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Capítulo II
Marco Teórico
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CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
El propósito del presente capítulo es fundamentar la investigación con la
revisión bibliográfica, referente al tema en estudio, incluyendo la Importancia de
la cultura organizacional, análisis de los factores de la cultura, visión, valores,
Sindicalismo. apoyado en la teoría existente sobre el tema, en especial los
planteamientos de Robbins (1991), y los aportes de Katz y Kahn (1995).
1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN
Para el desarrollo del siguiente capítulo, fue necesaria la consulta de
diversas investigaciones que presentan situaciones semejantes, las cuales a
través de sus resultados han contribuido de manera relevante a la establecer
la relción entre la cultura organizacional y las relaciones laborales en el
ámbito organizacional.
En ese contexo, Lee y Staudigl (1995) desarrollaron una investigación,
titulada “Evaluación la cultura organizacional de la empresa Makro
comercializadora, C.A Sucursal Maracaibo”. La investigación tuvo como
objetivo principal identificar y diagnosticar las orientaciones culturales de la
empresa Makro presentes en los empleados mediante herramientas
pertinentes.
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La misma fue de tipo descriptiva, de campo, aplicada, el diseño no
experimental; la población estudiada estuvo conformada por todos los
empleados de la empresa (169 sujetos), siendo el instrumento dentro de esa
metodología la encuesta, tipo cuestionario. El cual fue sometido a juicio de
expertos en la materia, al mismo tiempo, se determinó su confiabilidad a
través del método de estabilidad arrojando un valor de 0.78, significando que
era confiable. El análisis de los datos obtenidos fue cualitativo y cuantitativo,
con el uso de estadísticas de frecuencias absolutas y relativas.
Concluyéndose, que la cultura organizacional de la empresa posee
aspectos positivos favorecedores, tales como los valores de la organización,
identificación para con la empresa y el compromiso hacia la misma; los
cuales deben reforzar para alcanzar niveles aceptables de satisfacción.
Por otra parte Goldin (1999) en su trabajo de investigación acerca de las
relaciones laborales, el empleo y la equidad aclara que es absolutamente
necesario emprender una reforma del sistema de relaciones laborales por
razones que hoy ya parecen obvias como son: los cambios profundos en el
funcionamiento de la economía, en la forma de organizar la producción, en la
forma de organizar el trabajo y en la base técnica de los procesos.
Atendiendo a estas consideraciones, el autor considera que no es
razonable pensar que transformaciones tan profundas iban a poder ser
atendidas por un marco regulatorio que había sido diseñado para otro
tiempo, para otros procesos de producción y para otras formas de organizar
el trabajo.
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Para tal efecto el investigador considera de suma importancia el
implementar prácticas participativas que se enriquecerían en el marco de una
transformación normativa y cultural del conjunto de las relaciones laborales
en las empresas. Utilizando para el logro de estos objetivos nuevos criterios
de gestión de personal, representación de trabajadores y sindicatos,
negociación, información, comunicaciones y consulta, esquemas de
autocomoposición de conflictos e instrumentos de gestión colectiva para
determinados aspectos de las relaciones individuales del trabajo, entre otras
técnicas de vinculación social. Tratando de esta manera en lo que sea
posible crear una flexibilidad de adecuación en el ámbito laboral para que no
se vista con los hábitos de la pura unilateralidad patronal.
Por otra parte en cuanto al tema de cultura organizacional Belisario
(2000) realizo una investigación la cual tuvo como objetivo determinar la
relación de la cultura organizacional y el desempeño laboral del personal que
labora en la contraloría general del estado Zulia. Se empleo un instrumento
contentivo de 62 ítems para la variable de cultura organizacional y 32
reactivos para la variable desempeño laboral a una población de 462
personas de los cuales se selecciono una muestra tipificada de 215 sujetos.
Los resultados de esta investigación arrojan una división de los
trabajadores en cuatro estratos donde los estratos I y II son los que están
mas cerca de la gerencia y los estratos III y IV son los que están mas
alejados de ella, dichos resultados evidenciaron que la percepción de la
cultura organizacional en los empleados de la contraloría general del estado
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Zulia donde se determino para los estratos III y IV una cultura de clan donde
se hace énfasis en las relaciones interpersonales, por otro lado el estrato II
manifiesta una cultura individualista y de independencia, a su vez el estrato I
se ubica en una cultura emprendedora, dinámica, creativa, autónoma con
rasgos de una alta aceptación de riesgos.
De acuerdo con esto, se pudo determinar que en los estratos I y II el
desempeño laboral fue excelente, mientras que en el III y IV los resultados
fueron de un desempeño laboral regular.
Estas razones sirven para que el investigador plantee la necesidad de
que por parte de la gerencia se genere un proceso de involucramiento y
compromiso del personal a las labores y con ello efectuar un proceso de
socialización, creatividad e iniciativa, para así lograr un mejoramiento en el
desempeño laboral, al mismo tiempo proponer apropiadamente un esquema
de asignación de incentivos financieros y no financieros tomando en cuenta
la trayectoria de la personal y el desempeño elaborado y no haciéndolo
sobre la base de padrinazgos.
En esta línea de investigación, Manstreta (1999), realizó un trabajo
titulado: “Cultura Organizacional de la empresa FARVENCA, Zulia. C.A. El
estudio estuvo dirigido a describir la cultura organizacional de la empresa en
referencia.
La investigación se clasificó como un estudio descriptivo, su diseño fue
no experimental, se analizó a la población, la cual quedó constituida treinta y
cuatro (34) sujetos que laboran en la empresa aplicándose la técnica de
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censo poblacional. La técnica de recolección de datos fue un cuestionario de
cuarenta y tres (43) preguntas de escala tipo Likert, construida para medir
cultura organizacional, el cual fue sometido a juicio de expertos en el área,
determinándose su confiabilidad a través del método K-R- 20; analizándose
los resultados cualitativa y cuantitativamente
Los resultados indicaron que en el área del conocimiento de los
principios organizacionales, determinándose la existencia de deficiencias en
la divulgación de los valores, aun cuando éstos guían el comportamiento de
los trabajadores y se aplican al contexto organizacional. En cuanto al
desarrollo del área gerencial existen oportunidades de entrenamiento y
posibilidades para desarrollar una carrera, sin embargo se observan
deficiencias en el contacto con los trabajadores y la gerencia en el proceso
de toma de decisiones y en el estímulo a la innovación.
Con respecto al estilo gerencial de la empresa se encontró que la geren-cia
representa un apoyo a los trabajadores , existe correspondencia entre los
resultados proyectados en las actividades de los trabajadores y los obtenidos,
así como también una actuación dentro de los lineamientos establecidos. En
torno al sistema de compensación del personal de la empresa se observó un
compromiso de equidad interna del salario, por cuanto los trabajadores
consideran reciprocidad entre el salario y el esfuerzo realizado, así como la
equidad externa con respecto a las empresas del ramo.
En el área correspondiente al tipo de orientación a los resultados se
determinó que se exige un alto rendimiento a los resultados, los trabajadores
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presentan competencias acordes con las exigencias de sus cargos y final-
mente, en los niveles de integración organizacional los cargos se encuentran
bien definidos, existiendo fallas en la integración las cuales afecta la cultura
organizacional. Al globalizarse, ésta es aceptable en todas las áreas de
funcionamiento de la organización, evidenciándose aspectos positivos y
favorecedores, los cuales deben reforzar para considerar la misma en un
nivel de excelencia.
Labrador y Martín (1999), desarrollaron una investigación titulada
“Estudio de la cultura organizacional de la empresa Dow de Venezuela, C.A”
La investigación estuvo dirigida a determinar la cultura organizacional de la
empresa Dow de Venezuela, C.A. La metodología de la investigación fue
descriptiva, de campo y emplearon un diseño no experimental, transeccional,
descriptivo. En el estudio la población analizada la conformaron los 24
trabajadores de la organización estudiada, la cual fue abordada a través de un
censo poblacional, al cual se le aplicó un instrumento diseñado para recolectar
los datos, tipo escala Likert, el cual fue sometido a juicio de expertos en el
área, determinándose la confiabilidad a través del método de estabilidad
obteniéndose un valor de rtt= 0.81 analizándose cuantitativamente, con el uso
de distribución de frecuencias absolutas y relativas.
El estudio concluyó en una debil cultura organizacional en la empresa,
por cuento los valores organizacionales no están difundidos en la misma,
inexistiendo un bajo nivel de identificación hacia la empresa por parte de sus
trabajadores, aunado a ello las relaciones laborales están en situaciones
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conflicitivas con los directivos de la organización, lo que propicia un ambiente
laboral no deseado para el eficiente desarrollo de las actividades de Dow de
Venezuela. se recomendó establecer una programación de estrategias
organizacionales para crear una cultura en la organización, y reuniones más
frecuentes con el sindicato para procurar las mejores y cordiales relaciones
laborales en dicha empresa, entre otras recomendaciones.
La investigación reseñada aporta información válida al desarrollo de este
estudio, en cuanto a los elementos y/o factores tales como valores
organizacionales, relaciones sindicales, entre otros; a ser considerados para
establecer la incidencia de la cultura organizacional y las relaciones laborales
en el contexto de la empresa objeto de estudio.
En el mismo orden de ideas, Padilla (2001) en su trabajo de investigación
plantea un método mediante el cual pretende evaluar la adecuación del
contexto institucional para la solución de conflictos en la sociedad
venezolana. El mismo advierte que las ideas que se desarrollaron descansan
en un hecho obvio como lo es el notable incremento de la conflictividad social
que se esta produciendo en Venezuela.
De igual manera el autor esta convencido de la utilidad de la reflexión
que se pretende desarrollar, la cual trata sobre la ausencia de canales
apropiados de regulación de los conflictos sociales en Venezuela.
Con respecto a lo anterior Padilla en su trabajo de investigación indica que
las actuales instituciones creadas para canalizar los conflictos son inoperantes
pues su diseño no responde a las necesidades económicas y políticas que
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demanda actualmente la sociedad venezolana. Lo cual trae como resultado,
tanto el incremento de la conflictividad social como la radicalización de sus
formas de expresión que son cada vez más significativas.
Sobre la base de las ideas expuestas el investigador llega a la conclusión
de que la institucionalización del conflicto social, o su regulación, puede
presentar dos momentos lógicos. El primero es, que se pude dar la
posibilidad de que el conflicto se exprese de manera mas o menos libre y en
un segundo termino, es que una vez tolerada su manifestación el propio
sistema debe ser capaz de encaminar la controversia hacia mecanismos de
solución.
2. BASES TEÓRICAS
A continuación se presentan los elementos teóricos que sustentaran a la
presente investigación en los aspectos referidos a la cultura organizacional y
relaciones laborales, a su vez consolidaran los lineamientos requeridos en
los objetivos del presente estudio.
2.1 CULTURA ORGANIZACIONAL
La cultura organizacional es una de las bases fundamentales en que se
sustentan todas aquellas organizaciones que quieren ser efectivas. Por ello,
el punto central alrededor del cual gira el presente trabajo, es el estudio de la
cultura organizacional.
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En relación a este elemento, Pümpin y García (citado por Vergara, (1991
p. 26) definen la cultura organizacional como ". el conjunto de normas y de
valores que caracterizan el comportamiento del personal en todos los
niveles de la empresa, así como en la propia presentación de la imagen" .
Lográndose deducir de lo planteado, que las normas, como aspectos
formales y evidentes de la organización, al igual que las metas, estrategias,
acciones políticas, procedimientos y estructura de la organización, se
interrelacionan con los elementos intrínsicos como son los valores,
sentimientos y actitudes. La conjunción de los dos, aspectos formales e
intrínsicos, crean una personalidad que convierte a la organización en una
micro sociedad, con sus procesos de socialización y su historia, que
identifican y diferencian una cultura organizacional de otra.
Con referencia a los aspectos intrínsicos, Rivero plantea (2000, p.11). La
cultura organizacional incluye lineamientos perdurables que dan forma al
comportamiento, cumpliendo con varias funciones importantes, como lo son:
-Transmitir un sentimiento de identidad a los miembros de la organización
- Facilitar el compromiso con algo mayor que el yo mismo
- Reforzar la estabilidad del sistema social
- Ofrecer premisas reconocidas y aceptadas para la toma de decisiones
Asimismo, explica Rivero (2000, p. 12), desarrolla así la cultura función
importante en la organización, por consiguiente afecta y depende del
comportamiento. Esto es propio o tiene que ver, con el sistema de valores
compartidos, con la interacción de la gente, que le confiere a la organización
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un sistema de significados comunes entre sus integrantes, para realizar sus
actividades y para identificarse entre los sistemas de organizaciones que
forman parte de la sociedad y a su vez crea un patrón con el cual se
identifican los sujetos de la empresa, lo cual contribuye substancialmente al
éxito de las organizaciones, al guiar el comportamiento, dar significado a las
actividades y ser proactivo con las metas organizacionales.
En el mismo orden de ideas, Robbins (1991) encontró que:
La idea de concebir las organizaciones como culturas
constituye un fenómeno bastante reciente... las
organizaciones, como los individuos; pueden ser rígidas o
flexibles, poco amistosas o serviciales, innovadoras y
conservadoras..., pero una y otra tienen una atmósfera y
carácter especiales que van más allá de los simples rasgos
estructurales... Los teóricos de la organización han
comenzado, en los últimos años, a reconocer esto al admitir
la importante función que la cultura desempeña en los
miembros de una organización. (p, 49).
Tal como lo señala el autor, el concepto de cultura es actual en la
gerencia empresarial, pero necesario para comprender y mejorar la
organización, percibir lo que ocurre en su entorno, determinar la
interrelación entre las variables, objetivas subjetivas que se manifiestan en
las relaciones laborales, las cuales pueden ser intrínsecas y extrínsecas.
Entre todos los aspectos mencionados por Robbins (1991, p. 50), que
permiten identificar la cultura laboral de una organización tiene relevancia
los valores, ya que estos inciden en la cohesión. Se puede discurrir, que la
cultura, es un sistema dinámico de relaciones, donde se interactúa y
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constantemente se generan cambios, como efecto del aprendizaje continuo
de los individuos, los valores, la influencia externa y las transformaciones que
se dan en la organización.
Por otra parte, la cultura también se expresa en elementos simbólicos
como: el lenguaje, formas de vestir, historias, formas de pensar; que
identifican a los miembros de una organización con un patrón con el cual se
hermanan los sujetos de la empresa.
En el mismo orden de ideas, Delgado (1990. p.1) sostiene que la "Cultura
es como la configuración de una conducta aprendida, cuyos elementos son
compartidos y trasmitidos por los miembros de una comunidad". En
consecuencia, no son estáticos ni permanentes ya que en el constante
intercambio se transforman y modifican.
Por consifuiente, la cultura organizacional no es mas que una serie de
significados compartidos por los integrantes de una organización que sirven
para distinguir a una organización de otra.
En ese contexto, según Robbins (1991, p. 260), cuando se observan más
de cerca dichos significados puede formarse lo que el llama “características
centrales”, el autor establece la existencia de 10 caracteristicas centrales, las
cuales concentran lo esencial de la cultura organizacional.
2.1.1. CARACTERISTICAS CENTRALES DE LA CULTURA ORGANIZACIONAL
La cultura organizacional es un sistema de valores y creencias
compartidos; la gente, la estructura organizacional, los procesos de toma de
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decisiones y los sistemas de control interactúan para producir normas de
comportamiento. Una fuerte cultura puede contribuir substancialmente al
éxito a largo plazo de las organizaciones al guiar el comportamiento y dar
significado a las actividades.
Al respecto, Robbins (1993 p. 620), señala que dentro de la cultura
organizacional existen diez características centrales, denominados: identidad
de los miembros, enfasis en el grupo, enfoque hacia las personas,
integración en unidades, control, tolerancia al riesgo, criterios para
recompensar, tolerancia al conflicto, perfil hacia los fines o los medios y el
enfoque hacia un sistema abierto. Dentro de estas características se
consideraran dentro de la investigación solo cinco debido a que la
organización objeto de estudio ya posee un estudio previo de las otras
características restantes.
Identidad de los miembros: el autor la considera como “el grado en el
cual los empleados se identifican con la organización como un todo y no solo
con su tipo de trabajo o campo de conocimientos profesionales.”
Énfasis en el grupo: Robbins lo define como “el grado en que las
actividades laborales se organizan entorno al grupo y no a personas.”
El enfoque hacia las personas: “Es el grado en que las decisiones de la
administración toman en cuenta las repercusiones que los resultados tendrán
en los miembros de la organización.”
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El control: El autor lo define como “El grado en que se emplean reglas,
reglamentos y supervisión directa para vigilar y controlar la conducta de los
empleados.”
Los criterios para recompensar: Los considera como “el grado en que
se distribuyen las recompensas, como los aumentos de sueldo y los
ascensos, de acuerdo con el rendimiento del empleado y no con su
antigüedad, favoritismo y otros factores ajenos al rendimiento.”
Por otra parte otros autores como el caso de Schein citado por Stoner
(1996 p. 201), señala dentro de sus planteamientos que existen tres niveles
de la cultura organizacional denominados: artefactos, valores adoptados y
supuestos básicos.
Artefactos: los considera como aquellos elementos o cosas que un
individuo puede identificar, ver, sentir o escuchar de un grupo el cual tiene
una cultura diferente a la de él. Se puede inferir, entonces que los artefactos
culturales, incluyendo el diseño y estilo de administración, permiten identificar
la cultura de una organización.
Valores Adoptados: el autor los considera como, las razones que la
organización defiende para explicar el por qué hacen lo que hacen, señalando
que muchos de los valores adoptados en una cultura organizacional provienen
del origen de los valores adoptados desde sus fundadores.
Supuestos Básicos: en cuanto a este tercer punto o nivel, Schein,
indica que dichos supuestos no son mas que las creencias que los
integrantes de una organización dan por hecho o sentado.
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Puede reiterarse que la cultura incide en la forma como funciona una
empresa, por lo cual el éxito de los proyectos depende del talento y de la
capacidad de la gerencia para adaptar la cultura de la organización a las
exigencias del entorno, internalizando que la cultura por ser aprendida,
evoluciona con nuevas experiencias pudiendo ser transformada si llega a
entenderse la dinámica del proceso de aprendizaje y que en este aprendizaje
juega papel fundamental los valores, las creencias y los principios de los
sujetos que conforman la organización Por lo tanto los procedimientos y
conductas gerenciales deben reforzar esos principios básicos, afianzando
así los cimientos de la organización.
2.1.2. TIPOS DE CULTURAS ORGANIZACIONALES
La cultura de una empresa es su forma habitual y tradicional de pensar y
hacer las cosas, que comparten en mayor o menor grado todos los miembros
de la organización. En este sentido, la cultura cubre una amplia línea de
elementos: Los métodos de producción, las habilidades y los conocimientos
técnicos del trabajo, las actitudes hacia la disciplina y el castigo, las
costumbres y los hábitos de conducta gerencial, los objetivos de la empresa,
su forma de hacer negocios, los métodos de pago, los valores que se dan a
diferentes tipos de trabajo, las convicciones respecto a la vida democrática y
la consulta conjunta y las convicciones y tabúes menos conscientes.
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La afirmación anterior queda avalada con los planteamientos de Handy
citado por González y Bellino (1995, p. 38), quien afirma la existencia de
cuatro tipos de cultura organizacional, que se relacionan con el énfasis dado
en alguno de los siguientes elementos: poder, rol, tareas y personas.
La cultura basada en el poder: Se caracteriza por ser dirigida y controlada
desde un centro de poder ejercido por personas clave dentro de las
organizaciones.
La cultura basada en el rol: Es usualmente identificada con la burocracia y
se sustenta en una clara y detallada descripción de las responsabilidades de
cada puesto dentro de la organización.
La cultura por tareas: está fundamentalmente apoyada en el trabajo y
proyectos que realiza la organización, orientándose hacia la obtención de
resultados específicos en tiempos concretos.
La cultura centrada en las personas, como su nombre lo indica, está
basada en los individuos que integran la organización.
Es importante señalar que aún cuando exista énfasis en algunos de los
aspectos mencionados por el autor, se considera que todos ellos,
dependiendo de la situación y del contexto tendrán una mayor o menor
relevancia y para comprender el comportamiento de las organizaciones, son
varios los aspectos a estudiar con profundidad entre ellos, además de los
mencionados, como es el caso de los valores, también deben considerarse el
liderazgo, los roles, el poder de los gerentes y la capacitación continua, como
elementos influyentes en la cultura de las organizaciones.
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Con referencia a lo expuesto, resulta de interés el planteamiento que hace
Lewin, (citado por Newstrom, 1991, p. 137) cuando sostiene que el
comportamiento individual depende de la interacción entre las características
personales y el ambiente que lo rodea. Parte de ese ambiente es la cultura
social, que proporcionan indicios sobre cómo se conducirá una persona en un
determinado ambiente. Pero, no es menos cierto que hay prácticas dentro de la
organización que reflejan como la cultura es aprendida y uno de los elementos
que influye, en esto es la capacitación continua del trabajador, dentro de esta
capacitación esta la formación dentro de los valores, principios, normas de la
organización. Al respecto, Siliceo (1995 p. 85) sostiene, que la capacitación
continua al colectivo organizacional, es un elemento fundamental para dar
apoyo a todo programa orientado a crear y fortalecer el sentido de compromiso
del personal, cambiar actitudes y construir un lenguaje común que facilite la
comunicación, comprensión e integración de las personas.
Atendiendo a estas consideraciones, se pude aseverar que la cultura
engendra patrones que permiten a los sujetos determinar que es lo correcto
o incorrecto, interpretar adecuadamente las exigencias, comprender la
interacción de los distintos individuos con de la organización; da una idea de
lo que se espera y ofrece una representación completa de las reglas de
juego sin las cuales no pueden obtenerse poder, posición social ni
recompensas materiales.
Los aspectos tratados, señalan a la cultura organizacional como una
variable importante que está interrelacionada con el comportamiento
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organizacional y se concibe como la configuración de la conducta aprendida
y de los resultados de dicha conducta, cuyos elementos se comparten y
transmiten a los miembros de una sociedad. Por otra parte, permite que las
necesidades, creencias, valores, reglas, símbolos de los sujetos, formen un
macro-comportamiento organizacional.
En este macrocomportamiento pueden coexistir subculturas, con relación
a esto Robbins (1991, p.175) afirma que "las subculturas son propias de
grandes organizaciones, las cuales reflejan problemas y situaciones o
experiencias comunes de los integrantes. Estas se centran en los diferentes
departamentos o las distintas áreas descentralizadas de la organización".
Es también relevante la afirmación de Ramírez (2000, p. 3), quien afirma
que la mayor parte de las grandes organizaciones tienen una cultura
dominante y diversas subculturas. Una cultura dominante expresa los valores
centrales que comparte la gran mayoría de los miembros de la organización.
Cuando se habla de cultura organizacional se habla de cultura dominante.
Existen también, las subculturas dentro de la organización las cuales
reflejan situaciones y experiencias que comparten sus miembros. Se
encuentran definidas por la denominación de departamentos y la división
geográfica. Cualquier área o dependencia de la organización puede adoptar
una sub-cultura compartida exclusivamente por sus miembros, éstos, a su
vez asumirán los valores de la cultura central junto con otros que son propios
de los trabajadores que se desempeñan en dichas dependencias.
De acuerdo a lo anterior, la subcultura proporciona un marco de referencia
en el cual los miembros de la organización interpretan actividades y
32
acontecimientos, difíciles de precisar por ser conductas individuales. Pero, si las
organizaciones no tienen una cultura dominante y sólo estuvieran compuestas
por numerosas subculturas, el valor de la cultura organizacional como variable
fundamental disminuiría mucho porque no existiría una interpretación uniforme
de la conducta considerada como aceptable o inaceptable.
En consecuencia, si bien es cierto, que la cultura de una organización es
el reflejo del equilibrio dinámico que se produce entre los subsistemas
mencionados, no es menos cierto, que se debe comprender el
desenvolvimiento y alcance de las subculturas, lo que permite ver con más
facilidad el comportamiento de los procesos organizacionales.
2.1.3. EL SUBSISTEMA FILOSÓFICO Y ACTITUDINAL EN LA CULTURA
ORGANIZACIONAL.
La cultura organizacional, se configura como una conducta aprendida
donde juega papel relevante las actitudes que posean los miembros de la
organización, actitudes que unen a la gente, condicionan su modo de pensar,
sentir y actuar. Al mismo tiempo, las organizaciones poseen diferentes
filosofías organizacionales, que también las tipifican.
Con relación a los planteamientos anteriormente señalados, Guédez (1995, p
78) plantea la existencia dentro de la organización de subsistemas filosóficos y
actitudinales. El subsistema filosófico se vincula con la misión, visión y valores de
una organización, pues estos aspectos son responsabilidad explícita y directa de
la alta gerencia. En efecto, son los directivos que deben asumir el papel de
facilitadores para esbozar y concretar la misión, visión y valores.
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El subsistema actitudinal, mantiene mucha dependencia del filosófico,
comprende todo lo concerniente a los comportamientos, sentimientos,
relaciones y comunicaciones, sentido de trabajo y responsabilidades,
inclinación participativa, lealtad e involucración afectiva; este representa la
fuente principal del clima organizacional.
Por otra parte, la gerencia con un claro conocimiento de la misión y la
visión de la empresa fomenta la participación del colectivo organizacional en
el logro de los objetivos y/o propósitos estratégicos de la organización,
cultivando como estrategia para ello, una cultura en la organización
sustentada en sus valores y en la identificación con ellos.
La misión, equivale a la respuesta del para qué existe la organización y
puede verse como el nivel de percepción que tenga una persona acerca de
las respuestas satisfactorias que se le de acerca del objetivo principal, ético y
trascendente de la existencia de la organización. Denison (1991,p. 37)
El autor citado, considera que la misión es la razón de ser de cualquier
organización, proporciona sentido y propósito, definiendo una función social y
metas externas para una institución y definiendo funciones individuales con
respecto a la función organizacional.
El sentido de la misión requiere que las organizaciones se proyecten a
futuro, las acciones que se derivan de la proyección, generan un impacto
sobre la conducta y por ende en la cultura organizacional incidiendo en la
configuración de un estado futuro deseado.
Hablar del futuro de una organización, es hablar de la visión de la misma,
ésta puede ser vista a partir de las necesidades o requerimientos futuros de
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la organización, que puedan ser utilizados para propiciar una percepción
compartida de la necesidad del cambio y una descripción de la organización
futura deseada.
El planteamiento que hace Senge (1990, p. 203) sobre las visiones
compartidas, se basa, en alentar a los miembros de la organización a
desarrollar y compartir sus propias visiones personales, y afirma que una
visión no se comparte en realidad hasta que se relacione con las visiones
personales de los individuos en toda la organización.
Una visión exitosa generalmente está constituida por grupos de
individuos comprometidos con la organización y que están dispuestos a
proporcionar todo su potencial para el logro de los objetivos propuestos.
Jackson (1992)
Si consideramos como valido que la cultura organizacional
surge de visiones personales y está arraigada en el conjunto
de valores, intereses y aspiraciones de un individuo, uno de
los mayor desafíos que tendrá que afrontar la gerencia
consiste en traducir la visión en acciones y actividades de
apoyo. Es importante identificar y delinear la forma como se
va a realizar este paso de la teoría a la práctica o de la visión
a la acción que implica lograr un equilibrio entre lo actual y el
futuro. (p. 97)
2.2. VALORES ORGANIZACIONALES
En los planteamientos anteriores se ha evidenciado la importancia
primordial dada a los valores, vistos como la base de que parten los
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miembros de una organización para juzgar situaciones, actos, objetos y
personas. Forman así, la médula de la cultura organizacional.
Los valores son los cimientos de cualquier cultura organizacional, definen
el éxito en términos concretos para los empleados y establecen normas para
la organización ( Deal y Kennedy, 1985) Como esencia de la filosofía que la
empresa tenga para alcanzar el éxito, los valores proporcionan un sentido de
dirección común para todos los empleados y establecen directrices para su
compromiso diario.
Los valores inspiran la razón de ser de cada Institución mientras las
normas vienen a ser los manuales de instrucciones para el comportamiento
de la empresa y de las personas. Por lo tanto, toda organización con
aspiraciones de excelencia debería tener comprendidos y sistematizados los
valores y las ideas que constituyen el comportamiento motor de la empresa.
En consecuencia, los planteamientos descritos anteriormente, conducen
a pensar que los valores están explícitos en la voluntad de los fundadores de
las empresas, en las actas de constitución y en la formalización de la misión
y visión de las organizaciones. El rasgo constitutivo de valor no es sólo la
creencia o la convicción, sino también su traducción en patrones de
comportamiento que la organización tiene derecho de exigir a sus miembros.
Los valores se generan de la cultura de la organización, por lo tanto, son
acordados por la alta gerencia. Igualmente son exigibles y se toman en
cuenta para la evaluación y el desarrollo del personal que integra la
organización.
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2.2.1. IMPORTANCIA DE LOS VALORES
Los valores son formulados, enseñados y asumidos dentro de una
realidad concreta, tienen una base ideológica que se corresponde con lo
social y cultural, y pueden ser asumidos y compartidos por grupos de
personas que interactúan en un ambiente social o de trabajo, definiendo el
carácter fundamental de la organización, creando un sentido de identidad y
de pertenencia con la organización.
La importancia del valor radica en que se convierte en un elemento
motivador de las acciones y del comportamiento humano.
Robbins (1991, p. 175) en relación con los planteamientos realizados
señala ¨ Los valores deben ser claros, iguales compartidos y aceptados por
todos los miembros y niveles de la organización, para que exista un criterio
unificado que compacte y fortalezca los intereses de todos los miembros con
la organización
En función de lo expuesto, se puede afirmar que la importancia del valor,
no radica en interpretarlo solo como creencia o convicción, sino en
entenderlo como un patrón de comportamiento que le proporcionan un
sentido de dirección común a los miembros de una organización,
estableciendo directrices para su compromiso diario y estableciendo un
sentido de identidad con la organización.
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2.2.2. SISTEMA DE VALORES
Dentro del marco de opiniones sobre valores organizacionales,
planteadas por los estudiosos citados en la investigación, se puede
considerar relevante lo señalado por Monsalve (1989, p.31) cuando enfoca
este proceso desde la siguiente perspectiva: aprender el valor a través del
pensar, reflexionar, razonar y comprender. Enseñar el valor a través de su
descripción, explicación, ejemplificación y transmisión y actuar el valor
convertirlo en un hábito, entendido éste, como la integración del
conocimiento.
Aunque los valores sean abstractos, su utilidad organizacional se basa
en su capacidad para generar y dirigir conductas concretas o en la
factibilidad de su conversión en pautas, lineamientos y criterios para
acciones y conductas. Lo que determina que siempre sean formulados,
enseñados y asumidos dentro de una realidad concreta de actuación,
convirtiéndose en atributos de dignidad o perfección que debe tener cada
elemento de lo real o de lo que se hace en el puesto o función.
2.2.3. VALORES COMPARTIDOS
Los miembros de la organización, deben conocer exactamente el sistema
de valores de la empresa, si se desea una internalización de estos y que el
individuo se identifique con ella. Es compromiso de la gerencia es formar al
colectivo dentro de los valores organizacionales.
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Al proactivarse un valor se crean condiciones que permiten elegir,
escoger o seleccionar los valores que la organización oferta y propone. Esto
a su vez, invita a compartir un sentimiento de pertenencia a cada uno de sus
miembros e influye en sus manifestaciones conductuales.
Con relación a lo planteado, Monsalve (1990) establece..
Los valores representan pautas o referencia para la
producción de la conducta deseada, conforman la toma
de decisiones de la organización, mientras que la pro
activación por su parte, conforma la capacidad real de
ejecución de esos resultados, a través de las acciones
concretas de los integrantes de la organización. (p.31).
Por lo anteriormente señalado, se puede discernir que para lograr una
verdadera identificación y sentido de pertenencia de los trabajadores con la
organización, es necesario que la alta gerencia desarrolle una filosofía global
que guíe la actuación de cada uno de sus miembros ya que las acciones de
la gente se basan siempre en parte de las consideraciones básicas que
hacen.
Al estudiar cada uno de los enfoques de cultura organizacional, se puede
enfatizar que las organizaciones exitosas serán aquéllas que sean capaces
de reconocer y desarrollar sus propios valores basados en su capacidad de
fundar valor a través del manejo de criterios unificados, que compacte y
fortalezca los intereses de todos los miembros con la lo que implica el
conocimiento de las subculturas organizacionales.
39
2.3. NATURALEZA DEL CAMBIO EN LA CULTURA ORGANIZACIONAL
Las tendencias que pautan el desenvolvimiento del mundo
contemporáneo, determinan los cambios, es decir, las nuevas actitudes en
las empresas, tales como, la globalización de la economía, la conciencia
ambientalista, la aceleración de las privatizaciones, las alianzas estratégicas
y el avance tecnológico, conforman un ineludible conjunto de condiciones
que afectan las organizaciones.
Es propio de la naturaleza de las organizaciones, que ellas cambian con
el tiempo y, por tanto, los gerentes por definición, tienen que estar tratando
de manejar el cambio con una visión proactiva.
De acuerdo con lo anterior, Morales (1993), expresa:
la misma supervivencia de una organización puede
depender de la forma como adapte la cultura a un
ambiente de rápido cambio. A partir de esta premisa, las
organizaciones que quieren ser competitivas se
mantienen en busca de la excelencia, a través de la
adquisición de nuevos conocimientos que les permitan
estar a la par del entorno y, a su vez, asumir el
compromiso de conocer el grado de integración y
diversificación de competencias, de manera que puedan,
utilizar las herramientas que les permitan estructurar un
adecuado portafolio de productos y/o servicios. (p. 56)
Dentro del marco descrito anteriormente, el cambio de la cultura implica una
modificación de un estado, una condición o situación. Es una transformación
40
característica, una alteración de dimensiones o aspectos más o menos
significativos. El panorama actual de las organizaciones se presenta lleno de
cambios radicales y con un ritmo sin precedente en la historia de la humanidad.
En la medida que los cambios se vuelven un factor permanente y
acelerado, la adaptabilidad del individuo organizacional a tales cambios resulta
cada vez más determinante en la supervivencia de cualquier empresa.
2.4. COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL
Entender la comunicación como oportunidad de encuentro con el otro,
plantea una amplia gama de posibilidades de interacción en el ámbito social,
porque es allí donde tiene su razón de ser, ya que es a través de ella como
las personas logran el entendimiento, la coordinación y la cooperación que
posibilitan el crecimiento y desarrollo de las organizaciones.
Robbins (1993, p. 341) interpreta a la comunicación como un proceso, el
cual define como “Los pasos que existen entre un emisor y un receptor para
la transmisión y compresión de su significado.”
De acuerdo con esto las relaciones que se dan entre los miembros de
una organización se establecen gracias a la comunicación; en esos procesos
de intercambio se asignan y se delegan funciones, se establecen
compromisos, y se le encuentra sentido a ser parte de aquella. Por estas
razones, toda institución que se respete, debe priorizar dentro de su
estructura organizacional un sistema de comunicaciones e información que
dinamice los procesos que a nivel interno vivifican la entidad y la proyectan
hacia su área de influencia.
41
Por estas razones es que las comunicaciones institucionales internas
promueven la participación, la integración y la convivencia en el marco de la
cultura organizacional, en donde cobra sentido el ejercicio de funciones y el
reconocimiento de las capacidades individuales y grupales.
Por otra parte Robbins aclara que dentro de todo proceso de
comunicación debe existir tanto una transmision como una comprension del
significado, para que este efecto se de es necesario la intervencion de
diversos factores o elementos como lo son la codificacion del mensaje que
no es mas que darle una simbologia al mensaje que se va a enviar, el
mensaje el cual Robbins (1993, p 341-342) define como “el producto físico
codificado” o bien sea lo que se va a comunicar. El canal que es “el medio
por el cual viaja el mensaje de la comunicación" y por ultimo la
descodificación que es “volver a traducir el mensaje que comunica el
emisor.”
Es por ello que la carencia de estrategias comunicativas al interior de
la institución, la falta o la subutilización de alguno de estos elementos,
genera lentitud o bloqueo en los procesos y en las acciones, retardo en las
respuestas y desinformación acerca de las políticas, todo lo cual imposibilita
la verdadera interacción a nivel interno. Por otra parte, son indispensables
para que no se pierda la coherencia entre las acciones que se realizan
dentro de la institución con la realidad del entorno.
2.4.1. REDES DE COMUNICACIÓN
42
La comunicación cumple una serie de funciones dentro de la institución
como: proporcionar información de procesos internos, posibilitar funciones de
mando, toma de decisiones, soluciones de problemas, diagnóstico de la
realidad a fin de mantener la estabilidad o el equilibrio.
Atendiendo a este orden de ideas es que Robbins habla sobre rede de
comunicación las cuales no son mas que los canales por donde se dirige la
comunicación, el autor mensiona dos tipos de redes, las formales que son los
canales por los cuales viaja la comunicación siguiendo una cadena de
autoridad y estan destinados a asuntos exclusivos de trabajo relativo al
trabajo entre las diversas poblaciones de la empresa; tiene como objetivo
lograr la coordinación eficiente de todas las actividades distribuidas en la
estructura de la organización; éstas se regulan en las cartas y manuales de
la organización.
En caso contrario existe una red informal mejor conocida como “rumor”
que viaja con toda libertad sin seguir ningun tipo de cadena autoritaria y el
cual puede ser ascendente, descendente y de manera horizontal además
estan , basadas en preferencias y aversiones de los empleados,
independientemente del cargo.
Las comunicaciones informales constituyen un conjunto de
interrelaciones espontáneas, En este tipo de comunicación la información
que se tramite puede tener relación con las actividades de la institución o a la
vez puede no tenerla.
43
Sobre la base de las ideas expuestas se entiende que la comunicación
formal e informal son complemento una de la otra y están relacionadas entre
sí para el mejoramiento continuo de la organización en el ámbito de las
comunicaciones; es decir que dentro de ella no existe ninguna frontera. Por
último se puede decir que la comunicación formal e informal, tiene como fin el
enviar una serie de mensajes en la que se asegure una difusión adecuada
por los procedimientos estipulados en la organización, estos mensajes
suelen llevar implícitos los objetivos y políticas que se manejan dentro de la
organización.
Dentro de la comunicación formal e informal se habla de comunicación
multidireccional: descendente, ascendente, horizontal, transversal, interna y
externa.
COMUNICACIÓN DESCENDENTE: Esta clase de comunicación es utilizada
para emitir mensajes desde la parte directiva hasta los empleados, tiene
como objetivo el indicar instrucciones claras y específicas del trabajo que se
debe realizar; en dicha comunicación se pierde el valor comunicativo que
lleva el mensaje.
COMUNICACIÓN ASCENDENTE: Es cuando los trabajadores de una
organización se comunican con los directivos o superiores, dándoles a
conocer el panorama general que sucede al interior de la organización,
especialmente lo que acontece en los sitios de trabajo; ésta información
suele ser detallada y específica.
44
COMUNICACIÓN HORIZONTAL: Se desarrolla entre personas del mismo
nivel jerárquico. La mayoría de estos mensajes tienen como objetivo la
integración y la coordinación del personal de un mismo nivel. Por otro lado,
cuando la comunicación dentro de la organización no sigue los caminos
establecidos por la estructura, se dice que es comunicación informal y
comprende toda la información no oficial que fluye entre los grupos que
conforman la organización. La comunicación informal incluye el rumor.
COMUNICACIÓN INTERNA: Son actividades que se realizan dentro de una
organización para mantener las buenas relaciones entre los miembros de la
empresa por medio de la circulación de mensajes que se originan a través de
los diversos medios de comunicación empleados por ella, con el objetivo de
proveer comunicación, unión y motivación para así alcanzar las metas
establecidas por la organización.
COMUNICACIÓN EXTERNA: Todas aquellas comunicaciones que están
dirigidas a sus públicos externos, con el fin de mantener o perfeccionar las
relaciones públicas y así proyectar mejor la imagen corporativa de la
organización.
La comunicación juega papel importante en las relaciones
interpersonales de la organización, porque a medida que los trabajadores
conocen su empresa y son consientes de sus capacidades intercambian
experiencias que contribuyen al logro de los objetivos trazados por la
organización.
45
2.5. RELACIONES LABORALES
Las relaciones laborales son para cualquier país un elemento de
importancia esencial. No sólo porque definen la calidad de las interacciones
entre empleadores y trabajadores, sino fundamentalmente, porque definen
también la calidad de una sociedad.
Por otra parte, las relaciones laborales no son neutras; en su
conformación influyen las concepciones políticas, económicas, sociales y
culturales de los actores. Por nombrar sólo algunas características, las
relaciones entre empleadores y trabajadores pueden ser en distintos grados,
autoritarias o participativas. Pueden tener un carácter predominantemente
tecnocrático o incluir dimensiones sociales. Pueden ser modernas, es decir,
basadas en una participación y consenso, sustentadas en una racionalidad
instrumental y normativa, o tradicionales, basadas en ideología, prejuicios y
confrontación. Pueden ser adecuadas al momento de desarrollo de la
economía y la sociedad, o presentar una cierta disfunción a ese desarrollo.
Pueden mostrar diversos niveles de eficacia en logros económicos y
sociales. Pueden también tener diferentes grados de legitimidad de acuerdo
a los intereses de los actores; ser consensuales o motivo de controversia.
En referencia a lo anterior cualquiera sea la caracterización que se haga
de las relaciones laborales, es importante tener en cuenta que son antes que
todo, un fenómeno social y en cuanto tal, los actores y sus comportamientos
son un elemento esencial en su definición. Por ello, sería equivocado
conceptualizar, las relaciones laborales como un resultado estructural o
46
económico mecánico, aunque evidentemente, la economía y la dimensión
estructural son parte constitutiva de éstas.
Llevando el concepto de relaciones laborales a un sentido más técnico y
restringido este envuelve, entre muchas otras dimensiones, temas tan
fundamentales para el mundo del trabajo como por ejemplo, los salarios,
tipos de contratos, las jornadas de trabajo, la previsión, la retribución a la
productividad, la calidad del producto y la capacitación de la fuerza de
trabajo, el comportamiento de los mercados laborales, los empleos, la
disciplina laboral, las condiciones de higiene, salud y medioambiente laboral,
las medidas de bienestar, la información y participación, así como también,
los comportamientos del actor sindical y empresarial.
La autora señalada, expresa
Una dimensión de las relaciones laborales es su cristalización en
una normativa laboral, es decir el conjunto de deberes y
derechos que están protegidos por una legislación que debe
mantener una ecuanimidad y equilibrio entre los actores.
Ecuanimidad y equilibrio son dos características básicas, para
que una legislación tenga legitimidad social, es decir una
adhesión basada en convencimiento y el consentimiento de
quienes tienen que ejercerla y no sólo como una imposición
externa asegurada con medidas de fuerza o de poder.
Respecto al marco legal que regula las relaciones laborales cada país en
su legislación laboral contempla aspectos tales como: escalas de salarios,
47
tipos de contratos, jornadas laborales, previsión social, retribución a la
productividad, normativas de las convenciones colectivas.
Sobre la base de las ideas expuestas, resulta también interesante la
concepción de la Organización Internacional de Trabajadores (OIT),
respecto a las relaciones laborales. En un sentido amplio la define como "el
entramado de vínculos, formales y no formales establecidos a partir de la
relación de trabajo”.
Esa entramada red de vínculos, de vastísima diversidad y heterogeneidad
de fenómenos que se manifiestan en las empresas en cuanto a las
relaciones laborales, tiene diversas características, dependiendo también de
múltiples factores, en las actuales condiciones de globalización.
Dentro del marco de lo expuesto, Goldín (1999) afirma que:
se ha constatado que existen organizaciones donde se le
da prevalencia a unas relaciones laborales inclinadas a
procesar los cambios y a ajustarse a la evolución de los
mercados de productos mediante el recurso al mercado
externo de trabajo, adecuando los procesos de trabajo en
términos de reasignación de tareas, movilidad funcional,
variaciones en la jornada, reentrenamiento... Por otro lado,
se verifica que el objetivo de superar la insuficiente
productividad del trabajo se materializa mucho más, bajo
formas de pura intensificación del trabajo, que de aquellas
otras que pueden considerarse manifestaciones del
enriquecimiento de las tareas. (p.27).
Pudiendo colegirse de lo tratado, que la inversión en formación
profesional y capacitación en el trabajo es aún escasa y el recurso a la
subcontratación (externalización o "outsourcing"), que ha alcanzado fuerte
48
implantación, en nuestras economías Latinoamericanas, no parece operar
todavía como alternativa de especialización productiva de excelencia. En
muchos casos, se observa todavía, alta informalidad y deficientes
condiciones de trabajo fundamentalmente en las pequeñas empresas
destinatarias de la descentralización de los procesos. Esto entra en
contradicción con los cambios profundos en el funcionamiento de la
economía que se están originando, a nivel de la organización de la
producción, en la forma de organizar el trabajo y en la base técnica de los
procesos, que requieren de reformas del sistema de relaciones laborales.
Desde esa perspectiva, transformaciones tan intensas deben estar
enmarcadas, en primera instancia, en procesos de estabilidad y paz laboral,
que permitan negociar colectivamente y por ende, las relaciones laborales
sólo deben ser entendidas a partir de la concepción de sujetos iguales y
libres que contratan las condiciones de trabajo que más les favorezcan,
dentro de una flexibilidad del mercado de trabajo.
Se requiere, nuevas formas de contratación vinculadas a las
innovaciones tecnológicas, las cuales originan la necesidad de que la unidad
productiva se adapte a ellos en términos organizativos, tanto en la cantidad
de fuerza de trabajo como en el uso de la misma. Para lo cual, se requiere
flexibilidad de la organización del trabajo y la no-intervención del Estado en
las relaciones laborales, necesitándose para ello un clima propicio que
permita la buena marcha de las relaciones y mantenimiento de la paz laboral.
49
2.6. OBJETIVOS INDIVIDUALES Y ORGANIZACIONALES
Históricamente el sistema de relaciones laborales ha sido siempre
fuertemente refractario a las prácticas participativas pero es parte de las
nuevas condiciones de trabajo, que se transite hacia la instauración de
relaciones laborales y formas de organizar el trabajo apoyadas sobre una
mayor implicación o compromiso de los trabajadores. Sin embargo, los
sujetos del sistema, vinculados todavía a modelos tradicionales, tienden a
depositar sus más caras expectativas en la acción política y la vinculación
con los gobiernos; confían más en lo que puede obtenerse en las instancias
superiores de la negociación política, que en lo que puede gestarse en el
ámbito mismo de las relaciones laborales.
Nassif ( 1999, p. 58), expresa la necesidad de reorientar el diseño de las
relaciones laborales por lo que se ha dado en llamar el "camino alto" - ese
camino que transita las relaciones laborales que al mismo tiempo que
facilitan altos niveles de eficacia productiva, se apoyan en prácticas
socialmente satisfactorias - es necesario alumbrar otras políticas públicas;
por decir lo mismo en clave transformadora.
La nueva tendencia en las relaciones laborales está dirigida a promover
conductas y prácticas tanto de participación directa (de los trabajadores)
como de participación institucional (empresa y organizaciones sindicales); de
lo que se trata es de buscar una síntesis y recíproca legitimación entre ellas
de modo que la aprehensión y resistencia que se puedan experimentan, no
50
desvirtúe o impida la negociación y concertación que deben estar
sustentadas en prácticas participativas. Prácticas participativas que se
enriquecerían en el marco de una transformación normativa y cultural del
conjunto de las relaciones laborales en las empresas.
El autor, señala la necesidad de nuevos criterios de gestión de personal y
representación de trabajadores y sindicatos, negociación, información,
comunicaciones y consulta, esquemas de autocomoposición de conflictos e
instrumentos de gestión colectiva para determinados aspectos de las
relaciones individuales del trabajo, entre otras técnicas de vinculación social,
configuran un espacio en el que es posible que esa reclamada flexibilidad de
adecuación no se vista con los hábitos de la unilateralidad.
Los sujetos sociales, sus respectivas opciones estratégicas y el diálogo
social como instancia óptima de vinculación conservan, espacios amplios
para el diálogo y este sólo fructifican si también los posicionamientos de los
sujetos se construyen sobre un dúctil reconocimiento de las transformaciones
en curso, y si se eliminan posiciones que reflejen solo dos polos de un
mundo que ya no puede ser visto bajo el prisma unicolor de “metas
organizacionales vs. metas individuales”, en el mundo globalizado estos
términos se concilian.
Aún cuando la tendencia, dentro de las empresas competitivas es el poseer
un personal calificado e involucrado en los objetivos de la misma y que
responda a su cultura organizacional para lograr la efectividad de la
Organización; en muchas ocasiones, las metas organizacionales y las
51
individuales no siempre son las mismas y los individuos, al ingresar a las
organizaciones, no siempre lo hacen pensando en los intereses de la empresa,
sino que persiguen básicamente objetivos individuales. Si bien esto es cierto, las
organizaciones necesitan de las personas para cumplir sus objetivos y las
personas necesitan de las organizaciones para satisfacer sus necesidades; es
decir, ambos se necesitan, en el aspecto práctico y de manera casi natural,
cada uno de ellos pretenden sacar ventajas frente al otro. Esta situación genera
mayor complejidad en la relación organización – personas.
Para trazar caminos para una integración individuo - organización
realmente efectiva, deben satisfacerse simultáneamente varios objetivos,
tanto organizacionales como de los trabajadores y así conciliar intereses.
2.7. LAS RELACIONES LABORALES Y EL SINDICALISMO
En la investigación se entenderá por Sindicato, una asociación
conformada por sujetos con valores individuales, morales y económicos,
representante de la clase trabajadora, que busca la legítima defensa de sus
intereses, preservando la libertad de asociación; en demanda de un modelo
social que les permita vivir dignamente.
Es importante destacar los Orígenes del Movimiento Sindical, como
resultado del colosal cambio económico que significo la revolución industrial,
los trabajadores de las nuevas organizaciones con frecuencia enfrentaban
situaciones de extrema pobreza, larguísimas jornadas de trabajo que
excedían las 12 horas diarias de trabajo y ninguna protección para casos de
52
enfermedades o accidentes vinculados con la labor. Al existir desventajas de
negociar individualmente con sus empleadores, los trabajadores de varias
industrias empezaron a adoptar tácticas para organizar sus esfuerzos y
pactar en forma colectiva las condiciones que debían regir el trabajo.
Lograron poco a poco organizarse en diversas uniones y ligas obreras
que tomaron el nombre de sindicato. Los sindicatos del siglo XIX y XX
constituyeron un poderoso vehículo de cambio que obligó a muchas
industrias a adoptar políticas más humanitarias y equilibradas.
Ante las conquistas más notables de los sindicatos se cuentan, la
reducción de la jornada laboral, el derecho a huelga, la prohibición del trabajo
infantil, la protección del empleo y numerosas prestaciones.
En Venezuela, son los trabajadores petroleros organizados los que
generaron movimientos importantes para la transformación del escenario
empresa – trabajador, en la defensa de los derechos que se habían
alcanzado en el ámbito internacional.
La primera Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) con una
visión integral instaura los derechos consagrados en los convenios
internacionales, organizando la masa obrera en el ámbito de todo el país.
Actualmente en un mundo globalizado las organizaciones sindicales
tienen un papel vigente y relevante, al respecto Estanga señala ( 2000)
...“se requiere de una actualización del pensamiento de la
dirigencia laboral, que tiene sus expresiones en numerosos
53
países del mundo... en el caso venezolano hay clara
conciencia sobre la necesidad de una renovación y
actualización, no sólo en función de sus organizaciones sino
de su visión de futuro... lo deseable es preservar la libertad
de asociación y la no ingerencia del Estado, que son dos
principios que están recogidos con mucha fuerza, como una
regla de oro, en el acuerdo constitutivo de la OIT. (1).
2.8. LOS SINDICATOS Y LA ORGANIZACIÓN
El mundo de las relaciones laborales y del sindicalismo atraviesa por un
momento particularmente complicado en Venezuela. Ya no se está en el país
en el cual las pugnas internas por el dominio del campo sindical se
procesaban dentro de un proyecto nacional definido y con una correlación de
fuerzas estructural, poco modificable y amparadas en los gobiernos de turno.
Actualmente, se encuentra en una crisis de proyecto nacional, y el
sindicalismo ha entrado a un proceso de reajustes para volver a definir sus
estrategias.
En este cuadro inmediato existen problemas vinculados entre sí que se
juntan y requieren encontrar una solución: entre estos están las luchas
internas y el nuevo perfil del Sindicalismo, un segundo problema tiene que
ver sin duda con la necesidad de consensar una agenda de cambios en las
reglas del juego laboral. Lo que implica el cambio de actitudes y
comportamientos, el desarrollo de nuevos valores y nuevas actitudes entre
trabajadores y empresas donde existan acuerdos tácitos entre empresas y
54
trabajadores para resolver los aspectos conflictivos que se van presentando
y donde el estado represente un papel regulador.
Los cambios requeridos también se relacionan con las nuevas
condiciones sindicales, que de ser casi la referencia obligada de fuerza y
bases del poder político, han pasado a ser un conjunto de liderazgos
envejecidos y marginados del espacio de las decisiones económicas del
país. Con la actual situación parece que no sólo está en cuestión un
reacomodo de fuerzas y de liderazgos, sino un nuevo posicionamiento del
sindicalismo frente al modelo económico y a la forma excluyente de tomar
decisiones de los últimos gobiernos.
Díaz, Rolando, afirma. (2000).
Los trabajadores y sus organizaciones luchaban por una
extensión y profundización de sus derechos, asumiendo un
supuesto básico que también asumía el Estado y los
empresarios: la producción y el empleo habrían de crecer
sostenidamente, más allá de eventuales crisis cíclicas. Los
sindicatos eran, además, organizaciones en proceso de
fortalecimiento, en la medida en que también se creía que,
tanto la producción industrial, como los contratos basados en
salarios, crecerían indefinidamente y, por tanto, también su
base de representación y su poder..(p. 3)
En el nuevo reacomodo mundial del trabajo, no caben unas relaciones
laborales dentro de modelos "tradicionales" caracterizado por los supuestos
que da el autor y con reglas de negociación que se definen por un fuerte
intervencionismo Estatal que se manifiesta en la intervención del poder
55
ejecutivo en las negociaciones colectivas, fijación de salarios mínimos y
control de las centrales obreras, hoy se requiere una participación y
consenso en las negociaciones donde se concilien los intereses de la
organización y de los trabajadores, donde se genere una relación dinámica
que permita a la empresa producir, para competir, para desarrollarse en el
mercado mundial y a los trabajadores recibir una remuneración que les
permita obtener una calidad de vida.
El gobierno por su parte, debe mantener una posición reguladora
creando normas para ambas partes, tanto para los sindicatos como para la
organización buscando un equilibrio entre la producción generada y la
compensación, un Estado interventor donde juega rol central en varios
órdenes, entre ellos en el de la negociación colectiva, debe dar paso a roles
de mayor concertación.
En los últimos veinte años la realidad mundial ha cambiado y la posición
de los sujetos que intervienen en la relación laboral debe ajustarse a esos
nuevos cambios y paradigmas, con relación a esto Díaz afirma... han
cambiado las estrategias de inserción internacional de las economías de la
región Latinoamericana. Ya sea a través de políticas de apertura comercial
unilateral, o en el contexto de procesos de integración regional, de forma
más o menos drástica la producción nacional comienza a verse expuesta a
otro tipo de reglas que exigen medidas urgentes para mejorar su
competitividad. Esto ha generado una intensificación del ritmo del cambio
tecnológico aplicado a la producción, una disminución de los ciclos de vida
56
de los productos y, por tanto, también de la calificación, generando presiones
constantes por su actualización.
En el mismo orden de ideas el autor señala que el conocimiento juega
ahora un papel central... la importancia relativa del «factor conocimiento»
dentro de las nuevas formas de organización de la producción y el trabajo se
ha incrementado notablemente. El control de la información y el conocimiento
pasa entonces a ser estratégico, tanto como antaño fue el control de la tierra
o de los medios de producción. La capacidad de generar conocimiento y
gerenciarlo bajo el concepto de las organizaciones que aprenden, está
considerado como una fortaleza clave para la competitividad y ha
desembocado en una revalorización del talento humano. De ahí que el
interés de los diferentes sujetos en acceder a la toma de decisiones en
materia de diseño, ejecución o financiamiento de la formación se torne
también algo vital.
Díaz, también señala, que... el supuesto del crecimiento sostenido e
indefinido de la producción y el empleo -o más bien de la relación directa
entre ambos- se ha revelado a la postre como sin validez. Si bien la
producción puede seguir creciendo, como de hecho lo hace, la generación de
empleo no sucede correlativamente y, en muchos casos, se asiste al nuevo y
preocupante fenómeno del crecimiento económico y productivo con aumento
del desempleo. El crecimiento del empleo en aquellos sectores con mayor
dinamismo económico no alcanza a compensar, en muchos casos, el
despido originado por la nueva relación capital-trabajo, afectada por la
57
introducción de innovaciones tecnológicas, y por los cierres que se producen
en sectores incapaces de contrarrestar la competencia de bienes del exterior.
En el antiguo contexto, alcanzaba con aplicar durante los períodos de crisis,
políticas de tipo compensatorio, como el seguro de desempleo o los
programas de empleo de emergencia. Actualmente ha surgido una nueva
generación de políticas activas de mercado de trabajo que, invariablemente
consideran a la formación y a la capacitación como su elemento más central
y estratégico.
En este nuevo contexto, el posicionamiento de los actores productivos y
laborales cambia, la negociación se vuelve más compleja y comienza a ser
cada vez más difícil abordar temas como el salario o la estabilidad laboral de
manera independiente. Se presta ahora mucho más atención a las relaciones
entre empleo, salario, productividad, producción, competitividad, calidad, etc.
Es dentro de este nuevo estado de cosas que la formación aparece
revalorizada y comienza a percibirse como un tema estratégico. Ella es
incorporada a un creciente número de convenios colectivos y también se
incluye dentro de la legislación laboral. Surgen y se multiplican experiencias
de diálogo social y concertación en el campo de la formación, que
demuestran tener una capacidad de desarrollo y de sostenibilidad muy
grande, aun en contextos de alta conflictividad.
2.9. CRITERIOS DE PARTICIPACIÓN
58
En todo el continente, los ciudadanos están reclamando una mayor
participación en las decisiones públicas que afectan sus vidas, en función de
esto los enfoques, métodos, instrumentos, actividades participativas y actitud,
pueden facilitar en gran medida un desarrollo participativo más equitativo en
la sociedad y por ende en la organización. Dentro de este marco situacional,
Organizaciones internacionales han fijado posición al respecto, tal es el caso
de la Organización de Países Americanos (OEA) quienes en la Tercera
Cumbre de las Américas, celebrada en abril de 2001 en Québec, Canadá,
los presidentes y primeros ministros del hemisferio destacaron la importancia
de la participación de la sociedad civil al abordar los desafíos del presente; y
en su Plan de Acción, exhortan a los gobiernos, organizaciones multilaterales
y bancos de desarrollo a crear estrategias para aumentar la participación de
la sociedad civil en el sistema interamericano.
Por otra parte, los invitados a la cumbre expresaron ([Link]
de Información.2001)
Recibimos con beneplácito y valoramos las contribuciones de
la sociedad civil, incluidas las de las organizaciones
empresariales y sindicales, al Plan de Acción. Afirmamos que
la apertura y transparencia son vitales para el fortalecimiento
de la concienciación pública y la legitimidad de nuestras
tareas. (p.1).
Igualmente, la OEA, en reuniones anteriores venía perfilando, la posición
de influir en los gobiernos para que estos desarrollaran programas donde
participaran los individuos a nivel de la sociedad, a tal efecto en Bolivia en
1996, como resultado de la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible,
59
esta organización estableció:
la Estrategia Interamericana para la Promoción de la
Participación Pública en la Toma de Decisiones sobre
Desarrollo Sostenible, creada luego de un extensivo proceso
de consulta con representantes de la sociedad civil,
académicos y funcionarios públicos, ... ofrece un marco y
prácticas óptimas para que los gobiernos aseguren un alto
nivel de participación ciudadana en las decisiones
Atendiendo a estas consideraciones y a las transformaciones que se
perfilan a nivel de la sociedad se hace necesario que se inicien cambios en
los esquema de las relaciones laborales, fundamentalmente los de
confrontación y ausencia de los trabajadores en las decisiones, en los que
se ha movido las empresas y el viejo sindicalismo, por otros de consenso y
participación con el objeto de una real democratización de las organizaciones
tanto sindicales como empresariales.
En efecto se requiere, institucionalizar la participación y asegurar que la
acción colectiva se evidencie en la injerencia de los trabajadores en los
procesos específicos de desarrollo de la organización, para la cual se han
creado estrategias dirigidas a consolidar la participación activa, creativa e
identificada con la visión y misión de la organización.
Buscando profundizar en los planteamientos dados, se considera lo
expuesto por el Grupo Informal de Trabajo en Enfoques y Métodos
Participativos (IWGPA) perteneciente a la Organización de las Naciones
60
Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) quienes en 1998 proponen
las siguientes estrategias para incentivar la participación:
Construir sobre potencialidades y capacidades existentes
Un gran sentido de pertenencia por parte de los agentes involucrados
Aumentar el compromiso con los objetivos y resultados
Sostenibilidad social a largo plazo
Aumento de las capacidades de auto ayuda
Relaciones con otras agencias e instituciones
Además de los aspectos señalados y con apoyo en los planteamientos
de Millán ( 1996,p:21) es importante considerar como participar antes de la
toma de decisiones y después de esta. Cuando se participa antes de la toma
de decisiones, se debe suministrar la información requerida para facilitar este
proceso, no sólo a nivel técnico sino también en correspondencia a los
intereses y perspectivas que tiene la gente, en relación a las decisiones a
implementar; debiendo recordarse que al realizar cambios se deben tomar en
cuenta los elementos intrínsicos, de la cultura organizacional.
La participación posterior a la decisión, en cambio, sirve como medio de
control y como modo de actuación conjunta en la gestión de esa decisión, o
sea en su aplicación, que en definitiva es el momento crucial, pues en última
instancia lo que importa cuando se decide es que lo decidido se transforme
en una realidad en el terreno de los hechos; de lo contrario asistiremos a un
fracaso.
El conjunto de planteamientos expuestos, permite afirmar que sólo
trabajadores comprometidos y responsables, justamente representados y
61
activamente participativos, serán capaces de aportar a las decisiones de la
organización. En términos generales esto implica la necesidad de crear los
espacios para forjar unos sujetos que se sientan responsables del éxito o
fracaso de la empresa y que perciban a la gerencia como colaboradora y no
como un obstáculo. Los trabajadores deberán poder comunicarse en forma
responsable y constructiva, bajo el entendido de que la participación de los
actores laboral y empresarial es imprescindible tanto para la adecuación de
las políticas a la realidad nacional, como para la participación comprometida
en la gestión de las políticas por parte de los actores involucrados.
En torno a lo expuesto, diversos autores han planteado la necesidad de
incentivar la participación en la relaciones laborales, al respecto encontramos
que Berra Mariela (1999,p. 8) expresa que la intuición, la emotividad, la
relatividad y el valor de la diversidad son revaloradas al interior de la
empresa, a través de la división de los objetivos y de la participación para
alcanzar las metas, aunándose a estas el proceso de aprendizaje continuo,
por medio del cual la capacidad de trabajo se desarrolla plenamente. La
participación se convierte en un recurso. La fabrica integrada se va
definiendo progresivamente como Organización del Aprendizaje.
Se puede inferir de lo planteado que existe un consenso en muchas
opiniones sobre la importancia de lograr mecanismos de participación tanto
al nivel de la sociedad civil como dentro de las organizaciones, sin embargo
se conoce la resistencia al cambio y el temor por parte de los que dirigen, de
perder el control y el poder en estas nuevas formas de participación. El
62
trabajo en equipo implica una descentralización no solo del trabajo sino del
sistema de control, pero muchos dirigentes al pensar en un nuevo sistema de
control descentralizado; se resisten a ello. Esto puede constituir un limite en
las posibilidades de consolidar nuevos modelos organizacionales.
Siguiendo los criterios expresados por la autora, se puede señalar como
significativo, que las estrategias de participación, impresas en los valores de
integración, cambian también la relación entre trabajador y empresa y
condicionan las relaciones sindicales. La lógica social basada en el contrato y
en el conflicto que había condicionado la acción del sindicato, es sustituida por
la lógica comunitaria basada en la fidelidad, reciprocidad y aceptación. Esto
obliga al sindicato a examinar sus estrategias, a este se le pide pasar de una
lógica de enfrentamiento, a una lógica de cooperación. En efecto, las reformas
que se imponen para la transformación del trabajo conciernen a la socialización
del saber y del poder de decisión. La dificultad esta relacionada con el papel que
jugara el sindicato en las decisiones de la empresa en general, con la definición
de las reglas de la organización del trabajo, con los problemas relativos a la
autonomía, y con la responsabilidad de los trabajadores. Las modalidades de
participación definirán el papel del sindicato sea de autonomía o de
subordinación a las estrategias empresariales.
Por su parte, Chambers (1992,p. 15) expresa...
La participación es considerada como un proceso interactivo
que lleva hacia un continuo proceso de reajuste de las
relaciones entre los diferentes agentes involucrados en una
63
sociedad, para incrementar el control e influencia de estos
agentes sobre las iniciativas de desarrollo que afectan sus
vidas. Hay varios niveles o grados de participación que van
desde la consulta para compartir la toma de decisiones,
hasta la auto administración por parte de los agentes
involucrados. El grado especifico de participación de los
diferentes agentes interesados, esta determinado a través
del proceso de negociación.
Considerando lo anterior, puede entenderse como participación en la
organización, un proceso que involucra activa y equitativamente tanto a los
empresarios o ejecutivos, como a los trabajadores, en la formulación de políticas
y estrategias de desarrollo, en el análisis, planeación, implementaron,
monitoreo, evaluación de actividades y aspectos sustantivos del funcionamiento
de la empresa. Igualmente con relación a los procesos de capacitación,
programas de elevación de la productividad y en la toma de decisiones. Si bien
esto es cierto, la realidad permite concluir lo siguiente: Para tener éxito en el
cambio del paradigma tradicional a uno de participación y consenso se requiere
que las organizaciones no tengan resistencia al cambio y se adapten a las
exigencias de la sociedad y a la innovación de un entorno cambiante, es decir,
las organizaciones deben poseer visión proactiva para percibir y entender los
cambios y el efecto que estos tienen sobre la conducta de los que se involucran,
debiendo considerar el nivel de compromiso, inversión y dedicación para la
transformación; tomando en cuenta la participación activa y el apoyo9 de los
sujetos en la organización.
2.10. EL CONSENSO EN LAS RELACIONES LABORALES:
64
Históricamente las relaciones laborales en Venezuela han estado
signadas por una lucha intensa de confrontación y choque, la cual fue
necesaria al inicio de los procesos de industrialización para establecer el
adecuado equilibrio en la relación patrono obrero y lograr el establecimiento
de justas reglas de juego, que se materializaron en normas y leyes
laborales.
La situación descrita, incidió en que la negociación colectiva se
concibiese como un proceso conflictivo, cuando en realidad su objeto
principal debería ser promover el acuerdo mediante concesiones recíprocas y
no la contienda. En Venezuela, el esquema de confrontación en que se ha
movido el viejo sindicalismo desde sus inicios, tiene como una de sus
manifestaciones la ausencia de los trabajadores en las decisiones; esta
situación, debe transformarse en una real democratización de las
organizaciones donde prevalezca el consenso.
Atendiendo a las consideraciones expuestas, puede afirmarse que al
fomentar el consenso se promueve relaciones laborales sanas, lo cual
constituyen un aporte al desarrollo socio – económico, como a la consolidación
del sistema político – democrático, al mantenerse la paz laboral.
Dentro de esta perspectiva Larrañaga ( 2001,p. 2) expresa
el mundo competitivo y globalizado, requiere de trabajadores
de alto nivel, altamente productivos y comprometidos, para lo
cual una justa remuneración, un atractivo plan de
participación y una adecuada protección social es
65
indispensable. De ahí que el viejo modelo de la
"confrontación a ultranza" haya sido sustituido por el de
"consenso activo", en el marco de acuerdos ganar-ganar y de
la necesaria flexibilidad ante las nuevas formas del trabajo:
multihabilidades y polivalencias, equipos facultados y
autodirigidos, teletrabajo, trabajo compartido, remuneración
variable y trabajo temporal. Este nuevo modelo de consenso
persigue garantizar la estabilidad de las fuentes de empleo
como única manera de lograr trabajo productivo y estable. Si
algo hemos aprendido de los cambios que se imponen sobre
las relaciones obrero-patronales de hoy, es que el derecho al
trabajo tiene que estar por encima del derecho del trabajo.
Visto desde la perspectiva planteada por Larrañaga, con relación a las
transformaciones que se viven en el ámbito de la economía mundial, se hace
necesario un cambio en la filosofía de las Federaciones y Confederaciones
de Trabajadores en Venezuela, organizaciones sindicales burocratizadas,
politizadas y desviadas de sus propósitos originales.
El autor señalado explica, que las organizaciones sindicales en el mundo
se encuentran:
en un proceso de profunda reflexión sobre su misión y visión,
sus prioridades y estrategias en un mundo globalizado y de
alta tecnología... Frente a la necesidad de entender al
empleo como un hecho económico que requiere consenso en
las relaciones laborales, flexibilización en las normas y leyes
que las rigen y seguridad y confianza para el inversionista...
(2001, p.3)
Con referencia a lo planteado, puede afirmarse que en cualquier proceso
de negociación colectiva, basado en el consenso debe entenderse en primer
66
lugar que la negociación es el arte de llegar a un mutuo convenimiento, a
través de las oportunas discusiones sobre los puntos esenciales de un
contrato, basadas en el dialogo, tacto y sentido común.
En torno a lo planteado es recomendable considerar los siguientes
aspectos, en el proceso de negociaciones entre el sindicato y la empresa
cuando se sientan a la mesa de negociación para llegar a la firma de
convenios colectivos:
- Negociación directa entre las partes: empresa y representantes laborales
- Presentación de demandas y propuestas
- Evaluación de la Información
- Concesiones y contra - propuestas
- Transparencia y seriedad en el proceso de negociación colectiva
- Obligación de negociar de ambas partes
- Negociación basada en principios axiológicos.
- Información clara y veraz para que las partes puedan negociar con
conocimiento de causa y estableciendo paralelamente responsabilidades por
el manejo de la información.
Como se ha señalado, en los procesos de discusión para la firma de
convenios colectivos, la tendencia actual es la de negociación sustentada en
el consenso, lo que involucra a dos partes, patrones y trabajadores en el
convenimiento de compromisos, buscando arribar a acuerdos que
beneficien a las partes involucradas, es decir que sea equitativo.
2.11. SUPERVISIÓN
67
A lo largo de la mayor parte de nuestra existencia pertenecemos a una
organización, millones de hombres o mujeres de todo el mundo pasan sus
vidas trabajando en distintas organizaciones, enfrentando innumerables
desafíos al luchar por cumplir con sus tareas diarias.
Además, todas las organizaciones tienen un programa o método para
alcanzar sus metas, para ello es de gran importancia y muy necesario que en
su programa se incluya la administración de personal ya que ella, consiste en
darle forma, de manera consciente y constante, a las organizaciones.
Atendiendo a estas consideraciones se puede decir que el éxito que pueda
tener la organización al alcanzar sus objetivos y también al satisfacer sus
obligaciones sociales depende en gran medida, del desempeño supervisorio de
la organización. Esta afirmación de que la supervisión es responsable o no del
éxito de una empresa nos indica, por qué es necesario supervisar, sin embargo,
no nos indica cuando ella es requerida, y dicho requerimiento sucede siempre
que haya un grupo de individuos con objetivos determinados.
Con referencia a lo anterior se puede decir que la base fundamental de
un buen supervisor es la medida de la eficiencia y la eficacia que éste tenga
para lograr las metas de la organización. En otras palabras es la capacidad
que tiene de reducir al mínimo los recursos usados para alcanzar los
objetivos de la organización (hacer las cosas bien) y la capacidad para
determinar los objetivos apropiados (hacer lo que se debe hacer).
Cabe decir, que ningún grado de eficiencia puede compensar la falta de
eficacia, de manera tal que un supervisor ineficaz no puede alcanzar las
68
metas de la organización, la eficacia es la clave del éxito de las
organizaciones. Pero el ser supervisor no sólo es dirigir actividades, ser
supervisor también implica ser un buen líder, es saber el proceso de cómo
penetrar en esas actividades que realizan los miembros del grupo con el cual
se trabaja.
Analizando lo anterior se puede entender entonces que supervisar y
liderizar son elementos que se deben combinar para el logro de un fin
común, que permiten el aprendizaje de diferentes técnicas que ayuden a la
persona tener un desarrollo personal indispensable donde todos entiendan
formas de cooperación con eficacia y eficiencia para así obtener el léxico
común.
Siguiendo el mismo orden de ideas Davis (1992, p. 254):
Los supervisores son líderes que ocupan posiciones en el
nivel más bajo en las organizaciones. Supervisan a los
empleados no gerenciales, en tanto que los gerentes de alto
nivel supervisan primordialmente a otros gerentes que están
en un nivel inferior a ellos. Esto significa que los
supervisores, y no los gerentes, son el punto de contacto
directo con la mayoría de los empleados de una
organización. (p. 254)
En referencia a lo anterior se puede inferir que los supervisores son
lideres al igual que los gerentes, pero debido a la posición que ocupan dentro
de las organizaciones dificultan sus labores de liderazgo a causa de la
relación directa que estos poseen con los empleados, es por ello que Davis
69
(1992 p. 254-256) en un análisis más profundo habla sobre los cinco tipos de
supervisores que pueden existir en una organización:
1. Persona clave en la administración: Normalmente los supervisores han
sido vistos por parte de la gerencia, como personas claves en la
administración, debido a que estos toman decisiones, controlan el trabajo,
interpretan las políticas organizacionales y además la mayoría de las veces
son estas personas claves las que influyen en la realización del trabajo. Ya
que son ellas las que representan a la gerencia ante los trabajadores y
viceversa, estos trabajadores son considerados vitales para la empresa
porque se encuentran estratégicamente localizados en la cadena de
autoridad y comunicación debido a que pueden bloquear cualquier
información hacia arriba o hacia abajo. “Un supervisor es como un eje de
rueda, en torno al cual gira todo”.
2. Supervisor en posición intermedia: En relación con esta definición el
supervisor se encuentra en un punto medio entre la gerencia y los
trabajadores. Si bien es cierto por un lado la gerencia espera de los
supervisores que traten de evitar al máximo el desperdicio, que mantengan
disciplinados a los trabajadores, que vigilen o controlen la producción, que
logren en lo mas posible las metas u objetivos previamente planificados y
además se les pide que sean fieles y que den el mejor de sus esfuerzos por
la organización. En líneas generales las expectativas por parte de la gerencia
hacia los supervisores son técnicas o están centradas en la producción.
70
Por otro lado las expectativas de los trabajadores hacia los supervisores
están mas relacionadas con la parte de los sentimientos, debido a que los
trabajadores esperan que su supervisor sea “un buen supervisor”, los
trabajadores quieren que su supervisor los guíe y mantenga lejos de
problemas y les comunique a la gerencia las inquietudes, ideas y temores
que ellos poseen y también esperan que el supervisor les sea leal. En
conclusión, el supervisor se encuentra atrapado entre los dos bandos y a
veces no se puede responder a las expectativas de las dos partes. “Los
supervisores intermedios se sienten frustrados porque son víctimas de la
situación, y no supervisores de la misma.
3. El supervisor marginal: Un supervisor marginal es aquel que queda
fuera de las principales actividades que afectan al departamento, los
supervisores marginales suelen existir en algunas organizaciones, dichos
supervisores son aquellos los cuales ejercen su función solo administrando al
personal operativo ya que la gerencia posee asesores o especialistas en
personal quienes son los que toman las decisiones y realizan instrucciones o
correctivos a seguir que los supervisores simplemente transmiten. Además
los supervisores no intervienen en las relaciones laborales, ya que existe
personal de nivel superior que conducen las negociaciones laborales por
parte de la empresa y los trabajadores poseen representantes sindicales y
las decisiones laborales que tomen los supervisores no son objeto de
revisión.
71
4. Otro trabajador: Este punto de vista trata sobre que los supervisores son
tomados en cuenta como otro trabajador mas en casi todo, debido a que no
poseen la autoridad suficiente, porque el centro de decisiones esta a cargo
de la gerencia y los supervisores solo son los encargados de vigilar que se
cumplan dichas decisiones. Ellos realizan un trabajo operacional, reciben
información, transmiten y comunican la misma y llevan registros. Los
supervisores están mas cerca del esquema laboral de los trabajadores que el
de la gerencia es por ello que con frecuencia los supervisores tiendan a
interpretar las políticas y acciones de la gerencia de forma diferente a las
intensiones de los niveles gerenciales.
5. Especialista en el comportamiento: De acuerdo con este punto de vista
los supervisores son vistos por la gerencia como simples especialistas en el
comportamiento. Es decir, ellos son los encargados de ver el lado humano
de las operaciones mientras que el grupo de staff observa el lado técnico,
según este punto de vista el supervisor no es marginado así como tampoco
es una persona clave, solo es un especialista mas dentro de la organización
donde su especialidad es el comportamiento humano. Esta idea es
solamente valida en parte ya que “ningún supervisor capaz es simplemente
un especialista en una habilidad, como en el caso del comportamiento
humano.”
Siguiendo el mismo orden de ideas se puede decir que un supervisor
con capacidad de liderazgo es aquella persona que posee la habilidad de
ayudar y estimular a su personal hasta un fin común el cual en este caso
72
serian las metas organizacionales, es por ello que Davis explica que un
supervisor es una pieza clave para la administración, debido a que son ellos
el punto intermedio entre la gerencia y los trabajadores.
El autor en su análisis de lo que debe ser un buen supervisor presenta un
ejemplo donde aclara que un supervisor debe ser visto como “una piedra
angular” (fig. 1) en la estructura organizacional debido que estos reciben
presión de ambas partes (gerencia-trabajadores) esta teoría de la piedra
angular explica que un buen supervisor debe mantenerse en el centro de la
piedra y no debe moverse a ninguna de las dos partes extremas, porque así
es la única manera de hacer que se conecten las dos partes y lograr cumplan
sus funciones lo mas eficazmente posible.
Supervisor
Piedra
Angular
Alta gerencia Empleados
Organización.
Operativos.
Figura 1. Fuente: Davis (1992 p. 254-
73
Con respecto a lo anterior cabe decir que un buen supervisor debe tener
claros los aspectos básicos de la administración, además de saber como y
cuando aplicarlos:
Planeación: Cuando la supervisión es vista como un proceso, planear es
la primera función que se ejecuta. Una vez que los objetivos han sido
determinados, los medios necesarios para lograr estos objetivos son
presentados como planes. Los planes de una organización determinan su
curso y proveen una base para estimar el grado de éxito probable en el
cumplimiento de sus objetivos. Los planes se preparan para actividades tanto
a corto como a largo plazo.
Organización: La organización es necesaria para poder llevar a la
práctica y ejecutar los planes, una vez que estos han sido preparados. Es el
deber del supervisor determinar como se van a organizar los planes para
poder llevarlos a cabo. La clase de organización que se haya establecido,
determina en buena medida el que los planes sean apropiados. A su vez los
objetivos y los planes de la empresa permitirán determinar las características
y la estructura de cómo se va a organizar el proceso.
Dirección: Esta tercera función envuelve los conceptos de motivación,
liderazgo, guía, estímulo y actuación. A pesar de que cada uno de estos
términos tiene una connotación diferente, todos ellos indican claramente que
esta función tiene que ver con los factores humanos de una organización. La
importancia de la dirección es que a través de ella se puede encauzar los
esfuerzos de cada miembro de una organización para que ésta logre cumplir
74
sus propósitos, de ahí que dirigir una organización de manera correcta se
puedan alcanzar sus objetivos en la forma más óptima posible y es por ello
que la dirección es una función fundamental del proceso de supervisión.
Control: Como última fase del proceso de supervisión se tiene la
función de control. Su propósito, inmediato es medir, cualitativamente y
cuantitativamente la ejecución en relación con los patrones de actuación y
como resultado de esta comparación, determinar si es necesario tomar
acción correctiva. La función de control es ejercida continuamente, y aunque
relacionada con las funciones de organización y dirección, está más
íntimamente asociada con la función de planeamiento.
La acción correctiva del control da lugar, casi invariablemente, a un
replanteamiento de los planes; es por ello que muchos estudiosos del
proceso administrativo consideran ambas funciones como parte de un ciclo
continuo de planeamiento-control-planeamiento.
Con respecto a lo anterior es importante destacar que un buen supervisor
además de todos los conocimientos administrativos y gerenciales, tambien
debe poseer caracteristicas generales de lider.
Bajo el mismo orden de ideas hay que aclarar que el liderazgo es un
tema el cual trae consigo una serie de polemicas las cuales hasta el
momento no han podido ser satisfactoriamente aclaradas, según Robbins
(1993, p. 381) define el liderazgo como: “La capacidad de influir en un grupo
con objeto de que alcance sus metas”.
75
Analizando lo propuesto por Robbins podemos decir que el líder es resultado
de las necesidades de un grupo, debido a que un grupo tiende a actuar o hablar a
través de uno de sus miembros. Dentro de las organizaciones la necesidad de un
líder es evidente y real , y esta aumenta conforme los objetivos del grupo son más
complejos y amplios es por ello, para organizarse y actuar como una unidad, los
miembros de un grupo eligen a un líder.
Cabe decir, que existen varios tipos de estilo de liderazgo según Davis (1990,
p. 246), define a los lideres como positivos y negativos, a su ves el autor señala
que existen lideres según usos y estilos del poder que él mismo denomina como
lideres autocraticos, lideres participativos y lideres de rienda suelta.
Lideres positivos: Según Davis son aquellos individuos, que se basan
en un sistema de recompensas de cualquier tipo para que sus seguidores
logren resultados.
Lideres negativos: El autor considera que son todos aquellos lideres
que se basan dentro de un sistema de castigos, dichos sistemas pueden
llegar a alcanzar los objetivos espereados pero poseen un costo humano
muy elevado. Davis describe a estos lideres como personas que actuan de
manera dominate y arrogantes, que hacen el uso de reprimiendas y ademas
hacen alarde de su autoridad y utlizan su poder para atemorizar a todos, el
autor plantea que estos personas no son mas que jefes, pero no lideres.
Lideres autocráticos: Los considera como aquellos que “centralizan el
poder y la toma de decisiones en si mismos”, estos lideres poseen la
totalidad de la autoridad y asumen la responsabilidad, normalmente dicho
76
estilo de liderazgo es negativo debido a que se basa en el castigo y
reprimendas.
Lideres participativos: Según Davis son aquellos que descentralizan el
la autoridad, estos lideres trabajan junto a su equipo como una unidad social
interactuando e intercambiando ideas con sus subordinados sobre las
condiciones que afectan el trabajo y estimulan a los empleados a la solucion
de los problemas a traves de la participación de los mismos aportando ideas
y sugerencias.
Los lideres de rienda suelta: Son aquellos que evitan la utilizacion del
poder y la responsabilidad, este estilo de liderazgo se basa en los equipos de
trabajo los cuales en gran medida fijan sus metas y posibles solución sin la
intervención de un líder único, asi mismo los miembros del grupo se
organizan y capacitan a si mismos. Uno de los problemas de este estilo de
liderazgo es que tiende a permitir que unidades diferentes de una
organización establezca fines cruzados, es por esta razón que este estilo no
se utiliza de manera dominante.
Con referencia a lo planteado podemos decir que un líder es un
instrumento del grupo para lograr sus objetivos y, sus habilidades personales
son valoradas en la medida que le son útiles al grupo, es por ello que
podemos decir que un líder no lo es por su capacidad o habilidad en si
mismas, sino porque estas características son percibidas por el grupo como
las necesarias para lograr el objetivo.
77
Por lo tanto ,el ílder tiene que ser analizado en términos de o función
dentro del grupo y es por esta razon que tiene que distribuir el poder y la
responsabilidad entre los miembros de su equipo de trabajo, todos los lideres
adquiren estatus al lograr que el grupo o la comunidad logren sus metas su
apoyo resulta de que consigue para los miembros de su grupo , comunidad o
sociedad más que ninguna otra persona. En síntesis, el líder es un producto
no de sus características, sino de sus relaciones funcionales con individuos
específicos en una situación específica.
3. DEFINICIÓN DE TÉRMINOS BÁSICOS:
Contrato: Acuerdo entre dos o más partes que cumple ciertos requisitos
formales y legales, estableciendo determinadas obligaciones y compromisos
entre quienes lo suscriben. (Barsa, 2000, p.236)
Consenso: Acuerdo en la aceptación de una proposición o de un hecho. No
se basa ni en una evidencia ni en una mera conveniencia practica, sino en
una prudente apreciación global. Se diferencia de la concertación en que no
es necesario ceder ni rectificar, sino matizar las propias convicciones. (Barsa,
2000, p 235)
Convención: Reunión de representantes de una organización, o bien el
acuerdo logrado entre dos o más partes. (Barsa,2000, p.238)
Cultura: Conjunto de ideas, ritos, códigos sociales, creencias y formas de
expresión que caracterizan a una comunidad. (Barsa,2000 p. 260).
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Globalización: es un proceso económico, político y social que si bien es
cierto no es nuevo, ha sido retomado con mayor énfasis en los países en
desarrollo como premisa específica para lograr un crecimiento económico y
erradicar la pobreza. Pero este fenómeno en ningún momento fue concebido
como modelo de desarrollo económico, sino más bien como un marco
regulatorio de las relaciones económicas internacionales entre los países
industrializados.
El término engloba un proceso de creciente internacionalización o
mundialización del capital financiero, industrial y comercial, nuevas relaciones
políticas internacionales y el surgimiento de la Empresa Transnacional que a
su vez produjo como respuesta a las constantes necesidades de reacomodo
del sistema capitalista de producción- nuevos procesos productivos,
distributivos y de consumo deslocalizados geográficamente, una expansión y
uso intensivo de la tecnología sin precedentes.
Organización: (Larousse,1988,p.744) Sociedad comercial o industrial.
(Larousse,1988,p.744)
Organización Internacional del Trabajo: conocido por las siglas OIT,
organismo especializado de las Naciones Unidas entre cuyos objetivos
figuran la consecución del pleno empleo, la mejora de los niveles de vida y
el reparto equitativo de la renta. ( Barsa, 2000, p.206).
Negociación Colectiva: (Stoner, 1996, p.75) Proceso mediante el cual los
patrones y obreros negocian y administran contratos referentes a los salarios,
las condiciones de trabajo y otros aspectos del ambiente laboral.
79
Sindicato: (Barsa, 2000, p.378) Asociación de trabajadores para la defensa
de sus intereses comunes. (Barsa,2000, p.238).
4. Sistema de Variables.
• Variable # 1: Cultura Organizacional.
Definición conceptual: La cultura organizacional se refiere a un sistema
de significado compartido entre sus miembros y que distingue a una
organización de otras. (Robbins, 1996, p 681)
Definición operacional: Son los valores y las características de la
institución, en cuanto a conductas observables susceptibles de ser medidas,
lo que la diferencia del resto de las organizaciones y que enseña a los
miembros que la integran la manera de pensar, percibir y de sentir las
acciones dentro de esta.
• Variable # 2: Relación laboral.
Definición conceptual: Es el entramado de vínculos, formales y no
formales establecidos a partir de la relación de trabajo. (OIT, 2000, p 1)
Definición operacional: Son el conjunto de elementos como
información, comunicación, negociación y consulta, que están dirigidos a
80
promover conductas de participación directa tanto de los empleados como de
la empresa misma para lograr un proceso de consenso y paz laboral.
Seguidamente se muestra el cuadro de operacionalización de la variable,
a través de él se logra visualizar los indicadores enmarcados en su
respectiva dimensión, lo cual permitió alcanzar cada uno de los objetivos
planteados en la investigación.
Cuadro 1
Operacionalización de la variable.
Objetivos Variables Dimensiones Sub dimensiones Indicadores
específicos
Sentido de pertenencia.
Identidad de los Imagen interna.
Identificar las miembros. Orgullo.
características centrales
de la cultura Enfasis en el grupo. Trabajo en equipo.
organizacional en la Colaboración.
empresa Cultura Características
organizacional centrales Enfoque hacia las Impacto sobre la gente.
personas. Satisfacción.
El control Supervisión
Liderazgo.
Criterios para Reconocimiento Evaluación
recompensar. Bienestar.
Diagnosticar la Fortalezas
situación actual de las Relaciones Diagnosticar Oportunidades
relaciones laborales de laborales según FODA Debilidades
la empresa. Amenazas
Determinar la existencia Relaciones Practicas Comunicación. Estilos de comunicación.
de practicas Laborales participativas Procesos (medios, canales)
participativas y de Rumor.
consenso en las Autoridad
relaciones laborales Toma de decisiones. Delegación.
entre PDVSA y sus Participación.
trabajadores nomina Representación de los trabajadores
contractual.
Consenso Tolerancia al conflicto.
Establecimiento de
compromisos.
Establecer la relación
entre la cultura
organizacional y las
relaciones laborales en
la empresa objeto de
estudio.
Fuente: Loginow.(2001)