Movimientos Juveniles
Movimiento hippie:
¿Qué significa ser Hippie?
Se denomina a una persona como hippie a aquellas que fueron parte de la
manifestación contracultural que surgió durante los años 1960 en Estados
Unidos. Las personas que conformaron este movimiento crearon una
subcultura cuyas bases estaban directamente relacionadas con el amor, el
pacifismo y la libertad.
Originalmente, estas personas se reunieron para oponerse a la guerra de
Vietnam y las estructuras sociales predominantes. Nacen bajo la influencia
directa de la generación Beat, un grupo de escritores de los años
cincuenta, los cuales rechazaban los valores básicos estadunidenses.
¿Qué es el Movimiento Hippie?
El movimiento hippie fue un movimiento contracultural que desafió las
estructuras tradicionales de la sociedad y abogó por la paz, la igualdad y la
expresión personal. Los hippies rechazaban el consumismo y promovían un
estilo de vida basado en la comunidad, la conexión con la naturaleza y la
espiritualidad.
Cómo se manifestó el Movimiento Hippie en la moda y el estilo de vida
El movimiento hippie se manifestó en la moda a través de la ropa colorida,
los estilos de cabello naturales y los accesorios simbólicos. También
influyó en el estilo de vida al promover la vida comunal, la música
psicodélica y la conexión con la naturaleza.
Movimiento Feminista
¿Qué es el feminismo?
Primeramente, el feminismo debe ser entendido como un movimiento
político y social, y después académico, que en todos sus tiempos y
corrientes, ha buscado crear conciencia sobre las condiciones de las
mujeres, para luego llevar las relaciones sociales de ellas hacia un punto
de equidad.
Parte de esa transformación conlleva una lucha enfocada a erradicar
cualquier forma de discriminación o violencia hacia las mujeres. De ahí
que muchos de los feminismos articulados en colectivos u organizaciones
sostengan actos de protesta en contra de los diversos abusos que se viven.
Te puede interesar: 9 datos sobre la violencia contra la mujer a nivel
mundial
Existen historiadoras y autoras que ubican los inicios del feminismo en el
siglo XIII, señala la especialista. Sin embargo, es hasta mediados del XIX
que se puede ubicar al movimiento como una serie de luchas organizadas
y colectivas. En este sentido, vale distinguir que la historia de la
participación de la mujer, en diferentes ámbitos, y la del feminismo se han
documentado como dos procesos distintos.
Olas del feminismo: cuántas son y cuáles son las diferencias entre cada una
La metáfora de las “olas” se deriva de un artículo de The New York
Times escrito por Martha Weinman Lear en 1968, comenta Natalia Tenorio
. La autora tituló al texto como The Second Feminist Wave (La Segunda
Ola Feminista). Desde ese punto se acuñó, popular y académicamente, el
término para referirse a cada uno de esos momentos de la historia del
feminismo.
Primera ola
La primera de las olas del feminismo se ubica en el siglo XIX. No
obstante, hay autoras que ven los comienzos de esta en el XVIII. La
obra, Vindicación de los derechos de la mujer (1792), de Mary
Wollstonecraft, serviría como uno de los principales argumentos para
relacionar el surgimiento de este movimiento político al periodo indicado.
Movimiento Lgbtq
Las siglas LGBT hacen referencia tanto a un colectivo como a un
movimiento de reivindicación política, cuyas letras significan: Lésbico-
Gay-Bisexual-Transgénero. Estas últimas palabras hacen alusión
precisamente a personas que se asumen y reconocen como lesbianas, gays,
bisexuales o transgénero.
Hay muchas versiones sobre el inicio del movimiento en occidente. Una de
las más aceptadas es que fue por primera vez utilizado para nombrar los
movimientos estudiantiles en la década de 1960 en Estados Unidos
que exigían la despatologización de los comportamientos no normativos
y la igualdad de derechos.
El contexto de desarrollo de los movimientos LGTB estuvo caracterizado
principalmente porque muchas personas denunciaron que habían estado
sistemáticamente invisibilizadas por las normas de la heterosexualidad.
Esto se hizo visible especialmente en Estados Unidos y en Europa, donde
también los movimientos feministas estaban ganando mayor difusión.
Pero, entre otras cosas, esos movimientos feministas habían sido
básicamente heterosexuales, lo que muy pronto provocó que muchas
mujeres reivindican públicamente las identidades lésbicas. Aquí se abrió un
primer punto de partida para la reivindicación de otras sexualidades que
también se habían reservado para el espacio privado.
Movimiento Estudiantil
Este movimiento se conformó en la Ciudad de México como respuesta a
una serie de agresiones que, días previos, había sufrido un grupo de
estudiantes por parte de granaderos. Éstos se habían valido de gases
lacrimógenos para detener y perseguir a los jóvenes.
Así fue que el 26 de julio de 1968, ese conglomerado se dirigió a la Plaza
Constitución para protestar. Pero antes que llegaran, la policía reprimió, y
dejó un saldo de tres muertos y cientos de heridos. Muchos de los
jóvenes, en medio de la represión, se refugiaron en los edificios de la
Universidad y del Colegio de San Ildefonso y quedaron sitiados por las
fuerzas de seguridad.
Un día más tarde, los estudiantes volvieron a salir a las calles, tomaron la
UNAM, mientras los enfrentamientos con la policía seguían creciendo al
tiempo que se sumaban nuevas escuelas. Como los granaderos no lograron
su objetivo -reducir las movilizaciones-, el gobierno convocó al ejército
para que se sume.
Durante 100 días, los estudiantes, que se oponían al presidente y
al autoritarismo, se hicieron de las calles mexicanas.
El 2 de octubre esta situación llegó a su fin, cuando los militares abrieron
fuego en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde se habían
concentrado estudiantes y periodistas. La explicación es que desde un
helicóptero se arrojaron bengalas para confundir a los militares y hacerles
creer que eran los estudiantes quienes los agredían. Así fue que las fuerzas
de seguridad apuntaron contra los manifestantes de la plaza.
Al día de la fecha sigue sin saberse cuál es el número exacto de
muertes en lo que se conoció como la Masacre de Tlatelolco. Mientras que
el gobierno mexicano hablaba de unos 20, los cálculos hechos por
familiares de víctimas ascienden a 65, y hay quienes arrojan la cifra de 500.