0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas3 páginas

La curiosidad como motor de cambio

Este documento argumenta que debemos estar dispuestos a que nuestras ideas sean desafiadas por las perspectivas de los demás. Para comprender mejor los problemas complejos del mundo, necesitamos admitir que no tenemos todas las respuestas y estar abiertos a aprender de quienes piensan diferente a nosotros.

Cargado por

Noelia Cursando
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas3 páginas

La curiosidad como motor de cambio

Este documento argumenta que debemos estar dispuestos a que nuestras ideas sean desafiadas por las perspectivas de los demás. Para comprender mejor los problemas complejos del mundo, necesitamos admitir que no tenemos todas las respuestas y estar abiertos a aprender de quienes piensan diferente a nosotros.

Cargado por

Noelia Cursando
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“Deseando ser perturbado”

Extracto de En cuanto a los otros: conversaciones sencillas para devolver la


esperanza para el futuro por Margaret J. Wheatley (Berret-Koehler Publishers,2002).

A medida que trabajamos juntos para restaurar la confianza en el futuro,


necesitamos incluir una nueva y extraña aliada: nuestra voluntad de ser
perturbados. Nuestra voluntad de que nuestras ideas y creencias sean
desafiadas por lo que otros piensan. Ninguna persona o perspectiva puede
darnos las respuestas que necesitamos a los problemas de hoy.
Paradójicamente, solamente podemos hallar esas respuestas admitiendo
que no sabemos. Debemos desear dejar atrás nuestra certidumbre y
esperar estar confundidos por un tiempo.
No fuimos entrenados para admitir que no sabemos. La mayoría de
nosotros fuimos enseñados para sonar seguros y confiados, para sostener
nuestras opiniones como si fueran ciertas. No fuimos recompensados por
estar confundidos. O por hacer más preguntas en vez de dar rápidas
respuestas. Además, hemos pasado muchos años escuchando a otros
principalmente para determinar si estamos de acuerdo con ellos o no. No
tenemos tiempo ni interés en sentarnos a escuchar a aquellos que piensan
diferente a nosotros.
Pero el mundo ahora nos deja un poco perplejos. Ya no vivimos más en
aquellos días lentos y apacibles en que la vida era predecible, donde
sabíamos qué debíamos hacer a continuación. Vivimos en un mundo
complejo, muchas veces no sabemos lo que pasa y no seremos capaces de
comprender esa complejidad a menos de que empleemos más tiempo en “no
saber”.
Es muy difícil dejar atrás nuestras certezas, nuestras opiniones, nuestras
creencias, nuestras explicaciones. Ellas nos ayudan a definirnos; residen en
el corazón de nuestra identidad. Pero todavía creo que podemos cambiar el
mundo, pero sólo si podemos pensar y trabajar juntos de nuevas maneras.
Lo que necesitamos es curiosidad. No debemos dejar nuestras creencias,
pero necesitamos ser curiosos acerca de las creencias de los otros.
Debemos reconocer que sus formas de interpretar el mundo pueden ser
esenciales para nuestra supervivencia.
Vivimos en un sistema global denso y enredado. Debido a que vivimos en
diferentes partes de esta complejidad, y porque no hay dos personas
iguales, experimentamos la vida de manera diferente. Es imposible para dos
personas cualquiera ver las cosas exactamente de la misma manera. Pueden
comprobar esto por ustedes mismos. Tomen cualquier evento que hayan
compartido con otros (un discurso, una película, un hecho actual, un
problema importante) y pregunten a colegas y amigos acerca de su
interpretación del suceso. Yo creo que se sorprenderían de la cantidad de
cosas diferentes que oirían. De esta manera tendrían un rico mosaico de
interpretaciones mucho más interesantes que una sola.
Para ser curiosos acerca de cómo alguien interpreta determinadas cosas,
debemos desear admitir que no somos capaces de descubrir las cosas solos.
Si nuestras soluciones no funcionan tan bien como querríamos, si nuestras
explicaciones acerca de por qué sucedió algo no son suficientes, es tiempo
de comenzar a preguntar a otros acerca de lo que ven y piensan. Cuando
hay varias interpretaciones disponibles, yo no puedo entender por qué
debemos conformarnos con conversaciones superficiales donde simulamos
estar todos de acuerdo.
Hay muchas maneras de sentarse y escuchar acerca de las diferencias.
Tarde comencé a escuchar aquellas que me sorprendían. ¿Qué acabo de
escuchar que me descolocó? Esto no es fácil, estoy acostumbrada a
sentarme ahí cabeceando aquellas cosas con las cuales concuerdo. Pero
cuando me doy cuenta qué me sorprendió, entonces soy capaz de ver mis
propias visiones más claramente, incluyendo mis creencias y presunciones.
Darme cuenta de qué me sorprende y me perturba ha sido una manera útil
de ver creencias invisibles. Si lo que tú dices me sorprende, deberé admitir
que hay otras verdades. Si lo que tú dices me perturba, debo pensar algo
contrario a lo tuyo. Mi shock con respecto a tu posición expone mi propia
posición. Cuando me oigo a mí mismo diciendo: “¿Cómo alguien puede creer
eso?” se prende una luz para ver mis propias creencias. Esos momentos son
verdaderos regalos. Si puedo ver mis propias creencias y presunciones,
puedo decidir luego que todavía las valoro.
Espero que puedas comenzar una conversación escuchando qué hay de
nuevo. Escucha lo mejor que puedas lo que es diferente, lo que te
sorprende. Piensa si esta práctica te ayuda a aprender algo nuevo. Verifica si
mejora la relación con la persona con la que estás conversando. Si intentas
esto con muchas personas, te encontrarás a ti mismo sonriendo y
disfrutando de ver cuántas maneras distintas hay de ser humano.
Tenemos esa oportunidad muchas veces al día, cada día, de ser los que
escuchamos a los otros, con actitud curiosa más que certera. Pero los
grandes beneficios de esto es que escuchar nos acerca. Cuando escuchamos
con actitud más abierta, sin prejuicios, desarrollamos una mejor relación con
los otros. No son las diferencias las que nos dividen. Es nuestro juicio acerca
de lo que los otros hacen. La curiosidad y una buena escucha nos vuelven a
colocar juntos.
Muchas veces dudamos en escuchar cosas diferentes porque no queremos
cambiar. Estamos bien con nuestra vida en una zona de confort y si
escuchamos a alguien que hace preguntas quizás nos induzca a cambiar. Si
no escuchamos, las cosas permanecen como estaban y no necesitamos
gastar energía. Pero muchos de nosotros vemos cosas en nuestra vida o en
el mundo que desearíamos fueran diferentes. Si eso es cierto, debemos
entonces escuchar más, no menos. Y debemos desear movernos a la no tan
confortable zona de la incertidumbre.
No podemos ser creativos si rehusamos a estar confundidos. El cambio
siempre empieza con la confusión: nuestras interpretaciones deben
disolverse para dar paso a las nuevas. Por supuesto que da miedo renunciar
de aquello que sabemos, pero el abismo es donde vive la novedad. Las
grandes ideas e invenciones aparecen milagrosamente en el espacio de lo
desconocido. Si podemos movernos a través del miedo y entrar en el
abismo, seremos grandemente recompensados. Redescubriremos que somos
creativos.
A medida que el mundo crece más extraño, desafiante y dificultoso, no
creo que muchos de nosotros queramos quedarnos atrapados en él solos. No
puedo saber qué hacer desde mi estrecha perspectiva. Yo sé que necesito
una mejor comprensión de lo que está pasando. Necesito sentarme con vos
y conversar acerca de las cosas aterradoras y también esperanzadoras que
observo, y escuchar qué es lo que te aterroriza y qué lo que te da
esperanza. Necesito nuevas ideas y soluciones a los problemas que me
preocupan. Sé que necesito hablar con vos para descubrirlas. Necesito
aprender a valorar tu perspectiva, y quiero que también valores la mía.
Espero ser perturbado por lo que escuche de vos. Sé que no necesitamos
estar de acuerdo el uno con el otro para poder pensar mejor juntos. No hay
necesidad de que nos unamos por la cabeza. Estamos unidos por nuestro
corazón humano.

También podría gustarte