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Unidad 2 Lenin

Este documento describe la evolución de las autoridades electorales en México, pasando de un modelo gubernamental controlado por el poder ejecutivo a uno independiente a través de varias reformas constitucionales que crearon organismos como la Comisión Federal Electoral y más tarde el Instituto Federal Electoral para organizar elecciones de manera autónoma.

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Este documento describe la evolución de las autoridades electorales en México, pasando de un modelo gubernamental controlado por el poder ejecutivo a uno independiente a través de varias reformas constitucionales que crearon organismos como la Comisión Federal Electoral y más tarde el Instituto Federal Electoral para organizar elecciones de manera autónoma.

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Unidad 2.

Desarrollo de las autoridades electorales en México

Introducción
En México, como en diversos países de América Latina, el desarrollo de las
autoridades electorales ha estado vinculado con la transición a la democracia y la
confianza, o falta de ella, que la ciudadanía tiene en las instituciones de su país.
En razón de lo anterior, la mayoría de las instituciones electorales de los países
latinoamericanos han evolucionado de una estructura gubernamental con la
concentración del poder que ello supone a una organización mixta o independiente.
En esta unidad conocerás las reformas constitucionales que originaron el sistema
político-electoral mexicano actual, así como las distintas conformaciones de las
autoridades electorales.

2.1 Elementos fundamentales de la gobernanza electoral en


México
Antes de analizar la evolución de las autoridades electorales en México, es importante
precisar algunos rasgos fundamentales de la conformación del Estado mexicano para
comprender de mejor manera las necesidades de su gobernanza electoral y la forma
en la que se han cubierto históricamente.
El Estado mexicano lleva a cabo diversas funciones dirigidas a la conservación del
orden público, el bienestar de la población, el ejercicio pacífico de las libertades
fundamentales y la preservación de las instituciones democráticas. Un elemento que
condiciona la conformación y distribución de sus competencias es el sistema federal.
Este sistema influye en la configuración de las autoridades federales, locales y
municipios, distribuyendo las funciones que corresponden a unos y otros.
En el ámbito de las elecciones existen organismos nacionales y locales relacionados
con alguna de las ramas del sistema político, encargados de organizar elecciones,
resolver conflictos electorales, perseguir delitos en la materia y fomentar la cultura
democrática. Todos ellos ejercen sus atribuciones a partir de un conjunto de principios
jurídicos que rigen su actuación.
Es preciso destacar que la actuación de las autoridades electorales en México tiene
incidencia en:
o La ciudadanía.
o Los partidos y agrupaciones políticas.
o Las autoridades y las y los servidores públicos de cualquier nivel de gobierno,
órganos autónomos y entes públicos.
o Los concesionarios y permisionarios de radio y televisión.
o Las y los observadores electorales.
o Personas extranjeras.
o Ministros/as de culto religioso.
o Cualquier persona física o moral que viole una disposición electoral.
En un Estado constitucional, el poder de las autoridades se encuentra limitado con las
atribuciones que establece la ley. En otras palabras, las autoridades solo pueden
realizar acciones que le están expresamente permitidas por las normas vigentes.
Cuando una autoridad excede sus funciones y con ello afecta a los gobernados, sus
actos pueden ser impugnados y revisados mediante mecanismos administrativos o
jurisdiccionales. Lo anterior, en razón de que sus decisiones deben, por un lado,
cumplir con los principios constitucionales rectores en materia electoral y, por otro,
emanar de la autonomía e independencia de las que las autoridades gozan (Tesis
XX/2010 ÓRGANOS DE AUTORIDAD ELECTORAL. CONDICIONES QUE SE DEBEN
SATISFACER PARA SU INTEGRACIÓN Y FUNCIONAMIENTO).
La legislación mexicana en materia electoral prevé un complejo sistema de
mecanismos de protección de los derechos ciudadanos, tutelados por las autoridades
administrativas y jurisdiccionales.

2.2 Antecedentes de las autoridades administrativas


electorales
Como aprendiste en la unidad anterior, un modelo gubernamental de autoridad
electoral no necesariamente implica ineficiencia o falta de confianza en los procesos
electorales. No obstante, la historia política de México fue determinante para que,
durante la gran parte del siglo XX en el que la organización de las elecciones estuvo en
manos del Poder Ejecutivo federal, la equidad en la contienda y la certeza de los
resultados se vieran afectados y, en consecuencia, la ciudadanía demandara la
independencia de la gobernanza electoral.
Así, la creación de instituciones capaces de garantizar la autenticidad de los comicios
fue el eje central de los cambios democráticos. De esta forma, las autoridades
electorales mexicanas pasaron de un modelo gubernamental a uno independiente, en
la medida en que también se transitó de un sistema de partido hegemónico a uno
competitivo.
Desde 1823, en los albores del México independiente, y hasta 1945 la autoridad
responsable de convocar y organizar las elecciones era el Colegio Electoral, integrado
por legisladores de ambas Cámaras. En tanto que la jornada electoral era
responsabilidad de las Juntas Electorales, cuya estructura contaba con un presidente,
dos escrutadores y uno o dos secretarios. La calificación de las elecciones, como verás
más adelante, dependía también de este órgano (Orozco 1998, 1034).
El primer órgano encargado de organizar las elecciones constitucionales en el ámbito
federal se creó en 1946: la Comisión Federal de Vigilancia Electoral (CFVE), estaba
presidida por el Secretario de Gobernación e integrada por otro miembro del gabinete,
un diputado, un senador, dos representantes de los partidos políticos de mayor
relevancia y un secretario (el notario público más antiguo del entonces Distrito
Federal). Esa composición, aunado a las demás reglas que introdujo esta ley para
formar partidos políticos, le dio al gobierno y al llamado “partido de Estado” (el Partido
Revolucionario Institucional (PRI)) un control centralizado para la participación,
organización y vigilancia del proceso electoral (Nacif 2007).
En 1951, la CFVE fue sustituida por la Comisión Federal Electoral (CFE), presidida por
el Secretario de Gobernación e integrada por tres representantes de los partidos
políticos y dos comisionados del Poder Legislativo.
Es importante señalar que desde 1823 las autoridades responsables de la organización
de las elecciones tenían un carácter temporal, pero con la reforma electoral de 1973,
por primera vez se le otorgó carácter permanente a la CFE. Además, aunque el partido
dominante seguía siendo el PRI, se permitió que un representante de cada partido
político con registro participara en la Comisión con voz y voto. Esta regla, que podría
parecer menor, fue la primera muestra de una apertura democrática al permitir la
pluralidad al interior del órgano electoral.
No obstante, esta regla se fue ajustando de la mano de las modificaciones al sistema
de partidos en México. Así, a partir de 1977 solo los representantes de los partidos con
registro definitivo tenían derecho a participar con voz y voto, mientras que aquellos
pertenecientes a partidos con registro condicionado solo podían hacer uso de la voz.
La reforma electoral de 1986 dispuso que los partidos nombraran a un representante
por cada 3% de la votación nacional emitida, es decir que la representación del partido
hegemónico fue apabullante en la conformación de esta época al obtener 16 lugares, lo
que incidió de alguna forma en la organización y ejecución de las elecciones de 1988
(Prud’Homme 2014; Mirón 2011).
Derivado de las críticas y el descontento social por los resultados de la elección federal
de 1988, se planteó una reforma para independizar las autoridades electorales del
Estado mexicano, fue así como se creó el Instituto Federal Electoral (IFE) en 1990,
como un organismo con carácter permanente, con personalidad jurídica y patrimonio
propio, pero aún con presencia del Poder Ejecutivo en su estructura: era presidido por
el Secretario de Gobernación, contaba con dos diputados, dos senadores, un
representante de partido por cada 10% de la votación nacional emitida (con un límite
de 4) e incorporó por primera vez la figura del consejero ciudadano para quienes se
destinaban seis espacios (Becerra, Salazar y Woldenberg 2000).
Esta reforma también creó un Registro Federal de Electores (RFE) para asegurar que
toda la ciudadanía mexicana tuviera garantizado su derecho a votar.
En 1993, se le otorgó al IFE la facultad de declarar la validez y expedir las constancias
de la elección de diputados y senadores; de revisar los informes de ingresos y gastos
de los partidos políticos; fijar los topes de gastos de campaña, y designar a los
directores ejecutivos y a los consejeros de los consejos locales a través de su Consejo
General (Becerra, Salazar y Woldenberg 2000). Asimismo, se creó la Credencial para
Votar, como un instrumento para dotar de confiabilidad al proceso electoral, en gran
parte, derivado de la consolidación de RFE implementado con la reforma previa.
Un año más tarde inició el proceso de independencia del IFE, ya que los
representantes de los partidos políticos en todos los órganos colegiados perdieron el
derecho de voto, con lo que aumentó la capacidad de decisión de los consejeros
ciudadanos, quienes duraban en el cargo ocho años.
La autonomía plena de la institución electoral administrativa se obtuvo en 1996 cuando
se eliminó la representación del Poder Ejecutivo y, en cambio, se integró un Consejo
General con nueve consejeros ciudadanos (de los cuales uno era el presidente) con
duración de siete años, todos con voz y voto, que eran propuestos y aprobados por dos
terceras partes del Congreso, además de la representación de los partidos políticos y
del Poder Legislativo, solo con derecho a voz, y de la creación de una Secretaría
Ejecutiva y cinco comisiones permanentes para apoyar las actividades del Consejo
General, por lo que se redistribuyeron las atribuciones de todos los órganos del IFE
(Morales 2010; Valdés 2008; Becerra, Salazar y Woldenberg 2000). Además, la
reforma de 1996 obligó a las entidades federativas a adecuar sus leyes para evitar las
diferencias de fondo entre los comicios federal y locales.
Consejo General del IFE y Credencial para Votar

En 2007 se creó la Unidad de Fiscalización de los recursos de los partidos políticos y la


Contraloría General, además se introdujo la renovación escalonada de los consejeros,
a quienes se les aumentó la duración en el cargo a nueve años, con la posibilidad de
presidir el Consejo General por seis años.
En 2014 el IFE se nacionalizó y se convirtió en el Instituto Nacional Electoral (INE), con
nuevas facultades en el ámbito local, y aumentó a once su Consejo General.
Tabla 1. Evolución de las autoridades administrativas electorales en México

Año de
Nombre de la
fundació Integración Ley reglamentaria
autoridad
n
La Constitución
federal vigente en la
elección y a partir de
Integrado por legisladores de
1823 Colegio Electoral 1918 la Ley para la
ambas Cámaras.
Elección de los
Poderes Federales
(LEPF)
1946 Comisión Federal de Presidida por el Secretario de Ley Electoral Federal
Vigilancia Electoral Gobernación e integrada por otro (LEF)*
(CFVE) miembro del gabinete, un diputado,
un senador, dos representantes de
los partidos políticos de mayor
relevancia y un secretario (el
notario público más antiguo del D.
F.).
Comisión Federal Presidida por el Secretario de
Electoral (CFE) Gobernación, tres representantes
1951 de los partidos políticos y dos
comisionados del Poder
Legislativo.
Obtuvo un carácter permanente.
Integrada por un representante de Ley Electoral Federal
1973
cada partido con registro (con voz (LEF)
y voto).
1977 Los representantes de los partidos Ley Federal de
con registro definitivo obtienen el Organizaciones
derecho de participar con voz y Políticas y Procesos
voto, mientras los que tienen Electorales
registro condicionado solo con voz. (LFOPPE)
Un representante de los partidos
Código Federal
1986 por cada 3% de la votación
Electoral (CFE)
nacional emitida.
Instituto Federal Presidida por el Secretario de Código Federal de
Electoral (IFE) Gobernación, dos diputados, dos Instituciones y
senadores, un representante de Procedimientos
1990
partido por cada 10% de la Electorales (COFIPE)*
votación nacional emitida (límite de
4) y seis consejeros ciudadanos.
Sin representación del Poder
Ejecutivo. Nueve consejeros
1996 ciudadanos (presidida por un
consejero presidente) y un
Secretario Ejecutivo.
2007 Creación de la Unidad de
Fiscalización y de la Contraloría
General.
Once consejeros ciudadanos Ley General de
Instituto Nacional (presidida por un consejero Instituciones y
2014
Electoral (INE) presidente) y un Secretario Procedimientos
Ejecutivo. Electorales (LEGIPE)
*Con sus respectivas reformas.
Fuente: Elaboración propia

Las autoridades electorales mexicanas pasaron de un modelo gubernamental a uno


independiente. La primera autoridad electoral administrativa en forma fue la Comisión
Federal de Vigilancia Electoral, que se creó en 1946, aunque desde 1823 existía un
Consejo Electoral responsable de convocar y calificar las elecciones.
2.3 Antecedentes de las autoridades jurisdiccionales
electorales
La historia de la calificación de las elecciones se divide en el periodo de
autocalificación, es decir, cuando los propios poderes de la Unión validaban sus
elecciones y el periodo de heterocalificación, con la introducción de una autoridad
electoral jurisdiccional.

El periodo de autocalificación de las elecciones


En la Constitución Política de la Monarquía Española, también conocida como la
Constitución de Cádiz de 1812, se estableció el sistema de autocalificación de las
elecciones de los diputados a Cortes (Poder Legislativo) (CC 1812, artículos 111-119).
En particular, el artículo 115 señalaba que las propias Cortes resolverían lo conducente
en caso de duda sobre la legitimidad de la elección de cualquier diputado; así inició,
todavía bajo el régimen colonial español, el sistema de autocalificación. Esto se retomó
en el artículo 102 del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana o
Constitución de Apatzingán de 1814.
Ya en el México independiente, con la Constitución Política de 1824, se determinó que
cada Cámara debía sancionar su propia elección mediante la integración del Colegio
Electoral, el cual calificaba en última instancia los resultados. En cuanto al Poder
Ejecutivo, la Cámara de Diputados era la encargada de calificar la elección.
La Ley Orgánica Electoral de 1857 incluyó “causas de nulidad en las elecciones”, que
podían ser “reclamadas” por “todo individuo mexicano”. Este reclamo se podía
presentar ante la junta distrital o ante el propio Congreso “antes del día en que se deba
resolver de los expedientes y credenciales respectivas” (García 1989 en Santiago
2011, 13).
Para 1911, cuando no había mayoría absoluta entre los candidatos a la Presidencia ni
entre los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el Colegio
Electoral era quien escogía al ganador de entre los dos candidatos con mayoría
relativa (Orozco 1998, 1034). En esta época, el sistema de justicia electoral era
básicamente administrativo, debido a que la mayoría de las impugnaciones eran
resueltas por los órganos administrativos locales o por los colegios electorales (Orozco
1998, 1036).
Al respecto, la Ley Electoral de 1911 enlistaba la competencia de distintos órganos
para declarar la nulidad de algún aspecto relacionado con las elecciones, así, la mesa
de la casilla electoral podía declarar nulidad cuando la cédula no tuviera los requisitos
legales; el Colegio Electoral podía hacerlo cuando la queja se relacionara con las
credenciales electorales; la autoridad judicial en lo relacionado con la inclusión o
exclusión de ciudadanos en el padrón electoral, y la Cámara de Diputados cuando se
afectara la votación de la elección de diputados, ministros de la Suprema Corte,
presidente y vicepresidente de la República (LE, capítulo X). Entre posibles casusas de
nulidad, la ley consideraba la vulneración a los requisitos de elegibilidad.
Las reformas electorales de 1917, 1946 y 1951 mantuvieron la materia de lo
contencioso electoral sin mayores modificaciones. La primera reforma constitucional
que introdujo la forma incipiente de un régimen de nulidades y recursos fue la de 1977;
en lo que concierne a lo contencioso electoral, se podría afirmar que es el momento de
su nacimiento como sistema (Santiago 2011, 14).
Con esta reforma se establecieron con claridad los diversos recursos que en materia
electoral se podían interponer: inconformidad, protesta, queja, revocación, revisión ante
los órganos electorales administrativos y el Colegio Electoral y, por otra parte, el de
reclamación ante la SCJN (Santiago 2011, 14-15).
El recurso de reclamación procedía en contra de las resoluciones del Colegio Electoral
de la Cámara de Diputados al calificar la elección de sus miembros. Se excluyó de este
recurso, no obstante, al Colegio Electoral del Senado. Además, la reforma no
estableció que las sentencias de la SCJN fueran vinculatorias para los colegios
electorales, ya que seguían siendo la última instancia en materia electoral, pues podían
acatar o no la resolución. Durante el tiempo en que estuvo en vigor esta facultad de la
SCJN (tres elecciones: 1979, 1982 y 1985) se presentaron diversos recursos de
reclamación, pero fueron desechados por faltas de forma. En ningún caso se entró al
fondo de los asuntos (Santiago 2011, 15-16).
Toma de posesión de los presidentes Lázaro Cárdenas y de Manuel Ávila Camacho

El periodo de heterocalificación de las elecciones


En la segunda etapa de la justicia electoral mexicana —que da sus primeros pasos con
el nacimiento del TRICOEL— primero se desarrolló el sistema mixto y después se
transitó a la heterocalificación de las elecciones (Santiago 2011, 11-13).
La reforma electoral de 1986-1987 creó al TRICOEL, un órgano autónomo electoral
encargado de resolver los recursos de apelación y queja contra los actos de la
autoridad electoral. Aunque su creación fue el primer paso hacia un modelo
especializado de jurisdicción electoral, era un órgano de naturaleza administrativa con
facultades limitadas de manera importante porque sus resoluciones podían ser
modificadas o revocadas por dos terceras partes de los miembros presentes de los
colegios electorales del Poder Legislativo.
El TRICOEL se integró por siete magistrados numerarios y dos supernumerarios,
propuestos por los partidos políticos al presidente de la Cámara de Diputados. El
presidente turnaba las propuestas a la Comisión de Gobernación y Puntos
Constitucionales, que en un plazo de 15 días presentaba el dictamen con la
designación de los integrantes del Tribunal al Pleno de la Asamblea. En caso de ser
aprobada, esta se turnaba a la Cámara de Senadores, quien ratificaba a los
integrantes. El Tribunal se conformó con una sola Sala, con sede en el Distrito Federal,
que actuaba exclusivamente durante el año electoral (Santiago 2011, 17).
La reforma también derogó el recurso de reclamación ante la SCJN, y facultó al
Tribunal para conocer el recurso de apelación interpuesto en la etapa preparatoria de
las elecciones. La resoluciones del TRICOEL que recaían sobre los recursos de queja
podrían tener efectos importantes, como confirmar, modificar o revocar actos de las
autoridades electorales, ordenar a la Comisión Federal Electoral no expedir las
constancias de mayoría y/o no expedir constancia de asignación cuando en la elección
respectiva se presentaran las causales de nulidad establecidas en el artículo 337 del
Código Federal Electoral (Santiago 2011, 17-18).
El balance del TRICOEL es ambivalente: desde el punto de vista técnico-jurídico, hubo
avances importantes que delinearon un sistema contencioso electoral, a pesar de que
se instauró un sistema de calificación electoral mixto, compuesto por órganos de
carácter jurisdiccional y político; desde otra perspectiva, el TRICOEL no fue eficaz
jurisdiccionalmente, pues sus resoluciones en ningún caso llevaron a modificar el
triunfo de los candidatos ganadores (Santiago 2011, 19-20).
En 1990, con la promulgación del COFIPE, se creó el Tribunal Federal Electoral
(TRIFE) como institución jurisdiccional autónoma en materia electoral, aunque no
perteneciera al Poder Judicial de la Federación. El COFIPE le confirió al TRIFE la tarea
de dar definitividad a las distintas etapas del proceso electoral y garantizar su
legalidad. La ley estableció que no procedía juicio ni recurso alguno contra las
resoluciones del TRIFE, pero que aquellas que se dictaran con posterioridad a la
jornada electoral solo podrían ser revisadas y, en su caso, modificadas por los
Colegios Electorales (Santiago 2011, 23).
La reforma también estableció nuevos recursos para impugnar los actos electorales,
introduciendo dos del carácter administrativo (de queja y de reclamación) y dos
jurisdiccionales (de apelación y de reconsideración). El TRIFE resolvía los recursos de
apelación que impugnaban los actos y resoluciones de los órganos centrales del IFE.
Asimismo, estaba facultado para declarar la nulidad de la votación recibida en casillas
y ordenar la recomposición del cómputo respectivo; también podía revocar las
constancias de mayoría y otorgarla a la fórmula que hubiese resultado vencedora. A
diferencia del TRICOEL, el TRIFE estaba plenamente facultado para declarar la
nulidad de la elección de diputados y senadores del Congreso de la Unión (Santiago
2011, 23-24).
El TRIFE quedó integrado en su Sala Central por cinco magistrados propietarios y dos
suplentes, y por tres magistrados propietarios y un suplente para sus cuatro Salas
Regionales. Su designación era mixta, los magistrados eran propuestos por el
presidente de la República y requerían la aprobación de dos terceras partes de los
miembros presentes de la Cámara de Diputados. Es importante precisar que para ser
magistrado del TRIFE se requería cumplir con los mismos requisitos que la ley
contemplaba para ser ministro de la SCJN (Santiago 2011, 22).
Las Salas Regionales funcionaban temporalmente, solo en el año del proceso
electoral, y se ubicaban en las ciudades de Durango, Xalapa, Toluca, Guadalajara y
Distrito Federal eran las cabeceras de las cinco circunscripciones electorales. La Sala
Central era permanente y quedó instalada en el Distrito Federal (Santiago 2011, 22-
23).
Pleno de la primera constitución del TEPJF y construcción de su actual Salón de
Plenos
Con la enmienda constitucional de 1993 se inició finalmente la heterocalificación de las
elecciones. Con la entrada en vigor de estas nuevas disposiciones legales en materia
electoral, a partir de las elecciones de 1997 desaparecieron los colegios electorales y
se dispuso que la entrega de constancias de validez de las elecciones de diputados y
senadores fuera responsabilidad de los órganos del IFE, pero en caso de controversias
derivadas de impugnaciones procedía, en última instancia, que el TRIFE las resolviera,
ya sin la intervención de ninguna otra instancia (Santiago 2011, 28). Otra facultad
importante que se le confirió al TRIFE con la reforma es que la ley lo consideró como la
máxima autoridad en materia electoral (Santiago 2011, 30).
Con la reforma electoral de 1996 se creó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación (TEPJF) y se facultó a la SCJN como única autoridad para ejercer la acción
de inconstitucionalidad, incluyendo las controversias en materia electoral (Santiago
2011, 34).
El TEPJF quedó constituido por una Sala Superior de carácter permanente, con sede
en el Distrito Federal, y cinco Salas Regionales de carácter temporal que funcionarían
solo en el año de elecciones federales, con sede en las ciudades cabecera de cada
una de las actuales cinco circunscripciones plurinominales: Guadalajara, Monterrey,
Xalapa, Distrito Federal y Toluca. El TEPJF fue integrado por siete magistrados para la
Sala Superior y tres para las Salas Regionales (Santiago 2011, 34).
A diferencia de la designación de los magistrados del TRIFE, en la cual las propuestas
eran presentadas por el titular del Ejecutivo, ahora sería el Pleno de la SCJN quien
presentaría ternas a la Cámara de Senadores para nombrar a los magistrados. Estas
requerirían la aprobación por mayoría calificada de dos tercios de los senadores
presentes o por la Comisión Permanente (Santiago 2011, 35).
La reforma constitucional y legal definió al TEPJF como máxima autoridad
jurisdiccional en la materia y como órgano especializado del Poder Judicial de la
Federación (Santiago 2011, 35).
Como atribuciones del TEPJF se incluyeron: establecer jurisprudencia en materia
electoral; resolver en forma definitiva e inatacable las impugnaciones sobre las
elecciones federales de diputados, senadores y de presidente de la República; y
resolver en forma definitiva e inatacable los juicios y recursos que se sometieran a su
conocimiento (Santiago 2011, 36). Adicionalmente, con la creación del TEPJF también
se aprobó en 1996 la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia
Electoral (LGSMIME) en la que se establece un sistema de medios de impugnación
que se enlista a continuación (Santiago 2011, 37):
o Recurso de revisión.
o Recurso de apelación.
o Juicio de inconformidad.
o Recuso de reconsideración.
o Juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano.
o Juicio de revisión constitucional electoral.
o Juicio para dirimir conflictos o diferencias laborales entre el IFE y sus
servidores.
Por su parte, la reforma electoral 2007-2008 estableció que la renovación de los
magistrados del TEPJF sería escalonada y que las Salas Regionales también serían
permanentes, además de que la ley facultó a las Salas del TEPJF para determinar la
no aplicación de disposiciones contenidas en las leyes electorales que resultaran
contrarias a la Constitución (Santiago 2011, 64-65).
Asimismo, se estableció que el TEPJF sería la máxima autoridad para resolver
conflictos que se generasen a partir de los actos y resoluciones emitidos por los
partidos políticos que motivasen quejas de los ciudadanos o afiliados sobre la legalidad
de los mismos, aunque previamente tendrían que agotar todas las instancias internas
de los partidos (Santiago 2011, 65).
Finalmente, aunque la reforma electoral de 2014 planteó la creación de tres Salas
Regionales más, solo una de ellas se implementó: la Sala Regional Especializada. En
una lógica de austeridad, el Senado eliminó el plazo original de septiembre de 2017
para instalar las otras dos Salas y estableció que la Comisión de Administración del
TEPJF es el órgano responsable para determinar dicha instalación en función de la
suficiencia presupuestaria, por lo que el presupuesto designado para ello fue
reintegrado por el TEPJF a la Tesorería de la Federación (LOPJF, artículo transitorio
segundo del 23 de mayo de 2014; Boletín 1458).

Tabla 2. Evolución de la autoridad electoral jurisdiccional en México


Año de
Nombre de la
fundació Naturaleza Ley reglamentaria
autoridad
n
Autónomo electoral. Con carácter
más administrativo. Sus
Tribunal de lo
1986- resoluciones podían ser revocadas Código Federal
Contencioso
1987 o modificadas por el Poder Electoral (CFE)
Electoral (TRICOEL)
Legislativo constituido en colegio
electoral .
Autónomo electoral. Con carácter
Código Federal de
jurisdiccional. Sus resoluciones
Tribunal Federal Instituciones y
1990 eran obligatorias, pero los colegios
Electoral (TRIFE) Procedimientos
electorales podían modificarlas o
Electorales (COFIPE)
revocarlas.
1996 a la Tribunal Electoral Perteneciente al Poder Judicial de o Ley Orgánica
fecha del Poder Judicial la federación. Con carácter del Poder
de la Federación jurisdiccional. Sus resoluciones son Judicial de la
(TEPJF) obligatorias y no pueden ser Federación
revocadas o modificadas. o Ley General de
Instituciones y
Procedimiento
s Electorales
(LEGIPE)
o Ley General de
Medios de
Impugnación
en Materia
Electoral
(LGSMIME)

Fuente: Elaboración propia

El Tribunal de lo Contencioso Electoral (TRICOEL) se creó en 1987 y en 1990 se creó


el Tribunal Federal Electoral (TRIFE). Con la reforma electoral de 1996 se creó el
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y la LGSMIME. En
2007-2008 se estableció que la renovación de los magistrados del Tribunal sería
escalonada y que las Salas Regionales también serían permanentes.

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