Crecimiento
ESPIRITUAL
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TABLA DE CONTENIDO
CLASE 1 DIOS QUIERE QUE CREZCAMOS .……………………………………………..…..……………… 2
I. Dios quiere que crezcamos …..………………………………………...…….……………………. 2
I. Dirección del crecimiento del hombre basada en la vida de Jesús ,……………………… 3
CLASE 2 CRECIMIENTO HASTA ALCANZAR MADUREZ / …………..…….……………………………. 5
I. La dimensión del crecimiento ……….….……………………………….............................. 5
II. La manifestación del crecimiento ……….………………………………….……..….……....... 6
CLASE 3 OBSTÁCULOS Y FACILIDADES PARA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL …..…………. 8
I. Cosas que impiden el crecimiento ………………………………………………..……………... 8
II. Cosas que ayudan al crecimiento ……………..……………………………..……….…………. 9
CLASE 4 MOTIVACIONES HACIA EL CRECIMIENTO …………………………………….……………, 11
I. Metas de alcance inmediato ……..….……………………………………………..……………... 11
II. Metas de largo alcance ……..…………………………………………………….…………………. 12
CLASE 5 ELEMENTOS FORMATIVOS DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL ……….………….…….. 14
I. Entrega total a Jesucristo ……..…….……………………………………….…..……………….... 14
II. Entender y vivir bajo el ministerio del Espíritu Santo ……………………………………….. 15
CLASE 6 VERDADES FUNDAMENTALES DEL CRECIMIENTO …………………….……….……….. 18
I. La edificación del desarrollo espiritual ……..…….……………………..…...………………... 18
II. Las seis piedras fundamentales …………………………….………………….………;;;………. 19
CLASE 7 EVIDENCIAS DEL CARÁCTER MINISTERIAL CRISTIANO …………………….………….. 22
I. El carácter de Jesucristo formado en el creyente ……..…….……………………..…//…... 22
II. El ministerio de Jesús replicado por los discípulos ………………………………………..…. 24
CLASE 8 EVIDENCIAS DE TRANSFORMACIÓN ESPIRITUAL ………………………………………… 25
I. Desarrollar fuerza desde la debilidad …….…..…….……………..….....…..……………... 25
II. Vencer la duda y auto condenación ………………………………….….………………………. 19
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DIOS QUIERE QUE CREZCAMOS – CLASE 1
El crecimiento espiritual es una meta siempre vigente para todo creyente, pero especialmente para los líderes
que desean servir a Cristo. La meta es alcanzar “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef 4:13).
Si bien parece que ningún creyente puede alcanzar la plena semejanza de Cristo durante su vida terrenal, la
Biblia la coloca como meta para todos los seguidores de Jesús. Mejor es aspirar a una meta demasiado elevada
y ganar mucho, que ir tras una meta demasiado baja y ganar poco.
Delimitación de temas: Ilustraciones de crecimiento con énfasis en el crecimiento de Jesús y descripciones de
crecimiento natural.
Competencia específica: Desarrollar una estrecha cooperación con el Espíritu Santo en el crecimiento espiritual
y compartir la fe con otros. Demostrar con evidencias del crecimiento espiritual la creciente semejanza a Cristo
en el Carácter y Ministerio del Líder.
Propósito: Ayudar al discípulo a llegar a ser más semejante a Cristo y estimularlo para que ayude a otros a que
hagan lo mismo.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN
I. Crecimiento como propósito de Dios
II. La dirección del crecimiento basada en la vida de Jesús
OBJETIVO DE LA LECCIÓN
Mantener una comunión con Dios que haga crecer a semejanza de Cristo.
Entender mejor y ejecutar con mayor eficacia la parte humana en el crecimiento espiritual.
Relacionar tanto el proceso natural como el poder sobrenatural con el crecimiento espiritual.
Definir crecimiento espiritual.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Comunión, crecer, crecimiento, destino, dinámica, estatura, evaluación, madurez, perfecto, propósito, relación
I. Crecimiento como propósito de Dios
Desde el principio y a lo largo de toda la historia reflejada en las Escrituras, Dios ha manifestado su deseo de
elevar al ser humano.
a. En la creación
Para entender la importancia del crecimiento espiritual, debemos comprender las razones que movieron a Dios
a la creación del ser humano. ¿Por qué, después de haber creado todo, hizo Dios al hombre? ¿Exactamente qué
es lo que Dios esperará del hombre?
Luego de que Dios observó varias veces el proceso de la creación y contempló que su propia obra era buena, al
sexto día creó al hombre de acuerdo con lo planeado. El hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios (Gn
1:27). Entonces Dios pudo mirar de nuevo su obra y vio que era muy buena (Gn 1:31). La creación del hombre
completó el plan de Dios.
Dios creó al ser humano para establecer comunión con él. Le habla al hombre de diferentes formas a través de
la voz de la naturaleza o la creación. La primera forma de acuerdo con el Salmo 19, esa voz se escucha
claramente cada día. Salió su voz “por toda la tierra. ... y hasta el extremo del mundo” (Sal 19:4). De acuerdo
con Romanos la 1:20, el eterno poder y la naturaleza divina de Dios son evidentes en la creación. Por medio de
esta comunión el hombre podría crecer en Dios, glorificarlo y completar el propósito del Creador. Según
Eclesiastés 12:13, esto es la justificación de la existencia humana. “Temer a DIOS” significa respetarlo y
reverenciarlo; esto incluye adorarlo por el propósito que tuvo para con el hombre.
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b. De la caída a la redención
Al ceder ante la tentación, el hombre cayó en pecado y se vio imposibilitado de tener comunión con Dios y de
glorificarlo. Los pensamientos del hombre caído se alejan de Dios, sus deseos lo apartan de Dios, sus acciones a
menudo son ofensivas a Dios. El pecado arruinó al ser humano, impidiéndole tener una relación de intimidad
con Dios, lo que era justamente el propósito que tuvo Dios al crearlo. Romanos 8:29 nos enseña que en el plan
de salvación de Dios el hombre experimenta la transformación de su personalidad conforme a la imagen de
Jesucristo.
La rama teológica que trata del pecado – conocida como Hamartiología- explica pues que la semejanza del
hombre con Dios se perdió a causa de la caída. Pero por medio de Jesucristo, Dios quiere restaurar esa imagen
en el ser humano. Nos asemejamos a Dios a medida que crecemos en la imagen de Jesús.
c. De la redención a la madurez
La madurez puede definirse como ‘el estado de haber completado, por medio natural, el proceso de crecimiento
y desarrollo’. Los procesos naturales que llevan a la maduración pueden encontrar obstáculos o, al contrario,
pueden ser facilitados. El ministerio de la Iglesia es ayudar a todo creyente a volverse en una persona madura a
semejanza de Cristo (Ef 4:11-16).
La expresión en Efesios 4:13 que algunas versiones traducen como ‘personas Maduras’, es traducida en otras
versiones como ‘hombre perfecto’ (compare Mateo 19:21 y Filipenses 3:13 con Colosenses 1:28). Perfecto
significa completo, íntegro, terminado o consumado (Jn 19:30).
Entre más nos aproximamos a ser como Cristo, más cumplimos el propósito que Dios tiene para nuestras vidas
y más lo glorificamos. ¿Vemos ahora por qué es tan grande el deseo que Dios tiene que todo creyente crezca
espiritualmente, para que llegue a ser una persona integra a semejanza de Cristo? El crecimiento espiritual es la
meta más elevada que Dios espera ver alcanzada en la vida de todo discípulo.
II. La dirección del crecimiento basada en la vida de Jesús
a. El deseo por crecimiento en el ser humano
El hombre busca y anhela una satisfacción, pero solamente puede hallarla en plenitud cuando logra la comunión
con Dios. La personalidad humana solo puede adquirir su pleno desarrollo en una relación Dios-hombre que
corresponde al propósito de Dios para la humanidad. Nuestro espíritu humano es, originalmente, un reflejo de
la naturaleza divina prestado a la naturaleza humana. Solamente en nuestro espíritu podemos ser
verdaderamente semejantes a Dios. La imagen de Dios en el hombre radica en el espíritu y esto incluye la mente,
la elección, las emociones, etc. Donde esta imagen haya sido restaurada por el encuentro con Jesucristo, el
discípulo desarrolla un verdadero anhelo por descubrir su razón y propósito de ser.
b. Dirección del crecimiento en el ser humano
¿De qué manera puede una persona utilizar la fuerza de su deseo innato de crecimiento a favor de progresar
hacia adelante en Dios? Ese movimiento hacia delante es de carácter dinámico, eso es, que en el ser humano
obra una fuerza interior que le impulsa a movimiento. Dios ha colocado esta fuerza en el hombre, pero al mismo
tiempo Dios le permite al hombre escoger la dirección que habrá que darle a dicha fuerza
c. Dirección del crecimiento basada en la vida de Jesús
Ejercitar la fe en Cristo para cumplir el verdadero propósito de nuestro deseo de crecer, es la dirección correcta.
Jesús es el modelo de la correcta relación DIOS-HOMBRE. Su integridad fue el resultado de una vida vivida en
correcta relación con su fuente. Su vida, muerte y resurrección le abrieron al hombre el camino para cumplir
plenamente su propósito. Lo que el pecado le robó al hombre, Cristo se lo devolvió.
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Aun cuando Jesús es Dios e Hijo de Dios, lo que no es alcanzable para nadie, él puede ser nuestro modelo porque
es el ser humano que, en su humanidad y por voluntad propia, decidió vivir según el propósito de Dios en la
creación del hombre. Como seres humanos nacidos de nuevo, podemos seguirle a su ejemplo hasta alcanzarlo.
Dios nos ha provisto con recursos que nos ayudarán a hacer que nuestras vidas sean vidas verdaderamente
dinámicas. Tales recursos se manifiestan como dones, talentos, oportunidades, etc. Como discípulo, evalúe en
qué medida está utilizando los siguientes recursos para ayudarse a crecer espiritualmente.
USO
HERRAMIENTAS
MUCHO ALGO NADA
Estudio de la palabra de Dios
Oración
Asistencia a los cultos
Innato deseo de crecer
Fe
Obediencia a Dios
Predicación de la palabra
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CRECIMIENTO HASTA ALCANZAR MADUREZ – CLASE 2
¿Recuerda usted alguna vez en que agradó a sus padres o autoridades con una clara evidencia de crecimiento?
Dios desea que maduremos para que podamos tener comunión con Él a Su agrado. Tenemos que crecer para
cumplir el propósito que Dios tuvo al crearnos a Su imagen. Es posible que el ‘crecer como creyentes’ sea algo
difícil de entender y que surjan preguntas sobre los aspectos que tienen que ver con el crecimiento espiritual.
Jesucristo es la principal ilustración de madurez espiritual en toda la Biblia: leemos de él que tomó la forma de
siervo y obedeció al Padre a la perfección, se humillo así mismo hasta la muerte en la cruz
Delimitación de temas: La Biblia como fuente de aprendizaje sobre crecimiento espiritual, enseñanzas de Jesús
por medio de parábolas, figuras de las experiencias comunes y corrientes que ilustren el crecimiento espiritual,
Competencia específica: Descubrir que las normas bíblicas para el crecimiento son claras y se relacionan con
cada uno de nosotros.
Propósito: Definir claramente el crecimiento y la madurez espiritual en términos de metas que se puedan lograr.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN
I. La dimensión del crecimiento
II. La manifestación del crecimiento
OBJETIVO DE LA LECCIÓN
Identificar cuatro maneras según las cuáles Jesucristo es una meta realista para el crecimiento espiritual.
Explicar una forma práctica según la cual todo creyente puede semejarse a Jesús.
Experimentar el crecimiento personal hacia la semejanza de Jesús.
Reconocer la fuente principal del crecimiento espiritual del creyente.
Entender la importancia de la cooperación del creyente con Dios en el proceso de crecimiento espiritual.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Imagen, semejanza, mente, sociedad, adúltero, homosexual, arquitecto, convicción, cultivar, infantil, artesano
I. La dimensión del crecimiento
a. Fijar una meta hacia la cual crecer
En Efesios 4:13 vemos que Dios quiere que todos llegaremos “a una humanidad perfecta”, es decir que seamos
‘personas maduras’. La expresión en idioma original significa ‘hombre completado hacia dentro’, lo que describe
a una persona plenamente crecida o desarrollada en su carácter y personalidad. Esta madurez tiene como
medida la dimensión de Jesucristo. La palabra ‘estatura’ habla de la altura o cualidad lograda por el crecimiento.
En su naturaleza humana, Jesús tuvo que crecer al igual que todos nosotros. A esto se refiere, entre otros,
Hebreos 5:8 al citar “Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer…”. Puesto que Jesús como
ser humano mantuvo siempre una perfección espiritual, es el modelo ideal para nuestro crecimiento en todas
las áreas de la vida (2 Co 5:21). El querer parecernos a Cristo es una meta realista para nuestro crecimiento
espiritual.
Es por esto por lo que a Jesús se le menciona muchas veces como ‘Hermano’ (Heb 2:11-12,17) en alusión al papel
tan importante que juega en una familia el hermano mayor a través de la influencia que ejerce sobre los
hermanos menores, siendo el primero que debe ‘madurar’ en la familia.
b. Observar el crecimiento de Jesús
Jesucristo debe ser nuestro ejemplo y su estatura nuestra meta. Podemos ver por la Biblia que Jesús Creció o
maduro en cuatro áreas específicas. A medida que aprendemos más detalles sobre la vida de Jesús entendemos
mejor la meta y el propósito de nuestra propia madurez. Es como dice 2 Pedro 3:18: que debemos crecer “en el
conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”. En Lucas 2:52, el autor describe las cuatro áreas básicas en las
cuales creció Jesús.
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1. Madurez física. El desarrollo físico en el creyente implica la conducta del cuerpo de una manera que agrade
a Dios. Los siguientes pasajes bíblicos nos ayudan a entender esta área y formar hábitos físicos que coincidan
con nuestra condición de seguidores de Cristo. (1Ts 4:3-8; 1Co 6:9-15, 18-19; 1Ti 4:8; Gá 6:7-8).
2. Madurez mental. ¿Se ha dado cuenta de cuán difícil resulta mantener la mente bajo control? No es extraño
que Pedro les dijera a los creyentes “dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio”
(1P 1:13). En realidad, se puede constituir un pecado el permitir que la mente imagine y se goce en cosas
malas. Según estos textos tanto la mente como los pensamientos que son su fruto deben ser controlados
con madurez (1P 1:13; Mr 7:18-23; Pr 23:7; 2Co 10:4-5). Una lectura cuidadosa de Romanos 12:1-2 nos dice
que debemos “Comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Debemos procurar
por nuestra propia voluntad conocer la voluntad de Dios y saber lo que Él quiere que vivamos.
3. Madurez social El desarrollo espiritual también compromete el aspecto social. Existen muchas áreas de
nuestra experiencia social: familia, amigos, matrimonio, relaciones con el gobierno, vecinos, etc. Tenga en
cuenta lo que dice la Biblia sobre el aspecto social de nuestra vida (Sal 101; Stg 4:4-5).
Efesios 5 inicia exhortando a una conducta sin tacha (v. 1), luego menciona las maldades que no se deben
cometer (vv. 3-5); el verso 11 hace énfasis en la forma de reaccionar ante las situaciones indignas y
despreciables que hace la gente no creyente y termina con instrucciones sobre piedad y santidad en las
relaciones matrimoniales (vv.21-33).
4. Madurez espiritual El discípulo seguidor de Jesús debe escoger hábitos, pensamientos y relaciones que le
ayuden en su esfuerzo por alcanzar la madurez espiritual. EL creyente en cuerpo, alma y espíritu tiene una
meta y esta es lograr la madurez y comunión con Dios, con el único motivo de darle gloria al Señor.
c. Aprender de la imagen de Jesús
La pregunta que surge es ¿cómo puedo parecerme a Jesús? Esta pregunta se presenta cuando recordamos que
Jesús siendo Dios se encarnó, pero fue perfecto en su naturaleza humana. La respuesta es simple, pero
importante: “Es en el papel de siervos en que nos semejamos a Jesús”.
¿Entendemos ahora por qué Pablo, Santiago, Judas y otros se identificaron a sí mismos como “siervos de
Jesucristo”? Esa es la forma para llegar a semejarnos a Jesucristo. Aceptamos una relación de obediencia a un
Señor, Jesucristo. Jesús se convierte en nuestro amo, y nosotros, siervos amantes, entregados a su voluntad.
Nuestra meta es parecernos a Jesús y ver restaurada nuestra comunión con Dios.
II. La manifestación del crecimiento
a. Crecemos en una familia
El ser humano recién nacido requiere gran dosis de cuidado. Como líderes y siervos de Jesucristo, vemos en
nuestra propia persona y en otros cómo puede crecer un creyente recién nacido de una infancia a un pleno
crecimiento espiritual. Un nuevo creyente ha nacido de nuevo (Juan 3:3). La palabra se refiere a él como un ‘niño’
que debe alimentarse espiritualmente para crecer de la infancia a la madurez. En Juan 3:3-6 el Señor Jesucristo
describe la fuente que genera y alimenta el crecimiento. No es nadie menos que el mismo Espíritu de Dios.
Podemos ver en 1 Juan 2:12-13 que las etapas y situaciones en el crecimiento espiritual son distintas. Los niños
reciben perdón de pecado, los jóvenes realizan un acto sobresaliente en su victoria contra el mal y los padres
conocen mejor a Dios que los demás. Los niños son los más dependientes, los jóvenes son los más activos y los
padres han alcanzado mayor conocimiento de Dios y de Su propósito. Los tres aspectos más importantes del
crecimiento espiritual son:
alcanzar un más alto nivel de conocimiento de Dios,
aceptar mayores responsabilidades y
realizar deberes más significativos.
Crecer implica también dejar atrás aquello que ya no cabe para la nueva dimensión. El líder que crece
espiritualmente debe abandonar las cosas infantiles para alcanzar mayor estatura.
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b. Crecemos como edificio de Dios
Es posible que cuando vemos que un edificio se levanta nos preguntemos qué tan alto será o si esté construido
con el mejor material. Sin duda será necesaria la habilidad y fuerza de obreros especializados. La perfección de
un edificio demuestra que fue edificado ajustándose estrictamente a los planos del proyecto. Algunos edificios
son construidos rápidamente, con menor capacidad y con materiales de menor calidad. Son menos resistentes
y la diferencia se puede ver a primera vista. ¿Qué se hará de tales otros edificios a lo largo del tiempo?
Fundamento y edificio. En 1 Corintios 3:9-12 Pablo da un énfasis muy especial a tres cosas: a) el edificio de
Dios b) El fundamento del edificio de Dios c) los materiales para el edificio de Dios. Se debe prestar atención
a la diferencia que existe entre los materiales que se pueden usar para la construcción de este edificio sobre
el fundamento.
La construcción del edificio de Dios Todos los días debemos escoger cómo y qué edificar. El fundamento no
puede variar. Es Jesucristo, el único fundamento en el plan de Dios para lo que debe ser nuestro edificio
cristiano. Las correctas actitudes, hábitos, palabras y carácter que Dios delineó como identidad de un
creyente maduro corresponden a lo que Jesús modeló en su vida humana. Cuando edificamos según sus
especificaciones, el edificio será magnifico y duradero, de lo contrario el edificio no soportará el fuego y se
caerá.
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OBSTÁCULOS Y FACILIDADES PARA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL –
CLASE 3
¿Con cuál de las siguientes imágenes de crecimiento se identifica? Un hijo en crecimiento; un valioso terreno
cuidadosamente cultivado; o un inmenso edificio en construcción. Cada una de estas ilustraciones describe
notables oportunidades o amenazas potenciales de desarrollo espiritual.
Delimitación de temas: Mostrar a la luz de la palabra cosas que demoran o suspenden el crecimiento espiritual.
Usar la voluntad para provocar un cambio.
Competencia específica: Conocer los elementos que pueden ayudar al proceso Espiritual de crecimiento,
cooperando con el Espíritu.
Propósito: Producir en el discípulo el deseo de estar junto a Cristo y hallar el estímulo que ayuda al crecimiento.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:
I. Cosas que impiden el crecimiento
II. Cosas que ayudan al crecimiento
OBJETIVO DE LA LECCIÓN:
Reconocer las diversas formas en que puede ser impedido u obstaculizado el crecimiento espiritual.
Entender plenamente el papel que juega el Espíritu Santo en el desarrollo espiritual.
Describir la relación existente entre el Espíritu Santo y el espíritu del creyente en el desarrollo del fruto del
Espíritu.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Automático, impedimento, impedir, negligencia, racional, tamizar
I. Cosas que impiden el crecimiento
Hay enemigos del crecimiento natural. La Biblia es clara en cuanto a ciertas afectaciones que impiden el
crecimiento. En la infancia se enseña a los niños cuales son las cosas que causan daño, indicando que cosas se
deben evitar por ser peligrosas como algunas plantas y animales. Tendremos que aprender también a identificar
ciertas cosas que impiden o estorban el crecimiento espiritual.
a. Incorrecta regulación del tiempo
Según Hebreos 5:12, ¿qué es lo que causa una condición de retardo espiritual? Es muy importante la regulación
del tiempo. No solo debe preocuparnos hacer lo correcto, sino que también es importante hacerlo en el
momento apropiado. Una incorrecta regulación del tiempo no solo se refiere a acciones apresuradas, sino
también a condiciones retardadas. Por eso el texto de Hebreos 5:12 nos muestra la condición espiritual
retardada, debido a la falta de aplicación del conocimiento de Dios hacia un permanente progreso espiritual.
Hay dos clases de tiempo. Los griegos, en cuyo idioma se escribió gran parte del Nuevo Testamento, pensaban
en el tiempo de dos maneras:
1. Cronos. Significaba para ellos una sucesión de minutos, horas, días. Es el tiempo que se puede nombrar en
forma de fecha y señalar en un calendario.
2. Kairós. Se refería a periodos críticos, estos periodos incluían tiempos tan importantes como crecer,
examinarse y otras experiencias de la vida del hombre.
En el proceso de crecimiento espiritual, ambas ideas de tiempo cobran importancia. Dios espera ciertas cosas
de nosotros basado en el tiempo en que hemos llegado a ser creyentes. También está a cargo de nuestros
tiempos de crisis. Eclesiastés 3:1-8 nos habla al respecto del control de Dios de los tiempos y de las sazones.
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A menudo, la Biblia habla del tiempo como cumplido o maduro. Efesios 1:10 es un ejemplo: “. . . Reunir todas
las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como
las que están en la tierra.”
Dios le dio permiso a Satanás para probar a los discípulos, de la misma manera que se le concedió probar a Job.
(Job 1:6-12). El objeto de la prueba en la figura de Lucas (Lc 22:31) fue examinar a los discípulos pasándolos por
un tamiz, específicamente a Pedro. En los siguientes versículos vemos que Jesús oró por Pedro en su momento
kairós, para que pudiera salir a salvo; no solamente para sobrevivir, sino para salir fortalecido y poder fortalecer
a sus hermanos.
Dios permite y dispone tiempos de presión y tiempos de crisis que son oportunidades (kairós) para crecer hacia
la madurez cristiana.
b. Incorrecto ejercicio de la voluntad
Si la madurez se produjera en forma automática ¿para que esforzarnos en alcanzarla? Dios dispone de la crisis,
pero a cada uno le toca decidir cómo responder a ella. Cuando Dios creó al hombre le proveyó voluntad. Este es
el más elevado aspecto del espíritu humano. Dios ha escogido y decidido no violar los derechos de esta cualidad
que nos otorgó.
La traducción literal de Hebreos 5:11 es “han llegado a ser perezosos” indica un proceso, da a entender que no
siempre los hebreos eran torpes, lentos y duros de mover. El adjetivo griego nothrós tiene la connotación de una
lentitud causada por flojera y negligencia. Una traducción libre diría: ‘existen muchas cosas que no se les puede
explicar porque ustedes se han vuelto lentos y pesados’. Vemos que los destinatarios de la carta tenían la
facultad de escoger, que estaba involucrada la voluntad. En cierta medida parece lógico afirmar que los
creyentes son maduros en la medida que desean serlo. Dios provee la escuela, pero somos nosotros los que
decidimos si hemos de aprender o no.
c. Dieta deficitaria
Observando Hebreos 5:12, si los creyentes estuvieran progresando serían capaces de ser maestros. No estaban
en condiciones de ingerir comidas solidas (digerir directamente la verdad), sino que tenían que tomar leche
espiritual (alimento pre digerido). Para poder crecer, el creyente debe pasar de la leche al alimento sólido. La
enseñanza total de la doctrina cristiana no es algo fácil de entender, no puede ser captada ni aprendida en un
solo día; es necesario que haya buena enseñanza, es decir, buena alimentación solida espiritual para que la dieta
del creyente sea adecuada. Para el creyente alimento sólido significa:
1. Avanzar de principios básicos a conceptos más difíciles
2. Aprender a distinguir la diferencia entre el bien y el mal
3. Aceptar responsabilidades
4. Formar el carácter cristiano en su vida.
II. Cosas que ayudan al crecimiento
Mientras el crecimiento espiritual tiene sus limitaciones y sus enemigos dentro del ámbito humano, Dios ha
previsto lo que verdaderamente puede favorecernos para crecer.
a. El Espíritu Santo es nuestro ayudador
Es importante entender de qué manera el Espíritu nos ayuda a crecer. Así como los padres ayudan a los hijos a
crecer, enseñándoles a caminar y a hablar, los ayudan pacientemente a madurar. De manera similar, el Espíritu
Santo es el adiestrador en la vida del nuevo creyente. El apóstol Pablo explica este proceso en 1 Corintios 2. El
Espíritu Santo nos revela los propósitos de Dios para el ser humano.
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El Espíritu Santo viene para ayudarnos a conocer todo lo que proviene de Dios. El Espíritu Santo está para
ayudarnos a crecer hasta alcanzar la madurez plena. Pacientemente trabaja con nosotros en la prosecución de
esta meta.
Cuando Jesús retornó al Padre prometió que enviaría otro consolador. La palabra ‘otro’ (Juan 14:16) significa
uno tal como el propio Jesús. Esta es una importantísima promesa y debe ser estudiada cuidadosamente. El
término ‘consolador’ o ‘ayudador’ significa ‘uno que actúa a nuestro lado para ayudar’.
Jesús envió el Espíritu Santo a la iglesia para que el Espíritu nos enseñe y para que nos guie “a toda la verdad”
(Juan 16:13). Él nos introducirá en la semejanza de Jesucristo para que en esta semejanza cumplamos el
verdadero destino del hombre. El Espíritu Santo nos guía a la semejanza de Cristo, de tal modo que como sus
siervos podamos ser un cuerpo que reflejemos la imagen de Cristo en la tierra.
b. El Espíritu Santo obra por medio de nuestro espíritu
El Espíritu Santo actúa por medio del espíritu del hombre, y esta es la más elevada naturaleza del hombre. El
espíritu hace del hombre un ser totalmente diferente a todos los demás seres creados. Se distingue por la
personalidad y tiene la capacidad de pensar racionalmente. La voluntad es la facultad que tenemos de escoger
o tomar decisiones. Dios le asigna al hombre una parte decisiva en la determinación de lo que habrá de ser. El
espíritu del hombre se torna un campo de batalla cuando el hombre rehúsa permitir al Espíritu de Dios dirigir su
vida.
Gálatas 5:19-23 describe nuestra vida cuando cada una de las dos fuerzas opuestas mencionadas en Gálatas 5:17
controla la situación. La naturaleza humana corrompida produce vidas como las descritas en los versículos 19-
21. Pero cuando el Espíritu Santo controla el espíritu del hombre, produce un estilo de vida totalmente distinto.
Debemos rendir nuestro espíritu – personalidad, intelecto, capacidad y voluntad- al Espíritu Santo, Dios en
nosotros. Gálatas 5:25 dice “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
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MOTIVACIONES HACIA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL - CLASE 4
Crecer es una tarea emocionante y difícil. Un niño a quien la madre ayudó a plantar unas semillas, porque la
mamá quería que experimentara el proceso de crecimiento le dijo un día: “¡Mamá, mi semilla no quiere crecer!
¡Todos los días la saco para verla y no está creciendo!” No es de extrañar porque muchas veces somos iguales a
este niño. EL crecimiento requiere tiempo, dieta apropiada y buena tierra. Para el creyente, la tierra es nuestro
espíritu humano y nuestra voluntad. Si cooperamos con el Espíritu Santo, nuestro crecimiento será natural y
continuo.
Delimitación de temas: Conocer cuáles son los incentivos que la Biblia provee para el desarrollo espiritual;
ejemplos de incentivos que son recompensas que se logran al comenzar a crecer; ejemplos de lo que se recibe
después de una paciente espera.
Competencia específica: Descubrir y entender algunas de las recompensas bíblicas para los que se desarrollan
y crecen espiritualmente.
Propósito: Lograr a identificar las motivaciones para el crecimiento espiritual y distinga razones de crecimiento
basadas en la vida humana y eterna.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:
I. Metas de alcance inmediato
II. Metas de largo alcance
OBJETIVO DE LA LECCIÓN:
Señalar algunas de las responsabilidades de los creyentes a la luz del tribunal de Cristo
Motivarse a crecer espiritualmente de manera sostenida.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Asemejar, asunto, buscar, ciclo, equipar, eventual, intento, judicial, opción, último
I. Metas de alcance inmediato
La Biblia presenta un panorama balanceado de las cosas que se relacionan con el cielo y las que se relacionan
con la tierra. La Biblia habla tanto del aquí y ahora como del allá y después. Crecer en Cristo ofrece maravillosas
e inmediatas recompensas. El Espíritu Santo nos las presenta como incentivos que impulsarán nuestra vida
hacia metas en Dios.
a. Aspirar al crecimiento
Todo individuo quiere crecer tanto como sea posible. Llegar a la adultez representa para la persona la
independencia. Es una etapa de deberes y privilegios adicionales. La edad adulta espiritual representa un
verdadero y real incentivo para el crecimiento espiritual. El deseo de ser adultos y el temor de no crecer deberían
obligarnos a tomar varias e importantes decisiones. Debemos estar dispuestos a separarnos y abandonar los
hábitos, el lenguaje y el comportamiento infantil. Jesús elogio un espíritu ‘infantil’. Pero hay una gran diferencia
entre ser infantil, es decir ‘sin malicia’ y enseñable, como lo quiere Jesús y ser aniñado (Mt 18-2:5).
1 Corintios 13:11 nos invita a dejar atrás el lenguaje, los pensamientos y la mentalidad infantil. La manera de ser
infantil se manifiesta principalmente en las exigencias y demandas para que los demás hagan cosas para
nosotros. Esa actitud revela egoísmo en lugar de preocupación por los otros; es siempre pedir en vez de dar.
Debemos crecer a un nivel más elevado de conocimiento: la comprensión. Comprender significa avanzar más
allá de la simple memorización para poder aplicar conocimiento y verdad en el diario vivir de nuestra existencia.
En 1 Corintios 14:20 Pablo les dice a los creyentes que sean “maduros en el modo de pensar”. Es decir, el
lenguaje, el razonamiento y el pensamiento reflejan el grado de madurez que se alcanza. Es tiempo de
reflexionar sobre qué grado de madurez se ha alcanzado en esas áreas de la vida.
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Existen tres grandes anhelos para nuestro crecimiento espiritual:
Nuestro Padre celestial desea que alcancemos plena madurez espiritual como hijos, como resultado de que
Él pueda tener una relación más estrecha con nosotros.
El segundo deseo presenta el apóstol Pablo y éste tiene que ver con la iglesia y sus dirigentes. En Colosenses
1:28 el apóstol exhorta a predicar a Cristo amonestando y enseñando a todos en sabiduría para presentar
perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.
Debido a la necesidad de crecer, la gente desea su propio desarrollo espiritual. La madurez es la terminación
del crecimiento, debemos buscar ansiosamente el desarrollo espiritual para poder realizar tareas especiales
y recibir privilegios que requieren madurez espiritual.
b. Conocer el bien y el mal
Al crecer aumenta la capacidad de usar el buen juicio. Este tipo de desarrollo nos ayuda a distinguir entre lo
correcto y lo incorrecto. Para los creyentes que no crecen hay un peligro concreto cuando leen y escuchan falsas
enseñanzas y debido a la inmadurez no se dan cuenta de su falsedad. A Satanás le resulta fácil confundir a los
creyentes aniñados.
El creyente debe tener claro el cómo y por qué recibe instrucción espiritual. Una de las peores consecuencias de
la inmadurez es que hace perder importantes mensajes de crecimiento. La carta a los Hebreos tuvo como
destinatarios a gente que corría un grave riesgo, estaban perdiendo su camino espiritual. Había un mensaje que
podría haberles ayudado mucho, pero su inmadurez impedía que lo recibieran.
¿Ve ahora por qué se debe aspirar a crecer en la capacidad de conocer la diferencia entre el bien y el Hebreos
5:14 dice que es por medio de la práctica o la ejercitación que se adquiere la capacidad para discernir el bien del
mal.
II. Metas de largo alcance
La Biblia no sólo enseña claramente las metas inmediatas sino también las metas mediatas para el crecimiento
espiritual. El apóstol Pablo testifica sobre el aspecto de la distancia en el proceso de crecimiento espiritual. “He
peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” (2Ti 4:7).
Pablo ve la vida cristiana como una carrera. Ve la necesidad de no perder de vista la meta. Así como los atletas
se entrenan para una competencia física, los creyentes debemos entrenarnos para alcanzar la más distante
meta de una vida piadosa que requiere un gran desarrollo espiritual.
a. Semejarse a Jesús
Otra meta es parecernos cada vez más a Jesús. El creyente debe tener un deseo inmediato para esto. Esta
particular meta del desarrollo espiritual es un proceso que dura toda la vida. Esta es una obra del Espíritu Santo
de Dios. El creyente debe decidir permitirle al Espíritu Santo que le controle su personalidad, emociones,
intelecto y voluntad. El Espíritu nunca cesa en su tarea de lograr la madurez del creyente obediente para
semejarlo cada vez más a Cristo.
Semejarnos a Jesús es una importante meta, pues Él nos amó y compró nuestra libertad con su sangre.
Conocerlo y semejarnos a él es la meta de todos los días, hasta el final de nuestras vidas.
b. Ser útiles
La semejanza al Señor Jesús se manifiesta también en el servicio. El ‘ser útil’ puede ser clasificado como una
meta algo distante. Pero ¿no es ser útiles a Dios una meta inmediata? En un sentido, el creyente esta siempre a
disposición de Dios, pero la meta debería enfocarse como ‘ser cada vez más útil’. La vida cristiana desde un
comienzo es una vida de servicio, pero a medida que maduramos, nos preparamos para mayores
responsabilidades.
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13
c. Estar preparado para la prueba final
Hay un gran incentivo para la maduración del creyente que rara vez se menciona. Es el juicio de Dios a los
creyentes. Nuestro instructor celestial nos ha dicho con toda claridad cuáles son los requerimientos y nos ha
anunciado el tiempo y el tipo de examen. Es importantísimo que los creyentes de hoy tomen en cuenta estas
verdades, pues afectan las prioridades, motivaciones y la vida cristiana en todo aspecto.
En pasajes como Romanos 14:10-12 o 2 Corintios 5:9-10 se describe este evento tan significativo. Observemos
atentamente las siguientes expresiones: en Romanos 14:10-12 “Cada uno de nosotros” deberá comparecer en
este juicio y “dará a Dios cuenta de sí”. En 2 Corintios 5:8 “confiamos”; versículo 9 “procuramos”; versículo 10
“es necesario que todos nosotros comparezcamos”. Estos son los pronombres de la familia de Dios. No se trata
de ‘ellos’ sino de ‘nosotros’. Son pronombres utilizados con referencia al cuerpo de creyentes.
Debemos eliminar toda interpretación errónea sobre esta evaluación. Este tribunal nada tiene que ver con
nuestra salvación. En realidad, es un asunto familiar. La palabra griega ‘bema’ que describe este evento tan
significativo hace referencia a una plataforma elevada como la que ocupaban los jueces deportivos en las
competencias griegas y desde la cual observaban a los contendientes y premiaban a los ganadores. Ese asiento
era conocido como ‘asiento de la recompensa’ y nunca tuvo la connotación de una decisión judicial. No será un
lugar donde entra en juego la salvación del creyente. Es un lugar de inspección, examen, recompensa y pérdida,
sobre la base de la vida construida en la tierra.
Todo creyente es llamado para ser semejante a Cristo. Jesús vivió su vida en acuerdo a la voluntad del Padre y
halló completo gozo en ese cumplimiento. Tomó sobre sí mismo la forma de siervo. Los creyentes son llamados
a semejarse a él, a ser sus hijos y siervos. Vemos que este bema será el juicio del nivel de servidumbre que
alcanzaron los creyentes bajo el señorío de Cristo (Gá 6:7-8; 2Co 9:6; Ef 6:5-8; Col 3:23-25).
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ELEMENTOS FORMATIVOS DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL – CLASE 5
El desarrollo espiritual constituye una meta para el creyente. La Biblia nos provee muchas motivaciones que son
útiles para crecer. El crecer en Cristo nos capacitará para asumir privilegios y responsabilidades propios de la
edad adulta. La madurez evitará que seamos llevados de acá para allá como si fuésemos niños. El creyente en
proceso de crecimiento debe tener clara conciencia del examen final que deberá rendir ante el Señor.
Delimitación de temas: El problema que se presenta en el desarrollo espiritual consiste en alcanzar metas. Los
creyentes deben llegar a ser un gran edificio de Dios, un fructífero campo de labranza, y no se logra sin trabajo.
Competencia específica: Conocer los pasos prácticos para el logro de las metas establecidas en el desarrollo
espiritual.
Propósito: Comprender las acciones y actitudes humanas que Dios puede utilizar como instrumentos para
hacernos alcanzar la ansiada semejanza con Su Hijo.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:
I. Entrega total a Jesús
II. Entender y vivir bajo el ministerio del Espíritu Santo
OBJETIVO DE LA LECCIÓN:
Describir las respuestas humanas necesarias para desarrollar en el creyente el crecimiento espiritual.
Explicar de qué manera el estudio bíblico y la oración ayudan a desarrollar el carácter cristiano en el creyente.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Arma, auditorio, dirección, excelencia, herramienta, interacción, lente, notable, obvio, vital, respuesta
I. Entrega total a Jesucristo
El nuevo nacimiento se produce por intervención del Espíritu de Dios. Esto no sucede sin antes creer y confiar
en Jesucristo como Salvador. En el original griego, kyrios es el vocablo que se traduce como ‘Señor’. La palabra
se empleaba para designar dignatarios de alta jerarquía. La palabra kyrios significaba el rey absoluto, el
gobernante de autoridad indiscutida. Es por esto por lo que es tan significativo que los creyentes seguidores de
Cristo puedan decir “Jesús es Señor” (Fil 2:10-11). Con esto se da a entender que Jesús es rey, amo y gobernante.
Esta posición de preeminencia significa que nuestros deseos, relaciones y nuestra propia vida han de ocupar un
lugar secundario. Jesús se transforma en un lente a través del cual contemplamos nuestro mundo y nuestra vida
personal (Mt 28:18).
a. Crecimiento por el estudio bíblico, la oración y el modo de vivir
El crecimiento espiritual está en relación directa con el tiempo que hemos dedicado a la palabra de Dios. La
Biblia es el mapa, la guía del viajero, la armadura, el alimento diario.
La palabra de Dios señala la manera de purificar nuestras vidas. Y esto es de gran importancia para nuestro
crecimiento. De una manera sencilla y fácil de entender es que la palabra de Dios nos guardará de pecar porque
comprendemos que, si pecamos, nos apartaremos de Dios (Heb 4:12). Al mismo tiempo, la Biblia nos muestra
cómo podemos regresar a una vida agradable a Dios y volver a tener comunión con Él. En breve, la palabra de
Dios nos dará directivas para nuestra manera de vivir (Sal 119:105).
El poder espiritual de la oración. Dios ha dispuesto que el hombre se pueda comunicar con Él. Esto es un
privilegio y una gran responsabilidad. Tener una audiencia con el Rey es una prerrogativa que gozan los
creyentes por medio de la oración. Es de gran importancia comprender que las oraciones tienen claros efectos
positivos en la vida (Lc 18:1). Orar es un excelente sistema a disposición del creyente para madurar. Estar con el
Padre frecuentemente en oración, ayuda a crecer cada día más a semejanza a Él. El creyente ora al Padre en el
nombre de Jesús por medio del Espíritu Santo.
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Si queremos ser utilizados por Dios, debemos aprender la lección de la oración (Hch 4:29-31). Y es una lección
que se aprende por práctica más que por estudio. El Espíritu Santo nos enseña a orar. No debe preocuparnos
cuánto sabemos o cuán poco sabemos respecto a orar (Ro 8:26). Se debe empezar a hacerlo y convertirlo en
una práctica diaria.
b. Reconocer nuestra condición de siervos bajo el señorío de Jesucristo
La vida consecuente por amor al Señor
Para vivir como conviene a creyentes, debemos reconocer y ser consecuente en conducirnos como siervos
amorosos de Cristo. Es relevante la palabra ‘consecuente’. Transmite el sentido de ‘estar en acuerdo’ o ‘estar en
armonía’. Nuestra conducta no puede ser consecuente, a menos que coincida con lo que profesamos como fe
en Jesucristo. Debemos vivir en acuerdo a lo que enseñamos. Tenemos que probar por nuestra forma de vivir la
fe que predicamos.
En Colosenses 1:9-14, Pablo explica cómo la búsqueda de conocer la voluntad de Dios (“seáis llenos del
conocimiento de su voluntad”) produce madurez (“en toda sabiduría e inteligencia espiritual”) y tiene el
propósito de conducir a una vida agradable a Dios que tiene beneficios tanto inmediatos (“os ha librado de la
potestad de las tinieblas”) como eternos (“trasladado al reino de su amado Hijo”).
La expresión “agradándole en todo”, significa hacer aquello que el Señor quiere que hagamos. Pero los siervos
realmente amantes viven de manera distinta: se percatan de lo que deberían hacer y lo hacen antes de recibir la
orden de hacerlo. De esta manera su vida demuestra a carta cabal que son sinceros cuando declaran que
“Jesucristo es mi Señor”.
La vida consecuente en santificación
Otro aspecto de una vida consecuente se refiere a la santificación. El capítulo 6 de Romanos tiene relevancia en
este tema. El pensamiento que encierra este capítulo es que, puesto que Dios nos ha salvado por su gracia y
misericordia, no debemos vivir de manera pecaminosa. Más bien, debemos vivir como muertos a nuestros
antiguos deseos pecaminosos.
Una manera para mantenernos puros y consagrados es tener clara conciencia de los pecados de nuestra vida. El
Espíritu Santo no falla al censurar a los creyentes cuando pecan. Los creyentes responden de distinta manera a
las censuras del Espíritu. Porque el Espíritu Santo nunca deja de querer convencernos de culpa y pecado (Jn
16:8), pero a veces permitimos que el orgullo, el egoísmo y todo tipo de excusas nos cubran de los rayos de la
convicción (1Jn 1:10).
¿Cómo se relaciona el pecado, en la vida del creyente respecto a su crecimiento en Cristo? Impide el crecimiento,
bloquea el camino al desarrollo espiritual. Si hemos de ser consecuentes y si hemos de practicar lo que
enseñamos, debemos apartarnos totalmente del pecado. Una vida pura y consagrada es esencial al crecimiento
espiritual.
II. Conocer y entender los ministerios del Espíritu Santo
a. Crecimiento en la comprensión de la verdad de Cristo
El crecimiento del creyente es espiritual porque el hombre es también un ser espiritual. En el espíritu es donde
hallamos la imagen o semejanza de Dios. El hombre solo puede adorar a Dios por medio del espíritu y la verdad
de su propio ser. Jesucristo solo puede ser revelado y glorificado por medio del Espíritu Santo, y solamente por
ese mismo Espíritu puede el hombre crecer espiritualmente. Juan 16:8 nos dice que el Espíritu Santo convencerá
a los hombres que están equivocados con respecto al concepto de pecado, al significado de justicia y al juicio de
Dios.
En Juan 16:13-15, Jesús mismo señala dos ministerios del Espíritu Santo para con el creyente y también aclara si
contenido y propósito:
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La dirección hacia la comprensión de la verdad. Nos da a entender que se trata no de un evento único en el
cual un creyente reciba toda la revelación de Dios, sino de un proceso progresivo, un crecimiento paso a paso
que experimentan los que perseveran en ser guiados por el Espíritu Santo.
La dirección hacia la comprensión de su presente visto desde el futuro. Ni a los discípulos de Jesús, ni a los
tantos que vivían después, ni a nosotros en nuestro tiempo, fue dado vivir una vida sin problemas, aflicciones
y tristezas. Es a través del Espíritu Santo que se genera la certeza de un futuro enteramente definido para el
bien nuestro a pesar de las vivencias negativas del presente (Ro 8:16-18).
El contenido de la verdad transmitida por el Espíritu Santo. Todo lo transmitido por el Espíritu Santo trata
de ahondar en el significado de la persona de Jesucristo. La personalidad inagotable de Jesús, Hijo de Dios y
primer hombre perfecto por querer agradar a Dios por encima de todo, abarca toda la enseñanza necesaria
para el crecimiento espiritual de sus seguidores.
El propósito del ministerio del Espíritu Santo. No tuviera validez alguna ni significado alguno para el
creyente sin el propósito declarado: glorificar a Jesús, y con ellos, glorificar al Padre (Jn 16:14-15). Si el Espíritu
Santo logra su propósito en nosotros, todo lo nuestro -persona, vida, actitudes y acciones- también
glorificarán al Señor.
b. Crecimiento en la relación con otros creyentes
El creyente individual no crece solo. El creyente necesita que otros le ayuden a crecer. Necesitamos la comunión,
el estímulo y la contribución de los demás. Dios creó en el ser humano la necesidad de tener comunión unos con
otros y comunión con El.
Es maravilloso cuando hay muchos creyentes en el vecindario donde vivimos. Es agradable cuando se reúnen
muchos creyentes, pero el Señor dejó una magnifica promesa aun para reuniones muy reducidas de creyentes
(Mt 18:20). Cuando lod creyentes oran y trabajan juntos para Cristo, multiplican su eficacia (Sal 133:1).
El Espíritu Santo apartó a ciertas personas para el ministerio y el testimonio en los primeros días de la iglesia
(Hch 13:2), y la razón de juntarlos de a dos o tres es obvia: cuando los creyentes están juntos se apoyan
mutuamente, se estimulan, se alientan y se protegen y así crecer de conformidad con la palabra y la capacidad
de extender el mensaje del Evangelio.
El creyente ha de crecer en comunión con otros. Koinonía es un importante vocablo que significa ‘compartir,
tener comunión, confraternizar, contribuir’. El tener comunión con Dios, con los hermanos en Cristo, testificar
de la fe al mundo entero y compartir la naturaleza de Jesús, es una manera maravillosa de crecer. La comunidad
de los creyentes es el primer espacio donde ejercer el amor auténtico que caracteriza e identifica al discípulo de
Jesús (Jn 13:35).
c. Crecimiento en compartir la fe con otros
Posiblemente no existe área más confusa en la vida cristiana que el área de testimonio. Dar testimonio de la fe
propia es tanto una expresión de madurez como un medio de crecer más.
Un mensaje espiritual
El mayor y primer testimonio que entregamos es nuestra propia vida. En 2 Corintios 3:3 Pablo nos dice que Cristo
escribe una carta con el Espíritu, sobre corazones humanos. Todo el mundo puede conocer y leer este tipo de
carta. El contenido de la carta es determinado por su autor, pero la presentación de la carta se define por el que
la entrega y debe ser sin manchas ni arrugas que dificultan la lectura. En cierto sentido puede decirse que la vida
del creyente es una Biblia, la única biblia que puede ser leído por algunas personas.
Al compartir la fe con otros, el creyente se convierte en portador del Espíritu Santo para que éste llegue a cumplir
su obra de convicción. Esta obra se puede desarrollar si la transmisión misma sale de un corazón vivo
espiritualmente.
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Condiciones espirituales para obtener resultados espirituales
Entre las condiciones que dan facultad a los seres humanos a tener hijos sanos y las condiciones que permiten
que los creyentes engendren sólidos seguidores de Cristo hay similitudes:
Madurez. Así como un niño pequeño no puede engendrar, pues no tiene la madurez para la reproducción, la
inmadurez en la vida cristiana impide la eficacia del testimonio.
Salud. La enfermedad o el deterioro vital de órganos del cuerpo impiden la reproducción; así mismo el pecado
y una manera de vivir incorrecta afectan la capacidad del creyente de reproducción espiritual.
Unión. De la misma forma que la reproducción humana exige la unión de dos partes distintas, así también el
creyente podrá reproducirse espiritualmente sólo cuando vive en unión vital con Cristo como Señor y
salvador. Hablando del crecimiento de la iglesia, es necesario que ella viva como cuerpo firmemente unido a
su cabeza, el Señor Jesús.
Fertilidad. Así como la fertilidad es una condición de la reproducción natural del ser humano, la obra del
Espíritu Santo es el agente de fertilidad espiritual. Jesús encargó a sus discípulos que debían esperar hasta ser
empoderado por la venida del Espíritu Santo.
Cuando compartimos nuestra fe, se produce una vigorización de nuestra propia fe. Es una actividad que no
solamente lleva a otros a los pies de Cristo, sino que además nos ayuda a desarrollar crecimiento espiritual.
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VERDADES FUNDAMENTALES DEL CRECIMIENTO - CLASE 6
¿Alguna vez se ha perdido? Tal vez en un bosque se pierde el rumbo, o en una selva o posiblemente en una
ciudad desconocida. Se camina sin cesar y luego, al pasar por un sitio reconocido se da cuenta del error, de haber
caminado en círculos. En lugar de avanzar en una determinada dirección, se da vueltas y vueltas en el mismo
sitio. Para que nuestro desarrollo espiritual no funcione así, hay que edificarlo sobre fundamentos sólidos.
Delimitación de temas: El peligro de rehusarse a crecer, de no encontrar el camino, o de caminar en círculos en
lugar de caminar hacia adelante.
Competencia específica: Aplicar las verdades prácticas a la vida cristiana y comprender el principio que enseña
la palabra de Dios con el fin de, una vez afirmado lo que se ha aprendido, seguir adelante.
Propósito: Asegurar los fundamentos de la experiencia cristiana y luego empezar a edificar sobre las verdades
fundamentales.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:
I. La edificación del desarrollo espiritual
II. Las seis piedras fundamentales
OBJETIVO DE LA LECCIÓN:
Describir el proceso del crecimiento espiritual del creyente.
Explicar las funciones de los seis principios fundamentales de la experiencia cristiana.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Doctrina, fundamento, garantía, ordenar, requerir, resurrección
I. La edificación del desarrollo espiritual
Ya vimos que muchas de las enseñanzas fundamentales no pueden ser recibidas por algunos creyentes a causa
de la inmadurez, por no haber crecido más allá de la etapa de niños. No utilizan la palabra de Dios para crecer,
solamente beben leche.
a. Con la meta en la mira
Percibir la meta
¿Qué tipo de fe requiere el crecimiento espiritual? El libro de Hebreos 6:1 elabora una idea de cómo ir hacia
adelante. Dice: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección;
no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios”. La palabra
‘perfección’ se traduce en el original ‘edad plena’ o’ madurar a una edad adulta’.
La meta de todo creyente es pertenecer al grupo de los discípulos, seguidores de Cristo que progresan y avanzan
espiritualmente. Son los que no requieren que se les repitan una y otra vez las primeras lecciones. El discípulo
debe desear progresar.
Saber cómo alcanzar la meta
El maestro en Hebreos 6:1 escribe: “Vamos adelante, y esto haremos, si Dios en verdad lo permite”. El propio
escritor se incluye en este pasaje, el propósito es ir hacia adelante. La palabra griega que se traduce como ‘vamos
adelante’ proviene de la raíz fero. Significa ‘llevar’ o ‘cargar’. El uso en el texto es en la voz pasiva, dando a
entender que ’seamos llevados’ a una madura enseñanza.
El ir hacia adelante no se logra solamente con esfuerzo personal; el desarrollo espiritual se logra bajo el poder
del Espíritu Santo. El poder de Dios actúa a favor de nuestro crecimiento, solamente debemos rendirnos y
entregarnos a Él.
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Alcanzar la madurez cristiana o ‘perfección’ sería una terea muy difícil si tuviéramos que lograrla solos. Muchos
pasajes de la Escritura nos dicen que debemos ser llevados hacia esa meta. En cierta medida el creyente tiene
que luchar contra la corriente del mundo, pero en los aspectos espirituales el Espíritu Santo empuja al creyente
hacia el crecimiento espiritual.
Este pasaje también explica que una de las razones importantes de ir hacia adelante es que Dios pueda hacer en
nosotros “lo que es agradable delante de él”. He aquí, la meta de nuestro crecimiento espiritual coincide con el
propósito de Dios y resulta en Su gloria.
b. Partir, una necesidad para llegar
Es preciso abandonar un sitio para llegar a otro. Todo creyente sabe perfectamente que debe avanzar hacia la
plenitud de la madurez cristiana. La meta de su vida es alcanzar la plena estatura de Jesucristo. A pesar de ello,
muchos creyentes siguen ocupados en los cimientos del edificio. La condición necesaria e imprescindible al
progreso es renunciar a permanecer estancado en el pasado y presente. En el pasaje de Hebreos 6:1 la palabra
“dejando ya los rudimentos” no se refiere a abandonar lo que se conoció como básico; más bien, se refiere a
progresar de las lecciones elementales a conocimientos más profundos.
II. Las seis piedras fundamentales
Una doctrina es un importante principio o creencia de la fe cristiana. Aun cuando es necesario conocer el cuadro
formal de las doctrinas que constituyen el marco de lo que creemos, no se trata de saber memorizar un catálogo
de enseñanzas, sino que es de máxima importante para la vida espiritual de cada creyente desarrollar el
entendimiento de sus implicaciones en la vida personal y ministerial.
Una lectura atenta de Hebreos 6:1-2 nos da una buena idea seis ‘piedras’ -o temas- de este fundamento
doctrinal.
Vemos que estas seis piedras se dividen básicamente en tres grupos de dos cada uno. Las dos primeras piedras
son las condiciones que se requieren para ser un seguidor de Cristo. Las dos siguientes son prácticas de la iglesia
cristiana. Las doctrinas que se refieren al futuro conforman el tercer grupo.
Condiciones
Practicas de la Cuadros del
para hacerse
vida cristiana futuro
creyente
Resureccion de
Arrepentimiento Ordenanzas
los Muertos
Fe en Dios Instituciones Juicio eterno
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a. Condiciones para ser un creyente en Cristo
Arrepentirse de las obras de muerte
Esta es la primera piedra de las condiciones fundamentales para hacerse seguidor de Cristo. Es dejar de lado las
obras que no llevan a vida sino a muerte. Es un verdadero acto de arrepentimiento.
La raíz de la palabra griega traducida como ‘arrepentimiento’ es metanoia. Significa ‘cambiar de opinión o
mentalidad’, y hace referencia a una decisión volitiva más que a una emoción. De hecho, desde el Antiguo
Testamento se usa con el significado de dar vuelta, volver o volver atrás. Un ejemplo se puede ver en Lucas
15:11-20, donde el hijo que se había alejado literalmente emprende el camino de regreso.
Poner fe en Dios
Esta es la segunda piedra fundamental. Jesús dijo en Juan 6:47 “El que cree en mí, tiene vida eterna”. Creer
significa depositar nuestra fe y confianza en alguien o en algo. Hebreos dice que la fe es “la certeza de lo que
se espera, la convicción de lo que no se ve”.
En el idioma griego, la expresión ‘creer en Dios’ sugiere la idea de una confianza dirigida hacia Él. Tener esa fe
significa depositar todo nuestro peso y nuestra esperanza en Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador nuestro.
b. Prácticas de la vida cristiana
El segundo par de verdades tienen que ver con las prácticas ordenadas por Dios en la iglesia cristiana.
Ordenanzas
Una ordenanza es un acto que Dios ha mandado que la iglesia guarde. Como tales reconocemos lla Cena del
Señor y el bautismo.
En la Biblia se nombran diferentes bautismos: el bautismo de Juan como signo de arrepentimiento, el bautismo
de Cristo y el bautismo del sufrimiento. Al creyente le corresponde experimentar tres bautismos básicos:
1. El bautismo que lo incorpora al cuerpo de Cristo por medio del nuevo nacimiento.
2. El bautismo en agua como evidencia externa de la experiencia en Jesucristo.
3. El bautismo en el Espíritu Santo.
El bautismo físico es el bautismo del creyente en agua. Es algo significativo, no es un ritual vacío, porque
representa un hecho interior e invisible. La persona que experimenta los efectos de esta obra tiene la obligación
de exhibirlo de una manera física. Romanos 6:14 ilustra lo que es el bautismo en agua, enseña que es una
identificación con la muerte, el entierro y la resurrección de Jesucristo.
Instituciones
La imagen original para la imposición de manos a la que se refiere Hebreos 6:2, viene de una práctica ritual de
tiempos del Antiguo Testamento, donde se usaba para transferir simbólicamente la culpa del hombre al animal
que iba a ser sacrificado. También simbólicamente se usaba para dar una especial bendición a una persona, o
para significar que se le separaba para una función especial.
Jesús bendijo a los niños imponiéndoles las manos (Mr 10:16). Otros imponían las manos sobre la gente para
bendecirlos solemnemente en el nombre del Señor Jesucristo. Esto ocurrió muchas veces donde los apóstoles
imponían sus manos a las personas y estas recibían el Espíritu Santo (Hch 19:6, Stg 5:14-15).
La imposición de manos también se practicaba para asignarle a una persona una tarea especial, y esto se
llamaba ordenamiento. Ordenar significa simplemente asignarle a una persona una posición o responsabilidad
oficial (Hch 6:16).
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c. Aspectos futuros
Es la última pareja de verdades fundamentales. Sus dos aspectos, resurrección de los muertos y juicio final,
juntos ponen el énfasis en la permanencia de nuestras acciones presentes. Hablan del significado de nuestra
vida terrenal en el orden eterno. Hablan con fuerte voz de la responsabilidad actual del hombre.
La resurrección de los muertos
Es la garantía de los creyentes que ponen su fe y esperanza en Cristo. Era tan disputado este tema, que aun en
los días de Jesús había grupos que no creían en la resurrección. En 1 Corintios 15:12-28 nos muestra el apóstol
Pablo la relación de nuestra resurrección con la de Jesús. El énfasis de Pablo es que “Cristo ha resucitado de los
muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1Co 15:20). Por eso, en Hechos 4:2, leemos que se
predicaba la resurrección de Jesucristo como prueba de que los muertos resucitarían.
Al inicio de la primera carta de Pedro hay una gloriosa descripción de lo que puede esperar el creyente y por qué
(1P 1:3-5). Nosotros debemos ansiar conocer a Jesucristo en el poder de su resurrección.
El juicio eterno
Hecho 17:31 habla claramente de la resurrección y el juicio eterno. “Puesto que Dios ha establecido un día en
el cual juzgara al mundo con justicia, por aquel varón a quien designo, dando fe a todos de haberle levantado
de los muertos”. El hombre deberá enfrentar el proceso judicial de Dios, un juicio por medio de Jesucristo. Es un
juicio eterno porque su fallo definirá el destino eterno.
Para el creyente, esto no debe ser motivo de temor. Porque ya ha tenido lugar el juicio de la cruz, donde
Jesucristo, como substituto nuestro, soportó el castigo de Dios que debían soportar los pecadores (Col 2:11-15).
En estas pocas frases Pablo resume lo que ha sido la enseñanza general sobre el crecimiento espiritual:
Vivir según el modelo de Jesús (v. 11)
Pasar por el bautismo en agua, teniendo fe en Dios en espera de la resurrección como la que experimentó
Jesús (v.12).
A causa del perdón al pecador arrepentido (v.13).
Porque en la cruz Jesucristo fue juzgado en nuestro lugar (v.14).
Por ende, “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu” (Ro 8:1). Es un motivo muy poderoso para buscar el crecimiento espiritual.
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EVIDENCIAS DEL CARÁCTER MINISTERIAL CRISTIANO – CLASE 7
La palabra evidencia significa ‘algo que proporciona pruebas de una cosa’. La Biblia contiene muchas claras
enseñanzas sobre las evidencias cristianas; en los tribunales de justicia se presentan evidencias que se
constituyen en la prueba de la culpa o la inocencia de la persona sometida a juicio. El juez o magistrado o un
jurado deben pesar las evidencias. Tienen la responsabilidad de juzgar si las evidencias son o no son suficientes
para tomar una decisión.
El desarrollo espiritual es el proceso normal del crecimiento. Hay evidencias específicas en el creyente que
progresa hacia la semejanza de Jesucristo. Tiene un aire familiar, expresa cada vez más el carácter de Cristo en
sus hábitos y actitudes, está bajo el control del Espíritu Santo, el mundo puede ver a Jesús en él.
Delimitación de temas: ¿Si estuviéramos sometidos a juicio por nuestra calidad de cristianos, habría suficiente
evidencia para salvarnos o condenarnos?
Competencia específica: Comprender que la humanidad entera hace de jurado, y que aun los incrédulos se dan
cuenta si los seguidores de Cristo viven según lo que dicen ser.
Propósito: Desarrollar en el creyente verdaderas evidencias de crecimiento y desarrollo espiritual por medio de
un ministerio útil.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:
I. El carácter de Jesucristo formado en el creyente
II. El ministerio de Jesús replicado por el discípulo
OBJETIVO DE LA LECCIÓN:
Establecer de qué manera la vida de Jesús y el poder del Espíritu Santo ayudan al creyente a lograr un
completo desarrollo espiritual.
Entender más cabalmente dónde reside el valor de utilidad en el ministerio de Jesús.
Orientar el ministerio de Jesús con el ministerio del creyente.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Capacitar, carácter, conocimiento, intimar, observar, victorioso, calificación, encomendar, equipar
I. El carácter de Jesucristo formado en el creyente
Así como un bebé crece a semejanza de su familia, de la misma manera un creyente debe crecer a semejanza
de Dios. Jesús dejó sentado un modelo que sirve a todo creyente como norma y pauta para el crecimiento
espiritual (Ro 8:29-30; Ef 4:13). El conocimiento de Jesucristo hombre es un factor importante en el proceso de
crecimiento espiritual.
a. Acercamiento al modelo de Jesús
Buscar el conocimiento de Jesús
En Filipenses 3;10 encontramos tres niveles de crecimiento, que Pablo expresa desde la prisión, cerca del final
de su ministerio y vida. Lo que plantea ilustra el deseo de conocer a Cristo íntimamente, como medio de
progresar espiritualmente a su semejanza. Es imprescindible que busquemos un más íntimo conocimiento de
Cristo como ayuda para el crecimiento espiritual. El apóstol continúa explicando que el crecimiento cristiano se
logra por etapas; que no puede lograrse de una vez y para siempre en un solo intento o esfuerzo (Fil 3:12-15).
Debemos estar agradecidos por los progresos alcanzados, pero siempre procurando cada vez más semejarnos
a Cristo.
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Identificar las características de Jesús
El carácter está formado por las partes o rasgos de nuestra naturaleza esencial que nos distingue de los demás.
Debemos aprender a identificar los rasgos del carácter humano de Jesús. Como Dios había aceptado adoptar
una naturaleza de hombre; en su humanidad aceptó su papel de siervo para cumplir con los propósitos de Dios.
El hombre Jesús vivió toda su vida para la gloria y honra del Padre. Juan 1:14 dice que Jesús vivió entre nosotros
y “vimos su gloria, gloria como la del unigénito Hijo de Dios”. Otras características prominentes en la vida de
Jesús son la humildad y la obediencia; fueron notorias durante su ministerio.
Felipe le pidió a Jesús que le mostrara al Padre (Jn 14:8). Jesús le respondió que cualquiera que le viera a él, veía
al Padre. Esto quiere decir que el carácter de su persona humana visible reflejaba perfectamente los rasgos del
carácter divino desde la posición de hombre.
La decisión de ser como Jesús
Llegar a ser como Jesús es un anhelo natural y al mismo tiempo difícil.
Natural porque la semilla o naturaleza de Dios está en el creyente por el nuevo nacimiento de su espíritu, y esta
semilla manifestará la semejanza de Dios a medida que crece. En Efesios 1:5, Pablo explica que Dios nos
predestinó en Jesucristo para ser adoptados como hijos suyos, por medio de Cristo, según el puro amor de su
voluntad. Pero también es difícil llegar a ser como Jesús porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y {el
del Espíritu contra la carne; y estos dos se oponen entre sí.
El creyente debe tomar la decisión de permitirle a Dios que Su naturaleza se exprese brillando a través de él (Ef
3:16,19). Hay una meta para la vida cristiana y también hay una norma. Pero es el creyente, individualmente,
quien decide vivir según esa norma para alcanzar la meta (Ef 4:24; 5:15; 6:11). El poder para semejarnos a Jesús
lo logramos por medio del nuevo nacimiento y el libre albedrio, es decir, nuestra propia decisión (Fil 2:12-13).
b. La transformación del carácter por medio del Espíritu Santo
El estilo de vida cristiano
El carácter de Jesús solo puede ser nuestro en la medida que el Espíritu controla nuestras vidas. Pablo escribe a
los Gálatas “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gá 5:25). Cuando el Espíritu Santo
controla la vida del creyente, producirá el carácter de Cristo. En Gálatas 5:22-23 observamos nueve cualidades
que delatan el carácter cristiano.
Recordemos que ser ‘lleno’ significa ‘estar bajo el control o influencia de’. Pablo contrasta a los que se encuentran
bajo la influencia de bebidas embriagantes a los que han entregado el control sobre su conducta, con los que
entregan el control sobre sus vidas al Espíritu Santo (Ef 5:18).
Cada una de las cualidades enumerados son presentes en el carácter humano de Jesucristo y el carácter de Jesús
en la vida de una persona es la mayor evidencia que esta persona es un creyente espiritualmente desarrollado.
Mientras más permitimos al Espíritu Santo que controle nuestras vidas, más semejantes a Jesús seremos en
nuestro carácter y nuestra vida. “…porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a vida”, pero
siguiendo a la guía del Espíritu Santo se puede llegar al destino.
La felicidad de la vida cristiana
En Mateo 5:1-10 se relata la enseñanza de Jesús a la que se ha llamado ‘El sermón del monte’. En esta
predicación, conocemos de forma breve, pero hermosa las bienaventuranzas. Esta palabra describe lo que nos
trae ‘máxima felicidad’ o ‘máxima dicha’. Lo que Jesús describió en estas breves afirmaciones fue una manera
de vivir que al cumplirse redunda en la felicidad verdadera. Cada una de las bienaventuranzas describe una
actitud del corazón y del carácter que el Espíritu Santo producirá en los creyentes que le permiten hacerlo. Son
esas las actitudes que producen crecimiento espiritual.
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Bienaventurados los pobres en el espíritu (v. 3). El Espíritu Santo ayuda a mantener permanentemente
conciencia de la necesidad de Dios en la vida. Esto produce dependencia de Dios.
Bienaventurados los que lloran (v. 4). Se refiere a una actitud de tristeza por todo aquello que impide que
Cristo sea glorificado en la vida de la persona.
Bienaventurados los mansos (v. 5). La propia naturaleza y actitud de Jesús demuestran humildad y sumisión a
la voluntad de Dios. La humildad es la característica más fácilmente reconocible de un siervo de Jesús.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (v.6). Quiere decir, que son felices los que tienen
fuerte anhelo de vivir rectamente. Esta es la cualidad de la obediencia.
Bienaventurados los misericordiosos (v. 7). Esta es la generosa actitud del perdón y de la gracia de Dios. No es
admisible que los creyentes guarden sentimientos de amargura y resentimiento en sus corazones. Denota
fuertemente la calidad de vida cristiana.
Bienaventurados los de limpio corazón (v. 8). Si lo más íntimo de nuestros corazones no está ocupado con
deseos de la naturaleza humana, nuestra visión de la realidad de Jesús será más clara.
Bienaventurados los pacificadores (v.9). Esta es la característica de un corazón generoso que se preocupa y se
compadece de los demás.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia (v. 10). La cualidad de poner la fidelidad
a Dios como prioridad y regocijarse en esto, sin consideración de las circunstancias.
II. El ministerio de Jesús replicado por los discípulos
a. Cristo, ejemplo de causar impacto
El objetivo: servir a la gente
El testimonio de Cristo es el mayor que cualquier otro que se encuentra en la Biblia. Podemos ver que Jesús,
luego de recibir al Espíritu Santo, demuestra su misión con una serie de milagros, pero también causa asombro
entre la gente por la autoridad de su enseñanza. Les comparte cosas que les fueron desconocidos.
Lucas escribe en su primera gran obra, el evangelio, acerca de las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar.
Más adelante, en su segundo libro. Lucas hace hincapié en impacto positivo de la tarea de Jesús: "…anduvo
haciendo bienes” (Hch 10:38). Al comienzo de su ministerio Jesús sanó a un paralitico en el día de reposo; debido
a ello, los dirigentes y autoridades de los judíos comenzaron a perseguirlo porque había realizado una sanidad
el día Sábado. Jesús les respondió: “Mi Padre hasta ahora trabaja y yo trabajo” (Jn 5:17).
En este servicio, Jesús entrega su vida entera, sin mirar si las personas fueran merecedoras de su sacrificio (Mr
10:45). Tampoco espera recompensa para sí; su único deseo es que los discípulos sigan su ejemplo al servir:
“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos
a los otros” (Jn 13:14).
El motivo: la gloria del Padre
Jesús no hacía nada que se opusiera a la voluntad del Padre. En Su persona divina había decidido asumir la
completa naturaleza humana, y en su naturaleza humana, su vida estuvo dedicada a cumplir estrictamente los
propósitos del Padre celestial. Jesús dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del me envió, y que acabe su
obra” (Jn 4:34). Pudo decirles a todos que sus obras, vida y sus palabras eran conformes a la voluntad del Padre.
Al final de su vida pudo decirle al Padre: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que
hiciese” (Jn 17:4).
El resultado: el testimonio de Dios en Jesucristo
Según las palabras de Jesús en Juan 10:25, ¿qué son las cosas que hablarán a favor de él? La calidad de sus obras.
Jesús explica: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste…”. A través de su actuación,
Jesús revela la identidad y la voluntad de Dios. Nadie debería ver a Dios de forma diferente de la que Jesucristo
lo representa.
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b. El ministerio del creyente
En representación de Jesús
En Juan 14:12-14 Jesús estableció un importante principio sobre el ministerio del creyente. Promete que
“mayores obra las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará”. ¿Cómo entender estas
palabras? Nos explican la confianza de Jesús que sus discípulos se encontrarán en un proceso continuo de
crecimiento espiritual. La prueba de este desarrollo será el impacto causado por ellos al replicar las obras que
Jesús hizo.
Hay, sin embargo, una condición: todo debe realizarse en su nombre. Orar, hablar, actuar “en el nombre de
Jesús” no es una frase que al pronunciarse garantice el éxito. Es la expresión de la conciencia de estar orando,
hablando, actuando en representación de Jesucristo. Es decir, pedir lo que él hubiera pedido; decir lo que él
hubiera dicho, hacer lo que él hubiera hecho. A esto se refiere Jesús declarando “separados de mí nada podéis
hacer” (Jn 15:5).
El ministerio del creyente debe cumplir los mismos requisitos que llenó la obra de Jesús:
Su objetivo es servir a la gente como lo hizo Jesús. El mayor servicio de Jesús era sacrificarse para pagar el
precio de la redención. El mayor servicio que pueda prestar el creyente a cualquier persona ese anunciar la
obra de Cristo para mostrarle el camino hacia esta salvación.
Su motivo es glorificar al Padre como lo glorificaron las obras de Jesús. Cada persona que por medio de un
creyente experimente la transformación de su vida, es un canto de gloria a Dios.
Su resultado es dar testimonio de Dios. En el creyente transformado, el mundo debe percibir el reflejo de la
imagen de Dios como testimonio de Su santidad y amor.
La obra del creyente en nombre de Jesús
La fertilidad o fecundidad del creyente es una evidencia de su ministerio. Todo creyente debe tener presente
que su ministerio no es más que el cumplimiento del ministerio de Jesús. Nada puede hacer el creyente sin Jesús
porque su productividad no nace en él mismo sino viene del Señor (Jn 15:7).
Demostrar desarrollo espiritual a través de las obras. Cuando hay déficit de impacto ministerial es signo de
falta de crecimiento espiritual. 2 Timoteo 3:16-17 nos dice que la Escritura “es inspirada por Dios y útil” para
todo lo que conlleve al creyente a estar “enteramente preparado para toda buena obra”. Estas palabras
expresan la idea de madurez o desarrollo espiritual. El propósito de Dios es que logremos un elevado nivel de
crecimiento espiritual y de consumación por medio de su palabra con el fin de realizar tareas que glorifiquen a
Dios y den a conocer su identidad a los hombres del mundo.
La obra continua del Espíritu Santo. El Espíritu Santo le otorga vida al creyente. El creyente debe permitirle al
Espíritu que controle y dirija su vida. La evidencia del control del Espíritu Santo sobre la mente y la voluntad son
las obras, obras que continúan el ministerio de Cristo y glorifican al Padre (Jn 16:14).
Los dones del Espíritu Santo son capacidades especiales otorgadas a los creyentes para que cumplan la voluntad
de Dios. Romanos 12 y 1 Corintios 12 son importantes pasajes que enseñan estas capacidades especiales. Las
diversas funciones de los miembros de nuestro cuerpo físico ilustran los diferentes ministerios de los creyentes,
enfatizando de igual manera en el objetivo, el motivo y el resultado de nuestras obras.
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EVIDENCIAS DE TRANSFORMACIÓN ESPIRITUAL – CLASE 8
Siempre hay una sensación de gozo cuando terminamos algo importante. El tema del crecimiento y de la
transformación espiritual es algo que satisface enormemente a Dios, por ende, a nosotros mismos también. Las
evidencias de la transformación espiritual se manifiestan en el desarrollo y en las pruebas de crecimiento. Los
que crecen como creyentes, poco a poco se asemejaran a Jesús, cada vez más se manifestara su carácter y sus
obras en su vida.
Delimitación de temas: Aunque la meta de parecerse a Jesús parezca difícil e inalcanzable, hay que tener
ánimo, pues él terminara la obra que comenzó.
Competencia específica: Analizar la manera como Dios nos ayuda a alcanzar la meta, entendiendo que Dios
mismo se encarga de las debilidades personales en demostración de Su poder transformador.
Propósito: Explicar cómo la gloria de Dios se ve a través de la debilidad del hombre.
BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:
I. Desarrollar fuerza desde la debilidad
II. Vencer la duda y auto condenación
OBJETIVO DE LA LECCIÓN:
Utilizar ejemplos específicos para describir los resultados del poder transformador de Dios en el ser humano.
PALABRAS CLAVES (el discípulo deberá buscar su significado como actividad extra clase)
Actitud, acusación, alarde, condenación, especifico, logrado, registro
I. Desarrollar fuerza desde la debilidad
a. Ocupar la altura correcta
Las aves cuando viajan a lugares distantes vuelan a mayor altura que cuando vuelan a lugares cercanos. Hay
razones que explican este fenómeno: al volar a mayores alturas, ven a mayor distancia y se pueden orientar
mejor, vuelan por encima de las aves que podrían capturarlas, y el aire más fuerte a mayores alturas les facilita
el vuelo. Todas estas razones ayudan a las aves a alcanzar distantes metas.
Cuando al creyente lo atacan dudas, mira la vida desde un nivel tan bajo que no puede ver su camino y Satanás
lo aprovecha. Solamente cuando el creyente se eleva al puro aire de las alturas de Dios en su vida, puede recibir
la vista y la fuerza espiritual para alcanzar las metas que Dios tiene para él. ¿Cómo podré parecerme algún día a
Jesús? Cuando una persona se siente fuerte y segura en sus propias capacidades, tratará de afirmarse sobre
ellas. El creyente que reconoce sus debilidades comprenderá mejor su necesidad de mirar a Dios en busca de
ayuda.
b. Lo que se percibe mirando a Dios
La gloria es de Dios. 1 Corintios 1:23-31 señala claramente que el creyente no tiene nada propio que puede
alegar como fuente de sus logros. Al contrario, el hombre separado de Dios procura demostrar su independencia
y rebelión acudiendo al pecado. Dios escogió el sacrificio de Cristo y la fe como medio de reconciliación con El.
Pablo describe el mensaje del evangelio como “la locura de la predicación” (1Co 1:21). Esto porque Dios aspira
y quiere que el hombre lo glorifique a Él, no al instrumento que es el ser humano en Sus manos.
Darle la gloria a Dios significa tener plena conciencia de la propia debilidad e insuficiencia, pero al otro lado
maravillarse y gozarse en que para Dios esto no es razón de rechazarnos sino, más bien, de querer usarnos.
Lo que Pablo aquí expone no sólo es válido para los creyentes de Corinto, personas mayormente ignorantes,
discriminados por su estrato de clase baja, sin modales pulidos (1Co 1:26). Aplica a todo el que por imitar a Cristo
renuncia a vivir conforme la sabiduría del mundo y sus caminos torcidos que conducen a lo que se llama éxito:
mentira, engaño, agresión, inmoralidad, corrupción, codicia, avaricia y tantas otras cosas más.
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Si es cierto, como dice Pablo, que al mirarnos nos damos cuenta de que no tenemos la suficiente calificación
para la vocación que recibimos porque no tenemos ni el conocimiento, ni la energía, ni la distinción para una
tarea de tal magnitud, esto no nos debe acomplejar ya que es por esta debilidad que nos fueron dadas sabiduría,
justificación, santificación y redención en Cristo Jesús (1Co 1:30). ¡A Él, el Señor Jesucristo sea toda la gloria!
El poder de Dios. Dios revela su poder a través de la debilidad humana. Un ejemplo lo tenemos en el caso del
profeta Ezequiel. Era un sacerdote de 30 años cuando Dios lo llamó. Su nación estaba derrotada e iba camino a
la destrucción total. Aparentemente, el propósito y vocación de su vida no tenía ninguna utilidad práctica. Fue
tomado preso y trabajaba lejos de su hogar en una granja, en calidad de cautivo. En los capítulos 1 y 2 de su
libro leemos sobre el llamado que Dios le hizo en esas circunstancias. Le llegó por medio de una tremenda
tormenta (Ez 1:4), posiblemente Ezequiel fue experimentó una gran confusión, pero Dios reveló su poder en la
tormenta. Podemos ver la descripción en Ezequiel 1:28-2:3.
Es muy interesante que Dios llamara a Ezequiel ‘hijo de hombre’, pues le recuerda su humanidad, recuerda
constantemente que Dios quiere actuar a través de su humanidad. Su nombre significa ‘aquel a quien Dios
fortalece’ o ‘aquel cuyo carácter es prueba personal de fortalecimiento de Dios’.
El poder de Dios transforma la vida y personalidad de los que son tocados por Él. Y es por ese poder
transformador que lo que es débil y confundido se puede afirmar, volverse útil y causar impacto.
II. Vencer la duda y auto condenación
a. El peligro de dudar del llamado
Muchas personas que Dios llama a Su servicio se sienten incapaces de hacerlo. Este sentimiento en sí mismo no
es malo. Pero puede ocurrir que ese sentimiento se convierte en falta de fe en Dios, quien fue el que hizo el
llamado.
Esto puede llevar a un creyente débil a auto condenarse, es decir, sentirse y declararse culpable. Dios conoce las
debilidades humanas, pero cuando Él escoge a alguien le da la fuerza y el poder para cumplir su llamamiento. Si
se permite a la duda y la auto condenación prevalecer sobre la conciencia del ser llamado, no se logrará cumplir
la voluntad de Dios.
Dudas respecto a nuestra capacidad: El capítulo 3 de Éxodo narra que Dios llamó a Moisés, pero que éste dudó
que tuviera la capacidad para servir a Dios. ”¿Quién soy yo para que vaya?...ellos no me creerán… nunca he
sido hombre de fácil palabra” (Éx 3:11; 4:1,10). Tantas excusas siempre resultarán en el ‘enojo’ de Dios, pues es
Su voluntad la que está de por medio.
Dios es paciente para con nosotros, Dios entiende claramente las dudas que se pueden albergar y está dispuesto
a agotar todos los recursos. A medida que se obedece a la voluntad de Dios, Él ayuda y aumenta la confianza
para llegar a ser un gran líder en Sus manos. Debemos superar nuestras incapacidades por medio del ejercicio
de nuestra fe. Dios es Dios de poder, y Su gloria se manifestará al utilizar personas débiles para ejecutar su tarea.
Dudas provocadas por las acusaciones de Satanás: Muchas veces Satanás nos induce a dudar de nosotros
mismos. Él es el opositor de los creyentes y de todo lo que pueda lograr un creyente confiado en su llamado. Su
táctica es crear confusión en el creyente, por eso nos acusa y pone de relieve nuestras debilidades.
Las vestiduras viles que Zacarías observó que vestía Josué parecen representar los errores cometidos por Josué
y por el pueblo. Sin embargo, a las acusaciones formuladas por Satanás, Dios respondió reprendiendo al
acusador y cambiándole las vestiduras viles por vestiduras nuevas. Lo que hace Satanás cuando acusa a los
creyentes se le llama condenación. Esto significa ’declarar a alguien incompetente o indigno’ o ‘juzgar y declarar
culpable a alguien’. Romanos 8:1 no dice “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Dios
transforma nuestra personalidad con Su divino poder, con solo permitírselo (Ap 12:10-11).
La v
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b. La transformación espiritual
Transformación por medio del fruto del Espíritu Santo. Para evitar la carnalidad (el ceder a los deseos de la
carne) o la espiritualidad superficial, necesitamos andar en el Espíritu. En lugar de manifestar las obras de la
carne (Gá 5:19-21), produciremos el fruto del Espíritu: “Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Estas cualidades, o ‘el fruto’, son características formadas por
medio del Espíritu Santo. Deberíamos revisar más de cerca nuestras actitudes, relaciones y acciones para ver si
demuestran estas características o si muestran la falta de dicho fruto.
Transformación por medio del poder del Espíritu Santo. Muchos de los hombres que Dios usó en Su servicio
eran muy parecidos a nosotros. Eran muy humanos en el sentido de padecer muchas debilidades, pero el
Espíritu Santo penetró en ellos y los transformó..
El libro de Hechos nos relata dichas transformaciones. Cuando el Espíritu Santo se derramo sobre ellos, tal como
lo prometió Jesús, las cosas cambiaron. Trabajaron y testificaron con tremendo poder. Cuando el poder del
Espíritu Santo viene sobre sus discípulos, ellos “transforman el mundo entero”, testificaron de Jesucristo,
fueron fuertes, aun cuando tenían que sufrir y hacer frente a la muerte. También nosotros tenemos la
oportunidad de testificar de Cristo por medio del poder del Espíritu.
La evidencia de la transformación espiritual es entonces algo que se muestra concretamente, empezando
dentro de nuestra personalidad, haciéndose visible en nuestra relación con otras personas y encontrando su
manifestación en la obra de extensión del Evangelio. Pidamos al Espíritu Santo que nos muestra con toda
claridad lo que nos haga falta para continuar creciendo, para que el crecimiento espiritual sea la realdad en
nuestra vida, tal como le agrada al buen Señor.
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