inmigración 229
Grupo 2
Intervención en promoción de la integración entre poblaciones autóctona e inmigrante 233
Grupo 3
Construcción y deconstrucción de la diferencia cultural o étnica 241
Grupo 4
Migraciones y género 245
Presentación

Con la celebración del III Seminario sobre la Investigación de la Inmigración Extranjera


en Andalucía creemos que se han asentado firmemente las bases en el proceso de
creación de un novedoso espacio de intercambio de experiencias investigadoras
entre los científicos sociales andaluces que trabajan en el ámbito de la inmigración
extranjera. Un referente sin duda en el que también han tenido una destacada parti-
cipación los gestores y decisores de políticas públicas regionales y locales.
A pesar del breve camino que se ha recorrido desde que en 2001 la Dirección
General de Coordinación de Políticas Migratorias promoviera el I Seminario sobre la
Investigación de la Inmigración Extranjera en Andalucía, hasta la celebración de su ter-
cera edición en 2003, puede concluirse que gracias a la amplia y plural participación,
así como a la alta calidad científica de los ponentes presentes en los tres seminarios, se
ha configurado una cita ineludible para los investigadores de la inmigración extranjera
en Andalucía.
Ese recorrido se forjó en 2001 con el I Seminario, organizado con la colaboración
del Laboratorio de Estudios Interculturales de la Universidad de Granada. En 2002 cola-
boró con la Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias el
Vicerrectorado de Relaciones Internacionales de la Universidad de Almería, para final-
mente, en 2003, coparticipar en la organización la Facultad de Ciencias del Trabajo y
Estudios Universitarios de la Universidad de Huelva.
Entendemos que el estudio y la planificación en el campo inmigratorio extranjero es
la base para una sólida intervención social de carácter inclusivo, máxime si se trata de
un fenómeno social tan mutante y complejo como el que nos ocupa.
En el mismo sentido, y dado que partimos de una visión integral de los procesos
migratorios, se contribuye a la consecución de uno de los objetivos generales del I Plan
Integral para la Inmigración en Andalucía, a saber, mejorar permanentemente el cono-
cimiento de la realidad y de las estrategias más adecuadas para el cambio, mediante el
mantenimiento sostenido de la actividad de investigación y la formación permanente del
personal cualificado para este tipo de intervención. En efecto, el buen conocimiento de
la realidad social se erige, pues, como un factor imprescindible en este proceso, pero
sin olvidar que la multidimensionalidad de una sociedad compleja incluye a todos sus
colectivos.
En la tercera edición del Seminario se expusieron las diferentes líneas de investiga-
ción más actuales en el contexto andaluz, articuladas en torno a cuatro bloques temá-
ticos, en los que estuvieron presentes las diferentes disciplinas de las ciencias sociales
que abordan las temáticas de la inmigración extranjera. De acuerdo con las sugeren-
cias procedentes de los anteriores encuentros, se hizo especial énfasis en los resulta-
dos de los estudios llevados a cabo y, sobre todo, en las implicaciones prácticas que de
ellos se desprenden.
Más concretamente, en esta publicación se recogen las trece ponencias que fue-
ron presentadas por los/as investigadores/as seleccionados/as tras efectuar una invita-
ción pública, así como las conclusiones de los cuatro talleres que tuvieron lugar en la
sesión de la tarde. A todos ellos y ellas, tanto a los ponentes, como a los miembros per-
tenecientes a los grupos de investigación de los trabajos expuestos, y a los dinamiza-
dores y secretarios de los talleres, queremos mostrar nuestro sincero agradecimiento
por su inestimable colaboración, gratitud extensible al conjunto de los asistentes por el
creciente interés y contribución en la mejora del conocimiento en el fenómeno de la
inmigración extranjera en Andalucía.
Como en ocasiones anteriores, esperamos que la publicación que aquí se presenta
coadyuve a conseguir los objetivos previstos, al tiempo que suponga una aportación
más en el intento de lograr una real integración social entre los diferentes colectivos que
conforman la sociedad andaluza.

Pedro Moya Milanés


Director General de Coordinación de Políticas Migratorias
Consejería de Gobernación
Director General de Coordinación de Políticas Migratorias
Consejería de Gobernación
Introducción

Cuantía y características de la población


inmigrante en Andalucía
Sebastian Rinken, Thierry Desrues, Luis Rodríguez–Morcillo Baena,
Elis a Rodríguez Ortiz y Manuel Pérez Yruela
Cuantía y
características
de la población
inmigrante en
Andalucía
Sebastian Rinken, Thierry Desrues, Luis Rodríguez–Morcillo Baena,
Elis a Rodríguez Ortiz y Manuel Pérez Yruela
Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA–CSIC)

INTRODUCCIÓN
Las observaciones que aportaremos a continuación tienen como marco de referencia el
proyecto de investigación “Necesidades de la población inmigrante en Andalucía”
(NEPIA), proyecto financiado por el Fondo Social Europeo que viene realizando el
Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA) por encargo de la Consejería de
Gobernación (Dirección General de Políticas Migratorias) de la Junta de Andalucía (1).

1. La realización de este proyecto presupone un notable esfuerzo colectivo en el que participan, a la hora de
redactarse este texto, unas cien personas entre miembros del equipo de investigación central (ubicado en la
sede del IESA), coordinadores provinciales, asesores, estadísticos, entrevistadores y codificadores. Al ser un
proyecto tan amplio, es evidente que la autoría de este artículo, firmado por los miembros del equipo central
del proyecto, se refiere más a la redacción del texto y al planteamiento y la coordinación general que a la rea-
lización material de la investigación; en este último sentido, la lista de coautores es larga. Sin menoscabo de
la aportación de los demás, cabe destacar la aportación de dos categorías de colaboradores. En primer lugar,
los miembros del Comité Asesor de NEPIA (concretamente, Teresa Bravo, Francisco Checa, Javier García
Castaño, Bernabé López, Isidro Maya, Alberto Morillas y Josefina Pereira) por la gran calidad de sus obser-
vaciones; en segundo lugar, los coordinadores provinciales del proyecto (Almería: Matilde Asensio García
con Juan Sebastián Prados, Cádiz: Cristina Marcos Montiel, Córdoba y Jaén: Raquel Martínez Chicón,
Granada: Javier Rosón Lorente, Huelva: Esther Márquez Lepe, Málaga: Lourdes Alba Fernández, Sevilla:
Rocío Medina Martín) por su papel esencial en la realización del trabajo de campo. 11
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Dirigido por Manuel Pérez Yruela, NEPIA es un amplio proyecto de investigación que
pretende lograr un avance real en el conocimiento del fenómeno migratorio. En este
breve artículo nos proponemos dar una idea del planteamiento de dos tareas de inves-
tigación relacionadas con uno de los objetivos más ambiciosos del proyecto, a saber, la
descripción de las características socioeconómicas, sociodemográficas y sociocultura-
les de la población inmigrante.
De lo que trata es contribuir a que una serie de tópicos que puedan existir en cuan-
to a “la población inmigrante” se vayan sustituyendo por conocimientos científicos acer-
ca del fenómeno migratorio. Como bien ha observado el Colectivo IOÉ (1993), en relación
con el fenómeno migratorio, al margen de las intenciones individuales, es muy fácil que se
generen tópicos, debido por ejemplo a la —aparentemente inocua y desde luego muy
“práctica”— utilización del singular a la hora de referirse a esta población, visto que en rea-
lidad estamos ante una variedad extremadamente diversificada de situaciones biográficas,
socioeconómicas y culturales. Como equipo NEPIA queremos contribuir al conocimiento
riguroso de las experiencias, condiciones de vida y necesidades de los inmigrantes pre-
sentes en el territorio andaluz, con independencia de su situación administrativa.
Ahora bien, nos parece que el reto fundamental en este sentido es la representati-
vidad de los datos que se puedan obtener, por parte de las ciencias sociales, acerca de
la situación de la población inmigrante. Con esa afirmación no queremos en absoluto
rebajar el interés de estudios cualitativos —por ejemplo, etnográficos— de determina-
dos sectores o aspectos del fenómeno migratorio; de hecho, la entrevista cualitativa es
una de las herramientas de investigación manejadas por NEPIA. Sin embargo, si la
intención es mejorar el conocimiento de la población inmigrante en su conjunto, la dese-
abilidad de datos representativos nos resulta evidente. Al margen del gran interés que
pueda suscitar lo enunciado por determinados individuos o lo observado en determi-
nados colectivos, desde una perspectiva integral se impondrá siempre la pregunta,
¿qué relevancia tiene tal enunciado u observación? En definitiva, el primer paso de un
proyecto de investigación apto para avanzar sustancialmente en el conocimiento siste-
mático de la población inmigrante sería comprobar “cuántos son y dónde están”. Acto
seguido, debería realizarse una amplia recogida de datos según los parámetros de
cuantía y ubicación detectados. Sólo de esa manera será posible establecer en cada
momento qué implicaciones (qué difusión territorial y social, qué implicaciones prácti-
cas, etc) tiene un determinado dato empírico.
En NEPIA, a la hora de redactar este texto, hemos dado el primero de esos tres
pasos. A continuación detallaremos los procedimientos (apartado 2) y los resultados
(apartado 3) de la cuantificación de la población inmigrante acometida por NEPIA.
Cabe subrayar que dicha cuantificación no se realiza como fin en si mismo, sino como
paso previo a una amplia labor de recogida de datos acerca de las características
socioeconómicas, sociodemográficas y socioculturales de dicha población.
Antes de seguir, quisiéramos aclarar nuestra utilización de un concepto clave. En
este estudio, el término “inmigrante” no equivale a “extranjero”, sino a “inmigrante extra-

12
comunitario”. Visto que NEPIA pretende mejorar esencialmente el conocimiento de la
inmigración económica, obviando la inmigración rentista que existe en algunas zonas
de Andalucía y que está configurada esencialmente por personas procedentes de otros
países de la Unión Europea, nos parecía oportuno limitar la población objeto del estu-
dio a personas de procedencia extracomunitaria (o sea, que no nacieron en uno de los
países del Espacio Económico Europeo). Por el mismo motivo, excluimos a personas
que nacieron en países con un nivel de desarrollo notoriamente elevado (EE UU,
Canadá, Australia, Japón…) (2). La población objeto de este estudio (a la que nos refe-
riremos a continuación con el término “inmigrantes”) se puede por tanto agrupar por
conjunto geopolítico de procedencia, de la siguiente forma:
– Magreb y Oriente Próximo.
– Asia (excepto Oriente Próximo y Japón).
– África subsahariana.
– Latinoamérica.
– Europa del Este (no UE/EEE).

LA CUANTIFICACIÓN DE LA POBLACIÓN INMIGRANTE:


RETOS Y PROCEDIMIENTO
A partir del momento en el que se apueste por el ideal de representatividad de los datos
recogidos, un proyecto de investigación sobre el fenómeno migratorio puede convertir-
se en un auténtico reto metodológico. A efectos prácticos, ese reto fundamental se
plasma en dos retos distintos, relacionados con la definición de las características de
las personas a entrevistar, por un lado, y las estrategias de captación de esas personas,
por otro. Podríamos decir que se trata de las dos fases constitutivas del muestreo, a
saber: 1. La definición y 2. La implementación de la muestra. En este apartado aborda-
remos el primero de estos aspectos, mientras el apartado 4 aludirá brevemente al
segundo.
Generalmente, a la hora de preparar una encuesta, el equipo investigador dispone
de datos operativos acerca de la composición y distribución geográfica de la población
objeto de estudio. Es el caso, por ejemplo, de las encuestas electorales o de los estu-
Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía

dios de opinión dirigidos a la población general. En el caso de la población inmigrante


incluida en nuestra definición de la población objeto no disponemos de tales datos.
Parece por tanto tener su punto de interés detallar cómo procedimos para cuantificar y
caracterizar a la población objeto de nuestro estudio.
La cuestión principal era: ¿de qué población se supone que será representativa la
muestra? El hecho es que no disponemos de una fuente única y fidedigna que nos
oriente sobre volumen, composición y ubicación de la población inmigrante, y mucho
menos si lo que se pretende es comprobar dichos parámetros con una fecha de actua-

2. De paso, mencionamos que en nuestra encuesta, como criterio para determinar la procedencia de una
determinada persona preferimos el país de nacimiento, por considerar (a) que interesa incluir a inmigrantes
que hayan conseguido la nacionalidad española, y (b) que en Andalucía, se trata hoy día esencialmente de
la primera generación de inmigrantes económicos (teniendo la segunda, ya incipiente, por lo general una
edad claramente inferior a la edad mínima para poder participar en la recogida de datos). Sin embargo, las
fuentes estadísticas que comentaremos en el apartado 2 sí manejan, como criterio de procedencia, la varia-
ble “nacionalidad”. 13
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía lización muy reciente. Lo único disponible son las estadísticas que habitualmente mane-
jan los investigadores especializados, entre las que destacan:
– La estadística de los Permisos de Residencia, estadística que excluye a todos los inmi-
grantes que, por un motivo u otro, se encuentren en situación irregular: no sólo a los
que tengan su solicitud denegada, sino también a aquellos cuyos permisos están en
trámite o cuyos permisos han caducado. Además, esta fuente no permite la desagre-
gación por debajo del ámbito provincial.
– La estadística de los Permisos de Trabajo, que comparte las mismas limitaciones
observadas a los Permisos de Residencia.
– La estadística de las Altas Laborales a la Seguridad Social. A pesar de que sí conta-
bilizan a todos los contribuyentes, independientemente de que su permiso de trabajo
esté, por ejemplo, en trámite de renovación, excluyen no sólo a los trabajadores no
dados de alta, sino también a colectivos que no trabajan (amas de casa, niños, estu-
diantes...). Presenta limitaciones importantes de desagregación en cuanto a ubicación
geográfica y procedencia. Sin embargo, es un buen indicador de la movilidad de los tra-
bajadores.
– El Padrón municipal. Entre las ventajas de esta fuente, destaca su mayor inclusividad
(puesto que la Ley 4/1996 obliga a inscribirse en el mismo a todos los habitantes del
municipio, sin que para ello se exija más que un documento identificativo válido que no
tiene que corresponderse con una situación de regularidad en el país) y su nivel de
desagregación (por definición, el municipal). Su mayor inconveniente es la fecha de
actualización de los datos publicados por el INE. A la hora de realizar nuestra tarea de
cuantificación (en otoño del 2002), los últimos datos disponibles estaban desfasados,
teniendo su fecha de referencia a 1 de enero de 2000.
– El Censo. Aparte de problemas de inclusividad, su mayor inconveniente reside en el
hecho de que, en el momento de nuestra recogida de datos, el último censo disponi-
ble databa de 1991.

La principal característica de todos estos documentos —con la posible excepción


del Censo— es que sus cifras no recogen a la población total de hecho, sino que se
refieren exclusivamente a personas involucradas en determinados procedimientos
administrativos. A partir de estas fuentes, es muy difícil saber en qué medida reflejan la
presencia real de inmigrantes (3).
Constatada esta situación, tuvimos que decidir entre dos planteamientos alternativos:
A) Comparar las indicaciones de distintas fuentes administrativas, incluyendo también
fuentes que recogen indicadores indirectos de la presencia de inmigrantes (datos de
escolarización en el sistema educativo andaluz; datos de atención sanitaria recogidos
por el SAS; etc), para intentar recabar a partir de ellas una aproximación a la presencia
de hecho; o
B) Proceder a una estimación aproximada de la presencia de hecho a partir de una
única fuente de referencia.

3. Para una valoración de las fuentes estadísticas habituales, véanse también García Castaño & Granados
14 Martínez (2002) e IEA (2002).
Por una serie de motivos (4), nos inclinamos por el segundo de estos procedimien-
tos, eligiendo como fuente de referencia el Padrón Continuo. Nuestra idea y ambición
era convertir en ventaja lo que anteriormente destacamos como principal inconvenien-
te de esta fuente, a saber, su fecha de actualización. En otras palabras, en vez de basar-
nos en los datos padronales publicados por el INE, asumiendo el desfase correspon-
diente (a todas luces excesivo considerando la finalidad operativa de esta fase de nues-
tra investigación), nos planteamos recoger, municipio por municipio, datos padronales
lo más actualizados posible. Parece correcto calificar de ambicioso dicho planteamien-
to, pues los únicos precedentes que nos constaban (5) se habían realizado a menor
escala, sin semejante pretensión de exhaustividad y actualización.
Para cumplir con el afán de representatividad, sin embargo, acudir a la totalidad de
los municipios andaluces (que son 770) para recabar datos padronales actualizados
hubiera sido un ejercicio estéril además de logísticamente muy difícil, visto que la pobla-
ción inmigrante no se distribuye de forma homogénea. Sabíamos ya de entrada que se
da el caso de zonas con altas y medianas concentraciones de inmigrantes, por un lado,
y de otras con una presencia poco importante o incluso inexistente, por otro. Para dis-
tinguir entre ambas categorías, se estableció una definición operativa de municipios con
“presencia significativa de población inmigrante”. Concretamente, los datos del Padrón
a fecha de 1 de enero de 2000 (disponibles generalmente, como ya apuntamos, a tra-
vés del INE y IEA) se utilizaron para ordenar los municipios de cada provincia por orden
decreciente en cuanto al número total de inmigrantes empadronados en cada uno de
ellos, de modo que se obtuvo el peso relativo de la población inmigrante de cada muni-
cipio, respecto del total provincial. El cálculo de los porcentajes acumulados de dicha
presencia provincial nos permitió saber cuáles municipios alcanzaban el 90% del total
de inmigrantes empadronados (a 1 de enero de 2000) en cada una de las provincias.
Estas operaciones restringieron satisfactoriamente (6) el número de municipios que
debían ser contactados para la petición de datos del Padrón a una fecha actualizada.
Para mejorar aún más la inclusividad de la muestra, se contempló la posibilidad de soli-
citar datos de otros municipios no clasificados de entrada como “presencia significati-
va”, siempre que nos constara un aumento importante de la presencia inmigrante en
fechas recientes.
Nuestro procedimiento resultó en la inclusión de 170 municipios en la lista de
Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía

municipios con presencia significativa, municipios a los que nos dirigimos poste-
riormente con la solicitud de proporcionar datos padronales. En cuanto a la fecha
de referencia para la que se solicitaban los datos, en un primer momento pensá-
bamos —en aras de maximizar la homogeneidad— pedir datos a 1 de enero de
2002; sin embargo, al tratarse del Padrón Continuo, resultó más viable recoger
datos aún más actualizados, o sea, con referencia al mismo momento de recogida
(es decir, octubre y noviembre de 2002), mejorando de esta manera ulteriormen-

4. Entre ellos, destacamos (a) la escasa disponibilidad de fuentes e indicadores indirectos con fecha de
referencia actualizada y (b) la necesidad, si hubiéramos elegido la primera de esas alternativas, de proceder
a una comparación de las distintas fuentes en relación con unidades territoriales pequeñas y por tanto fácil-
mente observables, procedimiento incompatible no sólo con el ámbito territorial del estudio NEPIA, que es el
autonómico, sino también con el estrecho marco temporal disponible para su realización.
5. Por ejemplo, García Coll, et al. (2002) recogieron datos padronales en 52 municipios de la Comarca del Ebro.
6. Esta fórmula fue consultada con los técnicos estadísticos del IESA, para que la ganancia en operatividad
no redundase en una falta de representatividad estadística. 15
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía te la calidad de los datos respecto a uno de los objetivos fundamentales: su ajus-
te a la realidad actual.
Obviando una descripción de los problemas (esencialmente, de tipo logístico–admi-
nistrativo) a los que tuvimos que encararnos (los obstáculos burocráticos; los límites
informáticos de algunos ayuntamientos; etc), el resultado de nuestro esfuerzo colecti-
vo fue la obtención de datos de 150 municipios andaluces, referidos en su mayoría, y
salvo excepciones contadas, a otoño (octubre y noviembre) de 2002. En los datos obte-
nidos, los empadronados aparecían desagregados por nacionalidad y sexo (al anticipar
cierta dificultad de obtención de datos, nos limitamos a estas dos variables). Las
nacionalidades se agruparon luego según los conjuntos geopolíticos de procedencia
relevantes para la construcción de las cuotas de muestreo. En cuanto a la presencia de
inmigrantes en todos aquellos municipios que no nos habían proporcionado datos
actualizados (bien por no haberlos solicitado al no constar presencia significativa, bien
por no haber cumplido con nuestra solicitud), nos conformamos con los datos gene-
ralmente disponibles, referidos a 1 de enero de 2000.
Antes de proceder a la presentación de los resultados de nuestra recogida de
datos, será oportuno volver a considerar la fiabilidad del Padrón Continuo como fuente.
Para evitar malentendidos, quisiéramos subrayar que no por haberlo utilizado como
fuente privilegiada de referencia (eliminando en gran medida los defectos subsanables
del Padrón en cuanto a actualización) ignoramos las limitaciones estructurales de esta
fuente. Desde luego que no existe equivalencia directa o necesaria entre los datos
padronales y la presencia de hecho de inmigrantes. Sería atrevido pensar que cada per-
sona empadronada se corresponde necesariamente con un individuo residente de
hecho en el municipio, y viceversa. Por un lado, existe la dificultad práctica de contro-
lar las salidas (movimientos migratorios salientes), con la consecuente posibilidad de
que los ciudadanos extranjeros estén inscritos en los padrones de más de un munici-
pio. En el otro extremo, también existen problemas de subestimación con determinados
colectivos, como los temporeros, las personas en situación de irregular que sienten
miedo ante cualquier acto administrativo, etc; existen por tanto personas que, a pesar
de estar presentes de hecho, no llegan nunca a empadronarse. A pesar de estos des-
perfectos, pensamos que de las fuentes disponibles, el Padrón permite con diferencia
la mejor aproximación a la presencia real de inmigrantes (7).

LA POBLACIÓN INMIGRANTE EN ANDALUCÍA


Los datos obtenidos de 150 municipios andaluces se resumen en la cifra total de
141.052 inmigrantes empadronados a otoño de 2002. Destacamos que se trata de
“inmigrantes extracomunitarios” según la definición manejada por nuestro estudio,
excluyendo a todos los extranjeros procedentes de otros países de la Unión Europea,
además de otros países altamente desarrollados. Se trata por tanto de una cifra llama-
tiva, considerablemente más alta de las que se manejaban hasta ahora. Visto que esta

7. Si el Gobierno central cumpliera con su intención, referida por los periódicos en mayo de 2003, de convertir
el Padrón en una herramienta de control de la inmigración irregular, podría acabar con la elevada inclusividad
16 de esta fuente, al reducir drásticamente la disponibilidad de los inmigrantes irregulares para empadronarse.
cifra se obtiene como resultado de un trabajo de campo sistemático, y que se puede,
por tanto, confiar en que se verá confirmada en el futuro por las estadísticas oficiales,
merecerá la pena contemplar detenidamente ese dato, comparándolo con las cifras
indicadas por otras fuentes disponibles (ver tabla 1).
Una primera puntualización importante se refiere a la base territorial de nuestra
cuantificación: en otoño de 2002, eran 141.052 los inmigrantes empadronados sólo en
los 150 municipios que al cierre técnico de nuestra recogida de datos habían propor-
cionado datos actualizados. Es evidente que la cifra referida a todos los 770 municipios
Andalucía sería algo superior, a pesar de pertenecer esos 150 municipios precisamen-
te a la categoría de municipios con “presencia significativa” de inmigrantes de la que
hablamos antes, y ser dicha presencia escasa o nula en muchos de los 620 municipios
restantes. A título indicativo, una cifra alrededor de 150.000 nos parece constituir una
estimación razonable del número total de inmigrantes económicos empadronados en
Andalucía en otoño de 2002 (8).

Tabla 1
Inmigrantes (9) empadronados en otoño de 2002 en 150 municipios andaluces con
presencia significativa, y comparación con datos anteriores relativos a toda Andalucía

Padrón Padrón Permisos Permisos Censo Padrón continuo


1.1.2000 1.1.2001 Régimen inmigrantes 2001 otoño 2002 (11)
General 31.12.01 (10)

Almería 13.582 22.799 35.263 36.587 32.403 37.054


Cádiz 5.768 5.681 4.722 6.033 6.216 8.876
Córdoba 1.853 2.592 2.498 3.168 3.994 5.443
Granada 4.323 6.400 6.673 7.891 8.761 12.597
Huelva 2.177 3.845 4.125 4.493 5.075 8.170
Jaén 1.668 2.517 4.635 5.080 3.664 4.632
Málaga 20.702 26.155 16.278 20.774 29.891 50.102
Sevilla 6.290 9.004 6.519 7.932 10.770 14.178
Andalucía 56.363 78.993 80.713 91.958 100.774 141.052
Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía

8. Sumando a los 141.052 inmigrantes empadronados en otoño de 2002 en 150 municipios con presencia
significativa, los inmigrantes empadronados a 1 de enero de 2000 en los restantes 620 municipios andaluces,
obtenemos la cifra de 148.500 inmigrantes empadronados en toda Andalucía.
9. Recordamos que nuestra definición de “inmigrante” excluye a personas provenientes de la UE, del EEE o
de otros país altamente desarrollados (EE UU, Canadá, etc).
10. Estas cifras provienen de los datos de permisos concedidos, según la procedencia del sujeto. Se suman
así los permisos a personas de origen africano (Magreb & África subsahariana), europeo ajeno al EEE, asiá-
tico con la excepción de Japón, e iberoamericano. Las cifras que se obtienen son superiores a las de permi-
sos de Régimen General, porque algunas de estas personas están adscritas al Régimen Comunitario, por
ejemplo, al estar casadas con alguien de este origen. Hemos hecho un esfuerzo por adaptar a la clasificación
de conjuntos geopolíticos de procedencia manejada por NEPIA los datos presentados por el Ministerio del
Interior acerca de los Permisos.
11. Los datos de esta columna corresponden a la suma de empadronados en los 150 municipios con pre-
sencia significativa que facilitaron datos; las demás columnas recogen datos referidos a toda Andalucía.
17
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Está claro que no podremos comentar aquí cada uno de los datos incluidos en esta
tabla. En cuanto (a) a la situación general en nuestra Comunidad Autónoma, nos limi-
taremos a dos observaciones, referidas a la comparación entre datos padronales y
datos sobre permisos de residencia, por un lado, y a la comparación entre nuestro dato
con otras fuentes demográficas menos recientes (Padrón y Censo), por otro.
Posteriormente, (b) dedicaremos algunas observaciones específicas a la provincia de
Málaga, al ser, con mucha diferencia, la provincia más llamativa por volumen de inmi-
grantes empadronados, según nuestros datos de otoño de 2002.
A) Decíamos que, al margen de los criterios de actualización y desagregación,
nuestra elección del Padrón Continuo como fuente privilegiada de referencia radica en
que, al ser el empadronamiento un procedimiento administrativo relativamente poco
exigente en cuanto a sus requisitos, se puede suponer un mayor grado de inclusividad
de esta fuente frente a otras estadísticas limitadas, por definición, a determinados seg-
mentos de la población inmigrante. En este sentido, no puede sorprender que exista un
número más alto de empadronados que de personas con permiso de residencia (12).
Ahora bien, contemplando los datos padronales de los últimos años, es notable el
rápido aumento de inmigrantes empadronados. Sin duda, a ello contribuyeron las cam-
pañas de empadronamiento promocionadas por la Administración autonómica y las
locales, en el último caso con distintos grados de intensidad, campañas enfocadas a
reducir los requisitos formales para poder proceder a la tramitación, por un lado, y a
destacar sus ventajas para el/la inmigrante, por otro. En este sentido, los datos de
NEPIA se pueden interpretar como un elemento más de una serie temporal caracteri-
zada por una importante mejora en la inclusividad del Padrón. En principio, el Censo del
2001 (13) se integra bien en esta serie temporal, al ser sus datos considerablemente
superiores a los del Padrón de fechas anteriores (ver gráfico 1).

12. Pensamos que, en vez de referirnos a un determinado régimen de permiso, es más correcta la referencia
a personas procedentes de los países incluidos en nuestro estudio que tuvieran cualquier tipo de permiso de
residencia, independientemente de su régimen administrativo (ver tabla 1, columna “permisos inmigrantes”).
13. Recordamos que, en el momento de nuestra recogida de datos, el último censo disponible databa de
18 1991, puesto que aún no se había publicado los resultados del de 2001.
Gráfico 1
Evolución de la presencia de inmigrantes según distintas fuentes

160.000
Padrón 1.1.2000
140.000 Padrón 1.1.2001
Permisos inmigrantes 31.12.01
Censo 2001 (noviembre)
120.000 Padrón continuo otoño 2002

100.000

80.000

60.000

40.000

20.000

0
Almería Cádiz Córdoba Granada Huelva Jaén Málaga Sevilla Andalucía

En cuanto al hecho de que los datos censales tiendan a ser algo inferiores a los del
Padrón de fechas análogas, existen dos líneas de interpretación: mientras algunos opi-
nan que el Censo implica una depuración del Padrón, y por tanto aporta datos más cer-
teros, otros señalan que la fiabilidad de este último es superior, considerando las difi-
cultades del Censo, reconocidas también por su propio responsable, para recoger a
Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía

todos los inmigrantes que de hecho están en el territorio (14). En nuestra opinión, fren-
te a fuentes inclinadas hacia una inevitable y evidente estimación a la baja, es preferi-
ble una fuente que conceptualmente permita un posible equilibrio entre factores de
subestimación y contabilidad múltiple, tal y como es el caso del Padrón Continuo, siem-
pre que se entiendan dichos datos como aproximación a la presencia real.
B) Si observamos los datos provincia por provincia, podemos identificar dos grupos
distintos. En un primer grupo, al que pertenecen Almería y Jaén, los últimos datos dis-
ponibles de las distintas fuentes (Permisos, Censo 2001 y Padrón Continuo otoño 2002)
apuntan hacia un número muy parecido, oscilando entre 35.000 y 37.000 personas en

14. “(...) muy probablemente no se hayan podido censar a todos los extranjeros residentes, ni que se hayan
detectado todos los casos en los que inscritos en padrón ya no residen” (Villán Criado, 2002). 19
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía el caso de Almería y alrededor de 4500 en el caso de Jaén. En un segundo grupo, al
que pertenecen todas las demás provincias andaluzas, existe una clara progresión de
los datos indicados por la estadística de Permisos, el Censo 2001 y el Padrón Continuo
del otoño de 2002, de forma que estos últimos llegan a ser sustancialmente superiores
a los anteriores.
En este segundo grupo, Málaga es la provincia que más destaca por la gran dife-
rencia (absoluta y relativa) entre los datos indicados por las distintas fuentes. En esta
provincia, los datos del Padrón recogidos en otoño de 2002 superan de forma muy lla-
mativa no sólo los Permisos a 31 de diciembre de 2001 (en casi 30.000), sino también
el número de inmigrantes los censados a finales de 2001 (en unos 20.000). De hecho,
como se desprende del gráfico, el resultado provincial de Málaga contribuye en gran
medida a la considerable subida que, en el nivel autonómico, significan los datos de
NEPIA frente a otros datos disponibles.
Sin poder aportar en estos momentos una prueba —en sentido técnico— de que los
datos recogidos por NEPIA constituyen una buena aproximación a la presencia de
inmigrantes, confirmación que sólo podremos esperar de estadísticas oficiales futuras,
he aquí dos argumentos que apuntan hacia la presencia, en la provincia Málaga, de un
elevado número de inmigrantes extracomunitarios, presencia que sería recogida por el
Padrón Continuo con más celeridad y fiabilidad que por otras fuentes:
1. Durante los últimos años, algunos municipios malagueños han hecho un esfuer-
zo considerable por mejorar la inclusividad del Padrón en relación con la población
inmigrante presente en su territorio. Destaca la decisión del Ayuntamiento de Málaga
—vigente a la hora de recogerse los datos de NEPIA— de otorgar competencias a la
ONG Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL) en cuanto al empadro-
namiento de inmigrantes, permitiendo la indicación del domicilio de la ONG como direc-
ción del propio empadronado. Ahora bien, siendo cierto que estos esfuerzos por mejo-
rar la inclusividad del Padrón pueden haber contribuido a la subida de la presencia de
inmigrantes indicada por el mismo, no tenemos motivos para pensar que dicho esfuer-
zo se haya plasmado bien en el empadronamiento sistemático de personas no presen-
tes en esta provincia, bien en el empadronamiento múltiple de personas sí presentes.
Sin ir más lejos, el número de empadronados con “domicilio” en la sede del MDPL no
llega a 1300, cifra que no alcanza, ni por asomo, la gran diferencia entre el Padrón
Continuo de otoño de 2002 y las demás fuentes disponibles.
2. El análisis de datos de la Seguridad Social revela que algunas provincias andalu-
zas son “exportadoras” de inmigrantes regularizados, mientras otras podrían ser
“importadoras” de inmigrantes con permiso residencial y laboral inicialmente otorgado
en otra provincia. Entre las primeras se encuentra Almería: el 51% de los extranjeros
dados de alta laboral inicialmente en la provincia la ha abandonado (15). De ahí que,
en Almería, los permisos llegaron, durante años, a superar con creces al número de
empadronados, hecho reflejado en la tabla 1 por los datos del Padrón 2000.
Actualmente, en Almería nos encontramos con una situación bastante equilibrada en

15. Ver MIR (2002): datos de “Trabajadores Extranjeros en Alta laboral en la Seguridad Social” a 11 de enero
20 de 2002.
cuanto al número de personas recogidas por Permisos, Censo y Padrón Continuo (sin
por eso tratarse necesariamente de los mismos individuos). La situación de Málaga
puede ser precisamente la opuesta: el mercado laboral malagueño podría estar atra-
yendo a personas que inicialmente consiguieron estatus regularizado en una de las pro-
vincias andaluzas donde —como en el caso de Almería— la oferta laboral para inmi-
grantes se ve limitada esencialmente al ámbito de la agricultura. Cabe señalar que es
difícil comprobar esta consideración con las fuentes disponibles, (a) al ser Málaga, caso
único en Andalucía, una provincia en la que la mayoría de los extranjeros dados de Alta
en la Seguridad Social provienen del Espacio Económico Europeo, hecho que dificulta
considerablemente la interpretación de las estadísticas de Altas, y (b) al excluir esta
estadística (de las Altas laborales) la economía sumergida y el empleo sin cotizar, fenó-
menos potencialmente bastante relevantes en sectores como la construcción, el turis-
mo y el servicio doméstico.
Resumiendo, nos inclinamos a suponer que los datos padronales recogidos por el
equipo de NEPIA en otoño de 2002 apuntan hacia un hecho real, a saber, que la pre-
sencia de inmigrantes extracomunitarios en Andalucía es considerablemente superior a
la que indicaban las estadísticas manejadas hasta ahora. Quedaría por ver en qué medi-
da estos datos se refieren a personas llegadas a tierra andaluza en fechas recientes, o
bien a personas ya presentes en nuestra Comunidad Autónoma y que se empadrona-
ron posteriormente en reacción a las campañas de empadronamiento; en otras pala-
bras, en qué medida nuestros datos reflejan un aumento de hecho o un aumento de
medición. Es ésa una de las muchas preguntas a las que encontraremos mejor res-
puesta una vez disponibles los datos de la encuesta acometida por NEPIA.
Antes de pasar a una breve descripción del procedimiento y de las características
de esta encuesta, quisiéramos comentar con algo más de detalle los resultados de
nuestra recogida de datos padronales. Empezaremos con datos acerca de la provincia
de Málaga, para seguir posteriormente con el nivel autonómico.
En cuanto a los empadronados en la provincia de Málaga, un primer dato destaca-
ble es la concentración en el área costera: el 88% de los inmigrantes empadronados
pertenece a los municipios que se extienden entre Estepona y Málaga capital. De
hecho, en esta zona del litoral malagueño se encuentran los siete municipios con el
número más alto de inmigrantes, como se desprende de la siguiente tabla:
Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía

21
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Tabla 2
Inmigrantes extracomunitarios (según definición NEPIA) empadronados
en municipios con presencia significativa (otoño 2002), provincia de Málaga

Municipios Total Frecuencia relativa Frecuencia acumulada (16)

Málaga 14.232 0,284 0,284


Marbella 11.978 0,239 0,523
Torremolinos 5.786 0,115 0,638
Fuengirola 4.688 0,093 0,732
Benalmádena 2.556 0,051 0,783
Mijas 2.487 0,049 0,832
Estepona 2.394 0,047 0,880
Velez–Málaga 1.041 0,020 0,901
Rincón de la Victoria 866 0,017 0,918
Nerja 655 0,013 0,931
Coín 486 0,009 0,941
Antequera 469 0,009 0,950
Torrox 439 0,008 0,959
(…)
Total 50.102 1

Por procedencia, de los inmigrantes extracomunitarios empadronados, son los ibe-


roamericanos los más presentes en Málaga (unos 22.000), seguidos por los magrebíes
(cerca de 14.500 empadronados). De las 98 nacionalidades presentes en la provincia,
ocho agrupan por sí solas a más del 72% de los empadronados, destacando el peso
relativamente elevado de algunas nacionalidades asiáticas:

Tabla 3
Nacionalidades más representativas de inmigrantes extracomunitarios
empadronados, provincia de Málaga

Número Frecuencia relativa (17)

Marruecos 13.917 27,78%


Argentina 8.834 17,63%
Colombia 5.221 10,42%
Ecuador 2.814 5,62%
Ucrania 1.575 3,14%
China 1.438 2,87%
Rusia 1.393 2,78%
Filipinas 1.239 2,47%
Total 36.431 72,71%

16. La frecuencia acumulada se refiere al total de los 28 municipios con presencia significativa detectada
según el procedimiento que explicamos en el apartado 2. El dato viene ilustrando, por tanto, la distribución
relativa dentro de esta misma categoría. La tabla se limita a los primeros 14 de estos 28 municipios.
17. Como es obvio, la frecuencia relativa se indica respecto del total de inmigrantes (según definición NEPIA)
22 empadronados.
En cuanto a la feminización de la población inmigrante extracomunitaria empadro-
nada en Málaga, en el conjunto de empadronados existe un equilibrio numérico entre
ambos sexos, equilibrio que se reproduce de forma más o menos perfecta en los con-
juntos de procedencia asiático e iberoamericano. Encontramos una feminización relati-
vamente marcada en el caso de la inmigración procedente de Europa del Este (57%) y
una fuerte masculinización de la inmigración del África subsahariana (con sólo un 29%
de mujeres entre los empadronados de esta procedencia). Tanto en el padrón como en
los datos de demandantes de empleo del INEM, por ejemplo, se observan mayores
proporciones de mujeres que en el resto de provincias andaluzas. Esto puede deberse,
quizás, al tipo de empleo predominante, en el sector de los servicios, con especial inci-
dencia del servicio doméstico (el 45% de los extranjeros dados de alta en este Régimen
laboral en Andalucía están en la provincia de Málaga).
Pasando al nivel autonómico, nuestros datos ponen de manifiesto la desigual distri-
bución de los inmigrantes en Andalucía. Incluso dentro de las propias provincias, la pre-
sencia de los inmigrantes en sus diferentes zonas dista mucho de ser homogénea. La
ubicación de los inmigrantes empadronados en Andalucía tiene una doble lectura: por
un lado, su presencia en cifras absolutas; por otro, lo que éstas significan en peso rela-
tivo dentro de cada municipio. En cuanto a lo primero, el volumen absoluto de inmi-
grantes, se destacan dos áreas principales: primero, los grandes núcleos urbanos;
segundo, el litoral mediterráneo, con dos focos que corresponden a zonas socioeco-
nómicas bien diferenciadas, como son la Costa del Sol malagueña y la agricultura inten-
siva de Almería. Ello se refleja en el hecho de que entre los 10 municipios con mayor
volumen absoluto de población inmigrante se encuentran 4 capitales de provincia
(Málaga, Sevilla, Almería y Granada), pero el resto son municipios costeros en sentido
amplio (3 malagueños, otros 3 almerienses), municipios entre los que cabe destacar a
El Ejido, que alcanza el cuarto lugar en número absoluto de inmigrantes empadronados
en Andalucía a pesar de no ser especialmente grande en número de habitantes.
De hecho, el análisis del peso relativo que el volumen de inmigrantes supone res-
pecto al total de habitantes, introduce algunos matices en el dibujo que hemos esbo-
zado, ya que las zonas urbanas de capital (muy pobladas) pierden importancia. En lugar
de éstas, aparecen zonas como la onubense, (con centro en Palos de la Frontera y
Lucena del Puerto); o la comarca del Segura, en Jaén, en torno al municipio de
Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía

Iznatoraf. Pero, como decimos, es la costa almeriense la zona que adquiere mayor rele-
vancia, puesto que en 6 de sus municipios los inmigrantes empadronados superan la
proporción del 10% del total, y en cuatro, los inmigrantes extracomunitarios suponen
más del 20% del total de habitantes (El Ejido, Níjar, La Mojonera y Pulpí). La Costa del
Sol, que tiene cifras absolutas de inmigrantes muy elevadas (las mayores de Andalucía),
pierde importancia relativa, al tratarse de zonas muy densamente pobladas. No obs-
tante, en municipios como Marbella, Ojén o Torremolinos, los inmigrantes procedentes
de países poco desarrollados (inmigrantes según la definición técnica de NEPIA) tie-
nen una presencia que supera el 10% del total de población.

23
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Tampoco las nacionalidades se reparten de igual manera por el territorio. Aunque la
nacionalidad marroquí es la principal por número absoluto no sólo en el conjunto de
Andalucía, sino también en cada una de sus provincias, lo cierto es que el análisis deta-
llado por procedencia (conjunto geopolítico) refleja distribuciones más matizadas. Así,
los iberoamericanos son el principal colectivo en Málaga, pese a que su dispersión en
múltiples nacionalidades permite que los marroquíes sigan siendo la nacionalidad
mayoritaria. También en Sevilla (concentrados en la capital) son predominantes los ibe-
roamericanos, así como en Córdoba y en el interior de Granada. En la costa granadina
(con eje en Motril) son los europeos del Este los que se convierten en el primer colec-
tivo empadronado. El peso de los inmigrantes europeos es igualmente relevante en
Almería (donde alcanzan el mayor peso provincial relativo) y creciente en Huelva. Los
magrebíes, a su vez, siendo, como decimos, importantes en toda la Comunidad, debi-
do a la predominancia marroquí, son un colectivo especialmente destacado en el
Poniente almeriense, zona que recibe un mayor número de inmigrantes procedentes del
Magreb que de ningún otro conjunto geopolítico. Circunstancias parecidas, aunque
con menores cifras absolutas, se producen en Cádiz, Huelva, y la zona olivarera de Jaén.
Hay que apuntar el caso llamativo de otro conjunto de municipios almerienses (Pulpí,
Huércal–Overa, Cuevas de Almanzora) en los que la importancia de los magrebíes
decrece mientras se produce una concentración de iberoamericanos; lo cual parece ser
indicativo del funcionamiento de redes. En cuanto al colectivo asiático, es Málaga la
provincia que acoge al mayor volumen, si bien son destacables pequeñas concentra-
ciones en algunos municipios jiennenses (Linares, Bailén, La Carolina) y Córdoba. Los
procedentes del África subsahariana están, en general, poco representados, con por-
centajes de presencia poco importantes en la mayoría de las provincias (hecho que
podría estar relacionado con una mayor reticencia de este colectivo a empadronarse).
La concentración más importante de empadronados procedentes de este conjunto
geopolítico se produce en la provincia de Almería (con centro en Roquetas de Mar);
por otra parte, en Granada capital destaca una importante comunidad senegalesa.

HACIA UNA DESCRIPCIÓN SOCIOLÓGICA


DE LA POBLACIÓN INMIGRANTE
Decíamos que en el marco de NEPIA, la cuantificación —necesariamente aproximada—
de la población inmigrante no es un fin en si mismo, sino que es solamente el primer
paso hacia una rigurosa caracterización sociológica de los inmigrantes presentes en
Andalucía. Para llevar a cabo esta última tarea, se ha diseñado un cuestionario a reali-
zar a una muestra de 1800 personas, seleccionadas según cuotas que cruzan zona de
procedencia (360 por conjunto geopolítico) y zona socioeconómica de asentamiento
(450 por zona), además de cuotas de sexo, como ya hemos indicado.
Es imposible profundizar aquí en una descripción del planteamiento de esta
encuesta. Sólo subrayaremos un elemento de dicho planteamiento, al no ser nada

24
habitual —según nuestro conocimiento— en las encuestas a inmigrantes. Recordamos
que la intención fundamental de NEPIA es la obtención de datos lo más representati-
vos posible. Anteriormente, describimos la forma en la que esta ambición se plasmó a
la hora de definir la población objeto; ahora, comentaremos brevemente cuáles han
sido sus implicaciones a la hora de abordar el contacto con los entrevistados.
Parece correcto decir que, generalmente, la realización de una encuesta a inmi-
grantes se considera una impresa talmente ardua y difícil que, si no se desiste de entra-
da de acometerla, se considera válido poco menos que cualquier cuestionario rellena-
do, fuera cual fuera el procedimiento utilizado por el entrevistador para ponerse en con-
tacto con el entrevistado. Este parece ser, por ejemplo el planteamiento de Díez Nicolás
& Ramírez Lafita (2001) en un trabajo realizado por cuenta del IMSERSO en las cinco
[Link]. españolas con mayor número de inmigrantes. En principio el estudio pretendió
“evitar sesgos en la selección de los individuos que entraran a formar parte de la mues-
tra”, de forma que no se sobrerrepresentara a ningún subgrupo específico. Ahora bien,
al margen del reducido número de entrevistas realizadas (un total de 765), resultó que
“el acceso a los inmigrantes planteaba dificultades casi mayores que las del diseño
muestral” (2001: 12), al ser inaplicables los métodos habituales de encuesta (como por
ejemplo la ruta aleatoria de viviendas). Por tanto, finalmente se dejó vía libre a la intro-
ducción de sesgos no controlados al privilegiar, como vía de acceso, a las asociaciones
de inmigrantes y de acogida.
Como equipo de investigación de NEPIA intentamos dar un paso más y organizar
no sólo la definición formal de la muestra, sino también el acceso a los entrevistados de
tal forma que pudiésemos conseguir una máxima representatividad de los resultados.
No sólo seguimos el catálogo de recomendaciones redactado por Maya (2001), basán-
dose en la experiencia de un estudio realizado en Andalucía en el 1996 (Martínez
García et al. 1996), sino que añadimos otra exigencia más: la variedad de ámbitos de
captación. A la hora de buscar a los entrevistados, los entrevistadores de NEPIA tienen
que respetar una serie de indicaciones referidas al tipo de lugares donde proceder a tal
búsqueda, de forma que se evite, en la medida de lo posible, entrevistar sólo a perso-
nas que, por el motivo que fuera, resultasen particularmente visibles y, por tanto, fáci-
les de captar como entrevistados. Distinguimos cuatro ámbitos de captación, a saber:
laboral, recreativo, residencial y asociativo, incluyendo en las instrucciones de campo la
Cuantía y características de la población inmigrante en Andalucía

obligación de cada entrevistador/a de respetar unas cuotas mínimas y máximas en rela-


ción con ellos. La representatividad, de este modo, trata de garantizarse no sólo
mediante la obtención estadística de la muestra, sino además, con la selección concre-
ta de las personas entrevistadas.
En síntesis, una captación de entrevistados lo más parecida posible al ideal de alea-
toriedad se convierte en otra herramienta más para conseguir la máxima representativi-
dad de los datos recabados por NEPIA. A través de este estudio, confiamos en poder
contribuir a un mejor conocimiento de la población inmigrante en Andalucía, para poder
posteriormente desarrollar medidas que permitan mejorar su integración social en la
sociedad andaluza.

25
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
BIBLIOGRAFÍA
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la Comunidad de Madrid. Política & Sociedad, 61–77.
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Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
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Laboratorio de Estudios Interculturales. Universidad de Granada.
– GARCÍA COLL, LÓPEZ VILLANUEVA, NAVARRO GILABERT & PUJADAS RÚBIES,
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Inmigración en España. Granada: Laboratorio de Estudios Interculturales. Universidad
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nos en Andalucía: Necesidades y recursos. Sevilla: Junta de Andalucía. Consejería de
Asuntos Sociales.
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poblaciones inmigrantes. Metodología de encuestas 3, 197–214.
– MOYANO ESTRADA, Eduardo & M. PÉREZ YRUELA (Coord.) 2002. La sociedad
andaluza [2000]. Córdoba: IESA–CSIC.
– MIR, 2002. Anuario Estadístico de Extranjería. Madrid: Ministerio del Interior.
Delegación del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración.
– VILLÁN, I., 2002. El Padrón continuo como instrumento para el conocimiento de la
inmigración en España. Revista Fuentes Estadísticas nº 69.

26
Primer bloque

Aspectos jurídicos de la inmigración

Nacionalidad e integración del trabajador extranjero


Mercedes Moya Escudero

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo


de los trabajadores extracomunitarios
Carmen Sáez Lara

La nueva perspectiva jurídica del derecho


a la reagrupación familiar
Elena López Barba
Nacionalidad
e integración
del trabajador
extranjero
Mercedes Moya Escudero
Universidad de Granada

INTRODUCCIÓN
La integración debe ser entendida como la incorporación de la población inmigrada al
sistema común de derechos y obligaciones. En nuestro país se reconocen a los resi-
dentes legales todos los derechos, excepto el de participación política y el del acceso
al ejercicio de la función pública, que quedan restringidos a determinadas nacionalida-
des o sólo a los españoles, si bien han de seguir realizándose acciones que conduzcan
al necesario cambio en la valoración social y en las actitudes, a efectos de posibilitar el
auténtico ejercicio de los derechos y la ausencia de cualquier tipo de discriminación.
Para contribuir al logro de la integración social, que debe cristalizar en la consecución
del status de ciudadano, es preciso facilitar el ejercicio del derecho del trabajador
extranjero a traer a su familia; hacer posible su acceso a una vivienda digna sin sufrir
continuas discriminaciones; proceder a las reformas legislativas necesarias para que los
extranjeros residentes puedan ejercer el derecho al sufragio activo y pasivo en las elec-
ciones municipales, a efectos de participar en las decisiones que les afectan, derecho
que se niega en tanto en cuanto el vínculo político se sigue construyendo sobre la
comunidad nacional y, en cierta medida, sobre la ciudadanía europea; y, precisamente

29
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía porque la nacionalidad se conceptúa por el legislador español como el vínculo jurídi-
co–político que une a la persona con el Estado español, flexibilizar los mecanismos de
los que dispone el extranjero para adquirir aquélla, ya que quizás su auténtica integra-
ción en el Estado receptor sólo pueda lograrse con la adquisición de la nacionalidad de
aquél, en tanto le otorga el status de ciudadano (1). La configuración de una naciona-
lidad flexible, que permita a los trabajadores extranjeros que lo deseen formar parte de
la ciudadanía y pertenecer a la comunidad política que conforma el Estado–nación,
junto al establecimiento de una residencia legal que ponga fin a las discriminaciones
institucionales existentes en la actualidad, constituyen pilares imprescindibles para la
defensa de los derechos de los extranjeros y de los nacionales (2).

NACIONALIDAD Y CIUDADANÍA
Si el pueblo organizado en nación conforma la comunidad política, en principio los ciu-
dadanos son los nacionales (3). Esto explica el estrecho lazo que aún se mantiene entre
ciudadanía y nacionalidad. Incluso en estos momentos en los que la Unión Europea ha
diluido en su interior el valor de la nacionalidad, se exige para poder ser ciudadano o
ciudadana europea ser nacional de un Estado miembro de la Unión. Los nacionales son
quienes integran el pueblo soberano, y, en última instancia, conforman el poder cons-
tituyente, un poder que va más allá de la conformación del poder constituido que esta-
blece el artículo 23 de la CE. Sólo los españoles tienen derecho a participar y a elegir a
los representantes nacionales en el Parlamento y a ser elegidos para formar parte de
los diferentes poderes del Estado (art. 68.5 CE). En consecuencia, es aquél un derecho
que no se reconoce a los extranjeros, salvo lo que atendiendo a criterios de reciproci-
dad se pueda establecer por tratado o por ley. Y únicamente en relación a las eleccio-
nes municipales, según preceptúa el art. 13.2 de la CE. El derecho a ser elector y ele-
gible en éstas y en las elecciones al Parlamento Europeo (art. 19 del Tratado CEE, tras
su modificación por el Tratado de Niza), lo poseen todos los nacionales de los Estados
miembros de la UE, siempre, claro está, que cumplan los requisitos exigidos al nacional
español para ser elector o elegible y, en lo que se refiere al sufragio pasivo, no hayan
sido desposeídos de este derecho en su Estado de origen. La nacionalidad de un
Estado comunitario es requisito sine qua non, no es un derecho intrínseco al régimen
comunitario, sino a la nacionalidad. Por tanto, no gozan del mismo ni los familiares
nacionales de terceros Estados de los trabajadores que poseen una nacionalidad de un

1. Así se proclama en la primera y segunda Conferencias del Consejo de Europa sobre nacionalidad, cele-
bradas en Estrasburgo en 1999 y 2000, respectivamente. En concreto se señala que la adquisición de la
nacionalidad del Estado de acogida forma parte del proceso de integración de los inmigrantes, y es esencial
para mantener la paz, la estabilidad y la cohesión social. Vid. en la doctrina española, LARA AGUADO, A.,
“Nacionalidad e integración social (A propósito de la Ley 36/2002, de 8 de octubre)”, La Ley, núm. 5694, vier-
nes 10 de enero de 2003, pp. 1–11.
2. Para un sector de la doctrina la opción debería ser transferir el vínculo de ciudadanía desde la nacionali-
dad a la residencia. Vid. RUBIO MARÍN, R.: “El reto democrático de la inmigración ilegal”, Anales de la cáte-
dra Francisco Suárez, núm. 36, 2002, pp. 173–196; DE LUCAS, J.:”La herida original de las políticas de inmi-
gración”, Isegoría, núm. 26, junio 2002, pp. 82–83.
3. Se considera que la nacionalidad define la pertenencia de un individuo a la población primaria de un
Estado, en cuanto conjunto de individuos que mantienen entre sí y con la estructura estatal un arraigo que
resulta más fuerte, en orden o grado, que el que puedan mantener con otro orden social u otra estructura
estatal. ESPINAR VICENTE, J. M.: La nacionalidad y la extranjería en el sistema jurídico español, Civitas,
30 Madrid, 1994, p. 80.
Estado comunitario o de españoles, ni los nacionales de los Estados que configuran el
EEE, ni los nacionales de la Confederación suiza, a pesar de que todos ellos tienen atri-
buido el derecho de libre circulación. Fuera del marco de la UE, sólo está vigente un
tratado bilateral con Noruega de 6 de febrero de 1991, que concede el derecho de
sufragio en las elecciones locales (4). Para el resto de extranjeros residentes en España
deberá aplicarse lo establecido en el art. 6.1 de la Ley Orgánica de derechos y liberta-
des de los extranjeros en España y su integración social (LOEXIS) (5). La mención al
término residencia allí establecido se refiere a la posesión de un permiso de residencia
o una tarjeta de residente, es decir, a la residencia legal. Ello, evidentemente, excluye a
los que se encuentran en una situación de estancia, incluidos los estudiantes y, por
supuesto, a quienes permanecen en situación irregular.
En la actualidad, por tanto, a los extranjeros que no son nacionales de un Estado de
la UE ni de Noruega, sólo se les permite ser oídos en los asuntos que les afecten, siem-
pre que así se establezca en el Reglamento Orgánico de la Corporación donde residan
y están empadronados. El art. 6.2 de la LOEXIS les reconoce el estatuto de vecino, el
cual da acceso a todos los derechos concedidos por la legislación de bases de régi-
men local para el residente empadronado. Pero es un vecino pasivo al negársele el prin-
cipal derecho que conlleva tal estatuto: el derecho a elegir y ser elegido en las eleccio-
nes municipales. Un vecino al que, además, se le impide poder influir en los asuntos
municipales de forma organizada mediante la elección previa de representantes. La
redacción del precepto se ha considerado por la doctrina de todo punto desafortuna-
da, aunque sea hecha de buena fe, puesto que creará en el futuro tantas categorías y
estatus entre los extranjeros residentes empadronados en España como Corporaciones
Locales tengan Reglamento Orgánico. Además, puede dudarse que se trate de un
derecho ya que si lo fuese, cuando se impida al extranjero su ejercicio, debería poder
recurrirse y sancionarse (6).
Otro medio de participación específico lo constituyen los foros que han debido
crearse en acatamiento a los dispuesto en la LOEXIS. Así, el Consejo Superior de la
Política de Inmigración (art. 68.1), el Foro para la Integración Social de los Inmigrantes
(art. 70), foro éste último que constituye el órgano de consulta, información y asesora-
miento en materia de integración de los inmigrantes y, en concreto, en la Comunidad
autónoma andaluza, el Foro Andaluz de la Inmigración (7). Asimismo, en el art. 69 de la
LOEXIS se dispone que los poderes públicos se comprometen a fortalecer el movi-
miento asociativo de los inmigrantes. Pero, la existencia de movimientos asociativos pro-
pios, que favorezcan la integración social y que sirvan de cauce para plantear sus pro-
Nacionalidad e integración del trabajador extranjero

blemas y poder participar en las decisiones administrativas que les conciernan, si bien
son importantes para llevar su voz a la Administración, en absoluto se acercan a la

4. BOE de 27 de junio de 1991. Sólo otro Acuerdo, el Tratado de cooperación y amistad de 3 de junio de
1988 entre España y Argentina establece, asimismo, el derecho de sufragio en las elecciones municipales en
el país de residencia. Pero el ejercicio del derecho se condiciona a un futuro Acuerdo complementario que,
hasta ahora, no se ha hecho efectivo, por lo que el derecho no puede ejercitarse.
5. Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, reformada por Ley Orgánica 8/2000, de 22 de diciembre (BOE núm.
10, de 12 de enero de 2000 y BOE núm. 307, de 23 de diciembre de 2000, respectivamente).
6. SAGARRA Y TRIAS, E.: La legislación sobre extranjería e inmigración: una lectura. Los derechos fundamen-
tales y las libertades públicas de los extranjeros en España, Universitat de Barcelona, Barcelona 2002, p. 162.
Acerca del contenido del precepto antes de ser reformado por la Ley 8/2000, RODRÍGUEZ BENOT, A.; HOR-
NERO MÉNDEZ, C. (Coordinadores): El nuevo Derecho de extranjería, Comares, Granada, 2001,pp. 57–60.
7. Decreto 55, de 26 de febrero de 2001 (BOJA núm. 34, de 22 de marzo de 2001). 31
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía auténtica participación en la toma de decisiones que suponen las urnas. Por último, y
dado que no se permite al extranjero ejercer el derecho de sufragio en nuestro territo-
rio, se ha adquirido el compromiso de facilitar su ejercicio en los procesos electorales
democráticos de sus países de origen, lo que, en principio, amén de constituir un mero
propósito bienintencionado, en ningún caso favorece el acercamiento a la ciudadanía
por parte del trabajador extranjero.
En definitiva, en el momento actual, la residencia, ni siquiera la residencia perma-
nente, concede al extranjero el derecho de sufragio. Y parece que continuará así en el
futuro. Ni se dispone algo al respecto, sino todo lo contrario, en la Carta de los dere-
chos fundamentales de la Unión Europea ya que el derecho a ser elector y elegible en
las elecciones municipales se circunscribe, a tenor de lo preceptuado en el art. 40, a los
ciudadanos de la UE. Noción de ciudadanía que se vincula al reconocimiento de aque-
llos derechos fundamentales que hacen que sus titulares dejen de ser considerados
como súbditos, convirtiéndose en protagonistas de la vida política de la sociedad de la
que forman parte. La ciudadanía viene a jugar así, respecto de la Unión, un papel aná-
logo al de la nacionalidad en relación con los Estados miembros, en línea con la excep-
ción consagrada en el artículo 16 del Convenio Europeo (8).
Tampoco sería factible la reforma de la LOEXIS sin proceder a la modificación del
art. 13.2 CE para suprimir la exigencia de reciprocidad. La utilización de este principio
representa un serio obstáculo para el establecimiento de un marco legal claro para los
extranjeros en España, al quedar condicionado este régimen a circunstancias externas
a la propia política española de inmigración y de integración del extranjero en nuestra
sociedad. Se ha afirmado que una verdadera política de inmigración y extranjería difícil-
mente podrá cumplir su propósito quedando fundada en el principio de reciprocidad, y
compartimos con un sector de la doctrina española la necesidad de reformar el art. 13.2
CE a efectos de proceder a la supresión de tal requisito (9). Ni sería posible la ratifica-
ción del Convenio del Consejo de Europa sobre la participación de los extranjeros en la
vida pública a nivel local, hecho en Estrasburgo el 5 de febrero de 1992, que ha entra-
do en vigor en 1997 (10), a efectos de que los extranjeros que residen un largo perío-
do de tiempo en un Estado miembro (cinco años), puedan contribuir al proceso local
de decisión sobre las cuestiones que les conciernen.
En conclusión, hoy por hoy, ni los instrumentos jurídicos sobre derechos humanos,
ni las normas comunitarias, ni la Constitución, obligan a la sociedad española a tener
que compartir con los “inmigrantes extranjeros” el derecho a elegir a aquellos que han
de tomar las decisiones que afectan a todos, y mucho menos que sean ellos quienes
puedan tomarlas por ser elegidos democráticamente. En cualquier caso, lo que es un
sin sentido es que el régimen vigente otorgue tal derecho al español que lleva diez años
residiendo fuera de España, o que adquiere la nacionalidad española por opción o resi-
dencia de un año en los casos en que así se dispone, frente a quien, por ejemplo, lleva
residiendo de forma legal ocho años en nuestro territorio y que, a nivel local, está some-

8. PEREZ VERA, E.: “La Carta de derechos fundamentales de la Unión Europea”, Los derechos humanos.
Libro homenaje al Excmo. Sr. D. Luis Portero García, Granada, 2001, p. 843. El texto de la Carta en DOCE C
364, de 18 de diciembre de 2000.
9. ESTEBAN DE LA ROSA, F. “Derechos de participación política y empadronamiento de los extranjeros en
España”, Comentario sistemático a la Ley de Extranjería (LO 4/2000 y LO 8/2000), Mercedes Moya Escudero
(coor.), Granada, Comares, 2001, p. 558.
32 10. Su texto en [Link]
tido a los mismos deberes que los nacionales. Quizás sea la hora de replantearse este
tema, o, al menos, de no seguir justificando la exclusión del derecho de sufragio en las
elecciones locales con el argumento de que sólo el nacional “siente” los problemas y
sólo él persigue el bien común. Mientras, al extranjero se le niega su condición de
miembro del grupo, pero se le somete a todas las exigencias y deberes que los naciona-
les deciden e imponen. El acceso al sufragio en las elecciones municipales supone una
doble prueba de integración: por un lado el deseo, la intención de votar, refleja la volun-
tad del extranjero de formar parte de la vida social; por otro, el que pueda hacerlo, evi-
dencia la aceptación del no nacional por parte de la sociedad de acogida. La plena ciu-
dadanía, en cuanto a formar parte del poder constituyente, en cuanto vínculo jurídico y
político que liga a una persona física con su Estado según reza la Ley 36/2002, de 8 de
octubre (11), llegará después, con la adquisición de la nacionalidad española supedi-
tada al cumplimiento de los requisitos establecidos legalmente y, por supuesto, a la
libertad, al “querer”, por parte del extranjero. Al análisis de los instrumentos de que dis-
pone para su adquisición se dedica el siguiente epígrafe.

VÍAS DE ACCESO A LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA


MODOS DE ADQUISICIÓN DE LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA

Cuando el Estado legisla en materia de nacionalidad no está vinculado por directrices


o imperativos de Derecho internacional público que, hoy por hoy, no han sido estable-
cidos. Es el Estado quien fija sus propios principios constitucionales en la materia y
quien establece las condiciones para poder acceder a la categoría de ciudadano. El art.
11 de la CE, incluido en el título I, “De los derechos y deberes fundamentales”, dispone
en el apartado primero que la nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pier-
de de acuerdo con lo establecido por la ley. Y, en tanto derecho fundamental, las nor-
mas que la regulan deberán interpretarse de acuerdo con la Declaración universal de
derechos humanos. Esa regulación establecida por ley, competencia exclusiva del
Estado a tenor de lo preceptuado en el art. 149 1 2º de la CE se ubica, fundamen-
talmente, en los arts. 17 a 28 del Cc, preceptos demasiadas veces reformados desde su
redacción inicial en 1889, por modificaciones acaecidas en 1954, 1975, 1982, 1990,
1995 y la última de 2002. Reformas que obedecen, en gran parte, a los intereses del
Estado respecto a ampliar o restringir el círculo de sus nacionales, de sus súbditos, den-
Nacionalidad e integración del trabajador extranjero

tro y fuera de su territorio.


La Exposición de motivos de la Ley 36/2002, declara que su objetivo es cumplir lo
ordenado por el art. 42 del texto constitucional. Y se justifica su aprobación en el deseo
de satisfacer las demandas de numerosos descendientes de emigrantes españoles que
tuvieron que salir de España por circunstancias económicas o políticas y que, habien-
do perdido la nacionalidad española, encuentran obstáculos para su recuperación.
Piénsese en que fuera de nuestro territorio permanecen españoles e hijos de “españo-

11. BOE núm.242, de 9 de octubre de 2002. 33


III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía les” que perdieron su nacionalidad al adquirir voluntariamente la nacionalidad del país
al que emigraron, así como de hijos de españoles de origen que, poseyendo desde su
nacimiento las dos nacionalidades, renunciaron a la española u ostentaron exclusiva-
mente la extranjera al llegar a la emancipación o a la mayoría de edad. El hecho es que,
si desean retornar al territorio español, muchas veces tienen que entrar como extranje-
ros y cumplir los requisitos de entrada, permanencia y trabajo impuestos por la LOEXIS.
Por todo ello, la Ley pretende mejorar las vías de conservación de la nacionalidad espa-
ñola para aquellos que han adquirido voluntariamente, o se les ha atribuido por el orde-
namiento jurídico del lugar de nacimiento, otra nacionalidad. Pero estas preocupacio-
nes, aunque loables y necesarias, no responden a los problemas que se suscitan res-
pecto a los extranjeros que se encuentran en España. La Ley en ningún momento surge
para adaptar las normas españolas a la nueva realidad social que se produce con la
inmigración. Es más, se han hecho oídos sordos a opiniones relevantes del propio
Parlamento español, que habían propugnado la elaboración de una ley de nacionalidad
que favoreciera la integración de los inmigrantes en la sociedad, “pues las situaciones
de marginalidad o de desigualdad a que se ven sometidos los extranjeros propician una
clasificación de ciudadanos de primera y de segunda, que sienta las condiciones obje-
tivas para que se desarrollen con virulencia el racismo y la xenofobia” (12).
El modo de adquisición de la nacionalidad española por parte de trabajador extran-
jero es la naturalización, salvo que tenga un derecho de opción. Este puede ejercitarse
por aquellos extranjeros que reúnan los requisitos subjetivos y objetivos recogidos en
el art. 20 del Cc. Entre los primeros se encuentra la voluntad de adquirirla. Los hechos
objetivos que posibilitan la adquisición de la nacionalidad española por opción son:
1) la filiación de un español o el nacimiento en España cuya determinación se produz-
ca después de los dieciocho años de edad; 2) la adopción constituida después de los
dieciocho años; 3) estar o haber estado sujeto a la patria potestad de un español y
4) desde el 9 de enero de 2003, sin plazo de caducidad, los hijos, biológicos o adopti-
vos, de padre o madre españoles de origen y nacidos en territorio español (art. 21.1 b).
En función de este precepto se niega la opción a dos grupos de descendientes en pri-
mer grado: los hijos de españoles que adquirieron nuestra nacionalidad de forma
derivativa, y los hijos de españoles nacidos en el extranjero. Respecto a los primeros, se
trataría de los que, careciendo de la nacionalidad española en el momento del naci-
miento, la adquirieron con posterioridad por opción, carta de naturaleza o residencia en
España. La causa puede ser el no tener aquéllos sangre española. En cuanto a los
segundos, que sí llevan sangre española, la discriminación deviene porque su padre o
madre españoles de origen no nacieron en territorio español, lo cual no tiene ninguna
explicación lógica, a no ser que entendamos que sólo deben “librarse” de residir legal-
mente en España durante un año los hijos de la primera generación de emigrantes
españoles. Se habrá calculado que tendremos bastante con los hijos de los españoles
nacidos en territorio español que emigraron con sus padres a Europa o a Iberoamérica.
Ante la falta de nacionales, la ley evidencia que se prefiere a los que llevan sangre espa-

12. Informe de la Subcomisión de la Comisión de política social y empleo, de 27 de febrero de 1998, BOCG,
34 Congreso de los Diputados, VI Legislatura, serie D, 27 de febrero de 1998, núm. 248.
ñola, pero no a todos. La desigualdad es injustificada, irrazonable y, desde luego, no
responde plenamente al objetivo establecido en el texto constitucional: favorecer a los
descendientes de emigrantes españoles que tuvieron que salir de España, ya que sólo
se favorece a un sector de los mismos.
Aquellos que no posean este derecho, que son la mayoría de los trabajadores
extranjeros que se encuentran en nuestro territorio, podrán adquirir la nacionalidad
española por carta de naturaleza y por residencia en España. El art. 21 del Cc dispone
que la nacionalidad española se adquiere por carta de naturaleza, otorgada discrecio-
nalmente mediante Real Decreto, cuando en el interesado concurran circunstancias
excepcionales. Se está en presencia de un concepto jurídico indeterminado, “circuns-
tancias excepcionales”, cuya concreción queda al absoluto arbitrio del Consejo de
Ministros, y cuya interpretación oscila desde la difusión del castellano, al buen hacer
futbolístico, o la pertenencia a determinadas brigadas internacionales durante la guerra
civil española. El fundamento de tales concesiones no puede basarse en la arbitrarie-
dad, sino que debe de haber razones fundadas, aunque es difícil averiguarlo, ya que no
se expresan en la resolución los motivos de la concesión o denegación. La resolución
administrativa no especifica los motivos de la concesión o denegación, y se discute aún
si la resolución denegatoria puede estar sometida a control judicial bajo la argumenta-
ción de que la decisión política que contiene, que ha de ser tomada por el Gobierno, le
convertiría en uno de los actos excluidos del control judicial. No obstante, “los artículos
9.3, 24 y 106 CE inclinan definitivamente la balanza a favor del control jurisdiccional e,
indudablemente, por vía contencioso administrativa” (13). Lo que si es cierto es que la
carta de naturaleza puede paliar los graves problemas que el sistema origina en oca-
siones. Así ocurriría, por ejemplo, en el supuesto en que, exigiéndose diez años de resi-
dencia para adquirir la nacionalidad española, el solicitante sólo haya adquirido resi-
dencia legal en España hace dos años, pero reúna suficientes circunstancias como para
demostrar su arraigo en nuestro territorio en el que ha permanecido los primeros ocho
años en situación irregular.
Junto a este mecanismo excepcional, los extranjeros que pretendan adquirir la
nacionalidad española a fin de evitar las trabas que el ordenamiento les impone para
permanecer y trabajar en nuestro territorio y poder gozar, en su caso, de la libre circu-
lación por los demás Estados de la UE y del EEE, han de residir un cierto período de
tiempo legalmente en España. Se exige como regla general diez años de residencia
legal, tipificándose plazos más abreviados cuando concurran unas determinadas cir-
cunstancias. Se establecen, por tanto, preferencias o discriminaciones en las normas
Nacionalidad e integración del trabajador extranjero

que regulan la adquisición de la nacionalidad española por residencia, si bien en la


reforma no se ha reducido ninguno de los plazos. Ello hubiera sido oportuno respecto
al plazo general en aras de favorecer la integración y otorgar el estatuto de ciudadano
a los extranjeros que soliciten la nacionalidad por esta vía.

13. Esta es la opinión, que compartimos, de CARBALLO PIÑEIRO, L.: “Control Jurisdiccional de la actividad
de la DGRN en materia de nacionalidad”, Derecho registral internacional. Homenaje a la memoria del profe-
sor Rafael Arroyo Montero, Iprolex, 2003, p. 379. 35
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía CAUSAS DE REDUCCIÓN DEL PLAZO DE RESIDENCIA

En primer lugar, la condición de refugiado reduce el plazo general de residencia a la


mitad, seguramente en aras de cumplir el mandato del art. 34 del Convenio de Naciones
Unidas, de 28 de julio de 1951 (14), que impone a los Estados facilitar y acelerar la posi-
bilidad de adquirir su nacionalidad, así como reducir las complicaciones y trámites. El
estatuto de refugiado puede cesar, además de por la adquisición de la nacionalidad
española y por un acto voluntario del interesado (se acoja voluntariamente a la protec-
ción de su país, o se haya establecido voluntariamente en otro país y se haya produci-
do la transferencia de responsabilidad), cuando se produzca un cambio fundamental de
circunstancias en su país que haga considerar a los órganos competentes que no hay
causas para mantener la condición de refugiado. De todos modos no se impone el cese
de esta condición, es el ACNUR (Alto Comisionado de las NU para los refugiados)
quien podrá, facultativamente, acordar esta medida. Y, aún así, se le comunicará al inte-
resado que podrá realizar las alegaciones que estime oportunas (15). Ello lleva a con-
cluir que, cuando se otorga la condición de refugiado, cuando se concede el asilo, no
debe hacerse con planteamientos de provisionalidad, pensando que la situación termi-
nará, tal como parece plantearlo el legislador al establecer tan largo plazo para poder
adquirir la nacionalidad española. En estos supuestos, y sobre todo, en aquellos en los
que se deniega el asilo pero se permite por razones de interés público o humanitarias
la permanencia en nuestro territorio a personas que van a encontrarse durante años en
una difícil situación, el ordenamiento jurídico español no da respuesta, como sucede en
estos últimos, o la que da, no es totalmente adecuada, como ocurre con los primeros.
Igualmente, deberían haberse equiparado a los refugiados, en lo que respecta a la
reducción del plazo de residencia legal, los que tienen reconocido el estatuto de apá-
trida, sobre todo cuando el art. 34 del Convenio del Estatuto de los Apátridas, hecho
en Nueva York el 28 de septiembre de 1954, establece la necesidad de facilitar su acce-
so a la nacionalidad, aspecto que no se menciona en el Reglamento (16), ni se ha teni-
do en cuenta en la reforma del Cc. La carta de naturaleza podría cumplir una loable fun-
ción ante los desajustes del sistema en todos estos casos.
En segundo lugar, será suficiente el plazo de dos años cuando se trate de naciona-
les de origen de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal
o sefardíes. La prueba de esta nacionalidad de origen se efectuará mediante certifica-
ción expedida por el cónsul o funcionario competente del país del solicitante que acre-
dite que lo es desde el nacimiento, o que la ha adquirido después pero que, según el
ordenamiento jurídico de ese país, se considera de origen. Por lo que se refiere a los
sefardíes debe tenerse en cuenta que no son nacionales de un concreto Estado, sino
pertenecientes a un grupo cultural determinado, a una concreta comunidad israelita
que ha conservado a lo largo de los siglos las tradiciones españolas. La Instrucción de
la DGRN de 16 de mayo de 1983 sobre nacionalidad española dispuso que la condi-

14. BOE núm. 252, de 21 de octubre de 1978.


15. Vid. art. 37 del Reglamento de aplicación de la Ley 5/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de
asilo y de la condición de refugiado, modificada por Ley 9/1994, de 19 de mayo (RD 203/1995, de 10 de
febrero, BOE núm. 52, de 2 de marzo de 1995).
16. España se ha adherido al Convenio por Instrumento de 24 de abril de 1997 (BOE de 4 de julio de 1997).
Vid. el RD 865/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de reconocimiento del Estatuto de
36 Apátrida (BOE núm. 174, de 21 de julio).
ción de sefardí hay que probarla mediante los apellidos que ostente el interesado, el
idioma familiar y otros indicios que demuestren la tradición de pertenencia a tal comu-
nidad cultural, estimando tan sólo como un principio de prueba la pertenencia a la reli-
gión judia sefardita (17). Es precisamente el acercamiento a nuestra cultura lo que ha
llevado al legislador a reducir el plazo de residencia, si bien ello no les exime de probar
ante el encargado del Registro Civil de su domicilio en España el grado de integración
en la sociedad española, requisito que ha de justificarse en todos los supuestos de
adquisición por residencia. Y a estos efectos merece especial mención el acceso de
determinados extranjeros a la condición de militar profesional de tropa o marinería, por
ser nacionales de determinados países que reúnen las condiciones de vinculación his-
tórica, cultural y lingüística con España por tres años no renovables, a no ser que se
hubiere instado la concesión de la nacionalidad española (18).
En tercer lugar, una de las circunstancias que reducen a un año el requisito de resi-
dencia legal es haber celebrado matrimonio con español o española si este no se
hubiere disuelto, lo que supone estimar que la integración se realiza de un modo más
rápido si hay matrimonio, incluso aunque el cónyuge haya fallecido, pero que tal inte-
gración no existe cuando se trate de parejas de hecho (19). El control de la realidad del
matrimonio, bien con anterioridad a su celebración o bien en el momento de su ins-
cripción en el Registro Civil español, constituye en la actualidad un importante proble-
ma por las continuas denegaciones de celebración o validez fundadas en la nulidad del
consentimiento. Y ello porque el art. 17.1 a) de la LOEXIS exige que el matrimonio no
se haya concertado en fraude de ley. Pero debería haber especificado aún más: en frau-
de de la ley de extranjería. En concreto el matrimonio de españoles o españolas con
extranjeros o extranjeras nacionales de terceros Estados, y fundamentalmente el cele-
brado fuera de España. En tales casos es aplicable el régimen comunitario y se aplica
el RD 178/2003, de 14 de febrero. El nacional de tercer Estado que casa con español/a
necesita visado de residencia por reagrupación familiar expedido por el cónsul español
de su país de origen o de residencia. Para ello, el matrimonio ha de ser inscrito en el
Registro civil consular, y para poder efectuar tal inscripción, aquél deberá ser válido. La
validez del consentimiento sólo se fiscalizará para comprobar si lo que se pretende es
conseguir la residencia en España por reagrupación familiar. La multitud de recursos
ante la DGRN evidencian que nos encontramos ante un problema al que debe bus-
carse solución. El ius connubi es reconocido a toda persona humana y el matrimonio no
puede ser utilizado como un instrumento de control frente a la posible entrada fraudu-
lenta de extranjeros.
Nacionalidad e integración del trabajador extranjero

17. BOE núm. 120, de 20 de mayo de 1983. La DGRN en resoluciones posteriores ha considerado suficien-
te la justificación por el peticionario de su inclusión en las listas de familias sefardíes protegidas por España.
Se propuso en los debates parlamentarios de la Ley 2002 la inclusión de los moriscos (Grupo Parlamentario
Federal de Izquierda Unida) así como de los saharauís (Grupo Parlamentario Vasco), siendo ambas rechaza-
das, BOCG num. 115–8.
18. RD 1244/2002, de 29 de noviembre (BOE núm. 287, de 30 de noviembre de 2002). El anexo I enumera
los países: hispano–americanos y Guinea Ecuatorial.
19. El reconocimiento legal de las parejas de hecho existe en diversas comunidades autónomas pero no en
el Derecho común, y no se olvide que la nacionalidad es competencia exclusiva del Estado. Acerca del dere-
cho a la reagrupación familiar, por todos, MOYA ESCUDERO, M.: “Derecho a la reagrupación familiar”,
Comentario sistemático a la Ley de extranjería (LO 4/2000 y LO 8/2000) Coor. Mercedes Moya Escudero,
Comares, Granada, 2001, pp. 673–707. 37
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía También será suficiente un año, entre otros muchos supuestos, para el nacido fuera
de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido espa-
ñoles, precepto que no exige, en ningún caso, el nacimiento en nuestro territorio de los
ascendientes a los que hace referencia (20). En ambos casos el cumplimiento de las
rígidas normas de extranjería en lo que se refiere a entrada, permanencia y trabajo, obs-
taculizarán la posibilidad para estos hijos y nietos de emigrantes de acceder a la
nacionalidad española.
En todos los supuestos, tanto el general como los aquí mencionados, la residencia
habrá de ser legal, continuada e inmediatamente anterior a la petición. Ello supone la
posesión de las autorizaciones administrativas exigidas para la permanencia en nuestro
territorio, así como la efectividad de la residencia, residencia legal que incluye a todo
aquel que posee un permiso de residencia o una tarjeta de residente, pero que resulta
dudoso que ampare al estudiante ya que lo que se le concede para que pueda perma-
necer legalmente en territorio español es una autorización de estancia, y no de resi-
dencia, si bien el TS ha considerado que “el artículo 22 del Código civil exige, para la
concesión de la nacionalidad peticionada en el expediente del que trae causa el pro-
ceso administrativo una residencia continuada amparada por la correspondiente auto-
rización administrativa”, estimando como tal la situación del estudiante extranjero lo que,
de asentarse esta jurisprudencia, implicará un cambio relevante (21). Y, en definitiva, el
legislador podía haber aprovechado la Ley 36/2002 para incluir en el art. 22.3 del Cc
una calificación autónoma de la legalidad de la residencia (22).
El hecho es que el otorgamiento del estatuto de ciudadano depende de la residen-
cia, y, ésta, según la nacionalidad que ostenten, ha de ser más o menos prolongada. La
relevancia del criterio de afinidad cultural y lingüística, así como el criterio étnico, queda
patente en la reducción del plazo de residencia para ciertas nacionalidades. Reducción
que se acusa por la existencia de lazos familiares con españoles. El requisito de residir
se concibe como la prueba de que existe en el ánimo del interesado la voluntad de inte-
grarse en la comunidad española, circunstancia que, junto a la buena conducta cívica,
deberá demostrar. Pero, evidentemente, esa voluntad de integración puede existir
igualmente en aquel extranjero que reside en territorio español sin poseer los precep-
tivos permisos. La interpretación de la condición de residencia conforme a las normas
de extranjería exige haber obtenido y renovado durante un determinado tiempo las
autorizaciones exigidas para permanecer en territorio español. El arraigo, la integración,
se puede producir con la tarjeta de estudiante, pero, evidentemente, para conseguir tal
integración, se necesita la “legalidad” de la permanencia (23).

20. Las otras causas que reducen el plazo de residencia a un año son: 1) el nacimiento en territorio español,
aunque no se haya permanecido en España hasta el último año; 2) el que no haya ejercitado oportunamen-
te la facultad de optar, ya que este derecho, como se ha mencionado supra, está sometido a un plazo de
caducidad; 3) el que haya estado sujeto legalmente a la tutela, guarda o acogimiento de un ciudadano o ins-
titución españoles durante dos años consecutivos, incluso si continuare en esta situación en el momento de
la solicitud.
21. Sent. de TS de 23 de mayo de 2001 (RAJ 2001, núm. 4885).
22. LARA AGUADO, A., “Nacionalidad e integración social”, cit., p. 6.
23. Izquierda Unida y el Grupo Parlamentario Mixto propusieron que se admitiera la posibilidad de adquirir la
nacionalidad española a quienes no tuvieran los permisos de residencia necesarios tras un período de per-
manencia en España de diez años según el primer Grupo (reducía a cinco los supuestos de residencia legal),
y de cinco según el segundo (reducía a tres los supuestos de residencia legal), BOCG, Congreso de los
38 Diputados, VII Legislatura, Serie B, núm. 122, 9 de abril de 2002, p. 20.
BUENA CONDUCTA CÍVICA, ORDEN PÚBLICO E INTERÉS NACIONAL

Si se deniega, la decisión es recurrible en vía jurisdiccional, ante la jurisdicción con-


tencioso administrativa. Cuando la denegación se haya producido por motivos de
orden público o interés nacional según lo permitido en el art. 21.2 del Cc, los tri-
bunales podrán entrar a analizar si existen razones suficientes para denegar por tal
causa, ya que la discrecionalidad no significa sin más que se haya otorgado a la
Administración capacidad para decidir con libertad renunciando a la solución justa
del caso. No obstante, debe tenerse en cuenta que, según el TS, la concesión de
nacionalidad no es el reconocimiento sin más de un derecho, se enmarca dentro de
los actos favorables al administrado (24). Y es que “la petición del ciudadano
extranjero a través de su correspondiente declaración de voluntad para pertenecer
como ciudadano español a nuestra Comunidad, a fin de gozar de su específico
estatuto personal y, consiguientemente, poder participar en la vida pública, en los
poderes del Estado y sus Instituciones, queda “ope legis” condicionado en el artí-
culo 21 del Código civil a determinar si, en su esfera personal, la conducta es o no
encuadrable en los conceptos de “orden público” o “interés nacional” que, como
causa obstativa y excepcional, señala en términos potestativos y optativos el pre-
cepto: “podrá” (25).
Pues bien, el solicitante deberá justificar, en el expediente regulado por la legisla-
ción del Registro civil, buena conducta cívica y suficiente grado de integración en la
sociedad española (26). El Encargado del Registro Civil oirá personalmente al peti-
cionario, especialmente para comprobar el grado de adaptación a la cultura y estilo
de vida españoles y el suficiente conocimiento del idioma, y procurará oír también al
cónyuge por separado y reservadamente sobre el cambio de nacionalidad y circuns-
tancias que en ello concurren. Sin embargo, no se le han proporcionado pautas para
decidir cuando se considera que este último se encuentra integrado suficientemen-
te. ¿Cuales son los parámetros de esa adaptación? La tarea, sin duda, es difícil para
la autoridad competente. Y la denegación por este motivo podrá ser en muchas oca-
siones recurrida (27).
La denegación por motivos de orden público o interés nacional ha de recondu-
cirse al examen del requisito de buena conducta cívica, porque implica la evaluación

24. Sents. del TS de 30 de noviembre de 2000 (RAJ 2001, núm. 94), 2 de noviembre de 2001 (RAJ 2002,
Nacionalidad e integración del trabajador extranjero

núm. 363).
25. Sent. TS de 1 de julio de 2002 (RAJ 2002, núm. 6299).
26. El art. 220 del Reglamento del Registro Civil de 14 de noviembre de 1958 (BOE núm. 296, de 11 de
diciembre de 1958) determina los extremos que en la solicitud de carta de naturaleza o de concesión de la
nacionalidad española por residencia, deberá indicar el extranjero.. El art. 221 dispone que el peticionario
deberá probar los hechos alegados. El informe que deberá emitir el Ministerio del Interior comprenderá el jui-
cio sobre la conducta y situación del extranjero respecto de las obligaciones que impone su entrada y resi-
dencia en España (art. 222 RRC). Para el militar profesional de tropa y marinería se expedirá por el jefe de su
unidad certificación acreditativa de cuantos extremos le constaren acerca de los hechos y circunstancias pre-
venidos en los expedientes de nacionalidad (arts. 19 y 20 RD 1244/2002, ya citado).
27. El TS considera que tal integración existe, frente a las argumentaciones de la DGRN y del órgano juris-
diccional a quo, para quien es abogado en ejercicio ante el Tribunal Supremo de Nador y que ha defendido
por encargo del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, de la Embajada de España y del Consulado de
España, en diversas ocasiones a ciudadanos españoles; que está casado con española, y que la fe musul-
mana de ésta en su caso carece de trascendencia a estos efectos habida cuenta de que la libertad religiosa
es uno de los pilares que sustentan la convivencia de quienes configuramos la sociedad española, y que los
hijos de ese matrimonio se educan en Melilla, en colegios españoles. Sent. TS de 24 de octubre de 2001
(RAJ 2001, núm. 338). 39
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía positiva de una conducta, que es calificada de modo negativo si atenta al orden
público o al interés nacional, conceptos que no pueden amparar una política gene-
ral, sino que ha de aludirse por parte de la Administración a las razones o causas
concretas por las que se deniega. La valoración de estos requisitos no es tarea fácil.
El TS deja claro que “el concepto jurídico indeterminado buena conducta cívica debe
ser apreciado mediante el examen de la trayectoria personal del demandante de
nacionalidad, considerando aquella en su conjunto y, en modo alguno, en relación a
un período de tiempo predeterminado” (28).
La buena conducta cívica deberá ser probada por el peticionario, que habrá de
acreditar, entre otros extremos, si está o no procesado o si tiene antecedentes
penales, mediante certificación del cónsul o funcionario competente del Estado al
que pertenece, por lo que se refiere a su país; y por certificado de la autoridad
gubernativa española por lo que se refiere al nuestro. La DGRN, antes de proce-
der a la resolución afirmativa o denegatoria podrá solicitar, además, cuantos infor-
mes estime pertinentes al respecto, y en todo caso el del Ministerio del Interior, que
comprenderá el juicio sobre la conducta y situación del extranjero respecto a las
obligaciones que impone su entrada y permanencia en España. Y este proceso, en
definitiva, implica la evaluación positiva de una conducta que es calificada de modo
negativo si atenta al orden público o al interés nacional, motivos que no pueden
amparar una política general sino que deben proyectarse sobre las circunstancias
del caso examinado, sobre la persona que solicita el derecho, de modo que la ope-
ración que se realiza conduce a observar su trayectoria personal para averiguar si
su conducta ha sido (y es) cívica, o, dicho de otro modo, si no es contraria al orden
público o al interés nacional. La adquisición de la nacionalidad por residencia deri-
va del ius soli, de la vinculación que se establece entre la persona y el territorio
donde reside, de modo que también se le considera vasallo con la consecuente
imposición de deberes. La evolución histórica transforma este sometimiento en un
derecho a la adquisición de la nacionalidad, corregido en la legislación vigente
donde no es propiamente un derecho sino una posibilidad. El reconocimiento de
este derecho procede de la vinculación con el territorio español y con la socie-
dad española (29).
El TS ha indicado que la buena conducta cívica hay que ponerla en relación con
el ámbito constitucional, lo que implica que existirá cuando no se realicen compor-
tamientos que conlleven vulneración del ordenamiento jurídico, especialmente en
relación con el ejercicio de derechos y el cumplimiento de deberes previstos en el
título I de la Constitución, en relación con el art. 10.2 y los derechos y deberes reco-
nocidos en los textos internacionales (30). Y ha considerado que, “al ser la naciona-
lidad española el sustrato y fundamento necesario para el ejercicio pleno de los
derechos políticos, es dable exigir al sujeto solicitante la consecuencia del “plus”
que contiene el acto de su otorgamiento enmarcable dentro de los actos favorables
al administrado; un comportamiento o conducta que ni siquiera por vía indiciaria

28. Sent. TS de 22 de noviembre de 2001 (RAJ 2001, núm. 363).


29. CARBALLO PIÑEIRO, L., [Link], p. 381–382.
30. Sent. 12 de mayo de 1997 (RAJ 1997, núm. 3643), 2 de junio de 1998 (RAJ 1998, núm. 5131), 16 de
40 marzo de 1999 (RAJ 1999, núm. 3044).
pudiera cuestionar el concepto de bondad que el precepto salvaguarda como exi-
gencia específica determinante de la concesión de la nacionalidad española” (31).
La prueba de la buena conducta corresponde al extranjero solicitante de nacionali-
dad y, como se ha expresado supra deberá indicar si está procesado o tiene ante-
cedentes penales, debiendo presentar una certificación consular que, si es posible,
hará referencia a estas circunstancias y a la conducta que se acreditará, además, por
certificado de la autoridad gubernativa local y por el del Registro Central de Penados
y Rebeldes (32). El TS ha estimado que la previa condena por un delito de carácter
mercantil no era razón suficiente para negar la buena conducta cívica, porque los
antecedentes policiales y penales son meramente un indicador cualificado de la con-
ducta de un ciudadano, sin que puedan ser, por sí solos, un obstáculo para la con-
cesión de la nacionalidad española (33); que la existencia de una condena penal
pronunciada dos años antes de la solicitud de adquisición por residencia formulada
por un delito de cheque en descubierto que ha desaparecido del ordenamiento jurí-
dico, donde fue retirada la acusación por el Ministerio Fiscal, no es motivación para
denegar la adquisición de la nacionalidad española (34); que no existe obstáculo a
la adquisición, aunque haya habido condena penal, valorando la levedad y la lejanía
de la condena y el resto de las circunstancias que en la sentencia se expresan en
relación con la normalización de la situación matrimonial del recurrente (casado con
española), ejercicio de una profesión continuada e informe favorable del Registro
Civil y del Ministerio Fiscal (35); que el art. 22.4 del Cc no requiere haber tenido
antes un comportamiento social intachable, sino que exige “justificar buena con-
ducta cívica, lo que no supone que al solicitante le sea exigible demostrar que a lo
largo de toda su vida ha tenido un comportamiento ejemplar, sino que debe acredi-
tar cumplidamente que observa un correcto comportamiento cívico (36). Y, en defi-
nitiva, no se olvide que se ha admitido su residencia en España, que se les han reno-
vado permisos de residencia tras el cumplimiento de los requisitos pertinentes y que,
en consecuencia, la aplicación de estos conceptos no puede derivar de los datos
que aporta la previa situación de extranjería.
Para terminar, como se ha afirmado al principio de la exposición, quizás la
auténtica integración del extranjero en el Estado receptor haya de pasar por la
adquisición de la nacionalidad de aquél. Así parecía haberlo entendido el Gobierno
español al disponer como una de las acciones de actuación en materia de extran-
jería e inmigración: “2.2. Mejora de los procedimientos para la adquisición de la
nacionalidad, mediante la reducción de los plazos de tramitación, considerando que
Nacionalidad e integración del trabajador extranjero

representa un claro exponente de la integración en nuestra sociedad.” (37). Pero ni

31. Sent. TS de 16 de marzo de 1999 (RAJ 1999, núm. 3044), 1 de julio de 2002 (RAJ 2002, núm. 6299).
32. Respecto a la cancelación de los antecedentes penales, vid. sent. TC 174/1996, de 11 de noviembre (RTC
1996, núm.174), sents. TS de 16 de marzo de 1999 (RAJ 1999, núm. 3044), 25 de octubre de 1999 (RAJ
1999, núm. 9577), 19 de diciembre de 2000 (RAJ 2001, núm. 594), 5 de octubre de 2002 (RAJ 2002, núm.
8873).
33. Sent. TS de 19 de diciembre de 2000 (RAJ 2000, núm. 594).
34. Sent. TS de 5 de noviembre de 2001 (RAJ 2001, núm. 145).
35. Sent. TS de 12 de marzo de 2002 (RAJ 2002, núm. 2994).
36. Sent. TS de 5 de octubre de 2002 (RAJ 2002, núm. 8873).
37. Resolución de 17 de abril de 2001, de la Delegación del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración por
la que se dispone la publicación del Acuerdo del Consejo de Ministros del día 30 de marzo de 2001, por el
que se aprueba el Programa Global de Regulación y Coordinación de la Extranjería y la Inmigración (BOE de
27 de abril de 2001). 41
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía en la actual Ley de Extranjería, denominada de integración social de los extranjeros
en España, se menciona el posible acceso a la nacionalidad española, ni en la refor-
ma del Cc por la Ley 36/2002 se promociona o mejora su adquisición y, aunque fija
un plazo máximo de un año para la resolución de los expedientes, éste no respon-
de a la realidad. Lo cierto es que la casuística y el desarrollo pormenorizado de las
normas reguladoras de la nacionalidad desvelan la extraordinaria importancia que
la misma tiene para el Estado, así como su fuerte trasfondo político. El predominio
del ius sanguinis o del ius soli no hace sino poner de relieve que no existe Estado
sin nacionales, y que el ser nacional conforma el estatuto de sujeto con derechos y
perteneciente, como parte del poder constituyente, a la ciudadanía plena.

42
Las condiciones
de acceso
al mercado
de trabajo de
los trabajadores
extracomunitarios
Carmen Sáez Lara
Universidad de Córdoba

INTRODUCCIÓN
El pasado año 2002 representa ya un exponente destacado de una política de inmigra-
ción restrictiva, que ha ido más allá de los propios límites que la Ley Orgánica 4/2000,
de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integra-
ción social (LOEx, en adelante) y su Reglamento de desarrollo (aprobado por RD
864/2001, de 20 de julio, REx, en adelante) establecen en el acceso al mercado de tra-
bajo de los trabajadores extracomunitarios.
La gestión del contingente para 2002 ha configurado este sistema como la única vía
de acceso al trabajo de los trabajadores extracomunitarios, como después tendremos
ocasión de analizar.

43
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía La doctrina judicial, en nuestra opinión acertadamente, ha declarado la ilegalidad de
tal actuación administrativa (1).
La regulación para este año 2003 contiene previsiones distintas (2), respetándose
la independencia y compatibilidad de las dos vías “ordinarias” de acceso al trabajo.
Consideramos que, en este momento, puede ser destacada la idea de que los órga-
nos judiciales están lanzando verdaderos “balones de oxígeno” a una realidad econó-
mica y social, que pretende ser “encorsetada” por una regulación normativa rígida y
restrictiva, y que está siempre siendo desbordada por aquélla. Valga de ejemplo, la cita-
da doctrina judicial que ha declarado la ilegalidad de la actuación administrativa relati-
va a la gestión del contingente para el 2002, y la que empieza a sostener la validez del
contrato de trabajo celebrado por trabajador extranjero, que no disponga del corres-
pondiente permiso de trabajo.

VÍAS DE ACCESO AL MERCADO DE TRABAJO


DE LOS TRABAJADORES INMIGRANTES
En la LOEx y en su Reglamento puede distinguirse como vías independientes (3) la del
llamado procedimiento general y la del contingente (además de la particular previsión
contenida en el art. [Link] Rex) (4). La primera es en buena medida heredera de la
anterior legislación sobre extranjería. La segunda, establecida inicialmente con ciertas
dosis de excepcionalidad, prevista normativamente ya en el Reglamento de 1996, se
afianzará rápidamente como vía principal de acceso al trabajo de los trabajadores extra-
comunitarios.
Estudiaremos ambos canales de acceso al trabajo, a continuación. Nuestro análisis
atenderá preferentemente a la segunda vía, y concretamente a la gestión del contin-
gente durante el año 2002 y su regulación para el 2003.
En relación con el comúnmente llamado “régimen general”, la existencia de una
abundante bibliografía, que ha estudiado extensamente el régimen jurídico establecido
por la Ley y su Reglamento, de una parte, y, sobre todo, la reforma en marcha de otra,
desaconsejan un estudio de detalle, en este momento. Nuestra atención se dirigirá
básicamente a resaltar las previsibles reformas, que el mismo podría experimentar.

1. Cfr. Sentencias de la Sala de lo Contencioso–Administrativo de los Tribunales Superiores de Cantabria


(7–2–2003), del País Vasco (7–2–2003) de la Comunidad Valenciana (15–4–2003); y Sentencia del Juzgado
de lo Contencioso –Administrativo núm. 1 de Alicante, de 26–11–2002, y Sentencia del Juzgado de lo
Contencioso–Administrativo núm. 2 de Valencia de 16–2–2002.
2. Resolución de 14 de enero de 2003 de la Subsecretaría, por la que se dispone la publicación del Acuerdo
del Consejo de Ministros de 27 de diciembre de 2002, por el que se regulan los procedimientos de contra-
tación y se fija el número y las características de las ofertas de empleo que se ofrecen para el año 2003 a
extranjeros residentes legales en España y a extranjeros que no se hallen ni sean residentes (BOE de 16 de
enero de 203, y corrección de errores de 31 de enero).
3. Antes de su reforma por la LO 8/2000, el art. 38 de la LOEx introducía cierta contradicción entre sus pára-
fos 1º y 2º, que llevaría a algún autor a entender que se establecían dos sistemas combinanados, de forma
que el del contingente era preferente al sistema de acceso individualizado, cfr., Charro Baena, P., Las
Autorizaciones para Trabajo de Extranjeros, Aranzadi, 2000.
4. El art. 70.1.3 del RD864/2001, REx establece que “Podrán concederse permisos de trabajo por cuenta ajena
en los términos que resulten de las propuestas que a tal efectos puedan formular los servicios públicos de
empleo correspondientes. Dichas propuestas especificarán el ámbito sectorial y territorial al que deban de res-
tringirse los permisos de trabajo que se otorguen a su amparo y complementarán las previsiones de mano de
obra extranjera que hubieren sido tenidas en cuenta en la fijación del contingente de trabajadores extranjeros
44 (…), sin que los permisos otorgados por este procedimiento computen a efectos de los citados contingentes”.
EL SISTEMA DE ACCESO LIBRE E INDIVIDUALIZADO

Los tres principios clásicos de la legislación de extranjería, como es sabido, son entra-
da con visado, como elemento de control, permanencia en España, mediante autoriza-
ción, y trabajo vinculado a la obtención de permiso (5).
Los trabajadores extracomunitarios son titulares del derecho al trabajo si se encuen-
tran en situación regular en nuestro país, y con las limitaciones propias del sistema de
autorización administrativa (art. 10.1 LOEx), pues los extranjeros gozan en España de
los derechos constitucionales del Título I de la CE, en los términos establecidos por los
tratados y la ley (art. 13.1 CE). Es decir, tienen reconocidos derechos constitucionales,
dotados de protección constitucional, si bien en cuanto a su contenido son derechos
de configuración legal (STC 107/1984, de 23 de noviembre).
En la regulación actual, sólo si el trabajador extracomunitario se encuentra en una
de las situaciones legales de estancia, residencia temporal, o residencia permanente
(arts 30 a 32 LOEx) sería titular del derecho al trabajo, (y además sin necesidad de per-
miso de trabajo si se encuentra en situación de residencia permanente (art. 41.3)).
En primer lugar, los extranjeros para ejercer una actividad laboral deben obtener
además del permiso de residencia o autorización de estancia, una autorización admi-
nistrativa para trabajar (art. 36.1). Por su parte, gozar de la situación de residencia tem-
poral exige, entre otros requisitos, al trabajador extracomunitario haber obtenido la
autorización administrativa para trabajar a que se refiere el citado art. 36.1 (art. 31.2).
Téngase en cuenta además, que la duración del permiso de residencia temporal será
idéntica a la del permiso de trabajo (art. 40 REx).
Lo anterior se deduciría de una interpretación del art. 10 en relación con el art. 36,
ambos de la LOEx. Sin embargo, si nos adentramos en el régimen jurídico del procedi-
miento de acceso individualizado, tal vez pueda matizarse esta afirmación inicial.
De partida, hemos de comparar el art. 39, relativo al contingente de trabajadores

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios


extranjeros con el art. 38, sobre el permiso de trabajo por cuenta ajena.
Mientras el citado art. 39 insiste en que este sistema se dirige a extranjeros que no
se hallen ni sean residentes en España, nada imponen al respecto el art. 36 o el art. 38
citados. A sensu contrario, se entendería que el procedimiento general se dirige a tra-
bajadores que se hallen o residan en España, sin distinción en cuanto a legalidad o ile-
galidad de esta situación. Es más, el art. 83 del REx, relativo a la tramitación de la soli-
citud del permiso de trabajo e instrucción del procedimiento, se refiere, en su apartado
6, específicamente al caso de que el trabajador extranjero no sea residente legal en
España. Ello ha permitido declarar en sede judicial que “el procedimiento general está
pensado para la vía general, que incluye solicitudes de permiso por extranjeros irregu-
lares en España” (6).
En segundo lugar, el acceso inicial al trabajo del trabajador extracomunitario esta
condicionado a la insuficiencia de trabajadores españoles o asimilados (comunitarios o
extranjeros autorizados para trabajar) capacitados para el desempeño del puesto de

5. Cfr., Rodríguez–Piñero y Bravo Ferrer,M., El acceso al mercado de trabajo de los extranjeros no comunita-
rios, en Relaciones Laborales, Tomo I/2000.
6. Cfr., STSJ de la Comunidad Valenciana (Sala de lo Contencioso–Administrativo), de 15 de abril de 2003. 45
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía trabajo correspondiente. En determinados supuestos, y para determinados colectivos,
la concesión inicial del permiso de trabajo, al igual que la renovación del mismo, no está
condicionada por la situación nacional de empleo (art. 40 LOEx, y art. 71 REx). En estas
situaciones se atiende a razones de protección de la familia, empresariales o producti-
vas, arraigo, vinculación o permanencia en España y razones humanitarias (7).
Finalmente, determinados profesionales (así como españoles de origen que hubieran
perdido la nacionalidad) están exentos de esta exigencia (art. 41 LOEx).
Finalmente, hemos de señalar que existe una amplia gama de permisos de trabajo. Junto
a los del régimen general (8), que se clasifican escalonadamente atendiendo a su duración
y a los ámbitos geográfico y profesional para los que se conceden (art. 69 REx), existen
diversos permisos de los llamados “regímenes especiales”. Así, para la realización de una
actividad de temporada (art. 42 LOEx, y art. 78 REx), de prestaciones transnacionales de
servicios (art. 43.2 LOEx), de prácticas profesionales y de formación (art, 79 LOEx). También
los trabajadores transfronterizos, estudiantes así como extranjeros con permiso de residen-
cia por razón de arraigo han de obtener una específica autorización para trabajar.
Sobre esta normativa se proyecta la reforma de la LOEx, en curso. En el momento
que se escribe este texto la misma se encuentra en fase de Anteproyecto de Ley
Orgánica de Reforma de la LO 4/2000.
La citada reforma se dirige, según su exposición de motivos, de un lado a facilitar
los medios a través de los que se desarrolla la inmigración respetuosa con los cauces
legales, y de otro lado, a reforzar los mecanismos para incidir en la lucha contra la inmi-
gración ilegal (cada vez más organizada y con mayores recursos para la consecución
de sus objetivos). Favorecer la inmigración legal y la integración de los extranjeros, de
una parte, y luchar contra la inmigración ilegal y el tráfico de seres humanos, de otra,
son los objetivos de la reforma de la Ley de Extranjería.
Centrándonos en el primer objetivo, la reforma introduce cambios en materia de
visados que persiguen, se afirma, simplificar la tramitación administrativa, en aras a
favorecer la inmigración legal de los trabajadores que deseen residir en España, supri-
miendo trámites innecesarios. El visado, una vez que el extranjero ha entrado en
España, le habilita para permanecer en la situación para la que le ha sido expedido.
La reforma también introduce la exigencia de personación del interesado en la pre-
sentación de solicitudes relativas a las autorizaciones de residencia y trabajo, que debe-
rá realizarse en los registros de los órganos competentes para su reconocimiento
(Disposición adicional 3ª nueva que pretendería, se afirma, mejorar la gestión de los
procedimientos de extranjería, con el objeto de ordenar adecuadamente los flujos
migratorios, y evitar el uso fraudulento de aquellos).
De otra parte, el nuevo art. 4.2 dispondría que “Todos los extranjeros a los que se
haya expedido un visado para permanecer en España por un periodo superior a 6
meses deberán solicitar personalmente la tarjeta de identidad de extranjero en el plazo
de un mes desde su entrada en España. Por su parte, el art. 25 bis incorporaría entre

7. Cfr., Martín Valverde, A., Aspectos laborales de la Ley (reformada de extranjería), en Tribuna Social,
126/2001.
8. Habitualmente se hable del régimen general en relación con el procedimiento del contingente, como dos
vías diversas de acceso al trabajo de los trabajadores extracomunitarios. Sin embargo, en los términos de la
LOEx se habla de autorizaciones de régimen general (art. 43.1) en relación con las de los regímenes espe-
ciales. El art. 43 se refiere a trabajadores transfronterizos y a la prestación transnacional de servicios, y el art.
46 42 se había referido al régimen especial de los trabajadores de temporada.
los tipos de visados el visado de trabajo y residencia, que habilita para ejercer una acti-
vidad laboral o profesional por cuenta ajena o propia y para residir.
Finalmente, tras las modificaciones introducidas en el art. 38 los extranjeros preci-
sarían para realizar una actividad laboral la correspondiente autorización administrativa
previa para trabajar, que habría de solicitar el empleador. Su carencia por el empresa-
rio no invalida el contrato respecto de los derechos del trabajador extranjero. Esta auto-
rización implicará la autorización para residir durante el tiempo de su vigencia.
De esta reforma se deduce que la tarjeta de identidad de extranjero se configura
como documento acreditativo de la autorización administrativa para residir, adaptando
así nuestra normativa al Reglamento 1030/2002, del Consejo, de 13 de junio. El visado
una vez que el extranjero ha entrado en España, le habilita para permanecer en la situa-
ción para la que ha sido expedido.
El visado parece adquirir así un valor adicional al actuar como permiso de trabajo y
residencia. Como ahora se verá la validez del visado como permiso de trabajo ya exis-
tía en el marco del proceso del contingente.

EL SISTEMA DEL CONTINGENTE

La determinación de un “cupo”, o una cifra de trabajadores extracomunitarios necesarios


para nuestro sistema productivo, caracteriza este sistema. El mismo se basa en una pre-
visión anticipada de las necesidades de mano de obra extracomunitaria de carácter anual.
El origen del sistema del contingente se encuentra en la Proposición no de Ley de
9 de abril de 1991que instaba al Gobierno a desarrollar una política activa de inmigra-
ción para la canalización de los flujos de inmigración legal, en atención a las necesida-
des de mano de obra y la capacidad de absorción de nuestra sociedad (9).
A partir de 1993 se inaugura esta fórmula de acceso de trabajadores extracomuni-

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios


tarios a nuestro mercado de trabajo, fijándose en los siguientes años distintos cupos de
trabajadores extranjeros (10).
De una parte, la gestión del contingente durante estos años convirtió esta fórmula
en un procedimiento “encubierto” de regularización de trabajadores extracomunitarios
en situación ilegal (11).
En esta década de los 90, regularizaciones abiertas y encubiertas irán progresivamente
actuando sobre esa “masa” o bolsa de trabajadores extracomunitarios en situación ilegal.
Por otra parte, este sistema de cupo o contingente de autorizaciones ha estado
abierto a poco sectores económicos. Inicialmente sólo se ha utilizado para contratar tra-
bajadores extracomunitarios para la prestación de servicios en la agricultura, servicio
doméstico y construcción. Se ha dirigido así a satisfacer exigencias empresariales,
actuando como factor de dinamización de estos sectores.

9. Esta nueva política de extranjería e inmigración iniciada en 1991 se dirigiría, de una parte, a limitar la entra-
da de extranjeros no comunitarios, a través de la exigencia de visados de estancia, y, de otra, a regulariza-
ciones de trabajadores en situación irregular.
10. En 1994 el cupo fijado será de 20.6000, de 25.000 en 1995. En 1996, no se aprobó ningún cupo pues
se llevo a cabo un proceso de regularización de extranjeros en situación irregular. En 1997 sólo se autoriza-
rán 15.000 trabajadores, en 1999, el cupo fijado será de 28.000, y de 30.000 en 1999. 2000 será también un
año de regularizaciones tras la aprobación de la LOEx 4/2000, y de su reforma por la LO 8/2000.
11. Cfr., ampliamente Aprell Lasagabaster, C. El contingente de autorizaciones para el empleo de trabajado-
res extranjeros no comunitarios: evaluación y evolución (1993–1999), en AAVV Inmigración y relaciones labo-
rales. Universidad de Granada. 2001. 47
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Regulación actual

Con la LOEx y el Reglamente este sistema estará definitivamente provisto de cobertura


legal. Su actual regulación por los arts. 39 LOEx y art. 65 REx recoge muchos de los
caracteres que han venido identificando la práctica del sistema del contingente, duran-
te la década de los años 90.
Así, la actual regulación determina que el Gobierno establecerá anualmente, siem-
pre que exista necesidad de mano de obra, un contingente para este fin, en el que fija-
rá el número y las características de las ofertas de empleo para trabajadores extranje-
ros que no se hallen ni sean residentes en España, con indicación de sectores y activi-
dades profesionales.
El procedimiento a seguir para la fijación anual de este cupo de oferta de empleo a
trabajadores extranjeros (no comunitarios) se especifica reglamentariamente (12).
En la regulación legal y reglamentaria se pone el acento sobre la aplicación de este
sistema a extranjeros que no se hallen, ni sean residentes en el territorio español. Es
preciso atender a la aplicación de esta previsión legal en la gestión de este sistema con
posterioridad a la LOEx.
Finalmente, la regulación reglamentaria prevé el procedimiento general como la vía
a seguir para la tramitación de los permisos de trabajo y residencia solicitadas por tra-
bajadores autorizados por este sistema, con las particularidades que el Gobierno intro-
duzca para adaptar la gestión del contingente a las necesidades del mercado de tra-
bajo nacional.
En la regulación de la LOEx y el REx el sistema del contingente y el sistema de acce-
so individualizado conviven como vías de acceso al trabajo de los trabajadores extraco-
munitarios. Pese a que el objetivo del sistema del contingente sea la ordenación de los
flujos migratorios, el legislador es consciente de la insuficiencia de esta vía para, de
forma exclusiva, hacer frente a un fenómeno caracterizado por la diversidad y comple-
jidad de supuestos.
El régimen jurídico del sistema de contingente se completaría con las Resoluciones
que disponen la publicación del Acuerdo del Consejo de Ministros que cada año deter-
mina el contingente de trabajadores extranjeros.

Problemas aplicativos de la gestión administrativa del contingente


del pasado año

Como ya hemos indicado el sistema del contingente es un procedimiento, por el cual el


Gobierno, teniendo en cuenta la situación nacional de empleo, fija el número y las

12. Son las organizaciones empresariales las que anualmente han de determinar el conjunto de los puestos
de trabajo, que consideran no podrá cubrirse con el mercado nacional. Sobre la base de estos datos, así
como la situación general de empleo de la provincia, la Comisión Ejecutiva Provincial o Insular del INEM ela-
borará una propuesta sobre el número y las características profesionales de los trabajadores que se requie-
ran, según los sectores de actividad.
El MTAS teniendo en cuenta las propuestas y los informes correspondientes, las propuestas elevadas al
Gobierno por las CCAA, así como otros informes elaborados al respecto, elabora una propuesta de determi-
nación del contingente.
Esta propuesta será sometida al informe de la Comisión Interministerial de Extranjería. Finalmente, el Gobierno
procederá a adoptar el Acuerdo correspondiente, previa audiencia del Consejo Superior e Política de
48 Inmigración y de las organizaciones empresariales y sindicales más representativas.
características de las ofertas de empleo que se ofrezcan a trabajadores extranjeros que
no se hallen ni sean residentes en España, con indicación de sectores de actividad (13).
El Gobierno Español articula este procedimiento como un mecanismo idóneo para
ordenar los flujos migratorios laborales, y para el año 2002 la regulación del contingen-
te pretendió que este fuera el único medio de acceso de los trabajadores extracomuni-
tarios al mercado de trabajo español.
El Acuerdo del Consejo de Ministros de 21 de diciembre de 2001, después de apro-
bar el número de trabajadores extranjeros no comunitarios que se aceptarán en
España, en régimen de contingente para el año 2002 (y de configurar el procedimien-
to especial) decidió que ninguna oferta (distinta de las incluidas en el contingente o en
la propuesta de los servicios públicos de empleo) (14) pudiera tramitarse por el proce-
dimiento general previsto legalmente.
A partir de la entrada en vigor del citado Acuerdo de 21–12–2001, ninguna solici-
tud de permiso de trabajo fundada en una oferta de trabajo que no se encuentre inclui-
da en el ámbito del contingente o en la propuesta de los Servicios Públicos de Empleo
es admitida a trámite.
Este Acuerdo convirtió el procedimiento del contingente en el único cauce de acce-
so al permiso de trabajo. Al efecto, dispondría la inadmisión a trámite, por motivos for-
males, (la inadecuación del procedimiento) de solicitudes de permiso siguiendo la nor-
mativa del procedimiento general, impidiendo a los extranjeros que se encuentren en
España solicitar permiso de trabajo, de acuerdo con la Ley y el Reglamento aplicable.
Esta política o actuación administrativa ha conectado dos vías de entrada en el mer-
cado de trabajo independientes, como son la del contingente de trabajadores autoriza-
dos, y la de la solicitud individualizada de permiso de trabajo (art. 70 del Reglamento),
subordinando esta segunda a la primera, hasta el punto de limitar y obstaculizar des-
proporcionadamente el sistema de acceso libre e individualizado al permiso de trabajo,
fijado por la citada Ley y su Reglamento.

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios


En definitiva, se habría impuesto un límite adicional, sin cobertura legal, a
unos procedimientos que, en sí mismos, se manifiestan insuficientes para garan-
tizar la entrada en el mercado de trabajo, de los trabajadores que el mismo pre-
cisa y en las condiciones de tiempo y lugar que este mercado demanda.
La doctrina judicial, en nuestra opinión acertadamente, ha declarado la ilegalidad de
tal actuación administrativa, rechazando la tesis de la Administración. Una tesis según
la cual, si el contingente se elabora teniendo presente la situación nacional de empleo,
y dicho parámetro ha de ser tenido en cuenta en el momento inicial del permiso de tra-
bajo, la inexistencia de previsión del contingente, determina la existencia de trabajado-
res nacionales que pueden ocupar el puesto ofertado, y consecuentemente, justifica la
desestimación del permiso de trabajo solicitado.

13. En 2002 esta oferta fue de 10.884 trabajadores para cubrir puestos de trabajo de carácter estable, y de
21.195 trabajadores para cubrir puestos de trabajo de carácter temporal, (que una vez terminado su trabajo
de temporada, deberán de regresar a su país de origen).
14. El art. 70.1.3 del RD864/2001, Reglamento de la citada Ley Orgánica de Extranjería establece que “Podrán
concederse permisos de trabajo por cuenta ajena en los términos que resulten de las propuestas que a tal efec-
tos puedan formular los servicios públicos de empleo correspondientes. Dichas propuestas especificarán el
ámbito sectorial y territorial al que deban de restringirse los permisos de trabajo que se otorguen a su amparo
y complementarán las previsiones de mano de obra extranjera que hubieren sido tenidas en cuenta en la fija-
ción del contingente de trabajadores extranjeros (…), sin que los permisos otorgados por este procedimiento
computen a efectos de los citados contingentes”. 49
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía La tesis de la Administración es rechazable por irreal, primero, y por desconocer la
diversa finalidad de las formas de acceso al mercado de trabajo, en segundo lugar.
Es irreal porque la genérica existencia de trabajadores nacionales que pudieran
aceptar la oferta, o en otros términos, la constatación de un excedente de mano de obra
nacional para el puesto de trabajo de que se trate, no es suficiente para fundamentar
la decisión denegatoria del permiso de trabajo (15). Es reiterada la jurisprudencia que
exige la demostración de que un español (o asimilado), con la competencia precisa
para su desempeño, manifieste el deseo de ocuparlo (STS 31 de marzo de 1997).
La elaboración del contingente no puede resultar el parámetro al que acudir para
justificar que la situación nacional de empleo no aconseja la concesión del permiso de
trabajo. Y ello sencillamente porque existe un distanciamiento entre la situación
nacional de empleo y el funcionamiento del procedimiento del contingente.
En segundo lugar, la finalidad de ambas vías es diversa. El sistema del contingente
pretende regular los flujos migratorios desde el exterior a España, atendiendo a las
necesidades de mano de obra de la economía española y de su capacidad de absor-
ción social (16). El procedimiento de acceso individualizado, por su parte, se dirige al
extranjero que ya se encuentra dentro de nuestras fronteras.
La ordenación de los flujos migratorios se pretende alcanzar haciendo gradual la
entrada de trabajadores, así como ordenando la procedencia nacional de trabajadores.
Como es sabido y acabamos de indicar los tribunales han declarado la ilegalidad de
esta actuación administrativa (17). La regulación para este año 2003 contiene previsio-
nes distintas (18), respetándose la independencia y compatibilidad de las dos vías
“ordinarias” de acceso al trabajo.
Finalmente, la regulación del contingente para el 2002 disponía que la firma del con-
trato de trabajo (en el país de origen), junto con la concesión del visado, tendrá validez
de autorización provisional para trabajar (lo que permitirá la incorporación inmediata de
los trabajadores a las empresas y la afiliación y alta en la Seguridad Social). Una vez que
los trabajadores se hallen en España, las empresas debían presentar la correspondien-
te solicitud a efectos de la concesión de los permisos de trabajo y residencia, por el pro-
cedimiento general fijado por el REx, con alguna matización prevista al efecto.
En definitiva, al igual que se establece por el REx (art. 65.10 y 11) la gestión del sis-
tema del contingente se remite en último término al procedimiento general, con las par-
ticularidades que establezca el Gobierno, en el Resolución anual correspondiente.

15. La concesión inicial de permiso de trabajo se condiciona a la insuficiencia de trabajadores en todo el terri-
torio nacional de españoles o extranjeros autorizados para trabajar y la certificación del servicio público de
empleo, expresando la inexistencia de demandantes de empleo disponibles para atender la oferta o certifi-
cación genérica del servicio de empleo, teniendo en cuenta el resultado de la gestión de ofertas similares en
los tres meses anteriores, correspondiendo al empresario acreditar que previo a la solicitud de permiso de
trabajo inicial, ha instado la gestión de la oferta.
16. Cfr. Proposición no de Ley de de abril de 1991. Esta será el punto clave en el desarrollo de la política espa-
ñola de inmigración, pues en ella se establecieron las líneas maestras de su actuación (Aprell Lagabaster).
17. Cfr. Sentencias de la Sala de lo Contencioso–Administrativo de los Tribunales Superiores de Cantabria
(7–2–2003), del País Vasco (7–2–2003) de la Comunidad Valenciana (15–4–2003); y Sentencia del Juzgado
de lo Contencioso –Administrativo núm. 1 de Alicante, de 26–11–2002, y Sentencia del Juzgado de lo
Contencioso–Administrativo núm. 2 de Valencia de 16–2–2002.
18. Resolución de 14 de enero de 2003 de la Subsecretaría, por la que se dispone la publicación del Acuerdo
del Consejo de Ministros de 27 de diciembre de 2002, por el que se regulan los procedimientos de contra-
tación y se fija el número y las características de las ofertas de empleo que se ofrecen para el año 2003 a
extranjeros residentes legales en España y a extranjeros que no se hallen ni sean residentes (BOE de 16 de
50 enero de 203, y corrección de errores de 31 de enero).
Resolución por la que se fija el contingente para este año
(Resolución de 14 de enero de 2003)

Como hemos destacado, el procedimiento del contingente no se desvirtúa por el man-


tenimiento de la vía general de acceso al trabajo.
Así lo ha entendido la Resolución que determina el contingente para el año 2003,
que se aparta de la gestión del contingente del pasado año, declarada ilegal por la juris-
dicción contencioso–administrativa, como hemos indicado.
La ordenación de los flujos migratorios se pretende alcanzar haciendo gradual la
entrada de trabajadores, así como ordenando la procedencia nacional de trabajadores.
Si bien en la elaboración del contingente no se hace referencia al Estado de proceden-
cia de los trabajadores que son necesarios para nuestro sistema productivo, tal y como
se regula la gestión del mismo, reconduce a trabajadores procedentes de Estados con
los que España haya firmado el correspondiente Convenio Migratorio, y dentro de éstos
con los que cuenten con un órgano de preselección de trabajadores (Rumania,
Colombia, Marruecos, Polonia, Ecuador y República Dominicana).
Por lo que respecta a las cifras del contingente–2003, éstas se distribuyen por
empleo estable (10.575), de temporada (13.672), y de trabajo temporal para trabaja-
dores que han sido titulares de un permiso de trabajo de temporada (9.910). Estas dos
últimas cifras se refieren prevalentemente a ofertas de trabajo para el sector agrícola
(11.183, y 9.815, respectivamente)
En relación con la llamada oferta de empleo estable, se consolida la tendencia ini-
ciada en 1998 de apertura de la oferta de empleo a trabajadores extranjeros a otros
sectores productivos. Efectivamente, la oferta esta referida al sector servicios (y no sólo
servicio doméstico) (2.479), a la Hostelería (1.927), Construcción (1.846), Industria del
Metal (1.092), Comercio (658), Agricultura (407), Industria de alimentación (361),
Industria de la madera (230), otras Industrias (159), Pesca (145), e Industria textil y

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios


confección(103).
Por lo que se refiere a las ocupaciones ofertadas, en sectores como la construcción,
en un importante número de ellas, se extienden a las categorías de oficios, que ocupan
las posiciones intermedias en los sistemas clasificatorios.
También es de destacar la existencia de alguna oferta a técnicos superiores y
medios (informáticos nivel superior y medio en Barcelona, por ejemplo).

Procedimiento para la gestión del sistema del contingente.


La selección de los trabajadores en los países de origen

La Resolución que determina el contingente para el 2003 establece los procedimientos


para la gestión de las ofertas de empleo estable, temporal, y estable en el servicio
doméstico. Los procedimientos se regulan de forma más clara, y se concretan los pla-
zos (de quince días), a favor de su simplificación y rapidez.

51
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Las previsiones normativas sobre el contingente señalan solamente que los contratos
de trabajo que se gestionen a través de este sistema deberán ser firmados por extran-
jeros que no se hallen ni sean residentes en territorio español (art. 65.8 RE), así como
que el contingente que se fije para la actividad del servicio doméstico tendrá en cuen-
ta las especiales condiciones de esta relación laboral (art. 65.9 RE).
Centrándonos en el procedimiento para gestionar ofertas de empleo estable, éste
puede definirse como un procedimiento rápido y carente de formalidades (19).
El visado concedido junto con el contrato de trabajo firmado en el país de origen
tendrá la validez de permiso de trabajo, a efectos de incorporación inmediata del tra-
bajador a la empresa (y a su afiliación y alta en la Seguridad Social). Una vez los traba-
jadores se encuentren en España el empresario han de remitir contratos de trabajo y
otra documentación a las Dependencias de Trabajo y Asuntos Sociales que remitirán los
expedientes a la autoridad gubernativa a los efectos de adoptar las resoluciones corres-
pondientes sobre los permisos de residencia.
El cambio más destacado que se introduce es la sustitución del permiso de traba-
jo, por el visado mas el contrato de trabajo. Esta separación de las exigencias de pro-
cedimiento resulta acertada, a mi juicio, por tratarse de procedimientos diferentes que
cumplen fines diversos.
No obstante la anterior es preciso señalar que esta regulación no se ajustaría a la
previsión normativa aún vigente, establecida en los párrafos 10 y 11 del art. 65 REx.
Sin embargo, la reforma normativa hoy en curso parece avanzar por esta línea de
simplificación de autorizaciones, al establecer que el visado de trabajo y residencia, habi-
lita para ejercer una actividad laboral o profesional por cuenta ajena o propia y para resi-
dir (art. 25 bis que se introduciría por el Anteproyecto de LO de Reforma de la LOEx).
Una mención separada debe realizara a la selección de los trabajadores en los países
de origen:
La previsión normativa al respecto establece que la DGOM orientará sobre los
mecanismos para permitir la selección de los trabajadores en los países de origen, aten-
diendo a los Acuerdos y Convenios suscritos en esta materia, pudiendo participar en
esta selección los empresarios o sus organizaciones (art. 65.6 REx).
Como hemos visto, la DGOM remite las ofertas de empleo a los órganos encarga-
dos de la preselección de los trabajadores en el país que corresponda, (a través de la
Embajada de España en dichos países)
Ello determina, como ya hemos indicado, que en la práctica los trabajadores con-
tratados sean nacionales de Estados con los que España haya firmado el correspon-

19. Las organizaciones empresariales provinciales, (y nacionales) son las que han de presentar las ofertas de
empleo genéricas, los contratos de trabajo–solicitud de permiso (según modelos recogidos en los anexos).
Se admite también que estas se presenten por empresas si pretenden contratar 5 o más trabajadores extranjeros.
Excepcionalmente cabe presentar ofertas nominativas, así por ejemplo dirigidas a trabajadores que hayan
sido titulares de permiso de trabajo en España y hayan retornado a su país de origen. También sería posible
la oferta nominativa si la empresa contratante forma parte de un grupo que integra empresas en los países
de origen de los trabajadores cuya contratación se pretende.
Verificada la propuesta, (si se dispone de contingente y las condiciones de trabajo ofertadas se ajustan a la
normativa aplicable), si recibe valoración favorable, en el plazo de 15 días, la DGOM (Dirección General de
Ordenación de las Migraciones) teniendo en cuenta además los Acuerdos Migratorios remite las ofertas a los
órganos encargados de la preselección de los trabajadores en el país que corresponda, (a través de la
Embajada de España en dichos países).
La Embajada comunicará (también en quince días) a la DOGM la fecha y el lugar de la selección de los tra-
bajadores. Realizada la selección, a los efectos de la solicitud de visado en la Oficina Consular se presenta la
52 documentación junto con los contratos, y tiene lugar la firma del contrato de trabajo.
diente Convenio Migratorio, y dentro de éstos con los que cuenten con un órgano de
preselección de trabajadores (Rumania, Colombia, Marruecos, Polonia, Ecuador y
República Dominicana).
La selección se llevará a cabo en la forma prevista en el convenio aplicable, con la
participación en su caso de la DGOM, las organizaciones empresariales, los empresa-
rios ofertantes o sus representantes.
Sin embargo, los referidos Acuerdos Migratorios no contienen una previsión deta-
llada al respecto (20).
Este es un tema que precisa de mayor atención para que en la selección en los países
de origen se ajuste a criterios objetivos y no discriminatorios.

INSUFICIENCIAS DEL VIGENTE RÉGIMEN DE ACCESO


AL TRABAJO DE LOS TRABAJADORES EXTRACOMUNITARIOS
Las vías de acceso ordinarias antes descritas se han manifestado insuficientes para garan-
tizar el acceso al mercado de trabajo, de los trabajadores que el mismo precisa y en las
condiciones de tiempo y lugar que este mercado demanda, así como para regular el fenó-
meno migratorio, en su actual dimensión. Es por ello que las sucesivas regularizaciones
“extraordinarias” han ido colmando las insuficiencias de los cauces “ordinarios”.
A nuestro juicio, las insuficiencias de las vías de acceso al trabajo de los traba-
jadores inmigrantes, derivan, entre otras causas, de su falta de adaptación a los
caracteres del mercado de trabajo, y a los del fenómeno migratorio.
El sistema del contingente se sustenta sobre unos principios de planificación colec-
tiva y anual de las previsiones globales de necesidades de mano de obra, que resultan
ajenos a los principios que inspiran el mercado de trabajo. Además, como ya ha sido
señalado, los datos de los servicios públicos de empleo no sirven a este respecto de

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios


orientación, toda vez que éstos solamente gestionan en torno al 15% de la oferta total
de empleo (21).
A mi juicio, debe de replantearse la idoneidad de la vía del contingente de trabaja-
dores autorizados, como vía principal de acceso de los trabajadores inmigrantes al mer-
cado de trabajo español. De mantenerse este sistema, por sus limitaciones e insu-
ficiencias intrínsecas habría de desempeñar un papel secundario.
El sistema de acceso libre e individualizado, por su parte, es un sistema “mas ade-
cuado” para el conjunto de lo supuestos particulares a los que se extiende, que para el
supuesto básico (y más importante en términos cuantitativos) del trabajador inmigran-
te en el que no concurren ninguna de las excepciones del denominado comúnmente
“régimen general” de acceso al trabajo.
Pretender avanzar en la búsqueda de soluciones normativas obliga a identificar los
rasgos definidores de la normativa vigente.

20. Por ejemplo, si atendemos al Acuerdo entre el Reino de España y la República de Polonia sobre la
Regulación y Ordenación de los Flujos Migratorios entre ambos Estados, hecho en Varsovia el 21 de mayo
de 2002., el art. 3 dispone que, “en la selección de trabajadores puede participar el empleador o sus repre-
sentantes. Esta selección tiene como objetivo la selección de los trabajadores más idóneos en relación con
las ofertas de empleo existentes. En caso de que resultara necesario, en el curso de la selección se organi-
zarán cursos previos de formación, así como el asesoramiento y la asistencia a los trabajadores interesados”.
21. Cfr., Memoria sobre la situación socioeconómica y laboral, España– 2000, del Consejo Económico y Social. 53
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía De la actual normativa se deduce que las condiciones de acceso al trabajo de los
extranjeros extracomunitarios se rigen por dos principios fundamentales, la exigencia
de “regularidad” de la situación administrativa del inmigrante, (desde el punto de vista
de la normativa sobre extranjería), y la inexistencia de un derecho de acceso al trabajo
en condiciones de igualdad, en relación con los ciudadanos españoles o comunitarios.
Estas condiciones, junto con otras razones, determinan la actual situación de estos tra-
bajadores en el mercado de trabajo español.
Atender a aquellas condiciones y a esta situación constituye un presupuesto nece-
sario para emitir cualquier valoración sobre nuestro régimen jurídico, y a ello nos dedi-
camos a continuación.

ACCESO AL TRABAJO: LA “REGULARIDAD O IRREGULARIDAD”


DE LOS TRABAJADORES INMIGRANTES

El sistema de acceso al mercado de trabajo en nuestra actual normativa parte de la dis-


tinción entre situación regular e irregular del trabajador extracomunitario. El acceso
queda limitado a los extranjeros residentes legales en España y a los extranjeros que no
se hallen ni sean residentes en ella.
Si bien, con anterioridad, el sistema de acceso del contingente anual había servido
para la regularización de trabajadores inmigrantes, esta práctica resulta decididamente
abandonada. Hoy, este sistema se articula sobre la selección y contratación de los tra-
bajadores en el país de origen (22).
La vía de acceso libre e individualizado, a través de la solicitud del correspondiente
permiso de trabajo y residencia, se condiciona a la situación de estancia o residencia
legal del trabajador.
Sin embargo, la frontera entre la regularidad/irregularidad de la situación de traba-
jo y residencia es móvil. Situaciones inicialmente regulares pueden convertirse en irre-
gulares. (Téngase en cuenta, además, que la jurisprudencia venía entendiendo que el
permiso de trabajo, concedido con posterioridad al inicio de la prestación laboral, con-
validaba el contrato de trabajo, celebrado antes de su obtención.) Fundamentar el
acceso al mercado de trabajo sobre la exigencia de una situación de trabajo y residen-
cia regular podría resultar no plenamente justificado.
Sin embargo, la reforma en marcha profundiza en esta diferenciación entre inmigración
legal e ilegal. La anterior práctica de “regularizaciones” parece que pretende abandonar-
se. Desde mi punto de vista, a nivel teórico, las líneas políticas que expresa la reforma son
acertadas: freno a la entrada ilegal, y facilitar la entrada legal. La aplicación en la práctica
choca con la realidad de un fenómeno que en su conjunto no se deja “ordenar” o canali-
zar, pues responde a impulsos de variada procedencia, económica, social y política.
Se trataría de lograr que el procedimiento de acceso al trabajo no se alce en un obs-
táculo a la regularización de todos aquellos trabajadores que disponen de un trabajo en
nuestro país.

22. En el marco de un procedimiento donde los plazos son reducidos y en el que el visado concedido por la
autoridad consular, junto con el contrato de trabajo (firmado en el país de origen) tendrá validez de permiso
de trabajo a los efectos de la incorporación inmediata de los trabajadores a la empresa y a su afiliación y alta
54 en la Seguridad Social, tanto en los casos de ofertas de empleo genéricas como nominativas.
En este sentido se propone, en primer lugar, que la vía de acceso individualizado
debe ser independiente de situaciones coyunturales de residencia regular, abriéndose
a todo trabajador inmigrante con oferta de empleo, o contrato de trabajo. En segundo
lugar, el acceso inicial a un puesto de trabajo debe conllevar una situación de regulari-
dad de mayor duración que la del contrato de trabajo, a los efectos de búsqueda de
empleo.

LA SITUACIÓN NACIONAL DE EMPLEO

El régimen jurídico de entrada en el mercado laboral de los trabajadores inmigrantes se


caracteriza por subordinar aquella al derecho al trabajo de los españoles y ciudadanos
comunitarios (art. 35 CE). La situación nacional de empleo condicionará, según los tér-
minos legales, el acceso inicial al mercado de trabajo español.
Actualmente, el desempleo en nuestro país se extiende a diversos sectores produc-
tivos, y en concreto, al sector agropecuario, a la construcción o al sector servicios, sec-
tores donde predominantemente prestan servicios los trabajadores extracomunitarios.
España, como otros países de nuestro entorno geográfico, combina desempleo con
necesidades de trabajo en ciertos sectores, y para ciertos trabajos o categorías, carac-
terizadas por la dureza de las condiciones de trabajo, la alta tasa de temporalidad y los
bajos salarios.
El nivel de formación de los trabajadores y de protección social de nuestro sistema
permite esta combinación de desempleo y de los llamados “nichos de trabajo”, en los
que, de forma predominante, trabajan o se ocupan los trabajadores extracomunitarios.
La existencia de desempleo, en los diversos sectores productivos (constatada por
los servicios públicos competentes, mediante la oportuna certificación sobre la existen-
cia de trabajadores españoles —o asimilados—, demandantes de empleo disponibles

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios


para atender la oferta), puede que no sea garantía de la efectiva cobertura de la oferta
de trabajo aportada por el trabajador extracomunitario.
Y en este ámbito, como antes se señaló, la Jurisprudencia del Tribunal Supremo rea-
lizaría una corrección importante de la actuación administrativa denegatoria de permi-
so de trabajo, (fundada en la existencia de desempleados para la ocupación o puesto
de trabajo ofertado). Para el Tribunal Supremo, la constatación de excedente de mano
de obra nacional para el puesto de trabajo de que se trate, no es suficiente para fun-
damentar la decisión denegatoria del permiso de trabajo, exigiendo la demostración de
que un español (o asimilado), con la competencia precisa para su desempeño mani-
fieste el deseo de ocuparlo (STS 31 de marzo de 1997).
De otra parte, hemos de tener presente otra realidad, la de la actividad económica
sumergida, y sus relaciones con el trabajo de extranjeros en situación irregular o ilegal.
La falta de cifras oficiales se complementa con el descubrimiento de casos de explota-
ción de trabajadores y de tráfico ilegal de mano de obra.

55
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía En definitiva, concurren situaciones diversas, aquéllas en las que la situación irre-
gular del trabajador extranjero constituye una “patología” en el conjunto de las relacio-
nes laborales empresariales, y aquéllas otras en las que el inmigrante en situación irre-
gular se integra en unas relaciones laborales “fisiológicamente” irregulares. Estas situa-
ciones diversas exigen un tratamiento distinto.
De hecho, asistimos a ejemplos de contratación de trabajadores irregulares, dada la
falta de mano de obra local (o de otras regiones, desde las que ya no se desplaza), pero
que serían situaciones fácilmente “regularizables”, por voluntad de ambas partes.
Por el contrario, la situación de irregularidad de trabajadores extranjeros los aboca
a trabajar en actividades económicas sumergidas.
Como señalamos, la actual regulación confiere un tratamiento unitario a situaciones
diversas, lo que en definitiva no beneficia a nadie, salvo a aquellos empleadores que
actúan en la llamada economía oculta o irregular.
En este contexto, resulta de interés comentar una nueva línea jurisprudencial relati-
va a un tema de singular relevancia, el de los derechos laborales del trabajador extran-
jero, que presta servicios sin permiso de trabajo. Y es que, en efecto, sobre las conse-
cuencias contractuales de la falta de permiso de trabajo se esta produciendo una rec-
tificación de la doctrina sobre la nulidad del contrato.
La doctrina judicial ha declarado recientemente que el art. 36.3 LOE ha introducido
una sustancial modificación en este terreno, a tenor de la cual el contrato de trabajo del
trabajador extranjero celebrado sin permiso no es nulo, tal y como venía siendo decla-
rado por el Tribunal Supremo.
La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 14 de mayo de 2002
entiende que el art. 36.3 LOE al declarar que “la carencia de la correspondiente autori-
zación por parte del empleador (…) no invalidará el contrato de trabajo respecto de los
derechos del trabajador extranjero”, sólo puede ser interpretado en el sentido de consi-
derar que el contrato es perfectamente válido y eficaz para regular la relación laboral,
(independientemente de las responsabilidades penales y administrativas en que haya
podido incurrir el empresario). Para este Tribunal, el legislador ha pretendido lograr la
protección del trabajador extranjero perjudicado por la continua utilización de contrata-
ciones irregulares, que aprovechan la falta de permiso para eludir los deberes inheren-
tes al contrato de trabajo.
Decíamos anteriormente que estas condiciones de acceso al trabajo, junto con
otras razones, determinan la actual situación o posición de estos trabajadores en el
mercado de trabajo español. Veamos rápidamente como se define ésta.

56
TRABAJADORES INMIGRANTES: SEGREGACIÓN LABORAL

El acceso al mercado de trabajo se esta produciendo en determinados sectores de acti-


vidad, y en determinadas actividades. La hostelería (restauración), el campo, y la cons-
trucción, son los sectores de ocupación predominantes. El trabajo de empleados de
hogar es una actividad ocupada por un número significativo de trabajadoras inmigran-
tes. Además, el fenómeno migratorio se caracteriza por su concentración territorial, en
Comunidades Autónomas, pero también en concretas localidades, lo que es trascen-
dente a efectos de integración social. Madrid, Cataluña, Andalucía y Murcia, son las
Comunidades Autónomas de destino. La segregación profesional también distingue
entre continentes de origen, y sexo del trabajador. En el sector agrario y en el de la
construcción se emplea a trabajadores (varones) procedentes de África, mientras que
en el sector servicios tienen una importante presencia las trabajadoras de América
Central y del Sur (23).
La segregación laboral por razón de sexo, raza, u origen nacional es una caracte-
rística muy generalizada del mercado de trabajo. Esta segregación laboral se traduce o
complementa con una discriminación salarial, que perpetúa las situaciones de discrimi-
nación de los colectivos más débiles, en términos de poder económico y social.
Finalmente, atendiendo a las características del colectivo de trabajadores inmigran-
tes, hemos de señalar que resulta cambiante en cuanto al país de procedencia (lo que
puede, parcialmente, dar la razón a quienes afirman que el llamado “efecto llamada”
guarda más relación con las condiciones políticas, sociales, y económicas del país de
salida, que con la política o normativa migratoria del país de llegada o de tránsito); las
mujeres empiezan a tener un protagonismo novedoso en el panorama tradicional de los
flujos migratorios; y presenta rasgos diversos según estos trabajadores busquen
empleo temporal, o definitivo.
Insistiendo en la complejidad del fenómeno migratorio actual, hay que distinguir

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios


situaciones cualitativa y cuantitativamente significativas, donde la expansión económica
local ha estado vinculada a procesos migratorios.
En zonas del mediterráneo español (y en Huelva), se aprecia la conexión entre fuertes
procesos inmigratorios y la expansión de agriculturas intensivas para la exportación (24).
El acceso y la permanencia de trabajadores inmigrantes en las localidades
agro–exportadoras mediterráneas se conectan, y han sido funcionales a la propia lógi-
ca del sistema económico de la sociedad receptora.
La integración laboral de los trabajadores extracomunitarios exigirá de la actuación
conjunta de los protagonistas de las relaciones laborales asociaciones empresariales y
sindicatos. Tal vez puedan pensarse fórmulas de negociación colectiva sectorial (en los
sectores principalmente afectados, Agropecuario, Construcción y Hostelería) y de ámbi-

23. Se ha señalado que los hispanoamericanos (varones) ingresan en el mercado de trabajo, por el sector de
la construcción (los ecuatorianos también por el agrícola), permaneciendo en ellos, aunque se observa des-
plazamientos hacia los servicios y el comercio (con mayor rapidez entre los peruanos). Los africanos ingre-
san mayoritariamente por la agricultura, y en menor proporción la construcción, y tienden a permanecer en
esos sectores. La mayor parte de las mujeres ingresan en el mercado de trabajo español, a través del servi-
cio doméstico, de donde intentan pasar a otros sectores, como el de hostelería, o al de limpieza de edificios
o empresas (Aparicio y Tornos).
24. Fresa en Huelva, frutas tropicales en la costa granadina–malagueña, hortalizas bajo plástico en el campo
Dalias–Níjar y en la costa de Mazarrón–Águilas, campos de lechuga, brócoli y otras hortalizas n la región
Murciana, frutales de hueso en el interior murciano y en Cataluña, cítrico en Valencia, etc. (Pedreño Canovas). 57
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía to territorial de Comunidad Autónoma (Madrid, Cataluña, Andalucía, Murcia…) sobre
condiciones de acceso, formación y de trabajo para los trabajadores inmigrantes. Se trata
de sectores que cuentan con una estructura negocial apta para tales fines, por su sec-
torialización, articulación y desarrollo de contenidos. Concretamente en el sector agrario
donde en Andalucía, por ejemplo, existen convenios en las 8 provincias andaluzas sería
una propuesta digna de considerar.
De otra parte, con la misma finalidad, podría tal vez pensarse si serían o no admisi-
bles formas de acceso al trabajo donde temporalmente se establezcan condiciones
salariales inferiores, en profesiones o sectores donde estos trabajadores no son con-
tratados, a los efectos de atacar la situación de segregación laboral.
Esta vía no debe sorprendernos porque ya esta prevista legalmente a través de una
figura contractual, el contrato de aprendizaje (25), y de otra parte, existen ya en los
convenios colectivos cláusulas sobre doble escala salarial, con salarios menores para
los trabajadores de nuevo ingreso (26).
Sobre estas cláusulas convencionales que establecen una doble escala salarial se ha
pronunciado el Tribunal Constitucional en la STC 119/2002, de 20 de mayo. El TC ha
declarado que la diferencia salarial entre los trabajadores, atendiendo a la fecha de ingre-
so en la empresa, no lesiona el art. 14 CE, al no ser definitiva; que no lesiona el art. 14
CE, toda vez que transcurridos 2 años “automáticamente”, el trabajador “asciende” al
siguiente nivel retributivo. Se ha establecido así una distinción entre lo que podríamos lla-
mar diferencias de trato “transitorias”, y “definitivas” con relevancia constitucional.
Esta fórmula puede promocionar el empleo regular de trabajadores inmigrantes y
ayudar a la superación de “guetos laborales”, presupuesto necesario para una auténti-
ca integración social.

CONCLUSIONES Y PROPUESTAS
Las cifras sobre inmigrantes irregulares, en contraste con las del contingente de traba-
jadores autorizados anualmente, y los supuestos de explotación laboral de estos traba-
jadores, describen una realidad que la norma jurídica no puede ignorar.
Desde diversos ámbitos, se afirma la necesidad de un cambio de la política de cie-
rre de fronteras a la inmigración y de expulsión (la propia OCDE, en recomendaciones
recientes al Estado Español, así lo ha expresado).
El mercado de trabajo español tiene capacidad de absorción de esta mano de obra
extranjera, aunque no tiene evidentemente una capacidad ilimitada. Téngase en cuen-
ta además que otro tipo de flujo migratorio (junto a los autorizados, y los flujos de inmi-
gración ilegal) es el unido al reagrupamiento familiar, que aparece en el segundo

25. El contrato para la formación tendrá por objeto la adquisición de la formación teórica y práctica necesa-
ria para el desempeño adecuado de un oficio o de un puesto de trabajo que requiera un nivel de cualifica-
ción; se podrá celebrar con trabajadores extranjeros durante los dos primeros años de vigencia de su per-
miso de trabajo (salvo que acrediten la formación y experiencia necesarias para el desempeño del puesto de
trabajo); la duración del contrato será de 6 meses a dos años (ampliable a 3 años por convenio colectivo); el
salario será el fijado n convenio para este clase de contratos, sin que pueda ser inferior al SMI, en propor-
ción al tiempo de trabajo efectivo.
26. Sobre estas cláusulas convencionales, la jurisprudencia del TS viene estableciendo su admisión si se ins-
criben en el marco de una política empresarial de empleo. El TC (STC 119/2002) ha declarado su constitu-
58 cionalidad sobre la base, entre otros argumentos, del carácter temporal de la diferencia de trato establecida.
momento del ciclo migratorio (Dassetto), y a las migraciones forzadas de refugiados, y
solicitantes de asilo. Un flujo legal aún no muy importante, entre nosotros, pero que no
puede ser olvidado.
Entre los dos polos o extremos, de apertura o de cierre de fronteras a la inmigración
(o de limitación extrema de los flujos migratorios autorizados) es preciso encontrar vías
intermedias. Al efecto consideramos necesario avanzar en las siguientes líneas
ya señaladas:
– Replantear la idoneidad de la vía del contingente de trabajadores autorizados, como
vía principal de acceso de los trabajadores inmigrantes al mercado de trabajo español.
De mantenerse este sistema, por sus limitaciones e insuficiencias intrínsecas habría de
desempeñar un papel secundario.
– La vía de acceso individualizado debe ser independiente de situaciones coyunturales
de residencia regular, abriéndose a todo trabajador inmigrante con oferta de empleo, o
contrato de trabajo.
– El acceso inicial a un puesto de trabajo debe conllevar una situación de regularidad
de mayor duración que la del contrato de trabajo, a los efectos de búsqueda de empleo.
– Negociación colectiva sectorial (en los sectores principalmente afectados,
Agropecuario, Construcción y Hostelería) y de ámbito territorial de Comunidad
Autónoma (Madrid, Cataluña, Andalucía, Murcia…) sobre condiciones de acceso, for-
mación y de trabajo para los trabajadores inmigrantes.
– También pueden plantearse formas de acceso al trabajo de los trabajadores extranje-
ros, donde temporalmente se establezcan condiciones salariales inferiores, en profesio-
nes o sectores donde carezcan de presencia.

Las condiciones de acceso al mercado de trabajo de los trabajadores extracomunitarios

59
El cónyuge en la
nueva perspectiva
jurídica del derecho
a la reagrupación
familiar
Elena López Barba
Universidad de Huelva

INTRODUCCIÓN. NUEVO ESTADO DE LA CUESTIÓN


El derecho a la reagrupación familiar del inmigrante, fruto del reconocimiento del dere-
cho fundamental a la vida en familia, encuentra hoy su reflejo normativo en la mayoría
de las legislaciones estatales (1), en la normativa comunitaria (2) y en los tratados y
acuerdos internacionales (3). Y la causa no es otra que la afirmación de un derecho

1. En la actualidad y en el caso del Estado español, la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos
y libertades de los extranjeros en España y su integración social, modificada por la Ley Orgánica 8/2000, de 22
de diciembre (en adelante LOEx), dedica a la cuestión de la reagrupación familiar los artículos 16 a 19. Pero
no es el único Estado que se preocupa en su legislación de este asunto, tal y como se deduce del contenido
de la Resolución sobre la armonización de las políticas nacionales en materia de reagrupación familiar, adop-
tada por los Ministros encargados de la inmigración durante su reunión de Copenhague del 1 de junio de 1993
(SN 2828/1/93 WGI 149 REV 1), relativo al examen de los diferentes ordenamientos jurídicos estatales.
2. Artículos 7 y 9 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, proclamada en Niza, el 7
de diciembre de 2000; y el Título IV del TCE.
3. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, los Pactos Internacionales de 1966 sobre los
derechos civiles y políticos y sobre los derechos económicos, sociales y culturales, el Convenio internacional
sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de sus familiares de 1977, el
Convenio sobre los Derechos del niño de 1989, el Convenio Europeo para la protección de los derechos
humanos y las libertades fundamentales de 1950, la Carta Social Europea de Turín de 1961… 61
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía básico para el inmigrante que actúa como mecanismo de integración y estabilización en
los países de acogida y que se ha comprobado que reduce fenómenos como el racis-
mo y la xenofobia.
Sin perjuicio de lo anterior, en los últimos tiempos, la reagrupación familiar es espe-
cial objeto de atención para los legisladores por la magnitud que ha alcanzado esta
práctica, lo que ha incrementado los deseos de su control institucional. Un reciente
informe del Parlamento Europeo(4) cuantifica esta realidad, y declara que en la actua-
lidad en los Estados miembros el mayor flujo de entrada y residencia regular lo origina
el ejercicio del derecho a la reagrupación familiar, exactamente, entre el 40% y el 50%,
cifra que en ocasiones, y según qué países, se ve superada. Y ello sin olvidar, el prota-
gonismo de este colectivo en el repunte de la natalidad una vez se han instalado en los
países de acogida, como es el caso de España.
Un dato es cierto, la regulación del fenómeno migratorio se encuentra incursa en un
constante cambio, lo que se justifica por parte del legislador en la necesidad de adap-
tarse a una realidad esencialmente mutable (5). Aunque quizás la causa de este cons-
tante cambalache se deba a que la vía del derecho se manifieste por sí sola como insu-
ficiente para enfrentar esta realidad que sobrepasa, con mucho, de un mero control
normativo. Sin entrar en estas consideraciones, pues también sobrepasa, con mucho,
el objeto de nuestro estudio, debemos centrarnos en las constantes y muy recientes
modificaciones legislativas dentro y fuera de nuestras fronteras sobre el fenómeno de
la reagrupación familiar.
La Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extran-
jeros en España y su integración social, regula por primera vez el derecho a la reagru-
pación familiar en nuestro país, al que además le dedica un capítulo específico dentro
del título relativo a los derechos y libertades de los extranjeros (6). Esto no significa que
con anterioridad el extranjero careciera de este derecho, sólo que se regulaba por nor-
mas de rango inferior, exactamente por un Reglamento y una Orden Ministerial (7). La
primera redacción legal de este derecho, por LO 4/2000, fue modificada poco después
de su entrada en vigor, en concreto por la Ley Orgánica 8/2000, de 22 de diciembre (8).
En esta ocasión se incorporan dos nuevos preceptos, los números 18 y 19, lo que no
supone una modificación especialmente significativa pues por su contenido bien podría

4. Informe del Parlamento Europeo sobre la propuesta modificada de Directiva del Consejo sobre el derecho
a la reagrupación familiar (A5–0086/2003).
5. Exposición de Motivos del Proyecto de Ley Orgánica de reforma de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de
enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, modificada por la Ley
Orgánica 8/2000, de 22 de diciembre; de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de Régimen
Local; y de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del
Procedimiento Administrativo Común (BOCG, VII Legislatura, Serie A, 20–6–2003).
6. BOE 12–1–2000. Dentro del Título I sobre “derechos y libertades de los extranjeros”, el capítulo II “rea-
grupación familiar”, artículos 16 y 17.
7. La Ley Orgánica 7/1985, de 1 de julio, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España, no hacía
referencia expresa al derecho a la reagrupación familiar, únicamente el artículo 13.3, y a propósito de las diver-
sas situaciones en las que los extranjeros pueden encontrarse en nuestro país, ordenaba lo que sigue: “el per-
miso de residencia se podrá conceder a los menores de dieciocho años y a los incapacitados. También podrá
incluirse a unos y a otros en el permiso correspondiente a la persona bajo cuya guarda se encuentren, si ésta
así lo solicita”, o lo que es lo mismo, sin necesidad de que exista parentesco entre ellos, de donde se deduce
que no ha de existir inconveniente alguno en el caso de ser familiares. Y así lo confirman los artículos 23.2,
28.1, 30.3, 54 y 56 —entre otros— del Reglamento de ejecución de la citada Ley (Real Decreto 155/1996, de
2 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de ejecución de la Ley Orgánica 7/1985 [BOE 23–2–1996]),
y más extensamente la Orden del Ministerio de la Presidencia, de 8 de enero de 1999, por las que se deter-
minan las normas generales y de tramitación de los expedientes de visado y de los permisos de residencia por
reagrupación familiar, en desarrollo del Reglamento de Ejecución de la LO 7/1985 (BOE 13–1–1999).
62 8. BOE 23–12–2000.
haberse esperado al ulterior desarrollo de la Ley Orgánica por su Reglamento de ejecu-
ción. Lo más significativo de la reforma no está en los artículos que se añaden sino en
los recortes que se efectúan sobre los preceptos ya existentes (los artículos 16 y 17). En
primer lugar, se reconoce el derecho a la reagrupación familiar como un derecho exclu-
sivo del extranjero residente en España y no como un derecho extensible a los familiares
que pueden ser reagrupados con él (9). En segundo lugar, se limita la lista de los fami-
liares reagrupables, por lo que la familia para el inmigrante queda constreñida al cónyu-
ge, a los hijos que sean menores de edad y no estén casados, y a los ascendientes, estos
últimos, sólo cuando se demuestre que estén a su cargo y haya una causa que justifique
la necesidad de su venida a España. Nada queda de la redacción tan abierta de la letra
e) que permitiría, en ocasiones, la reagrupación con familiares colaterales e incluso en
una interpretación —quizás en exceso— extensiva con la pareja de hecho (10).
Con posterioridad, por Real Decreto 864/2001, de 20 de julio, se aprueba el
Reglamento de ejecución de la Ley Orgánica 4/2000, modificada por la Ley Orgánica
8/2000 (11). También la aparición de esta norma supone un sensible recorte en el ejer-
cicio del derecho a la reagrupación familiar, en concreto, el artículo 41.5 RELOEx exige
para el uso del derecho a la reagrupación en cadena que el familiar que reagrupa, que
ha sido previamente reagrupado, disponga de un permiso de residencia independien-
te (12). Por otro lado, en los casos de exención de visado para el cónyuge, por rea-
grupación familiar, cuando el cónyuge ya se encuentra en España, aunque en situación
irregular, y decide regularizar su situación con base en el arraigo familiar con su cón-
yuge residente, la Ley exige que demuestre que ha convivido con él al menos un año,
para luchar así contra los matrimonios de conveniencia, a lo que el Reglamento añade
que ese año de convivencia haya sido en España, o lo que es lo mismo, se añade un
nuevo requisito que paradójicamente obliga a haber permanecido irregularmente en
nuestro país todo un año (13).

9. La inicial redacción del artículo 16.2 LOEx ordenaba que “los familiares de los extranjeros que residan en
España a quienes se refiere el artículo siguiente, tienen derecho a la situación de residencia en España para

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar


reagruparse con el residente”. La nueva redacción dada por LO 8/2000, establece que “los extranjeros resi-
dentes en España tienen derecho a reagrupar con ellos a los familiares que se determinan en el artículo 17”.
10. Con la entrada en vigor de la LO 8/2000 quedan derogadas las letras e) y f) de la inicial redacción del
artículo 17 en la LO 4/2000, que permitían la reagrupación con “cualquier otro familiar respecto del que se
justifique la necesidad de autorizar su residencia en España por razones humanitarias” y con “los familiares
extranjeros de los españoles, a los que no les fuera de aplicación la normativa sobre entrada y permanencia
en España de nacionales de Estados de la Unión Europea”.
11. Real Decreto 864/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de ejecución de la Ley
Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración
social, reformada por Ley Orgánica 8/2000, de 22 de diciembre (BOE 21–7–2001). En adelante RELOEx.
12. Artículo 41.5 RELOEx “los extranjeros que hubieran adquirido la residencia en virtud de reagrupación
podrán, a su vez, ejercer el derecho de reagrupación de sus propios familiares, siempre que cuenten ya con
un permiso de residencia obtenido independientemente del permiso del reagrupante y acrediten reunir los
requisitos previstos en la Ley Orgánica 4/2000, reformada por la Ley Orgánica 8/2000 y en este Reglamento
para proceder a dicha reagrupación”. Artículo del RELOEx que desarrolla lo ordenado en el artículo 17.2 LOEx
“reglamentariamente, se determinarán las condiciones para el ejercicio del derecho de reagrupación y, en
especial, del que corresponda a quienes hayan adquirido la residencia en virtud de una previa reagrupación”.
13. El artículo 49.2.d).e) RELOEx, en desarrollo del artículo 31.7 LOEx, prevé que podrán beneficiarse de la
exención de visado de residencia los “extranjeros que sean cónyuges de español o de extranjero residente
legal, nacional de un Estado parte del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, siempre que no se
encuentren separados de derecho, se reúnan las circunstancias del artículo 17 de la Ley Orgánica 4/2000,
reformada por la Ley Orgánica 8/2000 y se acredite la convivencia en España al menos durante un año” y a
los “extranjeros que sean cónyuges de extranjero residente legal, no nacional de un Estado miembro del
Espacio Económico Europeo, siempre que no se encuentren separados de hecho o derecho, se reúnan las
circunstancias del artículo 17 de la Ley Orgánica 4/2000, reformada por la Ley Orgánica 8/2000, se acredite
la convivencia en España al menos durante un año, y que el cónyuge tenga autorización para residir al menos
otro año”. Mientras que la LOEx únicamente ordena que se acredite un año de convivencia, sin especificar si
ha de ser en España o en otro Estado. 63
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía La redacción del Reglamento, en lo que se refiere al ejercicio del derecho a la rea-
grupación familiar resulta ciertamente más restrictiva que lo previsto inicialmente por la
LOEx, con esta base se presenta un recurso de nulidad ante el Tribunal Supremo soli-
citando la impugnación de éstos y otros preceptos reglamentarios, en atención a que
la norma impugnada carece del rango normativo adecuado y se extralimita de sus fun-
ciones (14). El 20 de marzo de 2003, el Tribunal Supremo admite la nulidad de alguno
de los preceptos impugnados, entre ellos los relativos a la reagrupación familiar en
cadena y a la exención de visado del cónyuge (15).
Consecuencia de este pronunciamiento judicial, que enmienda la labor reglamenta-
ria efectuada por Real Decreto 864/2001, el Gobierno anuncia una nueva reforma de la
LOEx. En esta ocasión, se presenta un proyecto de Ley Orgánica que ha de tramitarse
por la vía de urgencia, que supone un nuevo y significativo recorte al ejercicio del dere-
cho a la reagrupación familiar (16). Parece que este proyecto desee poner punto y final
a la reagrupación familiar en cadena. Aunque no la hace desaparecer formalmente, las
exigencias legales previstas en el nuevo proyecto la elimina en la práctica. Hasta ahora
el familiar reagrupado podía reagrupar a su vez a otros familiares que estuviesen dentro
de los enumerados por el artículo 17.1 LOEx (art. 17.2 LOEx). Este sería el caso de un
hijo, menor de edad no casado, que ha sido reagrupado por sus progenitores, residen-
tes en España. Gracias al reconocimiento de la reagrupación en cadena sería posible que
este mismo menor que ha sido previamente reagrupado pueda a su vez reagrupar a
otras personas. Así si el reagrupado fuera un menor de edad de diecisiete años que tiene
un hijo en el país de origen, podría solicitar su venida a España. De esta forma se con-
seguiría la entrada no sólo del hijo, sino también del nieto de los reagrupantes, y ello a
pesar de que la LOEx no prevé la reagrupación de más descendientes que los hijos (art.
17.1.b). Límite que se supera haciendo uso de la reagrupación encadenada (17).

14. SSTS 12–3–1982 y 28–7–1991, entre otras. Y en el mismo sentido SANTAMARÍA PASTOR, Juan Alfonso,
Principios de Derecho Administrativo, vol. I, tercera edición, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces,
Madrid, 2000, p. 349 “El reglamento no puede limitar los derechos o situaciones jurídicas favorables que la
ley establece, ni tampoco ampliar o endurecer las obligaciones o las situaciones desfavorables (…) el regla-
mento debe incluir todo lo indispensable para asegurar la correcta aplicación y la plena efectividad de la ley
misma que desarrolla; por otro lado, no puede incluir más que lo que sea estrictamente indispensable para
garantizar estos fines”.
15. Fundamento de Derecho quinto, de la STS de 20–3–2003 “En nuestra opinión exigir la obtención de un
segundo permiso de residencia, obtenido independientemente del permiso del reagrupante, para poder ejer-
cer el derecho de reagrupación familiar reconocido en la Ley, supone privar a quines han obtenido la resi-
dencia por reagrupación del derecho reconocido en el nº 2 del artículo 17 de la Ley para ejercer ese dere-
cho en relación con sus propios familiares. La posición adoptada reglamentariamente limita el ejercicio del
derecho de reagrupación familiar a quienes gocen de un segundo permiso de residencia obtenido de forma
independiente a las circunstancias familiares que permitieron su propia reagrupación, es decir se elimina por
vía reglamentaria lo que el Consejo de Estado denomina reagrupación en cadena y que ésta es una posibili-
dad que viene establecida en el texto legal. El precepto por tanto debe ser anulado”. Fundamento de Derecho
sexto, de la STS 20–3–2003 “El precepto legal no establece condición alguna a la convivencia durante al
menos un año como requisito para que pueda concederse la exención de visado a quien sea cónyuge de
residente en España. El establecer reglamentariamente la exigencia de que esa convivencia tenga que ser
necesariamente en España implica una restricción que va más allá de la exigencia legal y quiebra por tanto
el principio de legalidad, amen de que supone obligar a permanecer en territorio español durante un año en
situación irregular. Si el legislador hubiera querido imponer el requisito de convivencia en España hubiera
efectuado la remisión al artículo 16 de la Ley, comprendido en el mismo capítulo relativo a la Reagrupación
Familiar, y que sí se refiere a residencia en España. El precepto por tanto debe ser anulado”.
16. BOCG, VII Legislatura, Serie A, 20–6–2003.
17. Hasta ahora, y sin perjuicio de lo que resulte tras la aprobación del proyecto de reforma en curso de la
LOEx, como consecuencia de la declaración de nulidad del artículo 41.5 RELOEx, para llevar a cabo la rea-
grupación familiar en cadena era suficiente con que el familiar previamente reagrupado, que a su vez desea
reagrupar, probara el vínculo familiar —conforme a lo previsto en el artículo 17.1 LOEx—, sin perjuicio de cum-
64 plir los demás requisitos exigidos al inicial reagrupante —art. 18 LOEx—.
Un caso más sofisticado, que permitiría en último extremo la entrada de un familiar
colateral —aunque el legislador lo descarta a priori tras la reforma introducida por
LO 8/2000—, sería el siguiente: un sujeto que está residiendo en nuestro país puede
conseguir la reagrupación de sus ascendientes si demuestra además del vínculo fami-
liar que están a su cargo —no necesariamente por motivos económicos— y hay razones
que justifican su venida. Una vez aquí los ascendientes, y haciendo uso del derecho a
la reagrupación familiar en cadena, podrían solicitar la reagrupación de un hijo, herma-
no del inicial residente, siempre que aquél fuera menor de edad o estuviese incapaci-
tado y ellos detentaran su representación legal (art. 17.1.c). Incluso, si este hijo menor,
hermano del residente, tuviese un hijo, una vez en España podría solicitar también su
venida —la del sobrino del inicial reagrupante—.
Todo esto se ha de ver imposibilitado si se aprueba, como parece lo más probable,
el Proyecto de Ley Orgánica en curso. Pues se exigirá a partir de su entrada en vigor que
para el ejercicio de la reagrupación familiar en cadena se sea titular de un derecho de
residencia independiente (18), al tiempo, que la obtención de este requisito se modifica,
con un carácter, una vez más, muy restrictivo. Así el cónyuge reagrupado ya no consi-
gue el permiso de residencia independiente tras demostrar que lleva dos años convi-
viendo en España con su cónyuge reagrupante, sino que se reduce al supuesto de obte-
ner una autorización para trabajar. Lo mismo sucede con los hijos reagrupados, que ya
no obtienen el permiso de residencia independiente al alcanzar la mayoría de edad, sino
que precisan de este dato, unido a ser titular de una autorización para trabajar (19).
No sólo se complica notablemente la obtención del permiso de residencia inde-
pendiente, sino que al hacer condicionar de este requisito el ejercicio de la reagrupa-
ción familiar en cadena se elimina en la práctica este derecho, haciendo caso omiso de
lo expresado por el Consejo de Estado en el proceso de tramitación del RELOEx y por
la sentencia del Tribunal Supremo de 20 de marzo de 2003.
Pero éstas no son las únicas novedades, de una forma indirecta, otros cambios efec-
tuados en otros cuerpos legales también pueden afectar a los derechos de los extran-

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar


jeros y sus familiares en nuestro país, así debe destacarse las modificaciones al Código
civil con objeto de controlar la sustracción de menores (20) o la reforma para la obten-
ción de la nacionalidad (21). En la actualidad existe un proyecto en curso para la refor-
ma, entre otros, del artículo 107 Cc, con ello se pretende eliminar una discriminación
por causa de género aún existente en nuestro Código. Se desea evitar que la mujer
extranjera que reside en España y que haciendo uso para separarse o divorciarse de la

18. Artículo primero, número dos, por el que se modifica el apartado 2 del artículo 17 y se introducen dos
nuevos apartados 3 y 4, que quedan redactados como sigue: “2. Los extranjeros que hubieran adquirido la
residencia en virtud de una previa reagrupación podrán, a su vez, ejercer el derecho de reagrupación de sus
propios familiares, siempre que cuenten ya con una autorización de residencia y trabajo obtenidas indepen-
dientemente de la autorización del reagrupante acrediten reunir los requisitos previstos en esta Ley Orgánica.
3. Cuando se traten de ascendientes reagrupados, éstos sólo podrán ejercitar, a su vez, el derecho de rea-
grupación familiar tras haber obtenido la condición de residentes permanentes y acreditado solvencia eco-
nómica”.
19. Artículo primero, número cuatro, por el que se modifica el artículo 19 LOEx “[Link] cónyuge podrá obtener
una autorización de residencia independiente cuando obtenga una autorización para trabajar. 2. Los hijos rea-
grupados obtendrán una autorización de residencia independiente cuando alcancen la mayoría de edad y
obtengan una autorización para trabajar”.
20. Ley Orgánica 9/2002, de 10 de diciembre, de modificación de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviem-
bre, del Código Penal, y del Código Civil, sobre sustracción de menores (BOE 11–12–2002).
21. Ley 36/2002, de 8 de octubre, de modificación del Código Civil en materia de nacionalidad (BOE
9–10–2002). 65
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía norma extranjera que proceda según la actual redacción del artículo 107 Cc (22), se
enfrente a que esta norma no se lo permite o admitiendo la disolución obliga a la mujer
a renunciar a derechos esenciales tales como la patria potestad o la custodia de sus
hijos. Se busca modificar la legislación vigente (23) con la intención de que la mujer
extranjera que reside en nuestro país tenga los mismos derechos y garantías que las
nacionales en el ámbito de la separación o divorcio y en especial en lo relacionado con
los hijos. Parece así haberse solucionado un problema, ahora bien, qué fuerza tiene esta
decisión en el país de origen si los hijos hubiesen quedado allí.
Otro cambio significativo que hay que reseñar es la aprobación del Real Decreto
178/2003, de 14 de febrero, sobre entrada y permanencia en España de nacionales de
Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados parte en el Acuerdo sobre
el Espacio Económico Europeo (24), pues en el caso de que el reagrupante sea un
nacional español o de un país de la Unión Europea, o del Acuerdo sobre el Espacio
Económico Europeo (25), la reagrupación no se va a llevar a cabo por los mecanismos
previstos en la LOEx sino de acuerdo con este Real Decreto, sin duda más favorable.
Por último, en esta ola de cambios hay que advertir que el eminente proceso
de comunitarización en el que se encuentra incurso las cuestiones sobre extran-
jería, como resultado de la inclusión del Título IV TCE sobre visados, asilo, inmi-
gración y otras políticas relacionadas con la libre circulación de personas (26), se
ha puesto en marcha todo un cuerpo de propuestas de Directivas que afectan
estrechamente a esta materia, en particular, las relacionadas con la reagrupación
familiar (27), con los residentes de larga duración (28), con la libre circulación de

22. Artículo 107, párrafo primero Cc “la separación y el divorcio se regirán por la ley nacional común de los
cónyuges en el momento de la presentación de la demanda; a falta de nacionalidad común, por la ley de la
residencia habitual del matrimonio y, si los esposos tuvieran su residencia habitual en diferentes Estados, por
la ley española, siempre que los Tribunales españoles resulten competentes”.
23. Según el Proyecto de Ley Orgánica de medidas en materia de seguridad ciudadana, violencia doméstica
e integración social de los extranjeros (BOCG 17–3–2003), el artículo tercero, número tercero, el artículo 107
del Código civil quedará redactado como sigue “1. La nulidad del matrimonio y sus efectos se determinarán
de conformidad con la ley aplicable a su celebración. 2 La separación y el divorcio se regirán por la ley
nacional común de los cónyuges en el momento de la presentación de la demanda; a falta de nacionalidad
común, por la ley de la residencia habitual común del matrimonio en dicho momento y, en defecto de ésta,
por la ley de la última residencia habitual común del matrimonio si uno de los cónyuges aún reside habitual-
mente en dicho Estado. En todo caso, se aplicará la ley española cuando uno de los cónyuges sea español
o resida habitualmente en España: (…) c) si las leyes indicadas en el párrafo primero de este apartado no reco-
nocieran la separación o el divorcio o lo hicieran de forma discriminatoria o contraria al orden público” (La cur-
siva es nuestra).
24. BOE 22–2–20003, por el que se deroga el real Decreto 766/1992, de 26 de junio, sobre entrada y per-
manencia en España de nacionales de Estados miembros de las Comunidades Europeas, así como del Real
Decreto 737/1995, de 5 de mayo, y del Real Decreto 1710/1997, de 14 de noviembre, que lo modifica.
25. Según el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, firmado el 2 de mayo de 1992 en Oporto, entre
los Estados miembros de la CE, y los Estados de la Asociación Europea del Libre Cambio (Noruega, Islandia
y Lietchetentein). Por último, se ha incorporado Suiza, por acuerdo de 21 de junio de 1999, entre la
Comunidad Europea y la Confederación Suiza, sobre libre circulación de personas, que entró en vigor en
España el 1 de junio de 2002.
26. La competencia es asumida por la Comunidad en tanto en cuanto los objetivos previstos no pueden
lograrse a nivel nacional, sino que precisan de una mayor dimensión y de una mayor repercusión, de ahí que
por la vía de las Directivas se pretenda establecer las condiciones mínimas para alcanzar dichos objetivos sin
que se exceda en ningún caso de lo estrictamente necesario para este fin.
27. Propuesta de Directiva del Consejo sobre el derecho a la reagrupación familiar, de 1–12–1999, COM
(1999) 638. Propuesta modificada de Directiva del Consejo sobre el derecho a la reagrupación familiar, de
10–10–2000, COM (2000) 624. Propuesta modificada de Directiva del Consejo sobre el derecho a la rea-
grupación familiar, de 2–5–2002, COM (2002) 225. Informe del Parlamento Europeo sobre la propuesta
modificada de Directiva del Consejo sobre el derecho a la reagrupación familiar, de 24–3–2003,
A5–0086/2003, enmiendas que han sido rechazadas por la Comisión el 9 de abril de 2003.
28. Propuesta de Directiva del Consejo relativa al estatuto de los nacionales de terceros países residentes de
66 larga duración, de 13–3–2001, COM (2001) 127.
personas (29) o con los refugiados (30). La definitiva aprobación de todas ellas, tras el
respaldo obtenido en las Conclusiones de la Presidencia en el Consejo de Europa de
Salónica, los días 19 y 20 de junio de 2003, dará inicio a una nueva fase de adaptación
de nuestra normativa interna, lo que a la postre supondrá una nueva modificación de la
tan debatida Ley de extranjería y de los artículos sobre reagrupación familiar.

DERECHO A LA REAGRUPACIÓN FAMILIAR


La LOEx reconoce el derecho a la vida en familia y como una prolongación del mismo,
el derecho a la reagrupación familiar. Pero no es ésta la única vía legal, ni la más favo-
rable, para poder acceder a nuestro país por causa de la reagrupación familiar. Es pre-
ciso subrayar que la entrada y residencia de un extranjero, nacional de tercer Estado,
que vaya a ser reagrupado en España se va a llevar a cabo por una normativa diferen-
te en atención a la nacionalidad y circunstancias del reagrupante. Así si el extranjero,
nacional de tercer Estado, es familiar de un reagrupante también nacional de un tercer
Estado la reagrupación se ha de efectuar por los trámites previstos en la LOEx y su
Reglamento de ejecución. Si por el contrario el reagrupante es un nacional de un
Estado miembro de la Unión Europea o del Acuerdo sobre el Espacio Económico
Europeo, su régimen será el propio de las normas comunitarias que afectan al ejercicio
del derecho a la libre circulación (31), además de lo previsto en el RD 178/2003, de 14
de febrero. Por último, si quien reagrupa al nacional de un tercer Estado es nacional
español la norma aplicable es también el RD 178/2003, aunque habremos de observar
si su aplicación no origina, en ocasiones, supuestos de discriminación a la inversa, en
atención a que este nacional no ha ejercido el derecho a la libre circulación.
El régimen jurídico podrá ser también diverso, no en atención a la nacionalidad, sino
al especial estatuto jurídico del que disfrute el extranjero reagrupante en el país de aco-
gida, este sería el caso del estudiante, el refugiado…

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar


29. Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa al derecho de los ciudadanos de la
Unión y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miem-
bros, de 23–5–2001, COM (2001) 257. Propuesta modificada de Directiva del Parlamento Europeo y del
Consejo relativa al derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de su familia a circular y residir
libremente en el territorio de los Estados miembros, de 15–4–2003, COM (2003) 199.
30. Propuesta de Directiva del Consejo por la que se establecen normas mínimas sobre los requisitos y el
estatuto al que pueden optar ciudadanos de países terceros y personas apátridas para ser refugiados o bene-
ficiarios de otros tipos de protección internacional, de 26–2–2002, COM (2001) 510. Propuesta de Directiva
del Consejo sobre normas mínimas para los procedimientos que deben aplicar los Estados miembros para
conceder o retirar el estatuto de refugiado, COM (2000) 578; Propuesta modificada de Directiva del Consejo
sobre normas mínimas para los procedimientos que deben aplicar los Estados miembros para conceder o
retirar el estatuto de refugiado, COM (2002) 326.
31. Hasta la actualidad existe una regulación sectorial y fragmentaria del derecho de libre circulación y resi-
dencia de los nacionales de los países miembros, entre otros, el Reglamento 1612/68 del Consejo, de 15 de
octubre de 1968, relativo a la libre circulación de los trabajadores dentro de la Comunidad (DO L 257 de
19–10–1968, p. 2. Su última modificación se debe al Reglamento [CEE] nº 2434/92 [DO L 245 de
26–8–1992, p. 1]); la Directiva 68/360/CEE del Consejo, de 15 de octubre de 1968, sobre supresión de res-
tricciones a la circulación y a la estancia de los trabajadores de los Estados miembros y de sus familiares den-
tro de la Comunidad (DO L 257 de 19–10–1968, p. 13. Su última modificación se debe al Acta de adhesión
de Austria, de Finlandia y de Suecia); la Directiva 73/148/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1973, relativa
a la supresión de las restricciones a la circulación y a la estancia, dentro de la Comunidad, de los nacionales
de los Estados miembros en materia de establecimiento y de prestación de servicios (DO L 172 de
28–6–1973, p. 14); la Directiva 90/364 del Consejo, de 28 de junio de 1990, relativa al derecho de residen-
cia (DO L 180 de 13–7–1990, p. 26); la Directiva 90/365/CEE del Consejo, de 28 de junio de 1990, relativa
al derecho de residencia de los trabajadores por cuenta ajena o por cuenta propia que hayan dejado de ejer-
cer su actividad profesional (DO L 180 de 13–7–1990, p. 28); la Directiva 93/96/CEE del Consejo, de 29 de
octubre de 1993, relativa al derecho de residencia de los estudiantes (DO L 317 de 18–12–1993, p. 59). 67
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía En la actualidad, tal y como se apuntara anteriormente, toda esta regulación está
pendiente de un proceso de comunitarización, de suerte, que con la aprobación de
estas Directivas y con la definitiva transposición a las legislaciones de los Estados miem-
bros, habremos de presenciar nuevas orientaciones en la materia.
No es el ánimo de este trabajo examinar las cuestiones generales propias a la rea-
grupación familiar (32), sino evidenciar la diferencia de trato existente entre unos rea-
grupados u otros, en atención, exclusivamente, a la nacionalidad o al estatuto jurídico
de su reagrupante. Y para ello nos vamos a centrar en el caso específico del cónyuge,
partiendo del ejemplo de un nacional de un tercer Estado, cónyuge de un residente en
España que sea a su vez nacional de un tercer Estado, o de un Estado de la Unión
Europea o de uno de los países pertenecientes al Acuerdo sobre el Espacio Económico
Europeo o que sea un nacional español.

EL CÓNYUGE
El artículo 17.1.a) posibilita que el extranjero, nacional de tercer Estado, que disfrute de
un permiso de residencia —temporal o permanente—, que haya permanecido legal-
mente un año en España, que tenga su permiso renovado y que pueda residir, al
menos, un año más, pueda reagrupar al cónyuge en las siguientes condiciones “siem-
pre que no se encuentre separado de hecho o de derecho o que el matrimonio se haya
celebrado en fraude de ley. En ningún caso podrá reagruparse más de un cónyuge,
aunque la ley personal del extranjero admita esta modalidad matrimonial. El extranjero
residente que se encuentre separado de su cónyuge y casado en segundas o poste-
riores nupcias sólo podrá reagrupar con él al nuevo cónyuge y sus familiares si acredi-
ta que la separación de sus anteriores matrimonios ha tenido lugar tras un procedi-
miento jurídico que fije la situación del cónyuge anterior y sus familiares en cuanto a la
vivienda común, la pensión al cónyuge y los alimentos para los menores dependientes”

CÓNYUGE

Lo primero que llama la atención de este precepto es que hace referencia exclusiva-
mente al cónyuge y nada ordena en relación con la pareja de hecho. Y llama la aten-
ción porque durante el periodo de vigencia de la LO 7/1985 los Tribunales venían admi-

32. Al respecto del análisis de las cuestiones generales sobre la reagrupación familiar puede consultarse, entre
otros: Aguelo Navarro, P. y Álvarez Rodríguez, A. (2001). Normativa comentada sobre Derecho de extranjería.
Valladolid: Lex Nova. Aja, E., Coordinador (2000). La nueva regulación de la inmigración en España. Valencia:
Tirant lo Blanch. Carrascosa González, J. y Sánchez Jiménez, A. (2002). Legislación sobre nacionalidad y extran-
jería. Comentada y con jurisprudencia. Madrid: Colex. Espulgues Mota, C. y Lorenzo Segrelles, M de (2001).
El nuevo régimen jurídico de la inmigración en España. Valencia: Tirant lo Blanch. Freixas, T. y Remotti Carbonell,
J.C. (1998), Los Derechos de los extranjeros en la Constitución española y en la jurisprudencia del Tribunal
Europeo de Derechos Humanos. Revista de Derecho Político, nº 44/1998, 103–141. López–Muñiz Goñi, M.
(2000). La nueva Ley de extranjería. Madrid: Colex. Moliner Navarro, R.M. (2001). Reagrupación familiar y
modelo de familia en la LO 8/2000 de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España. Actualidad Civil, nº
14, 487–519. Moya Escudero, M. (2000). El derecho a la reagrupación familiar en la Ley de extranjería. La Ley,
nº 4982, 1 de febrero de 2000, 1–8. Moya Escudero, M., Coordinadora, (2001). Comentario sistemático a la
Ley de extranjería. Granda: Comares. Sánchez–Rodas Navarro, C., Coordinadora (2001). Extranjeros en España.
Régimen jurídico. Murcia: Laborum. Vázquez García, D. (1999–2000). El tratamiento de los menores en el caso
de las migraciones europeas. El reagrupamiento familiar y la protección de los derechos humanos. Revista de
68 la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, curso 1999–2000, 325–333.
tiendo la exención de visado por reagrupación familiar en los casos en los que pese a
carecer del vínculo matrimonial la pareja acreditaba una convivencia, con idénticos vín-
culos de afectividad, prolongada en el tiempo, y con especial atención a los supuestos
en los que existía descendencia (33). Pero con la actual redacción de la LOEx, quince
años después, y en un contexto en el que han avanzado notablemente las regulaciones
nacional y autonómicas para contemplar las relaciones more uxorio, la reagrupación
familiar en LOEx sólo es posible con el cónyuge.
Nada indica la Ley sobre si el cónyuge ha de ser de igual o diferente sexo, no olvi-
demos que en la actualidad dos países de la Unión Europea admiten el matrimonio
entre personas del mismo sexo. No obstante, cuando la LOEx hace mención al cónyu-
ge, se ha de interpretar que lo sea de diferente sexo, pues en nuestro Ordenamiento el
matrimonio sólo está previsto en situaciones de heterosexualidad y admitir la reagrupa-
ción en matrimonios homosexuales parecería, al día de hoy, contrario al orden público
(art. 39 CE).
Ordena también la Ley que del cónyuge que se quiere reagrupar no se esté sepa-
rado de hecho o de derecho. La exigencia a priori parece razonable, si la reagrupación
familiar se fundamenta en el derecho a la vida en familia, es preciso que la convivencia
no se haya roto entre los cónyuges. Pero esta explicación aunque obvia, se ajusta al
supuesto de las separaciones de derecho —más fácilmente demostrables—, pero no en
el caso de las separaciones de hecho, por una evidente dificultad en la prueba. Cómo
demostrar por parte del Estado que deniega la reagrupación con el cónyuge, que exis-
te una separación de hecho, si lo que justifica el uso de la reagrupación familiar es pre-
cisamente que el cónyuge reagrupable está en otro Estado y todo ello sin que se aten-
te por parte del Estado de acogida contra el derecho a la intimidad familiar del residente
en su intento por fundamentar la separación de hecho (art. 16.1 LOEx).
¿Qué tratamiento se da a estas cuestiones en la Propuesta modificada de Directiva
sobre el derecho a la reagrupación familiar?
Nuevamente se contempla al cónyuge como sujeto reagrupable (34) aunque en

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar


esta ocasión tangencialmente se hace referencia a la pareja de hecho (35).
Para entender el papel que juega la pareja de hecho en la propuesta modificada de
Directiva es preciso explicar el proceso y circunstancias de tramitación de la misma.
Con la elaboración de la Directiva se pretende dar una respuesta homogénea de todos
los países de la Unión Europea al fenómeno de la reagrupación familiar de residentes
nacionales de terceros países, de suerte que no haya un tratamiento dispar entre los
diferentes Estados miembros que pudiera desequilibrar los movimientos migratorios en
atención a qué normativa de qué Estado facilita en mayor medida la reagrupación fami-

33. Fundamento de Derecho noveno de la sentencia del TS (Cont–Adm) 6–6–2000 “Cabe concluir, según la
jurisprudencia que ha quedado recogida, que concurre una situación de unión de hecho similar a la conyu-
gal estable y continuada como circunstancia excepcional suficiente para justificar, a tenor de la doctrina rei-
terada de esta Sala sobre reagrupación familiar, la exención de visado”.
34. Artículo 4.1 “Los Estados miembros autorizarán la entrada y la residencia, de conformidad con la presen-
te Directiva y sin perjuicio del respeto a las condiciones contempladas en el Capítulo IV, de los siguientes
miembros de la familia: a) el cónyuge del reagrupante”.
35. Artículo 4.3 “Los Estados miembros podrán, por vía legislativa o reglamentaria, autorizar la entrada y la
residencia de conformidad con la presente Directiva, siempre que se respeten las condiciones definidas en
el Capítulo IV, del compañero no casado nacional de un país tercero que mantenga con el reagrupante una
relación duradera debidamente probada, o del nacional de un país tercero que constituya con el reagrupan-
te una pareja de hecho registrada, de conformidad con lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 5, así como
los hijos menores no casados, incluidos los adoptivos, de estas personas”. 69
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía liar. Pero los iniciales deseos de unificación normativa se ven frustrados en los sucesi-
vos debates, no obstante, ante la necesidad de dar salida al proyecto, el último texto
propuesto —que es el tercero— se presenta bajo tres premisas, el principio de flexibili-
dad, el principio de status quo y la cláusula de emplazamiento (36).
De este modo la propuesta de Directiva se convierte en una declaración de míni-
mos —muy básicos— que los Estados no pueden obviar, sin perjuicio, de que en oca-
siones incluso se permita, al menos por un tiempo, algunas peculiaridades y excepcio-
nes, siempre que mejoren estos mínimos marcados por la Directiva, o si los endurecen
(37), respeten la cláusula de status quo.
Bajo estas premisas, la propuesta de Directiva marca como mínimo indisponible
para los Estados miembros que reconozcan a los nacionales de terceros Estados que
residan en su país el derecho a la reagrupación familiar con el cónyuge (38), sin incluir
las relaciones de análoga afectividad. Tan sólo será posible la reagrupación con la pare-
ja de hecho en el caso de que los Estados miembros así lo prevean en sus propias legis-
laciones sobre extranjería, lo cual no es el caso de España (39). Este precepto forma
parte de los que han de ser revisados pasados dos años desde el plazo máximo para
la transposición de la Directiva, según la cláusula de emplazamiento (art. 19). Lo que se
ignora es si su revisión futura supondrá la permanencia de la diferencia de trato o si la
homogeneización entre las legislaciones estatales se hará siguiendo el modelo mínimo
—sólo la reagrupación con el cónyuge— o sobre el máximo —si incluirá a la pareja de
hecho y en qué términos—.
Qué sucedería en el caso de que el reagrupante fuese un nacional de un Estado de
la Unión Europea, o lo fuese de uno de los Estados del AEEE o se tratara de un nacional
español. En esta ocasión la norma aplicable sería el Real Decreto 178/2003, donde tam-
bién se hace alusión exclusivamente al cónyuge, “siempre que no estén separados de
derecho” (40) (art. 2.a).
No obstante, la jurisprudencia europea adopta una postura más decidida sobre las
parejas de hecho, con base en los principios de proporcionalidad y no discriminación.
Con este prisma enfrenta la cuestión la propuesta de Directiva relativa al derecho de los
ciudadanos de la Unión y de los miembros de su familia a circular y residir libremente

36. Flexibilidad: porque se va a permitir un cierto margen de maniobra a los Estados para que mantengan sus
diferencias —al menos durante un tiempo tras la aprobación de la Directiva— en la regulación interna de cier-
tas cuestiones y, excepcionalmente, se permitirán —incluso— algunas especificidades. Cláusula de manteni-
miento del statu quo: porque evita que los Estados se sirvan de la admisión de las excepciones para introdu-
cir requisitos o exigencias en sus legislaciones que no existieran con anterioridad a la aprobación de la
Directiva. Cláusula de emplazamiento: porque se prevén futuros encuentros, exactamente pasados dos años
desde la incorporación de la Directiva en las legislaciones de los Estados miembros, para seguir avanzando
en la búsqueda de la armonización, de manera que la propia norma marca los puntos que han de ser revisa-
dos prioritariamente.
37. Un ejemplo de la posibilidad de que una norma nacional pueda excepcionar el mínimo marcado por la
propuesta de Directiva sobre reagrupación familiar (art. 4.1.a), es lo previsto en el artículo 4.5 que admite que
“los Estados miembros podrán requerir que el reagrupante y su cónyuge hayan alcanzado una edad mínima,
que no superará la de la mayoría legal, antes de que el cónyuge pueda reunirse con el reagrupante”, eso sí,
siempre que respete el límite de la cláusula del status quo.
38. A diferencia de la LOEx la propuesta de Directiva no exige que el cónyuge no esté separado de hecho o
de derecho (art. 4.1.a), sin embargo en el artículo 16.1.b se reconoce a los Estados miembros la posibilidad
de denegar la entrada o el permiso de residencia con fines de reagrupación familiar, o incluso retirar el per-
miso o denegar su renovación, “cuando el reagrupante y el miembro o miembros de su familia no hagan o
hayan dejado de hacer vida conyugal o familiar efectiva”.
39. En el caso de la legislación española sobre los refugiados sí se admite la reagrupación familiar con la pare-
ja de hecho, artículo 10.1 de la Ley 5/1984, de 26 de marzo.
40. Obsérvese que se refiere a la separación de derecho y no a la separación de hecho, como en el caso
70 de la LOEx.
en el territorio de los Estados miembros. En esta ocasión se repite el esquema de ase-
gurar la reagrupación con el cónyuge (art. 2.2.a), pero a diferencia de los casos ante-
riores, también se impone la reagrupación con la pareja de hecho en todos aquellos
Estados de acogida cuya legislación “reconoce la situación de las parejas no casadas
y respetando las condiciones previstas por dicha legislación”. No es que se regule la
reagrupación en pié de igualdad para el cónyuge y las parejas de hecho en todos los
Estados de la Unión, pero sí es cierto que los Estados miembros que reconocen para
sus nacionales este derecho no podrán tratar de diferente modo a las parejas de
hecho originadas en otros Estados miembros. En definitiva, la Comisión entiende que
la Unión carece de competencia para armonizar las legislaciones interiores imponien-
do la reagrupación con las parejas de hecho, incluyendo los Estados de acogida que
no reconocen estas relaciones para sus nacionales, pero sí puede, en aras de los prin-
cipios de igualdad y no discriminación, imponer que las parejas procedentes de otros
Estados miembros sean tratadas de la misma forma que los ciudadanos de los países
de acogida (41). El trato para con los familiares de nacionales de la Unión Europea o
del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, es claramente más favorable, que
con los familiares de nacionales de terceros Estados, pues para aquéllos no se toma
como referencia lo previsto en cada legislación sobre extranjería, sino lo previsto en
cada legislación para sus propios nacionales.
En este grupo más favorecido debería incluirse también a los familiares de naciona-
les españoles. En principio, así lo prevé el artículo 2 del Real Decreto 178/2003, pero
hasta la fecha, dado que no se ha aprobado aún la propuesta de Directiva relativa al
derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de su familia a circular y resi-
dir libremente en el territorio de los Estados miembros, los nacionales españoles que
deseen reagrupar a su cónyuge nacional de tercer Estado no se ven beneficiados de la
normativa comunitaria, que sólo se refiere a los nacionales de los Estados miembros
que han hecho uso del derecho a la libre circulación. De esta exclusión se podría dedu-
cir un supuesto de discriminación a la inversa, tal y como pudiera interpretarse de la

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar


sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, de 25 de julio de 2002
(42), que no es extensible, en principio, a aquellos que siendo nacionales de los
Estados miembros no han hecho uso del derecho a la libre circulación (43).
Exactamente esta sentencia, que da respuesta a cuestiones prejudiciales, evidencia
el riesgo de otorgar un trato más favorable al nacional alemán, ad exemplum, residen-
te en España que desea reagrupar a su cónyuge, nacional de tercer Estado, que si el

41. “Por lo que se refiere a las parejas, ya se trate de parejas inscritas o parejas de hecho, la Comisión con-
sidera igualmente que el reconocimiento de estas situaciones debe llevarse a cabo por referencia exclusiva-
mente a la legislación del Estado miembro de acogida. El reconocimiento, a los efectos de la residencia, de
parejas de hecho según la legislación de otros Estados miembros podría plantear problemas a Estados miem-
bros cuyo Derecho de familia no reconoce esta posibilidad. El reconocimiento de derechos, que no se reco-
nocen a sus propios nacionales, a parejas procedentes de otro Estado miembro podría efectivamente crear
una situación de discriminación a la inversa, que es propósito de la Comisión evitar”. COM (2003) 199, de 15
de abril. Idéntico razonamiento se adopta en el caso de la reagrupación con cónyuges del mismo sexo, de
modo que lo que permita la reagrupación sea lo ordenado en la legislación del país de acogida y no del
Estado de procedencia, con lo que se evita imponer esquemas familiares no admitidos para los propios
nacionales del país receptor.
42. Sentencia del TJCE de 25 de julio de 2002, asunto MRAX (C–459/99).
43. Sobre la posible influencia del contenido de esta sentencia para los nacionales españoles que no han
hecho uso del derecho a la libre circulación puede consultarse Ferrer Gómez, A. (2002). Derecho de entra-
da de nacionales de países terceros cónyuges de nacionales de Estados miembros. Diario la Ley, 29 de
noviembre de 2002, 8–12. 71
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía reagrupante fuese un español con residencia en España. Pues a la luz de la actual nor-
mativa comunitaria y de los principios de proporcionalidad, de no discriminación y de
respeto del derecho a la vida en familia vigentes en la Unión Europea no se piensa en
el nacional que no ha hecho uso del derecho a la libre circulación, de ahí que la norma
aplicable en un principio sea el RD 178/2003, que no es tan flexible (arts. 3 y siguien-
tes) como lo que se deduce de esta sentencia del TJCE:
“(…) un Estado miembro no puede denegar, en la frontera, la entrada a un nacional
de un Estado de un país tercero, cónyuge de un nacional de un Estado miembro, que
intente entrar en su territorio sin disponer de un documento de identidad o de un pasa-
porte válido, en su caso, de un visado, cuando dicho cónyuge pueda probar su identi-
dad, así como el vínculo conyugal, y si no concurren circunstancias que permitan demos-
trar que representa un riesgo para el orden público, la seguridad pública o la salud públi-
ca en el sentido de los arts. 10 de la Directiva 68/360 y 8 de la Directiva 73/148”.
“(…) no autorizan a los Estados miembros a denegar un permiso de residencia ni
a adoptar una medida de expulsión en contra de un nacional de un país tercero, que
pueda aportar la prueba de su identidad y de su matrimonio con un nacional de un
estado miembro, por el único motivo de que haya entrado ilegalmente en el territorio
del Estado miembro de que se trate”.
“(…) un Estado miembro no puede negarse a expedir un permiso de residencia a
un nacional de un país tercero, cónyuge de un nacional de un Estado miembro, que
haya entrado legalmente en el territorio de dicho Estado miembro, ni adoptar una medi-
da de expulsión del territorio en su contra, por el único motivo de que su visado haya
caducado antes de haber solicitado el permiso de residencia”.
“(…) un extranjero, cónyuge de un nacional de un Estado miembro, tiene derecho
a interponer un recurso ante la autoridad competente, que contempla el mencionado
art. 9, ap. 1, contra una decisión denegatoria de un primer permiso de residencia o con-
tra una decisión de expulsión adoptada antes de la expedición de dicho permiso, aun
cuando no disponga de un documento de identidad o cuando, pese a estar sometido
a la obligación de poseer visado, haya entrado en el territorio del estado miembro sin
dicho visado o haya permanecido en él con posterioridad a su caducidad”.
En atención a lo resuelto en esta ocasión por el TJCE, la última propuesta modifica-
da de Directiva sobre libre circulación añade un nuevo artículo [Link] según el cual “no
se denegará la tarjeta de residencia por el único motivo de que el interesado carece de
visado o su visado haya caducado antes de la presentación de la solicitud de la tarjeta
de residencia”.

MATRIMONIOS DE CONVENIENCIA

También es objeto de especial atención los matrimonios de conveniencia, de ahí que el


artículo 17.1.a) de la LOEx llame la atención sobre los mismos advirtiendo de un espe-
cial control desde las autoridades para evitar, en lo posible, esta práctica fraudulenta.

72
La propuesta de Directiva sobre reagrupación familiar toma eco de esta cuestión y en
su artículo 5.2, párrafo 2º, contempla que “a fin de obtener la prueba de la existencia
de vínculos familiares, los Estados miembros podrán realizar con el reagrupante y los
miembros de su familia y efectuar cualquier otra investigación que estimen necesaria”.
Pero esta práctica no sólo es frecuente entre nacionales de terceros Estados, también
la normativa comunitaria es sensible a esta cuestión en relación a sus nacionales, tal y
como se refleja en la adopción de la Resolución del Consejo sobre medidas que debe-
rán adoptarse en materia de lucha contra matrimonios fraudulentos (44).

POLIGAMIA

No se admite, según LOEx, la reagrupación con más de un cónyuge, aunque esta forma
de matrimonio fuera válida de acuerdo con la ley personal. Nuevamente el criterio utili-
zado es el de la forma de matrimonio válida en el país de acogida y no la del país de
origen, pues de lo contrario se admitiría para el extranjero tipos de matrimonios impo-
sibles para los nacionales, además de que la poligamia se considera una forma matri-
monial contraria al orden público español.
La LOEx admite, no obstante, que el reagrupante pueda solicitar la entrada y resi-
dencia de uno de sus cónyuges, sin especificar cuál deba de ser el elegido. La pro-
puesta de Directiva concede la misma solución al problema de la poligamia, pero resul-
ta notablemente más ventajosa en cuanto al trato de los descendientes habidos con el
cónyuge que no se reagrupa.
Según el artículo 17.1.b) LOEx cuando se desea reagrupar a los hijos por parte de
uno sólo de los progenitores, esto es, cuando no están los dos residiendo en España,
será necesario que el progenitor reagrupante demuestre que ejerce en solitario la patria
potestad o que se le ha otorgado la custodia y los hijos están efectivamente a su cargo.
Postura que se explica en el deseo de no privar injustamente al otro cónyuge que hasta

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar


ahora conviviera con los hijos de su derecho a la vida en familia. Pero de acuerdo con
esta solución, si un mismo sujeto tiene más de un cónyuge, pero sólo puede reagrupar
a uno de ellos, no tendrá problemas para la reagrupación de los hijos menores fruto de
esa relación, pero sí existirán trabas para la reagrupación con los hijos habidos con los
cónyuges no reagrupados, lo que origina una discriminación entre los hijos del reagru-
pante en atención a que sean habidos dentro o fuera de la relación matrimonial con el
cónyuge reagrupado.
La propuesta de Directiva plantea una solución más favorable, pues admite la rea-
grupación con los hijos de un único vínculo, esto es, los habidos con los cónyuges no
reagrupados, cuando los progenitores en el extranjero consientan la venida a España
para reagruparse con el progenitor residente en nuestro país. Esta solución evita la dis-
criminación antes planteada, al tiempo que respeta los intereses del cónyuge no rea-
grupado, y lo que es mucho más importante, defiende el interés del menor.

44. DOC 382, de 16 de diciembre de 1997, p. 1. 73


III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía SEGUNDAS O POSTERIORES NUPCIAS

Partiendo una vez más de la idea de que la reagrupación familiar es un derecho que
está basado en el derecho a la vida en familia, no se permite la reagrupación sino con
el cónyuge con el que se esté casado al tiempo de solicitar la reagrupación, lo que
descarta a los que los fueron en anteriores nupcias. Pero para poder reagrupar al
cónyuge de un segundo o ulterior matrimonio es preceptiva la prueba de la separa-
ción de los cónyuges anteriores, que habrá de haberse producido mediante un pro-
cedimiento jurídico, que fije las cuestiones relacionadas con la vivienda, la pensión,
los descendientes… (art. 17.1.a LOEx). El cumplimiento de este requisito no es siem-
pre fácil, no sólo por la dificultad para acceder al orden jurídico en determinados
países y en determinadas situaciones inestables —que por lo general favorecen la
emigración—, sino porque los ordenamientos jurídicos de otros Estados en los que se
celebre el divorcio no tienen por qué prever necesariamente que en la resolución que
pone fin al matrimonio se pronuncie sobre todos estos extremos. Esta circunstancia
dificulta notablemente la reagrupación por causas en absoluto imputables a los nue-
vos cónyuges.
En el caso de un nacional que haya disuelto su matrimonio por resolución de un
juez extranjero, precisa del reconocimiento de esa sentencia en España, trámite que
difiere en atención al país en el que se haya dictado la sentencia, que en cualquier
caso debería pronunciarse sobre los mismos extremos previstos en la LOEx para per-
mitir la reagrupación del nuevo cónyuge.
Nada se regula al respecto en la propuesta de Directiva, por lo que la cuestión
queda al arbitrio de lo previsto en las legislaciones internas de los diferentes
Estados miembros, sin perjuicio de los cambios que puedan incorporarse antes de
la definitiva aprobación de esta norma, o lo que se derive del uso de la cláusula de
emplazamiento.

CONCLUSIONES
Quizás la primera conclusión que deba adoptarse sea lo arriesgado que resulta que-
rer asentar unos criterios generales en una materia sometida en la actualidad a un
proceso de transformación, cuyo resultado final depende de lo incierto del contenido
y del momento en el que sean definitivamente aprobadas las propuestas de Directivas
puestas en marcha. Además de lo incierto del resultado producido tras su transposi-
ción a las legislaciones internas de los diferentes Estados miembros. Aventurarse a
este respecto más se aproxima a soluciones de lege ferenda que a Derecho positivo.
La actual situación en el ordenamiento jurídico español se caracteriza por una evi-
dente disparidad de trato en función de la nacionalidad del reagrupante, sobre todo
si éste es nacional de un tercer Estado, pero paradójicamente, incluso entre si es
nacional español o nacional de otro Estado miembro de la Unión Europea o del AEEE.

74
Esta pluralidad choca con el principio de universalidad de la mayoría de los prin-
cipios proclamados en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea
(45), proclamada solemnemente en Niza, en diciembre de 2000. Se pretende en este
texto que un gran número de derechos se reconozcan a cualquier persona con inde-
pendencia de su nacionalidad o de su lugar de residencia.
En esta línea se espera un notable avance tras la definitiva aprobación de las pro-
puestas de Directivas en tramitación y su posterior transposición por los Estados
miembros.
De un lado la propuesta de Directiva sobre libre circulación parece ir en la órbita
de la desaparición de las diferencias entre los nacionales de los Estados miembros
entre sí, lo que eliminaría las situaciones de discriminación inversa detectadas. Por
otro lado, la propuesta de Directiva sobre residentes de larga duración, de acuerdo
con las Recomendaciones del Comité de Ministros del Consejo de Europa —sobre la
seguridad y residencia de los inmigrantes de larga duración— trabaja en el sentido de
reconocer a los nacionales de terceros Estados con más de cinco años de residencia
en un Estado miembro una mayor y mejor protección, lo que favorece la unificación
de trato entre ciudadanos de la Unión Europea y nacionales de terceros Estados resi-
dentes de larga duración.

El cónyuge en la nueva perspectiva jurídica del derecho a la reagrupación familiar

45. DOC 364, de 18–12–2000, p. 1. 75


Segundo bloque

Menores y fenómeno migratorio

La reagrupación familiar: especial referencia al menor


Irene Blázquez Rodríguez

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda


de su identidad. Evaluación retrospectiva
de una experiencia pedagógica con la infancia española
inmigrante en Montreal (Canadá)
Enrique E. Raya Lozano

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis


transnacional de los procesos migratorios de los menores
no acompañados de origen marroquí en Andalucía
Mercedes Jiménez Álvarez
La reagrupación
familiar: especial
referencia
al menor
Irene Blázquez Rodríguez
Universidad de Córdoba

INTRODUCCIÓN
EL MENOR INMIGRANTE Y LA PROTECCIÓN DE LA VIDA FAMILIAR

Pluralidad de instrumentos jurídicos nacidos a nivel estatal como fruto del consenso
entre los Estados coinciden en reconocer a la familia como un elemento fundamental
de la sociedad. Entre los más significativos podemos destacar, en el marco de las
Naciones Unidas la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 10 de diciem-
bre de 1948 (1), o en el seno del Consejo de Europa, el Convenio para la Protección de
los Derechos y de las Libertades Fundamentales, de 4 de noviembre de 1950 (2), que
proclaman explícitamente el derecho de toda persona a fundar una familia a la que ha
de garantizarse la más amplia protección y asistencia.
La vida en familia se torna, si cabe aún más crucial, para un colectivo que requiere
una especial protección: los menores. Conscientes de esta necesidad distintos instru-
mentos jurídicos protegen el derecho a la vida en familia del menor y reconocen espe-

1. En concreto, el art. 16.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta Declaración fue adop-
tada por la Asamblea General de las Naciones Unidas por su Resolución 217 A (III).
2. Así, el art. 8 de este Convenio de Roma establece una protección directa de la familia y el art. 12 recono-
ce la libertad para casarse y fundar una familia (BOE de 10 de octubre de 1979). Sobre este Convenio y otros
en cuanto al menor, vid. Pérez Beviá, J. A. (2001). La protección del menor en el Consejo de Europa en el
ámbito del Derecho Privado. En A. L. Calvo Caravaca y J. L. Iriarte Ángel (Eds.), Mundialización y Familia (pp.
51–81). Madrid: Colex. 79
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía cíficamente el derecho del menor a la reunificación familiar a fin de que éstos no se
encuentren separados de sus progenitores y, en ausencia de éstos, de sus familiares
más directos. A nivel internacional reconocen el derecho del niño a una vida en familia
y, por tanto, sujeto activo del mencionado derecho a la reunificación familiar: la
Convención sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre de 1989 (3) o el Pacto
Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos, de 19 de diciembre de 1966 (4). En
concreto, la Convención sobre los Derechos del Niño, en el art. 9.1 (5) instituye la obli-
gación para los Estados de velar para que el niño no sea separado de sus padres, esta-
bleciendo para este fin, en su art. 10 que “toda solicitud hecha por un niño o por sus
padres para entrar en un Estado Parte o para salir de él a los efectos de la reunión de
la familia será atendida por los Estados Parte de manera positiva, humanitaria y expedi-
tiva” (6). Por otra parte, esta Convención también salvaguarda el derecho del niño a
mantener relaciones periódicas con sus padres con independencia de que éstos vivan
en Estados diferentes (art. 10.2).
La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión, aprobada el 7 de diciembre
de 2000, también expresa la preocupación por los derechos de los menores y, en par-
ticular, de garantizarle un entorno familiar incluso cuando se encontrasen residiendo en
distintos países (7). Así, el art. 24.3 reconoce al niño su “derecho a mantener de forma
periódica relaciones personales y contactos directos con su padre y con su madre,
salvo si son contrarios a sus intereses”.

COMPLEJIDAD Y DESIGUALDADES DEL RÉGIMEN JURÍDICO ACTUAL

Si bien los distintos instrumentos jurídicos no dudan en destacar la importancia para el


menor de su desarrollo en un entorno familiar y, por tanto, cuando se involucran en
movimientos migratorios se les reconoce entre sus prerrogativas básicas el derecho a
la reunificación familiar, no es menos cierto que su regulación jurídica se caracteriza por
su complejidad y desigualdades.

3. Adoptada y abierta a la firma y adhesión por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución
44/25, de 20 de noviembre de 1989. Entrada en vigor el 2 de septiembre de 1990 y ratificada por España el
30 de noviembre de 1990 (BOE de 31 de diciembre de 1990).
4. BOE de 30 de abril de 1977. En particular, el art. 24 de este Pacto establece que “todo niño tiene derecho,
sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, origen nacional o social, posición
económica o nacimiento, a las medidas de protección que su condición de menor requiere, tanto por parte
de su familia como de la sociedad y del Estado”.
5. Art. 9.1 “Los Estados Partes velarán porque el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de
éstos, excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes determinen, de conformi-
dad con la ley y los procedimientos aplicables, que tal separación es necesaria en el interés superior del niño.
Tal determinación puede ser necesaria en casos particulares, por ejemplo, en los casos en que el niño sea
objeto de maltrato o descuido por parte de sus padres o cuando éstos viven separados y debe adoptarse
una decisión acerca del lugar de residencia del niño”.
6. Como ha destacado Salado Osuna todos los derechos enunciados en la Convención tienen que ser res-
petados y asegurados a los niños ya sean nacionales o extranjeros y con independencia de que estos últi-
mos estén en situación regular o irregular en el territorio del Estado. Esta obligación de los Estados de res-
petar los derechos reconocidos en la Convención y asegurar su aplicación a todos los niños se extrae del art.
2.1 al concretar que debe asegurarse su aplicación “a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción algu-
na, independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole,
el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquie-
ra otra condición del niño”. Vid, Salado Osuna, A. (2000). La Convención sobre Derechos del Niño. Las obli-
gaciones asumidas por los Estados Partes. En M. Calvo García y N. Fernández Sola (Coord.), Los derechos
de la infancia y de la adolescencia. Primeras Jornadas sobre derechos humanos y libertades fundamentales (pp.
19 ss.). Zaragoza: Mira.
80 7. DOCE C nº 364, de 18 de diciembre de 2000.
En primer término, en esta cuestión existe una gran profusión y dispersión norma-
tiva. Así junto con las leyes que regulan la entrada y residencia de los extranjeros en
España (8), de origen interno, comunitario o convencional, habrá que atender a las nor-
mas que salvaguardan los derechos del niño de procedencia tanto autonómica, estatal
como internacional (9). De este modo, confluyen leyes con una naturaleza marcada-
mente restrictiva, como son las leyes de extranjería, con otras disposiciones cuya fina-
lidad básica es tuitiva es decir de protección del menor.
En segundo lugar, no podemos obviar la existencia de una pluralidad de regímenes
en cuanto a la “reagrupación familiar” sobre la base principalmente de la nacionalidad
del reagrupante. Según cuál sea la nacionalidad, española, de un Estado miembro de
la Unión Europea o de un tercer Estado estaremos ante un régimen jurídico distinto.
Dato que conlleva una diversidad no sólo en cuanto al cuerpo legal aplicable sino en
relación a cuestiones cruciales tales como las condiciones y formalidades y, por
supuesto el ámbito de familiares reagrupables. Esta diversidad también afecta a los des-
cendientes y, por consiguiente, a las posibilidades reales de que el menor se desarro-
lle en un entorno familiar.
Cuando hablamos de menores y reunificación familiar debemos atender a dos situa-
ciones distintas: en primer lugar, al menor en tanto que descendiente o incapacitado y
en consecuencia familiar reagrupable y, en segundo lugar, al menor que encontrándose
en territorio español está sin su familia y que en aras de su interés la prioridad debe ser
la reunificación familiar. En este último supuesto, habrá que distinguir a su vez dos situa-
ciones especiales: el menor en situación de desamparo y el menor solicitante de asilo.

LOS MENORES REAGRUPABLES


LOS DESCENDIENTES

Entre los familiares reagrupables, los distintos textos legales que reglamentan la cues-
tión coinciden en incluir a los descendientes de los extranjeros residentes en España.
Al abordar la cuestión de la reagrupación de descendientes confluyen en nuestro país

8. Estos instrumentos son básicamente los siguientes: a) la Ley Orgánica 8/2000, de 22 de diciembre, de
reforma de la Ley 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social
(BOE de 12 de enero de 2000 y BOE de 23 de diciembre de 2000; b) el Real Decreto 864/2001, de 20 de
La reagrupación familiar: especial referencia al menor

julio, por el que se aprobó el Reglamento de ejecución de la LO 8/2000 (BOE de 21 de julio de 2001); c) el
Real Decreto 178/2003, de 14 de febrero, sobre entrada y permanencia en España de nacionales de Estados
miembros de la Unión Europea y de otros Estados parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo
(BOE de 22 de febrero de 2003); d) multitud de Reglamentos y Directivas comunitarias tales como: el
Reglamento 1612/68, relativo a la libre circulación de los trabajadores dentro de la Comunidad (DOCE L nº
257, de 19 de octubre de 1968); la Directiva 73/148, relativa a la movilidad de los nacionales comunitarios en
materia de establecimiento y libre prestación de servicios (DOCE L nº 172, de 28 de junio de 1973); la
Directiva 90/364, de 28 de junio de 1990, relativa al derecho de residencia (DOCE L nº 180, de 13 de julio
de 1990); la Directiva 90/365, de 28 de junio de 1990, relativa al derecho de residencia de los trabajadores
por cuenta ajena o por cuenta propia que hayan dejado de ejercer su actividad profesional (DOCE L nº 180,
de 13 de julio de 1990); la Directiva 93/96, de 29 de octubre de 1993, relativa al derecho de residencia de
los estudiantes (DOCE L nº 317, de 18 de diciembre de 1993).
9. Ad. ex.: a) la citada Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre de
1989; b) la LO 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código
Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil (BOE de 17 de enero de 1996); c) la normativa de las distintas
Comunidades Autónomas en materia de protección de menores. En particular, en Andalucía, la Ley 1/1998,
de 20 de abril, de los derechos y la atención del menor (BOJA de 12 de mayo de 1998 y BOE de 24 de junio
de 1998). 81
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía básicamente dos regímenes según el reagrupante sea nacional comunitario o asimila-
do, —es decir ciudadano perteneciente al Espacio Económico Europeo o Suiza (10)—,
o bien nacional de tercer país. Para este aspecto y, para la mayoría de cuestiones que
conforman su estatuto jurídico en tanto que extranjero ha de distinguirse entre el
nacional comunitario cuya condición se asimila a la del nacional español y el nacional
de tercer país que es, hoy por hoy, en España y en la Unión Europea el verdadero
extranjero (11). En efecto, mientras que para el primero las normas parecen mostrar
todas sus bondades, el segundo es el destinatario de las leyes de extranjería de mar-
cada naturaleza restrictiva tanto para su entrada, su residencia, el ejercicio de activida-
des económicas o como analizaremos para el ejercicio del derecho a la reagrupación
familiar.
Con carácter previo, hemos de tener en cuenta que mientras el régimen aplicable a
los nacionales de terceros países se encuentra básicamente en la LO 4/2000, reforma-
da por la LO 8/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su inte-
gración social (LOEx) y en su Reglamento de ejecución (RELOEx), la situación aplica-
ble a los nacionales comunitarios es fruto de un conjunto de Reglamentos y Directivas
comunitarias. Entre esa multitud de textos de origen comunitario hemos de destacar el
Reglamento 1612/68, relativo a la libre circulación de los trabajadores dentro de la
Comunidad, la Directiva 73/148, relativa a la movilidad de los nacionales comunitarios en
materia de establecimiento y libre prestación de servicios y las Directivas 90/364, 90/365
y 93/96, sobre libre movilidad de inactivos, económicamente hablando (12). A la nor-
mativa comunitaria habrá que unir el Real Decreto 178/2003, de 14 de febrero, sobre
entrada y permanencia en España de nacionales de Estados miembros de la Unión
Europea y de otros Estados parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo
(13), que regula las formalidades administrativas para el ejercicio de los derechos de
entrada, residencia y la realización de las actividades económicas en España por parte
de los ciudadanos europeos y del Espacio Económico Europeo.
La LOEx incluye en su art. 17.1 b) entre los familiares reagrupables del nacional de
tercer país residente en España a los hijos, del residente y los de su cónyuge, junto con
los hijos adoptados, siempre que sean menores de 18 años o incapacitados.
En el caso de los descendientes, la reglamentación aplicable a los extranjeros no
comunitarios difiere ampliamente en sentido restrictivo que la reconocida a favor de los
ciudadanos de los Estados miembros o del Espacio Económico Europeo. Dicha restric-
ción se basa esencialmente en los siguientes aspectos.
En primer término, la LOEx reconoce en su art. 17.1 b) la posibilidad de reagrupar a
los “hijos”, mientras que la normativa comunitaria se refiere generalmente a los “des-
cendientes”, noción más amplia al poder incluir además a los nietos o bisnietos. Al tér-
mino descendiente se refiere el Reglamento 1612/68 (art. 10.1 a), la Directiva 73/148
(art. 1.1 d), la Directiva 90/364 (art. 1.2 b) o la Directiva 90/364 (art. 1.2 a). Fiel a la

10. En virtud del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, de 2 de mayo de 1992, firmado entre los
Estados miembros, por una parte, y los Estados de Asociación Europea de Libre Cambio (DOCE L nº 1, de
3 de enero de 1994) y del Acuerdo sobre la libre circulación de personas entre la Comunidad Europea y sus
Estados miembros, por una parte, y la Confederación Suiza, por otra (DOCE L nº 114, de 30 de abril de 2002).
11. Vid amplius, Blázquez Rodríguez, I. (2003). Los nacionales de terceros países en la Unión Europea. 2ª
Edición revisada. Córdoba: Servicio de Publicaciones de la Universidad y Junta de Andalucía, pp 41 ss.
12. Cit. supra.
82 13. Cit. supra.
normativa comunitaria, el citado R.D. 178/2003 sobre entrada y permanencia en España
de nacionales de Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados parte en el
Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, incluye en el ámbito de aplicación del
mismo a los descendientes de los nacionales comunitarios (art. 2).
Cuando se trata de reagrupar a los descendientes de los nacionales comunitarios
sólo existe en este sentido una excepción que limita esa generosidad aludida. Me refie-
ro a los estudiantes comunitarios que se desplazan a nuestro país a proseguir sus estu-
dios ya que éstos tienen por la Directiva 93/96 su derecho a hacerse a acompañar limi-
tado al cónyuge y a los hijos a su cargo (art. 1). De este modo, la normativa comunita-
ria excluye al resto de descendientes así como los hijos, incluso menores que no estu-
viesen a “su cargo” (14).
En segundo lugar, según fija la ley de extranjería española para que el hijo de un
nacional de tercer país pueda ser reagrupado por su padre deberá ser menor de 18
años, salvo que sea incapaz en virtud de la ley española o por su ley personal. Cuando
se trata del nacional comunitario, éste podrá reagrupar a sus descendientes siempre
que sean menores de 21 años e incluso cumplida esta edad, si se encuentran a su cargo.
Con ello, se establece un sistema mucho más benévolo al elevar la edad del descen-
diente a reagrupar, así como al incluir la posibilidad de reagrupar al mayor de esa edad
siempre que esté a “su cargo”.
De este modo, parece que a efectos de reunificación familiar la normativa comuni-
taria y la ley de extranjería difieren al fijar la edad a partir de la que ha de considerarse
a un descendiente mayor. La cuestión de cuándo una persona es mayor o menor no
tiene jurídicamente una respuesta uniforme. De conformidad, con lo dispuesto en nues-
tro sistema interno será menor el que no haya alcanzado la mayoría de edad, situada
en 18 años (15). No obstante, hay numerosos países que la fijan a una edad inferior o
incluso superior (16). Cuando estamos en presencia de un extranjero, nos encontramos
asimismo ante una pluralidad de ordenamientos jurídicos que no tienen porqué coinci-
dir en cuanto a la edad en la que se alcanza la plena capacidad legal. Y tendríamos que
preguntarnos cuándo una persona es menor y de acuerdo a qué Ley, a saber, su ley
personal o la ley del lugar donde se encuentre. Nuestro ordenamiento jurídico, sobre la
base de que la capacidad de un individuo forma parte de su estatuto personal, consi-

14. Esa distinción de regímenes en cuanto a los descendientes reagrupables que afecta exclusivamente a los
estudiantes parece tener los días contados. En efecto, la Propuesta de Directiva relativa al derecho de los ciu-
dadanos de la Unión y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en el territorio de los
La reagrupación familiar: especial referencia al menor

Estados miembros, sobre la base de un derecho general e incondicional de todo ciudadano de la Unión a
entrar y residir en otro Estado miembro instaura un régimen único de libre circulación que ya no distingue
según se trate de trabajador, jubilado o estudiante (DOCE C nº 270, de 25 de septiembre de 2001). Atentos
a este devenir, el R.D. 178/2003 incluye entre los familiares reagrupables de todo ciudadano de la Unión a
sus descendientes sin limitar dicha prerrogativa en el caso de los estudiantes (art. 2 b) del R.D. 178/2003).
15. El artículo 1 del Convenio sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre de 1989, lo describe como,
“todo ser humano menor de dieciocho años, salvo que, de conformidad con la legislación que le sea aplica-
ble, haya alcanzado antes la mayoría de edad”. Fiel a este criterio, también el artículo 1 de la LO 1/1996, de
15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, limita su ámbito de aplicación personal a los menores de 18
años. Por otra parte, otros Convenios internacionales relativos a los menores fijan para su aplicación una edad
máxima distinta del individuo. Ad. ex.: recurren a los 21 años, el Convenio sobre ley aplicable a las obligacio-
nes alimenticias, hecho en La Haya el 2 de octubre de 1973 (art. 13.2) o toman como límete los 16 años en
el Convenio sobre aspectos civiles de la sustracción internacional de menores, hecho en La Haya el 25 de
octubre de 1980 (art. 4).
16. La tendencia en los países occidentales es establecer la mayoría de edad a los 18 años. Así Gran Bretaña,
lo ha hecho por Ley de 5 de julio de 1969, Francia, por Ley de 5 de julio de 1974, Alemania, por Ley de 31
de julio de 1974, Italia, por Ley de 8 de marzo de 1975. No obstante, hay países del entorno europeo que
difieren en este sentido, así: Islandia, la establece a los 16 años, Suiza en 20 años y Suecia a los 21 años. 83
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía dera que la persona adquiere la mayoría de edad atendiendo a su ley personal, es decir
a la ley de la nacionalidad. No obstante, cuando se trata de la legislación de extranjería
dicha posibilidad no existe al fijarla expresamente a los 18 años y, por tanto, con inde-
pendencia de si es o no mayor de edad según su ley personal.
Además de posibilitar la reagrupación familiar de los descendientes hasta la edad
de 21 años, la normativa comunitaria permite la reagrupación de los descendientes
mayores de esa edad cuando se encuentren a “su cargo”. Atendiendo a la jurispru-
dencia esbozada por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, desde el
asunto Lebon, la noción “a su cargo” ha de entenderse de un modo extensivo resul-
tando de una situación de hecho y no de una obligación de alimentos (17). Con ello, el
trabajador debe asegurar el sostenimiento efectivo del solicitante, no siendo relevante
ni la razón de esta ayuda, ni si tal interesado está en condiciones o no de cubrir sus
necesidades mediante el ejercicio de una actividad económica (18).
En tercer lugar, ha de destacarse que la normativa comunitaria no repara en la con-
dición de casado o no del descendiente, requisito imprescindible para reagrupar a los
hijos de los residentes extracomunitarios. Generalmente el matrimonio conlleva la apa-
rición de una nueva unidad familiar independiente afectiva y económicamente pero ello
no siempre es así, más en ciertos países con un bajo nivel de desarrollo donde abun-
dan los matrimonios a edades tempranas y la familia se entiende de modo más amplio
que en la cultura occidental.
A diferencia de la anterior Orden Ministerial de 8 de enero de 1999 (19), la actual
Ley de extranjería ha incluido entre los familiares reagrupables a los hijos menores del
cónyuge, asemejándose así a la normativa aplicable a los ciudadanos europeos (20). No
obstante, cuando los hijos sean de un solo cónyuge se le exigirá que éste ejerza en soli-
tario la patria potestad o se le haya otorgado la custodia y estén efectivamente a su
cargo. La razón última de esta exigencia es la de proteger al menor y evitar, en concre-
to, supuestos de sustracción internacional de menores (21). En el caso de los naciona-
les comunitarios los distintas instrumentos jurídicos que garantizan la libre circulación
no exigen expresamente este requisito para los desplazamientos intracomunitarios por
parte de un solo progenitor de sus descendientes menores. Ante esta cuestión nos

17. Sentencia de 18 de junio de 1987, asunto 316/85, Centre public d’aide sociale de Courcelles c. Marie
Christine Lebon, Rec. 1987, p. 2811.
18. El R.D. 178/2003 utiliza la expresión de “vivir a sus expensas”.
19. Art. 1.2 b) de la Orden de 8 de enero de 1999 por la que se establecen las normas generales y de tra-
mitación de los expedientes de visado y de los permisos de residencia por reagrupación familiar (BOE de 13
de enero de 1999).
20. Cuando la ley de extranjería española se refiere al “cónyuge”, se trata del cónyuge de hecho y de dere-
cho siendo la base de la relación un vínculo marital. Con ello, y pese a la jurisprudencia del Tribunal de
Derechos Humanos o incluso del Tribunal Constitucional que han señalado que ha de protegerse la vida fami-
liar incluyendo las que resulten de una unión no matrimonial, la ley de extranjería es terminante: sólo el cón-
yuge. Esta restricción afecta lógicamente a los hijos menores de la pareja de hecho ya que al no ser recono-
cida la unión tampoco podrían ser reagrupados. Dicha posibilidad de reagrupar a la pareja de hecho y a sus
hijos menores se contempla, no obstante, en una Propuesta modificada de Directiva del Consejo, presenta-
da por la Comisión el 2 de mayo de 2002, sobre el derecho a la reagrupación familiar (art. 4.3, COM (2002)
225 final).
21. Se está ante un secuestro internacional de menores cuando uno de los progenitores traslada ilícitamen-
te al hijo menor a un país distinto del que tenía su residencia habitual, o bien no devuelve al hijo al país donde
residía. De este modo, aprovechando que tiene el niño a raíz de un derecho de visita, lo sitúa en un país en
el que espera que sus tribunales tomarán decisiones o acordarán medidas que hubieran sido rechazadas por
las autoridades competentes del país donde residía el menor, con la finalidad de oponer estas medidas o
decisiones a toda reclamación que provenga del otro progenitor. Definición aportada por Moya Escudero, M.
84 (2002). El secuestro internacional de menores. Cuadernos de Derecho Judicial, VIII, pp. 413–460.
encontramos con una diversidad de prácticas administrativas según el Estado miembro
de acogida que se trate. Así pues, en determinados Estados, las autoridades compe-
tentes exigen que el trabajador pueda demostrar que le ha sido asignada la guarda
legal del menor. Atendiendo al establecimiento de un espacio comunitario donde se
encuentra plenamente garantizada para todos los nacionales comunitarios una libertad
de circulación y de residencia, el requerimiento aludido parece difícil de articular dado,
por una parte, la falta de controles fronterizos intracomunitarios y, por otra, la reciente
entrada en vigor del R.D. 178/2003 que, entre otras cosas, exime en su art. 6 al ciu-
dadano de la Unión de solicitar el permiso de residencia (22).
Por último, la LOEx. incluye en su art. 17 b) entre los hijos reagrupables del extran-
jero residente a los hijos adoptados así como a los de su cónyuge. La LOEx. prevé que
en el supuesto de hijos menores adoptados deberá a efectos de reunificación familiar
“acreditarse que la resolución por la que se acordó la adopción reúne los elementos
necesarios para producir efecto en España”. De este modo, deberemos de distinguir
según el país donde se constituyó la adopción forme parte o no del Convenio de la Haya
de 29 de mayo de 1993, relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en materia
de Adopción Internacional (23). Este Convenio establece en su art. 23.1 que “una adop-
ción certificada como conforme al Convenio por la autoridad competente del Estado
donde ha tenido lugar, será reconocida de pleno derecho por los demás Estados con-
tratantes (...)”. En caso de no estar ante una adopción constituida por país firmante del
Convenio de la Haya habrá de atenderse al art. 9. 5º del Cc., en concreto a sus párra-
fos cuarto y quinto, donde se fijan las condiciones del reconocimiento en España de las
adopciones extranjeras (24). De este modo, mientras que en el caso de hijos naturales
bastaría a efectos de reunificación familiar acreditar el vínculo mediante una certifica-
ción expedida por la autoridad competente debidamente legalizada, en el caso de hijos
adoptados dicha certificación per se no es suficiente sino que deberá evidenciar que
reúne los elementos necesarios para producir efectos en España.
Ante esta exigencia a fin de reagrupación familiar de estar ante una adopción que
reúna los elementos necesarios para producir efectos en España, el mayor problema es
el riesgo de no reconocer modelos jurídicos diferentes a los nuestros al exigir a situa-

22. La falta de tal exigencia documental se encuentra compensada por dos instrumentos jurídicos suscritos
por todos los Estados miembros de la Unión muy eficaces ante los supuestos de secuestro internacional de
menores. Me refiero al Convenio europeo, hecho en Luxemburgo el 20 de mayo de 1980, relativo al recono-
cimiento y ejecución de resoluciones en materia de custodia de menores, así como al restablecimiento de
La reagrupación familiar: especial referencia al menor

dicha custodia (BOE de 1 de septiembre de 1984, siendo esta la fecha de su entrada en vigor) y el Convenio
de La Haya de 25 de octubre de 1980 sobre aspectos civiles del secuestro internacional de menores (BOE
de 24 de agosto de 1987, entrando en vigor el 1 de septiembre de 1987).
23. BOE de 1 de agosto de 1995. El número de ratificaciones de este Convenio es, hasta la fecha, de 29:
Albania, Australia, Austria, Brasil, Burkina Faso, Canadá, Colombia, Costa Rica, República Checa, Chile,
Chipre, Dinamarca, El Salvador, Ecuador, España, Filipinas, Finlandia, Italia, Israel, Méjico, Noruega, Países
Bajos, Panamá, Perú, Polonia, Rumania, Sri Lanka, Suecia, Venezuela.
24. Básicamente nuestro Cc. fija dos exigencias a efecto de que una adopción constituida por autoridad
extranjera produzca efectos a la luz de nuestro ordenamiento jurídico. La primera de ellas es de naturaleza
procesal: que la autoridad extranjera sea “competente”, es decir, que haya dictado su resolución sobre la
constitución de la adopción con base en un foro de competencia judicial internacional usual o apropiado (se
entiende que es un foro usual cuando el adoptante o el adoptando poseyeran la nacionalidad o la residencia
habitual del Estado al que perteneciera la citada autoridad). En segundo lugar, el Cc. exige que la autoridad
extranjera haya aplicado la Ley del adoptando en lo referente a la capacidad y consentimientos necesarios.
Sobre esta cuestión, Rodríguez Benot, A. (2000). La eficacia en España de las adopciones simples constitui-
das al amparo de un ordenamiento extranjero: una relectura del art. 9.5º Cc. a la luz del Convenio de La Haya
de 29 de mayo de 1993. En A.L. Calvo Caravaca y J.L. Iriarte Ángel, Estatuto personal y multiculturalidad de
la familia (pp. 181–202). Madrid: Colex. 85
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía ciones jurídicas nacidas en otro tiempo, lugar y cultura nuestros parámetros con el con-
siguiente peligro de que al obstaculizar esa reagrupación se perjudique a la parte más
débil, el menor (25). En el caso de la adopción tenemos un ejemplo con la Kafala, que
es una especie de acogimiento familiar o de prohijamiento constituida ante autoridades
marroquíes. La kafala es una institución desconocida para nosotros, que consiste en el
acogimiento real por el kafil de un niño declarado abandonado o entregado por su
padre o su madre a una familia. Es una fórmula de protección del menor que no pro-
duce efectos sobre la filiación biológica, ya que la ley islámica prohibe la adopción (26),
teniendo claramente unos efectos más limitados que los que actualmente el ordena-
miento español atribuye a la adopción. La Dirección General del Registro y el Notariado
(DGRN) ante expedientes que han pretendido el reconocimiento de una Kafala cons-
tituida en Marruecos, ha sostenido reiteradamente que la misma “... no guarda ningún
punto de contacto con la adopción reconocida en el ordenamiento español: no supo-
ne vínculo de filiación ni de parentesco entre los interesados; no implica alteración del
estado civil de éstos, y sólo alcanza a establecer una obligación personal por la que el
“adoptante” se hace cargo del “adoptado” y ha de atender a sus necesidades y manu-
tención...”. En definitiva, en estos casos en los cuales estamos ante instituciones extran-
jeras que no podrían calificarse de adopción a la luz de nuestro sistema, la pretendida
“adopción” para producir plenos efectos habría de constituirse ex novo ante el Juez
español (27).
Muchas cuestiones surgen en cuanto al menor, su reagrupación y el reconocimien-
to de instituciones jurídicas desconocidas e, incluso contrarias, a nuestro orden públi-
co. Este es el caso de los matrimonios poligámicos del cual nuestra ley de extranjería
se limita a exponer que “en ningún caso podrá reagruparse a más de un cónyuge, aun-
que la ley personal del extranjero admita esta modalidad matrimonial”. Aunque este tipo
de uniones fuese conforme a la ley personal de los cónyuges sería imposible la ins-
cripción en el Registro Civil del segundo matrimonio pues a la luz de nuestro ordena-
miento se carece de capacidad para la celebración del mismo por existencia de un liga-
men previo. Con respecto a la reunificación del cónyuge en uniones poligámicas, la
LOEx. parece amparar el conocido como “efecto atenuado del orden público” ya que
ésta lejos de una negativa absoluta a reconocer cualquier efecto a las uniones poligá-
micas, que conllevaría la inexistencia de la segunda unión, sólo se preocupa en limitar
la reagrupación a un solo cónyuge (28). Teniendo en cuenta el reconocimiento de tales
uniones, hemos de cuestionarnos sobre la posibilidad de reunificar a los hijos nacidos
del otro vínculo matrimonial cuyo cónyuge no va a reagruparse. Si bien, nuestra ley

25. Moya Escudero destaca la incompresible actitud en este sentido del legislador cuando en la actualidad
la Ley 18/1999 de 18 de mayo, de modificación del art. 9.5 del Código Civil dispone: “La atribución por la ley
extranjera de un derecho de revocación de la adopción no impedirá el reconocimiento de ésta si se renuncia
a tal derecho en documento público o por comparecencia ante el encargado del Registro civil”. Mediante esta
norma el legislador respetaba la existencia de otras culturas jurídicas distintas validando tales adopciones
constituidas ante autoridad extranjera por adoptantes españoles. Moya Escudero, M. (2000). El derecho a la
reagrupación familiar. La Ley, 1 de febrero de 2000, p. 1698.
26. Art. 83, 3 de la muddawanna (Código marroquí de estatuto personal y de sucesiones).
27. Vid. las resoluciones de la DGRN de 14 de mayo de 1992 y de 18 de octubre de 1993.
28. En este sentido, Aguilar Benítez de Lugo, M. y Grieder Machado, H. (2001). La reagrupación familiar de
los extranjeros en España. En A. Rodríguez Benot y C. Hornero Méndez (Coord.), El nuevo derecho de extran-
jería (pp. 97–144, en particular p. 125). Granada: Comares. Estos autores basan la admisión de una posible
atenuación del orden público en cuanto al reconocimiento de ciertos efectos del matrimonio poligámico en
varias resoluciones de la DGRN, inter alia, de 14 de septiembre de 1994, de 3 de diciembre de 1996, de 20
86 de febrero de 1997, de 31 de marzo de 1998 y de 18 de mayo de 1998.
española no aborda la cuestión, la Propuesta de Directiva sobre reunificación familiar
que está llamada a armonizar esta cuestión en los Estados miembros sí lo hace negan-
do expresamente dicha opción. En concreto, el art. 4.4 especifica “en caso de matri-
monio poligámico, si el reagrupante ya tuviera un cónyuge viviendo con él en el territo-
rio de un Estado miembro, el Estado miembro en cuestión no autorizará la entrada ni la
residencia de otro cónyuge ni de los hijos de este último, sin perjuicio de las disposi-
ciones de la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989” (29). Se manifiesta así
el rechazo de la sociedad europea a la poligamia, tratando de evitar que, a través de la
reagrupación familiar con los hijos, un segundo cónyuge resida en el territorio de un
Estado miembro y por la vía de los hechos se dé amparo a la poligamia (30).

MENORES E INCAPACES BAJO LA GUARDA LEGAL DEL REAGRUPANTE

El art. 17 LOEx. cataloga asimismo como familiar reagrupable a los menores de 18 años
e incapaces cuando el residente extranjero sea su representante legal. Dado el carácter
restrictivo que resultaba en algunos casos de la noción de “hijos” articulada por la ley,
los residentes legales podrían reagrupar en base a este precepto a categorías tales
como los nietos, siempre que el abuelo fuese el tutor, o el caso de otros menores bajo
adopciones u otras instituciones análogas que no surten todos los efectos para ser con-
siderada como tal en el ordenamiento jurídico español.
Algunos autores han criticado el carácter restrictivo de la disposición. Así, M. Moya
Escudero estima que debería haberse ampliado el supuesto tipificado a efectos de
englobar asimismo “la persona bajo cuya guarda se encuentre el menor” dado que no
siempre coincide con el representante legal (31). Por su parte, A. Álvarez Rodríguez
estima que debería haberse incluido el supuesto de aquellos menores extranjeros que
se encuentren bajo la representación legal de un español (32). Desde mi parecer, en
todos estos casos, al encontrarnos ante una persona que necesita una especial pro-
tección, el menor que no está bajo patria potestad, debería haber cabida para todas las
instituciones protectoras de los menores e incapaces existentes no sólo en nuestro
derecho sino en cualquier ordenamiento jurídico. Con ello figuras tales como la kafala
nacidas en otra cultura jurídica tendrían su reconocimiento al permitir reagrupar al
menor con el residente extranjero.
La reagrupación familiar: especial referencia al menor

29. Canedo Arrillaga alerta del peligro de encontrarnos ante una vulneración del principio de igualdad de los
hijos ante la ley, reconocido por numerosos Convenios internacionales de protección de los Derechos
Fundamentales, Ad. ex.: los arts. 1 y 2 de la Declaración Universal de Derechos del Hombre; el art. 14 de la
Convención Europea de Derechos del Hombre; el art. 10.3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales o Culturales (Canedo Arrillaga, M. P. (2001). La Propuesta de Directiva comunitaria sobre reagru-
pación familiar: algunos comentarios desde el Derecho internacional privado (pp. 121–142, en particular p.
140). En A. L. Calvo Caravaca y J. L. Iriarte Ángel, Mundialización y Familia, Madrid: Colex.
30. Lázaro González, I. (2002). La reagrupación familiar de los extranjeros en España. Previsible incidencia de
la futura Directiva sobre el derecho a la reagrupación familiar. Migraciones, 12, p. 75.
31. Moya Escudero, M., (2000). El derecho a la reagrupación familiar, cit., p. 1698.
32. Álvarez Rodríguez, A. (2000). Régimen jurídico de las situaciones de los extranjeros: Comentario al Título
II de la Ley Orgánica 4/2000 de 11 de enero (Artículos 23 a 45). Real e Ilustre Colegio de Abogados de
Zaragoza, p. 121. 87
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
SITUACIONES ESPECIALES
Hasta ahora hemos atendido al supuesto de un extranjero residente en territorio espa-
ñol que desea reagrupar a los menores de su entorno familiar, bien en calidad de des-
cendientes o de tutelados.
Cuestión distinta es cuando el menor es el que se encuentra en nuestro territorio
sin su familia pasando a ser el sujeto activo de la reagrupación familiar. La ley españo-
la de extranjería en su art. 32 incluye entre las “situaciones de los extranjeros”, la resi-
dencia de menores, encargándose el Reglamento de desarrollar esta situación en sus
arts. 62 y 63. A efectos prácticos distinguiremos dos supuestos particulares: el menor
extranjero en situación de desamparo y el menor solicitante de asilo (33).

EL MENOR EN SITUACIÓN DE DESAMPARO

Ante la presencia de un menor extranjero en nuestro territorio en situación de desam-


paro (34), el art. 35 LOEx. dibuja las siguientes posibilidades: a) retornar con su familia
al país de origen u a otro en el que aquélla se encuentre; b) Quedar a disposición de
los servicios de protección de menores de su país; c) Permanecer en territorio español.
La Ley de extranjería expresamente alude que la Administración en cuanto a su deci-
sión sobre el menor abandonado debe necesariamente guiarse por el principio de rea-
grupación familiar. El art. 62.4 del Reglamento dispone que “la Administración General
del Estado, conforme al principio de reagrupación familiar del menor, después de haber
oído al menor, y previo informe de los Servicios de Protección de Menores, resolverán
lo que proceda sobre el retorno a su país de origen o a aquél donde se encontrasen
sus familiares, o, en su defecto, sobre su permanencia en España”. En definitiva, pare-
ce que la solución prioritaria es que el menor vuelva con su familia y, para ello será pre-
ciso una tarea casi nunca sencilla: su localización.
Una vez el menor se encuentra a disposición de las instituciones de protección, las
Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno a través de las Brigadas Provinciales de

33. Vid. amplius, Campuzano Díaz, B. (2001), Los menores extranjeros no acompañados. En A. Rodríguez
Benot y C. Hornero Mendes (Coord.), El nuevo derecho de extranjería (pp. 247–270). Granada: Comares; Arce
Jiménez, E. (1999). Los menores extranjeros en situación de desamparo. En Derecho de Familia (pp. 67–86).
Madrid: Lex Nova; Esteban de la Rosa, G. (2001). Situación jurídica y protección social de los niños extranje-
ros en España. En M. Moya Escudero (Coord.), Comentario Sistemático a la Ley de Extranjería (pp. 131–155).
Granada: Comares; Salado Osuna, A. (2002). La protección de los niños refugiados. En P.A. Fernández
Sánchez (Coord.), La revitalización de la protección del refugiado. En conmemoración del 50 aniversario de la
Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (pp. 201–230). Huelva: Servicio de publicaciones
de la Universidad; Adroher Biosca, S. (1999). La protección de los menores inmigrantes, refugiados y despla-
zados en el Derecho español, Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 5, pp. 27–45.
34. Entendiendo la palabra “desamparados” en el sentido del art. 172.1 Cc., cuando define que: “... Se con-
sidera como situación de desamparo la que se produce de hecho a causa del incumplimiento, o del imposi-
ble o inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guarda de los
menores”. Habiendo de distinguir esta situación de la que padecen los menores o incapaces “abandonados”.
En concreto, este último término significa que el incapaz carece de protección por falta de padres, tutor o
cualquier otra persona o entidad encargada de su guarda y protección. Vid. sobre la noción de desamparo
Iglesias Redondo, J. I. (1996). Guarda asistencial, tutela ex lege y acogimiento de menores. Barcelona: Cedecs.
Destaca Estebán de la Rosa que si el menor no ha llegado solo al territorio español, sino acompañado de sus
padres u otros familiares adultos, cuya entrada se ha producido de forma ilegal, el niño no podrá considerar-
se que está en situación de desamparo, salvo que esté efectivamente desasistido y, por tanto, no podrá, al
menos teóricamente, ser sometido a la tutela de la Administración competente en materia de protección de
88 menores (cit. p. 142).
Extranjería y Documentación se pondrán en contacto con la Comisaría General de
Extranjería y Documentación para que realice las gestiones ante las Embajadas y
Consulados correspondientes, o el Ministerio de Asuntos Exteriores, en caso de que no
exista representación diplomática, con el fin de localizar o a los familiares de los meno-
res o en su defecto, a los servicios de protección de menores del país de origen, siem-
pre que se hicieren responsables de los mismos.
Una vez localizada la familia del menor se procederá a su repatriación tras verificar
que no existe peligro de retorno, para su integridad o la de su familia. Sin perjuicio de la
relevancia que tiene la localización de los familiares del menor, es crucial asimismo que
esa reagrupación se desarrolle con las suficientes garantías. Esta exigencia legal podría
conducir a que no se procediera a la repatriación, reagrupamiento o retorno hasta que
no se acreditara que el menor será adecuadamente atendido en el Estado del que es
originario.
En este aspecto, lamentablemente, no se ha seguido la solución aportada por la
Resolución del Consejo de la Unión Europea de 26 de junio de 1997 relativa a los meno-
res no acompañados nacionales de países terceros que instaura un procedimiento más
detallado a la hora de la repatriación y, por consiguiente, más atento a las especiales
necesidades del menor (35).
Tal como observamos, cuando la ley reglamenta la situación de los menores extran-
jeros en situación de desamparo parece articular la reagrupación familiar en un solo
sentido: el menor es repatriado para reunirse con sus familiares y así desarrollarse en
un ambiente familiar. Y hemos de cuestionarnos si nuestro ordenamiento jurídico ampa-
ra esa traslación en sentido inverso, es decir permitiendo la entrada y residencia de sus
familiares en territorio español a fin de la reunificación. El art. 16 LOEx. indica que “los
extranjeros residentes tienen derecho a la vida en familia” y, por consiguiente, no pare-
ce restringir el alcance del derecho a la reagrupación familiar a los adultos, subordi-
nándola exclusivamente a la condición de residente. Pese a no vedar expresamente la
Ley esta posibilidad a los menores, el elenco de requisitos que han de cumplirse a este
efecto dificultan in extremis el ejercicio de esta prerrogativa. En efecto, el art. 18 LOEX.
exige a estos extranjeros al tiempo de solicitar el informe que abre el procedimiento a
la reagrupación familiar la prueba del cumplimiento de dos exigencias: disponer de un
alojamiento adecuado así como de los medios de subsistencia suficientes para atender
a las necesidades propias y de su familia una vez reagrupada. Además, el art. 17.1.d)
LOEx. insiste a la hora de reagrupar a los ascendientes que éstos deberán estar efec-
tivamente a cargo del reagrupante, en este caso el menor, y que existan razones que
La reagrupación familiar: especial referencia al menor

justifique la necesidad de autorizar su residencia en España. Sin duda, estas exigencias


contrastan enormemente con la realidad en la que se encuentran los menores en nues-
tro país: residiendo en centros de acogida, con posibilidades limitadas de desarrollar
actividad económica alguna y, por consiguiente, de subvenir a las necesidades propias
y de sus familiares.

35. El art. 5 de esta Resolución establece: “1. Cuando un menor de edad no sea autorizado a prolongar su
existencia en un Estado miembro, éste sólo podrá devolverlo al país de origen o a un país tercero dispuesto a
admitirlo cuando a su llegada se reúnan en éstos las condiciones adecuadas de acogida y asistencia para un
menor, en función de sus necesidades, habida cuenta de su edad y de su nivel de autonomía. De ello podrán
encargarse los padres u otros adultos que cuiden de él, así como órganos estatales o no estatales; 2. Mientras
no sea posible realizar la repatriación en dichas condiciones, los Estados miembros deberían en principio dar
la posibilidad de que el menor permanezca en su territorio” (DOCE C nº 221, de 19 de julio de 1997). 89
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía EL MENOR SOLICITANTE DE ASILO

Según fija el art. 62.6 RELOEx., cuando se trata de menores solicitantes de asilo se esta-
rá a lo dispuesto en el párrafo cuarto del art. 15 del Reglamento de ejecución de la Ley
5/1984, de 26 de marzo, reguladora del Derecho de Asilo y de la condición de refugia-
do, modificada por la Ley 9/1994, de 19 de mayo, aprobada por Real Decreto
203/1995, de 10 de febrero (36). Este artículo dispone que los menores solicitantes de
asilo que se encuentren en situación de desamparo serán remitidos a los servicios com-
petentes en materia de protección de menores, poniéndose el hecho en conocimiento
del Ministerio Fiscal. Asimismo se prevé la asignación de un tutor para que les repre-
sente legalmente durante la tramitación de su expediente.
Con el objeto de preservar la unidad familiar, la Ley 5/1984 en su art. 10 establece
que “se concederá asilo, por extensión, a los ascendientes y descendientes en primer
grado y al cónyuge del refugiado” (37). De este modo, la normativa española observa
la Recomendación contenida en el Acta Final de la Conferencia en la que se adoptó la
Convención de Ginebra sobre el Estatuto de Refugiados de 1951, a efecto de que los
gobiernos adopten las medidas necesarias para la protección de la familia del refugia-
do (38). No obstante, pese a la preocupación por salvaguardar la vida familiar de éste
los distintos instrumentos jurídicos no garantizan adecuadamente, una vez se ha roto la
unidad familiar, el derecho a la reunificación. Esta deficiente situación podría mejorar en
breve al aprobarse la Propuesta modificada de Directiva sobre reagrupación familiar que
presentada por la Comisión el 2 de mayo de 2002, aspira a armonizar en los distintos
Estados miembros el derecho a la reunificación familiar por parte de los nacionales de
terceros países residentes en la Unión.
Mediante la mencionada Propuesta el legislador comunitario toma conciencia de la
especial problemática que supone un menor que además de ser refugiado se encuen-
tra separado de su entorno familiar, proponiendo reglar de forma generosa esta situa-
ción extrema. En concreto, el art. 10 de la Propuesta modificada de Directiva pretende
autorizar tanto la entrada del menor en territorio comunitario a efectos de reagrupación
como la de los miembros de su familia a fin de que éstos se reúnan con el menor refu-
giado que se encuentra ya en la Unión Europea. Junto a este reconocimiento del menor
en tanto que titular activo y pasivo del derecho a la reagrupación familiar, se fija un régi-
men especial que se aparta en aspectos cruciales del procedimiento general.
Primeramente, cuando se trata de reagrupar a los hijos de refugiados los
Estados miembros no podrán ejercer una potestad que les reserva la Propuesta de
Directiva a la hora de reagrupar a los hijos. Me refiero, a la prerrogativa de los
Estados, en el caso de hijos mayores de 12 años, de conservar su actual legislación
de examinar si éste cumple un criterio de integración antes de autorizar su entra-

36. BOE de 2 de marzo de 1995.


37. BOE de 27 de marzo de 1984.
38. La Convención de Ginebra sobre el Estatuto de Refugiados de 1951 no considera el principio de la uni-
dad familiar en la definición de refugiados, sin embargo, el Acta Final de la Conferencia “Recomienda a los
gobiernos que adopten las medidas necesarias para la protección de la familia del refugiado y especialmen-
te para: 1) Asegurar que se mantenga la unidad familiar del refugiado, sobre todo en los casos en los que el
jefe de familia reúna las condiciones necesarias para ser admitido en un país; 2) Asegurar la protección a los
refugiados menores de edad y sobre todo a los niños aislados y a los jóvenes, especialmente en cuanto a la
90 tutela y la adopción”. Vid. Salado Osuna, A., (2002). La protección de los niños refugiados, cit., pp. 213–214.
da y residencia (39). En definitiva, en el caso de hijos de refugiados, los Estados
miembros no podrán en ningún caso reducir la edad a la que los hijos de refugia-
dos tienen derecho a la reagrupación por debajo de la mayoría de edad.
En segundo lugar, cuando se trata de autorizar la entrada y residencia de miembros
de la familia de un refugiado menor, la Propuesta de Directiva amplia el elenco de fami-
liares reagrupables. En concreto, el art. 10 prevé que si el refugiado fuese menor de
edad no acompañado, el Estado de acogida podrá autorizar la entrada y residencia de
ascendientes aunque no estén a cargo de aquél o tengan otro apoyo familiar en el
Estado de origen, o en su defecto, su tutor legal u otro miembro de la familia no pre-
vistos en el régimen general siempre que el menor no tuviera ascendientes o fuera
imposible encontrarlos.
Y, en tercer lugar, esta Propuesta de Directiva facilita asimismo la reagrupación fami-
liar de los asilados al eximirles del cumplimiento de ciertas formalidades y requisitos.
Así, el art. 12 de la mencionada Propuesta libera al refugiado de los requisitos de aloja-
miento, seguro de enfermedad y recursos económicos estables. Asimismo el apartado
segundo de este mismo precepto descarta la aplicación de otra condición facultativa
para los Estados al suprimir el período de espera antes de que los miembros de su fami-
lia se reúnan con él (40). Y, por su parte el art. 11 establece una excepción en cuanto
a la aplicación de las normas comunes relativas a la presentación y examen de la soli-
citud. En concreto, se exige a los Estados miembros que la negativa a la reagrupación
familiar no se base solamente en el hecho de que el refugiado no haya podido presen-
tar los documentos requeridos, debiendo en este caso el Estado miembro examinar
otras pruebas de la existencia de vínculos familiares.

REFLEXIÓN FINAL
Al hilo del estudio realizado, es el momento de esbozar aquellas deficiencias más cru-
ciales que, desde mi parecer, posee la actual legislación al reglamentar el derecho a la
reagrupación familiar en relación al menor extranjero.
En primer término, ha de criticarse la vigente complejidad normativa derivada, entre
otras razones, de una gran profusión y dispersión legal. Junto con los instrumentos que
regulan la entrada, residencia y expulsión de los extranjeros en España, de origen inter-
no, comunitario o convencional, habrá que atender a las normas que salvaguardan los
derechos del niño de procedencia tanto autonómica, estatal como internacional. Con
La reagrupación familiar: especial referencia al menor

ello, confluyen leyes con una naturaleza marcadamente restrictiva, como son las leyes
de extranjería, con otras disposiciones cuya finalidad básica es tuitiva es decir de pro-
tección del menor.
En segundo lugar, es preciso insistir que la pluralidad de regímenes existente según
se trate de ciudadanos de los Estados miembros o, por el contrario, de nacionales de

39. En la enmienda 26 del Parlamento Europeo sobre la Propuesta modificada de Directiva relativa al derecho
a la reagrupación familiar se propone suprimir la mencionada posibilidad de examen sobre la base de que
“supone una grave derogación del principio general que podría amparar justificables diferencias de trato a los
menores de edad entre los Estados miembros” (Informe de la Comisión de Libertades y Derechos de los
Ciudadanos, Justicia y Asuntos Interiores, de 5 de noviembre de 2002, PE 319.245).
40. En concreto se refiere al período de tiempo que pueden fijar, los Estados miembros, siendo su máximo
dos años, antes de autorizar la entrada de los miembros de la familia del residente legal. 91
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía terceros países está conllevando, desde el punto de vista humano, desigualdades injus-
tificables. No debemos obviar que estamos ante un derecho básico de toda persona
que ha de reconocerse independientemente de su origen y, más cuando está en juego
la preservación de la vida familiar del menor.
En tercer lugar, ha de denunciarse asimismo el riesgo que está suponiendo el no
reconocimiento de instituciones jurídicas nacidas en otro tiempo, lugar y cultura, como
puede ser el caso de la Kafala. En efecto, no trazar un puente adecuado entre culturas
jurídicas distintas conlleva en muchos supuestos la desprotección de la parte más débil,
el menor.
Y por último, se pone de relieve las escasas posibilidades reales por parte de meno-
res en situaciones críticas, —a saber, desamparados o solicitantes de asilo—, para ser
sujetos activos de la reagrupación familiar. Se requiere para este colectivo dotarles de
un procedimiento ágil y flexible, de manera que la repatriación no se considere la única
opción a efectos de salvaguardar la vida familiar del menor extranjero no acompañado.

92
Jóvenes de la Segunda
Generación a la
búsqueda de su
identidad. Evaluación
retrospectiva de una
experiencia pedagógica
con la infancia
española inmigrante
en Montreal (Canadá) (*)
Enrique E. Raya Lozano
Universidad de Granada

INTENCIONALIDADES: ¿PARA QUÉ INDAGAR SOBRE


LA SEGUNDA GENERACIÓN ESPAÑOLA EN CANADÁ?
La España y la Andalucía modernas son territorios de recepción de inmigración desde
hace apenas dos décadas; se dice, por tanto, que tenemos escasa experiencia en esto
de la inmigración, bisoñez que se señala con frecuencia como una de las causas del
torpe tratamiento político y societal del fenómeno migratorio actual. Desde luego que
* Agradezco una vez más a la Embajada de Canadá en Madrid el apoyo que me brindó para la consecución y dis-

frute de una estancia de investigación becada en Montreal de julio a octubre de 2000, dentro del programa de
becas para profesorado universitario español que organiza anualmente Ottawa (Ministerio de Asuntos
Exteriores), que si bien estuvo destinada a otros temas (el trabajo social en medio multiétnico), me permitió, apro-
vechando la ocasión, realizar también esta indagación con un grupo de hijos e hijas de emigrantes que me habí-
an tenido como profesor suyo veinticinco años antes. Mi agradecimiento se extiende también a mi buen amigo
Juanjo Quemada, maestro español en Montreal, con el que compartí aquellos años de práctica pedagógica y,
después de tanto tiempo, esta reunión entrañable de evaluación con nuestros antiguos alumnos y alumnas. 93
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía este país tiene problemas con su identidad contemporánea: se está sistemáticamen-
te, desde los poderes públicos y desde los aparatos institucionales de producción dis-
cursiva (por ejemplo, los dispositivos de investigación y formación en ciencias socia-
les) echando en un sistemático olvido a nuestra más reciente historia; pareciera que la
larga noche franquista jamás existió. Y menos aún lo que inmediatamente le precedió.
Esta pérdida de la memoria histórica más reciente (y más decisiva para lo que estamos
ahora viviendo) es asombrosa respecto al fenómeno emigratorio causado por el lla-
mada “desarrollismo franquista”, aquella etapa de reentrada de las estructuras socioe-
conómicas del país, de mano del “amigo americano”, en el capitalismo fordista y
keynesiano internacional de después de la Segunda Guerra Mundial, modelo de
acumulación–desarrollo al que nos incorporaríamos en una condiciones políticas de
dictadura y en unas condiciones económicas de extrema debilidad sostenida durante
dos décadas, las de la oscura y represiva etapa autárquica de después del 39. El asom-
bro viene del olvido de aquel movimiento de más de dos millones de expatriados por
causas económicas y políticas de los años 60, que se sumarían a los quinientos mil que
hubieron de exiliarse por mor de la derrota militar de la libertad republicana veinte años
antes; hay algo así como una difusa impresión colectiva —ciertamente tranquilizadora—
de que aquellas personas o bien se integraron plenamente en sus sociedades de aco-
gida o, mejor aún, lograron, cada quien como pudo, regresar felizmente a la recién
estrenada democracia que cerraría todas la heridas habidas y por haber, nos adentra-
ría a zancajadas en el consumo y el bienestar de los ricos y nos lanzaría, como país, del
cuasi–anonimato al estrellato internacional de la modernidad tardía globalizada, con su
último empuje hacia la cumbre de las “naciones que cuentan”, ahora desde las huraca-
nadas islas Azores...
No es ésta la historia real; los exiliados morirían la mayoría en el exilio, y no siempre
en las mejores condiciones; los emigrantes, algunos retornarían, ya exhausta su fuerza
de trabajo, sin apenas reconocimiento ni ayuda, alcanzando pocos, a su regreso, una
situación socio–económica similar a los que se quedaron, lo que irremediablemente les
sumergirían en un mar de dudas sobre si realmente valió la pena tanto esfuerzo y desa-
rraigo; pero la mayoría quedarían atrapados en la situación del “cosmopolitismo a la
fuerza”, de las dificultades permanentes de búsqueda de identidad en países más o
menos lejanos, con los lazos afectivos realmente existentes y moralmente vinculantes
—sus hijos e hijas, y, ahora, los nietos— ya anclados en la nueva tierra; pero siempre dis-
tantes de sus raíces y orígenes personales, y de sus más profundos deseos. Estas per-
sonas son hoy viejos y viejas diaspóricos, no siempre boyantes económicamente, no
siempre hábiles en la exigencia y disfrute de sus —teóricos— derechos laborales y ciu-
dadanos trabajosamente adquiridos en dos (o más) países, y con escaso reconoci-
miento por parte del país de origen, cuando no también de sus propias familias (1). Se
nos olvida esta aún candente realidad; mejor: no queremos saber nada de ella. Pero se

1. El Centro de Documentación de la Emigración Europea, de la Fundación 1º de Mayo, en colaboración con dis-


tintas federaciones de emigrantes españoles, y financiado por la Comisión Europea y la Dirección General de
Ordenación de las Migraciones ha llevado a cabo un proyecto de investigación sobre Situaciones de exclusión de
los emigrantes españoles ancianos en Europa (Madrid, 2000) que demuestra palpablemente la situación de nues-
tros conciudadanos, ya ancianos, atrapados entre el sueño de progreso personal continuo en el país de acogida
y del eterno deseo, con frecuencia de imposible realización, de un retorno, anhelos que subyacen en todo pro-
yecto migratorio, hasta que la realidad del capital, de la xenofobia y del olvido del país de origen terminan, fatal-
94 mente, por imponerse en más de una trayectoria vital.
nos olvida más si cabe otra realidad aneja, de específica problemática social y cultural:
la de la Segunda Generación. Esta realidad social es prácticamente inexistente para
poderes públicos, opinión pública y dispositivos de investigación: una realidad que no
es visible no causa problema. Y sin embargo basta asomarse ocasionalmente al interior
de cualquier familia emigrante para con celeridad detectar lo invisible, bajo el supuesto
de la plena integración en el país de acogida; algo se esconde tras el aparente éxito del
proyecto migratorio: la integración plena de los hijos e hijas. Algo dice que el sacrificio

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad. Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá)
de la primera generación tal vez no quede colmado: el desarraigo tal vez se heredó...
Sabemos poco de esta segunda generación (y, menos aún, en buena parte de las situa-
ciones y contextos de la emigración española, de una Tercera Generación). Estadística-
mente quedan estas situaciones borrosamente representadas en los Registros
Consulares de los que se nutre el Anuario de Migraciones del MTAS. Así, según estas
estadísticas oficiales, para el 2001 (Anuario de 2002) se arroja la cifra de 638.419 para
las personas que quedan desparramadas por una Europa, en su mayoría de la Primera,
que son las que en mayor proporción se inscriben en el registro consular, habitantes de
una Europa que nunca llegará a ser para ellos la “Unión Europea” de la libre circulación
de ciudadanos, sino la Alemania, el Luxemburgo o la Francia de sus sueños y desvelos
personales. Quedan en total unas 1.413.353 personas a lo ancho del mundo (inclu-
yendo los 561.041 de Latinoamérica, de más antiguo origen, y por tanto, en este caso,
en buena parte, de una segunda o tercera generación).
Los jóvenes hijos de las cohortes migratorias de los sesenta pasan con frecuencia
de la treintena (muchos nacieron en España y se trasladaron de muy pequeños) y des-
conocemos, decimos, sus realidades numéricas; pero sobre todo, el mencionado olvi-
do a que hemos sometido a la primera generación les ha hecho desaparecer por com-
pleto de nuestra conciencia colectiva. Y sin embargo España, como nación y cultura, es
para ellos una de las fuentes primigenias de identidad; las lenguas de este país, en pri-
mer lugar el castellano y sus variantes, y enseguida el gallego, son su otro código lin-
güístico de referencia; y los sueños de sus padres, a pesar de que al principio desapa-
recieron de sus cabezas por necesidad de supervivencia personal, van ahora renacien-
do insospechadamente e imponiéndose de manera más o menos acusada con la defi-
nitiva entrada en la adultez, y cuando se las han de ver con sus tareas educacionales
con sus propios hijos (la “tercera generación”).
Indagar en esta realidad no es sólo una curiosidad sociológica o antropológica, sino
un acto de justicia social, haciendo visibles las realidades interesadamente invisibiliza-
das, y lanzando retos a las responsabilidades políticas del Estado español respecto a
sus ciudadanos en el exterior (¿para qué si no la famosa “doble nacionalidad” de la que
se alardea?); pero también, nos parece, es un ejercicio de propedéutica útil para poder
enfrentarnos al candente problema que estamos creando, el de la integración de las
poblaciones inmigrantes que están viniendo a España, siendo las políticas de reagru-
pamiento familiar, las políticas de protección de la infancia y las de integración escolar,
en suma, las dirigidas a la Segunda Generación, cuestiones estratégicas para unas polí-

2. Una reciente investigación de gran interés respecto a la Segunda Generación de la inmigración en distin-
tos países europeos ha sido la titulada Effectiveness of national integration strategies towards second gene-
ration migrant youth in a comparative European Perspective. (1998–2000). Coordinada por la Universidad de
Bamberg, y financiada por Comisión Europea ( DGXII. Targeted Socio–Economic Research Programme), en 95
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía ticas inmigratorias acordes con las exigencias de la integración social y el desarrollo de
la ciudadanía (2). Hay más: para el caso que nos ocupa (Segunda Generación de espa-
ñoles en el Canadá, en concreto en la provincia francófona y nacionalista del Quebec,
con la propuesta de un importante modelo de políticas migratorias: el multicultural), y
en la actual dinámica internacional de la globalización económica y tecnológica, inda-
gar sobre la Segunda Generación es también preguntarse sobre cómo gestiona, reco-
noce o despilfarra el Estado o la Comunidad Andaluza un capital social de alta cualifi-
cación y bajo coste de formación: el que representan esos jóvenes que se reconocen,
en buena parte, de nosotros y que, cuando generosamente deciden ofrecerlo, no siem-
pre encuentran su hueco en los mercados laborales y profesionales del país o de la
región de sus padres.
Finalmente, y como motivo central de la indagación (o pretexto de la misma), hemos
creído que evaluar con esos jóvenes las prácticas pedagógicas regladas —“escuela
complementaria”— que en buena parte les posibilitaron una socialización en la cultura
española (empezando por la lengua), a los veinte años de aquella experiencia, en pre-
sencia y diálogo con dos de sus educadores de entonces, podría arrojar, si no conoci-
miento sistemático, al menos suficientes elementos discursivos y vitales que abrieran
líneas de investigación (3) útiles para los objetivos y pretensiones aquí consignados,
prestas a ser desarrolladas.

EL CONTEXTO, LA METODOLOGÍA Y LOS LÍMITES DE ESTA


INVESTIGACIÓN EVALUATIVA RETROSPECTIVA
El trabajo se realizó aprovechando la ocasión de una investigación más amplia llevada
a cabo principalmente en Montreal (Quebec), y de manera secundaria en Toronto,
(Ontario) entre julio y octubre de 2000, subvencionada por el Ministerio de Asuntos
Exteriores de Canadá; se trataba de estudiar la intervención del trabajo social en medio
multiétnico y la formación inicial y permanente para tal acción profesional. Con la cola-
boración de otro colega antiguo educador también de hijos de emigrantes españoles
en Canadá, el profesor Juan José Quemada, organizamos, a través de distintas redes,
una reunión de antiguos alumnos y alumnas nuestros de la década de los 70; un total
de 17 personas, de origen español (nacidos en Canadá o llegados al país en su infan-
cia) que ya pasaban de la treintena, aleatoriamente reunidas: 5 hombres jóvenes y 12
mujeres de parecida edad, distinta formación de base (anglófona o francófona,
alcanzando el nivel de la secundaria post–obligatoria, o el primer ciclo universitario

ella han colaborado de centros de investigación de Francia, Inglaterra, Holanda, Suiza, Finlandia y España. La
contribución española al proyecto la ha coordinado la Dra. Rosa Aparicio, del Instituto de Migraciones de la
Universidad de Comillas. Los tipos de integración que utiliza el proyecto los traeremos a colación más adelante,
en las conclusiones.
3. Si la emigración española está insuficientemente investigada aún lo está menos todo lo referente a la Segunda
Generación. Abundan más los estudios de corte psico o sociolinguístico (la problemática del bilingüismo). Un tra-
bajo que he tenido la ocasión de conocer —y valorar— como miembro de una comisión evaluadora, pertenecien-
te a uno de los programas de doctorado del Dpto. de Antropología y Trabajo Social de la Universidad de Granada,
es la investigación con la que obtuvo la suficiencia investigadora la doctoranda Francisca Ruiz Garzón, hoy profe-
sora universitaria en Melilla, De la primera a la segunda generación: Identidad, cultura y mundo de vida de los emi-
grantes españoles en Hamburgo, Alemania, publicado por la Asociación Granadina de Emigrantes Retornados
(AGER). Granada, 2001. Estudios de corte etnográfico como éste se aseveran productivos a la hora de hacer visi-
ble la desconocida y escondida situación de los hijos e hijas de la emigración económica española de los años
96 60 del pasado siglo.
—BA, Bachelor of Arts, parecido a nuestra licenciatura—, salvo una de título de MS
—Master—), con el objeto de hacer una evaluación del impacto de su escuela comple-
mentaria española en las etapas primaria, y —para algunas— secundaria, en su vida ciu-
dadana y en su identidad, y analizar a la par la situación vivida de la Segunda
Generación de la emigración española en Montreal en relación con su integración
socio–cultural y laboral. Se organizó en un antiguo centro asociativo español, muy
conocido de todos de pequeños (el Club Español de Quebec, sito en el num. 311 de la

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad. Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá)
calle St. Laurent, barrio montrealés de inmigración por excelencia). Se desarrolló la
recogida más formal de la información en una sola sesión, grabada y observada, si bien
fue precedida y continuada por distintos encuentros con un subgrupo de los asistentes,
organizadores del evento, de cuyas interacciones con el investigador evaluador, antiguo
educador suyo, salieron múltiples pistas de indagación; como lo salieron del diálogo de
éste con el antiguo colega, educador abulense hoy ciudadano canadiense, profesor de
español en un centro educativo de primaria y secundaria de hijos de inmigrantes de ori-
gen árabe principalmente. Se trata de la producción de un “grupo focal” de tres horas
de duración, grabadas magnetofónicamente y posteriormente transcritas, sobre cuyo
material discursivo se realiza un análisis de contenido. Para la dinamización de tal grupo
focal se emplean distintas técnicas, alternando la semidirectividad con la no directivi-
dad, y utilizando elementos extraídos de la “entrevista en grupo” de la propuesta de R.
Mucchielli, con dos roles principales: animador y observador (aunque con alternancia
en su desempeño). En la tarea de análisis posterior se emplean informaciones aporta-
das por otras fuentes distintas del puro material discursivo oral: contraste de observa-
ciones, diálogos informales con el mencionado subgrupo, en situación grupal o en
situación interindividual presencial, conversaciones telefónicas, etc.
Se plantea, explícitamente, como una actividad de investigación evaluativa educa-
cional de carácter retrospectivo (cfr. de Peretti, 1981), es decir, una averiguación entre
los actores implicados sobre cómo valoran las experiencias curriculares pasadas desde
sus posibles impactos en cualquiera de los diferentes aspectos de la educación–for-
mación —capacidades, actitudes, adquisición de modelos culturales—, y sus repercu-
siones en la socialización, inserción social, y desempeño profesional; y a la par como
una indagación de corte cualitativo sobre los hijos de españoles (Segunda Generación).
Dada su escasa duración, la población abordada, y la limitada triangulación, su entidad
es más bien de carácter exploratorio; su valor radica en lo que, inductivamente, pueda
servirnos para evaluar experiencias de “renovación pedagógica” en contextos
multi/interculturales y para detectar problemáticas no muy estudiadas en nuestros
medios investigadores hispanos merecedoras de un esfuerzo investigativo con siste-
maticidad y amplitud: las referidas a la vida, experiencias y problemas socio–culturales
de la segunda generación de la emigración española de los 60, como queda dicho en
la nota 2.

97
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
EL CONTEXTO DE LA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA: EL CENTRO
DE ESTUDIOS ESPAÑOLES DE MONTREAL (1972–1982)
La red de atención educativa a los hijos de españoles que la política (e)migratoria fran-
quista organizó dependía administrativamente del Ministerio de Educación y Ciencia, a
través de las autoridades consulares. Dicha red se fue tejiendo sobre todo en Europa.
Pero en dos contextos muy delimitados (África del Sur y Canadá), se establecieron sen-
dos centros educativos y culturales que dependían orgánicamente de otra institución,
el Instituto Español de Emigración (Ministerio de Trabajo), y que tuvieron una acepta-
ble dotación financiera, adecuados recursos humanos (equipo docente) y amplia auto-
nomía pedagógica para organizar los curricula formativos, como centro educativo com-
plementario en lengua y cultura españolas de los niveles de EGB y BUP, así como para
organizar otro tipo de actividades, encajables en lo que hoy llamamos Animación
Sociocultural, Educación de Adultos o, más en general, “Educación Social”. La expe-
riencia pudo darse gracias a un departamento de aquel Instituto Español de
Emigración, el de Cooperación Social, dirigido por personalidades de un franquismo
atemperado, aunque los funcionarios decisivos a la hora de asesorar o de tomar deci-
siones, eran de clara adscripción antifranquista, próximos al Partido Socialista Popular
de Enrique Tierno Galván que actuaba entonces (principios de los 70) en la clandesti-
nidad, estando dispuestos, desde su puesto funcionarial, a apoyar cambios en la ofer-
ta pedagógica para los hijos de emigrantes y para los mismos emigrantes, seleccionan-
do docentes renovadores, innovadores o críticos que dieran otra idea de España en el
exterior: un país en plena dinámica hacia la democracia.
En Centro de Estudios Españoles de Montreal (CEEM) empezó su andadura en el
curso 1972–73. Me adscribí a él, tras ser seleccionado en Madrid, en el curso 1973–74,
como maestro becario de “Cooperación Social”. Acudían a sus clases complementarias,
y a las distintas actividades que fuimos organizando (incluidas las de carácter político,
en sintonía con la movilización española del inicio de la transición), hijos, padres y
madres pertenecientes a unas cien familias de emigrantes residentes en Montreal y ciu-
dades de su área metropolitana. Organizado el centro con un sistema de cogestión que
promovía la plena participación de madres y padres y estudiantes mayores en los órga-
nos de gobierno, pronto el claustro de profesores se dividiría en dos grupos: uno, que
defendía una pedagogía de corte más tradicional y centrada en los contenidos cultura-
les, que pretendía alejar el debate político, o circunscribirlo a ciertas actividades aca-
demicistas, y que defendía una participación más de acompañamiento que de coges-
tión (participación en las tomas de decisión); otro, que abogaba por una cogestión de
las asociación de padres y madres y de estudiantes más plena, que practicaba en sus
clases la llamada Pedagogía cooperativa–institucional, creada por franceses con la apor-
tación de algún latinoamericano (4), y que pretendía, en las distintas actividades socio-
culturales, llevar el debate político presente en la España de la transición: ruptura con

4. Proveniente principalmente de Celestin Freinet, el pedagogo comunista francés creador de la llamada Escuela
Moderna, con sus conocidas técnicas didácticas cooperativas: texto libre, periódico escolar, asamblea de coges-
tión en el aula, etc, pero en la interpretación y desarrollo que hicieron de ella la venezolana Aída Vásquez y el fran-
cés Fernand Oury, animadores de una de las ramas de la llamada “Pedagogía Institucional” francesa, mezcla cre-
ativa de Freinet, psicoanálisis y dinámica de grupos, con una análisis sociológico neomarxista del hecho educati-
98 vo de fondo (“teoría de la reproducción”).
el franquismo, gobierno provisional y cortes constituyentes, plenas libertades y legali-
zación de todos los partidos, y, finalmente, debate sobre el modelo republicano de esta-
do y los modelos de socialismo que proponían los partidos de izquierda, reformistas y
revolucionarios.
Dado que el alumnado pasaba, en sus años de escolaridad en esta “escuela com-
plementaria”, por las distintas etapas definidas por la Ley de Educación del 70 (Ciclos
Inicial, Medio y Superior de la E.G.B. y, algunos, por los cursos de BUP), y dado que el

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad. Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá)
profesorado que proponía un modelo pedagógico innovador nos encontrábamos prin-
cipalmente en el Ciclo Medio (y en algunos módulos del Ciclo Superior), la mayoría del
alumnado tuvo la oportunidad de experimentar los distintos enfoques de la enseñanza,
de la práctica curricular, que ofrecía el Centro de Estudios Españoles. Un balance en
grupo de esta experiencia, en su diversidad, y a más de veinte años de su vivencia, por
las personas que fueron actoras de la misma (discentes y docentes) no deja de tener
su interés para la investigación educativa (5).

EL CONTEXTO SOCIO–CULTURAL: LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA


EN EL PAÍS DEL MULTICULTURALISMO
La colonia de emigrantes españoles en Canadá la componían a la sazón unas 30.000
personas expandidas por todo Canadá; algunas, provenientes del exilio político, pero la
mayoría, emigrantes económicos de extracción rural. Y una buena parte de entre éstos,
gallegos, o de la llamada “Operación Bisonte” que organizó el franquismo de finales de
los 50 principios de los 60 a las frías tierras norteamericanas: pueblos enteros de nues-
tra más fría —y atrasada— geografía (como El Barraco, de Ávila; o Villarquemado, de
Teruel) transplantados a unas modernas ciudades norteamericanas como Montreal o
Toronto, previo paso “de adaptación” por los trabajos agrícolas (a temperaturas de 30
bajo cero...). De esas 30.000, 10.000 vivían en el Quebec, concentrados principalmen-
te en la ciudad de Montreal (6).
En Quebec esta población pasa por una serie de vicisitudes de gran interés para la
investigación sobre la integración de los inmigrantes. La provincia francófona del
Canadá está por entonces bajo un régimen político curiosamente de gran similitud con
el franquismo de los 60 (salvando ciertas distancias): el régimen de Duplessis.
Autoritario, populista, con algunos resabios nacional–corporativos, defensor, por otra
parte, de la lengua y costumbres del Canadá francés, de su diferencia; el Quebec es
por entonces un país de fuertes raíces agrarias y también en pleno desarrollismo urba-

5. La experiencia pedagógica fue expuesta en su día en un artículo de una revista educativa, junto a Carmen Tello.
Cfr.: “Pedagogía cooperativa en la emigración”, en: Colaboración, 36 (1982): pp. 16–26 (Esta revista era la publi-
cación períodica del Movimiento Freinet en España, el MCEP).
6. Parecida “técnica de gestión migratoria” se organizaría con Australia: la llamada “Operación Canguro”. Algún estu-
dio se ha realizado de ésta (cfr. la investigación de Ignacio García, profesor de la Universidad de Western Sydney
Macarthur, Operación Canguro. El programa de Emigración asistida de España a Australia (1958–1963), realizada en
1999, en la que estudia el programa de esta especie de “emigración asistida”, que trasplantó a ocho mil españoles
a tierra australianas: sus causas (intereses empresariales y religioso–demográficos), la terminación del programa uni-
lateralmente por Madrid, etc. No conozco análisis monográfico de este tipo sobre la “Operación Bisonte”. Todas estas
prácticas han de ser debidamente estudiadas para hacernos una idea más cabal de la experiencia migratoria espa-
ñola, y de los fenómenos aún socio–culturalmente activos (envejecimiento de la emigración, segunda y tercera gene-
ración, retorno, etc) que interpelan de alguna manera nuestra conciencia colectiva como país democrático de Estado
social, ahora receptor de inmigración. 99
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía no–industrial; y —aspecto a retener en la comparación— de marcada legitimación cató-
lica (de una Iglesia reaccionaria y nacionalista), todo ello en el marco de un enorme y
joven país federal democrático aunque aún conservador, el Canadá. Después vendrían,
en el contexto provincial (7) quebequés, la llamada “Revolución Tranquila”, especie de
transición a un sistema político de carácter más puramente democrático y social, pero
condicionado por la emergencia del nacionalismo quebequés, con la organización, a
finales de los sesenta y principios de los setenta, de partidos y organizaciones del
nacionalismo quebequés emergente (incluyendo un conato de grupo político que
defendía la lucha armada, con algunos atentados terroristas: el F.L.Q.).
A continuación aparecería, en el contexto federal (gobierno de Ottawa), el gran
cambio realizado por el Partido Liberal de Pierre E. Trudeau, uno de los políticos más
brillantes y decisivos para la articulación del joven Estado canadiense, de su unidad en
su diversidad, gran hacedor del multiculturalismo como política cultural y social; que-
bequés de nacimiento y bilingüe de formación y familia, sería un acérrimo enemigo del
nacionalismo quebequés separatista, y un gran defensor del bilingüismo (francés e
inglés como lenguas oficiales del Estado federal). Sus gobiernos consolidarían el gasto
social (Estado de Bienestar), tomándolo, junto con el modelo multicultural (8) de ges-
tión de la diversidad de este país de inmigración poblacional, como los signos más neta-
mente diferenciadores del Canadá respecto al gigante vecino, Estados Unidos (9).
A principios de los 70, con la extensión internacional de la crisis económica y el
cerramiento de fronteras de los países ricos, Canadá también reduciría sus flujos migra-
torios y cambiaría paulatinamente los criterios de sus políticas de flujos. La colonia
española dejó por entonces de crecer y se estabilizó en las cantidades ya aludidas. Pero
mientras tanto se fue consolidando el nacionalismo quebequés, iniciado con la
Revolución Tranquila, hasta que llegó al poder provincial el Parti Québécois de René
Levesque, que traería grandes cambios institucionales y político–sociales, afectando
profundamente la vida cotidiana de los inmigrantes residentes en Quebec; lo que a su
vez acarrearía encendidos debates en el seno de las diferentes “comunidades cultura-
les” de inmigrantes sobre las políticas nacionalistas quebequesas y sus conflictos con
las políticas federales. Entre los cambios legislativos e institucionales del momento, des-
tacaremos la Ley 101 que exigía a los inmigrantes que no provenían de países anglófo-
nos, a escolarizar a sus hijos en la red de escuelas francófonas y no, como hasta ese
momento solían hacer, en las anglófonas; y que declaraba el francés como lengua de
trabajo del Québec (10).

7. “Provincia” en el federalismo canadiense es algo así como “Estado” o “Land”, con mayor entidad política pues
que nuestras Comunidades Autónomas (excepto las construidas por la vía del art. 151 de la C.E. del 78).
8. Como sostiene Laforest (1994), “la ciudadanía canadiense se convertía, a principios de los 70, en una ciu-
dadanía multicultural”.
9. Trudeau fallecerá, ya de anciano, justo en octubre de 2000, cuando estábamos realizando esta estancia de
investigación en Montreal: pudimos observar el importante fenómeno político y mediático —quebequés y cana-
diense— de sus exequias.
10. Para un estudio detallado de las diferencias entre el “multiculturalismo” federal y el quebequés (a veces deno-
minado “interculturalismo”), sus diferentes concepciones de la ciudadanía y sus causas (y repercusiones políti-
cas), cfr. nuestro artículo “Las políticas de inmigración del Gobierno de Quebec en el contexto de las políticas
públicas multiculturales de Canadá. Notas contextuales para un trabajo social en medio multi–étnico”, aparecido
100 en la revista Migraciones, 10 (2001): 161–204.
JÓVENES DE LA SEGUNDA GENERACIÓN ESPAÑOLA
EN LA INTERSECCIÓN PLURICULTURAL QUEBEQUESA:
A LA BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD COLECTIVA.
Haremos ahora una síntesis organizada de la información que arrojó el grupo focal de
aquellos jóvenes de entre 28 y 34 años reunidos con dos de sus antiguos profesores

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad. Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá)
en un centro cultural español, hace dos años y medio:

EVALUACIÓN RETROSPECTIVA DEL CENTRO DE ESTUDIOS ESPAÑOLES DE MONTREAL

Lo primero a destacar es la sobrecarga de trabajo, de esfuerzo escolar al que se les


sometió mientras tenían entre 6 o 7 años y los 14 (para unos) o incluso los 16 y 17 (para
otros): (para la trascripción exacta de sus palabras solo indicaremos JH —“joven hom-
bre”— o JM —“joven mujer”—, junto con un número de distinción en el texto).

– JM–1: Lo pasamos bien aunque hicimos mucho esfuerzo. Íbamos dos veces por sema-
na (y ahora nuestros hijos solo van una). Íbamos en autobús, después de nuestra escue-
la canadiense, nos comíamos los bocadillos en el autobús y a las 4:30 de la tarde está-
bamos en las clases españolas.

– JH–1: Era tan diferente el colegio español del inglés que estábamos deseando dejar el
español; pero después hemos ido comprendiendo. Era demasiada lectura, de cantidad y
de nivel.

Pero ese esfuerzo se le valora hoy muy positivamente desde el ángulo de sus repercu-
siones en la integración creativa en la vida canadiense. Y para la propia integración en la
escuela del país de acogida:

– JM–2: Hay que saber de donde se viene para saber adónde se va.

– JM–3: Sobre todo pude comprobar cómo lo que aprendíamos en el Centro de Estudios
Españoles luego nos servía para nuestra escuela canadiense. En la escuela francesa, todo
lo referente a Geografía, Historia, etc. relacionada con Europa, por ejemplo, yo siempre
me lo sabía antes y mejor que mis compañeros canadienses.

Desde su perspectiva comparativa, la “escuela española” —como acostumbraban y


acostumbran a llamar al CEEM— a pesar de la diversidad de enfoques pedagógicos de
su profesorado, impartía una enseñanza de mayor calidad que la canadiense:

– JM–2: Las clases canadienses eran, por lo general, de menor calidad. Las cosas que
hacíamos y aprendíamos en el CEEM no lo hacíamos en la escuela canadiense.

– JH–2: Yo siempre lo he dicho: la enseñanza en España siempre ha estado muchísimo


más avanzada que la canadiense. Un estudiante que ha terminado BUP en España le da
cien vueltas a uno de su mismo nivel de aquí.

101
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía – JH–3: En mi tiempo, nos graduábamos en la High School sin saber nada, en general.

– JM–4: Mi gusto por leer viene en parte de la escuela española.

Se analizan en el grupo con perspectiva temporal la diversidad de modelos pedagógicos


y sus efectos en la dinámica de adaptación de niños y adolescentes a la cultura escolar del
CEEM. Dada la sobrecarga de trabajo, y también los objetivos generales de este centro
educativo (mantenimiento de la lengua y cultura maternas de la Segunda Generación
para una mejor integración en el Quebec y en Canadá; y, secundariamente, ayudar a la
convalidación de estudios y a la plena integración de la Segunda Generación en el
Sistema Educativo español, y en la sociedad en general, en caso de retorno), el grupo
de personas de la Segunda Generación reunidas exponen así sus opiniones (11):

– JH–4 [tras la cuestión de la sobrecarga sentida]: Bueno, dependía de lo métodos y acti-


tudes de los profesores. Para mí el cambio de un MI a un PF fue un poco drástico. Y fue
por eso que me echó de la escuela el PF [risas].

– JM–5: Evidentemente era cuestión de modelos pedagógicos. Como era una escuela
después de la escuela, no sé, esperabas algo más.

– JH–4: El MI con el que estaba lo comprendía, sabía que habías tenido un día duro en
la escuela canadiense, y nos permitía eso…soltarnos. Para mi esos años con ese MI fue
una buena experiencia, así que…

– JM–2: Yo he aprendido mucho con los PF. Antes de la llegada de los MI con su moder-
nismo en las clases. Yo era mayor y no asistí a esas clases innovadoras. Con los PF apren-
dí muy bien el español, a pesar de ser exigentes y tradicionales.

– JH–6: A mi me ha pasado lo mismo que a JH–4, que lo pasé canutas con los PF. Habré
aprendido mucho con ellos a nivel técnico, pero yo no quería saber nada de su informa-
ción: no me entraba. Aprendíamos muchísimo más con las técnicas de los MI: hacíamos
un periódico, escribíamos y leíamos textos libres; más importante que dónde poner la
tilde. De una manera más interesante.

– JH–7: Los MI permitían la libre expresión.

– JM–6: Con los MI lo pasábamos bien, no era una tortura; pero yo los años que pasé
con una PF no podía, era una tortura. Creo que logró deshacerse de mí.

– JH–4: Nuestros amigos de las clases de los MI, que después de estar en Canadá varios
años han vuelto a España, fracasaron en la Escuela. La escuela española a su vuelta esta-
ba mucho más adelantada respecto a la de Canadá. Hay que preguntarse: ¿qué quere-
mos con la enseñanza en español, es para unos niños que piensan regresar a corto plazo
o que se van a quedar aquí? Si se van a quedar (aunque regresen más tarde) entonces
se necesita una enseñanza básica sin mucho esfuerzo.

En el propio Centro de Estudios Españoles se apreciaban dificultades de integración,


dado el modelo de habla predominante, por el origen del profesorado (de los 6

11. Llamaremos “maestros innovadores” —MI— y “profesores formalistas” —PF— a sendos subgrupos del profe-
102 sorado, obviando sus nombres.
—a veces 8— docentes sólo uno no era castellano, sino andaluz): esas dificultades
sobre todo las tenían los niños y niñas de origen gallego, un amplio número, y los de
origen andaluz, grupo más reducido.

– JH–8: Para los hijos de los gallegos era aún más difícil el trabajo en la escuela españo-
la, porque su lengua materna era el gallego.

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad. Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá)
– JM–7: A pesar de que en la escuela canadiense había niños de diferentes países, en
la escuela española me sentía más diferente porque era andaluza. En clase de uno de los
PF empecé a leer y me detuvo y me dijo que eso no era castellano sino andaluz. Lo que
me dolió un poquito y todavía me acuerdo.

– JM–6: Mi padres no son castellanos sino del norte. Ahora la gente en España me dice
que tengo acento madrileño. Y me hace gracia.

INTEGRACIÓN DE LA SEGUNDA GENERACIÓN DE EMIGRANTES ESPAÑOLES


EN QUEBEC (CANADÁ)

El grupo discute ampliamente sobre la cuestión de la integración, de los distintos tipos


de integración, de su identidad y de las diferencias sentidas respecto a la identidad ciu-
dadana canadiense y quebequesa.

– JM–2: Yo no encuentro ningún racismo aquí.

– JM–8: Claro, somos blancos, igual que la mayoría.

– JM–2: Sí me considero completamente integrada pero soy diferente. Domino perfec-


tamente los dos idiomas, en nada se me nota mi origen, pero me siento diferente. En la
conversación cotidiana con alguien de origen canadiense siempre suele salir algo que
hace referencia a mi diferencia: soy española, hablo español, etc. Cuando en la empresa
llega por ejemplo un italiano, le digo, “anda, otro étnico”. Y yo nací aquí. Se dice como en
broma, pero es así. Soy diferente, como cosas diferentes, tengo costumbres diferentes.
Tengo posiblemente valores diferentes. Tengo una forma de educar a mis hijos posible-
mente diferente. A pesar de que me diferencio de mis padres, casi soy un duplicado…
Sí, soy diferente. Y mis hijos también son diferentes. En España no soy una verdadera
española. Me dicen: “¿De dónde eres? ¡Qué acentillo tienes..!”.

Esta diferencia sentida, esta identidad étnica aunque débil, construcción del “nosotros”
frente al “ellos” suave, producto del multiculturalismo canadiense (y del “interculturalis-
mo” quebequés), se duplica en la atribución externa de la diferencia (la construcción
por los otros del nosotros):

– JH–8: Mis propios primos en Sevilla me dicen “el canadiense”. Y: “Tú tienes un acento
raro”. Al principio creían que yo era de Canarias. Mientras no lo sabían [sic] como yo
hablo muy bien el español, no era diferente; pero en el momento que lo supieron, me
convirtieron en diferente.

103
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Respecto a la adscripción a las distintas identidades posibles en Canadá:

– JM–8: Yo me siento “québécoise” y española. Y también canadiense. Más que lo últi-


mo. Pero también americana, de este continente, desde la Tierra del Fuego a Alaska. Con
raíces europeas. La identidad no la defino por exclusión, sino que soy esto, pero también
esto, y esto. El hecho de hablar español hay que situarlo en un contexto. Tengo muchos
amigos con los que hablo español, pero no son españoles…La identidad hay que ir defi-
niéndola por redes de relaciones.

Se coincide en un tipo de integración común a la Segunda Generación:

– JM–9: Estamos todos integrados funcionalmente (el trabajo, las relaciones cotidianas,
el funcionamiento de la sociedad, etc). Pero en lo que respecta a tus raíces, tus recuer-
dos, somos sentimentales. Mis vacaciones, cuando no son en España, son en Quebec.
Siento que las bromas las pienso en español. Cuando murió el Primer Ministro cana-
diense, hace unos días, me tocó algo más de fondo que cuando murió René Levesque
(ex –Primer Ministro del Quebec). Siento que la integración es funcional pero no total.

Ese biculturalismo radical diaspórico vivamente presente en la Segunda Generación, a


pesar del multiculturalismo canadiense, queda bien señalado aquí:

– JM–7: Los que hemos vuelto a España, y hemos intentado quedarnos, o que vamos de
vacaciones, creo que somos inmigrantes aquí e inmigrantes allí.

– JM–2: Me he integrado en esta vida, pero lo de adentro lo llevo de allí, en parte. Estoy
segura que si vuelvo allí, en lo de adentro me integro muy bien, pero la cuestión del tra-
bajo, etc. lo tendría aquí.

– JM–6: Mi madre se pasa seis meses allí y seis meses aquí. Y ella siempre me dice:
“somos inmigrantes aquí y allí”. La gente lo nota.

– JM–2: El drama de la Primera Generación (al estar partida entre dos países, puesto que
retornan de mayores pero suelen dejarse sus hijos en el país de emigración) también es
en parte el drama de la Segunda, porque lo que les afecta a tus padres te afecta a ti.

– JM–5: Cuando hablo español en España siempre me corrigen (…) No me molesta,


pero siento un poco de complejo.

– JM–9: Pues mi hermano cuando llega a España le da por contar chistes antiguos de
mis padres. ¡Y tiene un éxito…!

En lo que ellas y ellos llaman la “integración funcional” en Montreal les ha solido ser de
gran utilidad el trilingüismo: inglés, francés, español:

– JM–8: Para mi trabajo [interventora social] es muy importante las tres lenguas. Pero
pienso que también es importante conservarlas por razones de nuestra identidad.

104
– JM–4: Para nuestra generación está siendo [el trilingüismo] muy importante en lo labo-
ral. Pero para nuestros hijos aún va a ser más importante. La economía, el Tratado de
Libre Comercio con México, un gran idioma en expansión internacional.

– JM–10: Cuando llegué al College y después a la Universidad, ¿qué tomé? Pues espa-
ñol. No sirvo para médico, y cosas así; ahora llevo tres años en una compañía multina-
cional y hablo español todo el día; mi padre siempre quiso que perfeccionara el idioma,
y ahora veo la utilidad.

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad. Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá)
SEGUNDA GENERACIÓN Y MITO DEL RETORNO

El mito del retorno no solamente es el sustrato imaginario del drama migratorio de la


Primera Generación sino de la Segunda, inclusive en un país de políticas de integración
muy desarrolladas, como es Canadá.

– JM–7: Decidimos intentar instalarnos en España. Ambos somos de origen español.


JH–4 consiguió un buen trabajo en su profesión (arquitecto técnico) en la Manga del
Mar Menor. Estuvimos tres años. Pero decidimos volvernos, pues lo pensamos mejor;
aquí hay más oportunidades para nuestros hijos: se hablan varios idiomas, mejor forma-
ción superior; y están mis padres, nuestros antiguos amigos. Nuestros hijos sienten con
orgullo ser españoles pero creímos que estarían mejor. Ahora echo en falta el clima de
allí…

– JH–4: En nuestra época, el 50% de los niños sus padres pretendían volver a España.
Ahora es diferente, para la Tercera Generación.

– JM–10: Cuando tienes 29 años, y una profesión, y un trabajo, te lo piensas mucho.

– JH–4: La gente de la 2ª Generación cuando quiere volver, no quiere volver a España en


general, sino a un sitio en particular. Y es por eso por lo que fracasa, porque a lo mejor
ahí no está el trabajo. Yo cuando fui, fui abierto.

– JH–: En España hay mucho enchufismo. No valoran lo que sabes, tu experiencia, tus
idiomas, tu formación. Solo se coloca quien conoce a alguien.

– JM–1: En Madrid es diferente; allí sí te valoran. Si vienes de América del Norte, toda-
vía eso se aprecia.

– JH–8: Pues en Sevilla no, Sevilla es una ciudad muy particular. Muy cerrada. Te dicen:
¿tú a qué vienes aquí, canadiense? Siéntate, calladito. Y no quieras trabajar aquí. Mi
mujer, sevillana, que ha nacido y vivido en Sevilla, que habla cinco idiomas perfectamen-
te, pues sólo logró allí un trabajo de secretaria, 600 pts. a la hora. Ahora se ha venido
aquí, y a los dos meses, ya es profesora de idiomas.

– JM–1: Pues también hay muchos de la Segunda Generación que quieren vivir aquí,
pero que se quieren jubilar en España [Risas].

105
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
EL MISTERIO DE LA TERCERA GENERACIÓN
Unas someras notas sobre la “tercera generación” a modo de cuasi apéndice de este
trabajo exploratorio, pero integradas al conjunto de lo expuesto. Si la Segunda
Generación apenas concita interés investigativo, la “tercera” prácticamente está fuera
del horizonte de las ciencias sociales hispanas (y de las políticas públicas: ¿a qué orga-
nismo puede interesarle la vida y problemas de los nietos y nietas de nuestros emi-
grantes y exiliados?; ¿no son ya netamente personas de otras culturas y países, plena-
mente asimiladas/adaptadas/integradas? ¿Qué interés puede tener España hacia tales
sujetos?) (12). Nada sabemos de estos nietos y nietas de nuestros emigrantes: son un
misterio relegado al más desenfadado olvido.
Aquí nos vamos a reducir a ciertos aspectos de la percepción de la Segunda
Generación respecto a la Tercera suscitados en este grupo focal, que puedan indicar
que ahí hay materia de investigación interesante y necesaria. La preocupación funda-
mental de la Segunda Generación española en Montreal respecto a sus hijos e hijas es,
sin duda, la cuestión lingüística: el mantenimiento del conocimiento y del uso de la len-
gua española. Pero es también cultural: quieren pasarles a sus hijos e hijas “lo español”,
esforzándose en enviarlos a España de vacaciones, a que se reúnan de vez en cuando
con otros niños y niñas de origen español en Montreal, y manteniendo en el hogar una
atención educativa permanente para que sus hijos sean “trilingües” perfectos (y “mul-
ticulturales”), sean o no los matrimonios “étnicos”. Se quejan de la falta de apoyo públi-
co, por parte de las instituciones españolas, representadas por la Embajada y los con-
sulados en Canadá, para el desarrollo de estos objetivos, que consideran legítimos y de
alto interés, para ellos, sus familias, y para el país de sus padres (su economía, lengua,
cultura, e imagen internacional). Comprueban, con desencanto, que el paso de la emi-
gración española por Montreal, y en general por el Quebec y por el conjunto de
Canadá, “no ha dejado nada consistente, desde el punto de vista de cultural”: ninguna
infraestructura, ningún recurso o institución sólida, más allá de lo que queda del mundo
asociativo de sus padres: lánguidos y folclorizados centros comunitarios, sin apenas
actividad o proyecto, toda vez que sus padres retornaron —o fallecieron— en una amplia
proporción, y que sus vidas (personales, familiares, profesionales) están más volcadas
al país de acogida.
Creen que el mantenimiento de la cultura y la lengua españolas en Canadá, y que
éstas formen parte de la identidad de sus hijos e hijas, no sólo es un valor en sí, sino
un valor “de mercado” en la época de la globalización y de la crisis de la sociedad sala-
rial clásica. Y para ello, aparte de la educación familiar, se han dotado de una “Escuela
española”, centro educativo parecido al que ellos asistieron cuando pequeños, aunque
ahora sólo un día por semana. En total, cerca de cien familias de la Segunda Generación
llevan a sus hijos a dicho centro complementario, de carácter privado, pero con alguna
subvención pública (española y quebequesa): fenómeno digno de ser estudiado, en su
proceso y en sus resultados, respecto a la problemática de la identidad e integración

12. Y sin embargo… Uno de los pocos grupos de investigación interesados en tal problemática, el Laboratorio de
Antropología Social y Cultural de la Universidad de Almería, en estudios exploratorios sobre la Tercera Generación
española en Suiza detecta un inusitado interés y fuertes identificaciones de estos jóvenes con todo lo español,
mucho más acentuado que en sus padres y madres (Segunda Generación), cuestión de suma importancia para la
106 investigación sobre todo lo relacionado con la integración de las personas migrantes.
de las comunidades inmigrantes en un país tan integrador como el Canadá del multi-
culturalismo, de lo que pudieran inferirse, a su vez, enseñanzas para las poco integra-
doras sociedades española y europea en general.

CONCLUSIONES

Jóvenes de la Segunda Generación a la búsqueda de su identidad. Evaluación retrospectiva de una experiencia pedagógica con la infancia española inmigrante en Montreal (Canadá)
Distingamos cuatro tipos de integración en las situaciones migratorias (13):
A) Integración estructural (lo que el grupo entrevistado llama “funcional”): adquisición
de derechos, acceso en igualdad a instituciones centrales: sistema educativo, sistema
formativo–profesional, mercado de trabajo, ciudadanía, vivienda.
B) Integración cultural: procesos de cambio cognitivo, actitudinal, comportamental, cul-
tural, en la gente. Cambios en la primera y en la segunda generación. Cambios en la
sociedad de acogida.
C) Integración social: participación de los inmigrantes en la sociedad de acogida en las
esferas privadas: amistades, matrimonios, asociaciones voluntarias, etc.
D) Integración identificacional: pertenencia a la sociedad de acogida a nivel subjetivo,
mostrando/sintiendo identificaciones con las instituciones y los colectivos sociales, sean
identificaciones de tipo étnico y/o nacional.

Si ponderamos, según lo que expresa el grupo, los tipos de integración que pre-
sentan estas personas jóvenes de origen español que viven su vida en Montreal, coin-
cidiremos en lo que expresan explícitamente: la integración estructural (o “funcional”)
es la única claramente sentida y observable. En el resto mantienen zonas de inclusión
y zonas de (auto o hetero) exclusión respecto a la sociedad de acogida (y respecto a
la sociedad de origen familiar). El multiculturalismo, en su versión mejor desarrollada
(Canadá y Quebec), facilita, ciertamente, el desarrollo no traumático de estas integra-
ciones, la aminoración de las situaciones dolorosas —de no reconocimiento de la dife-
rencia—, la reducción de la violencia institucional o del rechazo societal; la negociación
implícita y explícita de los procesos de integración de inmigrantes durante tres genera-
ciones al menos, logra mantener un nivel aceptable de cohesión social en un Estado en
permanente reordenación constitucional acorde con los grandes cambios en los que
nos ha sumergido el actual modelo de globalización y de reconsideración del
Estado–nación. Pero ello no quita que la Segunda Generación presente rasgos comu-
nes con la Primera, incluyendo el mito del retorno, si bien más atemperado. Por lo
demás, pensamos que las investigaciones sobre la Tercera Generación podrán servir-
nos para profundizar en esto de la integración–inclusión de los Hijos de Migrantes
Internacionales, como también llama la literatura especializada a la Segunda
Generación.

13. Cfr. el proyecto EFFNATIS. 107


III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Nuestro país, y sus comunidades autónomas, además de laborar por la justicia
social e histórica, encontraría grandes beneficios en la atención programada de pro-
yectos de retorno de la Segunda Generación, definitivos o temporales, en cuanto se
trata de personas con enorme acerbo cultural (poseen, entre otras experiencias, la de
la inmigración), de cualificación por lo general alta (normalmente, de formación profe-
sional terciaria o de nivel universitario) y con gran manejo de lenguas modernas; en
suma, constituyen unos recursos humanos que le resultan prácticamente gratuitos al
país de sus padres o abuelos, pero que se ve que no sabe aprovechar.
En cuanto a la formación en lengua y cultura de hijos de inmigrantes, sabido es que
la modalidad “escuela complementaria” no es de las más convenientes, por la sobre-
carga de trabajo en la infancia, entre otros efectos no positivos. Pero, en cualquier caso,
según la experiencia del CEEM, tal vez sea útil para la potenciación (“empowerment”)
de la población inmigrante, que la dota de confianza y dignidad de cara a la sociedad
de acogida (tienen cosas que aportar al acerbo común). Se demuestra, al parecer, el
interés por unos métodos pedagógicos activos, participativos y grupales, no centrados
únicamente en los contenidos escolares, sino en el desarrollo de competencias más
amplias, sin descuidar aquéllos. Pero para el caso concreto de retorno de las familias
emigrantes a corto plazo, se precisan unos programas ad hoc de preparación para la
integración escolar rápida a la vuelta al país, necesitando de una coordinación estrecha
entre escolaridad en el país de acogida, enseñanza complementaria y escolaridad en el
país de origen. El retorno no es solamente un mito sino una realidad descuidada por las
políticas públicas y apenas estudiada. (Cómo tampoco lo está todo lo referente a la
Tercera Generación de esta Infancia y Juventud de las Migraciones Internacionales).
Sin duda, la investigación en todas las realidades, fenómenos y experiencias de per-
sonas relacionadas con la emigración española arroja pistas de investigación y de
acción no sólo para la atención a sus necesidades y demandas, sino para la investiga-
ción y acción que demanda el reciente fenómeno inmigratorio en Andalucía y en el con-
junto de España. Pensamos que un programa riguroso de investigación en el campo de
los llamados “estudios migratorios” debe conectar inmigración y emigración, adoptar
una perspectiva comparada, y no descuidar la construcción histórica del “hecho migra-
torio” en cada formación social o región socio–económica y cultural.

108
Menores emigrantes.
Apuntes para un
análisis transnacional
de los procesos
migratorios
de los menores
no acompañados
de origen marroquí
en Andalucía (1)
Mercedes Jiménez Álvarez
Colectivo Al Jaima
Grupo de Investigación “IXBILIA”, Universidad de Sevilla

UN NUEVO FENÓMENO MIGRATORIO


“Tengo casi 18 años y cuatro hermanos. Me fui a “buscar la vida”... ¿Tú ya sabes, no? Mi
hermano pequeño tiene un año y lo he conocido ahora, en mi primer viaje a Tánger
desde que me fui... No tenía miedo, bueno, un poco sí... Después de muchos días con-
seguí esconderme en un camión, sólo llevaba un pantalón corto. Era verano. Pasé

1. Jiménez Álvarez, Mercedes “Buscarse la vida”. Análisis transnacional de los procesos migratorios de meno-
res marroquíes en Andalucía”. Fundación Santa María. Editorial SM, Madrid, Abril 2003. (En edición). 109
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía quince horas escondido... Mi padre estuvo dos años en Almería cuando yo era pequeño.
Se volvió porque lo pasó muy mal... Ahora yo tengo trabajo y papeles. Todo lo que gano
se lo envío a mi familia. Ahora sólo pienso en ellos, ya habrá tiempo para pensar en mí.
En Marruecos no hay futuro. Miro atrás y veo que ha sido difícil, muchas cosas que no
saben mis padres... se pasa mal, algunos no aguantan... Eligen un mal camino. A veces
no te queda otra solución y terminas haciendo lo que no quieres. Yo he tenido suerte...”.
Entrevista a un menor de vacaciones en Tánger. Su primer viaje después de emigrar.

Un nuevo fenómeno migratorio se está produciendo en Europa, el fenómeno de la


inmigración irregular de menores de edad —niños y niñas, jóvenes y adolescentes—
solos, sin sus familias. Este nuevo fenómeno migratorio deber ser encuadrado dentro
de la lógica transnacional de las migraciones internacionales actuales. Garatto (2) seña-
la tres situaciones en las que se pueden encontrar estos menores. La primera se refie-
re a los que llegan mediante una mafia de tráfico de personas y quedan sujetos a una
situación de semiesclavitud, la mayoría de las veces significa explotación sexual y abu-
sos de todo tipo. La segunda se refiere a los menores que en su lugar de origen ya viví-
an en una situación de alto riesgo social, muchas veces sin una familia de referencia.
Estos terminan sobreviviendo en la calle y cometiendo hurtos y pequeños actos delic-
tivos. Por último, hay menores que al llegar a Europa consiguen realizar su proyecto
migratorio insertándose en los sistemas de protección de la infancia y normalizando su
situación. Las instituciones públicas y privadas intervienen principalmente por dos moti-
vos, porque una parte de estos menores pueden ser solicitantes de asilo y potenciales
refugiados y porque todos menores de edad y titulares de las medidas de protección
de la infancia legisladas en cada país.
El Consejo de Europa, en su Resolución de 26 de junio de 1997 relativa a los Menores
no Acompañados Nacionales de Terceros Países (97/C 221/03), los define como: “Niños
y adolescentes menores de 18 años, nacionales de terceros países, que se encuentran en
el país receptor sin la protección de un familiar o adulto responsable que habitualmente
se hace cargo de su cuidado, ya sea legalmente o con arreglo a los usos y costumbres”.
Dentro de este fenómeno global nos centramos en España. A partir de los años
1995 y 1996 empieza a darse una presencia de menores marroquíes no acompañados
en los sistemas de protección de menores, siendo los años 1997, 1998, 1999 y 2000
cuando este fenómeno se generaliza en todo el estado español, llegando a una cifra en
torno a los 2.000 menores acogidos según Giménez y Suárez (2001) (3). Hemos de
tener en cuenta que la magnitud de este colectivo se mide en número de menores aco-
gidos en recursos de protección, y que puede haber y de hecho los hay, menores en la
calle que nunca han tenido contacto con las instituciones de protección. Según el estu-
dio antes citado, primero y único de estas características, las Comunidades Autónomas
donde existe un mayor número de menores marroquíes acogidos son Madrid, Cataluña,
Andalucía, Islas Canarias y las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla. Podemos aña-

2. Garatto, Germano. Reflexión sobre aspectos sociopolíticos. En: Actas del Seminario Europeo sobre Menores
Extranjeros No Acompañados, Unión de Asociaciones Familiares. Madrid, 30 de noviembre y 1 de diciembre.
2001. Pág 125–126.
3. Giménez Romero, Carlos y Suárez Navaz, Liliana, Menores no acompañados que han entrado en territorio
español sin representación legal. En prensa. Programa “Migración y Multiculturalidad”. UAM. 2001. Pág 15.
Este estudio fue encargado por el Servicio de Investigación de la Dirección General Acción Social del Menor
y de la Familia, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales al Programa “Migración y Multicultularidad” de la
Universidad Autónoma de Madrid. Se trata de un primer estudio introductorio y de una aproximación pano-
110 rámica a este fenómeno nuevo, complejo y cambiante.
dir Murcia, Valencia y País Vasco, donde entre los años 2000 y 2003 este fenómeno ha
empezado a ser significativo.

Este colectivo no tiene un perfil homogéneo, siendo la movilidad la característica


central. Los menores tienen unas motivaciones y un perfil variado, aunque podemos
apuntar que la mayoría tiene claras expectativas laborales. La especificidad de este
colectivo provoca un choque jurídico por su doble condición de emigrantes y de meno-
res de edad. Por una parte son sujetos de derechos y merecedores de las medi-
das protección de la infancia en desamparo legisladas en cada país, por otra
parte son inmigrantes que han entrado de forma irregular y la legislación es res-
trictiva en cuanto a sus derechos fundamentales. Dos lógicas que se contradicen.
Nos centramos en la frontera sur de Europa, en Andalucía, que por su situación

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis transnacional de los procesos migratorios de los menores no acompañados de origen marroquí en Andalucía
geográfica se convierte en una “zona de paso” y una “puerta de entrada” para los
menores marroquíes que emigran. La Dirección General de Infancia y Familia de la
Consejería de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía señala que “todos estos meno-
res llegan a Andalucía pero no todos vienen a Andalucía”.
En Andalucía, el colectivo de menores extranjeros no acompañados está formado
casi exclusivamente por menores de origen marroquí. Uno de los itinerarios de los
menores que llegan a Andalucía, tiene como “paso obligatorio” el puerto de Tánger;
otro, las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla. El modo habitual que utilizan estos
menores para llegar a la Península consiste en esconderse bajo los ejes de los camio-
nes y de los autobuses.
En torno a la inmigración de menores marroquíes en Andalucía y debido principal-
mente a los medios de comunicación, se han creado varios estereotipos. Señalo dos,
uno en relación con su magnitud: “Se está produciendo una invasión”, y otro en rela-
ción a su procedencia y origen: “Son niños de la calle, peligrosos y violentos”. Liliana
Suárez (2001) (4) explica magistralmente esta construcción social y los efectos perni-
ciosos que provoca en la inserción social de estos menores:

“El caso de los Menores No Acompañados está estructurado por la lógica de las migra-
ciones internacionales. Los menores son en este sentido unos inmigrantes más, afecta-
dos por la carencia de documentación y por los extendidos estigmas racistas que encon-
tramos en nuestro país. En algunos contextos, estos menores no son considerados como
personas, sino como “problemas”. Esto se manifiesta por la proliferación de nombres
derogatorios como “mofetas” (5) o “kurdos”. De sus andanzas se hace cargo la prensa
sólo cuando afectan la seguridad de la población normalizada, denominándolos enton-
ces como “niños de la calle”, “delincuentes peligros”, “jóvenes agresivos”, “drogadictos”,
etc. Incluso responsables administrativos y técnicos de asociaciones dedicadas a su cus-
todia nos han transmitido la idea de que muchos de sus comportamientos se explican en
términos culturales, evidenciando un peligrosísimo prejuicio racista que hace del todo
imposible el necesario (y complejo) trabajo con estos niños. La criminalización y cultura-
lización (6) de este fenómeno en los medios de comunicación y en la sociedad en gene-
ral son impedimentos importantes para la adopción de medidas de inserción e integra-
ción eficaces”.

4. Giménez, Carlos y Suárez, Liliana. “Menores No Acompañados que han entrado en territorio español sin
representación legal”. UAM. Pág 72.
5. Este es el nombre que reciben los menores de origen marroquí en Ceuta.
6. El término “culturalización” hace alusión a aquellas formas de explicación de fenómenos sociales comple-
jos mediante la reducción de sus múltiples causas a la “cultura” de los afectados. La “culturalización” está rela-
cionada con otras lógicas de legitimación de la desigualdad como el racismo o la xenofobia. 111
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Como señala la profesora Suárez (2001) la prensa suele contribuir a la criminaliza-
ción de este colectivo. El fenómeno de la inmigración irregular de menores se equipa-
ra con la inmigración irregular en general, desdibujándose el carácter de menores de
edad y los derechos fundamentales de los que son titulares. En los análisis que se lle-
van a cabo de estos menores se entremezclan terminologías y estereotipos: niños de la
calle, menores con antecedentes penales, altamente peligrosos, culturalmente violentos
y extremadamente pobres. No se especifican situaciones de origen diferentes, no se
analiza la realidad con instrumentos económicos o sociales, no se habla de causas, sólo
de efectos. El desconocimiento que se demuestra sobre el país de origen y por la situa-
ción de los menores antes de emigrar es la limitación de estas valoraciones. De nuevo,
el análisis transnacional de “ida y vuelta” aparece como necesario. El análisis de este
nuevo fenómeno migratorio requiere una perspectiva transnacional. Incluir la reflexión
sobre el país de origen, en este caso Marruecos, para comprender la historia vital de
estos adolescentes y jóvenes y de sus familias, es el primer paso para ir recomponien-
do el puzzle social del que es heredero cada menor.

¿QUÉ OCURRE EN LA OTRA ORILLA DEL ESTRECHO?


Un nuevo fenómeno migratorio se está produciendo en Marruecos: la migración de los
menores. Estos niños, adolescentes y jóvenes entre 10 y 17 años arriesgan su vida ocul-
tándose debajo de los ejes de los camiones o de los autobuses y cruzan el Estrecho de
forma irregular. Los menores marroquíes emigran principalmente a cuatro países
España, Francia, Italia y Bélgica. Podemos hablar de numerosas asociaciones que tra-
bajan en este tema y han sido interlocutoras en la construcción de nuestro análisis:
“Jeunes Errants” en Marsella, la asociación “VZW ‘T HUIS” en Bruselas, el centro
“Senza Frontiere” de Turín y además de un nutrido grupo en España.
De manera muy sucinta, analizando el fenómeno global de la emigración de meno-
res en Marruecos, descubrimos cuatro zonas principales, cuatro “puntos de salida” de
estos menores. En la región noroeste destacamos el puerto de Tánger y Ceuta. En la
región nordeste, Nador y Melilla. En la zona centro–atlántico el puerto de Casablanca
es el punto de salida de los menores emigrantes, por último, en la zona sur–atlántica
destacamos Tarfaya. Estas son los cuatro “puertas” del itinerario migratorio, utilizadas
por menores que viven en esas poblaciones pero también por menores llegados desde
el interior de Marruecos específicamente para emigrar.
Cada zona tiene características específicas, pero todas comparten algunas de las
siguientes características generales. En primer lugar son centros de comercio interna-
cional y tráfico aéreo, marítimo o terrestre, que soportan un gran tráfico internacional
de mercancías. Uno de los métodos más utilizado por lo menores es esconderse como
polizones en los barcos y sobre todo en los ejes de los camiones y en los bajos de los
autobuses. Los puertos de Tánger y Casablanca destacan como puntos clave de emi-
gración. Esto no se cumple en Tarfaya, que no es un puerto internacional, pero sí se

112
consolida como punto de salida de las pateras que van a las Islas Canarias y en que es
el medio que suelen utilizar los menores. En segundo lugar es importante la cercanía a
España: a la Península, a las Ciudades Autónoma o a las Islas Canarias. Por úlitmo, son
núcleos urbanos superpoblados debido principalmente al éxodo rural, nos referimos a
las ciudades de Tánger y Casablanca.

ANÁLISIS DE LOS CONTEXTOS MIGRATORIOS


DE LOS MENORES EMIGRANTES
Dentro del panorama europeo sobre los menores migrantes que hemos dibujado
vamos a delimitar un espacio, el conformado entre Andalucía, como frontera sur de

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis transnacional de los procesos migratorios de los menores no acompañados de origen marroquí en Andalucía
Europa, y el noroeste de Marruecos, en concreto la región de Tánger–Tetuán, la región
de la que proceden la mayor parte de los menores que emigran. Vamos a analizar la
emigración de menores teniendo como referencia la estructura económica de
esta región, la protección jurídica de la infancia en Marruecos, y el referente
social de la emigración como parte del imaginario colectivo.
La estructura económica, es decir, los procesos de globalización y de mundializa-
ción económica hacen de Tánger una ciudad de frontera. En esta región son dos los
fenómenos estructurales que configuran su geografía social. El primero se refiere a la
emigración rural ligada al crecimiento demográfico de los años 50 que generó un fuer-
te éxodo rural y un crecimiento desordenado de las ciudades. El segundo a la división
internacional del trabajo que convierte esta zona en un espacio de deslocalización indus-
trial. Son principalmente las empresas extranjeras textiles y de transformación alimenta-
ria las que se asientan en las zonas industriales y las zonas francas en busca de una
mano de obra más barata. Este segundo proceso, basado en el abaratamiento de los
costes de producción debido a la contratación de mano de obra, convierte a la mujer
obrera en el elemento central de esta economía de semiperiferia (Wallerstein) (7). En
Marruecos la tasa de feminización en el sector textil es del 79%. A medida que la
estructura empresarial se desdibuja, para dejar paso a la subcontratación en talleres
clandestinos, los derechos laborales son más vulnerados. El paro es selectivo, hay
desempleo para varones y para puestos medianamente cualificados. Son las mujeres las
únicas que aceptan ocupar puestos de trabajo en condiciones de clara explotación
laboral. Se produce una crisis de los modelos de familia, al invertirse los roles tradicio-
nales de división de trabajo (el hombre queda al cargo de la casa y la mujer trabaja
fuera), produciéndose la desestructuración social en los grupos domésticos. Esto
repercute directamente en los hijos e hijas, que pasan a ser cuidados por la familia
extensa, o quedan en una situación de desprotección. No existe en Marruecos ningu-
na política social pública acorde con estos cambios sociales.

Otro punto a destacar es la legislación sobre la protección de la infancia en


Marruecos, el sistema educativo y el sistema de protección laboral. La protección

7. Beck, Ulrich, ¿Qué es la globalización?Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. PAIDÓS, 1997.
Barcelona. Pág 22. 113
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía jurídica de la infancia en Marruecos está marcada por el derecho de familia recogido en
la Moudawana (8). La gran diferencia es la noción de nassab o filiación, que tiene una
importancia capital en la sociedad musulmana. La nassab determina la identidad del
individuo por las reglas de la patrilinealidad. Es considerada como la transmisora del
nombre y guardiana del honor. La filiación patrilineal se basa en el reconocimiento de
la legitimidad de los vínculos de sangre y en la transmisión de la nacionalidad por vía
patrilineal (art. 6 del Dahir de 6/9/1958) (9). El matrimonio legal es el único matrimonio
válido, la filiación natural no crea vínculos reconocidos. Esto provoca que los hijos naci-
dos fuera del matrimonio legal sean considerados ilegítimos. La legislación sobre la pro-
tección de la infancia bascula entre dos textos jurídicos contradictorios: la Constitución,
con espíritu laico inspirado en el texto constitucional francés y la Moudawana.
El Código Penal se refiere específicamente a la protección de la familia y de la infan-
cia promoviendo la cohesión y la integridad del grupo doméstico. Se pena el abando-
no sin razón de la familia con un mes a un año de cárcel (art. 479), igualmente pena al
padre o madre que pone en peligro la integridad, la salud o la moralidad de sus hijos.
Es el Dahir de 26/11/1962 el que consagra una amplia gama de disposiciones ten-
dentes a proteger la seguridad y el desarrollo de la infancia. Esto queda recogido en el
capítulo VIII del Código Penal. Se legislan como delitos el aborto, el homicidio del recién
nacido, el homicidio del menor de 12 años —se puede penar con cadena perpetua—,
violación de menores, abandono de niños, la utilización de los niños para la mendicidad,
el rapto o secuestro y los malos tratos.
En materia de delincuencia de menores de edad hemos de destacar tres textos fun-
damentales, que podemos considerar obsoletos y que no siempre responden a la
nueva realidad social. El Dahir de 2–6–1939, sobre los Tribunales de Menores y la
Libertad Vigilada; el Dahir de 19–10–1953 sobre la Responsabilidad Penal de los
Menores y Atenuantes de la responsabilidad penal y el Dahir de 5–3–1959 sobre el
Procedimiento Penal de los menores delincuentes.
El sistema educativo marroquí está en plena transformación. En 1999 el Parlamento
aprobó la Carta Nacional de la Educación y de la Formación como instrumento de tra-
bajo para la renovación del sistema educativo marroquí. El principal problema al que se
tiene que enfrentar esta reforma es el analfabetismo, siendo mayor en el campo que en
la ciudad. Según los datos dados por la Dirección de la Estadística en 1999, la tasa de
escolarización para el primer ciclo de Enseñanza Fundamental es del 70,9%. El absen-
tismo escolar es mayor en zonas rurales que en las urbanas e indice más en las niñas
que en los niños.
La Carta Nacional tiene dos grandes líneas, de una parte los principios fundamen-
tales y de otra una serie de medidas para la renovación de sistema educativo. Como
principios fundamentales que inspiran a esta reforma están la mejora de la calidad de
enseñanza, la dinamización de los recursos humanos y la revitalización de la gestión y
la dirección. Se preconizan medidas como una revisión metodológica, el perfecciona-
miento de lenguas extranjeras, la introducción del amazighe (10) y la apertura a las nue-

8. La Moudawwana se constituye como Código de Estatuto Personal y Hereditario, fundamento del derecho
civil marroquí.
9. Art. 6: “Todo niño de padre marroquí es marroquí.”
114 10. El amazighe es una lengua bereber.
vas tecnologías. Se potencian medidas de formación para los docentes y la descentra-
lización como medida de gestión. Se recomienda una evaluación del sistema educativo
general. Pero según Abdesselam Cheddadi (11) se pasan por alto temas tan funda-
mentales como el reconocimiento y la restauración de la identidad amazighe, esto se
vehicularía si la lengua se reconociera como instrumento de enseñanza, la igualdad de
oportunidades y la solidaridad social en materia de financiación.
En cuanto a la renovación del sistema ésta se basa en la generalización de la
enseñanza preescolar, la igualdad de posibilidades después de colegio, un esfuerzo
especial en la escolarización de las niñas en ámbitos rurales y una lucha tendente a
erradicar el analfabetismo. La edad de escolarización obligatoria se establece hasta
los 15 años.

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis transnacional de los procesos migratorios de los menores no acompañados de origen marroquí en Andalucía
El Código de Trabajo marca los 12 años como la edad legal para empezar a
trabajar con determinadas limitaciones. En el Dahir de 2/7/1947 se establecen estas
medidas de protección con relación a las condiciones laborales, señala el artículo 9 la
prohibición de contratar niños menores de 12 años, la prohibición del trabajo nocturno
(entre 22 horas y 5 horas) a niños menores de 16 años y mujeres, la prohibición de tra-
bajar en minas, o en subterráneos, o expuestos a trabajos nocivos o sobre esfuerzos.
En el decreto nº2–59–1019 de 16/9/1957 se establece la prohibición de contratar a
niños de menos de 16 años y mujeres en lugares donde haya maquinaria peligrosa, a
niños menores de 16 años para trabajar en máquinas accionadas por pedales o mani-
velas, o maquinaria peligrosa como: sierras cortadoras, laminadoras, prensadoras, gri-
fos de vapor, etc.
Ocurre que esta legislación nacional entra en contradicción en materia de derechos
de la infancia, con la Convención nº 182 de la OIT relativa al trabajo infantil y ratificada
por Marruecos el 26 de enero del 2001 y con la Convención de los Derechos del Niño
de la UNICEF ratificada por Marruecos el 20 de junio de 1993. Ambas establecen la
edad laboral mínima en 15 años. En el nuevo Código de Trabajo, que todavía no ha
entrado en vigor, se ha buscado la armonización con el texto internacional. Se ha esta-
blecido como edad mínima para trabajar 15 años. Sin embargo, el trabajo infantil es una
dura realidad en Marruecos, como lo demuestra en trabajo del sociólogo Ahmed
Bouziane (12) y el libro de Chakib Guessous sobre la explotación infantil en el trabajo
“L´exploitation de l´innocence” (13). La protección existente se refiere a actividades
propias de la economía formal, pero la mayoría de los niños y las niñas, tanto en el
medio rural como en el urbano, trabajan en sectores informales: como aprendices en
los talleres, en la artesanía, en la venta ambulante, en el servicio doméstico en las ciu-
dades o en las labores del campo. Hay una desprotección de hecho en este sentido.

En el aspecto social, la emigración se constituye como referente social el


Marruecos, forma parte del imaginario social. Amina Bargach señala que “al emigrar
existe una búsqueda del bienestar en sentido amplio, se pretende mejorar la calidad de
vida, el mito de Europa tiene mucho peso. Además, el que emigra es un héroe, ha triun-

11. Cheddadi, Adesselam, Quel avenir pour l´education au Maroc? PROLOGUES Nº 21. 2001. Casablanca,
Maroc. Pág 56.
12. “Travail des enfants au Maroc”, Ahmed Bouziane, UNICEF MAROC, 1999.
13. Guessous, Chakib. “L´exploitation de l´innocence. Le travail des enfants au Maroc”. EDDIF, Casablanca. 2002. 115
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía fado.” La idea “de que el porvenir está fuera” es común a menores y a adultos. Los
menores participan de este imaginario social aprendido e interiorizado de sus mayores.
Los menores que emigran desde Tánger provienen de los barrios superpoblados
situados en la Comuna urbana de Beni Makada o en la Medina, donde se dan algunos
de los procesos descritos anteriormente. Por municipios los barrios originarios de los
menores tangerinos son:
– Municipio Beni–Makada: Barrios de Bendibane, Bir Chifa, Auama, Jirari.
– Municipio Charf: Barrio del Charf, Mogoga y Senia en Malabata.
– Municipio Medina: Barrios de Dradeb, Kasbah, Marshan, Medina y Hafa.

También Tánger es un punto de referencia fuera de le región. Su carácter de puer-


to internacional hace que menores provenientes de otras ciudades lleguen a Tánger
con la idea de emigrar. Las ciudades de origen más frecuentes son Tetuán, Casablanca,
Fez, Mequínez, Chawen, Beni–Mellal, Kasar Kibir, aunque también hay menores de
Ouezzane y Marrakech. El tiempo que pasan en el calle los llega a deteriorar, como
hemos expuesto anteriormente. También encontramos en Tánger chavales que fueron
retornados sin garantías y sin su consentimiento y están también en la calle. Una y otra
vez intentarán emigrar. Se convierte así la emigración en una escalada de deterioro per-
sonal y social.
A grandes rasgos, podemos decir que entre los menores y las familias entrevistadas
se pueden distinguir cuatro situaciones de referencia:
A) Los menores escolarizados que viven con su familia en un ambiente estable afecti-
va y económicamente. ( Un 10% del colectivo entrevistado).
B) Los menores que viven en un ambiente familiar estable, con la familia consanguí-
nea o familia extensa, pasan gran parte de su tiempo en la calle, pero no hacen de ésta
un medio de vida. La situación económica familiar es precaria y sobreviven con
unos 1.500/2.000 dirhams al mes (14). (Un 40% del colectivo entrevistado).
C) Los menores que viven en un ambiente familiar inestable, y suele darse la cir-
cunstancia añadida de una situación económica precaria o muy precaria. Los proble-
mas más comunes que provocan esa ruptura familiar suelen ser: enfermedad de algu-
nos de los padres, divorcio o segundas nupcias, malas relaciones entre hermanos, vio-
lencia y malos tratos. ( Un 35% del colectivo entrevistado).
D) Niños que hacen de la calle su modo de vida y están desarraigados de su familia.
(Un 15% del colectivo entrevistado).

A continuación vamos a describir a grandes rasgos las características generales de


las familias de estos menores de los apartados b) y c) que vienen a significar un 75%
del colectivo entrevistado. La emigración de los niños de la calle nos ocupará un apar-
tado debido a su especificidad.

116 14. 150/200 euros.


PROCEDENCIA Y NÚMERO DE MIEMBROS EN LA FAMILIA

“Llegamos de Beni Aros, hace 20 años. No teníamos nada. Nos hemos ido construyen-
do nuestra casa poco a poco. Tengo siete hijos. Conmigo están ahora viviendo dos: mi
hijo y mi hija. Otro hijo lo tengo en España, tiene 16 años y se llama Redouan. Mi hija tiene
dos niños. Su marido se fue al pueblo, dejó a su familia y se marchó, ahora viven conmi-
go. Hace seis meses que ella está conmigo, él no es responsable, no se preocupa. Mi
hija está conmigo ahora. Tengo dos nietas, una estudia. Mi hija a veces trabaja y su mari-
do a veces trabaja y a veces no”.
Familia del barrio de Bendibane. Beni Makada.

“Venimos de Alcazar Kibir. Llegamos hace 5 años. Allí éramos muy pobres, la vida del
campo es así. Ahora somos más pobres... Vivimos todos en esta habitación. Tenemos

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis transnacional de los procesos migratorios de los menores no acompañados de origen marroquí en Andalucía
siete hijos. El pequeño está en Málaga”.
Familia del Dradeb. Tánger–Medina.

Una característica general de todas las familias es que han llegado a Tánger debi-
do a la emigración rural. Entre las familias que hemos entrevistado distinguimos dos
momentos de llegada a Tánger, dos oleadas migratorias. Una que se produjo a princi-
pios de los años 80, en este caso la emigración la lleva a cabo el matrimonio sin hijos
aún, que se instala en los barrios que en ese momento estaban apareciendo en Tánger
y se autoconstruyen la vivienda. El otro grupo de familias entrevistadas llegaron en
segunda oleada migratoria que se produjo a principios de los años 90, en este caso las
condiciones de la vivienda son más precarias y la situación económica también, muchas
de estas familias recién llegadas viven en núcleos chabolistas. Las familias son nume-
rosas. En la misma vivienda suelen convivir miembros de la familia nuclear y extensa. El
número de hijos oscila de cuatro a doce.

LA SITUACIÓN LABORAL DEL MENOR ANTES DE EMIGRAR Y DE LA FAMILIA

“El trabajo aquí está mal... ya sabes... yo trabajaba vendiendo cosas, ahora estoy enfermo
y ya no puedo trabajar. Mi mujer está en la casa, tampoco trabaja. El dinero a casa lo
traen mis hijas —las dos hijas trabajan en una fábrica pelando gambas sin contrato, en la
zona franca del puerto— pero no trabajan siempre. Es muy duro. Les pagan 1.000 dir-
hams al mes, si es que trabajan todo el mes... Las chicas pagan todo: la comida, el agua,
la luz y el alquiler. Pagamos 650 dh de alquiler y 100 de luz. Las chicas las contratan
durante sólo tres meses o cuatro y luego les echan. No tienen contrato. Si se ponen enfe-
mas no tenemos dinero para los medicamentos. Mi hijo mayor trabaja de albañil cuando
encuentra trabajo. Trabaja una semana o un mes y resto del tiempo está en casa. Mi hijo
trabajaba antes de irse, dejó el colegio y trabajaba en un taller. Me daban 300 dirhams al
mes por él. Después se fue a España, tenía 15 años”.
Familia del Dradeb. Tánger–Medina.

117
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía “Mi marido llevaba trabajando en una fábrica años y ahora la han echado. Ahora com-
pramos cosas para vender en los mercadillos. Mi niño, antes de irse, trabajaba en una
fábrica de la confección por 2,5 dh la hora (en un taller de confección textil),es una fábri-
ca de marroquíes de costura para exportar ropa. Trabajaba de 8 a 6 de la tarde. Hay
muchos niños menores que trabajan. Mohamed tenía ya 15 años”.
Familia del barrio Bendibane. Beni Makada.

En Marruecos, el aprendizaje tradicional de determinadas profesiones se realiza en


talleres. Por las entrevistas realizadas a jóvenes aprendices deducimos que el senti-
miento de “estar explotados” es frecuente, el sueldo que reciben es mínimo: 30 dirhams
semanales (3 euros) y la mayoría de las veces este dinero es entregado directamente
a los padres. La mayoría de menores entrevistados han tenido una experiencia laboral
previa, esto no significa que necesariamente hayan abandonado la escuela, en un pri-
mer momento se intenta compatibilizar una cosa con otra. Los menores trabajan en
talleres, como aprendices de carpintería, herrería, panadería y mecánica. A veces el
menor dice sentirse verdaderamente explotado, porque no aprende, sino que se limita
a hacer “recados”. La jornada suele ser de hasta 10 horas diarias durante seis días a la
semana. Otros trabajan en talleres clandestinos de confección textil, el menor no suele
coser, se le emplea en “quitar hilos”. El SMIG (Salario Mínimo Interprofesional de
Garantía) es de 8,5 dirhams la hora (0,85 euros la hora). Hay menores que trabajan sin
contrato cobrando 2,5 dirhams la hora (0,25 euros la hora). Los menores también tra-
bajan en actividades propias de la calle: como vendedor de pañuelos de papel, llevan-
do la compra en el zoco, pelando gambas, etc.
Entre las situaciones laborales de los miembros de la familia de los menores emi-
grados que hemos entrevistado encontramos que el padre en un 65% de los casos está
en paro, en un 15% jubilado y un 10% trabaja en un empleo mal remunerado. La madre
del menor emigrado suele trabajar en el servicio doméstico, sin contrato, o en la venta
ambulante. En este caso, toda la familia contribuye en la venta ambulante, que suele ser
un puesto de verduras o demás comestibles. Las hermanas también trabajan en el ser-
vicio doméstico o como mano de obra barata en los talleres de confección textil, sin
contrato ni CNSS (Caja Nacional de Seguridad Social). En estos talleres se contrata con
más facilidad a mujeres que a hombres, según un empresario entrevistado “porque las
mujeres son más dóciles”. No son respetados sus derechos laborales fundamentales. La
calidad del empleo está en relación directa con la escolarización y la formación profe-
sional. Los hermanos trabajan en la venta ambulante o en talleres como aprendices o
ayudantes, igual que el menor que emigró. También se vulneran sus derechos labora-
les fundamentales.

118
SITUACIÓN EDUCATIVA DEL MENOR Y DE SU FAMILIA

“Yo tengo siete hijos, dos chicas y cinco chicos. Tres van al colegio. Uno se fue a España
con 14 años El mayor está en paro y sólo trabajan los otros dos. Yo trabajo aparcando
coches en el centro de la ciudad, mi mujer está en la casa de unos extranjeros sirvien-
do... Nunca alguien de mi familia ha tenido un contrato... En casa vivimos con unos 1.500
dirhams mensuales. Cada una de mis hijas gasta diariamente 6 dirhams si va al colegio,
vivimos muy lejos del colegio y no vuelven a casa para comer, tienen que pagar el auto-
bús y la comida. Si las niñas estuvieran trabajando se ahorraría ese dinero y además apor-
tarían algo a la casa”.
Familia del Charf. Tánger.

El 90% de las madres entrevistadas son analfabetas, nunca han ido a la escuela.

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis transnacional de los procesos migratorios de los menores no acompañados de origen marroquí en Andalucía
También hay un alto índice de analfabetismo en los padres, pero menor. Algunos padres
tienen una calificación profesional media. Encontramos entre los hermanos y hermanas
dos situaciones principales, algunos —los menos— nunca han ido al colegio (nos refe-
rimos a familias rotas, con graves problemas económicos). Otros están escolarizados
durante los seis años del Primer Ciclo de la Enseñanza Obligatoria. En este segundo
caso se produce un alto índice de absentismo escolar a partir del primer curso del
Segundo Ciclo de la Educación Obligatoria. Las niñas dejan de ir al colegio para ayudar
en casa.
Entre los menores encontramos dos situaciones de referencia, los menores que no
están escolarizados (un 26% de los menores entrevistados) y nunca han ido al colegio
y la mayoría de los menores que sí han cursado el Primer Ciclo de la Enseñanza
Obligatoria, es decir, entre los cinco y los seis primeros años de escuela. Otro pequeño
grupo ha cursado toda la Enseñanza Obligatoria, que son nueve años en total. Pero lo
más frecuente es que a partir de sextos curso se abandone el colegio. Las causas más
frecuentes del abandono escolar son la desmotivación y bajo rendimiento escolar. La
imposibilidad de combinar las primeras experiencias laborales con la escuela hace que
mucho menores abandonen la escuela. El abandono escolar también se produce por
problemas con el profesorado y violencia en las aulas. Un menor se quejaba de que el
profesor le agredía físicamente y un día decidió no volver. Por otra parte es difícil que
los menores recién llegados a Tánger con sus familias procedentes de núcleos rurales
se escolaricen, aún habiendo estado escolarizados en su lugar de origen.
Antes de la reforma educativa existía en Marruecos un currículum escolar cerrado,
siendo fácil que un alumno se “descolgara” del sistema educativo formal por absentis-
mo escolar o bajo rendimiento. Como he señalado anteriormente, con la aprobación de
la Carta Nacional de la Educación y de la Formación en 1999 por el Parlamento, se ha
producido una renovación del sistema educativo, aún difícil de evaluar.

119
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía SITUACIÓN DE LA FAMILIA FRENTE A LA EMIGRACIÓN DEL HIJO

– ¿Cómo emigró?
– Primero se fue a España. Pues yo estaba en Beni Aros y al llegar a casa a Tánger me
encontré que mi hijo se había ido. Un hombre desde el Consulado me llamó diciendo
“Que tu hijo se te va a perder”, le respondí “¿Cómo se va a perder mi hijo?”. Yo soy una
analfabeta. No sé nada. Entonces le dije: “Envía a mi hijo, envíame el hijo de mis entra-
ñas, mándame a mi hijo por favor”. Entonces me lo mandaron. De la de “ciudad” (se refie-
re a Tánger) me llamaron y fui a traerlo. Después mi hijo se quedó un poco de tiempo y
se fue a Bélgica”.
Madre. Barrio de Bendibane. Comuna urbana de Beni Makada.

Como he señalado anteriormente la emigración irregular de un hijo menor se vive


con sufrimiento y resignación. Entre las 30 familias entrevistadas en Marruecos nunca
ningún padre o madre declaró haber obligado a emigrar a su hijo, ni tan siquiera haber-
le ayudado. Muchos profesionales señala que una vez emigrados las familias “no los
buscan”, que viene a significar “que no se preocupan por ellos”. Normalmente los
menores una vez en España suelen llamar a sus casas y les dicen a sus padres que
están bien, aunque no sea cierto. Las familias no son informadas por los menores de
los problemas y las dificultades que viven. Estas permanecen al margen de la situación
real de su hijo en España. Muchos de los padres y de las madres son analfabetas, la
impotencia de saber qué ha pasado con su hijo o si realmente está bien es muy gran-
de y así nos la han transmitido.

CRUZAR EL ESTRECHO

“Cada noche bajaba al puerto con un amigo de mi barrio. Un día tuve suerte... Mi amigo
me ayudó. Pasé 15 horas escondido. Cuando me bajé del camión estaba mareado... no
sabía donde estaba”.
Mohamed. Tánger.

El acto de emigrar no es un acto individual. Los menores emigran en grupo. El acto


migratorio no es “espontáneo o casual”, como muchos señalan. Para realizarlo hace falta
información (sobre los horarios de los barcos, de los camiones que transportan las mer-
cancías y sobre su recorrido, etc) y ayuda del grupo (para protegerse de la policía, de
los posibles chivatos, etc) El modo más utilizado por los menores es esconderse en los
camiones que transportan mercancías (entre los ejes, en los bajos del camión, etc), en
los bajos de los autobuses de turistas o como polizones en los barcos.
Los menores se juegan la vida. La información se pasa de unos a otros, cómo hacer-
lo, cómo evitar que la Policía te descubra. Entre los menores que hemos entrevistado
aparentemente parece no haber conciencia del peligro que corren. Profundizando un
poco más te das cuenta que el peligro y la muerte sí está presente. Algunos dicen que

120
esnifan cola para evitar el miedo o fuman hachís. Otros dicen que rezan, que se ponen
el manos de Allá. A todos les marca esta experiencia.
Como señala Elena Arce “no estoy de acuerdo en que los niños solos, los menores
no acompañados, deban tener derecho emigrar. Me parece una aberración decir que
un niño de diez años tiene derecho a decidir si quiere venir a España a trabajar” (15).
Si además somos conscientes del peligro que estos menores corren cuando cruzan el
Estrecho, es imposible estar a favor de la emigración como un derecho. La emigración
de los menores es un hecho.

A MODO DE CONCLUSIÓN: FRACASO COMPARTIDO,


RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Menores emigrantes. Apuntes para un análisis transnacional de los procesos migratorios de los menores no acompañados de origen marroquí en Andalucía
“Abandonar a los niños en las calles supone colocar bombas de efecto retardado en el
corazón de las ciudades” (16). Nunca fue tan cierta esta advertencia. Tras las declara-
ciones del lunes 11 de febrero del embajador de Marruecos en España, Abdeslam
Baraka, pidiendo al Gobierno que le devuelvan a los menores que emigran solos y la
rápida reacción de las comunidades autónomas afirmando el fracaso de sus planes para
integrar a estos menores, se corre el peligro de “abandonar” a los menores a la suerte
de retornos efectuados sin garantías y a la escalada del deterioro que esto supone.
Son un colectivo de unos 2.000 niños y adolescentes que están poniendo en jaque
la política de extranjería. La mayoría provienen de Marruecos. La especificidad de este
colectivo provoca un choque jurídico por su doble condición de emigrantes y menores
de edad. Dos lógicas que se contradicen, protección y restricción.
En torno a este nuevo fenómeno migratorio han surgido varios estereotipos. Se
han sobredimensianado las cifras, llegándose a hablar de 1.000 menores en la calle
en Cataluña. También se ha llevado a cabo una construcción social sobre sus con-
textos de origen: niños de la calle, delincuentes, conflictivos, violentos, peligrosos y
drogodependientes.
Tras una investigación llevada a cabo en Tánger y de modo muy sintético podemos
decir que existen cuatro situaciones de referencia en origen de los menores marroquíes
que llegan a España. Los menores escolarizados que viven con su familia en un ambien-
te estable afectiva y económicamente, son un 10% del colectivo entrevistado. Los meno-
res que viven en un ambiente familiar estable y con dificultades económicas, que
pasan gran parte de su tiempo en la calle, pero no hacen de ésta un medio de vida,
representan un 40% del colectivo entrevistado. Una tercera situación es la de los meno-
res que viven en un ambiente familiar inestable y con una situación económica pre-
caria o muy precaria, son el 35% del colectivo entrevistado. Por último están los meno-
res que hacen de la calle su modo de vida y están desarraigados de su núcleo fami-
liar, son los llamados niños de la calle y son un 15% del colectivo.

15. Arce Elena. “El caso andaluz”. En: “Atenció als menors immigrats: [Link]ó Catalunya–Marroc.”
Finestra Oberta. Fundació Jaume Bofill. Marzo 2002. Pág 39.
16. “Laisser des enfants dans la rue revient à poser des bombes à retardement au cœur des villes”. Obra
colectiva bajo la dirección de Stéphane TESSIER: “L’enfant de la rue et son environnement. Ville, socialisation
et marginalité”, SYROS, Paris,1995, p. 75. 121
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía De todo esto deducimos el número de “niños de la calle” que emigran a España es
muy inferior al que los medios de comunicación y la opinión pública presupone. Un
niño de la calle está demasiado ligado a la supervivencia diaria como para esta-
blecer la estrategia que supone emigrar.
La clave es que estos menores no eran de la calle en Marruecos, quizás una vez
empezada la aventura migratoria han tenido que sobrevivir en la calle en España, pero
en Marruecos y antes de decidir emigrar su familia ejercía su función de socialización
normalizada. Este hecho traslada la responsabilidad a las autoridades españolas y a
todos los que comparten algún tipo de responsabilidad en la integración de estos
menores.
Los menores que están en la calle en España se han vuelto de la calle, por muchos
motivos. Una de las causas es un retorno efectuado sin garantías o en contra de la
voluntad del menor o de su familia. Un menor retornado en contra de su voluntad vol-
verá a intentarlo, comienza aquí un proceso de marginación provocado por un retorno
sin garantías.
Otra de las causas es que la actuación sobre este colectivo ha sido en determina-
dos casos muy lenta y poco eficaz por la indefinición competencial entre las
Administraciones (sobre todo en lo relacionado con la documentación de los menores).
Muchos menores al no ver satisfechas sus expectativas se escapan de los centros de
acogida e inician en la calle una espiral de delincuencia y marginación. Podemos hablar
de una primera generación perdida, que corresponde a esa “primera generación de
menores que llegaron” y ahora han pasado a engrosar la lista de los inmigrantes en
situación ilegal.
El deterioro de estos menores es un fracaso de ambos países. El retorno masivo
de menores a Marruecos es una manera de eludir la parte de responsabilidad españo-
la. Hemos fracasado en su integración, pero el fracaso es compartido de la misma
manera que la responsabilidad también debe serlo. Responsabilidad para garantizar
que se cuenta con el consentimiento pleno del menor y de su familia en el caso de
retorno y no sufren malos tratos; responsabilidad para documentar a los menores que
están en las calles y ofrecerles otras alternativas; responsabilidad para terminar con los
retornos masivos de menores de Ceuta y Melilla; responsabilidad para llevar a cabo una
coordinación entre las administraciones implicadas; responsabilidad —en definitiva—
para salvaguardar los derechos fundamentales de los menores.

122
Te r c e r b l o q u e

Educación intercultural

Acción didáctica del profesorado andaluz


con hijos e hijas de inmigrantes
Juan Fernández Sierra y Mª Socorro Sánchez Morán

Comprensión de los fenómenos migratorios


y actitudes hacia los inmigrantes
entre estudiantes de educación secundaria
Alfonso Luque Lozano y Carmen Delgado Rivas

El futuro de la educación intercultural: la LOCE


Eva Mª Aguaded Ramírez
Acción didáctica
del profesorado
andaluz con
hijos e hijas
de inmigrantes (1)
Juan Fernández Sierra y Mª Socorro Sánchez Morán
Departamento de Didáctica y Organización Escolar
Universidad de Almería

INTRODUCCIÓN
En los últimos años, en Andalucía se ha producido un crecimiento acelerado de la
población escolar inmigrante, aunque de forma desigual en las diferentes provincias. En
este sentido, en nuestra comunidad autónoma, existe ya, (como corresponde al gran
número de hijos e hijas de inmigrantes que se han incorporado a nuestro sistema edu-
cativo), una amplia experiencia individual de muchos profesores y profesoras con estos
alumnos y alumnas. No obstante, la situación escolar, modos de trabajo y alternativas
pedagógicas no están siendo suficientemente conocidas y analizadas desde la pers-
pectiva didáctica por el profesorado (tampoco ha habido tiempo suficiente debido a la

1. Estudio patrocinado por la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, Dirección General de


Coordinación de Políticas Migratorias, a través de Convocatoria públia. Resolución de 5 de Noviembre de
2001 al amparo de la Orden de 1 de Marzo de 2001 (BOJA nº 33 de 20/3/01). Se ha llevado a cabo por el
Grupo de Investigación del PAI HUM–413 “Asesoramiento, perfeccionamiento y Calidad de la Enseñanza”. El
informe de la investigación está en fase de publicación por el Servicio de Publicaciones de la UAL. También
puede consultarse en la Web de dicho Grupo de Investigación. 125
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía rapidez del fenómeno), por lo que se observa desconocimiento y desaprovechamiento
de esas experiencias, y “miedos” y expectativas erróneas ante este hecho.
La ponencia que aquí presentamos se basa en las evidencias y reflexiones nacidas
del estudio llevado a cabo durante el curso 2001–2002 (1), especialmente en Almería,
con el propósito de indagar en la problemática didáctica que la escolarización de los
niños y niñas inmigrantes lleva consigo, a fin de ir aprendiendo de la experiencia de los
docentes que se han ido enfrentando a esta nueva situación en nuestra comunidad
autónoma en los últimos años.
La posible transferibilidad del trabajo al resto de Andalucía se basa, especialmente,
en la realización de varios grupos de discusión con la participación de expertos de dife-
rentes provincias con distintos grados de implicación en las tareas docentes cotidianas.
No obstante, no pretendemos generalizar nuestros hallazgos, sino que nos valgan para
poner en marcha procesos de aprendizaje y actuación contextualizados en cada eco-
sistema concreto.
En concreto, en este trabajo hemos utilizado y aplicado los siguientes técnicas e ins-
trumentos: a) un cuestionario con 66 preguntas cerradas y abiertas; b) entrevistas for-
males semiestructuradas a treinta y cinco docentes y un número similar de conversa-
ciones etnográficas con profesores, profesoras y mediadores que trabajan con chicos y
chicas inmigrantes; c) estudios de casos en dos centros situados en diferentes zonas
con gran afluencia de inmigrantes; d) grupos de discusión, en total tres; e) foros de
expertos, uno durante el período de recogida de datos y otro al finalizar el trabajo;
f) triangulación de métodos, personas y tiempos.

DETERMINANTES DE LA ACCIÓN DIDÁCTICA


Todo plan de actuación educativa ha de concretarse en acciones didácticas en los cen-
tros, aulas y contextos concretos con los jóvenes educandos. O sea, llevar a cabo pro-
cesos de enseñanza–aprendizaje con los que influimos de forma intencional e institu-
cionalizada en la instrucción, socialización y educación de esos niños, niñas y jóvenes.
Pero la acción didáctica, que tiene su máximo exponente en la interrelación profe-
sor–alumno/os, está determinada y mediatizada por multitud de factores como las
expectativas y creencias del profesorado, las demandas y apoyos sociales, las colabo-
raciones e interrelaciones profesionales y con las familias, etc. De todas ellas, nosotros
en este estudio hemos tratado de indagar en aquellas que nos parecen más importan-
tes y determinantes para la atención educativa de los chicos y chicas inmigrantes que
viven en Andalucía. Aquí reflejamos cuatro:

126
EL CONTEXTO SOCIAL DE ESCOLARIZACIÓN DE LOS NIÑOS Y NIÑAS INMIGRANTES

Un factor esencial que hemos de tener en cuenta a la hora de elaborar y/o analizar
situaciones y actuaciones educativas, son los procesos de asignación/elección/selec-
ción de escuela a los estudiantes. En este aspecto, la escolarización de los hijos e hijas
de inmigrantes en la provincia de Almería, bastante común al resto de Andalucía, resu-
midamente presenta las siguientes características:
En primer lugar, se da un acelerado crecimiento de la población escolar inmigrante en
la provincia. En dos cursos (2000–2002) el crecimiento ha aumentado casi el 140%.
En segundo lugar, el mayor porcentaje de población escolar inmigrante se da en el nivel
de Educación Primaria (el 63% en el curso 1999–2000 y el 69% en el 2001–2002).
Observándose, al mismo tiempo, que el curso pasado (2001–2002) el número de alum-
nos/as inmigrantes descendió en Secundaria sensiblemente (6%), lo que no deja de
ser significativo.
En tercer lugar, tanto en Primaria como en Secundaria la práctica totalidad del alumna-
do inmigrante está escolarizada en los centros públicos.
En cuarto lugar, la distribución del alumnado en los centro públicos también es muy desi-
gual: bajos porcentajes en unos y elevados en otros. Son los centros situados en las
zonas deprimidas y en algunos barrios en expansión los que acogen mayor cantidad de
alumnado. Cuestiones, como las características económicas de colectivo inmigrante, la
carestía de la vivienda, la insuficiente oferta inmobiliaria, el rechazo social a la presencia
de inmigrantes extranjeros “pobres” en ciertas zonas urbanas, el domicilio familiar de la
mayoría del alumnado inmigrante enclavado en zonas periféricas o “marginales”, etc,
son factores extraescolares que determinan esta situación.
En quinto lugar, la procedencia mayoritaria de alumnos y alumnas del continente afri-
cano (especialmente del Magreb, siendo más visibles los de origen marroquí), aunque
va en aumento el alumnado procedente de la Europa no comunitaria y de América
Latina. No obstante, tan importante como los números absolutos y relativos, en vista a
planteamientos didácticos integrales, son la variedad de procedencia, por lo que con-
lleva de diversidad cultural e idiomática.
Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes

LA PERCEPCIÓN DE LOS DOCENTES SOBRE “EL PROBLEMA” DIDÁCTICO


PARA LA EDUCACIÓN DE LOS CHICOS Y CHICAS INMIGRANTES

La característica más definitoria y presente en el pensamiento docente es la sensación


de “desconcierto y desorientación” del profesorado. Hay coincidencia en que es un
fenómeno complejo para el que no se está preparado: La relativamente reciente apari-
ción del hecho de la inmigración en nuestro país y concretamente en Andalucía, puede
explicar en parte dicha “desorientación”. No obstante, en estos momentos nos encon-
tramos con que más de uno de cada tres docentes (el 39%) por nosotros consultados,

127
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía manifiesta haber tenido contacto profesional con inmigrantes desde hace cuatro años
o más, por lo que la experiencia individual acumulada empieza a ser importante. Pero,
al mismo tiempo, no podemos obviar las creencias y resistencias al cambio que estos
profesionales pueden estar generando individual y colectivamente como reacción a una
situación que los desborda, o simplemente desconocen.
En esta línea, la problemática más visible y destacada por el profesorado es el no
dominio del idioma castellano por los estudiantes.. Esto, a más de un hecho objetivo y
un factor determinante en la planificación y ejecución de las actuaciones docentes en
las aulas y los centros, recobra en nuestro caso concreto una dimensión didáctica espe-
cial por cuanto se convierte en un elemento de “interposición” en las creencias y expec-
tativas del profesorado, ya que, en un razonamiento deductivo poco fundamentado
didáctica ni culturalmente, tienden a pensar o concluir que la superación de este “défi-
cit” supondrá la incorporación de estos jóvenes a los ritmos escolares “normales” (salvo
cuestiones de interés, esfuerzo, actitudes individuales, etc), al tiempo que “justifica” la
débil inclusión de estos niños y niñas en los procesos de enseñanza rutinariamente ins-
titucionalizados. La administración, partícipe de similar pensamiento, pone en marcha
actuaciones específicas para el asunto del idioma con la intención de dar respuesta a
este problema, afianzando, lo pretenda o no, esta creencia.
Además, socialmente existe la creencia de que, junto al idioma, hay otro factor que
dificulta la integración de los inmigrantes: la cultura —asunto difuso a más de complejo—
. Un sector importante de profesorado participa de esta creencia y, como su preocupa-
ción se centra en que el alumnado adquiera la “cultura académica” —básicamente sus-
tentada en una dimensión lingüística (especialmente la escritura) y hegemónica (cultu-
ra occidental de clase media–alta)—, piensan que el asunto del idioma (inseparable de
la cultura) no es sólo una dificultad sino el inconveniente o barrera que les imposibilita
su acción docente con los niños y niñas que no lo dominan de manera adecuada.
Evidentemente, el idioma no puede entenderse desconectado de la cultura, de las
vivencias, de las relaciones humanas, de la participación social, etc. Todas ellas a su vez
tienen incidencia en la “acomodación” de los niños y jóvenes en y a la comunidad esco-
lar y viceversa: en la adaptación de la escuela e instituto a las necesidades y peculiari-
dades de estas personas.
No obstante, al reducir o centrar “el problema” didáctico sólo en al idioma, de hecho
lo que se hace es obviar otra serie de factores inseparables y de similar importancia para
la adecuada escolarización de estos chicos y chicas: currículum hegemónico, cultura
dominante, ambiente familiar, medios económicos, estados de desarraigo personales y
colectivos, posibilidades de innovaciones pedagógicas, alternativas metodológicas, etc.

128
LA VISIÓN DE LOS DOCENTES SOBRE EL APOYO SOCIO–PROFESIONAL QUE RECIBEN
PARA EL DESEMPEÑO DE SU TAREA CON ALUMNADO INMIGRANTE

Si como hemos reiterado, la educación es un asunto complejo, es lógico que el profe-


sorado reclame apoyo social. En el caso de la educación de los hijos e hijas de inmi-
grantes, en el que el profesorado se siente “inexperto”, es normal que requieran una
mayor ayuda. En este aspecto, siguiendo la línea de nuestro estudio dirigido a detectar
lo que el docente percibe, como elemento influyente de su planteamiento profesional,
hemos preguntado y observado sobre esta percepción. Sus respuestas son concluyen-
tes: reclaman mucho más apoyo y consideran bastante deficitario el que reciben en la
actualidad para poder atender en sus aulas y centros la diversidad cultural en general
y, en concreto, a los alumnos y alumnas emigrantes; así podemos ver que el 97% ve
necesario un mayor apoyo de la administración educativa; el 93% considera que debe
haber mayor colaboración con otras instituciones y colectivos sociales; el 91% también
reclama esa mayor colaboración con las familias de los chicos y chicas inmigrantes, y el
85% cree necesaria una mayor presencia de mediadores e intérpretes en los centros.

Gráfica 1

Medidas para la atención al alumnado inmigrante Porcentaje de docentes que


las señalan como necesarias

Mayor apoyo de la administración educativa 97%


Mayor colaboración con otras instituciones y colectivos sociales 93%
Mayor colaboración con las familias de los chicos y chicas inmigrantes 91%
Mayor presencia de mediadores e intérpretes en los centros 85%

En esta línea hemos de reseñar la poca valoración que los docentes hacen del
apoyo que les presta la administración educativa y las instituciones y organismos que
ésta pone al servicio de la educación de los niños y niñas inmigrantes, pues cuando se
Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes
les pide dicha valoración, el 74% manifiesta que es nula o ínfima y sólo un 10% la ve
satisfactoria. Sorprende sobre todo, la baja consideración que tienen de la inspección
en este asunto, pues más de la mitad (el 55%), marca el punto inferior de la escala pre-
sentada y en total el 78% de los profesores y profesoras valora poco o nada sus orien-
taciones y apoyo.

129
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Gráfica 2
Valoración que hace el profesorado del apoyo y la orientación que recibe de la
Administración Educativa y la Inspección

80
% de docentes

Administración
70 Inspección

60

50

40

30

20

10

0
Poco o nada Bastante o mucho

Tampoco otros equipos e instituciones que prestan ayuda al profesorado en éste y


otros aspectos, son bien valoradas. Así podemos observar que cuando les pregunta-
mos por el apoyo y orientación que les ofrecen los departamentos de orientación, cerca
de la mitad del profesorado dice que nada o poco (21%–24% respectivamente), pero
más de uno de cada tres (el 35%), sí dice ser apoyado. Similar división de opiniones
encontramos con respecto a los equipos de orientación educativa, aunque en este caso
llegan al 57% los docentes que valoran nada o poco su apoyo y no alcanza a uno de
cada tres los que sí lo consideran adecuado.

LA DIMENSIÓN ORGANIZATIVA DE LA ACCIÓN EDUCATIVA DE ESTOS CHICOS Y CHICAS:


ENTRE EL INDIVIDUALISMO Y LA TERAPÉUTICA

Las alternativas necesarias para dar respuesta a la educación hoy, no es cuestión de


actuaciones individualizadas de los profesionales, aunque contar con personas com-
prometidas sea esencial, sino de proyectos educativos sustentados en el trabajo cola-

130
borativo en equipo. En este aspecto, hemos visto cómo, según las respuestas ofrecidas
por el profesorado en los cuestionarios, algo más de la mitad de ellos manifiestan que
en sus centros se tratan de forma colectiva diversos aspectos relacionados con la esco-
larización de los hijos e hijas de emigrantes. Pero cuando vamos profundizando en este
aspecto encontramos algunas contradicciones. Por ejemplo, sólo uno de cada tres de
ellos afirma que recibe orientación y apoyo de los equipos de ciclo/departamento
(36%) o de los equipos técnicos de coordinación pedagógica (32%), a pesar de que
éstos podríamos considerarlos los órganos pedagógicos por excelencia para la acción
en el aula; o que menos de la mitad de los docentes considera que son orientados y
apoyados en este tema por los equipos directivos (bastante o mucho 36%+10%, res-
pectivamente). Si a esto le añadimos que dos de cada tres aseveran que no reciben
orientaciones o apoyo del Consejo Escolar hemos de plantear la hipótesis de que aun-
que se “hable” de estos asuntos en los órganos correspondientes, se consiguen pocas
concreciones colectivas.

Gráfica 3
Valoración que hace el profesorado del apoyo o la ayuda que recibe

Apoyo o ayuda de: Bastante Mucho

El equipo directivo 36% 10%


Los compañeros 46% 11%
El/la profesor/a de apoyo 49% 14%

Más confianza manifiestan en este aspecto los docentes con sus propios compa-
ñeros, pues más de la mitad de ellos asevera que éstos sí les orientan y apoyan bas-
tante o mucho (46+11%), aunque no podemos dejar de reseñar que uno de cada tres
piensa que no existe ese apoyo o es mínimo. Si junto a lo dicho observamos que la
ayuda y orientación más reconocida por los profesores y profesoras es la del maestro
de apoyo (49% bastante + 14% mucho), a la hipótesis de las soluciones docentes indi-
Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes
vidualizadas (en el doble sentido de trabajo aislado del profesor y planteamiento del
problema como intrapsíquico del alumno) hemos de añadirle la de la concepción “defi-
citaria” de la atención educativa a estos chicos y chicas.
Esta línea de opinión profesional que sólo considera la problemática educativa de
los estudiantes en una dimensión intra–personal y la solución en actuaciones de cariz
más o menos terapéutico, se ve claramente cuando analizamos algunas de las pro-
puestas que acumulan mayor consenso entre los docentes. Por ejemplo, el 96% mani-
fiesta su acuerdo con que debe haber más profesorado de apoyo, lo que se completa
con un 60% que ve con buenos ojos la agrupación del alumnado inmigrante según gru-
pos de nivel y rendimiento; pero aún más, llegan al 75% los que piensan en aulas espe-
cíficas para estos chicos (sólo un 19% disiente de esto).

131
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Gráfica 4

Medidas para mejorar la situación educativa % de apoyo a la medida


de los hijos/as de inmigrantes

Más profesorado de apoyo 96%


Agrupación por niveles específicos del alumnado inmigrante 60%
Aulas específicas para estos chicos/as 75%
Disienten de las aulas específicas 19%

Este modo de entender la problemática educativa nos obliga, aún someramente, a


detenernos en el análisis del hecho evidenciado de la atención al alumnado inmigrante
desde la perspectiva de las necesidades educativas especiales, tratando de desvelar los
aspectos comunes con este enfoque. Y evidentemente, podemos encontrar aspectos o
características compartidas como son:
A) El aislamiento y desvalimiento personal, al depender de otros para cubrir las propias
necesidades, especialmente por el desconocimiento de la cultura, el idioma y la preca-
ria situación socio–económica de una gran mayoría de ellos.
B) La segregación, al suponer una exclusión o grave limitación de los cauces de rela-
ción y vida a disposición de la mayoría o de los más ‘poderosos’ y la asignación explí-
cita o tácita a las minorías o los menos favorecidos de unos cauces diferentes para el
aprendizaje, el uso de los bienes, el juego, la participación social, la convivencia.
C) El no reconocimiento de la igualdad personal y de derechos frente a los de la
mayoría, en las mismas condiciones que los demás. Es un tipo de exclusión que más
que físico y funcional es psicológico y moral, asentado en las convicciones profundas,
que produce la sensación de que el trato y los bienes que reciben son un favor que
se les hace.
Sin embargo, la constatación de estos hechos y características discriminatorias no
deben llevarnos a planteamientos o soluciones aislacionistas o terapéuticas que empe-
orarían la situación de partida e imposibilitarían la educación integral de estos niños y
niñas, sino a la búsqueda de alternativas didácticas acordes con los principios de inte-
gración y respeto. La derivación del alumnado inmigrante al sistema de apoyo fuera de
clase puede convertirse en una educación segregada.
Así lo percibe el profesorado que parece tener claras algunas de las actuaciones o
principios de procedimiento didáctico que habrían de ponerse en marcha para mejorar
la educación en general y la de estos chicos y chicas en particular, como lo demuestra
al ser preguntado por su grado de acuerdo con algunas de las actuaciones didácticas
que sería necesario poner en marcha para afrontar la adecuada atención educativa a
los niños inmigrantes y a la diversidad cultural en general, llamando la atención el alto
consenso en torno a estrategias que requerirían planteamientos innovadores y cambios
significativos en la tradicional práctica docente mayoritaria aún en nuestro ámbito.
Podríamos destacar las siguientes:

132
– Trabajar un currículum basado en problemas, situaciones y experiencias sociales,
marcado por un 84%, y en los valores de respeto, solidaridad y entendimiento en las
aulas (el 96%).
– Potenciar una metodología participativa y el trabajo en grupo, señalada por el 90% de
los docentes.
– Buscar nuevas estrategias didácticas y organizativas del aula, con lo que están de
acuerdo el 89% de este profesorado.
– Potenciar la acción tutorial, que reivindica idéntico porcentaje (el 89%).
– Conocer las expectativas de los chicos y las chicas inmigrantes respecto a su educa-
ción, de lo que podría derivarse entre otras cosas la necesidad de una mejor interrela-
ción profesor–alumno, en la que concuerdan el 95% de ellos
– Flexibilizar el tiempo de trabajo en el aula, que marcan el 79% de la muestra.
No obstante, como podemos comprobar, estas intenciones entran en total contradic-
ción y desacuerdo con los modos de trabajo poco colaborativo que hemos indicado al prin-
cipio de este punto y, especialmente, con las medidas recogidas en la gráfica número 4.

Esta misma línea contradictoria se observa cuando interpretamos la utilización de


materiales curriculares. Por ejemplo, algo más de la mitad de la muestra (el 52%) ase-
vera que utiliza algún tipo de material específico con este alumnado, mientras un 29%
afirma que no. Ante la pregunta de qué recursos o fuentes utiliza habitualmente en su
trabajo con chicos y chicas inmigrantes, los libros de texto (29,4%), los de elaboración
propia (28,2%) y en menor grado las Guías didácticas (13,2%), son casi los únicos uti-
lizados, salvo minorías.

Gráfica 5
Utilización de materiales curriculares

Utiliza algún tipo de material específico 52%


Utiliza habitualmente los libros de texto 29,4%
Utiliza materiales de elaboración propia 28,2%
Utiliza Guías didácticas 13,2% Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes

Por otro lado, entre las estrategias o labores que el profesorado considera primor-
diales para atender adecuadamente la diversidad cultural y en concreto a los alumnos
y alumnas inmigrantes, el 93% alude a la preparación de materiales didácticos especí-
ficos para las diferentes situaciones educativas. Si nos centramos en esta respuesta,
podemos deducir que los docentes reivindican variedad de materiales para la diversi-
dad de alumnado. Pero de aquí a concluir que con ello se pretende una actuación
didáctica sustentada en el principio de diversidad, es arriesgado y especulativo.
El primer síntoma de que esto puede no ser así nos lo da el alto porcentaje de pro-
fesorado que sigue basando sus estrategias docentes en el libro de texto, recurso tan

133
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía poco diverso y tan distanciado de la cultura de las capas sociales menos desfavoreci-
das, especialmente cuando hablamos de inmigrantes.
El tono positivo u optimista lo podemos extraer de la cantidad similar de profesores
y profesoras que se apoyan en materiales de elaboración propia, más las minorías que
recurren a ONG, CEP, otras publicaciones, etc, que se sobreentiende buscan ayuda
para alternativas didácticas contextualizadas. No obstante, tendremos que acercarnos
a las prácticas cotidianas para ver cómo se concretan estas inquietudes.
En este sentido encontramos una minoría preocupada y activa que busca y elabora
materiales adecuados o para adecuarlos a sus contextos educativos. No obstante
muchos profesores y profesoras siguen “agarrados” a los recursos estándares clásicos,
de poca eficacia para el alumnado autóctono y menos para el inmigrante. En todo caso
éste profesorado, tímidamente busca y utiliza material alternativo como un modo de
“rellenar” el tiempo escolar.

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES


La característica más destacada del profesorado que va encontrándose con alumnado
inmigrante en sus clases es el desconcierto y la desorientación, en tanto que introduce
factores nuevos en el clima de relaciones sociales de sus clases, de los que a los docen-
tes les preocupa especialmente el idioma, la cultura y “el saber” escolar previo del estu-
diante en relación a los niveles pre–programados por él y/o presumiblemente solicitados
por el sistema. Ante esto, el profesorado reacciona pedagógicamente de tres modos:
A) Un sector importante de docentes que consideran “un problema” la incorporación
de estos alumnos y alumnas a los centros, pero que, explícita o tácitamente, “piensan”
no tiene nada que ver con ellos salvo “la molestia” o disrupción que les supone el que
se les matricule o asigne a algunos de ellos en sus clases. Asunto que, especialmente
en secundaria, tratan de “resolver” alegando que no pueden seguir los niveles, por lo
que de alguna forma procuran que estén fuera de clase el mayor tiempo posible (apoyo,
etc) o los mantienen en ella pasivos, siempre que no “interrumpan”, como hacen con
otros chicos autóctonos, observándose en algunos casos actitudes poco educativas.
B) Otro sector, pensamos que mayoritario, que percibe el hecho como “problema ins-
tructivo”. O sea, profesorado que tiene asumido un estilo docente y una concepción
neoclásica de la enseñanza obligatoria y de su función profesional, por lo que se
encuentra desbordado y preocupado ante esta nueva situación por la gran posibilidad
de que se conviertan en “fracasos escolares”, o sea, que no puedan seguir los niveles
académicos estándar que ellos creen esenciales. Son docentes preocupados por los
resultados académicos de su labor que solicitan apoyo, ven el gran problema diferen-
cial en el idioma y suelen estar de acuerdo en la clasificación por niveles o agrupa-
miento específico en concordancia con su pensamiento práctico instructivista.
C) Por último, encontramos una minoría que interpreta el fenómeno de la inmigración
como una nueva situación social a la que el sistema de enseñanza ha de dar respues-

134
ta desde una visión “educadora”, respetuosa con la diversidad que, incluso, puede
aportar riqueza cultural y nuevos retos docentes. Son profesionales que intentan inno-
var y renovar la escuela, no sólo para los inmigrantes, sino para adecuarla a todos y
cada uno de los niños y niñas.
Evidentemente, cada uno de estos profesores y profesoras pensará en soluciones y
estrategias docentes distintas para atender esta nueva situación, como fruto de sus
diferentes concepciones educativas, y por tanto, en parte, pondrán en marcha modos
diversos de actuación.
Desde la perspectiva didáctica podemos señalar tres problemas o asuntos primordia-
les en cuanto a lograr una adecuada atención educativa a los hijos e hijas de inmigrantes:
A) El primero es el asunto del idioma, en un doble sentido. Por un lado como instru-
mento que incide en la posibilidad y calidad de la comunicación y por otro, como vehí-
culo primordial y a menudo único en la transmisión del saber escolar.
B) En segundo lugar, el desajuste entre la cultura de procedencia, la del contexto social
en el que desarrollan su vida cotidiana y la cultura académica hegemónica.
C) En tercer lugar, la escasez de alternativas didácticas innovadoras que intenten dar
respuesta a la nueva situación, mediatizadas por las concepciones hegemónicas socia-
les y profesionales, las rutinas, la formación docente, el descompromiso profesional, etc.
Atendiendo a estos tres ejes, hemos analizado las creencias, actitudes y actuacio-
nes docentes, así como el apoyo institucional y social que aquellos reciben para llevar
a buen fin su tarea educativa. En esta línea, retomando en parte lo ya expuesto, pode-
mos sintetizar respecto a ello:

EN CUANTO AL IDIOMA Y LA ESCOLARIZACIÓN DE ESTOS CHICOS Y CHICAS

Existe una creencia bastante extendida del profesorado en el sentido de que el idioma
es la principal barrera para lograr el éxito escolar de los niños y niñas inmigrantes. No
obstante, una minoría de maestros y maestras manifiestan una inquietud menor por
este asunto, estando más preocupados por el establecimiento de condiciones sociales
y didáctico–organizativas para atender adecuadamente a estos alumnos y alumnas. Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes

El sector del profesorado que manifiesta mayor “obsesión” por las deficiencias en el
dominio del idioma, son los más proclives a entender la educación en una dimensión
más instructiva y academicista, llegando a preocuparse en exceso por cuestiones como
la dificultad de chicos del Magreb para pronunciar o distinguir algunos fonemas (p.e. e–i)
o de los hispanoamericanos por utilizar algunos términos diferentes a los de “aquí” o
con distinto significado, viendo en esto un elemento casi insalvable para el “éxito esco-
lar” de estos muchachos y muchachas. Es más curioso este asunto, cuando constata-
mos esto desde y en las escuelas andaluzas, con la “variedad” léxico–semántica que
nos caracteriza.
En esa línea se proyectan dos concepciones ideológico–educativas sobre el idioma.
Por un lado, una perspectiva “seudoimperialista” del español o castellano, que ve como

135
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía inconveniente la riqueza que al idioma le da su dimensión internacional (especialmen-
te hispanoamérica). Por otro, una visión academicista de la enseñanza y aprendizaje de
la lengua autóctona, aunque se disfrace de “medio imprescindible”, para el resto de
aprendizajes escolares.
Unido a estas concepciones, existe la idea de que la responsabilidad de aprender
es intrapsíquica a los individuos, por cuanto se considera que en el momento que tie-
nen un nivel adecuado del idioma autóctono, las dificultades en su aprendizaje se
deben a “cualidades” personales y/o a cuestiones familiares más o menos unidas a las
culturas oriundas. Se aparca así, más o menos conscientemente, por este sector del
profesorado toda responsabilidad profesional que lleve implícito el cambio de paradig-
ma educativo o de planteamiento curricular (contenidos, estrategias docentes, finalida-
des educativas, etc).

EN RELACIÓN AL DOBLE “DESAJUSTE” CULTURAL

Los currícula oficiales no recogen la cultura de las clases pobres, ya que siguen, en
mayor o menor grado, aferrados a la cultura académica. En consonancia con ello, la
mayoría de los centros y docentes andaluces ponen en escena un currículum en acción
academicista y distante de las capas sociales más desfavorecidas, entre las que se
encuentran la mayor parte de los inmigrantes que en la actualidad viven en nuestra
comunidad autónoma. Esto dificulta su “adaptación” a la escuela, como le sucede a los
autóctonos de capas sociales deprivadas.
Estos niños y niñas provienen de culturas diversas y de ambientes socio–cultura-
les–económicos distintos y diferenciales de los autóctonos, con lo que la reconstruc-
ción del saber vulgar para llegar a la cultura crítica o alta cultura que pretende el siste-
ma educativo, encuentra una desconexión mayor que con los chicos autóctonos. El pro-
fesorado, presionado por la rigidez, real y virtual, del currículum oficial y su propio pen-
samiento profesional instructivista (sobre todo en secundaria), se ve incapacitado en
demasiadas ocasiones para dar respuesta a esta nueva situación.
La percepción de recibir “intrusos”, fomentada por el modo de acceder al país y el
eco multiplicador que los medios de comunicación producen, se filtra en los centros
educativos, dando lugar a que algunos sectores sociales (incluido alumnado y cierto
profesorado) aborde este asunto desde la mentalidad de la diferencia despectiva.
Sensación de desprecio que se complica por “competencia” entre minorías, cuyo
ejemplo más visible, por ahora, es la sensación que experimentan los gitanos de dis-
puta por el espacio vital y laboral con los inmigrantes. Esto, además de un factor social
preocupante, complica el trabajo docente en las zonas tradicionalmente difíciles.
La utilización de la religión como agrupamiento paralelo de los niños y niñas inmi-
grantes es otro factor de selección. Incluso en algunos casos, con rezo obligatorio en
actividades como el comedor, lo que supone, además de una falta a la legalidad vigen-

136
te, una humillación a los de credos no católicos y una presión sutil hacia los alumnos y
alumnas inmigrantes recordándoles su diferencia y “no pertenencia” a la sociedad
mayoritaria.

RESPECTO A LAS, AÚN ESCASAS, ALTERNATIVAS DIDÁCTICAS

El profesorado andaluz sabe cuáles son las acciones o principios básicos que han de
regir la acción docente para abordar la educación de los niños y niñas inmigrantes,
como lo han demostrado tanto en los debates y conversaciones como con sus res-
puesta al cuestionario. Recordemos que, como hemos recogido en el estudio, entre el
85 y 95% de los profesores y profesoras manifiesta que es necesario para atender ade-
cuadamente a estos alumnos y alumnas poner en práctica un currículum basado en
problemas, situaciones y experiencias sociales, trabajar los valores de respeto, solidari-
dad y entendimiento, potenciar la metodología participativa, buscar nuevas estrategias
didácticas y organizativas, potenciar la acción tutorial y conocer las expectativas de
estos chicos respecto a su educación.
Este conocimiento teórico y experiencial no lo pone en práctica en sus aulas y cen-
tros, salvo minorías, el profesorado andaluz. Según nuestros datos, por las siguientes
razones:
– Los modos de trabajo docente individualistas, que siguen siendo hegemónicos en
nuestros centros educativos, produciendo una contradicción constante entre el reco-
nocimiento, por los profesionales, de la necesidad de trabajo en equipo y la dificultad
para llegar a planteamientos colegiados.
– La mentalidad homogeneizadora del sistema educativo y de sus profesionales, con-
fundiendo la atención al individuo con la estandarización de los conocimientos acadé-
micos, con lo que tácita o explícitamente, según los casos, tratan de “normalizar” al
alumnado inmigrante.
– El no menos extendido pensamiento profesional de la responsabilidad individual del
aprendizaje, obviando en la prácticas las dimensiones sociales y políticas que teórica-
mente reconocen son esenciales en la educación de las personas, especialmente cuan- Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes

do parten de situaciones desventajosas como el tipo de inmigrantes a los que nos esta-
mos refiriendo.
– La excesiva dependencia del profesorado de materiales curriculares clásicos (el
29,4% utiliza como base de su actuación el libro de texto) que, aparte de las grandes
limitaciones que presentan para un trabajo escolar innovador, en el caso de los chicos
y chicas inmigrantes ignoran (cuando no desprecian aunque sea tácitamente) su cul-
tura, experiencia, costumbres, saberes, etc.
– Las presiones políticas, —especialmente, pero no sólo, desde el gobierno central—
que se trasladan social y profesionalmente a través de los discursos sobre la calidad
entendida como eficacia academicista y, por tanto, seleccionadora y discriminatoria.

137
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Presión que sienten los centros públicos y sus profesionales cuando no perciben apoyo
suficiente de la administración y además tienen la impresión de que los niños y niñas
autóctonos se desplazan al sistema privado, como efecto de la concentración del alum-
nado inmigrante en el sistema público y en determinados centros.
– El, a menudo, poco efectivo aprovechamiento de los recursos aportados por el mismo
sistema, especialmente los humanos, por la desconexión, descoordinación o poca cola-
boración real entre los diferentes profesionales que actúan con el mismo alumno o
grupo de ellos (ATAL, docente, apoyo, orientador, mediador, etc).
– La ausencia o pobreza de estrategias y planteamientos educativos para que el alum-
nado inmigrante se sienta miembro de las aulas y los centros en los que se les escola-
riza, como consecuencia de esas actuaciones profesionales descoordinadas y faltas de
perspectiva humanística y educadora. Problema de falta de alternativas didácticas que
se agrava conforme ascendemos en los niveles educativos, pasando de casi una ausen-
cia de problemática, por el esfuerzo y concepción del profesorado, en Infantil, hasta una
situación que llega a ser claramente discriminatoria en muchos casos en secundaria
(tanto por la pobre atención en los centros como por la ausencia de estos jóvenes en
aulas de ese nivel).
– La competencia desleal de la enseñanza privada–subvencionada, seleccionando a los
niños y niñas, alejando de sus centros y aulas, de forma tosca o sutil, a los hijos e hijas
de inmigrantes pobres, al tiempo que desarrolla un discurso de niveles academicistas y
de disciplina decimonónica, vendiendo como calidad educativa lo que es selección, cla-
sismo, sectorización y marginación social encubierta.
A pesar de ello, una parte significativa de nuestro profesorado, especialmente en
infantil y primaria, pone en acción prácticas docentes con las que consiguen gran éxito
educativo con estos chicos y chicas. Actuaciones que tienen en común, características
o principios como los siguientes:
– Concepción curricular y educativa comprensiva.
– Potenciación de la educación en valores por encina del academicismo.
– Experiencia previa y compromiso profesional con alumnado de clases sociales depri-
vadas y, especialmente, con niños de minorías étnicas.
– Costumbre y capacidad para el trabajo en equipo y la colaboración profesional.
– Cambios en la organización de los centros y aulas para responder a las necesidades
de los grupos heterogéneos.

138
REFERENCIAS
– CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN Y CIENCIA, 2000. Plan para la atención educativa del
alumnado inmigrante. Sevilla: Junta de Andalucía.
– CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN Y CIENCIA, 2002. En las escuelas andaluzas tenemos
todos los colores. Sevilla: Junta de Andalucía
– CHAMIZO, J., 2001. El alojamiento de inmigrantes en la provincia de Almería.
Andalucía Educativa 23: 7–11.
– FREIRE, P., 2001. La pedagogía de la Indignación. Madrid: Morata.
– GARCÍA CASTAÑO. J.F., 2002. La escolarización de población procedente de la inmi-
gración en Andalucía. CONSEJERÍA DE GOBERNACIÓN, II Seminario sobre la investi-
gación extranjera en Andalucía. Almería: Junta de Andalucía.
– PÉREZ, A., 1998. La escuela en la sociedad neoliberal. Madrid: Morata.
– TORRES, J., 2001. Educación en tiempos de neoliberalismo. Madrid: Morata.

Acción didáctica del profesorado andaluz con hijos e hijas de inmigrantes

139
Comprensión de
los fenómenos
migratorios y
actitudes hacia
los inmigrantes
entre estudiantes
de educación
secundaria (1)
Alfonso Luque Lozano y Carmen Delgado Rivas
Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación
Universidad de Sevilla

La economía mental y conductual tiende a la estabilidad, evita las perturbaciones y pre-


fiere la certeza de lo conocido, la seguridad de lo controlable... salvo que una fuerza
mayor imponga nuevas condiciones que obliguen a reacomodar las ideas, creencias y
prácticas previas. Aprender es cambiar y todo empeño educativo debe vencer la resis-
tencia al cambio. Eso le está sucediendo a nuestro sistema educativo: Andalucía ha

1. Una versión extensa del informe de investigación, incluyendo una más detallada introducción teórica, las
referencias del marco conceptual de análisis, el instrumento de recogida de datos y el sistema de categori-
zación, puede solicitarse por correo electrónico a aluque@[Link]. 141
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía pasado de ser tierra de emigración a serlo de acogida de inmigrantes, de modo que esa
realidad, crecientemente multiétnica y multicultural fuera y dentro de las escuelas, le
obliga a revisar sus planteamientos y a ir acomodándose, con inevitables resistencias,
a prácticas que apuntan en la dirección de la educación intercultural.
La opción por la educación intercultural se justifica porque, ante esa nueva realidad
social, la convivencia democrática puede verse amenazada si la educación fracasa en el
logro de dos objetivos esenciales: 1. Garantizar la igualdad de oportunidades (y de ahí
el sentido de los programas de atención especializada a las necesidades educativas de
la población inmigrante, diseñados para evitar que la diversidad cultural se traduzca en
desventaja) y 2. Capacitar a todo el alumnado para convivir positivamente con —esto es,
a disfrutar de— la creciente diversidad cultural de nuestra sociedad (y de ahí el sentido
de medidas tendentes a incorporar la diversidad cultural a los programas formativos y a
desmontar los estereotipos y los prejuicios excluyentes instalados en la ideología mayori-
taria). Para llevar a cabo esto último necesitamos disponer de alguna idea acerca de
cómo se configuran las ideologías de los escolares acerca de los fenómenos migratorios.

IDEOLOGÍAS JUVENILES ACERCA DE LA INMIGRACIÓN


Y LOS INMIGRANTES
Uno de los tópicos de la literatura sobre prejuicios y actitudes es el manejo implícito de
la hipótesis de la ignorancia. En su versión simple, esta hipótesis explica los prejuicios y
las ideologías racistas y xenófobas como consecuencia de un déficit de información
(conocimiento sobre) y comprensión (pensamiento analítico y pensamiento crítico) por
parte de quienes las asumen. Así, las actitudes prejuiciosas no serían otra cosa que una
reacción emocional temerosa ante la incertidumbre derivada de esa ignorancia. Quizás
buena parte de la persistencia de esta hipótesis se deba al hecho de que quienes la
manejan (a menudo no como una hipótesis, sino como una evidencia racional), se sien-
ten a salvo de la misma porque, al fin y al cabo, los prejuicios son cosa de ignorantes
(en resumen, “los racistas son los otros”, como vino a titular Calvo Buezas uno de sus
estudios). Ni que decir tiene que tal idea ha gozado y goza de considerable predica-
mento entre muchos promotores de la educación intercultural porque el mandato es
simple y directo: para superar los prejuicios y las actitudes discriminatorias sólo hay que
enseñar al que no sabe.
La exitosa y bienpensante hipótesis de la ignorancia carece, sin embargo, de sóli-
dos apoyos en la investigación empírica y choca con la evidencia de numerosas perso-
nas supuestamente cultas e ilustradas que hacen gala de un pensamiento bárbaro en
materia de inmigración y racismo. Rechazar esta hipótesis abre, por el contrario, nue-
vos desafíos conceptuales a las propuestas de educación intercultural.
Con ánimo de contribuir a dilucidar lo que pueda haber de cierto en la hipótesis de
la ignorancia, nos proponemos examinar las relaciones entre comprensión de los fenó-
menos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes, para saber lo que piensan los jóve-

142
nes acerca de la inmigración y los inmigrantes (el sistema de actitudes, ideas, creencias
y opiniones que manejan para entender el fenómeno, es decir, su ideología sobre la
inmigración y los inmigrantes, ver en la tabla 1 los elementos que consideramos esen-
ciales en la conformación de una ideología sobre la inmigración) y cómo lo piensan: es
decir, el nivel de conciencia que tienen acerca de su comprensión de los fenómenos
migratorios. Para ello, pedimos a una muestra de adolescentes y jóvenes, que respon-
diesen a un cuestionario que indaga, al mismo tiempo, las actitudes hacia la inmigra-
ción y los inmigrantes y el nivel de comprensión de textos referidos a diversas cuestio-
nes relacionadas con inmigración y diversidad humana.

Tabla 1
Elementos de una ideología sobre la inmigración y los fenómenos migratorios

1. Concepción acerca los conflictos de la convivencia multicultural: ¿son inevitables?, ¿son resolubles?
2. Concepción acerca del origen de la diversidad humana: ¿somos libres para decidir nuestra identidad?
3. Opinión acerca de los beneficios/perjuicios de la llegada de población inmigrante.
4. Actitud ante las opciones laborales y las condiciones de trabajo de los inmigrantes.
5. Preferencia/rechazo hacia algún colectivo inmigrante por su procedencia geográfica o rasgos culturales.
6. Opinión acerca de la necesidad de regular/limitar la llegada de nueva población inmigrante.
7. Valoración de las facilidades, oportunidades y atenciones que reciben las personas inmigrantes

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes entre estudiantes de educación secundaria
en nuestra sociedad y los cauces para su integración igualitaria.
8. Actitud ante la influencia del aumento de la población inmigrante en el deterioro de la seguridad
(delincuencia).

MÉTODO
MUESTRA

Gracias a la colaboración de cuatro centros de Educación Secundaria de Sevilla hemos


contado con la participación 350 estudiantes (59,1% chicas y 40,9% chicos) que en el
momento de realizarse el estudio tenían entre 15 y 22 años, con una media de algo
menos de 17, y estaban cursando 4º de ESO, 1º o 2º de Bachillerato, o Ciclos Formativos
de Grado Medio.
No se controlaron de antemano ni las variables sociodemográficas, ni indicadores
que pudieran estar relacionados con el objeto de estudio. La muestra no pretende ser
representativa, porque no se busca describir la incidencia de un fenómeno en la pobla-
ción, sino analizar en cada sujeto dos procesos supuestamente relacionados entre sí. El
número de sujetos de la muestra garantiza, para los propósitos de este estudio, una
suficiente variabilidad individual.

143
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía No obstante, ciertas variables descriptoras pueden ser útiles para examinar los fac-
tores moduladores que eventualmente puedan aparecer. En particular, nos ha parecido
relevante preguntar por la experiencia migratoria del estudiante, directa o en su entor-
no inmediato. La tabla 2 ofrece algunos datos significativos de la muestra.

Tabla 2
Experiencia con procesos migratorios del alumnado participante en el estudio

Categorías N %

Lugar de nacimiento Sevilla y provincia 319 91,1


Andalucía y resto de España 26 7,5
Extranjero 5 1,4
Origen de los padres Ambos en Sevilla o inmediaciones 267 76,3
Uno o los dos en el resto de España 73 20,9
Uno o los dos en el extranjero 9 2,6
No contesta 1 0,2
Amigos No tiene amigos extranjeros 126 36
Sí tiene amigos extranjeros 220 63
No contesta 4 1

Aunque más del 90% de los sujetos han nacido prácticamente donde viven, el
23,5% tiene familiares directos con algún tipo de experiencia migratoria y el 63% decla-
ra tener amigos nacidos en otros países (frecuentemente se trata de compañeros de
clase de origen inmigrante, aunque en nuestra muestra resulta significativo el porcen-
taje de quienes tienen como amigo a un menor saharaui, no inmigrante sino acogido
temporalmente en una familia del entorno del estudiante; la situación de estos meno-
res saharauis es claramente diferente de la de un inmigrante; también aparecen, en
menor medida, quienes dicen tener algún familiar emparentado con inmigrantes).

INSTRUMENTO, PROCEDIMIENTO Y ANÁLISIS

Inspirándonos en la experiencia de estudios precedentes, tanto de actitudes como de


comprensión, elaboramos un cuestionario ad hoc con el propósito de ajustar las cues-
tiones de investigación a la muestra. El cuestionario tiene dos partes:
A) Un cuestionario de actitudes acerca de cada una de las ocho ideas constitutivas de
una ideología acerca de los fenómenos migratorios indicadas en tabla 1, en el que se
pide al alumno que señale su acuerdo o desacuerdo (con una triple opción: “muy de
acuerdo”, “de acuerdo”, o “nada de acuerdo”) con ocho enunciados (ver tabla 3) y
explique por qué. Se ha optado, salvo en los dos primeros enunciados, por una redac-
ción en primera persona, para implicar explícitamente al sujeto.

144
Tabla 3
Enunciados del cuestionario de actitudes (a la izquierda figuran los elementos
de la ideología a los que remiten)

Conflictos de convivencia “La convivencia entre personas de razas o culturas diferentes suele ser difícil
o conflictiva”.
Origen de la diversidad “Algunas características de las personas (su honestidad, la tendencia
a la agresividad, la pereza, sus hábitos de higiene...) son características
de su raza, su cultura, o el país de donde vienen”.
Beneficios de la inmigración “Creo que es bueno para España y para Andalucía que vengan a vivir
y a trabajar aquí personas nacidas en otros países”.
Sectores laborales “Me parece bien que vengan inmigrantes a ocuparse de los trabajos que no
quieren los españoles”.
Preferencia por origen “En mi opinión, debería facilitarse la inmigración de Hispanoamérica más que
la de África u otros países”.
Límites a la inmigración “En España ya hay suficientes inmigrantes y no creo que hagan falta más”.
Facilidades dadas “En mi opinión, en España empieza a haber muchos inmigrantes porque
a los inmigrantes se les dan bastantes facilidades para quedarse (estudios, atención sanitaria,
vivienda...)”.
Delincuencia “El peligro de que aumente la inmigración es que aumenta la delincuencia”.

B) Una prueba de comprensión de textos para la que hemos seleccionado cuatro tex-

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes entre estudiantes de educación secundaria
tos periodísticos (los cuatro publicados en el último año en diarios de tirada nacional) de
unas diez a quince líneas (la tabla 4 muestra los temas de esos textos). Dos de los tex-
tos aparecen completos y tras la lectura se les muestran cuatro enunciados entre los que
tienen que reconocer el falso. Los otros dos textos están divididos en cuatro párrafos,
uno de los cuales ha sido manipulado para contradecir a los restantes; el alumno debe
identificar el fragmento de texto falso o contradictorio. En los cuatro casos, se le pide tras
cada respuesta que indique el grado de seguridad o confianza con que sostiene su
opción como la correcta (“Muy seguro/a”, “Bastante seguro/a”, “Poco seguro/a” y “Nada
seguro/a”). Tras el último texto se le pregunta por el razonamiento que ha seguido para
reconocer el texto contradictorio y se le ofrecen cuatro alternativas que se corresponden
con tres niveles de conciencia de los procesos de comprensión “no tiene conciencia de
razonamiento”, “conciencia confusa”, o “conciencia del razonamiento”.

Tabla 4
Temas de los cuatro textos usados en la prueba de comprensión.

Texto 1 La investigación genética demuestra que sólo hay una raza humana y desautoriza
los argumentos del racismo.
Texto 2 El Director de la Guardia Civil desmiente la relación entre aumento de la inmigración y aumento
de la delincuencia.
Texto 3 La economía española necesita 200.000 inmigrantes al año para mantener su ritmo de crecimiento.
Texto 4 En el mundo globalizado la sociedad se vuelve multicultural y la identidad individual más libre.

145
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía La aplicación se acordó con la Dirección de los cuatro centros que se ofrecieron a
colaborar y se desarrolló en horario escolar, contando con el apoyo de los docentes que
se encontraban a cargo de grupo en cada caso. En todos ellos fue suficiente con una
sesión de 50 minutos para solicitar la participación del alumnado, explicar el modo de
responder al cuestionario y realizar la prueba de comprensión y dar tiempo suficiente
para que contestasen con esmero a cada pregunta.
Para analizar las actitudes del alumnado se procedió a volcar todas las respues-
tas abiertas justificando el acuerdo o desacuerdo con cada una de las ocho cuestio-
nes, a agruparlas en categorías en función de las posiciones discursivas que se
adoptan y a puntuar las respuestas individuales de acuerdo con la categoría. Las
cuatro partes de la prueba de comprensión se calificaron tomando conjuntamente la
respuesta a cada texto con el grado de confianza en haber acertado con esa res-
puesta. La aplicación de este criterio de calificación y la suma de las cuatro puntua-
ciones (una por texto) genera una variable Puntuación total en comprensión de
rango 0–20. Complementando dicha variable, se calculan otras tres: Comprensión
(un punto por cada respuesta correcta, rango 0–4), Confianza (un punto por cada
respuesta bastante o muy segura, rango 0–4) y Razonamiento, explicada anterior-
mente y con rango 0–3.
Con ayuda del procesador SPSS.10 procedimos en primer lugar al análisis descrip-
tivo de resultados de la muestra total. Posteriormente procedimos al análisis de con-
glomerados jerárquicos de dos grupos de variables (por una parte Actitudes y por otra
Comprensión), resultando en el primer caso un agrupamiento tipo cluster en tres clases
de Actitudes y en el segundo un cluster de Comprensión con dos clases. Usando tablas
de contingencia y contrastes de porcentajes con Chi–Cuadrado hemos podido analizar
la relación entre actitudes expresadas y comprensión de los procesos migratorios.

RESULTADOS
ACTITUDES HACIA LOS INMIGRANTES

Los resultados para cada uno de los ítems del cuestionario de actitudes fueron los que
aparecen en las tablas siguientes. En cada opción de respuesta se ha añadido un ejem-
plo de enunciado característico de la categoría y tomado de entre las respuestas de los
sujetos participantes en el estudio.

146
Concepción acerca de los conflictos de convivencia

Los conflictos son inevitables e irresolubles


“Cada raza tiene sus costumbres y es normal que a veces choquen” 19,1%
Aunque son inevitables, son resolubles
“Aunque está cambiando, todavía hay mucho rechazo” 56,3%
Son evitables y resolubles
“Hay que respetar a toda persona, sin verla como amenaza” 23,1%
No contesta 1,4%

Casi el 80% de los jóvenes entienden que los conflictos de convivencia pueden
resolverse y un 23,1% que no tienen que producirse inevitablemente.

Origen de la diversidad de identidades humanas

Determinismo cultural fuerte


“Eso va con la religión de su país y no se cambia” 51,4%
Determinismo cultural débil
“Es por la educación que tienen, pero la gente acaba adaptándose” 42%
Libertad individual
“Va en la voluntad de cada persona, independiente de donde venga” 6%

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes entre estudiantes de educación secundaria
No contesta 0,6%

El peso de las diferencias culturales es apreciado por el 93,4% y la mayoría (51,4%)


entiende que es inútil intentar cambiar los rasgos de identidad de las personas. Sólo un
6% piensa que la elección de identidad es una cuestión de libertad individual.

Consecuencias de la inmigración en Andalucía y en España

Genera perjuicios
“Si el trabajo se lo dan a moros, nos tendremos que ir nosotros” 19,4%
Produce un beneficio al inmigrante
“Vienen a ganarse la vida porque no tienen trabajo en su país” 19,1%
Beneficios, con condiciones (regulación, ciertas ocupaciones...)
“Nos conviene que alguien haga el trabajo que nadie quiere” 28%
Es beneficioso para las dos partes
“Ellos tienen trabajo y es bueno para la población (pensiones)” 32%
No contesta 1,4%

El 60% del alumnado reconoce que la presencia de inmigrantes es beneficiosa para


la sociedad de acogida.

147
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía ¿Deben ocupar los peores empleos?

Sí, porque es lo que hay y vienen con esa condición 71,7%


No, porque tienen derecho a aspirar a algo mejor 27,4%
No contesta 0,9%

Sectores laborales y condiciones de trabajo

Nos quitan el trabajo


“No me creo que los españoles no quieran esos trabajos”. 8%
Los inmigrantes trabajan en lo que hay porque lo necesitan
“Bueno, si a ellos no les importa hacer esos trabajos...” 44,6%
Son necesarios para ciertos sectores productivos o de servicios
“Esos trabajos son necesarios y veo bien que los hagan ellos” 16,9%
Se abusa de su estado de necesidad
“No me parece, porque los explotan en trabajos basura” 28,6%
No contesta 1,9%

Aunque un 8% es contrario al empleo de inmigrantes y un 62,5% ve normal que


ocupen el segmento inferior en la escala laboral, aproximadamente un 28% de jóvenes
muestran una actitud igualitaria, contraria a la discriminación en el trabajo.

Preferencia de origen

Da igual: son todos iguales


“Mejor ninguno, porque salen caros, que los aguanten en su país” 6,3%
Mejor los que resulten menos problemáticos
“Tenemos el mismo idioma, se adaptan fácil y me caen mejor” 14%
Todos somos iguales en derechos
“Quien más lo necesite, porque todos tienen el mismo derecho” 70,9%
No contesta 8,9%

Una amplia mayoría (70,9%) entiende que no se deben poner restricciones en fun-
ción del lugar de procedencia. Sólo un 14% considera justificado dar prioridad a los lati-
noamericanos.

148
Necesidad de controlar o limitar la llegada de nuevos inmigrantes

Son ya excesivos, hay demasiados


“Es que pronto va a haber más inmigrantes que españoles” 23,7%
Ya son suficientes, no hacen falta más
“Ya está bien, pero van a seguir viniendo para estar mejor” 14,3%
Mejor que no más, para que no empeoren sus condiciones de vida
“El problema es que siguen viniendo y no van a tener trabajo” 4%
Los necesitamos y tienen que seguir viniendo, pero en condiciones
“Si saben trabajar en lo que hace falta, pueden venir más, legales” 22,3%
Se asume que mientras haya quien necesite emigrar, llegarán más
“Si siguen necesitándolo, que vengan, haremos lo que se pueda” 22%
Es un derecho inalienable
“Aquí no sobra nadie, hay que recibir con ayuda al que venga” 8,6%
No contesta 5,1%

Aunque las respuestas del alumnado revelan que ha calado en un muy considera-
ble 23,7% (por encima de las respuestas de rechazo en ítems anteriores) el mensaje
mediático que habla de “avalancha incontrolable” de inmigrantes, más de la mitad
(53%) asumen con normalidad este hecho.

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes entre estudiantes de educación secundaria
Facilidades para la integración social de los inmigrantes
(estudios, atención sanitaria, vivienda...)

Más facilidades que a españoles


“Se hace por los inmigrantes lo que no hacen por los de aquí” 14%
Lo mismo que a españoles
“Tienen que trabajar para conseguir algo, como los españoles” 8%
Están mejor que en su país
“Aquí por lo menos pueden vivir un poco mejor que en su país” 22,6%
Hay que facilitar la integración
“Hay que ser solidarios para que puedan vivir como nosotros” 14%
No se les dan tantas facilidades
“No se lo encuentran tan fácil como se esperaban antes de venir” 14%
Se les ponen muchos impedimentos
“Se les ponen muchísimas dificultades (papeles, vivienda...)” 13,1%
Hay explotación y discriminación
“Sus condiciones de vida y trabajo son más bien penosas” 7,1%
No contesta 7,1%

Aunque un 44,6% piensa que los inmigrantes no tienen de qué quejarse (están
“mejor que en su país”, a veces “como los mismos españoles” e incluso, en opinión de
algunos, hasta “mejor que la población local”), un porcentaje ligeramente superior (un
48,2%) entienden que es necesario facilitar condiciones de vida dignas e igualitarias, lo
que está lejos de cumplirse en opinión de un 34,2%.

149
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Relación entre inmigración y aumento de la delincuencia

Vienen muchos delincuentes


“La mayoría de los delincuentes en España ahora son moros” 14%
Forzados por la necesidad
“Están necesitados y se ponen a robar para comer” 25,4%
Sólo una minoría delinque
“Es un prejuicio, la mayoría son gente honrada y trabajadora” 4,6%
Igual que entre españoles
“Hay muchos más delincuentes que no son inmigrantes” 46%
Más bien son ellos las víctimas
“Con la de racistas que hay, el peligro lo tienen ellos” 7,4%
No contesta 2,6%

Puede apreciarse que un 39,4% entiende que hay alguna relación entre inmigración
y delincuencia (un 25,4% comprendiéndola); sin embargo, una significativa mayoría
(58%) reconoce en esa asociación un prejuicio.

Sometido el conjunto de respuestas que proporcionan los jóvenes al cuestionario


de actitudes a un análisis discriminante, se agrupan formando tres clases (cluster). Para
examinar el perfil de cada clase, las sometimos a un contraste en cada uno de los ítems
mediante la prueba de Chi–Cuadrado. Los rasgos que identifican cada clase o grupo
permiten relacionar a cada uno con una ideología: pro–acogida, anti–acogida defensiva,
y anti–acogida pragmática. Veamos con detalle los resultados (a continuación aparecen
reflejados los rasgos en los que los contrastes entre clases ofrecen diferencias signifi-
cativas):

CLASE 1. IDEOLOGÍA PRO–ACOGIDA

1. Piensan que los conflictos de convivencia intercultural son evitables y resolubles (25,9%).
2. Explican la diversidad humana desde posiciones de determinismo débil: hay condi-
cionantes culturales pero las identidades pueden modificarse (46,6%).
3. Entienden que la inmigración produce beneficios generales (43,9%) y para los pro-
pios inmigrantes (22,2%).
4. Asumen (un 73,5%) que los inmigrantes vienen a ocupar los peores puestos de tra-
bajo, porque el mercado laboral los necesita (18,5%), pero a la vez se aprovecha de la
necesidad de los inmigrantes y los explota (36%).
5. No tienen preferencia por inmigrantes de una procedencia u otra, porque piensan
que todas las personas somos iguales y tenemos los mismos derechos (83,1%).
6. Justifican la entrada de nuevos inmigrantes porque hay quienes lo siguen necesitan-
do (40,2%), porque tienen ese derecho inalienable (15,3%) y porque nuestra sociedad
y nuestra economía necesitan una entrada regulada de inmigrantes (39,2%).

150
7. Aunque en parte creen que a los inmigrantes se les dan las mismas facilidades que
a los españoles (12,2%), justificadas por la necesidad de favorecer la integración
(18%), otros piensan que no se dan tantas facilidades (19%), sino más bien que se les
ponen muchos impedimentos (14,3%).
8. Niegan la relación entre inmigración y delincuencia (55,6%) y apuntan que los inmi-
grantes se encuentran en una posición vulnerable que les hace víctimas probables (9%).

CLASE 2. IDEOLOGÍA ANTI–ACOGIDA DEFENSIVA

1. Analizan los conflictos interculturales de un modo simple: son un hecho inevitable


que no requiere otra explicación (22,5%), y la experiencia confirma esa inevitabilidad y
las dificultades para superar dichos conflictos (59,2%).
2. Explican la diversidad humana con concepciones deterministas fuertes (58,3%), aun-
que apelan también a la voluntad personal y los rasgos psicológicos individuales
(8,3%).
3. Entienden que la inmigración puede perjudicarles (34,2%) y sólo produce beneficios
cuando está controlada y subordinada a los intereses de la sociedad de acogida
(31,7%).
4. Creen que los inmigrantes representan una competencia laboral (17,5%), pero les

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes entre estudiantes de educación secundaria
parece bien su presencia, porque están acuciados por la necesidad, siempre que se
limiten a ocuparse en labores rechazadas por los españoles (53,3%).
5. Muchos no tienen preferencia por inmigrantes de una procedencia u otra, porque
todos les parecen igualmente indeseables (13,3%). Como mal menor, están dispuestos
a aceptar a los que resulten menos problemáticos (19,2%).
6. No son partidarios de la entrada de nuevos inmigrantes porque los que están son ya
demasiados (55,8%) o más que suficientes para atender las necesidades y demandas
del mercado laboral (29,2%).
7. Tienden a pensar que los inmigrantes prefieren quedarse porque aquí están mucho
mejor que en sus países de origen (35%), incluso mejor que los mismos españoles
(31,7%).
8. Para la mayoría está fuera de duda la relación entre inmigración y delincuencia, por-
que muchos inmigrantes son delincuentes (27,5%).

CLASE 3: IDEOLOGÍA ANTI–ACOGIDA PRAGMÁTICA

1. Analizan los conflictos interculturales de modo complejo y dinámico, conscientes de


que son evitables y resolubles (27%).
2. Explican la diversidad humana desde el determinismo débil, con concepciones
ambientalistas en las que los rasgos heredados son modificables (48,6%).
3. Sin embargo, sostienen que la inmigración sólo produce perjuicios (29,7%).

151
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía 4. Saben que se abusa de la posición de debilidad de los inmigrantes y se los explota
(45,9%).
5. En su opinión hay una cantidad excesiva (40,5%) o ya suficiente (37,8%) de inmi-
grantes, por lo que habría que restringir drásticamente la llegada de nuevos inmigrantes.
6. Piensan que a los inmigrantes no sólo se les ponen muchos impedimentos (48,6%),
sino que se les discrimina y se les explota (29,7%).
7. Entienden que en esas circunstancias muchos se vean, forzados por las circunstan-
cias, a delinquir (35,1%).

La distribución de estas tres clases en nuestra muestra resultó ser la que muestra
la figura 1.

Figura 1
Distribución de las tres ideologías (pro–acogida, anti–acogida defensiva
y anti–acogida pragmática) en la muestra de estudiantes de educación secundaria

Pro–acogida 54,7% Anti–acogida defensiva 34,5%

Anti–acogida pragmática 10,8%

Sin que el dato pretenda ser concluyente, ni siquiera representativo, la presencia


de las tres ideologías identificadas en nuestra muestra es sensiblemente desigual:
mientras que más de la mitad de los jóvenes (54,7%) comparten la ideología
pro–acogida, poco más de un tercio (34,5%) se identifican con unas actitudes con-
trarias a la presencia de inmigrantes (ideología anti–acogida defensiva) y poco más
de la décima parte (10,8%) muestran actitudes que podríamos calificar de paradóji-
cas, por cuanto parecen estar en contra de la inmigración, pero no de los inmigran-
tes (ideología anti–acogida pragmática).
¿Qué factores pueden estar influyendo en la adopción de una posición ideológica u
otra respecto a las migraciones? Para ello, analizamos el perfil de cada grupo en térmi-
nos de experiencia migratoria y resultados en la prueba de comprensión.

152
DIFERENCIAS ENTRE LAS CLASES EN SU EXPERIENCIA Y COMPRENSIÓN
DE LOS FENÓMENOS MIGRATORIOS

¿Quiénes componen cada uno de los tres grupos resultantes? Aplicando nuevamente
contrastes de Chi–Cuadrado entre las tres clases en cada uno de los descriptores del
perfil sociodemográfico, la experiencia migratoria y las puntuaciones en la prueba de
compresión de textos, los resultados son los siguientes (sólo se mencionan los aspec-
tos en los que se encuentran diferencias significativas entre los grupos):

CLASE 1. IDEOLOGÍA PRO–ACOGIDA

Perfil sociodemográfico
1. Lo integran el 66,8% de las mujeres de la muestra.
2. Reúne al 58,7% de los estudiantes de 17 años.

Experiencia con migraciones


3. Forman parte del él el 57,5% de los hijos de padres no sevillanos y el 77,8% de los
hijos de padres no españoles.
4. El 69,7% tiene amigos o conocidos cercanos de origen extranjero.

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes entre estudiantes de educación secundaria
Perfil de comprensión
5. Señala las respuestas correctas en los cuatro textos y lo hace muy o bastante segu-
ro en casi todos los casos (texto 1, 8,5%; texto 2, 61,9%; texto 3, 14,3% y texto 4,
53,4%). Incluso cuando está inseguro, también acierta (en el texto 3, 23,8%).
6. Esta clase reúne a quienes obtienen altas puntuaciones en Comprensión: 3 (30,2%)
o 4 (16,9%).
7. Sus integrantes muestran una moderada Confianza en su capacidad de comprensión:
2 (30,2%) o 3 (29,6%).
8. Paradójicamente, muchos de sus integrantes (28%) son “Nada conscientes de sus
razonamientos”.
9. Más de la mitad de sus integrantes obtienen altas puntuaciones totales en
Metacomprensión: 3 (36,5%) o 4 (15,9%).

CLASE 2. IDEOLOGÍA ANTI–ACOGIDA DEFENSIVA

Perfil sociodemográfico
1. Integran esta clase el 62,1% de los hombres de la muestra.
2. Reúne al 45,2% de los estudiantes de 15 años y al 50% de los de 19 años.

153
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Experiencia con migraciones
3. El 93,3% son nacidos en Sevilla de padres sevillanos o de las provincias limítrofes
(79,2%).
4. El 43,3% no tiene amigos o conocidos cercanos de origen extranjero.

Perfil de comprensión
5. Fracasan en señalar las respuestas correctas en los cuatro textos y lo hacen en gene-
ral inseguros (texto 1, 29,2%; texto 2, 20,8%; texto 3, 44,2% y texto 4, 30,8%). Fallan
incluso cuando están muy o bastante seguros de haber acertado (texto 1, 33,3%) y sólo
son capaces de acertar dudando (texto 3, 17,5%).
6. Esta clase reúne a quienes obtienen bajas puntuaciones (de 0 a 2) en Comprensión
(67%).
7. Sus integrantes muestran una escasa Confianza (0 o 1) en su capacidad de com-
prensión (36,6%).
8. Casi dos tercios de sus integrantes obtienen bajas puntuaciones totales en
Metacomprensión: 1 (15,8%) o 2 (46,7%).

CLASE 3: IDEOLOGÍA ANTI–ACOGIDA PRAGMÁTICA

Perfil sociodemográfico
1. Esta clase reúne al 46,6% de los estudiantes de 17–18 años.

Experiencia con migraciones


2. El 83,8% son hijos de padres de Sevilla o las provincias limítrofes.
3. El 44,4% no tiene amigos de origen extranjero.

Perfil de comprensión
4. Tienen un desempeño irregular en la prueba de comprensión. Aciertan con bastan-
te seguridad en el texto 1 (27%) y se muestran inseguros al acertar el texto 4 (32,4).
5. Obtienen puntuaciones pobres (1) en Confianza (24,3%).
6. Sorprendentemente, a pesar de su inseguridad en el texto 4, destacan por su
conciencia de sus razonamientos en ese texto (32,4%).
7. Obtienen puntuaciones totales en Metacomprensión aceptables: 3 (40,5%).

Nos encontramos con que el grupo identificado con la ideología pro–acogida, ade-
más se ser de composición mayoritariamente femenina, es el reúne simultáneamente
más experiencia directa con el fenómeno migratorio (casi un 70% tiene amigos de ori-
gen inmigrante y en algunos casos ellos mismos o sus progenitores han emigrado) y una
mejor comprensión de los fenómenos relacionados con la migración y la convivencia.
En el extremo opuesto, nos encontramos con que la clase identificada con la ideo-

154
logía anti–acogida defensiva, es decir, el que expresa mayor rechazo, además de ser de
composición mayoritariamente masculina, agrupa a quienes tienen menor experiencia
directa con el fenómeno migratorio y una peor comprensión de los textos.
Por último, el grupo anti–acogida pragmático que parece justificar sus actitudes
anti–inmigración en razones pro–inmigrantes, resulta tener tan escasa experiencia
directa como el grupo de ideología defensiva y un rendimiento irregular en la prueba de
comprensión: su nivel de aciertos es, muy por debajo del grupo pro–acogida, sensible-
mente mejor que el del grupo de ideología anti–acogida defensiva, con el que coinci-
den, sin embargo, en la poca confianza y seguridad en sus aciertos.
Vistos estos resultados, intentamos comprobar si aparece alguna correlación entre
los rendimientos en comprensión y los distintos perfiles ideológicos ante los fenómenos
migratorios. Al no encontrar ninguna correlación significativa en el conjunto de la mues-
tra, optamos por dicotomizar los perfiles de comprensión en dos categorías:
Comprensión (niveles medio y alto de comprensión y conciencia de comprensión) y
Baja comprensión (nivel bajo de comprensión y de conciencia de comprensión). Al cru-
zar los resultados en esta nueva dimensión con los tres grupos definidos por sus acti-
tudes, obtenemos el siguiente resultado (tabla 5):

Tabla 5

Comprensión de los fenómenos migratorios y actitudes hacia los inmigrantes entre estudiantes de educación secundaria
Relación entre actitudes (ideologías) y comprensión de los fenómenos migratorios

Ideología Comprensión
Comprensión Baja comprensión

Pro–acogida 28,9% 25,7%


Anti–acogida defensiva 12% 22,5%
Anti–acogida pragmática 3,8% 7%

Como puede verse en la tabla anterior, la mayoría de quienes tienen alta compren-
sión manifiestan una ideología pro–acogida (28,9%, frente a 15,8%), al igual que la
mayoría de quienes expresan una ideología anti–acogida tienen baja comprensión
(29,5%, frente a 15,8%). No obstante, es muy significativo el grupo de quienes tienen
baja comprensión e ideología pro–acogida a la vez (25,7%), así como el de aquellos
que manifestándose anti–acogida parecen tener suficiente comprensión de los fenó-
menos migratorios (15,8%, frente a 29,5%).

DISCUSIÓN
Los primeros resultados obtenidos parecen informar de una tendencia general en la
configuración de los sistemas de ideas y creencias relativos a los inmigrantes y los fenó-

155
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía menos migratorios: a mayor comprensión, menos prejuicios, y viceversa. Este resultado
apoyaría en líneas generales la hipótesis de la ignorancia, de acuerdo con la cual, a
mayor capacidad de acceso a la información y al conocimiento, más flexibilidad tiene el
sujeto para distanciarse críticamente de los estereotipos y prejuicios. Sin embargo, los
resultados de cruzar las clases ideológicas con los perfiles de comprensión (tabla 5)
pone de manifiesto que dicha hipótesis, que podría explicar satisfactoriamente el 58,5%
de los casos, no es aplicable para las 2/5 partes de la muestra cuyos resultados la con-
tradicen abiertamente (41,5%).

El alcance del presente estudio no puede determinar qué otros factores pueden
estar afectando a la conformación de las ideologías, pero encontramos una pista valio-
sa, aunque tampoco definitiva, en el dato que señala que el grupo pro–acogida es el
que tiene mayor experiencia directa con el hecho migratorio. Al igual que ocurre con la
comprensión, no todos aquellos que tienen experiencia migratoria o amigos extranjeros
se sitúan en el grupo pro–acogida, al tiempo que una parte de este grupo carece de
dicha experiencia. Posteriores estudios podrán aclarar el peso de este factor en la
adopción de una actitud u otra y, en su caso, en su posterior evolución.
Constatar empíricamente las limitaciones de la denominada hipótesis de la ignoran-
cia nos permite, al menos, dos conclusiones para seguir avanzando en la comprensión
de los procesos de conformación de las identidades ideológicas acerca de los fenóme-
nos migratorios y en sus aplicaciones prácticas en acciones de sensibilización y educa-
ción para prevenir el racismo y la xenofobia:
1. Además del factor “comprensión y conciencia de los fenómenos migratorios” aquí
estudiado, es necesario seguir investigando para identificar otros factores influyentes
en la conformación de las actitudes de la población acerca de la inmigración y los inmi-
grantes. El desafío inmediato es estudiar más ampliamente qué otros factores sociales
y personales coinciden en quienes integran esos dos grupos que contradicen la expec-
tativa básica de la hipótesis de la ignorancia: los pro–acogida “ignorantes” y los “no
ignorantes” anti–acogida.
2. El diseño de acciones educativas orientadas a combatir los prejuicios racistas o
xenófobos no puede seguir acogiéndose ni explícita ni implícitamente a la hipótesis de
la ignorancia. Informar y explicar no basta. Los jóvenes muestran un aceptable grado
de conocimiento y, aun así, persisten actitudes anti–acogida. Esto no quiere decir que
haya que desistir de hacer campañas educativas centradas en la comprensión y la
toma de conciencia, porque se ha demostrado que es un factor de un peso significa-
tivo, sino que no podemos confiar en que este tipo de acciones sean suficientes en
todos los casos.

156
El futuro
de la educación
intercultural:
la LOCE
Eva Mª Aguaded Ramírez
Departamento M.I.D.E.
Universidad de Granada

INTRODUCCIÓN
Vivimos en una sociedad cada vez más multicultural, en la que, cada vez más, la diver-
sidad étnica y la inmigración afectan con fuerza a todos los aspectos de la Europa
Comunitaria y obliga a la escuela a replantearse su función social y a introducir cambios
que se dirigen hacia lo que se denomina educación intercultural. El enseñar en clases
cada vez más heterogéneas y más diversas culturalmente se ha convertido en uno de
los primeros retos de la labor educativa para muchos docentes.
En España el fenómeno multicultural es más reciente, pero la vertiginosa rapidez de
los cambios cultural, tecnológico y productivo nos sitúa ante un horizonte de frecuen-
tes readaptaciones, actualizaciones y nuevas cualificaciones. De hecho, la realidad
social y económica de España ha variado sustancialmente, habiéndose originado una
pluralidad sociocultural derivada en buena medida de los movimientos migratorios por
los que nuestro país, y especialmente nuestra Región, ha pasado a ser receptor de ciu-
dadanos migrantes, así como de un creciente número de solicitantes de asilo y de refu-

157
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía giados. Esta realidad nos reclama de la educación una especial atención hacia los fenó-
menos relacionados con la diversidad del alumnado para prevenir y resolver los proble-
mas de exclusión social, discriminación, racismo, xenofobia, inadaptación, fracaso y
absentismo escolar, problemas que inciden con mayor fuerza en aquellas personas que
están en situación de desventaja social, cultural, económica, familiar, escolar o perso-
nal. Por otra parte, la pluralidad sociocultural constituye un factor potencialmente enri-
quecedor de una escuela integradora y plural, en la medida en que esa pluralidad sirva
para la educación en la tolerancia y para el conocimiento mutuo.
Así que, aunque en España no existe una tradición lo suficientemente sólida, tene-
mos que pensar que ya, desde los primeros planteamientos legislativos, se está prote-
giendo la educación que le vamos a ofrecer todos nuestros alumnos, como se puede
observar en las siguientes reflexiones sobre las leyes que enmarcan al sistema educa-
tivo actual en lo referente a la atención a todas las personas por igual:
– La Constitución Española ha atribuido a todos los españoles el derecho a la educa-
ción y ha encomendado a los poderes públicos que promuevan las condiciones y
remuevan los obstáculos, para que este derecho sea disfrutado en condiciones de
igualdad por todos los ciudadanos.
Siendo, pues, la educación un derecho social básico, compete a los poderes públi-
cos el desarrollo de las acciones positivas necesarias para su efectivo disfrute.
– El Real Decreto 1174/1983, de 27 de abril, sobre Educación Compensatoria, impulsó
un conjunto de iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de acceso y perma-
nencia de determinadas personas en situación de desventaja ante un sistema educati-
vo que en ese momento presentaba desajustes, insuficiencias y disfunciones que agra-
vaban aún más las diferencias de partida.
– La Ley 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educación (LODE), reco-
noció ese derecho a todos los españoles y a los extranjeros residentes en España, sin
que en ningún caso el ejercicio del mismo pudiera estar limitado por razones sociales,
económicas o de residencia.
– El Real Decreto 2298/1983, de 28 de julio, por el que se regula el sistema de becas
y otras ayudas al estudio de carácter personalizado.
– La Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema
Educativo (LOGSE), que establece como principios básicos del sistema educativo la
atención a la diversidad y la comprensividad dedica su Título V a la compensación de
las desigualdades, estableciendo los principios rectores para que la Administración
educativa adopte las medidas de discriminación positiva que puedan hacer efectivo el
principio de igualdad en el ejercicio del derecho a la educación.
Señala como prioridades de compensación educativa la escolarización en la educación
infantil de los alumnos en situación de desventaja económica, geográfica o de otro tipo;
la garantía de un puesto escolar para todos, la adaptación de la programación docen-
te y la organización de los centros, garantizando además un sistema público de ayudas
al estudio y previendo la realización, mediante convenio con otras administraciones y
entidades colaboradoras, de acciones y programas de compensación educativa.

158
– La Ley Orgánica 9/1995, de 20 de noviembre, de la Participación, la Evaluación y el
Gobierno de los centros docentes, ha definido la población escolar con necesidades
educativas especiales, refiriéndose, de una parte, a los alumnos con necesidades deri-
vadas de discapacidad y trastornos de la conducta, y, de otra, a los alumnos con nece-
sidades asociadas a situaciones sociales o culturales desfavorecidas.
– Por su naturaleza y especificidad, la ordenación del primero de los grupos se ha rea-
lizado mediante el Real Decreto 696/1995, de 28 de abril, de Ordenación de la educa-
ción de los alumnos con necesidades educativas especiales, en el que se regulan los
aspectos relativos a la ordenación, la planificación de recursos y la organización edu-
cativa a los alumnos con necesidades educativas especiales temporales o permanen-
tes cuyo origen puede atribuirse, fundamentalmente, a la historia educativa y escolar de
los alumnos, a condiciones personales de sobredotación o a condiciones igualmente
personales de discapacidad sensorial, motora o psíquica.
– El Real Decreto 299/1996, de 28 de febrero, de Ordenación de las acciones dirigidas
a la compensación de desigualdades en educación, regula los aspectos relativos a la
ordenación de las actuaciones de compensación educativa dirigidas a prevenir y com-
pensar las desigualdades de acceso, permanencia y promoción en el sistema educati-
vo de las personas, grupos o territorios en situación de desventaja por factores socia-
les, económicos, geográficos, étnicos o de cualquier otra índole personal o social, arti-
culándose todo ello desde una doble perspectiva; una, la que dirige las acciones a los
alumnos que pueden hacer uso normalizado de los servicios educativos; y otra, las
medidas y acciones que se establezcan para prevenir las consecuencias derivadas del
uso irregular o asistemático por razones de salud o itinerancia.
– Por otra parte, la Ley Orgánica 9/1995 ha determinado la obligación que los centros
docentes sostenidos con fondos públicos tienen de escolarizar a estos alumnos, con los
límites y proporciones que se establezcan y de modo proporcionado entre todos los
centros de la zona de que se trate.
– Además de los diferentes Reales Decretos y Órdenes, que, por cuestión de espacio,
no explicitamos en este texto, en las diferentes comunidades autónomas han ido salien-
do diversos documentos, que venían a cubrir las carencias, en materia de Educación a
las personas con necesidades educativas especiales, a personas de otras culturas,
razas, religiones, etc..., que, los establecimientos legales válidos para todo el Estado
Español, tenían y que, por tanto, también implicaban a las prácticas educativas, por lo
que se publicaron leyes, como la Ley de Solidaridad de 1999, editada en Andalucía.
En esta ley la educación y la formación tienen una dimensión más completa que la
que tradicionalmente se les ha otorgado y tienen una decisiva importancia en el desa-
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

rrollo de la persona en el seno de una sociedad tolerante y solidaria basada en los prin-
cipios de respeto de los derechos humanos y de la igualdad de oportunidades.
En consecuencia, se exige y demanda a la Administración educativa que aporte los
recursos necesarios para garantizar que el derecho a la educación no se vea obstacu-
lizado por factores relacionados con la desigualdad social, por lo que las demandas, las
medidas y acciones educativas deben ajustarse a los principios de globalización y con-

159
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía vergencia de las intervenciones, de normalización de servicios, de atención a la diversi-
dad, de flexibilidad en la respuesta educativa y de integración, incorporación e inser-
ción social.
En el marco de estos textos legales, se podían y se exigía poner en práctica una
Educación en la que tienen igualdad de oportunidades todo el alumnado que accede
al Sistema Educativo, pero veamos qué pasará con la Educación Intercultural, cuando
haya que ponerla en marcha desde la Ley Educativa que comenzará ponerse en mar-
cha en la Ley Orgánica de Calidad Educativa.

PRINCIPIOS Y CAMBIOS QUE SUPONE LA L.O.C.E.


Si hacemos un estudio profundo de la llamada Ley de Calidad, podemos hacer un resu-
men de los principales puntos que definen los cambios que supone respecto a la ante-
rior Ley Orgánica, la L.O.G.S.E., obviando, por problemas de espacio, lo referente a la
formación del profesorado y a la dirección de los centros.
Los puntos a los que nos referimos son los siguientes:

MEDIDAS GENERALES

La jefatura de cada departamento será desempeñada por un funcionario del cuerpo de


catedráticos de enseñanza secundaria titular de alguna de las especialidades integra-
das en los respectivos departamentos.
La autonomía organizativa se concretará en la programación general anual y en los
reglamentos de régimen interior. La programación general anual será elaborada por el
equipo directivo, oído el claustro.
“Medidas de refuerzo educativo”, para secundaria, no en las demás etapas.
No hay alusión alguna a los especialistas de educación especial, sólo dice que la admi-
nistración educativa formará adecuadamente al profesorado para que atender al alum-
nado con n.e.e.
Los alumnos podrán ser elegidos miembros del consejo escolar, a partir del tercer curso
de la educación secundaria obligatoria. en ningún caso podrá ser elegido un alumno que
haya sido objeto de sanción por conductas gravemente perjudiciales para la convivencia
del centro durante el curso en que tenga lugar la celebración de las elecciones.
Tanto el consejo escolar como el claustro —ahora denominados órganos de control y
gestión— se ven vaciados de competencias, las cuales en su mayoría se reducen a ser
oídos e informados. ahora los únicos documentos cuya aprobación compete al conse-
jo son el reglamento de régimen interior y el presupuesto y al claustro tan solo el pro-

160
yecto educativo —el cual de ser competencia del conjunto de la comunidad, es decir,
deja de ser un proyecto educativo—. La programación general —y se entiende que la
memoria anual— pasa a ser competencia exclusiva de la dirección.
Con esta novedosa división entre órganos de gobierno y órganos de control y gestión
cabría preguntase si no estamos asistiendo a una burla del artículo 27.7 de la constitu-
ción, el cual establece que profesores, padres y alumnos intervendrán en el control y
gestión de los centros sostenidos con fondos públicos.
El consejo escolar de los concertados tiene muchas más competencias —que en la prác-
tica no asumen— que el de los públicos y elige, de acuerdo con el titular, al director.
Las nuevas propuestas de calidad se reducen en exclusiva a la sustitución del obsole-
to certificado de aptitud pedagógica para los profesores de secundaria por el denomi-
nado título de especialización didáctica.
Al profesor se le obliga a confiar en los libros de texto (que de acuerdo con la adicio-
nal tercera se convierten en obligatorios) y nada se dice sobre las bibliotecas escolares
(pese a que se concede, sobre el papel, gran importancia a lectura). Esto choca con la
intención de promover el trabajo autónomo de unos alumnos —los cuales han de seguir
las directrices del profesor—, trabajo sobre el cual no se da ninguna indicación en el
proyecto de ley, con lo que esta propuesta difícilmente pasará de ser un brindis al sol.
En realidad, el estudio —deber básico de los alumnos— no pasa de ser una mera acti-
tud receptiva. estamos ante una ley cuyo principal propósito no es elevar la calidad de
nuestro sistema educativo, sino simplemente segregar a los buenos estudiantes de los
malos, en el entendido —refutado empíricamente una y otra vez— de que de este modo
se eleva el rendimiento escolar de los primeros.
Idiomas. Se establecerán tres niveles en estas enseñanzas: básico, medio y avanzado.
A los alumnos de secundaria y FP, se les facilitará la realización de pruebas homologa-
das en los institutos para obtener el certificado oficial de lenguas extranjeras.
Religión. Esta asignatura seguirá siendo voluntaria y evaluable. se creará un área, deno-
minada sociedad, cultura y religión, que se desdoblará en dos asignaturas, para estu-
diar el fenómeno religioso desde dos enfoques distintos: uno confesional y otro acon-
fesional (estudio de la religión desde el punto de vista histórico y cultural). En secun-
daria, ambas asignaturas serán evaluables y su calificación constará en el expediente;
en bachillerato, también serán evaluables pero no computables para la nota media.
Habrá exámenes extraordinarios antes de finalizar el año académico para recuperar
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

asignaturas, es decir serán en junio en vez de en septiembre


Una cuestión importante es que se podrán matricular en formación profesional de
grado superior alumnos suspendidos en la PGB. Siempre que acrediten, mediante la
realización de otra prueba distinta, una suficiente preparación.

161
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Del profesorado interino no se dice nada. Pero, a la vista de lo expuesto, no es difícil
adivinar que será dedicado, principalmente, a ocupar las plazas que, lógicamente, se
producirán en la ESO (claro que el artículo 59.1.a prevé incentivos profesionales o eco-
nómicos para quienes se hagan cargo de esta etapa educativa).
Jerarquización de la organización escolar: cuerpos de catedráticos/as y de direc-
tores/as, pérdida real de la autonomía de los centros educativos.
Los centros públicos de educación infantil, de primaria, de educación secundaria obli-
gatoria, de bachillerato y de formación profesional se denominarán, respectivamente,
escuelas infantiles, colegios de educación primaria, institutos de educación secundaria
e institutos de formación profesional y, así, vuelven a separar los institutos de secunda-
ria en bachillerato y formación profesional.
“Si se agrupa a los alumnos que van peor en un mismo grupo, quienes van a darle clase
son los que no pueden elegir”, es decir los interinos con menos experiencia.
Establecimiento de categorías de centros (“especialización curricular de centros”).
“Deja de contemplar la orientación psicopedagógica como factor de mejora del siste-
ma educativo”.
Desde el punto de vista pedagógico es más adecuado evaluar al final de cada ciclo
(como se hace ahora) y no de cada curso porque permite a todos los alumnos adqui-
rir los conocimientos a su propio ritmo y cuando se llega al suspenso, la repetición sig-
nifica que las soluciones llegan tarde.
La nota obtenida en la asignatura de religión o en su alternativa computa en el expe-
diente académico, si bien no se tendrá en cuenta para pasar de curso.
Los profesores tendrán derecho a asistencia jurídica en los conflictos con sus alumnos.
El documento base de la nueva ley señala que el calendario escolar tendrá un mínimo
legal de 175 días lectivos por año académico, algo superior a la media actual de las
comunidades autónomas.
El anteproyecto elimina la autorización administrativa previa a los libros de texto. Los
editores sólo deberán respetar los principios de la constitución y los decretos de ense-
ñanzas mínimas.
Los criterios para la admisión de alumnos en los centros sostenidos con fondos públi-
cos, cuando no existan plazas suficientes, serán aplicados por el correspondiente equi-
po directivo de acuerdo con la regulación de la administración educativa competente.
Se regirán por los siguientes criterios prioritarios: renta per cápita de la unidad familiar,
proximidad del domicilio, existencia de hermanos matriculados en el centro y condición
legal de familia numerosa. para las enseñanzas no obligatorias se podrá considerar ade-
más el expediente académico.

162
De los tres grandes ámbitos en que se integraba el trabajo de orientación educativa con
la LOGSE, a saber, el plan de orientación académica y profesional, el plan de acción
tutorial y el plan de atención a los procesos de enseñanza–aprendizaje, sólo se con-
serva mínimamente, el primero.
La ley desprecia el trabajo de acción tutorial y la concepción de la tutoría inserta en el
propio trabajo del profesorado, sea tutor/a o no y entiende que para trabajar la tutoría
hay que premiarla con dinero o con incentivos profesionales buscando a alguien que
quiera hacerse cargo de ella por interés mercantil.
La ley no cree que la tutoría sea un instrumento imprescindible para empezar a solu-
cionar muchos de los problemas de convivencia de los que nos quejamos en los cen-
tros. Tan poco cree esto, que no pone a su cargo a los profesionales que en la ley apa-
recen como más prestigiados y preparados (los y las catedráticos/as).
Plantea motivaciones económicas y profesionales para encontrar a alguien que quiera
hacerse cargo de la tutoría. Toda una declaración de valores.
Algo similar podemos decir de las medidas para atender los procesos de enseñan-
za–aprendizaje y las medidas de atención a la diversidad. Existe un vacío absoluto en la
ley dirigido a implementar estas medidas. cuando se hace mención de los problemas
de aprendizaje es para establecer los mecanismos que permitan apartar al alumnado
con déficits del currículo normalizado y en cómo sacar del sistema al alumnado que
pueda tenerlos, alumnado extranjero, alumnado con necesidades educativas específi-
cas, alumnado repetidor, alumnado de compensación educativa, etc.
Nada se dice de las medidas de atención a la diversidad de carácter general ni de
carácter específico, ni del profesorado que las va a aplicar o a participar en ellas. Ni
siquiera sabemos si se van a mantener.
Respecto de los profesionales que han venido trabajando la orientación de forma más
directa, el profesorado de psicología y pedagogía, no se les reconoce ni siquiera el
derecho a ser jefe/a del departamento de orientación, rango que queda en exclusividad
para los catedráticos/as y van a quedar relegados a aportar su firma y saber técnico
para hacer evaluaciones psicopedagógicas, dictámenes, consejos orientadores y
demás, que quedarán diseñados, organizados, dinamizados y coordinados e informa-
dos en la comisión de coordinación pedagógica por la presencia de quienes esta ley
coloca como jefes/as del departamento de orientación.
Los centros docentes, en virtud de su autonomía pedagógica y de organización con-
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

templada en la presente ley, podrán ofrecer proyectos educativos que refuercen y


amplíen determinados aspectos del currículo referidos a los ámbitos lingüístico, huma-
nístico, científico, tecnológico, artístico, deportivo y de las tecnologías de la información
y de las comunicaciones. Estos proyectos tendrán como finalidad conseguir la máxima
calidad educativa en los ámbitos correspondientes y servir de referencia para promover
programas de innovación.

163
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Las administraciones educativas, en los términos establecidos en el artículo 95 de esta
ley, realizarán una evaluación general de diagnóstico, que tendrá como finalidad com-
probar el grado de adquisición de las competencias básicas de este nivel educativo.
Esta prueba carecerá de efectos académicos y tendrá carácter informativo y orientador
para los centros, el profesorado, las familias y los alumnos.
El estado, sin perjuicio de las competencias de las comunidades autónomas, desarro-
llará programas destinados a premiar la excelencia y el especial esfuerzo y rendimiento
académico de los alumnos, así como el de los profesores y los centros docentes por su
labor y por la calidad de los servicios que presten.
Los alumnos podrán permanecer escolarizados en régimen ordinario hasta los diecio-
cho años de edad, siempre que el equipo de evaluación considere que, de acuerdo con
sus actitudes e intereses, puedan obtener el título de graduado en educación secun-
daria obligatoria o cursar con aprovechamiento un programa de iniciación profesional.
No afronta un plan completo de integración que se desarrolle a lo largo de todas las
etapas educativas, más allá de la escolaridad obligatoria, desatendiendo además eta-
pas prioritarias como la educación temprana,

ETAPA PREESCOLAR/ETAPA INFANTIL

Reduce la visión educativa en los primeros años.


Educación preescolar, para niños de hasta 3 años y de carácter meramente voluntario
y la educación infantil, de 3 a 6 años, que será voluntaria y gratuita. Esto significa que
los centros concertados (privados sostenidos con fondos públicos) no podrán cobrar,
como hacían hasta ahora, por esta enseñanza.
El tramo de educación infantil de 3 a 6 años será objeto de concertación, con lo que se
dará amplia satisfacción a una de las reivindicaciones favoritas de la enseñanza priva-
da. Además en este tramo, pese a no ser obligatorio, se iniciará el aprendizaje de la lec-
tura y de la escritura, con lo que se incurre en el riesgo de retraso —o quizás de crea-
ción de otro itinerario— de los alumnos que accedan directamente al sistema educati-
vo a los seis años.
La ley de calidad de la enseñanza garantiza la gratuidad de la educación infantil (3–6
años). Seguirá teniendo carácter voluntario y se desarrollará en dos ciclos. El primero
(de 0 a 3 años) tendrá un carácter educativo y asistencial. Entre los 3 y los 6 años, se
iniciará el aprendizaje de técnicas de lectura y escritura, el desarrollo de habilidades del
razonamiento numérico, el estudio de una lengua extranjera y el de las tecnologías de
la información y la comunicación.

164
Se conciertan los puestos escolares de infantil.
La educación preescolar será atendida por “profesionales con la debida cualificación”,
sin indicar de qué profesionales se habla, aunque, por exclusión, se entiende que no
son los pertenecientes a los “cuerpos docentes”, sino a otros profesionales (¿serán los
monitores escolares, es decir, los actuales “técnicos superiores en educación infantil”?).
En el nivel de educación infantil, además de la maestra o maestro con esta especialidad,
habrá especialistas en lengua extranjera y en tecnologías de la información y la comu-
nicación, los primeros, probablemente, del “cuerpo de maestros”, y los segundos... no
sabemos, pues esta especialidad no existe en el mencionado cuerpo.
Desaparecen las medidas preventivas y compensadoras en la etapa de educación
infantil.
En infantil, la evaluación será continua y por áreas, no global.

EDUCACIÓN PRIMARIA

Las áreas que se estudiarán en educación primaria serán: ciencia y sociedad; educa-
ción física; formación histórica y geográfica; lengua castellana; lengua extranjera; y
matemáticas. Además en cada comunidad con lengua cooficial se programará la ense-
ñanza de ésta.
Durante esta etapa se dará preferencia al desarrollo de habilidades de lectura, escritu-
ra y cálculo, se potenciarán las áreas instrumentales (lengua y matemáticas) y las len-
guas extranjeras.
La práctica desaparición en primaria y en secundaria del área artística.
De la educación primaria se harán cargo profesionales del “cuerpo de maestros”, gene-
ralistas y con las especialidades de educación artística, educación física y lengua
extranjera, además del profesorado de apoyo, así como, en los casos que se requiera,
una contratada o contratado laboral, equiparado a la interinidad, para las clases de
“sociedad, cultura y religión” confesional (ahora se llama así la clase de religión), pues
las clases de “sociedad, cultura y religión” aconfesional las dará la maestra/o de turno.
En educación primaria suprimen la educación artística y la literatura (tanto la castellana
como la de las lenguas de las CCAA).
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

En educación primaria desdoblan el área de conocimiento del medio natural, social y


cultural en dos áreas: ciencia y sociedad; y formación histórica y geográfica. No sabe-
mos la mejora de la calidad que supone este cambio de nombre y desdoble de un área
que además imparte el mismo profesor: el tutor.

165
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía EDUCACIÓN SECUNDARIA

No se contemplan medidas preventivas anteriores a la educación secundaria obligatoria.


Se separa a los alumnos según su rendimiento académico en edades demasiado tem-
pranas.
No se quita la selectividad, sólo cambia de nombre, habrá dos selectividades en lugar
de una; por un lado, pondrán una reválida al final de bachillerato, que examinará de dos
cursos y si no apruebas, no tienes el título de bachiller, por otro el examen de entrada
a las facultades. Al organizar un sistema de acceso por universidades, será difícil lograr
que las pruebas tengan un sistema de selección similar en todas las comunidades. Los
estudiantes dispondrán de cuatro oportunidades para aprobar dicho examen. La intro-
ducción de un examen oral de lengua extranjera en la reválida.
Los alumnos mayores de quince años que presenten graves problemas de adaptación
a la educación secundaria obligatoria se podrán incorporar a los programas de ini-
ciación profesional establecidos en esta ley (1).
La ley de calidad sólo fomenta una FP de escasa cualificación para los que han fraca-
sado en los estudios.
Separa a los alumnos por aulas según su rendimiento, lo que llevará a dividir a los alum-
nos a los 14 años en tres itinerarios (uno al bachillerato, otro a la FP y otro hacia la sali-
da del sistema educativo).
Todos aquellos alumnos que hayan aprobado todas las asignaturas de un itinerario en
bachillerato, pero que no hayan aprobado la prueba general de bachillerato (PGB o
reválida), obtendrán un certificado con efectos laborales y podrán acceder también,
mediante una prueba, a la formación profesional de grado superior.
“En casos excepcionales y siguiendo las condiciones que establezca el gobierno, un
alumno podrá superar el último curso de la educación secundaria obligatoria, aunque
le falte alguna asignatura por aprobar”.
La nota que figurará en el título de bachiller será la media hecha entre el expediente y
la calificación obtenida en la prueba general de bachillerato (la reválida). Si el examen
no se supera en cuatro convocatorias, el aspirante podrá presentarse por la vía esta-
blecida para los mayores de 23 años.
La PGB será una prueba externa al centro educativo, se referirá a todas las asignaturas
de la modalidad del bachillerato elegida y comprenderá un examen de lengua extran-
jera con una parte oral. El resto de los ejercicios serán escritos.
Los centros con problemas de plazas tendrán la posibilidad de hacer una evaluación
complementaria de conocimientos (como una segunda reválida), que computará un
40%, frente al 60% del expediente del bachillerato.

166 1. ¿Finalizar la ESO a los 15 sin más oportunidad?


En la E.S.O. desaparecen de ciclos y la repetición de curso, si se suspenden al menos
tres asignaturas. Cada curso podrá repetirse sólo una vez. La evaluación se realizará por
asignaturas al final de cada uno de los cuatro cursos.
Los alumnos podrán realizar una prueba extraordinaria de las asignaturas que no hayan
superado, que será en junio. Una vez realizada esta prueba, cuando el número de asig-
naturas no aprobadas sea superior a dos, el alumno deberá permanecer otro año en el
mismo curso.
En 3º, a los 14 años, los alumnos deberán escoger un itinerario entre dos posibles: el
de orientación técnico–profesional y el de orientación científico–humanista. Para orien-
tar a los alumnos en la decisión de seguir uno de estos itinerarios el equipo de evalua-
ción, con el asesoramiento del equipo de orientación, emitirá un informe de orientación
escolar que cada alumno recibirá al terminar el 2º curso.
En 4º, a los 15 años, elegirán entre tres: orientación técnico–profesional, orientación
científica y orientación humanística.
La elección de itinerario realizada en tercer curso no condicionará la del cuarto curso.
Todos los itinerarios formativos conducirán al título de graduado en ESO. Este título será
único y en él constará la nota media de la etapa.
Para los mayores de 15 años que no deseen incorporarse a ninguno de estos itinerarios
habrá programas de iniciación profesional (actual PGS), con un contenido eminentemen-
te práctico y que conducirá a un certificado. La superación de un PIP dará derecho a la
obtención del título de graduado en educación secundaria obligatoria. La superación total
o parcial de los módulos de carácter profesional integrados en los programas de iniciación
profesional será acreditada de las cualificaciones y de la formación profesional. En el caso
de la superación de la totalidad de los módulos, la certificación otorgada surtirá, además,
los efectos académicos previstos por la presente ley, donde se libera de una parte de la
prueba de entrada a ciclo medio por experiencia o por tener cursada la IP (2).
Serán los alumnos, junto con sus familias, y con la asistencia del departamento de
orientación del centro, quienes elegirán el itinerario.
El gobierno no se responsabiliza de garantizar la oferta de los tres itinerarios en los cen-
tros y delega en las comunidades autónomas.
El 4º de ESO tendrá un carácter preparatorio para los estudios posteriores, bien sean
de bachillerato o de FP, y pasará a denominarse curso para la orientación académica y
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

profesional post–obligatoria (COAP).


Las cuatro modalidades actuales de bachillerato: artes; ciencias de la naturaleza y de la
salud; humanidades y ciencias sociales; y tecnología— se reducirán tres: artes, ciencia
y tecnología y humanidades y ciencias sociales. Cada modalidad tendrá materias:
comunes, modalidad y optativas.

2. ¿Para qué liberarle de parte de la prueba si tiene titulación? 167


III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Las materias comunes serán: educación física; filosofía; historia de la filosofía; historia
de España; lengua castellana y literatura (además de la lengua cooficial de la comuni-
dad); y lengua extranjera.
Habrá institutos de E.S e institutos de FP, con los que volvemos a la clásica distinción
entre el bachillerato y la FP”. Además, se establecen itinerarios diferentes y se confirma
el paso, mediante una prueba, desde los ciclos de grado medio a los de grado supe-
rior, sin pasar por el bachillerato.
1º y 2º de ESO, serán atendidos por profesionales del “cuerpo de maestros”, así como
los módulos profesionales y básicos de los PIP por “ingenieros y arquitectos técnicos y
diplomados universitarios” respectivamente, pero el resto del profesorado deberá tener
la titulación de doctor, licenciado, ingeniero o arquitecto. El bachillerato y la FP de grado
superior serán impartidos preferentemente por profesorado perteneciente al “cuerpo
de catedráticos”.
El profesorado con titulación b (ingenieros y arquitectos técnicos y diplomados univer-
sitarios), no podrán ocupar la dirección ni la jefatura de estudios del centro y el profe-
sorado de nivel a lo hará en tanto no venga la profesora o profesor perteneciente al
“cuerpo de catedráticos” a quien corresponde en exclusividad.
Podrán cursar FP de grado medio los alumnos que tengan el título de graduado en edu-
cación secundaria obligatoria. Para cursar FP de grado superior, habrá que tener el títu-
lo de bachiller.

ALUMNOS EXTRANJEROS Y ALUMNOS CON N.E.E.

Las administraciones educativas favorecerán la incorporación al sistema educativo de


los alumnos procedentes de países extranjeros, especialmente en edad de escolariza-
ción obligatoria. Para los alumnos que desconozcan la lengua y cultura españolas, o que
presenten graves carencias en conocimientos básicos las administraciones educativas
desarrollarán programas específicos de aprendizaje (3) con la finalidad de facilitar su
integración en el nivel correspondiente.
Estos programas se podrán impartir en aulas específicas establecidas en centros que
impartan enseñanzas en régimen ordinario. El desarrollo de estos programas será
simultáneo a la escolarización de los alumnos en los grupos ordinarios, conforme al
nivel y evolución de su aprendizaje.
Los alumnos con peor rendimiento y los inmigrantes que ‘tengan un desconocimiento
total o parcial de la lengua española’ se podrán separar en ‘grupos de refuerzo’ a los
12 y 13 años (1º y 2º de la ESO).

168 3. ¿Al margen y separado de otro alumnado que tuviera las mismas carencias en conocimientos básicos?
Se plantean medidas segregadoras para el alumnado inmigrante y, en general, se tien-
de a “marginar” a los alumnos más desfavorecidos socialmente.
Se suprime el principio de integración y normalización en la atención a los alumnos con
necesidades educativas especiales.
No se compromete de forma decidida con la integración de los alumnos con discapa-
cidad, simplificando y reduciendo de forma sorprendente la referencia a los mismos y a
sus necesidades educativas.
No asienta suficientemente el principio de no–discriminación en el acceso y en el man-
tenimiento en el sistema educativo de los alumnos con discapacidad, cuestión que
viene exigida por la legislación antidiscriminatoria de la unión europea, que hay que
transponer al derecho español antes de diciembre de 2003, no establece con carácter
general el principio de atención a los alumnos con necesidades especiales asociadas a
la discapacidad como criterio de calidad del sistema educativo.
No establece indicadores o medidores de la calidad del sistema que permitan determi-
nar si se cumplen los principios de calidad en relación con los alumnos con necesida-
des especiales asociadas a la discapacidad.
Alumnos extranjeros. Habrá programas de aprendizaje y cursos de lengua y cultura
para los alumnos extranjeros que se incorporen al sistema educativo español. También
se formará a los profesores para que puedan atender las necesidades de estos estu-
diantes.
Los alumnos con bajo rendimiento serán separados de los demás desde los 12 años.
Para seleccionarlos se tendrá en cuenta sus resultados en primaria o en 1º de la ESO y
para incorporarles ‘al grupo ordinario’ se revisará su progreso al acabar el curso.
No prevé un plan de recursos mínimos suficientes que garanticen una integración de
calidad, ni recoge un plan de financiación que garantice la adecuada y suficiente aten-
ción a las necesidades específicas de los alumnos con discapacidad.

LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL
Si tenemos en cuenta la mayoría de las teorías, tanto deductivas como inductivas, rea-
lizadas sobre el mundo de la educación, nos dicen que lo más importante es conseguir
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

que el alumno logre un conocimiento social complejo que le ayude a actuar más allá de
los límites de su comunidad, por lo tanto el aprendizaje debe orientarse para la crea-
ción de experiencias que faciliten a los alumnos conocer y valorar sus propias lenguas
y culturas y al mismo tiempo reconocer las diferencias de otras, así mismo se requiere
enfatizar que nadie aprende en un vacío, por lo que el aprendizaje siempre debe basar-

169
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía se en el contexto significativo de la cultura y lengua que domina el alumno, para que
responda a un enfoque intercultural.
En el aula se debe crear un espacio de comunicación multidimensional, donde los
alumnos identificados con una cultura y el docente que propicia otra, se conjuguen para
construir significados culturales diferentes, lo cual indica que la diversidad cultural viene
a constituir un recurso que permite potenciar el aprendizaje y la construcción del cono-
cimiento. El profesor participa como persona que interactúa y coopera con los estu-
diantes aplicando las estrategias más adecuadas y métodos que permitan la colabora-
ción de los sujetos de acuerdo a sus capacidades cognoscitivas.
En el contexto de la interculturalidad se debe buscar los materiales más adecuados
que favorezcan nuevos modos de aprender en los educandos, como un aprendizaje más
activo, cooperativo, autónomo, etc, acorde al desarrollo cognoscitivo y el carácter socio-
cultural, proporcionando a los educandos el potencial para transformar a la sociedad en
que se encuentra, convirtiéndolo en un sujeto activo comprometido con su desarrollo y
con el de la sociedad, pero esto ha de lograrse solo a través de la Educación.
Por eso es prioritario que en la práctica educativa se consideren las necesidades
básicas de aprendizaje de los alumnos, lo cual indica la participación de cada cultura en
la definición de los procesos y contenidos, conjugándolas con las necesidades defini-
das nacionalmente.
Pero, antes de adentrarnos en más profundidades sobre la Educación Intercultural,
es preciso resolver a lo que atañe a la definición de la educación respetuosa con las
diferencias. Numerosos autores aluden en sus trabajos a una pluralidad de términos
que pueden conducirnos a una confusión. Así, para referirse al tipo de educación nece-
saria para una sociedad heterogénea y diversa utilizan conceptos del tipo de bicultural,
bilingüe, multiétnica, multicultural, pluricultural, intercultural, antirracista, derechos
humanos, etc.
En este marasmo terminológico, se van abriendo camino dos conceptos precisos:
educación intercultural y educación multicultural.
El primero de estos términos es más utilizado en Europa; propuesto incluso por el
Consejo de Europa, con el significado de intercambio de valores, estilos de vida y repre-
sentaciones simbólicas entre individuos y grupos. El grupo de trabajo del Proyecto
Número 7 del Consejo de la Cooperación Cultural del Consejo de Europa establece en
uno de sus documentos la siguiente distinción: “El concepto “multicultural” se refiere a
la situación, es decir, la presencia en una sociedad, de dos o más culturas. Por contra,
el concepto “intercultural” se emplea para designar la acción y la comunicación entre
individuos, entre grupos, y entre instituciones pertenecientes a culturas diferentes, o
procedentes de culturas diferentes” (L. Van den Berg–Eldering, 1987, p. 3).
Autores como Juliano (1993) o Amorós y Pérez (1993) resaltan el mayor dinamis-
mo del concepto intercultural, al expresar de manera más firme la voluntad de estable-
cer el contacto entre culturas y facilitar el diálogo, mientras que multicultural se refiere
más a la existencia de un mosaico de culturas.

170
La educación intercultural no es sólo la respuesta educativa que demandan las
minorías. Es evidente que esta respuesta es una parte constitutiva del proyecto innova-
dor que albergamos, pero va más allá. La educación intercultural aspira a cambiar las
actitudes de la mayoría y, para ello, la realidad multicultural del mundo actual exige un
nuevo proyecto educativo que capacite a los alumnos para conocer y entender tal
diversidad.
Por ello, la educación intercultural es la educación de todo el alumnado, indepen-
dientemente de su origen o pertenencia a un grupo mayoritario o minoritario. Un currí-
culum educativo diseñado con finalidad intercultural intenta proporcionar una posición
relativista con respecto a las culturas que parta de considerar la suya como una más y
de apreciar y conocer, hasta donde sea posible, el resto. La afirmación de una dinámi-
ca intercultural, pues, supone la promoción de un auténtico diálogo entre culturas.
Exige conocimiento mutuo y convivencia entre personas y grupos originarios de distin-
tas culturas, asegurando, a su vez, un mantenimiento de la identidad cultural propia en
sus elementos esenciales y valiosos, lo que debe trabajarse desde el ejercicio de un
saludable intercambio con otros patrones culturales es enriquecedor.
Para hacer posible una auténtica educación intercultural se debe practicar el enri-
quecimiento complementario, la crítica sana, la selección del currículum oportuno en
centros multiculturales, la posibilidad de que ciertos alumnos dejen de estar necesaria-
mente encapsulados en sus grupos culturales de origen. Por tanto, resulta insostenible
una postura etnocéntrica, en que los miembros de una comunidad cultural piensan que
son los depositarios de todo lo verdadero, bueno y bello. Igual que también debe esqui-
varse aquella posición excesivamente relativista, que cae en el peligro opuesto; esto es,
en un respeto estático, incondicional, acrítico, poético o folklórico de las diversas cultu-
ras en consideración.
El trabajo de los educadores, en el marco de la Educación Intercultural, debe basar-
se en principios como los siguientes:
A) Un planteamiento intercultural en la educación debe partir de la constatación y reco-
nocimiento del hecho de la diversidad cultural, donde la propia interacción cultural es
un hecho educativo en sí mismo. No cabe duda de que la escuela es un lugar “privile-
giado” del encuentro entre culturas.
Es responsabilidad de la escuela que la diversidad cultural se viva desde condicio-
nes de igualdad. Se debe cuidar el proceso educativo para que la interacción cultural
produzca enriquecimiento mutuo. Favorecer un proceso en que toda la cultura sea
igualmente reconocida, valorada, criticada y respetada.
B) Una propuesta de Educación intercultural que favorezca el desarrollo de valores, acti-
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

tudes, sentimientos y comportamientos que se enfrente a los estereotipos y prejuicios, y


respeten la riqueza de la diversidad y la variedad cultural de una sociedad plural.
C) Abordar la asignatura tomando en consideración la diversidad cultural del alumna-
do aprovechando su poder educativo, potenciando un “clima” que contribuya a desa-
rrollar la competencia multicultural del alumnado, posibilitándonos:

171
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía – Capacitar al alumnado para combatir los prejuicios, estereotipos y tópicos culturales,
instrumentos de análisis, valoración y crítica de las diferentes realidades socioculturales
de nuestro contexto.
– Desarrollar en el alumnado la sensibilidad a la diversidad cultural de la sociedad.
– Configurar estrategias de construcción del conocimiento de la competencia lingüísti-
ca del alumnado desde la diversidad de perspectivas culturales.
– Coordinar actividades interculturales de aula y de centro con proyectos de actuación
más amplios (de barrio, de comunidad, de distrito, colaboración con asociaciones y
colectivos...).
A partir de todo lo dicho anteriormente, resulta más fácil entender cuáles pueden
ser los objetivos de la educación intercultural. A continuación se presentan algunos de
ellos, a modo de guía orientativa, sabiendo que no todos se podrán o se deberán con-
seguir en un centro educativo concreto, o en un tiempo más o menos corto.

CULTIVAR ACTITUDES INTERCULTURALES POSITIVAS

– Respetar y tolerar las diferentes formas de entender la vida (p.e.: creencias morales
o religiosas distintas).
– Valorar los aspectos positivos de otras culturas (p.e., contribuciones históricas o
actuales en diferentes campos: científico, artístico, etc).
– Fomentar la apertura que facilite el enriquecimiento personal y cultural mediante la
incorporación adaptada de elementos de otros modelos culturales (p. e.; el gran res-
peto de algunas comunidades a las personas mayores).
– Empatizar —entendiéndolo como “comprender desde dentro”— con los valores,
creencias y comportamientos de otras culturas (p.e., comprender la diferente visión de
roles sexuales propia de otras culturas), sin que ello implique siempre aprobación.
– Superar prejuicios respecto a personas y grupos étnico–culturales diferentes (p.e.,
evitar expresiones negativas estereotipadas hacia gitanos, judíos, magrebíes, etc).
– Potenciar el sentido crítico constructivo respecto a la propia cultura y a las demás
(p.e.,analizar pros y contras de algunos rasgos, desde los puntos de vista epistemoló-
gico o ético).
– Identificarse con la comunidad cultural propia, aunque con espíritu abierto (p.e., tener
un sentimiento equilibrado de autoestima cultural, así como un deseo de mayor auto-
conocimiento).

172
MEJORAR EL AUTOCONCEPTO PERSONAL, CULTURAL Y ACADÉMICO DE LOS ALUMNOS

– Acoger y aceptar a todo alumno de forma incondicional, en calidad de “persona”, y


no en cuanto miembro estereotipado de un grupo cultural determinado (p.e., atender
igual a un muchacho gitano que a otro procedente de una cultura prestigiosa).
– Cuidar la seguridad socioafectiva (sobre todo en edades tempranas) que nace de
saberse vinculado a una comunidad cultural concreta (p.e., narrar cuentos o leer obras
literarias que evoquen sus vivencias comunitarias).
– Ayudar a descubrir los puntos fuertes y valiosos de la personalidad de los alumnos
socializados en culturas diferentes (p.e., una cierta habilidad musical).
– Reconocer los progresos académicos de forma personalizada, con relación a las apti-
tudes de partida (p.e., comentar los avances conseguidos en el dominio de la lengua
del país de acogida).
– Incentivar la participación escolar de todos los alumnos, evitando cualquier margina-
ción (p.e., dar cargos y tareas relevantes a los minoritarios).
– Introducir elementos culturales de sus comunidades originarias (p.e., mediante las
decoraciones escolares, o a través de menús adaptados).

POTENCIAR LA CONVIVENCIA Y LA COOPERACIÓN ENTRE ALUMNOS CULTURALMENTE


DIFERENTES, DENTRO Y FUERA DE LA ESCUELA

– Ayudar a descubrir las semejanzas culturales (p.e., resaltar, mediante un análisis com-
parativo, los aspectos comunes de lenguas y religiones).
– Incentivar aprendizajes —y juegos— cooperativos (p.e., proponer trabajos de proyec-
tos, académicos o no, donde la heterogeneidad se unifique a través de los objetivos
comunes).
– Conseguir la integración socioafectiva del alumnado minoritario en la dinámica esco-
lar (p.e., vincular estos alumnos con otros autóctonos sociables, abiertos o líderes).
– Capacitar para resolver positivamente los conflictos (p.e., aprender a dialogar o a dis-
cutir dilemas reales).
– Facilitar la comunicación intercultural entre alumnos diferentes (p.e., utilizar técnicas
de roleplaying cruzado que muestren los matices que pueden distorsionar la mutua
comprensión).
– Desarrollar habilidades de acción cívico–social necesarias a la hora de participar en
la vida ciudadana multicultural (p.e., resolver conflictos propios de la convivencia diaria
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

extraescolar).

173
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía POTENCIAR LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES ACADÉMICAS EN TODOS LOS ALUMNOS

– Buscar el máximo rendimiento escolar de todos los alumnos, en especial de los


minoritarios (p.e., utilizar métodos de aprendizaje cooperativo).
– Tener en cuenta las discontinuidades culturales entre las experiencias cotidianas de
los alumnos minoritarios y las propias del currículum escolar (p.e., partir de centros de
interés compartidos, sobre todo en las áreas de tipo instrumental).
– Planificar adaptaciones curriculares normalizadas a fin de responder a las diferentes
capacidades, motivaciones y estilos de aprendizaje, sin rebajar por ello los objetivos
académicos básicos (p.e., emplear métodos participativos y prácticos).
– Mostrar los profesores expectativas positivas respecto a las posibilidades que tienen
los alumnos minoritarios de conseguir un buen rendimiento escolar (p.e., valorar y apro-
vechar didácticamente sus puntos fuertes).
Todos estos objetivos de la educación intercultural, descritos de forma amplia, cons-
tituyen el primer marco de referencia a la hora de reflexionar y diseñar los plantea-
mientos curriculares interculturales de cada centro y aula: desde el Proyecto Educativo
de Centro y el Proyecto Curricular de Centro, hasta el trabajo específico en cada área
de conocimiento.

POSIBILIDADES DE LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL


EN LA LOCE
Dadas las características que hemos explicado sobre la LOCE, tanto generales, como
por etapas y las referidas al alumnado con necesidades educativas especiales y al
alumnado extranjero, tenemos que plantearnos si es posible mantener esos fundamen-
tos que definen la Educación Intercultural. Para ello hemos elaborado un cuadro com-
parativo, en el que en una de las columnas exponemos las características de la LOCE y
en la otra las características de la Educación Intercultural, de tal manera que unas y
otras se corresponden en cuestión de incompatibilidad, es decir, a cada una de las con-
cepciones de la LOCE le corresponde una de la Educación Intercultural que la hace
imposible ponerla en marcha bajo estos ideales.

174
L.O.C.E Educación intercultural
– La jefatura de cada departamento será desempe- – Cuidar la seguridad socioafectiva (sobre todo en
ñada por un funcionario del cuerpo de catedráticos. edades tempranas) que nace de saberse vinculado a
– “Deja de contemplar la orientación psicopedagógi- una comunidad cultural concreta (p.e., narrar cuen-
ca como factor de mejora del sistema educativo”. tos o leer obras literarias que evoquen sus vivencias
comunitarias).
– No hay alusión alguna a los especialistas de edu-
cación especial. – Incentivar la participación escolar de todos los
alumnos, evitando cualquier marginación (p.e., dar
cargos y tareas relevantes a los minoritarios).
– Introducir elementos culturales de sus comunida-
des originarias (p.e., mediante las decoraciones
escolares, o a través de menús adaptados).

– “Medidas de refuerzo educativo”, para secundaria, – Buscar el máximo rendimiento escolar de todos los
no en las demás etapas. alumnos, en especial de los minoritarios (p.e., utilizar
– Se evalúa al final de cada curso lo que da poca métodos de aprendizaje cooperativo).
importancia a la adquisición de conocimientos a su – Tener en cuenta las discontinuidades culturales
propio ritmo, ya que, cuando se llega al suspenso, la entre las experiencias cotidianas de los alumnos
repetición significa que las soluciones llegan tarde. minoritarios y las propias del currículum escolar p.e.,
partir de centros de interés compartidos, sobre todo
en las áreas de tipo instrumental).
– Planificar adaptaciones curriculares normalizadas a
fin de responder a las diferentes capacidades, moti-
vaciones y estilos de aprendizaje, sin rebajar por ello
los objetivos académicos básicos (p.e., emplear
métodos participativos y prácticos).

– Sustitución del obsoleto CAP, para los profesores C) Abordar las asignaturas tomando en considera-
de secundaria por el denominado título de especia- ción la diversidad cultural del alumnado aprovechan-
lización didáctica. do su poder educativo, potenciando un “clima” que
– Tanto el consejo escolar como el claustro —ahora contribuya a desarrollar la competencia multicultural
denominados órganos de control y gestión— se ven del alumnado, posibilitándonos:
vaciados de competencias, las cuales en su mayoría – Capacitar al alumnado para combatir los prejuicios,
se reducen a ser oídos e informados. La intervención estereotipos y tópicos culturales, instrumentos de
de profesores, padres y alumnos se ve mermada. análisis, valoración y crítica de las diferentes realida-
des socioculturales de nuestro contexto.
– Desarrollar en el alumnado la sensibilidad a la
diversidad cultural de la sociedad.
– Configurar estrategias de construcción del conoci-
miento de la competencia lingüística del alumnado
desde la diversidad de perspectivas culturales.
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

– Coordinar actividades interculturales de aula y de


centro con proyectos de actuación más amplios (de
barrio, de comunidad, de distrito, colaboración con
asociaciones y colectivos...).

– Al profesor se le obliga a confiar en los libros de texto B) Una propuesta de Educación intercultural que favo-
(que de acuerdo con la adicional tercera se convierten rezca el desarrollo de valores, actitudes, sentimientos
en obligatorios) y nada se dice sobre las bibliotecas y comportamientos que se enfrente a los estereotipos
escolares (pese a que se concede, sobre el papel, gran y prejuicios, y respeten la riqueza de la diversidad y la
importancia a lectura). Esto choca con la intención de variedad cultural de una sociedad plural.
promover el trabajo autónomo de unos alumnos.
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
L.O.C.E Educación intercultural
– “Si se agrupa a los alumnos que van peor en un – Mostrar los profesores expectativas positivas res-
mismo grupo, quienes van a darle clase son los que pecto a las posibilidades que tienen los alumnos
no pueden elegir”, es decir los interinos con menos minoritarios de conseguir un buen rendimiento esco-
experiencia. lar (p.e., valorar y aprovechar didácticamente sus
puntos fuertes).

– De los tres grandes ámbitos en que se integraba el – Ayudar a descubrir las semejanzas culturales (p.e.,
trabajo de orientación educativa con la LOGSE, a resaltar, mediante un análisis comparativo, los aspec-
saber, el plan de orientación académica y profesio- tos comunes de lenguas y religiones).
nal, el plan de acción tutorial y el plan de atención a – Incentivar aprendizajes —y juegos— cooperativos
los procesos de enseñanza–aprendizaje, sólo se (p.e., proponer trabajos de proyectos, académicos o
conserva mínimamente y desde un punto de vista no, donde la heterogeneidad se unifique a través de
meramente técnico, el primero. Para trabajar la tuto- los objetivos comunes).
ría hay que premiarla con dinero o con incentivos
– Conseguir la integración socioafectiva del alumna-
profesionales. No pone a su cargo a los profesiona-
do minoritario en la dinámica escolar (p.e., vincular
les que en la ley aparecen como más prestigiados y
estos alumnos con otros autóctonos sociables,
preparados (los y las catedráticos/as). Algo similar
abiertos o líderes).
podemos decir de las medidas para atender los pro-
cesos de enseñanza–aprendizaje y las medidas de – Capacitar para resolver positivamente los conflictos
atención a la diversidad, ni del profesorado que las va (p.e., aprender a dialogar o a discutir dilemas reales).
a aplicar. Respecto de los profesionales que han – Facilitar la comunicación intercultural entre alum-
venido trabajando la orientación de forma más direc- nos diferentes (p.e., utilizar técnicas de roleplaying
ta, el profesorado de psicología y pedagogía, no se cruzado que muestren los matices que pueden dis-
les reconoce ni siquiera el derecho a ser jefe/a del torsionar la mutua comprensión).
departamento de orientación, rango que queda en – Desarrollar habilidades de acción cívico–social
exclusividad para los catedráticos/as. necesarias a la hora de participar en la vida ciudada-
– No asienta suficientemente el principio de no dis- na multicultural (p.e., resolver conflictos propios de la
criminación en el acceso y en el mantenimiento en el convivencia diaria extraescolar).
sistema educativo de los alumnos con discapacidad, – Respetar y tolerar las diferentes formas de entender
cuestión que viene exigida por la legislación antidis- la vida (p.e.: creencias morales o religiosas distintas).
criminatoria de la unión europea, que hay que trans- Valorar los aspectos positivos de otras culturas (p.e.,
poner al derecho español antes de diciembre de contribuciones históricas o actuales en diferentes
2003, no establece con carácter general el principio campos: científico, artístico, etc).
de atención a los alumnos con necesidades especia-
– Fomentar la apertura que facilite el enriquecimien-
les asociadas a la discapacidad como criterio de cali-
to personal y cultural mediante la incorporación
dad del sistema educativo.
adaptada de elementos de otros modelos culturales
(p. e.; el gran respeto de algunas comunidades a las
personas mayores).
– Empatizar —entendiéndolo como “comprender
desde dentro”— con los valores, creencias y com-
portamientos de otras culturas (p.e., comprender la
diferente visión de roles sexuales propia de otras cul-
turas), sin que ello implique siempre aprobación.
– Superar prejuicios respecto a personas y grupos
étnico–culturales diferentes (p.e., evitar expresiones
negativas estereotipadas hacia gitanos, judíos,
magrebíes, etc).
(continúa en página siguiente)

176
L.O.C.E Educación intercultural
– Potenciar el sentido crítico constructivo respecto a
la propia cultura y a las demás (p.e., analizar pros y
contras de algunos rasgos, desde los puntos de vista
epistemológico o ético).
– Identificarse con la comunidad cultural propia, aun-
que con espíritu abierto (p.e., tener un sentimiento
equilibrado de autoestima cultural, así como un
deseo de mayor autoconocimiento).

– Los alumnos con bajo rendimiento serán separa- – Acoger y aceptar a todo alumno de forma incondi-
dos de los demás desde los 12 años. cional, en calidad de “persona”, y no en cuanto
miembro estereotipado de un grupo cultural deter-
minado (p.e., atender igual a un muchacho gitano
que a otro procedente de una cultura prestigiosa).

– Los alumnos con peor rendimiento y los inmigran- A) Un planteamiento intercultural en la educación
tes que ‘tengan un desconocimiento total o parcial debe partir de la constatación y reconocimiento del
de la lengua española’ se podrán separar en ‘grupos hecho de la diversidad cultural, donde la propia inte-
de refuerzo’ a los 12 y 13 años (1º y 2º de la ESO). racción cultural es un hecho educativo en sí mismo.
No cabe duda de que la escuela es un lugar “privile-
giado” del encuentro entre culturas.

– Se plantean medidas segregadoras para el alum- Es responsabilidad de la escuela que la diversidad cul-
nado inmigrante y, en general, se tiende a “marginar” tural se viva desde condiciones de igualdad. Se debe
a los alumnos más desfavorecidos socialmente. cuidar el proceso educativo para que la interacción
cultural produzca enriquecimiento mutuo. Favorecer
un proceso en que toda la cultura sea igualmente
reconocida, valorada, criticada y respetada.

– Se suprime el principio de integración y normaliza- B) Una propuesta de Educación intercultural que favo-
ción en la atención a los alumnos con necesidades rezca el desarrollo de valores, actitudes, sentimientos
educativas especiales. y comportamientos que se enfrente a los estereotipos
y prejuicios, y respeten la riqueza de la diversidad y la
variedad cultural de una sociedad plural.

– No se compromete de forma decidida con la integra- – Ayudar a descubrir los puntos fuertes y valiosos de
ción de los alumnos con discapacidad o extranjeros, la personalidad de los alumnos socializados en cul-
simplificando y reduciendo de forma sorprendente la turas diferentes (p.e., una cierta habilidad musical).
referencia a los mismos y a sus necesidades educativas. – Reconocer los progresos académicos de forma
personalizada, con relación a las aptitudes de parti-
da (p.e., comentar los avances conseguidos en el
dominio de la lengua del país de acogida).
El futuro de la educación intercultural: la LOCE

– No establece indicadores o medidores de la calidad


del sistema que permitan determinar si se cumplen los
principios de calidad en relación con los alumnos con
necesidades especiales asociadas a la discapacidad.

177
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
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178
Cuarto bloque

Mercado laboral

Los negocios étnicos en Almería


Ángeles Arjona Garrido

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros?


Cuando el no ser español cuenta más
que el ser trabajador. El caso de Jaén.
Raquel Martínez Chicón

¿“Muchacha”, “chacha”, “una más de la familia”?:


mujeres inmigrantes en el servicio doméstico
en la ciudad de Granada
Carmen Gregorio Gil, Ana Alcázar Campos y Margarita Huete Gallardo
Los negocios
étnicos en
Almería
Ángeles Arjona Garrido
Universidad de Almería

APROXIMACIÓN TEÓRICO–CONCEPTUAL
Desde hace varias décadas el asentamiento creciente de inmigrantes en España ha
generado la proliferación de un importante volumen de publicaciones e investigaciones
científicas que estudian y analizan los diferentes aspectos de sus experiencias migrato-
rias: número y procedencia de inmigrados, mercados de trabajo, segregación residen-
cial, procesos identitarios y religiosos, cuestiones de género, etc (1). Sin embargo, no
abundan estudios, de ámbito nacional, que analicen el trabajo por cuenta propia de los
inmigrados. Varias son las razones que pueden explicar esta situación: por un lado, la
reciente incorporación de nuestro país como receptor de migrantes. Estamos ante una
situación que, ni de lejos, puede asemejarse a los países norteamericanos y europeos
del norte y centro. Por otro, y como consecuencia de lo anterior, el breve espacio de
tiempo transcurrido desde los primeros asentamientos de personas extranjeras ha
impedido un desarrollo importante del mercado de trabajo de forma autónoma, debido,
sobre todo, a los frenos jurídicos (aunque no exclusivos), que ofrece el contexto de
recepción en este hecho.
A pesar de las limitaciones, la aparición y desarrollo en nuestro país de un merca-
do de trabajo compuesto por extranjeros dados de alta como autónomos, se está mul-
tiplicando de manera considerable recientemente: se aprecia en ciudades como Madrid
(Lavapiés), Barcelona (Ciutat Vella), Alicante, Málaga, Granada, Las Palmas y algunas
zonas de Almería.

1. Para una visión general de los estudios realizados en España sobre migraciones véanse (Checa y Arjona,
1999, IOÉ, 2002). 181
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Esta situación, por tanto, empieza a interesar, no sólo desde una perspectiva aca-
démica (2), sino también por las consecuencias económicas y/o sociales que se deri-
van en los lugares de implantación.
La incorporación al mercado de trabajo de forma autónoma de los inmigrados ha
venido creando un compendio de conceptos para analizar dicha situación. En realidad,
no estamos sólo ante un simple proceso de Alta en la Seguridad Social, bajo el epígra-
fe de Régimen Especial de Trabajador Autónomo, que sería relativamente fácil cuantifi-
car y describir, sino que aparecen una serie de variables que subyacen a la situación;
nos referimos a una concentración espacial y étnica, tipo de negocios, número de
empleados y nacionalidad, clientela, entre otras. Tras estos elementos se derivan unas
connotaciones sociológicas que son necesarias abordar. Es entonces cuando adquiere
relevancia conocer los conceptos de economía étnica, economía de propiedad étnica,
economía étnicamente controlada o economías de enclave. Pasamos a describir, de
forma sucinta, las principales particularidades de cada una de ellas.
El concepto de economía étnica, cuyo máximo exponente es Edna Bonacich, es el
más utilizado por los diferentes autores para explicar la instalación de empresas regen-
tadas por extranjeros. Dicho concepto deriva de la teoría conocida como middleman
minorities de principios de los años setenta (3). Para explicar y enmarcar el concepto,
Bonacich parte del análisis de lo que se denomina split labor market, o lo que es igual,
un mercado de trabajo dividido, atendiendo principalmente al antagonismo étnico, que
según esta autora “abarca todos los niveles de conflicto intergrupales; incluyendo, en
primer término, las ideologías y las creencias —tales como el racismo y el prejuicio—
después, los comportamientos —discriminación, linchamiento, disturbios—, por último,
las instituciones —leyes que perpetúan la segregación—” (Bonacich 1972:549).
Junto a la idea de mercado de trabajo dividido, Bonacich añade la existencia de
minorías intermediarias (4) que aprovechan el status gap —huecos entre status— para
actuar de puente entre el mercado de las élites y la masa mayoritaria (véase Rinder,
1958: 254).
Y, a su vez, utiliza el concepto de orientación de estancia o permanencia (sojourning
orientation) (5) de los inmigrantes, como elemento definidor de la economía étnica.
Bonacich sostiene que al principio los inmigrantes no quieren establecerse definitivamen-
te en el país de instalación, que ven como hostil, su intención inicial es ahorrar una canti-

2. Algunos científicos sociales españoles han comenzado a trabajar sobre este tema, generalmente como
parte de una investigación más amplia. Véanse entre otros a Carlos Giménez (1992), Mikel Aramburu (2002),
Jordi Moreras (1999) y Joaquín Beltrán (2000).
3. Zenner (1991:xi) argumenta que las teorías que buscan explicar el fenómeno de las minorías intermedia-
rias están en la coyuntura del simbolismo étnico, la especialización económica, el estatus social y el poder.
De hecho, se podría decir que “es donde se juntan los conflictos étnicos y la clase. También es el punto donde
la interpretación de los acontecimientos tiene una fusión directa de las esferas políticas y económicas. Para
intentar definir minoría intermediaria, sigue diciendo este autor, debería evidenciarse que estamos abriendo
un campo donde indagar los científicos sociales, puesto que en muchas ocasiones nos podemos encontrar
percepciones contradictorias del mismo fenómeno”.
4. Blalock (1967: 79–84) incluyó como intermediarios a los chinos en el Sudeste asiático, los judíos en Europa,
y los indios en el este de África. Hubo, no obstante, con anterioridad otros acercamientos al tema, a partir de
conceptos más o menos relacionados, “gente intermediaria del comercio” (Becker, 1956:225), “intermedia-
ción migratoria” (Schermerhorn, 1970:74–76), “personas del comercio marginal” y “minorías permanentes”
(Stryker, 1959).
5. En un trabajo de Loewen (1971) utilizando el ejemplo de los primeros chinos en Mississippi se puede
encontrar una clarificación del concepto sojourner: “Los primeros chinos en Mississippi no eran verdaderos
inmigrantes, intentando llegar a ser colonos permanentes en una nueva tierra, pero ellos eran sojourners, resi-
dentes temporales en un país extraño, planeando volver a su tierra cuando su tarea hubiera concluido”
182 (Loewen, 1971: 27).
dad de dinero suficiente para poder volver a sus lugares de origen. Con lo cual esa orien-
tación de estancia o permanencia tiene algunas consecuencias inmediatas: en primer
lugar, una tendencia a economizar, en segundo lugar, una preferencia por los activos líqui-
dos y, en tercer lugar, una identidad de pertenencia a grupo o clan. Estas tres caracterís-
ticas son las que orientan a los grupos de estancia hacia el pequeño negocio, especial-
mente a los trabajos intensivos donde puedan emplear a miembros de su familia. Y pues-
to que estas ocupaciones tienen normalmente reconocimiento de status medios,
Bonacich los llama grupos de estancia de minorías intermediarias (Bonacich, 1973) (6).
En definitiva, el concepto de economía étnica hace alusión al fenómeno empresarial
y de autoempleo de algunos inmigrantes en destino, donde los propietarios y emplea-
dos pertenecen a una misma comunidad étnica y donde además se pone de manifies-
to la paradoja de la posición intermediaria, es decir, una mezcla de éxito económico con
escaso poder político.
Posteriormente Bonacich, Light y Wong (1977) tratan de corroborar los principios
teóricos de la economía étnica con una investigación acerca de los empresarios core-
anos en Los Ángeles. Según ellos son cuatro los elementos que inciden en el movi-
miento empresarial de los coreanos: En primer lugar, el ahorro, utilizando fundamen-
talmente dos vías, por un lado, acumulando capital, a partir de la utilización de todos los
miembros familiares como mano de obra, por otro, los negocios permanecen largas jor-
nadas abiertos e incluso los fines de semana y vacaciones.
En segundo lugar, la utilización de recursos comunes. La comunidad coreana confi-
guró un sistema denominado gae, consistente en un grupo de amigos o miembros de
una organización que ponían un fondo común y se lo daban a un miembro (7). Lo más
normal era usar el fondo para abrir un negocio (8).
Del mismo modo, también existía un alto grado de complicidad para los clientes de
la misma comunidad, recibiendo un trato preferente, tanto en la atención como en el
tiempo y las formas de pago. Por último, la propiedad de un negocio traspasado debía
obligatoriamente pasar a manos de otro coreano.
En tercer lugar, el uso de los recursos públicos. Los coreanos querían romper con la
imagen de “asiático pasivo” y poner en marcha cualquier mecanismo que posibilitara las
ayudas del Estado, intentar que se les reconociese como unos buenos ciudadanos y
conseguir los beneficios de ello.
En último lugar, el mismo gobierno coreano. Los inmigrantes coreanos usaban ayu-
das del gobierno de su país. El gobierno de Corea del Sur tenía como objetivo ayudar
a sus súbditos una vez que habían emigrado para conseguir que fueran ricos en el lugar
de destino. Había dos formas de ayudas, una consistía en facilitar información, cursos,
etc, para poder ser empresario y otra, la más importante, era ofreciéndoles dinero, a tra-
vés de la concesión de préstamos de bancos coreanos radicados en Los Ángeles.
Sin embargo, Merger y Mullan (1992), en un trabajo realizado con pequeños
Los negocios étnicos en Almería

empresarios en Ontario, siguiendo el modelo teórico de Waldinger (1990), prefieren el

6. Posteriores investigaciones demostrarán que esa inicial intención de estancia temporal se verá, en muchas
ocasiones, frustrada y que el inmigrado permanecerá mucho más tiempo del previsto en el lugar de destino.
7. Un gran gae podía estar compuesto por veinte personas que aportara cada una 10.000 $.
8. Webner (1987:230), en un estudio sobre los empresarios pakistaníes en Inglaterra, resaltaba que “aunque
ciertas instituciones indígenas apuntaban a la regulación de las relaciones comerciales, la emergencia de los
negocios pakistaníes se producen en función de la competencia y el conflicto interno pero, sobre todo, de la
ayuda mutua y la cooperación interna”. 183
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía concepto de “empresario inmigrante”, mejor que “economía étnica”, puesto que reúnen
una doble circunstancia; primero, la utilización conjunta de recursos de clase y, segun-
do, la existencia de estructuras económicas de oportunidad favorables. Todo ello desde
la premisa de importantes factores de expulsión (Malgesini y Giménez, 2000).
Posteriormente, a la noción de economía étnica se le añadió la variable territorial,
que no había sido suficientemente analizada, incorporación que nos lleva al concepto
de economía étnica de enclave o enclave étnico. Como indican sus términos “encla-
ve” y “étnico” se refieren a la existencia de agrupaciones o concentraciones de un
determinado grupo étnico fuera de su territorio de origen y asentados en un territorio
ajeno. Por lo tanto, en lo que se refiere a migraciones internacionales, el término encla-
ve (9) se aplica a agrupaciones de extranjeros en las sociedades receptoras de inmi-
gración. De ahí que podamos hablar de enclaves pakistaníes en Inglaterra
(Webner,1992), enclaves hispanos en California (Palerm, 1989) o enclaves de inmi-
grantes extranjeros en la agricultura española (10) (Giménez, 1992).
Fueron fundamentalmente Wilson y Portes (1980) quienes se refirieron al enclave
en términos económicos y ocupacionales, como la concentración en un espacio físico,
generalmente un área metropolitana, de firmas o empresas étnicas que emplean una
proporción significativa de trabajadores de la misma minoría y cuyos clientes son fun-
damentalmente coétnicos.
Sin embargo, Portes y Jensen (1989), en un trabajo sobre las empresas cubanas en
Miami, tratan de mostrar que era inapropiado una definición residencial y económica de
los enclaves. Argumentaban que muchos miembros de la minoría cubana, que se podrían
llamar “trabajadores de enclave”, no vivían en ese espacio. Y, por otro lado, que muchas
personas que trabajaban en otros lugares sí residían en el área de concentración étni-
ca, pudiendo ser incluidos de forma errónea como trabajadores de enclave.
Por tanto, el concepto de economía étnica de enclave debe ser reformulado o com-
pletado, dado que los enclaves residenciales no siempre coinciden con los enclaves
ocupacionales y puesto que muchas de las empresas de propiedad étnica tienen una
dimensión comercial transnacional que superan las fronteras de un Estado, no sólo en
sus actividades de importación–exportación, sino también en su lógica espacial, social
y cultural.
Ivan Light y Steven Gold (2000) intentaron superar estas imprecisiones incluyendo
los conceptos de economía de propiedad étnica y economía étnicamente contro-
lada. Estos autores están de acuerdo en que se debe relacionar la investigación de la
economía étnica con la teoría de las minorías intermediarias, pero señalan que las inves-
tigaciones posteriores a Bonacich tratan en mayor medida la independencia económi-
ca de los inmigrantes y de las minorías étnicas en general y no únicamente de las mino-
rías intermediarias.
La independencia económica parcial o total representa para los inmigrantes y para
las minorías étnicas una autodefensa básica y omnipresente frente a la exclusión y las
desventajas que tienen en el mercado laboral. “Las economías étnicas permiten a los

9. Es importante señalar que existen diferencias entre enclave étnico y gueto. Por resaltar alguna apuntare-
mos que el enclave étnico supone una inclusión de un grupo foráneo en un territorio nuevo, sin embargo, el
gueto es un espacio con un carácter más estructural y delimitado dentro de su misma sociedad de perte-
nencia. Si el gueto es monoterritorial, el enclave sería bi o multiterritorial.
184 10. El autor distinguió tres tipos; el enclave consolidado, el enclave en formación y el enclave frontera.
inmigrantes y a las minorías étnicas superar las desventajas y la exclusión, negociando
los términos de su participación en el mercado laboral de la sociedad general desde
una posición de fuerza relativa” (Light y Gold, 2000: 5).
El propio Light, con Karageorgis (1994: 647), definían una economía étnica como
“los autoempleados y empleadores, sus trabajadores familiares no asalariados, y sus
empleados coétnicos.” Posteriormente Light en sus últimos trabajos afirma que “esta
definición es válida únicamente para describir la economía de propiedad étnica, que tan
solo es un componente de una economía étnica sin abarcar la totalidad. Tal como se
entiende actualmente, la economía étnica consta de dos sectores: la economía étnica-
mente controlada y la economía de propiedad étnica. Una economía de propiedad étni-
ca todavía se define por la propiedad de los negocios” (Light y Gold, 2000: 10).
Ahora bien, la economía étnicamente controlada requiere el control étnico, pero no
es imprescindible la propiedad. “Las economías étnicamente controladas existen cuan-
do, y en la medida en que, los empleados coétnicos ejercen un importante y duradero
poder de mercado sobre los lugares de trabajo, debido a su cantidad, concentración y
organización, pero también allí donde son destinados por poderes externos políticos o
económicos” (Light y Gold, 2000: 23).
La siguiente tabla presenta, de manera sintetizada, el compendio de conceptos
analizados.

Tabla 1
Economías étnicas

Concepto Definición
Economía étnica Autoempleo y autoempleadores, trabajadores familiares no asalariados,
empleados coétnicos.
Economía étnica de enclave Una economía étnica que está agrupada en torno a un centro territorial.
Economía de propiedad étnica Un tipo de economía étnica.
Economía étnicamente controlada Poder económico significativo y persistente ejercido sobre empleados
coétnicos en la principal corriente económica.
Fuente: Ivan Light y Steven Gold, 2000: 23. Elaboración propia.

APROXIMACIÓN AL MERCADO DE TRABAJO ALMERIENSE (11)


De manera general son varias las características que definen al mercado de trabajo
almeriense. En primer lugar, la concentración de la población activa en dos actividades.
El sector servicios agrupa a más de la mitad del empleo de la provincia (un 52%); le
sigue la agricultura, donde, a diferencia de lo que ocurre en el sector en el resto del
Los negocios étnicos en Almería

país, se produce una creciente demanda de mano de obra. Mientras en el campo espa-
ñol asistimos a una creciente pérdida de empleos y supone el 7% de la población acti-

11. Una aproximación ampliada a esta cuestión se puede encontrar en Jaén y otros (1995) Arjona, Callejón,
Casado y Fuentes (2002), Martín y otros (2001), Ortiz (2002) y Checa (2003). 185
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía va, en Almería el porcentaje de empleados agrícolas llega casi al 27%. Por su parte, la
construcción se erige en el tercer sector económico en importancia, donde se emplea
al 9% de los trabajadores almerienses y, en último lugar, la industria del mármol con un
7%. El resto, con poca representatividad, se distribuye en actividades como la pesca.
En segundo lugar, el mercado de trabajo almeriense demanda un importante núme-
ro de mano de obra extranjera (12). Una de las fuentes que nos señalan el peso espe-
cífico que supone la inmigración en la economía almeriense son las Altas en la
Seguridad Social. Para el 2002 hay 28.396 extranjeros dados de alta en la Seguridad
Social, lo que supone el 12,64% del total de afiliados en la provincia. Situación que se
ha visto fuertemente incrementada en solo un año, ya que en el 2001 los inmigrados
representaban el 9,14% del total. Del mismo modo, casi el 93% de estos extranjeros
dados de alta son trabajadores procedentes de países no comunitarios. Cifras que no
han parado de crecer, si tenemos en cuenta que el año pasado de los 19.271 extranje-
ros afiliados a la Seguridad Social, 17.455 eran de países terceros y en el 2002 la cifra
llega hasta los 26.410, lo que supone un aumento de 8.955 nuevas afiliaciones (13). Por
el contrario, el número de extranjeros de otros Estados de la Unión Europea apenas se
ha incrementado en doscientas personas.
Además, estos datos oficiales de la Seguridad Social demuestran la incorporación
de nuevas corrientes migratorias hacia Almería, puesto que se ha producido un incre-
mento importante de las personas que llegan de Latinoamérica y de los países de
Europa del Este. Inmigrados que rápidamente han entrado a formar parte de la
Seguridad Social, fenómeno que no sucedió en igual medida con los inmigrados afri-
canos desde hace una década. Mostrando, en cierta forma, la etnodiscriminación a la
que posteriormente nos referiremos.
La característica principal del mercado de trabajo ocupado por los inmigrantes es
su concentración, o lo que es igual, aunque podemos encontrar extranjeros desempe-
ñando actividades en casi todos los sectores, es la agricultura el sector que más per-
sonas extranjeras ocupa. Ciertamente la agricultura intensiva almeriense necesita gran
cantidad de mano de obra no cualificada. En un principio eran los miembros familiares
quienes desempeñaban todas las labores agrícolas, sólo se empleaba una porción de
mano de obra asalariada procedente de las comarcas contiguas granadinas y alme-
rienses. Pero en la actualidad los hijos y mujeres casi han desaparecido del trabajo
de invernadero, incorporándose a otras actividades de la cadena productiva agríco-
la —almacenes, transportes, industrias auxiliares—, a la construcción e incluso a la
educación universitaria. Este vacío ha sido suplido por la mano de obra inmigrada.
Así, en la agricultura trabajan la mayor parte de los extranjeros residentes en Almería.
Según los datos del Ministerio de Trabajo de los 28.396 extranjeros dados de alta en la
Seguridad Social en el mes de abril de 2002, 20.530 lo estaban en el Régimen Especial
Agrario, lo que supone el 72,30%.

12. A 31/12/2001 hay 57.772 extranjeros residentes en la provincia. Incrementándose el número en un 25%
apenas en un año, debido a la importante llegada de personas procedentes de los países del Este y de
Latinoamérica. Aunque por lugares de procedencia destaca Marruecos con 27.653 inmigrados, le siguen los
ecuatorianos con 3.461, británicos con 3.343, senegaleses con 2.508 y rumanos con 2.089.
13. De manera general y atendiendo al lugar de procedencia el colectivo más numeroso de inmigrantes no
comunitarios registrados en la Seguridad Social es el marroquí con 13.618, seguido por el Ecuatoriano con
2.696 y los procedentes de Rumania con 2.028, en cuarto lugar, nos encontramos a los inmigrados de
186 Colombia, con 836 personas, y en quinto lugar los originarios de Lituania, 782 personas.
En la actualidad los inmigrados en régimen agrario no sólo se emplean en labores
bajo el invernadero, sino que su actividad está más diversificada. Podemos encontrar a
inmigrados trabajando en la construcción y mantenimiento de invernaderos, encarga-
dos de explotaciones, trabajando en SAT o en las alhóndigas en el manipulado de los
productos —fundamentalmente mujeres—.
Tras la agricultura, la construcción es el segundo sector donde más mano de obra
extranjera se emplea. El crecimiento urbano y de edificaciones que se ha vivido en los
últimos años ha hecho necesario un aumento importante en las necesidades de traba-
jadores (14), necesidades, aunque de manera minoritaria, no han sido ajenas a la mano
de obra inmigrada. Así en el año 2002 más de 800 extranjeros regularizados estaban
empleados en la construcción, que se traduce en un 5% del total del sector. Aunque la
incorporación a este mercado de trabajo es relativamente reciente, en un principio
todos los inmigrados procedentes de África se empleaban en la agricultura.
Los otros dos sectores que dan trabajo a los inmigrados son, por un lado, el sector
servicios (15), bien como autónomos, bien como asalariados y, por otro, la industria
minera del mármol localizado en la Comarca de Macael donde se detecta una presencia
importante de trabajadores procedentes, especialmente, de los antiguos países del Este.
Para el caso concreto de los autónomos extranjeros, en el año 2002 había 1.170 per-
sonas dadas de alta, cifra que incluye cualquier forma de empleo autónomo, tanto por
apertura de un negocio, como el ejercicio de alguna profesión liberal. También son sig-
nificativos los datos de las altas en el régimen de empleadas del hogar que ha pasado
de 79 el año 2001 a los 191 del 2002, lo que se traduce en un aumento del 41%. Datos
que a su vez muestran la importancia de la economía informal en este sector, puesto que
el número de empleadas de hogar provenientes de terceros países es mucho mayor.
La tercera gran característica del mercado de trabajo almeriense es su carácter
sumergido e irregular. Se estima que en Almería la economía sumergida supone el 30%
de la riqueza provincial, situación que lleva pareja un buen número de empleados irre-
gularizados, siendo la agricultura bajo plástico la que mayor número de trabajadores sin
regularizar utiliza (16).
Esta situación la ocupan casi en exclusividad los inmigrados, reproduciendo con
exactitud la teoría del Mercado de Trabajo Dual (véanse Doeringer y Piore, 1971, Piore
y Berger, 1980). Es decir, el mercado de trabajo está dividido en dos sectores, primario
y secundario, con estructuras y características diferentes. El mercado de trabajo pri-
mario se caracteriza por buenas condiciones de trabajo, salarios elevados y relativa
estabilidad, que en nuestro caso lo ocupa casi en exclusividad la población nacional.
Por su parte, el secundario incluye empleos mal pagados y con pésimas condiciones
laborales, a lo que se le añade inestabilidad en el empleo y alta movilidad de los traba-
jadores, caso de los inmigrados extranjeros en nuestra provincia.
Los negocios étnicos en Almería

14. Demanda que se puede mantener en los próximos años con motivo de acometer las obras necesarias
para la celebración de los Juegos del Mediterráneo del 2005.
15. En la provincia de Almería dentro del sector servicios destaca el ámbito dedicado al turismo. El 70% de
la oferta turística de la provincia se concentra en la Comarca del Poniente, con las urbanizaciones de
Roquetas, Aguadulce en Roquetas de Mar y Almerimar en El Ejido, como principales centros turísticos. En el
Levante se agrupan el 16% de los establecimientos, con una tendencia creciente, sobre todo por el auge de
las playas de Vera y Mojácar. Por su parte, la capital concentra el 8,57% de la oferta turística, aunque en los
próximos años se prevé un incremento considerable de las plazas hoteleras con vistas a los Juegos
Mediterráneos del 2005. El llamado turismo de interior representa sólo el 4,7%.
16. Ortiz (2002:71), en un intento hipotético por conocer el número de irregulares en Almería establece una
cifra que estima entre 16.700 y 17.900. 187
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía También en este sector secundario se explica la etnodiscriminación en especial de
algunos colectivos. En la actualidad y tras el conflicto étnico–racial ocurrido en El Ejido
en febrero de 2000, los empresarios agrícolas están tratando de sustituir la mano de
obra agrícola magrebí por latinoamericana y de los países del Este. La población magre-
bí, de este modo, es la más desregulada, por ser mayoritaria y, sobre todo, por la falta
de oportunidades socioeconómicas que les brindan.
Esta dualización, evidentemente, no es tan cerrada ni exacta, sino que existen
muchos segmentos en el mercado de trabajo con características intermedias; es en
estos segmentos donde podemos insertar a los trabajadores autónomos extranjeros de
Almería.

EL EMPRESARIADO ÉTNICO COMO ALTERNATIVA


A LA DISCRIMINACIÓN LABORAL
Como resultado del cambio y la incertidumbre inherente a toda actividad económica, al
capital y a los empresarios les resulta rentable segmentar el mercado. Esta misma incer-
tidumbre y fluctuación de la demanda provoca en los trabajadores una valoración cada
vez más importante de la seguridad en el empleo. En este sentido, se entiende que el
inmigrado halle una gran motivación en montar un negocio por cuenta propia: la per-
tenencia a un mercado de trabajo secundario conlleva la imposibilidad de tener movili-
dad social ascendente, situación de la que tratan de escapar instalándose por cuenta
propia. Según las palabras de los propios empresarios “merece la pena esforzarse por
un trabajo en el que los beneficios no sean para otro, sino para uno mismo”.
En la investigación que estoy llevando a cabo, como Tesis Doctoral, y de donde
extraigo estos datos, me he interesado únicamente por los negocios —con el estable-
cimiento de un local— que instalan los inmigrados de países extracomunitarios en
Almería (17), excluyendo a los profesionales liberales, ya que para su estudio se deben
tener en cuenta ciertas variables adicionales como convalidación de títulos, acuerdos o
convenios entre países, etc.
El trabajo de campo se ha llevado a cabo en Almería capital, Adra, El Ejido, Roquetas
de Mar, La Mojonera, La Puebla de Vicar, y Níjar, así como sus entidades locales depen-
dientes. La razón de optar por estos núcleos ha sido el representativo número de inmi-
grados asentados que estimula y posibilita la apertura de negocios, cumpliéndose una
de las premisas básicas de la economía étnica: una alta concentración de inmigrados.
Ahora bien, a la hora de acercarnos al estudio hemos encontrado ciertas limitacio-
nes y deficiencias en las estadísticas oficiales, que en algunos casos nos ocultan o ale-
jan de la verdadera realidad.
La base de datos del Impuesto de Actividades Económicas tiene principalmente dos
inconvenientes, primero, se incluyen tanto los empresarios que se instalan abriendo
locales, como los que se dedican a la venta ambulante, sin distinción ninguna y provo-
cando en múltiples ocasiones que se dupliquen los datos, pues la persona interesada

17. He excluido del análisis a los restaurantes chinos por entender, inicialmente, que sus servicios no se ofer-
tan a la comunidad coétnica y estar inmersos en cadenas a nivel internacional, necesitando un análisis de
188 redes muy particular.
debe pagar por cada una de las actividades de forma independiente. Y segundo, que
no se distinguen las nacionalidades de los trabajadores.
En cuanto a las licencias de apertura de negocios en las diferentes localidades
podemos encontrar ayuntamientos donde realizan un seguimiento por tipo de negocio,
año de apertura, nacionalidad del empresario, etc, hasta ayuntamientos donde no se
tienen en cuenta la nacionalidad del que solicita la apertura. Por último, los datos de
extranjeros de Alta en la Seguridad Social en el Régimen de Autónomos no recogen
aquellos negocios establecidos de manera irregular (18).
La solución adoptada para hacer frente a estas dificultades e intentar completar los
vacíos estadísticos fue llevar a cabo un trabajo de campo exhaustivo, yendo por cada
entidad local y por cada calle, utilizando la colaboración de los informantes clave. Se
realizó, por tanto, un recuento de los negocios abiertos con la recogida de una ficha de
trabajo de campo que registrara y completara la falta de información de los datos ofi-
ciales. Además se han realizado numerosas entrevistas en profundidad y varios grupos
de discusión.
El primer dato a resaltar del trabajo de campo son las dificultades y obstáculos que
deben salvar los inmigrados para instalarse de forma autónoma en el mercado de tra-
bajo del país de acogida. Desde el punto de vista jurídico la instalación de extranjeros
como autónomos la LOEXIS lo recoge en dos preceptos distintos: por un lado, en el
artículo 36.2, refiriéndose a las profesiones liberales se exige una titulación especial
acorde con la profesión a desempeñar. Por otro, el artículo 37 describe como “activida-
des económicas por cuenta propia en calidad de comerciante, industrial, agricultor o
artesano”. Por tanto, entre ambos preceptos se alude al conjunto de situaciones que
podemos incluir en el concepto de trabajo por cuenta propia: realizar una actividad
lucrativa laboral o profesional, bien, en calidad de trabajador autónomo, bien, como
empresario individual empleador en nuestro país.
Cuando los extranjeros reúnan los requisitos previstos en la Ley y en las disposicio-
nes que la desarrollen tendrán derecho a ejercer una actividad remunerada por cuenta
propia o ajena, así como al acceso al sistema de la Seguridad Social (art. 10.1 LOEXIS).
Como señala Trinidad (2002: 445) “las condiciones exigidas para el establecimien-
to en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos son: visado de residencia para
trabajo cuando se está fuera de España, permiso de trabajo y permiso de residencia o
autorización de estancia para el que se halle en España y, en todo caso, las autoriza-
ciones administrativas correspondientes a la actividad pretendida y la homologación de
título y colegiación cuando proceda. Estas condiciones no son exigibles, sin embargo,
para todos los extranjeros. También el trabajo por cuenta propia está sujeto a regíme-
nes jurídicos distintos derivado de los distintos compromisos internacionales que tiene
nuestro país. Desde nuestra incorporación a la Unión Europea en 1986, fue operativa
la prohibición de discriminación por razón de nacionalidad para el trabajo por cuenta
Los negocios étnicos en Almería

propia y la equiparación se hizo extensiva a los nacionales de los países del Espacio
Económico Europeo a través del Acuerdo de Oporto y se retiene como derecho a un

18. Existe un importante número de negocios que no tienen licencia de apertura, ubicados normalmente en
un lugar no visible, realizando sus actividades en pisos, casas, cortijos, etc, de forma sumergida. Hemos des-
cubierto abundantes lugares donde se venden bebidas y alimentos, otros se dedican a estética, en otros se
ejerce la prostitución, etc. En una ampliación de este estudio se abordarán estas y otras situaciones. 189
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía trato no menos favorable que el que se conceda a los propios nacionales en algunos
de los Acuerdos de Asociación de la Unión Europea como es el caso con la República
Checa, la Eslovaca, Hungría y Polonia”.
Los permisos de trabajo por cuenta propia pueden ser: Tipo D (inicial), con una
vigencia de un año pudiendo limitarse a una actividad concreta y un ámbito geográfico
determinado, como acabamos de ver. Tipo D (renovado), que habilita para el ejercicio
de cualquier actividad en todo el territorio nacional durante un período de dos años.
Pueden obtener este permiso los titulares de un permiso de modalidad d, al término de
su vigencia y el Tipo E que se adquiere al término de la vigencia del D renovado para
un período también de dos años y autoriza a desarrollar cualquier actividad en todo el
territorio nacional ( art. 69.2 REXIS).
Además de las limitaciones y/o condiciones necesarias impuestas por la Ley de
Extranjería, las administraciones locales también ponen frenos al establecimiento de
negocios de propiedad étnica. En El Ejido, por ejemplo, durante varios meses han esta-
do canceladas las licencias de aperturas de locutorios, hasta que han aprobado una
normativa local que impide abrir un locutorio que no tenga al menos cien metros cua-
drados de local. Otro ejemplo lo encontramos en Campohermoso, según algunos inmi-
grados que han intentado poner su negocio, desde la corporación municipal se cita a
los vecinos del barrio donde supuestamente se va instalar el negocio y realiza una
asamblea para cotejar su opinión y tomar la decisión de manera consensuada. Estas y
otras limitaciones están provocando que se estén instalando muchos negocios de
manera ilícita ocultados entre invernaderos o en pisos que sólo sus clientes compatrio-
tas conocen.
Desde el punto de vista social y económico, la constante proliferación de pequeños
comercios regentados por inmigrados —carnicerías hallal, bazares, locutorios telefónicos,
teterías, peluquerías, etc— está generando desconfianza entre la población local, pues
se entiende como una fórmula de asentamiento definitivo. Los vecinos almerienses pró-
ximos a los negocios están manifestando su descontento por el aumento de dicho fenó-
meno: los casos más clarificadores se encuentran en las Norias de Daza (19) —pedanía
de El Ejido— y los barrios de las Doscientas Viviendas en Roquetas de Mar, las calles
Manolo Escobar y Almería en El Ejido y El Puche, en Almería capital, donde los autócto-
nos han abandonado el lugar poniendo en venta o alquiler sus viviendas (20).
Una vecina de Las Norias de Daza nos decía “yo vendí mi casa porque esto se lle-
naba todas las tardes de moros que venían a comprar a una tienda de esas de las suyas,
daban voces, eso era un ir y venir, y lo peor, tenían toda la calle ocupada”.
En suma, entre los autóctonos se crea una gran desconfianza cuando se produce
una apertura de un negocio étnico. Se muestra recelo al triunfo, es el extrañamiento
ante que puedan ascender socialmente (21). En este sentido apunta Meillassoux
(1977:171) “se considera a los trabajadores de origen extranjero como menos cualifi-
cados a priori, y se les dirige así, arbitrariamente, mediante este juego tramposo, hacía

19. Sobre todo la zona conocida como las casas rosas.


20. El rechazo por parte de la sociedad autóctona es perfectamente reconocido por los inmigrados, baste
recordar las movilizaciones en Almería capital para que no se instalara el Consulado de Marruecos en uno de
sus céntricos barrios, o los atentados contra los negocios de inmigrados en el conflicto étnico de El Ejido en
febrero de 2000. Véase Checa (dir.) (2001) y Martínez Veiga (2001).
21. En ocasiones incluso, hemos recogido opiniones entre los autóctonos que afirman que los negocios próspe-
190 ros de los inmigrados tienen otras actividades ilícitas que no se conocen y que “lo que se ve es una tapadera”.
los empleos peor pagados y menos estables”. Asimismo y, como he señalado, estas
situaciones son o pueden ser respaldadas por las decisiones políticas locales.
Este rechazo, por parte de los autóctonos, que se manifiesta con marcharse a vivir
a otros lugares está provocando un reforzamiento de la identidad étnica, que intensifi-
ca la sensación de comunidad y de pertenencia al grupo, situación que es la que ver-
daderamente repulsa a los autóctonos (Waldinger, Aldrich y Ward, 1990). El sentido de
comunidad y la autoidentificación como tal incrementa la solidaridad étnica (Waldinger,
Aldrich y Ward, 1990), elemento clave para la consolidación del empresariado étnico,
puesto que los coétnicos van a preferir siempre utilizar estos negocios a los regentados
por los autóctonos.
También la negación a compartir espacios comunes genera que los inmigrados tengan
serias dificultades para ubicarse en otras áreas, en contra de lo que prevé la teoría asimi-
lacionista, manteniendo así un alto grado de concentración (Portes y Rumbaut, 1990).
Es en este contexto es donde adquiere fuerza la hipótesis del enclave étnico o inmi-
grante, expuesta por Wilson y Portes (1980), proliferando pequeños negocios de pro-
piedad de extranjeros en áreas urbanas que también permiten una fuerza de trabajo
intensa por lealtad, a cambio de entrenamiento y ayuda para la instalación —una vez
que ha transcurrido determinado tiempo— de un negocio propio.
En último lugar, los empresarios autóctonos también rechazan la progresiva apertu-
ra de estos negocios, la solidaridad étnica, en ocasiones, ha roto con los vínculos eco-
nómicos iniciales entre los negocios autóctonos y los inmigrados.
En suma, la teoría de la economía de enclave postula que la participación de los
inmigrados en dicho enclave tiene consecuencias económicas positivas, y facilita las
bases para una mejor adaptación de generaciones futuras. Los lazos se estrechan con
los miembros de una o varias minorías étnicas, más que con los autóctonos, posibili-
tando la formación de empresarios étnicos exitosos. Por lo tanto, es posible que, en
muchas ocasiones, estemos ante una cierta autosegregación del grupo étnico, agudi-
zada por el rechazo de la población autóctona.
Empieza a ser manifiesto que los almerienses citados reproducen casi mimética-
mente este esquema descrito, por lo que podemos afirmar que estas zonas se están
configurando como incipientes enclaves étnicos.
Para este trabajo sólo me voy a detener a analizar las características básicas de los
negocios abiertos por inmigrados en el contexto de estudio. En primer lugar, se observa
que la ubicación espacial de los negocios se sitúa de manera mayoritaria en las ciudades
de Roquetas de Mar y Almería, posteriormente le siguen El Ejido y Vícar (véase tabla nº 2).
En el caso específico de Roquetas de Mar y sus entidades locales dependientes la
proliferación de los negocios se debe fundamentalmente a dos motivos: por un lado, el
importante número de inmigrados que residen en el municipio y la inserción del muni-
cipio dentro del Plan de Excelencia Turística, que ha generado una mayor demanda de
Los negocios étnicos en Almería

este tipo de servicios; por otro, la política local no restrictiva a la hora de permitir implan-
tar negocios. Situación que no se manifiesta, como vimos, de igual manera en todos los
lugares, donde las trabas legales y burocráticas se eternizan.

191
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Tabla 2
Localidades y entidades locales dependientes donde se ubican las actividades
empresariales reguladas

Localidad Número %

Adra 3 2,2

Almería 33 24,3
Centro 23 16,9
El Alquían 2 1,5
El Puche 8 5,9

El Ejido 34 24,9
Pueblo 18 13,2
Las Norias 6 4,4
Matagorda 3 2,2
San Agustín 4 2,9
Santa Mª del Águila 3 2,2

La Mojonera 6 4,4

Vícar 11 8,1

Níjar 9 6,6
San Isidro 5 3,7
Campohermoso 4 2,9

Roquetas de Mar 40 29,3


Pueblo 23 16,9
Aguadulce 7 5,1
Cortijos de Marín 7 5,1
El Parador 3 2,2

Total 136 100

Fuente: Elaboración propia a partir del trabajo de campo, 2002.

Las nacionalidades de los empresarios es muy diversa, pero como puede verse en la
tabla nº 3 son los marroquíes, con un 66,2%, quienes más destacan por su actividad
empresarial. Los inmigrantes procedentes de este país además de ser mayoritarios, son
los que más tiempo llevan asentados en Almería, factor fundamental para explicar el
asentamiento de manera autónoma en el mercado de trabajo.

192
Tabla 3
País de procedencia de los titulares de los negocios

País Número Porcentaje

Marruecos 90 66,2
Senegal 8 5,9
Guinea Bissau 1 0,7
Argelia 9 6,6
Liberia 1 0,7
Nigeria 1 0,7
Mauritania 5 3,7
Rumania 3 2,2
Cuba 1 0,7
Colombia 4 2,9
Ecuador 4 2,9
Pakistán 2 1,5
Chile 1 0,7
Panamá 1 0,7
Argentina 2 1,5
Camerún 1 0,7
Costa de Marfil 1 0,7
Sierra Leona 1 0,7
Total 136 100

Fuente: Elaboración propia a partir del trabajo de campo, 2002.

En lo que se refiere a la actividad desempeñada destaca la complementariedad de


los servicios prestados. Como demuestra la tabla nº 4 se pueden encontrar negocios
donde se ofrecen varios servicios en un solo local: bar–carnicería, bazar–locutorio,
locutorio–peluquería, etc. Esta situación explica la necesidad de ampliar la oferta para
obtener una rentabilidad óptima. Entre un gran número de empresarios entrevistados
existía la opinión de que estos negocios dan para “mal vivir”, y que se hace necesario
recurrir a la mano de obra familiar —sin salario— y la duplicidad de servicios, así como
permanecer abiertos todo el día e incluso los fines de semana.
Como también demuestra la tabla nº 4, la actividad con mayor desempeño es el
locutorio y los envíos de dinero. Aunque en este caso concreto el inmigrado, en algu-
nas ocasiones, es un simple empleado de las grandes compañías que operan a escala
internacional, donde su papel es atraer a sus coétnicos. En este caso se diría que esta-
mos ante negocios que abastecen a inmigrantes pero que no son de propiedad étnica.
Los negocios étnicos en Almería

193
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Tabla 4
Tipo de actividad

Actividad Número Porcentaje

Alimentación 11 8,1
Bar–carnicería 1 0,7
Bar–alimentación 1 0,7
Bar–locutorio 1 0,7
Bar 10 7,4
Bazar–carnicería 1 0,7
Bazar–comercio de alimentación 1 0,7
Bazar–locutorio 2 1,5
Bazar 19 14
Carnicería–alimentación–bazar 1 0,7
Carnicería–locutorio telefónico 5 3,7
Carnicería 22 16,2
Chucherías 1 0,7
Droguería, artículos de peluquería 1 0,7
Locutorio–alimentación–peluquería 1 0,7
Locutorio telefónico–envío de dinero 47 34,6
Manualidades 1 0,7
Pastelería 1 0,7
Peluquería 1 0,7
Plantación de hierbabuena 1 0,7
Reparación y venta de electrodomésticos 1 0,7
Taller mecánico 1 0,7
Textil 2 1,5
Tienda de bolsos 1 0,7
Toda clase de artículos 1 0,7
Zapatería 1 0,7
Total 136 100

Fuente: Elaboración propia a partir del trabajo de campo.

La clientela que acude a estos negocios va a variar dependiendo de la ubicación:


los negocios situados en los incipientes enclaves tienen una clientela casi exclusiva de
coétnica, frente a los negocios situados en otros lugares y, en especial en zonas turís-
ticas, caso de la Urbanización de Roquetas de Mar y Aguadulce (22), donde se abas-
tecen de clientes de diversa procedencia.

22. Son significativos los puestos ambulantes en los paseos marítimos donde los inmigrados se dedican a
194 hacer trencillas, a vender camisetas, gafas de sol, etc.
A MODO DE CONCLUSIÓN
El mercado de trabajo capitalista mantiene un alto grado de segregación según activi-
dades, ocupando el inmigrado los puestos de mayor flexibilidad y precariedad. Esta
segregación, unida intrínsecamente a la discriminación, provoca una serie de reaccio-
nes perjudiciales para el colectivo que tiene difícil solución. Hasta ahora los trabajado-
res extranjeros han ocupado y continúan ocupando los puestos menos valorados de la
cadena productiva. Asistimos, por tanto, a un proceso de etnodiscriminación, donde se
produce una doble sustitución étnica en el mercado de trabajo sin cualificar, en un pri-
mer momento la población autóctona por la inmigrada y, en un segundo momento, la
de trabajadores de una nacionalidad por la de otras, en función de las preferencias del
empresario por unas etnias u otras, escondida siempre detrás de algún tipo de justifi-
cación poco sostenible objetivamente.
La dualización del mercado asimismo es una trampa que impone el sistema econó-
mico de la que es muy difícil escapar, la decisión del inmigrado de instalarse como autó-
nomo es una de las posibles vías de salir de esa situación de exclusión económica y
social. Una vez instalados de manera autónoma en el mercado consiguen un mayor
grado de integración social aún cuando se da cierta autosegregación voluntaria para
favorecer el florecimiento de sus negocios.
Pero la realidad, en ciertos casos, se ha convertido en una trampa de difícil solución.
Las posibilidades de instalarse como autónomo pasan por una legislación vigente muy
restrictiva, una estancia en el país de destino prolongada, una cantidad de dinero inicial
considerable y, por supuesto, una mentalidad de sacrificio y de autoexploración familiar
y, finalmente la disponibilidad de una clientela consolidada, bien a través de los coétni-
cos, bien con otro tipo de clientes.

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197
¿Trabajadores,
temporeros,
inmigrantes
y extranjeros?
Cuando el no ser
español cuenta más
que el ser trabajador.
El caso de Jaén (1)
Raquel Martínez Chicón
Laboratorio de Estudios Interculturales
Universidad de Granada

El olivar en Jaén es considerado pilar y sector estratégico de la economía jiennense. No


es extraño que uno de sus retos y, por tanto, de la economía global de la provincia, esté
relacionado con la comercialización del aceite, en un contexto de competencia interna-
cional en el que es fundamental la “integración” de un producto local, que es necesa-
rio obtener con una fuerza de trabajo, del mismo modo, cada vez más internacional.
Con el objetivo último de la competitividad, el periodo de duración de la recogida de
la aceituna se reduce en beneficio de la productividad y de la calidad del fruto. La reco-
gida en el momento justo de su maduración aumenta la productividad del fruto, y la

1. El presente texto ha sido elaborado a partir de la investigación que constituye mi tesis doctoral, Mercados
laborales, inmigración extranjera y construcción de la diferencia. Una etnografía sobre la presencia de traba-
jadores extranjeros en la recogida de la aceituna en la provincia de Jaén. 199
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía rapidez en la recogida hace que el árbol sufra menos para la cosecha posterior y reduz-
ca su vecería, es necesario, por tanto, reducir el tiempo de recogida e intensificarla.
Estas labores de recolección venían siendo desempeñadas hasta ahora por los trabaja-
dores autóctonos e inmigrantes nacionales de otras provincias, que se trasladaban a
Jaén durante el tiempo que ocupaban las campañas de recolección de la aceituna.
Aunque son muchos los inmigrantes españoles que continúan acudiendo en la época
de la recolección, la reducción del tiempo de recogida y del número de jornales, ha pro-
vocado que a muchos de ellos ya no les resulte rentable el desplazamiento por tan poco
periodo de tiempo, pudiendo, en el caso de disponer de algún tipo de cobertura eco-
nómica, poder rechazar determinados trabajos por sus condicionantes laborales, sala-
riales, etc. Es necesario entonces, poder contar con una mano de obra dispuesta a
insertarse en un mercado laboral fragmentado y precario en el que se puede trabajar
incluso un solo día con el mismo patrón: la mano de obra extranjera.
La población extranjera que acude a la Provincia de Jaén responde perfectamente
al perfil de la mano de obra requerida en su más importante sector, el olivar: varones,
jóvenes, precarios, flexibles y de gran movilidad geográfica y temporal. Así, su presen-
cia está determinada por una demanda de trabajadores en un sector agrícola como el
del olivar que, por sus características de temporalidad y flexibilidad (traducidas en pre-
cariedad en su mercado laboral por la necesidad en la reducción de costes) (2) no
resulta atractivo a los trabajadores nacionales y que, además, significa un modo de
inserción laboral, aunque precario, fácil y relativamente rápido a aquellos extranjeros a
los que se les “veta” la entrada en mercados laborales de una mayor estabilidad y con
posibilidades de movilidad ascendente.
El desarrollo rural se ha visto frenado por las relaciones de intercambio interna-
cionales. La débil capacidad financiera de los agricultores, la ausencia de conciencia
como colectivo de trabajadores y la falta de profesionalización, provoca que el trabajo
en el campo se convierta en un refugio y aumenten las modalidades de contratación
fuera del cauce legal. El actual sistema de contratación verbal, o a través de interme-
diarios, está flexibilizando aún más la actividad agraria; y el hecho de que la actividad
sea de temporada y cada vez se vea reducido el tiempo de recolección permite al agri-
cultor eludir sus obligaciones legales que dejan al trabajador temporero en situaciones
de desprotección. Al no existir contratos escritos se produce un incumplimiento cons-
tante de las normas laborales: varía el salario, varía el número de horas de la jornada,
se trabaja sin seguro, no consta el desplazamiento al tajo ni reduce la jornada, no se
pagan las horas de una jornada cortada por lluvia, etc, y el despido se limita a un “maña-
na no vuelva” también verbal, con absoluta pérdida de sus derechos sobre los que no
pueden reclamar con el miedo que crea al resto de la cuadrilla, que no reclama sus
derechos ante el miedo de ser despedidos.
Es importante señalar que la realidad de la recogida de la aceituna afecta tanto a
extranjeros como a nacionales, ambos trabajadores asalariados están insertos en un
mercado precario, flexible y profundamente irregular. No obstante, la situación de des-

2. La búsqueda de la minimización en los costes totales, una calidad que permita poner en el mercado un
aceite competitivo y el cuidado de los olivos para el mantenimiento de los rendimientos en la producción, se
traduce en un aumento de la intensificación del trabajo y por tanto de la mano de obra. A pesar de que
muchas operaciones del cultivo están mecanizadas (maquinaria en la poda, vibradora, barredoras, etc), y que
en algunos aspectos se ha conseguido el abaratamiento de los costes, en el olivar se requiere gran cantidad
200 de mano de obra que otros cultivos no requieren.
protección jurídica, económica y social (y el mantenimiento de esta situación) de los tra-
bajadores extranjeros hace de ellos un blanco perfecto para la reproducción de los ele-
mentos de dominación en el trabajo y proporciona al empresariado “nuevas posibilida-
des” de ser competitivos en un “nuevo marco global”. Lejos del vaticinio del fin del tra-
bajo, el trabajo estable en España aparece cada vez más cerrado no sólo a esta pobla-
ción trabajadora extranjera. La mayor parte de los trabajadores nacionales se encuen-
tran de igual forma integrados en unas estructuras laborales desintegrantes. Son en
estas estructuras precisamente en las que empiezan a participar los extranjeros en la
Provincia de Jaén, pero con un añadido diferenciador respecto a éstos, el condicionan-
te de no ser ciudadanos.
La población extranjera que acude a las campañas de recogida de la aceituna en la
provincia de Jaén es (además de otras muchas más cosas) trabajadora, inmigrante,
extranjera y temporera. En función de la/s variable/s que se haga/n destacar sobre el
resto, variará el tratamiento en el discurso que de estas personas se haga, el trato que
se les dé en la práctica, la convivencia que se genere y las intervenciones que se des-
tinen a ella.
A continuación pasaremos a comprobar si alguna/s de esta/s pertenencia/s se
prima/n sobre el resto y, en el caso de que así sea, cuál o cuáles de ellas se prioriza/n

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros? Cuando el no ser español cuenta más que el ser trabajador. El caso de Jaén
y es/son determinante/s en la caracterización y la definición de todo un colectivo. Para
ello analizaremos, a través del discurso de los agentes relacionados con la población
extranjera que acude a Jaén a la recogida de la aceituna, las líneas que se presentan
en relación a los mecanismos de regulación y sanción en las relaciones laborales del
mercado de la aceituna, las maneras de hacer frente a algunas de las problemáticas
surgidas en el campo de lo social y de lo laboral y la calificación que de ellas se hace,
en definitiva, la consideración que de la población trabajadora extranjera se tiene en la
Provincia de Jaén.

¿EN DEFENSA DE LOS INTERESES LABORALES O SOCIALES?


LAS INSPECCIONES DE TRABAJO
Ante la gran cantidad de irregularidades existentes en el terreno agrícola y sus conse-
cuencias, numerosos son los comentarios que sobre ellas se realizan desde los dife-
rentes ámbitos que mantienen relación con el sector del olivar y/o el bienestar sociola-
boral de los trabajadores en general y de los extranjeros en particular.
Las relaciones laborales han experimentado a lo largo del tiempo un importante avance,
los derechos y obligaciones de empresarios y trabajadores aparecen cada vez más cla-
ros, y, sin ni siquiera tener que referirnos a los Pactos Sociales, en los acuerdos y con-
venios entre sindicatos y patronales, los mínimos a cumplir actualmente no resultan muy
difíciles de acordar. Sin embargo, y aunque no resulta difícil “sobre la mesa” acordar los
mínimos y que éstos sean conocidos y reconocidos por las partes, la puesta en práctica
de los mismos se complica. Nos encontramos ante un sector agrícola en el que las rela-

201
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía ciones laborales no están tan reguladas como debieran, porque, entre otros motivos,
muchas veces el control de esta regulación no resulta ventajoso ni a unas ni a otras par-
tes. Aunque parezca paradójico y casi insostenible, la petición de una cierta relajación en
los controles y sanciones ante el incumplimiento de la normativa laboral es una realidad
tan contradictoria y cierta como la necesidad de mano de obra extranjera en una pro-
vincia en la que existen unos índices muy elevados de desempleo autóctono.
Desde y para la administración el control de las normas y las sanciones ante su incum-
plimiento son armas fundamentales. Aseguran la evitación de situaciones de fraude por
una parte y de explotación de trabajadores por otra. No obstante, reconociendo la efi-
cacia que las diferentes campañas de inspecciones laborales (incluidas aquellas en las
viviendas como centros de trabajo) han tenido en los resultados de una mayor concien-
ciación del empresariado en el cumplimiento de la normativa, desde algunos sectores
de la administración estas campañas no se reconocen como necesarias en la recogida
de la aceituna, ya que, de manera contraria a la realidad con la que nos encontramos,
tampoco se conoce que existan irregularidades en las contrataciones:

(...) irregularidad en las contrataciones... no, aquí de eso no, aquí eso en la aceituna no
sucede, no, aquí empezamos... como hacemos las campañas, es que tenemos, lo mismo
que tenemos las campañas de los cortijos tenemos también, es decir, nosotros somos
conscientes de que la campaña de la aceituna aquí es algo suis géneris, específico y que
genera una serie de problemas y de tensiones en el mundo laboral en un momento dado
que es el tiempo de la producción, entonces lo mismo que hacemos las campañas de los
cortijos hacemos una campaña especial de inspección de trabajo y antes, antes había a
lo mejor había cuadrillas que no daban de alta a ninguno los empresarios, pero sobre
todo pequeñitos empresarios y tal, pero desde que se hace la campaña y se ha cogío a
gente en los cortes y se han levantao sanciones contra los empresarios que lo han hecho
pues la gente va al INEM y pide su oferta genérica de tantos trabajadores y luego les
mandan más para que él seleccione, es decir, llevamos varios años que no nos encon-
tramos ya con casos de gente sin dar de alta, eso no quiere decir que haya incluso algu-
no... se ha producido la cultura del trabajador que está en desempleo o cobrando el
desempleo deja de percibir el desempleo y se da de baja y se va a la aceituna y luego
después lo recupera otra vez y tal, eso ha disminuido muchísimo, la irregularidad en la
contratación ha disminuido muchísimo. No hay un contrato firmao, es decir, no hay un
contrato... en la aceituna no se produce un contrato entre empresario y trabajador, sino
que el empresario va al INEM y solicita una... hace una oferta de trabajo, por ejemplo,
necesito 20 y le mandan 40 para que él elija a los 20, o le dice oye que yo quiero ir a tra-
bajar a la aceituna contigo... sí, pues ve y apúntate al INEM que voy a pedir la oferta y
daré tu nombre, porque el empresario puede poner, no tiene porqué hacer la oferta
genérica, pueda hacerla nominal, se lo mandan y ya está y ésto está funcionando, y están
dando de alta a la gente... ya no se arriesgan a eso, está bien, yo de eso no me puedo
quejar, pero además no te creas que es sólo por las sanciones porque no hemos tenido
que sancionar mucho sino que se pasó de una situación en que los inspectores no iban,
de no haber una cultura en la aceituna de decir, esto es así y es algo especial y hay que
hacer una campaña especial, cada año, y entonces pues claro. En el momento en el que
se pusieron en marcha las inspecciones, el primer año se cogió gente y tal y el segundo
ya se reguló, ya no se arriesgan, no, no me puedo quejar de eso verás, irregularidad... no
hay, no hay (Representante Político Provincial, 2000).

202
Ha habido una mejora en el control de irregularidades, como nos lo exponía en el ante-
rior discurso un representante político de la administración, pero también una mejora
en la no localización de tantas irregularidades como las que se venían observando, fruto
de esa mejora en el control. A raíz de unas ciertas medidas represivas adoptadas con-
tra aquellos trabajadores que cometían actuaciones fraudulentas, tales como trabajar en
situación irregular percibiendo el subsidio de desempleo, jubilación, estar indocumen-
tado, etc, y de otras medidas que han sido incluso más contundentes (elevadas san-
ciones económicas e incluso penas de prisión) contra aquellos empresarios que no
tenían las contrataciones en regla, lo que significaba fraude al no cotizar por sus traba-
jadores y posibilidades de mantener relaciones laborales sin las mínimas condiciones de
trabajo, se han “visto” muy reducidas las irregularidades contractuales cometidas en el
sector de la aceituna:

(...) aquí ha habido una necesidad gordísima de recolección de aceituna pero el proble-
ma de estas familias es que la mitad de ellos vienen indocumentaos, claro cuando hay
unas inspecciones en el campo pues nadie se atreve a llevar gente así, es que son
500.000 ptas. Lo que te echan de multa en el caso de que te cojan a uno que no lo ten-
gas dao de alta y ya no sólo eso, que es un riesgo, que le pasa cualquier cosa y dime...

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros? Cuando el no ser español cuenta más que el ser trabajador. El caso de Jaén
y eso no puedes... (Empresaria agrícola, 1999).

Muchos empresarios muestran serias preocupaciones ante las sanciones impuestas


que significan, en muchas ocasiones, para los pequeños agricultores, el pago en metá-
lico de casi la totalidad de los beneficios obtenidos con la recolección. Las medidas de
control e inspección del trabajo se ampliaron y modernizaron con la utilización de avio-
nes que, con vistas aéreas de los tajos, comprobaban el número real de trabajadores
en las parcelas, para la posterior visita e inspección en el campo:

pero sin papeles de eso no, porque en eso es bastante serio y en la parte esta lo mismo,
y además ya con las cosas de eso de esos aviones y esas cosas pues sirven un poquito
más de prevención en el sentido, eso de que desían de la vigilansia aérea, sí, sí, sí, sí, ha
habido muchas ispesiones y por suerte, a dios grasias a mi no me ha venido ninguna,
pero en fin, se buscaban las cuadrillas para ver los que estaban dados de alta y demás y
ha habío 2 o 3 años de vigilancia (...) (Empresario agrícola, 1999).

Durante un tiempo estas medidas han sido efectivas, creando una sensación de miedo
al castigo y a la sanción económica. Sin embargo, ante la realidad existente en la reco-
lección de la aceituna, desde las propias delegaciones de Trabajo (actual Delegación
de Empleo) y de Agricultura, se ha considerado que estas medidas han llegado a ser
excesivas y no siempre beneficiosas. Cierto es que se han mejorado los cortijos y otras
viviendas a través de las denuncias sobre su habitabilidad, pero también se han
abandonado o dejado de ofrecer a los trabajadores por no poder adecuarlos a las exi-
gencias de la normativa. Y cierto es que se han regulado en algo las contrataciones,
pero con ello se ha perjudicado la contratación de algunos trabajadores que se encuen-

203
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía tran en situación irregular, siendo en ocasiones su único medio de subsistencia, y se ha
impedido que muchos pequeños empresarios, ante la escasez de mano de obra hayan
cubierto sus objetivos de calidad y competitividad. Esta doble consecuencia de las ins-
pecciones es conocida por todos los colectivos, que incluso en perjuicio de algunos de
sus intereses, han visto más beneficioso la defensa de otros. Este es el caso de la patro-
nal, que por una parte no aconseja al empresariado la contratación irregular de traba-
jadores por las consecuencias, no sólo sancionadoras en términos de multas económi-
cas sino también en términos de indemnizaciones ante accidentes laborales, de las con-
trataciones al margen de la legalidad:

(...) en este terreno yo inclusive no lo recomiendo, primero porque no es legal y segundo


porque estás corriendo un riesgo tremendo de decir que... vamos a suponer que no te
coge la inspección de trabajo y en vez de estar pagando a un señor su jornal le estoy
pagando menos, al final ese es el objetivo ¿no? O puede ser el objetivo, o ante la necesi-
dad de coger mi cosecha no pago menos, pago lo mismo pero llevo a un ilegal ¡te equi-
vocas! Te puedes estar equivocando, si esa persona sufre un accidente en tu explotación...
le tienes que dar la finca, la casa y la mujer (3) como te descuides... está así el tema labo-
ral porque al no estar cubierto con la seguridad social el responsable eres tú, y no vale eso
de decir ese hombre es que no tenía que estar aquí, que debería de ser, mire usted, a ver,
este señor está regular o irregular, el hecho es que está y el hecho es que ha trabajao con
usted ¿no? Y el hecho es que ha sufrío un accidente con usted y el responsable es usted,
y el trancazo que te meten es de aquella ¿eh? (Representante empresarial, 2000).

Y por otra parte pide expresamente a la administración un poco de relajación en las


medidas de sanción para poder recoger la aceituna, considerando que, aunque no es
la mejor forma de regularizar las situaciones, es la única manera de poder enfrentarse
a las necesidades del mercado. Así nos lo expresaba un representante empresarial:

(...) aunque vengan en situación irregular son contratados en su mayoría y somos cons-
cientes. Y somos conscientes pues porque cuando te hace falta un trabajador pues tienes
que contratarlo, y son conscientes la Administración y aunque ellos no quieran decirlo en
público y se levanta la mano, y nosotros lo exigimos, cada vez que hay mesas de nego-
ciación, vamos, cuando se produce todos los años las campañas justo unas reuniones que
tenemos tanto con el Gobierno Civil o la Subdelegación del Gobierno ahora como con la
Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía, todos los años reiteradamente lo pone-
mos de manifiesto, que si la situación, si esa situación no se les da una respuesta admi-
nistrativa de regularizar su situación de poner contratos de trabajo, pues se tiene que
levantar la mano, y de hecho se levanta la mano (Representante empresarial, 2000).

que continúa analizando la situación, y ve que ante la falta de mano de obra y la llega-
da de trabajadores extranjeros, en una gran proporción sin documentación, la solución
del problema no se encontraría en el castigo y sí en la regularización de la situación de
estas personas, solución que debería empezar por la modificación de la política de
cupos y contingentes, adaptándola a las necesidades reales del campo:

3. Aunque no es el tema que nos ocupa, obsérvese en el comentario de la posibilidad de ser sancionado, el
204 temor a la pérdida de las tres “posesiones” más preciadas del hombre: las tierras, la casa y la “mujer”.
(…) hay inspecciones de trabajo pero que se levanta la mano, hombre siempre y cuan-
do y esto sí quiero remarcarlo pues en términos generales pues evidentemente en que
el trabajador sea un trabajador en una situación irregular pues hay que pagarle pues sus
derechos en arreglo como al resto, se les paga con arreglo al convenio colectivo del
campo, incluso se edita un convenio en dos o tres idiomas, en árabe y en musulmán, sí,
en árabe y que... siempre pues hay algún que otro desaprensivo que... pero bueno, que
no se puede generalizar que son casos puntuales, pero que ahí es donde estamos estan-
cados, en el tema de la vivienda y en el tema de la regularización, o sea, Andalucía nece-
sita y en el olivar se necesita pues sistemas que permitan ampliar los cupos aunque sea
en periodos pequeños ¿por qué? Pues porque necesitamos la mano de obra esa, es
necesaria, es absolutamente necesaria y cada vez hay menos mano de obra
(Representante empresarial, 2000).

Frente a la lógica rentabilista de este discurso, esperaríamos de la otra parte implicada,


la de los trabajadores, la petición de que se fortalecieran los controles sobre el cumpli-
miento del Convenio y de la normativa laboral, que en última instancia puede favorecer
o perjudicar en mayor medida al jornalero. Sin embargo, el discurso de los sindicatos
está más equilibrado, entre las dos posturas de presión por una parte y relajación en
otra, en relación a las sanciones. Por una parte se insiste a la patronal en la necesidad

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros? Cuando el no ser español cuenta más que el ser trabajador. El caso de Jaén
de cumplir con las exigencias del Convenio y de regular los derechos de los trabajado-
res y, por otra, ante la propia necesidad de trabajo que tienen muchos de estos traba-
jadores y la única posibilidad de supervivencia que éste supone, (uniendo a ello la con-
dición de extranjeros), se pide, dependiendo de los casos y siempre que no supongan
una vulneración de los derechos de los trabajadores, una cierta relajación de las ins-
pecciones de trabajo y de habitabilidad de los centros, que en última instancia perjudi-
can más al trabajador que al empresario, eliminando las posibilidades de trabajo y alo-
jamiento que éstos tienen.
Frente a los discursos que consideran que las medidas de control ya han obtenido
los frutos necesarios y la concienciación del empresariado con las obligaciones que
éste tiene con los trabajadores ya está conseguida, y por tanto no es necesario seguir
en la misma línea de férreo control, nos encontramos con que el temor del empresaria-
do no es tal como el que se ejercitó con la realización de unas campañas fuertes de ins-
pección, y que la necesidad de la recogida muchas veces sólo entiende de la posibili-
dad de recoger la cosecha, arriesgándose a tener que pagar una multa y arriesgando
la seguridad de los trabajadores:

(...) mira, cuando empieza la aceituna y a todo el mundo le entra el apuro que pasa unos
días que no encuentras gente para cogerla entonces contratan o bueno, que corren el
riesgo, que dicen bueno, pues te vienes y si llegan los inspectores sales corriendo, no va
a ser la coincidencia que tengamos esa mala suerte ¿no? (Empresaria agrícola, 1999).

De esta forma nos encontramos ante dos posturas no coincidentes y no contradicto-


rias, que piden regulación y relajación en la regulación de las contrataciones.
Estaríamos ante una aceptación generalizada de que una “flexibilidad controlada” per-

205
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía mitiría movilizar algunos aspectos rígidos del mercado de trabajo que obstaculizan la
competitividad, la maximización de beneficios, el crecimiento económico y la creación
y/u ocupación de ciertos puestos de trabajo (4) (Sarfati H. y C. Kobrin, 1992).
Numerosas han sido las campañas de información al trabajador del campo sobre el
contenido del Convenio y sobre sus derechos como trabajador, numerosas las actua-
ciones informativas y formativas de la administración, sindicatos, los servicios sociales y
asociaciones y ONG, sobre los derechos de los extranjeros, y también numerosas las
advertencias que, desde las asociaciones empresariales, se han ofrecido a los agricul-
tores acerca de los riesgos de realizar contrataciones irregulares. Pero el ser competiti-
vo en un mercado local y con un producto local pasa por la capacidad de generar bene-
ficios al mínimo costo, costo sólo reducible en el mercado del olivar en la actividad de
la recolección, o lo que lo mismo, en la mano de obra. Si las medidas legislativas en
materia laboral no aportan suficiente margen para que el empresariado pueda mover-
se y ajustar la mano de obra a las necesidades reales de un mercado competitivo en un
marco cada vez más global, habrá que flexibilizar esas medidas para que éstas se pue-
dan equilibrar. Este sería el ideal del discurso empresarial que ve en la flexibilidad de las
condiciones de empleo y en la diversificación de las relaciones contractuales la única
forma de enfrentarse a los cambios y demandas del mercado del olivar.
Sin embargo, este hacer la “vista gorda” en parte solicitada y proporcionada por
todos tiene una doble cara. Las consecuencias de esta “relajación”, de esta “flexibilidad
controlada” aunque se presentan como beneficiosas para el empresario y el trabajador,
puede terminar traduciéndose, tal y como lo interpretan muchos de los trabajadores
extranjeros y como también acusan las asociaciones sindicales, en una mayor despro-
tección del propio trabajador que viene a afianzar la ya desprotección jurídica, laboral y
social en la que se encuentra, impidiéndole salir del círculo vicioso de la marginalidad,
al no contar ni con posibilidades de regularizar su situación jurídica, ante la imposibili-
dad de demostrar la posesión de un trabajo, ni defender legalmente sus derechos labo-
rales como trabajador.

LOS TRABAJADORES EXTRANJEROS:


¿TRABAJADORES O EXTRANJEROS?
Dependiendo de dónde se ubique la actuación y para quién vaya dirigida, nos encon-
traremos con grupos y colectivos de atención claramente definidos y delimitados. Pese
a que la realidad es compleja y no seccionable, al igual que la identidad de los indivi-
duos, continentes de innumerables referentes, pertenencias e identificaciones, en
numerosas ocasiones éstos se clasifican y encuadran para ser delimitados, comprendi-
dos, relacionados y diferenciados. Esta es una de las múltiples formas en las que cons-
truimos la realidad y la simplificamos para hacerla más comprensible (García Castaño,
Granados Martínez y Pulido Moyano, 1999), más aún en aquellas ocasiones en las que

4. Muy en consonancia con este discurso, aunque en un sentido menos moderado, de flexibilidad “no tan
controlada”, es decir, de flexibilidad entendida como precariedad, nos encontramos con las actuaciones del
actual gobierno central que considera que, como bien recoge Luis Abad (2002, 467): (...) por mal pagado
que esté, por precario que sea, un mal empleo es, al fin y a cabo, un empleo, y un parado menos que se con-
206 tabiliza como tal tanto en la EPA como en las listas del INEM.
lo “extraño” supera las categorías de clasificación con las que contamos para interpre-
tar y comprender aquello que nos rodea.
La presencia de trabajadores extranjeros en la Provincia de Jaén, aunque como un
fenómeno previsible y consecuente con los cambios de un mercado cada vez más inter-
nacional y por tanto con una mano de obra igualmente internacional, ha sido aceptado
en el ámbito laboral de diversas maneras (positiva, neutra o negativamente) depen-
diendo de quien percibiera esa presencia, y ha producido no pocas reacciones de
rechazo o proteccionismo en los ámbitos sociales. Estas diferencias en la percepción de
un mismo fenómeno ha provocado diferentes actitudes y comportamientos respecto a
él. Así, mientras para el sector empresarial la presencia de extranjeros se ha identifica-
do con la posibilidad de contar con una oferta de mano de obra y con un “ejército de
reserva” para la intensificación del trabajo, el aumento en la producción y en los rendi-
mientos de la producción, para muchos de los trabajadores autóctonos o inmigrantes
nacionales ha significado un importante contingente de competitividad en la lucha por
unas mejores condiciones laborales y salariales.
Frente a aquellos agentes relacionados con los extranjeros en tanto trabajadores, las
percepciones de los agentes sociales ante este nuevo colectivo, si bien no han obvia-
do su condición de trabajadores, han supeditado en algunas ocasiones todas aquellas

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros? Cuando el no ser español cuenta más que el ser trabajador. El caso de Jaén
otras características personales, sociales, económicas, políticas y culturales relaciona-
das con el mundo laboral a la condición que los va a determinar, generalmente de forma
desventajosa frente al resto de los trabajadores nacionales, en cualquier ámbito de la
vida, esto es, su condición de extranjeros. De esta forma, cuando comenzaron a plan-
tearse las primeras problemáticas relacionadas con la presencia y estancia de trabaja-
dores extranjeros, ante la imposibilidad del empresariado a la cesión de alojamientos o
ante las negativas de cesión o alquiler de estancias diversas, fueron los agentes socia-
les los que plantearon una serie de actuaciones de urgencia para paliar unas necesi-
dades, que si bien eran consideradas como derivación de problemáticas del ámbito
económico y laboral, por las características de las problemáticas y del colectivo que las
padecía y provocaba a su vez, habían pasado a formar parte de todas aquellas actua-
ciones en el campo de la intervención social. Las primeras acciones fueron enfocadas
y llevadas a cabo desde los servicios sociales junto a las ONG y asociaciones de carác-
ter social y religioso, estando destinadas a la atención social de unas necesidades bási-
cas de urgencia del “nuevo colectivo de intervención social”, tales como el alojamiento,
las condiciones de sanidad, alimentación y vestido, problemáticas más destacadas del
colectivo de trabajadores extranjeros que acudían a la recogida de la aceituna.
A su vez, la presencia de estos nuevos jornaleros, frente a ser percibida como la lle-
gada de un refuerzo en la mano de obra en el ámbito laboral, en los contextos de las rela-
ciones sociales fuera de los marcos laborales del propio tajo, fue acogida con reticencias
por parte de la población autóctona en general que comenzó a expresar todos aquellos
prejuicios existentes contra los “inmigrantes”, materializándolos en actitudes y comporta-
mientos de rechazo, por lo que las intervenciones derivaron a necesarias, y de nuevo
“urgentes”, campañas de información y sensibilización de la población nacional.

207
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Las acciones relacionadas con la sensibilización de la población autóctona nacional (5)
incluían información sobre los recursos que se prestaban a los trabajadores tempore-
ros, nacionales y extranjeros, recuerdos de un pasado reciente de emigración al extran-
jero de trabajadores españoles en busca de trabajo o mejora de empleo y la necesidad
de acoger como iguales a unos trabajadores que venían a buscar trabajo y que salían
de sus países ante unas condiciones sociales, políticas y económicas que no permitían
la consecución de un bienestar que habían tenido que buscar en España, y más espe-
cíficamente en Jaén. Tanto en los mensajes destinados al colectivo nacional asentado
como al empresariado, las referencias al motivo último del porqué de la llegada de los
extranjeros ha sido también un continuo:

(...) los extranjeros empiezan a llegar cuando aumenta tanto la producción de aceituna,
que ya con los de aquí y con los que venían de fuera no se puede recoger, si no vinieran
los extranjeros se caería y se perdería muchísimo dinero, o directamente no se recogerían
los frutos del árbol (Trabajadora Social, 2000).

Esta afirmación es recogida por la mayoría de los agentes sociales que intentan hacer
ver al sector empresarial la responsabilidad relativa a la cobertura de determinadas
necesidades de los extranjeros, en tanto trabajadores a su servicio, frente a la atención
prestada desde los organismos de acción social en tanto inmigrantes extranjeros:

(...) pues dije pero bueno si aquí no se ha dicho nada nuevo, muy bien lo que deba de
ser, las propuestas y tal y cual pero claro, allí había gente que lo planteó diciendo pero
bueno esto aquí no hay empresarios, aquí no hay nadie de Trabajo, no hay nadie del
INEM y estas personas tienen problemas de trabajo y problemas de vivienda y no... no
había nadie implicado en ese sector tampoco, yo creo que hay que presionarlos de algu-
na manera e instarlos a que este no es un problema sólo de Asuntos Sociales, porque
sean inmigrantes, es que son personas como quien sea y tienen los problemas que otras
personas, y eso es lo que pienso yo (Trabajadora Social, 1999).

En este sentido, y dentro de las campañas de sensibilización, al colectivo empresarial


se le ha informado y enviado misivas desde la administración local y provincial. Se ha
pretendido hacerles comprender la necesidad, y en cierta medida la “obligatoriedad”,
de ofrecer vivienda a sus trabajadores. Pero teniendo en cuenta que muchos de ellos
no disponen de sitios donde alojar a los trabajadores, no se ha puesto tanto el acento
en el empleador como dador de la vivienda como en intercesor y facilitador de alquiler
entre los propietarios de inmuebles y los extranjeros.
También son conscientes muchos de los empresarios y de las asociaciones empre-
sariales de que el hecho de que los extranjeros aparezcan en los municipios está deter-
minado por la necesidad y el reclamo de mano de obra. Sin embargo, una vez que se
comienzan a tratar temas relacionados no con la causalidad de la llegada, sino con las
consecuencias de la misma, la mayoría de los colectivos implicados con la presencia de
extranjeros en la recogida de la aceituna coinciden en señalar que, todos aquellos pro-

5. Realizadas a través de los medios de comunicación mediante pequeñas cuñas publicitarias y a través de
208 los servicios sociales comunitarios con la distribución de posters y trípticos.
blemas que aparecen relacionados con la población extranjera y que no tienen directa
relación con los procesos de trabajo o no se dan en los contextos de las relaciones
laborales en el interior de los lugares de trabajo, en los tajos, salen a un nuevo entorno,
el social, deslindado de la responsabilidad patronal. De esta forma nos comentaba un
representante de la Federación de Trabajadores del Campo de CCOO:

(...) hombre lo del tajo si que es verdad que son problemáticas laborales ¿no? eso, de eso
no cabe la mayor duda ¿no? y los otros pues claramente temas sociales porque qué duda
cabe de que todo influye ¿no? todo influye, pues bueno, el no tener unas condiciones
óptimas pues eso quiere decir que no es de un día ni dos, eso quiere decir que se viene
arrastrao y que eso se da también por la precariedad que hay en el empleo pues por
supuesto, eso esta claro ¿no? (Representante Sindical/Trabajadores del Campo, 2000).

Así, las problemáticas a las que se enfrenta el colectivo extranjero en Jaén, aunque
directamente relacionadas o derivadas de cuestiones laborales, plantean nuevas nece-
sidades que terminan siendo contextualizadas en el ámbito de lo social y que exigen de
respuestas igualmente sociales. Pero los terrenos laboral y social son difíciles de des-
lindar y, en ocasiones, todas aquellas cuestiones–problema que de una manera u otra

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros? Cuando el no ser español cuenta más que el ser trabajador. El caso de Jaén
afectan a ambos terrenos, y no tienen una igual definición o encuadre en un contexto
determinado para todos los colectivos, se encuentran en situaciones difuminadas, a las
que se termina haciendo frente cuando comienzan a acentuarse y desde aquellos sec-
tores de intervención que mayores posibilidades de actuación tienen o menores intere-
ses de rentabilidad económica.
De esta forma, algunos de los problemas de los trabajadores extranjeros relaciona-
dos con el mundo laboral, al que tanto sindicatos como patronal, en cuanto temas labo-
rales, deberían hacer frente, han sido trasladados al terreno de la intervención social
(tanto dentro como fuera de las esferas sindicales), mientras algunos de esos mismos
problemas, “sufridos” por la población trabajadora nacional, siguen teniendo respuesta
por parte de las instituciones laborales.
Este sería el caso de las intervenciones llevadas a cabo por los sindicatos de clase,
en el caso de Jaén, UGT y CCOO. Ambos sindicatos tienen una larga tradición en rela-
ción a la inmigración en España, tanto como el tiempo en el que España comenzó a
aparecer como un país de inmigración, que por otra parte ya vimos como es una tradi-
ción muy reciente, sobre todo respecto a otros países de la Unión Europea.
Con respecto a la inmigración, los sindicatos de clase pueden optar por adoptar
varias medidas o posturas (Cachón, 1999): exigir controles de inmigración para evitar
la entrada de extranjeros en el mercado de trabajo nacional, destinar aquellos puestos
de trabajo menos cualificados y más inestables en momentos de recesión económica o
crisis, o luchar por una política de apertura de controles y de estabilización, normaliza-
ción e integración social y laboral de aquellas personas que se encuentren en el país
de destino. Las dos primeras posturas, sin embargo, irían en contra de los intereses del
mercado, del capital, de los propios inmigrantes y de los principios del sindicalismo de
defensa de los derechos de los trabajadores.

209
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Tanto UGT como CCOO, una vez superada la etapa de la transición a la democracia, han
orientado su acción sindical adecuándola a los diferentes contextos políticos y económicos
que han caracterizado a España, reflejando estas adecuaciones en intervenciones y actua-
ciones ante problemas específicos de determinados colectivos de trabajadores en desi-
gualdad social y laboral como pueden ser las mujeres, los jóvenes, y los extranjeros (6).
De esta forma, tanto en uno como en otro sindicato, existen centros de atención espe-
cífica y especializada al trabajador extranjero, en el caso de CCOO son los Centros de
Información para Trabajadores Extranjeros (CITEs), y en el caso de UGT los Centros–Guía
de Inmigrantes y Refugiados. En Jaén, a nivel provincial, ambos sindicatos cuentan con sus
respectivos centros de atención al trabajador extranjero y colaboran con la administración
en aquellos programas destinados a la mejora de las condiciones de vida de la población
inmigrante extranjera que acude a la recogida de la aceituna durante las campañas de reco-
lección. La representación y la participación de ambos sindicatos en la Comisión de
Seguimiento (7) fue constante desde la constitución de este organismo consultivo, sin
embargo, la representación ha venido protagonizada sobre todo desde los centros de aten-
ción al inmigrante, colaborando la Federación de Trabajadores de la Tierra y del campo de
CCOO y de UGT en aquellos aspectos relacionados con la información laboral y sanitaria del
colectivo de jornaleros en general, editando y distribuyendo guías informativas sobre el
Convenio del Campo y los derechos y obligaciones de los trabajadores del campo y de los
empresarios agrícolas.
Antes de la existencia de los centros de atención al inmigrante extranjero, y por tanto,
anteriormente a la presencia de extranjeros en Jaén, los colectivos de jornaleros agrícolas
estaban atendidos a nivel de información y asesoramiento desde los sindicatos del campo
de los sindicatos de clase y desde las diferentes administraciones. El conocer el número de
desplazados al igual que las condiciones sociales y laborales de los trabajadores y de sus
respectivas familias era y sigue siendo una de las tareas que realizaban y realizan ambos sin-
dicatos. Así nos comentaba el responsable del Centro–Guía de UGT de Jaén sobre quiénes
y cuántos son los trabajadores que acuden a la recolección de la aceituna y quiénes son los
que obtienen y manejan esos datos:

(...) cuando nos estaba preguntando que cuánta gente participa yo no tengo esos datos,
pero la Federación de la Tierra sí, entonces estaba un compañero aquí y les dice 100.000
personas, eso en la recolección de la aceituna ¿no? y dice no, no, 100.000 estoy inclu-
yendo a aquel empresario que tiene olivas y el mismo va a coger sus propias aceitunas,
pues esos hay que contarlos ¿no? y entonces los desplazaos ¿cuántos? Pues 20.000, en
total pero 20.000 no todos son extranjeros, estás hablando de desplazamientos internos
también, que al final pues los inmigrantes participarán 4.000, quitando esta campaña que
no creo que han llegao a los 3.000 (Representante Sindical/Inmigración, 2000).

6. Respecto a la población trabajadora inmigrante extranjera, Cachón (1999) examina las actuaciones de los
sindicatos españoles más representativos, UGT y CCOO, destacando cuatro aspectos: la atención individua-
lizada a los inmigrantes por parte de los sindicatos, las posiciones sindicales ante las políticas que inciden en
la inserción de los inmigrantes en el mercado de trabajo, las actuaciones sindicales en los mercados de tra-
bajo donde se insertan los inmigrantes y los sindicatos como empleadores de inmigrantes y la participación
de los inmigrantes en los sindicatos (Cachón 1999, 113).
7. La Comisión de Seguimiento fue creada como una entidad de participación, un órgano consultivo y de par-
ticipación en la toma de decisiones acerca del desarrollo del programa Oleo–Integra. La Comisión estaba
constituida y representada por Asociaciones, ONG y organizaciones sindicales. Entre ellas destacan: Jaén
Acoge, Médicos Mundi y AJI (Asociación Jiennense de Inmigrantes), UGT y CCOO. El objetivo de esta par-
ticipación era contar con el conocimiento de estas entidades y su experiencia de intervención en el terreno
de las migraciones multiplicando el efecto de las acciones a desarrollar y acceder a un mayor sector de la
210 población extranjera, evitando, a su vez, duplicidades de actuaciones, esfuerzos y recursos.
Además de la información del número de personas que participan en las recolecciones,
las Federaciones del Campo y de la Tierra tenían y tienen una función de vigilancia y
denuncia de todas aquellas irregularidades que podían encontrarse en el campo de las
contrataciones, condiciones y relaciones laborales y en aquellos otros ámbitos relacio-
nados con éstos como puede ser las condiciones de habitabilidad e higiene de los cor-
tijos y viviendas en las que se alojaban durante el periodo de recogida, y el grado de
escolarización de los hijos de los trabajadores, también desplazados, en los municipios
en los que se asentaban temporalmente los jornaleros.
Este tipo de funciones se sigue realizando, si bien, algunas de ellas han variado en fun-
ción del cambio en el contexto del sector del olivar, así, por ejemplo el número de visitas
a cortijos ha disminuido como consecuencia de que el número de cortijos habitados cada
vez es menor. A su vez, con la creación de la red de albergues comenzaron las visitas a
los mismos para la supervisión de las condiciones de habitabilidad y para la detección de
problemáticas sociolaborales concretas. Pero mientras las visitas a los cortijos y a las
viviendas situadas en los tajos, al igual que algunas de las denuncias sobre incumpli-
mientos del Convenio, siguen siendo tarea de las Federaciones del Campo y de la Tierra:

(visita por cortijos ) no, eso... los sindicatos del campo y no estamos, así coordinados, no,

¿Trabajadores, temporeros, inmigrantes y extranjeros? Cuando el no ser español cuenta más que el ser trabajador. El caso de Jaén
no... tenemos coordinación pero las visitas no las hemos hechamos con ellos, informe...
no, ellos lo que cuentan porque no se presentan con nosotros en la reunión ni de UGT
ni de CCOO, no, no entran ahí (Representante Sindical/Inmigración, 2000).

Todas aquellas otras actuaciones relacionadas con los albergues para trabajadores tem-
poreros han ido siendo adoptadas por los centros de atención al inmigrante extranjero
de los sindicatos, en colaboración con otras entidades, organismos sociales y adminis-
traciones participantes en la Comisión de Seguimiento.
Aquí se plantea un debate no tanto sobre los principios como sobre la finalidad y
los objetivos sindicales últimos. En algún momento la opción de defensa de los dere-
chos y los intereses de los trabajadores extranjeros pudo suponer encuentros y desen-
cuentros entre diversas opiniones sindicales en relación a los intereses de los trabaja-
dores nacionales. Sin embargo, la lucha por la defensa sindical de los derechos de
todos los trabajadores, aunque referenciada mayoritariamente en la clase social, con-
templa además las diferencias étnicas y de género como elementos difícilmente sepa-
rables de las realidades laborales que generan diferencias y desigualdades contra las
que combatir. Y con esta filosofía, los sindicatos se han comprometido y se compro-
meten, en una labor muy positiva, con aquellos colectivos de trabajadores que se
encuentran en situaciones de mayor desprotección en razón, además de clase social,
de edad, del sexo–género y de la etnia.
Con este compromiso acordado y consensuado por el conjunto sindical, ya no se
escuchan planteamientos y debates como los que pudieron aparecer en los primeros
momentos de la presencia de trabajadores extranjeros en España sobre si éstos supo-
nían una amenaza a los intereses de los trabajadores autóctonos. No obstante, los

211
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía debates continúan, aunque más en la línea de las direcciones de las actuaciones de los
centros de atención al extranjero como organismos independientes o menos compro-
metidos sindicalmente que social y étnicamente con el colectivo de trabajadores extran-
jeros. Así nos lo exponía el Secretario General de la Federación del Campo de CCOO al
preguntarle sobre las relaciones y la coordinación entre la Federación del Campo y el
CITE en la campaña de la aceituna, momento de mayor presencia en el campo, tanto
de trabajadores nacionales como extranjeros:

(…) ¿reuniones con el CITE? Es que yo al CITE lo veo que el tema... no estoy yo de acuer-
do con el CITE ¿no? no y nada con las ONG que... el CITE yo creo que el CITE tenía que
tener otra función distinta, el CITE tenía que tener una función más sindical ¿No? más sin-
dical, o sea, que tiene una función más paternalista que... que se parece a... eso me pare-
ce que no tiene sentido, como si fuera la Cruz Roja o algo de eso ¿no? parece que estás
hablando de la beneficencia de los años 30. Eso no sirve para nada (Representante sin-
dical/Trabajadores del Campo, 2000).

Sin embargo, desde los centros de atención al inmigrante se tiene bastante claro, y se
defiende el carácter sindical último que, los diferencia de todos aquellos otros organis-
mos de atención social al extranjero tales como asociaciones sociales y religiosas, de
inmigrantes, u ONG, y a la vez los determina como referente de actuaciones completas
e integradas al tener mayoritariamente una orientación laboral. De esta forma nos con-
taba un representante del centro Guía de UGT al conversar sobre la coordinación no
sólo dentro de las diferentes secciones sindicales, sino entre los propios sindicatos y
con el resto de agentes sociales implicados en la atención de la población extranjera:

(...) eso es mentira, eso es mentira, no tenemos coordinación ninguna, no tenemos coor-
dinación porque muchas veces nos hemos dado cuenta pero demasiado tarde de que a
la misma persona que por ejemplo Jaén Acoge le está haciendo una cosa pues nos llega
aquí y se lo estamos haciendo aquí, van a CCOO y se lo hacen también y bueno, ¿entien-
des? Que nos damos cuenta es que es sólo si alguna vez nos vemos en alguna reunión
o lo que sea y salta el tema llamativo, pues... si a ese le he atendío yo, pues yo también,
y yo... mira... yo creo que sí, que hace falta una coordinación entre todas las entidades
estas que atienden a los inmigrantes y también que cada organización que diga en qué
planes actúa ¿eh? Mira, yo tengo esto, que delimite bien sus funciones porque en estos
últimos años yo estoy viendo que las ONG se están metiendo en tema de trabajo, en
temas de trabajo que son cosas del sindicato, no son de las ONG ¿entiendes? En cuan-
to al contingente, en cuanto a la regularización yo entiendo que sí, que pueden pero...
dónde se puede informar mejor, pues en un sindicato (Representante Sindical/Inmigración,
2000).

Cuando comenzábamos hablando de la dificultad que entraña la diferenciación de las


problemáticas laborales y sociales de los trabajadores extranjeros y de la definición de
las competencias en la intervención social y/o laboral con este colectivo, empezábamos
a atisbar lo que es una realidad, cada uno de los agentes que participa en la mejora de
las condiciones de vida de los trabajadores extranjeros lo hace en función de sus nece-

212
sidades como extranjero o como trabajador jornalero, siendo muy difícil la articulación
de las variables estructurales de género, etnia y clase en la práctica social y laboral de
la intervención.
Tras este recorrido por la realidad del tratamiento de la población extranjera que
acude a la recogida de la aceituna en Jaén, podemos concluir, que en el terreno de la
acción y de la intervención laboral: “el factor extranjero es determinante sobre el factor
trabajador” (Martín Díaz, Melis Maynar y Sanz Casas, 2000) y también lo es en el social.
De otra forma no podría explicarse el porqué existiendo organismos y mecanismos de
intervención social y laboral específicos, se haya articulado toda un red de atención a
trabajadores extranjeros, que aunque complementaria, funciona de forma paralela a una
red ya existente de intervención social y laboral, basada y justificada en las especifici-
dades de una diferente nacionalidad a la española de las personas a atender.
Sin embargo, aún no es tarde, nos queda la vía de la normalización.

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214
¿“Muchacha”,
“chacha”, “una más
de la familia”?:
mujeres inmigrantes
en el servicio
doméstico en la
ciudad de Granada
Carmen Gregorio Gil, Ana Alcázar Campos y Margarita Huete Gallardo
Universidad de Granada

Con este trabajo nos proponemos mostrar los principales planteamientos


teórico–metodológicos que orientan la investigación que actualmente estamos desa-
rrollando “Inmigración y servicio doméstico: estudio acerca del trabajo en el sector ser-
vicio doméstico en Granada”, subvencionada por la Dirección General de Políticas
Migratorias, de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, en su convo-
catoria del año 2002, modalidad de Programas, en el marco del Plan Integral para la
Inmigración en Andalucía (BOJA nº 38, de 2 abril de 2002). A su vez, nos referiremos
a algunos datos e interpretaciones derivadas del acercamiento realizado hasta el
momento actual, al conocimiento de las mediaciones sociales y culturales que dotan de
significado al trabajo en el sector servicio doméstico.

215
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Esta investigación viene animada por la confluencia de diferentes inquietudes por
parte de las autoras. A los estudios previamente realizados por la directora de la inves-
tigación acerca de la problemática de género, las migraciones y el trabajo en el sector
servicio doméstico (1), se une la experiencia de trabajo de campo desarrollada por Ana
Alcázar Campos y Margarita Huete Gallardo, como estudiantes de antropología social
de la Universidad de Granada entre los años 2001 y 2002, a partir de la realización de
un taller sobre intercambio cultural con mujeres inmigrantes y emigrantes retornadas,
dentro de las actividades de la “Asociación para la Igualdad y la Solidaridad” (2).
El compromiso adquirido, traducido en la necesidad de visibilizar la contribución
económica y social de las mujeres inmigrantes trabajadoras en el sector servicio domés-
tico, la escasez de estudios en el contexto andaluz que pongan de relieve esta proble-
mática (3) y nuestra preocupación por el estudio de las desigualdades de género, nos
conducen a plantearnos los interrogantes que darán forma a esta investigación.

PERSPECTIVA TEÓRICA–METODOLÓGICA
Aunque la investigación centrada en las migraciones y el trabajo en el sector servicio
doméstico (4) es más bien escasa, diferentes trabajos han tomado como referente la
población empleada en el sector laboral que viene denominándose servicio doméstico.
Bien con la intención de poner de manifiesto las segmentaciones —de género, etnici-
dad, extranjería, clase— producidas en el mercado laboral en el Estado español en el
contexto del incremento de los flujos inmigratorios procedentes de países con econo-
mías en crisis (Cachón 2000, Carrasco Carpio 1999, Herranz 1996, Ioé 2001, Solé 1994
Martínez Veiga 1996), bien sea con el objetivo de observar las diferenciaciones de
género implicadas en los procesos migratorios en el contexto de la internacionalización
de los mercados (Gregorio Gil 1998, 2002, Oso 1999), o con la finalidad de indagar las
implicaciones jurídicas, sociales, políticas y culturales de este tipo de trabajo en las per-
sonas, mayoritariamente mujeres inmigrantes, que lo realizan (Gallardo 1995, Ioé 1991,
Ramírez 1998, Solé 1994).

1. Ver entre otros, Gregorio Gil (2001) en el que se analiza el servicio doméstico desde el punto de vista de
las “exclusiones a la ciudadanía” que comporta, como consecuencia de su regulación específica y de los
mecanismos “naturalizadores” de selección de la mano de obra trabajadora en este sector y Gregorio Gil y
Ramírez (2000) en el que se comparan los significados que el trabajo en el sector servicio doméstico toma
para mujeres inmigrantes de diferentes, edades, países —República Dominicana y Marruecos— origen socio-
económico y situación conyugal.
2. Ver algunas reflexiones de esta experiencia en Alcázar (en prensa).
3. La investigación realizada por el Instituto Andaluz de la Mujer en el año 2001 “Servicio doméstico en
Andalucía: Oferta y Demanda” enmarcada en el proyecto de Igualdad en las Relaciones Laborales que se ocupa
de dar a conocer el perfil y la situación laboral de las/os empleados de hogar y de mostrar la opinión de las
empleadas/os y empleadores al respecto de las condiciones laborales. En este trabajo, se apunta que, aparte
de ser un sector laboral especialmente feminizado y, por ende, especialmente invisibilizado y discriminado, en
los últimos años está siendo ocupado mayoritariamente por mujeres inmigrantes. Y referencias parciales en tra-
bajos centrados en las mujeres inmigrantes en la ciudad de Granada, en los que a la ocupación de éstas en el
sector servicio doméstico y sus condiciones laborales se dedica algunos apartados, como son la investigación
patrocinada por Comisiones Obreras (Fernández, Martínez & Salas, 1994) y la subvencionada por el Instituto
de la Mujer del Ministerio de Asuntos sociales (Roquero & Rodríguez 1995).
4. Consideramos dentro de este sector el trabajo remunerado que se vincula al espacio considerado “priva-
do” del hogar y que incluye tareas relacionadas con el mantenimiento de éste y con el cuidado de las per-
sonas que lo constituyen. Este trabajo incluye multitud de tareas —planchar, cocinar, limpiar, atender a las per-
sonas dependientes, cuidar a los enfermos, coger el teléfono, vigilar la casa, cuidar el jardín, realizar compras,
etc.—, aquellas, incluidas en lo que denominamos “trabajo doméstico” cuando por su realización no se reci-
216 be remuneración.
Desde nuestro punto de vista estos trabajos han priorizado dos tipos de actores: el
mercado o las fuerzas productivas y la relación entre mujer inmigrante empleada en
este sector y empleadora, casi siempre nombrada en femenino, olvidando otro conjun-
to de actores implicados en la producción de este trabajo que proponemos incorporar
en nuestra investigación, como son: las personas usuarias de sus servicios no sólo
entendidas como empleadoras, la red de agentes sociales implicados en la gestión de
la oferta y la demanda y en la defensa de sus derechos como trabajadoras, las aso-
ciaciones de trabajadoras de este sector, sin olvidar, claro está, a las mujeres que se
emplean en él.
Partiendo de un enfoque teórico feminista, nos parece fundamental analizar el tra-
bajo en el servicio doméstico desde una conceptualización más amplia de la economía
que visibilice su contribución a la reproducción social dentro de ese terreno olvidado
para los parámetros económicos que constituye el cuidado y la producción de bienes
de uso, el mal llamado trabajo “reproductivo”, en su oposición al “productivo”. La invisi-
bilidad del lugar social y económico que ocupa el trabajo de servicio doméstico la
observamos en el protagonismo que en conjunto toman los estudios sobre migraciones
y mercado de trabajo en los sectores de la economía “productivos” (5): agricultura
(intensiva bajo plásticos, olivar, etc), construcción u hostelería, así como la mayor
cobertura informativa en los medios de comunicación de cuestiones relacionadas con
la población inmigrante que trabaja en estas ocupaciones. No cabe duda que el espa-

¿“Muchacha”, “chacha”, “una más de la familia”?: mujeres inmigrantes en el servicio doméstico en la ciudad de Granada
cio “privado” en el que se produce el trabajo del sector servicio doméstico contribuye
a la dificultad de acceder a éste con objetivos de investigación, como de hecho nos está
ocurriendo en este estudio, pero pensamos que también subyace la desvalorización de
este sector en su contribución social y económica.
Desde nuestro punto de vista, la población extranjera que se emplea en este sec-
tor en el Estado español es importante en comparación con la que lo hace en otros sec-
tores, tal y como se muestra en esta tabla.

Concesiones de permisos de trabajo distribuidos por ramas de actividad.


Contingentes 1997–1999

Sectores 1997 1998 1999

Agricultura y ganadería 7.335 29,76% 8.700 30,97% 9.931 24,90%


Construcción 494 2% 941 3,35% 2.429 6,10%
Servicio doméstico 14.296 58% 14.662 52,19% 20.554 51,54%
Otros servicios 2.522 10,23% 3.287 11,70% 4.895 12,27%
Otras actividades 505 1,80% 2.070 5,19%
Total 24.647 100% 28.095 100% 39.879 100%

5. Nos referimos a la limitación del termino productivo al incluir exclusivamente el trabajo que produce bie-
nes de cambio, despreciando la inversión de tiempo, recursos y energía (trabajo) en la producción de bienes
de uso o de consumo. 217
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Cobra importancia, no sólo porcentualmente, sino que podemos decir que la
demanda de mano de obra extranjera para el trabajo doméstico constituye una estrate-
gia “familiar” y privada en alza ante el vacío que dejan las políticas públicas en su apoyo
al trabajo considerado “reproductivo”. Más acuciante en tanto que la incorporación de
las mujeres al mercado de trabajo, quiénes han sido y siguen siendo las principales res-
ponsables del trabajo doméstico, ha experimentado un importante incremento en las
últimas décadas y en cuanto que asistimos a un envejecimiento cada vez mayor de la
población. El trabajo doméstico, cuyas protagonistas han sido las mujeres en el marco
de sus obligaciones de parentesco (6) está pasando a ser desempeñado en gran parte
por mano de obra extranjera, lo que sigue contribuyendo al ahorro de los presupues-
tos estatales al quedar en manos de los presupuestos familiares. Más, en tanto que este
trabajo se sigue regulando por una legislación (7) que reduce los derechos de los y las
trabajadoras, lo que supone, entre otras cosas, un ahorro en los costes públicos deri-
vados de la protección de estas trabajadoras.
Por otro lado y en relación con la desvalorización de este trabajo, no podemos dejar
de destacar la feminización de este sector, en concreto, para el año 1999 las mujeres
inmigrantes no comunitarias eran el 84,7% de las personas dadas de alta en la
Seguridad Social en el Régimen de Empleadas de Hogar, frente al 6,4% de población
masculina (8). De ahí que en nuestro estudio sea fundamental indagar en los significa-
dos y representaciones de género que configuran este trabajo como un trabajo de y
para mujeres.
Asistimos al mismo tiempo a un aumento de la ocupación de este sector por parte
de la mano de obra extranjera, proceso al que algunas autoras se han referido como
etnicización del sector (Oso 1998). A este respecto, los datos de los que disponemos
se refieren a altas en la Seguridad Social en el Régimen de Empleadas de Hogar, en las
que vemos que del año 2000 al 2001 se produce un incremento de 6.708 mujeres
extranjeras. Otro aspecto a destacar sería que del total de altas en Seguridad Social en
el conjunto del Estado español en relación a los hogares que emplean personal domés-
tico, las mujeres extranjeras representan, para el año 2000 el 26% del total y para el
2001 el 42% (9).
Con nuestra investigación nos proponemos captar la imbricación de los significados
de género con los de diferencia cultural en la producción social de este trabajo.
Conceptualmente, partimos, de la consideración del trabajo de sector servicio
doméstico como una producción histórica, por lo que pretendemos mostrar las lógi-
cas de diferenciación que subyacen a lo que se nos presenta como algo obvio, natu-
ralizado: su realización por parte de mujeres inmigrantes. Como la literatura etnográ-
fica se ha encargado de mostrarnos, la variabilidad de condiciones y de diferen-
ciaciones —género, edad, etnicidad, raza, clase y estatus migratorio— en las que se
produce el trabajo en el servicio doméstico es enorme (10). Las lógicas también se
muestran muy diferentes si miramos unos años atrás y observamos quiénes eran los
grupos sociales que se encargaban del trabajo de servicio doméstico en los núcleos

6. Ver Comas (2000).


7. Decreto regulador del Régimen de Empleadas de Hogar (1424/1985).
8. IOÉ (2001).
9. Los datos los hemos extraído de la Tesorería General de la Seguridad Social y del Anuario de Migraciones
de los años correspondientes.
218 10. Ver por ejemplo Sanjek & Colen (1990).
urbanos (11). Concebirlo así, implica entender este trabajo como una estructura de
relaciones y significados sometida a cambios que devienen del contexto económico y
político en el que se produce, pero también de las prácticas y significaciones de los
diferentes actores que intervienen en su reproducción y transformación. Más allá de dar
cuenta de las diferenciaciones y jerarquizaciones que incorpora como consecuencia de
las condiciones económicas y políticas estructurales en las que se produce —segmen-
taciones de extranjería y de género en el mercado de trabajo como consecuencia de
las políticas de extranjería e inmigración o la permanencia de un Régimen especial
regulador de este trabajo discriminatorio (12)—, nos proponemos dar cuenta de los sig-
nificados que subyacen a las prácticas de los actores implicados en su producción, para
preguntarnos acerca del peso que toman las representaciones feminizadas y domésti-
cas, al mismo tiempo que su desvalorización e invisibilización como trabajo.
En relación con el marco conceptual descrito hemos propuesto para el desarrollo de
esta investigación un acercamiento etnográfico que nos permita observar las prácticas
de los actores en su discurrir cotidiano, y con ello las lógicas ocultas que las informan.
Nuestra primera aproximación ha sido a partir de diferentes entidades que gestio-
nan bolsas de empleo de servicio doméstico en la ciudad de Granada. Al comenzar esta
investigación nos encontramos con la propuesta de diferentes asociaciones de organi-
zar un encuentro (13) entre las entidades implicadas en la atención a los y las trabaja-
doras de servicio doméstico, con el objetivo de unificar criterios en la gestión de la ofer-

¿“Muchacha”, “chacha”, “una más de la familia”?: mujeres inmigrantes en el servicio doméstico en la ciudad de Granada
ta y la demanda a través de acuerdos respecto al salario, así como el fomento de acti-
vidades dirigidas a sensibilizar a la población granadina sobre la dignidad de este tra-
bajo. Nuestra participación en este encuentro nos puso de manifiesto el entramado ins-
titucional tejido en torno a la gestión de la oferta y la demanda de empleos de hogar,
por lo que nos pareció un buen camino en el que seguir indagando dado el papel que
estas organizaciones no gubernamentales están ocupando en la “producción” y trans-
formación de este trabajo. La existencia de una red paralela (14) institucionalizada en
la gestión de la oferta y la demanda del trabajo de sector servicio doméstico en la que
circulan ideologías, representaciones acerca del trabajo doméstico y de los y las traba-
jadoras que lo realizan, nos pareció un camino fértil para problematizar sobre el carác-
ter “privado” y “asistencial” que comporta dicha gestión.
Al mismo tiempo la relación con las mujeres inmigrantes trabajadoras en el servicio
doméstico que manteníamos, dada nuestra experiencia de trabajo anterior a esta inves-
tigación, propició que buscásemos diferentes espacios de encuentro con ellas (15) con

11. Ver para este asunto Sarasúa (1994). La autora diferencia entre los sirvientes hombres, entre los que esta-
rían los mayordomos, con funciones que incluyen la gestión económica de la casa y a los que están subor-
dinados los/as otros/as criados/as, y las sirvientas mujeres, donde estarían las camareras, que son las cria-
das de confianza de las señoras de las casas ricas, que ayudan a éstas en el cuidado de su aspecto físico.
12. Ver algunas de estas cuestiones en los trabajos citados más arriba.
13. Fuimos invitadas a participar de este encuentro por la Asociación de Ecuatorianos en Granada, de recien-
te creación y que está promoviendo la presencia de la comunidad ecuatoriana en aquellos foros en los que
se debaten temas que les afectan, de un modo u otro. Destacar que su presidenta es una de las mujeres que
está participando con nosotras en la investigación.
14. Entendemos por paralela: al margen de los canales oficiales por los que se regula la oferta y demanda de
trabajadores y trabajadoras.
15. Por ejemplo, con motivo del día de la mujer trabajadora se celebró en el sindicato CGT una charla sobre
el trabajo en el Servicio Doméstico impartida por la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Granada. A esta
reunión asistimos junto a varias de las mujeres que estaban participando en el grupo de discusión inicial y en
la que se trataron diferentes aspectos relacionados con este tema. Destacar la constante referencia al Decreto
que regula de manera especial este trabajo, ya que una de las finalidades principales de esta asociación es
la derogación del mismo. 219
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía el objetivo de captar los significados que subyacen en las prácticas y discursos de estas
mujeres referidos al trabajo de servicio doméstico. Ello nos permitiría mostrar la multi-
plicidad de representaciones que circulan en las trabajadoras en función de sus condi-
ciones de existencia particulares, así como de ideologías subyacentes de género, clase
social, raza o etnicidad.
Un tercer grupo de actores dentro de nuestro trabajo lo constituyen las personas
que forman parte de los hogares en los que trabajan las empleadas, sobre todo aqué-
llas que están más implicadas en la designación de las tareas y en el control del traba-
jo doméstico. Consideramos a este grupo igualmente en su heterogeneidad en función
de las condiciones que definen la demanda de mano de obra trabajadora en el hogar y
de ideologías de género, clase social, raza o etnicidad. Nuestro acercamiento a este
grupo, dada nuestra mayor lejanía de una red de contactos que nos permita el acceso
a él, está siendo más complicada.
Somos conscientes de la importancia que tendría poder observar las relaciones que
se producen dentro de los hogares entre las empleadas y los miembros del hogar en
su vida cotidiana, dado que un trabajo tal requeriría de mayor tiempo y recursos de los
que disponemos para la realización de esta investigación. Sin embargo, la realización de
las entrevistas a los y las empleadoras en sus propios hogares nos está permitiendo
observar las relaciones que se establecen entre los diferentes miembros, obviamente
circunscritas a ese momento de realización de la entrevista.

ALGUNOS AVANCES DE INVESTIGACIÓN


En función de este marco analítico mostraremos algunas representaciones del trabajo de
servicio doméstico que nos parece están subyaciendo a los discursos que hemos ido
recogiendo en los diferentes espacios en los que hemos participado. Nuestra intención
es contribuir a la comprensión de los mecanismos mediante los que este trabajo es pro-
ducido de forma desvalorizada y evidenciar la peculiaridad de las relaciones laborales
que tienen lugar dentro del espacio “doméstico”. Mostraremos los diferentes referentes
simbólicos que emergen en la conceptualización de este trabajo, es decir, la forma a la
que se hace referencia al servicio doméstico en su consideración o no como trabajo.
Nos referiremos en primer lugar a diferentes formas de nombrar el servicio domésti-
co al hacer referencia a éste, dado que estos términos nos acercan al universo simbóli-
co que subyace a las diferentes definiciones de este trabajo. En segundo lugar, hemos
seleccionado tres aspectos que nos parecen centrales en la definición de la actividad
laboral, en tanto que nos permiten seguir profundizando en esta cuestión. Estos tres
aspectos son: la forma en la que se concretan las tareas y responsabilidades, la manera
en la que se define el “perfil profesional” y las condiciones en sentido general propias de
cualquier relación laboral (horario, salario, jornada laboral, derechos social, etc).
Desde nuestra aproximación a esta realidad hemos constatado como al trabajo
de servicio doméstico se hace referencia en términos de trabajo, pero también de

220
ayuda, incluso de labor social en función de diferentes situaciones y posiciones de
los y las actoras.
Así por ejemplo, en el contexto de la entrevista que realizamos a una mujer que
tiene una empleada en su hogar podemos observar la falta de definición acerca de
cómo nombrar a la actividad que desarrolla esta trabajadora en su hogar:

“El trabajo este es, no se puede decir un trabajo de empleada de hogar, ni mucho menos,
porque ella es..., que no, ese tipo, ese vocabulario no lo utilizamos aquí, eso de empleada
de hogar y todas esas cosas, no. Ella viene, está haciendo una ayuda, una ayuda que está
haciendo, se le paga por ello y ya está, porque esto es un trabajo... es distinto a un traba-
jo de dependienta, por ejemplo, a un trabajo de..., otra cosa, o sea no es un trabajo...”.

La representación de este trabajo como ayuda parece pretender escapar en este


caso de situar a la persona que lo desempeña como una empleada, tal cual podría ser
el caso de una “dependienta”, para terminar concluyendo “: “es distinto”, “o sea no es
un trabajo”. Es interesante observar también la feminización que subyace a su discurso
cuando utiliza el ejemplo de un trabajo femenino “dependienta”.
La consideración de trabajo aparece de forma clara en el planteamiento de algunas
entidades en este caso en su comparación con otros trabajos que se realizan en “la
calle”. Es importante señalar que a esta consideración se le añade otra, en un intento
de contribuir a revalorizar este trabajo y que remite a la importancia dada a la sustitu-

¿“Muchacha”, “chacha”, “una más de la familia”?: mujeres inmigrantes en el servicio doméstico en la ciudad de Granada
ción que estas trabajadoras hacen de las mujeres al responsabilizarse de las tareas asu-
midas por éstas en sus hogares “de lo que una mujer más quiere”.

“Mientras estas personas no sean conscientes que este trabajo es igual de importante
que el que ellas realizan en la calle, e incluso más porque se responsabiliza de lo que
una mujer más quiere (sus hijos, su casa), pues... Hasta que la gente no se sensibilice
de esta manera, la trabajadora del hogar seguirá siendo vista como la “muchacha”, la
“chacha” o como la quieran llamar”.

De forma similar en otra de las entrevistas realizadas se hace referencia a esa “labor
social” que desempeñan las empleadas de hogar.

“Consideramos que a la vez de desarrollar estas mujeres un trabajo en sí, además están
desarrollando una labor social muy importante con mayores, niños y familias completas,
porque lo que permite el trabajo del hogar es que una mujer y/o un hombre pueda com-
paginar su vida laboral con su vida familiar, y esto es una pieza muy importante tanto en
la familia como en la sociedad, esto es básico”.

Mostraremos otros aspectos relacionados con los significados que toma este tra-
bajo, ahora, a partir de su concreción en las tareas y responsabilidades, de la forma
mediante la que se define el “perfil profesional” y de las condiciones en sentido gene-
ral propias de cualquier relación laboral.
Destacar que en las entrevistas con Ongs que gestionan la oferta y demanda de
empleadas de hogar y con las empleadas hemos observado, cierta expresión de sor-

221
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía presa ante nuestra demanda de concreción de estas cuestiones —tareas que se
demandan, criterios de selección, perfil que se solicita en las bolsas de empleo, etc.
Hecho que interpretamos en relación con esa falta de definición y concreción de las
condiciones, derechos y responsabilidades que tiene este trabajo y que por otro lado
no podemos analizarlo al margen del actual Decreto sobre Empleadas de Hogar (16).
De algunas entrevistas podemos inferir cómo la definición de tareas cobra una cier-
ta arbitrariedad en tanto que no siempre quedan claramente especificadas, siendo el
“ritmo de la vida” el que va marcando éstas.

(...) El primer día tampoco acordamos que si..., eso va pasando según van pasando los
días, y tal, (...) no se pactó, pero que eso va siguiendo el ritmo de vida.

Esta no clarificación de las tareas, que desde nuestro punto de vista viene reforzada y
justificada por el espacio simbólico en el que tiene lugar este trabajo, “el de la repro-
ducción de la vida o de las personas” y por tanto menos aprensible, estandarizable y
cuantificable, tiene su reflejo en los discursos de las empleadas cuando hacen referen-
cia a la sobrecarga de trabajo producida por los cambios experimentados en el hogar
(crecimiento de los hijos, aumento de los miembros del hogar, etc).

“Al principio todo muy bien, porque la niña estaba en la guardería, el niño dormía, había
más tiempo para hacer las cosas, la plancha también había muy poco, todo muy bien [...]
pero según van creciendo los niños pues, te dan más trabajo, hay más ropa, y ya ahora
no me alcanza, si es que no hago..., pero tengo que hacer rápido, rápido, para que me
alcance pero no me alcanza, y más, cada vez más se aumenta mi trabajo [...]. Y algunas
personas que comento el trabajo que hago me dicen ¡cómo vas a hacer! ¡si no te da tiem-
po, déjalo! Pero yo no puedo, quiero cumplir con mi trabajo y siempre he sido así. Y ya
me estoy enfadando porque dos años que estoy y ¡que no me aumenten!”.

En relación a los requisitos que se demandan y valoran para seleccionar a las emplea-
das por parte de las entidades, lo que denominamos el “perfil profesional” hemos podi-
do observar como sobre éste se incorporan una multiplicidad de características que
desbordan las habilidades y capacidades requeridas para el desempeño de este traba-
jo. Así nos lo cuenta Rosa, una de las personas responsables de la Bolsa de empleo.

“Me da vergüenza hasta decir cuál es el perfil de empleada más demandado por las muje-
res granadinas que emplean. Me dicen por ejemplo que sea sumisa, trabajadora, dulce,
que le encanten los niños y los abuelos, que si dominan el inglés mejor para así ayudar en
los deberes a sus hijos, que no sea de piel oscura, que no sea muy fea, que vaya con un
certificado médico que demuestre que no tiene ningún tipo de enfermedades...”.

Nos parece significativo analizar algunas de estas cualidades en el marco de las rela-
ciones sociales que se producen en el “hogar”, que, como en el extracto de entrevista
que mostramos a continuación parecen responder a propósitos de reproducción de
relaciones endogámicas de clase.

222 16. Ver cita número 7.


“No, no, yo no tengo preferencia, no, no, no, a mí me da igual yo tenía una española y me
ha ido muy bien con ella, y lo..., si el irse la española que yo tenía ha sido porque se ena-
moró mi hijo de ella. Por eso cuando yo digo que la que venga tiene que tener de cua-
renta años para arriba y ser, si puede ser, hasta fea, es porque el niño éste no es ningún
niño, tiene treinta y seis años, entonces... digo tiene que ser vieja y fea y trabajadora”.

La arbitrariedad que parece darse a la hora de seleccionar esta mano de obra trabaja-
dora no es desapercibida por algunas mujeres, como en el caso de Felicia, que al
hablarnos de su primera entrevista de trabajo interpretaba que fue el hecho de “caer-
les bien” lo que contribuyó a que obtuviese el empleo.

“Bueno, entonces ahí (17) me dieron la oferta de trabajo, yo llamé, entonces me hicieron
la entrevista, y como aquí hay que caerles bien, les caí bien ¡esa es la verdad!”.

Esta arbitrariedad también se refleja en una estrategia, contada por una de las entida-
des, según la cual:

“si no hay ofertas de trabajo les decimos que pueden irse pero la mayoría se quedan
hablando entre ellas. Esto para nosotras es muy útil ya que la que entra nos da informa-
ción acerca de la otra y así, porque ellas ahí cuentan la verdad y nosotras tenemos que
saber a quién mandamos a una casa”.

¿“Muchacha”, “chacha”, “una más de la familia”?: mujeres inmigrantes en el servicio doméstico en la ciudad de Granada
Aquí observamos claramente cómo se utiliza la relación “de confianza” para obtener
una información que avale a las mujeres como “de fiar”.

Por último uno de los aspectos que consideramos fundamentales en la mayor o menor
consideración de este empleo como trabajo es la definición del horario o los tiempos de
presencia o ausencia y las negociaciones sobre este asunto. En ello podemos observar,
como en el caso que mostramos a continuación, situaciones en las que una aparente equi-
dad en realidad muestra una clara unitateralidad en la determinación de las condiciones.

No tenemos que pactar mucho, (...) vamos le digo María, que te quedes con Antonio,
que voy a estar tres noches por ahí y ella se queda tres noches aquí y ya está, entonces
si ella, por ejemplo, tiene que hacer una diligencia pues me dice Lola, que puedo ir a este
lado, y le digo, pues mira sí, ves, vete, o no puedes irte ahora, vete después.

Desde una perspectiva feminista, el análisis de la inserción de las mujeres inmigrantes


en el servicio doméstico muestra como se imbrican diferenciaciones de género, extran-
jería y etnicidad, que las sitúa en condiciones de desventaja y vulnerabilidad. Nos pare-
ce que los ejemplos expuestos ponen de manifiesto cómo en los discursos aparece una
consideración ambigua de este trabajo. A la vez que se muestra cierta indeterminación
a la hora de definir las tareas a realizar en el servicio doméstico, que se concibe como
una extensión de los roles “naturales” de las mujeres, una arbitrariedad en la definición
del perfil profesional, así como una situación de desventaja a la hora de negociar las
condiciones laborales, que se disfraza de equidad.

17. Se refiere a una de las bolsas de empleo. 223


III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
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¿“Muchacha”, “chacha”, “una más de la familia”?: mujeres inmigrantes en el servicio doméstico en la ciudad de Granada

225
Síntesis de los grupos de trabajo

Grupo 1

Constitución europea e inmigración

Grupo 2

Intervención en promoción de la integración


entre poblaciones autóctona e inmigrante

Grupo 3

Construcción y deconstrucción
de la diferencia cultural o étnica

Grupo 4

Migraciones y género
Grupo 1 (1)

Constitución europea
e inmigración
Pablo Antonio Fernández Sánchez
Nuria Arenas Hidalgo

En este grupo de trabajo número 1 el debate ha girado en torno al análisis de la regu-


lación de la política migratoria en el marco de la Comunidad Europea pero no en lo que
respecta a la evolución de su normativa en los últimos años sino, más concretamente,
en lo que se refiere a los trabajos realizados en el marco de la Convención Europea, el
espacio de reflexión y de elaboración de propuestas creado con el objeto de adoptar
un futuro Tratado Constitucional (2).
Las fases sucesivas de ‘escucha’, ‘reflexión’ y ‘formulación de propuestas’ están en
su fase final pues, el próximo mes se ha de debatir el contenido de los informes en el
Consejo Europeo que reunirá a los Jefes de Estado y de Gobierno a tal efecto.
En cualquier caso, en el marco del III Seminario sobre la Investigación de la inmi-
gración extranjera en Andalucía ha resultado fundamental debatir el contenido de
dichos informes en la medida en que tuvieran relación directa con el tema principal de

1. Componentes: Mohand Tilmatine (Universidad de Cádiz); Estrella Monge Domínguez (Consejería de


Gobernación); Josefina Pereira Lorenzo (Consejería de Gobernación); Esther Márquez Lepe (Laboratorio de
Estudios Internacionales, Universidad de Granada); Rocío Medina Martín (Universidad Pablo de Olavide);
Mercedes Moya Escudero (Derecho internacional Privado Universidad de Granada); Julio Millán Muñoz
(Delegación del Gobierno, Jaén); Pietro Sodav (Universidad de Granada); Auxi Montes Calvo (Universidad
de Huelva); Elena López Barba (Derecho Civil, Universidad de Huelva); Teresa Bravo Dueñas (Consejería de
Gobernación); Irene Blázquez Rodríguez (Derecho internacional privado, Universidad de Córdoba); Francisco
Javier Durán Ruiz (Derecho Administrativo, Universidad de Granada); Rosario Isabel Herrada Valverde
(Didáctica y organización escolar, Universidad de Almería); Vicente Llorent Bedmar (Pedagogía social,
Universidad de Sevilla); Marycruz Arcos Vargas (Derecho internacional público, Universidad de Sevilla);
Estrella Gualda Caballero (Sociología, Universidad de Huelva ); Carmen Flores Martínez (Traducción,
Universidad de Granada); José Gijón Puerta (Consejería de Educación y Ciencia).
2. En el Consejo Europeo de Niza —diciembre de 2000—, los Jefes de Estado y de Gobierno manifestaron su
intención de abrir un debate amplio y exhaustivo sobre le futuro de la Unión Europea. Un año después, en el
marco de la Declaración de Laeken, el Consejo Europeo decide convocar una Convención Europea encarga-
da de preparar las reformas de la Unión. El objetivo de la Convención es proponer para la Unión Europea un
marco y unas estructuras adecuadas a la evaluación del mundo, las necesidades de los ciudadanos europe-
os y al futuro desarrollo de la Unión Europea. Los informes adoptados en los grupos de trabajo creados a tal
efecto serán presentados en el próximo Consejo Europeo con objeto de adoptar un Tratado Constitucional.
La Convención estaba compuesta por 105 miembros que representaban a los gobiernos y parlamento
nacionales de los Estados miembros, y de los países candidatos, al Parlamento Europeo, y a la Comisión
Europea. Además, se ha contado con 13 observadores (Comité Económico y Social, Comité de las Regiones,
interlocutores sociales, y el Defensor del Pueblo Europeo). 229
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía nuestro encuentro. Se ha tomado en consideración, por consiguiente, el informe del
grupo de trabajo II de la Convención dedicado al estudio de la ‘Incorporación de la
Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y la adhesión al Convenio de
Derechos Humanos’ así como, especialmente, el contenido del informe del grupo de
trabajo nº X: sobre ‘el espacio de Libertad, Seguridad, y Justicia’, en cuyo marco se ins-
cribe la regulación de la política de inmigración.
En la medida en que la composición del Grupo no ha resultado tan sólo de juristas
sino también de expertos en otras disciplinas, así como delegados gubernamentales, el
debate ha sido lo suficientemente rico y se ha llegado al consenso necesario (en el sen-
tido de ausencia de grandes desacuerdos) como para poder traer a esta puesta en
común las conclusiones que a continuación se exponen.
Dado lo amplio del contenido de los informes de la Convención en lo que respecta
a la política migratoria el dinamizador de la mesa consideró conveniente centrarnos en
torno a dos grandes áreas de debate: En primer lugar, la ‘Constitución Europea y los
Derechos humanos para todos’, y en segundo lugar: la ‘Constitucionalización de la
regulación migratoria’.

1. LA CONSTITUCIÓN EUROPEA Y LOS DERECHOS HUMANOS


PARA TODOS
En el marco del primer área de debate surgieron tres hilos conductores: en primer
lugar: ¿cómo conseguir que los nacionales de los terceros países pudieran adquirir los
derechos que disfrutan los ciudadanos europeos?, tema que también había sido obje-
to de discusión en sesiones anteriores del Seminario. En segundo lugar, el grupo se
planteó la posibilidad de la incorporación de la Carta de Derechos Fundamentales de la
Unión Europea a los Tratados. Y por último, las modalidades y consecuencias de la posi-
ble adhesión de la Comunidad/Unión al Convenio Europeo para la protección de los
Derechos Fundamentales.
Sobre el primer hilo conductor: la problemática que más preocupó al grupo se
basó en las dificultades actuales que conservan los nacionales de terceros Estados para
disfrutar de determinados derechos básicos durante su estancia en el territorio de los
países de la Unión Europea (por ejemplo, el derecho al sufragio activo y pasivo o el ejer-
cicio de la función pública). Con objeto de asegurar el disfrute de esas garantías se
plantean dos posibilidades jurídicas:

A) Establecer una equivalencia entre el concepto de ciudadanía de la Unión y la


Residencia permanente.
B) Flexibilizar las fórmulas de adquisición de la Nacionalidad en los diferentes Estados
miembros que a la sazón resultan sumamente diversas, para que siendo nacionales de
un Estado miembro no obtengan restricciones en ninguno de esos derechos.

230
En esta última propuesta se encuentran muchas dificultades debido, de forma prin-
cipal, a la falta de consenso europeo en este sentido. La concesión de la nacionalidad
sigue siendo una de las parcelas soberanas que más celosamente guardan los Estados
y no parece que hubiera la suficiente disponibilidad por parte de los mismos a recibir
recomendaciones elaboradas en el marco europeo con objeto de armonizar la conce-
sión y el plazo de tiempo exigido, menos aún con miras a reducirlo al mínimo. Se puede
inducir, inclusive, de la tendencia restrictiva de la evolución normativa europea de los
últimos años (véase por ejemplo, la Propuesta de Directiva del Consejo relativa al
estatuto de los nacionales de terceros países residentes de larga duración
—COM/2001/0127 final–CNS 2001/0074—, que no reconoce el derecho de sufragio
activo y pasivo), que sería una parcela objeto de enormes disensiones.
No es menos cierto que existen propuestas nacionales de diferente tenor. Así, por
ejemplo los delegados gubernamentales de Bélgica están debatiendo la posibilidad de
ofrecer, con mayor flexibilidad, la nacionalidad belga a los extranjeros residentes en su
país con objeto no sólo de su mayor integración en el interior de sus fronteras sino tam-
bién para que obtengan mayores garantías de protección incluso cuando pretenden via-
jar a sus países para elaborar proyectos de desarrollo, circunstancia ésta que no les impe-
diría volver a Bélgica. También se comentan la negociaciones internas entre tribus indias
afincadas en los Estados Unidos con objeto de conseguir la nacionalidad, la fórmula de la
negociación ha sido muy fructífera pero ¿cómo podía trasladarse al foro europeo?
La nacionalidad resulta un área muy compleja y multidimensional que quizá requi-
riese de un encuentro específico de investigadores sólo para este tema.
Es por ello que el grupo se inclina más hacia la primera posibilidad: establecer una
equivalencia entre el ciudadano europeo y el residente de larga duración, nacional de
un tercer país. Adquirir la nacionalidad o no del país Estado miembro en el que se resi-
de quedaría, por tanto, a la voluntad del extranjero y a la aceptación del Estado.
No obstante, también se considera que resulta complicado desvincular la ciudada-
nía de la nacionalidad de los Estados miembros, por lo tanto se podrían adquirir los mis-
mos derechos por otras vías. A sensu contrario, incidir más en la residencia permanen-
te y no tanto en la nacionalidad resulta más positivo, pues la nacionalidad tiene una
carga de homogeneización cultural que crea bastante debate en el grupo sobre qué
puede considerarse ‘ser europeo’, los ‘valores culturales en la formación de una comu-
nidad’, la ‘tradición cultural de Europa’, etc.

Por lo que respecta al segundo hilo conductor: “la incorporación de la Carta de


Derechos Fundamentales de la Unión Europea a los Tratados”, la discusión se centra no
sólo en la fórmula usada para la incorporación de la Carta para que está pueda obte-
Grupo 1. Constitución europea e inmigración

ner un claro carácter vinculante (el informe del grupo de trabajo de la Convención había
sugerido tres fórmulas (3), sino también sobre su propio contenido que pudiera pare-
cer, a algunos efectos, ciertamente escaso y para otros, un logro sin precedentes, pues
es la primera vez que en un texto de Derecho comunitario se reconocen derechos fun-
damentales a todas las personas sin distinción.

3. 1. La inclusión del texto de los artículos de la Carta al principio del Tratado constitucional, en un título
o capítulo de dicho Tratado.
2. La inclusión de una referencia adecuada a la Carta como añadido o anexo.
3. Una referencia indirecta. 231
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía En conclusión, el grupo considera:
1. La Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea debe incluirse en su tota-
lidad en el texto de los Tratados.
2. Y por lo que se refiere a su contenido sustantivo, se acepta que supone un logro
digno de mención pero también puede mejorarse incorporando una fórmula final en
algunos artículos para que ese estándar mínimo no sea óbice para su mejora a nivel
interno.
3. En cualquier caso, se muestra el suficiente consenso en incorporar la Carta en su
totalidad con la inclusión de la consideración del ciudadano europeo no sólo al nacional
de un Estado miembro sino también a los residentes de larga duración.
Por último, en este bloque, se plantea la posible adhesión de la Unión Europea al
Convenio Europeo de Derechos Humanos. Éste ha sido el contenido del informe del
Grupo de trabajo de la Convención sin embargo, el grupo de trabajo del Seminario ha
considerado otra posibilidad más flexible y práctica: establecer el contenido de los
derechos a través de la Carta de Derechos Fundamentales y disponer de un convenio
con el Consejo de Europa para que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tenga
naturaleza comunitaria. De esta forma, el Tribunal de Justicia tendría tres brazos:
1. El TEDH para las cuestiones objeto de su competencia.
2. El Tribunal Superior que tendría las actuales competencias del Tribunal de Luxemburgo.
3. Y el Tribunal de Primera Instancia tal y como esta concebido actualmente.

2. CONSTITUCIONALIZACIÓN DE LA REGULACIÓN MIGRATORIA


Se plantea la necesidad reconocida por los trabajos de la Convención respecto a la
superación de la actual división en tres pilares y la mejor incorporación en una sola base
jurídica lo que no evitará, no obstante, que determinadas parcelas puedieran seguir
reguladas por el método comunitario y otras mediante la coordinación en una colabo-
ración operativa.
Aunque se reconoce la necesidad de esta división, el grupo se plantea la proble-
mática en torno a tres ejes principales: el método de adopción de decisiones: unanimi-
dad/codecisión; en cuanto a su contenido: la necesidad de incidir no tanto en el con-
sabido control de fronteras y lucha contra la inmigración clandestina sino más en polí-
ticas de integración y cooperación al desarrollo de los países de origen a modo de ‘prin-
cipio informador’.; y por último, la necesidad ineludible de que el Tribunal de Justicia que
no ostenta competencias en muchas de las materias relacionadas con la política migra-
toria y los derechos fundamentales de las personas (cooperación policial o la coopera-
ción judicial en materia penal), obtuviera competencias según el modelo ya referencia-
do. La garantía jurisdiccional en este sentido resulta muy valorada por el Grupo.

232
Grupo 2

Intervención en
promoción de la
integración entre
poblaciones autóctonas
e inmigrantes
Manuel Fco. Martínez García
Manuel García Ramírez

INTRODUCCIÓN. MODELO TEÓRICO DE REFERENCIA


El contenido de este segundo grupo de discusión hace referencia a una de las áreas
más salientes en el ámbito las políticas sobre procesos migratorios: diseñar estrategias
e implementar programas de intervención para lograr una adecuada convivencia entre
la población autóctona y la población inmigrante. En efecto, la progresiva configuración
de Andalucía como una sociedad multicultural nos sitúa ante el reto abordar los facto-
res que rigen las relaciones integrupales al objeto de optimizar aquellos que facilitan la
convivencia y minimizar los que la dificultan.
Desde esta perspectiva adoptamos un modelo de referencia que ayude al grupo a
la reflexión y a la elaboración de propuestas concretas. Asumiendo las limitaciones pro-
pias del modelo y la complejidad intrínseca de sus componentes, consideramos en el
mismo tres elementos sobre los que se pueden intervenir para mejorar la convivencia:
la población autóctona, la población inmigrante y el contexto comunitario donde se pro-
duce la interacción entre ambos colectivos. Al mismo tiempo en cada elemento consi-
deramos dos tipos de factores: aquellos que favorecen las relaciones intergrupales
positivas y que denominamos fortalezas y/o facilitadores, y aquellos otros que la dificul-
tan o la impiden y que denominaremos barreras y/o vulnerabilidad.

233
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía En el gráfico 1 se representan estos factores relacionados con los tres elementos
del modelo. Aunque asumimos que la sociedades multiculturales están compuestas por
grupos cuya situación en relación al poder, el acceso a los recursos, la influencia, etc
no es la misma (Berry, 1997, Berry, 2001), —se categorizan como grupos dominantes y
no dominantes— entendemos que los esfuerzos para lograr una convivencia adecuada
han de ser realizados por todos los protagonistas sociales.
Tal y como se representa en el modelo la vulnerabilidad de un grupo representa, en
general, una barrera para el otro en relación a la convivencia. Del mismo modo las for-
talezas de un grupo suponen elementos facilitadores de convivencia e integración para
el otro grupo. Así, por ejemplo, el desconocimiento del castellano o de la cultura anda-
luza es un factor de vulnerabilidad para los inmigrantes y una barrera para la población
de acogida en la relación con las relaciones interpersonales. Del mismo modo el pre-
juicio, clásico, simbólico o sutil (Pettigrew. & Meertens, 1995), o el desconocimiento de
la cultura del exogrupo son factores de vulnerabilidad de la población autóctona y una
barrera para la integración comunitaria de los inmigrantes.

Gráfico 1
Modelo de Intervención para Promover la Integración entre Población Autóctona
e Inmigrante

Contexto comunitario
Barreras

Barreras
Fortalezas Facilitadores

Vulnerabilidad Barreras

Estrategias
Población inmigrante de adaptación Población autóctona
Facilitadores

Facilitadores

Barreras Vulnerabilidad

Facilitadores Fortalezas

Contexto comunitario

234
En relación con el contexto es evidente que una ley de extranjería más permisiva
con el reagrupamiento familiar (Martínez, García & Maya, 2001), una política de vivien-
das dignas, etc favorece la integración social de los inmigrantes. Por el contrario intro-
ducir en el discurso social mensajes sobre invasión, escasez de recursos laborales, etc
(Pratto, Sidanius & Malle, 1994; Esses, Dovidio, Jackson & Armstrong,. 2001), o una
política de viviendas segregadas (Brown, 1998), dificultan, sino impiden, una conviven-
cia en paz entre ambos colectivos.

OBJETIVO DEL GRUPO DE DISCUSIÓN


De acuerdo con el modelo anterior (población autóctona, inmigrante y contexto vs faci-
litadores/barreras para la convivencia:
1. Establecer prioridades y estrategias de intervención/investigación para promover la
convivencia en Andalucía entre la población de acogida y la inmigrante.
2. Proponer dichas estrategias al objeto de inspirar y orientar políticas y programas en
materia de inmigración en Andalucía.

METODOLOGÍA
Para alcanzar los objetivos propuestos utilizamos una metodología participativa y siste-
mática que permitiera tanto la realización de propuestas concretas como la reflexión y
discusión entre los miembros del grupo de tales propuestas. Establecimos las siguien-
tes fases:

Grupo 2. Intervención en promoción de la integración entre poblaciones autóctonas e inmigrantes


Fase 1: En el contexto del gran grupo y durante un período máximo de 30 minutos los
participantes realizan comentarios, aportaciones, se aclaran dudas, etc a la metodolo-
gía de trabajo propuesta.
Fase 2: Los participantes se distribuyen aleatoriamente en tres grupos y son coordina-
dos por tres de sus miembros: Raquel Martínez, Alfonso Luque y Mohammed Dahiri.
Fase 3: En cada subgrupo —y durante 60 minutos— los distintos miembros proponen al
resto una prioridad/estrategia de intervención correspondiente a cada una de las cate-
gorías referidas en el modelo teórico de referencia, pudiendo justificar su opción. El
coordinador agrupó aquellas propuestas similares y/o complementarias.
Paso 4. Los coordinadores de los distintos subgrupos expusieron los resultados al resto
de los participantes de los otros grupos.
Paso 5. Los coordinadores del gran grupo agruparon, en su caso, aquellas propuestas
similares y/o complementarias.
Paso 6. Tras una breve discusión en el gran grupo de las distintas propuestas, los par-
ticipantes puntuaron cada una entre 1–10 al objeto de establecer un baremo sobre las
prioridades/estrategías para cada categoría del modelo.
Paso 7: Uno de los coordinadores del gran grupo, presentó los resultados finales al
pleno del Seminario los resultados.

235
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
PARTICIPANTES
De acuerdo con la organización se habían asignado a este grupo 25 participantes al
Seminario, de los que sólo asistieron 22 (88%).

Gráfico 2
Porcentaje de asistentes al grupo de discusión 2 del III Seminario sobre la
investigación en inmigración extranjera

25
Np: 25

20
Ne: 22 88%

15

10

0
Asistentes previstos Asistentes efectivos

El conjunto de los asistentes efectivos que participaron en las actividades de este


grupo se recogen en la tabla 1.

Tabla 1
Relación de asistentes al Grupo 2

Víctor Manuel Bellido Julia Martínez García


Manuel Borrero Arias Nieves Ortega Pérez
Luis Rodríguez Morcillo Carmen Carvajal Gutiérrez
Rafael Jiménez López Pedro Malpica Soto
Teresa Sánchez Hito Mª Margarita Rodríguez García
Enrique E. Raya Lozano Mohammed Dahiri
Raquel Martínez Chichón Emilio Luis Lucio–Villegas
Daniel Callejón González Néstor Fernández Rodríguez
José López Marcos María Angélica Cruces
Alfonso Luque Lozano Mercedes Jiménez Álvarez
Sebastián Rinken

236
RESULTADOS
Diversos problemas ajenos a la dinámica del Grupo 2 hicieron que el comienzo de las
actividades se retrasara 40 minutos y la finalización de las mismas se adelantó en 15
minutos. Ello hizo manifestar a los participantes: 1. Falta percibida y manifestada de
tiempo absoluto para las actividades a realizar con la metodología propuesta; y 2. Como
consecuencia de lo anterior, la actividad percibida como más insuficiente en tiempo fue
la reflexión del gran grupo sobre las propuestas finales.

Gráfico 3
Categorización de las propuestas y estrategias de intervención

Población inmigrante 25% Población autóctona 25%

Contexto de interacción 50%

Teniendo como referente el modelo teórico que se propuso para el trabajo en grupo,

Grupo 2. Intervención en promoción de la integración entre poblaciones autóctonas e inmigrantes


la mitad de las propuestas/estrategias de intervención (gráfico 3 ) se dirigieron al con-
texto de interacción, y el resto se repartieron por igual entre la población autóctona y la
población inmigrante.
La relación pormenorizada de propuestas y estrategias de intervención priorizadas
de acuerdo con las puntuaciones asignadas por los miembros del grupo en el cuestio-
nario final de evaluación se presentan en la tabla 2.

237
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía Tabla 2
Relación priorizada de propuestas y estrategias de intervención

Propuesta y/o estrategia Puntos


1. Fomentar estrategias que conduzcan a la participación política del inmigrante en los distintos
niveles y órganos de decisión. 153
2. Afianzar y/o extender la cobertura en materia de bienestar social
(salud, educación, servicios sociales, vivienda etc). 150
3. Regularizar la situación de trabajadores de origen extranjero, a la luz de la legislación actual,
que llevan residiendo un número importante de años. 147
4. Favorecer la participación social a través del asociacionismo. 147
5. Desarrollar planes formativo/educativos dirigidos a trabajadores de los servicios públicos,
especialmente en el ámbito local. 145
6. Promover que los ayuntamientos cumplan la normativa sobre viviendas y se desarrollen planes
de viviendas integradas. 143
7. Desarrollar planes formativo/educativos dirigidos a profesionales significativos que tienen
relación directa con los inmigrantes (sanitarios, educadores, etc). 143
8. Desarrollar programas de sensibilización para la educación intercultural utilizando
diversas metodologías. 142
9. Difundir en los medios de comunicación las experiencias realizadas sobre la acción positiva. 142
10. Dar mayor protagonismo a la población inmigrante en los ámbitos y foros de investigación. 140
11. Favorecer la participación social de los inmigrantes a través del asociacionismo. 138
12. Establecer medidas que faciliten la utilización compartida de espacios comunitarios
(ocio, recreo, etc). 136
13. Plantear una continuidad en los programas de sensibilización y convivencia que transcienda
la temporalidad vinculada al ámbito laboral. 134
14. Reformular el programa curricular incorporando valores como la interculturalidad,
identidad andaluza, etc. 133
15. Fomentar la coordinación de todas las agencias (administrativas, sociales, de servicios, etc)
que trabajan con población extranjera. 132
16. Agilizar los procedimientos en relación a la homologación, reconocimiento, etc, de títulos,
licencias, etc, que posean los inmigrantes. 127
17. Realización de campañas informativas, dinamizadoras y de sensibilización sobre el hecho
migratorio (talleres, museos…). 126
18. Extender la cobertura que actualmente existe para el menor nacional, a los menores inmigrantes,
mejorando su aplicabilidad en los procedimientos y coordinación. 121
19. Elaboración de un plan que articule todos los programas de sensibilización que se están
implementando en todos los ámbitos. 116
20. Implantación en origen de mecanismos de gestión de flujos migratorios con representación consular. 98

238
Con posterioridad a las actividades del grupo, se solicitó a los miembros del mismo
que remitieran aquellas líneas de investigación a financiar por la administración por su
vinculación con las propuestas realizadas (tabla 3).

Tabla 3
Líneas de investigación prioritarias relacionadas con la promoción
de la integración entre poblaciones autóctonas e inmigrantes
– Detección de necesidades formativas en distintos agentes sociales para promover nuevas habilidades de
trabajo con población inmigrante.
– Análisis de discurso en la población autóctona.
– Estudios aplicables sobre multiculturalidad.
– Análisis de los prejuicios de la población autóctona respecto de la población inmigrante.
– Análisis de las actitudes de la población autóctona hacia la inmigración, los inmigrantes y las políticas
migratorias.
– Análisis de las actitudes de la población inmigrante hacia otros colectivos de inmigrantes y hacia la pobla-
ción autóctona.
– Ensayar diversos modelos de convivencia: hipótesis del contacto, modelos comunitarios, etc.
– El papel de la participación ciudadana en los procesos de integración social.
– El papel de los medios de comunicación como facilitador/obstructor de la convivencia.
– Etc.

CONCLUSIONES

Grupo 2. Intervención en promoción de la integración entre poblaciones autóctonas e inmigrantes


La estructuración del Seminario en distintos grupos de trabajo y la metodología empleada
en el grupo 2 han resultado efectivas pues ha posibilitado una espacio de reflexión
sobre la problemática de la convivencia entre población inmigrante y población autóc-
tona así como definir operativamente estrategias de intervención para mejorar la inte-
racción entre ambos colectivos.
Hemos de señalar que la mayoría de estas propuestas están ya recogidas en el
Primer Plan Integral para la Inmigración en Andalucía (2001–2002), elaborado por la
Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias de la Consejería de
Gobernación de la Junta de Andalucía. En efecto, las propuestas realizadas tienen cabi-
da dentro de los 6 grandes objetivos generales del Plan y su operativización se mate-
rializa en las distintas medidas desplegadas en las 10 áreas de intervención: socio–edu-
cativa, socio–laboral, socio–sanitaria, recursos sociales, vivienda, socio–cultural, jurídi-
ca, formación e investigación, sensibilización social y cooperación al desarrollo.
Este hecho es un indicador de que el camino emprendido es el adecuado y que hay
que reforzar la colaboración entre la administración y las universidades a través de la

239
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía financiación de las líneas de investigación más acorde con las prioridades políticas y
con la celebración de encuentros como el Seminario donde se enmarca este grupo de
trabajo.

REFERENCIAS
– BERRY, J. W., 1997. Immigration, Acculturation, and Adaptation. Applied Psychology:
An International Review, 46 (1), 5–38.
– BERRY, J. W., 2001. A Psychology of immigration. Journal of Social Issues, 57(3)
615–631.
– BROWN, R. 1998. Prejuicio: su Psicología Social. Madrid: Alianza Editorial.
– CONSEJERÍA DE GOBERNACIÓN, 2002. Primer Plan Integral para la Inmigración en
Andalucía (2001–2002), Sevilla: Junta de Andalucía.
– ESSES, V., J.F. DOVIDIO, L.M. JACKSON & T.L. ARMSTRONG 2001. The immigra-
tion dilemma: The role of perceived group competition, ethnic prejudice and national
identity. Journal of Social Issues, 57 (3), 389–412.
– MARTÍNEZ, M.F.; GARCÍA, M. y MAYA, I., 2002. Social Support and locus of control
as predictors of psychosocial wellbeing in maroccan and peruvian inmigrant women.
Internatinal Journal Intercultural Relations, 26(3), 287–3.
– PETTIGREW, T.F. & R.W. MEERTENS, R.W., 1995. Subtle and blatant prejudice in
Western Europe. European Journal of Social Psychology, 25, 57–75.
– PRATTO, F., J. SIDANIUS, & B.F. MALLE, 1994. Social Dominance Orientation: a per-
sonality variable predicting social and political attitudes. Journal of Personality and Social
Psychology, 67, 741–763.

240
Grupo 3

Construcción
y deconstrucción
de la diferencia
cultural o étnica
Fco. Javier García Castaño
Juan Carlos Andreo Tudela
Participantes
Eva María Aguaded Ramírez, Ángeles Arjona Garrido, Mª Ángeles
Asensio Hita, Manuel Castillo Sánchez, Arón Cohen Amselem,
Juan Carlos Checa Olmos, Thierry Desrues, Mª Teres a Gijón Sánchez,
Rafael González Galiana, Miriam Martín Lobo, Sus ana Moreno Maestro,
Raquel Rodríguez Herencia, Encarnación Soriano Ayala, Sol Tarrés
Chamorro y Mª Teres a Velasco Múrez.

I. INTRODUCCIÓN
El taller número 3 sobre “Construcción y deconstrucción social de la diferencia cultural o
ética” se configuró como un espacio participativo y abierto que se dinamizó sobre una
primera propuesta relacionada con la posición que el/la investigador/a desempeña en
la construcción y deconstrucción de discursos sociales relacionados con la multicultu-
ralidad, en general, la inmigración, en particular, y en especial la confusión entre inmi-
gración y migraciones.
A raíz de esta reflexión surgió un rico y fructífero debate sobre las categorías socia-
les que se utilizan para estudiar la inmigración, especialmente la extranjera, aportacio-
nes efectuadas desde diferentes disciplinas o ámbitos de estudio.

241
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía
II. DESARROLLO DEL DEBATE
Por razones metodológicas, el grupo de trabajo se planteó la necesidad de establecer
dos niveles, el de los/las investigadores/as y el del conjunto de la sociedad civil (en el
que se incluye la comunidad científica), como constructores de categorías sociales.
A pesar de la ambición primera de abordar ambos ámbitos, se trató únicamente el
primero de ellos, si bien con suficiente profundidad en relación con el tiempo disponi-
ble. No obstante, resta como un asunto inteligiblemente complejo, objeto para suscitar
y fomentar todavía un amplio debate.
Así pues, el inicio del debate arrancó planteando la necesidad de empezar reflexio-
nando y confrontando opiniones sobre las propias categorías que utilizan los investiga-
dores, a partir de diferentes propuestas críticas que se ponían en cuestión, tales como,
¿acaso no se sospecha que las categorías que utilizamos los científicos sociales no son
congruentes y que según los ámbitos o disciplinas desde los que se construyen se tra-
tan aspectos diferentes? Y también, ¿reconocemos que el concepto de inmigrante y
extranjero es lo mismo en su uso aunque sepamos que realmente no es lo mismo?
Especial interés suscitó la idea de poner en común estos debates conceptuales cuan-
do se trata de trabajos producidos por disciplinas diversas que no en pocas ocasiones
han caminado sin encontrar puntos de convergencia.
En este punto, se expuso que más que solucionar el tema abordado con una pala-
bra clave, reconociendo la ambivalencia a la que se ha llegado por uso acrítico entre
inmigración y extranjería, habría que definir lo que entendemos por los conceptos utili-
zados como fórmula recomendable para explicitar el contenido de nuestro discurso
conceptual y, por ende, los mecanismos constructivos y deconstructivos de nuestras
argumentaciones científicas.
Debemos ser conscientes que lo caracterizador del fenómeno migratorio es el movi-
miento, que incluiría la emigración y la inmigración. Esta última, por tratarse precisa-
mente de nuestro objeto de estudio más reciente, habría que estudiarla en su forma
más extensa.
A pesar del interés social suscitado en buscar una fórmula mágica, la solución se
antoja difícil, y estudiar la inmigración en la extranjería, como a veces se confunde,
puede ser considerado un terreno confuso y equívoco, y que debe precisarse.
Así, se concluyó que debemos ser conscientes de lo que queremos estudiar y expli-
carlo, utilizando las expresiones que se consideren más adecuadas en el marco y temá-
tica de la investigación (por ejemplo, inmigración extranjera de origen marroquí que tra-
baja como temporera en el sector agrícola). Y hacerlo no sólo con el objetivo científico
de ser “claros” en la definición de objetos y sujetos en las investigaciones, sino también
en el compromiso social de no contribuir más a la generación de confusiones y “alar-
mas sociales” que en algunas ocasiones y al amparo de las investigaciones se constru-
yen en los discursos políticos y se transmiten en los medios de comunicación.

242
El debate en el seno del grupo abocó al planteamiento de si se puede utilizar los
grupos como objeto de estudio o si lo importante son los procesos en los que están
implicados esos grupos.
Quizás lo interesante es amalgamar el estudio de los grupos sociales con fenóme-
nos sociales, aunque se puede estudiar por separado, un posicionamiento metodológi-
co que no es deseable. El problema, no obstante, es cómo estudiar al grupo, y es nece-
sario ponerse de acuerdo sobre cómo estudiarlo o, al menos, explicitar cuál ha sido el
proceso metodológico seguido.
Otro aspecto tratado fue la diferenciación en el debate entre la producción del
conocimiento y los medios de comunicación, que aportan una realidad representada.
Por otro lado, también se expuso la necesidad de optimizar los recursos con la ofer-
ta de trabajadores, sin hacer referencia a su origen o nacionalidad.
Asimismo, se debatió sobre cómo influye la construcción de discursos en la per-
cepción, aportando un ejemplo sobre el caso de los pakistaníes en la ciudad de Linares.

III. CONCLUSIONES SINTÉTICAS Y PROPUESTAS


1. Los investigadores ayudan a mantener, cuando no generan, los estereotipos y pre-
juicios que favorecen la discriminación y debemos ser conscientes de ello para intentar
evitarlo.
2. Es necesario profundizar en la explicación y contenido del proceso metodológico en
las investigaciones que venimos desarrollando sobre los fenómenos migratorios. De ese
modo podríamos evitar, los propios investigadores, el uso de los estereotipos.
3. Explicando las categorías sociales que utilizamos y cómo las construimos los/as
investigadores/as pueden contribuir a la deconstrucción de los estereotipos y prejuicios
sociales.
4. Si se plantea estudiar la diversidad cultural, habría que estudiar a todos los colecti-
vos, no sólo a los extranjeros que clasificamos acríticamente como inmigrantes.
5. Es deseable amalgamar el estudio de colectivos y las dinámicas en las que forman
parte, y no tanto haciendo hincapié exclusivamente en uno de los grupos incluidos en Grupo 3. Construcción y deconstrucción de la diferencia cultural o étnica
los procesos objeto de estudio. Ello se debe traducir en la construcción de equipos
multidisciplinares que desde enfoques metodológicos complementarios estudien los
mismos contextos y los mismos fenómenos sociales.

243
Grupo 4

Migraciones y género
Mª Dolores Adam Muñoz
Pilar Rodríguez Martínez
Participantes
Estefanía Acién González, Ana Alcázar Campos, Francisca Luz
Berenguel Espinos a, Ángeles Castaño Madroñal, Antonia Cayuela
Galán, María Ángeles Escrivá Chorda, Margarita Huete Gallardo,
Miguel Ángel Kofi Kambire Ible, Fátima Lahbabi, Emma Martín Díaz,
Mariella Miranda Larco, Elis a Rodríguez Ortiz, Marta Ruiz García,
Carmen Ruiz Sutil, Assumpta Sabuco i Cantó, Hilario Sáez Méndez,
Eva Sánchez Bermejo, Mª Socorro Sánchez Morán, Carmen Santos
Bailón, Lourdes Serra Salomón, Ros a María Soriano Miras.

Seguidamente describiremos algunos de las cuestiones más relevantes que surgieron


en la mesa de trabajo sobre migraciones y género. En esta mesa participamos alrede-
dor de veinte personas, la mayoría mujeres, lo que refleja el hecho de que la preocu-
pación por el asunto del género —o géneros— en las migraciones sigue siendo todavía
un campo poco transitado por los investigadores varones. En general se trataba de
investigadoras e investigadores que de un modo han trabajado, o pretenden hacerlo,
sobre mujeres u hombres migrantes en Andalucía desde diferentes disciplinas científi-
cas: sociología, antropología, derecho, ciencias de la educación, trabajo social, etc, por
lo que el grupo era bastante dispar en cuanto a sus planteamientos de partida. Se ha
trabajado principalmente sobre mujeres de origen marroquí, pero también hay quien ha
trabajado sobre mujeres subsaharianas, latinoamericanas, europeas o de los países del
Este. En la mesa participaron también investigadores que no están vinculados a la
Universidad, y otros y otras que trabajan en la Administración Pública.
Las experiencias investigadoras de las y los investigadores andaluces sobre migra-
ciones y género allí presentes son diversas en lo que se refiere al tiempo que se lleva
Grupo 4. Mesa: migraciones y género

trabajando en este campo, así como en los aspectos conceptuales. Hay quienes llevan
diez años trabajando sobre este asunto, pero también quienes acaban de empezar o
están a punto de hacerlo. Precisamente, en relación con este último grupo de perso-

245
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía nas, su inexperiencia en el ámbito de la migración y género, fue lo que les movió a inte-
grarse en esta mesa de trabajo.
Todas y todos los allí presentes destacaron la necesidad de seguir profundizando en
las cuestiones sobre el género, los géneros, las mujeres, los hombres y los feminismos.
Del debate generado se puede destacar la diferencia de conceptos de los y las inte-
grantes de la mesa en cuanto al término “género”, y en el significado que el mismo
adquiere cuando se desea abordar un estudio partiendo desde su perspectiva, así se
apuntó, si ello supone una metodología diferente, la visión del área objeto de estudio
de una forma específica, la utilización de medios distintos, etc. Habida cuenta de la dife-
rencia de criterios, todas y todos los presentes estaban de acuerdo en que sería nece-
sario que en un futuro se siguiera profundizando de manera conjunta en una línea de
trabajo que hoy por hoy todavía está apenas empezando a consolidarse.
En lo que si coincidieron las y los presentes fue en afirmar que el género es una
variable estructural que tiene que ver con la posición social que las mujeres y los varo-
nes ocupan, tanto en la sociedad de origen como en la de llegada. Esa idea de varia-
ble estructural opera tanto entre los y las investigadoras mismas como en sus objetos
de estudio. Por un lado, y en tanto que investigadores, las participantes (Estefanía,
Maria Dolores) señalaron que hablar de género es como hablar ‘de tu padre y de tu
madre’, o sea, del contexto sexista en el que todos y todas hemos sido socializados. De
modo que los y las investigadoras contamos con una experiencia vital propia, previa a
cualquier planteamiento investigador. Esa experiencia previa ha sido vivida de manera
diversa. Hay quienes se han iniciado en la investigación tras un cuestionamiento femi-
nista de su propia posición como mujer o varón y quienes no entienden ese cuestiona-
miento previo como relevante (por ejemplo, Rocío o Rosa, por lo que señalan que pre-
fieren el término femenino al término feminista); hay quienes resaltan su pertenencia a
grupos feministas o grupos de hombres que reflexionan sobre las masculinidades... De
manera que se puede decir que, al igual que ocurre en los estudios de mujeres, cuan-
do las y los investigadores abordan el asunto del género —o géneros— en las migra-
ciones, este campo de estudio aparece como una cierta prolongación de preocupacio-
nes más o menos significativas de nuestras vidas cotidianas como varones o mujeres.
Este aspecto tiene interés si se compara con las discusiones llevadas a cabo en otros
grupos de trabajo, donde los investigadores quizá no estén tan interesados en partir de
sus propias experiencias antes de hablar de los resultados de sus investigaciones. En
esta línea, Angeles destacaba el peligro de que en los informes de investigación aparez-
can translaciones ideológicas del autor a los colectivos que estudia. Aclarar los propios
planteamientos de partida, dejar que las mujeres hablen, y tratar de respetar sus propios
discursos —feministas o no— parece la única forma de superar esa limitación.
Pero el género, como variable estructural, tiene que ver sobre todo con una posi-
ción metodológica a la hora de afrontar el diseño y los resultados de las investigacio-
nes. En este sentido, no se puede decir, como señalaba Emma, que el género consti-
tuya en sí el problema a estudiar, sino más bien una perspectiva —o conjunto de pers-

246
pectivas— para interpretar una realidad social donde varones y mujeres migrantes dis-
ponen de oportunidades desiguales para desarrollarse como personas.
En esa realidad, las conductas de los varones migrantes han venido a imponerse
como norma y las de las mujeres como excepción, por lo que se hace necesario reve-
lar en qué medida las leyes afectan de manera desigual a las mujeres migrantes, en qué
medida los mercados de trabajo están segmentados según el sexo, y qué papel ocu-
pan los y las andaluzas en ese proceso, los empresarios, las instituciones públicas o los
procesos de socialización de los propios varones y mujeres migrantes. De todos estos
ámbitos, dos aparecieron como particularmente críticos: el mercado de trabajo y la ley
de extranjería. En lo que se refiere a los mercados de trabajo una de las preocupacio-
nes más relevantes, como señaló Emma, es hasta qué punto se está produciendo un
reemplazo de mujeres españolas por migrantes en trabajos como el del servicio domés-
tico. Las andaluzas parecen estar abandonando ese tipo de trabajos, al tiempo que se
están generando más demandas de servicio doméstico, que están cubriendo las muje-
res migrantes. En lo que se refiere a los aspectos legales, se señaló la construcción
sexista que subyace a la propia ley puesto que, como resaltó Pilar, se supone que las
mujeres que no están insertas en el mercado laboral, son migrantes ‘secundarias’ o,
dicho en otros términos, que las mujeres migrantes que son amas de casa, necesaria-
mente dependen de sus maridos, por lo que no se las ve como verdaderas agentes
sociales. Angeles apuntaba que es importante señalar que una cosa son las leyes y otra
la práctica social.
Los y las allí presentes estuvieron de acuerdo en que, para ofrecer una visión de la
situación social de unas y otros no se puede perder de vista que el género no es la
única variable que nos puede ayudar a entender la realidad social. Para empezar, como
señalaba Asumta, porque las perspectivas de género son plurales. Es decir, no existe
una única manera de interpretar la realidad desigual entre hombres y mujeres. Por
ejemplo, como resaltaba Pilar, no es lo mismo creer que la desigualdad entre mujeres y
hombres tiene un origen económico que creer que el origen de la desigualdad es
sexual, pues eso llevaría a poner énfasis en la inserción laboral de las mujeres o en sus
relaciones sexuales, su opción sexual o sus relaciones familiares.
Otra cuestión a dirimir es la relación que guarda el género con variables como la
clase social o la etnia. Como señalaba Estefanía, no es lo mismo preguntarle a una pros-
tituta rusa que a una colombiana ejecutiva, pues el lugar que ambas ocupan en la
estructura social española poco tiene que ver. En esos dos casos se está hablando de
diferentes posiciones en la sociedad de llegada pero, como señaló Fátima, en la socie-
dad de origen también se dan diferencias de clase entre las mujeres, diferencias en la
procedencia —rural o urbana—, en el nivel de estudios, etc. El análisis de la situación de
las mujeres que trabajan en la prostitución revela incluso, en este aspecto, que se
Grupo 4. Mesa: migraciones y género

puede formar parte de los márgenes de la sociedad andaluza al tiempo que se mejora
en Marruecos la posición social como mujer de alto estatus social y, por ello, respeta-
ble. El resultado es que no se puede tener un estereotipo de mujer migrante extranje-

247
III Seminario sobre la investigación de la inmigración extranjera en Andalucía ra, sino que hay tantas clases de mujeres migrantes extranjeras como de realidades
sociales que las acompañan.
La etnia —o quizá sería mejor decir, la nacionalidad de origen— de las mujeres tam-
bién debe ser tenida en cuenta en el diseño de las investigaciones. En este punto Kofi
advirtió que en Africa hay mujeres feministas y otras que parecen aceptar con agrado
su situación. También se señaló que las leyes de extranjería están actuando como cons-
tructoras de diferencias entre las mujeres migrantes según la nacionalidad de origen.
Hilario destacó también el hecho de que los discursos nacionalistas suelen usar a las
mujeres como recurso étnico, impidiendo de ese modo un verdadero debate intercul-
tural sobre feminidades y/o masculinidades.
Lo cierto es que las mujeres siguen desempeñando trabajos tradicionalmente reser-
vados al sexo femenino, como el servicio doméstico, limpiezas y hostelería, indepen-
dientemente de la preparación que tengan para la realización de otros trabajos de
mayor cualificación profesional, y también es verdad que actualmente están rellenando
esos nichos de trabajo que los propios hombres extranjeros migrantes rechazan reali-
zar, prueba de lo cual ha sido la sustitución de hombres migrantes por mujeres migran-
tes en el campo de Huelva. La razón estriba en que las mujeres siguen aceptando la
realización de trabajos en peores condiciones (más horas, menos salario, prestaciones
sociales insignificantes, etc), con lo cual les es muy difícil salir de los colectivos margi-
nales, pero también esta situación tiene otra cara positiva, al ser la mujer extranjera
migrante la trabajadora se está convirtiendo en la jefa de hogar, realizando su propio
proyecto migratorio y, siendo la que ostenta el derecho a reagrupar a su familia, de
manera que a la vez que la inmigración se está feminizando, los roles de la misma, lógi-
camente, se están alterando. Precisamente esta nueva situación de poder, a veces libe-
ra a la mujer de toda la presión y los convencionalismos sociales que traía de su país
de origen, de manera que la inmigración, en ocasiones, constituye el camino para el
propio desarrollo de la mujer extranjera.
En lo que se refiere a las técnicas de recogida de datos se señalaron varias cues-
tiones. En primer lugar, la necesidad de contar con técnicas que permitan a las muje-
res expresar sus propios puntos de vista. Los grupos de discusión, la observación par-
ticipante, o las entrevistas repetidas a lo largo del tiempo aparecieron como las mejores
herramientas. Kofi puso énfasis en la necesidad de huir de investigaciones en las que
hay que ofrecer los resultados demasiado rápido, pues para poder acercarse a la reali-
dad de las mujeres primero hay que ganarse su confianza.
Hilario destacó también que el interés como investigadores e investigadoras tiene
que ver con conductas colectivas más que individuales. O sea, los y las investigado-
ras trabajamos con datos concretos que se refieren a individualidades, pero nuestro
interés en esas individualidades radica en descifrar hasta qué punto reflejan o con-
tradicen normas o patrones culturales colectivos. Al hilo de este comentario Lourdes
indicó que es un error el que las mujeres españolas nos compadezcamos de las
raíces culturales de las mujeres migrantes extranjeras, de sus costumbres, modo de

248
vestir, pensar, etc y que nuestro primer impulso sea el de occidentalizarlas y mos-
trarles cuan estupendo es nuestro sistema y las bondades de nuestro modo de vida,
sino que nuestra función ha de ser el de ayudarles a que sean ellas las que libre-
mente encuentren su propio camino.

Como conclusiones podemos destacar las siguientes:

1ª. No existe unanimidad en la determinación de qué es el “género” y de cómo se debe


abordar un estudio sobre el mismo.
2ª. La investigación sobre el género se encuentra dispersa y poco sistematizada.
3ª. La migración de las mujeres extranjeras a nuestro país presenta unos caracteres
específicos los cuales se han de abordar desde una perspectiva de género.
4ª. Como consecuencia de todo lo anterior y habida cuenta las diversas perspectivas
existentes sobre el género, hay que continuar y facilitar estos foros para poder seguir
avanzando en la investigación y que la misma nos permita ofrecer diversas alternativas.

No obstante podemos destacar las siguientes observaciones:

A) Las mujeres migrantes siguen desempeñando trabajos tradicionalmente feminizados.


B) La migración para las mujeres puede constituir un avance en su estatus social en su
Estado de origen.
C) Debido a la mayor oferta de trabajos feminizados en España, la mujer migrante se está
convirtiendo en la protagonista de su propio proyecto migratorio, asumiendo el rol de “jefas
del hogar” y gozando de ser ella la poseedora del derecho a reagrupar a su familia.
D) La mujer migrante sigue siendo discriminada por su condición, tanto de mujer, como
de extranjera.

Grupo 4. Mesa: migraciones y género

249
inmigración extranjera
EN ANDALUCÍA
III Seminario sobre la
investigación de la
inmigración extranjera
en Andalucía

en Andalucía
III Seminario sobre la investigación de la inmigración
extranjera

CONSEJERÍA DE GOBERNACIÓN

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