En 1492 los europeos descubrieron un mundo nuevo, pero ellos no fueron los únicos.
Los
pobladores originarios de América se encontraron con un mundo nuevo dentro de su
propio suelo. Desde ese momento nada de lo que sabían era válido. Esta nueva gente les
hizo replantearse su manera de vivir y progresivamente los despojaron de sus costumbres
para inculcarles las que ellos consideraban como las buenas, las correctas, las occidentales.
“las únicas”
Con el descubrimiento del nuevo mundo también nacen nuevas oportunidades de las que
no dejaron de aprovecharse los recién llegados a estas tierras. Es así como colonialismo
cultural y colonialismo económico comenzaron a gobernar el mundo generando una
realidad de desigualdades que se perpetuo en el tiempo intensificándose cada vez más.
Lo que Boaventura de Sousa Santos plantea en su libro “Una Epistemología del Sur” es que
al enfrentarnos al capitalismo se nos plantean dos problemas. El primero de ellos consiste
en imaginar el fin del capitalismo. Los políticos no han sabido superar esta dificultad por lo
que han optado por desarrollar un modo que les permita convivir con el capitalismo
minimizando los costos sociales de la acumulación capitalista. Esto ha resultado en la
creación de modelos como la socialdemocracia, el keynesianismo, el estado de bienestar
entre otros. En definitiva estas políticas no han atacado el problema de raíz, más bien han
colaborado para que el sistema capitalista se perpetúe proponiendo un juego en el que
todos ganan permitiendo alguna reducción en la desigualdad en términos de ingresos sin
alterar la matriz de producción de dominación clasicista .
La segunda dificultad consiste en “imaginar cómo será el fin del capitalismo”. En este caso
la dificultad es doble ya que por un lado se deben imaginar alternativas post-capitalistas
después del colapso del socialismo real y por otro implica imaginar alternativas pre-
capitalistas anteriores a la conquista y al colonialismo. América latina reclama un pasado
pre-colonial.
El problema principal que plantea el colonialismo es la pérdida de la identidad y de la
cultura. El colonialismo no es solo una política de estado, es una gramática social muy
basta que atraviesa la sociabilidad, el espacio público y el espacio privado. Es un modo de
vivir y convivir muchas veces compartido por quienes se benefician de el y por los que lo
sufren. Debemos luchar contra las desigualdades económicas (lucha anti-capitalista) que
minan el mundo pero esta debe ir de la mano con la lucha por el reconocimiento de las
diferencias (lucha anti-colonialista). Como dice De Sousa Santos: “ La redistribución de la
riqueza nacional no produce legitimidad si no es acompañada por la redistribución de la
riqueza plurinacional (autonomía, autogobierno, reconocimiento de la diferencia
interculturalidad)”.
Este colonialismo a su vez define los límites de lo creíble, lo legítimo y lo realista, y por
oposición también define lo que no es decible (lo increíble, lo ilegítimo, y lo irreal). De esta
manera ignora o descalifica todo aquello que no se encuentre dentro de estos límites.
De Sousa Santos propone un paradigma emergente para superar ciertas dicotomías que la
lógica de la ciencia moderna produce, llamándolas “abismales”, es decir, que de alguna
manera instauran líneas divisorias entre lo existente y lo que no existe, lo que es invisible.
El paradigma emergente cuenta con cuatro principios: Entre las ciencias sociales y las
ciencias naturales, entre el conocimiento local y el total, entre el sujeto y el objeto de
conocimiento, y entre el conocimiento científico y el sentido común.
En cuanto a la problemática que asecha a nuestro país a nivel económico, los fondos
buitres, ha pasado de ser un tópico económico a uno social, ya que involucra no sólo a
políticos que toman las riendas de nuestra economía, sino que preocupa a la población y
perjudica el bienestar de nuestro país. Surge una pregunta que será contestada a largo
plazo, y puede relacionarse con el paradigma emergente que propone el autor. ¿Hasta
cuando los países tercermundistas (concepto que es producto del paradigma moderno)
tendrán que soportar maniobras capitalistas tendenciosas por parte de los empresarios
poderosos? Podemos considerar el capitalismo como parte del paradigma moderno que,
como plantea el autor, se viene a pique. Y para sobrevivir será necesario advertirlo y buscar
alternativas generando rumbos que se diferencien de situaciones y métodos de los que
hoy somos víctimas.
Las oportunidades capitalistas que aprovechan millonarios en países oprimidos están tan
instaladas que probablemente nosotros mismos, latinoamericanos, ya las hemos
incorporado. Pero ese tipo de conductas generan opresión, manchan de sangre la tierra y
el bienestar de países que no cuentan con menos recursos sino que son explotados por
grandes empresas millonarias. Como nombrábamos al principio del texto, el autor hace
referencia a dicotomías abismales, que de alguna manera son producto de estas prácticas
que lo que menos generan es armonía entre las naciones, sino que incitan a la
competencia, a la búsqueda de poder que cada vez es más enfermizo y esclaviza a países
que intentan llevar a cabo economías crecientes y sólo obtienen como resultado crisis de
deuda. Es el caso de Argentina en la actualidad, Perú, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Panamá,
Congo, Zambia, Costa de Marfil, entre otros. Relacionando este tópico con la obra
“Epistemologia de la Investigacion Social en América Latina”, de Julio Mejía, podemos
afirmar que las sociedades van creando su identidad respecto a sus cambios estructurales,
dichos cambios generan en las comunidades oportunidades a otros países, pero que,
paradójicamente, con su accionar imposibilitan el crecimiento en diferentes niveles a una
nación. “Identidad y cambio, permanencia y desintegración, son partes del mismo ser del
sistema social. La identidad del sistema se relaciona con la organización, y el cambio con la
estructura, aspectos de un mismo proceso, nunca separables” , dice Mejía. (FIJATE QUE
MAS LE PODES AGREGAR)
Las relaciones desiguales entre países han contribuido a la crisis del paradigma, ya que las
regiones oprimidas son tomadas como objeto (en el caso de la antropología como
describe De Sousa Santos), cuando los sujetos también forman parte del objeto a
investigar. ¿Acaso los latinoamericanos, investigadas en una etnografía, no son personas al
fin? Se crean líneas abismales que el autor en otro capítulo profundiza, en las cuales el
fascismo social interviene, y éste es parte de las metodologías económicas de las que
somos víctimas países tildados de subdesarrollados.
La creciente caída del paradigma no es casualidad sino causalidad, el modelo moderno
ignora ciertos aspectos (científicos y sociales) que son parte de la historia, y no por ser
parte de tierra descubierta más tarde deben ser negados o invisibilizados.
Mejía afirma que “Las ciencias sociales son ciencias de segundo orden que tienen
necesidad de un conocimiento nuevo, que tome en cuenta las implicancias del
conocimiento del primer orden en el mundo social”. Es por ello que lo social no se trata
sólo de estructura, es parte del propio conocimiento. …………. ……………..jaja.