BANDO
D. Martín Rodríguez brigadier general de los ejércitos de la patria, gobernador y capitán
general de la provincia.
Habiendo sancionado la M. H. Junta de representantes en las noches del 9 y 11 del
corriente el decreto en que se establece las condiciones para elegir y ser elegido miembro
de dicha honorable junta, y prescribe el orden y método que debe seguirse en las
elecciones; mando se cumpla exactamente según y en los términos que aparece de los
capítulos siguientes.
Capítulo 1
Artículo 1. Será directa la elección de los representantes, que deben completar la
representación extraordinaria y constituyente.
2. Todo hombre libre, natural del pais, ó avecindado en él, desde la edad de 20 años, ó
antes si fuere emancipado, sera hábil para elegir.
3. Todo ciudadano, mayor de 25 años, que posea alguna propiedad inmueble, ó industrial
puede ser elegido.
4. La ciudad elegirá doce diputados.
5. Las elecciones de la ciudad se celebrarán en ocho asambleas.
6. Las asambleas se tendrán en las parroquias, Catedral, vice-parroquia Colegio, San
Nicolás, Socorro, Piedad, Monserrat, Concepción, y San Telmo.
7. Un miembro de la municipalidad hará la apertura de cada asamblea.
8. Los alcaldes de barrio y sus tenientes quedan obligados á asistir á la apertura de las
asambleas, y á invitar para ello á todos los individuos hábiles para elegir que habiten en sus
respectivas manzanas.
9. El primer a acto de las asambleas, subsiguiente á la apertura apertura, será el
nombramiento á pluralidad por los presentes, de presidente y cuatro escrutadores.
10. El presidente electo y los cuatro escrutadores prestarán juramento del desempeño de su
cargó ante el miembro de la municipalidad: el que poniéndolos en posesión cesará en sus
funciones.
11. El presidente y los cuatro escrutadores formarán la mesa dé la asamblea electoral.
12. Las atribuciones de la mesa son él excluir al que no sea hábil para elegir, conforme al
articulo segundo; prevenir la nulidad de los votos por personas que no sean elegibles con
arreglo al artículo tercero; y observar los siguientes.
13. Los votos serán verbales, y dados por los mismos sufragantes.
14. Dos de los escrutadores llevarán, cada uno por separado, un registro: en que se
escribirá el nombre, apellido, y domicilio del sufragante, y el nombre y apellido solamente de
las personas por quienes vota.
15. En cada asamblea de la ciudad se votará por los 12 representantes.
16. La votación se abrirá á las diez de la mañana y se cerrará á las cuatro de la tarde.
17. De las cuatro á las cinco, la mesa de cada asamblea, y los individuos de ella que
quieran asistir harán su respectivo escrutinio, lo asentarán al pie del registro y firmarán.
18. Las diferiencias que pueda haber entre los dos registros, serán dirimidas por el
presidente y los otros dos escrutadores.
19. De las cinco á las seis, los presidentes de las asambleas, con un escrutador de cada
una de ellas, concurirrán á la sala capitular; donde formarán la mesa central, á la que
precidirá el alcalde de primer voto, y en la que actuará el secretario del cabildo.
20. La mesa central escrutará el resultado de los ocho escrutinios, proclamara por electos á
los que obtengan la pluralidad de sufragios, y en caso de igualdad decidirá también por
pluralidad de los individuos que la forman; y firmada la acta se disolverá.
21. El alcalde de primer voto hará sacar dos testimonios de la acta, de los que uno se
depositará en el archivo del cabildo, con el otro dará cuenta al gobierno, y pasará los
registros y acta original á la secretaria de la junta de representantes.
22. El gobernador poniéndose previamente de acuerdo con el presidente de la junta
representativa instruirá a las personas electas de su respectivo nombramiento, y les
designará el dia y hora en que deban presentarse á tomar posesión.
23. La junta de representantes conocerá de las renuncias.
24. Las subrogaciones para renuncias admitidas, u otros incidentes se harán por las
asambleas primarias en los mismos términos prevenidos para la nominación general.
Capítulo 2
Artículo 1.° Las elecciones de la campaña se arreglarán al tenor de los artículos del capítulo
anterior en todo lo que no exceptúan los artículos siguientes.
2.° La campaña elegirá once representantes por las mismas jurisdicciones que están
nombrados los actuales representantes.
3.° Los presidentes de las asambleas electorales de campaña serán los alcaldes en sus
respectivas jurisdicciones, que harán igualmente la apertura, y recibirán el juramento de los
escrutadores.
4.° Para la elección que corresponde á dos jurisdicciones, habrá una asamblea en cada una
de ellas, y la mesa central se reunirá en la parroquia mas antigua: en la elección á que
concurren tres ó mas jurisdiciones, la mesa central tendrá lugar en la que esté situada mas
al centro de entre ellas.
5. El término dentro del cual deben reunirse los miembros de la mesa central, para las
elecciones de campaña, que demanden dos o más asambleas, lo fijará el gobernador.
6. El gobernador librará las órdenes correspondientes para que el establecimiento de
Patagones elija un representante: y éste decreto tenga entero cumplimiento.
En su consecuencia he venido en señalar el dia domingo 19 del corriente para las
elecciones que deben hacerse en esta ciudad á las horas y según los términos expresados
en los artículos anteriores, y en la campaña el 26 de dicho mes. El gobierno de la provincia
espera que todos y cada uno de los ciudadanos considerarán el valor de un acto, en cuyo
buen éxito se interesa la causa pública y el bien general del país, y que se esforzarán
concurrir á él con todo el empeño y exactitud que demanda su impotancia y suma
delicadeza. Al efecto publíquese por bando en toda la provincia: fíjense ejemplares en los
parages acostumbrados, y circúlese a quienes corresponde.
Buenos-Ayres 11 de agosto de 1821.
Martin Rodríguez. — Bernardino Rivadavia.
Caracterización de la ley,
Está ley se dictó 32 años antes de la sanción de la constitución nacional en la provincia de
Buenos Aires durante el gobierno de Martín Rodríguez, en la época de las autonomías
provinciales, para reglamentar la forma en la que se elegirían los representantes y la
participación de los ciudadanos en los cargos del gobierno.
Al establecerse que solo pueden votar los hombres mayores a 20 años queda excluida la
participación femenina y también se excluye la participación de diversos sectores sociales
ya que para poder ser elegido se exigía como requisito tener propiedades. Por lo tanto si
bien se inicia un proceso para alcanzar la soberanía popular todavía quedaba un largo
camino para recorrer ya que la mayor parte de la población no tenía participación ni en la
elección ni en los cargos del gobierno.
Se establece que el voto será directo, es decir que se elige directamente a la persona y no a
partidos políticos.
También se establece que la elección se realizará en asambleas y que el voto será cantado
lo cual podría limitar la libertad de expresión y fomentar el fraude.Por este motivo el poder
podía llegar a concentrarse en grupos minoritarios con mucho poder económico.
Esta es una ley que amplió el derecho electoral porque tenía como objetivo legitimar el
gobierno porteño luego de romper la monarquía española
CAPITULO I De las secciones electorales
Art. 1. — Cada ciudad, y en la campaña cada parroquia, formará una sección electoral.
CAPITULO II Del Registro cívico
Art. 2. - El día 1° de octubre de 1857, se abrirá el Registro cívico nacional en todo el
territorio de la Confederación. A este efecto, el Poder Ejecutivo nacional en el territorio
federalizado, y los Gobiernos de las provincias, en ellas; treinta días antes, ordenarán la
convocación de todos los ciudadanos, para que concurran a las juntas calificadoras a
inscribir sus nombres en el Registro cívico.
Art 3. — La Junta calificadora, encargada de formar y revisar el Registro, será la
Municipalidad de cada ciudad o parroquia.
Art. 4. — En la ciudad donde no hubiese Municipalidad, y hasta que se establezca, la junta
calificadora será compuesta del juez civil, como presidente, el Intendente de Policía y el
síndico procurador, y en defecto de éste, el defensor de pobres. En la ciudad donde hubiere
más de un juez civil, se entenderá designado para el objeto expresado, el que resulte por la
suerte, practicándose el sorteo por los demás funcionarios indicadas, para integrar la junta.
Del mismo modo en las parroquias, a falta de Municipalidad, formarán la Junta calificadora,
el juez territorial como presidente, el párroco y un vecino notable que éstos nombren, y en
caso de desacuerdo el que decida la suerte de entre los dos propuestos.
Art. 5. — Instalada la Junta el día designado en el art. 2°, y en la forma establecida,
permanecerán funcionando en la calificación e inscripción de los ciudadanos domiciliarios
en sus respectivas secciones electorales, desde las nueve de la mañana hasta - las tres de
la tarde, en todos los días festivos y demás necesarios del mes indicado, debiendo suscribir
el Registro, al retirarse en cada uno de ellos.
Art. 6. — El Registro se sentará en un libro, escribiéndose numerados los nombres de los
ciudadanos calificados, con la expresión de la edad de cada uno y lugar de morada. Cada
hoja de este libro tendrá un margen ancho, para anotar en su caso, el fallecimiento, cambio
de domicilio o suspensión del derecho de elector de los ciudadanos inscriptos.
Art. 7. — No podrán ser inscriptos en el Registro cívico los que no tengan la edad de
veintiún años, cumplidos, los dementes y sordos-mudos, los eclesiásticos regulares, los
condenados a pena infamante, mientras no sean habilitados y en general, aquellos que
conforme a la ley, se hallen suspensos de la ciudadanía.
Art. 8. — Los ciudadanos por naturalización serán inscriptos en el Registro, mediante la
manifestación que hicieren de su carta de ciudadanía, ante la Junta calificadora.
Art. 9. — Los reclamos sobre inscripción o exclusión indebida en los Registros, se harán
ante la misma Junta calificadora, y su única apelación, sin gasto alguno judicial, será ante lo
tribunales federales correspondientes, y mientras éstos no se establezcan, ante el tribunal
superior de la Provincia.
Art. 10. — La publicación del Registro por la prensa o por carteles, empezará desde el 1 de
noviembre. Concluido este mes, no se admitirá reclamo alguno por la Junta calificadora,
hasta el siguiente año, si no es el resultado de las apelaciones hechas en tiempo.
Art. 11. — Cerrado el Registro el último día de noviembre, la Junta calificadora sacará dos
copias de él, y las remitirá una al Gobierno, y otra a la Legislatura de la Provincia, y en el
territorio federalizado, al Ministerio del Interior y a la mesa central escrutadora.
Art. 12. — El Registro original se conservará en el archivo de la Municipalidad, o quedará en
el juzgado civil en las ciudades, y en poder del párroco en las parroquias siempre que la
Junta calificadora fuese formada con sujeción al art. 4. Será pasado a la mesa escrutadora
toda vez que haya elección, y terminada ésta, devuelta a su depósito.
Art. 13. — Los ciudadanos que muden domicilio después de cerrado el Registro, no podrán
votar sino en la sección electoral en que fueron inscriptos hasta la próxima apertura de
aquél, en que serán anotados en su nuevo vecindario y borrados del interior.
Art. 14. — Las Juntas calificadoras se reunirán cada año, en los mismos meses de octubre
y noviembre, para continuar y corregir el Registro.
CAPITULO III De las boletas de calificación
Art. 15. — Las Juntas calificadoras, al hacer la inscripción de los ciudadanos en el Registro,
entregarán a cada uno, un boleto de calificación, firmado por todos los individuos de la
Junta. Estos boletos hacen fe en las asambleas populares y ante las autoridades.
Art. 16. — Por el Ministerio del Interior se mandará imprimir oportunamente, con el timbre de
ese Departamento, un suficiente número de boletas, en la forma siguiente:
Art. 17. — A cada Provincia remitirá por el Ministerio con la misma oportunidad, la cantidad
de boletas que fuese necesario, en relación al número de sus habitantes, y los Gobiernos
provinciales los distribuirán en las secciones electorales, consultando la misma proporción.
CAPITULO IV De las asambleas electorales
Art. 18. — La apertura de las asambleas en las secciones electorales, se hará en el atrio de
la iglesia parroquial o en los portales exteriores de las casas consistoriales, presidida por el
presidente de la Municipalidad, y dos vocales de ésta, desde las ocho de la mañana y tan
pronto como se encuentren reunidos cuarenta ciudadanos, calificados, en las ciudades, y
veinte en las parroquias.
Art. 19. — Donde no hubiere Municipalidad, abrirá y presidirá la asamblea, en las ciudades,
el juez civil acompañado de dos alcaldes o jueces de cuartel, y en las parroquias, el juez
territorial acompañado de dos vecinos notables del lugar.
Art. 20. — El primer acto de la asamblea, después de abierta, será el nombramiento, a
pluralidad de sufragios, de un presidente y cuatro escrutadores para formar la mesa, y de
dos suplentes con distinción de 1º y 2º para integrarla en caso necesario, elegidos todos
precisamente de entre los ciudadanos presentes en la asamblea. La falta de presidente será
suplida por elección que liará la mesa de entre sus miembros.
Art. 21. — Terminada esta elección a las doce del día en punto, los elegidos tornarán
posesión de su cargo, prestando juramento de buen desempeño ante el presidente de la
asamblea, quien dejará el puesto con sus acompañados después de haber extendido y
firmado con éstos la correspondiente acta de instalación de la mesa escrutadora.
Art. 22. — Las resoluciones de la mesa serán adoptadas por mayoría de votos de los cinco
individuos que la componen.
Art. 23. — Son atribuciones de la mesa: 1. Decidir inmediatamente todas las dificultades
que ocurran a fin de no suspender su misión; 2° Rechazar el sufragio de todo el que no
estuviere inscripto en el Registro de que habla el capitulo II; 3 Ordenar el arresto de los que
pretendan votar con nombre supuesto, o cometer alguna ilegalidad o engaño, poniéndolos
Inmediatamente a disposición de la autoridad competente; 4. Hacer retirar a los que no
guardasen el comportamiento y moderación debidos.
Art. 24. — Son deberes de la mesa: 1. Conservar el orden y hacer cumplir la presente ley; 2.
Recibir los votos de los mismos sufragantes, sean verbales o escritos: en el primer caso, se
repetirán por los sufragantes en alta voz, y en el segundo, en la misma forma por alguno de
los escrutadores; 3. Llevar dos Registros por separado que escribirán dos de los
escrutadores, poniendo el nombre y el apellido de los sufragantes y de las personas por
quienes voten.
Art. 25. — Ningún sufragio se admitirá que no sea personalmente presentado por el mismo
sufragante, quien deberá manifestar ante la mesa su boleta de calificación, a cuyo margen
se borrará el número ordinal de la elección del año respectivo.
Art. 26. — Es prohibido el uso de papel de colores para las listas o sufragios escritos.
Art. 21. — El voto de cada ciudadano será por el número de diputados o electores que
designe la convocatoria de elecciones.
Art. 28. — A las cuatro de la tarde se cierra la asamblea para continuarla al día siguiente a
las nueve de la mañana.
Art. 29. — Se procede inmediatamente a hacer el escrutinio y cotejo de los Registros, y a
continuación de éstos se extenderá una acta firmada por todos los que forman la mesa.
Art. 30. — En esta acta se hará constar el resultado del escrutinio poniendo los nombres de
todos los que hubiesen sido elegidos, con el número de votos que hasta ese momento
hubiesen obtenido: El acta se leerá en voz alta ante los concurrentes.
Art. 31. — Concluido esto se guardarán todos los papeles de la mesa en un cofre cerrado
con dos llaves, que tendrán el presidente una, y la otra, un ciudadano elegido por la mesa.
Art. 32. — El cofre o caja quedará depositado en la iglesia, en las parroquias, y en la oficina
del juzgado civil, en las ciudades; y si la mesa cree conveniente, puede pedir una guardia
para su custodia, no pudiendo negarse el permiso que algunos ciudadanos solicitaren para
hacer parte de ella.
Art. 33. — A las nueve de la mañana del día siguiente, ocupada la mesa por los mismos
individuos que la formaron el día anterior, se abrirá el cofre y se sacarán los papeles en
presencia de los ciudadanos que se hubiesen reunido, permitiéndoles cerciorarse de que no
ha habido fraude alguno.
Art. 34. — En todo este segundo día y el tercero se procederá como queda establecido para
el primero.
Art. 35. — Concluido el escrutinio parcial del tercer día y firmada el acta correspondiente, se
procederá a verificar el escrutinio general del resultado de los tres días, incluyéndolo
detalladamente en una acta que se extenderá y firmará por duplicado, separada de los
Registros.
Art. 36. — En esta acta final se anotarán todos los ciudadanos que hubiesen obtenido votos,
principiando por el que hubiese obtenido mayor número y siguiendo los demás en el mismo
orden.
Art. 37. — Uno de los dos ejemplares de esta acta, con uno de los Registros originales
llevados por los escrutadores, se acompañará con un oficio y se remitirá directamente al
presidente de la Sala de Representantes de la Provincia; y en el territorio federalizado a la
mesa central escrutadora que establece el art. 49 del decreto de 3 de mayo de 1854.
Art. 38. — La segunda acta y Registro pasarán al archivo de la Municipalidad.
Art. 39. — Un mes después de verificada una elección, sea para diputados nacionales, para
electores de Presidente y Vicepresidente, o senadores en el territorio federalizado, se
reunirán las Legislaturas de provincia, como la mesa central escrutadora en la Capital de la
Confederación, al objeto exclusivo de hacer el escrutinio general de la elección, y proclamar
los diputados o electores que resultasen nombrados.
Art. 40. — El presidente de la Sala de Representantes de la Provincia, como el de la mesa
central de la Capital, no abrirán los pliegos que recibieren de las mesas escrutadoras, sino
cuando estuviesen reunidos, dos terceras partes por lo menos, de los correspondientes a
las secciones electorales de cada Provincia.
Art. 41. — Abiertos los pliegos en presencia de la Legislatura o mesa central, se hará
inmediatamente el escrutinio general, terminándolo y proclamando en la misma sesión los
diputados o electores que resultaren nombrados.
Art. 42. — En ningún caso podrán la Legislatura o mesa central desechar las actas
electorales; si hubiere dudas o protestas, la resolución corresponde a la Cámara nacional
de Diputados en la elección de sus miembros, y al Senado en las de electores: pudiendo la
Sala o la mesa central manifestar su juicio por medio de un informe acompañado de las
actas y Registros originales. Las protestas deberán presentarse ante la Legislatura
provincial y ante la mesa central en su caso, para que sean elevadas con los antecedentes
de su referencia a la Cámara respectiva.
Art. 43. — El resultado del escrutinio y la proclamación de la elección, se harán constar en
una acta, que en varios ejemplares, firmados todos por el presidente y secretario, se
comunicarán con oficio de remisión y por conducto de los respectivos Gobiernos, a los
diputados o electores nombrados, para que les sirva de suficiente diploma, y a la Cámara
nacional correspondiente para su conocimiento.
CAPITULO V De los diputados
Art. 44. — Los diputados serán elegidos directamente a simple pluralidad de sufragios (art.
33 de la Constitución).
Art. 45. — Para ser diputado se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años, y tener
cuatro años de ciudadanía en ejercicio (art. 36 de la Constitución).
Art 46. — El día 1° de enero de 1858 y para lo sucesivo, cada dos años en el mismo día, se
abrirán en toda la Confederación, las asambleas electorales, para hacer el nombramiento
de los diputados en renovación del Congreso federal.
Art. 47. — Toda vez que por muerte, renuncia o separación por cualquier otra causa, de un
diputado del Congreso nacional, hubiese de hacerse elección, para reemplazarlo, dentro de
los períodos que fija la presente ley, el Gobierno nacional en el territorio federalizado, o el
de la Provincia a que pertenezca el diputado que haya de elegirse, conforme al art. 39 de la
Constitución, hará proceder a la elección, convocando para el efecto las asambleas
electorales, las que se reunirán y procederán en todo con sujeción a las anteriores
disposiciones.
CAPITULO VI De la elección de senadores
Art. 48. — Los senadores serán elegidos por la Legislatura a pluralidad de sufragios (art. 42
de la Constitución).
Art. 49. — En la Capital y territorio federalizado, la elección de los senadores se hará por
electores, nombrados en el mismo número y forma prescriptos para la elección del
Presidente y Vicepresidente de la Confederación (art. 42 citado).
Art. 50. — Son requisitos para ser elegido senador: tener la edad de treinta años, haber sido
seis años ciudadano de la Confederación, y disfrutar de una renta anual de dos mil pesos
fuertes o de una entrada equivalente (art. 43 de la Constitución).
CAPITULO VII De la elección de Presidente y Vicepresidente de la Confederación
Art. 51. — La elección de Presidente y Vicepresidente de la Confederación, se hará del
modo siguiente: la Capital y cada una de las provincias, nombrarán, por votación directa,
una junta de electores, igual al duplo del total de diputados y senadores que envíen al
Congreso, con las mismas calidades y bajo las mismas formas prescriptas para la elección
de diputados. No pueden ser electores los diputados, los senadores, ni lo empleados a
sueldo del Gobierno federal (art. 78 de la Constitución).
Art. 52. — No podrán asimismo ser electores los empleados a sueldo del Poder Ejecutivo
provincial.
Art. 53. — Seis meses antes que concluya el período del Presidente y Vicepresidente se
abrirán en toda la Confederación las asambleas electorales, para el nombramiento de los
electores convocados en las provincias por sus respectivos Gobiernos, y por el de la Nación
en el territorio federalizado.
Art. 54. — El escrutinio de esta elección, proclamación y expedición de diplomas de los
electores, se verificará conforme a lo prevenido en los arts. 29 y 12.
Art. 55. — Reunidos los electores en número por lo menos de tres cuartas parte de su
totalidad, en la Capital de la Confederación y en la de sus provincias respectivas, cuatro
meses antes que concluya el término del Presidente cesante, después de verificar el canje
de sus respectivos poderes y hacer el nombramiento de presidente y secretario del cuerpo,
procederán a elegir Presidente y Vicepresidente de la Confederación, por cédulas firmadas,
expresando en una, la persona por quien votan para Presidente, y en otra distinta, la que
eligen para Vicepresidente, de conformidad al articulo 78 de la Constitución.
Art. 56. — Se harán dos listas de todos los individuos electos para Presidente, y otras dos
de los nombrados para Vicepresidente, con el número de votos que cada uno de ellos
hubiere obtenido; estas listas serán firmadas por los electores y se remitirán cerradas y
selladas, dos de ellas (una de cada clase), al presidente de la Legislatura provincial; y en la
Capital, al presidente de la Municipalidad, en cuyos registros permanecerán depositadas y
cerradas: y las otras dos, al presidente del Senado (art. 78 citado).
Art. 57. — El Congreso se hallará reunido en sesión extraordinaria, un mes antes por lo
menos del día en que termina el periodo presidencial, para dar cumplimiento a los arts. 79,
80, 81 y 82 de la Constitución.
Art. 58. — Los miembros del Congreso que faltaren a la sesión de que habla el artículo
anterior, sin causa justificada, incurrirán en la multa de quinientos pesos aplicables al
Tesoro nacional.
CAPITULO VIII De las renuncias
Art. 59. — Las legislaturas de provincia y la Cámara de Diputados en el territorio
federalizado, conocerán de las renuncias de los diputados no recibidos. Si fueren admitidas,
el Gobierno de provincia y el nacional, en su caso, harán proceder a una nueva elección.
Art. 60. — De las renuncias de los senadores igualmente no recibidos, conocerán las
mismas legislaturas, y en el territorio federalizado, la junta de electores que hizo el
nombramiento. Si las admitiesen, procederán inmediatamente a la elección de un otro
senador.
Art. 61. — Es irrenunciable el cargo de elector para nombrar Presidente, Vicepresidente y
senadores; y puede compelerse a su desempeño con una multa de doscientos pesos, al
que se negare a servirlo, ya sea no concurriendo al acto de la reunión, sin una muy justa
causa, o excusando en ella su sufragio.
Art. 62. — Es irrenunciable el cargo de presidente o escrutador, para formar las mesas
electorales; y el presidente de la Asamblea puede compeler a su desempeño con una multa
de cincuenta pesos.
CAPITULO IX Disposiciones generales
Art. 63. — Quedan prohibidos los armamentos de tropa o cualquier otra ostentación de
fuerza armada, y aun la citación de milicias en los días de la recepción del sufragio.
Art. 64. — Si en la ejecución de la presente ley ocurriesen algunas dificultades o dudas, que
pudiesen ser allanadas o resueltas por los gobiernos de provincia; sus decisiones serán de
pronto cumplidas, sin perjuicio de ser comunicadas a las cámaras nacionales en su primera
reunión.
Art. 65. — Las infracciones de la presente ley, cometidas por individuos de las asambleas
primarias, de las juntas: calificadoras y escrutadoras, o cualquier ciudadano, serán
castigadas con multas pecuniarias, en favor de los fondos de la Municipalidad a que
pertenezca el multado.
Art. 66. — La multa no bajará de una onza de oro ni pasará de treinta, en proporción al
tamaño de la falta.
Art. 67. — La imposición de las multas de que hablan los artículos anteriores, corresponde a
la justicia federal, y mientras ésta no se establezca, a la justicia ordinaria de provincia,
conociendo breve y sumariamente y sin apelación de la infracción cometida, a instancia o
requisición de cualquier ciudadano.
Art. 68. — Los individuos que forman la mesa escrutadora que no concurran a llenar sus
deberes sin causa justa, pagarán una multa por cada vez que falten, de dos onzas de oro
selladas.
Art. 69. — Los ciudadanos calificados que perdiesen su boleta de inscripción en el Registro
Cívico, podrán pedir otra en los meses de octubre y noviembre a la junta calificadora, quien
la dará poniéndole la expresión “renovada”.
Art. 70. — En el caso imprevisto de que, a alguna sección electoral le faltasen boletas de
calificación, las juntas calificadoras podrán darlas manuscritas provisionalmente, con la
condición de renovarlas en oportunidad, con las que recibieren impresas del Ministerio del
Interior.
Art. 71. — Cuando los gobiernos de provincia hayan recibido las copias del Registro Cívico
de todas las secciones electorales de ella, formarán una general y la remitirán al Gobierno
nacional, para que mande hacer la publicación en un cuerpo, de todo el Registro Cívico
nacional.
CAPITULO X Disposiciones transitorias
Art. 72. — Si por falta de tiempo, no -pudiese practicarse la apertura del Registro Cívico el
día 1 de octubre del presente año, como lo dispone el art. 29, se abrirá el 1 de noviembre, y
la publicación que prescribe el art. 10, empezará el 1 de diciembre
Art. 73. — Por el Ministerio del Interior, al comunicarse la presente ley a los gobiernos de
provincia, se les prestará también un modelo de las actas a que ella se refiere.
Art. 74. — Comuníquese, etcétera.
Sanción: 16 setiembre 1857. Promulgación: 5 octubre 1857
Esta ley regula el derecho al sufragio para toda la Confederación Argentina, tras la sanción
de la Constitución de 1853 que no reglamenta dicha práctica.
Divide a la Confederación en 15 distritos electorales y establece un voto facultativo ( es
decir no obligatorio), no secreto o cantado y personal. Si bien amplía la participación a nivel
federal, aún existen varios sectores excluidos como por ejemplo las mujeres que no podían
elegir ni ocupar cargos y los hombres que carezcan de un aval económico que tampoco
podían acceder a cargos de gobierno.
Establece la renovación de las cámaras cada dos años garantizando un sistema
republicano de división de poderes y utiliza diferentes mecanismos para evitar el fraude
electoral pero al establecer el voto cantado da lugar a la aparición de prácticas fraudulentas
ya que los caudillos de turno podían presionar es los votantes utilizando la fuerza o su poder
económico para lograr votos favorables.Esto ponía en peligro el ejercicio de una verdadera
soberanía popular ya que los ciudadanos no eran totalmente libres a la hora de votar y
porque la mayoría de la población no estaba totalmente representada.