REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL “SIMÓN
RODRÍGUEZ”
NÚCLEO SUCRE
CURSO: MEDICINA VETERINARIA
UNIDAD 2: TEMA 9
Facilitador:
Med. Vet Dorka Talavera
Bachiller:
Esparragoza, Paola
C.I: 28.188.309
Trayecto 4, Tramo 1
Sección: “A”
Cumaná, Abril del 2024.
INTRODUCCIÓN
La anestesia en los animales es un tema muy importante y delicado. Es fundamental
conocer los detalles y los aspectos clave para garantizar la seguridad y el bienestar de
nuestras mascotas durante cualquier procedimiento médico.
La anestesia veterinaria es el proceso de administrar un medicamento que produce una
pérdida temporal de la conciencia y la sensibilidad en un animal. Esto permite que el
animal no sienta dolor durante un procedimiento médico, tales como una cirugía, una
radiografía o un examen dental.
La anestesia es un componente crucial de la atención médica en los animales. Sin ella,
muchos procedimientos médicos serían muy dolorosos y estresantes para los animales, lo
que podría tener consecuencias negativas para su salud y bienestar a largo plazo. Además,
la anestesia permite que el médico realice una evaluación precisa y un tratamiento eficaz, lo
que puede ser esencial para la recuperación completa del animal.
Durante la anestesia los procesos fisiológicos normales se ven afectados, lo que puede
alterar la homeostasis del paciente.
MONITORIZACIÓN DEL PACIENTE DURANTE LA ANESTESIA
CONSIDERACIONES GENERALES.
La combinación de la respuesta motora y del sistema nervioso autónomo son la base de la
monitorización de la profundidad anestésica en la clínica diaria, por lo que cuando el nivel
de anestesia es insuficiente, el estímulo quirúrgico o cualquier otro estímulo externo causan
una descarga simpática y como consecuencia observamos incremento de la presión arterial,
frecuencia cardiaca y respiratoria.
La monitorización es básica durante todo el proceso anestésico para minimizar los riesgos,
evitar las complicaciones y saber actuar cuando se presentan.
Esta monitorización engloba todo el proceso perioperatorio. Es decir, empieza con las
pruebas preanestésicas, sigue en todas las fases de anestesia, el postoperatorio, y termina
cuando el paciente regresa a su casa.
La anestesia general tiene la capacidad de inducir el sueño, eliminar el dolor y el recuerdo y
reducir los reflejos. Para que esto se produzca, se utilizan anestésicos junto con analgésicos
en las diferentes fases de la anestesia. Estos fármacos causan efectos en varios sistemas:
Sistema cardiovascular
Sistema respiratorio
Sistema nervioso central
De modo que la monitorización consiste en vigilar en tiempo real los parámetros vitales de
estos sistemas orgánicos, sabiendo cuáles son sus valores normales. Además, también
tendremos que monitorizar la profundidad de la anestesia, para que el plano anestésico no
sea ni insuficiente ni excesivo.
PRINCIPIOS BÁSICOS.
Cuando hablamos de monitorización en el proceso anestésico, tenemos que saber que en
general, no es necesario disponer de monitores de avanzada tecnología. Si bien estos
aparatos pueden sernos de gran ayuda, la realidad es que en la mayoría de los centros no se
disponen de la última tecnología de ellos.
El equipamiento básico que suelen estar presente en todos los centros:
Pulsioxímetro
Electrocardiograma
Fonendoscopio
Termómetro
En cuanto a los principios básicos de la monitorización, consisten en:
Reconocer: saber interpretar los datos del paciente y conocer cuando se alejan de los
rangos normales
Actuar: saber actuar de forma correcta cuando ocurren efectos negativos sobre el
paciente para corregir el problema
Evaluar la respuesta: conocer si nuestra actuación tiene los efectos esperados
Monitorización del sistema cardiovascular
Al monitorizar el sistema cardiovascular, el objetivo es asegurar una buena circulación. Es
decir, debemos garantizar que la perfusión de los tejidos sea la adecuada.
Esto lo conseguimos a través de la palpación del pulso periférico, de la auscultación,
utilizando un electrocardiograma y midiendo la presión arterial. El pulsioxímetro también
suele ser una herramienta básica en la monitorización perioperatoria.
Frecuencia cardíaca
Generalmente, durante una cirugía de rutina, la frecuencia cardiaca la monitorizamos con
un pulsioxímetro, aunque también se suele utilizar el electrocardiograma y el
fonendoscopio.
Además, el pulsioxímetro nos indica otros valores relevantes a la hora de la anestesia, como
puede ser el valor del oxígeno de la hemoglobina en sangre.
La monitorización consiste en asegurarnos que esta frecuencia se mantiene entre los rangos
normales:
En perros, una frecuencia menor de 60 ppm, y en gatos, menor a 100, puede deberse a un
plano anestésico excesivo. También puede ser a causa de hipotermia, estímulo vagal o
como efecto de los fármacos.
Las taquicardias severas (perros más de 200 latidos y gatos más de 240), puede ser por un
plano anestésico superficial, por dolor, hipotensión, hipovolemia o hipertermia entre otras
causas.
Es importante, que tanto en bradicardias como en taquicardias sepamos identificar la causa
que las genera y actuar solucionándola.
Para asegurarnos de que existe una buena perfusión periférica de los tejidos
comprobaremos el tiempo de relleno capilar (TRC). Este valor normal se sitúa por debajo
de los 2 segundos.
Pulso y presión arterial
El pulso arterial se puede monitorizar a través de la palpación de la femoral, el dorsal del
tarso, digital y lingual en caninos; y de la femoral en felinos. El pulso tiene su frecuencia,
su ritmo, su fuerza y su amplitud. Debemos asegurarnos que sea fuerte, ya que un pulso
débil indica hipotensión.
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes arteriales. Se pueden
medir diferentes presiones: (PAS – presión en sístole, PAD – presión de diástole, PAM –
presión media). Las presiones arteriales normales son:
Para medir estos valores se puede utilizar un esfigmomanómetro (el equipo para medir la
tensión que conocemos en humana, basado en los manguitos), y/o el Doppler.
También se pueden utilizar métodos invasivos, como para la medición de la PVC (presión
venosa central). Normalmente, en la clínica diaria, no se utiliza este tipo de mediciones, ya
que necesita de un catéter central.
Pero existe otra forma, aunque subjetiva, de comprobar que la presión arterial es la
adecuada durante la anestesia. Sabemos que un animal sano genera entre 1-2 ml/kg/h de
orina. Durante la anestesia, se estima que se genera 0,5 cc/kg/h de orina. Si observamos
valores por debajo de este, puede que se deba a que el riñón no está perfundido
adecuadamente.
Monitorización del sistema respiratorio
La monitorización del sistema respiratorio durante la anestesia se basa en dos principios
básicos:
Asegurarnos una buena oxigenación de la sangre arterial
Asegurarnos una buena ventilación
Para garantizar que esto se cumple, mediremos diferentes parámetros:
Frecuencia y patrón respiratorio
Una frecuencia respiratoria normal está entre:
Perro: 10 -30 respiraciones/min
Gato: 20 -42 respiraciones/min
Durante el proceso anestésico, los valores por encima (taquipnea), pueden ser debidos a
plano anestésico ligero, hipoxemia, hipercadmia o dolor, entre otros. Los valores por debajo
(bradipnea), pueden ser indicativo de anestesia demasiado profunda, estímulos vagales,
hipocapnia y acidosis.
En cuanto al patrón respiratorio, debemos asegurarnos que sea de movimientos suaves,
regulares y sin resistencias.
Color de las mucosas
El color de las mucosas es una prueba muy simple que nos da información valiosa acerca
de la perfusión de los tejidos, es decir, nos dice si existe una buena saturación de oxígeno.
Las mucosas rosadas son indicativo de buena perfusión.
En cambio, si nos encontramos mucosas azuladas (cianóticas), nos indica hipoxemia,
insuficiencia de oxigenación, y debemos actuar rápidamente para evitar mayores
problemas.
Otra forma de medir la saturación de oxígeno en sangre, es utilizando un oxímetro. Este
aparato, que puede estar integrado dentro un equipo multiparamétrico o individual, nos
indica la saturación de oxígeno (el SpO2).
SpO2
98 % Normal
< 95 % Hipoxemia
< 90 % Hipoxemia grave
< 75 % Hipoxemia muy grave
Capnografía
La capnografía es la medición continúa no invasiva de los niveles de CO2 durante todo el
ciclo respiratorio. Esta prueba nos da un análisis cuantitativo y cualitativo. Mientras que la
capnometría nos da un análisis cuantitativo. Esta última indica la tensión (o concentración)
de CO2 en el gas espirado durante el ciclo respiratorio (EtCO2).
Este EtCO2 se relaciona con la cantidad de dióxido de carbono que hay a nivel arterial
(PaCO2), y con el que hay a nivel alveolar (PACO2).
La medición del CO2 en el gas espirado nos es de gran utilidad durante la anestesia, ya que
nos ayuda a evaluar la función respiratoria. Gracias a ella, de forma indirecta, también
observamos el correcto funcionamiento de la actividad cardiovascular y metabólica celular.
En general, podemos asumir que EtCO2 < PACO2 < PaCO2. Los valores normales de
CO2 están en el rango de 35-45 mmHg. Cualquier desviación de esta cifra puede indicarnos
problemas en el sistema respiratorio.
Monitorización de la temperatura
En cualquier proceso quirúrgico que se realiza bajo anestesia, existe una pérdida de calor, y
esta es una de las complicaciones anestésicas más comunes. Por eso es importante mantener
un equilibrio entre las pérdidas y la producción de calor corporal.
En la práctica es más fácil mantener el calor en el organismo, que recuperarla, por eso todos
nuestros esfuerzos se centrarán en mantener al paciente caliente. Algunas de las formas
para hacerlo son:
Calentar al paciente con mantas, calefacción, etc durante todo el proceso anestésico
Rapar la cantidad de pelo justa y necesaria para realizar la intervención
Limpiar y preparar la piel con soluciones tibias
Reducir el tiempo quirúrgico y anestésico al mínimo posible
La monitorización de la temperatura se puede hacer con un termómetro clínico, o con un
monitor multiparamétrico si disponemos de él.
TÉCNICAS NO INVASIVAS (INDIRECTA).
Las técnicas no invasivas son una parte importante de la monitorización durante la
anestesia veterinaria. Permiten evaluar el estado del animal sin necesidad de realizar
procedimientos dolorosos o incómodos.
Algunas de las técnicas no invasivas más comunes son:
Observación clínica: Es la base de la monitorización anestésica. Se debe observar el
estado general del animal, incluyendo:
o Color de mucosas: Debe ser rosado y brillante.
o Tiempo de llenado capilar: Debe ser inferior a 2 segundos.
o Reflejo palpebral: Debe estar presente.
o Movimientos respiratorios: Deben ser regulares y de profundidad adecuada.
o Tono muscular: Debe ser normal.
Auscultación cardíaca y pulmonar: Permite detectar arritmias, soplos cardíacos y
ruidos pulmonares anormales.
Palpación del pulso: Mide la frecuencia y la calidad del pulso.
Oximetría de pulso: Mide la saturación de oxígeno en la sangre. Se coloca un sensor
en la lengua, el oído o la pinza del animal.
Capnografía: Mide la concentración de dióxido de carbono al final de la espiración.
Se coloca un sensor en el tubo endotraqueal o en la cánula nasal del animal.
Presión arterial no invasiva
Los diferentes métodos no invasivos para medir la presión arterial no son totalmente
exactos o preciso, por lo que es importante observar los cambios que ocurren a lo largo del
tiempo.
Oscilometría
Se basa en la oclusión de una arteria periférica mediante un manguito que se insufla y
después libera el aire de manera gradual hasta que la sangre regresa a la arteria,
produciendo unas oscilaciones características. Con este sistema se obtienen las tres
presiones (sistólica, diastólica y media) de manera intermitente y automática.
Monitor Doppler
Este método detecta el flujo de sangre en una arteria mediante la emisión de ultrasonidos y
su posterior detección cuando estos son reflejados por los eritrocitos en movimiento. El
sonido audible resultante corresponde a la onda de pulso. La sonda Doppler se coloca sobre
una arteria periférica como la metacarpiana o metatarsiana previo rasurado y aplicación de
gel para facilitar la transmisión de los sonidos. Ya localizado el pulso se coloca un
manguito conectado a un esfigmomanómetro y se incrementa la presión hasta que
desaparezca el sonido del pulso, para después liberar lentamente la presión hasta que se
escuche de nuevo el pulso, siendo la presión arterial sistólica a la que se escuchó de nuevo
el sonido. Con este método se obtiene la presión sistólica de manera intermitente y no
automática, aunque ofrece la ventaja de escuchar el pulso de manera continua.
En ambos métodos el ancho del manguito que se utiliza debe de ser del 40% de la
circunferencia de la zona donde se montara.
Electrocardiograma
El ECG es un registro gráfico continuo y no invasivo de la actividad eléctrica del corazón a
lo largo del ciclo cardiaco: despolarización (contracción) y repolarización (relajación) de
las aurículas y los ventrículos. Los impulsos eléctricos se generan en el nódulo sinusal y se
transmiten a través de células especializadas hacia el nódulo auriculoventricular, haz de
His, ramas fasciculares derecha e izquierda y red de Purkinje.
Las ondas del ECG aparecen positivas o negativas según la colocación de los electrodos y
la actividad eléctrica del corazón. La onda P corresponde a la despolarización que provoca
la contracción auricular y en condiciones normales es positiva. El complejo QRS representa
la despolarización que provoca la contracción ventricular.
Onda Q: primera onda negativa.
Onda R: primera onda positiva.
Onda S: onda negativa que sigue a la onda R.
Onda T: indica la repolarización ventricular, lo que provoca su relajación y puede
ser positiva, negativa o bifásica.
Los electrodos se suelen colocar mediante pinzas conductoras cerca de las axilas en las
extremidades anteriores y cerca de los flancos en las extremidades posteriores, o mediante
electrodos adhesivos que se pegan a las almohadillas o a la piel previamente rasurada del
paciente. Tanto las pinzas como los adhesivos se tienen que colocar directamente en
contacto con la piel y lo ideal es impregnarlas con un agente conductor como alcohol o gel
para garantizar un buen contacto.
Para identificar su posición cada electrodo presenta un color y suelen estar escritas dos
siglas que indican su correcta localización: RA right arm (extremidad anterior derecha)
electrodo rojo, LA left arm (extremidad anterior izquierda) electrodo amarillo, RL right
leg (extremidad posterior derecha) electrodo negro y LL left leg (extremidad posterior
izquierda) electrodo verde. Algunos monitores disponen de un quinto electrodo neutro de
color blanco que sirve como tierra. Las derivaciones aVR, aVL y aVF son monopolares y el
monitor mide la diferencia de potencial desde un electrodo al centro del triángulo de
Einthoven (cerca del centro del corazón).
Las derivaciones I, II y III son bipolares, esto quiere decir que presentan dos polos, uno
positivo y uno negativo, y el monitor mide la diferencia de potencial entre los dos
electrodos. La derivación II es las más utilizada en anestesia porque muestra las ondas con
mayor amplitud y se detectan arritmias más fácilmente.
Derivación I: dirección de RA (-) a LA (+).
Derivación II: dirección de RA (-) a LL (+).
Derivación III: de LA (-) a LL (+).
Derivaciones.
Mediante el uso del ECG se pueden detectar alteraciones en la frecuencia cardiaca como
bradicardia o taquicardia y alteraciones en el ritmo (arritmias) como bloqueos
auriculoventriculares, ritmos de escape o extrasístoles.
Arritmia.
Capnografía
La capnografía es la representación gráfica de la presión parcial de dióxido de carbono
(CO2) al final de la espiración (EtCO2) durante un ciclo respiratorio. Normalmente, la
medición del CO2 se realiza mediante espectrografía infrarroja.
Su uso es de gran utilidad ya que proporciona información sobre la acumulación de CO2,
monitoriza la ventilación del paciente de forma continua y no invasiva y, además, alerta de
posibles fallos en el equipo como reinhalación por agotamiento de la cal sodada o flujo
insuficiente de gas fresco.
Los valores normales de EtCO2 se encuentran entre 35 y 45 mmHg en el perro y 30 y 40
mmHg en el gato.
La mayoría de los capnógrafos son del tipo sidestream, en los que una pequeña fracción del
volumen espirado llega al monitor a través de una línea de muestreo. Este sistema tiene un
pequeño retardo (algunos segundos) respecto del momento en que se toma la muestra.
Cuanto mayor es la longitud de la línea de muestra, mayor retraso en la lectura. Los
capnógrafos mainstream tienen el sensor entre el tubo endotraqueal y el circuito anestésico
y permite obtener valores a tiempo real. Sin embargo, no son tan frecuentes en veterinaria
porque aumentan el espacio muerto del circuito y son potencialmente más frágiles.
La curva normal de capnógrafo presenta varias fases:
Fase I (A-B): representa la exhalación de gases del espacio muerto.
Fase II (B-C): resulta de la mezcla de gas del espacio muerto y alveolar.
Fase III (C-D): corresponde al gas proveniente de los alveolos. El valor observado
en el monitor (EtCO2) corresponde con el punto más elevado de esta fase (D).
Fase 0 (D-E): representa el inicio de la inspiración.
La capnografía es útil para monitorizar:
El metabolismo, mediante la producción de CO2.
La colocación del tubo endotraqueal y el circuito respiratorio.
La perfusión pulmonar (indirectamente, proporciona información sobre el gasto
cardiaco).
La efectividad de la reanimación cardiopulmonar.
La interpretación de la morfología de la curva aporta mucha información sobre la
ventilación del paciente.
Diferentes curvas de capnografía.
Animales gestantes u obesos (A).
Parada cardiorrespiratoria, embolia pulmonar o disminución del gasto cardiaco (B).
Fuga en el sistema respiratorio o en la máquina anestésica (C).
Reinhalación (D).
El paciente lucha contra el ventilador o por la manipulación del abdomen/tórax por
el cirujano (E).
“Aleta de tiburón”: obstrucción de la vía aérea, por ejemplo, por acodamiento del
tubo endotraqueal, moco en su interior, broncospasmo, asma, etc. (F).
Oscilaciones cardiogénicas, por el cambio en el volumen torácico que provocan los
latidos, sobre todo con frecuencias respiratorias bajas (fisiológico) (G).
Palpación del choque de punta
La vibración de baja frecuencia que se produce durante la contracción y rotación del
corazón en la sístole se denomina choque de punta, el cual es sincrónico con el primer ruido
cardíaco. En el perro se palpa mejor en el lado izquierdo, entre el cuarto y el quinto espacio
intercostal. En los equinos puede palparse desde el tercer espacio intercostal al sexto, y es
más intenso en el quinto. En los bovinos, cabras y ovejas se palpa desde el tercer al quinto
espacio intercostal, siendo más intenso en el cuarto. Si existe un aumento del tono
simpático, puede observarse un incremento en la intensidad del choque de punta, pero este
dato también puede indicar hipertrofia cardíaca. Las reducciones en la intensidad pueden
deberse a la disminución de la contractilidad cardíaca, o asociarse con insuficiencia
vascular periférica.
La intensidad también disminuye si aumenta la cantidad de tejido o líquido entre el
corazón y la piel, como sucede en los derrames pericárdicos, pleurales, lesiones que ocupan
espacio en la cavidad pleural o a causa de la grasa subcutánea. Si el choque de punta se
localiza más caudal sugiere la presencia de dilatación cardíaca, con menor frecuencia la
existencia de masas torácicas que desplazan el corazón, o el colapso de lóbulos pulmonares
que hacen que el corazón se desplace.
Es una maniobra no invasiva que no necesita equipos de monitorización, pero su acceso
puede estar limitado por el campo operatorio. Por otro lado, no permite una correcta
evaluación de las arritmias.
Ventajas de las técnicas no invasivas:
Son fáciles de realizar.
Son relativamente económicas.
No causan dolor ni molestias al animal.
Permiten una monitorización continua del animal.
Desventajas de las técnicas no invasivas:
Pueden ser menos precisas que las técnicas invasivas.
No siempre proporcionan información completa sobre el estado del animal.
TÉCNICAS INVASIVAS (DIRECTA).
Las técnicas invasivas son aquellas que requieren la inserción de un dispositivo en el
cuerpo del animal. Proporcionan información más precisa y completa sobre el estado del
animal que las técnicas no invasivas, pero también pueden ser más dolorosas o incómodas
para el animal.
Algunas de las técnicas invasivas más comunes son:
Cateterismo venoso: Permite la administración de medicamentos y la extracción de
muestras de sangre para análisis. Se coloca un catéter en una vena, generalmente en
la yugular o en la cefálica.
Monitorización de la presión arterial: Mide la presión arterial sistólica, diastólica y
media. Se coloca un catéter en una arteria, generalmente en la femoral o en la
metatarsiana.
Electrocardiograma (ECG): Mide la actividad eléctrica del corazón. Se colocan
electrodos en el pecho del animal.
Electromiografía (EMG): Mide la actividad muscular. Se colocan electrodos en los
músculos del animal.
Presión arterial invasiva
Método más exacto, especializado e invasivo, dado que es necesario canalizar una arteria
existe el riesgo de complicaciones como hematomas, trombosis e infecciones.
Se pueden cateterizar la arteria auricular, lingual, femoral o coccígea, sin embargo, en
perros la más común es la metatarsiana dorsal. Con este método se obtienen las tres
presiones arteriales de manera continua y automática lo que permite detectar los cambios
inmediatamente.
Para obtenerla una vez colocado el catéter en la arteria este se conecta a un transductor de
presión a través de una extensión llena de suero con heparina (2 UI/ml). El transductor Se
debe de calibrar a cero a nivel de la aurícula derecha abriéndolo al aire y estar conectado a
un monitor.
Presión venosa central (PVC)
La PVC es un indicador del balance entre el retorno venoso y la capacidad cardiaca de
eyectar ese volumen. Los cambios en la presión intratorácica que ocurren durante la
respiración o ventilación mecánica influyen en la PVC. El valor normal de la PVC oscila
entre 0-5 cm de H2O y valores hasta 10 cm de H2O pueden ser normales bajo anestesia
general.
Para la medición es necesario colocar un catéter venoso central en la vena yugular y
alojarlo en la porción intratorácica de la vena cava craneal. Se conecta a través de una
extensión a una columna llena de suero graduada en cm y el valor cero se posiciona a la
altura de la aurícula derecha. La altura a la que se equilibra el suero dentro de la columna
con la presión es la PVC. También se puede conectar a un transductor y a un monitor como
se hace con la presión arterial invasiva.
Ventajas de las técnicas invasivas:
Son más precisas que las técnicas no invasivas.
Proporcionan información más completa sobre el estado del animal.
Permiten la monitorización de variables fisiológicas que no pueden ser medidas con
técnicas no invasivas.
Desventajas de las técnicas invasivas:
Pueden ser dolorosas o incómodas para el animal.
Requieren de personal entrenado para su realización.
Pueden aumentar el riesgo de infección.
CONSIDERACIONES FISIOLÓGICAS.
Una de las responsabilidades más importantes previas al comienzo de un ensayo
experimental es la evaluación física del modelo animal para optimizar el desarrollo de la
anestesia y el procedimiento experimental en sí, con el mínimo riesgo para los pacientes y
la recuperación más rápida y adecuada posible. Para evaluar la historia del animal que
vamos a utilizar como modelo, debemos tener en cuenta especie, edad, estado general,
aspecto externo, postura y nivel de actividad, constatando la ausencia de estados
patológicos previos, ya sean respiratorios, cardiovasculares, gastrointestinales, hepáticos,
renales o neurológicos.
Resulta de vital importancia el conocimiento de las características de la especie elegida
como modelo animal, sus parámetros fisiológicos normales y sus particularidades
anestésicas, con el fin de elegir la técnica y el protocolo anestésico más adecuados para
cada especie y para cada ensayo experimental concreto
Para un procedimiento clínico o quirúrgico donde se debe utilizar anestesia, es
recomendable hacer una evaluación previa del paciente. Esto permite conocer su estado
fisiológico y prevenir cualquier reacción adversa o agravar una condición médica previa.
En veterinaria se ha utilizado la clasificación ASA (American Society of Anesthesiologist)
que determina y clasifica al paciente entre los grados 1 al 5 de acuerdo con su estado
sistémico y el riesgo frente a un procedimiento anestésico (Benney, 2017).
ASA 1: son pacientes totalmente sanos y presentan un riesgo mínimo ante un
procedimiento anestésico.
ASA 2: el paciente tiene una enfermedad sistémica leve y presenta riesgo leve, por
ejemplo, con diabetes controlada.
ASA 3: paciente con enfermedad sistémica notoria y un riesgo moderado, por
ejemplo, anémicos o deshidratados.
ASA 4: paciente con enfermedad sistémica severa y que tiene un riesgo alto que
compromete su vida, por ejemplo, animales en shock o patologías cardiacas no
compensadas.
ASA 5: paciente que no se espera que sobreviva y tiene riesgo extremo de morir,
como los animales con politrauma o shock profundo.
En el mantenimiento anestésico se recomienda la administración de agentes inhalatorios
por su seguridad y costo-efecto, tales como el isoflurano. Por último, se debe considerar el
periodo de recuperación post-anestésica donde se evalúan parámetros fisiológicos del
paciente hasta que cese el efecto anestésico.
Cuando el paciente se encuentra en anestesia quirúrgica, puede estar entre los planos 1 al 4.
Para determinar esto, se realiza observación del tamaño de las pupilas, evaluación del
patrón respiratorio, la relajación de sus músculos, el color de las mucosas y los reflejos
pedal y palpebral. Normalmente, se recomienda que el paciente se encuentre entre el plano
2 y 3 ya que son seguros y permiten un procedimiento correcto.
Cabe destacar que los anestésicos pueden administrarse por vías tópicas (cutánea o
mucosa), en inyectables (intravenosa, intramuscular, intraperitoneal, intraósea y
subcutánea), gastrointestinal (oral o rectal) o por sistema respiratorio (inhalada).
En anestesia veterinaria se recomienda plantear un protocolo anestésico para elegir los
mejores principios activos y dosis de acuerdo con cada paciente, haciendo un
procedimiento seguro. De esta manera, deben considerarse aspectos propios del paciente
como la especie, edad y estado fisiológico. Además, otros aspectos humanos como la
habilidad del anestesiólogo y cirujano, la disponibilidad de productos y el presupuesto de
los propietarios.
Aunque la edad no es una enfermedad, el envejecimiento conlleva una disminución
de la reserva funcional de los órganos y una menor capacidad para afrontar el estrés
fisiológico.
Comprender la influencia de los cambios fisiológicos y fisiopatológicos en la
anestesia puede ayudar a los veterinarios a optimizar el confort y la seguridad del
paciente.
Es importante tener en cuenta las características fisiológicas de la especie animal a la que se
le va a realizar la anestesia.
Edad:
Animales jóvenes: Son más sensibles a los efectos de la anestesia.
o Requieren: Dosis menores de anestésicos.
o Presentan: Mayor riesgo de hipotermia.
Animales ancianos:
o Presentan: Mayor riesgo de complicaciones anestésicas, como arritmias
cardíacas y problemas respiratorios.
o Requieren: Monitorización más estrecha.
Especie:
Perros: Son más sensibles a los efectos depresores respiratorios de los anestésicos.
Gatos: Son más sensibles a los efectos cardiovasculares de los anestésicos.
Conejos: Son más sensibles a la hipertermia.
Aves: Son más sensibles a los efectos de los anestésicos inhalatorios.
Raza:
Algunas razas pueden tener predisposiciones a ciertas complicaciones anestésicas.
Ejemplo:
o Boxer: Mayor riesgo de arritmias cardíacas.
o Pastor Alemán: Mayor riesgo de displasia de cadera.
Estado de salud:
Los animales con enfermedades preexistentes pueden requerir un protocolo
anestésico específico.
Ejemplo:
o Animales con enfermedad cardíaca: Requieren una monitorización más
estrecha de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
o Animales con enfermedad renal: Requieren una fluidoterapia adecuada para
evitar la deshidratación.
CONCLUSIÓN
La monitorización del paciente durante la anestesia veterinaria es una práctica fundamental
para garantizar la seguridad y el bienestar del animal. La elección de las técnicas de
monitorización dependerá de varios factores. Una cirugía mayor requerirá una
monitorización más intensiva que una limpieza dental. Las necesidades de monitorización
de un perro serán diferentes a las de un gato. Un animal con enfermedades preexistentes
requerirá una monitorización más estrecha.
Un veterinario experimentado utilizará una combinación de técnicas invasivas y no
invasivas para monitorizar al animal durante la anestesia. Las técnicas no invasivas son
fáciles de realizar y no causan dolor al animal, mientras que las técnicas invasivas
proporcionan información más precisa.
Al tener en cuenta las consideraciones fisiológicas del animal, como la edad, la especie, la
raza y el estado de salud, el veterinario puede diseñar un plan de monitorización adecuado
para cada caso individual.
En resumen, la monitorización adecuada durante la anestesia veterinaria permite la
detección temprana de complicaciones, el ajuste del protocolo anestésico y una
recuperación más segura y confortable para el animal.
BIBLIOGRAFÍA
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Autor: Inés Salud
Fecha: 2023
URL: [Link]
de-conocer-la-anestesia-veterinaria
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Autor: Vanguardia Veterinaria
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Autor: Cuas Veterinaria
Fecha: 2021
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Autor: Universidad de Murcia
Fecha: 2017
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Autor: Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República Uruguay
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6. Anestesia del paciente geriátrico
Autor: Vetfocus Royal Canin
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