Sócrates (470-399 A.C.).
Sócrates fue un filósofo griego de gran importancia del período clásico, período también
conocido a menudo como el período socrático en su honor. Fue considerado como el padre de
la filosofía occidental y a diferencia de la mayoría de los filósofos presocráticos que vinieron
antes que él, que estaban mucho más interesados en establecer cómo funciona el mundo,
Sócrates estaba más interesado en cómo la gente debería comportarse, y fue considerado
como el primer gran filósofo de la Ética. Platón era su alumno más famoso y también le
enseñaría a Aristóteles quién sería el tutor de Alejandro Magno. Con esta progresión, la
filosofía griega, desarrollada por primera vez por Sócrates, se extendió por todo el mundo
durante las conquistas de Alejandro.
Hijo de Sofronísco, quien fue escultor, y la partera Fainarate Sócrates fue educado en literatura,
música y gimnasia.
Su inconformismo lo llevó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los que se
decían sabios. Sócrates era consciente de la ignorancia que le rodeaba como de la propia.
De ahí se desprende su frase más famosa: “Yo solo sé que no sé nada”.
La mayéutica
Al parecer, y durante buena parte de su vida, Sócrates se habría dedicado a deambular por las
plazas, mercados, palestras y gimnasios de Atenas, donde tomaba a jóvenes aristócratas o a
gentes del común (mercaderes, campesinos o artesanos) como interlocutores para sostener
largas conversaciones, con frecuencia parecidas a largos interrogatorios. Este comportamiento
correspondía, sin embargo, a la esencia de su sistema de enseñanza, la mayéutica.
El propio Sócrates comparaba tal método con el oficio de comadrona que ejerció su madre: se
trataba de llevar a un interlocutor a alumbrar la verdad, a descubrirla por sí mismo como
alojada ya en su alma, por medio de un diálogo en el que el filósofo proponía una serie de
preguntas y oponía sus reparos a las respuestas recibidas, de modo que al final fuera posible
reconocer si las opiniones iniciales de su interlocutor eran una apariencia engañosa o un
verdadero conocimiento.
En sus conversaciones filosóficas, al menos tal y como quedaron reflejadas en los Diálogos de
Platón, Sócrates sigue, en efecto, una serie de pautas precisas que configuran el llamado
diálogo socrático. A menudo comienza la conversación alabando la sabiduría de su interlocutor
y presentándose a sí mismo como un ignorante: tal fingimiento es la llamada ironía socrática,
que preside la primera parte del diálogo. En ella, Sócrates proponía una cuestión (por ejemplo,
¿qué es la virtud?) y elogiaba la respuesta del interlocutor, pero luego oponía con sucesivas
preguntas o contraejemplos sus reparos a las respuestas recibidas, sumiendo en la confusión a
su interlocutor, que acababa reconociendo que no sabía nada sobre la cuestión.
Tal logro era un punto esencial: no puede enseñarse algo a quien ya cree saberlo. El primer
paso para llegar a la sabiduría es saber que no se sabe nada, o, dicho de otro modo, tomar
conciencia de nuestro desconocimiento. Una vez admitida la propia ignorancia, comenzaba la
mayéutica propiamente dicha: por medio del diálogo, con nuevas preguntas y razonamientos,
Sócrates iba conduciendo a sus interlocutores al descubrimiento (o alumbramiento) de una
respuesta precisa a la cuestión planteada, de modo tan sutil que la verdad parecía surgir de su
mismo interior, como un descubrimiento propio.
Sócrates afirmaba que la sabiduría no consiste en la simple acumulación de conocimiento, sino
en revisar los conocimientos que se tienen y, a partir de ahí, construir conocimiento nuevo y
más sólido.
Virtud=Conocimiento; Vicio=Ignorancia. “El hombre obra mal por ignorancia”.
La justicia, el amor y la virtud son para Sócrates una guía para alcanzar una vida superior.
La felicidad se logra controlando las pasiones a través de la razón.
Muerte
La parte más conocida de la vida de Sócrates es su juicio y ejecución. Fue juzgado por su
búsqueda de la virtud y su estricta adhesión a la verdad que chocaron con el curso de la
política y la sociedad atenienses. Sócrates planteó preguntas sobre la religión ateniense, pero
también sobre la democracia ateniense y, en particular, elogió al archirrival de Atenas, Esparta,
lo que provocó que algunos eruditos interpretaran su juicio como una expresión de luchas
internas políticas. Fue acusado entonces de introducir dioses nuevos y de corromper la moral
de los jóvenes. A pesar de que muchos de sus amigos propusieron pagar una fianza por su
libertad, y planearon que huyera de la cárcel, Sócrates prefirió ser ejecutado. Fue a juicio
donde fue declarado culpable y murió por envenenamiento con circuta en el año 99 a.C., en
Atenas, cuando tenía 70 años.
Principales frases
1. El amigo debe ser como el dinero; antes de necesitarlo, es necesario saber su valor.
2. Cualquiera que sostenga una opinión verdadera sobre un tema que no entiende es
como un hombre ciego en el camino correcto.
3. Deseo que la gente ordinaria tuviese el poder ilimitado de hacer el mal y, después, el
poder ilimitado de hacer el bien.
4. Me llamo a mí mismo guerrero pacífico, porque las batallas que libramos se producen
en el interior.
5. Decir que algo es natural significa que se puede aplicar a todo.
6. Es mejor cambiar de opinión que mantenerse en la errónea.
7. No hay que dejar que crezca la hierba en el camino de la amistad.
8. Solo existe un bien: el conocimiento. Solo hay un mal: la ignorancia.
9. Es peor llevar a cabo una injusticia que cometerla, ya que quien la comete se
transforma en injusto pero el otro no.
10. Preferiría que las multitudes estuviesen en desacuerdo conmigo que encontrarme fuera
de armonía conmigo mismo.
11. Cuando el debate se ha perdido, la calumnia es la herramienta del perdedor.
12. Ni los reyes ni los gobernantes llevan el cetro, sino los que saben mandar.
13. Aquellos que son más difíciles de amar son los que lo necesitan más.
14. Entenderse a uno mismo es el inicio del conocimiento.
15. El único conocimiento verdadero es saber que no sabes nada.
16. El camino más noble no es someter a los demás, sino perfeccionarse a uno mismo.
17. Solo el conocimiento que llega desde el interior es verdadero conocimiento.
18. No hagas a otros lo que te enfurecería si te lo hicieran los demás.
19. El paso del tiempo arruga tu piel, pero la falta de entusiasmo arruga tu alma
20. Una moral que se basa en valores emocionales relativos es una mera ilusión.