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Himnos y Salmos de Alabanza

Este documento contiene varias oraciones y salmos relacionados con la resurrección de Cristo. Celebra la victoria de Cristo sobre la muerte y su poder para darnos vida eterna.

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V. Señor, abre mis labios.

Salmodia
R. Y mi boca proclamará tu alabanza. Antífona 1: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora Aleluya.
y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Salmo 62, 2-9
El alma sedienta de Dios
Himno Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.
Ofrezcan los cristianos Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
ofrendas de alabanza mi alma está sedienta de ti;
a gloria de la Víctima mi carne tiene ansia de ti,
propicia de la Pascua. como tierra reseca, agostada, sin agua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva, ¡Cómo te contemplaba en el santuario
a Dios y a los culpables viendo tu fuerza y tu gloria!
unió con nueva alianza. Tu gracia vale más que la vida,
Lucharon vida y muerte te alabarán mis labios.
en singular batalla
y, muerto el que es la Vida, Toda mi vida te bendeciré
triunfante se levanta. y alzaré las manos invocándote.
¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana? Me saciaré como de enjundia y de manteca,
A mi Señor glorioso, y mis labios te alabarán jubilosos.

la tumba abandonada, En el lecho me acuerdo de ti


los ángeles testigos, y velando medito en ti,
sudarios y mortaja. porque fuiste mi auxilio,
¡Resucitó de veras y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi amor y mi esperanza! mi alma está unida a ti,
Venid a Galilea, y tu diestra me sostiene.
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos Antífona 2: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y
la gloria de la Pascua. los manantiales. Aleluya.
Primicia de los muertos, Dn 3,57-88.56
sabemos por tu gracia Toda la creación alabe al Señor
Alabad al Señor, sus siervos todos. (Ap 19,5)
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Rey vencedor, apiádate
ensalzadlo con himnos por los siglos.
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
en tu victoria santa. Amén. Aleluya
cielos, bendecid al Señor.

“El Corazon nos ardia”


Retiro Vocacional 2024
Guatemala.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor. Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor. Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; Antífona 3: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.
témpanos y hielos, bendecid al Señor. Salmo 149
Alegría de los santos
Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran por su Rey, Cristo, el Señor. (Hesiquio)
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor. Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
Luz y tinieblas, bendecid al Señor; que se alegre Israel por su Creador,
rayos y nubes, bendecid al Señor. los hijos de Sión por su Rey.

Bendiga la tierra al Señor, Alabad su nombre con danzas,


ensálcelo con himnos por los siglos. cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
Montes y cumbres, bendecid al Señor; y adorna con la victoria a los humildes.
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Que los fieles festejen su gloria
Manantiales, bendecid al Señor; y canten jubilosos en filas:
mares y ríos, bendecid al Señor; con vítores a Dios en la boca
Cetáceos y peces, bendecid al Señor; y espadas de dos filos en las manos:
aves del cielo, bendecid al Señor.
para tomar venganza de los pueblos
Fieras y ganados, bendecid al Señor, y aplicar el castigo a las naciones,
ensalzadlo con himnos por los siglos. sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

“El Corazon nos ardia”


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Lectura Breve
Hechos 10, 40-43 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Dios resucitó a Jesús al tercer día e hizo que se apareciese no a todo el nos visitará el sol que nace de lo alto,
pueblo, sino a nosotros, que somos los testigos elegidos de antemano por para iluminar a los que viven en tinieblas
Dios. Nosotros hemos comido y bebido con él, después que Dios lo resucitó y en sombra de muerte,
de entre los muertos. Y él nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que ha para guiar nuestros pasos
sido constituido por Dios juez de vivos y muertos. De él hablan todos los por el camino de la paz.
profetas y aseguran que cuantos tengan fe en él recibirán por su nombre el
perdón de sus pecados. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Responsorio Breve Como era en el principio, ahora y siempre,
V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya. por los siglos de los siglos. Amén.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya. Preces
V. Tú que has resucitado de entre los muertos. Oremos a Cristo, autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los
R. Aleluya, aleluya. muertos, quien por su poder nos resucitará también a nosotros, y
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. digámosle:
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya. Cristo, vida nuestra, sálvanos.
Canto Evangélico Cristo, luz esplendorosa que brillas en las tinieblas, rey de la vida y salvador
Antifona: El que permanece en mí, como yo en él, da mucho fruto. Aleluya, de los que han muerto,
Benedictus Lc 1, 68-79 — concédenos vivir hoy en tu alabanza.
El Mesías y su precursor
Señor Jesús, que anduviste los caminos de la pasión y de la cruz,
+ Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
— concédenos que, unidos a ti en el dolor y en la muerte, resucitemos
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
también contigo.
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según
Hijo del Padre, maestro y hermano nuestro, tú que has hecho de nosotros
lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas.
un pueblo de reyes y sacerdotes,
— enséñanos a ofrecer con alegría nuestro sacrificio de alabanza.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
Rey de la gloria, esperamos anhelantes el día de tu manifestación gloriosa,
y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia
— para poder contemplar tu rostro y ser semejantes a ti.
que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza Aquí se pueden añadir algunas intenciones libres.
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Dirijámonos ahora al Padre con las palabras que el Espíritu del Señor
resucitado pone en nuestra boca: Padre nuestro.
Para concedernos que, libres de temor, Oremos:
arrancados de la mano de los enemigos, Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos,
le sirvamos con santidad y justicia, míranos siempre con amor de padre y que cuantos creemos en Cristo, tu
en su presencia, todos nuestros días. Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, Amén.
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

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