0% encontró este documento útil (0 votos)
56 vistas8 páginas

Significados del Estado en Teoría Política

Este documento explora diferentes significados del Estado, incluyendo el Estado moderno que surge con el capitalismo y se caracteriza por la unidad de dominación y medios de poder propios, el Estado como articulador de relaciones sociales que garantiza la relación capitalista, y el Estado como conjunto de aparatos e instituciones que se transforman de acuerdo al desarrollo del capitalismo.

Cargado por

Diego Taboada
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
56 vistas8 páginas

Significados del Estado en Teoría Política

Este documento explora diferentes significados del Estado, incluyendo el Estado moderno que surge con el capitalismo y se caracteriza por la unidad de dominación y medios de poder propios, el Estado como articulador de relaciones sociales que garantiza la relación capitalista, y el Estado como conjunto de aparatos e instituciones que se transforman de acuerdo al desarrollo del capitalismo.

Cargado por

Diego Taboada
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

lOMoARcPSD|9294851

APP - Thwaites REY - EL Estado. Notas Sobre SUS


Significados
Administración y Políticas Públicas (Universidad Nacional de Avellaneda)

Scan to open on Studocu

Studocu is not sponsored or endorsed by any college or university


Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])
lOMoARcPSD|9294851

EL ESTADO: NOTAS SOBRE SU(S)


SIGNIFICADO(S)
ESTADO: ¿QUÉ ESTADO?

Así, una primera imagen popularizada remite al tamaño de esas instituciones: son muy “grandes”, emplean a mucha
gente que no realiza tareas productivas, son ineficientes, son costosas, etcétera, etcétera.

En estas imágenes el Estado es visto como una cosa, como una suerte de instrumento o conjunto de aparatos
desprovistos de valoración y al servicio de quien los utiliza y, por tanto, colonizable, apropiable, manipulable. O, por
el contrario, es percibido como un sujeto con voluntad propia, lo que implica concebir a la burocracia con capacidad
de acción e intereses absolutamente independientes.

Desde otro ángulo, aparece la visión del Estado como el lugar de lo nacional, especialmente como opuesto a lo
foráneo, a lo imperial, afirmándose la necesidad de la independencia nacional frente a las economías centrales o
desarrolladas.

Por otra parte, en el debate actual ha pasado a primer plano la noción de globalización, de mercado mundial
globalizado, es decir, la importancia creciente de las reglas económicas comunes a todos los Estados nación, tales
como la privatización, la desregulación, la apertura, y la libre circulación del capital, que limitan la autonomía de cada
uno para fijar sus propias políticas.

¿Pero de qué se habla cuando se formula una separación tan tajante entre política y economía, entre Estado y
sociedad, entre mercado mundial y Estados nacionales? Muchas veces se ha discutido sobre la posibilidad de
formular UNA TEORIA DEL ESTADO, o si es más apropiado hablar de TEORIAS del ESTADO, en virtud de la disparidad
de enfoques acerca de la naturaleza, fundamentos y características de la realidad estatal.

La historia de las formas concretas de Estado es, al mismo tiempo, la historia del Estado como concepto teórico y de
las distintas maneras en que se materializa.

Dentro de esas fases podemos distinguir distintas visiones, entre las que se puede reconocer la existencia, en trazos
muy gruesos, de los dos grandes paradigmas que han influido en este siglo: por una parte, las teorías que, con
diferentes matices, apuntan a la afirmación del orden capitalista existente y que tratan de explicarlo, justificarlo y/o
corregirlo y, por la otra, las que, también con grandes variedades de posturas, lo impugnan y apuntan a una
construcción alternativa.

A- EL ESTADO MODERNO

Una primera aproximación conceptual importa recortar históricamente la categoría Estado: con ella nos referimos al
Estado moderno que surge con el capitalismo. Así, en una obra clásica de 1938, Herman Heller dirá que el ESTADO es
una “unidad de dominación, independientemente en lo exterior e interior, que actuara de modo continuo con
medios de poder propios y claramente delimitada en lo personal y territorial”

 UNIDAD DE DOMINACION: el Estado moderno ha logrado concentrar los diversos centros de poder que
caracterizaban a las organizaciones políticas medioevales
 INDEPENDIENTE EN LO EXTERIOR E INTERIOR: los reinos y territorios de la Edad Media eran, tanto en lo
interior como en lo exterior, unidades de poder político sólo intermitente e, incluso, excepcionalmente.
 CON MEDIOS DE PODER PROPIOS: los grupos políticos de la Edad Media eran defendidos, dominados y
administrados por personas a las que pertenecían, en su mayor parte en propiedad, los medios

Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])


lOMoARcPSD|9294851

administrativos, ya fuesen de carácter militar, judicial o de otra clase, tales como productos naturales, dinero,
armas, caballos, edificios, etc.

B- EL ESTADO COMO ARTICULADOR DE RELACIONES SOCIALES

El Estado es una relación social, así como el capital es una relación social.1 Pero la naturaleza relacional del Estado
está especificada por su rasgo característico: la dominación, por eso decimos que el Estado es la relación básica de
dominación que existe en una sociedad, la que separa a los dominantes de los dominados en una estructura social

El Estado no es algo externo a la sociedad, o que aparece a posteriori. Está intrínsecamente ligado a la constitución
de la sociedad capitalista, porque es el

garante de la relación social capitalista. Precisamente esta relación antagónica y asimétrica es la que le da su carácter
típico, y la que lo diferencia de otras relaciones sociales.

Así como los trabajadores están desposeídos de los medios de producción material, los capitalistas están
desposeídos del uso de la fuerza física. El monopolio de la coacción lo tiene un tercero: el Estado, que no es el mero
representante de las clases dominantes, sino que es el lugar donde pueden unificarse los intereses en competencia
de los capitalistas.

El Estado, como garante de las relaciones de producción, lo es de ambos sujetos sociales que encarnan esas
relaciones -capitalistas y trabajadores-; ahí reside su apariencia de estar "por encima" de los antagonismos que
aquellas engendran.

Podemos distinguir distintos tipos históricos de Estado capitalista, que cambiaron al compás de las transformaciones
en los modelos de acumulación y en la estructura social

Buena parte de la literatura económica y política establece dos grandes ciclos, separados por un período de crisis.
Así, la etapa de capitalismo de laissez-faire se expresaría en el Estado liberal, el período de crisis y recomposición, con
guerras interimperialistas y crisis mundiales estaría en correspondencia con la etapa de crisis del Estado liberal e
inicio de experiencias intervencionistas, y la etapa de capitalismo "tardío" (Mandel), "maduro" (Habermas, Offe) o
"fordismo" (Aglietta) se ligaría al Estado interventor-benefactor keynesiano.

Cada ciclo histórico, como totalidad compleja, implica: a) una modalidad de acumulación de capital, que se expresa
en determinadas formas de organización del proceso de trabajo, de división social del trabajo y de procesos
tecnológicos, b) una forma de producción y reproducción de las clases fundamentales y su vinculación orgánica entre
sí (relación capital-trabajo), y c) una determinada forma de Estado.

El Estado capitalista tiene dos tareas básicamente contradictorias. Por una parte, debe asegurar las condiciones que
hagan posible la acumulación y reproducción del capital, lo que lo lleva a adoptar las medidas coercitivas necesarias
para que las clases subalternas se acomoden -disciplinen- a la lógica del capital (coerción). Por otra parte, debe
legitimar su dominación para hacerla estable, recurriendo a una serie de mecanismos que no se reducen a lo
ideológico, sino que implican lógicas propias de la reproducción material, traducidas en gastos sociales destinados a
proveer un cierto grado de consenso de las clases dominadas (legitimación).

C- EL ESTADO COMO CONJUNTO DE APARATOS

La otra dimensión de lo estatal tiene que ver con su expresión material, es decir, las instituciones en la que se
encarna, se expresa, se visibiliza: las objetivaciones.

En tanto el capitalismo es un modo específico de organización social de la producción en el nivel mundial, que tiene
requisitos históricos y formas de desarrollo definidos, el Estado tiene un papel esencial en garantizarlos, por lo que su
estructura institucional y sus formas de intervención se transforman a medida que el capitalismo cambia y se
desarrolla.

Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])


lOMoARcPSD|9294851

Destacando la complejidad de la relación estatal, Poulantzas (1978) afirma que “comprender al Estado como la
condensación de una relación de fuerza entre clases y fracciones de clase tales como se expresan, de forma
específica, en el seno del Estado, significa que el Estado está constituído-atravesado de parte a parte por las
contradicciones de clase. Esto significa que una institución, el Estado, destinada a reproducir las divisiones de clase
no es (...) un bloque monolítico sin fisuras, sino que está él mismo, debido a su misma estructura, dividido”.
(Poulantzas, 1978) Y agrega que estas contradicciones de clase revisten la forma de contradicciones internas entre las
diversas ramas y aparatos del Estado, y en el seno de cada uno de ellos, en la medida en que constituyen el lugar
privilegiado de una fracción del bloque en el poder.

Oszlak sostiene que “el origen, expansión, diferenciación y especialización de las instituciones estatales, reflejan
intentos de resolución de la creciente cantidad de cuestiones que va planteando el desarrollo contradictorio de la
sociedad (...) La expansión del aparato estatal deriva del creciente involucramiento de sus instituciones en áreas
problemáticas (cuestiones) de la sociedad, frente a las que adoptan posiciones respaldadas por recursos de
dominación, que expresan un variable grado de coerción o consenso” (Oszlak, 1984).

D- EL ESTADO “EN MOVIMIENTO”: LAS POLITICAS PUBLICAS.

El otro aspecto a tener en cuenta es el relativo al análisis dinámico de la estructura estatal. Un modo de abordar el
conocimiento de las funciones puede ser describiendo el conjunto de tareas implicadas y los aparatos institucionales
creados para cumplirlas

“El estudio de políticas estatales ayuda a desagregar y "poner en movimiento” a un Estado y a actores (clases,
fracciones de clase, organizaciones, grupos, eventualmente individuos) que en otros enfoques aparecen más global y
estáticamente definidos. El campo propio de este enfoque es más dinámico y menos estructural: el proceso social
tejido alrededor del surgimiento, tratamiento y resolución de cuestiones ante las que el Estado y otros actores
adoptan políticas”. (Oszlak y O'Donnell, 1983: **).

Por otra parte, el análisis de políticas públicas, como una vía pertinente para ahondar en el conocimiento del Estado,
supone considerar que toda política estatal es, esencialmente, una toma de posición del Estado frente a una
determinada "cuestión" socialmente problematizada.

Es así que la cuestión delimita el proceso social, en el sentido de que sólo en el marco de la misma cobran significado
los comportamientos de los actores involucrados, de donde las políticas públicas serían pinceladas en relieve de una
trama social tejida alrededor de un tema destacado.

Una “cuestión socialmente problematizada” es aquella que por su importancia ha sido incluida en la agenda de
problemas sociales que requieren una necesaria toma de posición de múltiples actores sociales.

En tal sentido, se entiende como política estatal el conjunto de tomas de posición, tácitas o explícitas, de diferentes
agencias e instancias del aparato estatal que expresan una determinada modalidad de intervención del Estado, en
relación con una cuestión que despierta la atención, interés o movilización de actores de la sociedad civil

En suma, para comprender porqué el aparato estatal es como es, porqué surgió y cómo cambió, para entender
también el sentido y la dinámica de las políticas públicas como "puestas en acto" de cuestiones socialmente
problematizadas, es necesario ir más allá tanto de la dinámica interna del aparato, esto es, su funcionamiento como
burocracia y el patrón de relaciones que la definen, como de la lógica específica de la política pública. Se trata de
contextualizar su funciones y sus prácticas en el marco más global de la definición básica del Estado como relación de
dominación, atravesada por las luchas y contradicciones sociales, e históricamente variable.

E- ESTADO, REGIMEN POLITICO Y GOBIERNO

Régimen, sistema y gobierno

Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])


lOMoARcPSD|9294851

Ahora bien, si se trata de entender cómo funciona la realidad estatal, es necesario remitirnos a otros conceptos
teóricos "operativos", como el de régimen político y gobierno, a los que debemos precisar.

Una distinción entre Estado y gobierno es la que realiza Miliband (1970; 1985). Para este autor, "el término «Estado»
designa a cierto número de instituciones par-ticulares que, en su conjunto, constituyen su realidad y ejercen
influencia unas en otras en calidad de partes de aquello a lo que podemos llamar sistema del Estado”

Porque aunque "el gobierno hable en nombre del Estado y esté formalmente investido del poder estatal no significa
que controle efectivamente el poder".

Las definiciones de régimen y sistema político, así como de gobierno, también presentan matices diferenciados. O
´Donnell (1982) entiende por régimen “el conjunto de patrones realmente vigentes (no necesariamente consagrados
jurídica o formalmente) que establecen las modalidades de reclutamiento y acceso a los roles fundamentales, así
como los criterios de representación sobre la base de los cuales se formulan expectativas de acceso a dichos roles”.
(O‟Donnell, 1982: 21) El gobierno, en cambio, está constituido por dichos roles, desde donde se movilizan,
directamente o por delegación a escalones inferiores de la jerarquía burocrática, en apoyo de órdenes y disuaciones,
los recursos controlados por el aparato estatal, incluso su supremacía coactiva. Podría concluirse así que el gobierno
es la cumbre del aparato estatal y el régimen es el trazado de las rutas que conducen a esa cumbre.

En una interesante perspectiva teórica que analiza minuciosamente la forma en que la naturaleza del régimen
político condiciona la conformación de las políticas públicas, Medellín Torres (1997) distingue con mayor precisión los
conceptos de régimen y de sistema político. Así, dice que “por su naturaleza el régimen político se define como la
instancia en donde se producen y cohesionan "el conjunto de normas y procedimientos permanentes y estables que
regulan la organización y el ejercicio del poder político y que estructuran las relaciones entre el Estado y la sociedad”.
A diferencia del régimen político, el sistema político se define como la instancia que determina las formas y canales
de acceso de los ciudadanos a los cargos públicos; establece las características de los ciudadanos que pueden tener o
no ese acceso; define los recursos y estrategias que pueden utilizar para ganar tal acceso y establece los mecanismos
que aseguren su adecuado control. El sistema político está conformado por una serie de subsistemas a través de los
cuales se establecen y desarrollan los mecanismos e instrumentos de acceso y control al poder estatal. Estos
subsistemas son: el sistema de partidos, el sistema electoral, el sistema de registraduría, el sistema de control, etc.”
(Medellín Torres, 1997).

Este autor distingue cuatro grandes razones que justifican la centralidad del régimen político en el conjunto de
relaciones Estado-aparato estatal-sociedad: 1) es la instancia que le confiere corporeidad e identidad a la idea
abstracta del Estado, bajo la forma de aparato estatal; 2) define e imprime un determinado sentido normativo y
contenido valorativo a las relaciones sociales, bajo la forma de ordenamiento constitucional y de ordenamiento
institucional; 3) permite que el Estado se proyecte como un generador de orden interno (le imprime principios de
unidad a las instituciones estatales como representación del Estado) y externo (es el factor de cohesión de las
estructuras y principios reguladores que rigen la vida en sociedad), 4) es la instancia a través de la cual el Estado
confiere poder y autoridad formal a los gobernantes para tomar las decisiones.

En síntesis, podríamos definir al Estado como la condensación-materialización de determinadas relaciones sociales, al


gobierno como un espacio decisivo dentro del aparato estatal y al régimen como una estructura formal que define
uno los aspectos centrales de la circulación del poder y la construcción de políticas públicas. De ahí que no todo
cambio de gobierno implique un cambio de régimen, ni tampoco todo cambio de régimen implique la alteración de
la forma Estado. Sólo una alteración profunda del modelo de acumulación y del tipo de estructura de clases estaría
indicando una transformación estructural de la forma histórica de Estado

La práctica política

Sin embargo, las características específicas que asume el régimen político en cada Estado-nación –lo que equivale a
como "es" verdaderamente la instancia de articulación política- tienen que ver con las prácticas históricas concretas y

Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])


lOMoARcPSD|9294851

variables. Entonces podemos decir que, si bien los "tipos de régimen político" disponibles son actualmente limitados,
las prácticas políticas concretas que les dan encarnadura, por el contrario, pueden variar tanto de país en país como
en cada etapa histórica.

Es en el contexto específico de una forma estatal, un régimen político y un gobierno dados que se expresan los
papeles institucionales del Ejecutivo y del Parlamento, y en la dinámica de interacción entre ambos que se especifica
su verdadera entidad institucional.

F- ESTADOS NACIONALES Y ACUMULACIÓN GLOBAL

Una característica central del capitalismo es que mientras que desde sus inicios la acumulación capitalista se
desarrolló a nivel global, los Estados nacionales se desplegaron sobre las bases del principio de territorialidad.

CICLOS HISTORICOS DEL ESTADO CAPITALISTA

A. EL ESTADO EN LOS PAISES DESARROLLADOS

EL ESTADO BENEFACTOR KEYNESIANO Y LAS VISIONES ESTATISTAS

En general, las expresiones políticas de raíz popular tienen una larga tradición "estatista", es decir, de defensa del
Estado y sus instituciones, que parte de una serie de supuestos teóricos muchas veces contradictorios.
Principalmente la emergencia y apogeo de las múltiples manifestaciones de lo que se conoce como Estado
Benefactor (en los países centrales y en los periféricos) a partir de mediados de este siglo, dio impulso no solo a una
presencia activa del Estado vis à vis la sociedad, sino a la construcción de un entramado político-ideológico favorable
a tal intervención y a un discurso correlativo de carácter "estatista".

Con el término Estado de Bienestar Keynesiano (EBK) suele hacerse referencia al sistema social desarrollado en las
democracias capitalistas industrializadas después de la Segunda Guerra Mundial y que se mantuvo más o menos
inalterable hasta mediados de los años setenta.

Para autores como Przeworski, Wallerstein, y Offe, entre otros, el Estado Benefactor significó la posibilidad de
conciliar capitalismo y democracia, es decir, darle a la contradicción capital-trabajo un marco de gestión democrático
a través de la interven-ción/mediación estatal.

La vigencia de las instituciones del Estado de Bienestar cambió también los criterios teóricos clásicos respecto al
papel del Estado. Principalmente a partir de lo que se conoció como "constitucionalismo social", la tendencia
dominante fue jerarquizar su papel en la regulación de la provisión de bienes y servicios considerados esenciales para
la vida industrial moderna.

En ese marco, el gobierno –como vimos, concepto indiferenciado del de Estado- es concebido como el mecanismo
más apropiado para garantizar la utilización planificada de los recursos económicos públicos y privados para alcanzar
el bienestar general. Así, como árbitro neutral frente a la conflictividad social y garante activo de la equidad, el Estado
tenía cierto soporte material en las condiciones en que se desarrollaban los modelos de acumulación predominantes.

Todas las transformaciones en la relación Estado-sociedad-régimen político aquí señaladas también repercutieron en
las visiones "progresistas".

La emergencia del Estado Benefactor fortaleció y desarrolló estas visiones, al tiempo que el keynesianismo brindó a
los partidos de esta tendencia la oportunidad de ingresar en el gobierno con programas que contemplaban las
demandas populares (Przeworski y Wallerstein, 1989).

LA CRISIS DEL EBK Y LA RESPUESTA DEL NEOLIBERALISMO

Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])


lOMoARcPSD|9294851

Las transformaciones internas de la modalidad interventora-benefactora desembocaron, a mediados de los años 70,
en una crisis importante caracterizada por la recesión económica, la inflación, las pérdidas masivas de empleo, la
crisis fiscal y el aumento de la deuda pública, originando un profundo malestar respecto a la capacidad de las
instituciones del Estado benefactor para resolver las demandas sociales.

La lectura más radicalmente crítica del Estado Benefactor es encarnada por la perspectiva neoliberal conservadora,
especialmente a partir de la década de los ochenta con la llegada al poder de los gobiernos de Margaret Thatcher en
Inglaterra y Ronald Reagan en Estados Unidos. Para estas corrientes, a) el Estado Benefactor incrementó
excesivamente la burocracia, convirtiéndola en una fuerte presión para los gobiernos, por su costo y poder, b) los
partidos se tornaron maquinarias de ofertas electorales dirigidas al "mercado de votantes", antes que en gestores
responsables y pragmáticos de la realidad, c) el Estado se vió obligado a satisfacer necesidades y provisiones que
están fuera de su alcance y responsabilidad, fomentando así la pereza y el ausentismo de los trabajadores y
debilitando la disciplina del trabajo, d) los grupos de presión corporativa crecieron de tal modo que al Estado se le
volvió inmanejable el cúmulo de demandas diversas e imposibles de satisfacer, e) la extensión del abanico de
derechos sociales implicó una expectativa cada vez mayor de la población en que el Estado los garantizara, a la par
que, contradictoriamente, se le requería la reducción de impuestos y el control de los precios.

B. EL ESTADO EN AMERICA LATINA

LAS FORMAS "BENEFACTORAS"

1-Surgimiento y apogeo

Si bien la aplicación del concepto EBK resulta sumamente problemática para analizar el carácter de los llamados
“populismos” latinoamericanos, a los efectos del análisis que aquí se propone es posible rescatar algunos aspectos
comunes y señalar algunas diferencias que delimitan la especificación periférica.

En el caso argentino, se tuvo la posibilidad de "construir" una lógica de accionar estatal con importantes márgenes de
autonomía, a partir de moverse en un marco de holgura fiscal relativamente elevado. La captación de una parte de la
renta agraria fue el elemento determinante, sobre todo desde mediados de siglo: el desarrollo de una industria
destinada al mercado interno, la redistribución progresiva del ingreso, expresada no sólo en salarios sino en todo el
sistema de seguridad social garantizado por el Estado y en la provisión de servicios públicos a precios relativamente
bajos por parte de las empresas estatales, fueron expresiones de ello. Estas tareas, funcionales a los requerimientos
del desarrollo "keynesiano" de la burguesía industrial, redundaron en el afianzamiento del papel legitimador del
Estado y contribuyeron a crear el imaginario "estatalista" que entró en crisis en los años ochenta.6 Por supuesto que
esta modalidad de intervención estatal no dejó de tener sus tensiones propias y aún sus cuestiones irresueltas.

Hasta comienzos de los años setenta funcionó un Estado de compromiso nacional-popular, lo que implicaba un
patrón de acumulación basado en la sustitución de importaciones, cuyo punto fuerte era la holgura fiscal antes
mencionada y cuya debilidad estaba centrada en la vulnerabilidad del sector externo, que ocasionaba recurrentes
problemas de balanza de pagos. En este tiempo estaban dadas las condiciones para permitir un crecimiento
importante de la actividad estatal, expresada en sus aparatos e instituciones. Es así que, en consonancia con el auge
mundial del modelo interventor benefactor, el crecimiento de la actividad estatal se justificaba doblemente en las
necesidades de apuntalar el desarrollo nacional -ante la incapacidad de los actores privados de promover el
dinamismo capitalista- y en el modelo imperante en el mundo.

El pacto entre el capital y el trabajo que caracteriza al populismo argentino tiene dos rasgos fundamentales que
condicionan su futuro: 1- Es encarnado por una fracción "modernizadora" de la clase dominante (Tarcus, 1992), que
advierte el imperativo de adaptar el aparato productivo y el rol del Estado a las nuevas necesidades de acumulación,
vía industrialización sustitutiva de importaciones, pero que es constan-temente jaqueada por los sectores "no
modernos" que plantean salidas recesivas clásicas

Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])


lOMoARcPSD|9294851

2- Las clases populares estaban en proceso de conformación, por lo que no puede hablarse de un pacto entre clases
pre-constituidas al pacto, como en los países centrales. Porque la conformación definitiva de la clase obrera en tanto
que clase, es decir, a través de sus instrumentos políticos -sindicatos y partidos- lleva la impronta de la intervención
estatal. Si en el "pacto keynesiano" la clase obrera termina subordinándose al capital -por la dinámica propia de la
lucha de clases y el efecto "contradictorio" de las conquistas obreras-, en el "pacto populista" arranca subordinada.

LA OLA NEOLIBERAL

Tras la crisis internacional del petróleo, y más precisamente en 1975, cuando empiezan a crujir los cimientos del
modelo de acumulación, el conflicto desatado en la Argentina asume en primera instancia un carácter político,
producto de las irresueltas cuestiones sobre el poder. Es cierto que existía una crisis económica, así como que
intervenía un elemento exógeno novedoso: la recesión producto del derrumbe del mo-delo fordista, sintetizado en
los vaivenes de los precios internacionales del petróleo. Pero la disputa abierta en el terreno de la hegemonía política
la amplifica hasta extremos de no retorno, imponiendo el quiebre del régimen democrático.

EL ESTADO COMO CONTRADICCION

El recorrido teórico e histórico de las páginas anteriores nos permite avanzar un poco más en la reflexión. En primer
lugar, creemos que, a pesar de todos los cambios registrados en el sistema capitalista a escala global, los Estados
nacionales aún cumplen funciones que no es fácil soslayar.

En segundo lugar, si pretendemos formular una crítica anclada en la historia y no puramente teórica, hay que asumir
que existe una diferencia sustantiva en el hecho de cuestionar a la forma de “Estado benefactor” en el momento de
su auge -y para pensar en superarla por una ampliación socialista de la esfera pública-, que enfrentarse a los Estados
nacionales, sobre todo los de América latina, arrasados por las políticas neoliberales.

A. LA RESPUESTA CONTRADICTORIA DEL FORMATO BENEFACTOR

Más allá de toda crítica necesaria, si entendemos que las instituciones bene-factoras se materializaron como
consecuencia de una respuesta del capital a las luchas de los trabajadores, no podemos dejar de elucidar la
importantísima contradicción implícita en tales instituciones.

Y aquí cabe dar una vuelta de tuerca más para complejizar la contradictoriedad del Estado. Se ha dicho que las
instituciones de bienestar significaron la respuesta estatal a la activación de las clases populares por hacer que sus
demandas se incluyeran en la agenda pública, es decir, fueran consideradas como cuestiones socialmente relevantes,
susceptibles de respuesta estatal. Ahora bien, esta resolución constituye una "sutura", un intento de solución que
congela -al institucionalizarlo- el problema planteado por el sector social que encaró la lucha por resolverlo, y lo hace
en el sentido que el Estado le dio a la cuestión.

Es en este sentido que puede analizarse la crisis de las instituciones benefactoras que, creadas originalmente para
dar cuenta de determinadas problemáticas sociales, se trastocan para atender otros fines sin cambiar su apariencia
exterior. Aparecen así como cáscaras vacías que, no obstante, retienen el "nombre" de lo que alguna vez fueron.
Lejos de constituirse en "sutura", porque ya no logran ni garan-tizar la acumulación ni legitimar la dominación, dejan
abierta la herida original -la "cue-stión" que pretendieron resolver-, pero que ya tampoco es la misma: se ha
infectado.

Downloaded by Diego Taboada (diegotaboada1103@[Link])

También podría gustarte