Las Manifestaciones Culturales Incaicas
La principal característica no está dada por su gran desarrollo en cerámica, metalurgia,
textilería o arquitectura. Lo que la caracteriza es su gran capacidad de asimilar los aportes
culturales de las civilizaciones que se desarrollaron en los Andes en épocas anteriores.
Asimilaron elementos culturales de los chimúes, los tiahuanacos y los waris, etc.
La producción del arte estuvo concebida y dirigida por el Estado, se dejó de lado la creación
libre del artesano o artista. Los objetos artísticos estaban orientados, en primer lugar, hacia el
consumo de las panacas cusqueñas y provinciales, el mismo que se incrementaba a medida que
crecía el Estado.
En segundo lugar, desde un punto de vista religioso, el Estado inca, en su proceso de expansión,
incrementaba el número templos, por lo que se hacía necesaria la producción cada vez en
mayor cantidad de objetos utilizados como ofrendas.
Los objetos artísticos fueron decorados con sencillos diseños geométricos repetitivos y
simétricos que, casi siempre, reprodujeron seres vivientes estilizados. Este estilo apareció
repentinamente y al expandirse se impuso en los diversos pueblos que sometieron.
Los productores encargados de elaborar los objetos artísticos eran grupos especializados,
que habían sido reclutados mediante el sistema de la mita para trabajar en el Cusco o en los
asentamientos provinciales.
La arquitectura
Se caracteriza por el uso de la piedra como material de construcción en la sierra; en la costa,
utilizaron el adobe. Las piedras eran talladas con herramientas de cobre y bronce, para luego
frotarlos con arena húmeda. Se utilizaba gran cantidad de fuerza de trabajo para transportar
y jalar los enormes bloques.En los muros se los colocaba de tal forma que encajaban a la
perfección unos con otros, aun en el caso de que tuvieran bordes poligonales. Muchas piedras
exhibían el modelo almohadillado, es decir con la cara ligeramente abultada, produciendo una
gratísima sensación estética.
Las tres grandes características de la arquitectura incaica fueron: la solidez, la sencillez, la
monumentalidad y la simetría. Se presentan en los palacios, templos y las fortalezas que se
construyeron en el Tahuantinsuyo. Todas las construcciones tenían un plano rectangular; y eran
de un solo piso.
Muchas veces preparaban maquetas para guiar a los constructores. Sus ventanas fueron de
forma trapezoidal: anchas en la base y estrechas en el dintel.
Desde el punto de vista cronológico, la arquitectura inca presenta tres momentos:
El ciclópeo o de las grandes piedras
El poligonal o de las piedras de muchos ángulos;
El imperial con sus piedras en forma de sillares rectangulares o cuadrados en hiladas
horizontales
El Coricancha
Fue el templo principal del Sol. Después de la guerra contra los chancas, Pachacútec se
encargó de reconstruirlo, colocando en su interior grandes cantidades de oro y plata, tanto
así, que de Inticancha (recinto del sol) pasó a ser conocido como Coricancha (recinto de oro).
Colocó al Sol, divinidad de los incas cusqueños, en el lugar principal del templo. Es una de las
mejores muestras de la fina arquitectura inca. Destaca su muro curvo hecho con una perfección
admirable.
La educación incaica
Solo los miembros de las panacas cusqueñas recibían educación formal. Los varones de la
nobleza eran formados para gobernar y desempeñar cargos administrativos, para ello existía el
Yachaywasi o Casa del Saber, donde los Amautas impartían lecciones.
Existió uno solo, el cual se ubicaba en el Cusco, y hasta allí llegaban también los hijos de los
curacas de las diversas provincias que se habían sometido pacíficamente al poder de los incas,
quienes eran educados para que pudieran gobernar sus provincias según los intereses del
Estado.
Las mujeres escogidas o acllas vivieron en los Acllawasi, donde aprendían a confeccionar
productos finos y de mayor contenido simbólico, como textiles y chicha. Los acllawasis no solo
fueron construidos en el Cusco, sino también en los principales centros administrativos del
Tahuantinsuyo.
La cerámica inca
No tuvieron un gran desarrollo. Si bien sus objetos cerámicos son bellos y deslumbran por
su delicadeza y su suavidad, ninguno de ellos llegó a alcanzar el desarrollo que lograron los
nascas y los moches. Los ceramios más representativos fueron:
El urpu o aríbalo
Originalmente se llamó urpu, pero los españoles comenzaron a llamarlo como aríbalo debido al
parecido que tenía con un objeto cerámico griego del mismo nombre.
Fue el objeto cerámico más representativo de los incas y realmente su única creación. Este era
un cántaro de gran tamaño utilizado para trasladar líquidos, elaborar licor fermentado de maíz
o para almacenar los granos que se cultivaban.
Tenía un cuerpo voluminoso, su base era cónica, su cuello largo y estrecho y su boca abocinada.
A los lados de su cuerpo tenía dos asas y junto a la base del cuello una protuberancia de
barro cocido, para anudar la cuerda con la que se aseguraba el cántaro en las espaldas de las
personas que los transportaban.
En su decoración se utilizaba preferentemente los colores rojo indio y el negro. Los motivos que
representaron fueron simbólicos y marcadamente geométricos (rombo, cuadrados, rectángulos,
círculos y cruces), aunque también utilizaron formas naturalistas con diseños zoomorfos,
fitomorfos y en muy pocos casos antropomorfos.
Los Queros.
Son vasos ceremoniales de origen tiahuanaco. El material con los que los elaboraron fue
la madera. Estaban adornados con vistosos altorrelieves que representaban aves, felinos,
serpientes, cuadrúpedos y seres humanos.
La metalurgia
Tuvieron influencia de los artesanos de Chimú, que habían sido sometidos por los incas. Los
orfebres de este pueblo fueron trasladados al Cusco, donde enseñaron sus técnicas a los
artesanos que estaban al servicio del Estado inca.
Uno de los méritos de los incas fue la difusión del bronce (aleación de cobre y estaño), metal
que se convirtió en un material desechable dada la cantidad en que se producía. De las minas
de Bolivia, en la zona sur del Titicaca, se extraía el estaño, que luego era trasladado por todo el
Imperio incaico.
Así, el bronce fue el metal empleado en la fabricación de armas como hachas y porras en forma
de estrella, utensilios, adornos, recipientes de distintas formas y tamaños, estatuillas y mangos
de cuchillos ceremoniales.
El oro y la plata fueron destinados casi exclusivamente a la confección de objetos relacionados
con ceremonias y el culto solar y de otras divinidades, así como para el uso del inca y las
panacas cusqueñas y local.
Elaboraron orejeras, brazaletes, anillos, collares, pinzas, agujas y pectorales, etc.; estos metales
resplandecían en los objetos mencionados, por lo que españoles quedaban asombrados de su
gran calidad y belleza. Los orfebres dominaron técnicas como el soldado, las incrustaciones, el
laminado, la fundición, el martillado, y las aleaciones.
Los metales fueron fundidos y refinados en pequeños hornos portátiles de barro llamados
«huayras». Estos tenían forma de pirámide trunca y medían alrededor de 80 cm de altura.