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Manifestaciones Clínicas de la Malaria

Este documento describe las manifestaciones clínicas de diferentes tipos de malaria, incluyendo los síntomas y complicaciones de cada una. Describe los períodos de escalofríos, fiebre y sudoración de la malaria aguda, así como complicaciones graves de P. falciparum como en el cerebro y riñones. También cubre las características de P. vivax, P. ovale, P. malariae y P. knowlesi.
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Manifestaciones Clínicas de la Malaria

Este documento describe las manifestaciones clínicas de diferentes tipos de malaria, incluyendo los síntomas y complicaciones de cada una. Describe los períodos de escalofríos, fiebre y sudoración de la malaria aguda, así como complicaciones graves de P. falciparum como en el cerebro y riñones. También cubre las características de P. vivax, P. ovale, P. malariae y P. knowlesi.
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MANIFESTACIONES CLÍNICAS

En la malaria aguda se presenta escalofrío, fiebre y sudoración, luego anemia


hemolítica, hepato y esplenomegalia. En la infección por P. falciparum se presentan
complicaciones graves en los órganos, principalmente cerebro y riñón. En los niños y
en las embarazadas, la enfermedad es más severa y de mayor mortalidad.
Las manifestaciones clínicas de la malaria dependen de varios factores como la
especie de Plasmodium, del número de parásitos y del estado inmunitario del
huésped. El período de incubación generalmente es entre siete y catorce días, pero
varía con los factores ya mencionados, lo cual pueden acortarlo o prolongarlo. Esta
etapa de incubación corresponde al período pre-eritrocítico que se desarrolla en el
hígado, se inicia con la picadura del mosquito y termina con la salida de los parásitos a
la sangre.
Período de escalofrío: Antes de iniciarse el acceso febril se presenta un periodo de
escalofrío, sensación subjetiva de frío intenso en todo el cuerpo, hasta llegar a un
temblor incontrolable.
Período febril. A medida que la temperatura asciende, el escalofrío cede hasta
desaparecer. La temperatura corporal sube rápidamente y puede llegar a cifras muy
altas, hasta 41.5° C., con aparición frecuente de delirios y de convulsiones en los niños
Período de sudoración. Después de la fiebre, en forma brusca, se comienza a sudar
profusamente y la temperatura cae. La cefalea desaparece y el paciente esta
somnoliento y con sed; disminuye la sensación de malestar, aunque puede sentirse
exhausto.
Malaria crónica
Existe gran confusión con este diagnóstico, pues se rotula erróneamente como
paludismo crónico, a varias entidades febriles presentes en personas procedentes de
zonas maláricas, quienes han sufrido o no la enfermedad. Se considera que existe en
casos de paludismo de larga duración, causados por recaídas o recrudescencias,
desencadenadas por tratamientos insuficientes, cambio de clima o exposiciones al frío,
alteración de la resistencia individual por diferentes causas, como desnutrición,
inmunosupresión, operaciones quirúrgicas y enfermedades debilitantes
Malaria en el embarazo Las mujeres no inmunes y especialmente las primigrávidas
son más susceptibles a la enfermedad severa, a tener abortos y mortinatos. La malaria
por P. falciparum en el embarazo lleva a una alta mortalidad del feto y en algunos
casos de la madre.
Malaria por P. falciparum (fiebre terciana maligna o perniciosa)
Esta forma de malaria presenta mayor número de complicaciones y por lo tanto es la
más grave. Es frecuente cometer errores en el diagnóstico clínico por sus variadas
manifestaciones y complicaciones.
Infección aguda no complicada: La fiebre es alta, prolongada y su periodicidad es
cada 48 horas, aunque en muchas ocasiones es irregular, remitente, o continua.
Malaria severa y complicada: El término malaria severa implica una infección por P.
falciparum con manifestaciones clínicas y complicaciones que son potencialmente
fatales.
Malaria cerebral. Es la complicación más frecuente de la malaria severa, pero pueden
ocurrir otras anormalidades neurológicas. Llega a ser fatal hasta en un 80%,
especialmente en los niños.
Insuficiencia renal. La infección severa por P. falciparum puede llevar al paciente a
una insuficiencia renal aguda. La sola hidratación mejora el cuadro clínico.
Fiebre biliosa hemoglobinúrica. Llamada también fiebre de orina negra (agua
negra). Es una complicación grave, pero poco frecuente, asociada a una infección por
P. falciparum con hemólisis intravascular aguda.
Anemia severa. Ocurre una anemia normocítica y puede llegar a tener un hematocrito
menor de 15% o hemoglobina menor de 5 g/dl, en presencia de una parasitemia
elevada de formas asexuadas.
Edema pulmonar. Complicación grave y fatal que aparece súbitamente después de
uno o dos días de que el paciente ha iniciado tratamiento.
Daño hepático e ictericia. La bilirrubina total y la indirecta están aumentadas por la
hemólisis y en algunos por la disfunción del hepatocito y por colestasis. La ictericia es
común en pacientes adultos con malaria severa, pero menos frecuente en niños.
Hemorragia. Algunos pacientes con malaria cerebral tienen tendencia a hacer
coagulación intravascular diseminada que lleva a un sangrado espontáneo: encías
sangrantes, epistaxis, petequias y hemorragia subconjuntival.
Cambios de temperatura. La hipertermia o fiebre elevada es común en malaria
severa. Entre 39.5º C y 42º C, hay delirio y por encima de 42º C, coma.
Hipoglucemia. Se presenta con más frecuencia durante el tratamiento. Por lo general
no se sospecha clínicamente cuando existe una malaria severa.
Anormalidades metabólicas. La hiponatremia moderada, con sodio de 125 a 135
mmol por litro, es común en la infección por P. falciparum, la forma severa es rara.
Síntomas gastrointestinales. Puede observarse náuseas, vómito, algunas veces
incoercible, dolor abdominal (puede ser tipo cólico) y diarrea aguda severa.
Infecciones asociadas. En malaria severa por P. falciparum pueden ocurrir
infecciones como bronconeumonía por aspiración, infecciones del tracto urinario
cuando hay catéteres o septicemia. En algunos casos existe asociación con tifoidea,
disentería, neumonía y septicemia por Salmonella.
Malaria severa en los niños La enfermedad es más severa en los niños que en los
adultos, y llega a ser fatal hasta en un 80%. Es notoria la anorexia y los cambios de
comportamiento con gran irritabilidad y sueño irregular.
Malaria por P. vivax y P. ovale (fiebre terciana benigna)
Su período de incubación varía entre cinco y quince días, y presenta los síntomas
premonitorios ya descritos. El ataque agudo, con escalofrío, fiebre alta y sudoración,
se repite cada 48 horas. Después de varios ataques agudos es frecuente encontrar
esplenomegalia. En algunas ocasiones existen dos o más generaciones de parásitos,
y por lo tanto la ruptura de eritrocitos con liberación de merozoítos es más frecuente.
En estos casos los accesos febriles llegan a ser cotidianos. Tanto en P. vivax como P.
ovale, los parásitos infectan solo glóbulos rojos jóvenes o reticulocitos, lo cual hace
que la parasitemia sea menor. La malaria por P. vivax tiene tendencia a la cronicidad,
después del primer ataque agudo de dos a cuatro semanas de duración.
Malaria por P. malariae (fiebre cuartana)
P. malariae es una especie muy antigua como parásito del hombre; por esta
convivencia más prolongada, la adaptación del parásito ha sido mejor y por
consiguiente el daño al huésped es menor. No existen hipnozoítos en el hígado, lo cual
hace que la sintomatología de la fiebre cuartana sea más benigna, más crónica y rara
vez se presente recrudescencias después de muchos años. La malaria cuartana es
menos frecuente que la terciana.
Malaria por P. knowlesi
Las manifestaciones clínicas y complicaciones son semejantes a las de malaria por P.
falciparum, con fiebre, escalofrío, dolor abdominal, vómito, diarrea, ictericia,
hepatomegalia e hiperparasitemia. Se han informado cuatro casos de muerte por falla
renal
En la sangre, los trofozoítos, esquizontes y gametocitos son indistinguibles de los de P.
malariae, y por mucho tiempo fue confundido con esta especie, actualmente el
diagnóstico exacto se hace mediante la prueba de PCR

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