6 C JOSÉ SE RECONCILIA CON SUS HERMANOS
INTRODUCCIÓN
Nos encontramos nuevamente con un capítulo maravilloso y
dramático. José tenía una intención oculta cuando envió a sus
hermanos con los alimentos. El quería comprobar cuál era la
relación y el afecto que sus hermanos tenían por Benjamín y por su
padre. Recordemos que sus propios hermanos le habían vendido a
él como a un esclavo. ¿Habrían cambiado? ¿Estarían dispuestos a
permitir que Benjamín se convirtiese en un esclavo para salvarse
ellos? Necesitaba esclarecer estas dudas antes de darse a conocer.
La prueba que él iba a utilizar le daría la certeza absoluta de que
sus hermanos no repetirían el episodio que él había sufrido por
causa de ellos.
En nuestro próximo programa veremos que Judá actuaría como el
portavoz del grupo y en ese gesto, nos quedó una hermosa imagen.
El estuvo dispuesto a ocupar el lugar de Benjamín y su elocuente
defensa de éste joven constituye uno de los pasajes más
emocionantes de la Biblia.
PARTE 1 JOSÉ PRUEBA A SUS HERMANOS
A. LA COPA DE PLATA (Génesis 44:1-13)
Leamos los primeros 5 versículos de este capítulo 44, en los que se
nos cuenta cómo
José envió a sus hermanos de regreso a su casa
"Entonces José ordenó al mayordomo de su casa, diciendo: Llena de
alimento los costales de los hombres, todo lo que puedan llevar, y
pon el dinero de cada uno de ellos en la boca de su costal. Y mi
copa, la copa de plata, ponla en la boca del costal del menor, con el
dinero de su grano. Y él hizo conforme a lo que había dicho José. Al
rayar el alba, fueron despedidos los hombres con sus asnos. Cuando
habían salido ellos de la ciudad, y no estaban muy lejos, José dijo al
mayordomo de su casa: Levántate, sigue a esos hombres; y cuando
los alcances, diles: ¿Por qué habéis pagado mal por bien? ¿No es
esta la copa en que bebe mi señor, y que de hecho usa para
adivinar? Obrasteis mal en lo que hicisteis."
En resumen, José les despidió y sus hermanos partieron, pensando
que todo iba a ir bien. ¿Quién se iba a imaginar que había una copa
en el costal de Benjamín? Pero el mayordomo de José,
oportunamente instruido, les siguió y cuando el grupo aun no se
había alejado mucho, les alcanzó y acusó de haberse llevado la copa
que pertenecía a José.
a. Al amanecer los hombres fueron despedidos con sus
asnos: Los hermanos salieron de Egipto con la moral alta. Se les
trató bien, tenían sus sacos llenos de granos y Simeón estaba fuera
de la cárcel. El miedo de su padre de que ocurriera algo horrible no
se cumpliría.
b. También pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del
costal del menor, con el dinero de du trigo: Como antes, los
sacos de grano de los hermanos fueron rematados el dinero que
pagaron por el grano; pero esta vez, José manda a poner su copa
especial de plata en el saco de Benjamín. Al amanecer, los
hombres fueron despedidos, comenzando el viaje de regreso a
Canaán.
¿Por qué habéis pagado mal por bien?: Los hermanos fueron
agarrados en la trampa de José. ¿Por qué hizo esto José? Algunos
podrían pensar que hizo esto, simplemente, para usar su posición
de poder para atormentar a sus hermanos en venganza por su
crueldad hacia él; pero, conociendo el carácter de José, este no es
el caso. Él es guiado por la mano de Dios, poniendo a prueba los
corazones de sus hermanos para llevarlos al completo
arrepentimiento.
b. La que usa para adivinar: ¿Por qué José usa la copa para la
adivinación? Sabemos por otras fuentes que los antiguos usaban
vasos sagrados como dispositivos de adivinación. Es posible que
José lo hiciera también, porque todavía no había una revelación
específica de Dios acerca de que esa práctica estaba prohibida. El
punto era que los hermanos fueran conscientes de que esto era una
copa especial, y era un terrible crimen tomarla.
Leamos los versículos 6 y 7:
"Así que los alcanzó, les dijo estas palabras. Y ellos le dijeron: ¿Por
qué habla mi señor de esta manera? Lejos esté de tus siervos hacer
tal cosa."
Observemos que el mayordomo les dijo que José usaba esa copa
para beber y adivinar. Recordemos que José era un profeta, y que
era capaz de predecir el futuro. Sabemos que, en efecto, así era
porque interpretó los sueños del panadero y el copero de Faraón.
Puede que hubiese utilizado la copa o, quizás, eso era parte de la
treta que había planeado. Tenemos que entender que su don de
profecía fue una capacidad que Dios le había dado a él, y que así
sucedía en la época en que aun no existía una revelación divina
escrita. No se trataba de un método de adivinación ni de predicción
como, por ejemplo, el horóscopo. El recurrir a tales sisTemas, y la
confianza que se deposita en ellos en la actualidad, revela la triste
condición de muchas personas, su desorientación e inseguridad. En
cualquier caso, no había ningún mérito en aquella copa. José tenía
un don que provenía de Dios.
Nunca tal cosa hagan tus siervos: Los hermanos con seguridad
dijeron que no tenían la copa. Esto demuestra que tenían una
confianza sana entre ellos. Si no hubieran tenido confianza unos en
otros, hubieran preguntado de inmediato qué hermano había robado
la copa.
Veamos la reacción de los hermanos de José, leamos los versículos
8 y 9:
"He aquí, el dinero que encontramos en la boca de nuestros
costales, te lo volvimos a traer de la tierra de Canaán. ¿Cómo, pues,
habíamos de robar de la casa de tu señor plata u oro? Aquel de tus
siervos que sea hallado con ella, que muera, y también nosotros
entonces seremos esclavos de mi señor."
O sea que todos tenían la absoluta seguridad de que ninguno de
ellos tenía la copa. Y entonces surgieron las complicaciones, porque
al fin,
Aquel de tus siervos al que le encuentres la copa que muera
y aun nosotros seremos siervos de mi Señor: Estaban tan
seguros de que no tenían la copa (y confiaban mucho entre sí), que
declararon que el ladrón debía ser asesinado y todos los demás
tomados como esclavos.
c. También ahora sea conforme a vuestras palabras; aquél a
quien se le encuentre será mi siervo: José no quería repetir la
oferta de una sentencia de muerte, porque no quería
derramamiento de sangre. Pero tenía un plan, y aceptó la
sugerencia de los hermanos de tomar como esclavo al que resultara
culpable.
La copa fue hallada en el costal de Benjamín
Leamos los versículos 10 al 13;
"Y él dijo: Sea ahora también conforme a vuestras palabras; aquel
que sea hallado con ella será mi esclavo, y los demás de vosotros
seréis inocentes. Ellos se dieron prisa; cada uno bajó su costal a
tierra, y cada cual abrió su costal. Y él registró, comenzando con el
mayor y acabando con el menor; y la copa fue hallada en el costal
de Benjamín Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y después de
cargar cada uno su asno, regresaron a la ciudad."
Como hemos leído en el versículo 2, José había pedido al
mayordomo que colocase la copa en el costal de Benjamín.
Imaginemos la desesperación de los hermanos, que habiendo
supuestamente perdido a José, ahora no quisieron arriesgarse a
perder a Benjamín y regresaron con él, después de haber rasgado
sus vestidos, gesto común en aquellos tiempos para expresar
intenso dolor y angustia.
Recordemos el pasaje de Génesis 37:34. Porque esa misma
reacción de rasgar sus vestidos, la habían provocado ellos mismos
cuando engañaron a su padre Jacob, en el momento en que le
mostraron la túnica ensangrentada de José y él, al reconocerla,
llegó a la conclusión de que su amado hijo José había muerto
despedazado por una fiera.
La copa fue hallada en el costal de Benjamín: La evidencia
plantada fue encontrada. De acuerdo con su juramento, ahora se
desharían del otro hijo favorecido. Si ellos odiaban a Benjamín tanto
como odiaron a José, estarían contentos con esto.
c. Entonces ellos rasgaron sus vestidos: Esto era una expresión
extrema de horror, justamente como si alguien hubiera muerto. No
estaban felices con la idea de librarse de Benjamín; estaban
horrorizados. Todos rasgaron sus vestidos y todos regresaron a
la ciudad.
i. La reacción de los hermanos demuestra que esta era la peor cosa
imaginable. No solo la copa fue hallada entre ellos, sino que
estaba en el saco de Benjamín—el hijo favorito de su padre, el
que le preocupaba más. Ahora Benjamín había sido condenado a
una vida de esclavitud en Egipto —o hasta a la muerte.
ii. Esto era un cambio radical en los hermanos. Antes, ellos no
tuvieron cuidado de su padre ni de su hijo favorecido. Ahora, la idea
de lastimar al padre o al hijo los hizo sentir tan mal como si alguien
hubiera muerto.
d. Cargó cada uno su asno y volvieron a la ciudad: Cuando
José fue llevado como esclavo a los hermanos no les importo y lo
dejaron ir. Ahora, ellos están dispuestos a defender a Benjamín
cuando se enfrenta a la esclavitud o a la muerte. Esto demuestra un
cambio significativo en el corazón y la actitud de los hermanos de
José.
B. JUDÁ SUPLICA A JOSÉ (Génesis 44:14-34)
Leamos los versículos 14 y 15;
"Entró Judá con sus hermanos a casa de José, que aún estaba allí, y
se postraron en tierra delante de él. Y les dijo José: ¿Qué acción es
ésta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo sabe
adivinar?”
a. Se postraron en tierra: Ellos regresaron ante el oficial egipcio
humildemente. Ellos habían sido perjudicados; la evidencia había
sido plantada. Pero no demandaron justicia, sino que suplicaron
misericordia humildemente.
i. Cuando se postraron en tierra, una vez más —por tercera vez—
cumplieron el sueño que José había tenido más de 20 años atrás
(Génesis 37:5-11).
ii. Cuando se postraron en tierra delante de él demostraron que
estaban desesperados por ganarse el favor del funcionario egipcio
para obtener la liberación de Benjamín. Sabían que era un
verdadero desastre perder a Benjamín y que defraudarían a su
padre.
b. ¿No sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?: José
habló de esta manera porque era importante, por un tiempo más,
jugar el papel de un egipcio y no permitir que supieran que era un
hebreo a quien Dios le hablaba.
Leyendo los versículos 16 al 18;
"Entonces dijo Judá: ¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué
podemos hablar y cómo nos justificaremos? Dios ha descubierto la
iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto
nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa. Más él
respondió: Lejos esté de mí hacer eso. El hombre en cuyo poder ha
sido encontrada la copa será mi esclavo; pero vosotros, subid en
paz a vuestro padre. Entonces Judá se le acercó, y dijo: Oh señor
mío, permite a tu siervo hablar una palabra a los oídos de mi señor,
y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como
Faraón mismo."
Judá se adelantó para actuar como portavoz. Y en la actitud que
asumió, se destacó la nobleza de su carácter. Recordemos que él
era de la tribu de Judá, la misma de la cual provendría Jesús. Judá
pronunciaría uno de los más bellos discursos que jamás se hayan
registrado. Expresó una confesión plena, reconociendo que todo lo
que les había sucedido era una consecuencia de su pecado.
Fue evidente que José quiso comprobar el cariño que sus hermanos
sentían hacia Benjamín. Por ello declaró que Benjamín era el
culpable y quedaría como esclavo en Egipto. ¡Y pensar que ellos le
habían vendido a él mismo como un esclavo! Escuchemos la
respuesta de Judá.
Dios ha hallado la maldad de tus siervos: Con estas palabras,
Judá, reveló la obra de Dios entre los hermanos. En la mente de
Judá ahora estaban destinados a vivir el resto de sus vidas como
esclavos en Egipto, ya que vendieron a José como esclavo 20 años
atrás.
i. Los hermanos eran inocentes del pecado de robar la copa, pero
eran culpables de pecados mucho mayores. De la misma manera,
podemos sentirnos orgullosos porque somos inocentes de algún
pecado o de otro; sin embargo, somos culpables de algo mucho
mayor. No puedes esconderte de tu pecado. El tiempo no borra la
culpa de tu pecado. Solo la sangre de Jesús puede.
ii. Unos veinte años atrás, cuando los hermanos pensaron matar a
José, pero lo tiraron en una cisterna, él les gritó, suplicando con
angustia (Génesis 42:21). Donald Barnhouse dijo: «Un físico podría
calcular el tiempo exacto requerido para que sus gritos a 25 yardas
llegaran a los oídos de los hermanos. Pero tomó unos 20 años para
que ese grito llegara a sus corazones».
c. Nosotros somos siervos de mi señor, nosotros y también
aquel en cuyo poder se halló la copa: Con estas palabras, Judá,
insistió en que los hermanos pagaran por Benjamín, aunque él era
el hijo predilecto y más grandemente bendecido. Si dejaba
rápidamente a Benjamín sería una muestra de que desde que
abandonó a José, unos 20 años atrás, su corazón no había
cambiado mucho.
i. Esta resignación a la esclavitud en Egipto es aún más significativa,
teniendo en cuenta que estos eran hombres de mediana edad que
venían de una vida de privilegios y estatus.
Leamos los versículos 19 al 29:
"Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o
hermano? Y respondimos a mi señor: "Tenemos un padre ya
anciano y un hermano pequeño, hijo de su vejez. Y su hermano ha
muerto, así que sólo queda él de los hijos de su madre, y su padre
lo ama. Entonces tú dijiste a tus siervos: Traédmelo para que yo lo
vea. Y nosotros respondimos a mi señor: El muchacho no puede
dejar a su padre, pues si dejara a su padre, éste moriría. Tú, sin
embargo, dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no
desciende con vosotros, no volveréis a ver mi rostro. Aconteció,
pues, que cuando subimos a mi padre, tu siervo, le contamos las
palabras de mi señor. Y nuestro padre dijo: "Regresad, compradnos
un poco de alimento. Mas nosotros respondimos: No podemos ir. Si
nuestro hermano menor va con nosotros, entonces iremos; porque
no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano no está
con nosotros. Y mi padre, tu siervo, nos dijo: "Vosotros sabéis que
mi mujer me dio a luz dos hijos; el uno salió de mi lado, y dije:
Seguro que ha sido despedazado, y no lo he visto desde entonces. Y
si también os lleváis a éste de mi presencia, y algo malo le sucede,
haréis descender mis canas con dolor al Seol."
Aquí Judá estaba, en realidad, contando lo que había sucedido al
llegar a Canaán, y los temores y sentimientos de Jacob. En realidad,
el padre había sido engañado, lo cual estaba José comprobando al
oírle. Ahora se enteraba José de la versión que sus hermanos le
habían contado a su padre hace mucho tiempo, sobre su supuesta
muerte. Esta era la primera vez que uno de ellos había hablado
tanto y claro. Anteriormente se habían limitado a decir, refiriéndose
a José; "el otro ya no existe", queriendo significar que estaba
muerto.
También podemos observar algo más, esta vez en Jacob. Estaba
creciendo espiritualmente, pero aún no había alcanzado la madurez.
En vez de confiar en el Señor, se estaba apoyando en su hijo
Benjamín; si algo le hubiera sucedido a éste, seguramente habría
significado su muerte.
Hay creyentes que demuestran tener una fe maravillosa en Dios
cuando la muerte les arrebata a un ser querido. Sin embargo otros,
se hunden en la desesperación. Estimado oyente, no importa cuánto
ames a un miembro de tu familia; si ambos sois hijos de Dios,
sabéis que algún día os vais a ver otra vez. Aquel que se apoya en
la fe no va a derrumbarse ante esa separación. Ahora, en cuanto a
Jacob, reconocemos que no había aun alcanzado semejante nivel.
Aunque estaba creciendo en madurez espiritual, todavía no tenía
una confianza plena en Dios.
Entonces Judá se acercó a él y le dijo: Judá no tomó esto como
fatalista. Él hizo una apelación al oficial egipcio. Todo parecía estar
mal; la evidencia plantada contra ellos parecía sellar su destino. A
pesar de todo, hizo una apelación.
i. El discurso apasionado de Judá a José es un modelo de una
sentida y desesperada apelación. Del discurso de Judá, F.B. Meyer
escribió: «En toda la literatura, no hay nada más dramático que
esta apelación». H.C. Leupold escribió: «Este es uno de los
discursos más viriles y directos que un hombre haya pronunciado.
La profundidad de sentimiento y sinceridad del propósito es
insuperable. Barnhouse lo llamó «la apelación más emotiva de toda
la Palabra de Dios».
b. Mi señor preguntó a sus siervos: Judá le recordó al oficial
egipcio que todo esto había comenzado con sus preguntas. Todo lo
que ellos querían era comprar algún grano. Esto es enfatizado una y
otra vez: «Tú dijiste a tus siervos […] tú dijiste».
c. Sí, tenemos un padre anciano y un hermano joven,
pequeño aún, que le nació en su vejez; un hermano suyo
murió: Judá, naturalmente, presentó el asunto de la manera más
compasiva. José debe haber sonreído interiormente cuando dijo:
«Un hermano suyo murió».
Volved a comprarnos un poco de alimento: Judá le contó al
oficial egipcio los sucesos de Génesis 43:1-10.
b. Y pienso de cierto que fue despedazado […]. Hasta ahora
no lo he vuelto a ver: Con estas palabras cuidadosamente
escogidas, Judá no dice que el hermano de Benjamín está muerto,
solo que su padre respondió: «Ciertamente él ha sido despedazado»
y que no lo había visto desde entonces. Judá recordó la cruel
mentira que los hermanos permitieron que su padre creyera en
relación con la muerte de José (Génesis 37:31-35).
Leamos ahora los versículos 30 y 31;
"Ahora pues, cuando yo vuelva a mi padre, tu siervo, y el muchacho
no esté con nosotros, como su vida está ligada a la vida del
muchacho, sucederá que cuando él vea que el muchacho no está
con nosotros, morirá. Así pues, tus siervos harán descender las
canas de nuestro padre, tu siervo, con dolor al Seol."
Observemos la preocupación por Jacob, expresada por Judá como
representante del grupo. Creo que cualquiera de sus hermanos
habría dicho lo mismo.
Si el joven no va conmigo, como su vida está ligada a la vida
de él, sucederá que cuando no vea al joven, morirá: Veinte
años atrás, los hermanos de José mostraron una total indiferencia
ante el dolor de su padre cuando se le informa de la «muerte» de
José (Génesis 37:31-33). Judá, muestra que ahora estaban muy
preocupados por los sentimientos y el bienestar de su padre. Esto
es más evidencia de un cambio de corazón.
i. Esto es especialmente significativo cuando pensamos lo
profundamente que Jacob, padre de Judá, debe haberlos lastimado
a él y a los demás hermanos a través de los años con su constante
favoritismo hacia José y Benjamín. Esto era una herida profunda;
aunque la herida de Judá fue cambiada, de modo que, incluso, tuvo
cuidado del padre que lo hirió tan profundamente.
b. Tu siervo salió fiador del joven ante mi padre: Judá también
hizo su solicitud personal. La vida de Judá y su posición ante su
padre serían destruidas si Benjamín nunca regresaba.
Leamos los versículos 32 al 34, que finalizan este capítulo 44;
"Porque yo, tu siervo, me hice responsable del muchacho con mi
padre, diciendo: Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de
mi padre para siempre. Ahora pues, te ruego que quede este tu
siervo como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el
muchacho suba con sus hermanos. Pues, ¿cómo subiré a mi padre
no estando el muchacho conmigo, sin que yo vea el mal que
sobrevendrá a mi padre?"
Vemos que Judá, como portavoz del grupo, concluyó su discurso
con una propuesta; pidió sustituir a Benjamín y ocupar su lugar
como esclavo. Cualquiera de ellos habría tenido la misma actitud.
José quiso así comprobar la reacción de sus hermanos y todos ellos
superaron la prueba.
or favor, deja que tu siervo se quede en lugar del muchacho
como esclavo de mi señor: Judá drásticamente ofrece dar su vida
por el bien de Benjamín. Este es un cambio radical si nos
remontamos 20 años atrás, cuando los hermanos no se preocupan
por José, ni por Benjamín, ni por su padre Jacob.
i. Judá brilla, al estar dispuesto a ser un sacrificio sustituto por amor
a su padre y a sus hermanos.
b. ¿Cómo volveré yo a mi Padre sin el joven?: Judá fue el que
propuso la venta de José 20 años atrás. (Génesis 37:26-27). Aquí,
con un amor heroico, está su sensible oferta a dar su vida por el
hermano favorito. Esta muestra de amor sacrificial es otro ejemplo
de la transformación de los hermanos.
i. Moisés estaba dispuesto a entregarse por la salvación de Israel
(Éxodo 32:31-32), y así fue Pablo (Romanos 9:1-4). El amor
sacrificado es evidencia de nuestra transformación (Juan 13:34).
ii. A través de este capítulo hay evidencia notable de los corazones
cambiados de los hermanos de José:
·No se resienten cuando a Benjamín se le dio la parte favorecida
(Génesis 43:34).
·Confían entre sí, no se culpan mutuamente de la injusticia cuando
se les acusa de haber robado la copa (Génesis 44:9).
·Se mantuvieron juntos cuando la copa de plata fue encontrada. No
abandonaron al hijo favorito ni permitieron que fuera llevado de
regreso a Egipto solo (Génesis 44:13).
·Se humillan completamente por el bien del hijo favorito (Génesis
44:14).
·Sabían que su situación era el resultado de su pecado en contra de
José (Génesis 44:16).
·Se ofrecieron como esclavos, no abandonaron a su hermano
Benjamín, el hijo favorito (Génesis 44:16).
·Mostraron preocupación debido a como esto podría afectar a su
padre (Génesis 44:29-31).
·Judá estaba dispuesto a sacrificarse y sustituir a su hermano por
amor a su padre y a sus hermanos (Génesis 44:33).
En la historia futura llegaría Alguien que descendía de Judá, llamado
el León de la tribu de Judá, que llevó sobre sí mismo el castigo en
lugar de los culpables. Dijo el apóstol Pablo, en su carta a los
Romanos 5:8;
"Porque Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo
aun pecadores, Cristo murió por nosotros."
Jesucristo ocupó el lugar de los culpables. El cargó con esa culpa
para que pudiésemos ser salvos, hijos de Dios, justificados por la
sangre que derramó en la cruz.
PARTE 2 JOSÉ REVELA SU IDENTIDAD A SUS HERMANOS
A. NO ME ENVIASTEIS ACÁ VOSOTROS, SINO DIOS (Génesis 45:1-8)
Leamos los versículos 1 al 3, culminando esta emocionante escena;
"José no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto
a él, y exclamó: Haced salir a todos de mi lado. Y no había nadie
con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos. Y lloró tan
fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de
ello. José dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre?
Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos
delante de él."
En esta ocasión José no fue capaz de salir del salón. Nadie, ni sus
hermanos, ni los siervos que allí se encontraban pudieron saber ni
intuir el motivo de aquel llanto. Y habiendo sometido a prueba s sus
hermanos, ya no había ninguna razón para ocultarles su identidad.
Y así fue como, embargado por tantas emociones no pudo
contenerse más y pronunció la impactante declaración: "Yo soy
José", que dejó enmudecidos a sus hermanos, que no sabían cómo
asimilar que el poderoso segundo personaje de Egipto era su
hermano vendido y desaparecido. En la casa de Faraón no podían
entender el porqué de aquel llanto. La traducción dice que sus
hermanos estaban "atónitos" y parece débil; más bien estaban
aterrorizados. Si habían tenido temor antes, imaginémonos ahora.
Habían transcurrido 25 años desde que le vieron por última vez,
cuando le vendieron a los Ismaelitas y ahora quizás temían que
desease vengarse. Entendemos que fuesen incapaces de pronunciar
una sola palabra cuando José les formuló la primera pregunta,
interesándose por su padre. Pero José, no tenía ninguna intención
de vengarse.
osé no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban
junto a él: José les ordenó a todos los egipcios que salieran de la
habitación para estar a solas con sus hermanos. Su gran emoción
mostró que José no manipuló cruelmente a sus hermanos. Fue
dirigido por Dios para hacer los arreglos y le dolió hacerlo.
b. José se dio a conocer a sus hermanos: Esto significa que,
probablemente, cuando José dijo quien era les mostró a sus
hermanos que estaba circuncidado. La leyenda judía dice que los
hermanos no podían creer que este alto funcionario egipcio fuera
José a no ser que él demostrara que había sido circuncidado.
c. Pero sus hermanos no pudieron responderle, porque
estaban turbados en su presencia: Debido al castigo anticipado,
a la gran emoción de José, a su manera de revelarse y al gran
impacto de saber que José no solo estaba vivo, sino que estaba
justo en frente de ellos, los hermanos estaban consternados. La
antigua palabra hebrea para consternado (bahal) significa en
realidad, «asombrado» o, incluso, «aterrorizado».
i. La frase «acercaos ahora a mí» en Génesis 45:4, implica que los
hermanos se encogieron de terror. Leyendas judías dicen que los
hermanos estaban tan sorprendidos que sus almas dejaron sus
cuerpos y solo por un milagro de Dios sus almas regresaron.
ii. Su temor es una sombra de lo que sucederá cuando los judíos
vean a Jesús de nuevo: «Y derramaré sobre la casa de David y
sobre los moradores de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de oración;
y me mirarán a mí, a quien traspasaron. Sí, van a llorar por él como
se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige
por el primogénito» (Zacarías 12:10).
Continuemos leyendo los versículos 4 al 8:
"Y José dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se
acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vosotros
vendisteis a Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese por
haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios
delante de vosotros. Porque en estos dos años ha habido hambre en
la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni
siembra ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros para
preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida
mediante una gran liberación. Ahora pues, no fuisteis vosotros los
que me enviasteis aquí, sino Dios; y El me ha puesto por padre de
Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de
Egipto."
Vemos que la segunda declaración de José, después de acortar las
distancias pidiéndoles que se acercaran, reveló su afecto, pues les
dijo: "Yo soy vuestro hermano José". Aquellos fueron, realmente,
momentos dramáticos. El relato nos explica por qué José no
albergaba sentimientos de venganza, aunque humanamente
hubiese sido comprensible. El creía que a través de todo este largo
período, Dios había permitido las incidencias humanas con un
propósito; y dentro de sus propósitos, Dios había estado actuando
en su propia vida.
Si tú y yo pudiésemos ver la mano de Dios actuando en nuestras
vidas, ¿podríamos dar lugar a sentimientos de odio, resentimiento,
y venganza? Creo que no. Una vez más, con su conducta y sus
palabras, José le dio la gloria a Dios, le atribuyó a El todo el mérito
de su ascenso y de su actual posición de autoridad.
Tenía tan solo 17 años cuando fue llevado a Egipto y 30 cuando fue
conducido a la presencia de Faraón. Habían transcurrido 7 años de
abundancia y en el momento de nuestro relato, habían pasado 2
años de hambre y escasez. Así que José tenía 39 años y había
estado viviendo en Egipto por 22 años, viendo la mano de Dios en
todo aquel proceso.
a. Ahora, pues, no os entristezcáis ni os pese haberme
vendido acá: José, honestamente, declaró el pecado cometido por
sus hermanos muchos años atrás. Sin embargo, por compasión no
quería que se entristecieran o enojaran consigo mismos. José
había superado su dolor y su ira y quería que sus hermanos
también lo superaran.
b. Dios me envió delante de vosotros para preservar la vida:
José no le restó importancia a lo que los hermanos le hicieron
(haberme vendido acá). Sin embargo, vio que el propósito de Dios
en todo esto fue mayor que el mal que le hicieron los hermanos.
i. Cuando pecan contra nosotros nos sentimos tentados a fallar en
una o ambas de estas áreas: pretender que nunca sucedió o ignorar
la mano poderosa de Dios en cada circunstancia.
ii. Es justo preguntar: «¿Por qué fue José a Egipto? ¿Fue a causa del
pecado de sus hermanos? ¿O fue por el buen plan de Dios?». La
respuesta es que ambas opciones son verdaderas.
c. Dios me envió delante de vosotros para preservar una
posteridad para ustedes en la tierra, y para daros vida
mediante una gran liberación: Todos los sufrimientos de José
ocurrieron con un propósito. Dios los usó para preservar a su familia
y proporcionar las condiciones para que se convirtiera en una
nación. José fue víctima de los hombres, pero Dios cambió las cosas
para su gloria.
i. Si esta familia no va a Egipto, se hubiera asimilado entre las
tribus paganas de la tierra prometida y hubiera dejado de ser un
pueblo diferente. Dios tuvo que ponerlos en un lugar donde
pudieran crecer y, aun así, permanecer como una nación distintiva.
ii. El rabino Harold Kushner escribió un libro muy vendido
titulado Cuando le suceden cosas malas a la gente buena. Se
vendieron más de medio millón de copias antes de ir a la edición de
bolsillo y estuvo en el New York Times en la lista de los libros más
vendidos durante todo un año. El principal punto de su libro es decir
que Dios es todo amor, pero no todopoderoso; que Dios es bueno,
pero no soberano. Por lo tanto, cuando les suceden cosas malas a
personas buenas, es porque los acontecimientos están fuera de
control de Dios. Kushner aconseja a sus lectores a «aprender a
amar [a Dios] y perdonarlo a pesar de sus limitaciones». ¡Este,
ciertamente, no es el Dios de la Biblia!
iii. «¡Cuán maravillosamente estas dos cosas se encuentran en
armonía: el libre albedrío del hombre y la predestinación de Dios! El
hombre actúa con tanta libertad como si no hubiera predestinación
alguna; y Dios ordena, arregla, supervisa, y gobierna, con tanta
precisión como si no hubiera libre albedrío en el universo».
(Spurgeon)
d. Así pues, no me enviaron acá ustedes, sino Dios: José se dio
cuenta de que Dios regía su vida; no los hombres buenos, los
hombres malos, las circunstancias o el destino. Dios estaba en
control, y debido a eso todas las cosas trabajaron juntas para bien.
B. HABITARÁS EN LA TIERRA DE GOSÉN (Génesis 45:9-15)
Continuaremos leyendo los versículos 9 al 11, donde veremos que
José invitó a su familia a venir a Egipto
"Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: Así dice tu hijo
José: Dios me ha hecho señor de todo Egipto; ven a mí, no te
demores. Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí,
tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo
lo que tienes. Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco
años de hambre, para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo
que tienes."
Jacob y su familia no habrían sobrevivido mucho tiempo si hubiesen
permanecido en la tierra de Palestina, durante aquel período. José
quiso traerles a la tierra de Gosén que era, en realidad, la mejor
zona de Egipto, la tierra donde Dios quería convertirles en una
nación, protegida de aquel mundo. Las vidas de sus hermanos
demostraron que necesitaban salir de la tierra de Canaán.
a. Así dice tu hijo José: Este era el mensaje que José quería que
los hermanos le llevaron a su padre. Cuando Jacob se enteró de
esto, fue uno de los grandes días de su vida. Tenía la alegría de
saber que el hijo predilecto iba a salvar a sus hermanos. El hijo que
fue dado por muerto, pero ahora está vivo.
Leamos los versículos 12 al 15;
"Y he aquí, vuestros ojos y los ojos de mi hermano Benjamín ven
que es mi boca la que os habla. Notificad, pues, a mi padre toda mi
gloria en Egipto y todo lo que habéis visto; daos prisa y traed aquí a
mi padre. Entonces se echó sobre el cuello de su hermano
Benjamín, y lloró; y Benjamín también lloró sobre su cuello. Y besó
a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos
hablaron con él."
Los hermanos de José quedaron como fascinados, mientras
escuchaban a José contar cosas que parecían increíbles, si José no
hubiera estado allí en persona, entre ellos. También hubo una tierna
escena entre los dos hermanos carnales, José y Benjamín, que
dieron rienda suelta a su cariño y emoción después de tantos años
de separación mientras los demás hermanos dejando atrás su
aturdimiento acabaron hablando y expresándose su afecto.
b. Besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos: José no
excluyó a los que habían sido especialmente crueles con él. Su
corazón estaba abierto a cada uno de sus hermanos.
c. Después de esto, sus hermanos hablaron con él: Se trató de
una conversación maravillosa. Había mucho para ponerse al día.
PARTE 3 LA FAMILIA DE JACOB ES SALVADA Y RESTAURADA
A. LA RIQUEZA DE LA TIERRA DE EGIPTO SERÁ VUESTRA (Génesis
45:16-24)
Leamos los versículos 16 al 20;
"Cuando se oyó la noticia en la casa de Faraón, de que los
hermanos de José habían venido, agradó a Faraón y a sus siervos.
Entonces Faraón dijo a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad
vuestras bestias e id a la tierra de Canaán; y tomad a vuestro padre
y a vuestras familias y venid a mí y yo os daré lo mejor de la tierra
de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra. Y a ti se te
ordena decirles: "Haced esto: tomad carretas de la tierra de Egipto
para vuestros pequeños y para vuestras mujeres, y traed a vuestro
padre y venid. Y no os preocupéis por vuestras posesiones
personales, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro."
Había tal alboroto en la casa de José, que la gente de fuera podía
oírlo. Faraón mismo quiso saber qué estaba ocurriendo y supongo
que habrá preguntado a alguien de la casa de José qué significaba
todo aquello. Seguramente le habrán dicho: "¿Sabe Ud. que
aquellos 11 hombres que vinieron desde Canaán son los hermanos
de José?" ¿Y por qué habrá la noticia alegrado a Faraón?
Recordemos que él era probablemente un rey perteneciente al
pueblo de los Hyksos, de la misma raza que José y su familia. No
había podido confiar demasiado en los egipcios y, satisfecho por la
fidelidad de José, le complacía tener más gente como él allí. Por ello
prometió todos los medios necesarios para que Jacob y su familia
pudieran trasladarse, ofreciéndoles residir en la mejor región de
Egipto.
a. José les dio carretas, de acuerdo con la orden de faraón, y
les dio provisiones para el camino: Los hijos de Israel recibieron
transporte, provisión, prendas de vestir y riqueza, debido a que su
hermano fue favorecido. Faraón bendijo a los hijos de Jacob a causa
de José.
i. «Volver a Canaán en carros de Egipto era el equivalente cultural
del aterrizaje de un “Jumbo” en una tribu de salvajes aislados. Sería
el material del que están hechas las leyendas». (Boice)
Leamos los versículos 21 al 24;
"Y así lo hicieron los hijos de Israel; y José les dio carretas conforme
a la orden de Faraón, y les dio provisiones para el camino. A todos
ellos les dio mudas de ropa, pero a Benjamín le dio trescientas
piezas de plata y cinco mudas de ropa. Y a su padre le envió lo
siguiente: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas
cargadas de grano, de pan y de alimentos para su padre en el
camino. Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo:
No riñáis en el camino."
Jacob, sencillamente no podía creer lo que estaba oyendo. O no se
fiaba mucho de ellos o, quizás, su corazón ya gastado no estaba en
condiciones de ilusionarse inútilmente con una noticia tan
maravillosa,
b. No riñáis por el camino: La idea detrás de las palabras «No
riñáis» es literalmente de «enojo» o de «pelea». José sabía que tan
pronto como los hombres salieran de su presencia se verían
tentados a actuar de manera egoísta y no espiritual. Tenían que
guardarse contra esto.
B. JOSÉ VIVE AUN (Génesis 45:25-28)
“Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: No
riñáis en el camino. Y subieron de Egipto y vinieron a la tierra de
Canaán, a su padre Jacob. Y le informaron, diciendo: José vive
todavía, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero él se
quedó atónito porque no los podía creer." "Pero cuando ellos le
contaron todas las cosas que José les había dicho, y cuando vio las
carretas que José había enviado para llevarlo, el espíritu de su
padre Jacob revivió. Entonces Israel dijo: Basta, mi hijo José vive
todavía. Iré y lo veré antes que yo muera."
Jacob, sencillamente no podía creer lo que estaba oyendo. O no se
fiaba mucho de ellos o, quizás, su corazón ya gastado no estaba en
condiciones de ilusionarse inútilmente con una noticia tan
maravillosa,
Finalmente, Jacob se convenció. La perspectiva de ver a José
ciertamente influyó en su decisión de viajar a Egipto.
¿Tendría intenciones de quedarse en aquel país? No lo creo. Más
bien, pensaría hacerle una visita a su hijo y, apenas el período de
hambre terminase, regresar a su casa. Más adelante veremos que él
nunca regresó a Canaán, excepto para su propio entierro ya que,
aunque moriría en Egipto, residencia de su familia, sería sepultado
en la tierra de Canaán.
a. Él no les creyó: A Jacob le dijeron que José estaba muerto y lo
creyó. Luego se le dijo que José estaba vivo y no lo creyó hasta que
sus hijos le dijeron las palabras de José y le mostraron las
bendiciones que trajeron con ellos. Entonces creyó que José estaba
vivo, aunque todavía no lo había visto.
i. La única manera en que la gente puede saber que Jesús está vivo
es hablándole de que su palabra y mostrándole sus bendiciones en
nuestra vida.
b. ¡Con esto me basta! ¡José, mi hijo, vive todavía!: Saber que
su hijo favorito estaba vivo —de entre los muertos, por así decirlo—
cambió el testimonio de Israel de «todas estas cosas están en mi
contra» (Génesis 42:36) a ¡Con esto me basta!
i. Este testimonio de fe viene de Israel, no de Jacob. Cuando Jacob
estaba a cargo, vimos lamentaciones, autocompasión, quejas,
propio del hombre no creyente. Sin embargo, Israel, el hombre que
Dios, venció, tenía un testimonio de fe.
ii. Jacob, frecuentemente, luchó con dudas y temores; pero, aquí,
creyó en José de la manera en que nosotros deberíamos creer en
Jesús:
·Jacob creyó, porque había suficiente evidencia para convencerlo.
·Jacob actuó, porque tenía la convicción suficiente para moverlo.
CONCLUSIÓN
¿Qué nos dice Dios?
José no tenía ningún cuidado mental médico moderno profesional,
doctores, terapeutas o medicamentos disponibles. A los
pensamientos actuales, él debería estar perdido en la desesperación
y la desesperanza – sufriendo de numerosos síndromes y
condiciones. Las clases de problemas que él tuvo que enfrentar
requerirían años del asesoramiento y de terapia, de acuerdo a
nuestro modo de pensar. Si alguien se había ganado el derecho a
auto compasión, ese era José.
José aceptó sus circunstancias como la voluntad de Dios y más bien
cediendo en sus emociones, confiado en Dios para sostenerlo.
Muchas veces somos demasiado rápidos en volver a soluciones
humanas para manejar las dificultades de la vida. La Biblia contiene
TODAS las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, y nos
puede equipar para TODAS las buenas obras y vida viva. Pablo
dice:
“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de
gracias. (Filipenses 4:6, R-V1995)