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Importancia y Composición del Suelo

El suelo es el medio natural para el desarrollo de las plantas terrestres y está compuesto de materiales sólidos, líquidos y gaseosos. Los suelos se componen de varios horizontes que se distinguen por sus propiedades como el color, la textura y el contenido de materia orgánica.

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Importancia y Composición del Suelo

El suelo es el medio natural para el desarrollo de las plantas terrestres y está compuesto de materiales sólidos, líquidos y gaseosos. Los suelos se componen de varios horizontes que se distinguen por sus propiedades como el color, la textura y el contenido de materia orgánica.

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SUELO

El suelo es el medio natural para el desarrollo de las plantas


terrestres, el sostén que les proporciona los elementos
indispensables para que puedan satisfacer necesidades
humanas, tales como alimentos, madera y fibras. El suelo
posibilita además el cumplimiento de diversas funciones
ecológicas cruciales, forma parte del ciclo hidrológico
(almacenando y purificando el agua) e interviene en la
regulación de las características de la atmósfera (Morrás, 2008)

Los materiales sólidos, líquidos y gaseosos que componen el


suelo forman una capa muy delgada, cuya profundidad cambia,
según el tipo de suelo de que se trate, entre pocos centímetros y
algunos metros. Los procesos físicos, químicos y biológicos que le
dan origen actúan sobre las rocas hasta darle una morfología y
propiedades particulares. Una de las propiedades más
importantes, que determina la clasificación de los tipos de suelo,
es la existencia de capas u horizontes con características
específicas, relacionadas a su vez con su potencial productivo.
● Los elementos sólidos corresponden a los minerales y a la
materia orgánica, producto de la descomposición de restos
animales y vegetales. Los elementos inorgánicos más
abundantes en el suelo son el silicio, el oxígeno y el aluminio,
principalmente combinados como cuarzo o sílice (SiO2) y
aluminosilicatos (arcillas).
● Los gases corresponden a los componentes de la atmósfera
que penetran en el suelo a través de sus poros o aberturas y,
además, a los que se producen por la acción de
microorganismos descomponedores.
● El agua, que se infiltra en el suelo procedente principalmente
de las precipitaciones, lleva distintas sales minerales en
solución.

La composición y proporciones en que se presentan estos elementos dependen de la naturaleza del suelo y de las condiciones
ambientales relacionadas con el clima, como la temperatura y la humedad.
Las variaciones espaciales verticales corresponden a los horizontes o
capas, que se distinguen del material original a causa de adiciones,
pérdidas, transferencias y transformaciones de energía y materia que se
desarrollan a lo largo del tiempo, o por su capacidad de soportar plantas
en un ambiente natural (Soil Survey Staff, 2010).

Estos horizontes se caracterizan por presentar propiedades comunes y


ordenarse en una sucesión particular de acuerdo con el tipo de suelo
que se trate. A su vez, el grado de desarrollo y ordenamiento de los
horizontes del suelo resulta de utilidad para desarrollar sistemas de
clasificación que permiten estudiar, entre otras cosas, la potencialidad
de los suelos para su aprovechamiento económico.

El suelo no es estático e interacciona con los diversos componentes de su


entorno de manera que, por ejemplo, recibe flujos de materia orgánica
cuando las hojas caen o las plantas mueren. También, debido a los
cambios estacionales, a lo largo del año va variando la temperatura y la
humedad, su nivel de acidez o alcalinidad, el contenido de sales solubles y
materia orgánica, la relación carbono-nitrógeno, que permite interpretar
el grado de descomposición de la materia orgánica, el número de
microorganismos, la fauna que habita en el suelo, etc.
El color es la propiedad física más evidente de los suelos. Es provocado
por los procesos que transformaron el material parental y por la acción de
otros procesos formadores recientes. Se relaciona, además, con el grado
de fertilidad, ya que en general los suelos más oscuros presentan una
mayor proporción de materia orgánica.

El tamaño de sus granos, determinado por la proporción de arena, limo y


arcilla que existe en cada horizonte. La proporción en que están presentes
estos tres materiales se denomina textura.

La porosidad de los suelos, relacionada con la textura y estructura, es


otro de sus rasgos fundamentales, pues posibilita tanto la retención como
la circulación del agua que requieren los organismos vivos integrantes de
cada ecosistema (Morrás, 2008).

El perfil del suelo es el corte o sección vertical del terreno que revela
dicha sucesión (Casas et al., 2008; Morrás, 2008, ), como señala
Panigatti (2010), revela de modo irrefutable la participación de la
energía y la materia en los procesos de alteración, transferencia,
pérdida y ganancia de materiales en el suelo.

Los horizontes se difieren en una o más propiedades, tales como


color, textura, estructura, consistencia, porosidad y reacción.

La mayoría de los suelos tiene de tres a cuatro horizontes.


El horizonte 0 normalmente se observan restos de plantas y árboles en la
delgada capa superior, a veces no es bien visible. Es la parte más superficial y se
caracteriza por su alto contenido en materia orgánica o humus. Además está
repleto de vida microscópica, bacterias, hongos, algas e insectos.

El horizonte superficial A contiene la mayor parte de la materia orgánica del


suelo, lo cual le otorga su color oscuro característico. Aquí ocurren la mayoría
de los procesos biogeoquímicos tales como el crecimiento de la biomasa, la
descomposición de residuos orgánicos y liberación de nutrientes, la formación
de ácidos orgánicos, como el húmico y fúlvico, y reacciones de estos con los
minerales, entre otros.

El horizonte E, de color claro y textura suelta, que se genera en suelos


minerales cuando materiales arcillosos, hierro y aluminio son destruidos y
lavados hacia capas de mayor profundidad por el agua que se infiltra, también
llamada de percolación.

El horizonte B se encuentra el horizonte de máxima acumulación de material


disuelto o suspendido (como hierro o arcilla)

El horizonte C, que se ubica generalmente por encima de las rocas más


duras, pudiendo asimismo contener fragmentos de la roca subyacente.

El horizonte R, que consiste en la capa de rocas más duras del suelo o


roca madre.
[Link]
● 100 a 79: muy buena
productividad
● 59 a 40: buena productividad
● 39 a 20: regular productividad
● 19 a 1: baja productividad

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