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Evolución del Proceso Civil en Argentina

Este documento trata sobre la evolución histórica del proceso civil y criterios de clasificación. Explica los antecedentes históricos del proceso hasta la formación del proceso civil contemporáneo en la legislación argentina, las posibles soluciones a los conflictos de intereses, y nociones históricas sobre el proceso romano y su influencia en las instituciones modernas.
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Evolución del Proceso Civil en Argentina

Este documento trata sobre la evolución histórica del proceso civil y criterios de clasificación. Explica los antecedentes históricos del proceso hasta la formación del proceso civil contemporáneo en la legislación argentina, las posibles soluciones a los conflictos de intereses, y nociones históricas sobre el proceso romano y su influencia en las instituciones modernas.
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DERECHO PROCESAL CIVIL

UNIDAD 2
Evolución histórica del proceso civil y criterios de clasificación.
1.- Antecedentes históricos del proceso hasta la formación del proceso civil contemporáneo.
Evolución en la legislación procesal argentina.

La Causa del Proceso: Conflicto de intereses.


Con el fin de preservar la propia especie humana (homo sapiens), desde el mismo momento en que
el hombre dejo su individualidad para comenzar a convivir con otros seres humanos aparece la idea de
conflicto: un mismo bien de la vida, que no puede o quiere compartir, sirve para satisfacer el interés de otro
u otros convivientes, de tal modo que todos los quieren al mismo tiempo y no desean compartirlo.
Surge de aquí una noción primaria de pretensión: cuando un individuo quiere para sí y con
exclusividad un bien determinado, intenta someterá su propia voluntad una o varias voluntades ajenas.
Si una pretensión es inicialmente satisfecha, el estado de convivencia armónica y pacífica que debe
imperar en la sociedad permanece incólume. Y aquí no se necesita el derecho.
Pero si no se satisface, resulta que la pretensión se le opone una resistencia que puede consistir
tanto en un discutir como en un no acatar o en no cumplir un mandato vigente. A este fenómeno de
coexistencia de una pretensión y de una resistencia acerca de un mismo bien en el plano de la realidad
social se le denomina conflicto intersubjetivo de intereses.
Hasta aquí se a contemplado un pequeño grupo de personas en conflicto, pero piénsese en una
gran sociedad, en una nación, en un continente y en una sociedad internacional, inmediatamente
imaginamos como se amplía el campo conflictual.

Las posibles soluciones del conflicto


No es difícil imaginar que estos conflictos, en un comienzo y dentro de pequeños grupos, se
fueron disolviendo a través del uso de la fuerza. Esto último, sin dudas conlleva a un disvalioso resultado
que es la destrucción del grupo social. Por lo que en algún momento se debió aceptar la posibilidad de
autocomponer los conflictos pacíficamente sin el uso de la fuerza, a través del diálogo. ALVARADO
VELLOSO realiza una clasificación de los mecanismos de resolución de conflictos
agrupándolos en dos bloques, distinguiendo según el conflicto sea solventado por los propios
contendientes (directa) o con la intervención de un tercero (indirecta):
I.- En el primer caso (forma directa) el comportamiento de los contendientes puede dar lugar a
su vez a dos mecanismos diferentes, según la forma de resolver el conflicto:
a) Autocomposición (directa): Consiste en consentir una de las partes el sacrifico de su
propio interés. El vocablo autocomposición fue acuñado por CARNELUTTI. El fundamento
jurídico de las fórmulas autocompositivas lo constituye el convencimiento de no tener razón y en
consecuencia se traducen en actitudes de renuncia o reconocimiento a favor de interés del
adversario. Estas actitudes pueden ser unilaterales: renuncia a la pretensión y desistimiento
(cuando la solución la facilita el atacante), allanamiento cuando la renuncia la hace el atacado);
o bilaterales: transacción (supone concesiones mutuas o renuncias por ambas partes).
b) Autotutela o autodefensa: Consiste en imponer el sacrificio del interés ajeno, en
beneficio de la otra. Puede ser unilateral: la solución la impone uno de los contendientes
actuando solamente él (legítima defensa, defensa de la posesión); o bilateral cuando
intervienen ambos (duelo) Esta última está siempre prohibida por el ordenamiento jurídico, pues
no deja de ser una manifestación de la guerra aunque limitada a dos sujetos. La autodefensa
está permitida por el ordenamiento de manera reducida y controlada, a través de las

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modalidades legalizadas de legítima defensa o del estado de necesidad, así como en general
en aquellas situaciones en que es preciso hacer frente a imprevistos o emergencias.

II.- En el este segundo caso (forma indirecta), es cuando interviene un tercero proponiendo o
imponiendo la solución del conflicto estamos ante la Autocomposición indirecta y la Heterocomposición,
la que a su vez puede ser pública (órganos del estado: Poder Judicial) o privada (Árbitros), según las
partes persigan resolver su conflicto con la ayuda de un tercero.
Entonces la forma indirecta puede ser:
a) Autocomposición Indirecta: es decir, la que se ofrece a los contendientes a través de la
mediación o la amigable composición, los buenos oficios para que las partes por sí mismas disuelvan el
conflicto, téngase presente que aquí no es el tercero el que resuelve, sino que sólo acerca fórmulas
compositivas a las partes para la autocomposición del conflicto que ellas aceptan o no.
b) Heterocomposición: es cuando el tercero interviene a petición de los contendientes, para
que este tercero resuelva el conflicto suscitado entre ellas, por medio del juicio de árbitros
(heterocomposición privada) o el proceso jurisdiccional (heterocomposición pública), por los cuales una
vez resuelto el conflicto por el tercero su decisión es impuesta a la partes.

La Razón de ser del Proceso

Nos enseña Alvarado Velloso que la razón de ser del proceso radica en la necesidad de
organizar un método de debate dialogal, para erradicar la fuerza en el grupo social y de esa
manera poder asegurar el mantenimiento de la paz con normas adecuadas de convivencia.

Pero claro está que la idea de fuerza no puede desaparecer totalmente de una sociedad que
pretenda convivir bajo normas de respecto y civilizadamente, ya que ante el no acatamiento
voluntario de dichas normas por sus integrantes alguien las tiene que hacer cumplir, y ese es el

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Estado; quién por mandato de la sociedad ejercerá una fuerza legítima conforme un orden jurídico
y como consecuencia de un proceso.

Entonces volviendo al concepto inicial la razón de ser del proceso es la erradicación de toda
fuerza ilegítima dentro de una sociedad dada para mantener un estado perpetuo de paz.

NOCIONES HISTÓRICAS DEL PROCESO


Chiovenda advertía que el alma y vida del proceso civil moderno se encuentra en el derecho
romano. A cada uno de los tres periodos que comprende la historia política de Roma corresponde
un modelo procesal diferente como consecuencia de la transformación de sus instituciones.

Proceso Romano

En la historia del derecho procesal ha visto un devenir de los principios como así lo
muestra, esta tesis se corrobora con el regreso a la regla técnica de la oralidad.
Es así que por su influencia en el derecho es de obligatorio remitirnos al proceso romano
por su influencia en las instituciones modernas pero como así lo expresa (Véscovi, TEORIA
GENERAL DEL PROCESO , 1999) que al hablar de Roma significa referirse a un largo periodo
histórico que para efectos de nuestra reseña, tenemos que dividir, por lo menos en dos etapas: el
ordo iudiciarum privatorum que va desde los inicios hasta el siglo III después de Cristo y la
extraordinaria cognitio desde allí hasta el final.

a) Ordo iudiciarum privatorum

Aquí corresponde distinguir la época de la legis actiones y la del procedimiento formulario.


La característica de ambas épocas es que dividen el procedimiento en dos instancias in iure e in
iudicio.
La primera (in iure) tiene lugar ante un magistrado pretor que ejerce los poderes inherentes
a la jurisdicción, con la finalidad de determinar los límites de la controversia. La segunda se
desarrolla ente un juez privado que es designado por las partes de común acuerdo, y a quien le
corresponde resolver la controversia, pero carece de poder de imperium para hacer cumplir su
decisión.
a.- La legis actiones constituyen fórmulas orales solemnes y gestos simbólicos que debe
pronunciarse y cumplirse con estricta sujeción a la ley, mediante los cuales el actor expone el
asunto ante el magistrado y en presencia del demandado. La instancia in iure se cerraba con la
litis contestatio, que era el acto mediante el cual el demandado contestaba también con fórmulas
orales, y quedaban determinados los medios de prueba y los límites de la cuestión litigiosa a
someterse a decisión del iudex. La época de la legis actiones (130 AC) no se libraba de fórmulas
ritualistas hasta la llegada del procedimiento formulario.
Se consideraron cinco acciones civiles taxativas tres de carácter declarativo (per
sacramentum, per iudicis postulationem y per conditionem o condictio) y dos ejecutivas (per
namus iniectonem y pigoris capione) las cuales tenían específicos y esencialmente formalista.
b.- El procedimiento formulario se basaba en una fórmula, que representaba una
instrucción escrita mediante la cual el magistrado designa al juez y fija los elementos que deben
ser tenidos en cuenta para dictar sentencia (hechos y derecho invocados por el actor y las
defensas opuestas por el demandado)
En las dos épocas referidas (legis actiones y procedimiento formulario) el procedimiento se
inicia mediante una citación reservada a iniciativa del actor (in ius vocatio). En los primeros

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tiempos la no presentación del demandado facultaba al actor a obtener su comparecencia forzosa.
Posteriormente la no comparecencia del demandado citado, autorizaba a colocar al actor en
posesión de los bienes del deudor.
En la etapa in iudicio, al pronunciamiento de la sentencia precedía la exposición de los
hechos por las partes y la producción de la prueba, cuyo resultado valora el iudex de acuerdo a su
propia y libre convicción. Al actor le incumbe la carga de probar los hechos por él afirmados (actori
incumbit probatio), y al demandado la de los hechos en que funda sus excepciones. Rigen durante
el procedimiento los principios de bilateralidad, oralidad, inmediación y publicidad. No caben
recursos en contra de las sentencia sólo la acción de nulidad. En caso de que el vencido no
cumpla voluntariamente la sentencia, debe pedirse su ejecución al magistrado mediante el
ejercicio de la actio iudicati.

b) La Extraordinaria Cognitio
Después del ordo iudiciarum que es temporal ya que esta subsiste hasta el siglo III después
de Cristo de ahí en adelante surge la extraordinaria cognitio con la desaparición de las dos etapas o
fases (in iure y la iudicium) de la época anterior y la designación de un iudex por el Estado.
Durante la vigencia de este sistema la demanda se presenta por escrito ante el iudex y el
demandado es oficialmente citado a comparecer (reemplazándose así la antigua in ius vocatio de
actor) y debe contestar la demanda por escrito. La litis contestatio subsiste nominalmente, pues al
no ser necesario el nombramiento del juez y la previa determinación de las cuestiones a resolver
por éste, pierde la naturaleza contractual que tenía en los regímenes anteriores. En consecuencia,
los efectos que produce la litis contestatio en el derecho clásico (efecto consuntivo de la acción,
efectos retroactivos de la sentencia al tiempo en que la acción tiene lugar, y prohibición de enajenar
la cosa litigiosa, etc.) ahora operan a partir de la notificación de la demanda. Asimismo desaparece
la necesidad de la presencia del demandado, ya que es posible la continuación del procedimiento
en rebeldía. En cuanto a la estructura y caracteres del procedimiento, el impulso de parte es
sustituido por el impulso oficioso, la prueba se hace más formalista (y el juez se halla dotado de
mayores poderes para la averiguación de los hechos) sufre un fundamental debilitamiento de los
principios de oralidad, inmediación y publicidad. La sentencia es escrita y es impugnable mediante
la appelatio y por recursos extraordinarios.
Como vemos la cognitio va desplazando el sistema dispositivo y acusatorio para darle vía al
sistema inquisitivo, sin oralidad pero con escritura y sin inmediatez, dándole un gran valor a la
prueba documental no más juez popular ni jurado, que encajaría mejor en un sistema de
connotación popular.

Es así como surge una administración de justicia onerosa imponiéndosele así en costas en
quien perdiera la sentencia; emerge lo que con modificaciones la figura de la caducidad o la
perención de la instancia que se fundó en el umbral de que una sentencia no podía durar más de
tres años como máximo.
Como aspecto importante conviene anotar unos principios de derecho procesal que vienen
desde Roma y que aún hoy son guías de importancia definitiva; es preferible dejar impune un delito
que castigar un inocente; un mismo delito no puede ser juzgado dos veces (non bis in idem); no
puede ser condenado a quien no ha podido defenderse y el delito del padre no recae sobre el hijo.

Proceso Germánico
A diferencia del proceso romano, en el germánico la solución del litigio no
dependía del convencimiento del juez, sino en el resultado de fórmulas solemnes y de

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la intervención divina. El proceso no se inicia con la alegación de un derecho por parte
del actor sino, por el contrario, en la imputación que éste le hace al demandado de la
comisión de una injuria.
El proceso se dividía en dos etapas: Una para las afirmaciones y otra para la
prueba. La primera tenía lugar con la exposición del demandante y la invitación al
demandado para que haga su defensa. La palabra del actor hacía fe de si su
honorabilidad estaba avalada por dos testigos, luego se dictaba una sentencia
interlocutoria que se limitaba a declarar el derecho e indicar la prueba.
La etapa de prueba, era una invocación, un juicio divino, que se caracterizaba
fundamentalmente con el juramento de purificación, por el cual los miembros de la
misma tribu declaran sobre la credibilidad que merece el demandado, pero el principal
medio de prueba era el juicio de Dios u ordalía, que consistía en pruebas sagradas,
como el agua caliente, del fuego, del hierro candente, etc.
El procedimiento era público y oral, extremadamente formalista, tenía lugar ante
las asambleas populares en las cuales residía el poder jurisdiccional. Limitándose la
función del juez a dirigir el debate y proclamar la sentencia que es dictada a propuesta
de una comisión de miembros peritos en derechos (en los primeros tiempos) y luego
por jueces permanentes especiales S.V a XII).
Los efectos de la sentencia llevaron a la cosa juzgada, extendiéndose ésta a
todos los que formaban parte de la asamblea cuya concurrencia era obligatoria.

Proceso Común (Romano-Canónico)

Es un proceso que surge de la unión de los principios del derecho romano y los
principio que la iglesia imponía, fue así como estos dos talantes fueron confundiéndose
y va inspirando un nuevo régimen jurídico y así mismo se va delineando un nuevo
proceso que se va extendiendo por Europa y es lo que conocemos de proceso común o
proceso romano-canó[Link]
El nacimiento de proceso romano- canónico se encuentra en la Europa
continental. El proceso romano puro pasa a los países de common law.
Este proceso romano- canónico es también denominado longobardo-italiano-
canónico. Los longobardos son un pueblo germánico, de procedencia tal vez
escandinava. En el año 568 se establecen en Friuli, Italia.
Es en plena edad media donde se da la cúspide de la iglesia que aunque en
principio su competencia era en asuntos exclusivamente eclesiásticos tomo para si las
llamadas causas mixtas, en las cuales existe intereses cuya solución le concierne a la
potestad civil y eclesiástica. Autoridad esta que en principio fue acusatorio limitado al
matrimonio (potestad civil) y cuestiones clericales o eclesiásticas; pero luego con el
tiempo la influencia de la iglesia se extendió a otros asuntos, y como consecuencia de
su absolutismo, adopto el sistema inquisitivo que caracterizo al penal.
Así los tribunales eclesiásticos aplicaban el proceso romano pero introduciéndoles
algunas reformas, dando origen a un procedimiento mixto llamado común, por cuanto
se aplicaban las leyes locales en cuanto no la derogasen otras leyes escritas, pero en
con un molde similar al proceso romano con el aporte del derecho canónico.

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El proceso común se regía por un orden secuencial de etapas, destinadas cada
unas de ellas al cumplimiento de un acto procesal o serie de actos escritos. Se
incorpora a este proceso una etapa de defensas previas que podía interponer el
demandado en su contestación las cuales debían ser resueltas antes de la discusión
sobre el fondo del asunto, sin perjuicio de alegar las restantes excepciones después en
su contestación. Se incorpora la prestación de juramento de malicia que perseguía un
doble objetivo de protestar de su buena fe y de fijar definitivamente los términos del
litigio. También y con la finalidad de liberarse de la carga de la prueba podían producir
la prueba confesional provocada de la contraparte. La sentencia era pronunciada en
forma pública y oral, procediendo la apellatio y recursos extraordinarios en su contra.
La ejecución de la sentencia se realiza mediante un mandato in solvendo bajo la
dirección del juez y el auxilio de ejecutores, admitiéndose la prisión por deudas.
Dado la rigidez en los términos y escritos de este tipo de procedimiento, el
mismo termina siendo un proceso lento de excesiva duración.
Con la influencia del proceso canónico, el procedo se hizo escrito y el
procedimiento secreto, lo cual derivó en juicios lentos y complicados. Es por ellos, que
luego se instituyó un proceso breve y rápido para cuestiones de menor importancia,
siendo este el origen de la clasificación entre procesos ordinarios y sumarios.
Existía en este proceso la preeminencia de la confesión sobre toda prueba y el
régimen la tarifa legal. Contra la sentencia existen los recursos de apelación, nulidad y
restitución in integrum. La ejecución es primero personal y más adelante patrimonial
aun cuando se mantenía la prisión por deudas. Por ser tan pesado y lento luego se
inserta un proceso sumario para los de menor cuantía.
A todo ello hay que añadir que el clero era el principal depositario de la cultura
de aquel tiempo, lo que probablemente contribuyo a que se viera en la iglesia un poder
auxiliar del estado.
Reviste vital importancia la bula papal Clementina Saepe continget de Clemente
V (1305), que introduce el proceso sumario indeterminado, en el que las formas
resultan más simplificadas, se limitan considerablemente las excepciones admisibles,
toda discusión se concentra en una audiencia (ppio de concentración). Se establece la
oralidad del proceso y se amplían los poderes del juez en la dirección del proceso.
Junto a éste proceso sumario el comercio impone la necesidad de otros tipos de
procesos determinados y especiales de carácter ejecutivo, dónde se limita el estadio de
conocimiento y se procede directamente a la ejecución sobre la base de ciertos
documentos que expresan la sumisión del deudor (pacta executiva), o a los que la ley
acuerda fuerza ejecutiva (instrumenta guarentigiata), o mediante orden de pago que,
ante la oposición del deudor al pago, da lugar al proceso (mandantum de solvendo cum
clausula iustificativa) antecedente del actual proceso monitorio.
Es a partir del siglo XII Y XIII que el proceso canónico llega a la cúspide con el
sistema inquisitivo con el tribunal del santo oficio o de la santa inquisición, de la cual
tuvo que redimirse el proceso, al principio por el mismo derecho canónico, morigerado
e influido por el derecho romano en mezcla que fue creado un nuevo proceso, con
lineamientos particulares, proceso que se impone en países europeos y lo que hoy
recuerda como proceso común o romano-canónico, o italiano-canónico.

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Proceso Civil en España.
El proceso común se comienza a extender hacia los restantes países de Europa
continental. En España se continuó rigiendo por las instituciones romanas pero existían
varios pueblos bárbaros como secuela de las invasiones germánicas, lo que determinó
la existencia de dos ordenamientos jurídicos distintos para ambos pueblos, inspirados
respectivamente en los derechos romano y germánico. Luego la fusión de ambos
regímenes dieron lugar al Fuero Juzgo, el que rigió hasta la Legislación foral.
En el año 1258 con la publicación de Las Siete Partidas de Alfonso el Sabio, se
reglamenta (en la 3º) el procedimiento civil, dónde se receptan los principios del
proceso común, el que en conjunto con el Ordenamiento de Alcalá, establecieron
normas que luego rigieron en nuestro país hasta las sanción de los códigos de
procedimientos.
Luego en 1830 se sanciona la primera Ley de enjuiciamiento sobre negocios y
causas de comercio y posteriormente en 1855 la Ley de enjuiciamiento civil. Recién
aquí se concibe al proceso civil como un medio de solución de contiendas privadas, en
las que el juez asume el rol de un pacificador mediador siendo las partes las que
asumían todas las facultades. Esto supuso plasmar el principio dispositivo y el de
aportación de pruebas, adoptándose la forma escrita de los actos procesales. En lo que
respecta a las facultades de dirección, se entendía que el juez no tenía control de oficio
de los presupuestos procesales, confiándose el impulso procesal a las partes. En cuanto
a la valoración de las pruebas se pasó del sistema legal al de la “sana crítica”.
A fines del [Link] se modifica con la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881, en la
que se trataba también de mantener lo existente sin introducir verdaderas reformas en
el sistema civil, sin perjuicio de que en esta se introdujo la publicidad de los actos
procesales y se aumentó la contradicción en la prueba. Estas leyes de enjuiciamiento
civil españolas tuvieron una gran influencia en la legislación de nuestro país como
veremos más adelante.

La evolución del Proceso en la Argentina.


La historia procesal argentina comprende tres períodos, el colonial, el derecho
patrio y el de la codificación.

- Período Colonial
Luego del descubrimiento, comienza a regir en América la legislación española a
través de las llamadas leyes de Indias. Luego vinieron la Recopilación de Indias, el
Ordenamiento de Alcalá de 1348, La Nueva Recopilación, Fuero Real, los Fueros
Municipales, Fuero Juzgo y las leyes de las Siete Partidas.
- Período Patrio
Este período comprende la revolución de Mayo y se extiende hasta la
codificación. Se dictaron numerosas leyes referentes a la administración de justicia,
muchas de las cuales fueron incorporadas a la Constitución Nacional de 1853.
Cabe mencionar el reglamento de 1812 que creó una Cámara de Apelaciones
formada por cinco jueces que entendía en instancia de apelación, segunda suplicación,
recursos ordinarios y extraordinarios por injusticia o nulidad notoria de las Audiencias y
cancillerías de América.

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Luego aparece el Reglamento para la Administración de Justicia de 1813, dónde
se exige el patrocinio letrado para las presentaciones, la prueba pericial y el deber de
los jueces de condenar a los jueces al litigante temerario. También aparece el Supremo
Poder Judicial.
El Estatuto Provisional de 1815 se establece el principio de independencia del
Poder Judicial y determinan la forma de designación de los jueces letrados a través de
una terna, así como los requisitos para desempeñar el cargo. De los ordenamientos
posteriores se crearon en 1821 los juzgados de primera instancia y los juzgados de paz.
En 1862 se reglamentaron los juicios ejecutivos y las tercerías, inspirándose en la Ley
de Enjuiciamiento Civil Española de 1855.

- Período de la Codificación:
La época de la codificación comienza con la Ley 50, reglamentaria de los
procedimientos ante la justicia federal, para ello tomaron como base la ley de
procedimientos para el cantón de Ginebra de 1819, luego las leyes de enjuiciamiento
españolas de 1830 y 1855. Luego sigue en 1880 con la promulgación del Código de
Procedimiento en materia Civil y Comercial para la Provincia de Bs. As.. En las
provincias ocurre algo parecido después de la sanción de la Constitución Nacional de
1853 dónde se rigieron por leyes de enjuiciamiento locales que seguían a las leyes
españolas.
Particularmente en la provincia de Mendoza el 1º de febrero de 1896 (Ley 434)
entra en vigencia Código de Procedimientos en materia civil y comercial del Dr. Angel
D. Rojas, sobre la base del Código de la Capital Federal. Luego el Gobierno de la
Provincia de Mendoza encomienda al Dr. J. Ramiro Podetti la redacción de un
anteproyecto de código procesal civil, que, convertido luego con algunas modificaciones
en proyecto del P.E., es sancionado por Ley 2269 de 1953 y entra en vigencia a partir
del 1º de febrero de 1954.

Proceso del Common Law


Es un proceso independiente que no tubo influencias directa del proceso romano
y el sistema inquisitivo que caracterizo el penal y el común que distingo al civil, no
llegaron a Inglaterra no fue tan absoluto como lo veremos más adelante. La iglesia y su
inquisición no encontraron acogida, porque Enrique II combatió directamente la herejía
catara, no muy arraigada declarándolas fuera de ley en 1166. Es así como se gesta un
nuevo sistema diferente en el contexto mundial extendido a Estados Unidos por las
colonias inglesas establecidas en este territorio y a los demás países de influencia
anglosajona.
En el reino unido y Estados Unidos la gran mayoría de normas son de carácter
consuetudinario. El proceso es oral y con presencia de un jurado; no existe el ministerio
público; en proceso penal hay un fiscal investigador que actúa como acusador en el
sistema predominante, que es el procediendo acusatorio. El proceso como se anotó se
cumple fundamentalmente en el trial en forma pública, concentrada y contradictoria se

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reciben pruebas, se escuchan a las partes y se dicta sentencia. La tendencia es a ser de
única instancia en búsqueda de la celeridad en el proceso.
Pero este sistema por su oralidad característica de este lo que lo hacía
incompatible con algunos asuntos por la fórmula de jurado – juez optaron por acudir
directamente al rey fuente de toda justicia y gracia, el soberano resolvía asuntos
particulares, el cual atendía por conducto del canciller quien por ultima termino
adoptando esta función; decisiones que tomaba estaba regida por la equidad del caso
en particular, siguiendo un procedimiento escrito, si mediación de los jurados y
orientado por los principios canónicos y romanos. Surge así un sistema análogo al
common law denominado equity que es ejercido por el tribunal de canciller institución
esta que delega tal función que es controlado por la cámara de los lores a partir de
1624.

EVOLUCIÓN DE LA CIENCIA PROCESAL

Lo que hoy conocemos como “derecho procesal” ha evolucionado desde una


consideración inicial de mera práctica o modos de actuar ante los tribunales, hasta
alcanzar la categoría de rama del saber jurídico mediante la elaboración de conceptos
propios y de contenido exclusivo (acción, jurisdicción, proceso).
Por eso podemos dividir la historia de la ciencia procesal en tres periodos:

a) Primera etapa: La práctica forense

Cuando aparecen las primeras Universidades y comienza a enseñarse en las


Escuelas de Leyes el Derecho, no es derecho procesal lo que se imparte. Las
Universidades no formaban juristas para la aplicación ordinaria del Derecho, sino
expertos en Derecho Romano se estudiaban las Siete partidas, las leyes de Toro. Junto
a la doctrina sobre el Derecho oficial de las Universidades, que era el Derecho Romano
(los profesores y estudiosos solamente escribían sobre este derecho), existía otra
corriente doctrinal que centraba su atención en las leyes vigentes y aplicables, que se
calificaba de «práctica», y una parte de la misma se auto-calificaba de “forense” en
cuanto pretendía explicar cuál era la manera de actuar ante los tribunales.
La llamada “práctica forense” no iba dirigida a universitarios sino a los jueces,
escribanos y abogados, y ceñía sus enseñanzas a los trámites procedimentales, a las
formas, a la manera de realizar los escritos, a los plazos de los distintos juicios. La
fuente principal de los prácticos no era la ley sino el estilo de los tribunales y la opinión
de otros prácticos.

b) Segunda etapa: El procedimentalismo.


Con la consideración universitaria de los procedimientos legislativamente
establecidos (dentro de una concepción de la ley como manifestación de la voluntad
general) comienza a hablarse de una nueva etapa que se denomina por ello
“procedimentalismo”. Tiene su origen y máximo desarrollo en Francia, donde pervive
hasta bien entrado el siglo XX. El advenimiento de esta segunda etapa obedeció
realmente a una causa política (la revolución Francesa) y otra jurídica (la codificación

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napoleónica), consecuencia de la anterior al separar la legislación procesal civil en
1806, y la penal, en 1808, de los respectivos cuerpos legales sustantivos, como pone
de manifiesto ALCALÁ-ZAMORA.
Por influencia de los movimientos ocurridos en Francia, los años centrales del
siglo XIX se caracterizan en España por un gran movimiento legislativo y codificador,
que dirigió el trabajo de los estudiosos españoles hacia su análisis y comentario. En
efecto, a inicios del siglo XIX se asiste a un auge del valor de la ley, como consecuencia
de la ideología liberal y legislativamente se tiende a la codificación, lo que repercutió en
las fuentes de los prácticos, que empiezan a centrar su consideración en la ley. Se
incluye en los planes de estudio de las Universidades el conocimiento de lo que hacían
los tribunales aplicando el Derecho patrio, es decir se estudian los “procedimientos
judiciales”. Singularmente se mantiene la ausencia de actitud científica. Los autores
publican manuales sobre los procedimientos judiciales, aunque con un nuevo enfoque:
ahora lo que se enseña no es la mera exposición del estilo y modo de proceder de los
tribunales, sino las formas solemnes con que se proponen, discuten y resuelven las
pretensiones deducidas ante los tribunales, los procedimientos judiciales establecidos
por las leyes.
En síntesis, los procedimientos judiciales responden a una concepción jurídica
más general, que se centra en el estudio de la ley, utilizando la exégesis como método.
El procedimiento es el conjunto de formas solemnes reguladas por la ley, por medio de
las cuales actúan los tribunales, y el procedimentalista centra en ellas su consideración.

c) Tercera etapa: Procesalismo científico:

A mediados del siglo XIX se inicia en Alemania la tercera y última etapa


evolutiva, al percatarse la academia de lo inapropiado del método que se venía
utilizando, basado en la casuística, para escribir obras con fines de docencia
universitaria.

Libres los autores alemanes del siglo XIX de la interpretación de un código (al
contrario que los franceses, de donde parte el procedimentalismo) —pues son de 1877
—, pudieron plantearse desde la raíz los problemas que el proceso suscita, sin quedarse
en las formas del procedimiento. Intentaron hallar un sistema que pudiera recoger la
variedad de formas del proceso, y descubrir las reglas comunes a todos ellos, a las que
pudieran atenerse los estudiantes.
En este sentido los alemanes hacen teoría del proceso. Suele situarse como
punto de partida la obra de OSKAR VON BÜLOW (Teoría de las excepciones procesales
y de los presupuestos procesales, de 1868), donde se plantea el estudio del proceso
como una relación jurídica que progresivamente se desenvuelve, no como mero
procedimiento judicial. Siguiendo su senda y profundizando en esta teoría el verdadero
padre de la Escuela alemana de procesalismo es A. WACH.
De Alemania pasa a Italia de la mano de CHIOVENDA (discípulo a distancia de
WACH), donde introduce las nuevas concepciones fundamentalmente a partir de su
prolusión (1ª lección en la Universidad) de Bolonia de 1903: La acción en el sistema de
los derechos.

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A partir de aquí se desarrolla la doctrina procesalista en Alemania (WACH,
KHOLER, HELLWIG, KISCH) y en Italia (CHIOVENDA, CARNELUTTI, REDENTI,
CALAMANDREI).
Para todos estos autores el concepto clave es el de proceso, en torno al cual gira
todo lo demás. Desde mediados del siglo XIX puede ya hablarse en Alemania del
Derecho Procesal como una rama de la ciencia jurídica, cuyo contenido deja de ser la
mera descripción o exégesis de las formas de los actos procesales para pasar al estudio
sistemático de las instituciones. El sistema sustituye a la exégesis, no se limitan a
describir las formas procedimentales, sino que hacen teoría del proceso, que se erige
en concepto base, al cual quedan supeditados los demás conceptos.
Luego la escuela Italiana se embebe de las teorías de la escuela alemana y
comienza con Giussepe Chiovenda (La Acción e Instituciones del derecho Procesal Civil)
aportando ideas importantes como el principio de oralidad, inmediación y concentración
en los procesos y la idea de relación jurídica. (sigue en su doctrina y aplicación a los
códigos procesales austríacos – Klein- y germanos) El maestro Chiovenda es seguido
por Francesco Carnelutti y Piero Calamandrei en Italia.
Las ideas del maestro Chiovenda y toda la escuela italiana de derecho procesal
son conocidas en Argentinas gracias a la obra de traducción realizada por Tomás Jofré,
a quién le sigue Lazcano - que al decir de Podetti es éste quien condensa las ideas del
maestro italiano en la ley, en el proyecto de C.P.C.y C Nacional. En la exposición
de motivos de este Código, Podetti consideró que Lazcano hace el manifiesto de la
naciente escuela procesal argentina. Luego le siguen a Jofre y Lazcano sus discípulos
tales como Alsina, Arrayagaray, Podetti, Raymundín, etc..
J. Ramiro Podetti (1942) con su libro Teoría y Técnica del Proceso Civil, introduce
la famosa obra de la trilogía de Jurisdicción, Acción y Proceso. Y varios tratados Tratado
de las Ejecuciones, Tratado de la Competencia. Tratado de los Recursos y de los Actos
Procesales.
Al decir de Podetti en su proyecto de código procuró conjugar las doctrinas de
Chiovenda, las de Goldschmidt y más tarde las de Calamandrei y Carnelutti, con
nuestra tradición procedimental, nuestras costumbres, necesidades y particular
idiosincrasia.
Pero la doctrina europea no puede constituir una fuente directa e inmediata de
nuestro derecho procesal, sino mediata e indirecta a través de lo elaborado por
nuestros procesalistas. Ello por un doble juego de motivo: la necesidad de conocer la
legislación sobre la cual se estructuró esa doctrina y la indispensable adecuación de la
misma a cualquier ordenamiento jurídico: antecedentes, costumbres y necesidades.
En el proyecto, Podetti señala lo que significan los principios de inmediación y
concentración en el régimen de la prueba, según la doctrina de Chiovenda. Y siguiendo
al maestro expone que no pretende eliminar el principio de escritura y cambiarlo por la
oralidad, pero si reducirlo a sus justos límites, porque oralidad significa la relación
inmediata entre los jueces y las personas cuyas declaraciones los mismos están
llamados a apreciar. Por otro lado la imperiosa necesidad de moralizar el proceso, se
hace efectiva al evitar el ocultamiento de prueba, ofreciéndola tardíamente, para
engañar a la contraria y al concentrarse su recepción en un lapso breve, bajo la
dirección inmediata del juez, se hace más difícil el perjurio y el falso testimonio de

11
litigantes y testigos y la parcialidad de peritos y otros auxiliares de la justicia. Además
la efectividad de los principios de bilateralidad, oralidad, dirección e impulsión por el
juez, de publicidad y de igualdad se facilitan considerablemente.
Dando cuenta con ello del asentamiento en la Argentina de la escuela publicista
de derecho procesal.

FINES O FUNCIONES DEL PROCESO


Ahora entraremos a otro tema referido a los fines del proceso que
indefectiblemente tiene una repercusión política con la idea que el mismo es concebido.
La cuestión de establecer cuáles son los objetivos y finalidades del proceso civil
remite a elecciones que son esencialmente ideológicas.
Para comenzar, cabe preguntarnos ¿El proceso es una instrumento de gobierno
para afianzar la Justicia o un instrumento concebido sólo para solucionar conflictos
intersubjetivos de intereses?

¿El proceso tiene un fin social o esta dado en interés privado?

De acuerdo a la idea filosófica que se adopte, algunos autores ven en el proceso


fines distintos y ello nos lleva a diseñar un mecanismo de solución de conflictos en base
a posiciones protagónicas y poderes y deberes diferentes entre los sujetos
involucrados.
- Función privada del proceso

Erradicada la idea de fuerza de la sociedad, llega el proceso como instrumento o


método idóneo para obtener la satisfacción de su interés legítimo por acto de
autoridad.
La primera de todas las concepciones sobre a naturaleza del proceso debe ser
privada: el Derecho sirve al individuo, y tiene a satisfacer sus aspiraciones. Si el
individuo no tuviera seguridad de que existe en el orden del derecho un instrumento
idóneo para darle la razón cuando la tiene y hacerle justicia cuando le falta, su fe en el
derecho habría desaparecido. De la misma manera se puede apreciar el mismo
fenómeno desde el punto de vista del demandado.
Vale decir que configurado como garantía individual, el proceso (civil o penal)
ampara al individuo y lo defiende del abuso de autoridad del juez, de la prepotencia de
los acreedores o de la saña de los perseguidores.

- Función pública del proceso


Autores de la talla de Shönke afirman que “para el proceso civil como institución
está en primer lugar el interés de la colectividad, ya que sus fines son la realización del
derecho y el afianzamiento de la paz jurídica. El particular puede ocupar el tiempo y las
energías de los tribunales estatales solamente y en tanto que para él exista la
necesidad de tutela jurídica”.
Nosotros compartiendo el concepto de Eduardo Couture, decimos que el interés
de la colectividad no precede al interés privado, sino que se halla en idéntico plano que
éste.

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El Estado no tiene en el proceso un interés superior a la suma de los intereses
individuales. Lo que ocurre es que el proceso sirve al derecho como instrumento de
creación, como una constante renovación de las soluciones históricas (jurisprudencia).
Satisfecho el interés individual también se satisfacen muchos otros intereses no
individuales, lo que es su fin social, proveniente de la suma de los fines individuales.
El proceso resulta un instrumento que debe tutelar la persona humana lo que se
proyecta al campo de la tutela constitucional del proceso como una garantía de
efectivización del Derecho.

Como se puede observar mucho se discute en doctrina sobre su finalidad, E.


Couture nos enseña que la idea de proceso es necesariamente teleológica pues sólo se
explica por su fin. El fin del proceso, es el de dirimir intereses sometidos a los órganos
de la jurisdicción. Ese fin es privado y público, satisface, al mismo tiempo, el interés
individual comprometido en el litigio y el interés social de asegurar la efectividad del
derecho mediante la jurisdicción.

HISTORIA DE LOS SISTEMAS PROCESAL

Debemos comenzar aclarando que entendemos por sistema procesal, así le


damos esa denominación al conjunto de principios regidos bajo un criterio rector, que
le otorgan al proceso determinadas características como Inquisitivo y el Dispositivo.
Lo que determina un criterio rector es la naturaleza del derecho sustancial que le
permiten disponer a las partes de él, teniendo en cuenta que este sea de interés
particular o público. Y que algunos autores los clasifican como sustancial que se refiere
a la naturaleza de la relación jurídica y el formal se refiere al funcionamiento del
proceso y a la relación jurídica procesal.

Sistema Dispositivo:
Se llama así por cuanto las partes son los sujetos activos del proceso, porque
en ellos recae el derecho de iniciarlo e impulsarlo, también de aportar el material
fáctico y las pruebas que desean poner en el campo visual del juez. Aquí el juez juega
un rol pasivo porque se limita a dirigir el debate y decidir, conforme a la verdad
formal.

Sus características son que las partes aportan:

a) La Iniciativa e) Las Pruebas


b) El Impulso Procesal f) La disponibilidad del Derecho
c) El Tema de Decisión g) Los Recurso
d) Los Hechos

Sistema Inquisitivo:

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Este es lo contrario al dispositivo, en cuanto a que el juez adopta la calidad de
activo porque tiene la facultad para iniciar el proceso, buscar el material fáctico y la
prueba que considere pertinente, persiguiendo la verdad real para decidir el conflicto.
- Antecedentes del Sistema Inquisitivo (video)
Según Alvarado Velloso, en la historia hubo dos ideas que influyeron en la
concepción del proceso moderno, dando lugar a los dos sistemas [Link] la tarea
de explicar los sistemas procesales de enjuiciamiento se remonta al año 1215. Con
pocos meses de diferencia entre uno y otro, en esta fecha acaecieron dos hechos que
originaron el tema de estudio.
1) En la Europa occidental, el Cuarto Concilio de Letrán que dispuso que
cesara de una vez y drásticamente los recurrentes herejías que abundaban en la
época; y
2) En la Europa insular, el hecho que rey de Inglaterra emitió la Carta Magna
para apaciguar a los levantiscos barones sajones.

a.- La influencia del Concilio de Letrán en el proceso


Desde los comienzos de la iglesia católica se puso de manifiesto que no todos los
creyentes comprendían de igual forma las enseñanzas de Jesús pues hubo algunos que
no aceptaron los dogmas como tales. Sin embargo ello no genero problemas de
convivencia con las jerarquías eclesiásticas durante varios siglos.
Pero en el año 1000 de nuestra era, la Europa cristiana se enfrentó a le
revolución del fenómeno que aparentemente se hallaba detenido desde el siglo V; se
sucedieron rápidamente en Francia y luego se extendieron a los cuatro puntos
cardinales – diversas herejías masivas- que además de impugnar el dogma católico de
la santísima trinidad, negaron instituciones básicas de orden religioso y secular (el
matrimonio, la autoridad del papa etc.).
Contra ello reaccionaron severamente tanto la iglesia como algunos reyes
utilizando medios diversos que se universalizaron a partir del Concilio de Verona
(1184), en el cual nació la institución de la Inquisición como organización eclesiástica.
b.- La organización eclesiástica
El decreto AD ABOLENDUM encomendó a los obispos la inspección anual de los
pueblos donde se presentaban numerosas herejías a fin de recabar o inquirir informes
secretos acerca de ellas, utilizando al efecto a personas de buena reputación y
encargándoles que llegado el caso juzgaran por sí mismo a los sospechosos a quienes
se le negaba oponer cualquier privilegio de exención del juzgamiento.
Parece claro a los autores que esta época y en tales condiciones, lo que
verdaderamente importaba a la iglesia mediante ese juzgamiento era la conversión y
no la reparación del hereje, por lo que se afirma que históricamente el sistema carece
de trascendencia jurídica que muchos estudiosos le asignan. Pero no fue así si se miran
bien los resultados.
Estos inspectores eclesiásticos, eran personas que iban caminando de pueblo en
pueblo buscando pecadores a través de la indagación y así obtener su confesión.
Logrado con ello los confesores absolvían y perdonaban los pecados confesados
quedando así expedita la inmediata reinserción en el seno de la iglesia.

14
Hasta ese entonces – cierto es- que el tema poco interesa al Derecho. Sin
embargo es importante rescatar tres ideas de lo recién expuesto, los inquisidores se
dedicaban a:

1) La búsqueda de pecadores
2) La investigación (inquisición) de sus pecados y
3) Lograr la confesión

No duraría mucho tiempo este estado de cosas; cuando andando los años
cambiaron los intereses de Roma y el papado se alejó de la pura espiritualidad para
empezar a privilegiar los bienes materiales con notable injerencia ahora de los
gobiernos seculares a quienes disputo el poder civil, decidido a convertir delitos algunas
actividades que a esta ese entonces eran meros pecados.

El sistema dispositivo o acusatorio


Ya como se ha escrito con anterioridad desde tiempos inmemoriales –en rigor,
desde la pacificación de los pueblos existía en los hecho una idea parecida a la que hoy
tenemos del proceso civilizado: dos personas (actor y demandado) discutiendo ante
otra cuya autoridad moral o personal acataban.
En el proceso penal y superadas las etapas de la venganza privada, y las
ordalías, ocurrió lo mismo entre acusador y reo.
Conforme al individualismo imperante de la época antigua y antes de la
utilización de estrictas formulas religiosas (que luego fueron dejadas de lado). Parece
ser que eran las propias partes quienes disponían libremente su derecho no solo en
discusión si no en el método de discutir.
A este sistema de libre disposición del método de debate se le asigna desde
antaño la denominación de dispositivo (en materia civil) o acusatorio (en materia penal
pues nace de la acusación que se hace contra otra) y fue el que impero en Grecia,
Roma, etc., como se ha visto precedentemente.

La Carta Magna de Inglaterra (video)

Debemos hacer referencia a ella porque ésta es otorgada por el rey Juan
Plantagenet conocido como “Juan sin tierra” que tras la muerte de su hermano mayor
toma el poder y este lleva un gobierno absolutista, los gobernados de la época
decidieron oponerse a impuesto y guerras caprichosas del rey.
Es así como los barones ingleses exigieron un trato de acuerdo a las leyes
vigentes en cuanto a procedimiento, y es así como el rey emite el primer acuerdo entre
gobierno y gobernados que es conocida por el mundo como la Carta Magna de 1215;
en fecha muy cercana a la conformación de a la conformación del concilio de Letrán en
la Europa occidental. La cual con algunas enmiendas no funciono y los problemas con
los barones continuaron y estos declararon la guerra y el rey murió.

Con todo se da un proceso en los cuales los barones en 1689 hacen una
declaración de derechos donde se replican ideas que la carta magna contenía en la

15
petición de derechos.

Con el devenir del tiempo vienen los sucesores de Juan sin tierra a establecer un
proceso de enjuiciamiento que se dé ante iguales como método de debate ante un
tercero imparcial que asegure jurídicamente esa igualdad que rige desde entonces
hasta hoy en Gran Bretaña y en los países que integraron el Imperio Británico y esta
trascendencia de Inglaterra de influencia en el common law y en la constitución de los
Estados Unidos.

Para H. Alsina, estos dos sistemas no son absolutos ni únicos, ya que


dependiendo de cómo se inicie el proceso puede ser dispositivo, o bien en tanto y
cuando el juez tenga el poder de impulsar el proceso inquisitivo, pero también puede
ser por sus medios de expresión que se utilice durante la tramitación puede ser
mediante el uso de la palabra o la escritura, oral o escrito, según puedan intervenir los
terceros a los actos de procedimiento, público o secreto; según se administre la justicia
serán jueces técnicos o legos, como se aprecie la prueba pruebas legales, criterio del
juez (libre convicciones) o se establecen límites (sana critica) el proceso puede
terminar, sentencia en única instancia pero por lo menos recorre dos instancias
mediante el recurso de apelación, el juez puede ser único o colegiado. A estos distintos
modos de desenvolverse el proceso examinado desde el punto de vista externo es lo
que Alsina llama sistemas procesales.

Síntesis: Dentro de la ideología procesal podemos señalar dos sistemas que han
predominado en distintas épocas de la historia sistemas que han predominado en
distintas épocas de la historia

Vale decir, el primer esquema del dibujo dónde el conflicto entre pretendiente y
resistente es resuelto por un tercero imparcial, impartial e independiente de las partes
del conflicto (Sistema Dispositivo). Y el segundo esquema de la diapositiva dónde el
conflicto entre pretendiente y resistente es resuelto por el mismo sujeto pretendiente
(Sistema Inquisitivo).

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El sistema mixto de enjuiciamiento.
Algunos procesalistas entienden que existe una postura mixta entre los dos
sistemas y no hay necesidad de elección entre uno u otro, pudiendo seleccionar algunas
cosas de uno y otras del otro sistema.
Sin embargo, de acuerdo a Alvarado Velloso no puede concebirse un sistema
mixto que contenga a los dos sistemas (dispositivos e inquisitivos) descriptos en los
capítulos anteriores en razón de sus distintas filosofías políticas imperantes a cada lado,
que resultan extremadamente antagónicas.
Continúa el autor exponiendo que en el trance de elegir un método de
juzgamiento hay dos alternativas: a) o se está por un proceso que sirva como medio de
control social, o b) se está por un método que se presente como último bastión de la
libertad. De allí que tomando partido por la Constitución y no por la Ley, en esta lucha
ideológica, que enfrenta a los procesalistas, él elige la libertad y la garantía del debido
proceso constitucional. Y a esto lo llama garantismo procesal.

Hacia una concepción superadora

La elección binaria bajo la cual se exige decidir si el proceso debe ser orientado a
resolver controversias sobre la base de la libre competición de las partes privadas, o
por el contrario, debe ser orientado a la producción de decisiones justas, nos pone en
una encrucijada de elección, o se está ante
a) La ideología liberal- individualista, de la conservación, que concibe al proceso
como un ámbito en que se manifiesta y prevalece la autonomía de la voluntad y la
libertad irrestricta de las partes, que tienen a su disposición todos los instrumentos
procesales para desarrollar una competencia en la que se discuten cuestiones de su
exclusivo interés, ante la cual el juez no puede pasar de ser un simple espectador –
verdadero “convidado de piedra”- que se limita a asegurar la corrección del trámite y
arbitrar el conflicto dándole la razón al vencedor. En el diseñotécnico,

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por consecuencia, prevalece la forma escrituraria y la
fragmentación del procedimiento, o
b) En cambio, se está en el pensamiento que constituyó la ideología de la función
social (KLEIN) donde se asignó al proceso la finalidad de realizar el derecho material, y
con ello, su consustancial naturaleza pública – publicismo - y no privada. De ahí que el
juez pasaba a asumir un rol activo preponderante en la dirección e instrucción de la
causa, precisamente para realizar aquellos objetivos que traían ínsitos la eficiencia y
funcionalidad del proceso, a fin de asegurar la justicia y legitimidad de las decisiones.
Como se puede apreciar el tema está cargado de mucha ideología y así como el
Derecho no es neutral, el proceso tampoco puede serlo apartándose de valores y
principios culturales que lo atraviesan en una sociedad y en un tiempo dado. Pero por
ahora, permítanme dejarlos con la incognita respecto a cuál de las dos posturas nos
parece la más acertada, lo que no implica tener la razón. Volveremos con el
mismo tema en la Unidad VI del Programa de Estudios.

2. El Procedimiento: Concepto y objeto. Etapas del procedimiento. Los


presupuestos procesales: Concepto. Naturaleza.

El Procedimiento: Concepto (remisión) y Objeto.

Entendemos por procedimiento al concreto ordenamiento del conjunto de actos procesales que la
ley impone a una determinada categoría de casos para alcanzar la sentencia”, por lo que debemos
hacer una remisión a todo lo visto en el capítulo de proceso y procedimiento.

Sin embargo, nos vamos a detener en un procedimiento en particular, que sirve de molde común a
los demás, que es el proceso de declaración también llamado de cognición o conocimiento. Y es
definido por la doctrina nacional de la siguiente manera:

El Proceso de cognición o de conocimiento es aquel que tiene


como objeto que una pretensión tendiente a lograr que el órgano
jurisdiccional (o arbitral) dilucide y declare, mediante la aplicación de
las normas pertinentes a los hechos planteados y eventualmente
discutidos, el contenido y alcance de la situación jurídica existente
entre las partes. (Palacio).

En este tipo de procedimientos el juez tiene un conocimiento pleno (completo) de la causa, donde
se informa y es informado – a través de las alegaciones y pruebas - de todos los fundamentos
fácticos para dictar una sentencia que constituya una declaración de certeza sobre la existencia o
inexistencia del derecho pretendido por el actor.

Entonces el objeto de los procesos de cognición es una declaración de certeza sobre el derecho
pretendido. Ahora bien, cuando a esa declaración se le une la integración de una relación jurídica o
la imposición al demandado de una determinada prestación (dar, hacer o no hacer) se configuran
las sentencias llamadas determinativas y de condena, respectivamente.

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Por otro lado este grado de conocimiento (pleno) del juez pude ser dentro de una estructura
procedimental amplia o abreviada, de aquí surge la clasificación de estos tipo de los procesos en
Ordinarios, Sumarios y Sumarísimos de los código procesales.

El proceso ordinario es aquella estructura amplia que la ley procesal prevé para que el órgano
judicial conozca en forma plena un posible conflicto de intereses. Aquí, como dijimos el
conocimiento es pleno y cuenta con amplias posibilidades procesales para que las partes aporten el
material fáctico y elementos probatorios que tengan, a fin de que el juez conozca y decida el litigio.

En los procesos sumarios y sumarísimos, también el conocimiento del juez es pleno, con la
diferencia de que ese conocimiento se debe adecuar a estructuras procedimentales menos
amplias, con reducción de plazos y oportunidades para aportar el material probatorio.

El procedimiento ordinario de conocimiento en el CPC Nación está regulado en su art.319 (y antes


de la Ley 25.488 estaba el sumario art.320 hoy derogado) y el sumarísimo en el art.321. Luego con
la sanción de la Ley 25.488 se han unificado dos procesos completos y complejos como el
ordinario y sumario, en uno solo más elástico, bajo la denominación de proceso ordinario.

También previo estos tipos de procesos el CPC de Podetti en sus arts. 164 (Ordinarios); art. 210
(Sumarios) y 213 (Sumarísimos) respectivamente.

En nuestro actual CPCCyT de Mendoza se ha eliminado esta clasificación tripartita (ordinarios,


sumarios y sumarísimos) para los procesos de conocimiento, dejando solamente una estructura
procedimental amplia llamado “Proceso de Conocimiento” para casos de máxima complejidad y
una estructura procedimental restringida en lo formal, denominados “Procesos de Conocimiento
Especiales” para casos más simples (art.218 Procesos de pequeñas causas) o que requieren
mayor urgencia en su tramitación por el derecho que está en juego ([Link].219 Amparo y art.223
Habeas Data).

El art.155 del CPCCyT se dispone cual es el ámbito del proceso de conocimiento al decir:

“I- Todas las contiendas judiciales que no tengan una tramitación especial serán sustanciadas y
decididas en procesos de conocimiento.

II- Cuando las leyes especiales remitan al juicio o proceso sumario o sumarísimo, se entenderá
que el litigio tramitará conforme al procedimiento del juicio de conocimiento, sin perjuicio de la
concentración de actos conforme lo previsto en el artículo 2 inciso f) de éste Código.”

Como características del procedimiento de conocimiento regulado por nuestro código, podemos
destacar:

a.- Es una estructura residual en el sentido de que toda contienda que no tenga una vía específica
legislada, tramitará por el proceso de conocimiento.

b.- Además y como agrega el [Link] del artículo, la estructura también podemos decir recoge el
principio de adaptación porque en caso que las leyes especiales remitan al juicios sumario o
sumarísimo, se entenderá que lo hacen al proceso de conocimiento, sin perjuicio de las facultades
de juez para concentrar actos y adecuar la estructura a las necesidades del litigio.

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b.- Es una estructura típica porque es el cauce genérico para los pleitos y sus disposiciones sirven
de base, o molde común para los demás procedimientos en la medida que la reglamentación legal
de cada uno de ellos presenten lagunas o directamente se remitan al proceso de conocimiento.

c.- Es la estructura más amplia, ya que otorga mayores garantías en el sentido de mayor
posibilidad de conocimiento del juez y amplitud de defensa y prueba.

d.- El resto de las estructuras procesales son restricciones o abreviaciones al proceso de


conocimiento descripto. Por esta razón - y tal como estaba legislado en el código de Podetti
(art.164), no en el actual - el actor podrá siempre optar por elegir esta estructura de proceso de
conocimiento a pesar de que su litigio deba tramitarse por una estructura más abreviada (proceso
de pequeñas causas art.218 CPCCyT o por proceso monitorio art.232 CPCCyT). Pero no podrá
hacer esta elección, cuando por disposición de la ley su acción no tenga contemplada un proceso
más abreviado, como puede ser el monitorio o el de pequeñas causas. Es decir podrá hacer uso el
actor de su derecho de opción de elegir de pasar de una estructura abreviada a la más amplia,
pero no al revés, es decir si a su acción le corresponde el trámite más amplio quiere optar por una
estructura más abreviada. Y ello es comprensible porque lo que está en juego en esta elección, es
el derecho de defensa en juicio.

La opción de estructuras por el actor, no está en el Código Procesal Civil de la Nación ya que el
art.319 de ese cuerpo legal sólo contempla la posibilidad de elección del tipo de estructura al juez
de la causa.

Por último decimos que el proceso de conocimiento (amplio o especial) es siempre contencioso, y
está estructurado atendiendo a que la ley le asigne las posibilidad de que en él se planteen y
decidan en forma definitiva, la totalidad de las cuestiones jurídicas que pueden derivar de un
conflicto de intereses, con una sentencia que alcanza cosa juzgada material.

Procesos de Conocimiento Especial.

Este es un procedimiento típico de conocimiento pleno en el cual la especialidad debe entenderse


como sinónimo de abreviación plazos, limitación de actos o fases el trámite, y no como limitación
del conocimiento.

Estos procesos se vinculan a la urgencia, escaso valor o fácil tratamiento del objeto del proceso por
lo que se tolera una estructura menos amplia que la del simple proceso de conocimiento.

La doctrina hace la clasificación de los procedimientos conforme la importancia económica, la


urgencia y a la mayor o menor complejidad de las cuestiones que se pueden plantear en razón de
la naturaleza del derecho que se pretende actuar.

Así Podetti, conforme a esos criterios clasificó sus procesos en ordinarios, sumarios o sumarísimos,
usando el criterio cualitativo para determinar que cuestiones entraban en esas clasificaciones de
sumarios o sumarísimos, o sea optó para su selección por la mayor o menor complejidad de las
cuestiones a tratar.

El actual CPCCyT de Mza., tuvo como antecedente inmediato al código de Podetti por lo tanto
continuó con el criterio cualitativo para seleccionar las cuestiones que deben tramitarse por un
proceso de conocimiento especial, pero también utilizó el criterio cuantitativo al determinar que

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tramitara por esta estructura el proceso de consumo de mayor cuantía y otras veces el criterio del
órgano ante quien se dirime el conflicto sin que se modifique la estructura del proceso de
conocimiento.

Así tenemos expresamente dispuestos como procesos de conocimiento especiales en el CPCCyT


de Mendoza bajo el Libro II Título II a los siguientes:

1. Proceso de Consumo (mayor y menor 4.- Reposición de Títulos


cuantía)
5.- División de Bienes Comunes
2.- Prescripción Adquisitiva
6.- Rendición de Cuentas
3.- Acciones Posesorias y de tenencia
7.- Del Proceso de Pequeñas Caus

Título III: De los Proc. de garantías Constitucionales, tenemos:

8.- Procesos de Amparo y Habeas data 11.- Procedimiento ante la Junta Electoral
Procesos en Instancia Única ante Trib.
Colegiado (SCJ) 12.- Conflicto de Poderes

9.- Acción de Inconstitucionalidad 13.- Acción Autónoma de Revisión de la Cosa


Juzgada.
10.- Responsabilidad de los magistrados

En el Libro I: también podemos incluir en esta categoría de procesos de conocimiento especiales,


al regulado en el art.3 ap. II del CPCCyT de Mendoza

14.- Acción Preventiva de Daños

Características del Proceso de Conocimiento Especial

Por último y en líneas generales podemos decir que el proceso de conocimiento goza de las
siguientes características:

a.- Es un proceso típico de conocimiento pleno, pero se diferencia del de conocimiento común,
porque no se aplica a todo tipo de controversia.

b.- Esta destinado a sustanciar cuestiones taxativamente determinadas por la ley.

c.- Se caracteriza por su menor complejidad en razón de la naturaleza del derecho que se pretende
actuar.

d.- Se fundamenta en razones de urgencia y necesidad

(amparo, acciones posesorias).

e.- Es un proceso en porque su sentencia alcanza la calidad de cosa juzgada material.

ETAPAS DEL PROCESO DE CONOCIMIENTO

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El proceso de conocimiento es siempre contencioso, y como dijimos está estructurado atendiendo
a que la ley le asigne la posibilidad de que en él se planteen y decidan en forma definitiva todas las
cuestiones jurídicas que puedan derivar del conflicto intersubjetivo de intereses.

Para la doctrina nacional este proceso consta de tres etapas:

a) La Introductiva;
b) La Probatoria y
c) la Decisoria.
Siguiendo a Podetti y adpatándo sus períodos a nuestro CPCCyT podemos decir que estos
constan de tres períodos con los consiguientes actos procesales:

1) Período Introductivo:
a) Diligencias Preliminares (eventual) (art.152)
b) Demanda (art.156)
d) Traslado de demanda (art.160)

c) Contestación de demanda (art.161)


d) Contestación del traslado del Responde (art.165)
e) Excepciones Previas (eventual) (art.168)
f) Reconvención (eventual) (art.162)

2) Período Probatorio:

a) Audiencia Inicial: - Conciliación (art.172-173)


- Admisión de Pbas.
- Producción de Pbas
3) Período de Discusión y Sentencia
a) Audiencia Final: - Conciliación (art.200)
- Producción de Pbas.
b) Alegatos - Valoración de Pbas (art.201)
c) Sentencia (art.90)

El cuadro podría integrarse con un cuarto Período Impugnativo que contiene a los recursos
dispuestos en la parte general del CPCCyT.

Por otro lado, Podetti sistematiza al procedimiento en etapas esenciales, no esenciales y


meramente posibles y luego dispone los actos que la integran, de esta manera:

1) Etapas Normales y Esenciales:

a) Demanda: Ya que si no hay demanda no puede haber sentencia, el juez no puede proceder de
oficio.

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b) Traslado o notificación de Demanda: Estos es el acto de poner en conocimiento (anoticiar) al
demandado del proceso iniciado en su contra.

c) Sentencia.

Decimos que estas son normales y esenciales porque resultan los actos mínimos inderogables
para que exista un proceso constitucionalmente válido. En efecto el demandado una vez anoticiado
puede comparecer o no al proceso, y sin embargo el procedimiento continuaría en su contra
declarándoselo rebelde y luego sigue su curso normal hasta llegar a la sentencia. Los otros actos
como la prueba, alegatos, o los recursos no son esenciales en el proceso por eso pueden estar
como no.

2) Etapas Normales y No Esenciales:


a) Contestación de demanda
b) Producción de Prueba
c) Alegato
Estas etapas pueden estar o no, no resultan esenciales ya sea porque el demandado puede no
contestar y sigue el proceso en rebeldía, pero también puede falta la producción de prueba porque
las partes han ofrecido y acompañado toda su prueba con los escritos liminares (de demanda o
contestación) o bien estar de acuerdo con los hechos y solamente discutir la aplicación del derecho
(cuestión de puro derecho). Por otra parte, el hecho de no realizar el alegato en el proceso
tampoco le acarrea a la parte que no lo hace alguna sanción, más que la merma a su derecho de
defensa.

3) Etapas Meramente Posibles:


a) Diligencia Preliminares
b) Excepciones de Previo y Especial Pronunciamiento
c) Recursos Ordinarios y Extraordinarios
d) Incidentes en general (Medidas precau- torias, Nulidades, recusaciones, etc.)
e) Reconvención

LOS PRESUPUESTOS PROCESALES

Entendemos por presupuestos procesales aquellos requisitos indispensables para lograr una
relación procesal válida, vale decir son requisitos exigibles para que el proceso pueda constituirse y
desarrollarse.2

Así como en una relación jurídica del derecho sustancial se necesita saber entre qué personas
puede tener lugar, a qué objeto se refiere, que hecho o que acto es necesario para su surgimiento,
quien es capaz o quien está facultado para realizarlo; estos mismos problemas deben plantearse
también en la relación jurídica procesal y a ello apuntan los presupuestos procesales.

Si bien la doctrina no es pacífica en cuáles son estos requisitos, Couture distingue cuatro: a) los
presupuestos procesales para el ejercicio de la acción; b) los presupuestos procesales para validar

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la pretensión; c) los presupuestos de validez del procedimiento. Y d) los presupuestos procesales
para una sentencia favorable. Veamos cual es el alcance de cada uno de ellos:

a) Presupuestos necesarios para el ejercicio de la acción: Son las condiciones exigidas para
que una persona pueda ejercitar una acción procesal ante un órgano judicial y se vinculan con:

- a.1.- Capacidad procesal de las partes: ello quiere decir que las partes deben gozar de
capacidad para obrar dispuesta por el Código Civil para realizar actos válidos y la
representación en juicio.
- a.2.- Capacidad procesal del Juez: es decir, un juez con jurisdicción y competencia, que
resulte idóneo para resolver la cuestión de fondo a través de un acto jurisdiccional
(sentencia).

b) Presupuestos necesarios para validar la pretensión: Se relaciona con la idoneidad del


objeto procesal, es decir la posibilidad que tiene los sujetos para constituir una relación procesal
válida, y ello tiene que ver con la posibilidad de ejercer esa pretensión. Por ej. Si ha habido
caducidad del derecho o no se ha agotado la instancia administrativa, la pretensión no puede
prosperar. Como se ve aquí no está en juego el derecho sustancial, tampoco el derecho de acción,
lo que está en juego es la admisibilidad de la pretensión.
c) Presupuestos referidos a la validez del procedimiento: Estos se vinculan con las
formalidades necesarias para la validez de los actos procesales y con las diversas etapas que debe
atravesar el juicio. Por ej. las formalidades de los escritos procesales (art.156 CPCCyT), de la
demanda debidamente notificada, y el cumplimento de las distintas etapas en base al respeto del
contradictorio para llegar a una sentencia útil.

d) Presupuestos procesales referidos a una sentencia favorable: Este requisito es el más


discutido por la doctrina en razón de que no se puede presupuestar el pronunciamiento favorable
como condición del derecho procesal. Decimos entonces que tiene que ver, sobre todo, con los
requisitos generales de los actos procesales para llegar a una sentencia útil sin nulidades.

Todos estos presupuestos procesales constituyen requisitos de admisibilidad o procedibilidad y su


regulación corresponde a las leyes procesales.

Tiene como característica fundamental que deben existir no solamente al nacimiento de la relación
procesal, sino que también deben continuar existiendo - luego de tramitado el proceso - al
momento de resolver, dónde el juez debe volver a verificar su existencia antes de pronunciarse
sobre el mérito de la causa, en su sentencia.

La forma de denunciar la ausencia de ellos es a través del instituto de las Excepciones de previo y
especial pronunciamiento, tales como: Incompetencia, Falta de capacidad procesal o de personería
en los litigantes o quienes lo representes; Defecto legal en el modo de proponer la demanda;
Litispendencia; Cosa juzgada; Falta de cumplimiento de las obligaciones derivadas de proceso
anterior; Transacción, conciliación, acuerdo de mediación, desistimiento o caducidad del derecho y
Prescripción (art.168 del CPCCyT Mza. y 347 del CPCCNación).

3.- Clasificación de los procedimientos. Criterios utilizados por la doctrina.


Criterio de clasificación utilizado por el Código Procesal Civil, Comercial de la
Nación, y por el Código Procesal Civil, Comercial y Tributario de Mendoza.

24
CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN DE LOS PROCEDIMIENTOS

El presente tema está íntimamente vinculado a la metodología del código procesal, a la coherencia
y el orden con que se construye el universo de sus instituciones.

La elección de los criterios de clasificación en un código, es una tarea de fundamental importancia


que repercute en forma directa en la práctica de los operadores del derecho procesal (jueces,
abogados y procuradores), puesto que a ellos les compete tener en claro las categorías y
estructuras procesales a través de las cuales deben tramitar sus casos.

Por otro lado, dicha clasificación contribuye a facilitar la lectura del código, trae claridad de
entendimiento en la elección de los mecanismos jurídicos que ayudarán a la rápida solución del
conflicto, sin aparejar demoras innecesarias, cuando no nulidades procesales con gravosos costos
para los justiciables y sus profesionales.

Aclarado lo anterior, nos avocamos al tema que nos convoca y decimos que La doctrina procesal
utiliza múltiples criterios para la clasificar a los procedimientos judiciales en las leyes de rito. Sin
embargo se discute la conveniencia o no de organizar al cuerpo legal dentro de uno solo de esos
criterios de clasificación o conviene organizar los procesos dentro de varios de esos criterios.

Palacio junto a la doctrina nacional nos enseñan que, puede hacerse una primera clasificación de
los procesos dividiéndolos en cuatro grandes grupos según que contenga una o más pretensiones
singulares o se refieran a la totalidad del patrimonio de una persona; según el órgano decisor que
intervenga; según se trate de la existencia o no de conflicto; según la función o finalidad
perseguida; y según la estructura que se les imprima. Así tenemos:

a.- Según contengan una o más pretensiones o versen sobre la totalidad del patrimonio: Son
Singulares o Universales.

Son singulares aquellos procesos cuyo objeto consiste en una o más pretensiones o peticiones
referentes a hechos, cosas o relaciones jurídicas específicamente determinadas. Son universales,

25
los procesos que versan sobre la totalidad de un patrimonio, con miras a su liquidación y
distribución.

b.- Según el órgano decisor: Dentro de los singulares tenemos la clasificación de procesos
judiciales y arbitrales. Lógicamente dentro de los primeros se encuentra el proceso por
antonomasia, pero la ley admite la posibilidad de que las partes sometan la decisión de sus
diferencias a uno o más jueces privados, llamados árbitros o amigables componedores, según que
deban sujetar su actuación a formas determinadas y fallar de acuerdo a normas jurídicas.

c.- Según exista o no conflicto: Estos pueden ser procesos judiciales, a su vez pueden clasificarse
de acuerdo a su contenido en contenciosos y voluntarios.

En los contenciosos, el proceso tiende a la obtención de un pronunciamiento que dirima el conflicto


u oposición de conductas surgidos entre dos personas, llamados partes. Este proceso tiene por
objeto una pretensión, siendo indiferente que el demandado se oponga a ella o que, por el
contrario, rehuya la discusión de la controversia (rebeldía), o se allane.

En los procesos voluntarios, vemos que los propios órganos judiciales no siempre cumplen su
función resolviendo casos litigiosos dónde existe conflicto, sino que a veces deben cumplir una
función consistente en integrar, constituir o acordar eficacia a ciertos estados o relaciones jurídicas
privadas, su objeto ya no es una pretensión sino una petición extracontenciosa y los sujetos ya no
se llaman partes, sino peticionarios.

Además resulta una nota común a los procesos voluntarios el hecho de que su iniciación no se
halla determinada, como ocurre en los procesos contenciosos, por la finalidad de obtener una
decisión que declare la existencia de algún efecto jurídico en contra o frente a una persona distinta
de quien reclama el ejercicio de la actividad judicial, sino por la necesidad de lograr un
pronunciamiento al cual la ley condiciona el nacimiento o la eficacia de una determinada relación
jurídica. De allí que en este tipo de procesos la decisión se dicte, eventualmente, a favor del
peticionario pero no en contra o frente a un tercero. Sin embargo, ello no excluye la posibilidad de
que, en razón de suscitarse alguna discrepancia entre los propios peticionarios (rendición de
cuentas en sucesorio), o de plantearse oposición por parte de un tercero, los procesos voluntarios
se transformen, total o parcialmente, en contenciosos. (Ej. durante el proceso tendiente al
nombramiento de tutor o curador, puede presentarse un tercero pretendiendo tener derecho a ser
nombrado con preferencia, igual manera en la autorización para contraer matrimonio).

Podetti en su obra “Teoría y Técnica del proceso civil” se opone a la existencia de esta categoría
de procesos fundamentado en que los jueces no realizan actividades administrativas, sino sólo
jurisdiccionales y esto lleva a que sólo resuelven procesos contenciosos o potencialmente
contenciosos. Aquí el conflicto de intereses si bien puede no aparecer en el proceso, se encuentra
en potencia o bien puede haber en estos procesos un conflicto de voluntades.

Palacio critica esta postura de Podetti, al decir que la transformación de un proceso voluntario a
uno contencioso no autoriza a negar que estos tipos de procesos configuran una categoría distinta.

d.- Desde el punto de vista de la función o finalidad perseguida con la pretensión, pueden
clasificarse en procesos de declaración, de ejecución y cautelares.

26
El proceso de declaración (de conocimiento o cognición), como más arriba dijimos, es aquel que
tiene como objeto una pretensión tendiente a lograr que el órgano judicial (o arbitral) dilucide y
declare, mediante la aplicación de las normas pertinentes a los hechos alegados y (eventualmente)
discutidos, el contenido y alcance de la situación jurídica existente entre las partes. El efecto
invariable en este tipo de procesos es una declaración de certeza, acerca de la existencia o
inexistencia del derecho pretendido por el actor.

En ocasiones, este efecto puede ir acompañado de la integración o complementación de una


relación jurídica, o de la imposición al demandado del cumplimiento de una determinada prestación
(dar, de hacer o no hacer), configurándose sentencias que se llaman determinativas y de condena.

Ahora bien, cuando se trata de una sentencia condenatoria que impone una determinada
prestación al vencido, y este no la cumple voluntariamente, el ordenamiento jurídico prevé la
posibilidad de que el órgano judicial tenga la posibilidad de asegurar la integral satisfacción del
vencedor a través del denominado proceso de ejecución, cuyo objeto consiste en hacer efectiva la
sanción impuesta por una sentencia de condena, a aquel que no la cumple voluntariamente,
sustituyendo la ejecución voluntaria por la ejecución forzada.

El proceso de ejecución, también puede agotar su cometido mediante los títulos ejecutivos
extrajudiciales creados por ley, a los cuales esta última, en virtud de la peculiar fehaciencia que
exhiben con respecto a la legitimidad de las obligaciones documentadas en ellos, asigna efectos
similares a los de una sentencia de condena, regulando, para hacerlos efectivos un proceso similar
al de ejecución de sentencias.

Hasta aquí se desprende que mientras los procesos de conocimiento versan sobre un derecho
discutido, en un proceso de ejecución, por el contrario, se encuentra un derecho cierto o
presumiblemente cierto, cuya satisfacción se tiende a asegurar mediante el empleo de la coacción.
Carnelutti destacaba la antítesis entre la razón y la fuerza: en realidad, aquella es el instrumento
del proceso jurisdiccional (declarativo), y ésta, del proceso ejecutivo. De modo que se debe
subordinar el segundo al primero, hasta que

Pero se comprende, a la vez la necesidad del proceso ejecutivo para asegurar el orden jurídico. En
la legislación argentina constan de un proceso ejecutivo mixto dónde se prevé un breve período
declarativo (destinado al planteamiento y resolución de ciertas excepciones), pero prepondera la
función ejecutiva. Más acentuada esta función ejecutiva se encuentra en los actuales
procedimientos de ejecución con estructura monitoria regulados en el art.232 CPCCyT.

Los procesos cautelares tiene carácter complementario con relación a las pretensiones de
conocimiento y de ejecución.

El fundamento de estos reside en la posibilidad de que, durante el tiempo que transcurre entre la
iniciación de un proceso y la sentencia, el derecho cuyo reconocimiento o actuación se pretende,
se encuentre en riesgo de perder su virtualidad o eficacia, debido por ej. A la pérdida de elementos
probatorios, o a la desaparición de bienes sobre los cuales hacer efectivo el pretendido cobro, o se
modifique la situación de hecho existente al tiempo de interponerse la demanda.

De ello se sigue que los procesos cautelares carecen de autonomía, pues su finalidad se reduce a
asegurar el resultado práctico de la sentencia que debe recaer en otro proceso. El juez en estos

27
procesos ejerce un conocimiento periférico o superficial tendiente a formular un pronunciamiento de
simple probabilidad acerca de la existencia del derecho que se discute en el proceso principal.

e.- Otra clasificación está dada de acuerdo a la estructura de los procesos en la doctrina nacional,
distingue entre proceso ordinario y procesos especiales.

Así Palacio nos enseña que el proceso ordinario es aquel que constituye el molde común, la
estructura más amplia que la ley asigna a todos los procesos de conocimiento en los cuales cabe la
posibilidad de plantear y decidir, en forma definitiva la totalidad de las cuestiones involucradas en
un conflicto entre partes, de manera que no sea admisible otro proceso posterior sobre el mismo
conflicto. Su característica es la mayor extensión temporal de los períodos o etapas que lo integran,
y el número de medios de impugnación que admite. Todo lo cual garantiza la más amplia
posibilidad de alegar y probar.

La mayoría de estos procesos constan de tres etapas: la Introductiva, la Probatoria y la de


Decisoria.

Frente a los procesos ordinarios tenemos los procesos especiales, que son todos aquellos
procesos contenciosos que se hallan sometidos a ciertos trámites específicos, total o parcialmente
distintos al proceso ordinario.

Dentro de esta categoría tenemos a los procesos sumarios y sumarísimos en el CPC Nación, de
los cuales hoy sólo está vigente el proceso sumarísimo regulado en el art.498 CPCN, en razón de
la derogación del proceso sumario - arts. 486 al 497 CPCN - por la ley 25.488/01. Su característica
diferenciadora reside en la reducción de plazos, y actos que integran cada etapa y por consiguiente
la mayor celeridad con que se pueden desarrollar.

CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN DE PROCESOS DEL CPC DE LA NACIÓN

Como la diapositiva de abajo señala, la doctrina nacional en oportunidad de la creación y sanción


del Código Procesal Nacional ha seguido varios criterios de clasificación de sus procesos (según el
órgano, el contenido, el objeto, la función y la estructura); esto lleva a dos inconvenientes que son:
el primero que no hay posibilidad de establecer un criterio lógico de clasificación, y segundo que
esta falta de unidad de criterios trae como consecuencia desorientación o confusión en sus
operadores (legisladores, jueces y abogados) al momento de elaborar, seleccionar, interpretar y
aplicar sus normas.

28
Por último, vemos que hay una falta de precisión en esta clasificación en razón de que existen
procesos que podrían ingresar en dos o más clasific

aciones al mismo tiempo (ej. Procesos Sucesorios: como procesos voluntarios y especiales).

CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN DEL CPCCYT DE MENDOZA

Antecedentes doctrinarios de los criterios de clasificación seguido por el [Link]..

No de acuerdo con la gran cantidad de criterios seguidos por la doctrina nacional en la clasificación
de procesos dentro de un mismo cuerpo legal, Podetti en la elaboración del código procesal
mendocino de 1953 decidió utilizar, en primer lugar, una terminología procesal más precisa al
clasificar “procedimientos” y no “procesos”. Y en segundo lugar, dicha clasificación de los
procedimientos entiende que debe hacerse bajo un “único criterio”, y el más adecuado para ello va
a ser el de la estructura.

En efecto, el autor señala que si entendemos al procedimiento como la estructura legal que
adquiere el proceso frente a cada categoría de casos concretos, es decir si el procedimiento es la
estructura legal que el proceso adquiere, entonces el criterio estructural es más adecuado para
clasificar los procedimientos.

Por otro lado si tenemos en cuenta que la estructura de un procedimiento siempre deberá
adecuarse a dos cuestiones básicas: En primer lugar, a las características del objeto del litigio,
entendido el objeto como caso (es decir la hipótesis legal - tipo de derechos en litigio - respecto de
la cual controvierten las partes) y por el otro, se deberá adecuar al propósito legal que con ese
litigio se persigue.

De esta manera, Podettiiv clasificó los procedimientos en el código procesal mendocino en base a
un único criterio (el estructural), dividiéndolos en dos grandes especies: típicos y atípicos.

Los procedimientos típicos son estructuras generales o genéricas que se pueden utilizar en una
cantidad indeterminada de casos. Por ej. una estructura amplia que contenga varios actos como
demanda, contestación, prueba, alegatos y sentencia, podemos resolver una acción de
reivindicación, una acción de escrituración; una acción de nulidad o resolución de una contrato.
Hay casos en que esa estructura no sirve porque el fin perseguido es otro así por ej. en la
autorización para contraer matrimonio de un menor de edad; o en una sucesión dónde existen
varios sujetos que lo que persiguen es la distribución del patrimonio del causante.

Los procedimientos atípicos, en cambio son estructuras específicas que se adaptan solamente a
determina categoría de casos. Así por ej. una sucesión – como dijimos - lo que se persigue es la
distribución de un patrimonio, pero no la resolución de un conflicto, porque eso requiere de otra
estructura distinta a la de los procesos típicos (con todas sus etapas).

29
- Clasificación de los procedimientos en el Código Procesal Civil y Comercial de Podetti
(1953)

A este cuerpo legal se le han realizado varias críticas a saber:

Si bien Podetti, pretendió clasificar los procedimientos en su código bajo un único criterio el de la
estructura como en la figura se puede apreciar no siempre lo pudo lograr.

- Primera crítica: Es que en los procesos de Instancia Única ante Tribunal Colegiado, no sigue el
criterio de la estructura sino el criterio del órgano, porque en realidad eran procedimientos
ordinarios con la diferencia es que tramitaban ante la SCJ Mendoza.

- Segunda crítica: Es el haber regulado la Ejecución de Resoluciones Judiciales junto con los
Procedimiento Compulsorios como si fueran dos especies de un mismo género. Debió haberla

30
regulado después de la regulación de los procesos ordinarios, ya que la ejecución de resoluciones
judiciales no es un procedimiento autónomo como los compulsorios, sino la última etapa un
proceso de condena imponiendo una obligación de dar, hacer o no hacer.

- Tercera crítica: Esta dada en que clasificó a los procesos por Cuestiones de Familia y Estado de
las personas, como Atípicos pero en realidad no fue por su estructura sino porque tuvo en cuenta
aquí la naturaleza de la norma jurídica que regula el conflicto, porque estructuralmente remitían a
los procesos de conocimiento (ordinarios, sumarios o sumarísimos).

- Cuarta crítica: No reguló en su código la categoría de procesos voluntarios, ya que entendió


Podetti que estos no son actos administrativos sino que son verdaderos actos jurisdiccionales por
más que no haya contienda, pero se puede decir que la contienda esta en potencia. Al entender
que son actos jurisdiccionales y no administrativos entonces deben estar regulados en todo el
código. Esto lo llevó a suprimir esta categoría de procesos porque entendió que participan de la
naturaleza de cualquier especie jurisdiccional entonces no era necesario establecer un Libro
especial para regular estos tipos de procesos, como sí lo hacían las viejas leyes españolas y el
CPC Nación.

Por último, decimos que si bien pueden ser de actividad jurisdiccional y no administrativa estos
procesos, hay que reconocer que tienen una característica muy particular que hace que su
estructura deba ser distinta a la de un procedimiento contencioso, ya que la contienda esta en
potencia. Esta característica repercute en la estructura como el proceso de Reposición de Títulos
art.215 CPCCyT.

- Quinta crítica: También se lo criticó a Podetti por el uso en su código de los vocablos como
“Típicos o Atípicos” para significar en lenguaje castizo algo común o del lugar, y no fue utilizado en
lenguaje jurídico que refieren a tipicidad: como la adecuación del acto humano a la figura descrita
por la ley, lo cual también trae a confusión.

- Clasificación de los procedimientos en el CPCCyT de Mendoza vigente a partir del año


2018.

El flamante código procesal mendocino mantuvo la estructura y metodología del código procesal
elaborado por Podetti y ello con la finalidad de hacerlo fácilmente inteligible y amigable a los
operadores del derecho, por eso mantuvo la genérica clasificación de procedimientos típicos y
atípicos.

Veamos entonces la actual clasificación de procedimientos del código procesal mendocino.

31
- Diferencias, similitudes entre el CPCCyT de Mendoza y el CPC de la Nación. 3
Para entender las principales diferencias en cuanto a la metodología y estructura de ambos código
procesales es importante tener en claro las diferencias conceptuales entre los principios de
conocimiento o cognición, el principio de especialidad y el principio de sumariedad.

De estas tres conceptualizaciones parte para su elaboración legal y diferenciarse del código
procesal nacional, entendiendo estos principios de la siguiente manera:

I.- En el principio de cognición o conocimiento se parte de una duda sobre dos cuestiones: Una
respecto de la existencia de los hechos, y la otra respecto de la existencia o interpretación de la
norma.

a.- Respecto de la existencia de los hechos: Cuando hablamos del “hecho” nos referimos al
jurídico, o sea aquel de la realidad que debe coincidir con la hipótesis de una norma jurídica por ej.
“Es responsable directo quien incumple una obligación u ocasiona un daño injustificado por acción
u omisión” (Artículo 1749 CCCN) en este caso la hipótesis debe corresponder con la realidad, es
decir se debe probar que en la realidad aconteció que una de las partes ha incumplido - por acción
u omisión - con una obligación y que ese incumplimiento ha producido un daño a la otra, para que
de esta manera, se le impute una responsabilidad directa que genere derecho a una indemnización
(art.1739 CCCN).

Entonces el procedimiento se centrará en acreditar en primer lugar, la existencia de la cuestión de


hecho respecto de la cual las partes pueden o no estar de acuerdo (normalmente no lo están), de

32
aquí surge la controversia. Se debe comprobar la existencia del hecho real y su correspondencia
con el hecho legal previsto en la norma.

b.- Respecto de la discusión de la existencia o interpretación de la norma. Vale decir, alguien


puede discutir la existencia o no de la norma que obligue a indemnizar, en caso de haberse
provocado un daño por acción u omisión; o bien que diga que el hecho no fue así y por lo tanto no
encuadra en lo dispuesto por los artículos 1749 y 1739 CCCN. El debate aquí se centra entonces,
en la cuestión normativa.

En conclusión, el principio de congnición se basa en la forma de resolver el litigio es decir


haciéndole conocer al juez la cuestión de hecho y la cuestión de derecho; y en consecuencia todo
el procedimiento desde la demanda hasta la sentencia, va a estar encaminado a hacerle conocer al
juez estas dos cuestiones para que éste en su sentencia pueda decidir fundado en el grado de
conocimiento del hecho que las partes le traen al proceso o del cual extraen sus pretensiones y de
la norma jurídica que rige ese hecho. En determinados casos ese conocimiento se puede adquirir a
través de una estructura muy amplia o en una estructura más abreviada de aquí las diferencias en
procesos ordinarios o sumarios del CPC Nación, o en nuestro código procesal la diferencia entre
proceso de conocimiento del art.155 CPCCyT y el proceso de pequeñas causas del art.218
CPCCyT.

De acuerdo a las características de determinadas cuestiones que pueden ser por su complejidad o
cuantía, etc. se permite que se abrevie o se amplíe la estructura cognocitiva. De allí, entonces que
existen estructuras amplias y genéricas como el proceso de conocimiento en el CPCCyT, u
ordinario en el CPC Nación.

II. Principio de Sumaridad: También hay otras estructuras para determinadas categorías de casos
en donde esa estructura amplia, se abrevia o acorta en relación a los plazos, los actos procesales
se agrupan, las formas de la actividad procesal se simplifican, esta manera de abreviar la
estructura cognocitiva es un tipo de sumariedad, y así el código de la Nación y en el código de
Podetti se los denomina a los procesos sumarios.4

Ahora bien, en la doctrina nacional no tan sólo se ha denominado sumariedad a la abreviación de


estructuras en relación a los plazos o a la concentración de actividad como nos venimos refiriendo,
sino también se llama sumariedad a la limitación o parcialización del conocimiento.

Es en este punto es dónde la doctrina nacional hace una mezcla del principio de sumariedad, y ya
no la entiende como abreviación de estructuras, como celeridad o rapidez en el procedimiento sino
que la entiende como parcialización del conocimiento. Y aquí ubica como procesos sumarios a los
procesos Ejecutivos, dónde el conocimiento se debe abreviar en razón de la menor posibilidad que
tengan las partes de discutir sobre la existencia del hecho o del derecho, por ej. con una letra de
cambio o un pagaré, un cheque. De propio instrumento cambial surge la existencia de la obligación,
la relación cartular, el monto de la obligación y el sujeto obligado al pago, de manera que la ley
cambial regula estos tipos de documentos y les otorga cierta certeza, por el cual es posible que el
conocimiento se adapte a la fehaciencia que tiene el crédito a partir de su regulación por la ley
sustantiva, entonces la ley procesal permite un conocimiento parcial del juez para poder decidir y
resolver el litigio en la medida que se verifique la existencia del documento (instrumento) y que
reúne las condiciones exigidas por la ley sustancial. Entonces el acreedor podrá exigir el pago que
consta en el documento, y el deudor sólo podrá discutir esa obligación argumentando que ese
instrumento no reúne los requisitos exigidos por la ley, o que ese documento es falso o que es

33
falsa su firma, o que la cumplió la obligación debiendo acompañar el correspondiente recibo, pero
fuera de estas cuestiones no hay conocimiento, se procede a la ejecución o realización del
derecho. Como vemos esta forma de sumariedad que es entendida como “limitación del
conocimiento o limitación cualitativa del conocimiento” es distinta a la sumariedad entendida como
“parcialización de la estructura o abreviación formal” del procedimiento.

Actualmente en nuestro CPCCyT de Mendoza ha desaparecido la denominación “procesos sumarios” pero no ha


desaparecido este tipo de sumariedad en algunas estructuras, así lo encontramos en los arts.206; 218 y 222 CPCCyT.

También se produce otra diferencia entre los procedimientos que están informados por el principio
de conocimiento y los que están informados por el principio de sumariedad (como limitación del
conocimiento cualitativamente). La diferencia es de eficacia porque la parte del litigio que no pudo
discutir en ese procedimiento ejecutivo podrá hacerlo en otro proceso, porque no hay dudas que el
deudor no puede queda sujeto a una forma procesal, si realmente pese a las formas que la ley
regula, el no debe. Entonces, ese deudor debe tener la oportunidad de plantearlo en un nuevo
proceso de conocimiento amplio.

El problema que nos plantea el vocablo sumariedad es que es utilizado con doble sentido, por un
lado las leyes procesales lo utilizan como “abreviación de trámites” y por la otra la doctrina usa el
mismo vocablo para significar “parcialización o limitación del conocimiento”. Pero en realidad lo que
se opone al Conocimiento es la Ejecución entendida como “fuerza”. Ya que una vez que el juez
conoce, dicta sentencia en dónde declara que un derecho existe y ordena que ese derecho sea
cumplido, de allí sólo le resta hacer cumplir esa orden y eso es ejecución.

Podetti también entendía al término “sumariedad” como conocimiento limitado pero no como
Ejecución, que excluye al conocimiento, por ello denomina en su código a estos tipos de procesos
“Procesos Compulsorios” (y dentro de estos a la Ejecución Típica, Ejecuciones Aceleradas y
Ejecución de Resoluciones Judiciales) y no “Procesos Ejecutivos” como la hace la Nación,
otorgándole a aquellos procesos compulsorios un margen en el límite de conocimiento al juez
mayor que lo que le daban los procesos ejecutivos del código nacional, ya que por ej. en el código
mendocino el juez, limitadamente, podía llegar a conocer la causa de la obligación en las
obligaciones cartulares. Lo que marcaba otra diferencia entre el CPCMza y CPCNación.

El actual CPCCyT de Mendoza ha eliminado la denominación de procesos compulsorios, y a


introducido bajo la figura del Proceso Monitorio a los Procesos de Ejecución con estructura
monitoria (art.232 inc.b,e,f, g,h,i,j,k), limitando el campo de conocimiento del juez en estos procesos
de ejecución con estructura monitoria a las cuestiones extrínsecas del instrumento base de la
ejecución, tal cual lo ha dispuesto el Código Procesal de la Nación, sin posibilidades de indagar
sobre la causa de la obligación.

III. Principio de Especialidad: Algo similar ocurre con el principio de especialidad en el sentido
que la doctrina lo ha entendido de dos maneras diferentes:

a.- Por un lado, podemos entender la especialidad como lo contrario a la común u ordinario. De así
entenderlo al término podemos decir que especial es el proceso ejecutivo, porque sale de la
estructura común. En este sentido es tomada la especialidad en el CPC Nación: Todo lo que sale
del Ordinario es Especial.

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b.- Otra forma de entender el vocablo “especialidad” es en el sentido de “especificidad”, es decir
aquello que es específico para algo, que no admite otra categoría o clasificación y es en ese
sentido que está tomado la especialidad en el código procesal de Mendoza, colocando en esa
categoría a dos procedimientos: el Juicio de árbitros y el de Deslinde5. En ambos casos vemos que
las estructuras dadas están adaptadas exclusivamente para esos tipos de casos y que no pueden
ser utilizadas para otros casos.

Con el principio de especialidad se cumple en forma acabada el principio cognocitivo en cada caso,
es decir no hay estructura más adaptada al objeto que la especial, hay aquí conocimiento pleno del
objeto. Así lo ideal sería que todos los casos tuvieran su propia estructura, pero ello no es posible.

Así en el código de Podetti se regularon sólo dos procedimientos especiales el Deslinde y el Juicio
de árbitros, mientras que en el código procesal de la Nación se legislaron diez estructuras
especiales (Interdictos y acciones posesorias, Denuncia de daño temido; reparaciones urgentes;
Litis Expensas; Rendición de Cuentas; Mensura y Deslinde, Declaración de incapacidad e
inhabilitación; División de cosas comunes, Desalojo y Alimentos).

- Críticas a la clasificación de procedimientos del CPCCyT de Mendoza (2018).

En relación a las críticas del nuevo CPCCyT de Mendoza, debemos aclarar que al mantener este
cuerpo legal la misma metodología del código anterior también le corresponden, en su medida,
iguales críticas generales que las que se le hizo al código original de Podetti y otras específicas
como las siguientes:

- Primera crítica: El CPCCyT conservó el articulado y la metodología del “Libro Primero:


Disposiciones Generales” de Podetti. Sin embargo introdujo en el art.3 [Link] CPCCyT de ese Libro
una nueva estructura procedimental especial la Acción de Tutela Preventiva de Daño.

A esta modificación se le pueden hacer dos observaciones, la primera es que se reguló un


procedimiento dentro de un Libro destinado a las generalidades de los actos procesales y no
justamente a los procedimientos como son los Libros II y IV. Y la otra observación es que, a
nuestro entender, resulta errónea la ubicación en el mencionado artículo 3 porque son acciones o
pretensiones semejantes pero no iguales, ya que gozan de distinta naturaleza, contenido y
requisitos, tal como veremos más adelante y esto termina llevando a la confusión de ambas
pretensiones y desorientación en la ubicación del procedimiento.

- Segunda crítica: Decimos por otro lado, que una de los principales modificaciones fue en el
“Libro II: De los Procesos Típicos Comunes” y tuvo que ver con la estructura de éstos
procedimientos, ya que lo que se realizó al decir de la Comisión Redactora, fue la sumarización del
proceso ordinario convirtiéndolo en un único tipo “proceso de conocimiento” con dos variables: el
proceso de alta complejidad y el proceso sumarísimo 6; quedando legislado entonces, por lado un
proceso de conocimiento como estructura amplia (molde común) y por el otro procesos de
conocimiento especiales.

En consecuencia, el actual CPCCyT de Mendoza (2018) utiliza el término “especial” en doble


sentido, al referirse a los procesos de conocimiento lo utiliza en igual sentido que el Código
Nacional (lo distinto al ordinario o común) y así clasifica a los de Conocimiento Especiales en siete
categorías de procedimientos (1.- Consumo de mayor cuantía; 2.- Prescripción adquisitiva; 3.-

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Acciones posesorias y de tenencia; 4.- Reposición de títulos; 5.- División de cosas Comunes; 6.-
Rendición de Cuentas y 7.- Procesos de pequeñas causas).

Luego utiliza el mismo vocablo “especial” en el sentido de “especificidad” tal cual muto de la
clasificación realizada por Podetti en su CPC al referirse a los Procesos Especiales (Juicios de
Árbitros y Deslinde). Es decir, al realizar la sub-clasificación de los procesos de conocimiento el
legislador mendocino mezcló las interpretaciones doctrinarias que se hacían del término
“especialidad” y que Podetti se había preocupado en su código de distinguir, generando algunas
confusiones interpretativas.

Por eso, hoy podemos encontrar en nuestro código procesal a una sub categoría de proceso de
conocimiento, los de conocimiento especial, los cuales en su estructura no tienen nada que ver con
los procedimientos especiales regulados en el Libro IV.

Estos procesos de conocimiento especiales del actual código mendocino, mantienen la estructura
del proceso de conocimiento común o general y solo se diferencian de éste por la naturaleza de la
norma jurídica sustancial que regula el conflicto que pueden referir a los sujetos legitimados, la
cuantía del proceso o bien tratarse de regulaciones específicas respecto a la actividad probatoria,
pero no modifican sustancialmente la estructura procedimental (demanda, contestación, prueba,
sentencia).

Por otro lado, dentro de la clasificación de procesos especiales tal como vimos en el código de
Podetti, se reguló a los procedimientos de Deslinde y allí se le otorgaba una estructura específica
para ese tipo de caso dentro de la cual no cabía otro procedimiento. Esto cambió en el actual
CPCCyT de Mendoza, tal como está regulado el art. 312 del CPCCyT el proceso de deslinde
contiene una estructura igual a la del proceso de conocimiento, sólo la considera especial por los
requisitos exigidos por la norma de derecho sustancial que lo regula. Quedando de esta manera un
solo procedimiento especial regulado que es el Juicio de
Árbitros (art.313 CPCCyT).-

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