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Sistema Inmune: Estructura y Función

El sistema inmune está formado por células y órganos que protegen al organismo de agentes extraños. Los órganos linfoides primarios son donde se originan y maduran las células inmunes, mientras que los secundarios son donde se produce la respuesta inmune. El sistema precisa regulación para mantener el equilibrio y evitar enfermedades.
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Sistema Inmune: Estructura y Función

El sistema inmune está formado por células y órganos que protegen al organismo de agentes extraños. Los órganos linfoides primarios son donde se originan y maduran las células inmunes, mientras que los secundarios son donde se produce la respuesta inmune. El sistema precisa regulación para mantener el equilibrio y evitar enfermedades.
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Unidad 1: Inmunología

1.2 Sistema Inmune

Introducción

El sistema inmune es el encargado de proteger al individuo de las agresiones que


pueden producir en los otros seres vivos, y también de aquellas que provienen del
medio interno. Está formado por una red de células coordinadas entre sí y
distribuidas por todo el organismo.

Existen una serie de Órganos


Linfoides Primarios (Medula
Ósea y Tima) donde se
Inmunología

originan y maduran las células


del sistema inmune. Los
Órganos Linfoides
Secundarios son los lugares
donde se encuentran los
linfocitos maduros y donde se
produce la respuesta inmune
frente a los antígenos;
Ganglios Linfático, Bazo,
Tejido Linfoide asociado a
mucosas (Amígdalas, Adenoides, Placas de Peyer).

El sistema inmune precisa para su correcto funcionamiento un alto grado de


regulación interna. La interacción entre las distintas células que lo componen permite
la existencia de un estado de equilibrio que es esencial para el mantenimiento de la
salud, y su alteración conduce a múltiples enfermedades ya sea por exceso de
actividad (alergias, enfermedades autoinmunes) o por transformación maligna de sus
células (leucemias, linfoma).
Estructura y Función del Sistema Inmune:

La función del sistema inmune se divide en dos categorías principales:

1. Inmunitaria: Se caracteriza por una respuesta Especifica a un antígeno


(Cualquier molécula reconocida como extraña por el sistema inmune) que
suele tardar varios días en materializarse. Es característica de esta respuesta
la Memoria para el antígeno, de tal forma que exposiciones posteriores al
mismo provocan una respuesta más rápida y más intensa.
2. No Inmunitaria: No se especifica de antígeno. Es un sistema de respuesta
inmediata (minutos después de la agresión) y no tiene memoria del estímulo
que lo origino. Este proceso se denomina inflamación.

Dentro del sistema inmune podemos distinguir dos formas de respuesta: La


Inmunidad Celular cuyo elemento fundamental es la célula T o linfocito derivado del
timo y la Inmunidad Humoral cuyo responsable es la célula B o linfocito derivado
de la medula ósea. Ambos proceden de una célula madre común.

Otros componentes del Sistema Inmunitario son los linfocitos granulares grandes,
los monocitos – macrófagos y las células dendríticas de Langerhans.

La medula ósea es el lugar principal de maduración de las células B, los monocitos


– macrófagos y los granulocitos, y contiene “Células Madre” que bajo la influencia de
distintos factores estimulantes son capaces de originar todos los tipos de células de
la sangre. Los precursores de las células T también se originan en las células madre,
pero abandonan la medula ósea cuando son todavía inmaduras y migran al timo para
completar su maduración, (Durante el desarrollo embrionario y primeros años de
vida).

Posteriormente, tanto los linfocitos T como los linfocitos B, así como los monocitos y
las células Langerhans entran en la circulación y migran a los órganos linfoides
periféricos (ganglios linfáticos, bazo y al tejido linfoide asociado al intestino
amígdalas, placas de Peyer y apéndice) así como a la piel y las mucosas en espera
de ser activados por un antígeno extraño.
Localización del Sistema Inmune

Como todas las partes del cuerpo tienen que estar protegidas contra
microorganismos u otros materiales extraños, el Sistema Inmunológico se encuentra
y tienen acceso en todas las partes del cuerpo. Sin embargo, los componentes más
importantes del Sistema Inmunológico están centrados en la Sangre, Timo, Huesos,
Anginas, Ganglios, Medula Ósea, Vaso, Pulmones, Hígado y los Intestinos. Cuando
una infección empieza en un lugar que solamente tiene unos cuantos componentes
del Sistema Inmunológico, como la piel, se mandan señales por el cuerpo para llamar
a grandes cantidades de células al sitio de la infección.

Infección

Es la alteración producida en el organismo


por la presencia de ciertos parásitos. La
infección es el establecimiento de una
interacción entre huésped y un parasito que
conduce a la multiplicación de este en los
tejidos del primero. Existen dos extremos
en esta relación: que el parasito prolifere y
mantenga su numero sin producir lesiones
(Colonización) o bien que lo cause signos y
síntomas de inflamación o de perturbación
funcional de los órganos del huésped (Enfermedad Infecciosa). Entre colonización y
enfermedad infecciosa se encuentran las infecciones subclínicas o inaparentes.

Antígeno

Un antígeno es cualquier sustancia que


hace que el cuerpo cree anticuerpos. Es una
sustancia capaz de inducir una respuesta
inmune. Originalmente se aplico el termino
antígeno a cualquier molécula capaz de
inducir la producción de anticuerpos
específicos por parte de las células B
(Generadoras de anticuerpos). En la
actualidad tiene un sentido mucho mas amplio, y se aplica a cualquier molécula que
pueda ser reconocida específicamente por cualquiera de los elementos del sistema
inmunitario adaptativo, es decir, las células B, las células T o ambas. Los antígenos
tienen dos características importantes. La primera es inmunogenicidad, es la
capacidad para estimular la formación de anticuerpos específicos. La segunda es la
reactividad, es la capacidad para reaccionar de manera especifica con los
anticuerpos producidos. Un antígeno que tiene estas características es un antígeno
completo.

Anticuerpo

Son las sustancias químicas que ayudan a


destruir los patógenos y neutralizan sus
toxinas. Un anticuerpo es una proteína
producida por el cuerpo como respuesta a la
presencia de un antígeno y es capaz de
combinarse de manera eficaz con el mismo.

Esta es esencialmente la definición


complementaria de un antígeno. El ajuste
específico del anticuerpo con el antígeno
depende no solo del tamaño y la forma del
sitio determinante antigénico sino también del
sitio correspondiente al anticuerpo, mas
parecido a la analogía de la cerradura y la
llave. (Parecido a la unión especifica de la enzima del sustrato).

Un anticuerpo, al igual que el antígeno, también tiene una valencia, en tanto que la
mayor parte de los antígenos son multivalentes, los anticuerpos son bivalentes o
multivalentes. La mayor parte de los anticuerpos humanos son bivalentes.

Reacción Antígeno – Anticuerpo

Cuando una persona se vacuna contra la viruela, se le administra una sustancia


(Antígeno) y este estimula al organismo en la formación de anticuerpos que lo
defienden y luchan contra el virus de la viruela (Anticuerpos provocados). En
ocasiones el organismo produce anticuerpos de una manera natural después de
haber sufrido una enfermedad infecciosa, por ejemplo, el sarampión, inmunizando al
organismo para siempre (anticuerpos naturales). Los anticuerpos juegan un
importante papel en la defensa contra las infecciones y en el desarrollo de diversas
enfermedades.

Inflamación

Las células del Sistema Inmunitario


se encuentran distribuidas en todo
el organismo. Pero cuando se
produce una infección es preciso
concentrar dichas células y sus
productos en el lugar de infección.
Este proceso se manifiesta en
forma de inflamación. La
inflamación es una respuesta de
defensa del cuerpo ante la agresión
debida al daño de los tejidos que
por lo general se caracteriza por
cuatro síntomas fundamentales:

1. Enrojecimiento
2. Dolor
3. Calor
4. Aumento del Volumen

Un quinto síntoma puede ser la perdida de la función en el área lesionadas. Las tres
características fundamentales de la inflamación son:

1. Aumento del flujo sanguíneo hacia la zona infectada


2. Aumento de la permeabilidad capilar debido a la retracción de las células
endoteliales.
3. De esta forma, pueden escapar de los capilares moleculares mas grande de
los habitual, lo que facilita el transporte de mediadores solubles de la
inmunidad hasta el foco de infección.
Fiebre

La causa mas frecuente de la fiebre, una temperatura corporal anormalmente alta,


es la infección debida a las bacterias (sus toxinas, así como los virus). La
temperatura alta inhibe el crecimiento de ciertos microbios y acelera las reacciones
del cuerpo para la solución del problema

Vacunación

Uno de los campos en que los


estudios inmunológicos han tenido
una repercusión mas inmediata y
satisfactoria ha sido el relacionada con
la vacunación. El principio de la
vacunación se basa en dos de los
elementos claves de la inmunidad
adaptativa, concretamente es la
especificidad y en la memoria del
sistema inmunitario. Las células de
memoria permiten a dicho sistema desencadenar una respuesta inmunitaria mucho
mas enérgica cuando se produce a una exposición a un antígeno previamente
conocido. Esta respuesta secundaria se produce más rápidamente y es mas intensa
que la respuesta primaria.

El objetivo que se percibe en el diseño de vacunas es la modificación de un patógeno


o de sus toxinas, de tal forma que resulten inocuos, pero sin perder sus propiedades
antigénicas. Esto es posible porque los anticuerpos y las células T reconocen
determinadas partes de los antígenos, los epítopos, y no al organismo ni a la toxina
completa.

Vacuna

Las vacunas son aquellas preparaciones


(producidas con toxoides, bacterias, virus
atenuados, muertos o realizadas por
ingeniería genética y otras tecnologías) que
se administran a las personas para generar inmunidad activa y duradera contra una
enfermedad estimulando la producción de defensas. También existen otro tipo de
protección generada a partir de gammaglobulinas, que producen inmunidad
inmediata y transitoria a través de la aplicación directa de anticuerpos.

¿Cómo funciona? Cuando se administra una vacuna en el sistema inmunológico


reconoce al antígeno, interpreta que se trata de la enfermedad y produce anticuerpos
(Defensas) contra esta. Por eso si la persona entra en contacto con el
microorganismo contra el cual fue vacunada en algún momento de su vida, las
defensas generadas gracias a la vacuna se encargan de protegerla para evitar la
enfermedad o que esta sea leve.

Células T

Las células T (o linfocitos T) son las


responsables de la inmunidad celular. Una vez
activadas darán lugar a dos subtipos: Células
T MEMORIA capaces de destruir las células
extrañas o infectadas por virus y células T
MEMORIA, encargadas de iniciar la respuesta
en la segunda exposición al antígeno.

Las células T expresan proteínas en su


superficie celular que identifican las distintas
subpoblaciones funcionales. Así las que poseen la proteína CD4 serán las
encargadas de estimular la maduración de las células B, y la proliferación de los
linfocitos CDB. Los linfocitos CDB actúan como células citotóxicas capaces de
destruir las células extrañas o infectadas. Son reguladores a su vez de los linfocitos
T y B.

De esta forma cuando un antiguo extraño entra en contacto con el sistema inmune,
se activan una serie de acontecimientos moleculares y bioquímicos que hacen que
se produzca el reconocimiento del antígeno por la célula T y su consiguiente
activación.
Células B

Son las responsables de la inmunidad humoral. Se originan en la medula ósea. Del


mismo modo que los linfocitos T expresan en su superficie proteínas CD4 y CD8, las
células B expresan en su superficie moléculas de Inmunoglobulinas
intramembranosas que funcionan como receptores del antígeno.

La función básica de las células B es la producción de Inmunoglobulinas


(Anticuerpos). También tienen un papel en el procesamiento del antígeno.

Linfocitos Granulares Grandes

Se origina en la medula ósea y timo. Funcionalmente, estas células comparten


características con los monocitos – macrófagos y con los neutrófilos. Median en la
citotoxicidad células dependiente de anticuerpos y la actividad citolítica o “NK” (del
inglés Natural Killer) ejerciendo un papel importante de vigilancia inmunitaria y
destruyendo aquellas células que sufren transformaciones malignas espontaneas. A
este respecto surgió la teoría de que las células NK evolucionaron para proporcionar
un componente de vigilancia del sistema inmunitario capaz de destruir células
infectadas o malignas.

Monocitos – Macrófagos

Los monocitos proceden de células precursor de la medula ósea, y pasan a la


circulación con una vida media de 1 a 3 días. De ahí, a través de la circulación capilar
llegan a los tejidos. Los macrófagos proceden de la migración de los monocitos de
la circulación y de la proliferación de precursores de los macrófagos en los tejidos.
La localización mas frecuente de los macrófagos tisulares son los ganglios linfáticos,
el bazo, la medula ósea, la pleura, el peritoneo, el pulmón, el hígado, el hueso y el
Sistema Nervioso Central. Son los encargados de presentar antígenos a los linfocitos
T y además secretan factores básicos para la activación de los linfocitos T y B.

Células dendríticas / de Langerhans

Son células presentadoras de antígenos, derivadas de la medula ósea, distintas d


ellos monocitos – macrófagos. Se caracterizan por su excepcional capacidad para
presentar antígenos a los linfocitos T y por su morfología dendrítica con múltiples y
finas proyecciones de membrana. Cuando se localizan en la piel y bajo las mucosas
reciben el nombre de células de Langerhans. Se encuentran en la sangre en muy
escasa cantidad y predominan en bazo, linfáticos y órganos linfoides.

Células dendríticas foliculares

Son células presentadoras de antígenos para las células B. Se localizan en órganos


linfoides secundarios y su origen es incierto. Su función principal consiste en atrapar
y retener antígenos y presentarlos a las células B. Es importante descartar que
cantidades importantes de virus del VI quedan atrapados en las prolongaciones de
estas células, lo que permite al tejido linfoide actuar como reservorio del virus y como
fuente de infección de las células T CD4+ que estén desplazándose a esa zona para
proporcionar ayuda a las células B en el inicio de la respuesta humoral específica
para el VIH.

Neutrófilos, Eosinófilos, Basófilos.

Están presentes en casi todas las formas de inflamación y sin amplificadores


inespecíficos de la respuesta inmune. Derivan de las células madres de la medula
ósea. Los neutrófilos al ser activados, liberan gránulos de diferentes sustancias
microbicidas en su superficie. Los Eosinófilos actúan como células citotóxicas para
varios organismos parasitarios. Las funciones de los basófilos y mastocitos no se
conocen por completo, identificándose principalmente con las reacciones alérgicas y
algunas situaciones de hipersensibilidad cutánea retardada.
Inmunoglobulinas

Son glucoproteínas sintetizadas por las células B maduras y son los mediadores del
componente humoral de la reacción inmunitaria. Están formadas por dos cadenas
ligeras y dos cadenas pesadas que se ensamblan adoptando una estructura espacial
en forma de “Y”. dentro de esa estructura básica existe una zona (la región Fc) que
es la zona de unión a los receptores de superficie de los macrófagos, linfocitos
granulares grandes, células B, neutrófilos y eosinófilos y otra zona (Región Fab) que
es la zona de unión al antígeno especifico. Según el tipo de cadena pesada podemos
distinguir cinco tipos distintos de inmunoglobulinas:

1. Ig G: Es la inmunoglobulina predominante en la sangre. Atraviesa muy bien


las membranas y es la única capaz de llegar a la placenta, convirtiéndose en
la principal inmunoglobulina del feto y del recién nacido.
2. Ig M: Es la primera inmunoglobulina que aparece primero en la respuesta
inmunitaria. Su localización es exclusivamente intravascular.
3. Ig A: Es la inmunoglobulina presente tanto en la sangre como en las
secreciones externas; tubo digestivo, árbol bronquial, saliva, bilis, lagrimas.
Tiene una importante actividad antiviral en los seres humanos al evitar la unión
de los virus a las células epiteliales respiratorias y gastrointestinales.
4. Ig D: Se encuentra en pequeñas cantidades en la sangre. Son uno de los
principales receptores de antígeno de las células B
5. Ig E: Implica en las reacciones de hipersensibilidad, activando a los
mastocitos y basófilos.

Regulación de la Respuesta Inmunitaria.

El objetivo final de la activación del sistema inmune (tanto en su componente humoral


como celular) es la eliminación del agente extraño que pone en funcionamiento esta
respuesta, todo ello mediante una compleja cascada de acontecimientos regulada
por células que modulan la activación de las células T y la producción de anticuerpo
de las células B.

Cuando los linfocitos T y B reciben las señales adecuadas, inician un proceso de


activación y de diferenciación pasando por distintas fases hasta llegar a la función
efectora, en forma de anticuerpo o de células citotóxicas, pero cuyo objetivo es la
regulación. Así los linfocitos T CD4 inductores o los CD8 regulares van a modulas la
diferenciación de las células B y la activación de las células T citotóxicas Cd8 a CD4.
El sistema del Complemento.

Constituye otra vía de defensa del sistema inmune. Esta formado por una serie de
enzimas plasmáticas, proteínas reguladoras y proteínas capaces de producir la
ruptura de células infectadas que actúan en cascada.

El sistema del complemento tiene dos formas de activación; una vía

clásica y otra alternativa que conducen a la activación de C3 (Proteína). La escisión


de C3 es necesaria para la activación de los componentes finales del complemento
C5 – C9, que forman un complejo de ataque a la membrana celular que provoca la
ruptura de la célula.

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