Yolani Ponce
Licenciada
INTEGRANTES
Irania Yulisa Vasquez
Licis Mabel Aice
Sindy Lidania Zambrano
Stephany Lizeth Varela
Blanca Stephany Ordoñez
Norvin Danery
Yarely
Berel Bence
INTRODUCCIÓN
La incidencia de neumonía es superior en los pacientes de edad avanzada en relación a los
más jóvenes y esta incidencia se multiplica según aumenta la edad de los individuos. Pero,
además, la frecuencia con que requieren ingreso hospitalario es mucho más elevada, de tal
manera que aproximadamente el 70% de los ingresos por neumonía en adultos corresponde
a mayores de 65 años (1, 2). Desde el punto de vista del lugar de adquisición, las
neumonías podrían clasificarse en comunitarias y hospitalarias. Dentro de las comunitarias
se hacía una distinción entre las adquiridas en residencias y las adquiridas en el domicilio
de los pacientes. A lo largo de los años, debido al aumento del número de pacientes de estas
características y al mejor conocimiento de sus particularidades, ha ido adquiriendo más
importancia la neumonía en pacientes institucionalizados. En las últimas guías clínicas,
estas neumonías se incluyen con las neumonías adquiridas en el hospital en un grupo
común denominado «neumonías relacionadas con el medio sanitario» (3). La mayoría de
las dificultades del manejo de la neumonía en pacientes geriátricos deriva de la
comorbilidad de los mismos, de la debilidad del huésped y de la falta de estandarización del
tratamiento en la literatura, lo que conduce a gran variabilidad en la práctica clínica y cierto
grado de confusión en el residente en formación.
NEUMONIA
La neumonía es una infección de los pulmones que afecta a los pequeños sacos de aire
(alvéolos) y a los tejidos que los rodean.
La neumonía es una de las causas de muerte más frecuentes en todo el mundo.
A menudo, la neumonía es la enfermedad terminal que acaba causando la muerte en
personas que tienen otras enfermedades graves y crónicas.
Algunos tipos de neumonía se pueden prevenir mediante vacunación.
En Estados Unidos, entre 4 y 5 millones de personas desarrollan neumonía cada año
(excluyendo la neumonía causada por COVID-19) y 55 000 de ellas mueren como
consecuencia de la enfermedad. En Estados Unidos, la neumonía, incluyendo neumonía que
ocurre junto con la gripe, constituye la octava causa de muerte y es la principal causa
infecciosa de muerte. La neumonía es la causa más común de muerte entre las infecciones
que se desarrollan mientras el paciente permanece hospitalizado y es la causa general de
muerte más común en los países con servicios médicos insuficientes. La neumonía es
también una de las infecciones graves más frecuentes en niños y lactantes.
CAUSAS DE LA NEUMONÍA
La neumonía está causada por diferentes microorganismos, incluyendo bacterias, virus,
micobacterias, hongos y parásitos. Las neumonías bacterianas y víricas son mucho más
frecuentes que las neumonías por rmicobacterias, hongos o parásitos. Los gérmenes
causantes varían según la edad de la persona, su estado de salud y el lugar donde vive, entre
otros factores. Puede participar más de un microorganismo. Por ejemplo, la gripe (una
infección vírica) se complica a menudo por una neumonía bacteriana.
Las vías respiratorias y los pequeños sacos de los pulmones están constantemente expuestos
a organismos microscópicos. La nariz y la garganta están llenas de bacterias y, a veces, de
virus, y las personas inhalan regularmente pequeñas cantidades de estos microorganismos
del aire o los aspiran del tubo digestivo, la boca o la garganta. Normalmente, estos
microorganismos son eliminados fácilmente por los mecanismos de defensa de los
pulmones, que incluyen. El reflejo de la tos, que ayuda a expulsar la mucosidad y las
sustancias extrañas
Las células que recubren las vías aéreas pulmonares, que impiden que los microorganismos
invadan los pulmones y que empujan el moco y las sustancias extrañas hacia arriba de
manera que puedan ser expulsados al toser. Las proteínas producidas por las células de los
pulmones, que atacan a los microorganismos. Los glóbulos blancos de los pulmones, que
son parte del sistema inmune fisiológico y que también atacan a los microorganismos. Se
desarrolla una neumonía cuando
TIPOS DE NEUMONÍA
Es importante la ubicación del sujeto en el momento en el que se desarrolla la neumonía
porque en diferentes contextos tienden a estar presentes diferentes organismos. Los
microorganismos de algunos entornos, como los hospitales, suelen ser más peligrosos y
habitualmente más resistentes a los antibióticos que los microorganismos presentes en otros
entornos. Además, en algunos entornos las personas son más propensas a sufrir trastornos
que las hacen más propensas a desarrollar una neumonía. Algunos tipos de neumonía
incluyen
Neumonía adquirida en la comunidad, que se desarrolla en las personas que viven en la
comunidad
Neumonías intrahospitalarias, que son infecciones contraídas en el hospital
La neumonía asociada a la atención sanitaria, que es una infección adquirida (contraída) en
un centro sanitario distinto del hospital, como una residencia o un centro de diálisis, se
considera una subcategoría de la neumonía adquirida en la comunidad porque es probable
que los afectados sufran neumonía causada por los mismos microorganismos que pueden
infectar a otras personas que viven en la comunidad.
OTROS TIPOS DE NEUMONÍA INCLUYEN
Neumonía por aspiración, que se produce cuando se aspiran grandes volúmenes de
partículas (por ejemplo, la saliva, los alimentos o el vómito) y no son eliminadas de los
pulmones. La neumonía por aspiración puede ocurrir en personas con dificultades para
tragar, como las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares, y en las personas
con disminución del nivel de consciencia debido a los fármacos sedantes, alcohol u otras
razones.
Neumonía obstructiva, que se produce cuando una obstrucción de las vías respiratorias en
los pulmones (como un tumor) hace que las bacterias se acumulen por detrás de la
obstrucción
Neumonía atípica o neumonía "errante" es un término no médico utilizado para describir un
caso leve de neumonía adquirida en la comunidad que no requiere reposo en cama u
hospitalización. Algunas personas pueden incluso sentirse lo suficientemente bien como
para ir a trabajar y participar en otras actividades diarias.
FACTORES DE RIESGO DE NEUMONÍA
La neumonía puede aparecer después de una intervención quirúrgica, especialmente si es
abdominal, o de un traumatismo, sobre todo después de una lesión del tórax, dado que a
causa del dolor que aparece en tales circunstancias a la persona le resulta más difícil
respirar con profundidad y toser. Si el sujeto no respira profundamente y tose, los
microorganismos tienen más probabilidades de permanecer en los pulmones y causar
infección. Otras personas que no respiran con profundidad y tosen frecuentemente son las
personas debilitadas, postradas en la cama, paralizadas, o inconscientes. Estas personas
también están en riesgo de neumonía.
Resulta muy importante evaluar si la neumonía se produce en una persona sana, o si esta se
da en alguien con un sistema inmunitario deficiente. La persona con un sistema inmunitario
debilitado es mucho más propensa a contraer neumonía, incluso la neumonía causada por
bacterias y virus poco habituales, e incluso por hongos o parásitos. Además, una persona
cuyo sistema inmunitario está debilitado probablemente no responderá tan bien al
tratamiento como otra cuyo sistema inmunitario funcione correctamente. Los sujetos que
pueden tener un sistema inmunitario deteriorado son aquellos que
SÍNTOMAS DE LA NEUMONÍA
El síntoma más característico de la neumonía es
Tos que produce esputo (moco espeso o con una coloración inusual)
Otros síntomas habituales de neumonía son
Dolor torácico
Escalofríos
Fiebre
Dificultad respiratoria
Sin embargo, estos síntomas pueden variar dependiendo de la extensión de pulmón
infectada y del microorganismo que los esté causando.
A veces, las personas que sufren neumonía presentan síntomas digestivos como náuseas,
diarrea y pérdida de apetito (anorexia).
Los síntomas varían aún más en niños y ancianos. Puede que no aparezca fiebre. Respecto
al dolor torácico, es posible que no aparezca o que los pacientes no sean capaces de
comunicar que lo tienen. A veces el único síntoma es una respiración rápida o un rechazo
del alimento de forma repentina. A veces, la confusión repentina puede ser el único signo
de neumonía en una persona mayor.
COMPLICACIONES DE LA NEUMONÍA
Entre las complicaciones más frecuentes se incluyen
Los niveles bajos de oxígeno en el torrente sanguíneo
Estado de tensión arterial baja potencialmente mortal
Absceso pulmonar o empiema
Lesión pulmonar grave (síndrome de dificultad respiratoria aguda [SDRA])
Una neumonía grave impide que el oxígeno llegue al torrente sanguíneo, provocando que la
persona sienta ahogo (disnea). Los niveles bajos de oxígeno son potencialmente mortales.
El microorganismo que causa la neumonía puede entrar en el torrente sanguíneo, o la
respuesta del organismo a la infección puede ser excesiva, lo que resulta en una
disminución de la tensión arterial que puede ser peligrosa para la vida, una enfermedad
llamada sepsis.
Algunas neumonías pueden derivar en la formación de un absceso pulmonar o un empiema.
Un absceso es una acumulación de pus en los tejidos. Se forma un absceso pulmonar
cuando una pequeña área del pulmón muere y se produce una colección de pus en su lugar.
Un empiema es una acumulación de pus en el espacio comprendido entre el pulmón y la
pared torácica.
Una infección masiva o una inflamación excesiva en respuesta a la infección pueden causar
lesiones graves en los pulmones, que pueden manifestarse como síndrome de dificultad
respiratoria agudo (SDRA). El síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) provoca
dificultad respiratoria, generalmente con una respiración rápida y superficial. Las personas
con SDRA por lo general requieren apoyo respiratorio con un ventilador mecánico durante
un período prolongado de tiempo.
DIAGNÓSTICO DE LA NEUMONÍA
Generalmente una radiografía de tórax, pero algunas veces una tomografía computarizada
(TC) torácica
A veces pruebas para identificar el microorganismo causante de la neumonía
El médico detecta la presencia de neumonía mediante la auscultación del tórax con un
fonendoscopio. Los sonidos que produce la neumonía son característicos. Estos ruidos
anormales son consecuencia del estrechamiento o el cierre de las vías respiratorias o porque
la zona de los pulmones, normalmente llena de aire, se carga con células inflamatorias y
líquidos, proceso denominado consolidación. En la mayoría de los casos, el diagnóstico de
neumonía se confirma con una radiografía de tórax, si bien algunas veces se solicita una
tomografía computarizada (TC) del tórax. Es posible que los médicos decidan tratar los
casos leves basándose en los síntomas y en los resultados de la exploración clínica.
En las personas que están lo bastante enfermas para ser hospitalizadas, los médicos suelen
obtener muestras para el análisis de esputo, sangre y orina con el propósito de identificar el
microorganismo causante de la neumonía. En las personas gravemente enfermas, en las que
sufren un problema diagnosticado del sistema inmunológico o cuando se busca detectar
determinados microorganismos inhabituales, a veces los médicos obtendrán muestras de
esputo sometiendo a la persona afectada a la inhalación de un aerosol que la haga toser
profundamente (producción de esputo inducida) o introduciendo un broncoscopio (un tubo
pequeño y flexible equipado con una cámara) en las vías respiratorias. Las muestras de
esputo obtenidas mediante la inducción de la tos, y en particular las obtenidas con un
broncoscopio, contendrán probablemente menor cantidad de saliva que las muestras de
esputo expectorado y es probable que permitan una mejor identificación del
microorganismo causante de la neumonía en los cultivos de esputo.
PREVENCIÓN DE LA NEUMONÍA
La manera más eficaz para prevenir la neumonía es dejar de fumar.
Algunos ejercicios, como los de respiración profunda y la fisioterapia para eliminar la
mucosidad y las secreciones de los pulmones, son útiles en la prevención de la neumonía en
personas que se encuentran en una situación de alto riesgo, como quienes han sido
sometidos a una intervención quirúrgica de tórax o abdomen y las personas debilitadas.
Las vacunas pueden ayudar a prevenir la neumonía A veces, cuando una persona no
vacunada tiene contacto con una persona que se sabe que tiene un virus que puede causar
neumonía (como la gripe), los médicos prescriben ciertos fármacos antivirales para tratar de
prevenir la infección y la neumonía.
VACUNAS PARA PREVENIR LA NEUMONÍA
Se dispone de vacunas que ofrecen una protección parcial contra la neumonía causada por:
La bacteria Streptococcus pneumoniae
Haemophilus influenzae tipo b (solo en niños)
Gripe
Varicela (únicamente en niños)
COVID-19
Tratamiento de la neumonía
Antibióticos y, a veces, fármacos antivíricos, antifúngicos o antiparasitarios
Tratamiento para apoyar la respiración
Las personas con neumonía necesitan eliminar la mucosidad y las secreciones de los
pulmones y pueden beneficiarse de ejercicios de respiración profunda. Si las personas que
padecen neumonía presentan ahogo o sus niveles de oxígeno en sangre son bajos, se les
proporciona oxígeno, por lo general a través de un pequeño tubo de plástico colocado en los
orificios nasales (cánula nasal). Aunque el reposo es una parte importante del tratamiento.
CONCLUSIÓN
La neumonía es la causa más común de muerte entre las infecciones que se desarrollan
mientras el paciente permanece hospitalizado y es la causa general de muerte más común
en los países con servicios médicos insuficientes. La neumonía es también una de las
infecciones graves más frecuentes en niños y lactantes.
RECOMENDACIÓN
Hágase aplicar la vacuna contra la gripe (influenza) todos los años.
Pregúntele a su proveedor si necesita una vacuna para prevenir la neumonía.
Lávese las manos con frecuencia.
Manténgase alejado de las multitudes.
Pídales a los visitantes que tengan un resfriado que usen una mascarilla.