HORA SANTA
PASCUA JUVENIL 2024
DIOCESIS DE MATEHUALA
Ofrecimiento de la Hora Santa.
Jesús Eucaristía, Dios cercano a nosotros en esta Custodia bendita. Hemos venido a
rendirte adoración y, como siempre, te queremos pedir muchas cosas, pero lo primero
que te queremos pedir, es que envíes desde el cielo tu Luz y tu Amor para todos los
jóvenes, para que
todos te conozcan y Te amen aquí en la tierra, y después para siempre, en la eternidad.
Hacemos un espacio de silencio, por fuera y por dentro, y en estos primeros momentos
de nuestra Hora Santa, queremos hablarte con el corazón, reconociendo que estamos
delante del Gran Rey y Dios, Jesús Eucaristía. Recibe, Señor, el cariño y la adoración
de todos los que estamos aquí, especialmente de los jóvenes que te reconocen vivo y
presente, Dios de vida eterna, Dios de inmensa bondad.
Oremos:
Señor, ante tu presencia amorosa, los jóvenes y en general todos los hombres
y mujeres de fe, aquí reunidos, te pedimos bendigas nuestra juventud. Ayuda a todos
los jóvenes a ser siempre nuevos. Asiste con la fuerza de tu Espíritu a todos los
jóvenes para que reestrenen la vida recibida de ti y por ti la hagan siempre buena. Da a
todos los jóvenes, un recto pensar y un actuar acorde.
Abre los ojos, los oídos y el corazón de cada joven para que todos vivan en paz, con la
conciencia limpia de mancha, aceptando las penas y los sinsabores de la vida. Dales
fortaleza para seguir transformando nuestro mundo, dales una vida nueva cargada de
amor y amistad.
Concede a todos los jóvenes ser tus amigos y hacerte muchos amigos más.
Da tu amor y tu gracia que ayude a todo joven a sembrar cosas nuevas, pero dales
también el consuelo de cosechar el futuro y gozar lo sembrado. Da a toda gente joven
el ser feliz con lo que son y tienen, sin dejar nunca de ser mejores que el día de ayer.
Déjalos, Jesús Eucaristía, sentirse tus hermanos y amigos. Dales Señor, el sentirse por
ti y en ti, siempre llamados a vivir contentos su destino y su juventud, sabiendo que al
final del caminar te encontrarán, como todos nosotros a ti, con los brazos abiertos para
recibirnos.
Amén.
CANTO
Se or, ante tu presencia amorosa, los j venes aqu reunidos te pedimos bendigas
nuestra juventud; di de ella palabras buenas que d a a d a se nos vuelvan vida.
Queremos ser j venes nuevos. Estrenar nuestra vida recibida de ti y por ti hecha
buena. D janos matar al joven viejo que vive en nosotros y que a nosotros se aferra.
D janos enterrarlo muy hondo, bajo tierra, y que de ti nazca en nosotros el joven
nuevo. Danos un recto pensar y un actuar acorde.
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Queremos vivir en paz, con la conciencia limpia de mancha, aceptamos las penas,
nada queremos hacer para evitarlas. Nos hiciste de lodo amasado con l grimas
divinas, llanto divino de divinos ojos que miraban el futuro. Aceptamos las penas...
danos en cambio, fortaleza para vencerlas, danos una vida nueva cargada de amor y
amistad. Conc denos ser tus amigos y amarte tambi n en maestros amigos.
Queremos sembrar cosas nuevas, pero danos tambi n el consuelo de cosechar el
futuro y gozar lo sembrado. Danos el ser felices con lo que somos, sin dejar nunca el
sino intento de hoy, ser mejores que como fuimos el d a de ayer.
D janos sentimos hijos tuyos, confiados entre tus brazos y recibir el sustento. Danos,
Jes s, te lo pedimos, el sentimos por ti siempre llamados a vivir contentos nuestro
destino y nuestra juventud, sabiendo que al final de nuestro camino te encontramos a ti
con los brazos abiertos; danos paternal cari o.
CANTO
Evangelio
Mateo 28:10
Jesús les dijo: No tengan miedo. Vallan ahora y digan ahora y digan a mis hermanos
que se dirijan a Galilea. Allí me verán.
Después de la muerte del Maestro, los discípulos se habían dispersado; su fe se
deshizo, todo parecía que había terminado, derrumbadas las certezas, muertas las
esperanzas. Pero entonces, aquel anuncio de las mujeres, aunque increíble, se
presentó como un rayo de luz en la oscuridad. La noticia se difundió: Jesús ha
resucitado, como había dicho… Y también el mandato de ir a Galilea; las mujeres lo
habían oído por dos veces, primero del ángel, después de Jesús mismo: «Que vayan a
Galilea; allí me verán».
Cristo resucitado nos ordena al igual que a las mujeres: “Vayan a decir a mis hermanos
que se dirijan a Galilea. Allá me verán”. Podemos ver a Jesús y sentir su presencia viva
y resucitada en este pan de vida pero tambien en cada uno de los pequeños, de los
que sufren, de los que quedan fuera, “allá en Galilea”. Así nos convertimos en testigos
de Jesús.
También para cada uno de nosotros hay una «Galilea» en el comienzo del camino con
Jesús. «Ir a Galilea» tiene un significado bonito, significa para nosotros redescubrir
nuestro bautismo como fuente viva, sacar energías nuevas de la raíz de nuestra fe y de
nuestra experiencia cristiana. Volver a Galilea significa sobre todo volver allí, a ese
punto incandescente en que la gracia de Dios me tocó al comienzo del camino.
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Con esta chispa puedo encender el fuego para el hoy, para cada día, y llevar calor y luz
a mis hermanos y hermanas. Con esta chispa se enciende una alegría humilde, una
alegría que no ofende el dolor y la desesperación, una alegría buena y serena.
En la vida del cristiano, después del bautismo, hay también una «Galilea» más
existencial: la experiencia del encuentro personal con Jesucristo, que me ha llamado a
seguirlo y participar en su misión. En este sentido, volver a Galilea significa custodiar
en el corazón la memoria viva de esta llamada, cuando Jesús pasó por mi camino, me
miró con misericordia, me pidió de seguirlo; recuperar la memoria de aquel momento
en el que sus ojos se cruzaron con los míos, el momento en que me hizo sentir que me
amaba.
Hoy, en esta tarde, cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿Cuál es mi Galilea?
¿Dónde está mi Galilea? ¿La recuerdo? ¿La he olvidado?
He andado por caminos y senderos que me la han hecho olvidar. Señor, ayúdame:
dime cuál es mi Galilea; sabes, yo quiero volver allí para encontrarte y dejarme abrazar
por tu misericordia.
Momento de silencio
Es necesario volver a Galilea para ver a Jesús resucitado, y convertirse en testigos de
su resurrección. No es un volver atrás, no es una nostalgia. Es volver al primer amor,
para recibir el fuego que Jesús ha encendido en el mundo, y llevarlo a todos, a todos
los extremos de la tierra.
CANTO
Dirijamos ahora nuestra oración a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, que sigue
buscando hoy corazones juveniles que quieran seguirlo a Galilea de cerca como
discípulos y misioneros para llegar al corazón de nuestra sociedad.
Digamos juntos después de cada súplica:
JESUCRISTO, CAMINO, VERDAD Y VIDA, ATIENDE A NUESTRA
SÚPLICA.
En la vida hay tantas cosas que nos entristecen. Vivir es un enfrentase continuamente
a aquello que causa pena, dolor y sufrimiento. Ayuda a todos los jóvenes que sufren
para que descubran que la alegría y la juventud sólo pueden venir de ti. R//
Algunos jóvenes luchan y vencen, otros se dejan llevar por la tristeza y viven sumidos
en la oscuridad, están enfermos del alma. Ayuda a todos aquellos adolescentes y
jóvenes que pasan por momentos de depresión haciéndoles ver que tú eres quien los
puede levantar. R//
Muchos jóvenes y adolescentes buscan la alegría desesperadamente en fuentes falsas
que sólo producen tristeza, placer embotellado bajo prestigiosas etiquetas y vacío que
nada llena. Ayuda a los jóvenes que han caído en el vicio del alcoholismo y la
drogadicción dándoles tú el auténtico vino de la esperanza y el elixir de tu amor y
comprensión.R//
Hay jóvenes que no se han dado cuenta de que el llenarse de cosas materiales no
remedia la soledad. Ayuda a los jóvenes que han sido esclavizados por el materialismo
para que no busquen sustituir con cachivaches la compañía humana y el consuelo que
solo tú puedes brindar.R//
En nuestra sociedad, se ven jóvenes tristes y decaídos. Abre los ojos de esos
muchachos para que se den cuenta de que la alegría es un estado, una actitud de vida
permanente y responsable que viene de ti y no se pierde ante las adversidades, sino
que nos ayuda a superarlas.R//
En medio del mundo que va tan de prisa, hay jóvenes que, entre esas carreras sufren
la ausencia de paz. Ayúdales a recobrar la paz que has sembrado en sus almas, para
que recobren la inocencia que muchos adultos lamentamos han perdido y que se llama
paz interior.R//
Jesús Eucaristía, concede a los jóvenes la valentía necesaria para que se acerquen al
sacramento de reconciliación y que hagan el propósito firme de no volver a faltar nunca
jamás. Acrecienta en ellos el gozo que brinda tu presencia Eucarística para que,
viviendo esa alegría siempre, testimonien y afirmen que únicamente tú, Dios de bondad
y misericordia, haces al hombre feliz.
CANTO
El Señor conoce a nuestros jóvenes y adolescentes, sabe sus necesidades, sin
embargo, Él quiere que en este momento le pidamos por sus estudios, por sus
amistades, por sus diversiones. Quiere escucharnos, quiere que nosotros le
pidamos a Jesús para que Él nos ayude.
A cada petición contestamos:
Ayúdalos a hacer tu voluntad
Señor, recuérdales, con frecuencia, la obligación que tienen de estudiar. R//
Hazlos responsables, que santifiquen su trabajo de estudiantes.R//
Que se preparen bien, para cumplir con la misión que Tú les has encomendado en la
vida.R//
Que sepan agradecer el privilegio de poder estudiar. R//
Que logren fructificar su juventud.R//
Dales humildad, para que acepten sus errores en el cumplimiento de sus tareas.R//
Dales valentía y constancia, para qué aprovechen todos los instantes en el estudio.R//
Enséñales a estudiar con método, a leer con reflexión, a consultar a los que saben
más, para que el día de mañana, sean útiles a sus hermanos y verdaderos dirigentes
de la humanidad.R//
Padre providente que eres llamado fuente de luz y de sabiduría, ilumina su
entendimiento y disipa las tinieblas del mal que los envuelven.R//
Para que no caigan en los vicios de la droga y el alcohol. R//
Para que busquen amistades que les ayuden a crecer como hijos de Dios. R//
Para que se ayuden entre compañeros en todo momento. R//
Para que sepan respetarse mutuamente.R//
Para que vivan la igualdad entre todos, sin hacer diferencias entre hombres y mujeres,
ricos y pobres.R//
Que aprendan a valorar sus cuerpos como templos del Espíritu Santo. R//
Que aprendan a no quemar etapas y vayan madurando en sus relaciones amorosas.R//
CANTO
Se or Jes s, tu amor nos ha convocado este día. Derrama sobre nosotros el Esp ritu
de la Verdad para que nos ense e a vivir la comuni n y para ser testigos de la vida en
el mundo.
Que tu amor est siempre en nuestro coraz n para contagiar a todos la alegr a de
sabernos hermanos.
Oh Espíritu Santo, en esta hora santa, te pido que nos llenes con tu presencia. Que tu
luz ilumine mi mente y que tu amor inflame mi corazón. Ayúdame a abrir mi ser a tu
acción transformadora y a confiar plenamente en tu guía. En esta hora de adoración,
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permíteme unirme a ti en oración y alabanza, para que pueda experimentar la paz y la
alegría que sólo tú puedes conceder. Ven, dulce huésped del alma, y renueva mi ser en
tu amor y gracia.
CANTO
Por ltimo, antes de concluir con nuestra Hora Santa, pidamos la intercesi n de Mar a,
Madre de Dios y de nuestra Iglesia, de manera que nos dispongamos mejor para vivir
este retiro de pascua y nos pongamos bajo su protecci n.
Madre Sant sima, queremos pedirte que los adolescentes y j venes, particularmente
los de nuestra Diócesis de Matehuala, desde la realidad en que se encuentren, puedan
experimentar tu abrazo materno, cari o y calidez; que por tu testimonio de disc pula y
ap stol siempre orante, sepan encontrar su vocaci n y la vivan unidos a tu hijo, Jes s.
Ens anos a mirar con los ojos de Jes s, para que l sea luz en nuestro camino.
Que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el d a sin
ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Se or”
Oh, Mar a,
t resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvaci n y esperanza. A ti nos encomendamos, salud de los
enfermos, que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jes s, manteniendo firme tu
fe. T , salvaci n del pueblo romano, sabemos lo que necesitamos y estamos seguros
de que lo conceder s para que, como en Can de Galilea, vuelvan la alegr a y la fiesta
despu s de esta prueba. Ay danos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la
voluntad del Padre
y hacer lo que Jes s nos dir ; l, que tom nuestro sufrimiento sobre s mismo y se
carg de nuestros dolores
para guiarnos a trav s de la cruz a la alegr a de la Resurrecci n. Am n.
CANTO
Acción de gracias
Mi Señor y mi Dios, mil gracias por tu presencia en mi vida. Gracias por hablarme y
mostrarme cuán grande es tu amor por mí. Gracias porque trajiste esperanza a mi vida.
Hoy vivo con ilusión y con la seguridad de que estás siempre a mi lado.
Te doy gracias por todo lo que tengo, porque siempre provees a mis necesidades.
Gracias porque me ayudas en los momentos de dificultad y me sostienes con tus
brazos fuertes. Gracias a ti, no tengo nada que temer. En ti está puesta toda mi
confianza por siempre.
Gracias te doy, Señor, por cada nuevo día que me permites vivir. Gracias por la
bendición de poder ver y disfrutar tu obra maravillosa a mi alrededor. Gracias porque
puedo escuchar la voz de mis seres amados y compartir momentos bonitos con ellos.
Gracias por la salud que me das, porque aun en medio de las dificultades tú estás
conmigo y me ayudas.
No hay nadie como tú, mi Dios. Eres el Padre paciente y amoroso que me acompaña y
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me ayuda a ser una mejor persona. Tú me muestras cuál es el mejor camino a seguir y
contigo siento paz y tranquilidad. Gracias porque contigo tengo vida abundante y la
seguridad de la vida eterna.
Gracias te doy, Señor, por todo esto y por mucho más, ya que cada día recibo nuevas
bendiciones de tu parte. En el nombre de Jesús, amén.
Reserva / Bendición
CANTO