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Flork: Investigación y Dudas Familiares

Este documento describe el modelo ecológico o ecosistémico para la intervención con familias. El modelo considera que el desarrollo humano es el resultado de la interacción bidireccional entre la persona y su entorno a diferentes niveles, incluyendo el microsistema, mesosistema, exosistema y macrosistema.

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Flork: Investigación y Dudas Familiares

Este documento describe el modelo ecológico o ecosistémico para la intervención con familias. El modelo considera que el desarrollo humano es el resultado de la interacción bidireccional entre la persona y su entorno a diferentes niveles, incluyendo el microsistema, mesosistema, exosistema y macrosistema.

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ENTS

EDUCACIÓN CONTINUA

2. MODELOS DE INTERVENCIÓN SISTÉMICO FAMILIAR

2.1 Modelo Eco-sistémico.

El modelo eco-sistémico es una forma de examinar la interacción entre el


comportamiento humano y su entorno social. Brinda la posibilidad de estudiar las
formas de agrupación de la gente, así como los efectos que tienen estas asociaciones
hacia los demás.

Un aspecto del pensamiento ecológico que ha influido en la teoría de la terapia familiar


es el concepto de que un organismo no tiene una relación lineal-causal con su
ambiente; toda alteración de un sistema ecológico afectará a los miembros de ese
sistema.

El enfoque ecológico tiene sus inicios con los trabajos de Auerswald (1968, pp. 206-
207) “… iba dirigido al campo total del problema, incluyendo otros profesionales, la
familia extensa, figuras de la comunidad, instituciones como las de beneficencia y
todas las traslapantes influencias y fuerzas con las que tendría que enfrentarse cada
profesional que trabajara con familias pobres.”

En su ensayo establece la importancia de la relación entre el individuo y su entorno;


consideraba que para crear un sistema de atención a la salud que fuera funcional y
efectivo, era necesario organizar un equipo de profesionales, multidisciplinarios que
tuvieran una visión sistémica para abarcar el problema, de manera que pudieran
combinarse factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales.

Varios investigadores han seguido esta línea entre los que destacan Bronfrenbrenner
(1987) quien señala a la familia como un microsistema interactivo que se relaciona con
otros microsistemas y que a la vez está inmerso en sistemas más amplios.

MARCOS METODOLÓGICOS PARA LA INTERVENCIÓN CON FAMILIAS 1


El postulado básico de este modelo, refiere que el desarrollo humano es la
acomodación progresiva mutua entre el ser humano activo, que se encuentra en
proceso de desarrollo y por el otro extremo las propiedades cambiantes de los entornos
inmediatos en los que la persona en desarrollo vive. Es una acomodación mutua que
se va produciendo a través de un proceso continuo efectuándose por las relaciones
establecidas entre los distintos entornos en los que participa la persona en desarrollo
y los contextos más grandes en los que está incluido.

Entender a la persona como una unidad en desarrollo y como un ente sobre el que
repercute el ambiente y va relacionándose con éste, lo que ello influye también en el
medio en el que vive, por lo tanto la interacción el ambiente y la persona es
bidireccional.

El ambiente abarca interconexiones entre distintos entornos y la influencia que se


ejerce sobre ellos en entornos más amplios.

El ambiente ecológico es una disposición seriada de estructuras concéntricas en la


que cada uno de los niveles o sistemas está contenido en el siguiente y operan al
unísono; dentro de ellos se encuentra el ser humano desde que nace. Bronfenbrenner
categoriza estos niveles en:

Microsistema. Incluye todas las relaciones que las personas realizan en su vida
cotidiana (roles y relaciones interpersonales). Abarca a la familia, la escuela, los
compañeros de la escuela y los vecinos.

Mesosistema. Comprende la interacción de dos o más entornos (microsistemas) en


los que el individuo se desenvuelve y realiza sus actividades, por ejemplo: la familia y
la escuela, familia y amigos, la familia y el trabajo, los vecinos y la vida social.

Exosistema. Describe las interacciones de la familia con otros sistemas sociales, en


los que se producen hechos que afectan a lo ocurrido en los entornos en los que la
persona si está incluida. Ejemplo: la familia con otros sistemas sociales como la
comunidad o las instituciones culturales y de asistencia social, para el niño podría ser
el lugar de trabajo de los padres, el círculo de amigos de los padres, las propuestas
del consejo escolar, etc.

Macrosistema. Incluye los marcos culturales o ideológicos que afectan o pueden


afectar transversalmente a los sistemas de menor orden (micro, meso, exo) incluye las
características de un sistema sociocultural. Ejemplo: estructura socioeconómica,
creencias religiosas, valores, actitudes rechazadas o valoradas socialmente y
circunstancias históricas del lugar y del momento.

Este modelo no especifica los mecanismos exactos a través de los cuales los múltiples
factores influyen interactivamente en el desarrollo. Requiere de un equipo
interdisciplinario, que investigue los patrones de organización familiar. Es
multivectorial, ya que combina todos los factores del tratamiento de la situación de
crisis. Los problemas se tratan en la comunidad donde se presentan.

El modelo ecológico o ecosistémico ofrece la posibilidad para examinar la adaptación


de la persona a su ambiente en diferentes niveles de extensión y complejidad. Hace
evidentes las múltiples influencias del comportamiento humano y permite visualizar el
vínculo entre los niveles macro y micro de la práctica, ya que combina factores
biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, cuando se trata de sumar a la persona
o familia con un contexto y de ver las relaciones recíprocas de la naturaleza con los
sistemas sociales.

Resalta la importancia de las redes sociales, incluyendo, de la misma manera, a los


agrupamientos sociales cercanos a la familia, a los más generales y distantes o a los
institucionales.

Este modelo considera que todos los individuos experimentan transiciones vitales,
entre las que se encuentran los cambios biológicos que afectan las expectativas, las
limitaciones y las oportunidades socioculturales. Las transiciones son con frecuencia
causa de estrés, y promueven la ocasión de ejercitar mecanismos de adaptación o de
aprender lo que puede ser aprendido al trabajar con transiciones de ayuda al individuo,
a progresar son el apoyo de mecanismos de adaptación.

Metodología:
La metodología empleada por sus principales exponentes, Virginia Satir, Uri
Bronfenbrenner y Braulio Montalvo, consiste en:

En la etapa inicial, es la interacción del profesional con la familia donde se toma en


cuenta el primer contacto, ya sea si los servicios son solicitados o impuestos. En caso
de ser impuesto, requiere lograr la aceptación por parte del usuario en las primeras
sesiones. Cuando es el usuario quien lo solicita, es necesario proporcionarle un
ambiente acogedor, de apoyo, estimularlo a que externe su problema, indicándole en
qué consiste el servicio y aclarar dudas antes de iniciar el apoyo, con el fin de definir
las responsabilidades recíprocas.

Una vez que se llega a acuerdos se procede a investigar sobre el problema mediante
la entrevista la cual consta de tres fases:

1º. Recepción: donde se establece el primer contacto y es menester reducir la


ansiedad que éste encuentro propicia.
2º. Iniciación: se recaban los datos, mediante un sondeo para conocer el motivo de
consulta.
3º. Desarrollo: con la información recabada se plantea la hipótesis para comprender
el problema del usuario y proponer la forma de colaboración más efectiva.

En el plan de tratamiento se utilizan:


 Juego de Roles.
 Escenificación.
 Reafirmación de Valores.
 Confrontación.

Instrumentos:
Para organizar la información se utiliza el ecomapa y el familiograma.

Una vez que se investigó sobre el problema y adquirió contacto con los usuarios se
puede apoyarlos asumiendo cualquiera de los tres papeles siguientes:

1. Capacitación: Fortalece la motivación del usuario al validar y apoyarlo a controlar


sus sentimientos.
2. Docente: Enseña a los usuarios diferentes formas de solucionar problemas,
clarifica sus percepciones, facilitando información adecuada, modela conductas.
3. Facilitación: Protege la libertad de acción del usuario, define las tareas, moviliza
soportes ambientales.

El campo de estudio comprende el entorno social y el físico, con inclusión de las


estructuras políticas y económicas, la aceptación por parte de los usuarios a su
entorno, lo cual puede estar interferido por el poder de las organizaciones burocráticas,
los sistemas de estructuras y la socialización de las personas que se traduce en
actitudes de nula colaboración.

Tomando en cuenta lo anterior la atención se centra en las relaciones entre los


usuarios y organizaciones o entre los usuarios y las redes sociales, en este sentido el
profesionista asume tres papeles;

1) Mediador, propicia que el usuario y el sistema entren en contacto y que se


traten entre sí de forma equitativa,
2) Defensor, presiona a los organismos o individuos a que intervengan e
incluso que asuman la acción social.
3) Organizador, sitúa al usuario en contacto con las redes sociales o creando
unas nuevas.
El modelo ecológico intenta abordar los problemas presentados, teniendo en cuenta el
doble juego de desequilibrio, que se gesta en la relación hombre–medio
contemplándolo como una misma unidad de atención.

2.2 Modelo Estructural.

El modelo estructural fue desarrollado por Salvador Minuchin, en este modelo de


considera al sistema familiar constituido por tres o más miembros; y donde pueden
establecerse alianzas y coaliciones, estilos de organización familiar, el poder
jerárquico, la autoridad, además de las habilidades para la toma de decisiones y el
control de la conducta.

Dentro de sus directrices permiten explorar las interacciones de las personas con
relación a los diferentes contextos de los que forma parte, observando las formas en
que los miembros de la familia se sostienen y califican mutuamente. Considera a cada
integrante de la familia como un miembro de distintos contextos sociales, ubicando el
problema entre el sujeto y sus contextos, más que en procesos internos del usuario.

Minuchin (1992, pp. 30-31) plantea los siguientes axiomas de la terapia estructural:
“La vida psíquica de un individuo no es exclusivamente un proceso interno. El
individuo influye sobre su contexto y es influido por éste por secuencias repetidas
de interacción. El individuo que vive en el seno de una familia es un miembro de
un sistema social al que debe adaptarse, sus acciones se encuentran regidas por
las características del sistema y estas características influyen los efectos de sus
propias acciones….
… Las modificaciones en una estructura familiar contribuyen a la producción de
cambios en la conducta y los procesos psíquicos internos de los miembros de ese
sistema.
… Cuando un terapeuta trabaja con un paciente o con la familia del paciente, su
conducta se incluye en ese contexto. Terapeuta y familia forman un nuevo sistema
terapéutico en este caso, que gobierna la conducta de sus miembros….”.

Transiciones.
Los integrantes de una familia crecen y cambian, además existen hechos externos que
modifican la realidad familiar. Las transiciones son etapas de búsqueda de equilibrio
entre las pautas del pasado y las demandas de la nueva realidad.

La familia atraviesa por una serie de etapas y en cada una de ellas tiene que enfrentar
situaciones de estrés cuyo origen son las demandas de cada uno de ellos, así como
las circunstancias accidentales y para enfrentar estas situaciones requiere producir
modificaciones en su estructura.

En el transcurso de las diferentes etapas, la familia va modificando su estructura para


enfrentar los cambios internos y externos que le permitan mantener su continuidad.
Estimulando el crecimiento de sus miembros, mientras se adapta a las transiciones.
Es entonces que algunas de éstas son provocadas por el ciclo normal de desarrollo.

Algunas transiciones no son evolutivas, como por ejemplo el divorcio, un nuevo


matrimonio, una enfermedad imprevista, la pérdida del empleo, cambio de desempleo
o las catástrofes naturales.

Los períodos transicionales no son necesariamente patológicos, ni permanentes y


contienen un nivel natural de ansiedad, depresión e irritabilidad como componentes
afectivos de la crisis.

La familia puede cambiar y a la vez mantener la continuidad para socialización de sus


miembros, señalando a los integrantes del grupo un sentido de pertenencia,
manteniendo pautas transaccionales en la estructura familiar, y un sentido de
individuación lo cual se logra mediante la participación en diferentes subsistemas
familiares, en diversos contextos familiares y extrafamiliares.
Las Etapas de Desarrollo.

El curso de las familias evoluciona a través de una secuencia universal de etapas, por
lo que se les denomina “normativas”, a pesar de las diferencias culturales. Aunque se
producen variaciones idiosincrásicas en cuanto al momento en que tienen lugar los
cambios de una etapa a otra y a las estrategias empleadas para afrontarlos, el
desarrollo familiar sigue una misma progresión de complejidad creciente; en ellas se
observan períodos de equilibrio y adaptación y períodos de desequilibrio y cambio. Los
primeros se caracterizan por el dominio de las tareas y aptitudes pertinentes a la etapa
del ciclo que atraviesa el grupo familiar, mientras los segundos implican el paso a un
estadio nuevo y más complejo. Además requiere que se elaboren tareas y aptitudes
también nuevas.

Los hechos nodales en la evolución familiar que forman parte del “ciclo vital de la
familia” son: el nacimiento y la crianza de los hijos; la partida de éstos del hogar y la
muerte de algún miembro. Todos ellos producen cambios adaptativos vinculados a las
variaciones en la composición de la familia que precisan una organización de los roles
y las reglas del sistema, así como una modificación de los límites familiares internos y
externos. Así, en determinadas etapas de la vida de una familia sus miembros se
involucran estrechamente entre sí bajo la influencia de fuerzas familiares centrípetas,
como ocurre en la crianza de los hijos. En otras, se diferencian y distancian unos de
otros bajo la influencia de fuerzas intrafamiliares centrífugas, como en el caso de la
emancipación de los hijos. Es imprescindible que, en cada una de las fases, los
participantes desplieguen habilidades adecuadas de comunicación y negociación que
les permitan ajustarse a los cambios evolutivos.
Existen ciclos vitales “alternativos”, como sucede con la separación o divorcio, la
muerte prematura y la incidencia de una enfermedad crónica en el sistema familiar. En
estas circunstancias, el ciclo normal se “trunca” y los miembros de la familia deben
adaptarse a la nueva situación para seguir viviendo.
El inicio del ciclo es arbitrario, ya que mientras una pareja joven decide formar una
familia, sus respectivos padres y abuelos se ven enfrentados a otra etapa del ciclo. Por
tanto, en una familia cada hijo está pasando por procesos de desarrollo diferentes, así
como cada uno de los padres y posiblemente los abuelos también. Si se tienen en
cuenta tres generaciones puede observarse que los ciclos vitales respectivos se
yuxtaponen e implican mutuamente, lo cual da idea de la verdadera complejidad del
desarrollo evolutivo familiar. El ciclo se ha dividido en las etapas siguientes: el primer
contacto; el establecimiento de la relación; la formalización de la relación; la “luna de
miel”; la creación del grupo familiar, nido vacío y el reencuentro.

CONTACTO
La primera etapa comienza cuando los componentes de la futura pareja se conocen.
La motivación está enfocada más hacia las personalidades particulares que por
presiones sociales y económicas.

ESTABLECIMIENTO DE LA RELACIÓN
A medida que la relación se ha consolidado, se crea una serie de expectativas de
futuro y una primera definición de la relación. Los miembros de la pareja negocian sus
pautas de intimidad, cómo comunicarse el placer, el displacer y cómo mantener y
manejar sus lógicas diferencias como personas distintas que son.

FORMALIZACIÓN DE LA RELACIÓN
La relación adquiere un carácter formal mediante el contacto matrimonial que señala
la transición de la vida de noviazgo a la nueva vida de casados. Las reacciones de las
familias de origen ante la boda son importantes porque normalmente causan un fuerte
impacto en el desarrollo posterior de la pareja. Los individuos que contraen matrimonio
lo hacen con ciertas expectativas de fidelidad, seguridad, permanencia y de los roles
prescritos tanto para el marido como para la esposa.

Actualmente, en general las parejas no se casan para satisfacer necesidades


sexuales, económicas o sociales, sino para alcanzar satisfacciones psicológicas.
Tienen mayor importancia las necesidades de realización: compañía, apoyo emocional
mutuo, vida hogareña y relaciones íntimas. Los individuos que contraen matrimonio lo
hacen con ciertas expectativas de fidelidad, seguridad, permanencia y de los roles
prescritos, tanto para el marido como para la esposa.

LUNA DE MIEL
Cuando los cónyuges comienzan a compartir su nueva vida de casados, se produce
un contraste entre las expectativas generadas en la segunda etapa y la realidad que
conlleva la convivencia. Es necesaria una división de las funciones que desempeñará
cada miembro de la pareja, la creación de pautas de convivencia –el grado de intimidad
emocional y sexual- y una segunda definición de la relación. Asimismo, los recién
casados negocian la naturaleza de los límites que regulan la relación entre ellos y sus
familias de origen, sus amigos, el mundo del trabajo, el vecindario y otros contextos
importantes.

Todo lo anterior implica poner en vigencia los modelos de aprendizaje de las


respectivas familias de origen. A menudo, en el proceso de armonizar los estilos y
expectativas diferentes y de crear modalidades para posibilitar la convivencia, se
generan conflictos. Ello obliga a que los cónyuges elaboren pautas viables para
expresar y resolver tales conflictos. En cualquier caso, las nuevas pautas establecidas
regirán la forma en que cada uno se experimentará a sí mismo y a su pareja dentro
del contexto matrimonial, por lo que cualquier conducta que esté fuera de lo acordado;
se considerará una desviación e incluso una traición al pacto.
CREACIÓN DEL GRUPO FAMILIAR
Abarca un amplio espacio temporal, desde que aparecen los hijos hasta que éstos
empiezan a emanciparse de los padres. Por consiguiente, comprende importantes
subetapas como son: el matrimonio con hijos pequeños, el matrimonio con chicos en
edad escolar, el matrimonio con hijos adolescentes y el matrimonio con hijos jóvenes
en edad de emanciparse.

El nacimiento de los hijos incide fuertemente en la relación de pareja porque requiere


una nueva división de roles que incluye el cuidado y la crianza de los niños y el
funcionamiento familiar de conjunto. Es necesario que los cónyuges desarrollen
habilidades parentales, de comunicación y negociación, ya que ahora tienen la
responsabilidad de atender a los niños, de protegerlos y socializarlos. Los padres,
además de nuevas obligaciones, también tendrán que tomar decisiones de temas
como la vivienda, selección del colegio al que irán los pequeños, fijación de reglas que
van a presidir la convivencia en el hogar y a defender la privacidad como pareja frente
al subsistema filial. Si bien los hijos deben tener libertad para investigar y crecer, solo
podrán hacerlo desde un marco de seguridad que haga su mundo predecible y esta
seguridad la suministran los padres cuando ejercen una autoridad flexible.

La evolución del grupo familiar supone que el subsistema parental tiene que
modificarse y establecer nuevas negociaciones de la relación y nuevos repartos de
roles a medida que los chicos van creciendo.

Cuando un niño empieza a caminar y a hablar, los cónyuges deben establecer normas
que al mismo tiempo alienten el crecimiento, garanticen la seguridad del pequeño y
logren preservar su autoridad como padres. Si nace otro hijo, el sistema familiar se
vuelve más complejo; instaurándose un nuevo subsistema, el fraterno.

En el momento en que los hijos empiezan su etapa de escolarización, la familia tiene


que relacionarse con el sistema escolar. Surgen nuevas reglas sobre quién debe
ayudar en los deberes y cómo lo hará, cuánto tiempo dedicarán los chicos al estudio,
cuánto al ocio, a qué hora se acostarán y cómo se considerarán las calificaciones
escolares.

El matrimonio con hijos adolescentes deben hacerse más flexibles las normas
familiares y delegar algunas funciones en los chicos para que empiecen a tomar
decisiones por sí mismos, sin olvidar que los padres, junto con la concesión de más
autonomía, deben exigir mayor responsabilidad a sus hijos.

NIDO VACÍO Y EL REENCUENTRO


La evolución alcanza un punto clave en la época en que los jóvenes comienzan a
“abandonar” el hogar; en ese momento, los padres han de permitir la marcha de los
hijos y asumir el impacto que les provoca su partida. Por su parte, éstos ahora volcados
hacia intereses extrafamiliares, deben poseer habilidades adecuadas para
relacionarse y adquirir competencias profesionales.

Cuando los jóvenes se emancipan, los padres han de retomar su relación como pareja,
la cual ha estado mediatizada por los hijos durante muchos años. Generalmente se
tiene que enfrentar a la jubilación, a la separación y muerte de seres queridos y a la
suya propia. En circunstancias en que existe deterioro físico y/o psíquico, los roles de
cuidadores se invierten. De forma que son los hijos quienes tienen que hacerse cargo
de sus padres enfermos, aunque en ocasiones uno de los cónyuges presenta buenas
condiciones de salud que le permite atender a su pareja enferma.

Es importante que, en este período, los hijos sean capaces de transmitir a sus
progenitores aquellas cosas valiosas que les han legado y que los padres encuentren
significado a su propia vida, para lo cual necesitan poseer cierta capacidad de
introspección.

Al igual que los individuos, las familias atraviesan por períodos de estrés en su
desarrollo y éstos pueden desembocar en una de tres situaciones: una resolución
constructiva, la regresión o una dificultad crónica.
Cuando el estrés rebasa y no se encuentra una forma de salir, se presenta una crisis
y si las crisis no se resuelven de manera constructiva, entonces puede derivar en algún
problema como la desintegración familiar, las adicciones, la violencia, etc., lo que
caracteriza una transacción no adaptativa.

El problema no es el evento en sí, sino la forma de interpretarlo, las habilidades para


enfrentarlo y los recursos con que se cuente.

El modelo más amplio y útil sobre el ciclo de vida, es un modelo que abarque
multiniveles: desarrollo biológico, desarrollo psicológico y desarrollo social. Si se
realiza una exploración de momentos evolutivos en la familia, se tomará en cuenta los
sucesos que pueden estar ocurriendo en esos tres niveles.

Estudiar el ciclo de vida incluye no sólo sucesos esperados como el nacimiento, la


adolescencia, el matrimonio y la muerte natural, sino también sucesos inesperados,
pero comunes, como la enfermedad, el divorcio o la familia reconstituida, la muerte
temprana.

El esquema del ciclo de vida se refiere no sólo al presente, sino también a la


reconstrucción narrativa que la familia hace de cómo ha navegado por las tareas
evolutivas del pasado y cómo proyecta prepararse para los cambios evolutivos futuros.

La familia, como todos los organismos vivos, es un sistema en constante fluctuación


capaz de mantener continuidad. El ciclo de vida de la familia sucede a través de
períodos de adaptación al cambio espontáneo y de aprendizaje de nuevas tareas y
roles, seguido por períodos de desequilibrio que resultan en mayor complejidad al
integrar nuevas crisis y adaptaciones (Minuchin y Fishman ,1984. p p 34-35).

Minuchin ha usado el concepto de conducta de acuerdo con la edad, de dos maneras:


una es literal; conducta en conformidad con las expectativas normativas. La otra
manera es como metáfora de edad emocional, para ilustrar de qué forma las conductas
de un niño o de un adolescente no encajan con las expectativas cronológicas.

En el modelo estructural de Minuchin, el objetivo terapéutico es cambiar la


organización familiar, los límites entre subsistemas y las jerarquías, introduciendo
novedad y diversidad en las crónicas que caracterizan un sistema disfuncional, pues
Minuchin considera que las estructuras mal adaptadas constituyen el problema
familiar.

En el modelo estructural, la familia es concebida como un sistema integrado por


subsistemas, que funciona a través de pautas transaccionales. Este modelo tiene
como conceptos claves la estructura, los límites, el ciclo de la familia, los roles y
subsistemas.

Componentes del Modelo Estructural.


Los componentes del modelo estructural son tres conceptos: La estructura, los
subsistemas y los límites.

La estructura. Es el conjunto de demandas funcionales que organizan la manera en


que interactúan los miembros de una familia. Las pautas transaccionales son
mantenidas por las reglas que gobiernan la organización familiar, existen diferentes
jerarquías de autoridad entre los integrantes, así como diferentes funciones entre sus
miembros. Por lo tanto al buscar la conexión entre síntoma y sistema, lleva a observar
la estructura familiar, que se entreteje de manera invisible en demandas que organizan
la manera en que interactúan los miembros de la familia.
Los integrantes de la familia se rigen por reglas que les permiten tener claridad sobre
su actuar, con quién, y la forma de hacerlo. Cuando se sobrepasan los límites de
equilibrio familiar, es cuando puede presentar un síntoma. Para discernir acerca de la
estructura familiar es necesario diferenciar dos aspectos: uno sistémico, que explica la
estructura familiar, y otra, el observar a la familia en acción.
Elementos que conforman la Estructura Familiar:

 Límites: Están conformados por las reglas que definen quien participa y de qué
manera. Los límites protegen la diferenciación del sistema o subsistema. Lo que a
su vez facilita el funcionamiento de los mismos. Para que el grupo familiar sea
funcional, los límites deben ser claros, de manera que permitan el desarrollo de las
funciones de cada uno de los integrantes y propicien el contacto entre los miembros
del subsistema.

 Fronteras: El sistema familiar presenta fronteras con el exterior y los subsistemas


que lo conforman están separados entre sí por límites internos. Tanto las fronteras
como los límites, presentan una permeabilidad e impermeabilidad que contribuyen
a definir los vínculos de alianza y coalición. Señala umbrales que no deben ser
transpuestos, y las condiciones en las que se pueden volver permeables; esta
permeabilidad expresa las realidades de acceso y privacidad de la familia y la
firmeza sería de acuerdo al estilo familiar.

 Jerarquías: Se refieren a las posiciones que ocupan los diferentes miembros de la


familia, con relación al ordenamiento jerárquico dentro del sistema que indica
subordinación o supraordenación de un miembro respecto a otro.

En este modelo se considera mayor poder al subsistema parental y es reconocido por


los diferentes subsistemas. Las jerarquías pueden ser: 1. Funcional si está acorde a
las generaciones, roles y subsistemas. 2 Trastrocadas cuando la autoridad está
cambiada en los subsistemas.
Las jerarquías se refieren a la diferenciación de roles de los padres e hijos, de fronteras
entre generaciones y se engloban en:

 Alianzas, se refiere a una afinidad positiva entre dos o más integrantes de un


sistema familiar, se unen o alían en torno a un interés u objeto en común, es
funcional si se presenta entre miembros de la misma generación. Éstas pueden
ser transitorias, flexibles, disfuncionales, rígidas o permanentes, contra uno o
más integrantes de la familia. La alianza puede ser débil, cercana o
sobreinvolucrada. Las coaliciones son alianzas contra alguien de la familia y se
describen de manera narrativa en el familiograma.
 Coalición, alianza inapropiada entre alguno o ambos padres y los hijos contra
una tercera persona (padre o hijo); se habla de coalición cuando una alianza se
sitúa en oposición a otra parte del sistema, generalmente es oculta e involucra
a personas de dos distintas generaciones, puede expresarse por medio de un
conflicto exclusión, entre otras formas.
 Triángulos, tiene como función equilibrar en un sistema, la relación de varios
miembros que pueden tener relaciones conflictivas, ésta es una unidad de dos,
se estabiliza y confiere sentido a su actividad con referencia a un tercero. Las
coaliciones pueden ser triangulación. Coalición progenitor hijo/a, triada
desviadora- asistidora o triada desviadora – atacadora.

 Adaptabilidad: Se refiere a la capacidad del sistema familiar, para sobrevivir


transformándose a lo largo de su ciclo vital, lo cual depende de los circuitos de
retroalimentación. La evaluación de la adaptabilidad proporciona información sobre
la capacidad de la familia para modificar sus pautas transaccionales, garantizar el
cambio y crecimiento de todos sus miembros, manteniendo cierto grado de
estabilidad en el sistema.

Se describen: los niveles de adaptabilidad bajo, mediano y alta con dificultades en la


adaptación. Se sugiere sea por área o esferas de vida familiar por ej. Altos niveles de
adaptación para la sobrevivencia diaria; bajos niveles de adaptación en los temas
afectivos.

 Roles: Funciones específicas que otorgan un determinado nivel de poder,


obligaciones y expectativas en cada una de las personas integrantes de la familia.
Los roles son de tres tipos:
1. Roles funcionales son aquellos que se describen la función que se realiza ej.:
Madre funciona como la hermana mayor o la abuela como madre, el hijo mayor
como padre, hermano como proveedor, etc. Es importante definir que no tiene
contraparte disfuncional, solo describen ¿quién asume la función? Es decir,
¿qué función asume determinada persona?
2. Roles de género pueden ser tradicionales cuando las mujeres se dedican a las
actividades domésticas y los varones a proveer. O intercambiables cuando se
han flexibilizado para una cooperación diferente a la división sexual tradicional.
Puede que sean intercambiables en un área.
3. Roles idiosincrásicos con designaciones (“etiquetas”) que la familia otorga a un
miembro, éste la acepta y la actúa de tal manera que la etiqueta retroalimenta
la conducta y las conductas retroalimentan la etiqueta (ej. Alegre, inteligente,
enojón/a. oveja negra, chivo expiatorio, etc.)

Otros elementos que permiten evaluar la estructura familiar, son los subsistemas.

El cambio en un subsistema es necesario en este modelo para poder restablecer el


funcionamiento adecuado. Este cambio requiere primero, identificar la estructura
familiar y a la vez de la comprensión de la forma cómo el o los síntomas se conectan
con dichas estructuras. Las familias son identificadas por los subsistemas. En la unión
conjunta de los miembros para desarrollar ciertas funciones, cada individuo, o dos o
más formarán un subsistema, los cuales son determinados por generaciones (parental,
fraterno, familia extensa), género, interés, función, etc. Cada miembro de la familia
pertenece a diferentes subsistemas, en los que tiene distintos niveles de poder y en
los que aprende habilidades diferentes.

Entre los subsistemas que aparecen en una familia están el conyugal, parental,
fraterno, el individual; una persona puede ser madre, hija y hermana, al mismo tiempo.
Cada individuo y subsistema, así como toda la familia, están interrelacionados a través
de límites personales, barreras invisibles que identifican a individuos y subsistemas,
que regulan la relación de uno con otro, asimismo funciona para delimitar y definir la
autonomía de cada uno de ellos. Están constituidos por las reglas que definen, quiénes
participan y de qué manera. Estos límites pueden ser rígidos o difusos.

Para que el funcionamiento familiar sea adecuado, los límites deben ser claros,
precisos en su definición, y así acceder a los miembros de los subsistemas el
desarrollo de sus funciones sin interferir. Deben permitir el contacto entre los miembros
del subsistema y los otros. Si están representados gráficamente se encuentran los
límites claros en el centro. La mayoría de las familias se incluyen dentro del amplio
espectro. (Minuchin, 1992, p. 90)

__________________]__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _]. . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Desligadas Límites Claros Aglutinadas
(Límites rígidos) (Espectro normal) (Límites difusos)

Las familias presentan estilos transaccionales de aglutinamiento o de desligamiento,


que influyen en la personalidad, la comunicación y las posibilidades de desarrollo de
sus miembros. Para Umbarger, (1983, p. 45-46) un excesivo aglutinamiento conduce
a:
 Abandono de autonomía.
 Poca diferenciación entre sus miembros.
 Dificultad para la exploración y dominio independiente del problema.
 La conducta de un miembro repercute de manera intensa sobre otros.
 La familia enmarañada responde a toda variación con excesiva rapidez e
intensidad.

La familia desligada conduce a:


 Desproporcionado sentido de independencia.
 Poco sentido de lealtad y de pertenencia.
 Poca disposición para recibir ayuda.
 Solo un alto nivel de estrés individual puede repercutir con suficiente
intensidad para activar los sistemas de apoyo de la familia.
 La familia tiende a no responder cuando es necesario.

Este modelo tiene como conceptos claves la estructura, los límites, el ciclo de la familia,
los roles y subsistemas Umbarguer 1987 pp 41-42.

Desde este modelo al trabajar con familias, se plantearán estrategias para conseguir
la jerarquía perdida apoyando el liderazgo de los padres, devolver las fronteras hacia
límites flexibles y permeables; así como el reconocimiento y promoción de los recursos
internos de la familia, y el apoyo hacia todos los miembros de la familia; todo con el fin
de conseguir una estructura familiar las funcional.

Técnicas del Modelo Estructural.

Cuando se trata a la familia se aplican dos tareas fundamentales; la primera es


acomodarse a la familia y la segunda mantenerse en una posición de liderazgo dentro
del sistema conformado.

Las técnicas de este modelo estructural, conducen a reorganizar a la familia mediante


el cuestionamiento de su organización, buscando nuevas pautas de organización. Las
técnicas se agrupan en tres categorías:

a) Reencuadre. Incluye foco, intensidad y escenificación. En el reencuadre se busca


cuestionar al sistema ocupando de escenificación. Permite alcanzar tres
objetivos: 1) establecer una alianza con el profesional, 2) definir a toda la familia
como un sistema disfuncional, 3) acercarse o incorporarse a la familia (joining),
posición cercana, media y lejana.

Escenificación. Se requiere observar primero a la familia en sus interacciones, de


acuerdo a ello, escenificar una secuencia, interviniendo para aumentar su intensidad
y/o duración y por último, proponer modalidades diferentes de interacción con el objeto
de obtener información para predecir la flexibilidad de la estructura familiar para el
cambio.

Foco con la información obtenida mediante la observación. Se selecciona y facilita un


significado, observándose los límites, las fuerzas, los problemas y se determina el
familiograma y las estrategias. Se selecciona y pone de relieve un aspecto de la
interacción familiar, organizándolo de manera que sea acorde con las estrategias y
objetivos terapéuticos.

Intensidad. Esta técnica consiste en hacer que la familia escuche el mensaje y se


puede dar en:
1. Repetición del mensaje las veces que sea necesaria para que se comprenda.
2. Mensaje Isomórfico, se refiere a mensajes que superficialmente parecen
diferentes pero en su estructura profunda son similares.
3. Cambio del tiempo, de distancia y resistencia a la presión familiar.
4. Cambio de distancia, el profesional de acerca y se aleja de la familia, para
enfatizar o relajar intensidad

b) Reestructuración. Esta técnica cuestiona la estructura familiar, los límites, la


manera en que hace las cosas la familia, sus interacciones y las formas en que
solucionan los problemas.

1. Fijación de Fronteras. Regula la participación de los miembros en distintos


subsistemas, de manera que los límites excesivamente rígidos se hacen más
permeables, y los límites difusos se fortalecen. Al cambiar los límites,
cambian las reglas que rigen las relaciones, posibilitando que el sistema
familiar ayude al crecimiento psicosocial de sus miembros.
2. Desequilibrio. Modifica las jerarquías, para ello se alía con los miembros de
la familia e ignora a determinados integrantes del sistema o se coliga con una
persona, o con un subsistema en contra de otras personas o subsistemas.
3. Complementariedad. Guía al sistema a ver el problema como parte de un
todo más amplio y mostrar puntos de vista alternativos a la forma habitual de
interpretar el síntoma, aportando datos de que la conducta sintomática, solo
se produce en el contexto de otras conductas a las que la familia contribuye.

c) Construcción de la Realidad. Consiste en:


1. Modificación de Construcción Cognitiva. Altera los constructos cognitivos
familiares, presentando una visión diferente, dando una visión más flexible y
plural.
2. Uso de Símbolos Universales. Alude a valores o premisas validadas
socioculturalmente.
3. Verdades Familiares. Usa la definición de la familia para extender su
modalidad de funcionamiento.
4. Consejo Profesional. Presenta una explicación distinta de la realidad y la
basa en su experiencia o conocimiento.
5. Búsqueda de lados Fuertes. Resalta los recursos y logros de la familia o de
alguno de sus miembros.
6. Paradoja. Técnica basada en una postura de oposición por parte de la familia,
ya que se espera que la familia se oponga al comportamiento del mensaje
referido a su imposibilidad de cambiar, conteniendo una alternativa que
señala en la dirección del cambio.

2.3 Modelo Estratégico.

El primer objetivo de este modelo es establecer una estrategia para resolver el


problema que plantea la familia con objetivos muy claros y específicos, basados en la
adecuación, flexibilidad y creatividad, que permite a la familia superar las crisis que
enfrenta en su devenir vital.

Un riesgo que presenta este modelo es que en los principiantes ofrece una forma
engañosamente sencilla para identificar lo que se debe cambiar, pues el profesional
lleva la iniciativa en su tarea para identificar problemas solubles, fijar metas, diseñar
intervenciones a fin de alcanzarlas, examinar las respuestas que recibe, corregir su
enfoque y evaluar el resultado para ver si ha sido eficaz.

El modelo estratégico enfatiza la distinción entre identificar el problema durante la


terapia y definir el problema para realizar un diagnóstico y aplicar técnicas dirigidas a
solucionar el problema presentado.

La primera tarea en este modelo es definir el problema presente, de manera que se


pueda resolver, la intervención generalmente toma la dirección hacia lo que la familia
debe hacer, fuera y durante las sesiones.

Este modelo permite recurrir a cualquier otra aproximación (modelo), para solucionar
el problema a la familia, la elección se realiza de acuerdo al tipo de problema a
resolver, así como de las características de las familias.

Haley (1980) propone centrarse en situaciones sociales, tomando en cuenta que la


queja está compuesta por una serie de actos y comportamientos que se encuentran
de alguna manera estructurados. De tal forma que el usuario y las personas
involucradas se han adaptado a esa forma de interrelacionarse, por lo que el objetivo
en el modelo es modificar esos comportamientos.

Considera este modelo que la manera no acertada de actuar del sujeto identificado se
debe al contexto de la situación en la que se encuentra. Por lo tanto, para una
intervención se toma en cuenta, tanto al individuo como a su familia y al entorno más
amplio, es decir, a familiares y profesionales que de una u otra forma están en contacto
con el problema.

En este modelo se considera a la familia como una organización en la que hay que
establecer jerarquías congruentes y considerar que el problema tiene un contexto
social. El objetivo señala Haley (2003, p. 69) es introducir una mayor complejidad en
la vida de la gente, en tanto y en cuanto quiebra los ciclos repetitivos de conducta y
genera nuevas alternativas. No es su propósito que la persona problemática dé su
conformidad simplemente a lo que se le dice, sino que quiere dejar en manos de ella
la iniciativa de formular ideas o realizar acciones novedosas, en las cuales el
profesional ni siquiera había pensado, estimula la imprevisibilidad, su labor consiste
en promover el cambio, y en consecuencia, un comportamiento novedoso y a veces
imprevisto.

Métodos de Intervención.

Formulación del problema.


La tarea inicial es saber cómo formular un problema, lo cual le guiará para saber cómo
resolverlo.

Para plantear un problema es necesario llevar una entrevista que comprende cuatro
etapas: la fase social, el planteamiento del problema, la fase de interacción y el
establecimiento de metas. Este modelo de entrevista es el que emplea Haley (1980).

Las tres primeras fases de la entrevista se encuadran dentro de la evaluación, éstas


permitirán definir el problema y la cuarta pertenece a la intervención.
1. Etapa Social. Es el primer contacto entre los miembros de la familia y el
profesional, éste último procura que se sientan cómodos a la vez que les transmite
que cada uno de ellos es importante en la tarea de ayudar al sujeto identificado.
También debe observar comportamientos que le indiquen las normas
disciplinarias, las alianzas, las coaliciones, y quiénes intentan aliarse con él en esta
etapa de saludos y no debe comunicarlo a la familia.

2. Planteamiento del Problema. Una vez que se tiene el primer contacto, la


conversación se dirige a obtener información respecto al sentir de cada uno de los
integrantes de la familia sobre el problema. Haley (1980) propone algunas
preguntas para recabar la información. Entre las más usuales para determinar el
curso de la entrevista están:
 ¿Cuál es el problema? Tiene como finalidad que la persona más conocedora del
problema, responda externando las dificultades por las que atraviesa o describa
la historia del problema.
 ¿Es qué puedo serles útil? Induce a las personas a focalizar el problema y las
expectativas del entrevistador.
 ¿Qué cambios desean lograr? La función es cambiar el foco de atención del
problema y desplazarlo hacia el o los cambios, con lo que se clarifican las metas
para el cliente y profesional.
 ¿Por qué motivo han venido a verme? Esta pregunta ambigua, propicia que la
familia centre su respuesta en el problema o en el cambio deseado,
proporcionando la libertad para externar sus puntos de vista.

También sugiere dirigirse a un adulto que muestre estar más desligado del problema
a la vez que trata con mayor atención y respeto a la persona más capaz de llevar a la
familia a subsecuentes sesiones.

3. Interacción. Con la información recabada, en esta etapa se formula una hipótesis,


que irá completando y modificándose conforme transcurre la entrevista. Aún
cuando el entrevistador la conduce, el objetivo es propiciar el diálogo entre los
miembros del sistema. Ochoa (1995, pp. 180 -181) propone algunas preguntas
que pueden aplicarse en esta etapa:
 ¿Cuándo se produce el síntoma, de qué manera, dónde y con quién?
 ¿Qué hace cada integrante de la familia cuando aparece el problema?
 ¿Cómo desaparece éste?
 ¿Quién se siente triste o preocupado por el problema?
 ¿Qué otro miembro de la familia tiene o ha tenido un problema semejante?
 ¿Qué miembros se parecen entre sí?
 ¿Hay algo que les preocupa?
 ¿Con qué parientes tiene cada uno más relación y cómo es ésta?
 ¿A quiénes une y a quiénes aleja el problema dentro de la familia?

4. Etapa de Fijación de Metas. Una vez que la familia expresa claramente el problema
con ayuda del entrevistador, se plantea la situación en términos observables y de
modo que pueda detectar la influencia que pueden ejercer las acciones
emprendidas por los clientes a través del profesional.

En esta etapa se puede definir el problema que consiste en delimitarlo irresoluble en


términos diferentes a los que la familia lo ha hecho, presentándolo como un problema
que tiene solución, y la connotación positiva que consiste en cambiar la perspectiva
negativa como positiva, este cambio debe afectar tanto a la conducta del sujeto
identificado, como a la secuencia sintomática en la que están involucrados otros
miembros.

Una vez definidos los cambios deseados, se procede a elegir las técnicas de
intervención, con el fin de cambiar las interacciones familiares y comprenden:

Directivas.
Las directivas se refieren a las tareas que el profesional imparte durante la sesión.
Cuando se afirma algo, o se pide a uno o varios de los integrantes que empleen la
información o bien cuando se repite lo que dice el cliente o incluso se guarda silencio.

Directivas Directas.
Las directivas directas pueden darse de dos manera: al solicitar que se deje de hacer
lo que ha venido haciendo o haga algo diferente, motivando a la familia para que la
acate; debe gozar de una reputación de experto que mueva al usuario a cumplir con
la directiva, además de sugerir que la directiva vaya acompañada de repeticiones en
varias ocasiones durante la sesión, magnificarla y/o pidiendo ayuda a los involucrados
para que el usuario cumpla. Estas opciones procuran que se logre la ejecución de la
directiva.
Es conveniente dar directiva primero para cambiar la secuencia inadecuada que
presenta la familia, y después podrá negociar con la familia sobre hábitos nuevos.

Directivas Metafóricas.
Las directivas metafóricas se utilizan para lograr que los implicados en el evento de
queja, hagan algo que parezca espontáneo, sin una plena conciencia de haber recibido
la consigna de realizarla. Cuando a un individuo no le es fácil encarar el problema de
manera directa, se le puede plantear otra situación familiar que cumple con dos
criterios: pueda hablar abiertamente de ella y que encierre procesos parecidos a la
actividad problemática.

Directivas Indirectas.
Cuando las familias, que solicitan apoyo, rechazan toda propuesta de solución que se
les ofrece, se aplican las directivas indirectas conformadas por las tareas paradójicas,
la que consiste en dar dos mensajes a niveles diferentes: 1) cambien y dentro de éste;
2) no cambien, estos mensajes provocan que la familia se resista, y de este modo,
cambie.

En una tarea paradójica parte de la familia, o algún miembro permanece sin cambios;
entonces se ajusta el requerimiento en el marco de ayudarlos a cambiar.

También puede prescribirse la recaída; con esas maniobras se pretende lograr que el
nuevo comportamiento de la familia se mantenga lo suficiente para demostrar a la
familia que ellos están controlando dicho comportamiento.

Madanes (1982) emplea la paradoja mediante la técnica de imaginación o simulación;


para ello solicita a una persona o a una familia que finja comportarse de la manera
inadecuada que le es habitual o simule el síntoma, de esta manera solicita la
colaboración de los implicados, con este procedimiento además de lograr la paradoja,
se cambian las jerarquías.
Para que las tareas se cumplan, se sugiere negociarlas y presentarlas de una manera
clara y precisa. Las tareas deben involucrar a todos los miembros de la familia,
simulando en la sesión algunas de las actividades propuestas.

Cuando la tarea no se cumple deberá señalarse en la sesión, enfatizando que los


usuarios se han fallado a sí mismos y sabrán si hubiera sido importante para ellos
haberla realizado.

Niveles de interacción.

Este modelo plantea cuatro dimensiones de la interacción familiar que corresponden a


diferentes etapas del desarrollo emocional de las familias; cada dimensión
corresponde a un tipo específico del problema que se presenta durante la terapia y
para cada dimensión hay una estrategia específica para la solución de dicho problema.
1. Dominio y Control.
Esta dimensión involucra a las personas para tener control y poder sobre sus vidas.
Los sentimientos predominantes son el temor y el dolor. Los miembros de la familia se
retan por el poder para beneficio propio y la satisfacción de sus deseos personales; la
meta de cada integrante radica en ser dominante para su beneficio propio. El objetivo
entonces radica en redistribuir el poder entre la familia, mediante la corrección de la
jerarquía, promoviendo negociaciones y contratos, cambiando los beneficios o
impartiendo rituales.

2. Ser Amado.
Esta segunda dimensión plantea que los comportamientos del individuo se ven
involucradas las dificultades que produce el deseo de ser amado. En diversas
ocasiones las personas tendrán que llegar a una crisis para recibir atención y cariño
de los demás. El deseo de ser querido y aceptado prevalece en la demanda de la
familia, donde, por lo mismo, existe una idea de frustración y malestar, hostilidad y odio
cuando no se presenta.
Para redistribuir la armonía y el amor entre la familia, promover el deseo de protección
y unión entre ellos, las estrategias pueden variar; desde metáforas lúdicas o de
fingimiento que alejan los conflictos del nivel físico y lleven a un plano más abstracto,
mental y relacional.

Otra estrategia es la de prescribir el síntoma, en ésta se pide a una persona que para
eliminar el síntoma, tenga más síntoma (estrategia paradójica). Otra estrategia es
indicarle cuándo, dónde y cómo presentar el síntoma.

Prescribir actos simbólicos, es una estrategia eficaz para sujetos involucrados en


patrones de autodestrucción; se pide que efectúe en forma repetitiva la conducta,
actuándola.

Prescribir el fingimiento del problema, cuando el usuario presenta una conducta con el
fin de recibir atención y cariño, indicarle que cada vez que quiera recibirla tiene que
presentar esta conducta. El involucramiento ya existe y se dirige a la conducta
problema pero ahora se orienta hacia otros aspectos del comportamiento que realiza
el sujeto identificado. De esta forma se presta atención a otras acciones, y la atención
a la conducta inadecuada se reduce o en la impresión de quienes se encuentran
involucrados, promoviendo cambios positivos.

Amar y Proteger.
El deseo de querer y proteger puede promover virtudes del individuo; devoción,
generosidad y atención pero también puede aflorar la posesión y dominación, la
intrusión y violencia que por lo general se justifican en nombre del amor.

La preocupación por proteger a los demás, cuando es excesiva puede llevar a


relaciones negativas que conduce a la desesperanza, la culpa y la falta de control.
Los objetivos para el cambio se presentan cuando el problema que plantea la familia
está relacionado por una separación o exclusión de alguna persona amada, el objetivo
consiste en reconciliar a estos integrantes de la familia y esclarecer las rencillas
pasadas, orientando a la familia hacia el futuro, crear situaciones que sean gratas;
además de propiciar la realización de acciones reparadoras.

Cambiar los Papeles.


La estrategia consiste en cambiar la dinámica, para ello se pide al integrante de la
familia que esté siendo protegido por el sujeto identificado, presente de manera
simulada el comportamiento de éste y de tal manera que inducir al sujeto identificado
a ayudarle, produce una disminución del comportamiento inadecuado.

Modificar el modo en que los miembros de la familia se protegen y aman entre sí; da
poder a los hijos para que ayuden a sus padres (se invierten las jerarquías) a armonizar
y reunir a los miembros de la familia con el fin de curar viejas heridas; y se puede
orientar a la familia hacia el futuro propiciando situaciones que sean gratas a la vez
que se proponen acciones reparadoras.

3. Arrepentirse y Perdonar.
Esta dimensión es importante cuando los miembros de la familia se han ofendido o
violentado y la emoción predominante en la familia es la vergüenza por lo que se ha
hecho o por lo que no se puede perdonar, la atmosfera familiar se convierte en pesada,
tensa aislada y rencorosa.

La estrategia será crear un contexto positivo, motivando a la familia hacia el


arrepentimiento y el perdón, para la redistribución de la carga de vergüenza, introducir
metáforas de espiritualidad y unidad, creando una atmósfera a fin de resolver la
agresión, ejercitando la habilidad, dar y recibir afectos.

4. Encontrar Protectores.
Se procura inducir al arrepentimiento y a la reparación del daño; en casos de
negligencia o abuso, es recomendable encontrar una figura protectora que podrá ser
un pariente de la familia extensa.
Comprensión y Unidad.
El objetivo es destacar estas cualidades en el sistema familiar; resulta funcional con
usuarios que fueron víctimas y tratan de comprender por qué les paso a ellos.

2.4 El Contexto.

Así como el significado de una oración tiene que ser considerado dentro del texto en
el que está incluido, la conducta debe comprenderse dentro de su contexto. Los
distintos contextos interpersonales son regidos por reglas de conducta diferentes. Por
ejemplo: las relaciones entre hermanos difieren de las vigentes entre conocidos
circunstanciales o los compañeros escolares. Si se busca una interacción sin
dificultades, es necesario ponerse de acuerdo sobre qué contexto es válido en el
momento. Si esto no fuese posible, la comunicación humana sería, sin duda, un asunto
complicado. Nadie sabría qué reglas de conducta seguir. Es el caso cuando se observa
a dos personas que dialogan, si una está bromeando y la otra habla en serio, culminará
inevitablemente en una confusión.

La sintomatología del individuo es considerada no sólo en el contexto de algún tipo de


cambio orgánico, sino también en el de un significado dentro de la familia y del medio
social en general. En lugar de concentrarse únicamente en el individuo, la perspectiva
se amplía e incluye el sistema en el cual está inserto. El contexto y, por consiguiente,
las reglas que rigen la conducta, la definición de los roles y las expectativas de los
sujetos y los profesionales varían según el ambiente sea privado o clínico-institucional.

En las familias que tienen un miembro que presenta una conducta sintomática, la
orientación siempre implica un cambio en el contexto subjetivo, individual, así como en
el contexto colectivo.
Cuando se habla de contexto, es referirse a las normas y patrones de identificación de
contenidos y significados que pueden incidir en el desarrollo y crecimiento de las
personas como individuos o como miembros de grupos sociales.

El contexto incluye las normas, los roles y las expectativas, por ello, el equilibrio o la
homeostasis de los grupos familiares; entonces, dependen de cómo sus integrantes
establecen acuerdos o desacuerdos sobre lo que les ofrecen o demandan los
“espacios” geográficos, situacionales, físicos, culturales, familiares, de trabajo, etc.,
que comparten. Dichos acuerdos pueden ser conscientes o inconscientes.

Las conductas sociales no son rasgos permanentes, ni se pueden generalizar. En este


sentido los espacios mencionados se pueden agrupar en los tres aspectos que definen
un contexto:

1. La situación específica en la cual se da el comportamiento, como son las


tradiciones en algunas regiones del país, donde la gente puede llegar a visitar
cualquier casa, aun sin conocer a sus habitantes, cuando se celebran las fiestas
del lugar.

2. La relación entre las partes que se comunican, si es simétrica o complementaria.


Por ejemplo, si hay un orden en el que se sirve la comida en la mesa familiar
que determina que el padre de familia tiene la preferencia.

3. La cultura enmarca la conducta social como las normas que establecen que el
cuidado de los hijos es responsabilidad de las mujeres.

Qué constituyen aspectos contextuales; por ejemplo, si hace una percepción selectiva
de los aspectos negativos o de los positivos. Es por ello que la efectividad de una
persona puede tener errores de procesamiento de la información en cuanto a una
situación dada o bien, una visión parcial de la realidad, si no considera los factores
comportamiento en las interacciones sociales depende concretamente de los
parámetros de una situación específica.

Esta habilidad de leer el ambiente social, se refleja en la posibilidad de aprender a


interpretar adecuadamente las señales y mensajes para lograr un comportamiento
social competente.

El proceso de cambio.

Un sistema puede cambiar de dos maneras:


1. Cambio de primer orden: los parámetros individuales varían de manera continua,
pero la estructura del sistema no se altera. El cambio se presenta dentro de la
misma clase de soluciones intentadas, que no altera en absoluto la conducta
sintomática, sino que contribuye a mantenerla. Es un cambio continuo que está
basado en una retroalimentación negativa.

2. Cambio de segundo orden: en este sistema cambia cualitativamente y de una


manera discontinua. Este cambio produce cambios en el conjunto de reglas que
rigen su estructura u orden interno, es un cambio del cambio. Es un cambio
cualitativo hacia una clase diferente de soluciones intentadas, que implica nuevas
reglas de organización en el sistema familiar.

Los sistemas que tienen la capacidad de variar de manera cualitativa son mucho más
capaces de adaptarse a las alteraciones de su ambiente, que los sistemas que sólo
admiten cambios de primer orden. La capacidad de aprender está relacionada con el
cambio de segundo orden.

Un sistema que sólo es capaz de experimentar cambios de primer orden puede


mantener su estabilidad en un medio relativamente constante gracias a los
mecanismos de morfostasis y homeostasis; de esta manera, aun cuando el ambiente
cambia, la capacidad del sistema es limitada.

Cuando la información que entra al sistema está viciada, en términos sistémicos, se


generan problemas. Puede ser porque se intercambia siempre la misma información o
porque los canales de encuentren bloqueados.

En cualquiera de los casos, cambio y persistencia, van de la mano; los problemas y


las soluciones que se buscan a esos problemas son ubicados como “más de lo mismo”,
se confunden y perpetúa el círculo vicioso que debe romperse.

La posibilidad del cambio se encuentra en el acceso a información diferente que abra


la posibilidad de transformación del sistema. Una información diferente puede ser la
que se obtiene a través del interrogatorio circular. Por información se refiere a las
conductas, afectos, ideas, interacciones, etc., que requiere facilitar el acceso a nueva
información, haciendo mención a conceptos, perspectivas, versiones de los hechos,
soluciones o historias que sean novedosos o que se ubiquen en nuevos contextos para
los involucrados.

Cuando se analizan las actitudes y comportamientos que mantienen las cosas


estancadas en una familia se logra la participación de todos los integrantes en esta
actividad de aprendizaje, ya que los referentes cambian y se generan nuevas
secuencias de interacción.

El cambio puede verse, de manera ideal, como un proceso que ayuda a crecer, que
enseña a examinar las causas de los problemas y a analizar las opciones antes de
tomar una decisión; sin embargo, no es un proceso sencillo y puede llegar a ser
atemorizante, porque siempre significa un rompimiento con las normas, costumbres o
hábitos.
Al establecer contacto con una familia se forma un contexto de intervención en el que
debe tomarse en cuenta lo mencionado por Ackermnan y Van Cutsem (1987). Se está
trabajando a varios niveles, al entrar en contacto con el sistema familiar exterior al
profesional, la medida del contacto dependerá de la propia concepción del sistema
operacional, en lo que se refiere a la familia nuclear, de origen, por tanto da sentido a
lo que la familia está manifestando; sin perder de vista el inicio del contacto con un
sistema, que implica nuestro sistema familiar interiorizado, nuestro mundo interno, así
como nuestro ideal de familia, que puede interferir en nuestra interacción con el
sistema familiar que tratamos. Para evitar que estos aspectos interfieran, el profesional
requiere realizar un análisis del contexto en que se encuentra y de la familia
interiorizada del mismo.

La meta de la observación del sistema con el que se conforma este nuevo contexto es
propiciar un cambio en la estructura disfuncional, cambio de canales disfuncionales de
comunicación y cambio de interacciones.

Para ello debe definirse que el síntoma surge cuando el sistema se ve amenazado
entre al menos dos partes de éste y por ende cuestionarse qué pasará si se elimina el
síntoma, cuáles son las repercusiones del cambio en el sistema.

Al tomar en cuenta las repercusiones del cambio y los dilemas del cambio, tanto por el
profesional como por la familia conduce a redefinir la percepción que la familia tiene
sobre el problema y en consecuencia la percepción de las soluciones a dicho
problema; durante este proceso se ponen de manifiesto las alianzas secretas,
coaliciones ocultas, riñas encubiertas y modos de evitar el daño disfrazadas. Cuando
la familia acepta la nueva premisa, desvinculando al síntoma, es posible que se
produzca el cambio en forma repentina.
2.5 Modelo Interaccional: La Interacción Familiar.

La comunicación cubre e incide en todo lo que sucede entre los seres humanos.
Watzlawick (1976 p 17) describe la interacción humana como un sistema de
comunicación. Al hablar de sistema se describen propiedades específicas que
estructuran su interacción. Al mismo tiempo los procesos comunicacionales que son
vividos en el sistema familiar son los que tienen mayor impacto en el desarrollo de las
personas.

Cada familia presenta una diversidad de formas para transmitir la información: qué da
y qué recibe, la manera en que utiliza dicha información y cómo le da significado.

Las familias presentan una forma específica y/o ciertas patologías que se vinculan con
su desarrollo y fortalecimiento; así como con el origen y permanencia de las
problemáticas y síntomas. Las propiedades y elementos del sistema de comunicación
de cada familia han desarrollado reglas que gobiernan las relaciones, tanto al interior
como al exterior de la familia. Desde esta expectativa se pueden examinar las pautas
de las comunicaciones recurrentes, para desentrañar la estructura de los procesos de
interacción familiar y fomentar el desarrollo funcional de la familia, puesto que las
técnicas de comunicación que los individuos utilizan son indicadores confiables del
funcionamiento interpersonal.

En el trabajo con familias, un estudio de la comunicación puede servir para dirigir la


observación, inferir sobre los datos recabados y comprender la relación entre las
pautas de la comunicación y la conducta sintomática.

2.5.1 Teoría de la Comunicación Humana.

Comunicación es el conjunto de procesos físicos y psicológicos mediante los cuales


se efectúa la operación de relacionarse entre sí una o mas personas.
Las dos etapas más importantes del proceso de la comunicación son la codificación y
la descodificación, ya que a medida que estén presentes, ésta será mucho más clara.
Estos dos conceptos se pueden definir como:

Codificación. El momento de la codificación es en el que se establece el modo


en que se va a enviar el mensaje, lo que pretende y hasta dónde se va a llegar
emitiendo éste.
Descodificación. Al recibir el mensaje, después de escucharlo, el receptor lo
analiza, es decir, estudia el propósito del mensaje; si le sirve, entonces emite
una respuesta.

Toda comunicación se da no sólo a través del lenguaje, sino también en un contexto


determinado, por lo que para codificar y decodificar es el contexto lo que ejerce una
influencia decisiva para emitir y hacer uso del mensaje emitido, estando presentes las
siguientes circunstancias:

 Actitudes hacia sí mismo.


 Actitudes hacia el mensaje recibido.
 Actitudes hacia el otro (emisor-receptor).
 Actitudes hacia la situación.

Cuando dos personas o más están unidas automáticamente empiezan a comunicarse,


desde su postura hasta las palabras que emiten. Es por eso, que es importante analizar
como nuestra comunicación se ve afectada por una serie se factores, tanto internos
como externos.

Entre los factores internos están todos aquellos que llevamos dentro de nuestra
persona. Entran todos aquellos que son ajenos a nuestro ser, pero que intervienen en
nuestra interacción con el mundo.
Es por ello que a la comunicación se puede verla como intra e interpersonal.

 Comunicación intrapersonal: es aquella que se tiene hacia uno mismo. Esta


comunicación depende de todo lo que ha estado alrededor nuestro y lo hemos
asimilado, conformándose así nuestra autoimagen, es decir, la forma en la que
cada uno de nosotros se percibe a sí mismo. Es tan importante que puede
clasificarse como la llave de la puerta al éxito o al fracaso.

 Comunicación interpersonal: es aquella que se tiene con el mundo externo. Al


estar en el mundo, se estamos constantemente estableciendo innumerables
contactos interpersonales, los que representan las relaciones e interacciones
con quienes nos rodean.
Existen dos estilos de comunicación:

COMUNICACIÓN VERBAL Palabras


Expresión facial
Postura corporal
Tono muscular
COMUNICACIÓN CORPORAL
Ritmo respiratorio
Tono de voz
Gesticulación

Para que la comunicación sea sana, libre y sincera debe ser coherente. Ante la falta
de coherencia se producen dobles mensaje, pues hay discrepancia entre las palabras
que se dicen y las manifestaciones no verbales. Esto corrobora la importancia de la
observación como técnica indispensable para quienes requieren valorar la interacción
humana.
2.5.2 Axiomas de la Comunicación.

Para hablar de comunicación interpersonal es necesario remitirse a los principios o


axiomas de la comunicación.

1. La imposibilidad de no comunicar. En cada momento de nuestra vida estamos


comportándonos, por lo tanto, todo el tiempo nos estamos comunicando, por lo
que es imposible dejar de interactuar. Partiendo del supuesto de que no es
posible no comportarse y puesto que toda conducta es una situación de
interacción; el hecho de no hablar, de ignorarse recíprocamente, de aislarse, no
indica la no comunicación.

2. Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y otro relacional; el segundo


clasifica al primero o lo define de modo específico. Toda comunicación implica
un compromiso y define la relación en función a la forma en que se hacen
presentes ambos aspectos.
 Contenido: es lo que cada uno de los interactuantes expresa.
 Aspecto relacional: define al vínculo entre los interlocutores, sobre la
base del contenido.
 Aspecto referencial: se observa en los datos transmitidos, pero define
la clase de relación de los interactuantes.

3. La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de


comunicación entre los comunicantes. Es una serie de intercambios que
organiza los hechos en la comunicación. Cuando no hay acuerdo en la manera
de establecer esta puntuación se genera conflicto.

4. Toda comunicación se da de manera digital y analógica:


 Digital: lo que se puede percibir a través de los sentidos. Es decir, son
los datos expresivos y escuchados de manera específica, sin ningún
análisis o pretensión de ninguno de los comunicantes. Cuenta con una
sintaxis lógica, pero carece de una semántica; cuenta con indicadores
pero le falta un vocabulario para referirse a la relación.
 Analógica: es la comunicación no verbal, incluyendo postura, gestos,
expresión facial, inflexión de la voz, secuencia, ritmo, la cadencia de las
palabras mismas y de cualquier otra manifestación no verbal de que el
organismo es capaz. Es decir, lo que se interpreta a través de los datos
emitidos o recibidos por ambos comunicantes. Este tipo de lenguaje
posee semántica, pero no sintaxis adecuada para la definición de la
relación.

5. Toda comunicación lleva a sus interactuantes a establecer una interacción


simétrica y complementaria. Con respecto a la definición de la relación, inscrita
en los mensajes, se pueden dar dos modalidades basadas en la igualdad o en
la diferencia.
 Interacción simétrica: una relación es simétrica cuando dos personas se
conducen en una condición de igualdad. Cada una de ellas asume tener
el derecho a iniciar la acción, criticar a la otra persona, darle consejos,
etc. Los participantes tienden a igualar especialmente su conducta
recíproca y se caracteriza por la igualdad y por la diferencia mínima.
Los dos comunicantes exhiben la igualdad a través del carácter del
mensaje que expresan sus conductas independientemente de la acción
realizada (fuerza, debilidad, dar, recibir).
 Interacción complementaria: la conducta de uno de los participantes
complementa la del otro. Una relación es complementaria cuando las
dos personas se encuentran en condiciones de desigualdad en el
sentido de que una parece estar en una posición dominante por haber
dado comienzo a la acción y la otra parece seguir esa acción. Los dos
individuos se adaptan uno a otro o se complementan. Una relación
complementaria puede estar establecida por el contexto social, o
cultural, o ser el estilo idiosincrásico de relación de una díada particular.
 Relación meta complementaria: Donde A permite u obliga a B a estar
en control de la relación mediante idéntico razonamiento; se podría
hablar de “seudo simetría”, en el que A permite u obliga a B a ser
simétrico.

Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según


que estén basados en la igualdad o en la diferencia.

La comunicación permite la interacción con los otros y está fuertemente influenciada


por las experiencias que han conformado nuestra historia; la comunicación se aprende
desde la familia y depende de lo que en ella hayamos vivido.

2.5.3 La Comunicación Patológica.

Dados los principios de comunicación, es conveniente examinar de qué manera y con


qué consecuencias pueden verse distorsionados estos principios.

A menos que la comunicación haya sido descalificada (“no sabe lo que dice”, “está
ebrio”, “está enfermo”, “se confunde”) se le atribuye una intencionalidad, una
voluntariedad, más o menos consciente y por tanto, cierto grado de responsabilidad.

Resulta evidente que la descalificación del contenido o de la relación, no es una


característica del mensaje, sino una respuesta-juicio. Esto quiere decir que la
comunicación no ha logrado su objetivo de vínculo que acerca y esclarece: se ha
transformado en elemento que aleja y confunde.

La posibilidad de que un mensaje no logre su objetivo está siempre latente por


múltiples motivos:
a) Toda comunicación está inserta en un contexto ambiental y relacional dentro
del cual cumple la doble función de cerrar el intercambio anterior (respuesta) y
abrir uno nuevo (estímulo). Uno de los participantes puede hacer sentir al otro,
en forma probablemente descortés, que no le interesa conversar. Puesto que
ello es reprobable; desde el punto de vista de la buena educación, se necesita
valor para hacerlo y da lugar a un silencio, tenso e incómodo, de modo que no
se ha evitado una relación (rechazo).

b) En todo mensaje se fusionan todos los aspectos tratados en los axiomas. Al


salir así “condensados’ del emisor, en el impacto con el receptor, los mensajes
vuelven a subdividirse. Las realimentaciones sucesivas son las que dan los
comunicantes la necesidad de la corrección, tanto en la emisión como en la
recepción. Aceptación de la comunicación.
c) Descalificación: el sujeto puede comunicarse de modo tal que su propia
comunicación o la del otro queden invalidadas. Las descalificaciones abarcan
una amplia gama de fenómenos comunicacionales, tales como auto
contradicciones, incongruencias, cambios de tema, tangencializaciones,
oraciones incompletas, malentendidos, manierismos idiomáticos,
interpretaciones literales de la metáfora e interpretaciones metafóricas de las
expresiones literales.

d) Desconfirmaciones: no se refiere a la verdad o falsedad de la comunicación,


sino que niega la realidad del individuo como parte de la definición. Mientras
que el rechazo equivale al mensaje: “estás equivocado”; la desconfirmación
afirma “tú no existes”.

e) Todo mensaje reabre la posibilidad de aceptación, rechazo o invalidación y un


malentendido por mínimo que sea, sobre el contexto, el contenido del mensaje
o la relación entre los comunicantes, puede transformarse en confusa hasta la
situación más tranquila.
Las variaciones posibles pueden ser:

1. Los participantes concuerdan con respecto al contenido de sus


comunicaciones y a la definición de su relación.
2. La situación inversa, los participantes están en desacuerdo con respecto
al nivel del contenido y también de la relación.

Entre estas dos variaciones hay varias formas importantes:

a) Los participantes están en desacuerdo en el nivel del contenido, pero ello no


perturba su relación. Es una forma madura de manejar el desacuerdo; los
participantes aceptan estar en desacuerdo.
b) Los participantes están de acuerdo en el nivel del contenido, pero no en el
relacional. La estabilidad de su relación se verá amenazada en cuanto no exista
la necesidad de acuerdo en el nivel de contenido.

c) Confusión entre los aspectos de contenido y relación. Por ejemplo: intentar


resolver un problema relacional en el nivel de contenido (donde no existe), o en
una relación frente a un desacuerdo objetivo con una variación del reproche
básico: “si me amaras, no me contradirías”.

d) Aquellas situaciones en las que una persona se ve obligada de un modo u otro


a dudar de sus propias percepciones en el nivel del contenido, a fin de no poner
en peligro una relación vital con otra persona. Esto lleva a pautas de
comunicación paradójicas.
2.5.4 Barreras y Facilitadores de la Comunicación.

La comunicación se facilita cuando se presta atención, se maneja concreción, empatía,


discriminación de sentimientos, contenido, comprensión, autenticidad, respeto y
proximidad.

Metacomunicación.
La metacomunicación no es otra cosa que hablar sobre la misma comunicación. Es
decir, que para poder establecer interacciones positivas es necesario, en ocasiones,
hablar sobre la conducta que cada uno tenemos hacia el otro y cómo nos
manifestamos ante sí mismo; solicitar al otro que nos explique su comportamiento
también significa metacomunicar.

Se puede considerar a la metacomunicación como una información que indica como


se deben interpretar otras informaciones y toda confusión entre estos dos niveles
lógicos puede constituir un grave trastorno en la comunicación.

Cuando se respetan estas reglas, la comunicación resulta eficaz y funcional y al


transgredirlas puede tener por efecto una comunicación disfuncional.

Su importancia radica en que lo que sucede entre dos o más personas en un momento
determinado, tiene más niveles de los que son visibles en apariencia. El uso de la
metacomunicación lleva a establecer las relaciones gracias a la posibilidad de hablar
sobre factores que están influyendo sobre éstos. Para ello es necesario distinguir
ciertas características de la metacomunicación:

 Dejar de usar la comunicación para comunicarnos, sino para comunicar algo


acerca de ella.
 Hacer de la metacomunicación un instrumento que permita analizar las
conceptualizaciones que cada uno tiene sobre la comunicación.
 Contar con un modelo de comunicación que permita conocer el grado de
abstracción de los fenómenos que se quiere analizar.
 Hacer de la metacomunicación un instrumento que permita analizar las
secuencias de interacción humana y las reglas que las gobiernan.
 Reconocer a la metacomunicación para distinguir el comportamiento
personal de cualquier individuo basándose en el significado abstracto que
cada uno le da a la realidad existente.

La comunicación permite una interrelación con el exterior y con uno mismo al hablar
de la relación profesionista-usuario o de los integrantes de la familia como elementos
que interactúan en un sistema. También hay facilitadores, que son circunstancias o
elementos que permiten el fluido de la comunicación entre las personas:
 Escuchar activamente.
 Utilizar la retroalimentación.
 Ser empático.
 Ser respetuoso, comprensivo.
 Utilizar el lenguaje adecuado.
 Controlar y discriminar sentimientos y emociones.
 Observar la comunicación no verbal.

Escuchar activamente tiene que ver con la atención prestada al mensaje que emiten
el o los interlocutores y requiere de concentración total; implica la capacidad de
entender el significado de lo que se está diciendo y de revisar los contenidos, sin emitir
juicios y sin anticiparse a preparar una contestación. No se trata sólo de llevar un
registro, sino de ubicar un mensaje en un contexto y de asumirlo así. Por ejemplo la
diferencia de perspectiva que puede tener sobre el trabajo doméstico un adulto y un
niño pequeño, o una mujer y un hombre.

La retroalimentación funciona como apoyo de la escucha activa y permite verificar la


información para evitar cualquier malentendido o error. En ocasiones, ayuda también
a poner palabras a los sentimientos, lo cual es bastante difícil, sobre todo para una
persona en crisis. Se puede llevar a cabo a través de preguntas, aclarando dudas,
haciendo precisiones o repitiendo lo que se escuchó, se pueden hacer también gestos,
por ejemplo, llevándose el dedo índice al oído para mostrar que no se escuchó bien.

Ser empático lleva a entender al otro, pero desde su propia perspectiva; es algo similar
a escuchar activamente, en el sentido de que se hace sin juicios, ni predisposiciones.
Es equivalente a sintonizarse en el mismo canal y es útil, sobre todo, cuando se
abordan temas difíciles, como el abuso sexual.

Demostrar respeto y comprensión permite establecer vínculos de confianza. Un


interlocutor que se siente respetado y comprendido coopera y participa, se siente
confiado para proporcionar información y explicar sus preocupaciones.

La efectividad de la comunicación puede incrementarse, de manera importante,


cuando se buscan las palabras adecuadas desde dos perspectivas: para expresar lo
que se quiere decir y para que el otro lo comprenda. Se tiene que utilizar un código
compartido, es decir una simbología o lenguaje reconocible y una serie de reglas de
combinación preestablecidas, con la cual ambas partes puedan decodificar el mensaje;
de otra forma, hay el riesgo de malos entendidos.

Cuando se logra una comunicación efectiva, ambas partes resultan enriquecidas con
nuevos conceptos o códigos que reciben del otro.

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