Diablos Danzantes: Patrimonio Cultural Venezolano
Diablos Danzantes: Patrimonio Cultural Venezolano
FACILITAOR: ESTUDIANTE:
Profe. Robinson Dávila (Pio Lara) Isea Hernández. Elías
C.I. V. 8.835.918
VALENCIA, MAYO DEL 2024.
INTRODUCCION.
Hay mucha información de esta tradición de más de 400 años y los cambios que han tenido,
pero como toda cofradía existen secretos y tradición interna que solo lo saben sus miembros de esa
cofradía en particular, rituales de ingreso, de vestirse, de consagrase y muchos otros que no se
conocen, pero aun así es nuestra tradición y hay que apoyar.
AGRADECIMIENTO.
Dar gracias nos quedaríamos corto y faltaría paginas para agradecer por ello comenzamos
por el gran artista y creador de lo invisible y lo visible Dios padre todo poderoso.
Al cuenta cuento Sr. Pio Lara como representante y fundador de esta idea de la diablada en
valencia.
En especial a la familia del señor Pedro Azuaje (capataz mayor en “ El promesero de los
Diablos Danzantes de Yare”) por facilitarnos material digital para el desarrollo de este trabajo y al
personal de FUNDACULTURA. Y a todos los compañeros colaboradores.
DESARROLLO.
Los Diablos danzantes de Corpus Christi ingresaron, 11 cofradías del país, a la lista
representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que aprueba la Organización de la
Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (Unesco), en París, el 6 de diciembre del
año 2012. Once cofradías, enraizadas en igual número de comunidades de Venezuela desde hace
cerca de cuatrocientos años, se rinden ante el Santísimo Sacramento, el noveno jueves después del
Jueves Santo, integrados a la celebración católica del Corpus Christi. En cada una de estas
comunidades, las vestimentas, los bailes e instrumentos utilizados son diferentes, pero tienen en
común una ceremonia plena de religiosidad popular, devoción y fe desprendida, en la que concurren
los elementos de las culturas africanas y originarias, en una tradición transmitida de padres a hijos,
signada por la participación popular, la resistencia cultural, el desarrollo de vínculos solidarios y la
celebración de la espiritualidad.
Cada una de estas diableadas, que hoy se consideran Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad, constituyen una expresión profunda de la venezolanidad y nos hacen sentir orgullosos
de nuestra condición de pueblo multiétnico y pluricultural, perseverante y hermanado en la tarea de
fortalecer nuestro destino de patria independiente y soberana.
Se estima que sus orígenes datan de mediados del siglo xvii, donde las primeras
manifestaciones se realizaban en haciendas del estado Aragua y La Guaira. Es conocido que en el
año 1749, en el día de Corpus Christi, hombres, mujeres y niños se vestían de diablos para cumplir
promesas realizadas al Santísimo Sacramento.
Por su naturaleza de tradición oral, a los diablos danzantes de Corpus Christi se les han
atribuido diferentes orígenes. Una historia acerca de la cofradía de San Francisco de Yare reza que
hace 400 años un sacerdote sin dinero ni creyentes para realizar la procesión de Corpus Christi
expresó: "si no hay dinero ni creyentes para sacar la procesión del Santísimo Sacramento, ¡que
vengan los diablos entonces!" Tras una tormenta, varios diablos se presentaron frente a la iglesia.
En la novela Peonía del escritor Manuel Vicente Romero García se describe en forma clara e
ilustrativa cómo eran los diablos danzantes de Cúa en la década de 1870.
Cofradías.
Son 11 los grupos (denominados hermandades, sociedades o cofradías) que constituyen los
diablos danzantes de Corpus Christi de Venezuela. Estas organizaciones independientes están
establecidas dentro de sus respectivas comunidades. Poseen un orden jerárquico y danzan
anualmente para pagar sus promesas y rendir culto al Santísimo Sacramento. Actualmente
funcionan como asociaciones sin ánimos de lucro a fin de tener acceso a financiamiento público y
privado para mejorar sus estrategias de organización y de promoción y así llegar a un público más
amplio. Las cuales son:
Diablos danzantes de Yare.
Diablos danzantes de Ocumare de la Costa.
Diablos danzantes de Cata.
Diablos danzantes de Cuyagua.
Diablos danzantes de Turiamo.
Diablos danzantes de Chuao.
Diablos danzantes de Patanemo.
Diablos danzantes de San Rafael de Orituco.
Diablos danzantes de Tinaquillo.
Diablos danzantes de San Millán.
Diablos danzantes de Naiguatá.
Tratando de alcanzar un grado de fortaleza organizativa, varias cofradías llevan a cabo una
serie de "encuentros nacionales", cada uno ubicado en una comunidad de práctica diferente. Como
resultado, se creó la Asociación Nacional de Diablos Danzantes de Corpus Christi para agrupar las
cofradías existentes.
Existen anécdotas sobre el Velorio de Cruz y los Diablos Danzantes, ya que la primera
capataz Cayetana Valdez y su comadre tomaron la iniciativa para que al terminar la danza del día
miércoles (víspera de Corpus Christi) los promeseros que vivían lejos y al otro lado del río Tuy se
quedaran sin peligro alguno ocurriendo así una mezcla de manifestaciones culturales como lo son el
velorio de la cruz de mayo (donde se rezan décimas, rosarios y cantan fulías) y Los Diablos
danzantes de Yare.
Esta fiesta de la iglesia católica tiene su comienzo al inicio de la Edad Media a partir de
1208, cuando la religiosa Juliana de Cornillon promueve la idea de celebrar una festividad en honor
al cuerpo y la sangre de Cristo presente en la Eucaristía. Celebrándose así por primera vez en 1246.
"Ese es el nombre del diablo danzante “El promesero de los Diablos Danzantes de Yare, más que
un maravilloso acto de fe, es la cultura de un pueblo que trasmite sus valores de generación en
generación”. Los Diablos Danzantes son patrimonio intangible de la humanidad y un icono de un
país noble que cree fuertemente en sus tradiciones. Es imposible no sentirse orgulloso de
pertenecer a la gran Cofradía de los Diablos y enaltecer con pasión, fe y alegría todos los años de
mi vida al Santísimo
Sacramento del altar y mostrarle al mundo nuestras creencias." Palabras del señor Pablo Azuaje,
capataz mayor.
Indumentaria.
Los Diablos danzantes de Corpus Christi varones
usan una vestimenta completamente roja y las mujeres falda
roja y camisa blanca, exceptuando la primera capataz quien
viste completamente de rojo.
Jerarquía.
La estructura jerárquica de los Diablos Danzantes de
Yare está conformada por Capataz hombre, capataz mujer,
arreadores, arreadoras y rasos. Los capataces usan
máscaras con numerosos cachos. La máscara del primer
capataz tiene 4 cachos, el segundo, tercero y los arreadores
usan máscaras de tres cachos, salvo que el primer arreador
usa el tercer cacho más largo para distinguir de los demás y
el diablo raso tiene máscara de 2 cachos.
Reverencias.
En esta festividad folclórica se rinde devoción al Santísimo Sacramento del Altar. La
celebración comienza el miércoles al mediodía en la iglesia para ser bendecidos por el padre y pedir
permiso para danzar por las calles del pueblo hasta el final de la noche donde se cantan fulías, se
recitan décimas y se rezan rosarios y salves hasta el amanecer. Al día siguiente -jueves de Corpus-
los promeseros vestidos de diablos comienzan el día rindiendo tributo a los ancestros y personas
fallecidas en el cementerio municipal, luego continúan a la iglesia para asistir a la misa, bailar hacia
atrás ante la procesión del Santísimo. Una vez que sea guardada la procesión continúan la danza en
las distintas calles del pueblo.
La Danza
Los diablos recorren las calles, con su indumentaria roja y máscaras, bailando al ritmo que
dicte el cajero constando de cuatro pasos los cuales son el corrió, el escobillao, reposo y la bamba.
El corrió y escobillao se bailan cuando están ante el altar o en los recorridos mientras se esté
tocando el tambor. El reposo cuando se arrodillan en señal de respeto y rendición. La bamba es un
toque más reverencial e indica la bendición o renovación de la tierra con la señal de la cruz.
Los Diablos de Yare forman parte de otras danzas similares conocidas como los Diablos
danzantes de Corpus Christi, que incluyen también los Diablos de Tinaquillo, los Diablos de cata y
los Diablos de Chuao.
Cada Jueves de Corpus Christi (9 jueves después del Jueves Santo) se hace una danza
ritual de los llamados diablos danzantes, donde se rinde culto al Santísimo Sacramento y se celebra
el triunfo del bien sobre el mal. Se visten trajes coloridos, capas y máscaras de apariencia grotesca,
además de adornos como cruces, escapularios, rosarios y otros amuletos. Con más de 150 años
ininterrumpidos.
Esta sociedad es particular por permitir la participación de las mujeres, la llaman “la diabla” y
durante su baile coquetea con los otros diablos para sonsacarlos mientras suena la música. Aunque
puede bailar más de una, no pueden ser más que los diablos; su traje es un vestido floreado de
mangas largas y su máscara debe ser redonda.
Sus trajes son realizados de colores muy llamativos, llevan máscaras de cartón y alambres
con velos, para soportar el calor de la ciudad. Al atuendo le agregan una especie de látigo de cuero
con un palo de madera, conocido como “el mandador”. Su danza va al ritmo de los cuatros y las
maracas.
DIABLOS DE CHUAO.
Los Diablos danzantes de Chuao, al igual que los Diablos de Yare se realizan el día de
Corpus Christi en la parroquia de Chuao, Municipio Santiago Mariño, del estado Aragua (Venezuela).
La gran diferencia con respecto a los Diablos de Yare, es que sus máscaras son negras y llevan una
cinta tricolor, y los capitanes portan en ella Barba en vez de los representativos cuatro cuernos. Su
vestimenta es multicolor con Dibujos coloridos (Los diablos de Yare visten totalmente de rojo).
El primer pasó, hacer un armazón en alambre con la figura del animal que, con antelación ha
escogido el artesano para fabricarla. Estas figuras pueden ser del mundo marino, también aves o
animales de corral, o bien híbridos de estas especies que culminan siendo figuras zoomorfas que
impacta la mirada de los observadores. Esta armazón de alambre cuenta con dos protuberancias en
forma de cachos que al unir sus dos puntas forman un aro.
El segundo paso es cubrir la estructura metálica con una primera capa de papel periódico,
hacerle los ojos y la dentadura, luego al secar se le aplica una segunda capa con papel blanco que
permitirá un acabado liso y facilitará un trazado fácil
a los pinceles, la cual se lleva a cabo con un
pegamento preparado de almidón o una mezcla
que es utilizada para fijar papel tapiz. El tercer y
último paso, es pintar la máscara del danzante,
preferiblemente con acabados en esmalte que
además de darle brillo evita su deterioro inmediato.
Sobre la superficie de la máscara se plasman
líneas, círculos, figuras y rayas de diversos colores
que le da vida a ese objeto fijo y supone estas
formas y figuras uno de los elementos necesarios
como protección ante incursiones malignas.
Indumentaria.
La máscara cuenta con un orificio para que el rostro
del danzante quede cubierto al colocársela en la cabeza,
además posee un manto llamado "saco" adherido a la
máscara con hilo fuerte, este forro de tela cubre el rostro
mientras ejecutan la danza sujetando al mismo tiempo la
máscara pues lleva dentro un "agarradero" hecho de
madera para sujetarla con la mano mientras realiza
diferentes movimientos con ella. En el aro, donde se unen
los cachos, se ata una cantidad ilimitada de cintas de
distintos colores las cuales cumplen su cometido al realizar
rituales durante la danza pues, al visitar los altares que
levantan algunos promeseros en la comunidad y tras el
recorrido de la procesión que preside el sacerdote, los
danzantes invaden estos lugares y las cintas de sus
máscaras hacen contacto con cada Altar que ha sido bendecido por el religioso mediante la
exposición de la custodia del Santísimo.
La vestimenta consta de un pantalón largo y una camisa manga larga, ambas piezas de
color blanco que servirán de fondo para plasmar de manera artesanal con pintura para tela u otro
tipo de tintura algunos círculos, rayas y cruces de distintos colores, estos dibujos se llevan a cabo en
forma asimétrica o contrapuesta, algunos agregan en su camisa figuras o imágenes religiosas como
complemento, estas terminan siendo obras artísticas.
Desarrollo de la danza
Para la festividad de Corpus Christi, cada
danzante debe contar con su traje e implementos
ya terminados. El día la víspera, el miércoles,
cada uno debe dirigirse a media mañana hacia la
parte más alta de la población, el "Cerro
Colorado", vestirse en ese lugar y esperar el
llamado de la "caja", que será ejecutada por un
integrante de los diablos identificado como El
Cajero, este estará ataviado con la vestimenta de
la cofradía pero no contará con implementos
como campanario ni máscara, solo el instrumento
de percusión.
El resto danza a su alrededor de los nuevos, pasando las cintas de sus máscaras sobre la
cabeza de los novicios, esta ceremonia se denomina "el bautizo". Cumplido el ritual ya son
formalmente recibidos, al incorporarse al grupo mayoritario se disponen a recorrer con los demás
danzantes las principales calles del pueblo de Naiguatá; durante ese recorrido; en homenaje a los
fundadores de la diablada, visitan cada una de las viviendas de los familiares de esos danzantes ya
fallecidos o a las casas de algunos Diablos Mayores y que aun participan en la manifestación. En
cada parada, los más diestros, muestran su agilidad al danzar ejecutando el baile del vaso o el baile
del huevo. A su paso por el cementerio realizan una ceremonia a las puertas del camposanto, lugar
donde descansan los danzantes que ya se fueron. Antes de caer la tarde ya han cumplido su
cometido el día de la víspera.
A las seis de la mañana del jueves de Corpus Christi se escucha el sonido de los fuegos
artificiales anunciando el amanecer del día esperado por todos. Hacia las nueve y treinta de la
mañana se realizan los últimos detalles y preparativos en la iglesia para iniciar la misa solemne en
honor al Santísimo Sacramento.
El cajero, al igual que el día anterior, permanece en los alrededores de la Iglesia pero esta
vez, debe esperar que culminen los oficios religiosos y cierren las puertas del templo para hacer el
llamado con la "caja" para que los danzantes comiencen a reunirse frente a la iglesia e inicien sus
ceremonias, que en definitiva cumplen las mismas pautas del día anterior, todo ello una vez que el
sacerdote da por concluida la misa solemne.
Mientras los Diablos Danzantes de Naiguatá recorren las calles del poblado, se realizan los
preparativos de los altares que serán levantados tradicionalmente ornamentados por algunas
familias para recibir en la noche la procesión la cual llevará la custodia como representación del
Santísimo Sacramento.
En cuanto a la danza, que no posee coreografía alguna ni requiere ensayos previos, es una
danza de estilo libre, aunque se realiza en grupo, cada danzante exhibe sus habilidades de manera
individual, sin embargo los pasos, el ritmo y sus movimientos son los mismos entre sí, existen
algunas formas de expresar la destreza de los danzantes, el Baile del Vaso es uno de ellos, esta
representación comienza marcando con el pie y alrededor del vaso los cuatro puntos cardinales en
señal de una cruz, además demuestra el balanceo rítmico del cuerpo del danzante en un mismo
lugar sobre un objeto fijo, “el vaso”, al concluir tiene su recompensa pues, si durante la muestra de
sus pericias sobre el vaso logra concluir satisfactoriamente, se apodera del contenido del mismo cual
premio por la hazaña, aquel que derribe el vaso y derrame lo que se encuentre en el envase,
obviamente no podrá saborear ese triunfo.
Hay otro estilo en la danza, este es el Baile del Huevo, el cual corresponde en colocar en el
piso un huevo de gallina sobre un puñado de tierra, solo lo suficiente para que se mantenga en
forma vertical. Alrededor de ese huevo y casi a escondidas, se colocan varias monedas para que el
danzante, mientras realiza sus movimientos rítmicos entorno al objeto, retire dichas monedas con la
punta de las alpargatas con precisos y delicados movimientos que al mismo tiempo cuide no
romperlo. Si ello sucede favorablemente, se apropiará de todas las monedas que haya logrado
retirar.
Se ha escuchado de los más adultos que en otros tiempos, cuando en las casas de la
población era costumbre criar gallinas en el corral o aquellos quienes eran fanáticos de las peleas de
gallo, de su gallinero ofrecían en fecha de Corpus a los danzantes, cuando hacían su recorrido por
las calles, colocar un huevo para que un ágil danzante realizara ese mítico baile, aquella postura de
gallina que no resultaba malograda al concluir aquel sagaz baile era colocado nuevamente bajo la
gallina para que continuara encubándolo, de ese huevo provenía una buena gallina ponedora o un
hábil gallo de pelea.
La procesión.
A las seis de la tarde, reunidos en la Iglesia; la feligresía y los grupos apostolados de la
parroquia, inician con el Párroco la procesión, quien llevará en sus manos la custodia del Santísimo
Sacramento para visitar, bajo el Palio, los siete altares ubicados en distintos lugares de su ruta.
Cumpliendo con la tradición, los Diablos Danzantes de Naiguatá jamás darán el frente a ninguna
figura de la Iglesia, sea esta el sacerdote, la custodia con el Cuerpo de Cristo o la Iglesia con las
puertas abiertas, por eso permanecerán rezagados y distantes de la procesión en señal de sumisión
y temor a la magnanimidad.
El primer altar por visitar está organizado por la Sociedad del Santísimo Sacramento de
Naiguatá, luego que el sacerdote bendice con la custodia cada uno de esos siete altares que han
sido adornados para este día por algunas familias que ofrecen ornamentar éstos sitios como señal
de promesa y todos estarán ubicados en distintos lugares de la ruta de la procesión por las
principales calles de la población, el cajero espera que todas las personas que participan en dicha
procesión se hayan distanciado junto con el sacerdote, luego hace el llamado sonoro con la "caja" a
los danzantes para que éstos avancen y se presenten ante el altar que acaba de ser bendecido,
llegan danzando al altar y al pasar sus máscaras al frente de este, sus cintas hacen contacto con el
monumento levantado por las familias en ocasión de esta celebración y de esa manera las cintas
van absorbiendo la bendición que el sacerdote ha ofrecido al Altar durante el ritual solemne con la
custodia en mano, por esta razón se dice que las cintas de los Diablos de Naiguatá están
bendecidas. Luego de cumplir con el recorrido en procesión por las calles del pueblo y llegar
nuevamente de regreso a la Iglesia Parroquial en Pueblo Arriba, el Párroco procede a dar la última
bendición a los presentes y guardar la custodia en el templo, señal de que la procesión y el acto
religioso ha finalizado, los Diablos Danzantes de Naiguatá quienes hasta ese momento se
mantuvieron distante se trasladan sigilosos hasta la Plaza Bolívar luego de escuchar el llamado de la
Caja, allí frente a la iglesia realizan su última danza por este año, templo, que como ya sabemos,
siempre deberá permanecer con sus puertas cerradas. Todos los danzantes bailan hasta agotar el
último aliento que les queda y de esta manera se despiden hasta el próximo año.
Los trajes son de rayón estampado o satén, pero antes de usarlos deben ser santiguados
por el capataz; las mujeres se visten con batas de colores, no usan máscaras, a veces bailan y a
veces colaboran con el cuidado de los niños durante la danza. Utilizan el cuatro con las cuerdas
volteadas y la danza es acompañada por unas maracas y por campanas o cencerros.
Entre las propuestas, se propone darle una simbología a la máscara, que tenga que ver con
la ciudad, se sugiere para ello tomar en cuenta los
colores del escudo del municipio a saber, amarillo,
verde y rojo, haciendo la observación que el verde,
según relato de cultores ligados a las diabladas más
ancestrales, no era recomendable para el traje…Desde
allí se ofrece un modelo, que acogió la mayoría, y que
se presentó el 03 de junio día del Corpus del 2021 (Es
bueno hacer la observación, que el día del Corpus
Christi, se celebra cada noveno jueves después del
jueves santo, y tomando en cuenta que la semana
santa es de fecha movible, el día del Corpus también lo
será). Todas las diabladas en Venezuela tienen una
organización llamada cofradía o hermandad, donde existe un diablo mayor o capataz, así como un
segundo, y tercer capataz, como estructura organizacional, además algunos tienen la figura de una
mujer a la que llaman Sayona o mamá de los diablos. Es bueno destacar que solo los diablos de
Naiguata, no usan estas estructura, pero sí una de respeto, según la antigüedad de cada diablo en la
manifestación.
Los Diablitos de Valencia o Diablitos de los cuatro templos, aún no han definido cuál será su
estructura, ya que aún está en proceso de organización y construcción de sus objetivos. Para esta
segundo recorrido se contó con la presencia de siete diablitos, nos
acompañó también, el capataz de los Diablitos de San Diego, una
Sayona que junto a unas Sagrarias, que con rosario en mano, se
encargaron de custodiar a los diablitos danzantes, en su recorrido,
todos con maraca en mano, con quienes de igual forma, postrados
frente al santísimo presentaron sus rogativas por el fin de la
pandemia, no así frente a la imagen de la patrona de Valencia
Virgen del Socorro y la reliquia de José Gregorio Hernández que lo
hicieron de rodillas. Es bueno resaltar que los Diablitos para salir
de los templos, lo hacen sin darle la espalda al santísimo o santos.
No sé cuánto tiempo
Si de tiempo hablamos
que en un día de Corpus
danzaran los diablos.
Primero en el templo
que queda en San Blas
con sus rogativas
también su danzar.
Y el padre alzando
su fe y su custodia
al dios bondadoso
clamaba su gloria.
Y ahí a su altar
en su altar mayor
hicimos plegarias
y una oración.
Y ya para cierre
con las rogativas
a la Candelaria
llegó la misiva.
Fin de la pandemia
fue la petición
para Venezuela
luz y bendición.
A Mirna Montero
por ser la sayona
hoy, algo emergente
siempre es buena hora.
A Néstor Rosales
le dicen Chino
por hacer las fotos
de ese recorrido.
María Landaeta
y Daiza Molina
las acompañantes
Dios me las bendiga.
Queda un compromiso
otro recorrido
para dar las gracias
¡Milagro cumplido!.
CONCLUSION.
El afianzar las raicé de nuestro pueblo debemos conocer primero las tradiciones que
desconocemos hacerlas nuestras y enseñarla a todos a nuestro alrededor. Estas fueron las palabras
que dijo el cantautor Ali Primera a su Sobrino político que no sabía bailar un trompo a los 7 años.
Esta investigación no solo está realizada para obtener una calificación positiva nada más, es hacer
que con lo poco para algunos y quizás mucho para otros este trabajo tenga el fin de señalar un
camino para seguir buscando complementando y desarrollado más nuestro acervo cultural.
Tomando en cuenta que los diablos danzantes de Venezuela son reconocidos a nivel
mundial nos atrevemos a indicar que somos uno de los pocos países que tiene tantas agrupaciones
folclóricas con ese reconocimiento de patrimonios del mundo, aunque el folclor sea cambiante y
adaptable a los cambios tenemos que dejar los registros de esos cambio, para que las generaciones
futuras sepan de donde viene, de donde son y a dónde vamos.
Entre los cambios en este trabajo se observa uno de esos cambios ya en Valencia existen
varios diablos danzantes, poco conocidos, al igual que la diablada de los 4 templos pero ya están
marcando el cambio y la gente comenzara a acostumbrarse y seguirlos hasta ser una gran cofradía.
BIBLIOGRAFIA.